10 Icaza Jorge, Huasipungo, pág
5. Consejo Supremo de Gobierno
5.1. Represión en Contra de los Trabajadores de Ingenio Aztra
Los trabajadores de Ingenio Aztra amparados en el Código de Trabajo vigente de esa época y lo estipulado en el Segundo Contrato Colectivo en el Art. 39 acordaron, se garantizaba que los trabajadores percibirían el 20% de incremento salarial por la elevación del precio del quintal de azúcar. En esas fechas el Consejo Supremo de Gobierno por congraciarse con los Noboa, los Ponce Luque, los Valdez, entre otros permitieron la elevación del precio del azúcar de 135 sucres a 220 sucres. “...lo cual significaba 85 sucres de alza, que multiplicado por la
producción del ingenio, esa zafra llegaba a la suma de 28.171.176 sucres, que debían constituir las regalías para los trabajadores y sus familias”6
que ocasiono la rebeldía de los trabajadores del ingenio azucarero por la ambición de los empresarios que se negaban a cumplir con el contrato colectivo.
Después de tantos intentos por solucionar este problema e intentar una conciliación entre los trabajadores y los empresarios del Ingenio Azucarero Aztra no se logró resolver este conflicto por el cual los trabajadores decidieron ir a la huelga.
A las 6 de la mañana del 18 de octubre de 1977 las diferentes Organizaciones Sindicales con el apoyo de la Asociación de Trabajadores Agrícolas ATA se tomaron las instalaciones de Ingenio Aztra.
Los manifestantes luchaban por conseguir mejores condiciones de vida, la voz de los trabajadores se alzaba en contra de los injustos salarios, se reclamaba el cumplimiento de los derechos, los combatientes exigían que se hagan válidos los acuerdos llegados en el Segundo Contrato Colectivo firmado con la compañía Aztra.7
5Espinosa, Historia del Ecuador en Contexto Regional y Global, p. 654 6http://www.latroncal.gob.ec/TURISMO/TUR01_1.HTML señala lo siguiente: 7http://www.pcmle.org/EM/article.php3?id_article=2141
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Entre tanto, el Gerente General de Aztra, Coronel (r) Jesús Reyes Quintanilla, enterado de la huelga, mantuvo contactos con el Ministro de Trabajo, Coronel (r) Jorge Salvador y Chiriboga; con el de Gobierno Bolívar Jarrín Cahueñas; con el Gerente de la Corporación Financiera Nacional, Alberto Quevedo Toro y con el triunviro, General Guillermo Durán Arcentales. Con una agilidad sorprendente, el mismo día el Subsecretario de Trabajo, doctor Arturo Gross C., declaró la huelga ilegal y pidió al Coronel Bolívar Jarrín Cahueñas que “disponga lo que el departamento de su digno cargo estime legal”. Jarrín Cahueñas inmediatamente envío una comunicación al Comandante General de Policía, Alberto Villamarín Ortiz, en la que textualmente manifestó: “agradeceré a usted, se digne disponer, se proceda al desalojo inmediato de los trabajadores de dicho ingenio que se encuentran apoderados de la fábrica impidiendo su normal desenvolvimiento.8
En esa misma tarde a las 5 exactamente llegó de Babahoyo el destacamento la Peña compuesto por 100 policías armados.
A las 6 de la tarde cumpliendo órdenes superiores las fuerzas policiales enfrentaron a los trabajadores quienes estaban decididos a luchar por defender sus legítimos derechos quienes se mantenían en sus puestos de trabajo. En pocos minutos empezaron aparecer las primeras víctimas, el olor a sangre empezó haciendo de Gerardo Teneguzña a sentirse en todo el ingenio azucarero y “...un símbolo de su decisión inquebrantable de resistir cualquier embate policial, los
trabajadores decían: Si decenas de nuestros hermanos han sido masacrados por los chapas, más vale morir de pie y peleando que escondiéndonos debajo de la cama”9
La policía desalojó a trabajadores brutalmente, en forma violenta y sanguinaria, que en gran número fueron asesinados mientras caía uno tras otro.
La mayoría de cadáveres presentaban “...huellas de violencia, tenían heridas de armas corto
pulsantes, algunos tenían fracturas óseas, heridas de armas contundentes y en algunos casos tenían quemaduras”10
, el número de muertos nunca se determinó pero se hablaba de centenares de
desaparecidos, esta fue la forma como los policías a órdenes del Consejo Supremo de Gobierno estaban entrenados para enfrentar a los que se oponía a la dictadura.
A las ocho de la noche, el Mayor Díaz comunicó a sus superiores que la “orden había sido cumplida a cabalidad”. El crimen había sido consumado. La Ley de Seguridad Nacional aplicada.
La dictadura, para encubrir su crimen, fabricó una versión –que nadie creyó- con la cual hacía responsables de la masacre a los dirigentes laborales, e inventó un supuesto “plan terrorista internacional”. Los cadáveres desaparecieron y según se dice fueron arrojados a los calderos del Ingenio, mientras a otros se los dejó sepultados en el fondo del canal.
8http://alainet.org/active/27050&lang=es
9http://fdlp-ec.blogspot.com/2012/10/35-anos-de-la-matanza-de-aztra.html 10Ibíd.
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Los dirigentes fueron perseguidos y tomados presos; se allanaron sus domicilios. La población de La Troncal, donde la lucha de los zafreros continuaba, fue militarizada. La dictadura desconoció a los legítimos representantes laborales e infiltró a varios agentes de seguridad con el objeto de montar una directiva corrompida que llegó incluso a condecorar a los responsables del asesinato.
Jesús Reyes Quintanillas gerente de Ingenio Aztra declaró que las personas muertas solo eran cinco cadáveres, pero para cubrir toda la masacre de Ingenio Aztra, la policía dio un informe falso mencionando que solo se identificó a 23 cadáveres y que se había practicado la autopsia pertinente el resultado arrojó que supuestamente la muerte de los trabajadores se produjo porque al ser desalojados del Ingenio se habían ahogado en el canal que rodeaba las instalaciones11.
Como no enfrentarse a un gobierno que mantenía en la miseria a un pueblo, que con las exportaciones de petróleo podía sobresalir, pero este gobierno no le importaba la población ecuatoriana solo sus intereses y los intereses de la burguesía.