4. Marco Teórico – Conceptual
4.3 Elementos que constituyen El Discurso
4.3.4 La Reproducción del Discurso Dominante
El dominio moderno es esencialmente discursivo, Van Dijk (2004),
adicionalmente, este autor afirma que lo que hace que el poder social se defina en términos de control, o sea, es el que un grupo o institución ejerce sobre las otras personas; este dominio puede ser coercitivo o mental como es el caso del discurso.
Una forma de comprender el poder y el abuso del discurso es comprendiendo la forma en que este afecta los imaginarios sociales de las personas. Berstein (1990)
enfatiza que el dominio está basado en recursos sociales escasos, uno de estos recursos es el acceso preferencial al discurso público, por medio del cual grupos dominantes y otras élites simbólicas, tienen un mayor acceso a los discursos públicos que otras personas, teniendo entonces control sobre estos discursos.
Chouliaraki y Fairclough (1999) exponen que la dominación que tiene el discurso es notoria en la dinámica de la globalización, en donde el papel de los discursos cumple una fuerte lógica de dominio en las relaciones de hegemonía entre las organizaciones y Estados que son globalmente dominantes, son ellos quienes establecen su poder hacia las comunidades o estados catalogados como
subdesarrollados y dentro de este escenario el discurso dominante se permea con la asunción de procesos naturales que se han originado como resultado de un incesante progreso tecnológico y económico.
Fazio (2001) también afirma que el núcleo del discurso actual gira en torno a la
metáfora de la “fabrica global” que es la reproducción ampliada del capital en el
plano global, abarcando la generalización de las fuerzas productivas y las relaciones de producción. Se globalizan las instituciones, los principios jurídicos, los patrones socio-culturales y los ideales que constituyen las condiciones civilizadoras del capitalismo.
De otro lado, existen muchas maneras sociales en las que los discursos pueden ser influidos y estas influencias ejercen a su vez dominio. Estas influencias se edifican de las experiencias comunicativas llamadas, contextos. Chouliaraki y Fairclough (1999) lo presentan como el cambio constante del conocimiento o de las relaciones sociales, las cuales se encuentran en la mente de los receptores,
influencian el discurso directamente o por medio de las formas en las que las
personas entienden o construyen estas propiedades; lo que influye en lo que se hace y dice, son nuestras interpretaciones o construcciones de roles sociales.
De esta manera, los receptores de los discursos dominantes no sólo están influenciados por los contextos, sino que además, para la toma de decisiones sobre cómo dirigir sus vidas y sus relaciones interpersonales, dependen de gran medida de los principios dominantes presentes en el discurso.
Berstein (1990) señala que los principios dominantes se refieren a las
relaciones de poder y control generales, articuladas a través de, y legitimadas por las diversas agencias del Estado, las cuales son el medio por el cual un orden general del universo de categorías, prácticas y relaciones sociales se reproduce y desarrolla.
Así mismo, Berstein declara que, los principios dominantes están
explícitamente incluidos en los diversos discursos de la "arena" del Estado, de sus diversas ideologías y agencias. Principalmente una de las funciones de los discursos del Estado es iniciar, reproducir y legitimar los principios dominantes fundamentales para la reproducción de categorías culturales dominantes y de las relaciones sociales dominantes dentro del campo de producción y dentro del campo de control
simbólico. Díaz (2001).
Esto significa que cuando los principios dominantes entran como principios regulativos en la organización del Estado, este a su vez, a través de sus agencias específicas y prácticas, juega un papel crucial en la reproducción y conservación de los principios dominantes (relaciones de poder y control).
Bernstein & Díaz (1984, p. 11) señalan que “el Estado intenta reproducir sus principios dominantes a través de discursos y prácticas específicas, cuya principal función es servir como substrato para la creación de un consenso dentro de una sociedad particular, mantenimiento y reproduciendo sus principios dominantes”.
Este consenso se realiza mediante agencias especiales, que operan dentro del Estado o fuera de este y cuya función es transformar las contradicciones y los conflictos entre los diferentes grupos sociales en "consenso" a través de la
realización de ideologías, discursos y prácticas específicas. Estas agencias son las encargadas de producir y reproducir textos oficiales.
Con el anterior fundamento teórico, se presenta el siguiente gráfico que consolida la manera en la que los principios dominantes y sus discursos, se reproducen desde el plano internacional, circulando por las diferentes agencias locales; manteniendo así, la reproducción constante del discurso sobre bilingüismo entre los diferentes agentes.
Estas agencias son principalmente los medios masivos de comunicación, como la radio, la televisión, la prensa y la Internet. Allí los principios dominantes se encuentran incluidos en sus estructuras y dentro del nivel de sus prácticas de interacción, en lo que Berstein llama "el proceso de normalización", los discursos dominantes y las prácticas realizadas por el Estado, son especialmente reproducidas por estas agencias y sus agentes reproductores, agrupados como todos los medios con los que cuenta el Estado para establecer el consenso dominante, el cual, es la base material para la legitimación de los discursos que reproducen los diferentes actores en cada esfera.