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CAPÍTULO III: EL CASO DE POLICOOP

3.2 Salud y trabajo como derechos ​

El fundamento principal que otorga legitimidad a la lucha de Policoop en la sociedad tresarroyense, es su carácter y reconocimiento del rubro salud como una actividad de servicio público. Para comprender esta dimensión, previamente se

debe destacar la importancia que tiene para el Sistema Integrado de Salud de Tres Arroyos y zona, contar con un tercer efector de salud -uno de ellos es el Hospital municipal y el otro una Clínica privada- aunque sea de manera parcial y las implicancias que presentan el servicio de salud de forma cooperativizada. La salud es un asunto público, así se encuentre en manos privadas, por eso corresponde al Estado supervisar, habilitar, clausurar y también apoyar y solidarizarse. ​Si bien en un primer momento nadie quería involucrarse en el conflicto, a partir de la disputa de hegemonía, el municipio debió r edefinir su consideración sobre asuntos público y privados.

Hay varias condiciones particulares que se materializaron en Policoop, haber pertenecido a un efector de salud en su momento, y ahora dar pelea por recuperarlo trajo problemas, pero también algunas soluciones. Pero para entender estos motivos hay que comprender que acceder a la salud es un derecho humano, a partir de otorgarle jerarquía internacional a la Convención Internacional de Derechos Humanos con la reforma de la Constitución Nacional en 1994. El Estado se encuentra en la obligación de asegurar que todos los seres humanos tengan la posibilidad de mejorar el alcance de un estándar de salud aceptable. Para comprender este antecedente histórico, resulta oportuno recuperar, la lucha por el derecho a la salud demandada por la clase obrera, desde los orígenes del Estado Nación argentino. Es desde 1883 que el Estado comienza a garantizar esta necesidad a través de la creación de la Asistencia Pública, donde pasa a su órbita los hospitales públicos que hasta entonces, pertenecían a la sociedad de beneficencia.

Los servicios de salud, son una línea de los valores de uso no fraccionables, donde la aparición del Estado es clave para su desarrollo. Ello se pone de manifiesto, en 1883 en la ciudad de Buenos Aires, cuando se crea la Asistencia Pública, haciéndose cargo de la atención de la salud, e iniciando la creación de una serie de instituciones. Con este paso, se institucionaliza la intervención del Estado en los hospitales y en materia de salud pública (Oliva, 2015: 43)

Concebir a la salud como derecho humano universal, así sólo sea a través de su garantía legal el acceso a los servicios, significa entenderla como el resultado de una construcción que posee dimensión histórica y política. Por eso mismo a partir de fines del siglo XIX se amplía este derecho a toda la población, pero aún así no se garantiza su verdadera igualdad en el acceso, ya que en las sociedades desiguales del sistema capitalista, esto depende directamente de la capacidad económica de la persona. Por lo tanto la salud históricamente ha formado parte campo de lucha de clases. En palabras de un trabajador de Policoop:

Hay gente que lamentablemente no tiene acceso a un montón de cosas, o si los tiene,

los tiene cuando ya es tarde para algunas situaciones [...] no es lo mismo iniciar un tratamiento hoy cuando te lo indica un médico, que iniciarlo dentro de tres meses porque recién ahí llegó el medicamento, la prótesis, o hay lugar para hacerte “x” estudio. […] Hoy en día se ve que quién tiene más poder adquisitivo accede más fácil a todo y más

rápido, y quien tiene poder adquisitivo muy bajo, todo lo contrario.” (E. n.º 4 trabajador)

Para explicar esta relación es necesario remitirnos nuevamente a los noventa, cuando se expande el mercado en torno a los servicios incluso en salud, convirtiéndose esta concepción individualista en hegemónica, mercantilizándose aún más. Este conflicto fue motivado por lógicas del mercado y la racionalidad neoliberal dominante, que considera la salud un bien de consumo, y no un derecho humano que debe ser alcanzado en igualdad de condiciones por toda la humanidad. Se expande la concepción de la prestación del servicio de salud como actividad lucrativa para el enriquecimiento. En palabras de Manchola et. al. (2017: 2155):

El abandono de la salud como derecho fundamental en favor de la comprensión de la salud como servicio básico se caracteriza por la inversión en la priorización de la definición de políticas de salud: el derecho a la salud deja de determinar las políticas de

financiamiento para adecuarse a las limitaciones impuestas por los sistemas de financiamiento.

Resumiendo, en Argentina la salud es un derecho garantizado por el Estado históricamente, junto con la conquista de la educación, y a pesar de que Polimed era una empresa privada que garantizaba por medio del mercado este derecho, el Estado y la comunidad legitiman la lucha de sus ex trabajadorxs. Este fue el fundamento para la declaración del inmueble como de utilidad pública, y para su posterior expropiación.

Además en Policoop resalta una valoración ética de igualdad el grado y acceso a la salud. D​ esde sus inicios la cooperativa mantuvo el mismo discurso, recuperar el Sanatorio para que la población pueda ser atendida. “ Que haya un servicio de salud cooperativo y que a la gente no se la estafe más cobrando diferencias” manifestó su referente ante un diario local en diciembre del 2014. Siendo conscientes de sus límites la intención es c ambiar, aunque sea hacia adentro de su empresa, el modelo hegemónico favorable al cuerpo médico que prima, por otro modelo de atención de salud en la ciudad, por proteger y resguardar los intereses del paciente.

“...yo creo que la salud fue siempre un negocio, y lo va a seguir siendo… No creo que pueda haber alguien que pueda cambiar esa perspectiva, pero nosotros siempre

apuntamos a cambiar. De hecho, nuestro eslogan dicen “Hacia otro modelo de salud” la idea nuestra siempre fue cambiar ese modelo [...] para cambiarlo total, radicalmente creo que es imposible porque iríamos en contra de todo, todo sistema o sea no podríamos, tendríamos que estar aislados. Pero así y todo, siempre hacemos fuerza en contra del sistema de capitalismo en base a la salud digamos. Yo sé que tanto las instituciones, como el personal de salud se tienen que mantener, el personal tiene que vivir de su trabajo, pero obviamente uno que conoce detrás del telón digamos, sabe que hay exceso de todo y nosotros apuntamos a eliminar o al menos reducirlo y mejorar en todo lo que

podamos.” (E. n.º 4 trabajador)

Desde Policoop se disputa por una salud justa, donde el fin no sea generar ganancias y enriquecerse, sino por medio de la habilitación para internación lograr la ​democratización de la salud , construyendo y garantizando “otro modelo de salud” como propone su eslogan. Dar otra alternativa y no cobrar ningún plus médico como ocurre en otras instituciones prestadoras del servicio, o como ocurría en el Sanatorio cuando era administrado por Polimed S. A, donde h​ abía habitaciones de primera, en las cuales el paciente debía pagar un diferencial para acceder a ciertos beneficios. Sin embargo, ellos postulan que no quieren esa modalidad de internación, sus acciones están guiadas con otros valores por su conciencia de clase trabajadora, que percibe a todos iguales. Como destacó la articuladora del Ministerio de Desarrollo Social (E. n.º 7) en diario local en mayo del 2018, ante las múltiples trabas que está teniendo que enfrentar la cooperativa para lograr obtener la internación, ​“Policoop es una empresa que pone en esencia el capital humano y no el económico, hay cuestiones ideológicas en el medio.”

Esta modalidad de trabajo y decisiones organizativas en el plano de la consciencia, tiene que ver con su fuerte impronta e identidad no sólo de ser trabajadorxs, sino de salud. Identidad que ya tenían pero que lograron fortalecer aún más con esta experiencia, la cual se encuentra vinculada a historias y prácticas acumuladas con el correr de los años. “Es necesario ser un trabajador inserto en una experiencia organizativa que lo construya como sujeto y protagonista histórico con conciencia de clase, con conciencia y actitud política y organizativa de enfrentar las relaciones de explotación vigentes.” (Marro, 2013: 22) Lxs trabajadorxs de Policoop se han convertido en actores sociales con incidencia en la política de salud de la provincia de Buenos Aires casi sin quererlo. Han logrado disputar de manera autónoma, la visión hegemónica y ético- política de salud, para reorientarla de acuerdo a sus propios intereses de clase confiriéndole universalidad y, excediendo- superando, problematizando la percepción meramente económica, lo cual se ve reflejado en el precio accesible del Plan de Salud.

“Luchamos por una fuente tanto de trabajo como de un efector de salud más que tiene que haber en la ciudad, que hacía falta. Yo en el tiempo que estuve en Polimed, más allá de si las cosas se hacían bien o se hacían mal, el rubro salud me había encantado. (E. nº4 trabajador)

“El trato con la gente, las distintas historias. Si bien cuando vos estudias enfermería te dicen que uno no tiene que hacer relaciones con los pacientes o con los familiares, pero si empatizas con la gente… empatizas con la gente lo que le pasa y, o sea, por ahí con algunos tenes más afinidad que con otros y bueno, o te vas a tu casa angustiada por lo que le pasó a un paciente, o alguien que era conocido” (E. n.º 5 trabajadora)

No te acostumbras a decir bueno, tantos años capaz que vos te acostumbras, capaz que

un paciente estuvo un mes o quince días internado, vos te acostumbras… No, no te acostumbras, lo sentís, tremendo lo sentís porque vos te encariñaste con el paciente

viste, lo atendiste…(E. nº 8 trabajadora)

En estos testimonios se refleja como resulta imposible separar la vida cotidiana del trabajador y del usuario, ya que unx en estos espacios laborales, se involucra y compromente con sus tareas a fin de garantizar las mejores condiciones de salud posibles. Hay un involucramiento subjetivo en la atención integral que buscan brindar, donde prima el valor humano.

“Yo doy todo por acá, por Policoop, desde que era el Sanatorio y más ahora que sé que es nuestra cooperativa, y estamos las personas que realmente queremos estar. Para lo

que sea.”(E. n.º 3 trabajadora)

Por otra parte, en cuanto a los proyectos de internación, se observa que para este período está prevista unaseparación de funciones en ​ Policoop, creando en ese momento de manera paralela una cooperativa de enfermería, y otra de maestranza. Si bien es un proyecto que aún se desconoce si van a poder alcanzar, sería un proceso de tercerización laboral, donde las cooperativas entre sí no tendrían más relación que ser prestadoras de servicio. Si bien se crearían puestos de trabajo en la ciudad, serían en condiciones precarias de contratación, las cuales se caracterizan por una reducción de gastos empresariales, menor nivel salarial menor, falta de derechos básicos y de cobertura sindical, negación

de conquistas como asignaciones familiares, vacaciones pagas o indemnización por despido, entre otras. En palabras de su Presidente:

“Igual que va a ser el día de mañana lo que es la internación, con la parte de enfermería, está el proyecto de pensar una cooperativa de enfermería, una cooperativa de mucamas para que ellos cumplan una prestación, facturan una prestación y la cooperativa queda libre a eso.” (E. n.º 1 referente)

Se observa que en Policoop hay una naturalización de la tercerización por ser un rasgo que ha caracterizado al campo de salud en el último tiempo. Si bien se cuestiona la modalidad de atención, lxs trabajadorxs no logran cuestionarse la organización del trabajo con respecto a este punto. Por creerla facilitadora, la aceptan y reproducen. Esta modalidad de contratación desvirtúa el proyecto original de las fábricas recuperadas, crea jerarquías y pierde la categoría de igualación entre trabajadorxs. Otro fundamento para querer llevar a cabo esta modalidad de empleo es la mirada que posee el grupo sobre l​ os médicos. Quienes son vistos como poco solidarios, y con intereses distintos a lxs de su clase.

“Yo siempre fui un convencido, y estudiando y hablando con la gente de la organización de FECOOTRA, la idea era tratar de no incorporar a ningún médico y ningún licenciado dentro de la cooperativa. Lo que tiene miedo el grupo, o por experiencias de S.A o por experiencias de un montón de cosas más que todo en salud, que se han terminado rompiendo un montón de esas cuestiones porque hay gente que tiene otros intereses, y otros pensamientos […] Si bien los médicos que nosotros tenemos acá dentro de la cooperativa se maneja todo bien, por ahí son otras realidades, entonces la idea es

contratarlos por servicio, el médico cumple una función para nosotros externa […] Por eso no suma en cantidad de asociados puro la cooperativa, porque trata de tercierizar

servicios.” (E. n.º 1 referente)

Para explicar también porqué se produce la naturalización de la tercerización, esta modalidad existe en las empresas argentinas, al menos desde

la década del ‘70 cuando se introdujeron cambios fundamentales en las relaciones de trabajo, en un contexto de feroz persecución convirtiendo en víctimas del terrorismo de Estado a trabajadorx combativxs y dirigentes sindicales representativos. La implementación de la terciarización se profundizó durante el proceso de reestructuración productiva de los noventa (Basualdo, 2015).

Esta propuesta de crecimiento y control, genera una contradicción ya que se produce un choque de valores e intereses. La tercerización en Policoop irrumpe contra la misma clase trabajadora, contra sus futurxs compañerxs de trabajo, los cuales parecían no ser reconocidos como tales.

Por último hay que aclarar otro rasgo entre salud y trabajo que particulariza la experiencia de Policoop. Para la mayoría de las ERT su capacidad de generar empleo es a través de la incorporación de socios como indica la Ley de Cooperativas, rasgo que no se encuentra en esta experiencia de análisis. Y es justificado y legitimado -en la conciencia- por la sensación de “miedo” que significaría incorporar a más personas en la cooperativa. Personas que no atravesaron el mismo sufrimiento con ellos, que no pueden ponerse en su lugar y empatizar de la misma manera que el grupo con el significado que tiene esta posibilidad y experiencia de recuperación. Están muy convencidxs en la decisión de defender su fuente de trabajo y autonomía, tanto que creen que por ampliar la cantidad de socios su capacidad autogestiva se expone y peligra.

“Nosotros hemos tenido muchas reuniones en La Plata, hay gente que por ahí lo maneja distinto, ingresa al grupo de gente, y hay cooperativas que han funcionado y otras que no, se han roto porque por ahí tomas un grupo y las cosas van mal y después quedas con mal vista, y es todo un tema. Y es muy complicado el tema salud, más que todo cooperativa en salud, entonces ocupamos todos los especialistas, trabajan todos en funciones externas para la cooperativa, que eso está bueno y eso está permitido y está avalado, y asociado hacemos a la gente, con todo lo que es el Plan de Salud. Pero

después lo que es gente dentro de la cooperativa en la parte profesional, mientras esté yo a cargo y el grupo también lo piensa igual, no asociarlos.” (E. n.º 1 referente)

Este posicionamiento pone en jaque y choca contra el sostenimiento de la cooperativa, ya que la propuesta sostenida en el tiempo con esta modalidad, no lograría trascender a otrxs actorxs que no fueran ellos. No se vislumbran estrategias de concientización, ni participación o historización hacia afuera, lo que dificulta su reproducción en el tiempo, limitan la experiencia común a la historia de la cooperativa, y no logran transmitirla.

“somos todos socios que veníamos de antes, que la peleamos y la sufrimos desde el día 0 y por ahí lo que tenemos miedo es de incorporar gente que no la pasó, la parte fea no la paso [...] el que ingresa hoy, la mayoría ya está solucionado. Ya estamos diagramados como se trabaja… Lo feo fue en ese momento donde no había dinero, te la tenías que arreglar con lo que podías, no teníamos organización en casi nada, todos queríamos mandar y todos teníamos que ser mandados, y era como, como más complicado. Tenemos miedo de que, ya te digo, ingrese gente y que al no haberla vivido no lo sienta como propio, de la manera que lo sentimos nosotros. No sé, si no la viviste no sé si la sentís de la misma manera, pero bueno, al menos que tengan una noción y que sepan en qué consiste esto, por ahí ese es el miedo.” (E. n.º 4 trabajador)