Sector generación de energía eléctrica

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VII SENSIBILIDAD AL ABASTECIMIENTO ELECTRICO

VIII. BARRERAS Y OBSTACULOS PARA LA VIABILIZACION DE LAS OPCIONES DE MITIGACION.

2. Descripción de las barreras que limitan la concreción de las opciones de mitigación por sector

2.2 Sector generación de energía eléctrica

Como se ha indicado tanto en el diagnóstico energético como en el escenario de referencia y de mitigación, la parti- cipación de la generación termoeléctrica ha ido desplazando a la generación hidroeléctrica y geotérmica. Con la rees- tructuración de sus industrias energéticas que ha implicado la transferencia de ciertos activos públicos del sector y de las funciones empresarias a los actores privados, al mismo tiempo que un mayor protagonismo del mercado como mecanismo coordinador, se prevé que en El Salvador la generación térmica incrementará su participación en el sec- tor.

Considerando que las emisiones de GEI atribuibles a la generación termoeléctrica siguen en magnitud a las del sector transporte conviene identificar cuales serian las barreras y obstáculos que las opciones de mitigación propuestas de- berán solventar.

Fundamentalmente las pautas propuestas para mitigar el resultado presentado por el escenario de referencia son: la sustitución de fuentes, la introducción de tecnologías modernas que permitan aprovechar en mayor grado la energía de los combustibles fósiles y la instalación de nuevas centrales hidroeléctricas.

Basados en el estudio de prefactibilidad “Gasoducto Regional México – Istmo Centroamericano” elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), se ha propuesto como alternativa para reducir las emisiones de GEI, la utilización del gas natural como energético más limpio para la generación termoeléctrica. La in- troducción de este combustible iría acompañada con modernas tecnologías de generación como el ciclo combinado y motivaría la sustitución de fuentes en otras máquinas térmicas, tales como las turbinas de gas que usan Diesel para su funcionamiento.

La inclusión como medida de mitigación de la construcción de nuevas centrales hidroeléctricas y aumentar la explo- tación geotérmica se basa en la oportunidad que tiene el país de continuar desarrollando sus recursos naturales. Se reconoce que ante la situación actual de los precios del petróleo, la explotación de estas fuentes endógenas de ener- gía no luce muy atractiva.

Las principales barreras y obstáculos que puede encontrar la implementación de estas acciones de mitigación se aso- cian con:

2.2.1 El nuevo marco regulatorio

La privatización del sector electricidad conlleva a una nueva racionalidad en el proceso de toma de decisión. La mi- nimización de riesgos, la recuperación de dicha inversión al menor plazo posible y la garantía de una cierta rentabi- lidad mínima han sido normalmente los requisitos exigidos por la inversión privada. En el segmento de generación eléctrica, por ejemplo, esta “racionalidad”, válida y legítima desde la óptica del actor que la toma, constituye una ba- rrera para la penetración de las fuentes renovables. En el caso de las grandes centrales hidroeléctricas y geotérmicas,

por ejemplo, las inversiones por MW instalado son mayores, la recuperación del capital es más lenta, los riesgos na- turales - adecuado régimen de lluvia -, son mayores y la tasa de rentabilidad más baja.

La racionalidad asociada a la búsqueda de un beneficio adecuado y seguro para el inversionista orienta las decisiones del mercado hacia el desarrollo del parque termoeléctrico o la importación de potencia y energía. Sería necesario in- troducir mecanismos correctivos encaminados a incorporar en las decisiones de mercado otras racionalidades tales como la racionalidad ambiental, mediante la incorporación de las externalidades positivas y negativas en el análisis de los costos asociados a las diferentes alternativas.

2.2.2 Construcción y funcionamiento del gasoducto

Una de las conclusiones del estudio de prefactibilidad del “Gasoducto Regional México - Istmo Centroamericano” es que el proyecto con la mas alta rentabilidad sería el de llevar gas natural hacia Guatemala y El Salvador. Conside- rando la sustitución que se haría del Diesel y Fuel Oil en la generación termoeléctrica, se lograría una considerable- mente reducción de las emisiones de GEI. Sin embargo, el desarrollo de la industria del gas natural en la región exi- giría a los gobiernos seleccionar una estructura institucional adecuada que les permita abordar los problemas asocia- dos con: la oferta monopolizada que existiría de parte de PEMEX, las modalidades de comercio e intercambio del gas natural y la carencia de recurso humano capacitado para lidiar con los aspectos técnicos, normativos y regulato- rios que exige el manejo de este hidrocarburo.

Es decir, el desarrollo del gasoducto y la penetración muy beneficiosa del gas natural en Centroamérica está asociada a la superación de barreras institucionales y regulatorias y a la implementación de un marco legal adecuado y un acuerdo razonable con los proveedores de combustibles y los inversores y operadores del gasoducto.

2.2.3 Inexistencia de instituciones responsables de la política energética

Quizás se trate del obstáculo institucional más importante. El desarrollo de un escenario de mitigación y la imple- mentación de acciones para hacerlo efectivo supone la “intervención” en los mecanismos del libre mercado a través del desarrollo de políticas específicas1. Dichas políticas, en lo energético por ejemplo, podrían ser: incentivos, subsi- dios, precios, regulación, financiamiento, normativas técnicas, emisiones permitidas, mecanismo de fijación de pre- cios, impuestos, características del servicio, acuerdos regionales, acuerdos internacionales, promoción de opciones de uso eficiente en el consumo, condiciones para la transferencia de tecnología, importación, exportación, divulgación de información, sensibilización pública, etc.

Por otra parte, la definición de una estrategia sobre este tópico y la selección del camino más adecuado implicaría el análisis de los impactos y efectos de un escenario menos emisor sobre: competitividad internacional, empleo, nivel de precios, inflación, distribución del ingreso, crecimiento económico, desarrollo regional, desarrollo integrado de un sistema de abastecimiento, deuda externa, balance comercial y de pagos, grado de dependencia energética externa, etc.

Los considerandos anteriores permiten concluir que será extremadamente difícil y complejo implementar políticas de mitigación, en el sector energético, sin la existencia de una autoridad normadora especifica para el sector2. Dado que el análisis de opciones se hace desde lo energético pero involucra instituciones de otros sectores de Gobierno: Am- biente, Relaciones Exteriores, Industria, Transporte, Vivienda, etc., las opciones de mitigación asociadas con el con- sumo de energía debería contar con la coordinación sectorial del organismo de ese sector con la activa participación de los sectores en los cuales deben aplicarse las acciones (Transporte, Industria, etc.).

Es evidente, por otra parte, que esta barrera no está asociada solamente con los aspectos ligados a la Generación de Electricidad, más bien se asocia a la totalidad de las opciones de mitigación referidas a la quema de combustibles tanto fósiles como biomásicos.

1

Políticas encaminadas a corregir las imperfecciones del mercado

2

Es evidente, por otra parte, que esta función no puede ser cumplida por el Ente Regulador del subsector eléctrico, cuyo objetivo,

2.2.4 Ausencia de financiamiento

Se trata de un obstáculo relativamente generalizado en el ámbito mundial, las instituciones financieras no cuentan con líneas de créditos y muchas veces no comprenden el objetivo de inversiones destinadas a “ahorrar energía”. En general, el crédito está disponible para inversiones productivas que sean capaces de generar un flujo de fondos adi- cional asociado a la producción de algún bien o servicio, flujo que garantiza la devolución del crédito.

El desarrollo de opciones alternativas implica costos y riesgos incrementales para los actores que toman la decisión y, difícilmente, están dispuestos a absorberlos, en consecuencia, la posibilidad de las opciones de mitigación relativas a la generación de electricidad supone la colocación de dichas opciones en igualdad de condiciones con las alternati- vas del escenario de referencia. Esto es posible si existiera un financiamiento ad-hoc en condiciones blandas, garan- tía de compra de la energía producida, etc., condiciones todas que implican costos adicionales de implementación, para los cuales debería determinarse quién los absorbe: ¿el Gobierno Nacional o los países Anexo I a través de los Mecanismos de Kioto?

Dado que un proyecto de ahorro no implica un flujo adicional de ingresos sino la disminución de un flujo de egresos (o costos), no es tan notoria la capacidad de endeudamiento del proyecto y la garantía que el mismo será capaz de re- integrar los fondos percibidos.

Un segundo aspecto se relaciona con los plazos y costos asociados al financiamiento. Si bien pueden encontrarse numerosas opciones de usos eficientes de energía con tasas de rentabilidad positivas, las mismas pueden ser relati- vamente bajas y no superar los costos “normales” de financiamiento y, además, asociadas a un largo período de ma- duración y recuperación de las inversiones. Estos tres aspectos: baja rentabilidad, largo periodo de maduración y larga vida útil se encuentran con frecuencia en proyectos de uso eficiente de energía.

Si la institución crediticia no es capaz de ofrecer créditos en condiciones “blandas” –tasas bajas, periodos de gracia adecuados al proyecto y largo plazo de financiamiento- actúan como un freno al desarrollo de opciones de uso efi- ciente de energía.

En estas condiciones, es la banca de desarrollo la que debería jugar un rol protagónico en el financiamiento de pro- yectos que la banca comercial no tiene interés de incluir en sus carteras.

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