o'licuo,
especialmente en (u
droit
@
la
philosophie 1so're todo a prop/sito de @ant2, Nalilée, Paris,
IIV, pp. WV
y passim
,y en 7assions
,Nalilée,
Paris,
IIG, pp. GG ss.
#xii$ (o're
la manera en
que estos
%alores se re;nen a
su %e6 en los de título
, c'.*3itre
S
préciser+,
en 7araes
,Nalilée, Paris, IWB.
#xiii$ E.
&é%inas, otalidad e infinito 1IB2,
trad. castellana de ". E. Nuillot, (!gueme, (alamanca, IWC,
p. JJ.
#xi%$ *"iQé, aus dem 0ein als Anwesen edacht, ist der
fuend-fuende /u
.AdiQia, die Dn-/ue, ist der Dn-
/u
» 4«(i&2
,pensada a partir del ser como presencia, es el
acuerdo que )unta y acuerda. Adi&ia
,la dis-yunci/n, es la
discordia+, >artin
=eidegger,0endas
perdidas 1IHV2,
trad. castellana de F. Mo%ira, &osada, Kuenos Aires, IBV, p.
JIW$.
#x%$ *bid
.,p. JIB.
#x%i$ *bid
.,p. JIG. B.
#x%ii$ *bid
.,p. JII.
#x%iii$ *bíd .
#xix$
«!r sat es und sat es nicht +, ibid ., p. JIC.
#xxi$ 8f. (ar KelL tiempo
,p. J, n. G ss. y pp. HB-HC, n. J
y 0auf le nom
,pp. WG y J.
#xxii$ >. =eidegger, o3 c3, p. JIW.
#xxiii$ *bíd .
4arrivant
,literalmente, es *el que llega+, *el que %a a
llegar+, *el recién llegado+. "ada la importancia que "errida
concede al arrivant
,emos optado por traducirlo por el
sustanti%o *arri'ante+, que nos a parecido una traducci/n
adecuada, dado que *arri'ar+, en castellano, significa no s/lo
*llegar un 'arco a puerto+, sino tam'ién *llegar+ sin más.
(I3
de los
.)#xxi%$ >. Klancot, a risa de los dioses
,cit., p. WI.
#xx%$ *bid ., p. IV.
#xx%i$ *bíd .
#xx%ii$ Este punto está desarrollado en 7assions, Nalilée,
Paris, IIG.
#xx%iii$ *bid
.,pp. IV-I.
#xxix$ *bid ., pp. JIJ-JIG. 1El su'rayado es m!o.2
#xxx$ Mespecto de una nue%a ela'oraci/n, en un estilo *deconstructi%o+, del concepto de heemonía, remito a los tra'a)os
de Ernesto &aclau.
#xxxi$ 3raducimos phantasme por
*fantas!a+,
aproximándonos
a
la
an/mala
graf!a
inglesa phantasy
.7hantasme es una *graf!a propuesta por
(u6an <saacs y adoptada por di%ersos autores y traductores
para designar la fantas!a inconsciente y señalar su diferencia
con la fantas!a-consciente+ 1F. &aplance y F. K.
Pontalis, (iccionario de 7sicoanálisis
,'a)o la direcci/n de
". &agace, trad. castellana de . 8er%antes, &a'or,
Karcelona, IWG, p. JCH9 cf. tam'ién pp. GW-YH2. 4o se a
modificado, sin em'argo, la graf!a castellana de *fantas!a+...
#xxxii$ @.
>arx
y
r.
Engels, a ideoloía
alemana
,trad. castellana de O. Moces, Nri)al'o, Karcelona,
ICV, pp. JBH-JBB.
#xxxiii$ 8itado en a ideoloía alemana, p. JBB.
#xxxi%$ O. (aQespeare, imón de Atenas #*5e jaune
arent tramera et rompra les voeux, b2nira le
maudit
»,trad. francesa, ran]ois-0ictor =ugo, Nallimard,
Paris, t. J, p. JJG #trad. castellana, p. CB$.
#xxx%$ *bíd .
#xxx%i$ 5ontribución a la crítica de la economía política,
<< K, << c 1El numerario. El s!m'olo de %alor2, trad. castellana de
F. >erino, Al'erto 8ora6/n, >adrid,
JICW, p. GW.
#xxx%ii$ *bid ., p. GI.
#xxx%iii$ *bid ., p. B.
#xxxix$ *bid ., p. BG. Es ésta una cadena semántica que
a'!amos
anali6ado
en "las 1en =egel2 y
en (e l4esprit3 #eideer et la question.
#xl$ *bid ., p. HV.
#xli$ *bid
.,p. BH.
#ap$tulo -
#%J'!)! E/ M)!X"(M
«he time is out of joint »: la f/rmula a'la del tiempo, tam'ién
dice el tiempo, pero se refiere, singularmente, a este tiempo, a estostiempos, a un *este tiempo+, el tiempo de este tiempo, el tiempo de ese mundo que, para =amlet, fue un *nuestro tiempo+, solamente un *este mundo+, esta época y ninguna otra. Este predicado dice algo del tiempo y lo dice en el presente del %er'o ser ( he time is out of joint ),pero si lo dice entonces, en
ese otro tiempo, en el pasado simple, una %e6 en el pasado, ¿c/mo puede aquello %aler para todos los tiempos? "ico de otra forma, ¿c/mo puede %ol%er y presentarse nue%amente, de nue%o, como lo nue%o?, ¿c/mo puede estar a!, de nue%o, cuando su tiempo ya no está a!?, ¿c/mo puede %aler en todas las ocasiones en que se intenta decir *nuestro tiempo+? En una proposici/n predicati%a que se refiere al tiempo, y más precisamente a la forma-presente del tiempo, el presente gramatical del %er'o ser , en tercera persona de
indicati%o, parece ofrecer una ospitalidad predestinada al retorno de todos los esp!ritus, pala'ra ésta que 'asta con escri'ir en plural para dar con ella la 'ien%enida a los espectros. 0er , y so're todo cuando
en el infiniti%o %a so'reentendido ser pre-sente, no es
un mot d4esprit , sino que es la pala'ra del esp!ritu, es su primer
cuerpo %er'al.
En un tiempo del mundo, oy d!a, en estos tiempos, un nue%o *orden mundial+ intenta esta'ili6ar un desarreglo nue%o, necesariamente nue%o, instalando una forma de egemon!a sin precedentes. (e trata, pues, aunque como siempre, de una forma de guerra inédita. Por lo menos, se parece a una gran *con)uraci/n+ contra el marxismo, un conjuro del marxismo: una %e6 más, otro intento, una mo%ili6aci/n nue%a, siempre nue%a, para lucar contra él, contra aquello y contra aquellos a los que el marxismo representa y seguirá representando 1la idea de una nue%a <nternacional2, y para com'atir, exorci6ándola, a una <nternacional.
>uy nue%a y tan antigua, la con)uraci/n parece a la %e6 potente y, como siempre, inquieta, frágil, angustiada. Para los con)urados, el enemigo a quien ay que con)urar se llama, por cierto, el marxismo. Pero, a partir de aora, se teme no poder ya reconocerle. (e tiem'la ante la ip/tesis de que en %irtud de una de esas metamorfosis de las que >arx tanto a'l/ 1*metamorfosis+ fue durante toda su %ida una de sus pala'ras fa%oritas2, un nue%o *marxismo+ no tenga ya el aspecto 'a)o el cual era a'itual identificarlo y derrotarlo. ui6á ya no se tenga miedo a los marxistas, pero se teme a;n a ciertos no marxistas que no an renunciado a la erencia de >arx, criptomarxistas, seudo o para*marxistas+, que estar!an dispuestos a tomar el rele%o, 'a)o unos rasgos o entre unas comillas que los angustiados expertos del anticomunismo no están preparados para desenmascarar.
Además de por las ra6ones que aca'amos de dar, tendremos a;n que pri%ilegiar esa figura de la con)uraci/n por otras ra6ones que ya se an anunciado. En am'os conceptos de con)uraci/n ( conjuración y conjuro, 1erschwGrun y +eschwGrun
), de'emos tener en cuenta otra significaci/n esencial. &a del acto
que consiste en )urar, en prestar )uramento, por tanto en prometer, en decidir, en adquirir unaresponsabilidad , en suma, en
comprometerse de manera performati%a. de manera más o menos secreta, más o menos p;'lica, pues, all! donde esa frontera entre lo
p;'lico y lo pri%ado se despla6a constantemente, quedando menos garanti6ada que nunca, como aquella que permitir!a identificar lo pol!tico. si esta frontera capital se despla6a es porque el medium en el que se instituye, a sa'er, el medium mismo de los media 1la informaci/n, la prensa, la telecomunicaci/n, la tecno-tele- discursi%idad, la tecno-tele-iconicidad, lo que garanti6a y determina en general el espaciamientodel espacio p;'lico, la posi'ilidad misma de la res publica y la fenomenalidad de lo pol!tico2, ese elemento no está ni %i%o ni muerto, ni presente ni ausente: espectrali6a. 4o depende de la ontolog!a, del discurso so're el ser del ente o so're la esencia de la %ida o de la muerte. Mequiere lo que llamamos, por econom!a más que por in%entar una pala'ra, la fantoloía. 8ategor!a que consideraremos irreducti'le y, en
primer lugar, irreducti'le a todo lo que ella ace posi'le: la ontolog!a, la teolog!a, la onto-teolog!a positi%a o negati%a.
Esta dimensi/n de la interpretaci/n performati%a, es decir, de una interpretaci/n que transforma aquello mismo que interpreta, desempeñará un papel indispensa'le en lo que me gustar!a decir esta tarde. Tna interpretaci/n que transforma lo que interpreta es una definici/n del performati%o que es tan poco ortodoxa desde el punto de %ista de la speech act theory como desde el de la undécima de las 3esis so're euer'ac 1*&os fil/sofos no an eco sino interpretar el mundo de diferentes formas, lo que importa es transformarlo». «(ie 7hilosophen haben die $elt nur
verschieden interpretiert0 es &ommt aber drauf an, sie zu verndern+.2
(i tomo la pala'ra en la apertura de un coloquio tan impresionante, am'icioso, necesario o arriesgado, otros dir!an ist/rico9 si, después de prolongadas %acilaciones, y a pesar de los l!mites e%identes de mi competencia, e aceptado con todo la in%itaci/n con la que me a onrado Kernd >agnus, no es, en primer lugar, para mantener un discurso filos/fico y erudito. Es, ante todo, para no eludir una responsa'ilidad. >ás precisamente: para someter a discusi/n algunas ip/tesis so're la naturale6a de seme)ante responsa'ilidad. 8uál es la nuestra? ¿En qué es ist/rica? y ¿qué tiene que %er con tantos espectros?
4adie, me parece, puede discutirlo: una dogmática intenta instalar su egemon!a mundial 'a)o unas condiciones parad/)icas y sospecosas. =ay, oy en d!a, en el mundo, un discurso dominante, o más 'ien en trance de acerse dominante,
respecto a la o'ra y al pensamiento de >arx, respecto al marxismo 1que es, qui6ás, otra cosa2, respecto a todos los rostros pasados de la <nternacional socialista y de la re%oluci/n uni%ersal, respecto a la destrucci/n más o menos lenta del modelo re%olucionario de inspiraci/n marxista, respecto al derrum'amiento rápido, precipitado, reciente, de las sociedades que an intentado ponerlo en marca, al menos en lo que llamaremos de momento, citando otra %e6
el 'anifiesto, la *%ie)a Europa+, etc. Este discurso dominador tiene,
con frecuencia, la forma man!aca, )u'ilosa e incantatoria que reud asigna'a a la fase llamada triunfante en el tra'a)o del duelo. &a incantaci/n se repite y se rituali6a, mantiene y se mantiene con f/rmulas, como prescri'e toda magia animista. 0uel%e a la cantinela y al refrán. Al ritmo de un paso cadencioso, clama: >arx a muerto, el comunismo está muerto, 'ien muerto, con sus esperan6as, su discurso, sus teor!as y sus prácticas, 5%i%a el capitalismo, %i%a el mercado, so're%i%a el li'eralismo econ/mico y pol!tico7
(i dica egemon!a intenta montar su dogmática orquestaci/n en condiciones sospecosas y parad/)icas es, en primer lugar, porque esta con)uraci/n triunfante se esfuer6a %erdaderamente en denegar, y para ello, en ocultarse el que, )amás, pero )amás de los )amases en la istoria, el ori6onte de eso cuya super%i%encia se cele'ra 1a sa'er, todos los %ie)os modelos del mundo capitalista y li'eral2 a sido más som'r!o, amena6ador y amena6ado. 4i más *ist/rico+, entendiendo por tal inscrito en un momento a'solutamente inédito de un proceso que no por ello está menos sometido a una ley de itera'ilidad.
¿ué acemos a'lando, desde estas primeras frases, de un discurso que tiende a ser dominante y de una e%idencia indiscuti'le al respecto?
Al menos dos cosas. Mecurrimos, e%identemente, a conceptos
reci'idos: 2 el de egemon!a 1*discurso dominante») y J2 el de
testimonio 1*e%idencia indiscutible»). 3endremos que dar cuenta de ellos y )ustificarlos.
. 4os emos referido impl!citamente ^so're todo para a'lar de lo que, supongo, a nadie se le ocurrir!a poner en duda^ a aquello que organi6a y controla por todas partes la manifestaci/n p;'lica, el testimonio en el espacio p;'lico. (e trata de un con)unto constituido, al menos, por tres lugares o dispositi%os indisocia'les de nuestra cultura.
a2 En primer lugar está la cultura llamada, con mayor o menor propiedad, pol!tica 1los discursos oficiales de los partidos y de los pol!ticos en el poder en el mundo, más o menos all! donde pre%alecen modelos occidentales, el a'la o la ret/rica de lo que se denomina, en rancia, la *clase pol!tica+2.
) 3am'ién está la cultura confusamente calificada de mass-
mediática: *comunicaciones+ e interpretaciones, producci/n selecti%a y )erarqui6ada de la *informaci/n+ a tra%és de canales cuya potencia se a acrecentado de manera a'solutamente inédita a un ritmo que coincide precisamente, sin duda de modo no fortuito, con el de la ca!da de los reg!menes de modelo marxista, a la cual a contri'uido
poderosamente pero ^y esto no es menos importante^ 'a)o formas, modos de apropiaci/n y a una %elocidad que afectan tam'ién, de manera esencial, al concepto mismo del espacio p;'lico en las democracias llamadas li'erales9 y, en el centro de este coloquio, la cuesti/n de la tele-tecnolog!a, de la econom!a y del poder mediáticos, en su dimensi/n irreducti'lemente espectral, de'er!a atra%esar todas las discusiones. ¿ué se puede acer con esquemas marxistas para tratar oy de todo ello ^te/rica y prácticamente^ y por tanto para cam'iarlo? Para decirlo con una frase que resumir!a en el fondo la posición que %oy a defender 1y lo que adelanto aqu!, perd/nenme por insistir en esta inquietud, corresponde más a una toma de partido que al tra'a)o que dica posici/n reclama, presupone o prefigura2, esos esquemas parecen a la %e6 indispensa'les e insuficientes en su forma actual. >arx es uno de los escasos pensadores del pasado que tomaron en serio, al menos en su principio, la indisocia'ilidad originaria de la técnica y del lengua)e, por tanto de la tele-técnica 1ya que todo lengua)e es una tele-técnica2. Esto no es en a'soluto denigrarlo, es incluso a'lar dentro de lo que de nue%o nos atre%eremos a llamar el espíritu de 'arx . "ecir que
>arx no pod!a, en cuanto a la tele-técnica, es decir, tam'ién en cuanto a la ciencia, acceder ni a la experiencia ni a las anticipaciones que son oy las nuestras, es casi citarle al pie de de la letra en sus propias pre%isiones, es tomar nota y confirmarlo.
c) Por ;ltimo, está la cultura erudita o académica, especialmente
la de los istoriadores, los soci/logos y los polit/logos, la de los te/ricos de la literatura, los antrop/logos, los fil/sofos, en particular los fil/sofos pol!ticos, cuyo discurso es a su %e6 sustituido por la edici/n académica, comercial y tam'ién mediática en general. Pues no escapará a nadie que los tres lugares, formas y poderes de la cultura que aca'amos de identificar 1el discurso expresamente pol!tico de la *clase pol!tica+, el discurso mediático y el discurso intelectual, erudito o académico2 están más que nunca soldados por los mismos aparatos o por aparatos indisocia'les. Estos aparatos son, sin duda, comple)os, diferenciales, conflicti%os, so'redeterminados. Pero sean cuales sean los conflictos entre ellos, sean cuales sean sus desigualdades o sus so'redeterminaciones, 1se2 comunican y concurren en todo momento acia el punto de mayor fuer6a para garanti6ar la egemon!a o el imperialismo en cuesti/n. &o acen gracias a la mediaci/n de lo que se llama, precisamente, los media en el sentido más amplio, más m/%il y, teniendo en cuenta la aceleraci/n de los adelantos técnicos, en el sentido más in%asor de este término. &a egemon!a pol!tico-econ/mica, al igual que la dominaci/n intelectual o discursi%a, pasa, como )amás lo a'!a eco en el pasado, ni en tal grado ni 'a)o tales formas, por el poder tecno- mediático ^es decir, por un poder que a la %e6, de manera diferenciada y contradictoria, condiciona y pone en peliro toda democracia^. Aora 'ien, éste es un poder, un con)unto diferenciado de poderes que no se puede anali6ar ni, llegado el caso, com'atir, ni apoyar aqu! o atacar all!, sin tener en cuenta m;ltiples
efectos espectrales, sin tener en cuenta la nue%a %elocidad
de aparición 1entendamos esta pala'ra en el sentido fantasmático2 del simulacro, la imagen sintética o protética, el acontecimiento %irtual, el cyberspace y la confiscaci/n y las apropiaciones o especulaciones que despliegan oy en d!a potencias inauditas. (i, ante la cuesti/n de sa'er si >arx y sus erederos nos an ayudado a pensar y a tratar este fen/meno, decimos que la respuesta es a la %e6 sí y no, sí en tal aspecto, no en tal otro, y que si ay que filtrar,
seleccionar, diferenciar, reestructurar las cuestiones, es solamente para anunciar, de manera muy preliminar, el tono y la forma general de nuestras conclusiones, a sa'er, que hay que asumir la herencia del marxismo, asumir lo más *%i%o+ de él, es decir, parad/)icamente, aquello de él que no a de)ado de poner so're el tapete la cuesti/n de la %ida, del esp!ritu o de lo espectral, de la-%ida- la-muerte más allá de la oposici/n entre la %ida y la muerte. =ay que reafirmar esta erencia transformándola tan radicalmente como sea necesario. Meafirmaci/n que ser!a a la %e6 fiel a algo que resuena en la llamada de >arx ^digamos de nue%o en el esp!ritu de su inyunci/n ^ y conforme con el concepto de la erencia en general. &a erencia no es nunca algo dado, es siempre una tarea. Permanece ante
nosotros de modo tan indiscuti'le que, antes mismo de aceptarla o renunciar a ella, somos erederos, y erederos dolientes, como todos los erederos. En particular, de lo que se llama marxismo. 0er , esa
pala'ra en la que %e!amos más arri'a la pala'ra del esp!ritu, quiere decir, por la misma ra6/n, heredar . 3odas las cuestiones a prop/sito
del ser o de lo que ay que ser 1o no ser: or not to be ) son
cuestiones de erencia. 4o ay ning;n fer%or pasadista en recordarlo, ning;n regusto tradicionalista. &a reacci/n, lo reaccionario o lo reacti%o son s/lo interpretaciones de la estructura de erencia.0omos erederos, eso no quiere decir que tenamos o que recibamos esto o aquello, que tal erencia nos enrique6ca un d!a con esto o con aquello, sino que el ser de lo que somos es, ante todo, erencia, lo queramos y lo sepamos o no. que,
=_lderlin lo dice muy 'ien, no podemos sino testimoniarlo. 3estimoniar ser!a testimoniar lo que somos en
tanto que heredamos de ello, y e a! el c!rculo, e a! la suerte o la finitud, eredamos aquello mismo que nos permite testimoniar de ello. =_lderlin, por su parte, llama a esto, al lengua)e, *el más peligroso de los 'ienes+, dado al om're *a fin de que testimonie a'er eredado [ lo que él es ( damit er
zeue, was er sei / eerbt zu haben )» :i;.
J. 8uando decimos, al menos a t!tulo de ip/tesis, que el dogma respecto del fin del marxismo y de las sociedades marxistas tiende oy a ser un *discurso dominante+, seguimos a'lando, por supuesto, en cla%e marxista. 4o de'emos denegar u ocultar el carácter pro'lemático de este gesto. Algunos no estarán del todo equi%ocados al denunciar a! un c!rculo o una petici/n de principio.
8onfiamos, en efecto, al menos pro%isionalmente, en esa forma de análisis cr!tico que emos eredado del marxismo: en una situaci/n dada, y con tal que sea determina'le y determinada como la de un antagonismo sociopol!tico, una fuer6a egem/nica aparece siempre representada por una ret/rica y por una ideolog!a dominantes, cualesquiera que sean los conflictos de fuer6as, la contradicci/n principal o las contradicciones secundarias, las so'redeterminaciones o los rele%os que, luego, puedan complicar dico esquema ^y, por tanto, incitarnos a sospecar de la simple oposici/n entre lo