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sistemática a estas cuestiones del 1lo2 dereco y de lo

In document 52011777 Espectros de Marx (página 54-81)

o'licuo,

especialmente en (u

droit

@

la

 philosophie 1so're todo a prop/sito de @ant2, Nalilée, Paris,

IIV, pp. WV

y passim

,

y en 7assions

,

Nalilée,

Paris,

IIG, pp. GG ss.

#xii$ (o're

la manera en

que estos

%alores se re;nen a

su %e6 en los de título

, c'.

*3itre

S

préciser+,

en 7araes

,

Nalilée, Paris, IWB.

#xiii$ E.

&é%inas, otalidad e infinito 1IB2,

trad. castellana de ". E. Nuillot, (!gueme, (alamanca, IWC,

p. JJ.

#xi%$ *"iQé, aus dem 0ein als Anwesen edacht, ist der

fuend-fuende /u

.

AdiQia, die Dn-/ue, ist der Dn-

/u

» 4«

(i&2

,

pensada a partir del ser como presencia, es el

acuerdo que )unta y acuerda. Adi&ia

,

la dis-yunci/n, es la

discordia+, >artin

=eidegger,0endas

perdidas 1IHV2,

trad. castellana de F. Mo%ira, &osada, Kuenos Aires, IBV, p.

JIW$.

#x%$ *bid 

.,

p. JIB.

#x%i$ *bid 

.,

p. JIG. B.

#x%ii$ *bid 

.,

p. JII.

#x%iii$ *bíd .

#xix$

«

!r sat es und sat es nicht +, ibid ., p. JIC.

#xxi$ 8f. (ar KelL tiempo

,

p. J, n. G ss. y pp. HB-HC, n. J

y 0auf le nom

,

pp. WG y J.

#xxii$ >. =eidegger, o3 c3, p. JIW.

#xxiii$ *bíd .

 4arrivant 

,

literalmente, es *el que llega+, *el que %a a

llegar+, *el recién llegado+. "ada la importancia que "errida

concede al arrivant 

,

emos optado por traducirlo por el

sustanti%o *arri'ante+, que nos a parecido una traducci/n

adecuada, dado que *arri'ar+, en castellano, significa no s/lo

*llegar un 'arco a puerto+, sino tam'ién *llegar+ sin más.

I3

de los  

.)

#xxi%$ >. Klancot, a risa de los dioses

,

cit., p. WI.

#xx%$ *bid ., p. IV.

#xx%i$ *bíd .

#xx%ii$ Este punto está desarrollado en 7assions, Nalilée,

Paris, IIG.

#xx%iii$ *bid 

.,

pp. IV-I.

#xxix$ *bid ., pp. JIJ-JIG. 1El su'rayado es m!o.2

#xxx$ Mespecto de una nue%a ela'oraci/n, en un estilo *deconstructi%o+, del concepto de heemonía, remito a los tra'a)os

de Ernesto &aclau.

#xxxi$ 3raducimos phantasme por

*fantas!a+,

aproximándonos

a

la

an/mala

graf!a

inglesa phantasy 

.

7hantasme es una *graf!a propuesta por

(u6an <saacs y adoptada por di%ersos autores y traductores

para designar la fantas!a inconsciente y señalar su diferencia

con la fantas!a-consciente+ 1F. &aplance y F. K.

Pontalis, (iccionario de 7sicoanálisis

,

'a)o la direcci/n de

". &agace, trad. castellana de . 8er%antes, &a'or,

Karcelona, IWG, p. JCH9 cf. tam'ién pp. GW-YH2. 4o se a

modificado, sin em'argo, la graf!a castellana de *fantas!a+...

#xxxii$ @.

>arx

y

r.

Engels, a ideoloía

alemana

,

trad. castellana de O. Moces, Nri)al'o, Karcelona,

ICV, pp. JBH-JBB.

#xxxiii$ 8itado en a ideoloía alemana, p. JBB.

#xxxi%$ O. (aQespeare, imón de Atenas #*5e jaune

arent tramera et rompra les voeux, b2nira le

maudit 

»,

trad. francesa, ran]ois-0ictor =ugo, Nallimard,

Paris, t. J, p. JJG #trad. castellana, p. CB$.

#xxx%$ *bíd .

#xxx%i$ 5ontribución a la crítica de la economía política,

<< K, << c 1El numerario. El s!m'olo de %alor2, trad. castellana de

 F. >erino, Al'erto 8ora6/n, >adrid,

J

ICW, p. GW.

#xxx%ii$ *bid ., p. GI.

#xxx%iii$ *bid ., p. B.

#xxxix$ *bid ., p. BG. Es ésta una cadena semántica que

a'!amos

anali6ado

en "las 1en =egel2 y

en (e l4esprit3 #eideer et la question.

#xl$ *bid ., p. HV.

#xli$ *bid 

.,

p. BH.

#ap$tulo -

#%J'!)!  E/ M)!X"(M

«he time is out of joint »: la f/rmula a'la del tiempo, tam'ién

dice el tiempo, pero se refiere, singularmente, a este tiempo, a estostiempos, a un *este tiempo+, el tiempo de este tiempo, el tiempo de ese mundo que, para =amlet, fue un *nuestro tiempo+, solamente un *este mundo+, esta época y ninguna otra. Este predicado dice algo del tiempo y lo dice en el presente del %er'o ser  ( he time is out of joint  ),pero si lo dice entonces, en

ese otro tiempo, en el pasado simple, una %e6 en el pasado, ¿c/mo puede aquello %aler para todos los tiempos? "ico de otra forma, ¿c/mo puede %ol%er y presentarse nue%amente, de nue%o, como lo nue%o?, ¿c/mo puede estar a!, de nue%o, cuando su tiempo ya no está a!?, ¿c/mo puede %aler en todas las ocasiones en que se intenta decir *nuestro tiempo+? En una proposici/n predicati%a que se refiere al tiempo, y más precisamente a la forma-presente del tiempo, el presente gramatical del %er'o ser , en tercera persona de

indicati%o, parece ofrecer una ospitalidad predestinada al retorno de todos los esp!ritus, pala'ra ésta que 'asta con escri'ir en plural para dar con ella la 'ien%enida a los espectros. 0er , y so're todo cuando

en el infiniti%o %a so'reentendido ser pre-sente, no es

un mot d4esprit , sino que es la pala'ra del esp!ritu, es su primer

cuerpo %er'al.

En un tiempo del mundo, oy d!a, en estos tiempos, un nue%o *orden mundial+ intenta esta'ili6ar un desarreglo nue%o, necesariamente nue%o, instalando una forma de egemon!a sin precedentes. (e trata, pues, aunque como siempre, de una forma de guerra inédita. Por lo menos, se parece a una gran *con)uraci/n+ contra el marxismo, un conjuro del marxismo: una %e6 más, otro intento, una mo%ili6aci/n nue%a, siempre nue%a, para lucar contra él, contra aquello y contra aquellos a los que el marxismo representa y seguirá representando 1la idea de una nue%a <nternacional2, y para com'atir, exorci6ándola, a una <nternacional.

>uy nue%a y tan antigua, la con)uraci/n parece a la %e6 potente y, como siempre, inquieta, frágil, angustiada. Para los con)urados, el enemigo a quien ay que con)urar se llama, por cierto, el marxismo. Pero, a partir de aora, se teme no poder ya reconocerle. (e tiem'la ante la ip/tesis de que en %irtud de una de esas metamorfosis de las que >arx tanto a'l/ 1*metamorfosis+ fue durante toda su %ida una de sus pala'ras fa%oritas2, un nue%o *marxismo+ no tenga ya el aspecto 'a)o el cual era a'itual identificarlo y derrotarlo. ui6á ya no se tenga miedo a los marxistas, pero se teme a;n a ciertos no marxistas que no an renunciado a la erencia de >arx, criptomarxistas, seudo o para*marxistas+, que estar!an dispuestos a tomar el rele%o, 'a)o unos rasgos o entre unas comillas que los angustiados expertos del anticomunismo no están preparados para desenmascarar.

Además de por las ra6ones que aca'amos de dar, tendremos a;n que pri%ilegiar esa figura de la con)uraci/n por otras ra6ones que ya se an anunciado. En am'os conceptos de con)uraci/n ( conjuración y conjuro, 1erschwGrun y +eschwGrun

 ), de'emos tener en cuenta otra significaci/n esencial. &a del acto

que consiste en )urar, en prestar )uramento, por tanto en prometer, en decidir, en adquirir unaresponsabilidad , en suma, en

comprometerse de manera performati%a.  de manera más o menos secreta, más o menos p;'lica, pues, all! donde esa frontera entre lo

p;'lico y lo pri%ado se despla6a constantemente, quedando menos garanti6ada que nunca, como aquella que permitir!a identificar lo pol!tico.  si esta frontera capital se despla6a es porque el medium en el que se instituye, a sa'er, el medium mismo de los media 1la informaci/n, la prensa, la telecomunicaci/n, la tecno-tele- discursi%idad, la tecno-tele-iconicidad, lo que garanti6a y determina en general el espaciamientodel espacio p;'lico, la posi'ilidad misma de la res publica y la fenomenalidad de lo pol!tico2, ese elemento no está ni %i%o ni muerto, ni presente ni ausente: espectrali6a. 4o depende de la ontolog!a, del discurso so're el ser del ente o so're la esencia de la %ida o de la muerte. Mequiere lo que llamamos, por econom!a más que por in%entar una pala'ra, la fantoloía. 8ategor!a que consideraremos irreducti'le y, en

primer lugar, irreducti'le a todo lo que ella ace posi'le: la ontolog!a, la teolog!a, la onto-teolog!a positi%a o negati%a.

Esta dimensi/n de la interpretaci/n performati%a, es decir, de una interpretaci/n que transforma aquello mismo que interpreta, desempeñará un papel indispensa'le en lo que me gustar!a decir esta tarde. Tna interpretaci/n que transforma lo que interpreta es una definici/n del performati%o que es tan poco ortodoxa desde el punto de %ista de la speech act theory como desde el de la undécima de las 3esis so're euer'ac 1*&os fil/sofos no an eco sino interpretar el mundo de diferentes formas, lo que importa es transformarlo». «(ie 7hilosophen haben die $elt nur

verschieden interpretiert0 es &ommt aber drauf an, sie  zu verndern+.2

(i tomo la pala'ra en la apertura de un coloquio tan impresionante, am'icioso, necesario o arriesgado, otros dir!an ist/rico9 si, después de prolongadas %acilaciones, y a pesar de los l!mites e%identes de mi competencia, e aceptado con todo la in%itaci/n con la que me a onrado Kernd >agnus, no es, en primer lugar, para mantener un discurso filos/fico y erudito. Es, ante todo, para no eludir una responsa'ilidad. >ás precisamente: para someter a discusi/n algunas ip/tesis so're la naturale6a de seme)ante responsa'ilidad. 8uál es la nuestra? ¿En qué es ist/rica? y ¿qué tiene que %er con tantos espectros?

4adie, me parece, puede discutirlo: una dogmática intenta instalar su egemon!a mundial 'a)o unas condiciones parad/)icas y sospecosas. =ay, oy en d!a, en el mundo, un discurso dominante, o más 'ien en trance de acerse dominante,

respecto a la o'ra y al pensamiento de >arx, respecto al marxismo 1que es, qui6ás, otra cosa2, respecto a todos los rostros pasados de la <nternacional socialista y de la re%oluci/n uni%ersal, respecto a la destrucci/n más o menos lenta del modelo re%olucionario de inspiraci/n marxista, respecto al derrum'amiento rápido, precipitado, reciente, de las sociedades que an intentado ponerlo en marca, al menos en lo que llamaremos de momento, citando otra %e6

el 'anifiesto, la *%ie)a Europa+, etc. Este discurso dominador tiene,

con frecuencia, la forma man!aca, )u'ilosa e incantatoria que reud asigna'a a la fase llamada triunfante en el tra'a)o del duelo. &a incantaci/n se repite y se rituali6a, mantiene y se mantiene con f/rmulas, como prescri'e toda magia animista. 0uel%e a la cantinela y al refrán. Al ritmo de un paso cadencioso, clama: >arx a muerto, el comunismo está muerto, 'ien muerto, con sus esperan6as, su discurso, sus teor!as y sus prácticas, 5%i%a el capitalismo, %i%a el mercado, so're%i%a el li'eralismo econ/mico y pol!tico7

(i dica egemon!a intenta montar su dogmática orquestaci/n en condiciones sospecosas y parad/)icas es, en primer lugar, porque esta con)uraci/n triunfante se esfuer6a %erdaderamente en denegar, y para ello, en ocultarse el que, )amás, pero )amás de los )amases en la istoria, el ori6onte de eso cuya super%i%encia se cele'ra 1a sa'er, todos los %ie)os modelos del mundo capitalista y li'eral2 a sido más som'r!o, amena6ador y amena6ado. 4i más *ist/rico+, entendiendo por tal inscrito en un momento a'solutamente inédito de un proceso que no por ello está menos sometido a una ley de itera'ilidad.

¿ué acemos a'lando, desde estas primeras frases, de un discurso que tiende a ser dominante y de una e%idencia indiscuti'le al respecto?

Al menos dos cosas. Mecurrimos, e%identemente, a conceptos

reci'idos: 2 el de egemon!a 1*discurso dominante») y J2 el de

testimonio 1*e%idencia indiscutible»). 3endremos que dar cuenta de ellos y )ustificarlos.

. 4os emos referido impl!citamente ^so're todo para a'lar de lo que, supongo, a nadie se le ocurrir!a poner en duda^ a aquello que organi6a y controla por todas partes la manifestaci/n p;'lica, el testimonio en el espacio p;'lico. (e trata de un con)unto constituido, al menos, por tres lugares o dispositi%os indisocia'les de nuestra cultura.

a2 En primer lugar está la cultura llamada, con mayor o menor propiedad, pol!tica 1los discursos oficiales de los partidos y de los pol!ticos en el poder en el mundo, más o menos all! donde pre%alecen modelos occidentales, el a'la o la ret/rica de lo que se denomina, en rancia, la *clase pol!tica+2.

) 3am'ién está la cultura confusamente calificada de mass-

mediática: *comunicaciones+ e interpretaciones, producci/n selecti%a y )erarqui6ada de la *informaci/n+ a tra%és de canales cuya potencia se a acrecentado de manera a'solutamente inédita a un ritmo que coincide precisamente, sin duda de modo no fortuito, con el de la ca!da de los reg!menes de modelo marxista, a la cual a contri'uido

poderosamente pero ^y esto no es menos importante^ 'a)o formas, modos de apropiaci/n y a una %elocidad que afectan tam'ién, de manera esencial, al concepto mismo del espacio p;'lico en las democracias llamadas li'erales9 y, en el centro de este coloquio, la cuesti/n de la tele-tecnolog!a, de la econom!a y del poder mediáticos, en su dimensi/n irreducti'lemente espectral, de'er!a atra%esar todas las discusiones. ¿ué se puede acer con esquemas marxistas para tratar oy de todo ello ^te/rica y prácticamente^ y por tanto para cam'iarlo? Para decirlo con una frase que resumir!a en el fondo la posición que %oy a defender 1y lo que adelanto aqu!, perd/nenme por insistir en esta inquietud, corresponde más a una toma de  partido que al tra'a)o que dica posici/n reclama, presupone o prefigura2, esos esquemas parecen a la %e6 indispensa'les e insuficientes en su forma actual. >arx es uno de los escasos pensadores del pasado que tomaron en serio, al menos en su principio, la indisocia'ilidad originaria de la técnica y del lengua)e, por tanto de la tele-técnica 1ya que todo lengua)e es una tele-técnica2. Esto no es en a'soluto denigrarlo, es incluso a'lar dentro de lo que de nue%o nos atre%eremos a llamar el espíritu de 'arx . "ecir que

>arx no pod!a, en cuanto a la tele-técnica, es decir, tam'ién en cuanto a la ciencia, acceder ni a la experiencia ni a las anticipaciones que son oy las nuestras, es casi citarle al pie de de la letra en sus propias pre%isiones, es tomar nota y confirmarlo.

c) Por ;ltimo, está la cultura erudita o académica, especialmente

la de los istoriadores, los soci/logos y los polit/logos, la de los te/ricos de la literatura, los antrop/logos, los fil/sofos, en particular los fil/sofos pol!ticos, cuyo discurso es a su %e6 sustituido por la edici/n académica, comercial y tam'ién mediática en general. Pues no escapará a nadie que los tres lugares, formas y poderes de la cultura que aca'amos de identificar 1el discurso expresamente pol!tico de la *clase pol!tica+, el discurso mediático y el discurso intelectual, erudito o académico2 están más que nunca soldados por los mismos aparatos o por aparatos indisocia'les. Estos aparatos son, sin duda, comple)os, diferenciales, conflicti%os, so'redeterminados. Pero sean cuales sean los conflictos entre ellos, sean cuales sean sus desigualdades o sus so'redeterminaciones, 1se2 comunican y concurren en todo momento acia el punto de mayor fuer6a para garanti6ar la egemon!a o el imperialismo en cuesti/n. &o acen gracias a la mediaci/n de lo que se llama, precisamente, los media en el sentido más amplio, más m/%il y, teniendo en cuenta la aceleraci/n de los adelantos técnicos, en el sentido más in%asor de este término. &a egemon!a pol!tico-econ/mica, al igual que la dominaci/n intelectual o discursi%a, pasa, como )amás lo a'!a eco en el pasado, ni en tal grado ni 'a)o tales formas, por el poder tecno- mediático ^es decir, por un poder que a la %e6, de manera diferenciada y contradictoria, condiciona y pone en peliro toda democracia^. Aora 'ien, éste es un poder, un con)unto diferenciado de poderes que no se puede anali6ar ni, llegado el caso, com'atir, ni apoyar aqu! o atacar all!, sin tener en cuenta m;ltiples

efectos espectrales, sin tener en cuenta la nue%a %elocidad

de aparición 1entendamos esta pala'ra en el sentido fantasmático2 del simulacro, la imagen sintética o protética, el acontecimiento %irtual, el cyberspace y la confiscaci/n y las apropiaciones o especulaciones que despliegan oy en d!a potencias inauditas. (i, ante la cuesti/n de sa'er si >arx y sus erederos nos an ayudado a pensar y a tratar este fen/meno, decimos que la respuesta es a la %e6 sí y no, sí en tal aspecto, no en tal otro, y que si ay que filtrar,

seleccionar, diferenciar, reestructurar las cuestiones, es solamente para anunciar, de manera muy preliminar, el tono y la forma general de nuestras conclusiones, a sa'er, que hay que asumir la herencia del marxismo, asumir lo más *%i%o+ de él, es decir, parad/)icamente, aquello de él que no a de)ado de poner so're el tapete la cuesti/n de la %ida, del esp!ritu o de lo espectral, de la-%ida- la-muerte más allá de la oposici/n entre la %ida y la muerte. =ay que reafirmar esta erencia transformándola tan radicalmente como sea necesario. Meafirmaci/n que ser!a a la %e6 fiel a algo que resuena en la llamada de >arx ^digamos de nue%o en el esp!ritu de su inyunci/n ^ y conforme con el concepto de la erencia en general. &a erencia no es nunca algo dado, es siempre una tarea. Permanece ante

nosotros de modo tan indiscuti'le que, antes mismo de aceptarla o renunciar a ella, somos erederos, y erederos dolientes, como todos los erederos. En particular, de lo que se llama marxismo. 0er , esa

pala'ra en la que %e!amos más arri'a la pala'ra del esp!ritu, quiere decir, por la misma ra6/n, heredar . 3odas las cuestiones a prop/sito

del ser o de lo que ay que ser 1o no ser: or not to be ) son

cuestiones de erencia. 4o ay ning;n fer%or pasadista en recordarlo, ning;n regusto tradicionalista. &a reacci/n, lo reaccionario o lo reacti%o son s/lo interpretaciones de la estructura de erencia.0omos erederos, eso no quiere decir que tenamos o que recibamos esto o aquello, que tal erencia nos enrique6ca un d!a con esto o con aquello, sino que el ser de lo que somos es, ante todo, erencia, lo queramos y lo sepamos o no.  que,

=_lderlin lo dice muy 'ien, no podemos sino testimoniarlo. 3estimoniar ser!a testimoniar lo que somos en

tanto que heredamos de ello, y e a! el c!rculo, e a! la suerte o la finitud, eredamos aquello mismo que nos permite testimoniar de ello. =_lderlin, por su parte, llama a esto, al lengua)e, *el más peligroso de los 'ienes+, dado al om're *a fin de que testimonie a'er eredado [ lo que él es ( damit er

 zeue, was er sei  / eerbt zu haben )» :i;.

J. 8uando decimos, al menos a t!tulo de ip/tesis, que el dogma respecto del fin del marxismo y de las sociedades marxistas tiende oy a ser un *discurso dominante+, seguimos a'lando, por supuesto, en cla%e marxista. 4o de'emos denegar u ocultar el carácter pro'lemático de este gesto. Algunos no estarán del todo equi%ocados al denunciar a! un c!rculo o una petici/n de principio.

8onfiamos, en efecto, al menos pro%isionalmente, en esa forma de análisis cr!tico que emos eredado del marxismo: en una situaci/n dada, y con tal que sea determina'le y determinada como la de un antagonismo sociopol!tico, una fuer6a egem/nica aparece siempre representada por una ret/rica y por una ideolog!a dominantes, cualesquiera que sean los conflictos de fuer6as, la contradicci/n principal o las contradicciones secundarias, las so'redeterminaciones o los rele%os que, luego, puedan complicar dico esquema ^y, por tanto, incitarnos a sospecar de la simple oposici/n entre lo

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