2 MARCO TEÓRICO Y CONCEPTUAL
2.1 El surgimiento del fútbol y la globalización de esta modalidad
La forma más antigua de un juego con una pelota y los pies, de la que se tiene ciertos registros, es un manual de ejercicios militares, llamado tsu- chu, que remonta a la China de la dinastía de Han, en los siglos II y III Ac. Hay también apuntes de juegos con los pies en Japón, el Kemari japonés, cerca de 500 o 600 años después del manual chino, y que se juega todavía hoy en día. En ese último caso es un ejercicio ceremonial, que si bien exige cierta habilidad, no tiene ningún carácter competitivo como el juego chino, puesto que no hay lucha alguna por el balón (FIFA, 2012a).
Los otros antecedentes del fútbol fueran el “Epislcyros” griego, del cual se sabe relativamente poco, y el “Harpastum” romano. Este último fue muy popular entre los años 700 y 800, y si bien los romanos lo introdujeron en Gran Bretaña, el uso del pie no era tan frecuente. Hay también registros de formas rudimentarias y extremamente violentas del fútbol desde la edad media en Italia (el gioco del calcio florentino), en Francia (el soule), en
Georgia (el lelo), en Rusia (el shalyga) y en Gran Bretaña (el folk football) (FIFA, 2012a; Giulianotti y Robertson, 2009).
La historia moderna del fútbol empezó en la mitad del siglo XIX. Deportes violentos, disputados con un mínimo de normalización, que variaban de acuerdo con las diferentes localidades y que eran disputados en prados, bosques o en los pueblos, a ejemplo del soule en Francia, el calcio florentino en Italia y el folk football en Gran Bretaña, perdían importancia en razón de prohibiciones legales. Al mismo tiempo, surgían formas menos violentas de jugar con la pelota tras la formación del Estado moderno y del proceso civilizatorio. Del mismo modo, la industrialización disminuyó el tiempo libre de la clase trabajadora emergente y la urbanización restringió los espacios para actividades deportivas (Dunning, 1999).
Así, comenzó un proceso organizador del antiguo folk football en las escuelas británicas, con el establecimiento de reglas escritas que pudieran ser compartidas ampliamente. La unificación de las reglas del fútbol y la separación con el rugby se manifestaron en los años posteriores, hasta que el deportista Ebenezer Cobb Morley, llamado el padre del moderno fútbol por algunos autores, hizo en 1863 un llamado a las distintas escuelas y clubes de Londres para efectuar una reunión, con el objetivo de reglamentar un nuevo código del fútbol.
En una de esas reuniones fue definido el reglamento del nuevo deporte, el cual recibiría el nombre de association football (asociación de fútbol en español), para diferenciarlo de otros códigos del fútbol de la época. Además, la formación definitiva del fútbol tuvo su momento culminante en esa reunión con la creación de la asociación inglesa del fútbol, la Football Association- FA, que se considera el primer órgano gubernativo del fútbol (FIFA, 2012a).
A pesar de la unificación en un sola ordenanza, las disputas sobre la creación de un código definitivo y universal continuaron hasta finales de los años 1870, en particular con los seguidores de las reglas de Sheffield, código de fútbol utilizado entonces en esa ciudad inglesa, especialmente por el Sheffield Football Club, considerado el club de fútbol más antiguo
del mundo. En 1878 se dio la fusión definitiva entre las reglas de Sheffield y Londres (FIFA, 2012a).
De ahí en adelante, el deporte se desarrolló a un ritmo rápido. En 1871, apenas ocho años después de su fundación, la FA contaba ya con 50 clubes. En 1872 se celebra la primera competición organizada del mundo: la Copa Inglesa, que continúa disputándose hasta hoy. Además, fueron creadas la asociación escocesa de fútbol en 1873, la asociación del País de Gales en 1876 y de Irlanda en 1880 (Irlanda del Norte desde 1921, en razón de la división de la isla). El primer campeonato de la liga inglesa surgió en 1888 (FIFA, 2012a).
Mientras que en Europa y en otras partes del mundo casi no se hablaba de fútbol oficial, en Gran Bretaña ya se instauraban partidos internacionales. El primero, entre Inglaterra y Escocia, se disputó en 1872. Al mismo tiempo, con el crecimiento del fútbol como deporte oficial empezó a aumentar el número de espectadores (FIFA, 2012a).
Es importante decir que la palabra inglesa “football” representa un término general referente a un conjunto de juegos con el balón, tales como el fútbol asociación, fútbol rugby, fútbol australiano, fútbol canadiense, fútbol galés y fútbol norteamericano. En los años 1880, un estudiante y futbolista llamado Charles Wreford-Brown habría sido el creador del término soccer, palabra que se mantiene hasta la actualidad en los países anglosajones como sustantivo para denominar al asociación de fútbol.
El término se utiliza de la misma forma que rugger (rugby-er) usado para denominar al rugby, pero utilizando la combinación de association football (fútbol asociación en castellano) y el sufijo “er”. Entre las clases medias y altas de Gran Bretaña, estaba de moda en ese período añadir a las abreviaciones de palabras el sufijo “er”. En una gran cantidad de países, el término football association se abrevió a football en los idiomas nativos, como ejemplo encontramos fussball en alemán, fútbol en español, voetball en holandés, futebol en portugués y fotball en sueco. Francia mantuvo el anglicismo football, pero Italia es una excepción pues el juego se denomina calcio, en referencia al antiguo gioco del calcio florentino (Dunning, 1999).
Aunque las reglas del fútbol habían sido en gran medida estandarizadas en la década de 1880, las cuatros asociaciones del Reino Unido, las más antiguas del mundo, es decir Inglaterra, Escocia, País de Gales e Irlanda (Irlanda del Norte desde 1921 en función de la división de la isla), tenían reglas un tanto diferentes. Esto planteó un problema con los encuentros internacionales, de modo que se mantenían las reglas de los equipos locales. En 1882, Manchester acogió un encuentro entre las cuatro asociaciones que propusieran un consejo permanente para reglamentar las leyes del juego, la International Football Association Board-IFAB, además de crearse la primera competición internacional, la British Home Championship, que se disputó entre 1883 y 1984. En 1913 la IFAB aceptó como miembro a la Federación Internacional de Fútbol Asociación- FIFA, órgano rector del fútbol a nivel mundial fundado en 1904. En 1958 se aprobó una moción, la cual daba a la FIFA más poder dentro de la asociación para tomar las decisiones en los cambios de reglas (FIFA, 1984; Lanfanchi et al., 2004).
Fuera de Inglaterra, el fútbol fue expandiéndose, principalmente a causa de la influencia británica. A través de la red ferroviaria y de los mares y océanos, comerciantes e ingenieros ingleses practicaban ese deporte en sus escalas, imitados con posterioridad por las poblaciones locales. La base de la organización de este deporte fue la creación de asociaciones nacionales además de sus respectivos clubes. Por lo tanto, el trabajo voluntario y asociativo, tuvo un papel crucial para organizar y desarrollar el fútbol (Giulianotti, 1999; Giulianotti y Robertson, 2009).
Después de la fundación de las asociaciones de Holanda y Dinamarca en 1889, siguieron las de Nueva Zelanda en 1891, Singapur en 1892, Argentina en 1893, Bélgica, Chile y Suiza en 1895, Italia en 1898, Alemania, Malta y Uruguay en 1900, Hungría y República Checa en 1901, Guyana y Noruega en 1902, Austria, Haití y Suecia en 1904, Paraguay en 1906, Filipinas y Finlandia en 1907, Luxemburgo y Trinidad Tobago en 1908, Rumania en 1909, Barbados y Jamaica en 1910, Canadá, Croacia y Rusia fueron fundadas en 1912, España e Estados Unidos en 1913,
Brasil, Hong Kong, Kazajstán y Portugal en 1914, Tailandia en 1916, Francia, Guatemala, Polonia, República Democrática del Congo, Serbia y Montenegro en 1919. Actualmente, más de 200 asociaciones nacionales de fútbol existen en el mundo, además de seis federaciones continentales e innúmeras asociaciones regionales, locales y de barrios.
Por lo tanto se puede afirmar que, la globalización del fútbol empezó a principios del siglo XIX. La adopción de la reglamentación de este juego en el Reino Unido proporcionó el marco legal básico para su difusión entre las culturas de todo el mundo. La influencia del imperio británico en el extranjero favoreció las principales condiciones económicas, sociales, políticas y culturales que se debían dar con carácter previo a esta propagación (Giulianotti y Robertson, 2009).
La progresiva difusión del fútbol, inicialmente en Europa, estaba asegurada gracias a las mejoras en los medios de comunicación, a la expansión de los flujos de intercambio en comercio, educación y a la emigración a lo largo del siglo XIX. Además, la expansión internacional del fútbol se hizo patente cuando los clubes británicos empezaron a visitar diferentes países.
La globalización de este deporte se fijó mediante la fundación de la FIFA y el sistema del fútbol internacional, adquirió coherencia gracias a la Copa del Mundo y en cierta medida, también a la fundación de organismos continentales que establecieron sus propias competiciones de clubes. Así, emergió a principio del siglo XX una organización mundial con la FIFA en la cima, seguida de los organismos de competición continentales, asociaciones nacionales y los diferentes clubes, además de los seguidores en las bases. En consecuencia, se crió un sistema internacional del fútbol (Giulianotti y Robertson, 2009).
En la actualidad, el sistema internacional del fútbol reúne una gran cantidad de actores institucionales que gravitan en torno a este deporte. Algunos de estos representantes son las instituciones de la organización del juego (mundial, continental y nacional), las empresas de medios de comunicación, las firmas comerciales, los sindicatos, los agentes de los
futbolistas, las federaciones internacionales, los clubes y los seguidores. Estos participantes son conscientes de la gran interconectividad mundial y de la complejidad de los intereses que enfrentan dentro del mundo del fútbol.
Es importante señalar que la globalización del fútbol se estableció en el escenario de los Estados-nación, por lo que las asociaciones nacionales debían registrar sus clubes y jugadores, además de organizar encuentros internacionales con elementos nacionales, tales como banderas, himnos, colores nacionales y la presencia pública de cargos importantes.
En el siglo XX, el fútbol emergió como el deporte de equipo más popular en el mundo. De acuerdo con Dunning (1999:102-104) las razones para el éxito comparativo del fútbol no son difíciles de encontrar:
“El fútbol no requiere mucho equipo y es comparativamente barato de jugar. Sus reglas son relativamente fáciles de entender aparte quizás de la ley de fuera de juego. Sobre todo, las reglas permiten con frecuencia que los partidos sean rápidos, abiertos y fluidos, además de un juego qué es equilibrado en términos de polaridades interdependientes, tales como la fuerza y habilidad, individualidad y juego de equipo, ataque y defensa. Cuando tal, su estructura permite la generación recurrente de niveles de emoción para jugadores y espectadores igualmente. Los partidos son luchas físicas entre dos grupos gobernados por reglas que dejan aumentar las pasiones, pero todavía les mantienen - la mayoría del tiempo - bajo control. A la extensión que sean aplicados y/o voluntariamente obedecidos, las reglas del fútbol también limitan el riesgo de daño serio a los jugadores. Esto simboliza un juego relativamente civilizado. El fútbol jugado en el nivel superior también es parecido a un ballet y que, junto con los colores de los uniformes de los jugadores, ayuda más allá de explicar su apelación espectacular”.
Naturalmente, otros deportes poseen algunas de las características anteriormente mencionadas, pero el fútbol sería el único deporte que lo tiene todo. Así se explica su increíble aceptación. Por otro lado, su popularidad mundial y el grado a que seguidores se identifican con sus equipos ayudan a
explicar por qué es el deporte más frecuentemente asociado con desórdenes de espectadores (Boniface, 2010; Dunning, 1999).
Sin embargo, el deporte moderno está asociado a la creciente mercantilización, es decir, la subordinación progresiva del mundo deportivo a los medios de comunicación y a los intereses empresariales. Así, el deportista necesita estar vinculado a las federaciones y a las exigencias de la industria a ejemplo de las agencias de publicidad, empresas de telecomunicaciones, de material y equipo deportivo (García Ferrando, 2009).
La monumental industria del deporte generó una cuantidad creciente de ganancias y para Cagigal (1981) el éxito de esta dinámica presume frecuentemente la utilización política y social de las competiciones y de los deportistas pendientes del espectáculo y la pérdida de importantes valores educativos.
Por su parte, las exigencias de récord y exacerbada competitividad, con el fin de sostener el Deporte Espectáculo y los ingresos que conlleva, explican la presencia cada vez mayor del consumo de sustancias prohibidas, el dopaje, especialmente en el deporte profesional.
En resumen, la presencia del deporte va más allá de la simple práctica individual o colectiva, ya que se le añade el interés que genera entre espectadores y consumidores de cualquier tipo de productos o servicios relacionados. El deporte atrae también al tejido empresarial y surgen con importancia los fabricantes de instalaciones, maquinaria y mantenimiento, diferentes productos tales como equipaje, ropas y medicamentos, prestadores de servicios, a ejemplo de asociaciones, clubes, organizadores de eventos, consultoría, formación y medios de comunicación. El resultado es un sector con presencia tanto de la esfera pública como privada y con participación destacada en el desarrollo económico del territorio, temas que serán estudiados en los próximos apartados.
La profesionalización en el deporte se incrementó conforme aumentaba la popularidad de las prácticas deportivas y el número de aficionados que seguían las luchas de los atletas profesionales a través de los medios de
comunicación. Posiblemente, el fútbol, sea el deporte que exprese las características deportivas positivas y negativas de forma más aguda.
Además de esas características particulares del fútbol, la creación de las asociaciones nacionales, confederaciones continentales y la federación internacional que gobiernan este deporte son también fundamentales para su popularización, globalización y promoción de megaeventos, temas que serán estudiados en los próximos apartados.