1.3. Sobre La relación de innovación y territorio: enfoques teóricos
1.3.4. Conceptos y Teorías compartidas
1.3.4.2. Teoría del desarrollo endógeno
En las décadas de los años 50 y 60 aparece el concepto de desarrollo endógeno ligado al concepto de desarrollo local (Arocena 2001; Boisier 2001), aunque es a partir de la década de los 80 cuando la acepción de desarrollo endógeno se relaciona con la innovación. Fue Aydalot (1986), en el mundo académico europeo, quien lideró los fundamentos de esta teoría. Una definición de esta noción nos la brinda Garofoli que la define como la capacidad para transformar el sistema socio-económico; la habilidad para reaccionar a los desafíos externos; la promoción de aprendizaje social; y la habilidad para introducir formas específicas de regulación social a nivel local que favorecen el desarrollo de las características anteriores. Desarrollo endógeno es, en otras palabras, la capacidad para innovar a nivel local. (Garofoli, 1994). Otros autores como Boisier (1998) entienden el desarrollo endógeno como una propiedad emergente de un sistema territorial que posee un elevado stock de capitales intangibles y sinergéticos. Según Vázquez Barquero (1994) para neutralizar las tendencias al estado estacionario es preciso activar los factores determinantes de los procesos de acumulación de capital, como son la creación y difusión de las innovaciones en el sistema productivo, la
41
organización flexible de la producción, la generación de economías de aglomeración y diversidad en las ciudades y el desarrollo de las instituciones (cuadro 2).
Cuadro 2. Factores determinantes de la acumulación de capital
Fuente: Vázquez Barquero, 1993 y elaboración propia
Podemos decir así que la teoría del desarrollo endógeno regional combina tres dimensiones principales de desarrollo: la dimensión económica, fundada en el concepto de economía de crecimiento usando inputs que están parcialmente disponibles o son generados localmente; la dimensión sociocultural, la cual refleja las necesidades culturales y la identidad de la comunidad; y la dimensión política, relativa a la toma de decisiones políticas y la participación de los grupos regionales e individuales en el proceso de toma de decisiones. Es precisamente en este punto donde encontramos la ambigüedad conceptual que tratamos en el presente epígrafe ya que en los distintos estudios sobre esta cuestión existen un gran rango de interpretaciones y combinaciones
42
de las tres dimensiones. Sólo podremos dilucidar esta cuestión tratando cada elemento que implica por separado.
Los inputs endógenos serían, entre otros, los recursos naturales, recursos humanos, experiencias empresariales, la existencia de una estructura industrial, y de una educación técnica; aunque también los podemos incluir en un “saco sociocultural” más amplio a través de coaliciones de crecimiento que implican al sistema educacional, cámaras de comercio, asociaciones profesionales, etc. Desde un punto de vista más antropológico, implican en primer lugar las dinámicas institucionales de todos los grupos de la población local. En este caso, el desarrollo endógeno se deriva del empoderamiento de los grupos desfavorecidos cuyas necesidades están estructuralmente alineadas, y con una gestión gradual para establecer sus modelos de desarrollo desde los niveles inferiores hasta los superiores.
Uno de los elementos que más controversia ha suscitado dentro de esta teoría – por la pluralidad de interpretaciones de la cual ha sido objeto- es la relación de los factores endógenos de desarrollo con los exógenos, y cuánto porcentaje de cada uno es necesario para que se produzca el desarrollo. Han surgido a este respecto numerosas preguntas, de las cuales las más importantes serían hasta dónde puede llegar una localidad o región en su estrategia endógena; o si es el desarrollo endógeno una respuesta a la desestabilización de los factores externos. No estamos hablando aquí de una polarización entre la autosuficiencia y la apertura completa a los recursos externos - que significa abandonar las posibilidades políticas de la autodeterminación- sino que más bien se analiza el proceso de toma de decisiones sobre qué tipo de factores tienen suficiente potencial para ser valorados y qué los activos externos deben ser integrados dentro de la fórmula del desarrollo regional. Stört y Tödtling (1977), hablan a este respecto de “cierre selectivo regional”, buscando los beneficios que se pueden obtener
43
de “ser diferente” y buscar el autocumplimiento. Como decimos, la estrategia no debe ser autárquica sino más bien debe ir encaminada a una combinación de las aspiraciones territoriales y las exigencias funcionales. Esto significa que desarrollo endógeno debe implicar una dosis de preferencias regionales con respecto a la producción y el intercambio, así como una selección de relaciones con el medio ambiente extra regional. Este punto de vista nos obliga a hablar de la cohabitación de dos lógicas que son difíciles de conciliar: la lógica funcional –nacional o internacional, encarnada en las estrategias de corporaciones transnacionales; y otras variadas -económicas, socioculturales y políticas- insertas en las comunidades locales cuyo objetivo es lograr su propio desarrollo, basado en su propia identidad. Las aspiraciones locales no dejan de ser una “reacción” a los contrastes surgidos del ambiente extraterritorial y el mundo globalizado en el que vivimos, pero parece que ambos mundos pueden conciliarse. La nueva economía global se debe articular territorialmente en torno a redes de ciudades (Sassen, 1994) cuya competitividad depende esencialmente de tres factores: conectividad, innovación y flexibilidad institucional (Brotchie, 1995). Es precisamente en ese contexto donde se deben dar esas políticas de desarrollo endógeno teniendo en cuenta la identidad del territorio, pero no dejando nunca de mirar a ese mundo globalizado extraterritorial que le rodea. Pero no sólo el mundo regional o local debe esforzarse por esta conciliación. También es necesario entender que la economía global debe articularse como una unidad económica operativa en la que el incremento de la productividad no dependa del incremento cuantitativo de los factores de producción sino de la aplicación del conocimiento conocimiento e información a la gestión, producción y distribución (Foray y Freeman, 1992). Consecuentemente las políticas de desarrollo económico territorial deben basarse en políticas de interrelación e informacionalización, conceptos sobre los que volveremos más tarde. El modelo de coalición de crecimiento es, por lo tanto, la más celebrada
44
concepción de las dinámicas institucionales dentro de una localidad o región buscando reconciliar lo global con lo local.
Dentro de esta teoría, ha dos aspectos que sin duda forman su núcleo: uno es una nueva concepción del espacio, de tal forma que el área territorial sustituye a la funcional. Una dinámica interna de desarrollo reemplaza al espacio como simple soporte de las funciones económicas. En el enfoque territorial, además de -o en interacción con- los atributos económicos usuales privilegiados por anteriores teorías de desarrollo regional, el espacio es elevado de categoría con un nuevo contenido de valores socioculturales e indicios de historia local. El sitio económico es ahora diferenciado, y contiene el “medio de vida” de una comunidad humana donde sus miembros están mutuamente unidos por valores económicos, culturales e históricos. Es el “cuadro de acción” de un grupo humano particular. En esta perspectiva, afortunadamente, cada vez se tiene en cuenta más el enfoque ecológico. Los humanos deben vivir en armonía con su medio ambiente natural para, valorando los recursos locales y respetándolo (Carrero de Roa, 2010).
Otro de los factores que integran ese núcleo es el mundo tecnológico. El cambio tecnológico ha sido reconocido como una de las principales herramientas del capitalismo y el crecimiento económico (Allen, 1986). El progreso en este sentido es una condición necesaria para el desarrollo de los países, de las regiones y de las ciudades ya que el crecimiento económico se produce como consecuencia de la acumulación de capital, y la acumulación de capital incorpora siembre cambio tecnológico, por lo que se puede relacionar el crecimiento económico con acumulación de tecnología. Así estudios geográficos y económicos sostienen que la innovación en las empresas es en gran medida debida al resultado de la existencia de un entorno territorial -social, económico, cultural, etc.-.
45
La relación entre territorio e innovación procede del hecho de que en los nuevos espacios económicos la aglomeración productiva genera procesos que facilitan el aprendizaje tecnológico y organizativo. Autores como Lawson y Lorenz (1999) consideran que los elementos que relacionan la innovación y el territorio son los conceptos de aprendizaje colectivo y la relación entre conocimiento tácito y proceso de innovación, ambos elementos fundamentales en la competitividad de las regiones; y esto se relaciona directamente con lo que hemos apuntado más arriba sobre la interrelación y la informacionalización.Desde esta visión, la globalización de la economía y de los servicios avanzados que organizan y gestionan el conjunto del sistema, no conduce a la dispersión espacial de funciones, ni tampoco a la concentración exclusiva de las funciones direccionales en unas pocas áreas metropolitanas. La ciudad global es una red de nodos urbanos de distinto nivel y con distintas funciones que se extiende por todo el planeta y que funciona como centro nervioso de la nueva economía. Se trata de un sistema urbano global en una red, no en pirámide.
Una vez más nos situamos ante reflexiones que, independientemente del debate generado por algunos de sus elementos, nos indican que una combinación de factores diferentes es necesaria para que la actividad innovadora tenga éxito (cuadro 3). Normalmente es necesaria una base científica pero también son decisivos para la explotación práctica del desarrollo de la innovación la contribución de otros. La acumulación tecnológica, el ambiente cultural en el que tienen lugar las innovaciones, así como el papel de las instituciones directamente relacionadas con la producción de las actividades tecnológicas, el aprendizaje y las interrelaciones, son aspectos nombrados y compartidos por muchas teorías económicas y MITS sobre los que debemos detenernos pues su definición o grado de implicación en el proceso, han sido objeto de no pocos debates.
46
Cuadro 3: Factores para que la actividad innovadora tenga éxito
Fuente: Méndez 2006 y elaboración propia