• No se han encontrado resultados

LA TEORÍA POLÍTICA DEL ORIGEN DEL ESTADO

EL ORIGEN HISTÓRICO DEL ESTADO

ESQUEMA 1 Introducción

5. LA TEORÍA POLÍTICA DEL ORIGEN DEL ESTADO

La concentración del poder político fue considerada esencial por los teóricos del Estado y de la soberanía como medio de garantizar el orden y la seguridad de la comunidad. La repercusión de las propuestas de Maquiavelo, Bodino y Hobbes en el surgimiento del Estado es incierta, puede ser que fuese más fruto de la praxis política que resultado de las aportaciones teóricas. Aunque así fuese, el estudio de las reflexiones teóricas es una fuente fundamental para comprender los valores, los problemas y las propuestas de la época. La construcción del Estado motivó la ela- boración de nuevos conceptos políticos que justificasen y fundamentasen la nueva organización política, así como la relación entre los súbditos y el Estado. El con- cepto de soberanía, es central en la Teoría Política del Estado, por cuanto permitió distinguir entre la persona del gobernante y el gobierno, diferencia que dota de identidad a la nueva forma política, distanciándola de las formas que la precedie- ron. Si se excluye a las polis griegas, ninguna de las organizaciones políticas que existieron hasta 1648 diferenció entre la persona del gobernante y el gobierno, o lo que es lo mismo entre la esfera privada del gobernante y los asuntos de gobierno (Creveld, 1999:170). El Estado soberano permitió que el poder se identificase con una institución y se separase de las personas que lo ejercían.

La obra de Nicolas Maquiavelo [1469-1567] ha sido considerada un claro expo- nente de la época renacentista. Maquiavelo dio al Estado su significado moderno, su obra representó una importante ruptura con las ideas religiosas y morales del Medievo. Las reflexiones del autor del Príncipe, alejándose de las concepciones tradicionales, dejan de sustentarse en planteamientos morales para girar en torno a la realidad política. Para el florentino, la política es una técnica al servicio del poder. Su celebérrima obra el Príncipe contiene un estudio de la dinámica del poder, de los medios y circunstancias que conducen a su consecución y manteni- miento, de los errores que deben evitarse, así como de las cualidades del gobernan- te, un gobernante que ya no es el representante de Dios ni sus acciones tienen que orientarse por la piedad sino por la fuerza, la astucia y la virtud, rasgos de lo que dependerá su poder. Aunque Maquiavelo no llegó a utilizar el concepto de «razón de Estado», sostuvo que los medios justifican el éxito del poder y la reprobación moral resulta irrelevante. En el contexto en el que escribe Maquiavelo, la penínsu- la itálica estaba dividida en distintos reinos, repúblicas y ducados, donde la corrup- ción, las rivalidades internas y las invasiones eran una constante. En este marco histórico, Maquiavelo observa que la debilidad italiana sólo podía superarse a tra- vés del Estado. Su admiración por la unidad disfrutada por otros países frente a la fragmentación italiana, le induce a justificar la monarquía absoluta como el único asidero posible para que Italia superase la situación en la que se encontraba. Ello

ELORIGENHISTÓRICODELESTADO

sobre la década de Tito Livio. No es de extrañar que el teorizador del concepto de

Estado finalizase El Príncipe con un capítulo titulado «Exhortación a tomar Italia y liberarla de los bárbaros», capítulo en el que insta a un nuevo príncipe, en con- creto a Lorenzo de Medicis, a establecer «nuevas leyes», «nuevas instituciones» y, particularmente, aconseja al príncipe proveerse de «ejércitos propios»; este capítu- lo, además, contiene frecuentes evocaciones nacionalistas, lo que ha dado pie para considerar a Maquiavelo un precursor del nacionalismo.

La aportación de Maquiavelo, como ya se ha dicho, fue rupturista con la Teoría Política tradicional porque deja de sustentarse en fundamentos teológicos. Sin embargo, no le falta razón a Creveld al señalar que la obra del florentino no llega a ser revolucionaria sino que contiene elementos de continuidad. Al igual que sus contemporáneos, no distinguió entre el ámbito privado y el ámbito público del gobernante, su preocupación gira en torno a las cualidades que éste debía reunir. Maquiavelo continuó tratando al gobernante como un individuo privado. La con- tribución de Bodino y, sobre todo, la de Hobbes al centrarse en la naturaleza de la república, introdujeron una ruptura de mayor trascendencia en la Teoría Política tradicional (Creveld, 1999: 171 y ss.).

Tanto Bodino como Hobbes sostuvieron que el poder soberano es una condi- ción ineludible de la existencia del Estado, y precisamente, la cualidad soberana del poder es la que diferencia al Estado de los restantes grupos sociales. Una vez quebrantadas las relaciones de dependencia entre señores y vasallos, característi- cas del orden político tradicional, el concepto de soberanía se reveló como el prin- cipio más adecuado para justificar la sumisión de los súbditos al monarca y la integración de los diferentes centros de poder en un único centro. De hecho, desde el punto de vista teórico, el concepto de soberanía fue desconocido por la cultura romana y la cristiandad medieval, no fue formulado hasta la segunda mitad del siglo XVI por Bodino.

La teoría bodiniana se elabora en el marco histórico de las guerras civiles y religiosas que se desencadenan en Francia en 1559. En este contexto, Bodino observa que sólo el monarca puede garantizar la paz y el orden. Su objetivo se dirige a consolidar la autoridad de la monarquía y a erigirla en centro de la unidad estatal, por encima de los cuerpos intermedios, de las divisiones religiosas y parti- distas de la época, para lo cual ve necesario dotarla de un poder excluyente de cualquier voluntad al que denomina soberanía. Bodino define la soberanía en Los

Seis Libros de la República [1576] como «el poder absoluto y perpetuo de una

República».

La soberanía definida como poder absoluto rechaza el poder del Papa y preten- de superar el dualismo de la monarquía estamental; el poder es absoluto porque

TEORÍADELESTADO I: ELESTADOYSUSINSTITUCIONES

es único e indivisible. El calificativo de perpetuo se refiere a la continuidad del poder, la soberanía es perpetua porque se trata de una magistratura permanente. La idea de perdurabilidad de la soberanía se expresa en la famosa frase pronuncia- da en los funerales de los monarcas franceses: «¡El rey ha muerto! ¡Viva el rey!». La persona que ocupa la magistratura se disocia de la magistratura misma; el rey per- sonifica al Estado, pero era mortal, sin embargo el Estado soberano no desaparece, permanece y continúa su existencia en la persona del sucesor, es inmortal. Cabe apreciar cierto paralelismo entre el concepto de soberanía y el significado de la figura del Papa para la cristiandad, éste era la suprema autoridad de esa comuni- dad (Passerin, 2001:124-125).

El atributo o función característica del poder soberano es «el poder de dar las leyes a todos en general y a cada uno en particular (…) sin consentimiento de supe- rior, igual o inferior». El resto de las funciones —es decir, el poder de declarar la guerra y hacer la paz, el de acuñar moneda, establecer impuestos o ser el supremo órgano de la justicia— derivan de que el soberano es la fuente del Derecho. En consecuencia, la prerrogativa de hacer y anular las leyes es la que caracteriza a la soberanía y esta función aglutina al resto. La ley sólo corresponde al titular de la soberanía, no depende de la negociación entre el rey y los estamentos como en la época feudal. Según el concepto de soberanía, la ley es el instrumento central para adoptar decisiones, a través de ella se ejerce el gobierno. Ahora bien, pese a que Bodino define la soberanía como un poder absoluto y perpetuo, la ley no es sólo producto de la voluntad soberana, porque ésta no puede entrar en conflicto ni con la ley de Dios ni con la ley natural. La primera coincide con la establecida en la Biblia, la ley natural deriva de las «convenciones justas» y del respeto a la indivi- dualidad, por ejemplo el derecho a la propiedad de la familia. Un tercer grupo de límites del poder soberano deriva de las denominadas por Bodino, leyes imperii, se trata de leyes que son consustanciales a la existencia de la soberanía y, por eso mismo, el soberano no puede derogar ni modificar, por ejemplo, las leyes que esta- blecen el derecho de sucesión a la Corona.

Parece insalvable que el reconocimiento de estas limitaciones plantea contra- dicciones con la misma concepción de la soberanía como poder absoluto y fuente última de todo Derecho. Quizá, como apunta Sabine, el motivo de esta contradic- ción deba localizarse en el doble objetivo que se plantea: consolidar el poder de la Corona, por un lado, y conservar las antiguas instituciones del reino, por otro. Como sostiene Sabine, si la soberanía se identifica con el poder del príncipe, la comunidad política carecería de existencia por sí misma y no dispondría de leyes que el príncipe no pudiese cambiar; por el contrario, es imposible que la soberanía

ELORIGENHISTÓRICODELESTADO

propias leyes. Las insuficiencias de la teoría bodiniana serían superadas, algo más de cien años después, por las aportaciones de Hobbes (Sabine, 1974 :304).

Hobbes, que también escribe en un período de guerras civiles, entiende el poder soberano de forma más absoluta a como lo hiciera Bodino (Bobbio, 1987:95 y ss.). El autor de El Leviatán se basa en una concepción antropológica negativa. Sostiene que el individuo es un ser antisocial, cuya conducta está motivada por el egoísmo, los individuos carecen de leyes en el estado de naturaleza, la fuerza es el único recurso del que disponen. En consecuencia, la guerra de todos contra todos es el principio que rige entre ellos en ese estado. A partir de estas premisas, Hobbes observa que los pactos únicamente pueden mantenerse si existe un gobierno fuerte, pues sólo el temor al castigo hace que los individuos lleguen a formar una sociedad. El Estado surge a través de un pacto en virtud del cual los hombres contratan entre ellos y renuncian al derecho de gobernarse a sí mismo a favor de un tercero al que se denomina soberano. Sólo por medio de la voluntad del soberano, ya esté repre- sentado por una asamblea o por un individuo, podrá la multitud acéfala, que es incapaz de actuar por sí misma, adoptar una existencia colectiva. El Estado no es natural, es un artefacto que surge de un contrato, el artificio se justifica por el fin al que sirve, y éste no es otro que la garantía de la seguridad individual. Como subraya Creveld, fue Hobbes el inventor del Estado, a él le cabe el mérito de ser el primero en definir el Estado como una entidad abstracta separada del soberano y de los gobernados, quienes por medio de un pacto le transfieren el derecho de gobernarse a sí mismo (Creveld, 1999:178). Para la concepción hobbesiana, a dife- rencia de las teorías mantenidas por Bodino, el poder soberano carece de límites, no tiene que rendir cuentas a nadie más que a Dios.

También desde un enfoque económico se justificó la necesidad del Estado. El pensamiento mercantilista, que se desarrolla, aproximadamente, entre los siglos XV y XVI defendió que el Estado era un instrumento eficaz para el mercado; su fuerza parecía ser esencial para la conquista de otros países, para el acceso a nue- vos mercados, para la adquisición de colonias o para la monopolización de las rutas del comercio. Además, los mercantilistas propugnaron la regulación estatal de la actividad económica. En líneas generales, y salvando la falta de unidad de la corriente mercantilista, ésta atribuyó una gran importancia a la acumulación de metales preciosos como fuente de riqueza. Esa acumulación debía convertirse en un objetivo nacional, de forma que su carencia debía inducir a que las autoridades políticas promoviesen las exportaciones y restringiesen las importaciones a fin de obtener un flujo continuo de metales. Según los mercantilistas, debido a que la masa de dinero era más o menos constante, la única forma de que un país se enri- queciese era fomentando las exportaciones, por ello al Estado le competía promo- verlas, incluso crear sus propias manufacturas (Schulze: 1997:56).

TEORÍADELESTADO I: ELESTADOYSUSINSTITUCIONES

6. CONCEPTOS E IDEAS CLAVES