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6 3 . Teorías sobre la familia

6.3.1. Teoría feecionalista

La teoría funcionalista ha estado preocupada por definir las funciones sociales de la íamilia en las sociedades. Siguiendo al antropólogo G. Murdock,los funcionalistas han señalado cuatro funciones básicas de la familia, que son las siguientes:

1. Socialización. Como se sabe, la familia constituye el. lugar más importante para la socialización de las nuevas generaciones. A través de la socialización, los padres integran a los niños a las sociedades en que les tocará vivir como adultos. Aunque la socialización continúa a lo largo de la vida, los patrones de

conducta aprendidos en el seno de la familia tienen una influencia durable. ..2. Regulación d é l a actividad sexual Toda sociedad regula la sexualidad a fin de

que se mantenga la organización del parentesco y los derechos de propiedad. Una regulación universal en el,seno de las familias es la que prohibe el incesto, esto es, las relaciones sexuales o el matrimonio entre parientes más cercanos. Aunque esta regulación busca evitar la degeneración física y mental de las personales, se trata básicamente de una regulación de carácter estrictamente social. Según unos autores, hay tres razones sociales que están en la base de la prohibición del incesto: 1). el'tabú del incesto minimiza la competencia sexual en las familias al restringir la sexualidad legítima a la practicada por los esposos; 2) obliga a la gente a que busque pareja fuera del círculo de la familia inmediata dando lugar a alianzas sociales más amplias, y, 3) evita que el parentesco se convierta en un caos (Macionis y Plumer,T999, p. 466).

3. Reproducción social. La identidad social basada en la. raza, la etnicidad, la religión y la clase social, se fija a través de la familia. Las familias permiten la transmisión estable del status social de padres a hijos.

4. Seguridad material y emocional. Las familias proveen seguridad material y emocional a sus miembros.

.'63.2.

Teoría del conflicto

En su conocida obra El origen de la familia, la propiedad privada y él Estado? sin dejar de reconocer la centralidad de la familia en la vida social, Federico Engels trató de mostrar dos hechos rundamentales: 1) que el origen de la. familia está ligado a la necesidad de identificar a los hombres que sobre todo en las familias

acomodadas pudieran heredar la propiedad de sus padres, y, 2) que la familia incentiva el patriarcado ya que la única manera en que los hombres tenían para controlar quiénes eran sus herederos era controlar la sexualidad de las mujeres. En consecuencia, concluyó Engels, las mujeres se convierten en propiedad económica y sexual de los hombres. Algunos de estos argumentos, han sido recogidos por las feministas que ven las familias y al patriarcado como fuente de opresión para las mujeres. La familia, sobre todo la familia patriarcal, perpetúa la desigualdad social por razones de género.

6.4. La familia en América Latina

La imagen tradicional de la familia latinoamericana ha experimentado profundos cambios. Un análisis sobre la familia realizado en Uruguay resulta muy sugerente para entender las transformaciones que ha venido experimentando la familia en América Latina en general y Honduras en particular.

¿Cuál ha sido la imagen tradicional de la familia latinoamericana? Estamos hablando, en principio, de una familia nuclear constituida por los dos padres biológicos y sus hijos, en el cual el padre es el sostén económico básico de la familia, que obtiene sus ingresos del trabajo realizado fuera de la unidad familiar y con una madre que dedica la mayor parte de su tiempo a las tareas intradomésticas y de cuidado de los hijos. Esta imagen debería ser complementada por otros elementos: por ejemplo, la percepción de que la autoridad familiar está representada por la figura del padre, de que hay una intensa frecuencia de contactos cotidianos entre los miembros de la familia y la idea de que existe una natural complementariedad de ambos cónyuges en sus respectivos ámbitos de acción: el público, para el hombre, y, el privado, para la mujer.

Esta imagen de la familia corresponde al denominado sistema familiar de proveedor único del ingreso familiar. Este sistema familiar ha entrado en crisis y es objeto de profundas transformaciones. Estas transformaciones se dan básicamente en tres planos: el demográfico, el económico y el sociocultural.

En el plano demográfico se asiste en América Latina, sobre todo en los países de mayor desarrollo relativo, a transformaciones en los hogares asociados a la mayor esperanza de vida de la población tales como el incremento de los hogares unipersonales integrados principalmente por personas de avanzada edad, las

familias nucleares sin hijos debido al crecimiento del "nido vacío", esto es, padres solos .cuyos hijos han abandonado el hogar para construir sus propios hogares, y la familia monoparental con jefatura femenina y, en mucho menor medida, con jefatura masculina. Este último tipo de familia, que en los países de mayor desarrollo relativo como Uruguay, se debe a la mayor esperanza de vida y a los diferenciales de mortalidad entre hombres y mujeres, se encuentra, en países de menor desarrollo relativo como Honduras, asociado a fenómenos tales como la paternidad irresponsable y al incremento de los divorcios.

Entre los principales factores de naturaleza económica, los cambios operados en la esfera del empleo aparecen como los de mayor relevancia para la familia. Estamos hablando, sobre todo, de la participación creciente de la mujer en el mercado laboral. Este es, sin duda, una de las causas principales de la crisis del sistema familiar de proveedor único. Otra cara de este mismo fenómeno, es la dificultad que tienen las familias en economías restructuradas drásticamente por los programas de ajuste estructural de vivir de los ingresos obtenidos en el mercado de trabajo por un único proveedor o los afanes emancipatorios de las mujeres que han logrado acumular un mayor capital educativo que las mujeres del pasado. Obviamente que la introducción de un aportante adicional al presupuesto familiar constituye, por definición, la ruptura del sistema basado en el aportante único. El involucramiento de la mujer en el trabajo extradoméstico debe ser considerado como un hecho que está plenamente incorporado a la estructura del presupuesto de la mayor parte de las familias latinoamericanas. En muchos casos, los ingresos provenientes del trabajo de la mujer han dejado de ser un complemento secundario del presupuesto familiar, ya que en muchos hogares el ingreso de la mujer equivale al del hombre y en otros casos lo supera. En los sectores sociales más bajos, el aporte económico de la mujer es el que posibilita que un gran número de familias no caigan bajo la línea de la pobreza.

Las implicaciones que estos cambios de roles al interior de la familia son mucho más importantes que lo que normalmente se reconoce. Entre ellas hay que mencionar los problemas derivados de la compatibilidad entre el tiempo de trabajo intra y extradoméstico de la mujer, la sobrecarga que implica un régimen de doble jornada laboral y la crisis de los sistemas normativos dominantes, culturalmente arraigados y resistentes al cambio, que legitiman la atribución de posiciones y relaciones de subordinación entre los miembros adultos de la familia.

Hay que subrayar este último aspecto por sus implicaciones sociológicas. L quiebra del modelo familiar del proveedor único implica la erosión de las base* normativas de la familia sustentada en sistemas valorativos prevalecientes que definieron históricamente las relaciones de autoridad, poder y legitimidad de L roles familiares de género. La norma socialmente aceptada es que el jefe vare l constituye la autoridad central de la familia y que la misma deriva de la funcic: | que cumple el hombre como base del sustento material y económico de la familk. El trabajo femenino y la creciente independencia de la mujer, al involucrarse en Ir-esfera pública y el trabajo, resienten el equilibro tradicionalmente prescrito par. la familia. A ello también contribuye la depreciación del rol del hombre conr aportante capaz de satisfacer íntegramente las necesidades de la familia p.-razones que tienen que ver con la recesión, el desempleo o la caída de los salariv * Estas tensiones al interior de la familia son procesadas de manera diferenciada Una parte importante de las capas medias urbanas demuestra tener una ma] _

capacidad de absorber los nuevos patrones normativos que se caracterizan p ser más igualitarios entre géneros y menos atados a los modelos tradicionales Los varones de los estratos sociales más bajos parecen tener, en cambio, m e n c capacidad de respuesta a esta tensión. Ello ocurre porque existe un proceso n : lento de absorción de nuevos patrones normativos debido a las condiciones . marginalidad y de menor exposición a modelos y patrones de vida de otros secto-. sociales, y/o de otros países.

En el plano sociocultural, la confluencia de tres grandes transformaciones socia .. contribuyeron a cambiar los patrones normativos de la familia al mismo tiempo qix; legitimaron nuevos comportamientos sociales: la revolución sexual, la revolucic-"| de los divorcios y los movimientos por la igualdad de género.

Las relaciones sexuales premaritales, especialmente entre personas no involucras, en relaciones estables de pareja, se volvieron más frecuentes y desprovistas signos de estigmatización social. Bajó la edad de iniciación sexual, mejoraron procedimientos de control de los embarazos y se afianzó una cultura desde cual se estableció una clara diferenciación entre la sexualidad, el matrimonio y >\ procreación. En el caso de las capas medias urbanas con mayor nivel de instrucci esto dio lugar a fenómenos como la postergación de la edad promedio para casa y de la procreación del primer hijo así como a prolongación de situaciones cohabitación. En él los estratos de más bajos ingresos, la liberación de la sexualic de su atadura con el matrimonio y la procreación contribuyó al incremento de

hogares de hecho, al embarazo adolescente, al crecimiento de la condición de madre soltera y a la progresiva ilegitimidad de los hijos.

Se ha asistido en las últimas décadas a u n crecimiento extraordinario de los divorcios. A pesar del escaso conocimiento que se tiene sobre los componentes culturales que explican este comportamiento, parece razonable asumir que las normas y prescripciones sociales al respecto han venido cambiando sustancialmente. Es probable que en la actualidad el divorcio haya perdido el carácter de comportamiento desviado que tuvo en el pasado. Pareciera ser que el incremento de los divorcios en los últimos tiempos está asociado a la predominancia de ciertos valores de autorrealización, racionalidad, independencia y materialismo.

Sin lugar a dudas, el movimiento feminista le ha dado una gran legitimación a los valores de igualdad entre hombres y mujeres. En este sentido, podría decirse que el modelo de proveedor único y la carga de subordinación que ha implicado tradicionalmente para la mujer es el modelo de referencia negativo de los movimientos feministas. Por ello, no debe verse como algo extraño que las feministas hayan dirigido contra él sus mejores baterías. Esto ha contribuido a deslegitimar del sistema familiar del proveedor único que reino, sin disputas, durante varias generaciones del pasado (Filgueira, s.fi).