CAPÍTULO III: LOS MODELOS TEÓRICOS SOBRE LOS EFECTOS MEDIÁTICOS: INVESTIGACIONES Y TEORÍAS
EFECTO DE REALIDAD
III. 3.4.1.4 El déficit teórico en el marco temporal de los efectos de agenda
III.3.4.3. Las teorías de la mediación: La perspectiva del selector de noticias
Por último, es conveniente hacer una breve mención a las denominadas como teorías de la mediación entre las que se encuentra la perspectiva del selector de noticias o gatekeeper. Aunque se trata de una perspectiva que cuenta con una menor relevancia para nuestros intereses teóricos y prácticos, cabe al menos señalarla como otra de las perspectivas actuales en el estudio de los MDC de masas, y en particular, del proceso de construcción de las noticias. Durante el proceso de selección de aquellas noticias que pasarán a formar parte de la agenda mediática, se toman un gran número de decisiones determinadas por una importante cantidad de
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Sobre el encuadre o teoría del framing desarrollada por Goffmann (2006) se habla ampliamente a lo largo del Capítulo IV.
factores -constituyendo lo que Canel denomina como una “criba de informaciones” llevada a cabo dentro de los propios medios.
Todos aquellos factores que influyen y determinan el devenir de este proceso, son considerados como distintos niveles de mediación de los mensajes emitidos desde cualquier institución a los medios de comunicación y transmitidos posteriormente a la opinión pública. Se trata, en concreto, de a) de las características individuales de los periodistas; b) las rutinas profesionales de los medios; c) las cuestiones organizacionales, tales como la organización personal, la distribución de las secciones, las condiciones tecnológicas del medio, la necesidad de suscribirse a una agencia de noticias –lo cual implica ya una primera selección de informaciones-, la identidad propia de la redacción, o la propiedad del medio; así como d) los elementos externos al medio, como las fuentes, la audiencia, las autoridades políticas, la inversión publicitaria y otros medios de comunicación.
El autor de la teoría precedente, por su parte, analiza la perspectiva de la mediación como un ámbito dentro de la teoría del establecimiento de la
agenda. Y es que a partir de las interacciones existentes entre los
distintos medios, las fuentes y las normas informativas, se establecen distintas agendas mediáticas que determinan los asuntos que formarán parte de los contenidos que presentados por cada uno de los medios disponibles en la oferta mediática. Se trata de la metáfora de las capas de
la cebolla planteada por McCombs que nos permite explicar la existencia
dentro del propio contexto mediático de diferentes agendas transmitidas por cada uno de los medios.
En efecto, existe una “agenda de los temas y las cuestiones políticas consideradas por los cuerpos legislativos y otros organismos públicos que son cubiertos por la rutina periodística, las agendas que rivalizan entre sí en las campañas políticas, o la agenda de asuntos que lanzan de manera rutinaria los profesionales de las relaciones públicas. En definitiva, en las sociedades modernas hay muchas agendas organizadas” (McCombs, 2006: 189-190). En este sentido, la agenda mediática pasa de ser una variable independiente, “un factor causal clave en la configuración de la opinión pública”, a ser la variable dependiente que necesariamente hay que explicar a partir del análisis de los factores que la determinan.
Así mismo, este modelo o perspectiva teórica recoge y analiza exhaustivamente los procesos de construcción y elaboración de las noticias, denominados como el newsgathering, o recogida de información determinada por la infraestructura tecnológica o la organización de la redacción dentro del propio medio; el newsmaking, que hace referencia a la propia fabricación de lo que va a ser la noticia, siendo sometida a las posibles presiones por parte de los propietarios del medio, de la publicidad o de las autoridades políticas; y, por último, el newsreporting, o proceso de comunicación de la noticia. Pues bien, todos estos procesos
pasan a formar parte, según la perspectiva de la mediación, de un sistema comunicativo global, de tal manera que ya no tiene sentido atribuirle a un periodista una determinada información o enfoque como consecuencia de sus preferencias o decisiones individuales, sino que más bien se trataría del resultado subjetivo de la valoración del interés que pueda tener una determinada información para todo el sistema de información mediática244.
A nuestro juicio, lo verdaderamente interesante de este modelo desde la perspectiva sociológica que dirige nuestro estudio, es que a partir de todo este proceso de criba de informaciones y de transformación de las mismas, finalmente se obtienen, relatos diferentes de una misma realidad determinados por el MDC del que se trate. Este proceso de construcción de la realidad se recoge en la denominada como teoría del prisma, según la cual -en oposición a la teoría del espejo por la que se contempla al periodista como un espejo de la realidad-, se considera el papel y la acción de los periodistas como un prisma que, tras recibir diferentes proyecciones, entendidas como las distintas informaciones que conforman la realidad social, las “refractan, constriñen o expanden” (Canel, 2005: 139) dando lugar a una nueva realidad simbólica. A partir de aquí –y aplicado posteriormente al análisis empírico- nos encontraremos, por un lado, con la existencia de dicha realidad simbólica, transmitida a través de los MDC de masas, y por otro, con una realidad “independientemente observable” (Bryant y Zillmann, 1996: 51) u objetiva percibida de manera directa por la población.