Parte II: Gobierno local, inseguridad y democracia en Honduras 145
Mapa 5.2. Tolerancia política y sus componentes en las Américas, 2014 130
Gráfico 5.12. Factores asociados con la tolerancia política en las Américas, 2014
¿Qué tipo de ciudadanos son en promedio los más tolerantes políticamente en las democracias comparativamente nuevas de América Latina y el Caribe? Un modelo de regresión con efectos fijos analiza la tolerancia política como una función de las mismas variables socioeconómicas y demográficas, percepciones de desempeño y experiencias con el gobierno local y nacional que se utilizaron en los análisis en secciones anteriores16. El informe comparativo de 2012 concluía que muchos de estos
predictores tenían efectos opuestos sobre el apoyo al sistema y la tolerancia política (Carlin et al. 2013). ¿Se mantiene esta conclusión en 2014?
En muchas instancias la respuesta es sí, según el Gráfico 5.12. La inseguridad en el vecindario por ejemplo, está asociada negativamente con el apoyo al sistema, pero positivamente con la tolerancia de los derechos políticos y las libertades civiles de las personas que están abiertamente en contra del régimen. Más en profundidad, los ítems que hacen referencia a la presencia de robos y ventas de drogas ilegales parecen estar dirigiendo esta relación; el chantaje/extorsión y el asesinato no están sistemáticamente relacionados con tolerancia política (no se muestra el análisis).
Pero a diferencia del apoyo al sistema, la tolerancia política no refleja consistentemente evaluaciones recientes sobre desempeño económico, victimización por corrupción o participación en reuniones del gobierno local17. Y mientras que un buen desempeño del Ejecutivo nacional y de los
servicios de los gobiernos locales está positivamente correlacionado con apoyo al sistema, está negativamente correlacionado con tolerancia política. Estos resultados son preocupantes en la medida en que sugieren que los Ejecutivos nacionales populares y la provisión de buenos servicios locales pueden entorpecer la consolidación de la democracia; y aun así, coinciden con hallazgos de América Latina que indican que los perdedores en las elecciones son particularmente tolerantes de los disidentes
16 Resultados completos en el Apéndice 5.4. Los modelos excluyen a Estados Unidos y Canadá.
17 Cuando se excluye del modelo la aprobación presidencial, el mismo patrón se mantiene con una excepción: las percepciones
económicas positivas están negativamente relacionadas a la tolerancia. 66 años o más 56-65 años 46-55 años 26-35 años 16-25 años Tono de piel Quintiles de riqueza Años de educación Mujer Rural Aprobación del trabajo del Presidente Satisfacción con los servicios de los gobiernos locales Asistió a una reunión municipal Victimización por corrupción Percepción de la situación económia nacional Índice de inseguridad del vecindario
-0.10 -0.05 0.00 0.05 0.10 0.15
95% Intervalo de confianza (Efecto de diseño incorporado) Fuente: © Barómetro de las Américas por LAPOP, 2014; v.GM14_0912
R² = 0.115 F = 55.943 N = 31853
políticos y continúan movilizándose en apoyo a sus derechos mientras que los ganadores políticos tienden a delegar autoridad adicional a “su” Ejecutivo.
Los resultados de las variables socioeconómicas y demográficas revelan más evidencia de que el apoyo al sistema y la tolerancia política tienen diferentes micro-fundamentos. Un solo (marginal) año de educación tiene el mayor efecto sobre la tolerancia que cualquier otra variable considerada. Desde una perspectiva de política pública, esto sugiere que la tolerancia se puede enseñar. Adicionalmente, los encuestados con mayor riqueza, masculinos y de piel más oscura son más tolerantes que los más pobres, femeninos y de tez más clara. El lugar de residencia no tiene ningún efecto sistemático sobre la tolerancia. La edad parece relacionada con la tolerancia más allá de cierto umbral; aquellos en el grupo etario de 36 a 45 años son significativamente menos tolerantes que los de grupos de mayor de edad.
Estos resultados colocan a los defensores de la democracia en posiciones incómodas. Por ejemplo, la inseguridad en el vecindario parece presentar un callejón sin salida: mejorar la seguridad puede reforzar la legitimidad del sistema político, pero podría reducir la tolerancia política simultáneamente. La satisfacción con el gobierno de turno presenta otro dilema; los ciudadanos que aprueban al Ejecutivo en ejercicio y están contentos con los servicios locales expresan niveles relativamente más altos de apoyo al sistema, pero son en cambio menos tolerantes de los individuos que critican el régimen abiertamente y cuestionan el valor de la democracia. Quizás estas contradicciones son una señal de un deseo de aislar un sistema que provee bienes y servicios públicos básicos de aquellos que lo podrían destruir. Y sin embargo, paradójicamente, una democracia fuerte requiere apoyar las instituciones básicas que afianzan el sistema y ampliar las libertades políticas y civiles aún a aquellos que desean socavarlas. Reconciliar estos dos conjuntos de actitudes es entonces el desafío para el desarrollo de los fundamentos culturales de la democracia en las Américas (Singer s.f.). Desde el punto de vista de política pública, la tarea es aún más abrumadora dado que la inseguridad en el vecindario y las evaluaciones ciudadanas de los gobiernos en ejercicio parecen afectar los fundamentos culturales de la democracia de maneras diferentes y a veces contradictorias.
Actitudes conducentes a la estabilidad democrática
Para identificar las actitudes que en teoría fortalecen la democracia, se combinan los datos de los índices de apoyo al sistema y de tolerancia política descritos en las dos secciones anteriores. Los individuos que obtienen puntajes por encima de 50 (el punto medio) en ambas escalas son considerados poseedores de las actitudes conducentes a una democracia estable. Los que obtuvieron puntajes por debajo de 50 (el punto medio) en ambas escalas son considerados poseedores de las actitudes que ponen a la democracia en riesgo. Los individuos con alta tolerancia política pero con bajo apoyo al sistema tienen actitudes que favorecen la democracia inestable. Finalmente, de los individuos con alto nivel de apoyo al sistema pero baja tolerancia se dice que fomentan una estabilidad autoritaria.
Gráfico 5.13. Perfiles de actitudes democráticas a lo largo del tiempo en las Américas, 2004-2014
¿Qué tan predominantes son estos perfiles actitudinales en las Américas? Las tendencias regionales entre los cuatro perfiles desde 2004 hasta 2014 se reportan en el Gráfico 5.13. De manera alarmante, las actitudes de democracia estable alcanzan en 2014 su nivel promedio regional más bajo de la década y los perfiles de estabilidad autoritaria y democracia en riesgo alcanzan su máximo puntaje de la década. Estas tendencias son similares en una muestra restringida de países encuestados continuamente desde 2006 y más pronunciadas aún en los nueve países núcleo medidos en cada ola entre 2004 y 2014. Pero mientras que democracia en riesgo es el perfil modal en el Gráfico 5.13, en la sub- muestra continua de nueve países el perfil más común es el de estabilidad autoritaria. Todos estos resultados, pero especialmente el último, pueden ser inquietantes para los defensores de la democracia en la región. Para ver cómo están distribuidos estos perfiles entre países véase el Gráfico 5.14.
24.5% 20.9% 24.4% 30.1% 21.1% 24.0% 21.6% 33.3% 24.4% 24.0% 23.8% 27.8% 21.8% 23.4% 25.7% 29.1% 23.2% 22.5% 26.0% 28.3% 28.3% 21.6% 27.6% 22.5% 0% 20% 40% 60% 80% 100% 2004 2006 2008 2010 2012 2014
Fuente: Barómetro de las Américas por LAPOP, 2004-2014; v.GM14_0912
Democracia estable Estabilidad autoritaria Democracia inestable Democracia en riesgo
Gráfico 5.14. Perfiles de actitudes democráticas en las Américas, 2014
El Mapa 5.3 muestra el porcentaje de ciudadanos con el perfil que favorece la democracia estable en las Américas en 2014. Esta imagen identifica claramente dos casos atípicos. Con 56,8% Canadá se jacta de tener 18% más de ciudadanos con actitudes que apoyan la democracia estable – alto apoyo al sistema y alta tolerancia política – que cualquier otro país en las Américas. Los próximos países más cercanos son Uruguay (38,5%) y Estados Unidos (37,1%). Con 7,5%, Guatemala tiene estadísticamente menos ciudadanos con actitudes favorables para la democracia estable que cualquier otro país con excepción de Panamá, cuyo intervalo de confianza de 95% se yuxtapone al de Guatemala. Una vez más, se nota descensos dramáticos entre 2012 y 2014 en un conjunto de países: Guyana (-28,0%), Jamaica (- 20,6%), Guatemala (-17,2%), Belice (-16,7%), Colombia (-8,5%) y Brasil (-7,7%). Honduras y Haití recuperaron +9,6% y +5,4% respectivamente durante el mismo periodo.
0% 20% 40% 60% 80% 100% Canadá
Estados Unidos Belice Trinidad & Tobago Guyana Jamaica Haití República DominicanaArgentina Venezuela Brasil Uruguay Chile ParaguayPerú Bolivia Ecuador Colombia Panamá Costa Rica Nicaragua Honduras El Salvador Guatemala México
Fuente: Barómetro de las Américas por LAPOP, 2004-2014; v.GM14_0912 Democracia estable Estabilidad autoritaria Democracia inestable Democracia en riesgo
Mapa 5.3. Distribución del perfil de actitud de democracia estable (alto apoyo al