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Verdad, validez y solidez

Una teoría hermosa, asesinada por una banda de hechos brutales. THOMAS HUXLEY Un biólogo realizó una serie de experimentos con una pulga, tratando de aprender más de los procesos perceptuales de estas

diminutas creaturas. Primero, entrenó a la pulga a brincar a una orden. La colocó en un plato de vidrio, lo inclinó y gritó, "¡Brinca!". La pulga brincó hacia adelante. Enseguida quitó una de las patas a la pulga. A la palabra "¡Brinca!" la pulga brincó como se esperaba. Entonces el

científico le quitó una segunda pata. Nuevamente la pulga brincó al aire en respuesta a la orden, aunque no tan alto como era usual. El científico continuó quitando patas a la pulga una a una, hasta que ésta tuvo

solamente una pata izquierda. A la orden, solamente tironeó débilmente. Después de quitarle la última pata a la pulga, el científico ordenó,

"¡Brinca!" la pulga no se movió. "¡Brinca!" y no pasó nada. Después de repetir las órdenes y notar que la pulga no brincaba, el científico escribió en su reporte de investigación. "Los órganos del oído de la pulga están localizados en sus patas".

Hay algo en esta historia que no "concuerda". —¿Pero que está mal?. En este caso, tenemos una falacia lógica. Las premisas parecen correctas, pero el argumento no es válido. No concuerda con nuestra experiencia. Por algún capricho de la naturaleza, los oídos de las pulgas podrían estar en sus patas, pero nuestro sentido común nos dice que hay que cuestionar la validez de la inferencia.

Realmente, una proposición lógica puede ser sólida solamente si las premisas son verdaderas y el argumento es volido. Si alguna de estas condiciones no se satisface, todo caerá bajo un escrutinio

cuidadoso. Regresando a la analogía del viajar desde el punto A al punto B, podemos ver ahora cómo probar cualquier proposición lógica para determinar si es sólida. Como muestra la Figura 8.1, solamente una combinación de características de las premisas y el argumento producirá una proposición aceptable, esto es, una conclusión creíble.

Si las premisas son: Y el argumento es: Entonces la proposición es:

Verdad Válido Sólida

Verdad Inválido No sólida

Falsa Válido No sólida

Falsa Inválido No sólida

Fig. 8.1 Solamente una combinación de premisas y argumentos da una proposición sólida lógica.

Acabamos de ver un ejemplo de una proposición lógica que no pasó la prueba de solidez debido a un argumento inválido. ¿Qué pasaría con uno que falle porque tiene premisas falsas? Justamente ocurrió una falacia lógica cotidiana en el correo de mi localidad. Un hombre estaba tratando de cambiar un billete de dólar en una máquina cambiadora. Insistía en tratar de insertar el billete en la abertura de la máquina, pero no aceptaba el dinero. Una mujer que estaba a su lado, y que

probablemente no conocía tales máquinas, le ofreció un consejo, "¿Por qué no lo dobla para que entre?" Porque la máquina de cambiar billetes debe inspeccionar el lado completo del billete para verificarlo, esta era una premisa falsa. La mujer malinterpretó la operación de la máquina.

Note que el término premisa falsa no significa que alguien haya contado deliberadamente una mentira. La situación podría incluir esa posibilidad, pero la palabra, como la usamos nosotros, meramente significa que las premisas usadas son "falsas en los hechos".

Cuando empezamos a pensar descuidada, apresurada o

autoengaño-samente, tendemos a construir proposiciones no confiables, no sólidas. Y cuando otras personas tratan de convencernos de varias conclusiones, pueden estar tentadas a descansar en proposiciones no sólidas y vestirlas de formas variadas. En la sección siguiente, hacemos un listado completo de estas falacias y trucos lógicos.

Realmente, debemos considerar que aún las proposiciones sólidas varían en sus niveles de "solidez". Al usar nuestros procesos cerebrales lógicos, necesitamos no limitarnos a los puros hechos "al desnudo" que podamos expresar tan concretamente que no pueda existir duda.

Ciertamente, podemos usar premisas que son de alguna manera enunciadas de forma abstracta y que pueden ser expuestas a juicio o evaluación. Esto hace a las premisas "algo verdadero". Por ejemplo, podemos decir que "Las empresas con crecimiento rápido tienden a tener más confusión interna y desequilibrio que las que se han asentado en un tamaño estable." Este enunciado es más bien abstracto, pero

bastante característico de las clases de enunciados que hacemos con frecuencia para describir las organizaciones.

Podemos agregar a éste algunos otros enunciados para hacer completa una proposición lógica, tal como: "Ya que esta es una empresa de crecimiento rápido, sería una buena idea poner atención a la

efectividad de nuestras comunicaciones internas y a nuestra eficiencia de producción." Hemos tomado un juego de premisas "verdaderas" y lo hemos combinado con un argumento "bastante válido" y de esta

manera hemos producido una conclusión "bastante sólida". Este proceso probablemente describe la abrumadora proporción de nuestras

proposiciones lógicas cotidianas. Muchos escritores ultrasimplifican la idea de una proposición lógica, al usar un ejemplo como: "Todos los hombres son mortales. Sócrates es un hombre. Por lo tanto Sócrates es mortal." Tal proposición es ciertamente verdadera, pero no es

especialmente relevante a las clases de tópicos que manejamos en nuestras actividades diarias. Si alguna vez tiene ocasión de probarle a alguien que Sócrates era mortal, tendrá la situación perfectamente bajo control. Pero la mayoría de las veces, debemos enfocarnos a usar la lógica en forma práctica, de tal manera que nos permita atacar problemas reales que necesitan soluciones reales.

Otras dos características de proposiciones lógicas completarán esta breve discusión. Estos son los procesos de deducción e inducción. Un argumento deductivo procede de un amplio juego de premisas, para llegar a conclusiones mas bien específicas. Inversamente, un argumento inductivo, empieza con unas premisas específicas para llegar a

conclusiones más amplias.

Un argumento deductivo podría ser de la siguiente forma: "Para ejercer la ley en este estado, debe uno aprobar el examen de la Barra de Abogados. Estas personas practican la ley aquí, así que yo supongo que han pasado el examen de la Barra." La proposición deductiva va de lo general a lo específico. La proposición sobre Sócrates dada

anteriormente, también conocida como un silogismo lógico, es un ejemplo de un argumento deductivo. En el sentido estricto, la palabra deductiva describe aquellos argumentos en los cuales la conclusión se sigue necesariamente de las premisas.

Un argumento inductivo puede ser el siguiente: "He visto muchas más personas gordas en Estados Unidos de las que he visto en otros países. Como grupo, los norteamericanos, deben tener más sobrepeso, que las personas de otros países." En un argumento inductivo, la conclusión sigue solamente con probabilidad a partir de las premisas

"probablemente". El ejemplo del científico y la pulga constituye una proposición inductiva.

Otra manera de entender la diferencia entre argumentos deductivos e inductivos, es reconocer que en el segundo nos

aventuramos mas allá de la información dada en las premisas. En los argumentos deductivos, toda la información necesaria para las

conclusiones existe en las premisas mismas. Desde luego, como se notó anteriormente, cualquiera de las dos puede proporcionar una conclusión "bastante sólida".

Se puede mejorar la capacidad para analizar situaciones

lógicamente, formándose el hábito de verbalizar proposiciones. Cuando enfrentamos un problema complejo, en una situación confusa, o cuando escuchamos un argumento persuasivo pero sospechoso, nos detenemos y lo descomponemos en sus tres partes componentes— premisas,

argumento y conclusión. Simplemente aplicándole pruebas de verdad y validez, se puede decidir qué tanto confiar en la proposición. También se puede saber cómo hacerlo más claro y más confiable al corregir las premisas o al mejorar la validez del argumento. Practique explicar sus ideas en términos de proposiciones lógicas claramente enunciadas. Señale las suposiciones sobre las que basa sus conclusiones. Enseguida aclare los argumentos que usó para llegar a ellas. Y comparta con otras personas sus procesos de pensamiento totales, para ganar la ventaja de su reciclaje e ideas. En la medida que pueda verbalizar claramente una proposición lógica, especialmente una oculta, puede mantener su

pensamiento recto, y basar sus puntos de vista y conclusiones en procesos lógicos claros.