Vertiente Liberacionista

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Capítulo II. ¿Cuáles son las vertientes de la Filosofía Latinoamericana?

2.3 Vertiente Liberacionista

Esta es la vertiente que particularmente nos ha llamado la atención, por lo cual nos vemos en la posibilidad de poder abordar el tema en lo mejor de nuestras posibilidades.

2.3.1 Enrique Dussel (1934).

Nació en La Paz (Mendoza, Argentina), en 1934,al rememorar su vida de la infancia nos describe que vivió su plena infancia en un pueblo pobre con las calles de tierra, las chozas de los campesinos que en sus rostros llevan los signos de miseria impregnados. En medio de esa sociedad dura y cruel el joven Dussel, capta la humildad de su madre y ese espíritu servicial y amable de su padre el medico del pueblo, que siempre tuvo la buena voluntad de apoyar y consolar al hombre de baja condición económica y social. Ya en la Universidad, sus convicciones políticas con la sociedad lo llevo a enfrentarse contra el peronismo que finalmente lo lleva a la cárcel.

Este pensador es uno de los pilares del llamado movimiento de la filosofía de la liberación en América Latina.

Es interesante ver como el pensador empieza por aclarar que lo que comúnmente llamamos filosofía y que se da su origen en Grecia, no se puede comparar con el caso del pensamiento reflexivo americano que no coincide con sus categorías y sus metodologías con que se evalúa la validez de otros pensamientos. A continuación, plantea una forma de poder entender esa rigurosidad que siempre ha sido el punto de quiebre de poder afirmar la existencia de filosofías.

No se descarta el reflexionar sobre una filosofía latinoamericana a futuro, pero que este no tiene una estructura a la que se dió origen en Grecia, esto hasta cierto puntos es importante ya que se daría otro punto de inicio de la reflexión.

Los pueblos en general tienen “núcleos problemáticos” que se dan de forma universal y comprende un conjunto de interrogantes importantes (ontológicas) […] los mitos literarios que simbolizan no son del todo irracionales e

incomprendidas. Ni de “doble sentido”, que se debe exigir para comprender todo el proceso hermenéutico que conlleva al descubrimiento de las razones nacionales y significados universales (Dussel, 2011, p. 15).

Enrique Dussel inicia así su extenso trabajo sobre pensamiento filosófico latinoamericano principalmente centrándose en la cuestión ¿Cuál sería el criterio de demarcación para determinar que es filosofía, y que no lo es?.

Más adelante hace la indicación precisa de que la filosofía no es exclusivamente nacido en Grecia, ya que para él es un error asumirlo como tal; cuando por el contrario el centro de la cuestión debe ser plantear cuales son los criterios que demarcan el mito y el discurso de la categoría de la filosofía.

Si bien los mitos son vistos despectivamente por los europeos como historias sin sentido, para el latinoamericano fue la forma en cómo se comunicaron hechos importantes con un sentido simbólico en la transmisión de mensajes, estos poseen un sentido racional y tiene que ser analizado para su comprensión. Dussel (2011) afirma “existen entonces diversas filosofías dentro de las culturas expandidas , con diferentes estilos y desarrollos, pero todos dosifican productos dentro de una estructura de categoría que debería

denominarse filosófica” (p. 19).

Se abre entonces la posibilidad de que los mitos puedan resistir el argumento empírico. Solo así no serían rechazados por el discurso filosófico.

Cuando la filosofía de la liberación irrumpe en el escenario latinoamericano, lo hace como resultado del proceso formativo de un pensamiento propio, genuino, que habría de asumirse en dos dimensiones: como una continuidad, porque hunde sus raíces en la historia de los pueblos precolombinos, es decir anterior ha llamado encuentro; y , como un punto de partida, porque constituía una nueva manera de reflexionar, esto es, ver, interpretar y optar por su futuro que

hace suyo el hombre latinoamericano sobre su propia existencia. Esta vertiente del pensamiento liberacionista aparece en una etapa muy particular, favorable de nuestra historia Latinoamérica, al igual que África, América también es caracterizada por una realidad de pobreza y opresión que perdura

históricamente por los lasos de dependencia implantada. Es así como la filosofía de la liberación logra situarse desde los cimientos, para poder reclamar la toma de conciencia de que los problemas de dominación tienen dimensión planetaria (Castro & krebs, 2012, p.170).

La filosofía de la liberación cumple un papel importante para intentar salir de esa lógica de solo pensar en los aportes europeos de la filosofía y buscar dentro del continente en material para sus investigaciones, se hace una comparación con África que tiene mucho que aportar culturalmente y que al igual que América no puede desarrollarse bien a causa de su sometimiento u dominación extranjera hasta el punto de imponer una nueva cultura para mantener la dominación colonial.

a. La filosofía de la liberación frente a la globalización

La globalización ha ido ganando espacios como el paradigma que va anunciando la presencia de un fenómeno que se opera a escala planetaria, a través de la cual se reconoce que las naciones que conforman el planeta se encuentran inmersas en un franco proceso de acercamiento; en vías, incluso de conformar una síntesis humana. Representa en buena cuenta un modelo idealizado de sociedad, basado en la lectura de un conjunto de conocimientos que ponen en evidencia que pueblos y culturas se encuentran más comunicados entre sí, y por tanto haciéndose interdependientes, como consecuencia principalmente de los adelantos tecnológicos que actúan como elementos mediáticos.

Este nuevo contexto de globalización dominadora de alguna forma nutre a la filosofía de la liberación en el siguiente aspecto: Que el intento de querer universalizar valores históricos y pertenecientes en el plano espacial a realidades distintas, busca

imponer el pensamiento liberal como un pensamiento único y exclusivo sistema de creencias, en su afán de imponer una identidad uniforme.

Para poder resumir desde la perspectiva de la filosofía de la liberación, la actualidad de la globalización pone en relieve su punto de partida, los elementos con las que surgió la filosofía de la liberación es decir; la realidad, la identidad y la praxis. Los invita hacia una posición crítica que llega a concluir que la globalización no es más que el viejo

colonialismo, la vieja dependencia, aunque con un ropaje nuevo, claro está más sutil. Estas características de la globalización han ayudado a poder confirmar una vez más para los pueblos que son integrados, poder tener los argumentos suficientes y decir que la filosofía de la liberación tiene un gran desafío por delante.

Las dificultades de la globalización y la búsqueda de una filosofía latinoamericano son el perder esas características particulares de cada cultura aportante en la filosofía para hacer una sola donde una pesa más que la otra haciéndola invisible, esta filosofía es la europea que hasta el día de hoy intenta imponerse en este proceso globalizador.

b. vigencia y perspectivas de la filosofía de la liberación

Lo anterior invita hacia una reafirmación de la importancia y la vigencia de la filosofía de la liberación en este mundo actual, intentado contrarrestar los pasos de la globalización y con ello revalorando sus principios:

1. Una lectura de la realidad de carácter universalista u holística; esto es que no excluya del análisis y la reflexión a elemento alguno.

2. Una lectura basada en el respeto de las culturas de los pueblos; esto es de su propia identidad, como condición de posibilidad para impulsar la unificación humana con

3. Una lectura de la realidad que mueva, simultáneamente e ineludiblemente, a la acción; es decir, a una praxis liberadora, que haga posible la superación de toda forma de eliminación y exclusión de las posibilidades.

Esta postura, aun poseyendo gran parte de verdad, se va considerando cada vez más como demasiado cómoda y poco fructífera, porque es una afirmación que no refleja toda la realidad. Además, estas posturas de confrontación no hacen más que reproducir el

problema, pero al revés, entendiendo ahora que la mejor y única filosofía auténtica será la de la liberación latinoamericana. Así, la filosofía y la cultura oprimidas se convierten, a su vez, en opresoras. El curioso es que, con ello, se habría dado la vuelta al planteamiento de E. Lévinas, de superar la cerrazón de la Totalidad occidental desde la dinámica del

Infinito, en un diálogo interpersonal e intercultural que no tiene meta final.

Ahora en adelante nos vamos acercando hacia la propuesta que propone otro autor, sobre la superación del problema antes mencionado que es el cambio de relación

dominante del pensamiento filosófico.

2.3.2 La propuesta de R. Fornet-Betancourt.

Raúl Fornet-Betancourt nació en Holguín (Cuba) en 1946. Realizó sus primeros estudios universitarios en la Universidad de Salamanca, donde consiguió la licenciatura y el doctorado en filosofía. Posteriormente afincado en Alemania, donde continuó su

formación filosófica, con el doctorado en Filosofía, especialidad de Lingüística y Teología en la Universidad de Aachen (Aquisgrán). Es profesor de las universidades de Bremen y de Aachen, así como profesor invitado de diversas universidades latinoamericanas. Es una característica muy notable de Fornet el trabajo de promover el diálogo entre culturas y entre diversas corrientes filosóficas, a través de la revista Concordia.

Se trata, por tanto, de liberar a la filosofía de toda interpretación unilateral y limitante, entendiendo liberar como partir de la convicción de que no existe ningún modelo de

filosofar que haya que considerar como referente absoluto y definidor de la esencia que tienen todos los demás.

Esta segunda postura supone un movimiento de trans-racionalización del logos filosófico, fruto de la aceptación de la solidaria equivalencia de los logos en que hablan las culturas. De este modo se da la vuelta al problema. Esto supone que hay que superar la idea de comparar las filosofías desde un punto de vista neutral, trascendente y superior/ventajoso. Esa situación no tiene sentido, no es correcta. Y cuando alguien la defiende, está poniendo su punto de vista como el absoluto, cuando no pasa de ser uno más de entre los múltiples puntos de vista que existen. De esta manera estamos impelidos no sólo a repensar la

comprensión de la filosofía con la que solemos trabajar, sino también a

replantear nuestra manera de entender la relación con la tradición occidental de la filosofía. Hay que des-definir la filosofía, liberarla de la definición

monocultural, y superar la definición de la filosofía occidental como paradigma universalmente normativo (Beolergui, 2010, p.823).

Se plantea cambiar la forma de entender la filosofía como una superior a la otra sino saber que cada uno son distintas e importantes en el universo del pensamiento, el tener las ideas cerradas sobre esos temas solo generan una competencia entre ellas nublando aún más la forma de hacer de la filosofía latinoamericana parte del pensamiento universal.

Ante esta realidad, Fornet-Betancourt propone un programa o modelo de filosofía intercultural a partir de la situación de Iberoamérica. Modelo que no sólo debe servir para ella, sino que tiene que extenderse posteriormente al conjunto del contexto mundial. Este modelo de filosofía intercultural tiene que partir de reconocer y aceptar la auténtica realidad latinoamericana: América es un mundo intercultural, compuesta de muchos pueblos. Por tanto, hay que reinterpretar el hecho del descubrimiento, conquista de

América, puesto que América no es el lugar de encuentro de dos mundos, sino un mosaico de muchos pueblos, y lugar de relación de muchas culturas. Hay que re-descubrir la realidad americana en su originaria pluralidad.

El autor a nuestro entender presenta una serie de elementos a tomarse en cuenta para el proyecto de poder edificar una verdadera programación del filosofar intercultural, partiendo desde el pensamiento iberoamericano. Empezando por hacer una revisión crítica de la historia del pensamiento iberoamericano y de pensar a la filosofía latinoamericana no como uno solo o como un solo mundo sino como muchas culturas aportantes en ella.

Este reestudio con una visión crítica que en parte ya ha sido abordado por los autores que citamos en este trabajo y que han dado lo mejor de su esfuerzo en esa labor nos

referimos a Leopoldo Zea, José Gaos, Arturo Ardao, entre otros. Pero si esto ya estaba revisado por que seguimos hablando de lo mismo. Fornet pone énfasis por ejemplo que todavía adolecemos en el criterio de demarcación con la cual reestructuramos nuestro pensamiento histórico, es decir nuestro pasado como latinoamericano.

Además, debemos poner en práctica este modelo de estudio a diversas tradiciones. En otras palabras, no basta con hacer referencia a las diversas historias que pasan a ser transmitidas de forma escrita, sino también en formas del pensamiento, las diversas

tradiciones orales y simbólicas. Debemos entender de forma especial que, se debe expandir esas tareas a los diversos pueblos indígenas y afroamericanos tratando de que el

entendimiento total no sea acelerado a los pueblos que usan la lengua española.

El entender a estos pueblos es una tarea minuciosa y requiere un proceso de recojo de datos donde nuestra mirada tiene que ser amplia y no cerrada ante las ideas que puedan aportar a la filosofía. El filosofar es un acto plural y esto no se debe al hecho del hacer y la expresión dentro de muchas lenguas, sino también en el quehacer cotidiano. Para el autor los que rechazan o dudan sobre esta pluralidad del pensamiento filosófico es fruto de ese

interés de poder reducir la filosofía hacia una institucionalidad, que lo único que podría traer, es la sujeción hacia algunos intereses de clase que se inmiscuyen en los centros pedagógicos (Fornet – Betancourt, 2011). Podemos concluir en que la interculturalidad desliza una dimensión que se manifiesta de forma intercultural como algún tipo de

ejercicio teórico y práctico de la vida y la comprensión de la cultura misma. Más adelante también señala algunas especificaciones sobre lo latinoamericano. Latinoamérica como uno de los continentes mestizos culturalmente de forma legítima, pero debemos tener en cuenta que pierde importancia cuando se da a conocer de forma universal, como algo verídica y con valor para la realidad cultural, religiosa y política en general.

Ahora bien, no se puede pasar por alto tampoco la incomprensión dentro de este mestizaje cultural, ya que hay también Hegemonía de los criollos en todos los órdenes esto trae como consecuencia que en América latina muchos pueblos no se comprenden dentro de ese mestizaje y que claman a gritos por su propio reconocimiento a su

autodeterminación como pueblo.

Por último, se puede observar también que nuestros pueblos en la América latina no solo discrepan unos con otros si no también se sojuzga, se reduce a lo autóctono en un ambiente donde tiene la superioridad el dominante dejando de lado la riqueza de esa variedad de pensamientos en la filosofía que aportan cada una algo diferente y no como un todo unificado. Fornet-Betancourt (2011) señala:

La trasformación de la filosofía latinoamericana desde el principio intercultural demanda una compleja tarea en cuanto a la autocrítica radical por incluir la disolución de las figuras hegemónicas transmitidas desde la propia filosofía para proponer la desfilosofización, esto significa primero: dar libertad a la filosofía de la cárcel en la que están manteniendo de forma vigente a la hegemonía de la dependencia de la tradición occidental europea y no solo

liberarla de la institucionalidad de la filosofía sino también de la reducción de la filosofía a una «disciplina “y que por ello, está contenida de las tradición dominante europea y orientado hacia los interese del grupo dominante como es el caso del capitalismo actual (p. 639).

Es necesario tener una forma distinta de concebir la filosofía ya que la europea es la que va direccionando y acomodando todo conocimiento distinto, para contrarrestarlo implica hacer un análisis filosófico dentro de la misma disciplina ayudara a mejorar la estructura rígida como una espacie de conservadurismo en la filosofía.

Nuestra forma de pensar la filosofía se rige por la lógica europea que fue enseñada en nuestra educación y es la principal traba para el surgimiento de una filosofía

latinoamericana por lo que al identificar esos factores y sacarlos de nuestro razonamiento ayudara a conseguir una filosofía autentica. Zea (1976) expresa:

Ante este problema la reflexión de filósofos latinoamericanos se centró en la búsqueda de un discurso original y propio, esta tarea trajo consigo dos tipos de proyecto o dos grandes paradigmas de hacer filosofía, y que Francisco Miró Quesada calificó como: 1) Asuntico y 2) Afirmativo. Para Miró, el proyecto asuntito estaba realizando una filosofía que a la larga podría llegar a tener la originalidad y autenticidad esperada. El proyecto afirmativo, por el contrario, consideraba que al hacer reflexión sobre los problemas propios hacía filosofía auténtica (p. 55).

De acuerdo a esta visión, Leopoldo Zea se ubicaría como un filósofo que apoyaría el proyecto afirmativo, el cual representa la tesis o respuesta más clara y directa al latente problema decimonónico que cuestionaba la existencia de un pensamiento original. Dicha respuesta se concretó en el opúsculo de 1969, la filosofía como algo único. En este trabajo señala que es posible lograr un pensamiento original, no importa que se esté asimilando un

pensamiento ajeno, ya que: el asimilar es volver propio lo que antes era extraño o desconocido, acomodarlo sin pretender cambiarlo. Sino acomodar lo propio a lo que es extraño.

Originalidad y autenticidad serán dos pensamientos alternativos que se realizan cuando se logran dos encuentros: pensar la realidad propia desde la universalidad y realizar la universalidad en la circunstancialidad. La falta de autenticidad se caracteriza por la extrañeza y la ajenidad ante la cultura, tender hacia lo propio sería entonces, la clave para lograr la autenticidad. Ser original demanda entonces “partir de la propia realidad, de sí mismos, de lo que somos”.

El problematizar sobre la filosofía en dirección a su autenticidad y los problemas que hay para su diferenciación ayudarán como punto de partida para encontrar su autenticidad, genera conflicto da respuestas y postulados sobre el problema.

Esta postura inicial de Leopoldo Zea sirvió de base para poder abordar la

problemática sobre la identidad y la autenticidad del pensamiento latinoamericano, es decir crear categorías desde la propia reflexión circunstancial sobre los temas universales.

Capítulo III

Contextualización de la Filosofía de nuestro medio: ¿Existe una Filosofía en el Perú?

Castro (2009) afirma:

De acuerdo con la orientación planteada en su tesis doctoral no nos puede llamar la atención que Salazar Bondy sostenga que el valor de un pensamiento debe tomar en cuenta sus propias circunstancias tanto históricas como culturales, y que además reitre que solo desde ahí podrá ser evaluado, juzgado y conocerse si tiene algún futuro (p. 276).

La historia ha hecho surgir la filosofía actual peruana como una continuación del alcance del pensamiento europeo, en toda la evolución de nuestra cultura, mas no del seno de una tradición largamente madurada, ni como resultado de una cultura en expansión, sino en momentos en que la crisis marcaba claramente la vida peruana y el pasado ponía fuertes barreras al pensamiento libre y era incapaz de presentarle el soporte de una sólida herencia espiritual. Por su nacimiento la filosofía

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