Campesino: Protagonista Invisible Monografía de grado para optar por el título de comunicador social

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Campesino: Protagonista Invisible

Monografía de grado para optar por el título de comunicador social

Ángela Yessenia Ayala Medina

Universidad Santo Tomás

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Tabla  de  Contenido  

ANTECEDENTES  ...  2  

POBLACIÓN  SIN  NOMBRE…  NI  APELLIDO  ...  5  

LA  ETERNA  PUGNA  Y  EL  ETERNO  IGNORADO  ...  9  

ESCASO  CENTIMETRAJE  ...  10  

VOCES  QUE  PARECEN  TENER  ECO  ...  15  

JUSTIFICACIÓN  ...  24  

PREGUNTA  INDAGATORIA:  ...  30  

OBJETIVOS  ...  30  

MARCO  TEÓRICO  ...  31  

EL  CAMPESINO  Y  LOS  MEDIOS  DE  COMUNICACIÓN  ...  33  

MUY  A  PESAR  DEL  PARO  ...  37  

CAMPESINO  Y  TIERRA  ...  38  

EL  PERIODISTA  COMO  SERVIDOR  SOCIAL  ...  41  

DISEÑO  METODOLÓGICO  ...  45  

CONCLUSIONES  ...  47  

REFERENCIAS  ...  51    

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En 50 años, desde finales de la década de los años 60 hasta 2010, la población colombiana se multiplicó por cinco, sin que hubiese sucedido lo mismo con la población rural, lo que significa que más o menos el mismo número de campesinos producen alimentos para cerca de 50 millones de personas, en una relación que, de dos a uno pasó de uno a seis. Como señala el documento CAMPESINOS, TIERRA Y DESARROLLO RURAL Reflexiones desde la experiencia del Tercer Laboratorio de Paz, “ para el 2030 se puede prever que esta relación será de uno a diez”.

Por otra parte, si bien en el mismo lapso ha habido aumentos en torno al número de hectáreas sembradas, también es cierto que este crecimiento no obedece a ningún orden establecido lo cual quiere decir que no existe planificación en lo que respecta al aprovechamiento de la tierra y menos aún en términos de avances tecnológicos. No es difícil concluir, entonces, que la inversión agrícola es insuficiente y las estrategias diseñadas en función de la ciencia y tecnología agrícolas, brillan por su escasez.

La ausencia del Estado en el agro colombiano ha sido uno de los argumentos que saca a relucir el campesino, cuando coyunturalmente se escucha el eco de su voz en el país. Aún siendo Colombia una nación con altísimo potencial agrícola, el campesino aparece como un “protagonista” invisible, al que le han tocado los legados de desigualdad y pobreza, sustantivos que constituyen su realidad diaria: “La mayoría de los hogares rurales (65%) viven en condiciones de pobreza o de pobreza extrema (33%) y sin

acceso a servicios de calidad”.

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Así como los gobiernos de las últimas décadas, el de Juan Manuel Santos no ha hecho diferencia. Al igual que sus homólogos se ha hecho el de “la vista gorda” y se ha mantenido distante del tema. Por ende, no ha dado puesto relevante en la agenda (excepto en coyunturas como el más reciente paro agrario) a temas de desarrollo rural y de la tierra (uso, tenencia, distribución, acceso, etc.). Los medios de comunicación tradicionales parecen actuar en consecuencia. “La modernización del campo tiene que ser vista como un proceso de transformación social y regional que termine con el largo tránsito de la sociedad rural colombiana del siglo 19 a la sociedad urbana del siglo 21. Esto implica dar respuestas a problemas estructurales, promover políticas coherentes y sostenidas de desarrollo rural integral que enmarcadas en políticas ambientales favorezcan la producción agropecuaria de empresas pequeñas y medianas, la agregación de valor a los productos y su acceso al mercado, que permita a las familias rurales acceder a un buen ingreso, con empleo de la mano de obra familiar, y la demanda de bienes y servicios contribuya al crecimiento de otros sectores de la economía, considerando también las dinámicas macroeconómicas. Establecer políticas que reconozcan la importancia de las especificidades regionales, la vocación de sus territorios, promuevan la equidad de género y valoricen la riqueza intercultural del país”. (http://eeas.europa.eu/delegations/colombia/documents/projects/cartilla_tierra_y_desarr ollo_lab_paz_iii_es.pdf, Págs 6 y 7) si la plataforma mediática nacional colaborara, muy seguramente estos cambios se generarían vertiginosamente.

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Cabe entonces hacerse estas preguntas: ¿Son importantes nuestros campesinos para el país? ¿Y para los medios de comunicación? Para analizar la participación del campesino colombiano en los medios de comunicación es relevante sopesar la importancia que tiene este actor social para el país y los diferentes y significativos aportes que realiza al territorio colombiano. La Universidad del Rosario y el Instituto Colombiano de Antropología e Historia realizaron la investigación titulada ¿Quiénes son los campesinos colombianos hoy? (http://www.urosario.edu.co/campesinos-colombianos/). En esta página web se afirma que:

“Colombia sigue siendo mucho más rural de lo pensado. Cerca del 32% de los colombianos habita en el campo, con una población diversa, donde los campesinos siguen siendo una mayoría. Los campesinos hacen un esfuerzo por reivindicar atributos positivos como la independencia, la capacidad del trabajo, la honradez, la inteligencia y la viveza como elementos distintivos de la identidad y el ser campesino. La economía campesina da respuesta a necesidades de producción y consumo que la agricultura de gran escala y tecnificada no logra cubrir. Cerca del 40% de la canasta alimentaria de Colombia se sustenta en productos campesinos.

Población  sin  nombre…  ni  apellido    

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difícil porque los incluyen dentro de la población ‘resto’; sin embargo en la estructura demográfica rural están incluidos los hogares rurales con discriminación por género” (p.47)

Según el último censo, realizado en Colombia durante el año 2005, esa población “resto”, en la cual está clasificado el campesino, llegaba a las 10’999.281 personas de las cuales 5’813.554 eran hombres y 5’185.727 mujeres. En este sentido, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD (2012) destaca: “Suele decirse que la categoría ‘campesino’ es ambigua, por lo que se usa la de ‘pequeños productores’, que tampoco se enfatiza en el censo. A decir de Fraser (1997), se anula la política de identidad” (p.48).

De igual forma la Misión de Estudios del Sector Agropecuario estimó que en 1951 había 971.000 hogares rurales, los cual equivale a 6,9 millones de personas. Por su parte, Forero (2010, Pág. 71) estimó en 1,4 millones los hogares campesinos para 2005, con 6,0 millones de personas, es decir, 2,5 millones más entre 1988 y 2005, lo que implicaría que el 54,55% de la población “resto” es campesina.

Así, el Cuaderno del Informe de Desarrollo Humano del PNUD (2012), concluye que “Colombia no tiene un sistema estadístico que le permita saber con alguna certeza cuántos son los campesinos que habitan las áreas rurales” (p.49).

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“Los datos del mercado laboral indican que para mayo de este año había 3,1 millones de personas ocupadas en actividades agropecuarias. Si asumimos hogares de cinco personas, un poco más grandes que los urbanos, donde al menos dos de ellas están ocupadas –lo hacen desde edades tempranas en el campo-, tendríamos un estimativo cercano a los siete millones de personas” (Caballero, 2013, Parr. 8).

Además de tener en cuenta la gran cantidad de población que en Colombia se ocupa en actividades agropecuarias, más de siete millones de personas, es importante valorar cuáles son esas actividades puntuales que asumen los campesinos día a día y qué garantías de vida tienen frente a la contribución que realizan al tratarse de los principales productores y proveedores de alimentos para todos los rincones del país. Según la Revista Semana las siguientes cifras “son el resultado de décadas de abandono y olvido”:

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Como es bien sabido la concentración y la repartición de la tierra han sido aspectos conflictivos al ser Colombia uno de los países con más espacios fértiles para la agricultura y la producción de alimentos. La Revista Semana hace un análisis detallado en cifras de cuántas hectáreas de tierra hay para el cultivo en Colombia y cómo están repartidas:

“La concentración de la tierra y la desigualdad han crecido en la última década en el campo. El índice Gini rural, que mide la desigualdad, pasó de 0,74 a 0,88. La mayor concentración de la tierra está en Córdoba y Caquetá, según el Centro de Estudios Sobre Desarrollo Económico CEDE, de la Universidad de los Andes. La mayor desigualdad está en Antioquia y Valle. La mayor concentración de la propiedad está en las zonas ganaderas y en las que se explotan recursos naturales. La mayor concentración de la tierra está asociada a mayor persistencia de los mismos grupos políticos, es decir, donde el sistema democrático está capturado por grupos de interés. Actualmente el 77% de la tierra está en manos del 13% de propietarios, pero el 3,6% de estos tiene el 30% de la tierra. Se calcula que 6,6 millones de hectáreas fueron despojadas por la violencia en las últimas dos décadas. Esto es el 15% de la superficie agropecuaria del país. El 68% de los predios registrados en catastro se clasifican en pequeña propiedad, pero esta sólo cubre el 3,6% de la superficie productiva. A pesar de la falta de acceso a la tierra, el 70% de los alimentos que se producen

en el país vienen de pequeños campesinos”

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Frente a la importancia que tiene el sector rural y específicamente el campesino para el país, la investigación de la Universidad del Rosario y el Instituto Colombiano de Antropología (s.f.) afirma que “De las indagaciones hechas, se constató que la economía campesina da respuesta a necesidades de producción y consumo que la agricultura a gran escala y tecnificada no logra cubrir. (…) En las últimas dos décadas, a pesar de la desaceleración agropecuaria, algunos sectores de la economía campesina aumentaron su importancia relativa, y la autosuficiencia alimentaria del país descansó en mayor medida en los cultivos predominantemente campesinos, más que en los capitalistas” (pág.10)

La  eterna  pugna  y  el  eterno  ignorado    

En la última década el campo colombiano ha presentado diversas dificultades que se han hecho evidentes. La falta de acuerdo entre el sector agrario y el Gobierno Nacional, el costo de los insumos que no favorece a los campesinos, los precios de compra de los productos para la exportación que no benefician al gremio, la siembra de semillas de origen nacional a cambio de otras importadas, traídas especialmente desde Estados Unidos producto del Tratado de Libre Comercio con este país y los costos que deben enfrentar los productores frente a las pocas ganancias que reciben a la hora de comercializar sus productos, son sólo algunas de las demandas que el sector ha manifestado ante el gobierno nacional y públicamente.

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territorio por parte de grupos armados al margen de la ley. Según cifras de la Consultoría para los Derechos Humanos, en Colombia existen 5.2 millones de campesinos desplazados, el 52.3% son mujeres mientras que el 47,7% son hombres.

Frente a demandas como la falta de garantías económicas y productivas para los campesinos, su figura en Colombia, el derecho de acceso a la tierra para poder ejercer su labor y llevar una vida sin carencias, lejos de la pobreza extrema como la que hoy viven, es importante analizar cuál ha sido la participación del campesinado en los medios de comunicación, es decir qué ha pasado con el sector rural en los últimos diez años en la plataforma mediática.

Escaso  centimetraje    

En los archivos de diferentes medios impresos, es notable que el tema campesino tuvo su mayor furor en el período 2012- 2014, de estos dos años es más significativa la cantidad de archivos encontrados que de 2004 a 2011. Es posible que este interés en el tema haya surgido porque en los últimos tres años se han dado las más grandes protestas campesinas de la última década y un cese de actividades de este sector por un periodo de varios meses.

Sin embargo existen algunas publicaciones que muestran que las demandas de la población rural vienen desde hace mucho tiempo atrás. Tal es el caso de una publicación realizada por el diario El Tiempo en el año 2005 titulada “Campesinos marcharán hoy en Neiva”. La noticia dice así: Una marcha por la libertad y la vida cumplirán hoy en Neiva diversas organizaciones campesinas, obreras y comunales de

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espera una participación de por lo menos 5.000 líderes.

Rechazarán las políticas de Seguridad Democrática del presidente Alvaro Uribe Vélez,

pues a juicio del fiscal de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), seccional Huila,

Mario de Jesús Castañeda, "no pueden continuar los allanamientos, las detenciones

masivas y el empadronamiento que se cumple en algunas zonas rurales del país,

máximo cuando esta última, contemplada en el Estatuto Antiterrorista, fue echada para

atrás por la Corte Constitucional".

Más adelante continua de esta manera: La convocatoria tendrá también un espacio

importante para socializar los riesgos de la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC).

"Lo rechazamos simplemente porque lesiona los intereses agrarios y ataca de frente a

la pequeña y mediana industria cuando se permita, por ejemplo, la entrada al país de

objetos usados".

Ayer, los organismos de seguridad del Huila se reunieron en un consejo extraordinario

de seguridad para tomar las medidas que garanticen el normal desarrollo de la

movilización y evitar que se registren alteraciones del orden.

Misteriosa desaparición de 11 campesinos en el Meta fue otra de las publicaciones que realizó el diario El Tiempo en el año 2006. El artículo relata los hechos de desaparición

forzada que hasta el día de hoy han afectado significativamente a la población rural en

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De la preocupación porque no había ningún rastro de ellos, ni signos de violencia que

hicieran suponer una acción de un grupo armado ilegal, sus familiares han pasado a

vivir en la incertidumbre.

Hoy viven una pesadilla porque no saben nada del mayordomo Fredy Riveros, de los

hermanos Hugo Nel, Antonio, Hilda Lucero, Carlos Esteban, Luis Germán y Alba Luz

Méndez Castillo, además de Juan Rodríguez (primo de ellos), Isabel Rodríguez

(cuñada), Damaris Vargas Barreto (esposa de Luis Germán) y Epaminondas Rodríguez

(esposo de Alba Luz).

Pese a que en la zona hay presencia del Ejército, ni los familiares ni las propias

autoridades judiciales se atreven a ir hasta El Tigre.

La finca se encuentra a orillas del río Manacacías, en un sitio distante de una región de

serranía, cuyos terrenos ondulados son dedicados al pastaje de ganado bovino.

A lo extraño del caso se suma que las cerca de 350 cabezas de ganado que había en la

finca permanecen sin ninguna novedad en sus potreros, por lo que el hurto se descartó

como uno de los móviles de la desaparición.

En las publicaciones de los principales medios impresos se hacen evidentes las

protestas campesinas y los bloqueos en las principales vías del país. Este tipo de

manifestaciones no solo se presentaron en el periodo 2013- 2014, como lo reportan los

medios escritos, vienen de tiempo atrás. Así lo hizo evidente en el año 2008 el periódico

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Los campesinos de la zona y las autoridades no han logrado un acuerdo frente a las

labores de erradicación de cultivos ilícitos que se realiza en el Bajo Cauca y el Nudo de

Paramillo.

En la mañana de este martes se reunieron los voceros de los campesinos movilizados

en Tarazá y los representantes de la Fuerza Pública para intentar resolver las

diferencias frente al tema de la erradicación de cultivos ilícitos en la zona. La reunión,

que duro casi dos horas, no logró ninguna conciliación.

A la cita acudieron representantes de las veredas de El Guáimaro, La Caucacana,

Santa Rita y Villahermosa, entre otras. Las autoridades invitaron a la comunidad a

unirse al diálogo y a seguir con protestas pacificas que no afecten a ningún sector de la

región.

Sin embargo, los campesinos insisten en que firmarán un documento para enviarlo al

presidente, Álvaro Uribe, donde exigirán soluciones para cultivos alternativos, auxilios

para iniciar nuevas siembras diferentes a las de los plantíos de coca y ayudas para

préstamos.

El pasado lunes los disturbios dejaron una persona muerta y más de 15 heridas. Los

campesinos saquearon un vehículo transportador de pan, un hotel y dos locales.

Algunas compañías se han visto afectadas por los bloqueos que presenta la vía, de tal

modo que los vehículos que salieron días atrás aún no han retornado a la ciudad.

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retornar a la ciudad. Por otro lado, muchos usuarios se han visto afectados, debido a

que se les implementó un costo, porque les tocó pagar hotel, comida entre otras cosas",

aseguró uno de los conductores retrasados por el bloqueo.

Las autoridades competentes, en unión con el Gobierno Nacional, se encuentran

tomando las medidas necesarias para solucionar estos bloqueos que, además afectar a

la comunidad de Tarazá, también afecta a todas las entidades transportadoras que

cubren la ruta Córdoba-Medellín y viceversa.

Ya en el 2010 cuando Juan Manuel Santos inició su periodo presidencial, la revista Semana publicó las primeras acciones del nuevo mandatario, quien a lo largo de estos años ha generado diversas controversias con sus declaraciones frente al campo y al Paro Nacional Agrario 2013-2014 y las políticas que ha pretendido implementar para garantizar el bienestar en el sector rural. Así Semana publicó "Trabajaremos para que los campesinos sean dueños de su destino"

El presidente Santos hizo la entrega oficial de 1.600 hectáreas al Programa Desarrollo y Paz del Magdalena Medio. Además lanzó su política de tierras que busca resarcir "la deuda que el país tiene" con el campo.

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que queremos dejar atrás, en la literatura de Eduardo Caballero Calderón”. El Presidente hizo entrega oficial de 1600 hectáreas de tierra, que actualmente están sembradas con palma, al Programa Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, que fue dirigido por el sacerdote jesuita Carlos Vicente de Roux y hoy está a cargo del sacerdote Libardo Valderrama Centeno.

Las tierras, ubicadas en los corregimientos de Monterrey y de San Blas, en el Sur de Bolívar, pertenecían al jefe paramilitar extraditado Carlos Mario Jiménez, alias Macaco. Santos, en su discurso de presentación de la propuesta de ley diseñada con el ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, reiteró el propósito de su Gobierno de convertir a cada campesino colombiano “en un próspero Juan Valdez”, aludiendo al personaje que representa a los cafeteros.

El mandatario dijo que la iniciativa buscaba identificar a través de un mapa a los propietarios de las tierras, para agilizar el proceso de restitución. Además, anunció la creación de unas salas especiales “de Restitución”, en los tribunales superiores, dedicadas a la entrega de los predios (…).

La situación dificil en el campo continuó y los factores anteriormente mencionados se constituyeron en causas fundamentales que desataron el cese de actividades por parte del campesinado colombiano, conformando el conocido “Paro Nacional Agrario” desde mediados de 2013 y que tuvo como protagonistas a dos sectores: Agropecuario y Gobierno Nacional.

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El 8 de agosto de 2013, la Mesa de Interlocución Agraria MIA, movimiento en el que convergen gran cantidad de organizaciones campesinas de todos los gremios como el papero, arrocero, cafetero, lechero, entre otros a nivel nacional, convocó en el Ministerio de Agricultura con sede en la ciudad de Bogotá, al Paro Nacional Agrario presentando seis puntos establecidos y aprobados por la mesa, en busca de mayores garantías para quienes trabajan la tierra en Colombia:

1. La implementación de medidas y acciones frente a la crisis de la producción agropecuaria.

2. Acceso a la propiedad de la tierra.

3. Reconocimiento a la territorialidad campesina

4. Participación efectiva de las comunidades y los mineros pequeños y tradicionales en la formulación y desarrollo de la política minera.

5. Adopción de medidas y cumplimiento de las garantías reales para el ejercicio de los derechos políticos de la población rural.

6. Se exige una inversión social en la población rural y urbana en educación, salud, vivienda, servicios públicos y vías.

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Las declaraciones realizadas en los medios de comunicación por el Presidente Juan Manuel Santos con respecto a las protestas, causaron gran revuelo a nivel nacional. Desde el principio aseguró que “El paro no ha tenido la magnitud que se esperaba”.

El 25 de agosto de 2013 fue detenido el vocero de la Mesa de Interlocución y Acuerdo MIA, Húber Ballesteros. En esa misma fecha, el Presidente Santos aseguró, por los principales canales de televisión que “El tal paro nacional agrario, no existe”, palabras que generaron descontento y desconcierto en la opinión pública.

Entre el 28 y 30 de agosto de 2013 las marchas se extendieron al Tolima, Huila, Valle del Cauca, Cauca, Putumayo, Meta y Magdalena entre otros departamentos. Los manifestantes comenzaron a hacer presencia en las principales ciudades del país: Bogotá, Cali, Medellín, Manizales, Bucaramanga, Ibagué.

Pese a la dificil situación de orden público que presentaba el país por los constantes enfrentamientos entre la policía, el ejército y los manifestantes, el 30 de agosto Santos retiró a sus negociadores de la Mesa regional y sectorial instalada en Tunja. Sin embargo, una hora después los representantes gubernamentales regresaron a las conversaciones. (Martínez, 2013)

Más adelante, el 8 de septiembre de 2013, el Vicepresidente de la República, Angelino Garzón, después de sostener diálogos con los campesinos, anunció los acuerdos pactados con este gremio para poner fin a los bloqueos mantenidos en las principales vías del sur del país. “Con la firma de un acta de compromiso se acordó la apertura de las vías cerradas tras, como anunció el diario El Espectador, el fin del Paro Nacional

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(http://www.elespectador.com/noticias/nacional/acuerdo-campesinos-terminar-paro-el-sur-del-pais-articulo-445153 , parr. 1)

De igual forma, este mismo medio de comunicación reportó el retiro de los campesinos de departamentos de Boyacá, Huila, Cundinamarca, Nariño y Risaralda, de los puntos de protesta después de haber llegado a un acuerdo con los representantes de los gobiernos locales y central. En dichos acuerdos se estableció también una comisión que negociaría las peticiones de los productores y el vicepresidente se comprometió a decretar salvaguardias, es decir, restricciones del comercio internacional ante la presencia de daños a un sector de la economía, para la importación de productos agropecuarios procedentes de paises con los cuales Colombia tiene acuerdos comerciales.

A pesar de estas negociaciones entre ambas partes, el pasado 28 de abril de 2014, las dignidades agropecuarias convocaron nuevamente al paro argumentando el incumplimiento por parte del Gobierno Nacional de los compromisos a los cuales se llegó en 2013. Este mismo día y desde las ocho de la mañana, el ministro de Agricultura, Rubén Darío Lizarralde, recibió en su despacho a los líderes de las dignidades para continuar con los diálogos.

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conocer el representante de la Confederación Colombiana de Transportadores, Jorge García (http://www.larepublica.co/inició-el-paro-agrario-en-diversas-zonas-del-pa%C3%ADs_115021).

En el marco de estas conversaciones, el ministro de agricultura, Rubén Darío Lizarralde, en diálogo con el diario La República, aseguró que uno de los puntos centrales de discusión sería el TLC con Estados Unidos y manifestó que hasta el momento, no se habían presentado bloqueos en las vías, por lo tanto los comerciantes podían llevar sus productos a los principales centros de abasto (http://www.larepublica.co/minagricultura-dice-que-tlc-será-punto-fuerte-en-diálogo-con-campesinos_115526).

En esta misma fecha, el 29 de abril de 2014, los representantes campesinos fueron atendidos por los viceministros de Desarrollo Rural, Aníbal Fernández de Soto y asuntos agropecuarios, Hernán Miguel Román Calderón, quienes también expusieron sus preocupaciones, según el diario La República.

Adicionalmente se trató el tema de refinanciación de la deuda y el acceso a créditos, así como también el costo de los insumos. Una de las peticiones de los cultivadores fue aumentar el rango establecido por el Gobierno Nacional de máximo $20 millones para condonar la deuda por subsidios ya que, según ellos, la mayoría de las moras exceden esta suma. Por su parte, el Presidente del Banco Agrario Álvaro Navas, dijo que esta petición es absurda ya que la mayoría de las deudas son menores a esta cantidad.

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busca fomentar la asociatividad de los campesinos para la compra masiva, reducir los

intermediarios y abaratar los costos

(http://www.larepublica.co/el-paro-agrario-continúa-al-no-lograr-acuerdos-entre-las-partes_116046). En esta oportunidad las partes de la negociación no llegaron a ningún acuerdo.

Días después, el 30 de abril de 2014 César Pachón, el vocero de Dignidad Agropecuaria en las conversaciones con el gobierno, convocó a un cacerolazo en las plazas principales de las diferentes ciudades del país, con el fin de exigirle al gobierno el cumplimiento de los acuerdos a los cuales se comprometió y solicitar mayor rigurosidad y seriedad de la contraparte en los diálogos.

Diferentes reuniones, marchas y protestas se han llevado a cabo a lo largo de estos meses. Si bien las vías no se encuentran cerradas, el paro agrario continúa y no se vislumbran acuerdos concretos entre las partes en diálogo. Noticias RCN reportó el pasado 22 de septiembre de 2014 una nueva protesta ante esta coyuntura en la Plaza de Bolívar ubicada en la ciudad de Bogotá, a la cual llegaron cientos de personas para manifestarse ante las señales de no diálogo entre gobierno y campesinos (http://www.noticiasrcn.com/imagenes/protestas-bogota-el-paro-agrario).

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Pese a estas afirmaciones representantes de Dignidad Cafetera, movimiento conformado por los caficultores del Tolima, Antioquia, Caldas, Risaralda y Valle del Cauca que busca la reivindicación y la defensa del gremio cafetero en pro de sus garantías socioeconómicas, subrayan que las promesas del Ministerio de Agricultura en torno a compromisos crediticios no se han cumplido, ya que establecieron condonar hasta en 70 y 80% deudas con el tope de 20 millones de pesos. Además, aseguran que lo que se está impartiendo es la generación de nuevos créditos más no financiaciones de deuda.

El campesinado colombiano tiene argumentos fundamentales de protesta, uno de estos es el precio de los insumos que aumentan los costos de producción y disminuyen las ganancias. Frente a esta situación, el Gobierno Nacional por medio del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, estableció el decreto 2001 de 2013, a través del cual creó la Comisión Intersectorial de insumos agrícolas y pecuarios con el fin de analizar el mercado y los precios de los insumos, plaguicidas y fertilizantes. Hecho esto, fijar precios que protejan las ganancias de los campesinos y la estabilidad del campo.

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“De acuerdo con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, entre junio de 2011 y marzo de 2012, cuando el TLC no estaba vigente, las importaciones agrícolas sumaron 1.042.914 toneladas. Entre junio de 2012 y marzo de 2013, en plena vigencia del TLC, las importaciones fueron de 1.770.970 toneladas, lo que significa que, con el tratado, las importaciones agrícolas han aumentado en 70%” (Posada, 2013, Parr. 6)

Frente a los diferentes puntos en discusión, el gobierno Nacional ha establecido leyes y acuerdos que pretenden mejorar la situación del campo colombiano. En primera instancia cabe mencionar la Política Agropecuaria para el periodo 2010- 2014. Tal y como lo dice el documento normativo redactado por el Ministerio de Agricultura, el agro es considerado como uno de los cinco sectores con alto potencial de crecimiento que impulsarán el aumento en las ganancias económicas para el país por los aportes que sus ingresos generan al Producto Interno Bruto (PIB), la generación de empleo, la capacidad productiva del campo y el ingreso de divisas por concepto de exportaciones. En este sentido, tiene como objetivo aumentar la competitividad de la economía y la productividad de las empresas.

El mencionado decreto 2001, establecido por el Gobierno Nacional, la meta que fijó esta política para 2014 fue crear esos mecanismos que generen empleo e ingresos para la población rural, al ser este uno de los sectores que atraviesa una dificil situación en el país. De igual forma la medida pretende aumentar la competitividad del agro, fortalecer el mercado externo, la equidad en el desarrollo regional. Entre estas medidas se tratan los siguientes puntos:

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- Incremento de la competitividad agropecuaria

- Ampliación y diversificación del mercado interno y externo - Equidad en el desarrollo regional

- Gestión del riesgo agropecuario

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Este trabajo de monografía pretende ofrecer un panorama general de la participación de los campesinos en los medios de comunicación nacional y la visibilización de estos en la escena mediática analizando en qué forma se ha abordado su presencia en el escenario nacional, qué tipo de publicaciones se han realizado en diferentes espacios impresos y audiovisuales escogidos aleatoriamente y qué tipo de acceso tiene este gremio a los medios de comunicación. Específicamente se trata de un análisis de la participación del campesinado colombiano en los medios de comunicación durante los últimos diez años.

El tema cobra importancia en el sentido de que la población rural de nuestro país, en especial la que ejerce su labor en el campo, padece a causa de diversas dificultades y es víctima de desigualdades que serán expuestas en el desarrollo de la monografía. En el ámbito social prevalecen el olvido y el desconocimiento de estas problemáticas y si es así quizá es a causa de la invisibilización, que los principales medios de comunicación han hecho de los asuntos que atañen al campesino. Lo que pretende la monografía es indagar si dicha no visibilización es verdadera o no.

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En segunda instancia será presentada una crónica escrita con los mismos propósitos en torno a la decisión de algunos espacios mediáticos que solo ocasionalmente han dado lugar al campesino en escasos contenidos.

Los dos productos persiguen dejar un legado que sirva como fuente de consulta a otros estudiantes quienes, como yo y de acuerdo a la formación social y para la paz de esta institución, tengan entre sus objetivos profesionales aportar desde su práctica profesional y conocimientos académicos, sugerencias de cambio de corte social, específicamente en lo que tiene que ver con el campesino colombiano de cuyas manos recibimos todos, sin excepción, los productos de la tierra que llevamos a la mesa.

El documental radial mencionado, dará cuenta de los antecedentes de la situación del campesino no solo en sus propios espacios sino fuera de ellos, cuando se hace más evidente la dificultad para que su voz llegue a sus compatriotas a través de los medios de comunicación. Las narraciones de algunos trabajadores del campo serán contrastadas con el discurso que se traduce en políticas gubernamentales frente al campo (muchas de ella sencillamente incumplidas) y con lo que reportan los medios de comunicación. De esta manera se tejerá una narración que pretende dar una visión aterrizada de lo que sucede en el sector rural desde la voz del campesino quien vive la situación en carne propia.

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Esta exposición cobra importancia al tratarse de un tema coyuntural que se ha presentado desde hace muchos años, aún cuando la opinión pública sólo recuerde (por lo perjudicados que resultamos todos) el reciente Paro Nacional Agrario 2013- 2014, periodo en el cual los medios de comunicación abrieron sus espacios al tema (algunos en forma sesgada) quizá por tratarse del riesgo que el levantamiento representaba para la seguridad alimentaria del país. Al fin y al cabo los campesinos son los principales proveedores de los alimentos que llegan a las diferentes ciudades y, por lo tanto, el tema del agro nos compete a todos sin ninguna distinción.

El hecho de realizar una monografía permite una investigación más exhaustiva del tema al indagar antecedentes y planteamientos teóricos al respecto. Del mismo modo los productos comunicativos mencionados abren espacios propicios para hacer un acercamiento más profundo a la problemática, al permear la percepción y la opinión de la población afectada y de su contraparte lo cual ofrece un resultado más objetivo en materia investigativa y un panorama más claro de la situación.

La monografía, sumada a los productos comunicativos esencialmente periodísticos proyectados, vincula el ejercicio investigativo con el quehacer del profesional de la comunicación en escenarios mediáticos. De igual forma rescata la misión del periodismo público desde la mirada de investigadores como Ana María Miralles (2002) quien, citando a Merritt (1995), recuerda:

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torno a la idea de reconectar a los ciudadanos con la vida pública, potenciar la capacidad de deliberación de la ciudadanía, ofrecer información con miras a la participación, apoyar los procesos ciudadanos con un buen cubrimiento -y especialmente un adecuado segumiento-, dar elementos para la creación del capital social, al tiempo que pone a los medios en calidad de actores y promotores del diálogo social” (p.113-114).

Así, si el periodista o los medios para los cuales trabaja, han invisibilizado al campesino deliberadamente, este ejercicio investigativo aboga por recordarles que esencialmente son servidores sociales y, que en esa medida, su compromiso con la ciudadanía va mucho más allá de intereses particulares que mediatizan la información. Según el concepto de periodismo público propuesto por Ana María Miralles (2003) este “Intenta construir una agenda que tenga en cuenta las perspectivas ciudadanas o que incluya su directa participación. Sin embargo, desde el punto de vista periodístico, se ha trabajado históricamente bajo el supuesto de que los medios representan de oficio los intereses de los ciudadanos, pero muy diversos estudios han probado el desface entre los temas de agenda y los enfoques de los medios y los intereses de los ciudadanos. Una de las ideas básicas del periodismo público gira en torno a la pregunta ¿Qué tal si dejamos de suponer que sabemos lo que a la gente le interesa y lo indagamos directamente?(...)” (p.32)

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conveniencia de que este importante actor social sea admitido con mayor frecuencia, y sin necesidad de la mediación de coyunturas, en esa agenda mediática.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Pregunta  indagatoria:  

 

¿Cuál ha sido la participación del campesino colombiano, como actor social y desde su

propia realidad, en los medios de comunicación durante los últimos diez años?

Objetivos  

 

Objetivo General

Analizar qué tipo de participación han tenido los campesinos colombianos en la

plataforma mediática nacional.

Objetivos específicos:

- Describir la participación del sector campesino en los medios de comunicación

nacional más allá de aspectos coyunturales como paros y protestas.

- Analizar la presencia de las demandas de los campesinos en los contenidos de

diferentes publicaciones realizadas por los medios de comunicación nacional.

- Explicar y evidenciar la participación del gremio campesino en los medios de

comunicación nacional en los productos periodísticos: Documental radial y

crónica.

 

 

(31)

Marco  Teórico  

Para analizar la situación del campesino colombiano y sobretodo, su participación en

los medios de comunicación, tema que nos compete, primero hay que conceptualizar el

término “campesino”. Según Mora (2008) “Las aproximaciones más conocidas sobre el

campesinado están basadas en la definición de Wolf (1971); para este autor, el

campesino es un labrador o ganadero rural que recoge sus cosechas y cría sus

ganados en el campo, no en espacios especiales (invernaderos, jardines o establos)

situados en centros urbanos; tampoco se trata de pequeños empresarios agrícolas

(granjeros) del tipo farmer noteamericano. El campesino y su finca no operan como una

empresa en el sentido económico, pues sus actividades están orientadas a lograr el

desarrollo del hogar y no el de un negocio” (Parr. 8)

A este concepto obedece la forma de trabajo y vida de los campesinos en Colombia,

todos ellos habitan las zonas rurales del país.

De igual forma para Mora (2008) la familia constituye el eje fundamental del trabajo

campesino y su relación con la tierra es de total relevancia ya que es allí donde este

realiza su actividad sin fines lucrativos sino más bien de supervivencia y de poner a

producir la tierra.

Para la teoría Chayanoviana, la unidad familiar campesina es

simultáneamente una unidad de producción y de consumo (Yoder, 1994),

en la cual el principal objetivo es la satisfacción de las necesidades de la

familia. Además, el proceso de producción está basado

predominantemente en el trabajo familiar, con una mínima demanda de

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está orientada principalmente a la producción de valores de uso para la

satisfacción de necesidades, aunque también se generan valores de

cambio cuando los excedentes son comercializados; sin embargo, estos

últimos no buscan el lucro sino la reproducción simple de la unidad

doméstica (Berdegue y Larrain, 1988; Toledo, 1993). Así, la familia

funciona como una unidad de producción consumo reproducción. (Mora,

2008)

Por otra parte, conceptos de la economía clásica y de la economía marxista consideran

a los campesinos como una parte del tejido social en vía de extinción. Ambas corrientes

coinciden en que es un obstáculo para la modernización y el desarrollo, es una clase

social inestable incapaz de existir en ausencia del capitalismo y ambos no pueden

existir al mismo tiempo.

Tal vez este concepto no sea el apropiado para ser aplicado a la realidad del

campesino colombiano, ya que este país posee más de 20 millones de hectáreas para

el cultivo según el ministerio de agricultura y Desarrollo Rural. Hay muchos sectores

económicos que se ven beneficiados monetariamente del trabajo del campesino es

más, gran parte de la economía en el país se basa en la producción agrícola a pesar de

que estamos hablando no solo de una población nutrida, sino de un factor que se ha

visto amenazado por políticas como el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y

las diferentes reformas que ha intentado implementar el gobierno Nacional. En este

orden de ideas lo más probable es que la desaparición de la figura del campesino en

(33)

El  campesino  y  los  medios  de  comunicación    

Uno de los conceptos fundamentales que protagoniza este análisis es el de la

participación del campesino colombiano en medios de comunicación. Diferentes análisis

de la cultura latinoamericana destacan que nuestra sociedad está dividida en diferentes

sectores sociales. Es así como Julia del Carmen Chávez, citando a Arteaga afirma que:

“América Latina es una sociedad dual en la que existe y crece una gran

distancia entre un segmento de la población cuya cultura procede de su

cuna occidental y aquella que continúa representando la sociedad

precolombina y preindustrial; esta distancia se manifiesta en todos los

órdenes de la sociedad, produciendo la marginalidad de grandes sectores

respecto a su participación en la sociedad” (Arteaga, 2003, p. 70)

Este planteamiento ligado al concepto de participación enunciado, retrata a una

sociedad colombiana en donde la población rural -compuesta por campesinos,

indígenas y afrocolombianos- aún conserva costumbres de nuestros antepasados y

realiza prácticas poco industrializadas y capitalistas, hecho que la diferencia de aquella

que habita las grandes ciudades en donde la industrialización predomina. Esta

diferencia entre ambos sectores del tejido social hace que en nuestro país el trabajador

rural se vea muchas veces marginado y enfrentado a condiciones de extrema pobreza y

desigualdad.

Por su parte la participación ciudadana puede ser entendida como un proceso

social a través del cual los distintos sectores de la población, en función de sus

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y/u organizaciones en los distintos aspectos de la vida colectiva; sin embargo, al

colocarse frente a frente sectores y fuerzas sociales en función de intereses

diversos, incluso antagónicos, la participación no necesariamente lleva al

consenso social, dado que las fuerzas actuantes buscan imponer su proyecto y

sus opciones acerca del objeto de la participación (Arteaga, 2003, p. 71).

A pesar de que el anterior no tiene que ver con el concepto de la participación

mediática, si se asemeja a la situación que vive el sector agrario en nuestro país. Esta

teoría se aplica cuando el sector campesino ha participado y aparecido en los medios

de comunicación en situaciones coyunturales tales como paros, manifestaciones y

protestas dando a conocer sus carencias y necesidades. Ya sea de manera correcta o

incorrecta, de algún modo los medios de comunicación han reportado estas peticiones

en sus publicaciones desde diferentes enfoques.

Otro punto importante del concepto es el concenso social, en este caso el Estado se

presenta en contraposición de lo que dice el sector agrario queriendo imponer sus

proyectos y reformas más allá del beneficio que se pueda obtener. Hasta el momento

no se ha podido llegar a un concenso entre ambos sectores.

“(…) en un buen número de casos, los periodistas y los medios no están viendo el

complejo conflicto armado, y por el contrario sus afirmaciones van de la mano de las

versiones oficiales. Es esa única visión la que hoy alimenta a la gran mayoría de

ciudadanos que se acercan a la pantalla del televisor, el medio por el cual –dicen

diferentes estudios- se ‘informa’ el 80% de los colombianos” (Morris, 2006, Parr. 3) de

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habita los sectores rurales de Colombia. Como lo planteó el autor, los medios de

comunicación, muy a pesar de su carácter de servidores sociales, no están

profundizando en el tema agrario y mucho menos en sus protagonistas, ni parecen ver

– aun cuando la tengan en las narices- la complejidad de los problemas que afectan al

campesino. En la mayoría de los casos están supeditados al gobierno de turno y es con

esta visión con la que se queda la mayoría de los colombianos que son informados por

estas publicaciones.

“(…) dos estudios aparecidos en el primer semestre del año sobre los medios de

comunicación en Colombia. El primero, ‘Reporteros sin fronteras’, señala cómo el

país atraviesa un déficit informativo, cómo la información se aleja de la verdad y

cómo tanto gobierno como diferentes actores del conflicto, presionan a los

informadores. El segundo informe es el de la Facultad de Comunicación de la

Pontificia Universidad Javeriana, que en la revista Directo Bogotá indica que el

90% de la información publicada o emitida proviene de fuentes oficiales” (Morris,

2006, Parr. 7)

Así mismo, el autor continúa exponiendo la situación de los grandes medios de

comunicación, los cuales informan a más de la mitad de los colombianos y cuyo

panorama es bastante preocupante según estas cifras:

“Recordemos que sólo un 2% de los colombianos lee la prensa y un 80% se ‘informa’

por la televisión. Súmese a ello, que en los grandes canales la opinión está relegada a

horarios de menor sintonía, y desaparecieron el documental, la crónica y el reportaje,

(36)

contextos, elementos de los que hoy carece la programación, que se limita al mero

registro de los hechos” (Morris, 2006, Parr. 9)

Hasta el momento estas teorías y análisis dan cuenta de que el campesino colombiano

se encuentra en una evidente invisibilización por parte de los medios de comunicación

nacional quienes solo incluyen a este importante sector social, cuando coyunturas que

perjudican al país a través de protestas, bloqueos y el desperdicio de alimentos así lo

requieren. Sin embargo esta situación de invisibilización no inició hace dos años con el

más reciente paro nacional agrario, es un problema que viene afrontando el gremio

desde hace varias décadas. Tal es el caso del Movimiento del Macizo colombiano, claro

ejemplo de invisibilización: en noviembre de 1999 cerca de treinta mil campesinos

ocuparon por vías de hecho la carretera Panamericana en el suroccidente colombiano,

protestaban por el incumplimiento de promesas hechas por el gobierno.

“Los medios de comunicación regionales y nacionales, ofrecieron a la sociedad

colombiana una cobertura carente de argumentos sobre los motivos de tal

acción. Se relacionó el movimiento con la presión de grupos guerrilleros en la

región, así como a los intereses electorales del gobernador del Cauca,

enfrentado con el gobierno central. El interés de los medios se centró en ese tipo

de especulaciones, así como en los derechos de los transportadores, turistas y

habitantes de la región, que requerían movilizarse de Cali a Pasto y al Ecuador, y

viceversa. Sin embargo, la incomprensión de las reivindicaciones del movimiento

del Macizo colombiano fue amplio, confirmando la exclusión de una región por el

otro país que sólo lo referencia desde su capital Popayán, famosa por la

(37)

Esta situación que se presentó finalizando la década de los noventa es la que han

enfrentado los campesinos hasta el día de hoy: estigmatización por parte de los medios

de comunicación así como vinculaciones con grupos guerrilleros y organizaciones al

margen de la ley.

Muy  a  pesar  del  paro    

Otro claro ejemplo de esta invisibilización fue el más reciente Paro Nacional Agrario en

se evidenciaron los mismos señalamientos por parte de los medios de comunicación

que consulta el 80% de los colombianos, como anteriormente lo precisaba el periodista

Hollman Morris. Este tipo de cubrimiento ha hecho que las demandas del sector

campesino no se muestren de manera clara y no sean comprendidas de manera

adecuada por la opinión pública, cosa que ha hecho que definitivamente los

campesinos sean invisibilizados, estigmatizados y tenidos en cuenta de manera muy

escaza por los medios de comunicación. Desde este punto de vista puede decirse que

su participación es muy precaria.

En este sentido D’abbraccio explica esta exclusión e invisibilidad del otro- en este caso

el campesino- a partir del desconocimiento cultural utilizando la definición de cultura

empleada por Clifford Geertz, quien asumió la cultura como el sistema de significados

conocido por los miembros de un grupo, el cual aplica en sus interacciones. El juego

social no supone que los actores sociales compartan los mismos valores sino que estos

se “comprendan” entre sí (D’abbraccio, s.f.)

“Con miras a enfrentar esos obstáculos de comprensión y reconocimiento de los ‘otros’

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étnicos posean verdaderos espacios para manifestarse, se proponen aquí tres grandes

retos de la multiculturalidad a los que se enfrentan no sólo los medios masivos de

comunicación, sino también la sociedad civil en general. Estos retos son:

1) Reconocer las prácticas de simbolización y procesos comunicativos.

2) Entender al otro implica comprenderlo, no estigmatizarlo

Y finalmente,

3) Vencer el conflicto superando la incomprensión” (D’abbraccio, s.f. Parr. 27)

Campesino  y  tierra    

Uno de los conceptos fundamentales al analizar la participación del campesino

colombiano en los medios de comunicación y desde allí su situación, es el de la relación

con la tierra, entorno principal en donde este desarrolla su actividad económica. Uno de

los teóricos que más ha desarrollado este concepto es el sociólogo colombiano Orlando

Fals Borda quien define qué es el campesino y su evolución a través del tiempo:

Sea de manera espontánea u organizada, el campesinado ha demostrado gran

capacidad de lucha y resistencia, al tiempo que ha hecho producir la tierra como

nunca lo hicieron los grandes propietarios, con el fin de alimentar y abrigar al

pueblo.

Definimos al campesinado como el conjunto de clases sociales con cuya fuerza

de trabajo se hace producir la tierra de manera directa, estableciendo formas

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variando de la básica satisfacción de necesidades, en la era precapitalista, al

reconocimiento de la necesidad de acumular excedentes, en el contexto actual

(Fals Borda, 1994, p. 65)

Según Fals Borda, a través de la historia el campesinado se ha visto expuesto a una

constante descomposición. Este hecho lo vemos reflejado en nuestra sociedad

colombiana en donde, en primer lugar, ha tenido muy poca visibilización en la

plataforma mediática, situación que ha hecho que la mayoría de los colombianos

desconozcan sus problemáticas y demandas. Este desconocimiento se ha presentado

básicamente en las principales capitales del país como Bogotá, ciudad que se ha

convertido en una pequeña burbuja que ignora, en su mayoría, las realidades de la

colombia rural y en este caso específico, las realidades del campesino quien es el

principal proveedor de los alimentos que los capitalinos llevan a las mesas. A esta

condición invisible de este habitante rural, han contrubuido de manera muy importante

los medios de comunicación al presentar una gran desinformación de los hechos,

situación que ya fue analizada anteriormente.

Por otro lado y en el término de descomposición que utiliza Fals Borda, para referirse a

la situación de este importante actor social, se encuentra el capitalismo que ha llevado

al campesino no sólo a preocuparse por su propia subsistencia y la de su familia, sino

también a enfrentarse a la competencia con países industrializados, en el caso

colombiano con los acuerdos incluidos en diferentes Tratados de Libre Comercio; las

relaciones de producción al tener que entenderse con un intermediario quien se lleva la

mayoría de las ganancias pagando precios muy bajos al campesino por el alimento que

(40)

Hemos visto que el campesinado ha sido siempre la clase social, por regla

general explotada y dominada por otras, que hace producir la tierra directamente. Para

ello, ha trabajado con relaciones de producción que han variado según la región y la

época. En términos generales puede decirse también que el campesinado ha ido

variando de formas precapitalistas en que se enfatizaba la satisfacción básica de

necesidades (…) en que el campesinado queda sujeto a las leyes capitalistas de

precios y mercados, competencia, maximización de ganancias , concentración de la

propiedad y monopolio de recursos. Esto lleva a la proletarización rural (Fals Borda,

1994, p. 111)

Es importante detenernos en la relación que tiene el campesino con su tierra y el tipo de

acceso que tiene a esta para entender de mejor manera cómo funciona el sector rural y

el trabajo campesino. La tenencia de la tierra en el sector rural es un aspecto

complicado ya que allí mismo existe desigualdad, no todos los campesinos tienen la

misma porción de tierra ni las mismas posibilidades de acceso a esta para producción

agrícola. Según Susana Lastarria- Cornhiel (1998) “Arriesgándonos a la generalización

excesiva, podemos decir que los sistemas de tenencia de la tierra en Colombia y

América Latina se han basado históricamente en la propiedad privada y la

concentración de la tierra en manos de una pequeña minoría, y un gran sector de

familias minifundistas o sin tierra. La estructura de tenencia resultante ha sido una de

terratenientes con grandes extensiones de tierra y con necesidad de manos de obra

para trabajarla, mientras que la mayoría de la población rural cultiva pequeñas parcelas

(41)

Otro de los factores que influye de manera muy importante en el acceso que tiene el

campesino a la tierra es la familia y su tamaño. La cantidad de integrantes que tenga

es directamente proporcional al tamaño de la tierra. Este hecho también presenta una

marcada desigualdad incluso entre el gremio campesino además porque,

generalmente, los pequeños productores dependen de un terrateniente que les paga

muy bajo precio por su trabajo. Ni siquiera en las áreas rurales los campesinos pueden

gozar de condiciones de igualdad.

Según Susana Lastarria- Cornhiel (1998) “Entre los campesinos hay una distribución

desigual de tierra en relación con el tamaño de la familia. Esta desigualdad se debe al

ciclo familiar, a la fragmentación por la herencia, y al acceso al capital para la compra

de tierra. Esta desigualdad puede ser temporal o permanente; en el último caso, la

familia campesina se convierte en semi-proletario y abandona la tierra por no poder

mantener la familia” (p. 31)

El  periodista  como  servidor  social    

El periodista es en si un servidor social, su deber fundamental es mantener informada a

la ciudadanía de una manera clara, objetiva y verás así como fomentar la opinión

pública y la contrucción de agenda ciudadana, es decir, poner sobre la mesa temas

coyunturales de los cuales generalmente no se habla pero que son de vital importancia

para conocer distintas realidades. Más allá de cumplir con el mero deber de informar, es

importante que el periodista comprenda que su compromiso social es de gran

importancia al ser esa ventana que muestra poblemáticas escondidas o tapadas, al ser

(42)

campesino colombiano y la ruralidad en nuestro país. Con respecto a esta faceta del

periodista como servidor social el Doctor Francisco Vásquez Fernández, Catedrático de

Ética de la información de la Universidad Complutense de Madrid, se refiere a los

principios deontológicos de la información y del periodista:

Los principios deontológicos de la información deben regirse por dos

criterios fundamentales: “autonomía profesional” y el “compromiso social”. El

primero implica no sentirse ‘contagiado’ por las presiones de las empresas y de

las instituciones económico-políticas. El segundo exige anteponer el servicio

social de la información al éxito cómodo en el mundo del periodismo

complaciente. (…) Muchas veces lo que la política económica considera que no

es ‘conveniente conocerle’ (lo que no debe ser comunicado) es, justamente, lo

que el deber de informar exige convertir en mensaje social. (Vásquez et al. 2002)

Es esto lo que han debido hacer los medios de comunicación con el problema del agro

colombiano y de los campesinos, informar con claridad a la opinión pública lo que

ocurre en las zonas rurales del país y por qué muchas veces este importante sector

social sale a las principales vías a reclamar sus derechos y así brindarles un mayor

espacio en su agenda para que exista una verdadera participación del campesinado

colombiano en los medios de comunicación nacional.

Resulta que los principales medios que informan a mas de la mitad de los colombianos

muchas veces están supeditados a los intereses económicos y políticos de sus dueños,

quienes son los que deciden qué sale y qué no en las diferentes emisiones de noticias

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su papel como servidor social para convertirse en servidor del gran conglomerado

económico, dueño de los más importantes medios de comunicación en Colombia. El

periodista como servidor social va en decadencia si contrastamos lo que dice la teoría

del deber ser del comunicador con la realidad que se vive en nuestro país en materia

informativa y en términos de participación.

Como continúa diciendo Vásquez et. al (2002) “La responsabilidad profesional del

informador lleva anexo un ‘compromiso apartidista’ con la sociedad de su tiempo y con

las demandas ciudadanas. En vez de ‘prudencialismo’ (espíritu de grupo cerrado) el

informador tiene por guía la prudencia ética (espíritu de servicio honesto a la

comunidad), como un diálogo abierto con toda la sociedad” (p. 131)

Ante todo el periodista en su fase de informador e investigador debe velar por los

intereses de la comunidad, del campesino y sus demandas como principal proveedor de

los alimentos en todo el país. El diálogo frente a lo que piden los campesinos, a cuáles

son sus problemáticas debe ser abierto a toda la opinión pública para que exista un

verdadero conocimiento de la situación que se vive en la zona rural de nuestro país. Si

bien el periodista y los medios de comunicación no ofrecerán una solución tangible a

estos problemas, estos si tienen el deber de abrir el debate, de incluir este tipo de

temáticas en la agenda mediática para que por lo menos el gobierno empiece a tomar

cartas en el asunto desde el debate.

El informador sólo puede realizar su diario quehacer, asistido por una buena

dosis de “imparcialidad”, a condición de que se comprometa con una

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función constituye un “bien social”, y está sometida siempre a una sanción social.

(…) El quehacer del informador tiene por meta convertir los hechos notificables

en “mensaje público”: transferir los hechos en forma de “noticia”, a la conciencia

social (Vásquez et al. 2002)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(45)

Diseño  Metodológico  

 

Se trata de un estudio exploratorio de tipo explicativo cualitativo debido a que el tema de la participación de los campesinos en los medios de comunicación y cómo han sido expuestas sus demandas en la escena mediática, es una cuestión que muy pocas veces ha sido investigada. Esta afirmación se da después de haber indagado si anteriormente se había tratado este tema y evaluando la importancia que tiene el campesino para cualquier país al ser el principal proveedor de los alimentos.

Desde este punto de vista y al realizar un estudio de tipo exploratorio se pretende identificar cuáles son las distintas problemáticas que enmarcan la situación de los campesinos en nuestro país y desde allí, su participación en los medios de comunicación. Los productos comunicativos enunciados anteriormente, la crónica y el documental radial, darán cuenta de los puntos álgidos encontrados dentro de la indagación.

La finalidad del estudio explicativo es clara y se ajusta perfectamente a la indagación que se pretende hacer en lo que se refiere a la situación del agricultor en nuestro país ya que “Los estudios exploratorios sirven para familiarizarnos con fenómenos relativamente desconocidos (…) investigar problemas del comportamiento humano que consideren cruciales los profesionales de determinada área, identificar conceptos o variables promisorias, establecer prioridades para investigaciones posteriores o sugerir afirmaciones (postulados) verificables” (Díaz, 2009, p. 180)

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son las causas de los eventos físicos y sociales. Como su nombre lo indica, su interés se centra en explicar por qué ocurre un fenómeno en qué condiciones se manifiesta este, o por qué dos o más variables están relacionadas” (Díaz, 2009, p.182)

Según su finalidad se trata de una investigación cualitativa ya que “Los estudios de este orden tienden a comprender la realidad social como fruto de un proceso histórico de construcción visto a partir de las múltiples lógicas presentes en los diversos y heterogéneos actores sociales, y por tanto desde sus aspectos particulares y rescatando la interioridad (visiones, percepciones, valores, formas de ser, ideas, sentimientos y motivos internos) de los protagonistas. Trabajan con la palabra, el argumento, el consenso” (Galeano, 2004, p.24)

El método cualitativo será aplicado en esta investigación mediante la realización de entrevistas con líderes campesinos y funcionarios estatales, para así conocer las diferentes perspectivas que tienen estos actores sociales de la misma problemática. El trabajo de campo permitirá conocer, como la definición lo dice, las múltiples lógicas presentes en los diversos actores sociales, hechos que serán plasmados en los productos comunicativos que permitirán conocer la situación desde los diferentes puntos de vista que en esta existen, para que la audiencia pueda sacar conclusiones y tener visiones u opiniones propias desde la exposición de planteamientos diferentes.

 

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Conclusiones  

 

- El campesino tiene una gran importancia para Colombia y para el mundo al garantizar la seguridad alimentaria en todos los rincones del mundo, más de siete millones de personas se ocupan en actividades agropecuarias, solamente en Colombia. El campesino es el principal productor de los alimentos y tiene el papel principal en la cadena de comercialización a pesar de que no ha tenido el puesto que realmente merece debido a las intervenciones de los diferentes intermediarios que limitan sus ganancias.

- La situación de este sector en nuestro país es bastante preocupante, más del 50% de la población campesina en Colombia vive en condiciones de extrema pobreza al tener menos de un salario mínimo sin las prestaciones sociales de ley ni posibilidad de tener un techo propio, condición básica para vivir.

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Con respecto a esta situación es posible afirmar que a falta de acuerdo entre las dos partes se debe a que ninguna quiere aceptar la responsabilidad que le compete en la cadena productova y comercial, por un lado el gobierno muchas veces se niega a suministrar los recursos técnicos y humanos para que en el campo haya una mayor competitividad y por otro lado se encuentra el campesino que muchas veces se niega a cumplir con estándares y volúmenes, según se encontró en conversaciones con el sector estatal.

- El Tratado de Libre Comercio, acuerdo de intercambio de todo tipo de productos con países desarrollados, es una política de Estado que ha repercutido en el trabajo del sector rural en Colombia, hay quienes no logramos entender cómo, teniendo nuestro país tan alto potencial en materia productiva, se trae producto de otras partes del mundo. Si bien el TLC le reduce las ventas y las ganancias a los campesinos, es una puerta comercial importante en la cual nuestros agricultores podrían producir alimentos, bienes y servicios de calidad de exportación. El problema aquí es que Colombia no tiene la capacidad de competir con países con Estados Unidos, naciones en las cuales el gobierno realiza grandes inversiones para el sector agricultor, recursos con los cuales no contamos en Colombia.

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la voluntad para aplicarlos al sector agrícola, pero el campesino no quiere utilizarlos. Nuevamente las dos partes se echan la culpa los unos a los otros.

- Es indiscutible que el Estado hace muy poca presencia, no sólo en el campo, también en otros sectores de la sociedad. Al gobierno le ha faltado restarle importancia a temas como la guerra y recargar las baterias de temas como el agro, la educación, la salud etc. La presencia del Estado, especialmente en los sectores rurales es muy escasa, sin embargo estamos convencidos de que sin proporcionarle condiciones de vida digna a sectores como el campesino, se logrará la paz. La paz debe comenzar a ser construida desde el interior del país, empecemos dándole mayores recursos a nuestros campesinos, ellos son los que nos alimentan con el trabajo que realizan.

- No se debe de generalizar al decir que todos los medios de comunicación han ignorado e invisibilizado al campesino deliberadamente. Existen algunos escenarios mediáticos alternativos y distritales en los cuales se le ha dado un espacio, así sea pequeño, al agricultor. La discusión aquí radica en cuánta gente consulta estos medios en los cuales el campesino tiene el lugar que se merece. Diversos estudios han señalado que es muy poca la audiencia de estos espacios y que la mayoría de los ciudadanos es informada por los medios tradicionales a los que generalmente el Estado o monopolios económicos les controlan la agenda.

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