A mis padres, por todo el amor y todo lo que representan para mi

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UNIVERSIDAD

AUTONOMA

METROPOLITANA

CASA ABIERTA AL TIEMPO

UNIDAD IZTAPALAPA

DIVISI~N

DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES

DEPARTAMENTO

DE

FILOSOF~A

EL SÍMBOLO EN LA FILOSOFIÁ CONTEMPORÁNEA LOS TRABAJOS DE E. CASSIRER Y P. RICOEUR

QUE PARA OBTENER EL GRADO DE LICENCIADO EN FILOSOFíA

ASESOR: DR. GUSTAVO LEWA MARTíNEZ

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AGRADECIMIENTOS

A La Banda que conformamos Alvaro, Edgar y Martha, con quienes la amistad y la competencia me unieron durante este periplo filosófico.

A mis jefes en la Secretaría de Relaciones Exteriores, especialmente a Jaime Vélez y Horacio Ortíz, quienes me brindaron todas las facilidades y apoyo para culminar mis estudios.

A mis amigas Bertha Vázquez, Paty Bravo y Paty Ávalos, que siempre me

alentaron a terminar mi carrera.

También a Cecilio Xolalpa, con quien muchas tardes de dispersión me unen.

Por último, pero sin duda el más importante, al doctor Gustavo Leyva Martinez, maestro y amigo que con infinita paciencia aunada a su excelencia académica y personal dirigió esta tesina.

A todos ellos, gracias, muchas gracias.

Jose Francisco Pifia Ortigoza

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La mejor manera de presentar un autor es invitar a su lectura directa, al análisis de sus obras; por tanto, quien tenga en sus manos el presente trabajo, no espere encontrar en éI algo más que una descripción parcial de dos filósofos magistrales, eruditos, que desafortunadamente suelen perderse en la constelación de otros pensadores de "mayor envergadura".

En efecto, tanto la erudición y profundidad de Cassirer como la de Ricoeur es poco compensada con estudios críticos de su obra, lo que no sucede con Kant o Habermas, por ejemplo.

Hemos decidido, sin embargo, acercarnos brevemente a

los

planteamientos que

los

autores de la Filosofia de las Formas Simbólicas y Finifud y Culpabilidad, precisan sobre el concepto de símbolo.

El origen del trabajo nace de la lectura de Gilbert Durand y su Imaginación Simbólica, encontrando en éI una fascinación especial, pues las múltiples direcciones a las que el símbolo apunta como el mito, la religión, la ciencia, el arte, la poesía, la psicología, antropología y filosofía, por citar algunos, despertaron la famosa "tendencia al conocimiento" de la que habla Aristóteles.

El problema era, entonces, ¿por cuál clase de símbolo decidirse para analizar? ¿Cómo evitar perder un punto de vista filosófico en el análisis? Y más importante aún, ¿qué entender por "punto de vista filosófico"?

La primer pregunta fue fácil de dilucidar:

los

propios títulos de las obras de Cassirer y Ricoeur me dieron la respuesta. Símbolos que tuvieran el carácter universal y necesario para todas las culturas.

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Y es precisamente el análisis y la comparación entre autores y la universalidad, on

características del "punto de vista filosófico".

Algo más, una disculpa por omitir a todos aquellos que también han escrito sobre el simbolismo como Umberto Eco, Tzvetan Todorov, Norbert Elias, Alfred Lorenzer, Gaston Bachelard, Sigmund Freud, H.H. Price, Claude Levy-Strauss, Carl G. Jung, por citar algunos.

Estando definido tema y autores, resta explicar el objetivo de la investigación y su metodología.

Procedimos a investigar en obras de consulta y diccionarios especializados el concepto de símbolo. Como resultado, todos lo reducían a una categoría lingüística de signo, o bien a ícono, una imagen.

Siendo entonces el signo el punto de partida, incorporamos a la investigación a dos clásicos; un lingüista como Ferdinand de Saussure y un filósofo pragmatista, padre de la semiótica como Peirce.

Los elementos estaban dados y sólo quedaba por definir el objetivo, el cual queda establecido de la siguiente manera:

1. Verificar que el símbolo es más que una categoría lingüística definible como mero signo.

2. Precisar la universalidad del símbolo haciendo valer la sentencia de Cassirer de que el hombre es un animal simbólico.

Una última precisión, por el derrotero que siguió la investigación, el título de la misma pudo ser, tal vez, "Reflexiones sobre una filosofía de la religión secularizada", o "El retorno de lo sagrado en la filosofía contemporánea" o simplemente "los mitos en Cassirer y Ricoeur".

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PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

De acuerdo a la etimología griega, el símbolo -sym ballein-, se define como “lanzar juntos”; en la antigüedad era una prueba de reconocimiento cuando un objeto al ser cortado en dos, cada persona conserva una mitad que transmitía a sus descendientes; estas dos partes al ser comparadas servían para reconocer a sus portadores y probar las relaciones de hospitalidad o de alianza contraída anteriormente.

La lingüística contemporánea define al símbolo como perteneciente a la categoría de signo’, o como signo de signo, es decir, dentro del campo de la semiótica2.

De los albores del siglo XX hasta mediados de los años cincuenta, surgen importantes planteamientos sobre los signos; por la relevancia en los aportes de Charles Morris para la semiótica contemporánea expondremos brevemente sus ideas principales:

En tanto que la civilización depende de signos, y la mente humana es inseparable a los signos, Morris piensa en una conducta semiosica, para algunos conductista, compuesta de cuatro elementos principales, a saber:

1. Estímulo preparatorio: es el que influye sobre la respuesta que se da a otro estímulo, por ejemplo, un sonido que predispone para la recepción de un mensaje a través del teléfono.

2. Disposición para responder: es el condicionamiento que unido a circunstancias produce respuesta, por ejemplo, obedecer las señales del semáforo para evitar un accidente.

1

Según Ducrot y Todorov [ 1972, p. 121 y SS], “el signo es la noción básica de toda ciencia del lenguaje.. ., y puede definirse mediante dos características: a) puede hacerse sensible, y b) para un grupo definido de usuarios señala una ausencia en sí misma. La parte del signo que puede hacerse sensible se llama signzficante;

la parte ausente sigmjkado, y la relación que mantienen ambas signzjkación.”

Por otra parte, Durand [1964, p. 121 señala que en teoría es posible distinguir dos tipos de signos: “los signos arbitrarios puramente indicativos, que remiten a una realidad significada que, aunque no esté presente siempre es posible presentar, y los signos alegóricos que remiten a una realidad significada difícil de presentar. Estos últimos deben representar de manera concreta una parte de la realidad que significan.“

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3. Serie de respuesta: es el conjunto de respuestas que tienen como primer término un objeto-estímulo y como último término una respuesta que satisface la motivación, por ejemplo, alguien oye un grito de auxilio y ayuda a quien está en peligro.

4. Familia de conducta: consecuencia del anterior donde los objetos-estímulo similares satisfacen necesidades similares.

Por último, los niveles de la semiótica, según Morris son la sintáctica, la semántica y la pragmática.

La primera estudia las relaciones de los vehículos-señales o signos, haciendo abstracción de las relaciones de los signos con los objetos y con los intérpretes estableciendo reglas de formación, que establecen la manera de combinar signos elementales para obtener signos complejos.

La semántica estudia la relación de los signos con aquello que designan; la semántica se ocupa de la designación y la denotación y está supeditada a las reglas sintácticas.

La pragmática será la que se ocupe de la relación de los signos con sus intérpretes, es decir, con los usuarios de los signos. En ella, la cuestión fuerte es el interpretante, que es la disposición para responder debido a los vehículos- señales, a objetos ausentes como si estuvieran presentes.

En resumidas cuentas, Morris destaca:

“El proceso en el que algo funciona como signo puede denominarse semiosis

considerado como un proceso que implica tres factores: lo que actúa como signo, aquello

a que el signo alude, y el efecto que produce en determinado intérprete en virtud del cual

la cosa en cuestión es un signo para éI ... Un signo debe tener un designatum; y sin embargo, obviamente, no todo signo se refiere en la práctica a un objeto existente realyJ3.

Por nuestra parte, intentaremos traer la reflexión sobre los símbolos al campo de la filosofía, sin intentar establecer como Ogden y Richards [1923, 195414, una ciencia simbólica donde se estudien los símbolos de todas las clases y

Ch. Morris, Fundamentos de la teoría de los signos, tr. Rafael Grasa, Editorial Planeta, México, 1994, p. 27. Ogden, Charles e I. A. Richards, El signtficado del signtficado; una investigación sobre la influencia del

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su influencia sobre el pensamiento. No obstante, aceptamos la idea de que los símbolos dirigen, organizan, registran eventos y comunican hechos.

Los Cánones establecidos como pre requisitos a cualquier sistema simbólico son, según Ogden y Richards:

1.

2.

3.

4.

5.

Canon de la singularidad: un símbolo representa un referente y sólo uno; aunque en el caso de las matemáticas encontramos que son símbolos de otros símbolos o de operaciones de símbolos.

Canon de la definición: los símbolos que pueden ser sustituidos uno por otro, simbolizan la misma referencia; esto constituye la base de la seguridad de las matemáticas. Los símbolos que son sustituidos y pueden ser utilizados uno para "definir" a otro, no sólo tienen el mismo referente, sino que simbolizan la misma referencia.

Canon de expansión: el referente de un símbolo contraído es el referente de ese símbolo expandido; problema que generalmente representa una complicación semántica y de niveles de interpretación, por ejemplo, "huella" de animal se expande a "huella de tigre", o bien de símbolos "verdaderos" y símbolos "falsos" que llevan a la insoluble pregunta de ¿qué es la verdad? Canon de efectividad: un símbolo se refiere a aquello a lo que acostumbra efectivamente referirse, es decir, no a lo que el intérprete propone utilizar, lo cual significa que la experiencia vuelve común ese símbolo.

Canon de compatibilidad: ningún símbolo complejo puede contener símbolos constitutivos que pretendan ocupar el mismo lugar.

Importante canon que sostiene la "Catedral del Simbolisrno", y que está expresada en las leyes de la Lógica, aunque debemos tener en cuenta que esas leyes las obedece la mente, pero las cosas no necesitan obedecer, o bien son leyes que no todas las cosas obedecen:

Ley de identidad: <<A es A>>, un símbolo es lo que es, todo símbolo tiene un referente.

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0 Ley del tercero excluido: <<A es B o no B>>, un símbolo debe tener un referente dado o algún otro.

6. Canon de individualidad: todos los referentes posibles juntos constituyen un orden tal que cada referente ocupa un solo lugar, es decir, existe un Único referente al cual nos estamos refiriendo efectivamente.

Por otra parte, y siguiendo la argumentación de Durand [1964], podemos decir que también es posible distinguir los niveles en los cuales se forma la conciencia simbólica del sujeto como el pedagógico y el cultural o su relación con

los

mitos y la religión; sin embargo, no obstante el holismo co-natural del símbolo, el presente proyecto de investigación se centra en el estudio sobre el símbolo en

los

trabajos de Ernst Cassirer y Paul Ricoeur.

Como hipótesis guía, diremos que es posible ubicar este trabajo como una exploración reflexiva que intenta rastrear las delimitaciones tradicionales que han ido constituyendo al símbolo como elemento exclusivo de la lingüística a la semiótica; de allí a la filosofía del lenguaje y a lo que podemos llamar antropología filosófica.

Para ello, es necesario, entonces, hacer un rodeo que conduzca al símbolo de su exclusividad lingüística a su problematicidad filosófica, estableciendo los campos limítrofes de ambos.

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Capítulo I

El tránsito de la lingüística a la semántica y de ahí a la filosofía del lenguaje

1. Consideraciones previas al surguimiento de la lingüística como ciencia del lenguaje

2 . El Curso de Lingüística General de Ferdinand de Saussure 3. icono, index y símbolo, en Charles Sanders Peirce

Capítulo II

El símbolo en la filosofía de Ernst Cassirer

Capítulo Ill

El símbolo en la filosofía temprana de Paul Ricoeur

Conclusión

El primer capítulo es fundamentalmente descriptivo y narrativo; la intención de incluirlo radica en verificar que una indagación sobre el símbolo no se detiene en una reducción semiótica.

El segundo capítulo nos propone escudriñar la Filosofía de las formas simbólicas, y

lo

que Cassirer llama configuraciones simbólicas, es decir, el lenguaje, el mito, la religión y el arte.

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"El lenguaje otorga al hombre el poder de dar nueva forma al mundo y de convertirlo en propiedad del Espíritu" Humboldt

En este capítulo expondremos algunos lineamientos generales de la lingüística como ciencia del lenguaje, seguido de una visión global del pensamiento de Saussure, concluyendo con la presentación del pensamiento de Peirce.

De ambos autores expondremos una breve semblanza intelectual.

1.1. De la lingüística a la semántica

Es reciente el sentido que actualmente se le da a la lingüística; su apogeo y florecimiento datan de la primera mitad del siglo XX, aunque algunos estudiosos han tratado de encontrar prolegómenos desde los hindúes del siglo IV a. C.

En el uso técnico moderno, el término lingüística5 se aplica al estudio científico del lenguaje humano, por tanto, un lingüista es una persona dedicada a esta ciencia; sin embargo, pareciera ser que también el filólogo se ocupara de estos menesteres.

Es necesario, pues, comenzar haciendo una distinción entre filología y lingüística. La filología se ocupa de la interpretación de textos, de establecer su contenido en algún lenguaje; para ello, el conocimiento del lenguaje -sonido, formas, sintaxis vocabulario-, es un medio para su fin: la interpretación más segura de los textos. En contrapartida, podemos decir que el lingüista trata de comprender cómo funciona el lenguaje como medio de expresión; le interesa el mecanismo del lenguaje y los medios y métodos que usa el hombre para comunicarse, formula un

5

Nos apoyamos en dos obras básicas en el planteamiento general de la lingüística: Bertil Malmberg, Los nuevos caminos de la lingziística, Siglo XXI, México, 1983 [1959] y de Maurice Leroy, Las grandes corrientes de la lingüística, Fondo de Cultura Económica, México, 1969 [ 19641

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inventario de formas, palabras y construcciones sintácticas, aprecia los cambios de significado.

Es a fines del siglo XVIII que se inicia la reflexión sobre la transformación de las lenguas en el tiempo. AI respecto, son dos las ideas que permean la investigación lingüística:

a)

b)

La de

el cambio de las lenguas se debe no sólo a la voluntad consciente de los hombres, sino también a una necesidad interna;

el cambio lingüístico es regular y respeta la organización interna de las lenguas.

primer propuesta lleva a interpretaciones de préstamo y herencia etimológicas las palabras; la segunda, al surguimiento de la lingüística histórica, que consiste en considerar una diferencia como cambio sólo cuando manifiesta cierta regularidad en el interior de la lengua.

Basado en esta información, el lingüista intenta descubrir leyes generales que gobiernan la estructura y el desarrollo de los sistemas lingüísticos.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que no siempre se establece una distinción precisa entre los términos <<lingüística>> y <<filología>>.

Existen, pues, algunos momentos previos a los trabajos de Saussure que fortalecen el desarrollo de la lingüística como ciencia y vislumbran aspectos de semiótica y filosofía del lenguaje, a saber:

En 1660 aparece la Gramaire genérale et raisonnée de Port Royal, que durante más de dos siglos y en todo el Occidente, habría de servir de vademécum gramatical.

Los trabajos relativos al origen del lenguaje, en los que destaca Wilhelm Von Humboldt' (1767-1835), quien proporciona una de las ideas básicas de la lingüística moderna: el concepto de forma interior del lenguaje, que consiste en el conjunto de reglas que componen la estructura gramatical y significativa de la lengua.

Como afirma Josef Simon:

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"Es posible considerar a la filosofía del lenguaje de Humboldt como el lugar histórico en

donde el lenguaje es tematizado objetivamente como ámbito de consideración científica

sin excluir por ello la problemática filosófica. Sólo en el contraste con una consideración

objetivo-cientifica del lenguaje son aquí formulables los verdaderos problemas de la

filosofía del lenguaje. Sobre todo, el teorema de Humboldt acerca de una conexión entre

la diferencia de los lenguajes y las diferentes concepciones del mundo Con Humboldt

aparece, por primera vez, el reconocimiento de la actividad creadora del hablante, es

decir, todo individuo es capaz de crear mensajes infinitos con el mecanismo finito de la

~engua"~.

0 El surguimiento de la gramática comparativa desarrollada en la primera mitad del siglo XIX y que trata del análisis de la relación entre el sánscrito, lengua sagrada de la India antigua y la mayoría de las lenguas europeas antiguas y modernas, donde el parentesco es una transformación natural, por herencia de una misma lengua madre llamada indoeuropea o indogermánica.

Su objetivo radicaba en reconstruir, gracias a la comparación, un estado de "lengua primitiva perfecta"; su método de estudio es la comparación de las lenguas, y su fundamento teórico es la creencia en la desorganización progresiva de las lenguas bajo el influjo de leyes fonéticas, sujetas a su vez a la actividad de la comunicación.

Originariamente impulsada por el danés Rasmus Rask' (1787-1832) en sus Investigaciones sobre el origen de la vieja lengua noruega o islandesa.

A sus trabajos siguieron otros no menos interesantes como los de Franz Boppg, en la obra Sobre el sistema de conjugación de la lengua sánscrita de 1816, y los hermanos Jakob y Wilhelm Grimm", quienes publican la Gramática Alemana en 1 822.

'

Josef Simon, "Aspectos lingüístico-filosóficos de la historia de la filosofía moderna", p. 39.

Aprendió varias decenas de lenguas gracias a un sistema peculiar: sistematizar la gramática respectiva y aplicar estos conocimientos teóricos a la traducción de un texto, el Nuevo Testamento.

Encuadrado en la corriente de los neogramáticos afirma el carácter ciego de las leyes fonéticas, pues las concepciones se aplican, fundamentalmente, por los reajustes analógicos. Ambos conceptos, ley fonética y analogía, se complementan y suponen el concepto sistemático del lenguaje humano.

Grimm puede ser considerado el fundador del método histórico. Las leyes de Grimm, interpretan las nuevas correspondencias fonéticas regulares como resultado de un cambio o mutación fonética.

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0 En la segunda mitad del siglo XIX aparece un grupo de lingüistas, los neogramáticos, quienes proponen que la lingüística histórica debe ser explicativa, es decir, no basta con describir cambios, hay que encontrar sus causas verificables, las cuales se encuentran en los sujetos hablantes que transforman la lengua al utilizarla.

Para estudiar esos cambios hay dos vías:

a) una causa articulatoria (leyes fonéticas), donde las palabras son irresistibles a los cambios.

b) Una causa psicológica, basada, por un lado, en que los hablantes tienden a agrupar palabras y frases en clases semejantes por el sonido y el sentido; por otra parten crear palabras o frases nuevas susceptibles de enriquecer esas clases.

0 Finalmente están

los

trabajos del norteamericano William D. Whitney (1827- 1884), quien anunció la autonomía de la ciencia del lenguaje, la lingüística descriptiva y la semántica.

Ve en las palabras signos arbitrarios y convencionales, considerando al lenguaje como una institución e influyendo fuertemente a Saussure.

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1.2 Ferdinand de Saussure"

"Una partida de ajedrez es como una realizaci6n artificial de

LO que la lengua nos presenta en forma natural" F. de Saussure

De Saussure establece dos distinciones fundamentales que significan una ruptura completa con la tradición: una es el trazo de una línea entre la ejecución del hablante y el sistema que éste emplea para desarrollarla. AI sistema abstracto de reglas que sirven como medio de comprensión entre los miembros de una comunidad lingüística y constituyen la competencia del hablante le llamó lengua, la cual es fundamentalmente un instrumento de comunicación que debe presentarse en cada momento de su existencia como un sistema; al cuerpo de enunciados, al uso que cada miembro de esta comunidad hace de la lengua para darse a entender, es decir, el habla misma, le llamó habla. Esta es el acto concreto e individual de los individuos.

AI respecto Saussure señala:

"Al separar la lengua del habla se separa a la vez:

lo lo que es social de Io que es individual;

2 O lo que es esencial de Io que es accesorio y más o menos accidental.

[Por tanto] el estudio del lenguaje comporta, pues, dos partes la una, esencial, que tiene por objeto la lengua que es social en su esencia e independiente del individuo; este estudio es únicamente psíquico; la otra, secundaria, tiene por objeto la parte individual del lenguaje, es decir, el habla, incluida la fonación, y es psicofísica"'2.

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Nace y muere en Ginebra (1857-1913); su vida profesional transcurrió a lo largo de tres etapas: en Alemania, entre 1876 y 1878, concretamente en Leipzig y Berlín donde se inició con sus preceptores neogramáticos en los estudios de lingüística histórica; en París, 1880-1891, como jefe de estudios de la École Pratique de Hautes Études; finalmente en su regreso a Ginebra en 1891, donde ocupó una cátedra creada para

éI de historia y lingüística indoeuropea comparada. Siendo aún estudiante escribe su Memoire sur le systBme primitif des voyeles dans les ranges indo-européennes en 1879, en las que se esbozan algunas intuiciones sobre la noción de fonema, estudio con el que contribuyó a l a teoría de la apofonía -cambio de la vocal de la radical de un verbo, en ciertos tiempos- de dichas lenguas. Dedicado a su labor docente muere de cáncer sin haber publicado nada; es con los apuntes recogidos por ocho estudiantes que Charles Bally y Albert Sechehaye componen el cuerpo doctrinal del célebre Cours de linguistique générale, publicado en 1916, donde se reúnen los cursos de lingüística que en 1907,1908-1909 y 19 10-191 1, diera en Lausana y París.

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Por otra parte está la distinción estricta entre el análisis descriptivo o sincrónico, en la que la lengua se analiza como un sistema autocontenido en un tiempo determinado, y el histórico o diacrónico, en la que se tratan históricamente

los cambios que las lenguas sufren a lo largo del tiempo y fuera de toda consideración diacrónica.

En efecto, Saussure sostiene que en lingüística hay que elegir entre estudiar los fenómenos tal como están dispuestos sobre el eje de la simultaneidad o sea sincrónicamente, en cuyo caso no se considera para nada el factor temporal; o como están dispuestos sobre el eje temporal o eje de la sucesión, o sea diacrónicamente.

Las relaciones sincrónicas no sólo pueden establecerse fuera de toda consideración diacrónica, sino que, además pueden entrar en conflicto con las relaciones diacrónicas, pues algunas relaciones sincrónicas son diacrónicamente injustificadas, pues muchas veces las relaciones están vinculadas en una etimología popular, inventada por los sujetos hablantes cuando una palabra se integra bien al sistema.

Los estudios de lingüística actuales se han enriquecido por esta distinción, en la que Saussure llega a decir:

'les patente que el aspecto sincrónico prevalece sobre el otro, ya que para la masa

hablante es la verdadera y única realidad".

El aporte más importante que encontramos para los fines que nos ocupan es aquél que trata del signo lingüístico y su arbitrariedad.

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El punto más discutido de la teoría se refiere a la naturaleza del significado, pues su ausencia, su carencia del objeto perceptible

lo

vuelve significante; un mismo gesto crea el significante y el significado, pues de acuerdo con Saussure, un significante sin significado es simplemente objeto, es pero no significa; un significado sin significante es indecible, impensable, es lo ine~istente'~.

AI mismo tiempo declara que el signo tiene cuatro propiedades, a saber: ? arbitrariedad, linealidad, sistematicidad, y la oposición inmutabilidadlmutabilidad.

Nos interesa, sobre todo, la primer propiedad: su arbitrariedad.

Saussure distingue rigurosamente entre el referente del signo -es decir, el

.

conjunto de cosas a que remite el signo- y su significado -es decir, el concepto evocado en la mente por su significante-, por ello dice que el signo es arbitrario, es decir, el vínculo que une el significante y el significado es arbitrario, lo cual quiere decir que el significante no depende de la libre elección del hablante sino que es inmotivado, es decir, arbitrario en relación con el significado; la idea de <<buey>>, por ejemplo, no muestra ninguna conexión esencial, no está ligada por ningún nexo interior a la sucesión de sonidos [b-u-e-y], y el concepto de <<buey>> que le sirve en español de significante, igualmente podría ser representada por cualquier otra.

Siendo más cauteloso, Saussure piensa que esos nexos son insólitos en los lenguajes existentes, a

lo

sumo, podría pensarse que muchas las palabras muestran rastros de formaciones onomat~péyicas'~, la cual sería un medio convencional de ciertos ruidos, pero nunca elementos de un sistema lingüístico. Con el objeto de matizar la noción de arbitrario, Saussure atenúa el carácter de ese sentido diciendo que

en

el mecanismo de la lengua se dan ciertos casos en que "el signo puede ser relativamente motivado. Así, veinte es inmotivado, pero

_,, i

l 3 "Esta definición estrecha del signo obliga a introducir otros conceptos para describir relaciones semejantes

y sin embargo diferentes que habitualmente se conlünden bajo el nombre de "significación" o "signo". Así, se pondrá especial cuidado en distinguir la significación de la función referencia1 a veces llamada denotación. La denotación no se produce entre un significante y un significado, sino entre el signo y el referente, es decir, un objeto real, en el caso más fácil de imaginar.. ., la relación de denotación se refiere, por una parte a los signos- ocurrencias y no a los signos-tipos; y que, por otra parte, es mucho menos frecuente de lo que se cree: se habla de las cosas en su ausencia, más que en su presencia" [Ducrot y Todorov: 1972, p. 1231

Por ejemplo, cuando en francés describimos el ladrido de un perro, escribimos ouaoua, en alemán, wauwau, en español g u m guau.

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diecinueve no lo es en el mismo grado, porque evoca los términos de que se compone y otros que le están asociados, por ejemplo, diez, nueve, et~étera"'~.

Se trata, pues, de una motivación morfológica y semántica que aparece en diversos grados según los sistemas lingüísticos.

De tal suerte que los significados -conceptos- originan un dato que percibimos por nuestros sentidos y, por otra parte, los significantes -imágenes fónicas- nos son impuestos por la compulsión social en el seno de una comunidad lingüística y forman entre ellos un sistema relacional.

Por tanto, la palabra es arbitraria en relación con el significado, pero no es arbitraria en relación con el sistema; pues como el mismo Saussure advierte, la arbitrariedad del signo no puede tomarse en el sentido que la elección de un significante dependa del capricho del hablante, pues el individuo no tiene poder para cambiar nada que se acepte en el grupo social.

En opinión de Bertil Malmberg:

"pudiera decirse que hay una compulsión externa (presión social) a asociar cierto significante con cierto significado, pero ninguna compulsión interna (naturalmente

inherente)"16.

Aún más, dada la naturaleza fónica del significante, éste se despliega sólo en el tiempo y mensurable en una dimensión, en oposición, los significantes visuales que pueden ofrecer complicaciones simultáneas en varias dimensiones, por ejemplo, lo que sucede con las setiales marítimas.

Para el tema que aquí nos ocupa, Saussure hace una precisión fundamental que matiza la diferencia entre un signo y un símbolo, la cual

sólo

puede comprenderse mediante una prueba práctica.

Saussure afirma que se ha utilizado el término símbolo para designar el signo lingüístico o, más exactamente, el significante. Esto es un error, pues "lo característico del símbolo es no ser nunca completamente arbitrario, no está vacío, en éI

hay un lazo natural entre el significante y el

significad^"'^.

15

16 17

Ibidem, p. 159.

B. Malmberg, Op. Cit., p. 47.

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Es decir, en el signo la relación entre un significante y un significado es inmotivada: ambos son de naturaleza diferente, sin embargo, es necesaria ésta relación, en el sentido de que el significado no puede existir sin el significante y viceversa; en el símbolo, en cambio, la relación entre el simbolizante y simbolizado es no necesaria porque el simbolizante y a veces el simbolizado existen independientemente; por esta razón la relación no puede ser sino motivada, esto es, nada obligaría a establecerla. Piénsese, por ejemplo, que la palabra llama significa llama pero simboliza, en ciertas obras literarias la pasión o el deseo. Ante esa circunstancia, piensa Saussure, un símbolo como el de la justicia, la balanza, por ejemplo,

no

podría reemplazarse por otro objeto.

Podemos decir que Saussure siempre lucho por delimitar la lingüística como ciencia, aún cuando sentía un excesivo respeto por las convenciones, procurando su autonomía con respecto a las demás disciplinas que tocaban algún aspecto de lo lingüístico, no obstante, con el transcurso del tiempo se dio un proceso inverso: sus seguidores tratan de reintegrar a la lingüística a un grupo de ciencias más basto y aún de "semiologizar" las ciencias.

Ante esto, Saussure propone atender al lugar que ocupa el fenómeno lingüístico dentro de los fenómenos humanos. A la ciencia general del signo la llama semiología, ella será la encargada de estudiar la vida de los signos en el seno de la vida social.

Ante la insuficiencia de los planteamientos lingüísticos para determinar en qué consiste la función simbólica debe tenerse en cuenta que la comunicación atiende tanto en el uso de símbolos como el de signos, y quizá más en el uso de los primeros que de los segundos.

Es necesario, entonces, plantearse una filosofía del lenguaje que se ocupe de la valoración del lenguaje como portador de sentido, como medio de

comunicación y como signo o símbolo de la realidad.

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Ahora, en cambio, debemos pensar al lenguaje ya no como problema lingüístico, sino desde la perspectiva de la semántica.

En sentido lingüístico, la semántica trata del análisis de las relaciones gramaticales, la morfología y sintaxis, y del sentido de la vida de las palabras; el aspecto filosófico de la semántica que proponemos aquí, tiene que ver con el criterio específico del sentido; el objeto de este criterio es encontrar un medio para distinguir en el lenguaje lo que tiene sentido de lo que no lo tiene, en otras palabras, encontrar en el lenguaje la portación del sentido, como medio de comunicación y como símbolo de la realidad.

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1.3. Charles Sanders Peirce18

"En las letras de rosa esta la Rosal y todo el Nilo en la Palabra Nilo''

Ch. S. Peirce

Como nota curiosa, no deja de resultar extraño que los trabajos de semiolingüística postulados por Saussure y la semiótica fundada por Peirce, se desarrollen en la misma época y sin saber nada uno del otro.

Entre los dos hay, sin embargo, diferencias en la manera de acercarse al problema del lenguaje: en efecto, para Saussure, la lingüística es una ciencia de la lengua, donde el lenguaje del hombre tiene valor instrumental, es decir, sólo se concibe en función de su utilidad social o cultural; en el pensamiento de Saussure, el problema referencial queda descartado desde los comienzos de su desarrollo, pues la inconsecuencia de una lingüística del habla le hacía imposible investigar las relaciones entre los signos y sus referentes, dado que los signos sólo adquieren valor referencial en el proceso efectivo de la producción discursiva y en el terreno de la <<lengua>>, no hay referencia posible.

En tanto que Peirce se comprende por el estudio del signo, dado que para éI los pensamientos son signos, la mente es un signo y el hombre mismo e un signo, pues como confiesa en su artículo "Some Consequences of Four Incapacities": "no existe ningún elemento de la conciencia del hombre que no tenga algo que le corresponda en la palabra; y la razón es obvia. Es que la palabra o signo que el hombre usa es el signo mismo. Porque el hecho de que todo pensamiento es un signo, junto con

Charles Sanders Peirce, nació en Cambridge, Massachusetts, en 1839; se recibió en la Escuela Superior de Harvard en 1859, graduándose summa cum laude en química, y pasó la mayor parte de su vida en el United States Coast and Geodetic Survey de 1861 a 1867. Dio algunas clases en Harvard -donde no fue reconocido académicamente hablando-, en el Instituto Lowell y el Johns Hopkins de 1879 a 1884.

Aún siendo el filósofo más profundo y creador que Estados Unidos haya producido, su carrera en la filosofia norteamericana no fue afortunada, pues no encontró editor comercial para ninguno de los libros que ofrecía. Su conducta se consideraba excéntrica, apasionada por el vino y murió pobre.

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el hecho de que la vida es una corriente de pensamiento, prueba que el hombre es un

Peirce no se interesó jamás por el funcionamiento de la lengua, pues ella se restringe a palabras y éstas son signos, los cuales, dicho sea de paso, son innumerablemente definidos por Peirce; en su obra, encontramos un proceso de remisión de unos signos a otros -infinita semiosis-.

Para apoyar lo dicho hasta ahora, veamos la antología publicada en español, La ciencia de la Semiótica2', comenzando por la "€fica de la termino/ogía1121.

En dicho artículo, Peirce expone que los símbolos serán el objeto de su reflexión, pues en ellos está la "trama de toda investigación y de todo pensamiento, y que la vida del pensamiento y de la ciencia es la vida inherente a los símbolos"22; por otra parte, establece la metodología que empleará, la cual se centra en la exposición clara de las cosas, es decir, el uso correcto del lenguaje utilizando palabras que den lugar a errores de comprensión. A esa claridad, Peirce la llama regla del buen gusto, y en ella se concentran siete reglas entre las que se propone, entre otras, evitar el uso de palabras y frases de origen vernáculo como términos de filosofía, así como limitar la expresión filosófica antigua.

En dichas relaciones, observamos una especie de "cascada de términos" que permiten a Peirce establecer las relaciones y conexiones de un símbolo con otro.

Peirce se propone establecer una noción básica de signo o- como éI Ilama- representamen; concretamente, un representamen es algo que para alguien representa o refiere a algo, esto es, crea en la mente de la persona un signo. A su vez, ese signo creado es el interpretante del primer signo, más no debemos perder de vista que cualquier signo está en lugar de algo, en este caso de su

20

l9 Publicado en el Journal of Speculative Philosophy, 1868.

La cual es una selección de los Collected Papers of Charles Sanders Peirce, recopilados por Charles Harstome y Paul Weiss, editados por The Belknap Press of Harvard University Press, Cambridge, 1965, y que citaremos como C.S. y el número decimal correspondiente.

21 Publicada originalmente con el título de Syllabus of Certain Topics of Logic, en 1903.

(23)

objeto. Resta, pues, el fundamenfo del representamen, que es la idea a una referencia del objeto.

Consecuencia de la caracterización de los elementos que componen al signo, Peirce piensa que se le puede estudiar desde tres ramas propias de la semiótica, las cuales serían:

0 La gramática pura: determina "qué es lo que debe ser cierto del representamen usado por toda inteligencia científica para que pueda encarar algún

significad^"^^.

0 La lógica propiamente dicha: como la ciencia de

lo

"cuasi-necesariamente verdadero de los representámenes de cualquier inteligencia científica para que

puedan ser válidos para algún objeto, esto es, para que puedan ser

0 La retórica pura: que determina las leyes mediante las cuales, "en cualquier inteligencia científica, un signo da nacimiento a otro signo y, especialmente un pensamiento da nacimiento a otro pen~amiento"~~.

Llama la atención que Peirce esté elevando a Ciencia el estudio de los signos. En otras palabras, Peirce se propone revolucionar la problemática filosófica pensando en términos de relaciones simbólicas, introduciendo nuevos sistemas a

los cuales llama relaciones triádicas, que a grandes rasgos pueden ser comprendidas así:

Relaciones triádicas de Comparación, que se encargan de la naturaleza de las posibilidades lógicas.

Relaciones triádicas de Funcionamiento, cuya naturaleza son los hechos reales.

Relaciones triádicas de Pensamiento, cuya naturaleza es la de las leyes.

Sin embargo, para nuestro objetivo, nos interesa, las divisiones de los signos en tres tricotomías, que Peirce propone.

La primera tricotomía de los signos sería la siguiente:

1. Según el signo sea en sí mismo una cualidad, se le llama Cualisigno, el cual

sólo

podrá funcionar hasta que esté formulado.

23 C.S., # 229 24 Íbid.

(24)

2. Si se trata de una cosa o un evento real y existente, se le llama Sinsigno. Donde el prefijo sin, se toma para significar que es una única vez.

3. Cuando se trata de una ley establecida por los hombres para determinar que algo es un signo, se le denomina Legisigno. AI respecto, Peirce aclara que todo signo convencional es un legisigno, el cual es un tipo general que servirá como significante.

No obstante, son la segunda y tercera tricotomía de los signos las que se vinculan con la investigación que nos ocupa:

La segunda tricotomía de signos, división fundamental de los mismos, es la que

los clasifica en

icono, indice

y Símbolo.

1. El ícono no actúa como signo, sólo se refiere al objeto en caracteres que le son propios, sea cualidad, individuo existente o ley. Un ícono es un representamen cuya cualidad representativa es una Primeridad, o sea sin referencia a ninguna otra cosa.

2. Un índice se refiere al objeto cuando es afectado por aquél; es, de alguna manera un ícono. Su carácter representativo consiste en ser Segundidad individual, es decir, el modo de ser respecto a una segunda cosa, pero con exclusión de toda tercera.

3. "Un simbolo es un signo que se refiere al objeto que denota en virtud de una ley.. . , en

consecuencia, un símbolo es, en mismo un tipo general o ley"26.

En otro lugar [# 2951 Peirce matiza la noción presentada de símbolo, diciendo: "Se trata de un signo naturalmente apto para declarar que el conjunto de objetos

denotados por un conjunto cualquiera de indices que pueda estar en cierta manera ligado

a éI es representado por un ícono asociado con éI".

En efecto, para Peirce, un símbolo es una ley o, al menos, una regularidad, de tal suerte que esa ley rige a los individuos. A tal grado que llega a afirmar:

"todas las palabras, oraciones, libros y otros signos convencionales son Símbolos.

Hablamos de escribir o de pronunciar la palabra <<hombre>>, pero lo que hablamos o

escribimos es solamente una réplica o corporización de la palabra"27.

26 C.S., # 249.

(25)

Peirce destaca el carácter histórico del símbolo: Desde Aristóteles28 se veía al símbolo como un "signo convencional", es decir, una señal convenida, de tal suerte que un estandarte, un distintivo, incluso un credo o un billete eran, para los griegos, un símbolo. Con esto, Peirce señala que no aumenta nada que dañe la significación original del símbolo, antes bien, ha contribuido para esclarecer y formar una ciencia: la semiótica, que tiene como base la interrelación de los símbolos mismos que nacen y crecen por el desarrollo de otros signos, es decir, el hombre creando conceptos nuevos elabora símbolos nuevos, de naturaleza mixta.

La tercera tricotomía de los signos que Peirce propone [# 250-2521, será: un Rema, un Signo Dicente y un Argumento.

0 Un Rema puede proporcionar alguna información, pero no se interpreta, sólo entiende que representa a un determinado Objeto.

0 Un Signo Dicente, también llamado Dicisigno, es un signo de existencia real para su interpretante, involucra un rema e interpreta lo que éI indica.

Un Argumento es un signo de ley. Brinda la posibilidad de que haya un Interpretante, con ello, establece la necesidad de que sea o bien un Símbolo, o un Signo cuyo objeto es una Ley; en otras palabras, entra en la categoría de Tercerida&', es decir, mediación en tanto representación, es el modo de ser tal cual es al interpretarse.

Nótese cómo a diferencia de Peirce, el modelo de Saussure excluye la referencia a un objeto existente en el mundo, pues la referencia a la que apela Saussure es sólo un concepto mental, es decir, sonido-imagen.

Su concepción de significado es puramente estructural y relacional, mejor aún, es referencial. El significado de los signos es visto en relaciones sistemáticas con otros en términos de su referencia a cosas materiales.

28

Peirce destaca que Aristóteles ofrece su mejor interpretación de los símbolos (Cuppohov) en el Sophistici Elenchi, en el Peri Hermeneias y en De Interpretatione.

Las categorías de Primeridad, Segundidad y Terceridad, son tratadas muy claramente por Peirce en carta a Lady Viola Welby (Pedagoga inglesa 1847-1912, dama de honor de la Reina Victoria, y quien fundó un premio sobre terminología filosófica. Sus temas preferidos fueron los de la teoría lógica del lenguaje, de la cual dejó un libro: What is Meaning? Studies in the development of signzjicance, de 1903), del 12 de octubre de 1904. A esas tres categorías las llama cenopitagóricas. Estas categorías fueron denominadas por Peirce de distintas maneras a lo largo de su desarrollo: inicialmente fueron Cualidad, Representación y Mediación.

29

(26)

La concepción de significado en Saussure también es diferencial, pues enfatiza las diferencias entre los signos al suponer que los conceptos son puramente

diferenciales y definidos no por su contenido positivo o definido, como por sus relaciones entre los otros términos del sistema.

En contrapartida, el modelo de Peirce permite un lugar para una realidad objetiva que el modelo de Saussure no tiene hecho, además, la distinción entre signo y significado no es precisamente clara en Saussure

Podemos decir, a manera de conclusión, que en Peirce los símbolos tienen un poder referencial, poseen capacidad denotativa, es decir, son reales.

Consecuente con su postura, Peirce ubica a los símbolos dentro de la categoría de terceridad, en el orden de lo legal, pero a la vez, en el orden de lo general y lo abstracto; de manera que el símbolo denota en la exacta medida en que se asocia a indices e iconos, es decir, a hechos empíricos y cualidades, reuniendo, por tanto, categorías de primeridad y segundidad.

Sin duda, encontramos en Peirce mayores elementos de estudio en lo que se refiere al símbolo, más rica que la expresada por Saussure, más cercana, también, a los aportes de Morris y Ogden y Richards bosquejados en el

Planteamiento del Problema.

Abramos ahora una página nueva al estudio del simbolismo en una obra clásica de la filosofía contemporánea, La Filosofía de la Formas Simbólicas, de Ernst Cassirer.

Cerraremos, no obstante, con una cita de Umberto Eco en N Nombre de la Rosa, al hablar Guillermo con su discípulo Adso:

(27)

"Todo pensamiento verdaderamente riguroso y exacto encuentra su apoyo en la

Simbdlica y en la Semidtica"

E. Cassirer

En este capítulo expondremos las ideas, problema y método fundamental de Ernst Cassirer3', en su obra Filosofía de /as formas simbólicas.

30 Nace el 28 de julio de 1874 en Breslau, actualmente Wroclaw, Polonia. Por insistencia de SU padre inicia

estudios de Derecho en la Universidad de Berlín en 1892, sin embargo, rápidamente se inclina por la literatura alemana, la historia, y en particular la historia del arte; de ahí, en un constante cambio de Universidades como Leipzig y Heildeberg, daría el salto a la filosofía regresando finalmente a Berlín, donde se interesa en las lecturas de George Simmel sobre Kant; conoce los trabajos de Herman Cohen, fundador de la Escuela de Marburgo, de la que se vuelve su más cercano discípulo. Después de varias consideraciones, escribe su disertación doctoral sobre Leibniz. En 1899 presenta la primera parte de su trabajo titulada Critica cartesiana de la matemática y lafsica, con la que recibe el doctorado con el inusual cargo de summa cum laude. En 1902 obtiene el segundo lugar en la competencia Academia de Berlín, con su trabajo El Sistema de Leibniz, y se desposa con su prima Toni Bondy, con quien tuvo tres hijos.

De 1903 a 1919 son los años de Berlín, donde destaca el Problema del Conocimiento; en 1906, con la ayuda de Dilthey obtiene una plaza de Privatdozent en la Universidad de Berlín. Cuatro años después publica Substanzbegriffund FunktionbegrifJ:

Hacia 1914 declina una invitación de la Universidad de Harvard para ser profesor visitante; ese año obtiene la medalla de oro Kuno Fisher de la Academia de Heildeberg por su obra El Problema del Conocimiento. Durante la Primera Guerra Mundial, trabajó en la Oficina de Prensa de Guerra en Berlín, no obstante, se dio tiempo para escribir un pequeño trabajo titulado Freiheit und Form, estudio que establece el histórico devenir de los conceptos de libertad y forma, influenciado por el pensamiento de Goethe y Kant. Cabe recordar que previamente, junto con Cohen, Buchenau, Buek, Gorland y Kellermann, contribuye a la edición de las obras completas de Kant.

En Alemania, después de la Guerra fueron creadas dos universidades nuevas: Hamburgo y Frankfurt. Suele conocerse al periodo que va de los años 1919 a 1933 como los años de Hamburgo y Warburg, pues al abandonar Berlín, Cassirer conoce y trabaja en el Instituto Warburg de Ciencias Culturales [A muy temprana edad, Aby Warburg pensó en crear una biblioteca especializada en libros de arte, religión, mito, historia, folklore, astrología, literatura y filosofía, aunque éI mismo mostraba desinterés por los tecnicismos bibliotecarios, lo cual hacía difícil emparentar las obras. Hacia 1920 la Biblioteca reunía cerca de 20, O00 volúmenes y hubo de apoyarse en eruditos para su ordenación: Cassirer en filosofía, donde escribe Lenguaje y Mito, serie de publicaciones de la Biblioteca Warburg; Pauli y Pafñosky, para historia del arte; Reinhardt, letras clásicas; Salomon, historia bizantina; Ritter, lenguas orientales; el grupo se fue enriqueciendo con la llegada de otros estudiosos alemanes y extranjeros. Según Fritz Saxl, relator de la historia de la Biblioteca, esta llegó a contar con más de 120, O00 volúmenes; es hasta 1943, fecha en que la Universidad de Londres agota los recursos financieros para su mantenimiento y al estallar la Segunda Guerra Mundial, que los libros son diseminados por doquier.]

(28)

La obra se encuentra dividida en tres tomos: en el primero se acomete el análisis lingüístico, donde el lenguaje

sólo

puede ser filosóficamente esclarecido dentro de un sistema global de idealismo filosófico, de tal suerte que "la tarea de la filosofía del lenguaje se limita, de tal modo, que le corresponden todos los problemas referidos a lo general y regular de los fenómenos lingüísti~os"~'; el segundo provee una

fenomenología del pensamiento mítico y religioso; finalmente, el tercer volumen plantea las formas del pensamiento simbólico como pensamiento científico, entendiendo que la ciencia crea un nuevo valor de los conceptos al manejar al conocimiento como símbolos intelectuales creados por ella, en especial, el conocimiento físico-matemático.

Cassirer plantea, entonces, una doble perspectiva: la exigencia de comprender las diferentes direcciones metódicas del saber, donde la tarea de la crítica filosófica del conocimiento es examinar en su conjunto el camino de las ciencias particulares, donde ya no se trata de preguntar por la unidad de la sustancia, sino la diversidad de las funciones cognoscitivas.

Así mismo, se propone realizar una revolución copernicana al estilo de Kant, donde a pesar de la diversidad que existe en los medios de conocimiento la crítica de la razón devenga en crítica de la cultura, entendida como comprensión del lenguaje, conocimiento científico, arte, mito y religión, no en partes aisladas, sino como un todo, forjando una filosofía de la cultura que nos retrotraiga del mero significar y designar.

Siguiendo a Heinrich Hertz3*, Cassirer se remonta al concepto de símbolo, buscando una gramática de la función simbólica en la que se abarca y determina las particularidades del lenguaje, el arte, el mito y la religión.

3 ' E. Cassirer, Filosojla de las Formas Simbólicas, Tomo I, p. 9. [De ahora en adelante sólo la identificaremos

por sus iniciales en español FFS el tomo y la página que se aluden]

Para quien los fendmenos son descripción de conexiones necesarias; en tanto que los conceptos como espacio-tiempo, masa-fuerza, punto material-energía, son ficciones para dominar el mundo de la experiencia sensible y considerarlo como un mundo legalmente ordenado.

Esto propicia que el desarrollo de la ciencia natural exacta vaya acompañado de un creciente sistema de signos, y de la lógica de los signos, pues como dice Cassirer, "el signo no es una mera envoltura eventual del pensamiento, sino su órgano esencial y necesario. No sirve sólo para la comunicación de un contenido de pensamiento conclusamente dado, sino que es el instrumento en virtud del cual este mismo contenido se constituye y define completamente"[FFS, Tomo I, p. 271

(29)

Hay, pues, en esa función sígnica el vínculo necesario entre el "mundus sensibilk"

y el "mundus intelligibilis", es decir, entre las esferas de la impresión y la esfera de la expresión, donde el lenguaje se convierte, entonces, en el instrumento espiritual fundamental del cual progresamos pasando del mundo de las meras sensaciones al mundo de la intuición y la representación.

Todos los símbolos sensibles se presentan con una pretensión de valor y objetividad; pretenden establecer algo universalmente válido.

El signo constituye para la conciencia la primera etapa y la primera prueba de objetividad, pues corresponde al signo una significación ideal determinada, es representante de un conjunto.

En el signo hay, entonces, "reproducción" y "reflexión", pues la conciencia se ha apropiado del signo: el Yo aprende y comprende.

Hay que tener presente que en la obra de Cassirer encontramos un problema fundamental para su comprensión, a saber, las nociones de 'inferno' y 'externo', 'subjetivo' y 'objetivo', los cuales va solucionando desde la perspectiva de Kant en la filosofía y apoyándose en Humboldt, para el lenguaje.

"Para Humboldt, el signo fonético que representa la materia de toda formación del

lenguaje es el puente entre lo subjetivo y lo objetivo, porque en éI se combinan los

elementos esenciales de ambos. Pues, por una parte, el fonema es hablado y en esa

medida es un sonido articulado y formado por nosotros mismos; y por la otra, en cuanto

sonido escuchado, es una parte de la realidad sensible que nos rodea. De ahí que

nosotros lo aprehendamos y conozcamos como algo interno y externo

simultáneamente ... , pues como dice el propio Humboldt, -el hombre se rodea de un

mundo de sonidos para abarcar y confeccionar el mundo de los

El primer problema que se presenta en el análisis tanto del lenguaje, el mito la religión y el arte [configuraciones simbólicas], consiste en saber cómo un contenido sensible aislado es portador de una significación universal.

A su vez, el concepto de universal también implica un problema que debe ser dilucidado, veamos.

33

(30)

En opinión de Cassirer, a lo largo del pensamiento filosófico ha habido dos respuestas al concepto de "universa!': la crítica y la metafísica especulativa.

La primera se remonta al concepto de universal analítico, que unifica la multiplicidad de las posibles formas de enlace en un concepto sistemático puro de acuerdo a leyes fundamentales.

La otra apunta al universal sintético que intenta comprender cómo de un Único principio originario se desarrolla la totalidad, el conjunto concreto de formas particulares. Esto agudiza la idea de sistema, apareciendo en lugar de concepto, el concepto de un sistema complejo.

Ante este sistema complejo aparece, la dicotomía entre cualidad y modalidad de las formas. Cassirer entiende por cualidad, la serie de plexos que crean dentro de la conciencia la ordenación de los miembros de acuerdo a una ley especial.

La propuesta de Cassirer es una suerte de holismo donde "cada relación individual, sin prejuicio de su particularidad, pertenece simultáneamente a una totalidad de sentido

que también posee su propia "naturaleza", su ley formal encerrada en misma1134.

Por ejemplo, el problema del origen en cuanto tal, es común a la ciencia y al mito, pero el tipo y el carácter, la modalidad del origen varía cuando pasamos de un terreno a otro; por tanto, no basta con setialar el uso y significación de la naturaleza cualitativa, también es necesario mencionar el sistema total en que se encuentra.

Es el proceso como un todo. Este proceso también hace necesario el análisis psicológico y epistemológico de la conciencia, pues toda aprehensión de un "todo" espacial presupone la creación de series temporales e

inter re lac ion ado^^^.

Por otro lado, la relación de la "parte" con el "todo", es para Cassirer un falso dilema, donde el todo no surge de las partes, las constituye y les confiere su

34 FFS, Tomo I, p.38.

35 Influido por la filosofía kantiana, de las nociones de sentido interno y externo, Cassirer no llega a explicarnos cómo a partir de la conciencia del enlace temporal pueda surgir la del enlace espacial; o bien, cómo a partir de la sucesión de sensaciones o representaciones, se constituya la conciencia de lo "conjunto". El dilema sólo puede solucionarse si aceptamos que únicamente logramos intuir determinadas formas espaciales entre sí, unificadas en una representación de percepciones sensibles, que vuelvan a disolverse en la unidad de sus componentes individuales. Otra forma de resolver el dilema de espacial y temporal es el enlace

(31)

manifestación, pues el todo no puede obtenerse a partir de las partes donde cada establecimiento de una parte implica el establecimiento del todo.

En la obra de Cassirer hay un análisis de los signos simbólicos que se encuentran en el lenguaje, el mito la religión y el arte; con ellos surge todo ser sólo a partir de la significación. Su contenido se disuelve en la función de significar. Según Cassirer, de esta unidad entre símbolo y conciencia, esta última crea para sí misma determinados contenidos sensibles concretos a manera de expresión para determinados complejos significativos, donde todo contenido espiritual está necesariamente ligado para nosotros a la forma de la conciencia y, por consecuencia, a la forma del tiempo.

De una intuición o una representación dada a un fonema arbitrario en la conciencia se da la creación de un signo lingüístico, dando como resultado una producción lingüística; luego, la tarea del lenguaje no es repetir, sino hacer inteligible y establecer al pensamiento determinaciones y distinciones.

(32)

2.1. El sistema y planteamiento general de

las

formas simbólicas.

Por forma simbó/ica, Cassirer piensa en la expresión de un algo "espiritual" por medio de 'signos' e 'imágenes sensibles' en su más amplio significado; donde no se pregunta lo que signifique y realice el símbolo36 en una esfera particular, sino hasta qué punto el lenguaje como un todo, el mito como un todo y el arte como un todo comporten el carácter general de la conformación simbólica.

En este sentido, el lenguaje, el mundo mítico-religioso y el arte se presentan como formas simbólicas particulares "porque se manifiesta en todas ellas el fenómeno fundamental de que nuestra conciencia no se contenta con recibir la impresión del

exterior, sino que enlaza y penetra toda impresión con una actividad libre de la expresión.

En efecto, enfrentase a aquello que llamamos la realidad objetiva de las cosas, y se

mantiene contra ella en plenitud independiente y con fuerza original, un mundo de signos

e imágenes de creación propia'137.

Cada una de estas formas tiene su punto de partida en lo sensible, pero no permanece ahí, se vive y se crea en 61, confiriendo al lenguaje el contenido de significado de los conceptos, donde la articulación de la palabra no sólo expresa la articulación acabada del pensamiento, sino que empieza a prepararle camino. El signo, entonces, empieza por adaptarse lo más posible a la cosa designada, por acogerla en sí, y por reproducirla lo más completa que pueda, de tal suerte que Cassirer supone que debe trascenderse las formas particulares de representación y significación para anular la naturaleza física del símbolo como ver, oír, etc., pues el indicar es la naturaleza cualitativa del símbolo.

Hay, pues, una doble relación de los signos para con ellos mismos: su sujeción y su libertad a

lo

sensible; el simbolismo natural es delineado en la conciencia, pero a la vez es depurado y superado.

36

Para Cassirer, el símbolo tiene sus raíces en la esfera religiosa, siendo la época moderna donde se

E. Cassirer, "El concepto de la forma simbólica en la constitución de las ciencias del espíritu" (en) Esencia transplanta a otros terrenos, en especial al arte y la estética.

(33)

En las configuraciones simbólicas no hay una significación determinada; en ellas todo surge a partir de su significación, no individual, pues esto está disuelto ante la creación del signo lingüístico.

Es en la producción lingüística [fonemas, palabras, oraciones, sintaxis] donde se produce, establece y se hace inteligible el signo, pues "mito, arte, lenguaje y ciencia son creaciones para integrar al ser: no simples copias de una realidad presente.. . ,

[representan el] proceso ideal en el cual se constituye para nosotros la realidad como única y múltiple, como una multiplicidad de configuraciones que, en última instancia son unificadas a través de una unidad de ~ignificación"~~.

En el planteamiento general de su obra, Cassirer señala que se trata de una fundamentación y justificación del concepto de representación; la representación es la exposición de un contenido por otro en el proceso de construcción de la conciencia: el método para indagar las configuraciones simbólicas consiste en tratar el problema del signo %o retrospectivamente en cuanto a sus fundamentos

últimos, sino retrospectivamente en cuanto al desenvolvimiento y ensanchamiento concretos que experimenta en la multiplicidad de los diversos campos de la

Siguiendo a Goethe, Cassirer distingue tres formas de la concepción y de la exposición: imitación de la naturaleza, manera y estilo.

Dentro del terreno de las formas simbólicas, es en las formas estéticas donde podemos encontrar el desarrollo del simbolismo para las demás formas particulares, ahí donde la intuición se desprende de toda vinculación a la mera impresión, quedando, en cambio, pura expresión.

La primer fase de la forma artística está cercana a toda clase de imitación. La imitación trata de retener la naturaleza sensible del objeto que el artista tiene ante sí; en la segunda etapa desaparece la pasividad frente al objeto produciéndose un lenguaje formal propio. En efecto, si la subjetividad del artista produce la manera, la subjetividad del arte produce sus propios medios de reproducción: el estilo, como expresión más alta de la objetividad del espíritu artístico, se trata de naturaleza de la configuración. AI mismo tiempo, el estilo se relaciona con conocimiento, pues en este último la evolución de las funciones lógicas

la el e

38 FFS, T. I, p. 52-53

(34)

intelectuales, está sometida a las condiciones que rigen toda clase de progreso de la ciencia natural a la expresión espiritual. Se introduce, en lugar de la copia externa de los objetos, su "imagen interior", su símbolo físico-matemático que permite ordenar, dominar y sistematizar la totalidad de nuestra experiencia.

Hasta aquí hemos bosquejado el problema, objetivo y método que se propone seguir Cassirer en su filosofia de /as formas Simbólicas; hemos remarcado la relación que guarda el signo [en todas sus connotaciones: significar y simbolizar], con las configuraciones simbólicas en especial con el lenguaje y el mito-religión.

(35)

2.2. El lenguaje

2.2.1. Consideraciones histórico-conceptuales

"El punto de partida de la especulación filosófica está caracterizado por el concepto de

ser114o. Con esta sentencia comienza Cassirer su estudio sobre el símbolo en la Filosofía de las Formas Simbólicas. En el lenguaje, está la cristalización del ser,

pues en éI, lenguaje y ser aparecen en una unidad inseparable. En la palabra se devela una parte real del ser.

Trazando una línea de estudio del lenguaje en el pensamiento occidental, Cassirer revela la transición y superación de la palabra en el mito hasta llegar a la filosofía. El lenguaje del mito concebido como unidad, trasciende la magia y su efecto particular; a su vez, el mito es transcendido por el logos de Heráclito, que transforma el campo sensible de la oposición en contradicción lógica y dicha antítesis reconoce como provisionales las separaciones que lleva: "Dios es día- noche, invierno-verano, guerra-paz, saciedad-hambre: pero cambia como fuego que,

cuando es mezclado con incienso, es denominado ya de un modo, ya de otro al gusto de

cada

Cassirer sostiene que es con Heráclito, por primera vez en la historia del pensamiento, que el lenguaje es tratado conceptualmente.

La sofística establecerá las relaciones de la palabra entre la realidad objetiva y subjetiva, entre el hombre y las cosas. Es la primera reflexión consciente sobre el lenguaje, el nacimiento de la erística, ¡.e., el arte de la disputa verbal.

En Sócrates, la supuesta unidad de la significación de las palabras se convierte en el punto de partida de su pregunta característica: la pregunta por el sentido idéntico y permanente del concepto.

(36)

Pues bien, ninguna de estas tres instancias capta la esencia del concepto, pero son condición de su esencia.

Lo fundamental para la historia de la filosofía, es descubrir que "todo lenguaje en "3*

a

cuanto tal es "representación"; es exposición de una determinada significación mediante

E a

t;l?

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un signo sensible.. . Porque en las cosas mismas no se encuentra nada que corresponda

e

ci

a la referencia de la "palabra", al "sentido", a la relación del "signo" con la "significación" 5z "L,: q

mencionada por éI ..., resulta que la significación no va de las zpaypaza a los hoyot, sino Z 4rT: $I

de los hoyot a las npaypaza, puesto que sólo en la verdad de los conceptos puede ser

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contemplada y aprehendida la realidad de las c o ~ a s ' ' ~ * .

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Por su parte, Aristóteles rescata la relación que guardan las categorías (formas lógicas) con las formas lingüísticas, pues las categorías representan las más universales formas del ser con respecto a su predicación.

Los ataques a la lógica aristotélica comenzarán hasta el Renacimiento, poniéndose atención ya no tanto a la Gramática; su lugar será ocupado por la Estilística oculta en ella.

Además, aparece en acción un nuevo modelo de conocimiento y representación del mundo: el modelo matemático, la mathis universalis, como modelo universal del lenguaje fomentada principalmente por Descartes y Leibniz.

Sin embargo, para Leibniz "el lenguaje no necesita aguardar la consumación de la filosofía [pues] el análisis de las ideas y el otorgamiento de los signos de los signos se desarrollan paralela y c~rrelativamente"~~.

El empirismo también aporta elementos novedosos al análisis del lenguaje: la constitución y función psicológica: "Locke subraya que su plan de una crítica del

entendimiento no entrañaba originalmente la idea de una crítica del lenguaje: sólo

progresivamente se le fue mostrando que la pregunta por la significación y origen de los

conceptos no podía desvincularse de la pregunta por el origen de las denomina~iones"~~.

No obstante, no es el análisis del lenguaje lo que importa al empirista, este es sólo un camino preparatorio para el problema principal que se plantea, a saber, el análisis de las ideas.

42 FFS, T.I., p. 72. 43 FFS, T.I., p. 78.

FFS, T.I., p. 81.

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