Diámetro promedio de las fibras

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Principales características que afectan el valor textil de la lana

Diámetro promedio de las fibras

El uso de mayor valor agregado para una lana es la fabricación de telas. Entre éstas, las más finas y livianas son las de mayor valor. La fabricación de ese tipo de telas, por su parte, requiere hilados finos y éstos se producen más

económicamente cuanto menor sea el diámetro promedio de las fibras.

El proceso de hilado se inicia luego de lavar, cardar y peinar la lana en un haz o banda de fibras paralelas (‘sliver’) que constituyen el ‘top’. El sliver es subdividido para producir hacesillos que serán estirados y retorcidos en forma de hilos.

El número de fibras por hacesillo es la variable que determina el número de roturas que deben atenderse durante el proceso de hilado. Como la capacidad para atender roturas es fija (depende de la mano de obra empleada), a menor diámetro de la fibra, más fino podrá hacerse el hilado. Nótese que no existen limitantes físicas para producir un hilado fino a partir de una lana gruesa, simplemente se debe estar dispuesto a afrontar mayores costos de mano de obra.

En síntesis, entre las lanas destinadas a confección de vestimenta y a igualdad de otras características, las más finas son las más valiosas.

La finura puede estimarse:

Objetivamente, utilizando equipos tales como microscopios de proyección, scanners que miden la sombra proyectada por fibras individuales

suspendidas en alcohol frente al haz de un laser (‘laser scanners’),

microscopios automáticos conectados a software para análisis de imágenes, o aparatos neumáticos (Air Flow) en los que se determina el diámetro

promedio en función de la resistencia que ofrece una cantidad standard de lana al flujo de aire; éstos últimos no permiten estimar variabilidad en diámetro promedio de las fibras.

Cuando la finura se mide objetivamente, se la expresa en micrones (µ). Las normas IWTO (International Wool Textile Organisation) 28-98, 12-98, 8-97 y 47-98 establecen estándares para la medición de finura utilizando Air Flow, Sirolan Laserscan, microproyección y analizador de diámetro a fibra óptica (OFDA), respectivamente.

Subjetivamente, a través de la apreciación visual de la frecuencia de

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nutricional (porque se producen fibras más gruesas y de mayor longitud) pero la frecuencia de ondulaciones permanece aproximadamente constante.

Cuando la finura se estima subjetivamente se la expresa en escalas arbitrarias que varían entre países.

La escala Bradford (Tabla 1), desarrollada en el Reino Unido, es una de las más antiguas en uso. Su unidad (el ‘count’) corresponde al número de madejas de hilo de 560 yardas (1 yarda = 0,914 m) que se obtienen al hilar hasta su límite y en un proceso estandarizado de retorcido, una libra (0,454 kg) de lana peinada.

Tabla 1. Equivalencia aproximada entre las escalas Bradford y Argentina y una escala orientativa de frecuencia de ondulaciones

Bradford Argentina

Número de ondulaciones por pulgada

80’s Extra fina 18

70’s Super fina 16

64-70’s

Fina 12-13

64’s

60-64’s

Prima 10-11

60’s

58-60’s Prima/Cruza fina 1 9

58’s Cruza fina 1 8

56-58’s Cruza fina 1/2 7

56’s Cruza fina 2 6

50-56’s Cruza mediana 2/3 5

50’s Cruza mediana 3 4

48-50’s Cruza mediana 3/4 3-4

48’s Cruza gruesa 4 3

46’s Cruza gruesa 5 2

40-46’s Cruza gruesa 6 1

36’s - 0

El número de fibras que integran una hebra que se procesa hasta el ‘límite del hilado’ es de aproximadamente 20. Por lo tanto, es esperable que el count

constituya un buen estimador del diámetro promedio ya que cuanto menor sea el diámetro de las fibras, mayor será el count y viceversa. La correlación entre esas variables es aproximadamente – 0,8.

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probable que esa industria trabaje con un título cercano a 1:25000, es decir, muy por encima del límite del hilado representado por el count.

Tabla 2. Escala aplicada en USA con límites métricos para diámetro promedio y variabilidad (US Department of Agriculture, 1966)

Grados

Límites de diámetro promedio (µ)

Límite de desvío standard (µ)

Más fino que 80’s menos de 17,70 3,59

80’s 17,70 – 19,14 4,09

70’s 19,15 – 20,59 4,59

64’s 20,60 – 22,04 5,19

62’s 22,05 – 23,49 5,89

60’s 23,50 – 24,94 6,49

58’s 24,95 – 26,39 7,09

56’s 26,40 – 27,84 7,59

54’s 27,85 – 29,29 8,19

50’s 29,30 – 30,99 8,69

48’s 31,00 – 32,69 9,09

46’s 32,70 – 34,39 9,59

44’s 34,40 – 36,19 10,09

40’s 36,20 – 38,09 10,69

36’s 38,10 – 40,20 11,19

Más grueso que 36’s más de 40,20 -

Obviamente, el count de una lana sólo se conoce cuando se la hila. Sin embargo, es habitual estimar visualmente el count (fundamentalmente en base a estimar la frecuencia de ondulaciones), tal como ocurre con la apreciación visual del

diámetro. La correlación entre frecuencia de ondulaciones y count es

similarmente baja, por lo que el proceso resulta en una pobre estimación del verdadero count. Como ejemplo, lanas con 10 ondulaciones por pulgada deberían tener unos 25 µ de diámetro y corresponderles un count de 60’s. Sin embargo, es habitual que lanas con 10 ondulaciones por pulgada sean de 20µ o 28µ, o que rindan como 70’s o 56’s al hilado.

La escala argentina (Tabla 1) es una copia más o menos textual de una escala francesa más antigua y, aunque algo menos completa que la británica, cumple similar función para estimaciones subjetivas. La escala utilizada en USA (Tabla 2) data de 1966 y establece límites para la finura promedio y su variabilidad. Otras escalas de uso tradicional pueden consultarse en Ryder y Stephenson (1968).

Sintetizando:

• La determinación objetiva del diámetro de la lana requiere de la utilización de algún tipo de equipo.

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• El count es una unidad objetiva del rinde textil de una lana, no de su finura.

• Como el rinde textil es fuertemente influenciado por el diámetro medio de la fibra que se procesa, el count puede operar como una medida subjetiva indirecta de la finura de una lana.

• Tanto el count como la finura promedio de la lana se estiman subjetivamente a partir de una apreciación visual fundamentalmente basada en la frecuencia de ondulaciones. Ambas estimaciones son similarmente pobres.

• Cuando la finura se estima subjetivamente, se la expresa en escalas arbitrarias que no se corresponden matemáticamente con escala objetiva alguna.

Longitud

La longitud de las mechas puede estimarse subjetivamente o determinarse en forma objetiva. La norma IWTO-30-98 establece el standard internacional para la determinación objetiva de esta característica.

La longitud de la mecha limita el destino industrial de una lana. En general, lanas de menos de 30 mm de longitud no pueden peinarse y se destinan a ‘carda’ dando origen a hilos y tejidos (únicamente de punto) de inferior calidad. Por encima de los 30 mm, aún existen diferencias asociadas al tipo de maquinaria que debe disponerse para poder procesar lanas de peine ‘cortas’ (i.e. entre 30 y 60 mm).

Desde el punto de vista industrial no sólo interesa la longitud promedio de las mechas sino también la variabilidad de esa longitud entre fibras individuales. La menor variabilidad en longitud favorece un menor número de roturas durante el hilado, mayor uniformidad de éste, y telas de mejor calidad. La forma de las mechas es un buen indicador de variabilidad en longitud de las fibras. Mechas de forma prismática indican uniformidad, mientras que mechas de forma cónica o piramidal son indicadoras de desuniformidad en longitud.

Medulación

La medulación es una característica indeseable en las lanas destinadas a la confección de vestimenta porque origina problemas en el teñido (las fibras meduladas adquieren tonalidades diferentes).

El grado de medulación que presenta un vellón puede apreciarse:

• A simple vista, ya que las fibras meduladas son lacias y opacas.

• Utilizando un microscopio, debido a que las regiones huecas que ocupan el eje de la fibra aparecen de color oscuro.

• Mediante la prueba del benceno (C6H6). Si se sumerge una muestra de lana

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Las normas IWTO-8-97 e IWTO-57-98 establecen estándares para la

determinación del número de fibras meduladas utilizando microproyección o mediante medición de opacidad con un analizador de diámetro a fibra óptica (OFDA), respectivamente.

Resistencia a la tracción

La resistencia a la tracción puede apreciarse subjetivamente, sometiendo a tracción manual una pequeña mecha. En forma subjetiva se distinguen, en general, 3 tipos de lanas: firmes, débiles y quebradizas.

Las lanas débiles presentan escasa resistencia a la tracción en cualquier punto de la mecha. Se originan por factores que afectan la estructura química de las fibras y resultan de escaso a nulo valor comercial.

Lanas quebradizas son las que presentan un sector definido de baja resistencia a la tracción (i.e. ‘quiebran’ en un punto definido). Se originan generalmente en factores que afectan el diámetro de la fibra durante una etapa definida de su crecimiento (e.g. lactancia en ovejas). Su valor comercial diminuye dependiendo de la posición del punto de rotura. Si el estrangulamiento de la fibra se ubica en una posición central, una lana originalmente apta para peinar puede pasar a clasificarse como de carda.

La resistencia a la tracción se cuantifica objetivamente mediante diversos aparatos basados en el principio del dinamómetro. En laboratorio puede

determinarse asimismo el punto de rotura y las proporciones y longitudes de fibra promedio resultantes de la rotura.

La norma IWTO-30-98 define el standard internacional para la determinación objetiva del grado de resistencia a la tracción y punto de rotura. La resistencia a la tracción se expresa en newtons/ kilotex, es decir, en unidades de fuerza en relación a unidades de densidad lineal (kilotex = peso de la mecha × rinde/ largo de la mecha). La posición de rotura se determina por proporcionalidad de pesos una vez traccionada la muestra hasta producirse su rotura.

Rendimiento al lavado

El rendimiento al lavado expresa (en %) el peso de lana Iimpia (i.e. libre de

suarda, tierra, y cualquier otro material que se remueva con el lavado) que puede obtenerse de una unidad de masa de lana sucia.

La norma IWTO-19-98 establece el standard correspondiente. Éste requiere una cuantificación previa de la base lana y de la base materia vegetal.

La base lana representa el peso de las fibras secas, libres de toda impureza, expresado en porcentaje con respecto al peso de la muestra de lana sucia.

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El contenido de lana limpia es la cantidad de fibra corregida a un 2,27 % de contenido de cenizas y extracto alcohólico, y un contenido de humedad standard (‘Regain’) del 17 %:

Contenido de lana limpia con 17 % de Regain (%) = Base Lana (%) × (100/97,73)

× (117/100) = Base Lana (%) × 1,1972

El rinde de lana lavada es el peso seco de las fibras y el material vegetal

remanente del lavado, expresado como porcentaje del peso sucio, corregido por cenizas y extracto alcohólico y contenido de humedad standard del 17 %:

Rinde de lana lavada con 17 % de Regain (%) = (Base Lana (%) + Base Materia Vegetal (%)) × 1,1972

Cuando el rendimiento al lavado se estima subjetivamente mediante apreciación visual, se lo expresa en porcentaje. La calidad de esta estimación es sumamente variable y suele depender muy fuertemente de la experiencia anterior del

clasificador con lanas de diferente origen, i.e., depende de la memoria del clasificador tanto como de una auténtica habilidad para estimar rendimiento ‘a ojo’. Es probablemente la característica más conflictiva para estimar

subjetivamente.

Contaminación con sustancias vegetales

Muchas sustancias vegetales se adhieren a los vellones. Entre éstas son comunes los frutos (‘semillas’, en la jerga del negocio) de flechillas (Stipa sp.), alfilerillos (Erodium sp.), cola de zorro (Hordeum leporinum), rosetas (Cenchrus sp.), tréboles de carretilla (Medicago sp.), abrojos (Xanthium sp.), etc.

El grado de contaminación con sustancias vegetales puede determinarse objetivamente como se describió más arriba (i.e. determinando ‘base materia vegetal’, norma IWTO-19-98) o subjetivamente, utilizando escalas arbitrarias.

Una escala subjetiva común en la comercialización de lanas en Argentina consta de 4 clases:

• lanas limpias, o sin ‘semillas’

salpicadas, o con menos de 5 % de ‘semillas’,

con semillas, con más de 5 pero menos de 10 % de ‘semillas’ y

semilludas, con más de 10 % de ‘semillas’.

Los porcentajes de ‘semillas’ de referencia son arbitrarios (se refieren

aproximadamente a la impresión visual que causan las ‘semillas’ por unidad de superficie) y no se refieren a la proporción en peso del contenido de

contaminantes vegetales.

Rendimiento al peinado

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sucia. Uno de los más difundidos es el rendimiento al peinado Schlumberger seco. Su valor se expresa como porcentaje sobre lana sucia y, al igual que el rendimiento al lavado, es afectado por la cantidad de contaminantes (suciedad, materia vegetal) y suarda de la muestra de lana. Otros factores importantes que afectan su medición son la resistencia a la tracción (porque las fibras que se cortan reducen el rendimiento) y el largo de las fibras (porque fibras cortas también reducen el rendimiento). Como resulta fácil deducir, el rendimiento al peinado tiene valores cercanos, pero siempre inferiores, al rendimiento al lavado.

El ‘rinde al peine’, como se lo llama vulgarmente, y la finura son, generalmente, los más importantes determinantes del valor comercial de una lana.

Color

El color real de fibras de lana individuales puede variar de blanco a negro pasando por diversos tonos de marrón y gris. Por su facilidad para ser

coloreadas al tono deseado, las lanas más blancas son las que logran mejores precios.

El color aparente que presentan los vellones blancos o sus partes puede variar desde el blanco a toda una gama de amarillos y blancos grisáceos y aún otros colores. Esas tonalidades pueden originarse en secreciones cutáneas normales (e.g. suarda muy coloreada), enfermedades provocadas por bacterias u hongos, utilización incorrecta de productos químicos o de uso veterinario (e.g. sulfato de cobre usado en baños podales, fenotiazina aplicada como antiparasitario

interno), pigmentación de las fibras por repetido contacto con orina y heces (especialmente en hembras), etc. Dependiendo de su origen, la coloración

aparente puede desaparecer durante el lavado (e.g. cuando se trata de suarda).

La presencia de fibras pigmentadas en vellones blancos (provenientes de manchas o lunares de color real diferente al blanco, o debidas a coloración aparente pero permanente, por efecto de algún factor ambiental) desvaloriza el producto debido a que las fibras pigmentadas adquieren colores o tonalidades diferentes durante el teñido.

Existen varios estándares internacionales relacionados a la determinación del color. La norma IWTO-56-99 establece un estándar de clasificación de lana sucia de acuerdo a color aparente. La norma IWTO-35-99 lo hace para slivers de tops y la IWTO (E) 14-97 regula la determinación del grado de amarillamiento

utilizando colorimetría.

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Suavidad

Se aprecia al tacto, subjetivamente. Una mayor variabilidad del diámetro de las fibras generalmente se traduce en una sensación de mayor aspereza. En lanas finas se mide en forma objetiva el porcentaje de fibras que superan los 30 µ en una muestra. Ese valor se denomina ‘índice de picazón’ y pretende estimar la mayor o menor suavidad que se apreciará en la prenda terminada. No hay escalas ni normas internacionales establecidas para determinar suavidad o aspereza.

Otras determinaciones de laboratorio tales como rinde al peinado Schlumberger seco, rinde al peinado Noble seco, rinde al peinado Noble en aceite, rinde al lavado limpio japonés, etc. aportan información adicional sobre potenciales propiedades textiles de un lote de lana. Sin embargo, una vez conocidas las características consideradas precedentemente, su importancia en la

determinación del valor de una lana es relativa y/o puntual.

Relación entre cantidad y calidad de lana producida

Una vez conocidos el rendimiento al lavado y el grado de contaminación con substancias vegetales, es posible calcular el peso de vellón limpio (PVL)

producido por un individuo. El PVL puede expresarse entonces como el producto de dos componentes, la superficie productora de lana (S) y el peso de la fibra producida por unidad de superficie. Este último componente puede, a su vez, expresarse en función del número de folículos por unidad de superficie

productora de lana (o densidad folicular, δF), el diámetro promedio (d) y la

longitud promedio de las fibras (l), el peso específico de la lana (pe) y una constante (K) cuyo valor dependerá de las unidades en que se expresen los componentes de la expresión:

PVL = S ×δF × d2 × l × pe × K

Si S se expresa en cm2, δF en folículos por mm2, d en micrones, l en cm, y pe en

gramos por cm3, entonces K debe valer 10-9π/4 para que el PVL quede expresado en kg.

Resulta evidente de la expresión desarrollada que la cantidad y calidad de lana producidas por un individuo están necesariamente relacionadas. Para un

individuo maduro, la superficie productora de fibra y la densidad folicular pueden considerarse constantes, al igual que el peso específico de la lana que produce. Variaciones en el PVL se deberán, entonces, a variaciones en el diámetro

promedio de las fibras o en su longitud y ambas características contribuyen a determinar el valor textil de una lana.

Referencias

Figure

Tabla 1.  Equivalencia aproximada entre las escalas Bradford y Argentina y  una escala orientativa de frecuencia de ondulaciones

Tabla 1.

Equivalencia aproximada entre las escalas Bradford y Argentina y una escala orientativa de frecuencia de ondulaciones p.2
Tabla 2.  Escala aplicada en USA con límites métricos para diámetro   promedio y variabilidad (US Department of Agriculture, 1966)

Tabla 2.

Escala aplicada en USA con límites métricos para diámetro promedio y variabilidad (US Department of Agriculture, 1966) p.3

Referencias

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