REPRESENTACIONES SOCIALES SOBRE LA MUERTE: MIRADAS DESDE EL
SENTIDO COMÚN COMO SISTEMA CULTURAL
UNA PERSPECTIVA DE LO TANATOLÓGICO
(Ya no se muere como antes)
NELSON ELIECER ROA SANCHEZ
UNIVERSIDAD DISTRIAL FRANCISSCO JOSÉ DE CALDAS
FACULTAD DE CIENCIAS Y EDUCACIÓN
MAESTRÍA EN INVESTIGACIÓN SOCIAL INTERDISCIPLINARIA
Línea de Imaginarios y Representaciones Sociales
Bogotá, D.C.
REPRESENTACIONES SOCIALES SOBRE LA MUERTE: MIRADAS DESDE EL
SENTIDO COMÚN COMO SISTEMA CULTURAL
UNA PERSPECTIVA DE LO TANATOLÓGICO
(Ya no se muere como antes)
NELSON ELIECER ROA SANCHEZ
Trabajo de grado para optar al título de Magister en Investigación Social Interdisciplinaria.
Director: HECTOR JOSE LARA
UNIVERSIDAD DISTRIAL FRANCISSCO JOSÉ DE CALDAS
FACULTAD DE CIENCIAS Y EDUCACIÓN
MAESTRÍA EN INVESTIGACIÓN SOCIAL INTERDISCIPLINARIA
Línea de Imaginarios y Representaciones Sociales
Bogotá, D.C.
TABLA DE CONTENIDO
Resumen………4
Introducción……….……….5
Capítulo 1. Perspectiva de la muerte en las ciencias sociales………8
1.1 El sentido común como sistema cultural ………..11
1.2 La muerte como construcción social………....……..12
1.3 Un espacio de lo tanatológico ………...17
Capítulo 2. La representación social de la muerte……….………..20
2.1 Pregunta de Investigación ……….…………22
2.2 Objetivos de la Investigación ……….………..22
2.2.1 Objetivo General ……….……..22
2.2.2 Objetivos específicos……….………….………22
2.1.3 Metodología……….………..22
Capítulo 3. Breve reseña de la muerte en occidente, desde la investigación de Philippe Ariès.27 Capítulo 4. Una muestra sobre las representaciones de la muerte……….………….37
4.1 Aspectos enunciativos provenientes del discurso……….47
Conclusiones……….………..51
Resumen
La presente investigación estudia las representaciones sociales sobre la muerte desde el sentido común como sistema cultural mediante la pregunta directa: ¿Qué significado tiene para usted la muerte? Con los participantes se busca no establecer una intencionalidad investigativa acogiendo un principio de universalidad de la propia experiencia, lo que enriquece los resultados ampliando su acervo con la exuberancia de la cotidianidad. A esta investigación le subyace la idea de aportar a una perspectiva tanatológica como categoría emergente del estudio social que fragüe la
conformación del estamento formal de la Asociación Colombiana de Tanatología.
Absctract
The present investigation studies social representations about death from common sense as a cultural system through the direct question: What does death mean to you? With the participants it is sought not to establish an investigative intentionality accepting a principle of universality of the own experience, which enriches the results extending its acquis with the exuberance of the daily life. This research is based on the idea of contributing to a tanatological perspective as an emerging category of social study that shapes the conformation of the formal establishment of the Colombian Association of Thanatology.
Palabras claves
Introducción
El presente documento informa sobre los resultados relacionados con el proceso investigativo realizado en el marco del desarrollo del requisito de grado establecido en la Maestría de Investigación Social Interdisciplinaria, su interés comprende indagar actualmente sobre las representaciones sociales de la muerte, la ubicación de los participantes es en la ciudad de Bogotá durante el postremo bimestre del año 2018 y se recolectó en diferentes sectores de la ciudad. Para la identificación de los sujetos no se estableció un parámetro común entre ellos, sin distinción de oficio, edad, genero, nivel de formación o procedencia, buscando de esta manera acceder a una cotidianidad y a una idea general desde la pregunta de qué significados o imágenes de la muerte han andado en la mente social de los sujetos habituales, esta intención manifiesta una mirada en el sentido común que no media desde una ideología propia, no se pretende integrar desde una pertenencia de grupos para poder reflejar la realidad, el relato es abierto sin estar dirigido por un contexto medianamente especifico. Tal vez, desde un lugar cono es el presupuesto de la universalidad sobre la experiencia de la muerte, su interpretación y la autoridad intrínseca que le representa, desnaturalizando imaginarios y discursos hegemónicos y reconociendo la producción de los sujetos en la representación.
Su distinción y sugestión se origina a partir de la trayectoria de experiencias durante el ejercicio profesional en la organización educativa y la implementación de proyectos de
La recolección de información se desarrolló mediante el diligenciamiento de cuatrocientas encuestas, con aplicaciones en físico (papel) y en forma electrónica, donde mediante la idea de la muerte se recolectó material susceptible de interpretación, este atravesado en la representación en forma directa por la vida cotidiana, tal como lo refiriera Schutz como la activación del acervo de conocimiento en el dominio de una situación específica y acerca del rol que desempeñan las estructuras de significatividad en esa activación. En el análisis de la información se recuperan ideas o sentimientos que despierta la muerte, con el objetivo de identificar representaciones de las experiencias de los sujetos ante la muerte.
En este documento se hace un recorrido por la concepción sobre la muerte en forma de reseña desde el trabajo investigativo del autor francés Philippe Ariès, El hombre ante la muerte, donde se estudia la cultura funeraria en occidente después de la caída de Roma, presentando a la muerte como fundamental en la construcción de la sociedad. Este capítulo tiene como propósito ambientar sobre el tema central y brindar datos puntuales sobre la transformación de la
concepción de la muerte domesticada y muerte salvaje como premisa sobre la interpretación y comprensión del carácter proscrito que se tiene de ella en occidente.
Una perspectiva de lo tanatológico, como aparte en la presentación de este informe busca aproximar a este concepto como un área emergente donde el conocimiento que le circunda y proveniente de diversas ciencias establece una intensión de acuñar una serie de dominios conceptuales propios de la muerte y de su amplia tradición en la sociedad. Es importante mencionar que durante el desarrollo de este trabajo se identificó que en diferentes países la
vislumbra como un campo de producción y desempeños denominado Asociación Colombiana de Tanatología, con cuatro áreas de gestión, la investigación, la formación, la asesoría y la
Capítulo 1
Perspectiva de la muerte en las ciencias sociales
La simbolización de la muerte y su manifiesta tradición en la representación del hombre se ha instaurado a través de la historia desde diversas perspectivas, algunas como las relacionadas con miradas salutogénicas, sociales y culturales, las cuales han sido centro de preocupación de los sujetos y de la producción de significado qué, al no estar establecidas en un estamento formal, han explicitado un extenso ámbito de modos simbólicos alrededor de esta. Desde esta reflexión y sumando al argumento expuesto, en la actualidad se identifica su ausencia en la cotidianidad y se expone a lo exclusivamente contingente u oculto, la muerte como significado social se proscribe, su idea en muchas ocasiones contextuales o mediáticas termina desprovista de sentido, es más oculta que expuesta, la muerte como categoría no es un asunto de común tramite de los sujetos. Robert Redeker (2018), afirma que los hombres y mujeres contemporáneos ya no se sorprenden con la muerte, a tal punto que prefieren arrumarla en el cuarto de atrás, en el de los objetos en los que la mayoría no decidió pensar, acostumbrándose a cambiar la palabra “morir” por “partir”.
Abordar el significado de la muerte es uno de los asuntos más complejos ya que vincula todo un arraigo de emociones, creencias y prácticas que marcan una introspectiva hacia algo sacrílego, es posible identificar la muerte como parte de la historia y de la forma de vida en un entorno social, cultural y económico determinado (Vivante, 1978:115). La fascinación con la muerte se extiende mucho más atrás en la historia humana, a través del tiempo, la gente ha tenido obsesiones con la muerte y todo lo relacionado con ella. Más allá de sus implicaciones
biológicas, la muerte refiere a un concepto construido cultural y socialmente.
elaboración de su conflicto propiamente humano existencial. Estas prácticas referidas derivan dominios de saber, de los cuales se constituyen en nuevos objetos y conceptos, pero en lo privativo conforman sujetos impregnados de una historia y una verdad histórica, sobre cómo se elaboran estos dominios a partir de la práctica social.
Comprender los modos como se produce la representación y como las relaciones de estos sujetos son movilizadas por el orden de lo que significa la muerte y la vida, presenta una pregunta por ese vínculo, por esa configuración de subjetividades que logran constituirse como formas instituidas del sujeto social. En Norbert, E (1985). “La muerte es un problema de los vivos. Los muertos no tienen problemas. De entre las muchas criaturas sobre la Tierra que mueren, tan sólo para los hombres es morir un problema”.
La muerte es un arquetipo de la cultura, considerado a través de los documentos de la historia puede ser reconocido bajo la forma y significaciones idénticas. (Cuatrecasas, J. 2002-199) es entendido como una pulsión o instinto, precisamente, el referente a la muerte. Este se configura inconscientemente como un "símbolo abstracto” al que subyace un patrón de creencias específicas instauradas en nuestra psique dentro de una instancia particular denominada por el psicoanalista Carl Gustav Jung como "Inconsciente Colectivo”, y por tanto, opera a nivel ideológico y cultural.
Por otra parte, la conformación de un estado de lo tanatológico como un elemento de constitución emergente de una representación alternativa, centra su práctica, a modo de comprensión, en el orden de lo simbólico, es particular y va más allá de las implicaciones
y lo esperado para la tramitación y la elaboración de su conflicto. A modo de relato y exposición de la muerte como arquetipo general no por lo dogmático sino por lo simbólico e introductorio, se expone el siguiente texto:
Para Trossero (2003), en forma de crónica, el “maestro” se dirige a la viuda en el funeral de su esposo, a la interpelación de ella:
La vida tiene el sentido que tú le das. Y el sentido que le das a tu vida, incluye el que le das a tu muerte. Tú debes decidir para qué morirás, si quieres saber para qué vives
Pero, Maestro – suspiró la mujer – ¿y si todo se acaba con la muerte?
Si fuera así, tu esposo no se enteraría para sufrirlo, y tampoco lo padecerás tú cuando mueras. Pero si no todo se acaba, sino que todo recomienza en la plenitud de la felicidad, ¿por qué no eliges vivir en la alegría esperanzada? Con un dejo de acentuado dolor y de no disimulada irritación, le replicó la mujer:
¿Pero quién me asegura que todo ha de seguir mejor, después de la muerte?
La misma autoridad que te asegura, que todo termina con la muerte. ¿Me comprendes? ¡Esa autoridad eres tú!
El sentido, es del orden de lo que le representa, distingue sobre una trascendentalidad de la vida, una superación de la muerte a partir del intercambio simbólico que se da y de la sobre
naturalización del poder decidir para que se muere si se sabe para que se vive.
El intento de conocer, en la medida de las posibilidades, otras sociedades fuera de la nuestra, sean presentes o pasadas, fundamenta una distinción de representación del otro, esta no se da desde la disyuntiva, nosotros y ellos, exhorta en la dimensión de no tomar como única e inédita la propia representación, como la única buena, razonablemente, verdaderamente humana y las representaciones de los demás como desviaciones. Se atribuye sentido a lo ajeno y extraño permitiendo reconocer otras formas de integrar la realidad, un mundo de diversas
representaciones, que en el caso de la tanatología y de la muerte son diversas históricamente y actuales. Se accede a las otras realidades desde la ontología, desde cómo se reconoce el ser social.
emergente, o a través de una genealogía que explique la constitución de discursos, dominios de objetos, sin tener que hacer referencia a un sujeto que puede ser trascendente en relación con el campo de los acontecimientos o recorridos en su semejanza vacía durante todo el curso de la historia. La verdad expuesta, de su búsqueda a través de la espiritualidad, reduce a las
características de transformarse a sí mismo, la conversión del sujeto es la apuesta para conocer. Nadie nos enseña a morir, ni nadie nos intenta iniciar desde niños en los diversos significados de la muerte, adentramos sobre la experiencia a través de la transformación para poder tener acceso a la verdad, reconociendo en nosotros mismo a través de los actos de conocimiento, que nos expone en el trámite de lo tanatológico o de la experiencia de la vida y de lo que rodea la muerte.
Distinguir en la representación sobre el asunto de lo tanatológico, como categoría emergente, que desde el sentido de las imágenes de lo común aborda el comprender e interpreta los textos cotidianos, se convierte en lo tanatológico en el campo de la muerte, atribuye sobre circunstancias que rodean lo mortuorio, la experiencia de quienes la rodean, el dolor
experimentado por los seres queridos de los fallecidos y actitudes sociales más grandes hacia la muerte como ritual y la conmemoración.
1.1 El sentido común como sistema cultural
En Geertz, C. (1999-96). El análisis del sentido de lo común, a diferencia de su puesta en práctica, debe pues empezar en por redibujar esa distinción difuminada entre la aprehensión de la objetiva de la realidad –o como quiera definirse lo que aprendemos exactamente e
interpretación se configura en la historia en las que interactúan las experiencias humanas. El horizonte se conforma al margen del pasado, por tanto no existe un horizonte del presente
propiamente, comprender es el proceso de complejización de estos horizontes y de la tradición, el conocimiento, en este sentido pleno, permite al sujeto afirmarse frente al medio y no ser una representación exclusivamente de un orden social exterior a él.
1.2 La muerte como construcción social
La vida ha expandido sus límites, y esto ha llevado a que la muerte haya ampliado sus derivaciones, ahora la gente se desvela más por ella, o se preocupa más en como llegarán a “sus últimos años”. Los vaivenes, ese vivir al borde del abismo, esa inestabilidad congénita con la que se vivía en el pasado, ha sido sustituida por una especie de máscara de seguridad que es la
medicina moderna.
Pues no es lo mismo tener una idea abstracta que alguna vez moriremos y la de saber realmente los límites de nuestra vida, y esto sucede cuando ese nuevo dios que juega con la vida y muerte de los humanos “no tiene solución” para nuestros padecimientos. Nuevas enfermedades, conocimientos más profundos de nuestro organismo, anatomía, límites físicos, psicológicos y espirituales, han hecho que el cuerpo pueda llegar a tener tiempo de caducidad.
Se ha modificado la agonía del moribundo, aquel al que el sacerdote le daba la
extremaunción; ahora la agonía puede ser más larga (personas han estado años en estado de coma inducido) pero por mucho menos dolorosa: se ha paleado el dolor del enfermo pero se ha
Recreando sobre los modos del sujeto, acontece en la representación social y en el sentido de la muerte ideologizada, lo que para el colectivo se afronta sobre la muerte, no nos formamos para ella, es exclusivamente para la vida, morir tiene un significado en un sentido nefasto, las percepciones que se conducen desde la muerte van conformando subjetividad de lo inevitable, lo trágico, tan doloroso de explicar que se proscribe o se ideologiza en eternidades o en sacrificios por el trascender. Morir como tantas otras cosas de la vida se transforma en un imaginario, una percepción, que se va resinificando en el camino, con los años; no se enseña formalmente en la educación de familia o en la escuela a morir, ni se intenta voluntariamente enfrentar desde niños a los diversos significados de la muerte, pero está ahí en la cotidianidad. Al reflexionar sobre estas tensiones entre la vida y la muerte, se desencadena una batalla ideológica que desemboca en aspectos hegemónicos de la cultura, donde los subjetivo a partir de la coherencia con las
comunidades de sentido, evidentemente hay fugas, probablemente reguladas por el sentido, que en su dualismo deniega sobre el sinsentido, estructura coexistente para la existencia de ese mismo.
Dicen, Berger, P., y Luckmann, T. (2012), “Todas las legitimaciones de la muerte deben cumplir la misma tarea esencial: capacitar al individuo para seguir viviendo en sociedad después de la muerte de otros significantes y anticipar su propia muerte con un terror que, al menos, se halla suficientemente mitigado como para no paralizar la relación continua de las rutinas de la vida cotidiana. Puede advertirse fácilmente que una legitimación semejante resulta ardua de conseguir, como no sea integrando el fenómeno de la muerte dentro de un universo simbólico.
En el significado sobre la muerte, los sujetos afrontan una “embestida” destructiva que lacera y maltrata al individuo, lo lleva a experimentar una resignificación de su sentido de vida mediado a través de la vivencia del duelo, diferentes connotaciones, representaciones e
vale de diversos modos de afrontarlo, pero que en su magnitud busca encontrar un sentido para poder abordar una vida “vacía”, llena de recuerdos, objetos y “deudas” emocionales que se hacen en cada momento más demostrativas y obstaculizan el poder abordar nuevas situaciones, el sentido de vida se desvanece, se considera la apatía, el encerramiento, el llanto sin cesar, la rabia, un sinfín de emociones y estados mentales que llevan al individuo a un momento en el que todos sus cercanos coinciden, en que la intersubjetividad demanda, pero que duele decir y afrontar, y ya, sin fuerzas reales y solo con ese último destello de la extinta voluntad férrea queda un indecible “hay que seguir”, una resignificación de la vida nuevamente como único absoluto en una ideología que nos demanda lo vital, lo dinámico, una estrecha relación entre el imaginario y la ideología. Es el símbolo el que permite la mediación social, tal vez el que fortalece es hay que seguir, y que expone claramente como lo subjetivo apropia un sentido. En un significado ante la muerte, esta se afirma en el volver a vivir, se representa ante otro nuevo y afronta la contingencia, al encontrarse en un sentido complejo de la vida y de la muerte.
Proponiendo una perspectiva de la subjetividad como una forma de la conformación de lo tanatológico, la concebimos como aquella que es susceptible de un estudio sistemático no
reducible a un materialismo cientificista, en oposición a orientaciones naturalistas que consideran sobre la relevancia de investigar al respecto y proponiendo un método intersubjetivo para el estudio de la misma, en oposición al concepto de ser analizada en términos de los determinantes sociales rescatando las características de experiencia fenoménica. La noción de imaginario, adoptada se relaciona con la idea de los rasgos irreductible-mente subjetivos de la experiencia o conciencia fenoménica, desde esta idea se notan las preguntas epistemológicas sobre los métodos más adecuados estos desde las posturas que preservan la irreductibilidad del carácter fenoménico de la conciencia como algo privado, inefable e indubitable y por otro lado las que buscan
La mirada contemporánea precisa de un margen de flexibilidad que reconozca la existencia de múltiples lógicas involucradas en los modos de asumir y de pensar el mundo; el predominio del saber científico cada vez se pone más en duda, como única fuente de
conocimiento para dar explicación o solución a las crisis que agobian a la sociedad actual. A la vez se pone en duda la mirada homogénea, construida históricamente como imaginario de ciencia occidental, surgen nuevas y diversas posibilidades de interpretación y actuación. En la medida que la producción teórica se ve exigida a realizar una comprensión cada vez más compleja del poder y de la dinámica social, se caracteriza por una tendencia que acentúa un sentido analítico en la reflexión, y las propuestas específicas orientadas a la acción directa cada vez son más escazas y se inscriben a emplazamientos singulares.
La especie humana es la única para la cual la muerte está presente durante la vida, la única que representa la muerte mediante ritos funerarios y también la única que cree en una vida
postmorten, en la resurrección o en la reencarnación. Históricamente es posible rastrear el
tratamiento que las diversas culturas y etapas del desarrollo social le han otorgado a la muerte. Se la conceptualiza desde su significado socio-psíquico, simbólico y representacional que trata de comprender y proveer de sentido al hecho inevitable del fin de la vida. Morin (1970). “En nuestra cultura occidental la muerte ha experimentado cambios y modificaciones en la manera de ser concebida y vista.” (Aries. 1982:94) El ser humano, sabe que su vida física y terrestre en un momento determinado se acabará. Este pensamiento, que cuenta con la gran duda del cuándo y del cómo la vida se extinguirá por el advenimiento de la muerte, ha marcado hondamente el espíritu humano en el transcurso de su desarrollo. La muerte ha sido por definición: “el cese de la vida”, “culminación”, “fin”, “extinción”, “destrucción”, “ruina del cuerpo”. Pero las
han influenciado y contribuido para que la muerte no sea vista sólo como el cese de la vida física, sino también como el paso a otra vida...” (Vovelle. 1985:66).
La muerte es la muerte del otro y la proyección de la experiencia de la propia muerte, ante esta se encuentra el sufrimiento de la familia, la ansiedad del moribundo, la intersubjetividad en torno de ella, diversos ordenes culturales relatan su sentido. La muerte nos recuerda un sentido de finitud, una alarma sobre la existencia, sobre los propósitos y afectos otorgados, una realidad que se diluye en una cotidianidad superflua que olvida o rechaza el extremo dolor, solo excepto en el morbo del apreciarlo, muchas veces como espectadores sin distinción entre lo solidario, lo público o el placer primario entre el desplazamiento y la condensación, estos como mecanismos intrapsiquicos de sustituir la realidad.
De aquí, el sustento de la representación de la muerte como aspecto estructural, se conforma una ideología hegemónica, una cultura que ramifica hacia lo dicotómico, la vida o la muerte, y lleva a la reflexión por la ideologización hacia la muerte, el derrumbamiento de imaginarios o la trascendencia del sentido, de la ruptura o utopía entre la ideología y el
imaginario. La concepción de la ideología, se impone valiéndose del imaginario, el conjunto de símbolos, códigos, imágenes, discursos y prácticas se resignifican en la construcción simbólica del ritual con una Intencionalidad interactiva, la Cultura se afirma como producto de sus tramas simbólicas en una sobreidealización de la vida y el reconocimiento de la muerte como el
principio contrario, la subjetivación de la muerte y la vida acontece en una buena parte en el otro inocuo y silencioso.
naturalmente, altamente susceptible a la artificialidad y desvinculación de la perdida identitaria, incluso antes de morir.
Lo intersubjetivo con el otro, retoma formas que integran concepciones sobre la trascendencia o la finitud del ser, sobre una ontología amplia multicultural, enraizada y en emergencia. Asuntos que en el día a día transforman prácticas, mecanismos y dispositivos de muerte que abordados desde el control y la norma establecen aspectos de lo jurídico y lo legal, lo salutogenico implica fórmulas de alto desarrollo en tanto la promoción y la prevención de la enfermedad y el trauma, el sobrepasar el borde del estado físico de muerte sigue siendo un ideal de individuos, un insospechado que atrae y deleita para muchos.
La representación de la muerte está situada a lo largo de su vida, la determina. Así, se la puede conceptualizar como “un suceso biológico, un rito de paso, algo inevitable, un suceso natural, un castigo, extinción, absurda, separación, reunión, un tiempo de juicio. Estar muerto es un concepto sin contenido, el límite impide cualquier tipo de experiencia en la muerte al no continuar la vida bajo forma alguna. De aquí la forma en que los individuos enfrentan la
paradójica experiencia, no puede representarse como una realidad que le afecta. De esta manera un modo de subjetivación, estaría delimitado desde lo inmaterial de la experiencia de la vida, la idea esta traspuesta sin un reflejo.
1.3 Un espacio de lo tanatológico
los ajustes que cada modo configura al sentido de la vida y de la muerte con el objeto de
garantizar su propia reproducción.La constitución de un espacio tanatológico determinado desde modos de subjetivación del orden tecnológico, involucra un realidad virtual sin referente real, una impropiedad de lo físico, que contiene la ausencia del oxígeno, la perdida de la conciencia, la baja de los signos vitales, su simulación no está mediada bajo la angustia y exclusivamente solo sobre el performance de esta experiencia. Cómo acceder al espacio tanatológico desde las prácticas de duelo, la ritualidad el tránsito hacia un etéreo existente, ya por ser de paso, es más una modo de subjetividad que está altamente asistido desde el intercambio simbólico solo posible y dado por un concepto desconocido y trascendido a su opositor, la vida.
De aquí, el sustento de la representación de la muerte como aspecto estructural del
imaginario instituyente, se conforma una ideología hegemónica, una cultura que ramifica hacia lo dicotómico, la vida o la muerte, y lleva a la reflexión por la ideologización hacia la muerte, el derrumbamiento de imaginarios o la trascendencia del sentido, de la ruptura o utopía entre la ideología y el imaginario. La concepción de la ideología, se impone valiéndose del imaginario, el conjunto de símbolos, códigos, imágenes, discursos y prácticas, se resignifican en la construcción simbólica del ritual con una Intencionalidad interactiva, la Cultura se afirma como producto de sus tramas simbólicas en una sobre idealización de la vida y el reconocimiento de la muerte como el principio contrario.
“En nuestra cultura occidental la muerte ha experimentado cambios y modificaciones en la manera de ser concebida y vista.” (Aries. 1982:94) El ser humano, sabe que su vida física y terrestre, en un momento determinado se acabará. Este pensamiento, que cuenta con la gran duda del cuándo y del cómo la vida se extinguirá por el advenimiento de la muerte, ha marcado
Capítulo 2.
La representación social de la muerte
Las representaciones sociales según Moscovici se generan a través de la objetivación y el anclaje, La objetivación consiste en la selección y descontextualización de conceptos, que forma un núcleo figurativo que se naturaliza; es decir en la muerte, los conceptos abstractos, relaciones o atributos son transformados en imágenes concretas, esta actividad es la que forma las imágenes, la que materializa las significaciones.
El anclaje es quien vincula a la representación social con el marco de referencia de un colectivo, de modo que sea posible interpretar la realidad y actuar sobre ella. “Este proceso permite que los eventos y objetos de la realidad que se presentan como extraños y carentes de significado para la sociedad, se incorporen en su realidad social.” Este elemento es el que genera el acuerdo o la desviación hacia una información nueva que se contrasta con lo ya existente. En resumen, Moscovici sostiene que la objetivación traslada la ciencia al dominio del ser y que el anclaje la delimita en el del hacer (Moscovici, 1961).
Para Abric (1994) plantea una hipótesis que básicamente indica que las representaciones funcionan de forma similar al sistema nervioso. Es decir, poseen un
objetivación, es decir, se retiene selectivamente una parte de la información que circula en la sociedad para hacer un arreglo de conocimientos respecto a ese objeto. Posteriormente los elementos del núcleo son disociados del contexto que los produjo, haciéndolos más fuertes. Luego de esto, el imaginario se apropia y se reconstruye en el sistema cognitivo para después integrarlo en el propio sistema de valores, lo cual hace que lleve la marca de la cultura y las normas del entorno social. Finalmente lo resultante toma el estatus de evidencia, entonces esa es la realidad para el sujeto.
En Berger y Luckman (1986), todo parte de la habituación, pues toda conducta que se repite frecuentemente, crea un hábito que sirve posteriormente para economizar esfuerzo al repetir dicho acto, cuando las acciones habitualizadas son tipificadas recíprocamente por los individuos, aparecen las instituciones. Pues llega un momento en que dichas acciones son compartidas y de fácil acceso para los integrantes de un grupo. Por consiguiente, la institución misma tipifica tanto a los actores individuales como a las acciones individuales. En el
momento en que las instituciones establecen unas pautas que canalizan y dirigen el comportamiento, empiezan a ejercer lo que se denomina control social.
El proceso de institucionalización comprende tres momentos: la externalización ocurre cuando se percibe que las instituciones tienen una realidad propia yse presentan al individuo como un hecho externo y coercitivo, lo que implica que el sujeto debe conocerlas. La
objetivación es el proceso mediante el cual se realiza un consenso de los productos
nuevos significados que sirven para integrar los ya atribuidos a procesos institucionales
dispares. La legitimación entonces logra que las objetivaciones ya institucionalizadas lleguen a ser disponibles y plausibles.
2.1 Pregunta de Investigación
De esta manera hemos planteado la pregunta orientadora en los siguientes términos: Que significado o que imágenes de la muerte han andado en la mente social de los sujetos participantes de la investigación.
2.2 Objetivos de la Investigación
2.2.1 Objetivo General
Estudiar las representaciones sociales en torno al significado de la muerte desde el sentido común como sistema cultural.
2.2.2 Objetivos específicos
Interpretar el núcleo central de las representaciones contenidas en la idea que se tiene sobre la muerte.
Aportar a la construcción del sentido de significados de lo tanatológico como posible categoría emergente de estudio.
2.1.3 Metodología
La perspectiva metodológica desarrollada en el presente trabajo se fundamenta en la recolección de representaciones sociales como trabajo propuesto por Jean-Claude Abric, es un trabajo de enfoque cualitativo, con un carácter descriptivo – interpretativo del objeto de
la idea de la muerte desde un reconocimiento del sentido de lo común y lo cotidiano, como riqueza textual emitida del hombre habitual. Es importante resaltar que según Abric (2001: 54) en las representaciones sociales se requiere “identificar y hacer emerger los elementos constitutivos de la representación y por otro conocer la organización de los elementos e identificar el núcleo central de la representación”.
Se estructuró una pregunta alrededor de la idea de la muerte, concisa y abierta, la cual mediante la aplicación de un instrumento en forma electrónica y física se recogieron
cuatrocientas encuestas, de las cuales como material textual aportaron a reconocer un numero arbitrario de ideas sobre el objeto, las cuales se integraron en un resumen en forma de cuadro sintético. Los instrumentos se unificaron mediante la digitalización y estructuración de una muestra sobre las representaciones sociales.
Capítulo 3.
Breve reseña de la muerte en occidente, desde la investigación de Philippe Ariès
El historiador Philippe Ariès presenta en su ensayo el hombre ante la muerte su trabajo de quince años donde aborda la evolución de las practicas funerarias, las manifestaciones de duelo, las creencias sobre el mas allá y la actitud del hombre enfrentado al fin de la vida, en este
capítulo a partir de la lectura del trabajo del historiador se toman apartes que buscan aproximar a una concepción situada histórica con algunos comentarios realizados por Michelle Vovelle y José Pedro Barrán, historiador Francés y Uruguayo, hacia algunas aclaraciones y contextualizaciones a Latinoamérica. Este recorrido en forma sintética identificar como elementos de la interpretación la tradición judeo cristiana, la constante dicotomía, la muerte socializada, la cotidianidad y banalización de lo macabro y el giro dado entre la exhibición de la muerte y su más reciente proscripción.
Las humanidades y las ciencias sociales son las áreas más tradicionales para explorar la muerte. Históricamente, el ser humano promedio tenía un nivel significativamente más bajo de la vida y la vida útil en el pasado que él o ella hoy en día lo haría. Guerras, hambrunas y
enfermedades mantienen siempre la muerte cerca. Artistas, escritores y poetas emplean a menudo la universalidad de la muerte como un adorno en sus obras, tendencia que continúa en la
actualidad.
Las ciencias sociales están a menudo involucradas en el individuo y en el plano cultural, el nivel individual está abordado principalmente por la psicología, la muerte es un importante motivo humano; el miedo a la muerte afecta a las acciones de muchos individuos.
terrestre, en un momento determinado se acabará. Este pensamiento, que cuenta con la gran duda del cuándo y del cómo la vida se extinguirá por el advenimiento de la muerte, ha marcado
hondamente el espíritu humano en el transcurso de su desarrollo.
La muerte ha sido por definición: “el cese de la vida”, “culminación”, “fin”, “extinción”, “destrucción”, “ruina del cuerpo”. Pero las concepciones religiosas y las creencias en el más allá, al estar tan impregnadas en el hombre, “... han influenciado y contribuido para que la muerte no sea vista sólo como el cese de la vida física, sino también como el paso a otra vida...” (Vovelle. 1985:66)
Ha sido determinante pues, en el mundo occidental, la aparición de la religión, principalmente la presencia del cristianismo desplegando e imponiendo su dogma, en la formulación de las actitudes de la sociedad ante la muerte. Sin embargo estas actitudes no siempre fueron las mismas, han variado con el pasar de los siglos.
A partir del siglo XVII, sobre todo en el siglo XVIII, el hombre ha dado un giro en la manera de encarar la muerte. Diferente de lo que sucedía en el medioevo, hubo, aunque pequeño, un distanciamiento discreto de las cosas referidas a la muerte. Este alejamiento vino pautado por una enorme convicción, mayor que en el pasado, en la fragilidad de la vida y la corrupción del cuerpo. Dicha voluntad, “...desemboca, finalmente, en una especie de indiferencia ante la muerte y los muertos.” (Aries. 1987:269)
pasada en silencio..., entre la verdadera sociedad y los verdaderos cristianos... Después del período de duelo la costumbre no tolera manifestaciones personales: el que está demasiado afligido para volver a una vida normal tras el breve lapso concedido por la costumbre no tiene más recurso que retirarse al convento, al campo, fuera del mundo en que es conocido” (Aries. 1987:272).
La sociedad latinoamericana ante el fenómeno de la muerte, por lo menos hasta el último cuarto del siglo XIX. El siglo XIX veía a la muerte mayormente desde la óptica de la fe católica: “Las diversas creencias en la vida futura, sustentada por las distintas religiones, en una sociedad del recuerdo, son, en efecto, las repuestas a la imposibilidad de aceptar la muerte del ser
querido... en el Cristianismo vemos el principal promotor de esta actitud en el mundo occidental” (Aries. 1987:392).
Según la concepción cristiana, el ser humano no dejará de experimentar la muerte física, aunque tenga la certeza de vida después de la muerte, pero la hará de un modo diferente. La muerte para el creyente no es el fin de la vida, es un nuevo comienzo, un medio de transición para una vida plena. Morir es ser liberado de las aflicciones de este mundo y del cuerpo terrenal para ser vestido de la vida y de la gloria celestial. “Desde que el Cristo resucitado triunfó de la muerte, la muerte en este mundo es el... acceso a la vida eterna. Por eso el cristiano está comprometido a desear la muerte con alegría, como un nuevo nacimiento.” (Aries. 1987:19) De esta forma, la muerte en el siglo XIX debe ser vista en el marco de una teología católica predominante.
“En este sentido, la muerte penetró en el mundo por causa del pecado. Debido al pecado original: al desobedecerse el mandamiento de Dios el hombre quedó sujeto a la penalidad del pecado” (Vovelle. 1985:72), la muerte: “Polvo eres, y al polvo volverás.” (Biblia
Es menester entonces, que se produzca la “devaluación” del cuerpo por ser “receptáculo del pecado”. El cuerpo necesitaba ser reducido a la nada como paga por el pecado, pero el alma del creyente sería salva gracias a sus buenas obras y a lo actuado por Cristo, que por su muerte y resurrección deshizo la separación espiritual resultante del pecado. Los efectos espirituales del pecado eran abolidos si el creyente no abandonaba su fe máxima en el momento “supremo” de la muerte, lograba puente hacia “la otra vida”.
La sociedad se sitúa ante la muerte, no con una actitud de horror, de temor, como si ella fuese un hecho inconmovible, definitivo; es más, durante toda la vida se produce un
adiestramiento individual, social y familiar para cuando llegue ese momento. Es decir, no es en el momento de la muerte “... ni en la cercanía de la muerte cuando hay que pensar en ella. Es
durante toda la vida..., la vida terrestre es la preparación para la vida eterna, como los nueve meses del embarazo son la preparación para esta vida. El arte de morir es sustituido por el arte de vivir.” (Aries. 1987:251)
Se veía a la muerte como un hecho natural y cotidiano, era otro de los estadios del ser humano (en la creencia cristiana predominante uno importante), era una “costumbre más en aquella sociedad Bárbara”, de esta forma todoseran entendidos y especialistas de la muerte.
En ese sentido “... todos habían tenido que asistir a enfermos graves y ver morir a más de uno de sus hijos y no solo a sus dos padres; tenían varias veces la „experiencia‟ de la muerte de los otros. Y eso crea acostumbramiento, favorece la fabricación de una coraza que banaliza el hecho porque talvez la angustia, de no hacerlo sería irresistible.” (Barran. Sd:232-233, T1)
para estar y acompañar al enfermo. Entonces, podemos decir que se moría en público: el acompañar en masa al agonizante era una especie de consuelo, un seguro contra la angustia.
Así, la muerte y el duelo se vivían en comunidad, la muerte socializada hizo que su rasgo más angustioso y afligido se desgastara. La muerte no era ocultada, al contrario, se exhibía con gran algarabía.
De esta misma forma, al moribundo se la hacía saber de su inminente fin, tanto por el hecho de la presión de la Iglesia y la sociedad de, si era necesario, hacer testamento, como por el hecho del viático llevado casa de los enfermos graves no discretamente, sino con gran publicidad. Por tanto “...el testamento y el viático eran los heraldos que comunicaban al enfermo y a sus deudos la proximidad del fin.” (Barran. S/d:196,T1)
En esta misma línea, la exhibición de lo macabro de la muerte no tenía limitantes; huesos, cadáveres y ataúdes, se los contemplaba cotidianamente. En la iglesias se hacían misas de cuerpo presente; frecuentemente en los cementerios se avistaban calaveras y huesos esparcidos en el suelo.
La cotidianidad y banalización de lo macabro llego a tal punto que, ilustraciones sobre la muerte, simbologías, iconografías, necrologías, etcétera aparecían habitualmente en los
La muerte no solo era expuesta, exhibida, libre y abierta, también era ironizada y burlada. Todo lo que la identificaba con lo majestuoso, lo triste y lo respetable cedió paso a ceremonias, actitudes que de alguna manera intentaban restarle poder desde la aparente frialdad hasta la risa, el juego, la fiesta, la burla evidente en el entierro que muchas veces eran comparables con carnavales, sumado a coqueteos, la abundancia de bebidas, bailes, cantos, etcétera; muestra clara de todo este ambiente festivo entorno a la muerte, eran los „almacenes de bebida‟ que se ubicaban frente a los cementerios el día de los difuntos. “... en los velorios, los amigos y parientes era invitados con mates amargos y dulces, con chocolate, bizcochuelos, puchero, etcétera. Todo regado, sobretodo en campaña, con „libaciones‟ de caña. En muchas ocasiones, después del sepelio, los asistentes eran invitados a comer a la casa de duelo o un almacén próximo.” (Barran. S/d: 224, T1).
Se podría decir que había un nexo entre la muerte y una forma de vivir alegremente la vida. La muerte de un niño (quienes eran considerados angelitos) era motivo de festejo con bailes, comida y fiesta porque se creía y se aceptaba casi sin problemas el hecho de que los niños se salvaban inmediatamente y una vez en presencia de Dios intercedería por sus deudos y
conocidos. Creían que se transformaban en ángeles puros.
Se acentúa una concepción, de origen cristiano, de que la muerte no es el fin del ser querido, es decir, por dura que sea la pena del superviviente “... no es ni fea ni temible. Es hermosa, y la muerte es bella...” (Aries. 1987:393)
La presencia en el lecho de muerte es, en el siglo XIX, algo más que la participación habitual a una ceremonia social ritual, “... es asistencia a un espectáculo reconfortante y
gubernamentales, la muerte pasa a inspirar un respetuoso temor. El mundo burgués haciéndose valer de su poder, impregnó en la sociedad su propia concepción de la muerte vinculada a lo invencible, al cese de los goces terrenales y por tanto terroríficos, enemiga de todos los hombres.
De esta forma, se le adosaron ideas tales como lo terrible e irremediable, se elabora un nuevo código de lo decoroso e indecoroso en relación con la muerte. Comenzó una repulsión por lo que la rodeaba: el juego, la risa, el baile. Se fue acentuando la seriedad de la vida y el temor a perderla; la muerte logra otra imagen. De esta forma busca eliminar los restos lúdicos que las ceremonias de la muerte aún contenían.
A la vez que se erradicó de la muerte el juego y la “romería”, ganó espacio a su lado el decoro y al dignidad. Muerte, respeto y seriedad se asociaron e identificaron, transfundiéndose mutuamente sus virtudes; la muerte ganó el poder ajeno al respeto y la seriedad, y ellos se tiñeron con el miedo que de ella comenzó a manar. Se logró dejar de lado la espiritualización de la podredumbre de la carne en descomposición, “... que la sensibilidad „bárbara‟ había permitido exhibir... rechazándola con horror y repugnancia” (Barran. Sd:265, T2). Entonces, de una muerte antes presentada macabramente, ahora la sociedad intentará alejarse de ella, le teme, incluso busca mejorar su presencia. Comienza un proceso donde lo macabro es ahora señal de falta de sensibilidad, un acto de mal gusto y sobretodo una total falta de sentimientos.
De esta forma lo bello pasa a ser lo central; aparecen los ataúdes elegantes de ébano o jacarandá; revestidos con forros de raso violeta. Aparecen también los carros fúnebres de gala que se destacaban por ser obras de arte andante, tan artísticamente bellos como los cementerios, convertidos en parques de paseo.
Así, el arte es puesto al servicio de la negación de la muerte. Negación que también ocurría en forma de rechazo de la misma inmersa en la cotidianidad, todo lo que la recordaba como hecho natural y normal, era tenido como muestra de insensibilidad. Esta nueva
mentalidadcrece no solo por un consenso social; sino también porque es antecedente y causa de una considerable disminución de la tasa de mortalidad, lo cual significó una contribución para el alejamiento de la muerte de la convivencia diaria.
Otra de las “fórmulas de negarla”, era por medio de su silenciamiento, de guardar un “silencio sepulcral” en torno al hecho, es decir, la muerte no debía ser anunciada nunca; debía ser “...ocultada al moribundo, ocultada a sus familiares... impidiendo su anuncio” (Barran. S/d: 268, T2)
La esencia de los dos actos es la misma: confiar en que el desconocimiento y la ignorancia del fallecimiento, desdramaticen la situación, negando la muerte, alejándola y logrando su pronto olvido. La iconografía de la muerte y el lenguaje usado a la hora de hablar de ella fueron también formas de encubrimiento y alejamiento; por ejemplo, se prohibieron las misas de cuerpo presente; cambió el lenguaje de los diarios y revistas, utilizando palabras más “cuidadas” para referirse a la muerte y a los muertos, ejemplo son: “último suspiro”, “finado” y “restos mortales”.
trabajo médico. Entonces se comenzó a impedir la entrada a las personas que no eran consideradas necesarias, a esta sala.
En ese sentido, un hecho que tal vez antes no hubiese sido tolerable, se va a incrementar: la muerte en los hospitales. Cambio convenido por los progresos en la medicina y la posibilidad de llevar tratamientos médicos en los hospitales mismos. Además, la gente recurría más a estos recintos por cirugías o por análisis en los nuevos aparatos tecnológicos de la época; es decir, el hospital se transforma en más “familiar” y “normal”: “Llevaron con mayor frecuencia al enfermo grave a vivir en el hospital..., la habitación del moribundo ha pasado de la casa al hospital... A partir de entonces, y sin que se confiese siempre, este último ha ofrecido a las familias el asilo en que estas han podido ocultar al enfermo inconveniente, que ni el mundo ni ellas mismas podían ocultar ya.” (Aries.1987:474)
La muerte, en la sociedad desde principios del siglo XX, continuó por lo general desarrollándose en el seno de la familia, aunque la asistencia al velorio y al entierro quedó reducida a los familiares, vecinos y amigos más íntimos de la familia. “La desaparición de un individuo no afecta para nada ya en su continuidad. En la ciudad todo sigue como si nadie muriese.” (Aries. 1987:466)
Entonces la actitud social ante la muerte definitivamente cambió; es decir, se ha expulsado a la muerte del hecho y del transcurrir cotidiano. Aunque con la excepción de las personas de renombre y famosas. Hacia mediados del siglo XX aparece una nueva manifestación en los sectores económicamente llamados altos y aburguesados de la sociedad, se buscó la intimidad en la medida en que se escapaba al exhibicionismo de los sentimientos: “... esta reducción del destino a lo personal dio a la muerte posiblemente más poder y capacidad
Se logra una convicción de que la manifestación pública del duelo, y también su
expresión demasiado insistente y lánguida, son de naturaleza morbosa; “... entonces, la crisis de lágrimas se convirtió en crisis de nervios, el duelo es una enfermedad, y quien lo demuestra prueba la debilidad de su carácter” (Aries. 1982:100)
La muerte es concebida como el límite infranqueable e invencible para el individuo. Su realidad fue admitida, aunque se busca ocultar su presencia, se intenta que pase sin ser notada, desapercibidamente. Al momento que tiene el poder de aniquilar la vida, se ha convertido en el más terrible y angustiante poder. “Un tipo absolutamente nuevo de morir ha aparecido en el curso del siglo XX... y sin duda no representa otra cosa que su primera etapa” (Aries. 1987:465).
‘Ya no se muere como antes’.
Hacia finales de 1970, la muerte se convirtió en tema de punta de la “nueva historia” francesa . Esta “nueva historia de la muerte”, como la llamó Emmanuel Le Roy Ladurie, adoptó un punto de vista antropohistórico. Anteriormente, los historiadores habían estudiado la muerte por el lado demográfico y con métodos cuantitativistas (con Chaunu a la cabeza)
(Febvre.1974:233). Poco después se convertía en objeto de un nuevo campo de investigación: la historia de las epidemias y de la mortalidad, campo que derivaba hacia la historia de los procesos ecológicos.
En este siglo se produce un gran avance de la tecnología de la salud y aparecen los cuidados intensivos que posibilitan prolongar la vida a pacientes que, de no ser por estos
estar acompañado de su familia. Y así como en otras épocas el miedo era por el “no saber”, hoy el hombre teme al exceso de saber y se ve obligado a ponerle límites.
En efecto, hoy en día, la muerte, tiende a verse como un dato objetivo, estanco e indiscutible, y como un hecho biológico e individual, esta concepción sin duda está fuertemente vinculada con la medicalización y cientifización de la vida que antes mencionábamos (de la salud y la
enfermedad) y por ende de la muerte. Sin embargo, tomando en cuenta que la representación y las actitudes del hombre ante la fallecimiento de otros (costumbres, mitos, creencias, ritos) han sido muy diferentes en distintas épocas y en distintas sociedades, “la muerte es mucho más que una cuestión médico científica” (Gala León, et. al. 2002:6), que por todas sus implicancias culturales particulares, debe ser entendida como una Construcción Social e Histórica.
Entonces, en la actualidad, más que en cualquier otraépoca, existe el anhelo por conseguir una muerte digna, lo cual debe entenderse como un intento de la gente de superar el terror que le causa morir. Este terror “... ha aumentado en la medida en que las personas tienen conocimiento de experiencias de enfermos que mueren en condiciones que quisieran evitar para sí mismas” (Aries. 1987:480). Pero considera que no debe abandonarse el ideal de lograr una muerte digna, “... siempre y cuando se tenga claro que ésta dependerá, más que nada, de que las personas elijan, en la medida de lo posible, su propia muerte.” (Gala León, et. al. 2002:8)
ejemplos de formas de vida que, cuando son irreversibles, diferentes personas querrían evitar por considerarlas indignas. Pero es igualmente cierto que otras personas podrían aceptar estas mismas condiciones y no les resultarían indignas. Desde esta perspectiva, estamuerte deshonrosa es la que se vive en contra de lo que uno elige. “El principal obstáculo que tenemos en la época actual para tener una muerte digna proviene de nosotros mismos, de las personas que nos rodean o del personal que nos atiende. Se explica por una actitud, socialmente compartida, que niega la muerte, nos impide prepararnos para enfrentarla y reflexionar sobre lo que puede sucedernos al final de la vida.” (Cruz. 1998:12)
"Una muerte decorosa – Una „despedida digna‟"
Como diría Philippe Ariès (1982), en la sociedad occidental hemos permitido que la muerte recupere sus viejas características porque abandonamos los recursos que servían para “domesticarla”. Esos de los que se rodeaban nuestros antecesores, quienes reconocían en la muerte una fuente de dolor y angustia y, precisamente por eso, se preparaban y apoyaban para encontrar consuelo ante ella. “Ahora, por no querer saber de la muerte, recurrimos al silencio, a la mentira y a la simulación cuando se hace presente” (Cruz. 1998:12). Hemos construido un círculo vicioso que nos vuelve cada vez más torpes para acompañarnos y nos deja más solos con nuestros temores.
enfrentamiento silencioso, sin el auxilio de una sociedad que ha decidido de una vez por todas, que la muerte no es su asunto". (Aries. 1987:377).
Capítulo 4.
Una muestra sobre las representaciones de la muerte establecidas en el corpus de la
encuesta
El siguiente cuadro presenta una muestra de los relatos de los participantes frente a la encuesta, en primer lugar responden a la pregunta:
¿Qué significado tiene para usted la muerte?
Los textos fueron seleccionados en forma arbitraria en razón a no pretender demostrar una
relación natural o de semejanza derivada de una ideología previa o de presupuestos investigativos no reconocidos. Los textos corresponden en forma idéntica a los que dieron como respuesta los participantes, incluyendo en forma intencional lo errores ortográficos y gramaticales.
Para mí la muerte es la realidad a la que más le huimos, no nos gusta ni nombrarlo en ocasiones, por que cuando esta llega nos causa gran dolor, pero si asimiláramos, si afrontaramos que es algo que viene sujeto a la vida no la despreciaríamos tanto. Para mi es algo que no se puede evadir ni evitar Dios conoce el dia la hora el lugar para mi no es algo que de busca pero tampoco es algo a lo que tengamos que tener mido como lo dice la sagrada escritura para mi el vivir es cristo y la muerte es ganancia
La muerte es el término de la vida se trata del final del organismo vivo. Que se había creído a partir de un nacimiento. Después de que ya allá legado la muerte tono los proyectos que tenía en sima se acaban
Dejar el mundo, pero hablando de manera espiritual nunca la dejamos, nuestro cuerpo se va a la tierra. Morir es poder descansar e ir a un mejor lugar.
Es el fin de una etapa de conciencia. Es regresar a la base (átomos y partículas) del todo universal
La muerte, es algo natural de quien nace, puede ser repentina, anunciada o programada, en estos dos últimos casos puede ser angustiante para quien la sufre. La muerte solo significa un paso que se asume según las creencias culturales o religiosas que le han inculcado a uno desde pequeño, y podría ser un evento emocional o financiero traumático para los familiares o allegados.
Para mí es solo un paso de transformación de energía y si es de otros, una confrontación con los apegos.
La muerte, es cuando deja el alma al cuerpo, es cambiar de estado, finalizar una etapa. La muerte para mi es el final de nuestra vida en el mundo terrenal.
Un paso mas
La muerte es algo lo cual le temo no la espero ni la imajino. La muerte es algo de lo que nadie habla.
con Dios
Es el paso de esta vida al padre del cielo es decir a la vida eterna
Una forma de que el cuerpo se una con la tierra y el espitirud
Fin de un ciclo en el cual hicimos como vocación buenos y malos
La muerte es un símbolo de tristeza o de muertes naturales en donde la muerte tiene su deber de quien esta para el cielo a para el infierno depende de las causa que tenga uno mismo por ejemplo, manejar carro, moto o otros tipos de vehículos, o estar en la calle y lo roben o estar fumando, o que el cuerpo tenga una enfermedad de cualquier motivo
Para mi la muerte significa la vida inversa osea para mi la muerte significa vivir la vida en otro mundo porque yo digo que después de que uno se muere rencarna o el alma de uno digula por el cielo y ps para mi uno también paga lo bueno y lo malo de usted iso en vida
Pues para mi la muerte es cuando a uno ya le toca ir acompañar a Dios
Para mi la muerte es donde uno entra a un estado de descanzo también se va para otro mundo hasta que llegue el momento de reemcarnar en otro cuerpo yo por mi lado tengo mucho miedo a la muerte.
dolor que todos tenen que pase. Etc.
La muerte para mi es la sanación y la tranquilidad que el alma necesita para poder vivir de nuevo y experimentar cosas desde puntos de vista diferentes y asi contemplar la belleza de cada de las maravillas que nos rodean, es estar en paz con uno y con el mundo y asi ver como culminamos nuestros mas anhelados sueños y secretos
La muerte para mi es algo que representa mucho dolor y tristeza mas aun cuando le llega aun ser querido ya que para ello no existe solución, el miedo que representa al saber que nunca mas vas a ver aquella persona. Es sin embargo ese temor para uno mismo ya que hay que ser consiente que tarde o temprano a cada uno de nosotros nos va a llegar ese momento en el que hoy ningun ser humano tenemos conocimiento de como es
Se mifica muchas cosas para mi como soledad y olvido y la dimoncida a otro mundo, o para mi podría ser el incuentro con Dios.
El final de un ciclo llamado “la vida” donde acaba todo lo sucedido un pasado y ya no tiene remedio después de la muerte.
Es un tronze entre lo corporal y lo espiritual. Para mi es un estado inerte en el cual puedes despegar a otro lado quizás, es donde pueda llegar a una a un punto de partida algo asi entre lo bueno y lo malo, hay pagaras lo que hiciste bueno y malo según cada corazón de cada persona
Es lo único real para llegar al reino de Dios, personalmente le tengo miedo a la muerte pero es algo inevitable.
Es pasar a otro estado a otra dimensión donde tu cuerpo muerte y tu alma descansa.
Un ciclo cumplido. Para mi significa el desprendimiento del alma y la muerte del cuerpo físico.
Un paso del un lugar a otro
Para los católicos, la muerte forma parte de la vida, Jesús dio su vida por nosotros para que tengamos vida eterna, creemos en la resurrección y que si obramos bien en vida, vamos a tener una buena traspaso a la muerte que es la vida eterna.
Es el comienzo de una vida eterna
Significa realizar un viaje a otra dimensión, es decir, otro lugar en el espacio bien lejos de la tierra.
Para mi la muerte es un estado de la vida de todo ser humano donde abandona la estancia terrenal y se reúne con todas las almas en un mundo divino y espiritual.
La muerte es el fin de un proceso terrenal y el inicio de una etapa totalmente espiritual, es la trascendencia del ser a otra etapa de la existencia
Para mi la muerte es como una especie de lugar donde podre estar en paz o donde también puedo arrepentirme y pasar de los actos que he hecho y también un nuevo comenzar donde intentara ser mejor que antes
La muerte es un poas de estado terrenal al plano espiritual, no se conoce lo posterior de la muerte; solo se deduce que es la taminoción de la vida en la tierra.
Desconectarse de este mundo Es el descanso eterno de un alma, significa liberación a tanto dolor o tanto sufrimiento que existe, tiene mucho que ver también con la posición social en la que se encuentre la persona, es decir entre más dolor exista creo que es mejor que la personas descanse en paz.
Un suceso lastimosos con alto contenido de tragedia Es algo natural al terminar el ciclo de la vida, es el lugar y momento donde el alma se siente en un estado de paz, donde mi cuerpo físico se desconecta de mi alma y entra en un estado de tranquilidad y confusión.
Es un proceso donde la usda de las personas llegan a su fin, pero el espíritu nunca fallece por que siempre será recordado.
La muerte es una parte natural del ciclo de la vida, todo ser vivo es un punto e incapaz de renovar sus células y el deterioro de las mismas. Desde un punto de vista científico no hay nada después de la muerte. Las personas y sociedad sin embargo tienen creencias y rituales alrededor de la muerte. En algunas culturas les da motivo de celebración y en otros como la nuestra el dolor y el duelo.
El final de los finales. El termino seguro a esa bella oportunidad llamada vida terrena
La muerte es morir en cuerpo, pero no en espíritu porque el espíritu pasa a un plano donde dura toda la eternidad. La muerte es el cierre de un ciclo de vida que podemos ver en la vida cotidiana
La muerte para mi es morir pasar a otra dimensión donde seremos gusgados por nuestros pecado donde hay un infierno y un cielo. Eso quiere decir vida eterna.
Pues es el significado de la muerte no respeta edad no respeta genero no respeta estrato por que todos somos iguales.
En si la muerte es un fenómeno natural que tenemos todos los seres humanos, ya que en cualquier situación de la vida cotidiana el/ella se presenta a la personas que en el instante van a fallecer dando un cuarto limite de tiempo para que se despidan o termine de expresar sus últimas palabras de sentimiento a las personas mas cercanas de uno por eso existe la muerte para de un descanso eterno
La muerte es un dolor para la familia y es una cosa que le puede pasar a cualquier persona y que la muerte es eterna y es para toda la vida.
Es la culminación de todo lo físico que anuncia a un cambio espiritual, una evolución de nuestra forma astral a una nueva fase en este universo
La muerte: Es una realidad de la vida que todos las personas tenemos que pasar, por lo que nos da la oportunidad de vivir el momento y pasar la vida disfrutando de las personas que nos rodean en el
entorno “Carpe Diem”
La muerte para mi es un evento natural para el que la mayoría nunca esta preparado a afrontar.
Para mi la muerte es algo tan feo y pues nose sin palabras hacia esa pregunta.
Para mi la (vida) muerte es un momento de tristeza, es algo doloroso porque es algo muy fuerte pero también son motivos de valentía, resignación ya que es algo natural que tenemos que afrontar es llegar a un descanso de esta vida terrenal
Para mi la muerte tiene un significado de temor y dolor por que llega en el momento mas imprevisto, se lleva a los seres que amamos pero es algo a lo que tenemos que estar aconstumbrados.
Para mi significa algo malo pero a la vez bueno, por que para tener equilibrado este mundo se necesita de eso de la muerte.
Para mi la muerte es un ciclo, el ciclo final de la vida; es algo natural.
Dejar de respirar en este mundo.
La muerte es perderce en la oscuridad. Que es desolación algo triste algo deprecibo, bacio en el lugar oscuro donde no hay alegría solo melancolía es como un limbo donde no hay salida
Para mi la muerte es el fin de todo, se pierden las esperanzas y posibilidades, obvio creo que hay algo mas alla, pero es el fin de hacer en el mundo carnal
las cosas que quieren hacer y dejar a nuestros herederos. Es el punto en el que te despide de esta “ dimensión” y pasas al otro lado, y de ahí no ya no hay vueltas atrás ni manera de remediar nada, para mi la muerte significaría el final de las posibilidades.
pecados en este planeta mas alla de la muerte que ay algo divino del otro lado.
Para mi la muerte es descansar en paz dejar de tanto sufrir
Una nueva vida
Es el fin de la vida biológica y el comienzo de la vida espiritual
Es un momento que uno espera en cualquier lugar y si uno esta con Dios debe ser algo que uno tiene que estar conciente que le llega en cualquier momento ya que Dios es el único dueño de nuestra vida.
El significado de la muerte es el estado de ir al cielo o al purgatorio todo depende de como me he comportado en la tierra pero lo ideal es comportarse de la mejor manera para disfrutar de la paz del señor
La muerte es algo que tiene que suceder, algo para lo cual nunca se esta preparado, es un suceso fuerte por que siempre se va alguien cercano.
4.1 Aspectos enunciativos provenientes del discurso
Se identifican textos que presentan diversas perspectivas, entre ellas las de carácter espiritual donde manifiestan una vida posterior a la muerte, …El significado de la muerte es el estado de ir al cielo o al purgatorio todo depende de como me he comportado en la tierra pero lo
ideal es comportarse de la mejor manera para disfrutar de la paz del señor…. Describen un
estado de premio o castigo arraigado a la tradición judeo cristiana.
Se reconocen textos donde se distancia la muerte y el morir, de todos nuestros más inconfesables temores y la hemos desterrado, apartándola de nuestra existencia, sacándola de nuestras casas, eliminándola incluso de nuestro lenguaje (no sea que la atraigamos al nombrarla). De este modo hemos comenzado a alejar, e incluso a ocultar la muerte construyendo edificios destinados a velatorios, o relacionados con ellos, que sustituyen los antiguos velatorios del hogar. …. La muerte es algo lo cual le temo no la espero ni la imajino. La muerte es algo de lo que nadie habla….
Nadie nos enseña a morir, ni nadie nos intenta iniciar desde niños en los diversos significados de la muerte. Morir como tantas otras cosas de la vida se transforma en un
conocimiento, una percepción, que se va a aprendiendo en el camino, con los años. El concepto se va integrando mediante significados de su alrededor, sentimientos, palabras, va formando su propia manera de ver y concebir la muerte, ya sea como una costumbre inevitable o como una tragedia dolorosa.
…La muerte es la desesperanza resignación y tristeza por la pérdida de un ser amado, el
cual parte del mundo terrenal para irse al mundo espiritual, y reencarnar en algún espiritual o
animal ya que cuando una persona muere solo se va el cuerpo el alma sigue intacta al igual que
Textos representan reiteradamente la idea de la trascendencia hacia otras vidas o incluso reencarnaciones posibles, pensamientos animistas que atribuyen la presencia espiritual en otros seres vivos. La religión ha cimentado desde hace siglos una especie de “ilusión espiritual” en el mundo occidental, que es la de hacer creer que luego de la muerte existe “otra vida”; el no pensar que hay algo más allá haría (para muchos) insoportable la muerte cercana.
La medicina y el avance científico y tecnológico en salud ha creado una “ilusión física”, que no nos habla del más allá, ni del no sufrimiento en la eternidad, sino que nos intenta afincar la idea de no dolor en vida, de no sufrimiento ante la muerte, de falsa seguridad. Ha cimentado un lugar donde morir (el hospital), y ha puesto ante los ojos la concepción de que la casa es el sitio donde se vive y no donde se muere.
… La muerte significa que todos nacemos nos reproducimos y morimos pues ya es la ley
de la vida. Aunque para mi no debería ser asi ya que todos los seremos humanos tenemos
familias y no de ser asi todos meresemos vivir eternamente siendo felices al lado de sus seres
queridos. Pues como lo dige anterior mente es la ley de la vida y lo único que nos queda es
disfrutar la vida al máximo y la tener resignación ante estos casos que es la muerte…
La vida ha expandido sus límites, y esto ha llevado a que la muerte haya ampliado sus derivaciones; ahora la gente se desvela más por ella, o por lo se preocupa más en como llegarán a “sus últimos años”. Los vaivenes, ese vivir al borde del abismo, esa inestabilidad congénita con la que se vivía en el pasado, ha sido sustituida por una especie de máscara de seguridad que es la medicina moderna. Pues no es lo mismo tener una idea abstracta que alguna vez moriremos y la de saber realmente los límites de nuestra vida, y esto sucede cuando ese nuevo dios que juega con la vida y muerte de los humanos “no tiene solución” para nuestros padecimientos. Nuevas
psicológicos y espirituales, han hecho que el cuerpo pueda llegar a tener tiempo de caducidad. Morir de viejo se ha convertido en una especie de personificación del ideal de muerte.
…En si la muerte es un fenómeno natural que tenemos todos los seres humanos, ya que en
cualquier situación de la vida cotidiana el/ella se presenta a la personas que en el instante van a
fallecer dando un cuarto limite de tiempo para que se despidan o termine de expresar sus últimas
palabras de sentimiento a las personas mas cercanas de uno por eso existe la muerte para de un
descanso eterno…
Se ha modificado la agonía del moribundo, aquel al que el cura le daba la extremaunción; ahora la agonía puede ser más larga (personas han estado años en estado de coma inducido) pero por mucho menos dolorosa: se ha tratado el dolor del enfermo pero se ha confinado a la familia, al amigo, a una agonía aún superior en padecimientos que el del propio enfermo. El duelo no comienza el día de la muerte sino cuando la medicina dice no hay solución posible; sólo cabe un milagro o afirma es irreversible o terminal.
La muerte se vincula a interpretaciones de mitos y religiones argumentadas desde lo astrológico y al cambio solar, a un sincretismo expuesto como una nueva era, que mediante prácticas y técnicas buscan preparar un mejor morir, un nuevo misticismo de corrientes místicas modernas en algunos casos relacionadas a la astrofísica. …Es el fin de una etapa de conciencia.
Es regresar a la base (átomos y partículas) del todo universal …
Hay un trasfondo de nación y un reconocimiento de la violencia asociado a la muerte, …la
muerte aquí en Colombia, es algo común, el valor de la vida no se aprecia, generalmente la