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Revista chilena : tomo VI, número 18, 1918

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(1)

REVISTA CHILENA

DIRECTOR:

ENRIQUE

MATTA

VIAL

TOMO

VI

SANTIAGODECHILE

(2)
(3)

LOS TRATADOS CON BOLIVIA

DE

1895

*■•"■

Santiago,

31 deDiciembrede

1895.

Porcuantoel

Congreso

Nacional ha dadosu

aprobación

al

siguiente

pro yectode

ley:

«Artículo único.—

Apruébanse

los Tratadosde Paz yAmistad,de Trans ferenciadeTerritorioy de

Comercio,

firmadosen

Santiago,

el 18 de

Mayo

delcorriente año,éntrelos

plenipoten

ciariosdeChileyde Boliviay los Pro tocolos

complementarios

de 28delmis

mo mes.

Y por cuanto, oído el

Consejo

deEs tado,hetenidoabien

aprobarlo

ysan cionarlo;por tanto,

promulgúese

como

ley

de la

República.

Jorge

Montt. —Luis

Barros

Borgoño.>

I

Preámbulo

Talesel testoexpreso de la

ley

que ha

aprobado

los cinco

pactos

internacionales que forman todo

el

sistema de la nego ciación

chileno-boliviana.

(4)

tra-I46

LUISBARROSBORGOÑO

Por

el Tratado de Paz y Amistadse

liquida

la situacióntran sitoria y denunciableenquese

hallaban

nuestrasrelacionescon la

República

de Bolivia yse

incorpora

definitivamente y con título

perfecto

al dominio y soberanía de

Chile

todo el litoral de

Antofagasta.

Por

el Tratado de

Tra?isfere?tcia

de

Territoriose

obliga

Chile

a

proporcionar

aBoliviaun

puerto

que le

permita

la franca y libre salida

al

mar,

El

Tratado

de

Comercio establece

el intercambio de

produc

tosy mercaderíasentrelos dos

países

signatarios

enun

pie

de

igualdad

y de la más absoluta exención de derechos.

Porunode los Protocolos de 28 de

Mayo

se

precisa

ycom

pleta

el alcance de las

estipulaciones

del

Tratado

sobre Trans

ferencia

de

Territorio,

y

Por el

segundo

de dichos Protocolosse

establecen las

bases

que han de servir para la

liquidación

delos créditos reconoci dos por

Chile,

quese hallaban al amparo del Pacto de

Tregua

oque

pesaban

sobreel

litoral,

y queen

época

anterior habían sido ya

aceptados

pornuestro

Gobierno.

Con

fecha 30

de

Abril

de

1896

seestendióunúltimo Proto

colo,

por

el

que sedeterminala formaenque el

Gobierno

de

Chile presta

su

aprobación

al

acto

diplomático,

suscrito

en

Su

creel

9

de Diciembre de

1895.

Como

estedocumento había sido

sometido

ala

aprobación

del

Congreso

de

Bolivia,

seexi

gió

pornuestra

Cancillería

que también

lo

fuera el 30 Abril de

1896,

conviniendo

presentarlos

en

seguida

a la

consideración

del

Congreso

de

Chile.

Es de

consiguiente

este actoo

acuerdo

de

30

de

Abril

de

1896,

el

único

que

aguarda

la sanción

legis

lativa.

Con

estemotivosehanestado dando ala

publicidad,

enlos últimos

días,

artículos de diversa

índole

yque

aprecian

en

(5)

REVISTACHILENA I47

minos contradictorios el

alcance

e

importancia

de

los pactos

de

Mayo.

En el

interés

de queunacuestión de esta

entidad

pueda

ser

apreciada justamente

por la

opinión

pública,

hemos

considera do

oportuno

haceruna

esposición

detallada

de los diversosan tecedentes dela materia.

La

circunstancia

de

hallarse

publicados

los

documentos más

importantes

de la

negociación

y el

hecho

oficialmente

conoci do de todo el

país

de que el

Gobierno

actual continúa enel mismo rumbo de

política

internacional

impreso

por el

anterior,

hacennuestra tareafácil y

satisfactoria. En

efecto,

la

Memoria

de

Relaciones Exteriores

presentada

al

Congreso

Nacional

en

Junio

del corriente

año,

consigna

esos

antecedentes,

explaya

con

claridad

y

precisión

las diversas fases

de la

negociación

y se

pronuncia

resueltamente

en su

favor.

Después

de manifes tarenesa

Memoria

elseñor

Moría

Vicuña

todas las razones que abonan la concesión deun

puerto

a

la

República

Je

Boli

via,

punto

eje

de todos los

pactos, agrega

lo

siguiente:

No

puede

serindiferenteparaunEstadovecino de Boliviacomo

Chile,

el queesanación sehalle perpetuamente

agitada

porunmalestar que persistirá mientrasno

haya

obtenidoestedesiderátumde todossus

parti

dos:susalidaencondiciones de

independencia

y de eficacia económica internacionalalmarPacifico.En este

convencimiento,

el

Gobierno,

des

pués

de detenido

examen,

ha resueltoen

consejo adoptar

la

política

de hacercuantodeél

dependa,

dentrode loslímites de honor internacional ya

indicados,

parasatisfaceraBoliviaesanatural

aspiración

y el

primer

pasoenesesentidoseríasin dudael

perfeccionamiento

de los Tratados ya

canjeados,

mediantelasanción de los Protocolos Adicional

yAclarato

rio, hoy

sometidosal

Congreso

Nacional.

Efectivamente,

comoseexpresaenlos

párrafos insertos,

con

fecha

de 30 de

Junio

de

189S

se

ratificaron

por

el Gobierno

de

Chile

yse

procedió

al

canje

desus

respectivas

ratificaciones,

los

tres

tratados

principales,

el de

Paz

y

Amistad,

el de

Tras-ferencia

de

Territorio

y el de

Comercio. De los

demás

pactos

(6)

¡48

LUISBARROSBORGOÑO

de la

aprobación

del

Congreso

de

Bolivia,

Esa sanción fué

prestada

confecha

7

de Noviembre delaño

próximo

pasado

y desdeesafecha

aquel

Protocolo sobre

Liquidación

de

Créditos

cuentaconla

aprobación

del

Congreso

deChile y del

Congre

sode

Bolivia,

II

Líneas

generales

El

éxito

de la guerra de

1879

afirmó deunamanera incon trastable el

predominio político

dela

República

de

Chile

enla costadel Pacífico. En

compensación

de los

ingentes

sacrificios queesa

larga

lucha

impuso

al

país,

y en

resguardo

desufu tura

tranquilidad,

obtuvo el ensanche territorial queera

impe

riosamente

exigido

por la

seguridad

dela nación.

Con

la

adquisición

del

departamento

de

Tarapacá,

nosólo

perseguía

Chile

poder

indemnizarse de los

gastos

de guerra sino

también

evitar para el futuro las

complicaciones

consiguientes

ala rivalidad y

competencia

enla

producción

del salitre.

Ha

biendo sidoeste elemento comercial uno de los

factores

que más

contribuyeron

para la

participación

que tomó el Perúen

aquella

guerra,se

imponía

ala

previsión

delos

gobernantes

de

Chile

la necesidad de

suprimir

esacausade discordias.

La

pérdida

de

aquel

importante

territorio

privó

al Perú

de

unadesus

grandes riquezas

y

segó

la fuente más abundante de susentradas nacionales. Dicho

país,

tuvo

además

que sufrir las

consecuencias

y

rigores

deuna

larga

campaña

militar desarro lladaensu

propio

suelo,

la

ocupación

de casitodassus

impor

tantes

ciudades

y

provincias

y la

implantación

ensu

territorio

del

régimen

militar que el vencedor necesitaba para la termina ción de la contienda.

(7)

REVISTA CHILENA 149

que

resignarse

a

perder

el

litoral

de

Antofagasta

que desde el

comienzo

delas

operaciones

había sido

ocupado

por Chile. En dicho litoralseencuentran,comoes

sabido,

los

puertos

de An

tofagasta, Cobija

y

TocopiJla

y las

importantes

salitreras del

Salar

del Carmen yotrasal interior de

Antofagasta

y las

más

valiosasaundel Tocoenlas inmediaciones de

Tocopilla.

A pesar de las reiteradas invitaciones ala paz hechas por

Chile

después

de cadaunadesusvictoriosas

campañas,

ningu

nade las naciones

enemigas

se

rcsolvia

a

ajustaría

conla

cesión

de

territorio

formulada por el vencedorcomo

condición

esen cial parasu

seguridad.

Una

larga ocupación

militarcontodossus

rigores

y

sacrifi

cios y el

aniquilamiento

detodos los elementos militares y de las fuerzas vivas de la

nación,

obligaron

al Perú a

suscribir

las condiciones de paz que

consigna

el Tratado de Ancón,

La absoluta

impotencia

enquesehallaba Bolivia paracon tinuar solaenla contienda y la necesidad de proveer de lama nera

que

fuese

posible

alas

exigencias

desuvida

nacional,

la

impulsaron

también

abuscar

inteligencias

conel

vencedor,

in

teligencias

que, porotra

parte,

éste

jamás

habíaexcusado. Le

jos

de eso, essabido quesetramitaron

'

durante la

campaña,

gestiones diplomáticas

destinadasabuscarunavenimientocon la

República

de

Bolivia,

y nadie

ignora

queeste

país

formuló

siempre

comobase indeclinable de

cualquiera negociación

la obtención de

alguna

faja

decostaque le

permitiese

salir desu

condición

decautivaaque le condenaba a

perpetuidad

la

pér

dida del litoral de

Antofagasta.

(8)

lS° LUISBARROSBORGOÑO

La

estipulación

3.a

del

Tratado

de

Ancón

que colocó las pro

vincias

de Tacna y Arica durante diezaños

bajo

la autoridad y

gobierno

de

la

República

de

Chile,

y que,

desprendiendo

esa zonadel dominio peruano la pusoen condición de que al

tér

mino de la

ocupación decenal, pudiesen

invocaraella

iguales

derechose

iguales

títulos el ocupante

temporal

y el anterior

dueño,

abrió

desde

aquel

momento la

posibilidad

de hacerser viresa

región,

noala

satisfacción

de necesidades

más

omenos

controvertibles

del

beligerante

victorioso

ni al mayor ensanche de sudominio

territorial,

sino al

desempeño

de un

rol

mucho más transcendentalenlacostadel

Pacífico,

rol de

seguridad

y de

futura

tranquilidad

para

Chile,

rol de conservación y de vida para

Bolivia

y rol dé

equilibrio

y de paz para

las

demásna

ciones.

Pudonoentrar ese

propósito

enlamente de los

negociado

resperuanos, peroesindiscutible que tal

eventualidad

no esca

alas

previsiones

de la cancillería chilena.

Sin

contraer por elmomento

compromiso alguno

determinado,

el

Gobierno

de

Chile

se

reservó

sulibre acción para el

futuro.

Quedó

a todo evento

aquella

región

como una

válvula

de

seguridad

destinada aevitar

los

estallidos deuna

nacionalidad

en

efervescencia,

Positivamente,

por el

interés

exclusivo

de

Chile,

aquella

re

gión

no

presentaba

condiciones

de calificada

importancia;

la

envolvía

y la

envuelve

por el gran

problema

internacional

que está llamadaaresolveroa

complicar

deuna maneradesastrosa, En todocasoesel hecho que

hoy,

medianteaeseacto que por nuestra

parte consideramos

de

previsión

patriótica,

y que otros acaso

pueden

estimar demera

contingencia,

nosencon tramosen

presencia

deunaeventualidad transcendental para

la

política

americana y para la paz de la

República.

(9)

REVISTACHILENA 151

enel

plebiscito,

iría enuncasoa

ensanchar

por elnorteenal

gunas

leguas

decostaelextensolitoral de

Chile,

yen

el

otro,

añadiendo también

esasección

territorial

alos

departamentos

meridionales

del

Perú, aproximaría

lafronterasurdeeste

país

anuestra

provincia

de

Tarapacá.

En

todo

caso, sin darauna ni

quitar

alaotraelementosesenciales desuvida

política

ode sudesarrollo

comercial,

la anexión definitiva de

aquella

zonaa Chileoal

Perú,

produce

respecto

aBoliviaunasituación

graví

sima y queno

puede

serindiferente para Chile ni para los

espí

ritusamantesdéla paz y de la

tranquilidad

americana. Desde elmomentoquesecierredefinitivamente para Bolivia la

puerta

de salida que esperaencontraren

aquella

zonade

Tacna, limi

tadacomo sehalla

también

enelrestodesu frontera occiden tal por el territorio de las

provincias

chilenas de

Tarapacá

y de

Antofagasta, perdida

toda esperanza de hallarenel

Pacífico

las condiciones que necesita parasu vida de nación y parasus es

pansiones

comerciales,

habrá de buscarnecesariamente otros rumbos y cambiaráconresolución la orientación desu

política

internacional.

(10)

152 LUISBARROSBORGOÑO

Demasiado conocida es, porotra

parte,

la

opinión

quemere ció la

negociación

chileno-boliviana de

1895,

alos diversos ór ganos de la prensa diaria de Buenos Aires.

Se

hallabaentonces

empeñada

enmanifestar al

país

la conveniencia deuna franca y resuelta

aproximación política

comercial de la

Argentina

a Bolivia. Toda tendenciaomanifestación

del Gobierno

ental

sentido,

era motivo de

aplausos

y de

elogios;

ynose excusa

ban

lascensuraspor la tardanzaen

realizar

esa obra de inteli

gencia

internacional,

ala cualseatribuían las más trascenden tales consecuencias. El

Gobierno

de Buenos Aires

había

estado

muy distante deserremisoen

interpretar

esas

aspiraciones

del sentimiento

nacional.

Lejos

de eso, había

puesto resueltamente

elhombroala

solución

de

antiguas

y delicadas cuestiones de

frontera,

y

procediendo

con

hidalgo desprendimiento,

la

Repú

blica

Argentina

nohabía vaciladoenhacera

Bolivia

las

impor

tantes concesiones que estanación reclamaba enel

departa

mentode

Tarija.

En

cambio,

Bolivia cedía ala

República

Ar

gentina

derechosaciertosterritoriosenla

región

deAtacama que

podían

afectar la cuestión de límites que este

país

tiene

pendiente

con

Chile.

En todo caso,esas

recíprocas

concesiones

quedaban

comofuerte

eslabón

de la cadena que había de unir los intereses de

aquellas

dos naciones.

El tratado

argentino-boliviano

que deesamanera

consagraba

la

política

de

aproximación

de los dos

países

en

1893,

era el resultado de la

importante

gestión

desempeñada

en Buenos Aires por el más notable de los estadistas

bolivianos,

don Ma riano

Baptista.

El

objetivo principal

deesa

misión,

constade unacarta del mismo señor

Baptista

de

17

de

Mayo

de

1895,

publicada

enLa Nación de

Buenos

Aires el1 1 de

Junio

del mismo año. En dicho documentoseexpresacomo

sigue

else ñor

Baptista,

que entonces eraPresidente de la

República

de Bolivia:

He

pensado siempre

quenuestravida internacionalsería

efímera,

sino buscáramos apoyoen

alguno

de nuestrosvecinos.

(11)

REVISTACHILENA 153

Nos parece queun

concepto

deesta

especie

por

la

alta per sonalidad de

quien

lo emite y porsu

transcendencia,

mereceser considerado muy atentamentepor

todos tos

hombres

públicos

denuestro

país.

Como

consecuencia del acercamiento

producido

por

la

nego ciación

boliviano-argentina 1889-1893,

surgieron

los

grandes

proyectos

de

ferrocarriles,

destinados

aenlazar

el Gran Central

Argentino

con las ciudades de

Sucre

y

Oruro. Se

elaboran

combinaciones

de todo

género,

seestudia

la

navegación

de

los

ríos,

se lanzan bases para la construcción de diversos

ferroca

rriles

internacionales,

yentodosesosactossemanifiesta el ob

jetivo

bien definido de mancomunar los intereses de

¡Bolivia

a los de ia

República Argentina.

Era muy visible el

empeño

con que seacometíael

plan

de buscar hacia el

Atlántico

la satis

facción

de las necesidades y

exigencias

de

Bolivia,

Fuéental situación cuando

logró llegar

a término la nego

ciación

chileno-boliviana,

perseguida

desde

tiempo

atrás por las cancillerías de

las

dos naciones.

Con

los

pactos

de

Mayo

esti mó el

Gobierno

de

Chile

que daba solución al

importante

pro blema internacional del norte, detenidamente estudiado en

di

versas

épocas

y

suficientemente

maduro enla

opinión;

y hubo de sentir natural alivio al

conseguir

darremate a unadelas graves y delicadas cuestiones

internacionales

que

pendían

desu consideración.

La

prensa de Buenos

Aires

yen

especial

aquellos

diarios que mayor calor habían

gastado

en el estudio de las

dificultades

con

Chile,

abordó de lleno la nueva situación creada por los Tratados de

Mayo

y entróa

contemplar

ciertos

aspectos

del debate quenoesocioso recordar.

Enun

largo

editorial de 24 de

Mayo

de

1895,

La

Prensa,

después

de exponer los diversos antecedentes de la

negociación

chileno-boliviana,

seexpresaenlos

siguientes

términos:

(12)

154 LUISBARROSE0RG0Ñ0

En estos momentosescuando la

diplomacia

de la Monedainicia con.

vigorosa

resoluciónyactivamentelo quesellama

política

internacionaldel Pacífico,que adhiereaChilela voluntad y losdestinosdel Perú y de Bo livia.

Mirando elasuntodel lado de Chile,su

plan

esel másracionaly más-sensatoconcebible:se

ajusta

alconceptode la

diplomacia

previsora

y de alientos.

Noeshumano quesus

vencidos,

el Perú y

Bolivia,

seansus

amigos:

lo natural esqueseansus

enemigos.

La derrota lescostómillares devidas estérilmente inmoladas, millones depesossin reembolso,la

desintegración

deextensosyvaliosos territorios,con más

profundos

eintensos

agravios

sembradospor la cruentaguerra.

Eshumano yesraciona] queesasdos nacionesdeseen desastres para el vencedor y la

reconquista

desusbienes

perdidos,

que

enriquecen

asu afortunado adversario.

¿Y noes una

política

sería, unaverdadera

política

internacional,la que se

dirige

adesarmara

aquellos

enemigos

netos,trasformándolosenami gosadheridosalcomerciodeChile,entantoéste debateuna

querella

grave enel

Atlántico,

que hainteresado vivamente e!sentimiento

patriótico

a unoyotrolado de lacordillera?

Para

responder

aesapreguntanosenecesita

perspicacia

diplomática,

basta la luz delsentido común,

patrimonio

detodoslos hombres y

privile

gio

de larazón

pública

de los

pueblos.

La

diplomacia

chilena,entonces,seestá

despejando

el horizonte inter nacionalenelPacífico, poruna

política

quetrasformaalos

enemigos

en

amigos

permanentementeinteresados enlasolidaridad, porquetaiesla virtudde los lazos delcomercio exterior,

girando

por las vías de lasconve niencias comunes.

Hay

pensamiento previsor

eneseprograma

diplomático, independiente

mente deléxito

positivo

queobtuviera;yhacemosestasalvedad,porque losresentimientosde los

pueblos

no se

extinguen

enunahora,por los efec tos deunrasgode

pluma.

Lo quesesabeesqueuna

política

internacionaldeamistady desolida ridad comercialsedesarrollaenel Pacífico,quetiendea

extinguir viejas

enemistades,queradicala

preponderancia

chilena en

aquellas regiones,

cuyos hechosseverificanmientraslas demarcacionesde lacordilleraar

gentino-chilena

esmateria dediscordias, y al

propio tiempo

que losdos

pueblos

apresuran su

organización

militar,en

resguardo

desu

seguridad,

sí bien dominadospor elconvencimientode lanecesidadde la paz.

(13)

cues-REVISTACHILENA 155

tiones

que

despejar,

para

desahogar

untantolas

complicaciones

internacionales que la

reducían

al

aislamiento,

rodeándola de

prevenciones

y de

resentimientos.

El

objetivo

de la

diplomacia

chilena

esbien visible:su

propósito

es

despejar

las

complicacio

neslatentes que tiene al nortey. ponersus

relaciones

porese lado

completamente

desembarazadas

de toda

prevención

o re

sistencia.

No censuraremos, por

cierto,

su

previsión

ysu celo

diplomático;

estáensuderecho yensuconveniencia el

gestio

nar estas

aproximaciones

que bien las

necesita,

yasea para

atemperar

sucruda

política

conlos

vencidos,

yaseaenprecau ción de

ulteriores conflictos

que

sospecha

se

puedan producir.*

El

Tiempo

de

Buenos

Aires, apreciando

el

resultado

y

carác

terde los

Protocolos

de

Mayo

de

1895

yenmedio de los más crudos

ataques

contrala

diplomacia

argentina,

dice que «el hecho culminante que

resalta

de toda la

negociación

esla

posi

tiva

hegemonía

de

Chile

en

el Pacífico

y la

consolidación

de sus

conquistas.

No

puede

ocultarse

a

nadie,

agrega, el

signifi

cado

extraordinario

queesehecho tieneenel

equilibrio

ameri cano».

Bosqueja

en

seguida,

con colores muy vivos

la influen

cia

política

y comercial quevaa

adquirir Chile, agregando

que «dados esos

horizontes,

estaría destmadaaserla

primera

na

ción,

no

sólo

del Pacífico sino de

Sudamérica

entera».

Con

estasituación

preponderante

en el

Pacífico, dejaría

al

lado

del

Atlántico,

a

juicio

de

aquel diarista,

dos

naciones,

el

Brasil

y la

Argentina,

contrabalanceadas,

debiendo

recordarse que la alianzaentre

Chile

y el

Brasil

esun

hecho

que vienere

pitiéndose

desde

el

imperio

y queseha renovadoenla

repú

blica.

«La

Argentina quedaría

asíaisladaen

Sudamérica,

y lo queespeor,sin las

simpatías

de

ninguno

desusvecinosnide los demás

países

delconti nente.»

(14)

156

LUISBARROSBORGOÑO

mismo

espíritu

de

justicia

conque había

procedido

al

arreglo

desuscuestionesconla

República

Argentina,

y sinotroanhe lo que afianzar deuna maneraestable la

seguridad

de

la

nación,

el

gobierno

de

aquella época llegó

aldeseado

avenimiento

con la

República

de

Bolivia.

La pazconesta naciónen

términos satisfactorios

y

definiti

vos,no

solóse

hallaba

impuesta

comouna

consecuencia.

del formal

compromiso

contraído por

Chile

al

suscribir

el Pacto de

Tregua

de

1884,

sino

también

como

obligada

solución

para

res

guardar

eficazmente los intereses y la

seguridad

exterior de la

República.

Y

al■

acometer esta

obra,

el

Gobierno

de Chileno

podía prescindir

dela base

cardinal

de toda

negociación

que aparece

consignada

entodos los antecedentes y

preliminares

del Pacto de

Tregua.

La concesión deun

puerto

enel

Pacífico

quedó

formulada

desde

aquella época

comotérmino

indeclina

bleen

cualquiera negociación.

Chile,

por su

parte,

necesitaba

también

imperiosamente

poner

término

ala situación transito ria y

denunciable

aque

quedó

sujeto

ellitoral de

Antofagasta

por el Pacto de

Tregua

e

incorporar

esa

región

a su

territorio

por títulodefinitivoe

irrefragable.

Sobre

estasdos

piedras angulares

tenía

que

levantarse todo el

edificio

de la paz. La

solidez

y duración

de

la obra

habrá

de

depender

delamanera cómose

haga

el

acopio

delosma

teriales

con que ha de formarse. La

entrega

a

Bolivia

deun

puerto

que

pueda permitirle

sulibre y fácilaccesoalmaryun

régimen

comercial basado

enla absoluta exención de

tributos,

habrán

decrearentrelosdos

países

los más estrechos y dura deros vínculos de

amistad,

nacidos y desarrolladosala

sombra

de interesescomunesy de

recíprocas

conveniencias.

Dejando

Bolivia deserunanación

mediterránea,

cesalacau sadesus

inquietudes

y

devaneos,

desaparece

aquel

motivode

(15)

REVISTACHILENA I57

III

La cesión

deun

puerto

a

Bolivia

Hemos

manifestado,

queunodelos

puntos

obligados

deesta

negociación

hasido la concesión a

Bolivia

deun

puerto

en

el

Pacífico

que le

permitiese

sufranca y libre salida almar.

No

puede

ponerse enduda que tal ha sido el constante an

helo de

Bolivia,

yessabido queala satisfacción deestanecesi dad

primordial

de suexistencia ha vinculado todassus

aspira

ciones

nacionales.

Consta asimismo

de documentos

públicos

oficiales

que

Chile,

conociendo

esas

exigencias

formuladas

desde

antiguo,

seha mostrado

siempre

llanoa

satisfacer,

en

la

medida desu

propia

situación,

esanecesidad de la nacionalidad

boliviana.

Durante la discusión de las bases que dieron por resultado

el Pacto de

Tregua

de

1884,

quedó consignada

esa

exigencia

del Gobierno de Bolivia de lamaneramás

perentoria

y

conclu-yente,

comoasimismo el deseo y voluntad de

Chile

de coope

raraese

propósito.

Reunidos

el

7

deDiciembre de1

883

enconferencia oficial el Ministro de Relaciones

Exteriores

de

Chile

y los

diplomáticos

de

Bolivia

don Belisarío

Salinas

y don

Belisario

Boeto,

expu sieron éstos

lo

que

sigue:

Fíanenque elGobiernode Chile

querrá

tenerpresentequeBoliviano

puede resignarse

alacarenciaabsolutadeunpuntodecomunicacióncon

el

Pacífico,

sin

riesgo

de condenarsea unaperpetua clausuraya unaexis tencia penosa,aun enmedio desus

grandes

elementos de

riqueza.

Creen que estaúltima

perspectiva

noconsultaríatampocoelinterésde

Chile,

que

dejaría

asísembradospara el

porvenir

elementos de

perturbación

y dedis locación

política

continental

El Ministro de

Relaciones

Exteriores de

Chile

manifestó:

ParadaraBoliviaunasalidaalPacífico, sólosepresentandoscaminos: o serompeconella lacontinuidaddelterritorio litoralde

Chile,

o sela

fija

(16)

es-158

LUISBARROSBORGOÑO

fuerzo,que lo

primero

espara Chileabsolutamente

inaceptable,

yse com

prende

asimismo,que lacesióndeunpuntoenelextremo nortede

aquel

litoral,sobresermateria que

requeriría

un

especial

estudioenrelacióna losintereses permanentesdel

país,

está

por

ahora fuerade la esfera deac cióny de lasfacultades del Gobierno.»

Debetenerse

presente

queala

fecha

deesaconferencia sólo hacía poco más deunmes que había sido suscrito el

Tratado

de

Ancón

de20de

Octubre,

que

nos

entregaba

la

posesión

por diezañosde los territorios de

Tacna

y

Arica,

Refiriéndose

a estos

incidentes,

dice la

Memoria

de

1884.

(pág. XIV),

que ha

podido

«saberse que para la

negociación

de un

Tratado

de paz

definitivo, presentaban

los

Plenipotenciarios

de

Bolivia,

conel carácter de

indeclinable,

la condición de que aeste

país

sele

dejase

un

puesto

propio

enel

Pacífico».

Tratando

de

consignar

pública

y

oficialmente

el

propósito

de ambas

partes

de

llegar

aia deseada solución deunapaz defini

tiva,

searribóala articulación VIII del Pacto de

Tregua,

que dice así:

Como el

propósito

delas PartesContratantes,al celebrar este Pactode

Tregua,

espreparar yfacilitar el

ajuste

deunapazsóliday estable entre las dos

Repúblicas,

secomprometen

recíprocamente

a

proseguir

ias ges tionesconducentesaestefin.

Dando

cuentadeeste

desenlace,

agrega la Memoria de

1884.:

El Pacto de

Tregua

y el

cumplimiento

de las

estipulaciones

comercia les «prepara la

negociación

deunTratado definitivode paz que ofrezca

fundamento

establealaamistadde ambosEstados" yentonces «noserá difícilestablecer las basespermanentes delauniónque,enbeneficio de los intereses

generales

de la paz y de los intereses

especiales

deunayotra

República,

debe existir entreChileyBolivia».

(17)

REVISTACHILENA I59

Esa

aspiración

fuénetamenteformulada

desde

los

primeros

días de las

negociaciones

de

1884,

yen

aquellos

momentos en

que las

tropas

chilenas habían recorrido el interior del Perú y acercádose ala frontera del

Titicaca

yenque

el

ruido de las armas

podía

ya

percibirse

desde la

capital

de

Bolivia,

novaci

laban,

sin

embargo,

sus

negociadores

en

colocar

esa condición deun

puerto

enel Pacíficocomo base

indeclinable

dela cele bración de

la

paz. Y al hacerlo estaban seguros de quesuses fuerzos

patrióticos

eran

justamente apreciados

por los

gober

nantesde

Chile,

y que,ahaber estadoenesos momentos en susmanos,nohabrían

trepidado

ensatisfaceresa

exigencia

de la vida nacional de Bolivia y de la

propia

tranquilidad.

La

imposibilidad

del momento, la necesidad de esperar que corriera el

plazo

de diezañosrecientemente

estipulado

para la solución del

problema

de

Tacna,

y la conveniencia de consoli dar las buenas relacionesentrelos dos

países

por medio deuna

política

franca y amistosa que

permitiese llegar

sin dificultad al

resultado

deseado,

aconsejaban aplazar,

como en efecto se

hizo,

la

celebración del

ajuste

definitivo

de paz.

Quedó

acorda da la

tregua

y

quedó

expresamente

pactado

el

compromiso

de

seguir

enlas

gestiones

necesarias para arribarala paz sólida y estableentrelas dos naciones.

Este

reconocimiento por

parte

de Chile de la necesidad en quese

halla,

por razonesde

política

general

y por considera ciones de

propio

interés,

de

propender

a que

obtenga

Bolivia

una

salida

ala

costa,

es,

además,

de muy

antigua

data,

y ha sido

formulado

por notables estadistas de Chileen

épocas

bas tantecríticas desuhistoria nacional.

(18)

enton-IÓ0 LUISBARROSI50RG0Ñ0

eesde la

Corte

Suprema,

donMariano

Egaña, político

deacen drado

patriotismo

y de

grandes

virtudes.

La misión de

Egaña

tenía por

objeto

desbaratar la

Confede

ración,

considerada

justamente,

como un

peligro

para la tran

quilidad

de los

países

vecinos yen

especial

de

Chile,

y propen derala conveniente

organización

de la

República

de

Bolivia.

En las instrucciones

impartidas

al

diplomático

chileno y que están

publicadas,

se

consigna

este

propósito

de

la

manera si

guiente:

El

grande objeto

dequeva

encargado

US.

puede

expresarseenesta breve frase:

independencia

deBolivia. La

incorporación

delas dos

repú

blicasenuna,

bajo

la formafederativauotra

cualquiera,

poneenmanifiesto

peligro

la

seguridad

de losestadosvecinos yno nos es

posible

consentiren ella, sin

dejar

alamercedde la más funesta

contingencia

lasuertefutura del

país. Que

el

general

Santa Cruz mandeenBoliviaoenelPerú,nos es indiferente:lo quenos

importa

esla

separación

delasdos nacionesque mandadasporunsolo hombre

(y

unhombre queciertamenteno sehamos tradoinsensibleal falsobrillo,tancostosoala

humanidad,

de las

adquisi-ciones.terrítoriales)nosacarrearíaunaexistencia de continuo cuidadoy zozobra,decostososeinterminablesesfuerzos para procurarnosunasegu ridad

precaria, preñada

de recelos ymotivosde

desavenencia,

que al cabo nosarrastraríanala guerra,conmenos

probabilidades

debuenéxito. La

independencia

deBoliviaes unacondición

indispensable

depaz. Por lo demás,

separados

elPerúy

Bolivia,

nadanos

importa

queunadeestasdos nacionesoambas

adopten

el

régimen

federal uotro

cualquiera.

El que diesemás

garantías

de orden y

prosperidad

al

porvenir

de estos

pueblos,

sería el mássatisfactorioparanosotros.

(19)

poli-REVISTACHILENA IÓI

tica internacional concebidoentonces. Deestamaneraconside raban los estadistas

chilenos

de

1836

que

podía

conjurarse

la amenazantesituación formada por la confederación de

los

pue

blos

del Perú y de Bolivia. En la

organización

independiente

y concondiciones de estabilidad de estaúltima

nación,

cifraba

Egaña

la

garantía

de

tranquilidad

para

Chile

y de paz paraesta

parte

del continente.

Con

este

proyecto

daba

forma,

por otra

parte,

Egaña,

auna idea

arraigada

desde

antiguo

ensumente y queantesque nadie había sido

formulada

por él. En

Octubre

de

1825,

cuando sólo hacía dosmeses que el Alto Perú había

declarado

su

independencia,

sostenía

Egaña

«que la

indepen

dencia de

Bolivia

era un

hecho

necesario al

equilibrio

yarmo nía delos

países

sudamericanos».

¡Qué

diferencia entre estas

grandes

y nobles

concepciones

llamadas

airradiar

benéficamente

entrelos

pueblos

vecinos ya envolver el nombre de Chileenambiente de

prestigio

y deres

peto

y los

planes

liberticidas encaminados a

destrozar

o

polo-nizar

aBolivia!

Noes

extraño,

por lo

tanto,

que la ideatan

previsoramente

concebidaenlos

albores

de nuestravida libre por estadistas

taneminentescomo

Egaña,

haya

sido

sentidaentodosu

vigor

y

comprendida

entodasu

importancia

por el

propio país

direc tamentebeneficiado y por el

pueblo

de

Chile

interesado sobre todoenproveerasu

seguridad

exterior.

(20)

IÓ2 LUÍSBARROSEORGOÑO

blico

o

privado,

oficialoconfidencial emanado de

aquel

Gobier

noque

permita

suponersu

aquiescencia

atal idea.

Por lo

demás,

sería

absolutamente

inexplicable

que sien

1889

Bolivia

hubiese estado llanaaentraren

negociaciones

de ese

género,

lejos

deconcurriraellas y de arribar

siquiera

a

algún

principio

de

acuerdo,

coincida

precisamente

contal

época

una

aproximación

más

resuelta

hacia la

República Argentina

que se

tradujo

por el Tratado de Límites de ese

año, firmado

por los

Plenipotenciarios

Vaca

Guzmán

y

Quirno

Costa.

En

1884

como en

1889,

en

1891

como en

1895,

sehaman

tenido

siempre

inconmovible la misma base de toda

negociación

de paz

estable

y duraderaentre

Chile

y

Bolivia. Veamos ahora

la

forma y condicionesenque el

problema

ha sido

resuelto

por los

Tratados

de

Mayo.

El

Tratado

sobre

Transferencia

de

Territorio,

firmadocomo el de Paz y

Amistad

el 18 de

Mayo

de

1895

y

aprobado

como

aquel

por el

Congreso

de

Chile,

a virtud dela

ley

de 31 de

Diciembre

de

aquel

año,

determina

en susdiversas

estipula

ciones lamaneradeconcederaBoliviaunasalidaalmar,

La

primera

eventualidad

prevista

y

contemplada

es la ad

quisición

que

puede

hacer

Chile

de

los

territorios de Tacna y

Arica

avirtud de las

estipulaciones

del Tratado de Ancóno de

arreglos

directos

con la

República

del Perú. En tal caso,

Chile

se

obliga

a transferirlos a Bolivia enla forma que los

adquiera,

pero

con

deducción

de la

faja

sarde

aquellos

territo-'ríos,

comprendida

entrela

quebrada

de

Camarones

y la

quebra

da de

Vítor

queseanexaríaala

provincia

de

Tarapacá.

Este avancedela frontera de

Chile

obedecería a la

circunstancia

de

existir

en dichazona

yacimientos

de

salitre,

que no debe

permitirse salgan

del

poder

de

Chile

y

puedan

enlo

futuro

ser causade

perturbaciones

o

dificultades

en

el

mercado salitrero.

Adquiriría,

de

consiguiente, Bolivia,

encasode realizarseesta

emergencia,

la

parte

de los territorios de

Tacna

y de

Arica

(21)

REVISTA CHILENA

IÓ3

lasumade cinco millones de pesos de

plata

de

veinticinco

gra

mosynueve

décimos

de

fino,

quedando especialmente

afecto

para

responder

aestepago

el

cuarenta por ciento del

rendi

miento bruto de la Aduana de Arica.

Como por el Tratado de

Ancón,

Chile estaría

obligado

a

pagar al Perú lasumade diez millones de pesos de

plata

enel

casode salir victoriosoenel

plebiscito

que debe resolver sobre lasuertedeTacna y

Arica,

verificadasu

transferencia

a

Boli

via,

quedaría

reducido ala mitad el montodeeáaindemniza

ción,

por el pago de cinco millones que a su vezhabría de efectuar Bolivia.

El

saldo de cinco millones queaunresultara delmonto total abonado por

.Chile,

debe todavía

castigarse

seriamente por el valor de la

anexión

territorial,

queen

tal

eventoserealiza pornuestra

parte.

La

segunda,

eventualidad

prevista

enel

Tratado,

se

refiere

a

unacombinación

proyectada

en

época

anteriorconmotivo de ciertos

arreglos

directosconel

Perú,

yenconformidadala

cual

podría

dividirse el territorio de Tacna y Arica entres

fajas:

unaal norte, de

Sama

a

Quebrada

Chero;

otraal sur, de

Ca

marones a

Vítor,

y latercera al

centro,

con las ciudades de .Tacna y de Arica.

Dentro

deesasideasla

faja

del norte, esti

madaentresmillones de pesos,seanexaríadefinitivamente al

Perú;

la

faja

del sur, estimadaenla misma suma,

pasaría

igual

menteal dominio de Chile y el

plebiscito

quedaría

reducido a la sección central avaluadaencuatro

millones

de pesos.

En tal

emergencia,

aunque el

plebiscito

nofuera

favorable

a

Chile,

quedaría

siempre

este

país

conla

faja

del sur, de Vítora

Camarones

yse

hallaría,

por lo tanto,en

aptitud

de transferirla directamenteaBolivia.

Como

este

país

necesitaría entalcaso

emprender

en esa

región

las obras

consiguientes

ala instalación de

puertos

y construcción de

ferrocarriles,

Chilese

obliga

a concurrirconlasumade cinco

millones

de pesos de

plata

para atenderaesos

gastos.

Esa

esla

segunda

solución buscadaenel

Tratado,

yencaso de

realizarse,

Chileno

adquiere

sección

alguna

territorial;

pero

(22)

i64

LUISBARROSBORGOÑO

habría que

imputar

ental eventola cantidad de cinco millones reservada para el Gobierno de

Bolivia,

resultando para Chileun saldoencontradeunmillón de pesos.

Laterceray última

emergencia prevista

en el

Tratado,

se refiere alcasode que

Chile

no

pueda

obtener ni por el

plebis

cito ni por

arreglos

directoscon

el

Perú

faja

osección

alguna

del

territorio

deTacna y

Arica.

En tal evento,se

compromete

a

entregar

aBoliviaunacaleta

análoga

ala de Vítor y

además

la indemnización de cinco millones de pesos

contemplada

enel

segundo

caso. La cesión

territorial

tiene que hacerse dentro de nuestrosueloconunacaleta de condiciones

análogas

a la de

Vítor.

La indemnización que sería menester abonara

Bolivia

sededuciríaenesecaso

del

montode diez millones que porsu

parte

habría de pagar el

Perú,

y

quedaría

aChile unsaldo de

cinco millones de pesos.

El Tratado de Transferencia

consigna

además una

estipula

ción

especial

para elcasode que

pudiera

existir salitreodes cubrirse

posteriormente

enlas

fajas

o seccionesaqueserefie

renlas

eventualidades

segunda

ytercera.

En

talcaso,dice la

articulación

VI,

esos

yacimientos

«no

podrán

absolutamente

ser

explotados

ni

transferidos,

sino

después

que sehallen ago lados todos

los

yacimientos

de salitre existentesenel territo rio

d.e

la

República

de

Chile,

salvo

que por acuerdo

especial

de ambos

Gobiernos

se

estipule

otracosa».

Estimada

por

Chile,

comosolución necesaria para el

proble

madel

Pacífico,

la defacilitaraBolivia sulibreaccesoal

mar,

y

penetrado

ademásde queenesaforma se

consulta

positiva

mentela

seguridad

dela

Nación,

es obvio y natural que trate de llenar

aquella

necesidadenlos términos que lesea

posible,

de modo que, satisfaciendo las

aspiraciones

justas

de

Bolivia,

con

siga

alejar

alavezpara el futuro todo

peligro

de

inquietudes.

El

Congreso

deChile ha

adoptado

esterumbo

internacional

al

aprobar

por la

Ley

de 31 de Diciembre de

1895,

que ante riormente hemos

insertado, junto

conlosotros

pactos

diplomá

ticos,

el Tratado de

Transferencia

de Territorio. Cuando se

(23)

REVISTACHILENA 1

65

interesantes cuestiones

internacionales

a ellos

vinculadas.

Se

comprende

sinesfuerzo

alguno

queno

pudo

escapara

la

com

petencia,

sagacidad

y alta

previsión

de nuestros

políticos

la

la

importancia

y

significación

de todas yde cada una delas

estipulaciones

contenidasenlos

pactos

de

Mayo.

Ahora

bien,

trazada deesta manera la norma a que debe

ajustarse

la

diplomacia

chilena,

ha

incidido la

consideración del último acuerdo internacional ocurridoenesta

larga

y

compleja

negociación.

Hoy

sehalla únicamente

pendiente

un

Protocolo

aclaratorio deunade las

cláusulas

del

Tratado

de Transferen

cia de

Territorio. Si

dicho Protocolo vulnera las cláusulas que

tratade

aclarar,

si contradice el

espíritu

y la

letra

de los

pactos

ya

aprobados

y

canjeados, comprenderíamos

que

pudieran

en contrarresistencia enel recinto

parlamentario

yenla

opinión

pública.

Pero sienvez

de

repugnar las

estipulaciones

contraí das y ya

aceptadas

por el

país,

no hace sino

completarlas

o

perfeccionarlas,

noparece que

pudiera

haber motivo fundado para sentir alarma por

el

resultado

definitivo.

Materiaes

ésta

que

puede

ser

apreciada

sin mayor

dificultad

por

cualquiera

persona.

El 9

de

Diciembre

de

1895

se suscri bióenSucreun

Protocolo

destinadoa

precisar

y aclarar lases

tipulaciones

de

los

pactos

de

Mayo.

El

Plenipotenciario

de

Chile,

que había

consagrado

aestasoluciónsusmás

nobles

es

fuerzos,

vio

formarse alrededor

de los

pactos

enel

Congreso

de

Bolivia

tales corrientes contrarias de

opinión,

tales

suspica.

cias y

tales

desconfianzas,

que

creyó

poder conjurarlas,

como enefecto

sucedió,

formulando

las

declaraciones

quese contie-tienenenel

Protocolo

de 9 de

Diciembre.

Haciendo

cumplido

honor al

espíritu

que había

inspirado

eseacto

diplomático,

cre

yó,

sin

embargo,

el

Gobierno

de Chile que para

prestarle

su

aprobación

debían

aclararse

previamente

algunos

de los térmi nosdesu

redacción. Por

este

motivo,

seretardó el aqto de la

ratificación

de los tratados hasta el 30 de Abril de

1896,

díaen que se

llegó

al acuerdo

consignado

en el Protocolo de esa

fecha.

La

aclaración

contenidaen

dicho documento

esdeltenorsi

(24)

166 LUISBARROSBORGOÑO

El GobiernodeChile

aprueba

el Protocolo de 9 deDiciembrede

1895,

queratificasu

compromiso principal

de transferiraBolivialosterritorios de Tacna yArica,y cuyacláusula 4.a,conrelaciónalartículo cuartodel TratadodeTransferencia de18de

Mayo,

estatuyelaentregade Vítoru otra caleta

análoga

encondiciones depuerto, suficientes parasatisfacer lasnecesidadesdel

comercio,

esdecir,confondeaderoparanavesmer cantes,conterrenosdonde

puedan

construirsemuelles yedificios fiscalesy con

capacidad

paraestableceruna

población,

quemedianteunferrocarril a

Bolivia, responda

alservicio fiscalyeconómico del

país,

A

estosereduce todo el Protocolo que sehalla

pendiente

de la

consideración

del

Congreso

de

Chile,

puesto

quesus otras

disposiciones

se

refieren

únicamente al

cumplimiento

de las

solemnidades

que faltaban por

parte

deBolivia para la de

bida

perfección

de unode los

Protocolos

de

Mayo,

comoya hemos tenido ocasión de

expresarlo,

yala formaenqueseha de hacer

la

ratificación

del mismo acto

diplomático

de 30 de Abril de

1896.

Conviene,

sin

embargo,

apuntar

que por la cláusula2.ase

estableció

que debía recabarse

primeramente

la

aprobación

del

Congreso

deBolivia paraese

documento, obli

gándose

el Gobierno

de

Chile

por la

estipulación

3.a

a

solicitar

la-respectiva aprobación

tan

pronto

como

la

Legislatura

de Bolivia hubiese

prestado

la suya.

Como

es

sabido,

el

Congreso

de

aquel

país

seha

puesto

ya en

aptitud

de

dejar

perfeccionada

definitivamente toda la nego

ciación;

paraque ésta

toque

asu

término,

falta

la

aprobación

de las

Cámaras

de

Chile

al

Protocolo

de

9

de

Diciembre

enlos

términos que ha sido

aclarado

por el acuerdo de

30

de

Abril

de

1896.

¿Las

estipulaciones

deestos

protocolos complementarios,

se

apartan

deltexto o

espíritu

de la

negociación

fundamental,

vulneransuscláusulas esencialesolas

contradicen

entérminos demodificarsualcance y

significación?

¿Se

contienen todavíaensusartículos ideasnuevas, condi ciones distintasu

obligaciones

no

previstas

enlos Pactos ya

aprobados

y

canjeados?

(25)

man-REVISTA CHILENA

IÓ7

tienenconfidelidad dentro de la letra y

del

espíritu

de

loscom

promisos

contraídos?

Interrogaciones

sonéstas que llevan ensí mismas

envuelta

la

respuesta;

y pornuestra

parte,

creeríamos

apartarnos de

nuestro

objeto

si

entráramos

adiscutirlas. Nos basta

plantear

la

cuestión

en

el

terreno enque,anuestro

juicio,

se

halla

hoy

colocada.

Cumple

suresoluciónalos que tienen sobresushom

brosla

responsabilidad

deestosgraves y delicados

negocios

IV

Las

estipulaciones

comerciales

La obra de la pazcon

Bolivia

sehalla además

fundada

sobre

estipulaciones

comerciales,

destinadasaafianzar y

robustecer

cadavezmás los

lazos que deben

existirentrelos

dos

países.

Las relaciones comercialesentre la

República

deBoliviay la

República

de

Chile,

dice elartículo i.° delTratado deComerciode 18de

Mayo

de

1895,

seestablecen

bajo

el

régimen

deunalibertad

amplia

y

recíproca,

Losciudadanos deunayotranación tendránenelterritoriode la otra, encuantoal

ejercicio

delcomercioydelas industrias,losmismosdere chos que los

propios

nacionales, sinque

pueda sujetárseles

a

ningún

im puesto diferenteomás elevadoque el que graveaéstos.

El

artículo

6.°

consagra ese

principio

de libertad

comercial,

asegurando

la más

absoluta exención

de derechosalos pro ductos y mercaderías deunoyotro

país.

Diceesa

cláusula:

Los

productos

naturalesdeChiley loselaboradosconmateria

prima

chi lena,asicomolos

productos

naturales de Bolivia yloselaboradosconmate ria

prima

bolivianaquese

importen

respectivamente

a losterritoriosde cadaunadelasAltasPartesContratantes,seránlibresde tododerecho

fis

calo

municipal

queno seael gravamen

fijado

conanterioridad alPresente Tratado,alos

productos

similaresdel

país'

dondesehace la

importación.

(26)

IÓ8 LUISBARROSBORGOÑO

No tiene más

excepción

esta

regla

que la

consignada

en el

siguiente

artículo,

J

.°del

Tratado,

respecto

alos

aguardientes

que pasen de

25

grados.

Dice así:

Los alcoholes deChileno se

comprenden

enlaexención de lacláusula anterior;peroen

ningún

caso

podrá imponerse

sobre ellosunacuotama yorque ¡a del

impuesto

conqueestén

gravados

los alcoholesdeotros

paí

ses.SielGobiernodeBoliviaacordase

alguna

excepción

o

privilegio

en favor de

algún Estado,

Chile

quedará

incluidoenesa

excepción

o

privile

gio.

Paralos efectos deesta

disposición,

seentiende por alcoholes el aguar diente que pase de 25

grados.

En el

propósito

del

Gobierno

de Bolivia de

impedir

elconsu mode

aguardientes

nocivos,

havenido dictando desde hace al

gún tiempo,

una serie de medidas

dirigidas

a precaver enlo

posible

a su

pueblo

detan grave mal. Aeste

intento,

se ha servido

de

susaduanascomode cordón sanitario para detener

la

introducción de

aguardientes

dañinosa la salud. Chileno

podía llegar

hasta contrariaren absoluto un

propósito

de

tal

naturaleza,

que, porotra

parte,

sellevabaala

práctica

de

igual

maneracon los

demás

países,

que

podían

hacer

ese mismo comercio.

Cuidó

porestode colocarsu

producto,

nosóloenla condición

general,

sino de hacerlo

susceptible

de gozar de cual

quier privilegio

o

excepción

que

pudiera

otorgarse

enlosuce sivoaotranación. En todo caso,

quedó asegurado

ellibreco mercio de la mercadería

corriente,

y nuestros

industriales

po drán llevaraBolivia dentro del

principio

deexención de dere

chos,

todossus

aguardientes

de

18,

22, 24 hasta

25

grados,

El

principio

dela

reciprocidad comercial,

que enla forma más

amplia posible consigna

el Tratado de

Comercio,

había sido también motivo de interesante debate durante los

prelimi

naresdel Pacto de

Tregua

de

1884.

En el

primer

proyecto

de bases de

arreglo

formulado

el 13 de Febrero de

aquel

año, presentaron los

negociadores

bolivia nos comouna

fórmula

para determinar la

respectiva

situación comercialentrelos dos

países,

la

siguiente:

(27)

REVISTACHILENA

169

tanto, el statu guo actualenestamateriay

quedando

alarbitriodecada nacióneldictarlasmedidasquejuzguemásconvenientes,enlasvíasabier tasaltráfico,dentro desu

respectiva jurisdicción.

Objetada

conmucha

justicia

esa

disposición

por el

Ministro

de Relaciones Exteriores de Chile porcuanto notendíaares tablecer «elcursodela corriente comercial

interrumpido

odes viado por la guerra» y creaba«un

obstáculo

insuperable

para el libre desarrollo de los intereses armónicos deunayotraRe

pública*,

hubieron demodificar

aquella

baselos

plenipotencia

rios

bolivianos

y

presentaron

la

siguiente

enelnuevo

proyecto

de 8 de Marzo de

1884:

III. Se declara libre detránsitoelcomerciode

importación

yexporta cióndeBoliviapor etpuerto deAricay de

Antofagasta, pudiendo

cadana cióndictarlasmedidas

reglamentarias

conducentesala

ejecución

deesta cláusula.

Comoera

natural,

tampoco

seconsideró por

parte de Chile

esta

disposición apropiada

para restablecerentrelos dos

países

susrelaciones comerciales. Para llenarestanecesidad

presentó

el Ministro de

Chile

la base de la exención y

reciprocidad

co

mercial

queenla misma forma fué

incorporada bajo

el número V de las cláusulas del Pacto de

Tregua.

Diceesa

disposición:

Se restablecenlasrelaciones comercialesentreChileyBolivia. En adelante los

productos

naturaleschilenosy los elaboradosconellos, seinternaránen

Bolivia,

libresde todo derechoaduanero,y los

productos

bolivianosde la misma clase y los elaborados del mismomodo,

gozarán

enChilede

igual franquicia,

seaquese

importen

oexportenporpuerto chileno.

Las

franquicias

comerciales deque

respectivamente hayan

de gozar los

productos

manufacturados chilenos ybolivianoscomolaenumeraciónde deestosmismos

productos,

seránmateria deunProtocolo

especial.

La mercaderíanacionalizadaqueseintroduzcapor elpuertodeArica, será consideradacomomercadería

extranjera

para los efectos desuin ternación.

(28)

170 LUISBARROS BORGOÑO

Mientrasno

haya

convenciónencontrario, ChileyBolivia

gozarán

de las

ventajas

y

franquicias

comerciales queuna uotra

pueda

acordarala

naciónmásfavorecida.

Esplayando

el

negociador

chileno las consideraciones que

aconsejaban

establecer la

recíproca

liberación

aduanera,

decía

entoncesquetesamedida ha sido señalada por

Chile

desde la

primera

horadel

negociado

como elemento esencial del

pacto

en

proyecto

y no

podrá,

ensu

concepto,

provocar

resistencia,

porcuantotendía sólo aservir los más

delicados

intereses de

unayotra

República».

Los

diplomáticos

bolivianos que

habían

llegado

aponerse de acuerdo

respecto

alas demás

cláusulas

del

Pacto

de

Tregua,

no

aceptaban,

sin

embargo,

la base sobre liberación de dere chos aduaneros. Por el

contrario,

dice laMemoria de Relacio

nesExteriores «rechazaron

perentoriamente

esa

base,

manifes tando que la

recíproca

liberación comercial entrañaríauna com

petencia

ruinosa para ciertos

productos

de su

país,

talescomo

los

trigos

y vinosque

produce

el

departamento

de

Cochabamba».

La

negociación,

agregalaMemoria,estuvoapunto de

suspenderse

in definidamentepor causade laresistenciade los

plenipotenciarios

bolivia

nosparaaceptarla

reciprocidad comercial;

porfortuna,estadificultadque> en un

principio

se

presentó

como

insuperable,

fuéalfin vencidapor elno

ble anhelode allanar elcaminoala

negociación

deun Tratadodefinitivo

de paz.

Dominada la resistencia sólo ante el anhelo de preparar

la

solución

futura

de la paz,

quedó consagrada

ennuestras rela ciones comerciales conBolivia la liberación de los derechos aduaneros. El

protocolo

de 30 de

Mayo

de

1885,

complementa

esa

estipulación,

conla enumeración de los artículos que «que

danexentosde todo derecho de

exportación

e

importación*,

Niel Gobierno ni el

pueblo

deBolivia han

mirado,

sinem

bargo,

consatisfacciónese

pie

de

reciprocidad

enquese

hallan

lasrelaciones mercantilesconChile. Ennuestro

concepto

equi

vocadamente,

consideran,

no

obstante,

que

Chile,

conun ma

(29)

REVISTA CHILENA 17*

El

distinguido

Ministro

de Relaciones

Exteriores

de

Bolivia,

que

hoy

representa

asu

país

antenosotros,

manifestaba

aeste

respecto

en su Memoria de

1893,

la conveniencia de «poner

término

ala

tregua

indefinida que

fija

amplios

límites

a

la

ocu

pación

deChile y

otorga

franquicias

de

grande importancia

a

su

comercio,

libreensus

productos

naturales y artículosmanu factureros de todo derecho

aduanero,

sobre la base deunaima

ginaria

reciprocidad».

Durante la

vigencia

de las

estipulaciones

comerciales

consig

nadas enel Pacto de

Tregua,

ha ocurrido

formal

desinteligen

ciaencuantoala situaciónenquesehallan los

productos

chi lenoscon

respecto

alas contribuciones localesodeconsumo

con que los

municipios

de

Bolivia

acostumbran gravar todos los

artículos,

asíbolivianoscomo

extranjeros.

Fundadosen

la

liberación

que establece el

Pacto

de

Tregua

yenel

carácter

de

reciprocidad

que envuelveese

principio,

los

plenipotenciarios

chilenos

enLa

Paz

han sostenidoconstantemente que los im

puestos

municipales

no

podían

comprender

los

productos

chi

lenos,

que internadosen Bolivia

bajo

la

inteligencia

dela recí

proca exención de

derechos,

irían a

quedar

sometidos aim

puestos

que noexistíanen

Chile

para los

artículos bolivianos.

Por

su

parte,

la cancillería de

Bolivia

ha considerado que el Pacto de

Tregua consigna simplemente

la exención del derecho aduanero y que el Protocolo de

1895,

conforme

conesamisma

inteligencia,

enumera

los

productos

que estánexentosdel dere cho de

internación

o

importación.

Agregaba

queuna

interpre

tación diversa

colocaría

el

producto

chilenoen situación espe cial y

privilegiada

con

respecto

al mismo artículo

boliviano.

Libre de todo derecho fiscal, decíaaeste respectoen

1893

el señorMi nistro de Relaciones Exteriores de

Bolivia, aí importarse

los

productos

naturaleschilenosoconfeccionadosconellos,no

pueden

eximirse de los

impuestos

deconsumoque satisfacen los artículosnacionalesde

primera

necesidad.

Referencias

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