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Cooperativismo, sindicalismo y empresas Sobre las técnicas de recolección de

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Academic year: 2019

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(1)

“Del trabajo asalariado a la

gestión cooperativa:

una mirada desde la subjetividad”

Gastón Fernández Patricia Contrera Verónica Mazzini Martina Machado Virginia Pesce Mauricio Vitturi Alexandra Panetta Nataly Zalknid

(2)

“...cada nueva posibilidad de la existencia,

incluso la menos probable,

transforma la existencia entera.”

(3)

INDICE

Introducción...1

Justificación...2

Preguntas orientadoras...3

Objetivos de la Investigación... ...5

Objetivo General... 5

Objetivos Específicos...5

Antecedentes...6

Cooperativismo, sindicalismo y empresas recuperadas: relaciones históricas y actualidad...6

Sindicalismo...6

Racconto histórico del sindicalismo en Uruguay...6

Cooperativismo y UPRT...7

Marco Teórico...10

Herencia Sindical...10

Subjetividad, cotidianeidad y perdida de trabajo...11

Subjetividad en el marco de empresas recuperadas....13

La dimensión económica y su visión...14

Estrategia Metodológica...18

Sobre las técnicas de recolección de información primaria...18

Desarrollo del trabajo de campo...19

Reflexiones metodológicas ...21

Análisis de dos UPRT: INGRACO Y NIBOPLAST...23

Pasaje de empresa tradicional a UPRT...23

UPRT: Herencia Sindical/Organización Sindical...24

Primera mirada al modelo de gestión de la UPRT...26

Autonomía organizacional a partir de la “pérdida” de trabajo... ...27

Autonomía organizacional, aspecto económico...31

Reflexiones Finales...34

Bibliografía...35

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I.INTRODUCCIÓN

El presente documento ha sido realizado a efectos de entregar el informe final de la investigación titulada “Del Trabajo Asalariado a la Gestión Cooperativa: un enfoque desde la Subjetividad” en el marco del curso de cooperativismo dictado por la UEC (Unidad de Estudios Cooperativos de la UdelaR) en el año 2008.

En el mismo se presentan tanto los capítulos que refieren a la metodología utilizada para el trabajo de campo y para la planificación de objetivos, así como también un marco teórico, una revisión de los antecedentes del fenómeno y un análisis basado en la información empírica obtenida y orientado por el marco teórico antes desarrollado.

No se buscó incorporar solo aquellos datos e informaciones pertinentes, sino también, aquellas interrogantes y reflexiones que se nos fueron sucediendo a lo largo del trabajo, intentando tener una visión crítica tanto sobre el fenómeno a estudiar como del proceso en si que tuvo la investigación, sus luces y sombras.

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II. JUSTIFICACIÓN

El interés que nos moviliza a investigar el rol que juega la herencia sindical en un proceso de empresa recuperada bajo la modalidad cooperativa tiene que ver con la necesidad de aclarar la tradicional y tácita vinculación “positiva” entre movimientos sindicales y cooperativos. Se asume, normalmente, con una visión quizás demasiado acrítica e incluso idealizada, que ambos movimientos constituyen respuestas diferentes (aunque convergentes en una serie de reivindicaciones) a un problema de igual origen: el capital. Por supuesto, que cuestionar estos aspectos es desatar una polémica de infinitas implicancias que difícilmente nos hallemos en condiciones de resolver. No obstante, sin tomar una posición predeterminada (si bien nuestros prejuicios nos condicionan), nos interesa aproximarnos a la temática. En otras palabras, en qué medida podemos considerar que tanto sindicalismo como cooperativismo son respuestas “paralelas” y “aceitadas” dentro de un contexto de opresión social. Del mismo modo, nos preguntamos si las mismas constituyen un marco ideológico definido y al que solo se adscribe por afinidad y hasta qué punto pueden tanto una como otra, constituir herramientas de sobrevivencia en el actual estadio del capitalismo. En qué medida podemos considerar estos dos movimientos una herramienta loable de la respuesta obrera y hasta qué punto son dos herramientas positivizadas por un derecho al servicio del mismo capital que las generó en tanto respuestas. Desentrañar, o bien, introducirnos en el medio de esta difícil discusión nos parece de interés central para poder comprender en qué medida ambos movimientos son mecanismos sinérgicos y que colaboran uniformemente uno con otro en la mejora de condiciones de vida. Dónde están los puntos de fricción entre uno y otro, y dónde se posicionan las personas puntuales en el medio de estos contingentes tan fuertes y tan cargados de “deber ser”. Hilando más fino, ¿es la persona que se ve incluida en uno u otro de los movimientos una persona que ha buscado tal herramienta con convencimiento de la misma o ha llegado por cierto “acorralamiento”? ¿Y en qué medida la experiencia sindical sesga la experiencia posterior, la cooperativa?

Nos parece esencial conocer estas relaciones y poder cuestionarlas libremente (es decir, sin la carga de tener que defender alguno de los dos movimientos) en el marco de la sociedad actual, del sistema económico imperante, de las necesidades creadas/generadas, de los mandatos de consumo y las tendencias del mismo.

Asimismo, conocer la vigencia y validez de estos dos movimientos también nos permitirá depositarlas en un determinado lugar que actualmente ocupan. Por ejemplo, ¿podemos decir que ocupan un lugar de lucha social y contestatario aún?, ¿podemos considerar estos dos movimientos como desafiantes del mencionado modelo actual?, ¿podemos entender que constituyen simplemente herramientas válidas para sobrevivir pero sin atentar ideológica o económicamente a nuestro contexto capitalista?, ¿es un interés de estos movimientos el desafiar marcos severos del sistema capitalista?

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Hoy por hoy, parecen enmarcarse con mayor afinidad dentro de la evolución del Estado y su economía. Sin embargo, ¿podemos pensar que el fenómeno de “empresa recuperada” puede constituir una forma de reciclar y potenciar dos formas de acción reivindicativas en el actual estado de cosas? ¿A qué nivel debemos entender esta nueva forma de producción como una “esperanza” del movimiento de izquierda de corte más-o-menos socialista?

Preguntas orientadoras

A continuación presentamos una serie de inquietudes que son las que principalmente orientan nuestro interés de investigación, si bien sabemos que son de nivel general y previas a un conocimiento de las experiencias cooperativas que vamos a estudiar. Entendemos que las mismas mantienen un grado de heterogeneidad importante porque provienen de intereses personales distintos así como de formaciones académicas disímiles.

Las preguntas no tienen aún un hilo conductor, pero intentan ubicar al lector en la temática y en las interrogantes principales del grupo.

*¿Cómo el contexto socio-económico actual puede estar afectando/estructurando la mentalidad del trabajador a la hora de la inserción laboral en la cooperativa? Esas afecciones, ¿se dan en forma dispar según cortes de edad o según herencia sindicalista?

*¿Qué factores explican el pasaje de un rol mayoritariamente reactivo (sindicalismo) al rol mayoritariamente creativo, de forjamiento del espacio personal/grupal en el mundo (cooperativismo más o menos autónomo)?

*¿En qué medida vemos posible una inclusión “generacional” de jóvenes dentro de un modelo ideológico que antecede a tal generación habiendo nacido en el seno de una tradición de fuerte arraigo sindicalista que, en gran medida, se ha debilitado? En otras palabras, qué viabilidad tiene hoy en día un proyecto como el presente, nacido en una matriz obrera y que tenía como principal núcleo su existencia como obreros dependientes.

*¿Por qué persiste en algunos trabajadores el querer conservar el lugar ocupado en la producción cuando la experiencia industrial originaria (en tanto obrero dependiente) ya ha culminado? En otras palabras, ¿puede hablarse de un sentido de pertenencia a un rol? O, ¿por qué realizar el esfuerzo de convertir el proyecto y no salir a buscar otro trabajo?

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*¿Hasta dónde el resultado del proyecto “empresa recuperada” es coherente con los principios cooperativos promulgados? Siempre teniendo en cuenta la convivencia de trabajadores con orígenes y trayectorias más o menos heterogéneas.

*¿En qué medida el motor de la conversión hacia la forma cooperativa es el conservar la fuente de ingresos y cuánto lo es por un convencimiento de las ideas cooperativistas? ¿Pueden convivir pacíficamente estas tendencias?

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III. OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN

iii.a. Objetivo general1

Investigar el rol que juega la “herencia sindical” en un proceso de recuperación de empresa hacia un sistema cooperativo de trabajo.

iii.b. Objetivos específicos

1) Analizar la relación entre los nuevos y viejos trabajadores de la cooperativa

- ¿Cómo se da la participación en la cooperativa, la toma de decisiones, y qué peso tiene el haber pertenecido al sindicato de la empresa a la que había pertenecido anteriormente?

2) Estudiar si la “herencia sindical” estructura los intereses económicos de los miembros de la cooperativa

- ¿Cuáles son las motivaciones/pretensiones a la hora de ingresar a la cooperativa en los obreros?

- ¿Cómo inciden los intereses personales/proyectos de vida particulares en la estructuración de una cooperativa?

3) Analizar el grado de apertura y afinidad hacia la incorporación de trabajadores a la cooperativa.

- ¿Qué tipo de vínculo mantiene la cooperativa con las organizaciones de trabajadores?

- ¿Existe sindicato dentro de la cooperativa (entendiéndola como empresa que emplea)?, ¿qué posición adoptaría la misma en caso que se planteara su surgimiento?

- ¿Cuáles son los mecanismos y criterios de elección que se utilizan para incorporar nuevos miembros?

- ¿Las personas que ingresan luego de conformada la cooperativa (como empleados o bajo otra forma), tienen posibilidad de convertirse en socios?

1

(9)

IV.ANTECEDENTES

iv.a. Cooperativismo, sindicalismo y empresas recuperadas: relaciones históricas y actualidad

A continuación realizaremos una breve mención sobre algunos aspectos del devenir histórico del movimiento sindical, cooperativo y su vinculación con el surgimiento de empresas recuperadas en el Uruguay. Esto se debe a que consideramos menester comprender el marco histórico en el que se han desarrollado dichos elementos, las diversas características que han asumido a los efectos de entender las manifestaciones e interrelaciones que mantienen en la actualidad.

iv.b. Sindicalismo

Entendemos por sindicalismo, la asociación de trabajadores unidos con el objeto de defender y reivindicar sus derechos laborales así como de conquistar otros nuevos. Es la organización continua y permanente creada por los trabajadores para protegerse en su trabajo, mejorando las condiciones del mismo. Por lo tanto se fundamenta en la unidad monolítica de los trabajadores ante necesidades comunes de clase. El sindicato es la expresión más legitimada de la clase obrera organizada, la que gracias a su unidad, organización y constancia en la lucha ha conseguido derechos que, de otro modo, no hubiera sido posible.

iv.c. Racconto histórico del sindicalismo en Uruguay

En nuestra sociedad contemporánea el papel que desempeñan los sindicatos ha sido fruto de una historia de tensiones y conflictos. Para comprenderla es menester hacer un breve racconto de su génesis y posterior desarrollo en nuestro país.

Podemos encontrar sus primeros antecedentes en el último tercio del siglo XIX y primeros del siglo XX, los cuales estuvieron marcados por los reclamos de la clase trabajadora mediante la cual se fue constituyendo como una fuerza organizada en la escena pública. Este proceso se vio fuertemente incidido por el ingreso de inmigrantes europeos al país en esas décadas, la cual no sólo significó aumento de mano de obra sino que también desempeñó un rol preponderante en la propagación de nuevas ideologías.2

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cuales conformaron asociaciones clasistas formadas por obreros de diversos oficios, unidos por la esperanza de construir un destino igualitario. Estos fueron algunos de los espacios a través de los cuales dieron a conocer sus ideas y reivindicaciones.

La primera asociación de carácter mutual fue la Sociedad Tipográfico Montevideana fundada en 1870. Luego, en 1872 surge un primer nucleamiento: la Asociación Internacional de Trabajadores Montevideana, filial de la AIT. En 1905 se constituye la Federación Obrera Regional Uruguaya (FORU). En 1966 se constituye la Convención Nacional de Trabajadores (CNT) como central única de trabajadores. En 1983 se constituye el Plenario Intersindical de Trabajadores (PIT).3

Por último cabe hacer mención al aporte realizado por Raúl Zibechi4 quien plantea que en la década del `20 se da una derrota del sindicalismo de oficios a partir del cual el movimiento sindical dejó de lado la lucha en el seno del taller por la organización del trabajo. Eso se debió a las nuevas formas de organización del trabajo junto a la introducción de nuevas tecnologías lo que completó la derrota de la clase obrera que trabajaba en el taller, donde los viejos obreros dejaron de ser insustituibles.

A partir de la derrota de ese sindicalismo nació un nuevo movimiento que se consolidó hacia la década de 1940, el cual estaba impregnado de ideas, actitudes y preocupaciones distintas a las del sindicalismo anterior. Se caracterizó por ser un movimiento masivo, escasamente politizado y portador de una cultura de masas, generando cambios respecto a la cultura sindical y política de sus afiliados y dirigentes.

Recién en los años cincuenta y sesenta se produjo una reacción de la clase obrera contra la organización científica del trabajo, pero esta no fue encabezada por el movimiento sindical sino que fueron expresiones aisladas de los trabajadores.

iv.d. Cooperativismo y unidades productivas recuperadas por trabajadores (UPRT)

Las unidades productivas recuperadas por trabajadores (UPRT) o “empresas recuperadas” son un fenómeno que mantiene fuertes lazos (y tensiones) tanto con el movimiento sindical como con el cooperativo; ya sea por su matriz de surgimiento, por su participación en entidades de segundo grado, por su historia, por sus posturas ante las acciones reivindicativas de estos movimientos, etc. Si nos proponemos ahondar en esta relación, es necesario hacerlo desde una perspectiva histórica ya que ambos movimientos tienen una amplia y larga trayectoria de vínculos y afinidad.

2 Rodríguez Universindo y otros (2006) “El sindicalismo uruguayo, a cuarenta años del

congreso de unificación.” Ed. Taurus Montevideo, Uruguay

3

Ibidem

4

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Es importante destacar que si rastreamos los primeros antecedentes de formas cooperativas5, podemos remontarnos a fines del siglo XIX, donde comienzan a generarse una serie de emprendimientos cooperativos asociados a la concentración de contingentes obreros alrededor de la industria fabril, y por lo tanto, imbricadas seguramente con formaciones sindicales. Así podemos identificar, entre otras: la Sociedad de Socorros Mutuos creada en 1877 por empleados del ferrocarril, la Cooperativa Obrera Tipográfica creada en 1889, la Cooperativa de consumo La Unión integrada por obreros textiles de Juan Lacaze en 1909, etc. Pasarán varios años antes que se comience a legislar sobre las mismas. Es en 1946 cuando se sanciona la ley No 10.761, (denominadas por algunos como Ley General) la cual abarcaba las cooperativas de consumo y las de producción/trabajo.

Ahora bien, debido a la amplitud y densidad de información que se puede relevar a través de una mirada histórica hacia el movimiento cooperativo, es que canalizaremos nuestra atención en la rama cooperativa de producción/trabajo, ya que es aquella en la que se enmarca nuestro objeto de investigación.

Pese a existir experiencias de cooperativas de producción y trabajo que venían funcionando incluso desde fines del siglo XIX6 muy fuertemente influenciado por la corriente inmigratoria europea de esos años, la cual traía consigo una fuerte impronta sindical y reivindicativa, el movimiento comienza a dinamizarse a mediados del s. XX. Es en 1962 que se crea la Federación de Cooperativas de Producción del Uruguay (FCPU) y en 1966 cuando se legisla específicamente sobre Cooperativas de producción y trabajo.

Por lo expuesto en “El cooperativismo en Uruguay” a mediados de siglo la FCPU estaba integrada por cooperativas de, por lo menos, tres tipos: empresas recuperadas por trabajadores, empresas conformadas por trabajadores desocupados y “cooperativas creadas en el nuevo marco de relaciones laborales y estructuración productiva donde diversas áreas de la empresa (en general periféricas y marginales) son realizadas fuera de la unidad empresarial madre, vale decir tercerizadas.”7

Si bien en Uruguay existen UPRT ya desde (por lo menos) mediados de s. XX, tal como afirma Anabel Ribeiro “es con la crisis económico-social que atraviesa nuestra sociedad en el 2002 que el fenómeno toma fuerza y visibilidad social”8. Desde este momento hasta el presente las UPRT, además de haberse incrementado numéricamente, han incrementado su visibilidad pública. Esto puede ser explicado, en parte, por las situaciones de extrema vulnerabilidad social y por el aumento exacerbado del desempleo,

5

Las reflexiones e información histórica desarrolladas en el siguiente párrafo son extraídas de “El cooperativismo en Uruguay” Bertullo, Jorge; Castro, Diego; Isola, Gabriel; Silveira, Milton (2004) “El Cooperativismo en Uruguay”, UdelaR-SCEAM, Documento de trabajo. Montevideo, Uruguay.

6

La Sociedad Cooperativa de Mucamos y Cocineros, de 1877 y la Sociedad Tipográfica Cooperativa La Capital, de 1878, fueron las primeras cooperativas de este tipo en el País. Ibidem

7

Ibidem; p.25.

8

(12)

lo cual colocaba en “jaque” a aquellos obreros obligados a cesar su actividad laboral ante el quiebre o cierre de la empresa en la que trabajaba. La condición de “inempleabilidad” en el mercado de trabajo, sumado a la aguda crisis por la que atravesaba el conjunto de la sociedad, daba un contexto proclive para que emprendimientos de estas características salgan a la luz.

El aumento de la visibilidad social de este fenómeno puede verse reflejado, tanto en la atención que los medios masivos de comunicación prestan a noticias vinculadas con experiencias de recuperación de empresas por antiguos trabajadores, como en la amplia producción teórica sobre temáticas vinculadas a la misma, en la confluencia de intereses políticos y económicos nacionales e incluso extranjeros (por ejemplo el gobierno de Venezuela a través del Bandes), etc. Estos factores posicionan la temática en la agenda política nacional, en un contexto donde por parte del sector cooperativo, el sindical y el estatal hay distintas iniciativas, propuestas y concepciones en ocasiones concluyentes, y en otras divergentes.

En este nuevo marco de re-surgimiento de las UPRT, y de crisis económica, en un principio, el espacio de debate, de discusión y de negociación de las UPRT fue la Mesa de Coordinación de Empresas Recuperadas articulada por el departamento de industria del PIT-CNT. De este modo, éstas, se movían en un espacio dentro del movimiento sindical, como parte formal del mismo. Sin embargo, en octubre del 2007, 14 UPRT crean la Asociación Nacional de Empresas Recuperadas por sus Trabajadores (ANERT), como un espacio de auto-representación, fomento y asesoramiento, independiente al ámbito de representación sindical. En la actualidad participan de esta asociación más de 20 emprendimientos.

(13)

V.MARCO TEÓRICO

v.a. Herencia sindical

Definición:

Vamos a entender a fines del presente estudio, que una persona tiene herencia sindical cuando, debido a su experiencia previa, a actividad actual, a influencias o a cercanías ideológicas importantes (quizás en paralelo con la militancia en otros espacios reivindicativos), presenta una convicción firme en torno a la importancia y validez de los métodos de lucha sindical (típicos del movimiento obrero) para la obtención de mejoras tanto en sus condiciones laborales, en su inserción más amplia, así como en la sociedad en general. Convicción ésta que, es esencial destacar, se presenta (de modo conciente y explícito) en el plano discursivo de la misma.

Diferenciamos esta variable de la “experiencia sindical”, ya que si bien ésta la integra, no la abarca en su totalidad. Es posible en este contexto investigativo por lo tanto, que una persona que no hubiese militado en el movimiento sindical tenga una “herencia sindical”, por ejemplo: un joven en cuya familia hay una tradición de activa militancia sindical y que interviene políticamente en espacios que mantienen una correlación ideológica positiva con el movimiento sindical (FEUU, partidos políticos, comisiones barriales, y otros espacios plurales de decisión/acción) pero que debido a diferentes factores, no ha podido o no puede tener experiencia; puede, pese a esto, ser portador de una “herencia sindical”. Por lo tanto cuando hablamos de “herencia sindical” estamos haciendo referencia a si un individuo tiene o no una conciencia de sí mismo enmarcado en un movimiento obrero amplio, cuya lucha sindical es necesaria para mejorar tanto sus condiciones, como las de sus compañeros.

Otra noción que entendemos se debería aclarar es la que aparece en la segunda parte de la definición, en la cual se habla de que los elementos que hacen a la “herencia sindical” aparezcan de modo conciente en el discurso del individuo. Pensamos que esto es necesario, pues está en el eje de nuestras inquietudes estudiar esta realidad según una perspectiva centrada en análisis discurso/acción.

Indicadores:

- Participación en el sindicato de la antigua empresa recuperada (sólo si es ex trabajador de la antigua empresa).

- Tener anteriores experiencias de militancia o participación sindical.

(14)

- Participar de espacios de militancia política (partidaria o no) que presenten una “sintonía” ideológica con el movimiento sindical y, pese a no tener experiencias sindicales concretas, expresar discursivamente una convicción ideológica con la lucha obrera.

- Tener un acercamiento de afinidad hacia la tradición sindical que haya conducido a una apropiación de tipo “teórico” o “intelectual” de la misma.

Al mismo tiempo, para la selección de los casos a entrevistar se deberán constatar (según corresponda cada caso) aspectos tales como (a) cuáles fueron las vías de acceso a la tradición sindical: ideológicas personales, por formación personal, por contexto familiar, por contexto laboral y socio histórico, etc., (b) la presencia o ausencia de afiliación, (c) trayectoria (básicamente duración de la participación), (d) presencia o ausencia de participación en lugares de representación, (e) grado de responsabilidad, (f) auto percepción de la experiencia, (g) duración del sindicato como tal, (h) relevancia de la acción sindical en general.

v.b. Subjetividad, cotidianeidad y pérdida del trabajo

Es importante pensar a la cooperativa como una respuesta construida por los implicados ante la situación de crisis. La cooperativa entonces puede ser pensada como una red. Y cuando hablamos de red, nos referimos a lo que plantea Najmanovich como un entramado de relaciones y vínculos producidos y productores de la interacción de los seres humanos con su ambiente.9 El sujeto es lo construido en el medio social humano, y los sujetos se van auto-organizando a través de los vínculos sociales de afecto, de lenguaje, de comportamiento.

Las redes han existido siempre, condicionadas por el momento y el contexto histórico. Al aparecer un factor que contribuye a la ruptura de esas redes sociales, como puede ser el desempleo, genera nuevas redes: o sea que las redes de relaciones se transforman. Los intentos por agruparse responden a un problema y son vividos como estrategias de supervivencia y no como organización en red. Pero al verlo como un proceso, es probable que las acciones se hallen basadas en una red anterior con ciertos niveles de conciencia, lo cual es consecuencia, por un lado de haber pertenecido (haciendo referencia a la construcción subjetiva), y por otro, de creer que es posible. “La idea que subyace a lo enunciado anteriormente es la de acontecimiento, hecho que trasciende los límites de las estructuras, de lo instituido, para instalarse, desde su unidad y diversidad, en el interior de las subjetividades, de las organizaciones. El acontecimiento produce una quiebra, una ruptura con lo ya sabi-do-conocido, y genera desde este desconocimiento, desde la incertidumbre que produce, la apelación a lo ya conocido pero también a la creación de lo novedoso.”10

9

Para este tramo se siguen los lineamientos que desarrollan Dabas, E y Najmanovich, D (1995) en “Redes, el lenguaje de los vínculos”, Capítulo 32. Editorial Paidós, Buenos Aires, Argentina.

10

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La autora plantea que los sujetos son y devienen por los intercambios sociales que establecen. Se debe pensar entonces en producción de subjetividad, en una dinámica vincular, ya que nos constituimos en sujetos en el interjuego social, es decir nos construimos con otros. Es pertinente mencionar que la autora plantea que “toda emergencia es siempre una coemergencia”11. Por lo tanto la emergencia existe en la medida en que es compartida con otros.

En los ámbitos sociales se establecen lazos de consistencia y estabilidad, un modo común de producción de sentido, donde se establece una dinámica que genera límites entre un adentro y un afuera a partir de interacciones, vínculos.

La autoorganización implica antes que nada creatividad, pensar en terrenos de paradojas y abandonar el ya constituido, se necesita también la creación de las herramientas.

La unidad nueva que nace es heterogénea, compleja y se va nutriendo y modificando mediante el vínculo que genera con el entorno o medio. Aquí lo propio y lo ajeno están en mutua relación.

Plantearse la dinámica vincular posibilita poner al sujeto como entramado en múltiples configuraciones que le permitirá trasformar su espacio y este espacio estará ligado a la historia de las interacciones.

A decir de Carrasco12 las personas son inseparables de la situación en la que viven. El concepto de situación implica: lugar, momento, hechos y acontecimientos. Estos cuatro elementos que componen la situación son variables relacionadas entre si y subordinados al proceso histórico que precede y condiciona la situación. La situación es el contexto dentro del cual vive cada persona, los acontecimientos de la vida cotidiana: “la vida cotidiana o cotidianeidad es la experiencia de cada instante en contacto con el mundo que rodea a la persona”13; es el hombre y su trabajo, las relaciones que establece y la información que recibe. La cotidianeidad es también lo que las personas perciben día a día en contacto con los demás, y por lo tanto supone la reiteración de relaciones con las mismas personas, cosas y circunstancias que tienen para la persona el mismo sentido. La cotidianeidad supone una continuidad de tiempo, espacio y reconocimiento de sí mismo en cada circunstancia y un conocimiento de la propia experiencia vital sin cortes ni quiebres. La cotidianeidad es un modelo básico de existencia.

Siguiendo con la línea que plantea Carrasco un corte en esta continuidad tendrá para la persona una consecuencia en su identidad, y consideramos que, al hablar de empresa recuperada tendremos que tomar en cuenta en el análisis, que antes existió una empresa y que los cooperativistas de hoy fueron los empleados de una empresa que cerró y que fue motivo de un brusco corte en la vida y cotidianeidad de la persona. Frente a este corte entendemos que la cooperativa será una alternativa conjunta y probable de seguir la continuidad de su labor (su rol en la cadena productiva), de las relaciones que se han establecido (con sus compañeros/as, sus propios horarios, su familia, etc).

11

Igual nota 7.

12

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v.c. Subjetividades en el marco de empresas recuperadas

De acuerdo a lo planteado por Mariana Mendy14, a partir de la década del ‘90 el cierre de las empresas comenzó a ser un hecho casi cotidiano en la realidad de nuestro país, siendo la industria manufacturera la principal afectada.

En cuanto a eso, la autora expresa que los procesos de recuperación de las mismas han sido de carácter heterogéneo, ya que algunas de estas han logrado funcionar con éxito, otras están en vías de concretar la recuperación, mientras que otras no han contado con las condiciones necesarias para su sostenimiento.

En relación al momento del cierre de las empresas Mendy señala la coexistencia de dos tipos de condiciones: uno de ellos refiere al entorno o ambiente en el que desarrolla la organización, mientras que el otro hace referencia al interior de las mismas.

Respecto a la primera la autora señala que “gran parte de las empresas cerradas, lo hicieron en la misma lógica en la que existieron: al amparo de una política estatal que privilegia el comportamiento rentístico sobre el productivo y genera la posibilidad de que cerrar una empresa sea un negocio; en el marco de una cultura empresarial carente, por lo general, de concepciones emprendedoras o innovadoras.”15

Por otra parte, y en lo referente a las condiciones existentes al interior de las organizaciones, dicha autora expresa que “la industria uruguaya se ha caracterizado por una cultura autoritaria, paternalista, corporativa (…) En ese marco, el núcleo ideal del modelo taylorista de relaciones laborales, asegura la impunidad empresarial y en gran parte la inacción obrera ante las decisiones de reestructura o cierre (o por lo menos y en algunos casos un alto grado de resignación ante ese tipo de situaciones). Los trabajadores son parte de una cultura organizacional en la que la organización productiva es asunto de patrones.”16

En base a lo anterior dicha autora destaca que “lo determinante es el hecho de que la nueva empresa no es resultado de un proceso de construcción decidido y planificado de antemano, es fruto de la opción por la única alternativa a la disgregación y al desempleo.”17 Por lo tanto las iniciativas de recuperación de las empresas “no son fruto de un movimiento organizado, de la constitución de un actor con una vocación de cambio deliberado de las reglas de juego relativas a la propiedad o la organización de las empresas.”18 Esto conlleva a que muchas de las estructuras organizativas de la empresa anterior se reproduzcan en el seno del nuevo emprendimiento, y por lo tanto “los trabajadores que se proponen recuperar la unidad productiva “heredan” muchos

13

Ibidem p.7.

14

Mendy, Mariana, (2004) "Empresas recuperadas por los trabajadores: empresas nuevas?", en: Emma Julia Massera (coord.) Trabajo e innovación en Uruguay, Departamento de Sociología. Trilce, Montevideo, Uruguay.

15

Ibidem p.65

16

Ibidem. p.65

17

Ibidem. p.66

18

(17)

problemas (y no solamente financieros o tecnológicos). La unidad productiva preexistente es la única que conocen y tienden a reproducirla.”19

A este respecto Rieiro20 expresa que “los trabajadores, dada su antigua cultura organizacional apoyada sobre relaciones de poder en las que los individuos estuvieron insertos durante años apegados al trabajo manual rutinario, dicha identidad y subjetividad específica contribuye -en forma práctica- a mantener una actitud de dependencia, delegando –y no pocas veces exigiendo- la gestión de la unidad por parte de otros, de quienes se espera una posición similar a los patrones anteriores.”21 Es a raíz de ello que dicha autora sostiene que las relaciones de poder (opresor/oprimido) se reproducen en el seno de la nueva empresa ya que la situación de opresión no es eliminada, sino que lo que se modifica es la posición dominante.

En sentido análogo Mendy plantea que “muchas veces, ingenuamente, se cree que con el cambio de propiedad de la empresa hay aspectos que cambien automáticamente (…) las empresas recuperadas no tiene lo que nunca tuvieron. No es un problema de propiedad”22. En base a ello la autora plantea que el cambio de la propiedad privada no es condición suficiente para el cambio real en la organización ya que es necesario otro tipos de transformaciones que acompañen ese proceso. A este respecto Juan Pablo Martí23 parafraseando a Razeto expresa que “para un colectivo de trabajadores antes asalariados, acceder al dominio y control de la propiedad de los medios materiales y financieros de una empresa implica desarrollar un proceso psicológico, cultural y social multifacético, a través del cual llegue a considerar la empresa como propia, a cuidar y defender su patrimonio como algo querido y asumido en profundidad, a conocer sus funcionamiento y controlar sus operaciones. Todo ello significará un crecimiento de la subjetividad por parte de cada trabajador y del conjunto.”24

v.d. La dimensión económica y su visión

La idea de este tramo es tomar los sistematizados aportes de Luis Razeto en su texto “Las empresas de trabajadores y economía de mercado”25 para críticamente discutir y seleccionar aquellos aspectos que nos parezcan de utilidad para la investigación que nos hemos propuesto.

Trataremos de ver en qué medida sus aportes son capaces de ayudarnos a la organización de nuestro marco investigativo que, como ha sido enunciado desde los objetivos, involucra en alguna de sus aristas, el área de organización económica.

19

Ibidem.66-67

20

Riero, Anabel (2006) “Recuperando el trabajo en economías dependientes: Uruguay un

modelo de desarrollo por armar”, CLACSO. Montevideo, Uruguay.

21

Ibidem p.14

22

Mendy; 2004: p. 72

23

Canou, María; Porrini, Rodolfo (2006) “Trabajo e historia en Uruguay investigaciones

recientes” UdelaR. Montevideo, Uruguay.

24

Ibidem. p. 231

25

(18)

Desde el primer momento, Razeto asume una postura poco romántica del fenómeno de las UPRT, al explicitar que el adjetivo “alternativo” sencillamente emerge como resultado inevitable de la situación de necesidad surgida a raíz de las crisis económicas de fines de los años noventa que ya han sido señaladas. Sin embargo esto no constituye un demérito según su punto de vista ni empaña el carácter “positivo” que demuestran en tanto adaptabilidad y crecimiento de cierta esfera de autonomía. Es decir que si bien estas UPRT son “una respuesta al problema social”, también son “un movimiento específicamente cultural, de difusión molecular y metódica de un conjunto de ideas, valores y normas que constituyen lo que podemos denominar ‘estilo o modo de ser cooperativo’: un particular modo de pensar, de sentir y de comportarse individual y colectivo”. Eso mismo es lo que trataremos de desentrañar para tomar una noción más acabada del nivel económico de estas cooperativas.

Según Razeto, la teoría económica tradicional no logra generar un nivel analítico sufiecientemente agudo como para captar las relaciones que intervienen en este modo productivo. Es decir, hablamos de relaciones de diverso tipo que, yendo más allá de las típicas coordenadas económicas (oferta, demanda, producción, consumo, precios, etc.), son tan o más esenciales en la producción cooperativa de este tipo. Hay que abandonar un marco estrictamente racional y ceteris paribus26 para acercarse esta otra forma de producir en el contexto actual. Al mismo tiempo, el autor también discute con el propio concepto económico que la doctrina cooperativa ha elaborado sobre sí misma27.

Una de las primeras y principales definiciones analíticas de Razeto es considerar la UPRT una empresa; un tipo particular, claro está, pero empresa al fin. Con esta definición, estamos admitiendo una composición que implica la clásica tensión capital/trabajo, muchas veces ignorada o desconocida desde los espacios obreros. Es decir que incluimos en las UPRT “actividades económicas de producción, adquisición, venta y consumo de bienes y servicios, con el fin de obtener de ello una ganancia”, lo cual implica por parte de Razeto resolver y adelantar desde ya lo que para estas unidades ha sido un tema esquivado y muchas veces no explicitado. Esto no quiere decir que entonces, las cooperativas no tengan diferencia alguna con las empresas de explícito basamento capitalista, pues aclara:

26

“…la elaboración teórica y el análisis económico resultan ser una representación muy abstracta y simplista de la economía y del mercado reales. Simplista, porque no tiene en cuenta toda la complejidad y multiplicidad de los sujetos, actividades y comportamientos que componen la vida económica concreta, reduciendo en consecuencia la economía y el mercado reales a unos pocos modelos […] Demasiado abstracta, porque los sujetos, procesos y actividades individuales y reales, con toda su riqueza y diferenciación, se convierten en variables genéricas y formales que se relacionan entre sí de acuerdo a una lógica predeterminada […]”.

27

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El hecho de estar constituidas en base a categorías económicas y a factores que son inseparables de las personas que las realizan (a diferencia del capital que estando también asociado a personas se basa en un factor económico separable de sus poseedores), confiere a las empresas cooperativas un carácter personalizado, comunitario y solidario original.

Esta originalidad a la que se refiere el autor, pasa principalmente por el carácter solidario de los beneficios o utilidades de la empresa, pues los mismos son proporcionales a la contribución28 personal de los miembros.

En el entendido de que se trata de una empresa, los objetivos económicos pueden ser múltiples, pueden encontrarse explicitados, pueden ser coherentes entre sí y con la ideología cooperativa promulgada, o bien pueden estar yuxtapuestos objetivos no necesariamente sinérgicos. El autor menciona por ejemplo la obtención de beneficios económicos para los miembros de la cooperativa, obtener beneficios para los dirigentes, obtener beneficios para la sociedad, comunidad o localidad, controlar un sector del mercado, influir sobre aspectos políticos y culturales. Al mismo tiempo son objetivos igualmente importantes los que cada miembro se propone como tales dentro del contexto de la producción (objetivos particulares).

Asimismo, de todos los aspectos que presenta una empresa, es para Razeto el económico el más importante: la obtención de beneficios (al nivel que sea) es la razón de existir de la empresa. Pero para aguzar más la visión en este aspecto, es necesario también identificar qué carácter adquiere ese objetivo económico que es la obtención del beneficio; este carácter está determinado por “el sujeto organizador” de la empresa. Razeto lo define de esta forma “cual sea el sujeto organizador determina el modo como se definen y conciben los objetivos económicos de la empresa, y tiene implicaciones relevantes sobre la estructura, el modo de funcionamiento y la lógica operacional de distintos tipos de empresa”. Los elementos organizadores pueden ser esencialmente seis, la fuerza de trabajo, la tecnología, los medios de trabajo, el factor financiero, la administración o la comunidad. El protagonismo inevitable de alguno de estos elementos indica la dirección y el carácter que tomará el objetivo económico de la empresa29.

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El prorrateo de los excedentes debe realizarse tomando la proporción de contribución de cada miembro de la cooperativa en el factor que corresponda al carácter de la empresa (en este caso, y como veremos un poco más adelante, una empresa de trabajo).

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Con respecto a la reflexión anterior, y tomando en cuenta el contexto en el que surgen estas cooperativas, resulta esperable (y Razeto no concibe otra forma) que estas empresas UPRT, desde este modelo teórico sean “empresas de trabajo”, pues su factor organizativo debería ser este último. Las tradicionalmente llamadas “ganancias” no deberían ser sino un aumento en la “valorización del trabajo”30. Así, aclara el autor que seguimos, que mientras en las empresas organizadas por el factor capital, es éste quien paga la “fuerza de trabajo”, en las empresas de trabajo es el propio trabajo el que genera lo que en última instancia se traducirá en un pago hacia el trabajador individual.

Se hace importante también, comprender cómo una cooperativa cuyo factor organizador es el trabajo (sobre el que se realizan las apuestas de viabilidad) logra obtener financiamiento o, más técnicamente, cómo es que logra darle peso suficientemente significativo al factor “capital” (capitalización). Es decir, resulta indudable que ese factor no puede ser descuidado más allá de la organización interna de la UPRT, ya que ésta es creada como tal y como cooperativa para convivir con la economía de mercado de un modo distinto pero no para sustituirla. En estos asuntos Razeto comienza a indagar y no de forma inocente, pero incluirlos en este tramo sería adelantarnos a lo que la realidad nos demandará analizar. Las amenazas que para el sistema cooperativo se vislumbran aquí no son pocas, pero no por eso debemos establecerlas o tan solo enumerarlas de antemano. Podemos resumir este tramo que se abre, y dejando planteada la interrogante para el momento analítico puntual, con estas palabras de Razeto:

“…¿contiene en sí el fenómeno cooperativo todos los elementos esenciales para llegar a ser, a través de su propio desarrollo, matriz de un autónomo (y superior) modo de organizar la vida económica? ¿O bien la cooperación es una de forma incompleta que para afirmarse y desarrollarse convenientemente debe recurrir a elementos externos, pero que introducen en su interior la contradicción, la incoherencia y la subordinación?”

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VI. ESTRATÉGIA METODOLÓGICA

El proceso metodológico que nos proponemos llevar adelante consta de tres dimensiones, la epistemológica, la de la estrategia general y la de las técnicas.

La dimensión epistemológica refiere a las decisiones respecto al problema de investigación, los conceptos, categorías, preguntas guías, objetivos, que llevan a la construcción de nuestro objeto de investigación.

La dimensión de la estrategia general refiere a la lógica metodológica del proceso en sus líneas generales, a modo de andamiaje del trabajo de investigación.

La dimensión de las técnicas remite a las decisiones tomadas en torno a las herramientas de recolección y análisis de la información empírica.

Para esta investigación, que es de carácter exploratoria, decidimos utilizar técnicas cualitativas, ya que nos van a permitir un acercamiento acorde a esta investigación.

vi.a. Sobre las técnicas de recolección de información primaria

Para hacer referencia a las técnicas que serán utilizadas, específicamente la entrevista, cabe señalar la búsqueda que esta persigue. En este sentido diremos que la misma nos dará una idea más cabal de los discursos asumidos por los actores implicados y que forman parte de un colectivo. Es así que intentaremos, a través de la entrevista, dar cuenta (a partir de un discurso individual) de un discurso que no escapa en última instancia a ciertas visiones de un discurso construido a nivel colectivo. Se tratará de tomar en cuenta las estructuras sociales implícitas en el mismo y las que la propia persona ha ido construyendo o construye (tal vez ad hoc) “para nosotros”.

En torno a este punto iremos más allá de la veracidad o falsedad de los discursos asumidos e intentaremos dar respuesta o analizar los mismos sin tomar en cuenta lo anteriormente expuesto: el criterio que nos interesa es la explicitación de puntos de vista, prácticas o intenciones. Siguiendo con esto Bogdan y Taylor, “mediante las entrevistas el investigador hábil logra por lo general aprender de qué modo los informantes se ven a sí mismos y a su mundo”31.

Ahondando más en la técnica, es importante aclarar que, al posicionarnos desde un enfoque cualitativo, rastrearemos la fuerza que tenga cada entrevista en relación a la aproximación y compresión de la realidad con la cual nos enfrentamos.

Otro factor a tomar en cuenta a la hora de entrevistar es el carácter selectivo de la memoria, ésta ubica al entrevistado en una suerte de situación en la cual se ve obligado, en forma inconsciente, a discriminar entre ciertos hechos de su pasado y otros; en este sentido podríamos decir que se ocasiona como un recorte de la realidad. Volviendo a tomar lo que nos dice Peña, “la imagen del ‘sí mismo’ varía según sean los atributos que un individuo desee o se sienta obligado a materializar, de acuerdo a sus posibilidades y a la relación social específica de la que está participando, en

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función de la cual debe aparecer poseyendo, exhibiendo o pretendiendo proyectar una serie de características que tienden a sostener y otorgar credibilidad a esa imagen”32. Los recuerdos traídos al presente son aquellos que hoy tienen sentido para la presentación de la imagen que considera el entrevistado necesaria de transmitir.

La entrevista también tiene un juego permanente entre lo racional y mentado con lo subjetivo. Estas subjetividades se encuentran a su vez en un diálogo interno individuo-colectivo que permite aflorar representaciones y racionalidades pertenecientes a la historia biográfica individual a la vez que representaciones y racionalidades pertenecientes a los contextos de socialización de cada implicado. El rol del entrevistador se basa en el “dominio“ del proceso comunicativo, es decir desde su papel como orientador de las temáticas tratadas y el manejo relativo de la presencia de componentes emotivos y expresivos (una función complementaria, visto desde la perspectiva de extracción de información, pero esencial desde el punto de vista metodológico dinámico)33.

Creemos de gran riqueza informativa la deconstrucción de los discursos producidos por los participantes, aclarando siempre que tal tarea partirá desde nuestros sesgos y visiones; en sí desde una postura política, sin que éstas caigan en prejuicios de corte moral. Como paso siguiente se debe limitar la unidad de sujetos a entrevistar, para así poder realizar la pauta de entrevista, que será aplicada, consecuentemente, en el trabajo de campo.

vi.b. Desarrollo del trabajo de campo

Nuestro “trabajo de campo” comenzó con la realización de entrevistas con informantes calificados (sugeridos por el cuerpo docente), tanto con el objeto de obtener asesoramiento en cuanto a la bibliografía pertinente a utilizar, como para facilitar o propiciar contactos con las UPRT pasibles de estudio. En este marco se realizaron dos entrevistas a sociólogos con experiencia investigativa en la temática; una primera con Juan Pablo Martí y otra con Anabel Rieiro.

Luego de estos encuentros, se comenzaron a realizar los primeros intentos por definir las unidades a investigar, tarea que resultó bastante dificultosa. Respecto a Molinos Santa Rosa, FUNSA, COPROGRAF y alguna otra experiencia que también fue manejada, diversas situaciones nos impidieron concretar su estudio pormenorizado. Debido a estos retrasos en la selección de las unidades sobre la cual realizar la investigación, es que las entrevistas tuvieron un defasaje con respecto al cronograma que nos planteamos en la planificación inicial. En paralelo, se realizó una minuciosa búsqueda bibliográfica, con el objeto de orientar teóricamente la

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Piña, Carlos. s/f., “Sobre la naturaleza del discurso biográfico”, Ed. Cuadernos del CLAEH nº 53, p.47-48. Montevideo, Uruguay.

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investigación y rastrear antecedentes, tanto teóricos como históricos con respecto al fenómeno de las UPRT.

Posteriormente se realizó una pauta de entrevista que incorporó todos los factores que desde el grupo se evaluaron pertinentes a relevar en las entrevistas. Esta pauta debe ser entendida como tal y no como un formulario estandarizado el cual es “aplicado” durante las entrevistas. A lo que apunta la misma es a identificar aquellas interrogantes que se buscará que el entrevistado responda. Es, más que un orden pre-establecido de entrevista, una guía para el entrevistador, por lo que el desarrollo de la misma puede ser distinto a la pauta, aunque debe apuntar a obtener la información requerida en esta.

Luego del largo proceso de búsqueda, las cooperativas seleccionadas para nuestra investigación fueron dos: Niboplast, ubicada en el Polo Tecnológico Industrial (PTI) del Cerro, e INGRACO. En ambas, el objetivo inicial fue entrevistar a cuatro trabajadores intentando que estos reflejen los distintos “modos” de trabajar en la cooperativa: socio fundador, trabajador asalariado, socio reciente, etc. El primer acercamiento a dichas cooperativas fue el siguiente. En el caso de la empresa Niboplast, existía un contacto previo ya que la Unidad de Estudios Cooperativos desarrolló investigaciones con dicha empresa. En el caso de INGRACO se obtuvo un contacto a través de Anabel Rieiro, quien ha realizado investigaciones sobre la misma. Con NIBOPLAST se tomó contacto con el presidente de la Comisión Directiva, quien nos sugirió que coordinemos una entrevista con Antonio García, ya que según sus palabras “es el miembro de la cooperativa más calificado para contestarles”. En paralelo a los contactos con García, se realizaron entonces dos entrevistas a socios de la cooperativa el 28 de mayo de 2008, día en el que también se coordinaron dos entrevistas más a realizarse el 31 de dicho mes. Lamentablemente un incendio ocurrido en el PTI un día antes de las entrevistas acordadas llevó a que la cooperativa tuviera que cortar abruptamente su producción. Debido a ello nos propusieron suspender las entrevistas para realizarlas posteriormente. Respecto a Antonio García se realizaron sucesivas conversaciones telefónicas con el fin de lograr coordinar una entrevista. Formalmente se coordinaron tres: una a la que García no concurrió por problemas de salud, otra coordinada para efectuarse en su domicilio, la cual no pudo realizarse debido a que Antonio no se encontraba en el mismo. Y una tercera entrevista a realizarse en el PTI del Cerro el día 16 de junio la cual tampoco se pudo concretar ya que al llegar al lugar, el entrevistado ya se había retirado. Debido a la cercanía en tiempo de la entrega final de la investigación, y teniendo en cuanta la tendencia del entrevistado a no asistir a las entrevistas, decidimos lamentablemente no realizarla.

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se coordinaría una segunda entrevista con otro miembro de la cooperativa, la cual tuvo lugar una semana después.

Todas las entrevistas realizadas fueron grabadas con el consentimiento de los entrevistados, luego fueron transcriptas e ingresadas a un programa de sistematización y procesamiento de información cualitativa (MAXqda) y han sido adjuntadas en los anexos.

vi.c. Reflexiones metodológicas

Sobre el final del proceso investigativo entendemos necesario realizar la evaluación de la estrategia metodológica empleada, así como del trabajo de campo, identificando fortalezas y debilidades del mismo.

Al comienzo de la investigación nos propusimos realizar ocho entrevistas (cuatro en cada emprendimiento a estudiar) entendiendo que con este número podríamos obtener un volumen de información adecuado que nos permitiese generar un análisis con una fuerte base empírica. Vale resaltar que la idea era lograr entrevistas “variadas”, por ejemplo: a un socio fundador, a un trabajador asalariado, a alguien sin herencia sindical, a otro muy vinculado al antiguo sindicato, etc, con lo que nos aseguraríamos poder obtener información provenientes de distintas perspectivas.

Varios infortunios condicionaron que nuestra investigación no pudiese transitar por los canales planificados inicialmente, y que por lo tanto solo pudiésemos realizar cuatro de las ocho entrevistas previstas. A continuación destacamos algunos de estos elementos:

- Observamos que existe en el objeto-sujeto de la investigación, si no una saturación, por lo menos un gran desgaste de los emprendimientos con respecto a las investigaciones provenientes tanto de la UdelaR como de otras universidades. Son varios los estudios ya existentes sobre el tema y varios los que actualmente se están realizando, y su abordaje (en tanto conjunto) parece presentarse desordenado y sin mucho contralor. Esto repercute en las UPRT generando un clima de “cansancio”, o por otro lado de “acostumbramiento” a ser sujetos objeto de investigaciones, posturas ambas que no son muy beneficiosas para los fines investigativos. Esta realidad nos ha sugerido reflexionar sobre la actual validez de las investigaciones que presentan en las entrevistas temáticas o en profundidad, su modelo de obtención de información, acortando así la brecha que queda para que el fenómeno de las UPRT se sature definitivamente. Consideramos importante por lo tanto el tener en cuenta estas reflexiones en vistas a futuras investigaciones, sabemos que en la actualidad son varias las que trabajan con otras técnicas, obviando la realización de entrevistas; entendemos que ese debe ser el camino a seguir de aquí en adelante, ya que requiere de los trabajadores un nivel de colaboración menor, o por lo menos distinto.

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coordinó para ir a la cooperativa y realizar entrevista a dos trabajadores, pero en cada ocasión sólo se encontraba uno y distinto al acordado) y una en NIBOPLAST a causa del incendio. Debido a esto evaluamos que en las entrevistas que obtuvimos no logramos alcanzar un nivel de amplitud tal como planificamos inicialmente, en parte por esto nos vimos en la necesidad de realizar pequeñas modificaciones en los objetivos de la investigación. Por ejemplo nos fue imposible entrevistar a un trabajador (socio o no) sin “herencia sindical”, o que no hubiese estado desde la etapa fundacional de la cooperativa.

- Existieron también problemas que responden a la interna del grupo, como es el ejemplo de la perdida del registro de la mitad de una entrevista debido a problemas con la grabadora utilizada.

- Otro problema que tiene que ver tanto con el grupo de estudiantes (nuestras demoras y retrasos) como con el equipo docente y los canales de comunicación entre ambos fue la lenta y conflictiva resolución de los emprendimientos a investigar, hecho que marcó desde la largada un defasaje con el tiempo planificado para el trabajo de campo.

Ahora bien, no todo lo evaluado es negativo. Hubo varios elementos realizados en la investigación que evaluamos positivamente, entre ellos podemos identificar:

- La realización de reuniones con informantes calificados.

- La exhaustiva búsqueda de bibliografía sobre el tema de las URPT y sobre el enfoque teórico particular que se le quería dar a la investigación.

- Los mecanismos de procesamiento y sistematización de información (a través del programa MAXqda para investigaciones cualitativas), así cómo el proceso de análisis de la misma.

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VII.ANÁLISIS DE DOS UPRT: INGRACO Y NIBOPLAST

En los distintos ítems expuestos en el marco teórico hemos abordado diferentes temáticas que circunscriben al fenómeno de las UPRT, y desde las cuales se puede entender al mismo. De este modo es que se desarrollaron las nociones de Razeto sobre la estructura económica de estos emprendimientos; las reflexiones de Carrasco y Dabas sobre subjetividad, pérdida de trabajo y vida cotidiana respectivamente y; las elaboraciones teóricas de Martí, Mariana Mendy y Anabel Rieiro en cuanto al concepto de trabajo y pérdida del mismo en referencia a las UPRT.

De aquí en adelante la atención estará centrada en realizar una descripción analítica, con base en la información empírica obtenida y enfocada desde el marco teórico anteriormente mencionado, de los dos emprendimientos seleccionados para esta investigación, con el norte en intentar dar respuesta o por lo menos lograr reformular de modo más acabado aquellas inquietudes que presentamos en el comienzo del trabajo.

vii.a. Pasaje de empresa tradicional a UPRT

Resulta necesario analizar el proceso de internalización del nuevo escenario que se desprende a raíz de la recuperación de la empresa y su transformación en cooperativa. Esto es fundamental debido a que el pasaje de una empresa “tradicional” a cooperativa de trabajo constituye un proceso complejo de construcción colectiva y de maduración organizacional. Este proceso de transformación da lugar a nuevas subjetividades, producto de las modificaciones de la vida cotidiana del colectivo que forma parte de la cooperativa.

“Los problemas vinieron después: cuando arrancamos, y ahí hubo gente que no cambió la mentalidad o vio oportunidad de algo, no sé, pero empezaron… que yo… sé hacer esto… quiero ganar, como sé hacer aquello quiero ganar... Fue un cambio que la gente no acompañó, porque la cooperativa no necesita alguien que sepa hacer eso y se dedique a eso y no haga más tareas, en la cooperativa vos tenes que ayudar a colaborar, si hay dificultades se trata de poner lo mejor de uno y sacarlo adelante. Hubo gente que se sintió como un patrón: “quiero ganar esto... quiero ganar aquello. Quiero ganar el laudo, no quiero hacer esto”. Hubo muchos conflictos de ese tipo” (Socio de NIBOPLAST)

“Es complejo porque a veces uno piensa que podría estar en otra empresa capaz ganando más y sabes que tenés un trabajo determinado y después te vas con tu familia y eso…” (Socio de NIBOPLAST)

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que componen las UPRT. En el imaginario colectivo se percibe a la Directiva de la UPRT como aquel órgano que reemplaza al patrón, y que es propio de la lógica anterior.

“...te toman como que la directiva es el patrón nuevo, y ese problema cambia de directiva a directiva. Cada directiva es el patrón al que le van a reclamar quincena, cobrar bien, toda esas cosas, va llegando el día del cobro y hay cierto malestar, pasó el cobro y está todo bien, pero unos días antes del cobro siempre hay malestar o te vienen a reclamar un par de guantes y te lo reclaman como si vos estas en la obligación como patrón de dárselo ya. También está, esto es una opinión personal, gente que trabajó muchos años en un sistema acostumbrados a trabajar en un sistema no está acostumbrado a pasar a otro. Me parece bastante complejo eso. Gente que trabajó 30 años en NIBOLPLAST y de buenas a primeras pasa a un sistema en donde uno no depende de que le den la orden, y requiere cierta iniciativa y ver cómo hacer la tarea más eficiente. Y hay que acompañar todo ese proceso. O como que están amoldados a tener un encargado…” (Socio de NIBOPLAST)

Ahora bien, no debemos olvidar que la opción por recuperar el emprendimiento productivo bajo la forma de cooperativa remite claramente a adoptar una alternativa ante el inminente desempleo. De este modo, los trabajadores ven en la conformación de la cooperativa, el medio que les permitirá “continuar” con su tarea y función productiva.

Sin embargo, la modalidad de trabajo en una empresa cooperativa presenta diferencias cruciales con una de índole capitalista. Son varios los factores que estructuran la subjetividad de un trabajador en el modelo de producción capitalista: la división del trabajo planificación/producción, la mecanización y la falta de conocimiento del proceso productivo en su totalidad, el sistema autoritario que posiciona al trabajador en un lugar pasivo en cuanto a la toma de decisiones, etc.

Como señalamos anteriormente, observamos que se da una reproducción de los marcos en los que las personas se han desempeñado durante largos períodos de tiempo, y esto debido a que la cooperativa aparece como una de las opciones legales, pensadas para mantener la fuente de trabajo frente a una situación amenazante y caótica. Una vez que los trabajadores que forman parte de este emprendimiento internalicen y acompañen dicho proceso, estaremos frente al pasaje de un cooperativismo como única opción legal posible, hacia un cooperativismo que funde en sus bases un proyecto transformador a nivel local y regional.

vii.b. UPRT: herencia sindical/organización sindical

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de la cooperativa. En algunos casos se da la existencia de tensiones y conflictos con el PIT-CNT. Al respecto:

“Incluso con el sindicato de la rama, con la UNTMRA, en un principio habían ayudado y colaborado bastante, pero hubo un punto de ruptura que fue cuando dijimos que nos queríamos organizar en cooperativa. Ahí nos cerraron las puertas y se opuso tajantemente a tenernos en cuenta. Pasamos para ellos a ser patrones”. (Socio NIBOPLAST)

“...el sindicato está contra nuestro porque nos afiliamos a la cámara de empresarios. En ese esta en contra nuestro, no con nosotros sino con la empresa. Nosotros tratamos de explicarle que la empresa se afilió y que en este mercado capitalista es necesario. El sindicato sabe que de nuestra parte (por lo menos por ahora) no sabemos la gente que puede seguir este emprendimiento, nosotros nunca nos vamos a ir a sentarnos a mesa negociadora con la patronal para pedir que bajen el salario. Estamos asociados pero nunca participamos de ninguna reunión, ni de nada. En ese sentido se ha creado una especie de tiempo de espera. En el ramo del sindicalismo no ha habido muchas experiencias, ésta y COPROGRAF, que al parecer no va a tener mucho andamiaje” (Socio INGRACO)

“Cuando la ocupación cambió, el sindicato empezó a tomar distancia bastante rápido, directamente dijeron “no: busquen un inversor, un cualquiera, pero en cooperativa con nosotros no cuenten” (Socio NIBOPLAST)

De todas maneras, se debe destacar que en la mayoría de los casos, el sindicato de la rama de producción va a desempeñar un rol fundamental ya sea desde la puesta en marcha de la unificación del colectivo de trabajadores de la antigua empresa, hasta en algunas situaciones, la activa participación en el proceso de recuperación de las empresas.

“...nos apoyaron otros sindicatos, como AEBU que nos ayudaba con alimentos. Incluso con el sindicato de la rama, con la UNTMRA, en un principio habían ayudado y colaborado bastante, pero hubo un punto de ruptura que fue cuando dijimos que nos queríamos organizar en cooperativa.” (Socio NIBOPLAST)

“Esta empresa surge como un trabajo fuerte a nivel gremial...el sindicato nos apoyó, algunos compañeros de la dirección de ese sindicato nos apoyó para movernos, de acuerdo a la experiencia de ellos, ayudarnos para gestionar contactos con los bancos, para ver lo que era viable para nosotros para recuperar la empresa. Y después de eso algunos compañeros siguen en contacto como trabajadores, pero después se alejaron.” (Socio INGRACO)

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de un sindicato fuerte genera, no la causa explicativa de conformación de la cooperativa, sino más bien una “red” que provee a los trabajadores de un andamiaje, de una impronta que presenta en los hechos un modo de organización con bases en la participación. Lejos estamos de afirmar que en el movimiento sindical se encuentre ya el germen del cooperativo, lo que sí afirmamos es que el primero genera en la subjetividad de los trabajadores determinados mecanismos de toma de decisiones, visualizarse como un colectivo con intereses en común, capaz de alcanzarlos a través de medidas conjuntas, etc., los cuales tienen cierta conexión de sentido con los principios cooperativos. Al respecto rescatamos el discurso de dos socios cooperativos:

“Nosotros veníamos ya desde el ‘97 con problemas de cobro, se acomodaba, se desacomodaba, y bueno... en ese momento fue cuando el gremio se afianzó más a la empresa. Esta empresa surge como un trabajo fuerte a nivel gremial […] Fuimos consultando con asesores técnicos, contadores, escribanos, abogados, y fuimos viendo las opciones. Y optamos por la cooperativa, como pensamiento personal…, como había un trabajo fuerte del sindicato y la mecánica de toma de decisiones era de grupo, nos pareció lo más aproximado a esa formación, de decisiones de grupo. La dinámica comercial marca otra cosa pero por lo menos...” (socio INGRACO)

“…dieron una quiebra, fraudulenta y con un montón de detalles, entonces el sindicato, el comité de base, lo que hace es ocupar la fábrica para evitar la fuga -o sea los dueños ya se habían ido-, para retener todo lo que nosotros pudiésemos embargar para… porque nos debían todos los despidos y todo eso. Nosotros ocupamos para eso […] Después de eso pasó el remate del Banco República, que fueron unos dos meses pero ahí ya estaba formada la cooperativa.” (socio NIBOPLAST)

vii.c. Primera mirada al modelo de gestión de las UPRT

Un factor que es fundamental y que tiene resultados directos sobre la sustentabilidad del emprendimiento remite a la manera en que se lleva a cabo la gestión de la cooperativa. El lograr una organización cooperativa propiamente autogestionada es una tarea ardua, ya que la tendencia es a delegar o a centralizar el poder, factores ambos que se alejan de una toma de decisiones democráticas, lo cual representa una de las propias bases del cooperativismo. Con respecto a esto podemos apreciar en ambos emprendimientos ciertas diferencias:

En NIBOPLAST, observamos una mayor disponibilidad de los trabajadores a delegar una cuota de poder bastante importante en la figura de un gerente o gerencia:

Referencias

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