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Cine Club El Frailejón: un espacio para la manifestación sensible de la vida

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Academic year: 2020

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(1)CINE CLUB EL FRAILEJÓN: UN ESPACIO PARA LA MANIFESTACIÓN SENSIBLE DE LA VIDA. CAROLINA SILVA CORTÉS. Trabajo para optar por el título de Magister en Estudios Artísticos. Director Jorge Peñuela. UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS FACULTAD DE ARTES-ASAB MAESTRÍA EN ESTUDIOS ARTÍSTICOS 2017.

(2) CINE CLUB EL FRAILEJÓN: UN ESPACIO PARA LA MANIFESTACIÓN SENSIBLE DE LA VIDA. 2.

(3) NOTA DE ACEPTACIÓN :. __________________________________________________ Jurado 1 __________________________________________________ Jurado 2 __________________________________________________ Jurado 3. Bogotá, marzo de 2017. 3.

(4) TABLA DE CONTENIDO AGRADECIMIENTOS …………………………………………………………………...6 INTRODUCCIÓN ………………………………………………………………………...7 Capítulo I EL JOVEN FRAILEJÓN COMO METÁFORA CINEMATOGRÁFICA DE UNA EXISTENCIA ESFORZADA ………………………………………………...15 1. Las luchas invisibles del joven Frailejón………………………………………………..21 Capítulo II LA EXPERIENCIA DE FABULAR LA VIDA. TÁCTICAS DEL DECIR…………..24 1. Viernes de Cine Club…………………………………………………………………..25 2. Un día zarpó esta barca, ¿a dónde? A donde nos lleve el mar………………………..29 3. Más allá del sin sentido del ocio……………………………………………….............37 4. Qué clase de táctica es el conversar…………………………………………………....41 5. Fabular la vida, táctica de lo sensible………………………………………….............42 6. Una propuesta de corto, como fabulación de la vida del joven frailejón……………...43 6.1. Alex cyrus @ ………………………………………………………………………...44 6.2. Gritos de Estiffany…………………………………………………………………….46 6.3. Germancho…………………………………………………………………………….47 6.4. Las búsquedas de Karoll ……………………………………………………………...48 6.5. El deambular de los Díaz Tique……………………………………………………….49 Capítulo III EL JUEGO CREADOR DEL CONVERSAR DEL JÓVEN FRALEJÓN… 52 1. Sustrato inicial del conversar………………………………………………………….52 1.1. La conversa…………………………………………………………………...............54 2. Un sustrato mas, cierre y acto cultural del ciclo: la familia en cuestión y palestina hoy………………………………………………...58. 4.

(5) 3. Prolongaciones del conversar, encuentros de los sábados…………………...............64 3.1. Alex Castro: Sobre la escuela, la familia y la vida………………………………….65 3.2.Prolongación en el conversar………………………………………………………...66 3.3.Conversando sobre Precious…………………………………………………………67 3.4.Viéndonos en los videos, una nueva conversación…………………………..............68 3.5.El cine y Esteffany …………………………………………………………..............70 3.6. Karoll dice… ……………………………………………………………………….70 Capítulo IV A MODO DE CONCLUSIÓN CINE CLUB EL FRAILEJÓN COMO POSIBILIDAD: FISURAS EN LO INSTITUIDO………………………………………………………………….74 1. Cine Club El Frailejón y las fisuras con el arte y la cultura ………………………..76 2.. Fisura cine sujeto …………………………………………………………………..81. 3. Fisura, cine y política………………………………………………………………..84 4. Fisura cine y joven frailejón………………………………………………………..88 4.1 Joven frailejón ¿espectador emancipado?..................................................................88 4.2 La posibilidad crítica en el joven frailejón………………………………………….95. 5.

(6) AGRADECIMIENTOS. A Kevin Arce, Jeisner Albarracín, Alex Castro, Carmen Díaz, Eliana Díaz, Keidy Díaz, Estiffany Gómez, German Gómez, Karoll Pedraza y a todos los asistentes al Cine Club, por embarcarse en este maravilloso viaje con el cine. Por ustedes Jóvenes Frailejón ha sido posible comprender gran parte de la existencia. Para ustedes luchadores incansables que cada día buscan alternativas, fantasean y resisten.. Gracias por las conversaciones y por alimentar mi vida de. sentido… por ustedes Jóvenes Frailejón he podido experimentar la sencillez como posibilidad para comprender. A Janeth Galeano por cinéfila y apasionada. Maestro Jorge Peñuela gracias por sus aportes. Al cine y todo lo que éste nos posibilita….. 6.

(7) INTRODUCCIÓN. En el barrio Los Libertadores de la localidad cuarta en medio de monumentales montañas, existe un Cine Club, que funciona los viernes de 6:30 a 8:30 de la noche, desde hace cinco años. Dicho espacio fue el producto del encuentro de voluntades de un grupo de maestros y estudiantes, que compartían el gusto por la imagen en movimiento. Así comienza un viaje que deriva, un viaje que conjuga cine y experiencia. Viaje que manifiesta, que anuncia presencias y posibilidades para los que participamos de este encuentro. Manifestaciones que crean experiencia que no se circunscribe al funcionamiento institucional de la escuela. Por el contrario, discute de manera indirecta algunos de los presupuestos que sostienen la marcha de la escuela. Mas bien, nuestra idea de experiencia se relaciona con “el suceder”, que implica una noción temporal ligada con el discurrir de film, con el discurrir de la vida de quienes vemos, el deseo y el ocio. Suceder que crea experiencia, que rebate el carácter y el contenido que la asimila como conocimiento racional-positivo o fáctico y concreto. De este modo se conforma un encuentro de la comunidad del barrio, pues la invitación es abierta, y por tanto, aunque en su mayoría son estudiantes del colegio, en ocasiones se cuenta con la presencia de vecinos y amigos. Este espacio llamado Cine Club El Frailejón, intenta acercar el cine y su lenguaje a un público amateur, que sin conocer mucho sobre las técnica del cine y el lenguaje cinematrográfico, sí logra sensibilizarse con las historias que allí se narran. El interés de este lugar de encuentro, se centra en las historias y los mundos presentados por los artistas ante nuestros ojos, oídos, para leer en ellos nuestro propio mundo, saber quiénes somos en la actualidad, pensar qué representamos para los otros, controvertir el lugar que ocupamos en la sociedad e indagar cuál es nuestro papel “real” en ella. Es a través del ver cine con otros en la oscuridad de la sala y luego conversar lo que nos permite fabular la existencia. Trama que conjuga mundo-existencia del Joven Frailejon con mundo-cine. Con ello nos permitimos contrastar y comprender como hemos ido edificando nuestra manera de estar, de sentir y comprender lo que somos. Fabulación de la. 7.

(8) existencia que implica tres sustratos de la misma; conversar sobre cada película, proponer historias o cortos y conversar sobre los ciclos de cine en nuestros cierres culturales. La sensación cada vez más profunda de placer al ver y hablar sobre las películas, anima un ver que conjuga la proyección de imagen movimiento con historias que hablan del mundo, sobre el acontecer de la vida humana en diversos contextos y la conversación que suscita el encuentro con otros, que abren abanicos de lecturas y posturas sobre lo visto. Habilitando así, la posibilidad de expresarse en la colectividad del Cine Club, que es entendida en este trabajo como aquello que. permite un reconocimiento del otro y de sí mismo como sujeto creativo. La. conversación se da a través de la circulación de la palabra, palabra que es voz poética cuya enunciación es conjunción de mundo-cine y mundo-existencia del Joven Frailejon. Voz poética que conforma el intento por contrarrestar las fuerzas contrarias que impiden el ejercicio libre del pensamiento. Al propiciar la creación de este espacio “en un momento en que tantas fuerzas trabajan para empujar a los jóvenes a la pasividad”, se hace necesario estimular una “apertura mental y el sentido de la exploración”. Como afirma Maxi Green “renunciar a las respuestas estereotipadas y trilladas a cualquier edad es alcanzar una nueva disposición” (2005, p. 33). Todo esto sustentado en aquello que nuestro suceder permite, como disposición en un conversar, en el cual nuestra voz poética como posibilidad de elaboración es conocimiento distinto. Pues con este estrechamos la relacion entre fantasía y “realidad”. Estar sin estar, existir sin existir, son expresiones contradictorias en un tiempo que rebasa los presupuestos estables que definen el mundo, que explican y entienden la realidad como homogénea y estable. Son expresiones con las cuales quienes las profieren, afirman que la vida carece de sentido, porque la vida de la gente en su barrio, en la cotidianidad de su existencia no encuentra relación con ese mundo expuesto o presentado en las pantallas de diverso tipo. Los jóvenes en la actualidad no encuentran la ruta para trastocar la definición del mundo que los presenta y representa sin su voz y sin su consentimiento. Las personas, las cosas, los flujos del sistema son percibidos como una invitación a realizaciones que aunque presentadas como múltiples y diversas, están encaminadas a la finalidad más preponderante del sistema, consumir y agotar lo existente. Al ponderar dicha realización, se despoja paulatinamente a los sujetos de la. 8.

(9) comunidad de su capacidad de generación de realidades con sentido. Ahora bien, la carencia de sentido no se evidencia necesariamente como expresión de desazón o cotidianidad perturbada. Por el contrario, se sostiene en elementos estables, llevaderos y soportables. Bajo el presupuesto de la idea de normalidad, continúa la vida, contradictoria y agotada en la supervivencia. Esta condición de normalidad es heredada generación tras generación, va perpetuando una condición aprendida mecánicamente sin memoria. Sin embargo, esta condición no afecta la totalidad de la comunidad, no se podría caer en generalizaciones que nada aportan a la comprensión de las circunstancias que sostienen esa normalidad que estanca y dificulta la búsqueda de alternativas diversas de sentido. Con relación a lo anterior, se intenta poner en tensión la experiencia de un Cine Club, que se desarrolla en el barrio Los Libertadores con jóvenes del sector. Se tienen en cuenta, algunos aspectos claves: el Cine Club, la existencia de los jóvenes y la respuesta de estos con relación a sus posibilidades como sujetos políticos, creativos, con búsquedas que implican la discusión sobre el funcionamiento y las formas de entender la “realidad” de los jóvenes. Al cruzarse en el espacio del Cine Club la experiencia de los jóvenes con sus posibilidades reales como sujetos políticos, no se quiere analizar cómo funcionan o condicionan dichos aspectos. Aquello que se intenta realizar, consiste en. visibilizar las incidencias y tensiones, que generan. las ideas. estereotipadas de individuo, que se presentan como una identidad única, definida de ante mano y condicionada por factores frente a los cuales sencillamente se asume asignada. Estas circunstancias derivan en un. la condición de ser. panorama desesperanzador que refuerza la. jerarquización social con la cual se dice qué es el otro y para qué está. Precisamente en las contradicciones que la vida evidencia, se desenvuelve el ser gregario, el cual está edificado en la fórmula del espectáculo y se muestra cómplice de la banalización de la existencia y de la vida que le ha tocado en suerte. Jóvenes embarazadas, drogadicción, pandillas, familias con historias marcadas por la muerte, el abuso, las ausencias. La muchachada del barrio “jugó su corazón al azar y se lo ganó” la desesperanza, que opera en dos sentidos. En primer. 9.

(10) lugar, desde el carácter que inmoviliza e inhabilita. En segundo lugar, como presupuesto según el cual la vida es así, debe ser asumida. Sin embargo, es posible hablar y discutir ese mundo y sus presupuestos desde la experiencia de un Cine Club que habilita un encuentro con jóvenes cuya vivencia como la de un frailejón es frágil. Los jóvenes que asisten al Cine Club El Frailejón y otros jóvenes que no necesariamente asisten a este espacio, muestran que en definitiva siempre existen apuestas, búsquedas, expresiones, reductos, resistencias, salidas, vías, de aquellos que sufren ese mundo, esa cruda realidad, que enfrentan y padecen sin apartar su mirada de la dificultad que les ha sido impuesta de antemano. La vida en el barrio Los Libertadores, Juan Rey y Tihuaque, se desenvuelve en un contexto de contrastes diversos, un escenario que a 3200 metros de altura, brinda la opción de aspirar el aire procedente de montañas de las cuales emerge agua por montones, la bruma de la mañana desciende y abraza el cuerpo. ofreciendo en el paisaje los colores más diversos de. verdes, crepúsculos diversos aparecen ante nuestros ojos, la presencia de los frailejones anuncian un clima de páramo. Crecer en este lugar no es cosa fácil. Como frailejones, los jóvenes luchan por vivir, por estar. En la actualidad regida por los mercados, cuesta hacerse. La historia aquí es la historia de quiénes al ser leídos por otros se presentan como pobres y marginales. Sin embargo, es oportuno preguntar: ¿qué es la pobreza cuando se tiene el privilegio de ver, vivir en un pequeño paraíso que en la lógica del capital es un espacio periférico? No es posible reducir la lectura del territorio ni de quiénes habitan allí, a la lectura que de antemano se establece como criterio de comprensión, escalas de confort y estilos de vida, propios del modelo capitalista. Escalas y presupuestos que niegan las opciones de vida que mediadas por distintas circunstancias se diferencian de lo establecido como la idea de vivir bien. En nuestro ejercicio de reflexión intentamos discutir la división en lo sensible. Pues consideramos que lo que se postula con esta division es la asignación de papeles y roles sociales. Como también de capacidades y posibilidades de acción, “ …mirar/saber, apariencia/realidad,. 10.

(11) actividad/pasividad…Definen convenientemente una división de lo sensible, una distribución a priori de esas posiciones y de las capacidades e incapacidades ligadas a esas posiciones” (Rancière, 2010, p. 19) que en definitiva lo que sustenta son relaciones estereotipadas y jerarquizadas. Esta división camuflada en la vida rápida y caricaturizada de quien satura el tiempo de actividades que relajan y disipan el aburrimiento, sustenta la pernanencia y estabilidad de las realizaciones, que esta división ofrece. Por el contrario el Jóven Frailejón, se presenta al mundo con su voz y su palabra en búsquedas con las cuales intenta comprender críticamente su existencia. Sin adornos ni etiquetas con la intención de estar, de existir y concebir busquedas de lo posible. Se trata de comprender a través de los jóvenes que participan del Cine Club cómo se crea mundo. Pues este, es señal de fábula, es decir, un soy pensado como otro y con otros. Apertura sensible con la cual se rebaten las asignaciones a priori. Esta investigación acentúa este carácter fabulador, anunciando aperturas con relación a la comprensión de sí, de los Jovenes Frailejón, pero además, con relación a lo que entendemos por conocimiento y la división tajante entre la realidad y lo real. Convirtiendo en centro los sustratos del conversar. Conversar fabulador de quiénes leen la vida en clave de auto- inter comprensión de la existencia, revaluando los presupuestos que la sostienen. Es oportuno preguntar: ¿cuál es el lugar de estos jóvenes en el mundo? ¿Qué cosas pueden ser objeto de transformación para crear opciones de vidas, con las cuales aprehender lo transitorio de la existencia e impulsar las fuerzas creativas de las cuales todos somos portadores y con las cuales es posible manifestar las múltiples diferencias con las cuales hace presencia el mundo? Una vez realizados los ejercicios de apreciar películas, conversar acerca de ellas y configurar escrituras visuales, trazamos como horizonte de trabajo la siguiente pregunta, ¿De qué forma el cine y la conversación que se suscita en el espacio del Cine Club El Frailejón permiten que los jóvenes del sector Los Libertadores fabulen la existencia como una manifestación creativa que les posibilita poner en cuestión un estado de cosas que se les presentan como la Realidad? Esperando profundizar en esto presentamos como parte de este horizante el interés de construir ambientes desde el cine donde la conversación posibilite la fabulación de la existencia como expresión creativa de los jóvenes que asisten al Cine Club El Frailejón, con la cual hacen. 11.

(12) manifiestas sus luchas personales y los cuestionamientos acerca de quiénes son ellos dentro de la sociedad de la cual hacen parte. El Cine Club El Frailejón y lo que acontece en él, discute el lugar y papel del cine. Sus mecanismos de circulación y las posibilidades de este arte. El lugar y papel del cine porque exhibe películas de corte independiente, cuyo contenido está reservado habitualmente para públicos con capacidad de interpretación y de disfrute de un lenguaje del cual no sería portador un joven de la localidad de San Cristóbal. Este Cine Club, pone en tensión los presupuestos que definen los atributos de los individuos y el campo de sus experiencias, porque a través de la conversación sobre las películas se generan apropiaciones, desapropiaciones y reapropiaciones que entran en conversación con el mundo, derivando en quienes participan de éstas en la posibilidad de fabularlo. Es decir, que al conversar, contar y proponer historias, se abren espacios para la expresión singular de quiénes hacen parte del Cine Club, discutiendo la comprensión sobre lo decible y lo pensable. Siguiendo esta deriva, viajamos a través de cuatro capítulos con los cuales nos vamos adentrando en reflexiones y apuestas de una práctica. En un primer capítulo titulado: “El Joven Frailejón como metáfora cinematográfica de una existencia esforzada”, se inteta comprender a través de una metáfora al Joven Frailejón. Presentación de sus experiencias y maneras de sentir el mundo en clave de aquello que desde esta presentacion podemos como la singularidad con la cual hacen presencia en el mundo. En un segundo capítulo nombrado como: “ La experiencia de fabular la vida. Tácticas del decir”, en el cual planteamos que esta investigación se desplaza de la noción de metodología al de tácticas, pues lo que acontece en el espacio del Cine Club pertenece a principios de oportunidad,. que. nos. permite. “obrar. poco. a. poco,. aprovechar. las. ocasiones”. (Certau,2000,pag.43) en la medida en que se permite el fluir en el estar, estar voluntario en el cual expreso lo que siento. Oportunidad con la que se hacen manifiestas en la práctica, actitudes asociadas a las sensaciones que despierta el cine. Manifestación que rebasa el cálculo o la pretensión de control sobre lo que sucede, táctica posible siguiendo este autor por el cuerpo a. 12.

(13) cuerpo, que no quiere totalizaciones. Cuerpo a cuerpo que sotiene nuestro encuentro en el Cine Club. Táctica y no metodologias porque nuestra práctica tal vez, no puede ser entendida bajo los presupuestos racionales-objetivos o como pasos establecidos de antemano para llegar a un fin. Las tácticas nos permiten más bien, no subsumir en generalidades las posibilidades que nos brinda el decir-conversar en el Cine Club. En la medida que las tácticas son tan flexibles como la vida misma. Y el conversar recoge la expresión de la existencia que no puede ser capturada ni leída como si se tratara de cosas, objetos y por tanto de eventualidades predecibles. Este esquema de predictivilidad no se ajusta al acontecer del Cine Club. El concepto de táctica entendido como posibilidad para fabular el mundo y crear mundo por parte de los jóvenes que asisten a nuestro espacio. Al volver sobre la práctica y su historia aparecen distintos enfoques que se relacionan con aquello que en este momento sucede en el Cine Club, es decir, que en un momento dado la práctica debe ser leída en clave de las pretensiones que se ponen en juego en su devenir. La reflexión sobre la práctica y lo que allí sucede necesitan de varios registros que permitan volver sobre lo acontecido de forma reflexiva, para poner entre paréntesis los lujares fijos e inamovibles que se suelen asumir como maestro, estudiante, padre, con el objetivo renovado de “afinar” la práctica. En este sentido las tácticas resultan siendo importantes ya que estas se asocian con un trabajo de campo que recrea la imagen de un explorador que recorre senderos inexplorados, abriendo camino, que no teme probar intentando con ello su propia búsqueda, pero que además se comprende en la conversación con otros, sabe que su exploración también es con otros y para otros, entonces toma nota, de todos los detalles, habla y pregunta (cine foro). En la práctica del cine conversado se hace un viaje que relaciona experiencia, sensibilidad y teoría. En un tercer capítulo denóminado : “El juego creador del conversar del jóven frailejón”, la palabra y la voz como expresión creativa nos permiten adentrarnos en lo que anteriormente nombramos como sustratos del conversar. Con estos sustratos nos vamos adentrando en el juego de fabular la existencia. La palabra del Joven Frailejón va conformando la trama con la cual. 13.

(14) relacionamos mundo cine y mundo existencia, trama con la cual se crea un conocer de sí, que es conjunción y mezcla de fantasía y experiencia. En un cuarto capítulo títulado: “Cine Club El Frailejón como posibilidad: fisuras en lo instituido” que a modo de conclusiones intenta comprender como el espacio del Cine Club El Frailejón pone en tensión los atributos, asociaciones y el papel del arte en la sociedad contemporánea, habilitando un campo reflexivo que permite relocalizar las posibilidades expresivas de los sujetos, en este caso los jóvenes, y reivindicar el acto creativo como acción política y como muestra de ruptura, de lucha y resistencia.. 14.

(15) CAPÍTULO I EL JOVEN FRAILEJÓN1 COMO METÁFORA CINEMATOGRÁFICA DE UNA EXISTENCIA ESFORZADA “ Ese mundo vegetal que vemos tan tranquilo, tan resignado, en que todo parece aceptación, silencio, obediencia, recogimiento, es por el contrario aquel en el que la rebelión contra el destino es la más vehemente y la más obstinada. El órgano esencial, el órgano nutricio de la planta, su raíz, la sujeta indisolublemente al suelo. Si es difícil descubrir, entre las grandes leyes que nos agobian, la que más pesa sobre nuestros hombros, respecto a la planta no hay duda: es la que la condena a la inmovilidad desde que nace hasta que muere. Así que sabe mejor que nosotros…contra qué rebelarse…tiende toda entera a un mismo fin: escapar por arriba a la fatalidad de abajo…” Maurice Maeterlinck (La Inteligencia de las Flores). El Joven Frailejón al igual que el mundo vegetal nos puede parecer resignado y obediente. Resignado porque acepta sin cuestionamientos aquello que le correspondió vivir. Obediente porque asume este destino sin opciones de desvió. El destino, ¿Cuál? El que traza de antemano rutas sin desvíos, el que determina los comportamientos, en definitiva aquel que se arroga el poder de manejar los látigos de la moral. Pero he ahí la revelación irresuelta del Joven Frailejón, participar de todo aquello con lo cual interrogarse así mismo y de paso interrogar al mundo. Sin embargo, a diferencia de la planta, el Joven Frailejón no tiene certeza contra qué rebelarse, intuye que su existencia no puede estar sometida a los designios dados por el mundo adulto, y por eso busca formas de enunciarse, maneras de ser contrapuestas, que no siempre, y en eso consiste la fatalidad, resultan siendo la liberación de su existencia.. 1 El Frailejón es una planta propia de los páramos con abundante indumento lanoso que vive entre 2500 a 4000 metros. de altitud. Los frailejones más abundantes de las montañas del páramo de Cruz Verde son conocidos como Espeletia grandiflora y el Espeletiopsis corymbosa, el primero de hojas arrosetadas y muy peludas, y el segundo con hojas simples, espatuladas y cubiertas de pelos lanosos. Ambos, retienen sus hojas muertas en la parte inferior del tronco, son como su memoria. Tienen pequeñas flores amarillas que se agrupan en capítulos, aparentando ser una sola flor que sobresale del tronco.. 15.

(16) Joven Frailejón, entonces es, la expresión de la cual nos apropiamos para enunciar las voces de quienes quieren hablar y visibilizar unas maneras de estar y comprender la realidad. La figura del Frailejón presenta una estrecha relación con el medio, es una expresión concebida desde un lugar específico, con sentido e historia. Pero, además, representa la elaboración metafórica que nos permite reapropiar el mundo. El páramo ofrece unas condiciones particulares para el crecimiento y supervivencia del Frailejón. Podríamos decir que lo mismo ocurre con la vida de los jóvenes de estos barrios paramunos, las condiciones y posibilidades para su existencia están demarcadas por un territorio en el cual van armándose como personajes. Un territorio que en nuestros tiempos pugna entre lo local y lo global, entre lo virtual y lo concreto; entre la superficialidad del mercado y la identidad del lugar. Kevin y Jeisner, dos chicos asistentes al Cine Club, amantes del rock, quienes aprendieron a tocar la batería y la guitarra viendo a sus amigos del barrio, en el ciclo de Territorio y Conflicto que se proyectó en el año 2013, propusieron presentar la película Rodrigo D no futuro (1991), del director colombiano Víctor Gaviria. Al finalizar la película ellos les contaron a los asistentes al Cine Club qué los motivo para presentar esta película: Kevin: Vimos como una afinidad con el territorio, porque acá estos barrios los han arreglado pero antes eran muy parecidos a esos [los de la película], las calles no estaban pavimentadas, y antes había mucha más delincuencia y cosas como las que se ven allí; por ese lado es como nos metimos, pero también por la música. Jeisner: También podemos ver que este tipo, Rodrigo, no se mete tanto en ese mundo, opta alejarse un poco, pues sí se mete con los tipos y parcha con ellos de vez en cuando, pero no se mete tanto en ese mundo de ir a robar y matar, y al final opta con ir y matarse porque no quiere terminar como los amigos, como le pasó al amigo que finalmente lo mataron. (Cine-Foro, Rodrígo D No Futuro, 2013). Las particularidades de los jóvenes en este territorio nos indican que la comprensión que podemos establecer sobre. ellos está referida a su experiencia singular, por tanto no nos. identificamos con el “determinismo espacial”, con el cual se engloba una población, en este caso el determinismo espacial de jóvenes de los barrios que se encuentran en el límite oriental de la localidad de San Cristóbal, colindando con la parte sur de la localidad de Usme. Este. 16.

(17) determinismo espacial, se refiere a las ideas que se hacen de quienes habitan allí sin ningún miramiento, ideas que llevan asociadas representaciones que establecen capacidades, funciones y roles. Habitar estos barrios es indicativo de condiciones no solo económicas sino culturales, éticas, políticas y sociales. Ahora, son difíciles las condiciones económicas, sí, y esto repercute en problemas de distinta índole, sí. Pero ello no establece, que se construyan unas lecturas y relaciones que ponen a estas comunidades como carentes de “talento”, predestinadas a. Lo que se oculta con este determinismo que parte de lo espacial pero que cobija las cualidades y actitudes de los sujetos, es la incapacidad del Estado y sus políticas de ofrecer alternativas reales de existencia. Se obnubilan los procesos políticos y sociales con los cuales se van dando y estructurando estas condiciones, cuando se establece de antemano que allí sólo se permite sobrevivir. Y en esto no queremos entrar en contradicciones, pues aunque El Frailejón como planta, está en condiciones específicas, estas pertenecen a un ecosistema que alimenta otros ecosistemas ofreciendo un equilibrio que hace imprescindible su existencia. Los frailejones son reservorios de agua, con la que se sustenta la vida de un número significativo de personas. Equilibrio de ecosistemas sustentado en la particularidad que solo es posible y dada por las relaciones que crean dentro de un todo natural y cultural. Los páramos, y en ellos los frailejones, configuran una expresión territorial. Así mismo, los jóvenes Frailejón son expresiones vivas del territorio. En su singularidad conforman mundo, son expresión y posibilidad dentro de otros mundos. La figura del Frailejón nos ofrece la posibilidad de pensar a los sujetos del Cine Club como parte del mundo, como parte de una existencia en constante transformación, como aquello que se ofrece ante nuestros ojos, pero que resulta desconocido. Un Frailejón aparece ante nuestra mirada y quizá no sabremos cuánto frío, cuánto tiempo, cuánto viento ha soportado. Por otro lado, nos costará un poco de trabajo entender donde oculta el agua. En ocasiones, apreciaremos su belleza, en otras simplemente, estarán sin más. Los jóvenes y niños del proyecto aparecen ante nuestra mirada y ocurre lo mismo con ellos, por eso nuestro espacio de cine, nos permite vernos entre nosotros y verse así mismos, para que las tormentas, los fríos y las luchas que son memoria puedan aparecer. Lo orgánico como reciclaje de. 17.

(18) la vida, en nuestro caso reciclaje de lo vivido. Los frailejones incorporan las hojas muertas primero como protección de su tronco, luego como materia para ser consumida, los jóvenes tal vez de una manera, algunas veces visible o menos visible, son portadores de una vivencias que conforman el material con el cual responden a los desafíos que les plantea la vida. Estas hojas muertas constituyen en nuestra práctica el conjunto de hechos que los jóvenes cuentan con relación a su experiencia, ya sea como hijos de madres solteras trabajadoras, padres desempleados o delincuentes, o como niños maltratados o abandonados, hojas que no deberían ser ni el referente para darles una posición de imposibilidad ni la justificación de algún proceder. Ahora, es retador intentar desde una práctica con el cine y la producción de cortos, intentar que estas hojas muertas puedan ser reabsorbidas, para continuar sin que ellas limiten las realizaciones o las búsquedas de los jóvenes Frailejón. Por ahora, sólo es posible entrar en conversaciones que cruzan en ellas las historias de los personajes del cine y la vida de algunos jóvenes. Así como la creación de cortos que en gran medida son la reconfiguración o el reciclaje de estas experiencias. Karoll Pedraza, otra de las chicas asistentes al Cine Club, cuenta qué la moviliza para crear su historia para un corto: Karoll Pedraza: Porque esa búsqueda que ando haciendo es una búsqueda que la hago desde algo que me hace muy sensible, son las cosas que suceden en el entorno y me llegan mucho; entonces pensarme ahora cómo pensé en esa historia, para tratar de trascender en esas situaciones que en el lugar en el que nos encontramos pasan y no son agradables Carolina Silva: ¿Cuáles son esas situaciones? Karoll Pedraza: Pues el hecho de que todo el tiempo estemos… la posibilidad a veces económica, las situaciones que pasan en la familia; sí, más que todo por el tema de la economía y que no podamos acceder y hacer lo que de verdad queremos, sino todo el tiempo es a tener que estar sumisos, tener que obedecer, tener que no sé, entonces me duele ver a mi mamá trabajando tanto para nada. Esa película de Precious2 me tocó mucho porque es una situación que no se encuentra tan lejana a nosotros que la vemos allá, sino que es demasiado cercana a mi familia, no sé, a todo3. 2. Precious. Dir. Lee Daniels. Rep. Gabourey Sidibe, Mo'Nique, Paula Patton, Mariah Carey, Sherri Shepherd, Lenny Kravitz. Lee Daniels Entertainment / Smokewood Entertainment Group, 2009. Es la historia de una adolescente negra y obesa norteamericana, llamada Clareece Precious Jones, cuya madre la maltrata y al parecer la aborrece. Ella con 16 años no sabe leer y escribir y luego de quedar embarazada de su segundo hijo, es retirada de la escuela pública. Ingresa a una escuela alternativa en la que encuentra una nueva manera de verse así misma.. 18.

(19) La opción metafórica que conformamos con la imagen del Frailejón está en contraposición a lo artificial, entendiendo artificial como algo carente de vida, como realidad falsa, como algo que pretende mostrar lo que no es. El Frailejón como planta nos indica una referencia singular con relación al espacio natural. Así los jóvenes exponen a través de su presencia corporal en el Cine Club, con sus palabras sobre los films y gestos sensibles el material que conforma su singularidad. La metáfora del Frailejón en contraposición a lo mecánico, porque nuestro encuentro en el Cine Club es voluntad y deseo. Pero además, porque no está controlado y predeterminado su camino, porque la conversación sobre el film deriva, navega. Digamos en este sentido, que el nombre de nuestro Cine Club y la figura Joven Frailejón, nos permiten la manifestación de una experiencia que reconoce la importancia de pensarnos como parte de un escenario, desde el cual se piensan cosas y se dicen cosas. Al respecto recordamos que algunos de los nombres del Cine Club al comienzo de esta experiencia fueron Ágora y Cine Club La Libertad. El primero como un nombre prestado, portador de una idea de conocimiento y de práctica ajeno y distante al contexto y a los sujetos que participan de esta práctica. El segundo, como producto de un concurso con el cual se aspiraba a encontrar un nombre con el que nos identificáramos más. Y aunque existe una diferencia significativa entre Ágora y Cine Club La libertad, ninguno de los dos nos permite la elaboración de pensamiento que vaya más allá de un nombre.. 3. Conversaciones con Karoll Pedraza, sobre la propuesta de su historia para realización de cortometraje, 2015.. 19.

(20) En el momento que emerge la idea de nombrar nuestro Cine Club como El Frailejón, ya hemos recorrido y reflexionado una práctica que nos permite comprender que los jóvenes con los cuales nos encontramos, son portadores de una voz, pero que esta voz no es escuchada ni tenida en cuenta, que ellos padecen una discriminación disimulada y encubierta. Estos aspectos son elaborados más adelante. Entonces, al hablar de Frailejón señalamos a jóvenes de un cierto lugar, mencionamos jóvenes con vidas difíciles y en riesgo, pero además, hacemos referencia a jóvenes inquietos por la vida, rebuscadores de algunos puntos de fuga, jóvenes creativos, jóvenes con una voz que comunica comprensiones sobre el cine, arte que propone historias, como también no podemos evitar decir jóvenes que se marchitan, jóvenes que desaparecen muy pronto. Cuando compartimos con los niños y los jóvenes la presentación de nuestro logo, estos lo relacionaban con el viento y el frío, que son nuestros acompañantes cotidianos, es decir lograban a través del nombre y la imagen construir una analogía estrechamente ligada a su cotidianidad. Con 12 años de edad, la niña Eliana Díaz acude al cine acompañada de sus hermanas y hermanos mayores. En una oportunidad expresa: “yo creo que tiene que ver con el páramo, que es una vida dura, vivir en la calle, vivir feo. Los frailejones duran harto en crecer, son como nosotros, tienen una vida dura”. Estas analogías son precisamente una reelaboración sobre lo que a diario presenciamos y sentimos, porque. es una figura que suscita una conversación, es una figura. cercana con la cual se elabora una experiencia, de la cual hablaremos más adelante. Además, esta actividad permite una reelaboración de lo cotidiano porque con una imagen que se superpone y discurre paralelamente con la vida, la de un Frailejón, hemos logrado imaginar mundo, nombrar desde un desplazamiento imaginario.. Así Laura Torres, otra niña asistente al Cine Club,. practicante de fútbol y cuyo sueño es estar en un equipo profesional, comenta: “la forma como está, así en círculo, es como el camino que lleva uno, círculo, círculo”. A la cual Germán Gómez añade: “las tres hojas sueltas que se ven en la parte inferior son como lo que nos permite hacer el Cine Club, salir de un ciclo, ciclo circular, experimentar cosas nuevas”. Este desplazamiento imaginario es concebir una nueva manera de enunciar, una conjugación entre el hablar4 y la 4. Hablar viene del latín fabulare. En este caso recurrimos a hablar como la posibilidad de fabular. Más adelante tomaremos el término conversar como elemento metodológico para la fabulación de la ex/sistencia.. 20.

(21) figura Frailejón, aunque este desplazamiento se da permanentemente en la medida que las imágenes del cine recrean esta nueva manera del decir. 1. Las luchas invisibles del Joven Frailejón Cuando asociamos la imagen de un Frailejón con los jóvenes que asisten a un Cine Club, quizás intentamos una manifestación con el cual nos percatarnos de algo aún no tenido en cuenta. Como manifestación emprendemos acciones de pensamiento que desbordan las maneras de entender y explicar. Es así que la figura de Frailejón y su acompañante joven, resultan siendo lo que difícilmente podremos comprender en esta experiencia. En el texto La inteligencia de las flores de Maurice Maeterlinck (2014), aparecen reflexiones sugerentes con relación a nuestra incapacidad para ver y percibir ese pequeño mundo que nos trasciende, el mundo de las flores. Al describir los procesos con los cuales las flores aseguran su supervivencia y reproducción, se nos describe un mundo ignorado e invisibilizado: [Y]o no olvidaré nunca el admirable ejemplo de heroísmo que daba el otro día, en Provenza, en las agrestes y deliciosas gargantas del lobo, embalsamadas de violetas, un enorme laurel centenario. Se leía fácilmente en su tronco atormentado y por decirlo así convulsivo todo el drama de su vida tenaz y difícil. Un pájaro o el viento, dueños de los destinos, había llevado la semilla al flanco de una roca que caía perpendicularmente como una cortina de hierro; y el árbol había nacido allí, a doscientos metros sobre el torrente, inaccesible y solitario, entre la piedras ardientes y estériles. Desde las primeras horas, había enviado las ciegas raíces a la larga y penosa busca del agua precaria y del humus…el joven tronco tenía que resolver un problema mucho más grave y más inesperado: partía de un plano vertical, de modo que su cima en vez de subir hacia el cielo, se inclinaba sobre el abismo. Había sido pues necesario, a pesar del creciente peso de las ramas, corregir el primer impulso, acodillar, tenazmente, ras con ras de la roca, el tronco desconcertado, y mantener así… con una voluntad, una tensión y una contracción incesantes, derecha erguida en el aire, la pesada y frondosa corona de hojas” (2014, p. 31). 21.

(22) ¿Quién podría percatarse de esta lucha? ¿Cuál sentimiento deberíamos experimentar frente a este hecho? Por ahora nos remitimos a la idea de la vida que nos hacemos cada uno de nosotros. Idea que da por descontada, la sutil presencia de la resistencia que cada uno de nosotros hace para poder sobrellevar la propia ex/sistencia, especialmente en el caso de los jóvenes: las ausencias, las discriminaciones, los dolores, los deseos y los sueños. Estas resistencias son invisibilizadas, no tenidas en cuenta. Lo que nos interesa sugerir aquí, es cómo negamos una parte de la experiencia que es con la que se resuelve lo fundamental, estar en la vida. Es la lucha que libra el laurel, la misma lucha en escala distinta que libra el Joven Frailejón. Todo esto nos alienta a decir, que nuestro ver, es un ver que parte de una limitación. La incapacidad de realmente comprender a lo otro. Al otro como flor, planta, animal o humano. Porque cuando compartimos con lo otro exponemos y nos exponen un rompecabezas con alguna fichas ausentes. Pero además, porque en el mundo actual, se ha desvanecido la actitud de darse el tiempo para ver más allá de lo visible. Con esta actitud sencillamente estamos rebelando una incapacidad: lo que alcanzamos a percibir de lo otro, son espectros estrechamente ligados a una mirada nublada. La figura del laurel centenario, es un reto a las metodologías, a las reflexiones que pretenden nombrar como conocimiento único y verdadero, lo que no se puede capturar a través de la técnica, la selección o el dato. En nuestro caso, la metáfora Joven Frailejón, nos alerta sobre la pretensión de creer que conocemos todo los que estos jóvenes han sido. Aunque ellos conversen y expongan parte de sus vidas en estos encuentros, no por ello podremos comprender todo lo que ha sido vivir y resistir para ellos. De otro lado, el comprender que mucho de lo que son los jóvenes estará oculto a nuestra mirada también nos permite creer que, la intención de querer fijar o aprehender el material del cual están hechas las historias de estos jóvenes, nos pone a distancia de ellos, haciéndonos extraños. Por esto, preferimos hablar de tácticas, en lugar de métodos, que resultarán siendo una disposición de posibilidades, abiertas y sin finalidades establecidas. Pues hemos comprendido. 22.

(23) que no hay elementos concretos a alcanzar, solo crear encuentros para ver, oír, y conversar acerca de las relaciones entre cine y vida. La figura Joven Frailejón es un hallazgo, pues, localiza sin violentarla esta indeterminación de la existencia del joven. Las flores no ven lo que el ojo humano sí, nos sugiere el relato del laurel y todo el libro de Maeterlinck. Sin embargo, están nuestros ojos muertos, como advierte este autor. Ojos muertos frente a lo que el otro reclama de mí. Ojos muertos para una actualidad que presupone el ver como centro de su funcionamiento. Ver sin ver, sería el costo para esta actualidad rápida y saturada. Un ver sin ver aquello que nos rodea, un ver predeterminado por. costumbres,. frustraciones, prejuicios, imaginarios. La paradoja que trazamos desde la experiencia del Cine Club, está relacionada con la opción de revivir nuestros ojos y con ellos nuestro sentir tacto, cuerpo, olor. Es increíble cuánto queda al lugar de la imaginación en el discurrir de la vida. Y entendemos la imaginación como “la facultad de hacer imágenes de las cosas que no están presentes necesariamente, mediante el artificio (imago)”5 . Pues las piezas del rompecabezas ausentes son construidas por nuestra imaginación, para hacernos una idea mas completa de los otros. Ahora lo que es importante, tiene que ver con cómo esas piezas que imaginamos las imaginamos a través de la comprensión y no del juicio. Es desde esta posibilidad que es posible democratizar la presencia de esos otros que rebasan nuestra amalgama de personajes.. 5. Según H. Rincón Medina en su libro, La pantalla (2001), imago es lo mágico, el artificio de magia que permite la aparición, y el hecho de la aparición la relaciona con la percepción. Si somos consecuentes, el imago es primordialmente un proceso mental.. 23.

(24) CAPÍTULO II LA EXPERIENCIA DE FABULAR LA VIDA. TÁCTICAS DEL DECIR Si esto es así, una película es algo más que unos rollos de celuloide rodados y ensamblados. Más que un relato y también más que un tema. Una película se separa de su autor y comienza a tener una vida independiente, que se transforma en forma y contenido con la personalidad del espectador. Andrei Tarkosvski (Esculpir en el tiempo). A través del hacer, a lo largo de la práctica del Cine Club hemos logrado concebir unas “maneras” de aprender haciendo como señala Dewey (2004). El hacer como centro nos permite indicar que nuestra concepción de investigar, se da como parte de un estar en el mundo de la vida, con la gente, con rostros. Mundo de la vida entendido como lo que cada uno de quienes participamos del cine portamos. Expresión de singularidad, con la cual cada sujeto representa mundo. Esto nos permite ir, encontrarnos y compartir en un espacio el ejercicio de ver cine, no desde algo pre-fabricado sino desde lo que este mismo hacer nos indica, nos señala. Por ello, este mundo-vida de quienes asistimos al Cine Club, es señalado como la expresión de una práctica cuyo interés fundamental no es alejar lo que sucede de su sentido, de lo que tiene sentido para ese mundo-vida singular. Pues cuando se quiere encuadrar o condicionar, el sentido se diluye. Preferimos que la práctica, como un estar haciendo que eclosionen los modos habituales de entender. Y esto es posible, cuando en el hacer se vinculan la vida de los jóvenes Frailejón, con un arte, el cine. Vínculo cuya reflexión se alimenta del conjunto de posibilidades de Los estudios Artísticos. Estos nos permiten abordajes que rebasan la idea de lo disciplinar, en la medida que, las discusiones y los retos que nos abren las relaciones entre arte, sensibilidad, vida y conocimiento son difíciles de demarcar y enmarcar en un aparente sentido lógico y objetivo. Lo cual indica que la emergencia de nuevos ámbitos investigativos, refieren la búsqueda de alternativas en cuanto a las “metodologías”. Y esto obedece a un inconformismo congruente con. 24.

(25) críticas a la construcción epistémica tan fuertemente referenciada por Occidente. De una u otra manera desde lo que estamos trabajando aquí, se hace evidente una postura que rompe las relaciones tradicionales entre mundo artístico y sociedad, arte y pedagogía, entre otras. Sin embargo, nuestro interés no es discutir la pertinencia o el grado de incidencia de estos estudios. Nuestro interés está referido a las posibilidades críticas que nos permitimos a través del acto de ver cine. Pues del acto de ver, que está condicionado culturalmente y es siempre un hacer complejo, híbrido como lo señala Brea (2005, p. 9), que derivamos toda nuestra potencia, como posibilidad de concebir renovados actos de ver. En este apartado nos referimos a cómo nuestra práctica y su puesta en juego conjugan el funcionamiento del Cine Club con unas maneras de reflexionar y concebir conocimiento. Nos preguntamos: ¿Cómo se conoce y qué clase de conocimientos se elaboran con el acto de ver en nuestro Cine Club? Respondemos exponiendo nuestros cuerpos y nuestra forma de proceder y estar en el Cine Club El Frailejón, para luego proponer las opciones tácticas con las cuales comprender y tensionar, la práctica del Cine Club con relación a las formas de investigar y las formas de dar cuenta sobre lo que se investiga. 1. Viernes de Cine Club Son aproximadamente las 6:20 p.m. del día viernes, hora en que las puertas del colegio Juana Escobar, en el barrio San Rafael S.O., se abren para despedir a los estudiantes de la jornada tarde. En medio de carcajadas, gritos, besos de despedida, abrazos, muchos salen apresurados y se mezclan con el tumulto de padres que preguntan por sus hijos; afuera una moto con dos policías vigila a jóvenes del barrio que fuman esperando a sus novias y amigos al frente del colegio; ventas de dulces obstruyen el paso, haciendo que el tumulto aparente más caos. A 3.200 msnm, el frío al atardecer es muy fuerte, el viento circula colándose por los corredores ya vacíos por lo que se escucha su presencia como un habitante más de este lugar. En medio de este ajetreo, una voz de una maestra, anuncia a través de un megáfono la función de esta noche: “Cine. 25.

(26) Club El Frailejón, los invita a apreciar la película turca Mustang6, pueden venir con sus amigos, novias, padres, los esperamos”. Los afiches pegados en las paredes del colegio promocionando la película confirman la función. Niñas y jóvenes de la jornada mañana ya esperan en las afueras del colegio, se han vestido para el evento y traen paquetes de palomitas de maíz, algunos vienen con sus hermanos más pequeños ataviados con gorros, chaquetas y sombrillas. Los participantes de la jornada tarde le recuerdan a la anunciante que en un momento vuelven porque van a comprar pan, a despedir a alguien o que sencillamente van por una chaqueta a sus casas. De esta forma el Cine Club El Frailejón hace su irrupción en la escuela, los cuerpos rompen el flujo de la dirección de salida contrariando la indicación de que la escuela cierra sus puertas y entra en su letargo. Mientras tanto, junto con los asistentes que van llegando, otra maestra organiza en un salón de una de las últimas torres del colegio, el espacio para la proyección de la película. El aula, anteriormente organizada con sillas en fila y con un tablero al frente, se transforma en una sala de cine. El telón para la proyección tapa el tablero y las sillas se disponen en auditorio para que cada asistente se haga donde desee. Las cortinas negras cubren cualquier luz del exterior que se quiera colar. Uno a uno van ingresando estudiantes o espectadores foráneos a la sala, ubicándose en distintos lugares de acuerdo a su preferencia, casi siempre se ocupa primero la parte de atrás por los jóvenes más grandes, mientras que los pequeños corren a ubicarse en los asientos de la primera fila. Como toda sala de cine, el murmullo de diálogos, risas, corridas al baño se presenta antes que se apaguen las luces. Luego de un corto saludo y presentación de la película, la imagen en movimiento aparece proyectada en el telón y las voces del auditorio se van apagando.. 6. Mustang: Belleza Salvaje. Dir. Gamze E., Deniz. Rep. Günes Sensoy, Doga Zeynep Doguslu, Tugba Sunguroglu, Elit Iscan, Ilayda Akdogan, Nihal G. Koldas, Ayberk Pekcan. Coproducción Francia-Turquía-Alemania; CG Cinéma / Vistamar Filmproduktion / Uhlandfilm / Bam Film. (2015). La película narra la vida de un grupo de niñas adolescentes que tras jugar con sus compañeros de colegio en la playa camino a sus casas, comienzan a sentir el peso de la tradición sobre sus cuerpos y sus vidas. Sólo una de ellas logra romper con lo que su abuela y tío han trazado para su futuro.. 26.

(27) *** Las películas con las cuales trabajamos son de distinto contenido y formato, estas. son. seleccionadas para proyectar en cada unos de los ciclos y están referidas a problemáticas con la cuales discutir el proceder de los seres humanos. Ciclos como el de Palestina Hoy nos permitieron ver el largometraje documental Cinco Cámaras Rotas de los directores Emad Burnat y Guy Davidi (2011)7; Inch´AlaH de Anaïs Barbeau-Lavalette (2012)8; El Paraíso Ahora de Hany Abu- Assad (2005)9. Mencionamos estas producciones como ejemplo, pues nos brindan la posibilidad de desborde en cuanto acceso, comprensión y puesta en juego de la exposición en imágenes de escenarios, vidas y conflictos con los cuales como lo propone Brea (2005), se desmantela el mundo que instala y sostiene las hegemonías a través del acto de ver. Dado que, 7. Cinco cámaras rotas. Dir. Emad Burnat, Guy Davidi. Documentary, Soraya Burnat, Mohammed Burnat, Yasin Burnat, Taky-Adin Burnat, Gibreel Burnat, Muhammad Burnat, Bassem Abu-Rahma, Adeeb Abu-Rahma. Coproducción Territorios Palestinos-Israel-Francia. (2011). Película documental que narra la resistencia pacífica de mujeres, hombres y niños palestinos en el pueblo Bil’in contra la ocupación de las tierras de cultivo por parte de colonos israelíes. Esta historia es narrada a través de la cámara de un palestino agricultor quien decide comenzar a grabar la vida de represión y abuso que padece su familia y vecinos. En cada arremetida del ejército sus cámaras son destruidas por lo que para continuar su historia de cinco años debe adquirir una nueva. 8 Inch’AlaH. Dir. Anaïs Barbeau-Lavalette. Rep. Evelyne Brochu, Sabrina Ouazani, Sivan Levy, Yousef 'Joe' Sweid, Hammoudeh Alkarmi, Zorah Benali, Carlo Brandt, Marie-Thérèse Fortin, Ahmad Massad, Yoav Donat. Coproducción Canadá-Francia; micro_scope / ID Unlimited / July August Productions. (2012). Una joven mujer canadiense se encuentra como voluntaria en un campo de refugiados de Cisjordania, ayudando a mujeres palestinas embarazadas. Sus ideales de conciliación y paz se ven desafiados por la crueldad que la guerra de ocupación le impone a la vida cotidiana. 9 Paraiso Ahora. Dir. Hany Abu-Assad. Rep. Lubna Azabal, Hamza Abu-Aiassh, Kais Nashif, Lotuf Neusser, Ali Suliman. Augustus Film, en coproducción con Lama Productions / Razor Film Produktion. Palestina/Holanda/Francia/Alemania. (2005). Dos jóvenes palestinos, que han crecido juntos y quienes han vivido la violencia de la ocupación israelí, tienen suficientes razones para aceptar convertirse en bomba humana. Luego de salir de sus casas para cumplir la misión en Tel Aviv, se enfrentan a sus propios temores y convicciones, tomando caminos inesperados.. 27.

(28) “no sólo no es posible el ver fuera de un marco de precogniciones que condicionan culturalmente la organización del orden de visibilidades en que nos movemos –lo que podríamos llamar la episteme escópica en que se inscriben nuestros actos de ver-, sino que nuestras propias actuaciones en ese campo, proyectadas siempre en un ámbito de socialidad, de interacción con la alteridad, participan efectivamente en su construcción/deconstrucción dinámica” (p. 11-12). Así, de una u otra manera el acto de ver, en el Cine Club El Frailejón, permite no sólo la circulación de ciertas imágenes fílmicas sino que estás, entran a tensionar y modificar los referentes con los cuales sustentamos nuestras formas de comprender “la realidad”. Otros ciclos de cine proyectados como el ciclo de Territorio y Conflicto, el de La Familia en Cuestión, el de Jóvenes y Diversidad Sexual o el de. Jóvenes de hoy en el Cine. Latinoamericano, son algunas de las apuestas con las cuales convertimos el encuentro para ver cine, en posibilidad para pensar, rebatir y cuestionar nuestra forma de ver y por tanto, estar en el mundo. Cada ciclo se cierra con un acto cultural en el cual buscamos retomar las ideas que han quedado de las conversaciones al finalizar cada película o el documental visto, como una forma de tejer alrededor de la temática central. Para realizar esta actividad, organizamos el espacio de tal forma que cada espectador se encuentre y converse entre sus amigos agrupados en mesas donde a la luz de las velas se comparten aceitunas, queso, maíz, chocolates. Aquí son los chicos quienes proponen para todos videos de canciones, poemas o cortos relacionados con la temática, siendo otra manera de poner a circular la palabra y la sensibilidad de cada quien. En estos cinco años hemos venido haciendo un registro fílmico de los encuentros en cada una de las películas y los cierres culturales. Con este registro y su revisión hemos evidenciado las posibilidades que nos brinda el cine en cuanto a la comprensión crítica que podemos hacer de nosotros mismos y nuestro entorno. Como un trabajo complementario realizamos unos encuentros los días sábados con algunos chicos del Cine Club. El objetivo de estos encuentros es conocer un poco más acerca de sus. 28.

(29) propuestas de cortos para conversar sobre ellos ahora desde otra posibilidad. Digamos que, este encuentro de los sábados implicaba conversar de sus propuestas de cortos, las películas de los ciclos y los registros existentes de sus intervenciones en el Cine Club en clave de fabular desde tres dimensiones. La primera como juego de transfiguración, en la medida que la imaginación permite romper el límite de la vida concreta. El segundo como un conversar en el cual las películas son parte de la comprensión de un sí mismo. Y un tercero, que podríamos llamar de extrañeza, pues al verse y ser visto se produce una sensación de ¿ese soy yo? Y,¿ por qué dije eso? Este proceso de reflexión hace especial énfasis en las dos primeras opciones del fabular. Las propuestas de creación de cortos10 acentúan lo que hemos denominado fabular la vida, pues las narraciones de los chicos nos permiten comprender que ellas, conjugan aspectos de su historia de vida con añoranzas, deseos, reclamos. Propuestas de cortos que les permiten presentarse al mundo de otra forma. Sobre este fabular la vida hablaremos más adelante. Los distintos registros de nuestra práctica nos permiten revelar distintos sustratos del ver. Sustratos del ver que implican la mayoría de veces el conversar. Estos sustratos del ver, estarían referenciados en este proceso como, en primer lugar, un ver películas que se relacionan con un tema específico el cual es acordado previamente por el colectivo. En según lugar, exploramos un ver—conversar sobre el film. En tercer lugar, pensamos un ver—“crear” imágenes a través de los cortos. Creemos que al presentar este ver como sustratos, indicamos que el acto de ver está íntimamente ligado con los hilos temporales, con los hilos de nuestra historia de vida, con los hilos de nuestro inconsciente y todos ellos íntimamente hilados por el poder. Empero, estos hilos pueden desatarse y modificarse, pueden cambiar su textura y su grosor. 2. Un día zarpó esta barca, ¿a dónde? A donde nos lleve el mar A veces los anclajes reducen la posibilidad de ampliar los horizontes. Estos constituyen la seguridad con la que nos movemos por la vida. Seguridad de raza, género e identidad. Sin En este momento, las propuestas de cortos conforman los horizontes que tenemos para el devenir de nuestro trabajo con los jóvenes. Si bien por ahora, son solo esbozos de ideas para concretar guiones, hacen parte de una propuesta de creación desde el Cine Club. 10. 29.

(30) desconocer la necesidad y preponderancia de algunos elementos fijos, permanentes o constantes como sostén de realizaciones que discuten el carácter móvil y efímero que caracteriza nuestra época, presentamos el sentido que tiene el zarpar para nuestra práctica. Quizás una de las acepciones de este zarpar está relacionada con tomar distancia. Zarpar de uno mismo, permitir fugarse. Zarpamos cada vez que iniciamos la proyección de la película, zarpamos de lo instituido en nosotros. Como imagen, el zarpar representa el proceso que en el Cine Club se da como un acontecer. Que nos reta, nos confronta. Y ha sido así, pues los hallazgos sugieren que el Joven Frailejón como parte fundamental del Cine Club y todo lo que de allí emana, configura expresiones inconclusas, tal vez, porque este zarpar sin rumbo, es apertura. Y las aperturas permiten confrontar el mundo-vida que cada uno representa. Pero además, las aperturas implican posibilidades de cambio. Zarpar es sinónimo de viaje a través del cine y las conversaciones sobre film y vida. La imagen de la barca que zarpa es lo que conforma el “material” de nuestro trabajo. Material inmaterial que no es tan fácil de señalar o capturar. La conjunción de esta imagen con los jóvenes Frailejón, su mundo y proceder, nos indica que este tomar distancia para el proceso investigativo, es búsqueda. Búsqueda que hibrida lo racional con lo imaginario, en un proceder que permite a lo sensible presentarse como potencia. Como lo expresa Laignelet “[a]l abrir nuevos canales mentales a través de sensibilizar la cognición posibilita nuevos flujos de pensamiento y favorece la emergencia de nuevas visiones que producen conocimiento” (2010, s.p). Estas nuevas visiones de sí mismos de los jóvenes Frailejón son un conocer, cuyos sentidos no son tan fácilmente delimitables. La barca que navega se mueve hacia lo desconocido, por lo cual no se trazan divisiones tajantes, entre un conocimiento y otro. Este desconocido está en el acercamiento que como amateur hacemos con relación al cine, también por lo que esta experiencia ha ido configurando como “material” de reflexión. Además, este desconocido implica que el pensamiento dicotómico de la ciencia moderna se diluya. Porque en el Cine Club se da un “desarreglo de los sentidos, esto es, la ruptura de las rutinas perceptivas, y con ello, de las rutinas del pensamiento” (Ibíd.), tan. 30.

(31) fuertemente afincadas en la antinomia racional-irracional, blanco o negro. Por ello nos hemos permitido plantear que el campo de la sensibilidad que se produce con las imágenes en la contemporaneidad implica, nuevas y renovadas maneras de entender y comprender. En este sentido señalamos un primer distanciamiento con relación a las metodologías que trazan como objetivos el extraer información con la cual perfilar análisis sobre fenómenos sociales o desarrollar trabajos que parten de la idea de la transformación social y de los sujetos. Por el contrario, en esta apuesta hemos procurado un compartir a través del cine con el cual aclarar y discutir nuestro lugar. Nuestro lugar con relación a un mundo y sus múltiples divisiones. Sin que esto conlleve a la falsa presunción de que quienes “lideramos” el Cine Club estamos por fuera del sistema de relaciones que estructuran el mundo. Tampoco creemos que somos quienes debemos indicar “lo políticamente correcto”. Por esta razón, no existen resultados calculables o esperables. Tampoco algún tipo de jerarquía con la cual se establezca una división en cuanto “al investigador e investigado”. Nuestra práctica sugiere que en el estar sucediendo se dan experiencias que concentran la energía y la fuerza del encuentro del mundo-cine y el Joven Frailejón, pues experiencia es recobrarse para la vida, y a la vez significa fábula, fantasía, imaginación y poesía. La experiencia así planteada, nos remite a un estar sucediendo en un límite o frontera que riñe con las circunstancias que hacen que este suceder se dé, así, como algo fortuito o revelador. La pausa aquí se hace necesaria. Por un lado, la separación cada vez más tajante de las esferas de la vida como compartimentos incomunicables, implica la separación entre un conocimiento concebido como racional y objetivo del mundo de las apariencias y los sentimientos. Esta primera escisión implica que el mundo de los sentimientos no puede ser parte de la concreción de un conocer sino parte de un afuera, que no se relaciona con el funcionamiento y discurrir del mundo, la vida va por un lado y la producción de conocimientos por otra. Por ello, la práctica del Cine Club en el espacio de la escuela plantea el reto, de permitir que la vida esté presente como el conocer más necesario para existir. Por otro lado, la experiencia planteada de este modo, permite trazar diferencias con. 31.

(32) la “experiencia” exótica y vertiginosa que concibe el capitalismo: “El hombre moderno vuelve a casa de noche, extenuado por un fárrago de acontecimientos —divertidos o aburridos, insólitos o comunes, atroces o placenteros— ninguno de los cuales, sin embargo, se ha convertido en experiencia” (Agamben, 1978 p.152) Sería oportuno, conjeturar que la noción de experiencia tiene varias equivalencias, una de ellas la encontramos estrechamente ligada al desarrollo de la ciencia en cuanto fue asociada con el campo de lo experimentable por tanto “convertida en calculable y cierta”. Está además, el vertiginoso mundo contemporáneo saturado de flujos de información e imágenes producto del amplio desarrollo tecnológico y su oferta de “experiencias”, que vacían la vida misma. Por otro camino, podríamos afirmar que nuestra experiencia11 está referida como comprensión de la existencia en estrecha relación con lo cotidiano y el acontecer en el Cine Club, que se constituye en un campo en disputa con la idea de un único sujeto que “conoce” y es productivo. La necesidad de que la vida no se reduzca a una presencia sin opciones para la sensibilidad creativa y como posibilidad de un conocimiento de nosotros mismos, nos lleva a concebir tácticas que lejos del experimento, se conciben como un estar en el cual, se renueva nuestra manera de hacernos humanos. Estas tácticas implican que el suceder del Cine Club no se presenta como un proceso a través del cual se pretende explotar, extraer y controlar lo que allí pasa. De Certeau (2000) diferencia la estrategia de la táctica en la medida en que “[ l]as estrategias son acciones que, gracias al principio de un lugar de poder (la propiedad de un lugar propio), elaboran lugares teóricos (sistemas y discursos totalizadores) capaces de articular un conjunto de lugares físicos donde se reparten las fuerzas.” (p.45) mientras que las tácticas, “son procedimientos que valen por la pertinencia que dan al tiempo: en las circunstancias que el instante preciso de una intervención transforma en situación favorable, en la rapidez de movimientos que cambian la organización del espacio, en las relaciones entre momentos 11. Si la experiencia es “eso que me pasa”, el sujeto de la experiencia es como un territorio de paso, como una superficie de sensibilidad en la que algo pasa y en la que “eso que me pasa”, al pasar por mí o en mí, deja una huella, una marca, un rastro, una herida. De ahí que el sujeto de la experiencia no sea, en principio, un sujeto activo, un agente de su propia experiencia, sino un sujeto paciente, pasional. O, dicho de otra manera, la experiencia no se hace sino que se padece. A este segundo sentido del verbo pasar de “eso que me pasa” lo podríamos llamar “principio de pasión”. (Larrosa, 2006, p.91). 32.

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