Somos Memoria: La Literatura como Herramienta para la Construcción de Memoria Colectiva en la Escuela
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(2) 2. SOMOS MEMORIA: LA LITERATURA COMO HERRAMIENTA PARA LA CONSTRUCCIÓN DE MEMORIA COLECTIVA EN LA ESCUELA. ANGIE STEPHANY BOTERO HERRERA 20102160024 MARY ISMENIA PRIETO BOTIA 20102160044. Trabajo monográfico presentado para optar al título de Licenciadas en Educación Básica con Énfasis en Humanidades y Lengua Castellana. Director HUMBERTO ALEXIS RODRIGUEZ. UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS FACULTAD DE CIENCIAS Y EDUCACIÓN LICENCIATURA EN EDUCACIÓN BÁSICA CON ÉNFASIS EN HUMANIDADES Y LENGUA CASTELLANA BOGOTÁ D.C. 2016.
(3) 3. NOTA DE ACEPTACIÓN ______________________________________ ______________________________________ ______________________________________ ______________________________________ ______________________________________. Firma del presidente del jurado ______________________________________. Firma del jurado ______________________________________. Firma del jurado ______________________________________. Bogotá, Colombia octubre de 2016.
(4) 4. Dedicatoria.
(5) 5. Agradecimientos. A cada uno de los novelistas colombianos que por medio de su obra literaria incitaron la reflexión sobre la memoria colectiva y la conciencia del pasado.. A nuestro Director y Profesor, Alexis Rodriguez por guiar y acompañar todo este proceso con su paciencia, aportes y exigencia.. A todos los docentes que de manera directa o indirecta influyeron en la construcción de este proyecto con su ejemplo y valiosas enseñanzas.. A nuestros familiares por la constancia y la motivación..
(6) 6. Resumen Este proyecto surge como un camino que intenta darle cabida a la comprensión y reflexión crítica de la violencia y el conflicto armado en Colombia en la escuela a través de las múltiples herramientas que ofrece la literatura. El trabajo pedagógico propuesto se basa en la lectura crítica de tres novelas La ceiba de la memoria (Burgos Cantor), Cien años de soledad (Gabriel García Márquez) y Los ejércitos (Evelio Rosero), todas ellas de destacados autores nacionales, que en conjunto permiten un análisis sobre el pasado histórico, es decir, el origen, las modalidades, las formas de perpetuarse, los contextos en que se desarrolla y las consecuencias humanas y sociales de la violencia, al tiempo que posibilitan vislumbrar la resistencia y las luchas por mantener viva la memoria perpetuando así la identidad cultural. Finalmente, es importante mencionar que la ruta didáctica creada, es el resultado de una profunda investigación sobre el desarrollo de la novela en América Latina y Colombia y su relación con la narración y recreación de las dinámicas históricas, culturales y sociales, por lo cual, la misma surge de la necesidad de crear y facilitar estrategias desde el área de Lengua Castellana, para que los estudiantes sean no sólo espectadores sino sujetos reflexivos y críticos de su realidad por medio de espacios y procesos de lectura y análisis literario..
(7) 7. Abstract. This project has as main objetive the comprehension and critical reflection about violence and armed conflict in Colombia and how it affects schools. In order to do so, we will make use of the multiple tools offered by the literature field. The pedagogical work made here is based on the critical reading of three novels: ‘La ceiba de la memoria’ (Burgos Cantor), ‘Cien años de soledad’ (Gabriel García Márquez), and ‘Los ejércitos’ (Evelio Rosero). All of them remarcable colombian authors. Together, they allow a complete analysis of the historical past; the origins, kinds of it, ways of perpetuate the conflict, the context, the human and social consequences of violence. In addition, they facilitate the process of envisage the resistance and the fights for keeping alive the memory while perpetuating cultural identity. Finally, it is important to mention that the didactical route created here is the result of a deep investigation about the development of the novel in Latin America, and Colombia and how are they related to the narration, and recreation of the historical, cultural, and social dynamics. Based on those things, it was born the need of creating , and facilitate, strategies that create active students in the classroom. Make them actors instead of passive receivers of information. Making them reflect and criticize the reality in which they are immersed through the use and creation of spaces of reading and literary analysis..
(8) 8. TABLA DE CONTENIDOS INTRODUCCIÓN…...…………………………………….………………...…………...…...…...11 1. CAPÍTULO I. LITERATURA Y MEMORIA……………………………………...........…...17 1.1. LITERATURA Y REAFIRMACIÓN DE LA IDENTIDAD…………………………….19 1.2. NOVELA: ENTRE LA REALIDAD Y LA FICCIÓN………………….……...………...28 1.3.MEMORIA………………………………...……….…………………………......……….34 2. CAPÍTULO II. NOVELA Y VIOLENCIA……………………………………......………….40 2.1.DIMENSIONES DE LA VIOLENCIA EN COLOMBIA…………...………..……….40 2.1.1. VIOLENCIA HISTÓRICA…………………….……………..………..……...44 2.1.2. VIOLENCIA BIPARTIDISTA………………………………………………...48 2.1.3. CONFLICTO ARMADO Y DIÁLOGOS DE PAZ…………………………...52 2.2. INCURSIÓN DE LA VIOLENCIA EN LA NOVELA COLOMBIANA……...…......56 2.3. TESTIMONIO; NARRATIVA Y MEMORIA ………………………………….….....68 3. CAPÍTULO III. LA ESTÉTICA DE LA VIOLENCIA. ANÁLISIS E INTERPRETACIÓN DE LAS OBRAS.……………....………………………………………………………….……....72 3.1.EL ORIGEN DE LA VIOLENCIA DESDE LOS TIEMPOS DE LA ESCLAVITUD: LA CEIBA DE LA MEMORIA………………………….…...…………………….….…..74 3.2. LA VIOLENCIA BIPARTIDISTA Y LA ENTRADA DEL SIGLO XX: CIEN AÑOS DE SOLEDAD…………………………….……………….……………….........................82 3.3. LA VIOLENCIA DE NUESTROS DÍAS: LOS EJÉRCITOS……………...………..104 3.4. CONSIDERACIONES FINALES …...…………………………………..…………..112.
(9) 9. 4. CAPÍTULO IV: PROPUESTA PEDAGÓGICA………………...…………….……………113 4.1. LECTURA CRÍTICA ………………………………………………………………..113 4.2. TALLERES LITERARIOS…………………………………………………………..116 4.3. TALLER LECTURA CRÍTICA: LA CEIBA DE LA MEMORIA…………………..118 4.4. TALLER LECTURA CRÍTICA: CIEN AÑOS DE SOLEDAD…………………......129 4.5. TALLER LECTURA CRÍTICA: LOS EJÉRCITOS…………………………………142. 5. CONCLUSIONES…………………………………….………………...…………..…….….157 REFERENCIAS …………………………………….………………...…………..……………..158.
(10) 10. «El oficio de la palabra, más allá de la pequeña miseria y la pequeña ternura de designar esto o aquello, es un acto de amor: crear presencia.. El oficio de la palabra es la posibilidad de que el mundo diga al mundo, la posibilidad de que el mundo diga al hombre. La palabra: ese cuerpo hacia todo. La palabra: esos ojos abiertos». -Roberto Juarroz..
(11) 11. INTRODUCCIÓN. El presente proyecto nace de la necesidad de crear espacios más allá de la conceptualización de la violencia y el conflicto armado en el país, para darle cabida a la reflexión crítica y a la concientización colectiva del pasado en la escuela a través de las múltiples posibilidades que brinda el mundo de la literatura. Para tal fin, la investigación y el trabajo hermenéutico aquí desglosado, tuvo como base la lectura y el análisis de las posibilidades pedagógicas de tres novelas específicas de escritores nacionales dedicados de manera profusa a trabajar el tema del conicto armado en el país como un proceso de larga y compleja duración. En efecto, a partir de ello logramos proponer una relación y un diálogo más directo entre los distintos niveles de análisis que ofrece la literatura en el marco de la reflexión histórica de la violencia en Colombia, con el objetivo de explorar su pertinencia en la construcción de memoria colectiva en contextos escolares. Así pues, la literatura es entendida aquí, como una herramienta que posibilita el conocimiento y la remembranza del pasado, ya que a través de ella se entra en contacto con acontecimientos, narraciones, testimonios, etc., lo que permite dinamizar procesos pedagógicos a partir de una lectura más real y consciente, que apunte a la interiorización y comprensión de las consecuencias de la violencia, los diversos ámbitos en los que se desenvuelve y las secuelas que dejan en el país y en el ser humano como tal la experiencia de padecer y perpetuar la violencia..
(12) 12. La lectura del pasado se convierte entonces, en un medio que permite y facilita el contacto y la conexión con la identidad y la cultura del país, es decir nos construye como conocedores conscientes de la realidad que con el tiempo nos ha configurado, ya que al abordar la violencia desde las concepciones e interpretaciones plasmadas desde la literatura, podemos entrever las diferentes relaciones que vinculan la cultura, la identidad, la memoria colectiva, etc., no sólo de un determinado momento histórico, sino de una nación como tal. En este sentido, la configuración de la memoria colectiva a través de la literatura significa por tanto, adentrarse. en el. conocimiento de la identidad de una época o una comunidad. determinada, pues el escritor pone en juego una serie de construcciones culturales, sociales e históricas cuya función no se centra únicamente en narrar una historia, sino en dar a conocer otras perspectivas o puntos de reflexión a partir de los diversos recursos literarios que terminan por configurar la identidad de una comunidad. Es importante mencionar que la narración de la historia de la violencia en Colombia está anclada al presente, de allí la necesidad de crear estrategias para que los estudiantes sean no sólo espectadores sino sujetos reflexivos y críticos de su realidad, es decir, que comprendan con su propia lectura cómo ha surgido la violencia y cómo ha sido la dinámica de la guerra a través de las visiones de escritores colombianos. La ruta didáctica propuesta tiene como eje la interpretación y el desarrollo de talleres de lectura crítica de tres obras cumbres de la literatura contemporánea en Colombia: La ceiba de la memoria (Burgos Cantor), Cien años de soledad (Gabriel García Márquez) y Los ejércitos (Evelio Rosero),. con el objetivo de ser un camino, una posibilidad de orientar espacios de debate,.
(13) 13. conocimiento, exploración y sensibilización sobre dicha temática por medio de talleres pedagógicos para trabajar con los grados décimo y once de bachillerato. El primer momento pretende analizar el surgimiento de la violencia en América y específicamente en Colombia, durante la época de la colonización europea, aquí, la obra La ceiba de la memoria de Roberto Burgos Cantor sirve como sustento, ya que ilustra no sólo los procesos sociales que se derivaron de la esclavitud, sino que hace una completa contextualización de la lucha interna y las formas de resistencia y de memoria de los pueblos colonizados. El segundo momento que consideramos es la violencia bipartidista, cuyo punto de quiebre es lo que se conoce como la masacre de las bananeras, descrito de manera admirable por Gabriel García Márquez en la obra Cien años de soledad. Seleccionamos este título debido a que su trasfondo social e histórico permite un análisis reflexivo mucho más amplio acerca de la violencia ejercida por el Estado. Por último, rescatamos la obra Los ejércitos de Evelio Rosero porque presenta un profundo panorama de las consecuencias humanas de la violencia en Colombia al basarse en hechos reales, tomados de la prensa nacional en relación con fenómenos como el secuestro, el desplazamiento y la desaparición de personas en medio del conflicto interno. Gracias al poder de la palabra una sociedad mantiene viva la memoria y es aquí donde radica. la. importancia. de. la. literatura. como. eje. de. una. pedagogía. capaz. de. articular la historia, ya que contar y leer las historias que ofrecen los novelistas del país permite acortar la brecha entre lo vivido y el olvido. Aunque su función no se limita a recrear lo sucedido, pues como expresión artística su esencia es mucho más profunda y compleja..
(14) 14. Así pues, la pregunta problema fue planteada y encaminada en los siguientes términos; ¿Cómo puede la literatura aportar a construir memoria colectiva del conflicto armado en Colombia, en la escuela?. Esta pregunta se puede desglosar en otra serie de interrogantes: ● ¿Qué relación existe entre memoria colectiva y producción literaria? ● ¿Cómo puede ser abordado el tema del conflicto, especialmente en lo que podemos denominar período de postconflicto, en la escuela? ● ¿Cómo aprovechar el potencial de las obras literarias para analizar la realidad y el pasado? ● ¿Cómo resolver la distancia entre realidad y ficción? ● ¿Qué recursos pedagógicos adicionales pueden aportar a la lectura crítica del pasado a partir de las novelas?.
(15) 15. OBJETIVOS OBJETIVO GENERAL: Crear una ruta didáctica que permita espacios y procesos de reconstrucción de memoria colectiva en la escuela a partir del análisis de tres obras seleccionadas de la literatura colombiana.. OBJETIVOS ESPECÍFICOS: ● Analizar hermenéuticamente tres obras literarias en donde se reflejan tres momentos históricos de la violencia Colombiana.. ● Hacer un estudio que permita contextualizar la visión de la violencia en tres momentos específicos de la literatura colombiana.. ● Crear estrategias que permitan una lectura crítica, analítica y reflexiva de la violencia como realidad colombiana en la escuela.. ● Dinamizar procesos para que los estudiantes creen su propia visión del conflicto a partir del análisis literario..
(16) 16. JUSTIFICACIÓN Esta propuesta se justifica en cuanto permite orientar a través de la acción pedagógica procesos que reivindiquen la memoria colectiva como eje de la transformación social, se trata de una relectura del pasado con el propósito de comprender y comparar aspectos del presente estableciendo reflexiones y lecciones sobre la condición del ser humano en el mundo. Asimismo es importante porque permite una lectura crítica y reflexiva de la violencia y el conflicto armado en Colombia, más allá del simple estudio histórico, este proyecto busca darle cabida a la concientización y sensibilización colectiva con el fin de fortalecer la remembranza del pasado, articulando y dinamizando en la escuela herramientas que permitan leer y comprender mejor el contexto histórico y social de Colombia, de manera que los estudiantes puedan ser no sólo espectadores, sino que se construyan como sujetos conocedores,. críticos y reflexivos de su. realidad. De esta manera, nuestro trabajo tiene entre sus ejes centrales analizar cómo se refleja la realidad de América latina en su literatura o si es la literatura latinoamericana creadora de la realidad, son cuestionamientos que se materializarán en las tres obras a estudiar y que tendrán como base para su comprensión diferentes teóricos de la literatura latinoamericana y escritores que han construido su obra a partir de la pregunta por la identidad: cómo y porqué ha sido se ha venida forjando la identidad en América Latina después del trauma no resuelto de la “conquista”..
(17) 17. CAPÍTULO I LITERATURA Y MEMORIA. Este capítulo busca dar cuenta del desarrollo que se deriva del proceso de análisis sobre las conexiones existentes entre literatura y memoria. Para ello, es importante en primer lugar, desglosar y reflexionar acerca de cada uno de los conceptos claves que permiten acercarnos a la exploración a la que queremos llegar. Es decir, nos interesa hacer una lectura profunda e indagar en campos como la literatura, la novela y la memoria. En este sentido, es importante reconocer en la literatura una herramienta fundamental para la construcción de memoria, ello implica de una u otra manera comprometer la labor del escritor con la interpretación y reinterpretación de los conflictos y debates sociales que caracterizan una época y por lo tanto, considerar que las producciones literarias definitivamente configuran la identidad y representaciones de sí misma de una determinada comunidad y por ende, proporcionan nociones acerca de la memoria o las memorias colectivas, en la medida en que ayudan a visibilizar las historias no contadas y silenciadas a lo largo del tiempo como producto de la colonización y del conflicto armado. Por otro lado, si bien es cierto que las diversas historias que se tejen por medio de la literatura son posibles gracias a elementos ficticios, estos tienen sus raíces en las introspecciones, miradas y reflexiones que los autores hacen sobre el contexto en el que se encuentran inmersos. En efecto, existe una relación dialéctica entre la ficción contenida en la literatura y la realidad, en tanto que en las obras literarias se sitúa un contexto histórico mas los personajes y lugares no siempre son fieles a las historias reales..
(18) 18. Para citar un ejemplo cercano, en la novela Cóndores no entierran todos los días, existe un hecho real y evidente a los ojos de los lectores y que es el eje principal del relato: la guerra bipartidista que se desató el 9 de Abril de 1948 y sus consecuencias. Paralelamente, la obra de Gardeazábal nos convoca a conocer a través de historias particulares del pueblo de Tuluá y con personajes ficticios, los diversos conflictos característicos de la época. De manera que el autor nos da a conocer un acontecimiento histórico que vivió Colombia hace más de cinco décadas y aunque no sea fiel copia de la realidad, lo cierto es que nació de un hecho real y se deriva de las introspecciones que el autor hizo del contexto, de la necesidad de reinterpretarlo y hacerlo común. La trama emerge de la exigencia por hacer memoria sobre lo ocurrido, como método de denuncia ante la crueldad de la violencia. Así pues, intentamos defender el poder de la literatura, como un medio que trasciende la mera comprensión de una historia de ficción, convirtiéndose en una herramienta capaz de reivindicar y construir memoria de lo ocurrido, en el marco de la identidad de una comunidad al fortalecer la remembranza del pasado. De manera que favorece la interiorización de situaciones y contextos para hacernos conscientes del pasado en contraste con la realidad del presente. En síntesis, nos interesa proponer la lectura crítica del pasado no a través de la historia oficial, sino a través de la literatura porque, entre otras, permite orientar y desarrollar procesos de reivindicación de la memoria colectiva, conocer las historias silenciadas y crear espacios de reconocimiento y construcción de identidad que permitan comprender desde otra mirada la historia de la violencia y el conflicto armado en Colombia en pro de hacer frente al olvido por medio de la rememoración encaminada a la transformación social..
(19) 19. Se trata también de entender la figura del novelista como un artista capaz de visibilizar la identidad y los rasgos definitorios de una determinada comunidad y época, es decir, el análisis aquí desarrollado se orienta a partir de la concepción del escritor de novelas desde otro punto de vista, que logre vincularlo, integrarlo y reafirmar su compromiso con el contexto social del que hace parte, ya que su obra no puede ser ajena a los debates que surgen en la comunidad y por lo tanto, es importante conocer el contenido de su ésta y hacer una lectura crítica de ella.. Para concluir, por medio de este capítulo buscamos desarrollar y dar a conocer las reflexiones que cobran sentido a través de tres apartados que recogen procesos de análisis sobre literatura, novela y memoria en el marco de repensar el pasado y construir memoria por medio de tres momentos que se narran en tres producciones literarias de autores colombianos: Roberto Burgos Cantor, Gabriel García Márquez y Evelio José Rosero en La ceiba de la memoria, Cien años de soledad y Los ejércitos, respectivamente.. 1.1. LITERATURA Y REAFIRMACIÓN DE LA IDENTIDAD. A lo largo de la historia han surgido diferentes y variadas visiones que intentan definir literatura, otorgándole características, funciones, formas, valores, etc., a partir de la multiplicidad de aspectos que emergen y se derivan de ella, guardando siempre una estrecha relación con el contexto sociocultural en el que se desenvuelve..
(20) 20. Con lo anterior, la definición de literatura adquiere un carácter relativo y subjetivo, que se derivan de acuerdo con la forma en que cada persona se acerca y vive la literatura; de manera que el concepto está expuesto, casi siempre, a transformaciones y variaciones, pues varía de acuerdo al contexto, la experiencia, el gusto, las formas de leer y comprender, es decir, está sujeta a modificaciones que dependen de la manera en que cada sujeto puede hacerla propia o la hace común. Sin embargo, a la hora de precisar el término, la literatura recoge ciertos aspectos comunes que sugieren entenderla como expresión artística que congrega una o varias visiones acerca de la realidad, desde los diferentes géneros de ésta. Por tanto, el concepto literatura, puede asociarse con las maneras en que expresamos nuestra visión de la condición como seres humanos, es decir, se encamina en dar cuenta de las formas como comprendemos, redefinimos e interpretamos el mundo a través de la palabra. La literatura es palabra, sí, pero no se limita a ser únicamente escrita y narrada, exige ser accionada puesto que lo escrito exige ser luchado y aspira a transformar. Su naturaleza entonces no es estática, pues esencialmente es dinámica, ya que sugiere posibles soluciones a lo ineludible, convirtiéndose en un diálogo con la realidad y con lo inevitable. Gracias al recorrido histórico que ha tenido dicho vocablo y la carga semántica que guarda, es difícil acudir o vincularse con un único significado de literatura para desglosar con ello las proyecciones y relaciones a las que se quiere llegar. Pues bien, la evolución semántica del vocablo comprueba que, con el tiempo éste ha adquirido importantes acepciones o significados de acuerdo con el contexto social y cultural en el que se desarrolle. (Aguiar E Silva, 1984).
(21) 21. Sin embargo, ante la importancia de delimitar los conceptos a trabajar, nos acercamos e identificamos también con varias de las concepciones más relevantes que se mantuvieron a lo largo de los siglos XIX y XX, y que entienden la literatura como la producción literaria de un país y/o “el conjunto de obras que se particularizan y cobran forma especial ya por su origen, ya por su temática o por su intención…” (Aguiar E Silva, 1984, p.13).. Rescatamos por lo tanto, la definición que aporta Aguiar e Silva para entender la literatura también, como el conjunto de obras que forman parte de la producción y tradición literaria de Colombia. Además de esto, dichas producciones pueden clasificarse de acuerdo a la temática en que se centran o que desarrollan, en este caso: literatura de la violencia en el país. De la mano con ello, consideramos pertinente el estudio que Sartre brinda en la obra ¿Qué es la literatura?, en ella el autor también presenta el desarrollo de la concepción que a lo largo del tiempo se ha derivado del vocablo literatura y por ende del oficio del escritor hasta llegar a una especie de perturbación de la conciencia literaria que se resume en la pregunta: ¿escribir es grotesco o admirable? Más allá de definir literatura, la lectura de Sartre permite un acercamiento a la comprensión de la función de la literatura dentro de la sociedad. En este sentido, el autor plantea una serie de argumentos que reafirman el compromiso inherente que subyace entre escritor y la formación de conciencia social, con el fin de recobrar el sentido de la literatura. Por lo tanto, la tarea del escritor consiste en hacer visibles a través de sus obras, los valores que surgen en los debates sociales de una determinada época..
(22) 22. Sin embargo, según Sartre, la función de la literatura no se reduce a descubrir sino que, más bien nos ayuda a precisar la concepción del hombre frente a sí mismo. De manera que el oficio del escritor no consiste en una simple descripción o reflejo sin sentido de la época en la que vive, al contrario, apunta a la creación artística a través del amor, el compromiso y el conocimiento de su contexto en procura de un cambio social: “El escritor tiene una situación en su época; cada palabra suya repercute. Y cada silencio también.” (Sartre, 1950, p.10). La función del artista entonces, no radica en hacer de su obra una copia exacta de la realidad, pues su espíritu y su sensibilidad trasciende y le permite percibirla, modificarla y transformarla, es decir, para adjudicarle múltiples y nuevos sentidos, para reinterpretarla.. De esta manera, es evidente que a través del lenguaje y las palabras, el escritor es capaz de revelar los diferentes valores que el contexto sugiere, en procura de un cambio social. Aquí radica la importancia del oficio de escribir, ya que significa influenciar una época, repercutir en las reflexiones y debates sociales y evidenciar las formas en las que la humanidad se asume en el mundo y en una realidad.. La literatura entonces, se convierte -directa o indirectamente-, en un vehículo que posibilita la construcción de conciencia social y resulta de un conocimiento profundo y de la puesta en crisis del contexto, de los cuestionamientos que estas dinámicas generan, de las cuales es necesario hablar, cuestionar, analizar, etc. Es decir, la función del escritor está inmersa en el conocimiento y la interiorización que éste hace del mundo y de la vida. De hecho, es por medio de la palabra que.
(23) 23. una sociedad mantiene viva la memoria. Aunque su función no se limita a recrear lo sucedido pues como expresión artística su esencia es más profunda y compleja.. No obstante al compromiso inherente que Sartre desarrolla en su libro, entre la labor del escritor y la realidad social en la que vive, tiene como eje central reconocer y comprender que los valores que son revelados por medio de la literatura no siempre son expresados directamente en la obra, ya que, casi siempre, aquellos valores, sentimientos, deseos, etc., constituyen el origen o la base de las producciones literarias que surgen en determinada época.. Lo anterior significa que, generalmente el escritor pone en marcha su creación, de acuerdo a lo que las problemáticas que nacen en una época le sugieren y le sirven como génesis para elaborar su obra, sin tener por ello, que narrarlas explícitamente en esta, pues como ya se dijo, le sirven como base o sustento para fundamentarla.. Como bien sugiere Sartre, la literatura marca épocas y hace parte de las dinámicas sociales: “No hacen falta muchos años para que un libro se convierta en una hecho social al que se examina como una institución (…) El historiador dirá de nosotros: “comían esto, leían aquello, se vestían así”…” (Sartre, 1950, p.9). En este sentido, Sartre contribuye a través de su libro, a entender el significado de la literatura como reveladora de la condición humana y resalta el compromiso que subyace de la relación entre la labor del escritor y el contexto social. Dicha relación significa que la literatura.
(24) 24. posibilita no sólo la lectura de los debates a nivel social sino la generación de conciencia, la reflexión y por tanto apunta a acciones transformadoras que tengan en cuenta la memoria colectiva.. La relación escritor- contexto mencionada en líneas anteriores comprende también los peligros que comprometen al escritor el denunciar y criticar por medio de la literatura hechos violentos, que han provocado su exilio, convirtiéndose éste en característica de la violencia en América Latina. Así pues cabe mencionar a José Eustasio Rivera quien se exilió en Nueva York después de denunciar irregularidades vistas y vividas desde los cargos pùblicos que tuvo donde sus denuncias involucraban al presidente de turno Pedro Nel Ospina y reconocidos ministros, provocando así un escándalo nacional. Esto para 1925, un mes antes de publicar la Vorágine en donde logra difundir la problemática de los caucheros, así como la tragedia individual de Arturo Cova. Posteriormente sucedió con Gabriel García Márquez cuando se exilió en México, en la década de 1960, precisamente porque su palabra, más allá del realismo mágico, representaba también la denuncia y la crítica para la sociedad del momento, tanto latinoamericana como colombiana. para su primer exilio gobernaba Turbay ayala, entonces el ser acusado de ser cómplice del M-19 y el tener estrechas relaciones con Fidel Castro lo hacían cada vez el gobierno pusiera su mirada en sus escritos y en sus actos implicaban torturas y cárcel para aquel entonces. Al margen de exilio y silencio intelectual, se ha pretendido hundir la voz de los escritores y artistas. De manera que, junto a la violencia se inicia un bloqueo intelectual que intenta fugarse.
(25) 25. mediante el exilio literario o el aislamiento sobre cualquier tema que acarreara una posición o un compromiso socio-político, lo que era mucho pedir para Rivera y García Márquez. Estas han sido consecuencias que dejó y ha dejado la violencia, entonces el hecho más grave no era el Estado de sitio político-jurídico , sino el Estado de sitio intelectual, la gente se fue callando, el ámbito nacional se llenaba de silencios, muchos de ellos cómplices. Por otro lado, es importante entender también, que la literatura posibilita la construcción de la identidad cultural de una comunidad, pues recoge las formas en que dicha sociedad se ve a sí misma y reafirma los modos de asimilación o evasión que ésta hace de la realidad que se circunscribe a ella. De manera que, las múltiples reivindicaciones que tienen lugar en la literatura latinoamericana tienen su origen en las marcadas luchas para producir, afirmar y aceptar la palabra propia, en busca de definir su naturaleza, caracterizar su rasgos distintivos, reconocerse en ella y hacerla universal. Así pues, Rosalba Campra en América Latina: La identidad y la máscara, se convierte en un referente trascendente a la hora de hacer una lectura de los procesos de construcción de identidad en Latinoamérica a través de la palabra. Como bien lo resalta Campra, Latinoamérica ha tenido que superar el complejo de inferioridad y de invisibilidad producto de su posición como pueblo colonizado, silenciado, robado, expropiado, saqueado, etc., para darle paso a la búsqueda de una conciencia de sí, de su propio rostro, de su esencia, de una identidad que la defina como única y que tenga en cuenta la historia de lucha y resistencia que lleva consigo. Estos procesos, se derivan de los diversos intentos que se han venido forjando en Latinoamérica para reivindicar el derecho a ser y por lo tanto, a reconocerse y.
(26) 26. ser reconocido como diferente, como emancipado que no desconoce ni olvida su historia, pero que tampoco niega la herencia impuesta por la colonización europea. Entonces, las expresiones artísticas y culturales se convierten en la base para cimentar procesos de construcción de identidad y reconocimiento propio. Aún más, la literatura, como expresión artística, da cuenta del desarrollo que todavía se lleva a cabo en el interior de Latinoamérica en el camino por conseguir representarse a sí misma y definir una identidad como tal. A pesar de tener la posibilidad de escribirse y relatarse en la lengua del colonizador, la literatura Latinoamericana permite darle voz propia a una cultura silenciada por tantos años y a través de tantos abusos. En el anterior sentido, las producciones literarias en América Latina acogen las formas de conocimiento y reconocimiento de ésta y están ligados a la identidad cultural de la región, pues implican dar cuenta de. la relación que guardan los escritores (como voz y. representación de la cultura), con el contexto y su compromiso por nombrar lo que nos define como comunidad, es decir, narrar lo que no narra la historia oficial para hacerlo universal. Es claro entonces, que la literatura puede ser concebida como una herramienta de reivindicación de la memoria y de la identidad de una determinada comunidad. Paralelamente, la literatura se convierte entonces en un camino que conduce a la búsqueda del propio ser pues posibilita el reconocimiento de la diferencia y la aceptación de identidad propia. En el caso que nos ocupa, a pesar de hacerlo a través de la herencia impuesta por la conquista, es decir la Lengua Española, América Latina, asume su historia y sigue buscando definirse a sí misma por medio de las múltiples expresiones literarias de sus autores..
(27) 27. Vale la pena anticiparnos al análisis de tres momentos definitivos de la literatura colombiana y citar como ejemplo, la obra Los ejércitos de Evelio Rosero, en ella el autor presenta un profundo panorama de las consecuencias humanas de la violencia en Colombia y aunque es claro que se vale de elementos de ficción a lo largo del relato, la base del mismo son hechos reales, tomados de la prensa nacional, que tienen que ver con fenómenos que de verdad sucedieron y siguen sucediendo en el país como el secuestro, el desplazamiento y la desaparición de personas. De esta manera, la obra de Rosero nace de la necesidad de hacer visible cómo la violencia afecta la vida de las víctimas y se configura entonces, como expresión de las formas de entender la violencia en el país. Los ejemplos proliferan a lo largo de la historia de la literatura colombiana, destacamos también el cuento Espuma y nada más de Hernando Téllez, en él, el autor narra la situación de un pueblo sumergido en el conflicto armado, pero lo hace desde el punto de vista de un barbero de espíritu revolucionario a cuyos servicios acude un capitán del bando enemigo. A pesar de que el barbero protagonista del relato sabe que su cliente es quien ha dado órdenes para ejecutar mutilaciones, fusilamientos y desapariciones forzadas, no se atreve a cobrar venganza y aprovechar la oportunidad para matarlo pues no quiere convertirse en un asesino y tiene miedo. En este sentido, el rescate de la memoria histórica a través de las producciones literarias de una comunidad, funciona además como eje de la transformación social, pues se trata de una relectura del pasado que comprende también el propósito de concientizar y sensibilizar al lector a través de la remembranza del pasado, articulando experiencias y ubicando los hechos de violencia..
(28) 28. 1.2. NOVELA: ENTRE LA REALIDAD Y LA FICCIÓN Con este apartado se busca poner en debate las relaciones y problemáticas que se tejen entre la novela, la realidad y la ficción, con el fin de generar reflexiones en torno al análisis de la realidad que se describe en el género narrativo, específicamente en la novela. La tradición literaria da cuenta de la novela como un fenómeno de gran relevancia, pues desarrolló consigo diversas temáticas, técnicas narrativas y estilísticas, debates sociales, etc., que la posicionaron como la expresión más importante y compleja de toda la evolución literaria. (Aguiar E Silva, 1984) Así pues, más allá de dar o estructurar una definición de novela, nos interesa estudiarla y comprenderla como un relato que tiene sus raíces en la realidad y que se hace común a través de las razones, los argumentos y las visiones que teje narrador a través de la trama, por lo tanto, la novela deja al descubierto no sólo una historia acompañada de una serie de elementos ficticios, sino que consigo revela profundos debates sociales y culturales, además da cuenta de la identidad y el sentir propio de una comunidad. En este sentido, la novela posibilita vincular la realidad y la ficción por medio de diferentes recursos.. Lo anterior sugiere pensar que las diversas novelas que se han escrito y se escriben en Colombia han estado marcadas o influenciadas por la violencia y su evolución con el tiempo, es decir, con el conflicto armado, la resistencia del pueblo, las formas de lucha, etc. Estos son temas.
(29) 29. que enmarcan en un amplio sentido la realidad de Colombia y por lo tanto, necesariamente se evidencian en las producciones literarias del país.. Como se ha venido anotando, la violencia se ha venido construyendo como eje central de la novela latinoamericana (gaucha, mexicana, colombiana, etc.) pues es el resultado de la historia y se ha configurado como parte de la realidad cotidiana, de los modos de vivir y de la historia como tal; esto significa que las producciones literarias están estrechamente ligadas con la formas de contar, de hacer memoria y de visibilizar la violencia y por lo tanto, la identidad de una comunidad, de una época.. La novela de la violencia articula realidad y ficción; y, como indicamos, la literatura es una relación dialéctica entre narrador-lector, realidad-ficción, palabra-acción. Así pues, la búsqueda de los narradores radica en relatar la realidad y la ficción al lector que ignora o pretende omitir hechos históricos que han transformado a la humanidad. De manera que, el novelista está en el interior de quienes han sufrido la violencia dando cuenta de las consecuencias que deja ésta, de las consecuencias tiene sobre la humanidad de alguien que vive la violencia.. Es importante agregar que es común que así como muchos autores evaden el contexto socio-polìtico en sus obras es aún más común que el lector sienta la necesidad de sacudirse del pasado. Dado lo anterior el narrador tiene como menester atentar contra la falta de compromiso del lector con la realidad, pretende destruir falsedades en las que el lector vive. En este sentido, es.
(30) 30. prudente advertir que la literatura por sí misma no es la que transforma lo que denuncia, porque el accionar está en los lectores quienes articulan la palabra con la acción.. Alrededor de esta posibilidad, los aportes de Rosalba Campra en América Latina: la identidad y la máscara, vuelven a cobrar sentido, en la medida en que permiten comprender el proceso de evolución de la novela latinoamericana como fuente de construcción de identidad y reafirmación del sentido del propio ser: la novela busca en la realidad las bases para hacer frente al olvido y a la injusticia. De hecho la novela en Latinoamérica logró configurarse gracias al deseo y el conflicto por recuperar la palabra perdida y en la medida en que logró soslayar ciertas dificultades impuestas desde la colonia, esto es, la lucha por definirse a sí misma en medio de vastas contradicciones como la superación del complejo de invisibilidad e inferioridad, el binarismo civilización/barbarie, etc., fortaleciendo la literatura y encontrando en sus tradiciones y vestigios nuevos métodos de expresión. Es claro entonces que, la literatura y especialmente la novela en toda América Latina debió luchar por afirmar su identidad a través de la reproducción de la lengua como vehículo o herramienta para la construcción de conciencia: “para pasar de la invisibilidad y el silencio a la presencia y la voz” (Campra, 1987, p. 104).. Por consiguiente, al hacer de uso de la palabra como método de denuncia y exploración sobre su propia realidad, América Latina dio paso a fenómenos como el boom, que posibilitaron el reconocimiento de sí misma en relaciones dialógicas que ayudaron a comprenden no sólo la interacción lector-escritor sino escritor-escritor, o sea, permitieron el reconocimiento entre.
(31) 31. escritores latinoamericanos, disminuyendo la brecha entre países y de igual forma, fortalecieron la promoción de la lectura en el marco de tejer cultura e identidad. (Campra, 1987).. Por otra parte y trayendo a colación el pensamiento expuesto en La verdad de las mentiras del escritor peruano Mario Vargas llosa, la novela es un género destacable desde hace por lo menos 200 años, por las posibilidades que guarda consigo y ya que se configuró gracias a la ficción. Ante la posibilidad de la novela de “mentir”, Vargas Llosa defiende la idea de que la ficción expresada en la novela suele encubrir o disfrazar verdades. El alimento o materia prima de la ficción, y por tanto de la novela, es la realidad, la vida cotidiana y la experiencia humana. En este sentido, la propuesta de Vargas Llosa es una importante invitación a la reflexión acerca de la función que desarrolla la ficción en la novela, sin duda, como lo señala el autor, las novelas surgieron y se han fortalecido a lo largo del tiempo para calmar el apetito de los hombres por conocer otras historias y/o situarse en vidas que siempre quisieron llevar. Sin duda, la novela es un medio que nos permite interiorizar y vivir otras vidas, ya que, valga la redundancia, da vida a historias y personajes que pueden llegar a complementar nuestras propias carencias y aspiraciones: “Ellas se escriben y se leen para que los seres humanos tengan las vidas que no se resignan a no tener. En el embrión de toda novela bulle una inconformidad, late un deseo insatisfecho…” (Vargas Llosa, 2002, p. 16) Asimismo, la novela permite rehacer la realidad, reconstruir la vida propia, recrear las historias ya vividas y por ende, repensar el pasado para exteriorizar y compartir un sinfín de interpretaciones, reflexiones y miradas de éste..
(32) 32. Generalmente, los escritores apelan a la memoria como fuente y punto de partida de la fantasía y la ficción: “Recuerdos e invenciones se mezclan en la literatura de creación de manera a menudo inextricable para el propio autor, (...) la literatura es siempre un simulacro, una ficción en la que lo recordado se disuelve en lo soñado y viceversa…” (Vargas Llosa, 2002, p. 24) Con lo anterior, Vargas Llosa reitera que la ficción contenida en la novela nace de la realidad, de las inconformidades y los deseos propios de la vida de hombres y mujeres de verdad; aunque no dejan de poseer una carga enorme de subjetividades y verdades relativas que con frecuencia constituyen mentiras históricas. Por lo tanto, se hace necesario establecer una distinción significativa entre la verdad literaria y la verdad histórica: la verdad literaria no está necesariamente ligada a la verdad histórica, de manera que no está comprometida con describir la vida tal cual es. Por su parte, la verdad literaria se mueve y se alimenta de las pasiones, los deseos, los secretos, los fracasos, etc., que la verdad histórica no se atreve a descubrir. Sin embargo, el valor de la ficción contenida en las novelas radica en que, a través de ella, los lectores están más cerca de entender las realidades que configuran la vida y la condición de hombres y mujeres en ella, pues en la lectura se hace posible la comprensión y el “traslado” que nos convoca a asumir posturas y reflexiones frente a lo allí narrado. Paralelamente, las construcciones que se derivan de la lectura de la narrativa nacional sugieren entenderla también como fuente de conocimiento y denuncia (casi siempre indirecta) de la realidad. Así, la lectura de las novelas que se escriben en el país nos convoca a repensar la narración como una herramienta de conexión entre la tradición, la literatura, la memoria, la verdad y la ficción. De allí se deriva su importancia como mediación entre la realidad del presente, el.
(33) 33. pasado y las posibilidades del porvenir. Dichas reflexiones también son una invitación a darle nuevas miradas a la figura del novelista con el fin de vincular su esencia con la voz de los que no la tienen o no pueden hacer uso de ella. De esta manera, surgen nuevas reflexiones en torno al acto de contar y el compromiso social, educativo y cultural, etc. que de allí surge en diversos contextos, ya que la novela hace posible el contacto, la visibilización de nosotros mismos como país inmerso en el conflicto armado, con los otros, con la imaginación y con el pasado a través de la palabra. Además, el poder de la literatura se configura en su carácter de trascender la descripción de la vida y la realidad, logrando revelar indirecta o explícitamente los apetitos, falacias, verdades y deseos más profundos de la humanidad o de una determinada época. Aquí radica la importancia del género como parte de la identidad cultural de una comunidad. Es por ello que finalmente, rescatamos todas estas connotaciones sobre la novela, la realidad y la ficción, pues son parte indispensable de la construcción de memoria que pretendemos estudiar. Los diferentes aportes que brindan autores como Vargas Llosa nos llevan a pensar que la verdad y la memoria están ligadas -necesariamente-, con la manera como los escritores a través de sus obras piensan y narran la historia, bien sea la historia de las luchas sociales, de las minorías, de la violencia, de sus tradiciones…en fin, de las dinámicas en que convergen y resultan de la construcción de su autoctonía y su identidad..
(34) 34. 1.3. MEMORIA. “No podemos acordarnos de todo ni contarlo todo, pues el mero hecho de elaborar una trama con distintos acontecimientos del pasado precisa una gran selección en función de lo que se considera importante, significativo o susceptible de hacer inteligible la progresión de la historia” (Ricoeur 1997, p. 111).. En primer lugar, se hace necesario entender qué clase de cosas son objeto de la memoria, teniendo en cuenta que la memoria no puede ser estática ni ser una sola ya que esta tiene diferentes formas porque articula tanto recuerdo, como tiempo, lenguaje y olvido en sí; el olvido integra la memoria puesto que es muestra de que hubo recuerdo, de que hubo memoria.. La mejor muestra de ello son los dos pilares griegos; Lete y Mnemosine existentes en el Hades donde las almas de los muertos bebían del Lete para olvidar sus vidas pasadas para no recordar cuando reencarnaran; y Mnemosine, que es la representación de la memoria, y donde sólo los iniciados en los misterios de la muerte podían beber . De esta manera, encontramos una relación dialógica memoria-olvido, aspectos que serán tratados en este apartado, donde evidenciaremos cuáles son los imperativos que fuerzan la omisión del pasado, estableciendo el olvido, no dejando que éste sea una decisión por parte de quienes hacen memoria.. Así pues Mnemosine es retomada por Aristóteles en el concepto de memoria, definida como la acción de recordar , siendo el objeto de ella los recuerdos, lo que reafirma que la memoria.
(35) 35. pertenece al pasado, a lo ya ocurrido nunca al presente o lo venidero. Así pues mediante el recuerdo se reconstruye y reelabora el pasado, el recuerdo activo es reminiscencia.. Es entonces como los elementos integrantes de la memoria ya nombrados son palabras de constante evocación a la hora de ejercer la memoria, de hacer memoria colectiva. De manera que recordamos principalmente con el objetivo de no olvidar, situándonos en el espacio-tiempo del recuerdo mismo. De igual modo, la memoria cumple un papel: restituir lo que ha tenido lugar, un recuerdo relevante, un hecho histórico que marcó el pasado y presente de una comunidad. En este sentido, tratamos de hacer vigente la memoria para conservar la historia propia y común.. Con todo lo anterior quisimos vincular nuestras reflexiones acerca de la memoria con la obra de Ricoeur: La memoria, la historia, el olvido¹, en donde plantea interrogantes como: “¿De qué hay recuerdo?, ¿de quién es la memoria?”, al retomar la mneme (memoria) de connotación semántica -¿qué?- y anamnesis (rememorar) de carácter pragmático -¿Cómo?- encontramos que de ahí se deriva el concepto de memoria ejercida, es decir la reivindicación de ésta al ser ejercitada individual y colectivamente a través acontecimientos narrativos por los cuales se vuelve al pasado por medio del ejercicio de la memoria.. De esta manera la memoria es del pasado, es el contraste con el futuro de la conjetura y el presente de la sensación o percepción. Cabe señalar que toda reflexión acerca de la memoria requiere el paso por el tiempo; hay memoria cuando transcurre tiempo o más precisamente “con tiempo”..
(36) 36. Pensar la memoria significa pensar la historia, traer al presente lo ausente, hacer un esfuerzo tácito para recordar, así pues el tiempo se convierte en requisito para hablar de memoria. (Aristóteles citado en Ricoeur, 1997). Es así como la historia y sus acontecimientos, por suceder en el tiempo, son objeto de memoria, ésta los hace inmunes al olvido porque plantea una preocupación del presente y el futuro.. Queremos hacer énfasis en qué es lo que se busca con el ejercicio de la memoria, a lo cual Ricoeur dice: “el recuerdo como objeto de una búsqueda llamada, de ordinario, rememoración, recolección” . Es allí en la anamnesis, rememoración, donde se reconstruyen hechos de la historia en un espacio-tiempo diferentes los cuales parecen tomar vida, más por el hecho de ser rememorados que por el acontecimiento mismo. Sin embargo, como referimos anteriormente, existen imperativos políticos y eclesiásticos que median para conseguir silencio frente al pasado, imponiendo así una amnesia colectiva.. Retomando el olvido, Ricoeur lo enfatiza desde diversas perspectivas, entre ellas la del psicoanálisis, atribuyéndole aspectos positivos a la hora de olvidar, sin embargo no ocurre lo mismo cuando de memoria colectiva se trata puesto que se han cometido abusos terribles, política y culturalmente hablando para desaparecer o tergiversar hechos del pasado que vinculan a los responsables con el presente. En este sentido, si contextualizamos un poco el conflicto armado siempre ha solicitado el olvido bajo consignas “Perdón y olvido” que pretenden ser garantes de la paz en un país como Colombia. De igual manera el ejercer la memoria no sólo está enfocado a las.
(37) 37. víctimas directas y victimarios del conflicto en nuestro país sino que, para ejercer la memoria no hay que ser un espectador pasivo.. […] el olvido generado por la represión, uno de los presupuestos del psicoanálisis. Pero existen otros tipos de olvido, como el evasivo. En ocasiones, eludimos el sufrimiento que puede acusar la memoria tratando de no recordar la que puede herirnos. El olvido, en este caso, resulta activo. Tiene lugar sobre todo en el plano de la historia y de las grandes catástrofes históricas […]. Pero existen otras formas más civilizadas de olvido que, en buena medida, son justificables. Se trata del uso que hacemos del olvido para poder contar algo o para escribir un relato. (1997, p. 111). Otro de los componentes de la memoria es el lenguaje, en cuanto a narrativa se refiere, puesto que el arte narrativo ha rescatado del olvido historias, personajes y hechos que conforman identidades individuales y/o colectivas; de esta manera la narrativa busca dominio del recuerdo o, mejor, el combate a la imposición del olvido. Sin embargo en este apartado no ahondaremos en la relación memoria-literatura, mas decidimos nombrarlo porque hace parte de lo que hemos llamado las diferentes formas de la memoria, puesto que esta se puede materializar en lo que es la literatura y sus alcances estéticos. Hemos reiterado que la memoria no es estática ni mucho menos inerte, por esta razón decidimos traer a colación un término que es clave porque articula el antes y es después se llama Aisthesis que se define como aquella sensación del tiempo, sensación que nos lleva a diferenciar el pasado. y el futuro, distinción que sólo es posible, gracias a “la percepción del tiempo en.
(38) 38. movimiento” (Aristóteles citado en Ricoeur 1997), que se materializa con la ayuda del lenguaje, la memoria es el resultado de una sensación. Cabe entonces formular varias reflexiones alrededor del tema: ¿Qué recordamos? ¿La sensación o la cosa de la que ésta procede?, por supuesto, al margen de estas preguntas se sustenta el hecho de que hayan recuerdos más sobresalientes que otros, es decir que hay singularidad en cada uno de ellos, bien sea por lo trágicos o dichosos que hayan sido; por eso el recuerdo al ser revivido conduce a la reconstrucción del pasado, es así como en el terreno fenomenológico, sólo las experiencias particulares permiten hablar o volver sobre lo que hicimos, sentimos o aprendimos. En ese orden de qué es lo que se recuerda se halla la memoria individual y el cómo refiere a la memoria colectiva, es decir se va de lo particular a lo colectivo para así descubrir cuál es el entorno que rodea al individuo.. En este orden de ideas, es claro que a través de este escrito defendemos y reiteramos el derecho de los pueblos por crear espacios de reconocimiento de su identidad por medio del ejercicio de la memoria. Dichos espacios pueden abarcar diversos campos o categorías y es entonces cuando el arte, la cultura, la educación y los movimientos sociales y políticos se convierten en aliados para reivindicar y darle peso a la memoria de una comunidad determinada.. La necesidad y la posibilidad de no olvidar ciertos hechos, sugiere otorgarle a la memoria una atención especial, ya que ésta nos sitúa y nos configura en la medida en que da sentido a nuestra vida y lo que somos, es decir, la memoria nos constituye como seres humanos en un diálogo constante con los otros y con el tiempo. Entonces, la memoria cobra sentido porque nos permite.
(39) 39. hacer saltos en el tiempo, interiorizar el pasado para repensarnos, establecer reflexiones y nuevos significados de lo ocurrido.. Por su parte, la memoria colectiva también es importante porque nos hace conscientes del pasado y en últimas, nos convoca a hacer un lectura crítica de éste. En este sentido, la literatura y otras expresiones artísticas se configuran como herramienta para recordar, tejer memoria y visibilizar las nociones que una sociedad tiene de sí misma.. En efecto, la actual coyuntura del país es una clara invitación a voltear la mirada a la construcción de memoria(s) colectiva(s) como fuente del esclarecimiento de la verdad, la justicia, el perdón y la paz. Darle cabida a las narraciones del conflicto en el país significa entender la relevancia de dignificar la vida.. Finalmente, responder al porqué hacemos memoria, obedece a una indagación orientada a comprender el porqué y para qué nuestras historias se han obstinado en mantener un prolongado y hasta hoy cerrado silencio, que inhabilita para reconstituir los olvidos donde han quedado marginados los recuerdos colectivos, capaces de provocar el descubrimiento de la novedad, de juzgar el presente bajo la luz del pasado, procedimiento que trae indudables y comunes beneficios, dado que “Los recuerdos colectivos innovadores generan un nuevo pasado, nuevas áreas de consenso y nuevas áreas de reconciliación complejas, pero también nuevas formas de conflicto dentro de una cultura y como resultado de todo ello un recuerdo colectivo ¿Cómo entonces negar o negarse a la memoria?.
(40) 40. CAPÍTULO II NOVELA Y VIOLENCIA. “Con la “Violencia” parece suceder algo diferente, a partir de su misma irrupción desata un fenómeno literario colectivo; inmediatamente comienzan a escribirse panfletos y novelas que le siguen los pasos a su desarrollo, denunciando, dando voces de alarma, rindiendo testimonio (...) Quizá por primera vez en Colombia, la literatura, en forma generalizada, se integra a la realidad ...” Laura Restrepo. 2.1. DIMENSIONES DE LA VIOLENCIA. Para hablar del flagelo de la violencia en Colombia es claro que no basta con dar un vistazo en cuestión de fechas y cifras, es necesario hacer un análisis más allá de ello que tenga en cuenta cómo la entienden e interpretan los escritores nacionales, con el fin de adentrarse en procesos de reflexión, comprensión y lectura crítica de ésta. Lo anterior significa también reconstruir el pasado y reivindicar el papel de la(s) memoria(s) colectiva(s) como un derecho al que todos podemos acceder a través de la lectura de novelas. En este sentido, es indispensable hacer una aproximación al concepto de violencia, ya que permite hacer una delimitación a pesar de sus múltiples significados y por otro lado, posibilita establecer conexiones más estrechas entre la novela y la memoria, pues es claro que hasta hace relativamente poco diferentes colectivos, agrupaciones de víctimas, etc., se han organizado y han.
(41) 41. creado espacios para comenzar a esclarecer las dimensiones de la tragedia y crear conciencia de ella: de su magnitud, alcances, facetas, impactos y mecanismos de reproducción. Hacer un recorrido por las dimensiones de la violencia en nuestro país nos convoca entonces a asignarle un origen y a tratar de entender las diversas causas y manifestaciones de ésta en la sociedad colombiana.. Tal como lo indica el informe público general del Grupo de Memoria Histórica- GMH, publicado en el 2013 -¡BASTA YA! Colombia: memorias de guerra y dignidad; con el apoyo del Centro de Memoria Histórica, el Departamento de Prosperidad Social del Gobierno del Presidente Juan Manuel Santos, en el marco de lo que se conoció como Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación y en cumplimiento de la Ley 975 de 2005; el fenómeno de la violencia en Colombia no puede limitarse a un conteo de víctimas y actores armados, pues la realidad nos ha venido mostrando que la violencia es el resultado de acciones plenamente intencionales ligadas a estrategias políticas y militares en las que la población civil se traduce mayoritariamente en víctima directa o indirecta.. A pesar de que la periodización que ofrece dicho informe sobre la violencia en Colombia, éste le asigna como punto de partida el año de 1958, (en el que se evidenció la transformación de la violencia bipartidista a la subversiva); nuestra visión de la violencia data desde la colonización española en el país. Pues a través de ella se impusieron en Colombia prácticas tendientes a la violación de Derechos Humanos tales como la esclavitud, el racismo, el genocidio, etc. Vale la.
(42) 42. pena hacer énfasis en las diferentes dimensiones de la violencia en Colombia, pues no se limita al sangriento periodo de las luchas bipartidistas. Entonces, hablar de violencia en el país desde la época de la colonización permite ampliar el panorama acerca de su surgimiento, es decir de cómo se han venido articulando y generalizando a nivel social las acciones violentas. Así mismo, el análisis de este periodo histórico está relacionado directamente con las causas que se derivaron en el desatamiento de la violencia bipartidista, ya que esto se tradujo después en intentos sin éxito de reformas sobre la tenencia de la tierra, vacíos estatales en ciertas regiones del país, luchas por el poder, masacres, desplazamientos forzados, entre otros. Entre tanto, el análisis de la violencia desde la época de la conquista puede contribuir a revelar otra serie de problemas de fondo ligados de una u otra forma al fenómeno del conflicto armado, como la pérdida de la identidad y la búsqueda de una cultura nacional propia con base en el conocimiento de las historias silenciadas y de las memorias que emergen de las víctimas, los victimarios y los testigos.. Sin embargo, el fenómeno conocido como “La Violencia”, sigue siendo hasta el momento asociado a la transformación de la lucha bipartidista hasta la conformación de guerrillas y el fortalecimiento del conflicto armado que de allí se deriva, lo que acorta una visión más amplia y mejor contexualizada de este flagelo. Es así como por ejemplo, la investigación arriba citada y llevada a cabo por el GMH concluye que a lo largo del conflicto existen 220.000 víctimas mortales (solamente entre 1958 y 2012). (GMH, 2013, p. 32).
(43) 43. No se habla entonces -ni siquiera en términos de cifras- de los crímenes de Estado cometidos antes de este periodo, como la masacre ocurrida en el año de 1928 en el municipio de Ciénaga bajo el gobierno del Presidente Miguel Abadía Méndez. Asimismo, el periodo denominado como “La violencia”, desconoce fenómenos de gran relevancia en cuanto a prácticas de crueldad se refiere, como el que se vivió hacia el año 1878 y referenciado como “La fiebre del caucho”, en la que miles de habitantes nativos de la Amazonía colombiana, peruana y brasilera, fueron víctimas de genocidio, torturas, prostitución forzada y esclavitud por parte de los colonizadores en su afán por explotar las plantaciones de caucho.. Si bien es cierto que la lucha entre Liberales y Conservadores a finales de los años 50 se convirtió en una verdadera guerra civil, y por lo tanto fue mucho más visible para los sectores urbanos, no deja de ser menos importante el hecho de que se haya perpetuado en medio de la ignorancia de la población que se convirtió en testigo y víctima directa del conflicto armado en Colombia, por lo que se hizo necesario evidenciar el clima político y social de la época.. De acuerdo con lo anterior, las transformaciones de la violencia en el país se pueden acotar en tres acepciones que hemos agrupado en: violencia histórica, violencia bipartidista y, conflicto armado y diálogos de paz. Por otro lado, aunque sabemos que la violencia se sigue manifestando en el país bajo diferentes acepciones que representaron también un subgénero de la narrativa colombiana como el pandillismo, el narcotráfico, el sicariato, etc. Nos interesa enfocarnos especialmente en estos tres rostros de la violencia en Colombia..
(44) 44. 2.1.1. LA VIOLENCIA HISTÓRICA. En primer lugar, las acciones violentas que tuvieron lugar desde la irrupción de las colonias europeas y las posteriores batallas por la independencia en territorio americano pueden marcarse como el origen, pues todas ellas significaron una clara violación de los Derechos Humanos a través del devastador exterminio de los pueblos nativos, el despojo de su diversidad y riqueza cultural y de su identidad al serles impuestos en medio de crueldad y la represión, la religión, la lengua y las costumbres del viejo continente. A partir de este instante en la historia de Colombia está marcada la dificultad por superar el sentimiento de marginalidad y autodiscriminación pues los esquemas ideológicos impuestos por la colonización moldearon un falso reconocimiento.. Al respecto, las crónicas se convierten en testimonios vigentes de gran valor histórico porque son fuente de referencia indispensable para hacerse una idea del contexto de violencia y exclusión de la época en América, tal como lo evidencia este fragmento a través del cual Fray García de Loaisa intentó persuadir a la Corona española de dejar en libertad a los nativos de México. Su pensamiento fue recopilado en Historia general de las Indias, escrita por Francisco López de Gómara, capellán de Hernán Cortés y publicado en el Siglo XVI:. Los hombres de tierra firme de Indias comen carne humana, y son sodométicos más que generación alguna. Ninguna justicia hay entre ellos; andan desnudos; no tienen amor ni vergüenza; son como asnos, abobados, alocados, insensatos; no tienen en nada matarse y matar; no guardan verdad si no es en su provecho; son inconstantes; no saben qué cosa sea.
(45) 45. consejo; son ingratísimos y amigos de novedades; précianse de borrachos, ca tienen vinos de diversas yerbas, frutas, raíces y grano; emborráchanse también con humo y con ciertas yerbas que los saca de seso; son bestiales en los vicios; ninguna obediencia ni cortesía tienen mozos a viejos ni hijos a padres; no son capaces de doctrina ni castigo; son traidores, crueles y vengativos, que nunca perdonan; inimicísimos [grandes enemigos] de religión, haraganes, ladrones, mentirosos y de juicios bajos y apocados; no guardan fe ni orden; no se guardan lealtad maridos a mujeres ni mujeres a maridos; son hechiceros, agoreros, nigrománticos; son cobardes como liebres, sucios como puercos; comen piojos, arañas y gusanos crudos donde quiera que los hallan; no tienen arte ni maña de hombres; (...) en fin, digo que nunca crió Dios tan cocida gente en vicios y bestialidades, sin mezcla de bondad o policía. Juzguen ahora las gentes para qué puede ser cepa de tan malas mañas y artes. (López de Gómara, 1852, p. 290). El anterior fragmento pone de manifiesto la imagen que se tenía de las comunidades indígenas y que se reprodujo por medio de la esclavitud, la negación y el despojo de su cultura. Además evidencia el poder destructivo de una identidad impuesta pues la conquista impulsó la opresión e invisibilización, lo que debe entenderse como otra forma de violencia ya que este tipo de prácticas forjaron en el interior de estos grupos y de la nación en general una imagen disminuída y subordinada bajo etiquetas como “salvajes”, “incivilizados”, “esclavos”, “herejes”, entre otros.. La visión de este periodo como el origen de la violencia en América Latina y el país, supone comprender también, que a través de los ideales de la conquista se cometieron todo tipo de abusos.
(46) 46. en contra de la dignidad y la conciencia de sí de los pueblos y comunidades nativas, que siguen teniendo repercusiones en las sociedades actuales. Como ya se ha dicho, más allá de los atroces actos de violencia cometidos en territorio Latinoamericano, el saqueo, la tiranía y la barbarie trajeron consigo además, que lo nuestro se considerara como algo inferior y extraño en nuestra propia conciencia. Con la bandera de la “civilización” se abrió paso al despojo, la desvalorización de la cultura propia y el exterminio de numerosas lenguas, tradiciones, prácticas milenarias, saberes ancestrales que emergían y se perpetuaban por la narración oral y demás, lo que más tarde vino a representar enormes vacíos y conflictos en lo que a identidad nacional se refiere.. El choque entre ambos continentes puede catalogarse como una yuxtaposición tal como lo expresa Leopoldo Zea en su ensayo América Latina: largo viaje hacia sí misma, ya que de las intensas relaciones entre los países colonizados y colonizadores se desencadenó también una legitimación de relaciones de dominación y poder violentas, desiguales y subordinadas cuyo objetivo fue la imposición de una cultura sobre otra.. Lo que siguió a este complejo proceso histórico en Colombia fueron por un lado las luchas independentistas y por otro, las guerras civiles del S. XIX. Respecto al primer proceso, podemos decir que se llevaron a cabo con el fin de forjar un proyecto de nación emancipado del régimen español, sin embargo los intentos por consolidar una nación independiente fueron fallidos si se tiene en cuenta que el país no estaba preparado ni tenía la formación necesaria para gobernar en nombre propio y dirigir así sus destinos. En consecuencia, Colombia libró una serie de batallas por definir su independencia..
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