Configuración de las representaciones sociales del cuerpo de la mujer a través de los medios de comunicación, en mujeres jóvenes entre 13 y 15 años pertenecientes a colegios públicos y privados de la ciudad de Bogotá

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Bogotá, D.C., 30 De Septiembre del 2013

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Verónica Rivera Serna , con C.C. No 1018425933

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Configuración de las Representaciones Sociales del cuerpo de la mujer a través de los medios de comunicación, en mujeres jóvenes entre 13 y 15 años pertenecientes a colegios públicos y privados de la ciudad de Bogotá po fa o señale o u a las op io es ue apli ue

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presentado y aprobado en el año 2013 , por medio del presente escrito autorizo (autorizamos) a la Pontificia Universidad Javeriana para que, en desarrollo de la presente licencia de uso parcial, pueda ejercer sobre mi (nuestra) obra las atribuciones que se indican a continuación, teniendo en cuenta que en cualquier caso, la finalidad perseguida será facilitar, difundir y promover el aprendizaje, la enseñanza y la investigación.

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NOMBRE COMPLETO No. del documento

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Silvia Mantilla Marroquín 1019021247 Verónica Rivera Serna 1018425933 FACULTAD DE PSICOLOGÍA

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BIBLIOTECA ALFONSO BORRERO CABAL, S.J.

DESCRIPCIÓN DE LA TESIS DOCTORAL O DEL TRABAJO DE GRADO FORMULARIO

TÍTULO COMPLETO DE LA TESIS DOCTORAL O TRABAJO DE GRADO

Configuración de las Representaciones Sociales del cuerpo de la mujer a través de los medios de comunicación, en mujeres jóvenes entre 13 y 15 años pertenecientes a colegios públicos y privados de la ciudad de Bogotá

SUBTÍTULO, SI LO TIENE AUTOR O AUTORES

Apellidos Completos Nombres Completos

Mantilla Marroquín Silvia

Rivera Serna Verónica

DIRECTOR (ES) TESIS DOCTORAL O DEL TRABAJO DE GRADO

Apellidos Completos Nombres Completos

Pérez Gaviria Martha Elena

FACULTAD Psicología PROGRAMA ACADÉMICO Tipo de programa ( seleccione con x

Pregrado Especialización Maestría Doctorado

X

Nombre del programa académico Programa de Psicología

Nombres y apellidos del director del programa académico Martín Emilio Gáfaro Barrera

TRABAJO PARA OPTAR AL TÍTULO DE: Psicólogo

PREMIO O DISTINCIÓN(En caso de ser LAUREADAS o tener una mención especial):

CIUDAD AÑO DE PRESENTACIÓN DE LA TESIS O DEL TRABAJO DE GRADO

NÚMERO DE PÁGINAS

Bogotá 2013 92

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DESCRIPTORES O PALABRAS CLAVE EN ESPAÑOL E INGLÉS

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ESPAÑOL INGLÉS

Representaciones Sociales Social Representations

Cuerpo Body

Medios de comunicación. Mass media

RESUMEN DEL CONTENIDO EN ESPAÑOL E INGLÉS (Máximo 250 palabras - 1530 caracteres)

El presente trabajo tiene como objetivo identificar las Representaciones Sociales que tienen jóvenes de bachillerato sobre el cuerpo de la mujer y la función de los medios de comunicación, en la configuración de dichas representaciones. Para tal efecto se adelantó el estudio con 20 jóvenes entre 13 y 15 años de edad, pertenecientes a colegios públicos y privados de la ciudad de Bogotá. Se desarrolló un estudio cualitativo de corte descriptivo, utilizando la estrategia de grupo focal. Los datos fueron analizados en una matriz de textualidad interna. Se encontró que, además de que los medios de comunicación cumplen un papel importante en la configuración de percepciones, imaginarios, valores y creencias sobre el cuerpo de la mujer, también son los padres y familiares quienes juegan un rol trascendente.

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Configuración de las Representaciones Sociales del cuerpo de la mujer a través de los

medios de comunicación, en mujeres jóvenes entre 13 y 15 años pertenecientes a

colegios públicos y privados de la ciudad de Bogotá

Mantilla Silvia

Rivera Verónica

Trabajo de Grado

Pontificia Universidad Javeriana

Facultad de Psicología

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TABLA DE CONTENIDO

Pág.

RESUMEN ... 4

INTRODUCCIÓN ... 5

Justificación Y Planteamiento Del Problema ... 6

Fundamentación Bibliográfica ... 15

OBJETIVOS ... 44

Objetivo General... 44

Objetivos Específicos ... 44

CATEGORÍAS DE ANÁLISIS ... 44

MÉTODO ... 47

Tipo de investigación ... 47

Participantes ... 47

Instrumento ... 47

Procedimiento ... 48

Criterios éticos ... 49

RESULTADOS ... 50

DISCUSIÓN ... 68

REFERENCIAS ... 91

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Configuración de las Representaciones Sociales del cuerpo de la mujer a través de los medios de comunicación, en mujeres jóvenes entre 13 y 15 años

pertenecientes a colegios públicos y privados de la ciudad de Bogotá Mantilla, S. Rivera, V. Pérez, M.1

RESUMEN

El presente trabajo tiene como objetivo identificar las Representaciones Sociales

que tienen jóvenes de bachillerato sobre el cuerpo de la mujer y la función de los

medios de comunicación, en la configuración de dichas representaciones. Para tal efecto

se adelantó el estudio con 20 jóvenes entre 13 y 15 años de edad, pertenecientes a

colegios públicos y privados de la ciudad de Bogotá. Se desarrolló un estudio

cualitativo de corte descriptivo, utilizando la estrategia de grupo focal. Los datos fueron

analizados en una matriz de textualidad interna. Se encontró que, además de que los

medios de comunicación cumplen un papel importante en la configuración de

percepciones, imaginarios, valores y creencias sobre el cuerpo de la mujer, también son

los padres y familiares quienes juegan un rol trascendente.

Palabras clave:Representaciones Sociales, cuerpo, medios de comunicación.

Abstract

The present investigation aims to identify the Social Representations that high

schoolers have about women’s body and also the role of media in shaping these

representations. For this purpose, the study used 20 young girls between 13 and 15

years old, of public and private schools in Bogota city. In this descriptive qualitative

study, that uses the focus group as a strategy to collect information, the data was

analyzed in a matrix of internal textuality. The results showed that, in addition to the

important role that media play in shaping perceptions, imaginations, values and beliefs

about women's bodies, also parents and family are paramount.

Key words: Social Representations, body, mass media.

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Configuración de las Representaciones Sociales del cuerpo de la mujer a través de los medios de comunicación, en mujeres jóvenes entre 13 y 15 años

pertenecientes a colegios públicos y privados de la ciudad de Bogotá

INTRODUCCIÓN

En la sociedad actual, donde el consumismo se ha acentuado de manera

importante y las tecnologías han superado lo que antes era la ciencia ficción, una de las

grandes preocupaciones es el impacto de estos avances en la configuración de las

subjetividades femeninas. Los medios de comunicación se han convertido en el

vehículo de mayor persuasión a la hora de conformar subjetividades, es decir de

configurar la manera en la cual se habita y se percibe el mundo, sobretodo de las

mujeres, creando ideales e imaginarios de un cuerpo modelo que, supuestamente,

expresa belleza y salud.

Sin embargo, el cuerpo humano no siempre tuvo el valor que tiene en la

modernidad. Por un largo periodo, la teoría social clásica descuidó y reprimió el cuerpo

totalmente (Martínez, 2004). Según Turner (1994), existen dos razones para justificar el

descuido del cuerpo: en primera instancia, la teoría social heredó el dualismo cartesiano,

el cual se caracterizaba por darle prelación a la razón, suprimiendo la emocionalidad

(Martínez, 2004); y en segundo lugar, la manera en la cual se trató el cuerpo, “como un

fenómeno natural, no social y, por consiguiente, no como un objeto legítimo para la

investigación sociológica” (Martínez, 2004, p.128).

Hoy por hoy, es tanta la importancia que tiene el cuerpo de lucir bello, estilizado

y saludable, que se ha convertido en un factor social favorable para los que siguen los

parámetros de belleza y desfavorables para los que no: “aunque este ideal es casi

siempre inalcanzable, se considera incluso una condición de éxito social” (Cuevas,

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En el marco de una sociedad de consumo, que se ha encargado de imponer

modelos de vestir, comportarse y relacionarse, es mucho más marcada la presión social

ejercida sobre la mujer que sobre el hombre, pues la cantidad de bombardeo publicitario

está dirigido en gran medida al público femenino. El imaginario y los estereotipos de

belleza femenina que se han venido creando han llegado a convertirse en un negocio

que permite inducir muchas de las ideas y percepciones existentes acerca del cuerpo de

la mujer (Cuevas, 2009).

Es a partir de dichas problemáticas que surge el interés y la pregunta que guiará

nuestra investigación: ¿qué Representaciones Sociales tienen las jóvenes sobre el cuerpo

de la mujer y cuál es el impacto que tienen los medios de comunicación en la

configuración de las mismas?

Se abordarán los antecedentes históricos del cuerpo desde distintas disciplinas

como la antropología, sociología, la psicología del desarrollo y se especificarán algunos

de los problemas más significativos en torno a la concepción de cuerpo de mujer.

Finalmente se expondrán consideraciones referentes a la Teoría de las Representaciones

Sociales planteadas por Moscovici.

Justificación Y Planteamiento Del Problema

Partiendo de la importancia que tiene la configuración social del ser humano,

este estudio es pertinente en la medida en que busca develar las diferentes

representaciones de las jóvenes sobre el cuerpo de la mujer y el impacto de los medios

de comunicación en la configuración de dichas representaciones, pues es de gran

importancia reconocer el sentido y el significado que le dan los jóvenes a estos medios,

los cuales mercantilizan el cuerpo femenino, para entender de qué manera afecta, directa

o indirectamente, esos significados en la construcción de su identidad. ”La mayoría de

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un cuerpo bello, delgado, joven y aunque este ideal es casi siempre inalcanzable, se

considera incluso una condición de éxito social” (Cuevas, 2009, p.80).

Del afán de cumplir los cánones de belleza y poder responder a los modelos

estéticos establecidos, se han desprendido un sinnúmero de problemas relacionados con

la salud y autoestima sobretodo en las mujeres jóvenes.

La Organización Mundial de la Salud (1995) ha resaltado que la adolescencia es

clave para el progreso social, económico y político de todos los países, y al respecto ha

manifestado su preocupación pues se ha encontrado que los cambios radicales en las

condiciones sociales tienen profundos efectos en la salud (Salazar, 2008). Uno de estos

cambios, que se ven a menudo en la sociedad contemporánea, está asociado con los

trastornos alimenticios como la anorexia y la bulimia, entre otros. Es así, como algunos

problemas y trastornos de la adolescencia se empiezan a tratar como un «fenómeno

social» (López, 2001).

Por otra parte, cabe ilustrar lo anterior con la reflexión sobre la autoestima de las

mujeres y su relación con las replicas imperfectas de ideales de cuerpo femenino

conllevan múltiples conflictos internos. La mujer de hoy en día no se siente del todo a

gusto si alguna de sus características físicas no cumple con el ideal propuesto

socialmente. Se sienten insatisfechas al tener que compararse con modelos ultra

delgadas, hermosas, jóvenes y atléticas, para ser consideradas verdaderas mujeres. Esta

insatisfacción se da especialmente en mujeres y en adolescentes, causando, en algunos

casos, gran trastorno emocional (Raich, Mora y Soler, 1995, citados por García, 2004).

Las representaciones expuestas evidencian la concepción del cuerpo individual y

colectivo, es decir, de mi cuerpo y el cuerpo del otro; se puede intuir el impacto que

genera en la forma de relacionarse con el mundo y de habitar el cuerpo. Indagar sobre

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que circulan dentro de la población joven, reconociendo que pueden ser factores que

influyen en la configuración de las Representaciones Sociales. “La percepción que

tienen las mujeres de sus cuerpos y la idea que construyen acerca de su feminidad,

constituyen facetas dinámicas e inseparables de un mismo proceso, a saber, la

construcción de su subjetividad” (Cuevas, 2009, p.81).

Es importante tener en cuenta que la sociedad actual no es consciente de los

problemas de salud y del impacto de la calidad de vida que pueden generar los ideales y

estereotipos estéticos creados por la cultura; “la apariencia física es, por lo tanto, el eje

transversal de la mujer: esta debe ser bonita para verse sana y femenina” (Cuevas, 2009,

p.88). Esto se hace evidente en la existencia de múltiples excesos en torno al cuerpo

femenino, como lo son los trastornos alimenticios, las intervenciones quirúrgicas, las

modificaciones corporales, entre otros, especialmente en mujeres jóvenes. “La mujer se

encuentra oprimida por una máquina cultural global (construida a partir de la

publicidad, los medios de comunicación y la industria cosmética), la cual promueve un

estrecho ideal de belleza occidentalizado a escala mundial” (Cuevas, 2009, p.84).

Ahora bien, para entender nuestra sociedad, para comprender cómo las

concepciones de belleza física y de consumo surgen como problemáticas importantes e

influyentes, hay que hacer visible y analizar necesariamente los discursos y las

relaciones saber/poder que están inmersas en dichas concepciones (Sossa, 2011).

Uno de los principales asuntos por evidenciar es cómo los dispositivos de poder,

(entiéndase «poder» como técnicas y tácticas de dominación), se articulan directamente

en el cuerpo, en situaciones, procesos fisiológicos, gustos, emociones, entre otros. La

relación dialéctica entre fenómenos aparentemente tan separados como la estética, la

medicina, la publicidad, el cine (dispositivos de poder)y su influencia en las normas

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a cuestionar, al menos en teoría, el carácter natural de la vida sana, bella, o saludable

(Sossa, 2011).

Es por eso que este estudio pretende generar un campo reflexivo en torno a la

configuración de la subjetividad femenina sobre el cuerpo, para comprender la

influencia del contexto, de los medios de comunicación, y de otros factores que arroje el

estudio.

En el ámbito disciplinar, si bien existen investigaciones sobre el tema, no se

profundiza en las problemáticas planteadas en esta investigación. Para la psicología es

de gran importancia poder develar los factores influyentes en la configuración de

subjetividades femeninas, ya que es desde allí que se podrá dar respuesta a interrogantes

sobre problemas actuales como son los trastornos alimenticios, las relaciones que se

establecen con el mundo desde lo femenino, los ideales y las consecuencias de cómo

impacta directamente en la calidad de vida de las personas víctimas de estereotipos y

cánones de belleza que cada vez conllevan un mayor sacrificio.

Los imaginarios e ideales comienzan a tener gran peso, en la adolescencia, una

etapa llena de transiciones tanto físicas como psicológicas; El cuerpo de los hombres

como el de las mujeres, se transforman gradualmente a uno adulto, influyendo

directamente en los cambios emocionales y psicológicos por los que atraviesa dicho

período.

En ese proceso de transformaciones, se establece una serie de elecciones que

van a darle una direccionalidad a la personalidad, o en otras palabras a crear a crear un

yo propio. Con respecto a este tema, los planteamientos de Amparo Huertas y María

Elisa Franca (1999), citadas por Ruiz, López y Escobar, 2011, consideran que los

jóvenes construyen su subjetividad a través de una relación entre los modelos expuestos

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Las elecciones implican agentes de identificación (personas, medios de

comunicación, entre otros) que promueven un prototipo de belleza (imagen) y forma de

ser, basado en unas características poco favorables, como lo es la delgadez extrema en

el caso de las mujeres o la musculatura excesiva en el caso de los hombres; (Ruiz,

López y Escobar, 2011) esto, para pertenecer a un grupo “afortunado” de cuerpos

moldeados, intervenidos, maltratados, con el objetivo de alcanzar un ideal, que como su

nombre lo indica, es solo un imaginario social y culturalmente construido, que define

los parámetros de algo que se estima como deseable, pero que es inalcanzable, como

afirman Escobar, Quintero, Arango y Hoyos (2004):

Tales subjetivaciones se encarnan en los cuerpos constituyendo al sujeto desde

su propia piel. Nuestras formas, vestuarios, las sinestesias que desarrollamos o

inhibimos, los deseos -permitidos y prohibidos-, las anatomías que consideramos

erógenas y tabú, las vías de expresión emocional, las concepciones acerca de sí

mismos, tienen un asiento en nuestro cuerpo. En últimas somos cuerpo, sabemos

de nosotros mismos en conexión con nuestras experiencias corporales (p.73).

Como argumenta Díaz(2006), citado por Cuevas(2009), “en la sociedad

occidental actual, la cultura del culto al cuerpo se ha apropiado de un concepto de salud

entendido en forma muy amplia, alejándose de su sentido estricto(entendido como «el

buen estado del organismo»), identificándose con lo bello, lo delgado, lo joven y lo

equilibrado” (Cuevas, 2009, p.82).

Es así como esta investigación, que se inscribe dentro del paradigma de las

Representaciones Sociales propuesto por Moscovici y posteriormente ampliado por

Ibáñez, pretende identificar ¿qué Representaciones Sociales acerca del cuerpo tienen las

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Bogotá y cuál es el impacto que tienen los medios de comunicación en la conformación

de las mismas?

Para tal efecto, se trabajará con Grupos de Discusión como estrategia

metodológica, puesto que esta técnica de investigación social es adecuada “para la

obtención de datos sobre las percepciones, opiniones, actitudes, sentimientos o

conductas de los sujetos en relación a un determinado tema o realidad en estudio” (Gil,

1992, p.199). Con esta estrategia metodológica se pretende profundizar sobre las

problemáticas anteriormente descritas con miras a la obtención de resultados fieles que

arrojen hipótesis que sirvan para entender los problemas que se desprenden del

planteamiento inicial.

Es preciso hacer una caracterización de la población con la cual se llevará a cabo

la investigación, las tenciones y diferencias que se encuentran entre mujeres de 13 a 15

años pertenecientes a colegio público y privado de la ciudad de Bogotá.

José Fernando Ocampo (2005), licenciado en filosofía y letras de la Pontificia

Universidad Javeriana, hace un estudio acerca de la problemática que

desafortunadamente aqueja a los estudiantes de colegios públicos. Una de las razones

por las que un país no se desarrolla adecuadamente, es por la falta de educación; la

gente que cuenta con escasos recursos, no tienen como costearla y si el estado los

subsidia, generalmente no hay la suficiente calidad, convirtiéndose en una “educación

pobre, para pobres” José Fernando Ocampo (2005). Detrás de esa educación se

esconden un sin número de problemas tanto económicos como pedagógicos que

ennegrecen de forma importante la buena educación y que afectan directamente a los

estudiantes de colegios públicos dejándolos en una gran desventajas frente a los

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La primera de las siete plagas, la promoción automática es una ley, herencia del

ministro Antonio Yepes en el gobierno de Virgilio Barco, que prohibió la reprobación

de cualquier grado de primaria. Se abolió en 1994 porque hubo un gran impacto en la

calidad de la educación, sin embargo en el gobierno de Pastrana la consideraron de

nuevo. “En Colombia no puede reprobar por decreto sino el 5% de los estudiantes de

cada grado de la educación básica y media. Esto quiere decir que en un grupo de 40

estudiantes sólo está permitida la reprobación de dos estudiantes” Ocampo (2005). Esta

norma afecta de manera considerable a aquellos estudiantes que no adquieren las

capacidades necesarias durante el año escolar para ser promovidos y en consecuencia

se encuentran problemas de aprendizaje que forzan al estudiante a aprender más rápido

de lo que deberían predominantemente en colegios públicos. “El criterio de la norma es

económico, no pedagógico. Apunta a la ampliación de la cobertura, a la promoción de

todos los estudiantes para que los repitentes no ocupen los cupos que queden libres en

cada grado” Ocampo (2005).

La segunda plaga de la que habla Ocampo (2005) es la financiación de la

educación pública por subsidio a la demanda, es decir, el gobierno le paga a cada

institución una suma fija de dinero por cada estudiante y dependiendo de la ubicación, si

es departamento o municipio, tienden a cambiar los precios. Lo preocupante de este

asunto son dos cosas: la primera, es que el gobierno no se hace responsable si la plata

no les alcanza, “si el subsidio otorgado sobre la base de una suma fija definida de

acuerdo con el total de los recursos presupuestales no alcanzare, cada institución tendrá

que arreglárselas como pueda” Ocampo (2005). Y la segunda, es que el resto de la

población, debe pagar para tener una educación de buen nivel, esto, según Ocampo

(2005), es la esencia de la privatización, es decir, que la responsabilidad de pagar la

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públicos quienes deben lidiar con el problema, pues “el modelo privatizador es un

modelo discriminatorio. Los que pagan, gozan de una educación mejor que los que no

pueden pagar. Allí radica la esencia de la discriminación” Ocampo (2005).

La tercera plaga, hace alusión a los exámenes del ICFES o la imposición de un

modelo educativo, ya que, desde hace algún tiempo los cuestionarios de evaluación del

ICFES se centra en evaluar competencias, que por las problemáticas anteriormente

descritas, los estudiantes de colegios públicos no tienen y por lo tanto se afecta de

manera importante los resultados a nivel nacional. Lo que pretende esta entidad es

“obligar a las instituciones educativas a adoptar esta metodología de las competencias

cognitivas” Ocampo (2005). Esta imposición, no le permite a las instituciones

educativas escoger su plan pedagógico y la metodología conveniente para llevarlo a

cabo. “Se está atentando contra la autonomía escolar, la libertad de cátedra, la libertad

de expresión y contra el magisterio” Ocampo (2005).

La cuarta plaga se trata de la rectoría-gerencia, Ocampo (2005) afirma que los

rectores se han convertido en administradores y gerentes, más que en educadores y

pedagogos. Según este autor, “es el mayor atentado contra la esencia de la educación”

Ocampo (2005). Esta dificultad, una vez más afecta mayormente a la educación pública,

pues en la privada el problema económico no es tan obvio.

La quinta plaga tiene que ver con un sistema educativo sin preescolar. La crítica

que hace Ocampo (2005), es la voluntad del gobierno de ese entonces, (Pastrana-Uribe)

para abolir esa instancia tan importante, preescolar. Para equilibrar el problema se

inventó un “año cero”, “reemplazaron el preescolar de tres años y los jardines infantiles,

con personal especializado en la más difícil etapa de la formación del ser humano, por

(18)

La sexta plaga Ocampo la nombra “el fiasco de la municipalización. Como el

gobierno tenía un presupuesto bajo para pagarle a los municipios, muchas veces la

forma de pago a los profesores era con otros insumos que no fuera el dinero

propiamente dicho. A pesar de la obligación que tiene la nación de darles un

presupuesto nacional “hoy el noventa por ciento de los municipios no podrían pagar los

maestros que requieren las instituciones educativas y mucho menos dotarlos en forma

adecuada” Ocampo (2005). En otras palabras según el autor, el subsidio está dirigido a

los “más pobres de los pobres”. Esto explica por qué profesores de alto nivel no puedan

formar estudiantes de colegios públicos, y prefieran por cuestiones económicas enseñar

en colegios privados.

La séptima y última plaga que evidencia Ocampo (2005) es la doble jornada

diurna. Según dicho autor, se debería suprimir la doble jornada, ya que esto implicaría

aumentar de forma significativa la planta física, es decir tener mayor cobertura. Esta es

según Ocampo, “la principal causa histórica de la mediocre calidad de la educación

pública en comparación con la educación privada de alto nivel” Ocampo (2005).

Como se explicó anteriormente, es la educación pública la que sufre de manera

más visible estas problemáticas. Si hacemos un breve recorrido por las siete plagas

podemos dar cuenta que el problema de base es un problema económico, los estudiantes

de colegios públicos que no tienen como acceder a una buena educación, deben

“resignarse” y aceptar lo que el estado pueda pagarles, quedando en una profunda

desventaja frente a los estudiantes de colegios privados, donde el estrato y los

problemas económicos no son un factor determinante en su formación.

Es por estos motivos, que se decidió trabajar con las dos poblaciones, pues se

trata de romper con el paradigma de la discriminación y abarcar de manera más juiciosa

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Representaciones Sociales del cuerpo femenino que construyen mujeres jóvenes entre

13 y 15 años de edad, pertenecientes a colegios públicos y privados de la ciudad de

Bogotá.

Fundamentación Bibliográfica

La fundamentación bibliográfica de esta investigación desarrolla las siguientes

temáticas: antecedentes históricos del cuerpo, el cuerpo a la luz de la psicología del

desarrollo, algunos de los problemas más significativos en torno a la concepción del

cuerpo femenino y finalmente se exponen consideraciones referentes a la teoría de las

Representaciones Sociales.

Inicialmente se presenta la concepción del cuerpo desde una perspectiva

histórica y desde la mirada de autores como David Le Breton, Duch y Mèlich, Mauro

Cervino, Marlo Morgan, Sigmund Bawman y Foucault.

A través de la historia, la relación que ha tenido el hombre con su cuerpo, el

amor que le profesa y la forma en que lo ha habitado, se han ido transformando de

acuerdo a discursos que surgen en esos momentos específicos: la religión, la cultura y la

moda son algunos de ellos. Se hará en un primer momento, un recorrido sobre las

diversas formas de concebir el cuerpo y se explicará la importancia que tiene la

mediación simbólica en la manera en que se entiende el «habitar el cuerpo» y las formas

posibles de hacerlo.

Para poder hablar sobre las diferentes concepciones que ha tenido el cuerpo a

través de la historia, es necesario aclarar de entrada qué se entiende como cuerpo. Para

ello, se retomarán algunas definiciones propuestas por David Le Breton,

socio-antropólogo y profesor actual de Sociología en la Universidad Marc Bloch de

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A diferencia de lo que muchos creen, no es posible entender al ser humano

aisladamente de su cuerpo. De acuerdo con Le Breton, el análisis por separado de la

categoría del cuerpo es una abstracción sin sentido pues no es un universo

independiente. Por el contrario, vincula al hombre con todas las energías visibles e

invisibles, es un campo de fuerza muy poderoso que siempre está dispuesto y disponible

para influir y ser influido por el mundo (Le Breton, 1990).

El ser humano, sumergido en un ambiente y entorno propios de la Edad Media,

toma conciencia de su identidad y surgen varias representaciones del hombre y de su

cuerpo. Una de ellas, la cual predominaba en dicha época, era la del cuerpo grotesco. En

palabras de Pedraz (2009) es un cuerpo que se considera una entidad puramente

biológica y mecánica inmersa en una sociedad, antes que en una realidad social (Pedraz,

2009).

Parte de las curiosidades que surgen durante la Edad Media tienen que ver con el

lugar del hombre en el mundo que, en palabras de Le Breton y según la antropología

cósmica, el hombre es inseparable de su cuerpo y es percibido como incluido dentro de

las fuerzas que rigen al mundo (Le Breton, 1990). En otras palabras, es una mirada

antropocentrista donde el hombre es el centro del universo y todo gira en torno a él.

Este cuerpo grotesco se caracterizaba por entremezclarse con los otros; era un

cuerpo colectivo que permitía la liberación de los instintos sin ninguna represión, pues

insatisfecho con los límites impuestos, los transgredía. Este cuerpo, según Bajtín citado

por Le Breton (1990), se podría denominar el gran cuerpo colectivo o popular de la

especie.

Como se dijo anteriormente, en la Edad Media era bien visto dejarse llevar por

los instintos, todo exceso era permitido y nadie demeritaba los defectos físicos que hoy

(21)

nadie. En palabras de David Le Breton, el cuerpo de ese entonces era un cuerpo siempre

boquiabierto que apelaba a la abundancia (Le Breton, 1990).

Ese cuerpo grotesco, que transgredió los límites y nada lo satisfizo, se

contrapone radicalmente al cuerpo moderno, según el cual, en vez de ser un cuerpo

colectivo, se convierte en un factor de individuación, en la marca de la distinción entre

hombres y da paso a la jerarquización (Le Breton, 1990). Al respecto, Pedraz arguye

que pasa de la pluralidad social de los cuerpos, al cuerpo unitario y genérico (Pedraz,

2009).

Por otra parte, Martínez, en su escrito sobre la construcción social del cuerpo en

las sociedades contemporáneas, opina que

La centralización cada vez mayor del poder en manos de un número más

reducido de señores con la aparición de la aristocracia y cortes reales, sirvieron

para frenar la violencia entre las personas y los grupos e inducir a un mayor

control social sobre las emociones y una mayor conciencia de uno mismo como

«individuo» en un cuerpo (p.129).

Estas concepciones de cuerpo se fueron desvaneciendo con el tiempo y le dieron

paso al cuerpo racional. Si al principio el cuerpo era el lugar del alma y luego el centro

del mundo, ahora es plenamente susceptible de ser influenciado y modificado por las

influencias de la modernidad reciente (Martínez, 2004).

El cuerpo racional emergente, según Le Breton (1990) vestido de vergüenza,

censura y timidez; se convierte en una marca de distinción entre un hombre y otro. Es

un cuerpo que jerarquiza, dependiendo de si cumple determinados estereotipos o no, que

penaliza los excesos¸ no está abierto al cambio y cumple las reglas al pie de la letra. Es

un cuerpo absolutamente moral, liso, sin asperezas y limitado, reticente a cualquier

(22)

individualismo, genera un gran debilitamiento en las relaciones entre individuos; ya no

es un cuerpo colectivo, donde todos hacen parte de todos, sino que, por el contrario, se

separa de los demás para encerrarse en sí mismo, deja de ser el miembro inseparable de

la comunidad, del gran cuerpo social, y se vuelve un cuerpo para él solo (Le Breton,

1990).

Paralelamente a estos cuestionamientos sobre el hombre y su lugar en el mundo,

nace el individuo. Aquí se establece una gran ruptura entre el individuo, la iglesia y su

cuerpo y, como dice Le Breton, ya no serán las vías oscuras de la providencia las que

pueden decidir sobre su propia vida o la de la sociedad en la que vive, pues el individuo

deja de pertenecer a ese cuerpo colectivo y es consciente de tener un cuerpo propio

sobre el cual puede tomar decisiones. Por lo tanto, el cuerpo se vuelve un factor de

individuación (Le Breton, 1990).

Este nuevo cuerpo moderno está separado de sí mismo y del cosmos y deja de

ser parte de los otros; se vincula con el individualismo y causa un debilitamiento en las

relaciones entre sujetos. Uno de los errores que se cometen a menudo es pensar que se

tiene un cuerpo y no que se es uno. Esto viene desde el dualismo Cartesiano pues el

cuerpo era considerado como un objeto externo; un objeto que debía ser silenciado,

ocultado e ignorado. Pese a esta perspectiva cartesiana que tuvo gran valor en su

momento, en la actualidad se ha dado un vuelco significativo. En palabras de Hans

Jonas citado por Duch y Mèlich en su texto Escenarios de la Corporeidad, el cuerpo

lleva a cabo su misión de incorporación físico-pisco-social que sitúa al ser humano más

allá de lo instintivo y pone en relieve los aspectos más humanos de esa transanimalidad

que lo constituye (Duch y Mèlich, 2005).

Es un cuerpo que se compara con lo animal, pero rescatando que la capacidad

(23)

ofrecen los instintos (Duch y Mèlich, 2005). En este periodo hay una separación radical

entre razón y sentimientos, en tanto éstos últimos se negaban al no ser bien vistos; se

pensaba que una persona con sentimientos era igual a un animal, es decir, carente de

razón (Duch y Mèlich, 2005).

Ahora bien, luego de hacer un breve recorrido histórico sobre las distintas

formas de concebir el cuerpo, no se puede dejar de lado la mediación simbólica es decir,

la utilización de símbolos para transmitir algo, pues a partir de ella se configuran las

Representaciones Sociales, como se verá a continuación.

A comienzos de la década de los 60, se abre un nuevo campo de interés

investigativo: el lenguaje o la comunicación no verbal. “De esta forma el cuerpo se

presenta como una estructura lingüística que «habla» y revela infinidad de

informaciones aunque el sujeto guarde silencio. Al parecer, «hablamos» con nuestros

órganos fonadores, pero conversamos con todo nuestro «cuerpo»” (Abercrombie, 1968,

p. 55).

Todo ser humano trae consigo un sin número de símbolos que recoge a través de

su vida ya sean aprendidos, heredados o innatos. Nada en los seres humanos es anti

simbólico simplemente porque no se puede separar el cuerpo de los símbolos, en tanto

han acompañado todos los momentos de la presencia del ser humano en el mundo

(Duch y Mèlich, 2005). A través de la mediación simbólica nos humanizamos, somos

nosotros mismos, transmitimos lo que queremos de diferentes formas. En palabras de

Martínez (2004)

La comunicación se define como cualquier intercambio de información que se

verifique en el interior de un sistema de relaciones, con independencia del medio

que se utilice para comunicar y del hecho de que los interlocutores tengan o no

(24)

El cuerpo se vuelve un lienzo donde se puede crear una obra de arte y luego

mostrarla al mundo para obtener, o no, aprobación. Por lo tanto, el cuerpo es pensado

como un objeto semiótico, es decir, como un texto que escribe con diferentes lenguajes

como son sus gestos, palabras, posturas, movimientos (Duch y Mèlich, 2005).

Éstos símbolos también evolucionan a medida que pasa el tiempo y adquieren

más o menos valor, dependiendo de la tendencia de ése momento. Ésta simbología se

puede ver a través de las transformaciones que le hacemos diariamente a nuestro cuerpo,

especialmente las mujeres, por quererlos cambiar por cuerpos modelo. “No solo el

género es la diferencia más fundamental entre los cuerpos, sino que el poder no es

equitativo respecto a los cuerpos femeninos y los masculinos: la dominación patriarcal

del cuerpo de la mujer” (Martínez, 2004, p. 133).

Se evidenció entonces que los símbolos permiten crear una imagen de lo que se

quiere proyectar, que nada de lo que se hace es anti simbólico y que hoy por hoy la

perfección es una regla. Las cirugías plásticas, los tatuajes, los piercings y las

laceraciones al cuerpo son formas de habitarlo.

Cerbino (2000) propone cuatro formas de habitar el cuerpo: el cuerpo escrito,

como un lienzo que puede tatuarse, maquillarse, peinarse y pintarse. Estas formas de

escritura, según Cerbino, se enmarcan en el gran fenómeno de la moda; el cuerpo

inscrito, el de las inscripciones interiores, el que va formando huellas visibles, por

ejemplo, ciertos gestos, la mirada y la piel; el cuerpo adscrito que hace referencia al

cuerpo de la identificación con el otro, por ejemplo, las pandillas, las tribus: "El cuerpo

que se adscribe al mundo simbólico de los grupos juveniles a través del reconocimiento

significante y emocional a la vez" (Cerbino, 2000, p.58). Por último, este autor plantea

(25)

descompone en partes comprensibles y articuladas" es también llamado el cuerpo

pantalla" (Cerbino, 2000, p.58).

La cultura cumple un papel fundamental en la forma como se habita el cuerpo,

en la medida en que influye directamente a las personas que hacen parte de esta, al ser

un conjunto de creencias, conocimientos, valores, principios, nociones, prácticas,

lenguajes, imaginarios, conceptos, enunciaciones y explicaciones originadas en la vida

diaria y compartidas por un grupo de personas. El modo en que se habita el cuerpo está

atravesado por esta cultura en la que una imperfección que no esté dentro de lo normal

se considera casi un pecado. Es por eso que la forma en que se habita el cuerpo no es un

producto propio, sino una convergencia de distintos factores y discursos que lo

sostienen y lo hacen ser como es.

Lo dicho anteriormente está respaldado por discursos estéticos, médicos, de la

moda y de la farándula que han hecho que los cuerpos se hayan dejado de ver como el

medio para establecer contacto con los otros y con el mundo, valorizando mucho más lo

sintético, es decir, las cirugías e intervenciones, que el cuerpo natural. El cuerpo nave,

puente, bello con todas sus imperfecciones y capaz de dar lugar a la vida, de sentir

placer, de transformarse; el cuerpo natural, entregado a más de un exceso, boquiabierto,

que envejece bellamente acumulando las huellas de la experiencia, parece haber sido

olvidado: ahora lo que prima, son las apariencias, la moda, lo plástico, la cirugía, la

estética.

Cada vez más se parecen a los cuerpos maniquíes, inoloros, e inmunes al paso

del tiempo. La esencia del cuerpo natural se ha perdido con el tiempo dándole paso a un

cuerpo estéticamente establecido, cuerpos sometidos a tratamientos de belleza como

depilaciones, cirugías, modificaciones corporales, cuerpos atemporales, niegan el

(26)

réplicas de los ideales perfectos que promueven los medios de comunicación.

Puesto que el presente trabajo se enfoca en mujeres jóvenes entre 13 y 15 años,

es necesario revisar los postulados de Huertas y Franca, ya que proponen que la

adolescencia es una etapa donde se recibe información de muchas partes, “se trata como

el grupo social más receptivo frente a los nuevos soportes mediáticos y, al mismo

tiempo, el potencialmente más vulnerable” (Ruiz, López y Escobar, 2011). Esta

vulnerabilidad se traduce en la búsqueda constante de una representación social propia

influenciada por estos medios de comunicación y las experiencias que vayan teniendo.

“El sujeto joven se constituye en relación con las sensaciones táctiles y con la

construcción de una imagen, tanto para sí mismo como para un otro del que se puede

diferenciar o parecer” (Escobar, Quintero, Arango y Hoyos, 2004).

El estudio dirigido por Ruiz, López y Escobar apuntó a indagar la influencia

directa que tienen los medios de comunicación, en especial la televisión, en la imagen

de adolescentes escolarizados de 15 a 18 años en la Ciudad de Medellín. Se inició dicha

investigación, con un taller “en el cual se utilizó “la silueta” como metodología

interactiva de investigación cualitativa. Los asistentes debían dibujar su cuerpo real y su

cuerpo imaginario, relacionándolo con personajes o programas de televisión” (Ruiz,

López y Escobar, 2011).

En el caso de las mujeres, “pintaron cuerpos delgados para su cuerpo ideal o

imaginario, haciendo énfasis en las caderas anchas” (Ruiz, López y Escobar, 2011). Se

encontraron dos modelos muy marcados con los que se identifican las adolescentes:

El primero hace referencia a la mujer trabajadora, elegante y bonita, que según

los resultados, las adolescentes toman como referencias a las modelos y presentadoras,

(27)

Claudia Bahamón:” elegante, profesional, y con trabajo” ” (Ruiz, López y Escobar,

2011).

El segundo, en contraparte, es un modelo que va en contra de los estereotipos

fijados socialmente, un estilo propio e informal, a criterio de cada quien, que no se deja

seducir por la moda ni por las tendencias del momento, “(TIE1G) “No modelito plástico

ni estereotipo, mi estilo es muy marcado” ” (Ruiz, López y Escobar, 2011).

Con respecto al cuerpo, se encontró que lo más notorio frente al cuerpo ideal, es

que se vuelve “más delgado, pero con curvas y más resaltado el busto” (Ruiz, López, y

Escobar, 2011). Al socializar dichos resultados, se encontró un punto convergente entre

las adolescentes que participaron, el cual hace referencia a la inconformidad por alguna

parte de su cuerpo.

“Todas las jóvenes del grupo quieren cambiarse algo en su cuerpo, ya sea el

color del cabello o la forma y tamaño de alguna parte de su cuerpo (caderas, senos y

nariz)” (Ruiz, López y Escobar, 2011).

Para terminar, los investigadores resaltan algunas conclusiones:

1) los ideales que se tejen a partir de los medios de comunicación,

especialmente la televisión en el caso de las mujeres, están relacionados con la belleza,

asumiendo la belleza como delgadez y voluptuosidad.

2) La mujer atractiva es aquella que “tiene un aspecto elegante, es delgada,

y que es original” (Ruiz, López y Escobar, 2011).

3) Con respecto a los roles de género, la mujer sigue siendo considerada

“tierna, delicada y sensible. Se reafirma que la mujer puede desempeñarse y ocupar los

(28)

4) Los modelos de mujeres, como anteriormente se mencionó, tienen que

ver más que todo, con mujeres delgadas y exitosas como las presentadoras y actrices de

televisión.

5) En cuanto al cuerpo imaginado tienden a preferir una mujer elegante,

exitosa y bonita, sin embargo muchas afirman sentirse atraídas por una imagen original,

informal sin seguir ningún estereotipo de belleza.

Las conclusiones anteriormente expuestas, nos muestran de manera clara, cómo

a partir de la corporalidad, las experiencias y los factores que influencian los cánones de

belleza, se configura una subjetividad ya sea para satisfacer sus propias necesidades o

para pertenecer a un grupo social determinado. “Las corporalidades se conjugan con

cosmovisiones y prácticas juveniles al punto de configurar estilos de ser, tanto

individuales como colectivos. Así el cuerpo es recinto de subjetivaciones, que en

estrecha relación con la sensibilidad y el consumo cultural.” (Escobar, Quintero, Arango

Y Hoyos, 2004).

Otro aspecto a tener en cuenta es la concepción del cuerpo desde una mirada

feminista. Varias autoras han manifestado su descontento con respecto a la

materialización del cuerpo, reduciéndolo a una mercancía y un objeto comercial

(Martínez, 2004). “Simone de Beauvoir, en su libro el segundo sexo, denuncia la

manipulación del aspecto físico de la mujer y su utilización como objeto erótico ideal”

(Martínez, 2004, p.133).

Uno de los estándares de belleza impuestos por la sociedad de consumo,

dirigidos a la mujer, es el cuerpo bello y fértil. “Es sobre todo un cuerpo para los

demás” (Martínez, 2004, p.134), un cuerpo a la luz de la mirada masculina que muchas

(29)

Hay varias prácticas que engendran los cuerpos sometidos de las mujeres y que

producen un cuerpo más femenino. Martínez (2004) distingue tres de ellas:

0. Las que pretenden modificar el cuerpo para obtener un tamaño y una

configuración acorde al ideal impuesto entre las cuales se encuentran: la cirugía estética,

los regímenes, las dietas cuyo extremo se ve reflejado en los trastornos alimenticios

como la anorexia y la bulimia tan comunes en la sociedad contemporánea.

1. “Aquellas técnicas que tienen como objetivo conseguir una forma de

expresión corporal femenina a través de la forma de moverse, en la mirada y en los

gestos” (Martínez, 2004, p.134).

2. Aquellas prácticas que muestran el cuerpo como una superficie

decorativa: la depilación, el maquillaje, los accesorios entre otros.

A manera de conclusión Martínez (2004) afirma que lo significativo de este

proceso es que dichas prácticas corporales femeninas, lo que buscan es crear cuerpos

dóciles y obedientes que se dejen llevar por la sociedad de consumo y acaten las reglas

de bellezas impuestas para pertenecer al ideal femenino.

Todo lo dicho anteriormente está respaldado por Bawman, quien asegura que

hoy en día se vive en una sociedad interesada, dispuesta a cambiar y modificar lo

necesario para satisfacer los estereotipos de belleza, incluso cuando dichas

transformaciones tienen repercusiones graves. De alguna manera es como si se buscara

volver al principio, al cuerpo grotesco, donde todos eran uno, con la diferencia de que

en esta época sí se castiga la imperfección y para pertenecer a la manada es necesario

hacer cambios drásticos.

Luego de haber hecho una descripción del cambio de cuerpo grotesco al cuerpo

racional, de resaltar la importancia de la mediación simbólica y de evidenciar algunos

(30)

preocupaciones que han venido sucediendo desde principios del siglo XX: El auto

cuidado del cuerpo.

Según Martínez (2004) cuidar el cuerpo, además de referirse a la salud, también

tiene que ver con el hecho de sentirse bien, y en esa medida, la felicidad y la realización

personal dependen de los cánones actuales sobre salud y belleza a los que el cuerpo se

ajusta. La importancia que se le otorgaba al ser felices y encontrarse a gusto consigo

mismo, se ha ido olvidando con el paso del tiempo. Ahora lo verdaderamente

importante es la impresión o la percepción que los demás tengan sobre nosotros, pues el

cuerpo marca la posición social de un individuo, lo jerarquiza y se convierte en un signo

de estatus (Martínez, 2004).

La teoría de Michael Foucault sobre los cuerpos dóciles está estrechamente

relacionada con el imaginario de auto cuidado del cuerpo.

Mientras la antropología y la historia han influido en sugerir cómo el cuerpo ha

sido moldeado por la cultura, Michel Foucault, a diferencia de los teóricos

sociales clásicos que ignoran o reprimen el cuerpo, demuestra la importancia del

cuerpo en la teoría social, lo que contribuye a la inauguración de la sociología

del cuerpo (p.130).

Este cuerpo transformado por los estándares de belleza e ideales estéticos

impuestos por una cultura determinada, son cuerpos dóciles, cuerpos sometidos a

cambios drásticos que incluso van contra su integridad, utilizados como objetos blanco

de poder, transformados para bienes comunes, perfeccionados para alcanzar un ideal

inverosímil donde la única ceremonia que importa es la del ejercicio (Foucault, 1976).

A estos métodos que permiten el control minucioso del cuerpo, que garantizan

la sujeción constante de sus fuerzas y les imponen una relación de docilidad- utilidad, es

(31)

Podemos ver que la preocupación por el auto cuidado del cuerpo tiene que ver

en gran medida con un afán de pertenecer al ideal estético propuesto culturalmente, las

personas se sienten bien, mientras tengan un cuerpo sin imperfecciones así tenga un alto

costo pues así como lo plantea Martínez, las prácticas y los saberes son promovidos por

múltiples especialistas, entre los cuales se encuentran estilistas, médicos, publicistas y

esteticistas. Estos saberes influyen de manera importante en la creación y legitimación

de los nuevos códigos éticos y estéticos de los usos sociales del cuerpo (Martínez,

2004).

Pareciera entonces que la publicidad, los medios de comunicación y el

consumismo, entre otros, se comportaran como una disciplina, que, en palabras de

Foucault (1976), es una fórmula general de dominación frente a la concepción del

cuerpo, fabricando así cuerpos dóciles y manipulados, reducidos a objetos comerciales

y publicitarios, desprovistos de la esencia en sí, de lo que son (Foucault, 1976).

De otra parte, Mauro Cerbino (2000) en vez de hacer una lectura de sumisión

frente a la configuración y concepción de cuerpo, argumenta que las maneras de vestir,

el uso de determinadas marcas, los colores, las formas de ropa y los discursos

apropiados de los medios son una forma de expresar las valoraciones sociales. Según

este autor, el ámbito de adscripciones identitorias de grupo también representa un

terreno fértil donde se expresan algunas valoraciones sociales de los jóvenes.

Como se puede ver, al ser parte de una cultura en la que las reglas de cómo se

debería ser y cómo se debería comportar están tan arraigadas, difícilmente se puede salir

de lo normativo, haciendo que casi por obligación las personas se identifiquen con esas

creencias y costumbres. Aquí se habla de un cuerpo que se adscribe, pues si bien no

necesariamente hay un sentimiento de comodidad con los estereotipos fijados, se debe,

(32)

El cuerpo moderno, del que se ha venido hablando, está enmarcado en una

sociedad en donde una de sus características es el reconocimiento que la ciencia y la

tecnología tienen sus pros y sus contras, pues crean parámetros de riesgo pero al mismo

tiempo ofrecen posibilidades benéficas para la humanidad (Martínez, 2004).

Al respecto Martínez (2004) enumera una serie de razones que explican el

surgimiento del cuerpo en las sociedades contemporáneas:

1. La discriminación en términos de género. La mujer es quien se ve más

afectada por los cambios abruptos que suponen modificaciones corporales extremas

para poder cumplir unos cánones de belleza impuestos por la sociedad de consumo.

2. El cuerpo como mercancía y medio principal de producción y

distribución de la sociedad de consumo. Al ser el cuerpo objeto blanco de poder y estar

atravesado por los medios, se convierte en el mejor vehículo para propagar y difundir

los discursos estéticos que los medios de comunicación pretenden imponer como

ideales.

3. La nueva relación con el cuerpo y una redefinición del concepto de

enfermedad y envejecimiento. Las nuevas formas de medicina alternativa dan paso a

una nueva relación con el cuerpo. La vejez es considerada anti estética y es por ello que

“el envejecimiento de las poblaciones se ha convertido en un hecho de interés político y

económico internacional, porque las implicaciones económicas para el mercado de

trabajo, los costes de jubilación, previsiones medicas y alojamiento de mayores se

consideran algo negativo” (Martínez, 2004, p.131).

4. La secularización de la sociedad actual facilita la mercantilización y el

(33)

Ahora bien, para tener una mirada más acertada acerca del cuerpo femenino, es

necesario profundizar al respecto a la luz de la psicología del desarrollo, pues desde esta

perspectiva el cuerpo cambia y el cambio va acompañado de percepciones diferentes.

Según Salazar (2008), la adolescencia es una etapa de transición en la que

ocurren cambios biológicos, sociales y psicológicos, los cuales provocan en el joven la

necesidad de alcanzar una integridad psicológica que tenga en cuenta el entorno social

particular de cada uno.

Referente a los cambios biológicos, Da Costa, Mora, Portela y Raich (2012)

señalan que a través del eje hipotálamo-hipófisogonadal se liberan hormonas que dan

paso al inicio de la pubertad, definida por la madurez sexual, el crecimiento acelerado,

el aumento de peso y el desarrollo de la identidad.

Al respecto, Arrieta y Larraín (2010) añaden que el logro de la identidad es una

de las tareas fundamentales de esta etapa del desarrollo puesto que en ella se establecen

y se conservan compromisos y cada individuo se define a sí mismo, incluso cuando

cambien las maneras de afrontar distintos momentos de la vida a medida que pasan los

años.

Sin embargo, el reto de alcanzar una integridad psicológica y lograr una

identidad sólida se torna cada vez más difícil debido a los cambios físicos, a la presión

de grupo, a la creciente ola de narcisismo y hedonismo y al valor positivo que hoy en

día se le otorga a la delgadez. En palabras de Salazar (2008) “pareciera que en los

últimos decenios el fenómeno social del culto al cuerpo interfiere con el proceso normal

del desarrollo” (p. 78).

Debido a los cambios físicos que experimentan los adolescentes, surge en ellos

la necesidad psicológica de reestructurar la imagen corporal que García (2004) define

(34)

La representación mental realizada del tamaño, figura y de la forma de nuestro

cuerpo (en general y de sus partes); es decir, cómo lo vemos y cómo creemos

que los demás lo ven. Además de la percepción, la imagen corporal implica

cómo sentimos el cuerpo (insatisfacción, preocupación, satisfacción, etc.) y

cómo actuamos con respecto a este (exhibición, evitación, etc.) (p. 68).

La necesidad psicológica, mencionada anteriormente, se origina como resultado

de que los jóvenes comienzan a ser conscientes de sus propios cambios, a preocuparse

por su cuerpo, a necesitar integrar su propia imagen física y a «ofuscarse» por el hecho

de que su figura sea, o no, aceptada por los demás (Salazar, 2008).

Así, la imagen corporal no solo abarca las dimensiones cognitivas, sino también

las valoraciones subjetivas y determinadas socialmente. En otras palabras, es de suma

importancia para los adolescentes la forma como son percibidos por sus pares (Salazar,

2008): comienzan a explorar las posibilidades que están de moda, para mejorar la forma

como otros los ven, por medio de prendas de vestir, maquillaje, peinados, gestos,

posturas y formas de hablar. Todo esto para lograr una integración de su autoimagen.

Da Costa, Mora, Portela y Raich (2012) al respecto consideran que los

adolescentes pueden llegar a comparar sus cuerpos con los de sus pares o con los que

aparecen en los medios, debido a esa necesidad de ser aceptados, que se combina con

los cambios físicos y la formación de la identidad, característicos de esta etapa del

desarrollo. Esa comparación social, que promueve la idea de delgadez, puede llevar a

los jóvenes a que no se sientan a gusto con su imagen corporal, lo que a su vez puede

motivar a restricciones en sus dietas, baja autoestima y depresión: tres elementos

presentes a la hora de hablar de Trastornos de Comportamiento Alimentario.

Entre los adolescentes es común encontrar problemas asociados a la baja

(35)

el género femenino es más sensible a las influencias de sus iguales, a la comparación.

Igualmente se encuentran correlaciones positivas altas entre autoestima e imagen

corporal y la autoestima alta se identifica como un factor de protección en los problemas

de peso y los trastornos alimenticios.

Sin embargo, los efectos negativos de las presiones por estar delgadas y las

burlas y críticas por parte de familiares y amigos sobre el peso de los/las

adolescentes, puede favorecer la aparición o aumento en el nivel de baja

autoestima, y por lo tanto iniciar un proceso de comparación social y actitudes y

comportamientos alimentarios negativos, aumentando los prejuicios,

especialmente en las niñas, y agravando la insatisfacción con su imagen corporal

(Da Costa, Mora, Portela y Raich, 2012,p. 398).

Adicionalmente, hoy en día existe una creciente ola de narcisismo y hedonismo,

un “valor desmesurado del amor al cuerpo bello, la sobrestimulación de los sentidos que

conduce a una excitación sensual, las desenfrenadas y desquiciadas actividades por

evitar el envejecimiento y el anhelo de una eterna juventud” (Peña Vial, citado por

Arrieta y Larraín, 2010, p.175), que reta a los jóvenes a “quedarse atrapado en el amor

de sí mismo” (Arrieta y Larraín, 2010, p.177).

A los jóvenes que no logran obtener una identidad madura les afecta y viven en

torno a todo lo que viene del mundo exterior: la presión de grupo, los medios y los

modelos que promueven. Por esto, tienen un gran riesgo de enamorarse de sí mismos.

Muy probablemente no serán capaces de amar a otras personas y su identidad estará en

peligro (Arrieta y Larraín, 2010).

Además de la creciente ola de narcisismo y hedonismo, hoy por hoy el modelo

estético corporal que promueve toda la sociedad (padres, amigos y medios, entre otros)

(36)

como un modelo a seguir, se convierte en sinónimo de triunfo y éxito. De ahí que, si se

es gordo, surgen sentimientos asociados al fracaso.

Esto presiona a las adolescentes a buscar cualquier medio para alcanzar esta

imagen corporal esbelta, por más de que su genética se oponga naturalmente a estos

parámetros socialmente establecidos, como lo señalan Da Costa, Mora, Portela y Raich

(2012).

Es importante tener en cuenta que los cambios en los rasgos psicológicos,

comportamentales y físicos, como el aumento de grasa corporal que sufren las

adolescentes, ocurren por la acción de las hormonas esteroideas. Es decir que, tal como

lo plantea Bearman y cols., citados por Da Costa, Mora, Portela y Raich (2012), la

nueva forma corporal de las adolescentes se resiste inevitablemente al ideal de belleza

delgado, haciendo que se sientan cada vez menos satisfechas con su imagen corporal.

Los medios masivos de comunicación han sido, en gran medida, responsables de

legitimar y promover imágenes femeninas idealizadas que contribuyen a formar una

percepción no realista de la imagen corporal que tienen las jóvenes, al comparar sus

propios cuerpos con aquellos que salen en T.V. Arrieta y Larraín (2010) aseguran que

las imágenes que aparecen en los medios, y el gran valor que se le otorga a la delgadez

y al cuerpo en general, influyen en las jóvenes en la medida en que se comparan con

esos modelos y les crean ideales inalcanzables que se asocian con valores, como el

placer, la felicidad, el éxito y la eterna juventud, que no son esenciales para alcanzar una

identidad estable.

Según Oliver (1999), citado por Arrieta y Larraín (2010), las mujeres

adolescentes tienden a comparar sus cuerpos con pares y modelos, trayendo como

resultado un aumento en los estados depresivos por el bajo sentimiento de satisfacción

(37)

imágenes femeninas idealizadas que presentan los medios de comunicación y el auto

percepción que tienen las adolescentes, lo que trae dificultades para las jóvenes a la hora

de lograr una identidad sólida y una integridad psicológica.

Da Costa, Mora, Portela y Raich (2012) al respecto señalan que “Hay una fuerte

evidencia de que el rechazo de la configuración del cuerpo es un factor de riesgo causal

de los comportamientos y actitudes alimentarias negativas y está relacionada con la

obesidad, la baja autoestima y síntomas de depresión” (p. 397).

Los trastornos del comportamiento alimentario son algunas de las problemáticas

más significativas a la hora de hablar del cuerpo de la mujer de hoy en día.

Da Costa, Mora, Portela y Raich (2012) señalan que existen múltiples factores

determinantes en la aparición de la Anorexia y Bulimia Nerviosas. El papel de la

pubertad, como factor biológico, juega un papel fundamental. Según estos autores, es

sobre todo en la adolescencia cuando emergen Trastornos Alimenticios como la

Anorexia y la Bulimia, debido a los cambios hormonales y psicológicos y a la

redefinición del rol social, característicos de esta etapa de la vida.

Dentro de los factores socio-culturales es importante destacar la presión que

ejercen sobre los jóvenes los medios de comunicación y las relaciones interpersonales,

centrada en ideales de belleza inalcanzables, puesto que configura la insatisfacción de la

imagen corporal y la ocurrencia de los Trastornos Alimenticios, tal como lo corroboran

varios estudios realizados: Ricciardelli, McCabe, 2001 en Akos y Levitt, 2002, indican

que entre un 28 y un 55% de mujeres desean tener un cuerpo más delgado; otros

estudios señalan que un 80% de las niñas, entre los 10 y los 11 años, creen que deben

ser más delgadas (Arrieta y Larraín, 2010).

Igualmente, estudios adelantados por Schooler y Trinh indican que ver T.V es

Figure

Tabla 1: Conformación de los Grupos Focales

Tabla 1:

Conformación de los Grupos Focales p.51
Tabla 2: Resultados por categoría

Tabla 2:

Resultados por categoría p.55

Referencias

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