El primer código de la Francia feudal va unido al nombre de Carlo-

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DOCTRINAS ECONOMICAS DEL ALTO FEUDALISMO

f '

Y

DEL FEUDALISMO DESARROLLADO. EUROPA OCCIDENTAL. RUSIA

El fundamento de las relaciones de producción de la sociedad feúdal radica en que el señor feudal es propietario ,de la tierra, mientras que el siervo de la gleba le pertenece de forma incompleta. A diferencia del esclavisia, el señor feudal no tenía derecho a matar a los campesinos. Sin embargo, de hecho, en muchos países la situación de los siervos era muy semejante a la de los esclavos, los vendían, los separaban de la familia, se inmiscuían en sus relaciones matrimoniales y les desposeían de la tierra y de los instrumentos de producción. Los siervos de la gleba dependían

personalmente de los señores feudales. , , -

Las relaciones feudales de producción surgieron en los distintos países de forma diferente. En varios países de Europa y Asia, el feudalismo fue cmsecuencia de la destrucción del régimen de esclavitud, mientras que en otros, Rusia por ejemplo, siguió inmediatamente al régimen de la comunidad primitiva. Pero en todos los casos, la clase dominante se apoderó de las tierras pertenecientes a la comunidad campesina y cieó propiedades feudales, basadas en la propiedad de la tierra por parte del señor, y su propiedad incompleta sobre el productor, el siervo de la gleba. Con el fin de dotar las propiedades feudales de trabajadores, los pro- ductores directos eran adscritos a la tierra. Sin embargo, a diferencia de los esclavos, el siervo de la gleba estaba, en cierto modo, interesado en el trabajo, ya que podía dedicar parte del tiempo a su tierra, con lo que consolidaba su economía.

El feudalismo abarca muchos siglos.

En

China se mantuvo durante más de dos mil años; en Rusia, cerca de mil (desde el siglo IX hasta 1861) ; en Inglaterra y Francia, más de mil años, desde la caída del Imperio romano (siglo v) hasta las revoluciones burguesas inglesa (siglo XVII) y francesa (siglo XVIII). En algunos países de Asia y Africa, aun hoy día persisten las relaciones feudales.

En el proceso de aparición y desarrollo, el feudalismo,recorrió dife- rentes etapas. La ciencia histórica no ha establecido hasta ahora una periodización común de la época feudal de desarrollo de la sociedad.

Sin entrar en detalles, podemos adoptar para nuestros fines la divi- sión, tan generalizada, del feudalismo en tres etapas, que corresponden

ETAPAS DEL FEUDALISJIO 45

al alto feudalismo, al feudalismo desarrollado y al último período del feudalismo, cuya fase última incluye el periodo dc desintegración y crisis de la economía feudal.

El alto feudalismo constituye el período en que surgen y se forman las relaciones feudales de producción, al mismo tiempo que se desinte- gran las relaciones anteriores (comunidad primitiva o esclavitudj, aun- que conservándose vestigios de ellas.

El feudalismo desarrollado se caracteriza por el predominio de las

,

relaciones feudales d e producción entre el señor feudal y el campesino dependiente. En Europa Occidental, por ejemplo, el período clásico del feudalismo (siglos

x

a XVI) se caracteriza por el predominio de las rela: ciones agrarias naturales y el nivel extraordinariamente bajo de la técnica agrícola, así como por la organización rutinaria de la producción.

Las ciudades, con un comercio desarrollado y una organización arte; sana feudal (gremios), datan de los siglos

x

y XII, aunque es durante el último período del feudalismo cuando desempeñan en el desarrollo social un importante papel. Las aldeas, en cuyo centro se erigía el "nido" del señor feudal (el castillo, la propiedad señorial, el monasterio), con los campos y las viviendas campesinas a su alrededor, constitu.ían el cuadro típico de los.poblados de! alto feudalismo.

Durante el último período del feudalismo se desarrollan nuevos fenb- menos económicos, que no desempeñan un importante papel, siendo'incluso desconocidos. en las etapas históricas precedentes. Surge la manufactura y adqui re especial significación el capital mercantil, que se contrapone a los prin~,~>ios naturales de la economía feudal. El gran desarrollo de las relaciones mercancía-dinero destruye la economía natural feudal, las pro- piedades señoriales amplían sus relaciones con el mercado y se forman niievos mercados. interiores v exteriores.

La última etapa .del feydalismo se caracteriza por la desintegración de

las relaciones feudales de producción, por el proceso llamado de acumu- lación inicial del capital, por la preparación del modo de producción capitalista en el seno del feudalismo.

El último período del feudalismo transcurre en los diferentes países dc forma distinta. En Rusia, por ejemplo, a diferencia de Inglaterra, Holanda y Francia, la aparición de las manufacturas, el desarrollo del capital mer- cantil y la formación de un mercado común a todo el país, fueron acom- pañados de una mayor sumisión de los campesinos y de la ampliación de la ~ r o ~ i e d a d S A territorial feudal.

En diversos países de Asia y Africa, las relaciones feudales, e iiicluso relaciones correspondientes al régimen de la comunidad primitiva y a la esclavitud, se han conservado hasta la crisis general del capitalismo, hasta la formación del sistema socialista mundial. Por eso, es muy iiecctsario un análisis ' histórico concreto de las formas t~conómicac y de las ideas de la sociedad feudal.

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46 DOCTRIS.\S ECOSOAIlCAS DEL FEL'D.ILIS410

campesinos, trataban siempre de justificar ideológicamente sus bienes raíces feudales y la organización económica de sus propiedades. La clase contraria, la de los campesinos explotados, intentaba fundamentar su de- recho a la tierra y la supresión del monopolio de la propiedad feudal. El

poder estatal, y la Iglesia oficialmente reconocida, apoyaban por todos los medios la propiedad feudal de la tierra.

Sin embargo, aun siendo análoga la estructura de clase en los dife- rentes países, los procesos ideológicos se desarrollaron de modo distinto; por eso, distinguiremos la historia de las doctrinas económicas de Europa Occidental y de Rusia.

El rasgo que caracteriza la aparición del feudalismo en Europa Occi- dental es que las nuevas relaciones de producción surgieron sobre las ruinas del Imperio romano; es decir, en la segunda mitad del sigIo V. La economía esclavista, corrompida desde mucho antes, fue sustituida por la economía feudal, dividida en pequeños principados y reinos.

Durante el período inicial del feudalismo no existió una continuidad directa entre las ideologías esclavista y feudal. Parecía como si las nuevas ielaciones de producción fuesen una rotunda negación del sistema que había existido en la antigua Roma.

Pero muy pronto la Iglesia cristiana, que había aparecido en el período de descomposición de Roma, se convirtió en la heredera de las filosofías griega y romana, y los fundamentos de la economía antigua fueron trans- mitidos a la sociedad feudal.

La nueva clase de terratenientes feudales necesitaba reforzar su poder sobre la tierra y sobre los campesinos que la trabajan. Por todos sitios se inicia un proceso paulatino de justificación de los derechos de la nueva clase que había ocupado el poder.

Al recién formado imperio de los francos le correspondió

".

.

.la po- ysión absoluta no sólo de los vastos dominios del Estado romano, sino también de todos los demás inmensos territorios no distribuidos aún entre las grandes y pequeñas comunidades regionales y de las marcas, y prin- cipalmente la de todas las extensísimas superficies pobladas de bosques.

Lo primero que hizo el rey franco, al convertirse de simple jefe militar supremo en un verdadero príncipe, fue transformar esas propiedades del pueblo en dominios reales, robarlas al pueblo y donarlas o concederlas en feudo a las personas de su séquito..

.

Así se sentó la base de una nobleza nueva a expensas del pueblo".l

Al principio no se sentía la necesidad de fundamentos ideológicos para crear los bienes raíces nobiliarios y las propiedades nobiliarias. Dueños del poder, los mismos reyes confirmaron en la legisIación las relaciones económicas que se desprendían de la nueva forma de propiedad.

El primer código de la Francia feudal va unido al nombre de Carlo-

1 F. Engels, El origen d e la familia, la pr~~iedad'privoda y el Estado, ed. cit., págs. 182183.

EUROPA OCClDENTAL 4'7

magno

(742-814),

rey de los francos. Fue el autor de las leyes llamadas Capitulares,, que regulaban las relaciones económicas feudales. Se cono- cen 65 capitulares, entre las cuales la referente a las aldeas constituye un nuevo Económico feudal.

La capitular sobre las aldeas se asemeja a las instrucciones que el dueño de una finca dicta a su administrador. El rey daba indicaciones sobre la agricultura y las industrias y determinaba las obligaciones de los siervos en sus posiisiones. Su incumplimiento llevaba consigo castigos corporales. Cada hacienda debía satisfacer sus propias necesidades eco- nómicas; es decir, que se conservaba el carácter de economía natural. Las haciendas suministraban a la-corte todo lo que necesitaba el monarca: carne, pescado, verduras, aceite, queso, miel, vino, vinagre, etc. Carlo- magno exigía que su administrador le rindiese cuentas detalladas de todo. Los productos que no estuvieran destinados a la mesa real tenían que ser vendidos inmediatamente en el mercado. Acerca de los ingresos se informaba por escrito al emperador en persona.

En cada gran hacienda feudal había artesanos siervos: herreros, pla- teros, sastres, tejedores, carpinteros, etc., todos los cuales trabajaban de acuerdo con las indicaciones del administrador. La ley establecía con todo detalle cuáIes eran las tareas de la agricultura. Para satisfacer las nece- sidades del rey se sembraban cereales y se plantaban árboles frutales.

La capitular sobre las aldeas no estaba destinada únicamente a las propiedades reales. Carlomagno se dirige también a los nobles, indicán- doles el modelo por el que se han de regir para organizar sus posesiones y para exigir de los campesinos el ciimplimiento de las cargas.

A consecuencia de semejante política, los dueños de las tierras se vie- ron arruinados y cayeron bajo la férula de la nobleza feudal. Los cam- pesinos se sublevaron, pero el mismo Carlomagno castigó con gran dureza . a los insurrectos de la provincia del Rin. A partir del año 779, las Capi- tulares de Carl'omagno fueron ampliadas con un articulo por el que se obligaba a los nobles a aplastar cualquier intento de rebelión por parte de los campesinos. Sin embargo, ante el temor de que los levantamientos campesinos adquirieran mayor envergadura, en las Capitulares aparecen artículos que prohibían elevar las prestaciones de los siervos.

A

pesar de ello, en la época de Carlomagno fue destruido totalmente el estamento de los campesinos libres, estableciéndose las relaciones de producción características del feudalismo entre el terrateniente noble y sus campesinos. Procesos análogos se produjeron también en Inglaterra. En el período correspondiente al alto feudalismo y al feudalismo desarrollado, hasta fi- nes del siglo XIV, toda Inglaterra,. excepto las ciudades, estaba dividida en mnors, fincas que pertenecían a los lores (señores feudales). La mayoría de los rnanors estaban integrados por una aldea y las tierras circundantes. Parte de los terrenos eran comunales. Pero poco a poco se convirtieron en propiedad del lord. En la finca feudal la tierra estaba dividida en dos partes: la de los señores y la de los siervos. En Iglaterra, 10s campesinos trabajaban generalmente la tierra señorial a canitio de las parcelas que el lord les dejaba para ellos.

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38 DOCTRINAS ECONOMICAS DEL .FEUDALISMO

necesidad de establecer reglas para la administración de las fincas. Se ha conservado un libro titulado Fleta, en el que se establecen las obligaciones del administrador y del capataz en lo que se refiere a la dirección de los siervos de la gleba durante las labores en las tierras del señor. Estas se labraban no sólo con los arados del dueño, sino también con los pertene- cientes a los campesinos, que tenian la obligación de trabajarlas. El admi- nistrador no se limitaba a organizar el trabajo de los siervos, sino que los castigaba por toda clase de infracciones. Respondía ante el lord de

SU trabajo. Tenía, bajo sus órdenes, un capataz, y en algunas grandes

propiedades, un intendente. Como vemos, en Inglaterra existía también una especie de Económicos feudal. -. -

Junto a la propiedad agraria señorial, en el feudalismo estaba muy extendida, y cada vez se ampliaba más, la propiedad eclesiástica de la tierra, detentada por los monasterios. Estos concentraban en sus manos gran parte de tierras campesinas

-

- -

p señoriales.

La iglesia católica tuvo gran influencia en todo el desarrollo social, y en la concepción del mundo durante el alto feudalismo y el feudalismo desarrollado, interviniendo en todas las cuestiones seglares. Las leyes de la Iglesia se llamaban canones.

Hasta los siglos XIII y xiv, aproximadamente, la enseñanza y la cultura fueron monopolio de la Iglesia y los monasterios. Por eso, el pensamiento teórico, incluyendo el pensamiento económico, tenian en aquella época un carácter fundamentalmente teológico y canónico.

También adoptaban forma religiosa las concepciones de quienes ma- nifestaban los intereses de la clase oprimida, de diferentes sociedades secretas 'Beiéticad', que reflejaban la protesta contra la Iglesia oficial y

Ir<

explotación feudal. En estos casos, el pensamiento económico feudal

se limitaba, con frecuencia, a repetir los puntos de vista de la Antigüedad. Los escritores eclesiásticos e incluso algunos "herejesy' adoptaban las con- cepciones económicas de los escritores del mundo antiguo, que eran expresión de las relaciones existentes en la sociedad esdavista, modificán- dolas y ampliándolas para adaptarlas a las relaciones típicas del feu- dalismo.

La Iglesia católica utilizaba ampliamente para sus fines feudales las obras de los fi:&ofos griegos, sobre todo, de Platón, Aristóteles y Jenofonte.

Los canonistas conocían El Económico de Jenofonte y se apoyaban

en él para determinar los problemas a resolver por la Economía. I;a eco- ~iomía medieval incluía cuestiones relacionadas con la organización y la

direceion de las propiedades feudales y, por tanto, relacionadas con la agri- cultura. Por eso, la Economía era una de las ciencias' que la Iglesia ca- tólica reconocía. n

Bajo la influencia del desarrollo de las relaciones mercancía-dinero y del crecimiento de las ciudades, los canonistas prestan también una gran atención a los problemas de la producción mercantil, al cambio de dinero

v la usura.

El desarrollo de las relaciones sociaks y el paso del régimen de es- clavitiicl al feudalismo se vieron reflejados ampliamente en las obras cris.

EUROPA OCCIDENTAL 49

tianas o, como suele decirse, en la doctrina de los "Padres de la Iglesia9'. En las primeras etapas del cristianismo se observa por parte de la Iglesia una posición abiertamente opuesta al lujo, la riqueza y la propiedad privada. Para caracterizar la evolución sufrida por las ideas económicas del cristianismo de la Europa Occidental, y especialmente del catolicismo, conviene comparar las concepciones de San Agustín, que vivió en 10s @os IV y v de nuestra era, en la época del hundimiento del Imperio Homano, con las de Tomás de Aquino, que corresponden al siglo XIII, es decir, al periodo del feudalismo desarrollado. del fortalecimiento de la clase de los señores feudales y del Estado feudal.

Agustin nació el año 354, en Africa, en la ciudad de Tagaste. Al principio no era cristiano. Según palabras de sus biógrafos, el modo de pensar y las reglas de conducta de su padre no se distinguían por su espíritu cristiano y el mismo Agustín llevó en su juventud una vida muy mundana. Sólo después de haberse trasladado de Africa a Roma y luego a Milán (año 384.) comienza a estudiar las obras cristianas, convirtiéndose al cristianismo en el año 387 y adoptando el sacerdocio. En el año 395 fue nombrado obispo de Hipona. Por eso sus obras se conocen como las obras de San Agustin, obispo de Hipona. Murió en 430.

Las cuestiones económicas ocupan, naturalmente, un lugar secundario en sus numerosos discursos, sermones y obras de carácter especial. Sin embargo, pueden servir para caracterizar las concepciones del cristia- nismo de aquella época.

Agustin todavía consideraba que la propiedad privada era causa de rencillas, enemistades y discordias entre los hombres. Invitaba a los cris- tianos a renunciar a ella o, por lo menos, a no sentir amor por la propiedad privada, si es que no se sentían con fuerzas para renunciar a ella.

El

mismo fundó en Hipona una comunidad crirtiaiia, en la que no existía la propiedad privada.

En las cuestiones relacionadas con el trabajo, Agustín se manifestaba en contra de la ideología de los esclavistas romanos, que despreciaban el trabajo físico, y declaraba que Dios había prescrito al hombre trabajar en los campos y los huertos. Subrayaba lo beneficioso que era toda clase de trabajo físico, tanto el de los campesinos como el de los artesanos, y pedía que se combinasen la actividad espiritual con el trabajo manual. Le gustaha repetir lar palabras escritas en los libros cristianos: L'el que no trabaja no come". Consideraba como trabajo de especial importancia el laboreo de las tierras, y la agricultura como la ocupación más digna. A diferencia de los ideólogos de la esclavitud, Agustín señalaba que cual- quier trabajo agrícola era importante, incluso la labor del esclavo y d e l , campesino.

En su obra fundamental, La ciudad de

Dios,

critica diiramente a Roma, sus costumbres y, sobre todo, su religióii;. frente a la Roma pagana coloca la Roma cristiana.

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50 DOCTRIX-AS ECOSOJIICAS DEL FEUDALIShIO EUROPA OCCIDENTAL

se preocupan de los esclavos, y los esclavos deben obedecer a los señores.' Justifica la esclavitud, afirmando que es un estado que Dios ha impuesto a los pecadores. El origen de la esclavitud lo explica únicamente como un derecho de guerra. El vencedor está en el derecho de matar a los vencidos, pero conserva la vida a aquellos que deben convertirse en sus esclavos. Los hombres se convierten en esclavos sólo como consecuencia del designio de Dios, para quien existe sólo la verdad, y que determina el castigo de acuerdo con la falta del pecador.

Agustín repite de nuevo los puntos de vista del cristianismo primitivo, según el cual los esclavos deben subordinarse a sus dueños y servirles "con el alma", con todo celo.

Agustín justificaba también el castigo de los esclavos, diciendo que si alguien en la casa de su señor "se opone a la paz doméstica con su insubordinación, a ése se le domina con la palabra, el látigo o con otro castigo apropiado que sea justo y permitido por la sociedad humana, en bien del culpable, para devolverle la paz, de la que se había de~viado".~ Agustín prometía la salvación y la nueva vida, solamente después de la muerte. Sil doctrina podía servir, por tanto, de fundamento lo mismo n la sociedad esclavista que a la feudal.

Agustín, bajo la indudable influencia de la teoría de la esclavitud de Aristóteles, propagaba en sus sermones la "predeterminación divina", que secularizaba la esclavitud. Si eres esclavo, decía Agustin, no intentes mejorar tu situación, ya que ése es el designio de Dios, que los hombres no pueden modificar.

El principio del "designio de Dios" predominaba en las obras de la época feudal; a él recurren siempre los escritores eclesiásticos. En las concepciones económicas, los que más lo reflejan son los canonistas, que eran 10s que tenían una relación directa con la administración de los bienes pertenecientes a la Iglesia y a los monasterios. Los canonistas fue- ron

b

que prestaron mayor atención a las cuestiones económicas, y los que, generalizando los puntos de vista medievales, se hicieron famosos como autores del llamado derecho canónico, registrado en los cánones de la Iglesia, y que ejerció después una gran influencia en la estructuracióii del derecho penal y civil.

Tomás de Aquino. Quien desarrolló al máximo las concepciones de los canonistas fue el filósofo escolástico católico Tomás de Aquino, el idró- logo más conocido del feudalismo. En sus obras se manifiestan con extra- ordinaria claridad y profundidad de los rasgos feudales. Tomás de Aquino nació en Italia en 1225 ¡o 1227). Pertenecía a una aristocrática familia condal. Llurió en 1274. Desde su niñez vivió en un ambiente de monjes católicos. En 1257 defendió, en la Universidad de París, su tesis doctoral,

que versaba sobre ciiestiones teológicas. Después fue profesor de la Uni- vetsidad de Bolonia.

Tomás de Aquino utilizó la doctrina de Aristóteles para fundamentar la filosofía idealista de la Iglesia católica, subordinando la filosofía a la creencia en Dio.. SII in~pvrtancia dentro del catolicismo se debe tam-

"

Ycose Obrcis d e Cun .Igrc>tin. rtl. cit.. h Q a r t e , pág. 147. Ibi<trn;. pág. 150.

bién a que sus obras sistematizan las concepciones de los canonistas pos- teriores -a San Agustín.

Tomás de Aquino, que vivió en l a época de desarrollo del sistema feu- dal, se muestra defensor decidido de la propiedad privada y de la csda- vitud, denominación en la que incluía a los campesinos siervos.

Las concepciones económicas de Tomás de Aquino están determinadas por su doctrina de la división del trabajo, que tomó de los pensado-

res de la Antigüedad. Del mismo modo que entre las abejas -dice- unas recogen la miel, otras hacen los panales de cera, mientras que la reina no interviene para nada en las faenas materiales, sucede entre los liombres: unos tienen que labrar los campos, otros construir casas y una parte de ellos, libres de las preocupaciones del mundo, deben dedicarse al trabajo espiritual, en aras de la salvación de los demás.

Tomás de Aquino defiende la jerarquía estamental establecida por el feudalismo, y exige el mantenimiento de la esclavitud.

Al

mismo tiempo, repite, contradiciéndose, la tesis evangélica de que Dios ha creado iguales a todos los hombres; el señor .feudal únicamente tiene poder sobre el cuerpo; el alma del esclavo es libre y pertenece sólo a Dios.

Tomás de Aquino considera que la propiedad agrícola -es la más hon- rosa. Pide que se fomenten las haciendas agrícolas de los señores feudales y jiistifica la explotación de los campesinos, convertidos en siervos por el feudalismo. En su defensa de la propiedad agrícola feudal, como base económica del poder de la Iglesia y de los señores feudales, se apoya en todo el poderío de la organización eclesiástica. La Iglesia y los señores feudales acabaron con saña con las sectas "heréticas" (waldenses, patari- rios, ap~stólicos, etc.), que reclamaban el cumplimiento de los principio4 evangélicos de la vida en comunidad. Las manifestaciones de los "herejes" en pro de la distribución de bienes a los pobres, de la supresión de las propiedades de la Iglesia y de los sefiores feudales, de l a simplificación de la vida de acuerdo con el Evangelio, siguiendo el ejemplo de los primeros cristianos, eran rechazadas enérgicamente por Tomás de Aquino y los poderes eclesiástico y seglar.

.

Tomás de Aquino fundamenta el derecho a la propiedad ~ r i r a d a ba- sándose en la necesidad de mantener el orden en la vida económica y de asegurar la convivencia pacifica de las personas. Distingue el derecho de uso del derecho de propiedad. De acuerdo con su doctrina, el hombre no puede llamar suyo lo que usa, pero debe hallarse en posesión de lo que es necesario para poder mandar y dirigir. Por lo tanto, la Iglesia católica justifica la propiedad del señor feudal, por cuanto ha de mandar y dirigir SU posesión, pero a los campesinos, vasallos del señor feudal, les

niega el derecho a ser dueños de la tierra que utilizan. Según la doctrina de Tomás de Aquino, el propietario gobierna sus riquezas en interés dcl bien común; por eso, quien atenta contra la propiedad va contra toda la sociedad.

Para realizar los intereses del bicn comúii. el propietario (señor) necesita tener esclavos, los cuales deben someterse a su voluntad. En la eiiestión referente ri la esclavitud, Tomás de Aquiiio se Iinlla mil? prí,\irn»

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52 DOCTHINAS ECOXO3flCAS DEL FEUDALISIIO

siervos, limita la esclavitud 81 t r a b a j o físico. En lo que respecta a la persona, el esclavo (siervo) tiene derecho a entablar relaciones familiares; Tomás de Aquino se alza en defensa de la familia del esclavo.

A

diferencia de Agustín, en las obras de Tomás de Aquino ocupaii un importante lugar las cuestiones relativas. al comercio, la venta de mer- cancías y lo usura, así como el rédito que se cobra por e1 dinero entregado a préstamo.

Tomás de Aquino ensalza la propiedad agraria feudal, especialmente la eclesiástica, pero se declara enemigo del comercio al por mayor, que realizaban los mercaderes, y de la usura, ya que amenazan el poderío eco- nómico de los señores feudales.

Al

comercio al por mayor .de los merca- deres lo declara actividad "indigna de Dios", mientras muestra simpatía por el comercio al por menor, que era incapaz de estorbar la existencia económica de las altas capas de la sociedad feudal.

La idea de defender los intereses de la Iglesia y de los señores feudales se ve expresada en los conceptos que manifiesta Tomás de Aquino sobre el dinero y Ic circulación monetaria. Parte de la doctrina aristotélica del dinero como resultado de un acuerdo entre las personas, y la adapta al régimen feudal. Según él, el p o d q del dinero es un reflejo de la f u e m

que tienen el poder seglar y el eclesiástico; y el origen del dinero, el fruto del espíritu creador del poder real El rey acuña la moneda y le da valor, de acuerlo con su criterio. Por eso su circulación es obligatoria en el mercado interior por su valor nominal; en cuanto al comercio exterior, actúa de acuerdo con el peso que tiene y el metal de que está hecha. Tomás de Aquino considera que acuñar moneda es un privilegio d d rey y de los grandes señores feudales y defiende su derecho a lanzar dinero de valor y peso inferiores ("envilecimiento de la moneda"). Al mismo tiempo, tiene una idea embrionaria del dinero en el ámbito mundial, ya que en el comercio exterior la moneda circula según su peso, lo mismoque otras mercancías. Recomendaba con insistencia al Papa, al Rey y a los nobles que acumulasen dinero, lo que censuraba, al tratarse de comerciantes y

usureros.

Al amparo de argumentos tan hipócritas, el papado y el poder real iban acumulando riquezas dinerarias en enormes cantidades. Llevaban a cabo operaciones financieras y d o crédito en gran escala: percepción de impuestos Y contribuciones a travQ de recaudadores, venta de. cargos ecle- siasticos y estatales, préstamos tomados a usureros, etc.

Al

mismo tiempo, en sus prédicas oficiales, los eclesiásticos condenaban severamente, lo mismo que Tomás de Aquino, las operaciones dinerarias y, en general, los negocios que producen intereses. No hay que olvidar, además, que cuanto menor era la garantía que ofrecían las leyes y los tribunales de hacer efectivas las deudas, mayor era el porcentaje de interés exigido en los préstamos.

P o r ejemplo, como indica Marx en el tercer tomo de El C a p i t ' i , en

tiempos de Carlomagno consideráhax usurario el prestar dinem al 100%. en Lindau (lago de Constariza), unos vecinos cobraron en el año, 1314. el 216 2/3% de intereses. El Consejo de la ciudad de Zurich señalaba

como interés legal -el 4'3

'/,%.

En Italia había que abonar a veces el

$O%,

aunque desde los siglos x i i s XIV, el tipo normal de interés no excedía del

m%.

En Verona regia el 12 1/24/o como interés legal.

El

emperador Federico 11 estableció la tasa del

lo%,

pero solamente para los judío$.

El

10%

era ya 10 normal al llegar el siglo XIII en los territorios de ta Alemania renana."

Rasgo característico de lag concepciones económicas y la política ad- ministrativa del feudalismo desarrollado es su condena de

al abra

a.!a usura, s la que apoya de hecho. Esta dualidad alcanzó su manifestacion más completa en los sermones de Tomás de Aquino. Al principio, hacién- do* eco de. la tesis defendida por Aristótdes, se manifestó, con toda clureza en conna de la usura, y declaró, con expresión teologica, que percibir intereses era indigno d e Dios. Pero en cuanto las circunstancias obligaban al poder real y a los grandes señores fecdales a recurrir a los préstamos, en forma superior a la normal, para mantener sus ejércitos, etcétera, Tomás de Aquino se convierte en defensor del rédito, declarando que éste constituye un seguro que percibe el capital (premio por el riesgo), siendo una operación "bienquista de Dios".

Son de especial interés las manifestacipnes de los canoniotas y de

Tomás de Aquino respecto al problema de la regulación taxativa de la producción mercantil y el comercio mediante la instauración de "precios rczonahles" lo que constituye uno de los problemas más característicos del iwdalismo desarrollado. Como se sabe, cuando las industrias estaban agrupadas por gremios no se permitía en el mercado manipular libre- mente con los precios.

El

consumo de materias primas y de mano de obra, utilizadas en la fabricación de toda clase de mercancías, la cantidad y la calidad de la producción, rte., se regulaban de común acuerdo por los gremios y los

magistrados

de las ciudades, los cuales establecían los "pre- cios iustos", 10 que, como es natural, exigía una determinada fundamen- tación de carácter general. P s r eso, dicha cuestión despertaba especial interés entre los canonistar.

Tomás dde Aquino consideraba que el "precio justo" debía basarse eii la de trabajo y gastos" necesarios para producir la mercancía, n decir, los gastos de materias primas, herramientas, etc. A simple vista, parece haber cierta semejanza con la teoría de1 valor-trabajo. Sin enbargo. esta e s puramente formal. En realidad. el planteamiento del problema del "precio ju~to" (y lo mismo ocurre con los demás

roble mas)

por parte de los canonistas y de Tomás de Ayuino era una cuestión de carácter ~ico-normativo, que se basaba en el concepto astamental de la iusticia. Por consideraba "justo"

d

precio que le asegurase al ven- dedor ia "subsisteocia", de acuerdo con su situación cocial: para el arte- ,allo, uno, para

d

caballero o el eclesiástico, otro.

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51 DOCTRINAS ECONOAIICAS DEL FECDALIShfO

va desde Aristóteles a Marx, a través de la Economía política burguesa clásica.

Lenin rechaz6 decididamente los vanos intentos de los economistas burgueses de ver en el concepto ético-normativo de "precio justo" el ger- nien de la teoría científica del \~alor originado por el trabajo. En sil artículo Una destrucción más del socialismo, Lenin rebate plenamente a

Struve, quien "para desacreditar la ley científica del valor" trataba de hallarle semejanza con las concepciones estamentales de los canonistac y

establecía una vulgar comparación entre Marx y Tomás de Aquino.= La teoría del valor-trabajo no podía aparecer bajo el feudalismo, ya que el desarrollo de la sociedad se basaba en la explotación de los siervos, y se valoraba de distinta manera las diferentes clases de trabajos reali- zados por el hombre. La concepción ético-normativa del "precio justo" refleja la desigualdad que existía en la sociedad feudal entre los estamentos y las personas.

La doctrina del "precio justo" constituye el punto central de las con- cepciones económicas de los canonistas y en ella se basan todas sus ma- nifestaciones. La condena del beneficio comercial y los intereses, carac- terística del medievo, obtuvo en la .doctrina del "precio justo" una argumentación coniplementaria deformada. El beneficio comercial y los intereses no sólo eran considerados como contrarios a Dios, sino también como una infracción del "precio justo", lo que excluía de antemano su existencia. Al mismo tiempo, se defendía la renta agraria, que era pre- sentada como un beneficio que había creado la misma naturaleza y que, por esa razón, no infringía el "precio justoyy.

Los monasterios católicos poseían extensas tierras, siendo la renta agraria una de las más importantes fuentes de ingresos de la Iglesia. Por eso, el Papa dictó una disposición especial en la que declaraba que la percepción de rentas no era pecado. El derecho canónico católico trataba de fundamentar las relaciones económicas del modo de producción feudal. El cristianismo se convirtió en la ideología de la clase dominante de los señores feudales.

Es de una evidencia absoluta que en el estudio que hacen los canonis- las de las cuestiones económicas predominan los fines apologéticos. Por eso, la teoría de la Iglesia cristiana sobre el "precio justo" no puede ni siquiera ser considerada como un intento de dar una interpretación cien- tífica al problema del valor. Los canonistas defendían esta teoría, decla- rándola imparcial y de acuerdo con las leyes divinas, pFro en realidad constituía un instrumento de clase para regular los' precios en beneficio de los señores feudales y la Iglesia.

El reino de los Cielos servía, por tanto, para encubrir intereses mez- quinos y viles.

Contrarias a las concepciones económicas de los señores feudales y de la Iglesia católica oficial eran las ideas económicas de los campesinos siervos. Después, a medida que fueron desarrollándose las ciudades, la industria y el comercio, chocaron con aquéllos los puntos de vista econó-

5 Vfase V. 1. Lenin, Obrrrr, t. 20, págs. 171-174.

RUSIA 55

micos de la burguesía. Al principio se manifestaron en forma de diferentes sectas ( 4 y nuevas creencias, pero dentro de la religión cristiana.

La oposición revolucionaria al feudalismo -señala Engels- se ma- nifiesta a lo largo de toda la Edad Media.

Y

de acuerdo con las circuns- tancias de tiempo, aparece como misticismo, abierta herejía o sublevación armada."

Durante el período del feudalismo desarrollado, surgen en Europa Oc: cidental nuevas instituciones monásticas, como la de Francisco de Asís, así como toda clase de sectas, que incitan a la lucha contra los monasterios y predican la vuelta a las ideas y la vida de los cristianos primitivos. Una de ellas es la de los "hermanos apostólicos", fundada en Italia por Segarel.

Dolcino, discípulo de Segarel, fue quien dirigió los levantamientos campesifios que tuvieron lugar en aquella época en Italia. En diferentes -,.

países de Europa se suceden guerras religiosas, que duran docenas de años. Entre ellas, merece destacarse la que se conoce en Francia con el nombre de movimiento de los albigenses. Pero siempre los señores feu- dales lograron aplastar, con ayuda de la Iglesia y el ejército, las subleva- ciones campesinas. Los dos-primeros periodos del feudalismo se caracte- rizan por una encarnizada lucha de clases.

El paso al feudalismo de Ia antigua Rus, que no había estado sometida al dominio del Imperio Romano ni había conocido el modo de producción esclavista, se desarrolló de una forma especial.

En

el siglo IX, como con- secuencia de la desintegración del régimen de la comunidad primitiva, se constituye el Estado de Kíev. Las agrupaciones de clase fueron aquí análogas a las de Europa Occidental; dominaban los señores feudales, los nobles sometieron a la servidumbre a los campesinos libres (smerdis) y se apoderaron de los terrenos comunales?

La clase dominante de los señores feudales trataba de consolidar su economía, que en unos casos se llamaba patrimonial y en otros feudal. Los patrimonios (bienes hereditarios) y los feudos (otorgados por el monarca) se diferenciaban por los derechos que sobre ellos tenían sus dueños, pero no por las relaciones de producción que existían entre señores y siervos. Tanto los patrimonios como los feudos se mantenían con la ex- plotación de los cam esinos feudales,

Los píncipe{de

f

a Rus de Kíev trataron de promulgar una legislación que defendiese los derechos econóqicos y políticos de los señores feudales. Hasta que las piimeras leyes quedaron establecida's transcurrieron varios

6 F. - . Eheels. -- u --, - La mierra de los, camp&inos en Alemania. C. Marx y F. Engels, O b r a , 2* ed., t. 7,

pgg.

361.

7 Los príncipes cabeza de linaje se apoderaron de las tierras comunales; parte

(7)

56 DOCTRIKAS ECONOMICAS DEL FEUDALISMO

siglos. El código que las refine, y que data de los siglos XI-XII, recibió el nombre de Verdad Rusa.

Los señores feudales trataban, en primer lugar, de asegurar sus pro- piedades contra cualquier clase de atentados, por eso la Verdad Rusa

presta gran interés a la protección de la propiedad del príncipe y de los nobles, dictándose también leyes generales que garantizaban los derechos de propiedad sobre los bienes, los esclavos y semiesclavos. Ciertos artícu- los de este primer código feudal tratan de las relaciones comerciales y crediticias, lo que pone de manifiesto la gran extensión alcanzada en la Rus de Kíev por el capital comercial y la usura. Los préstamos se reali- zaban en forma natural y dineraria. También estaba en trance de desarrollo el comercio interior y exterior.

El carácter estamental de la sociedad feudal se manifestaba en las di- mensiones alcanzadas por las penas en metálico, que habían de pagar los culpables de asesinato. Por la muerte de algún miembro de la corte o de sus servidores había que pagar 80 grivnas;$ en cambio, por la de un

(6

smerdi" (campesino libre), sólo cinco, es decir, dieciséis veces menos. Los "smerdis" que habían perdido su independencia económica, recu- rrían a la ayuda de los aristócratas feudales, que les prestaban la cantidad necesaria, a cambio de lo cual tenían que trabajar sus tierras. En la

Verdad Rusa se establecían las relaciones entre el señor y el deudor o

zákup, así como el derecho del primero a convertir al último en su esclavo. En el caso de que el zákup huyese de su señor antes de haberle devuelto íntegramente el dinero recibido, o de que no pudiera devolverlo, se con- vertía en esclavo total. La Verdad Rusa admite la existencia de siervos esclavos, que no gozan de libertad individual y dependen totalmente del señor. El tákup que trabajaba en las tierras del señor feudal no era un esclavo, aunque tampoco era totalmente libre. La Verdad Rusa tiene ar- tíciilos dedicados a defender los intereses de los zákups. Estos tenían dere- cho a protestar de sus señores ante los tribunales, e incluso, en determi- nados casos, a abandonarlos. Se limitaban también los motivos de castigo: el señor no podía pegar al zákup "sin culpa" por parte de éste. Según la opinión de los historiadores, la aparición de estos artículos en las lcyes es posterior a los levantamientos que tuvieron lugar en Kíev, en 1117,

cuando las masas explotadas se pro~iunciaron contra sus explotadores. Hay que suponer que para entonces ya debía estar muy extendido el sistema de los zákups, y por eso la ley, al objeto d e defender el poder feudal, tenia que incluir algunos artículos que, aunque en grado mínimo, defen- diesen a los deudores.

La Verdad Rusa dedica artículos especiales a la defensa de la propipdad agraria. De acuerdo con ellos, los infractores de los derechos de los terra- tenientes eran castigados severamente. La Verdad Rusa, adoptada por los príncipes de Kíev, refleja las relaciones feudales existentes en la antigua Rus.

Pero códigos semejantes existían también, en una u otra forma, en otros pueblos. La antigua Polonia disponía de la Verdad Polaca, Bohemia

8 Crit'na, unidad monetaria de peso de la Rus de Kiev y que al principio equi- valía a una libra de plata. ( N . del T.)

RUSIA

tcnía estatutos especiales, y los pueblos germanos, el Código Visigodo y

el Código de Borgoña.

La legislación no abordaba los asuntos internos del señor feudal, es decir, la organización de su propiedad. La ley fijaba únicamente la pro- piedad feudal y protegía los derechos del señor respecto de sus trabaja- dores; sin embargo, todo lo referente a la dirección y administración de las haciendas era asunto del propio dueño. Por eso, los señores feudales necesitaban un sistema de organización confirmado por la experiencia y

la práctica.

' Por esta razón. iunto a los documentos jurídicos aparecierm obras de-

dicadas .a la org&ización de la economía- ieudal, cuyos propósitos eran parecidos a los del Económico de Jenrifbnte, y que llevaban el nombre de

Administración doméstica.

Libros semeiantes existían en los países de Europa Occidental y en Rusia.

Las primeras obras rusas de este tipo que han llegado hasta nosotros son del siglo XIV, pero su aparición se remonta, según parece, al siglo XI,

cuando el príncipe Vladimiro de Kíev escribió las Instrucciones a sus hijos, en las que se dan indicaciones respecto al modo de dirigir ra hacienda propia.

Existen algunas variantes de las Adminislraciones domésticas rusas. En el siglo XVI, el Papa Silvestre, consejero del zar Iván

IV,

reunió las distintas variantes, redactando algunos artículos a su manera, y añadiendo un último capítulo, escrito por él, en forma de consejos a su hijo.

A

causa de ello, la Administración doméstica que circuló durante toda IR época feudal posterior se relaciona con el nombre de Silvestre.

Lo mismo que el Económico de Jenofonte, la Administración doméstica

de Silvestre se ocupa únicamente de la economia casera y de sus relaciones esporádicas con el mercado.. Expone las reglas que seguía la nobleza feudal en la organización de sus propiedades y establece las relaciones que debe mantener el señor con sus criados y trabajadores, así como con su esposa y los miembros de su familia.

La Administsación doméstica define las tareas de la economia natural y aconseja al señor que produzca en su propia hacienda todo lo que nece- site.

A

este fin aconseja disponer no sólo de personas q u e ~ s e dediquen a la obtención de productos agropecuarios, sino también de artesanos: sastres, zapateros, carpinteros, etc.

Peró la economia natural estaba, en cierto modo, ligada al mercado. Por eso la Administración doméstica aconseja lo que hay que comprar y cuándo hay que hacerlo, para que su precio resulte económico. Reco- mienda, incluso, comprar algunas mercancías en exceso, para venderlas cuando valgaii, más caras. Por eso, en la obra, lejos de criticarse el comer- cio, por el contrario, se aconsejan las operaciones comerciales.

Se recomienda comprar al contado y no fiado, para evitar el pago de intereses, así como cumplir rigurosamente los pagos, abonar los tributos

y los impuestos, efectuándolos, no sólo a su debido tiempo, sino incluso

con antelación.

(8)

58 DOCTRINAS ECONOMICAS DEL FEUDALISMO

de llevar las cuentas de las haciendas. Considera que debeti anotaise los ingresos y los gastos.

En el dtimo capítulo, el autor llama la atención sobre la ventaja del trabajo asalariado en el comercio y la industria. Recomienda dejar en libertad a los siervos y ayudarles a crear su hacienda individual. Estas nuevas ideas que aparecen en la obra se deben a que el último capítulo fue escrito en el siglo XVI, cuando estaban ya desarrolladas las relaciones mercancía-dinero, en vísperas del paso a la última fase del feudalismo, mientras que los primeros capitulos tienen varios siglos de anterioridad, cuando predominaban las relaciones naturales.

La Administración doméstica debe ser considerada como un docu- mento de la economia feudal, como una guía para la organización de las haciendas feudales.

Este tipo de obras está impregnado de un espíritu religioso, basado en la subordinación de todos los súbditos a la monarquía feudal y, en el seno de la familia al padre, que en el hogar ejerce el poder. Aparte de las cuestiones económicas dedican mucho espacio a las relaciones familiares, y a las instrucciones al cabeza de familia sobre cuál debe ser su compor- tamiento con la esposa y los restantes familiares.

La Administración doméstica de Silvestre fue objeto de gran atención durante siglos enteros, por parte de la aristocracia feudal rusa. La clase dominante de los terratenientes nobles trataba de organizar, basándose en ella, su hacienda y su familia. Pero después, en el periodo del feuda- lismo desarrollado, los consejos de la Administración doméstica de Sil- vestre no correspondían a los nuevos objetivos económicos. Por eso, surgen toda clase de instrucciones sobre el modo de organizar las haciendas de los señores feudales. Estas nuevas Administraciones domésticas alcanzaron mayor divulgación en el siglo XVIII.

LO mismo que en Europa Occidental, la Iglesia cristiana (ortodoxa)' justificaba el dominio y la explotación por parte de los señores feudales, y la pobreza y las calamidades que sufrían los explotados.

En las primeras etapas del feudalismo, la Iglesia rusa condenaba la usura y el comercio, pero como eran los ricos quienes se dedicaban a ellos no exigía la prohibición de estas actividades. En compensación, los pudientes apoyaban a la Iglesia con sus contribuciones monetarias. Además, los eclesiásticos (los monasterios) comerciaban y recibían ayuda de los comerciantes. Por eso, durante el periodo del feudalismo desarrollado, el comercio deja de ser condenado.

En los siglos xv y xvx se amplió notablemente la propiedad territorial de los monasterios. La organización de sus haciendas se basaba en el mismo principio que la economia feudal, recurriendo al trabajo de los campesinos siervos.

Al igual qiie los señores feudales, los monasterios también se apode- raban de los terrenos comunales, originando así la agudización de la lucha entre los campesinos y aquéllos. Dentro de los mismos eclesiásticos había en el siglo XVI dos corrientes: los "stiazhátelis", partidarios de que los monasterios poseyeran tierras, y los "nestiazhátelis", contrarios a ello. En la polémica que se entabló entre ellos, estos últimos pusieron al descubierto

una serie de hechos que demostraban la gran explotación de que eran objeto los campesinos por parte de los inonasterios, llegando a declarar abiertamente que la Iglesia agraviaba, expoliaba y atormentaba a los campesinos. Esta crítica de las actividades de los monasterios, así como la oposición manifestada en contra de la Iglesia dominante, no deben ser consideradas como expresión de los intereses de clase de los campesinos. Los "nestiazhátelis" no estaban en modo alguno contra el sistema feudal de explotación de los campesinos siervos. Sin embargo, esta crítica y el reconocimiento de que la Iglesia tenía que modificar su posición hizo que algunos autores incurriesen en herejías que respondían a los intereses de los campesino feudales.

Continuan

i

o y desarrollando las ideas mantenidas por los "nestiazhá- telis", Teodosio Kosoi, en el siglo

xvr,

incurrió en la herejía de negar todos los cánones que habían establecido los representantes de la Iglesia cristiana.

Se pronunció no sólo contra la esclavitud, sino contra toda opresión del hombre por el hombre. De acuerdo con las doctrinas de la Iglesia, afirmó que entre los hombres debe existir la completa igualdad, incluyendo la igualdad de propiedad. Preconizó que'los ricos renunciasen

a

sus bie- nes, y que en la sociedad humana no se dividiesen en hacendados y necesitados, en ricos y pobres. Teodosio negó también el poder feudal existente.

Semejantes "herejías", dirigidas contra las relaciones feudales, favo- recían el desarrollo de las ideas revolucionarias en el seno de los campe- sinos siervos.

Las reivindicaciones de los campesinos se vieron reflejadas, en cierto grado, en las obras de Ermolai-Erasmus, en el siglo XW.

Ermhi-Erasmus, contemporáneo de Silvestre, fue también sacerdote de la Iglesia cristiana de Moscú. Pero mientras Silvestre se preocupabs en su obra de defender los intereses de la aristocracia feudal, Ermolai- Erasmiis trató de hacer ver al zar la situación económica de los cam- pesinos.

Su obra se denomina La Agrimensura, como medida del buen gobierno para los reyes. Es una guía para un rey que desee el bíen de su pueblo,

-

en la que, además, se dedica especial atención a la agrimensura.

Ermolai consideraba:.el trabajo de los campesinos como el fundamento del bienestar material del Estado. Escribía que, en primer lugar, eran necesarios los campesinos, ya que del fmto de su trabajo se obtiene el pan, que constituye el mayor bien.-

Señalaba, al mismo tiempo, que los campesinos vivían con gran pobreza y que estaban agobiados por toda clase de impuestos y obligaciones. Aparte de las cargas en especie, los campesinos satisfacían un tributo en metálico, y tenían que transportar con sus caballos a los funcionarios zaristas. LOS agrimensores les hacían objeto de las mayores ofensas. Ermolai llamaba la atención del zar sobre la posibilidad de que el descontento de los cam- pesinos llegase a estallar y se produjesen levantamientos.

(9)

60 DOCTRINAS E C O N O ~ X I C A S DEL FEUDALISMO

En su obra expone y argumenta un programa para liberar a los cam- pesinos del tributo en metálico y de la obligación d e transportar cargas y personas (derecho de posta), así como de la obligación de alimentar, de abastecer de productos agricolas al gobernador del zar en las regiones o distritos respectivos.

El derecho de posta debía cargársele a la población urbana, a la que, a su vez, había que liberar de los impuestos comerciales, permitiéndoles realizar el libre comercio. Ermolai proponía reducir los impuestos de los campesinos al llamado quinto (que consistía en pagar la quinta parte de los prodiictos que obtenían en sus tierras). Por ejemplo, la quinta parte del centeno, la quinta parte del heno almacenado, la quinta parte de la leña, etc. Aparte del impuesto del quinto, sugería que ni el zar ni los altos dignatarios pudieran tomar nada de los campesinos.

En la guía de Ermolai no se menciona la prestación personal o corvea (obligación que tenían los campesinos de trabajar en las tierras del señor), con lo que se suprimía este trabajo, tan característico de las relaciones feudales.

Ermolai estaba categóricamente contra los tributos en metálico, basán- dose en que, como los campesinos no p r d u c e n plata, no se les puede exigir dinero.

Comprendía que el zar y los altos dignatarios de la corte necesitaban dinero, y por eso proponía como medio para obtenerlo la venta, 'en el mercado, del trigo que recibían de los campesinos.

Según la opinión de Ermolai, el zar tampoco tenía derecho a recibir dinero de los campesinos. Para sus ingresos debía disponer de grandes extensiones de terreno, en las que los campesinos adscritos le entregaran la quinta parte de la cosecha. Si lo que poseía el zar eran bosques; los campesinos estaban obligados a entregarle pieles y miel; de los ríos que le pertenecían podía exigir una determinada cantidad del pescado.

En aquella época, en Rusia, la unidad de superficie era muy pequeña. y por' eso los agrimensores reales tenían que perder mucho tiempo en medir la tierra que correspondía a los carn esinos, lo que resultaba tam- bién muy laborioso para éstos. Por eso, e m o l a i proponia una medida mayor, igual a 20 lotes campesinos completos, con la que habían de

, medirse las tierras de los campesinos, de los señores feudales, y del pro-

pio zar.

Al defender los intereses de los campesinos, Ermolai no iba contra la clase de los señores feudales terratenientes.

Decía abiertamente que los altos dignatarios vivían a costa del trabajo ajeno, del trabajo del campesino, que se .alimentaban y vestían a eltpensas del trabajo del pueblo. Pero consideraba necesaria, en. el Estado, la exis- tencia de dignatarios, jefes militares, servidores del zar y la del propio monarca. Es decir, que transigía con las relaciones feudales, mientras que en los levantamientos campesinos se manifestaba la aspiración de acabar con el poder feudal y de que todas las tierras fueran entregadas a los campesinos.

Ermolai proponia que con su medida grande de tierra se determinara ~osesiGn a que tenían derecko los militares; la mayor extenvijn no

RUSIA

debía rebasar las cuatro unidades de sil medida, y la menor no inferior a

media.

Quien obtuviera tierras estaba obligado a s e n i r en el ejército. Si al señor feudal le había correspondido una unidad, tenía el deber de prestar servicio en persona, junto con un criado; si había recibido mayor super- ficie de tierras, por cada diez lotes canipesinos completos (es decir, por cada media unidad de tierra) tenía que dar un soldado más.

Es digno de interés señalar que, de acuerdo con el proyecto de Ermolai- Erasmus, militares y soldados tenían la obligacióii de ~ i v i r en las ciudades. estándoles prohibido hacerlo en el campo. Los campesinos debían suminis- trar a los terratenientes trigo, heno y leña.

En este sentido, también proponía librrar a los campesinos de sus obligaciones directas para con los terratenientes. En los pueblos permane- cerían únicamente los campesinos, mientras que los altos dignatarios vivi- rían en las ciudades, adonde los campesinos les enviarían los productos agricolas. No habría tierras que se trabajasen bajo la dirección del señor, lo que excluiría la posibilidad de los feudos, es decir, del sistema de la prestación personal, según el cual los campesinos estaban obligados a tra- bajar en las tierras de la nobleza.

No se puede negar que. las sugerencias que encierra

La

Agrimensura como medida de buen gobierno paro los reyes representaban una cierta defensa de los intereses económicos de los campesinos. La propuesta de Ermolai de que la cantidad entregada en calidad de impuesto fuera como máximo la quinta parte de la cosecha era, sin diida, inferior a los tributos que pagaban entonces los campesinos. Además, según su proyecto, se limi- taba la ampliación de las haciendas nobiliarias.

Pero es indudable también que el programa de Ermolai-Erasmus cons- tituía una firme base para la existencia de la aristocracia feudal y del propio zar. El no se pronunciaba en contra del régimen feudal; a 10 único que aspiraba era a conciliar las coiitradicciones de clase entre cam- pesinos y señores feudales.

El piogramri expuesto en la obra dc Ermolai era un proyecto utópico. La clase dominante de los señores feudales y el zar Iván

IV

no aceptaron su plan de transformaciones agrarias. Lo único que después se hizo en el Estado feudal fue introducir una unidad mayor para medir la tierra.'

La "gran s'ojá" igran arado) vino a sustituir al "chétvert" (cuarte-' rón). Pero las propuestas fundamentales de Ermolai no fueron, ni podían serlo, llevadas a la práctica.

En las publicaciones soviéticas existen diferentes criterios respecto a la obra de Ermolai-Erasmiis. Unos historiadores opinan que refleja los intereses de clase de los campesinos; otros, en cambio, consideran a su autor como un ideólogo de la nobleza rural.

En nuestra opinión, afirmaciones tan rotundas pecan de unilaterales. Como ya hemos dicho, los levantamientos campesinos revelaban claramente las aspiraciones de éstos a suprimir a los señores feudales y abolir la pro- piedad agraria feudal.

La Agrimensura como medida d d buen gobierno para los reyes

(10)

62 DOCTRISAS ECONOMICAS DEL FEUDALIShlO

dujo el levantamiento campesino que dirigió Bolótnikov. Los sublevados destruían las propiedades de los señores feudales y se apoderaban de las tierras, lo mismo de las que pertenecían a los terratenientes que a los monasterios. El movimiento iba también dirigido contra los jefes militares y los comerciantes. Pero, como se ha visto, Ermolai-Erasmus trataba de conciliar a todas las clases, de mantener a los altos dignatarios y a los jefes militares.

No hay razón para identificar la obra d e Ermolai con los intereses de clase de los siervos. Pero no se puede no ver en su autor cierto deseo de ali- viar la situación económica de los campesinos.

Tampoco se la puede identificar totalmente con la ideología de la nobleza, que trataba de hacerse dueña absoluta de las tierras, de consoli- d a r la existencia de los terratenientes y de aumentar la explotación de 10s cam~esinos.

'

Basándose en ello, conviene fijarse en el carácter utópico de las pro- posiciones de Errnolai-Erasmus, que reflejan el deseo de conservar el Estado feudal centralizado con sus nobles y altos dignatarios, al mismo tiempo que trata de reducir las cargas d e carácter feudal que pesaban sobre los campesinos.

La obra de Ermolai ofrece un gran interés para caracterizar la dificil situación en que se hallaban los campesinos y los deseos del autor de encontrarle una salida dentro del marco del Estado feudal. Su proyecto es el de un Estado ideal basado en las relaciones feudales.

Al dar una-característica general de las ideas económican de los perío- dos correspondientes al feudalismo alto y desarrollado, hay que prestar atención a las diferentes aspiraciones de clase d e los señores feudales dominantes y de los campesinos siervos.

La lucha fundamental estaba entablada entre los señores feudales, los bopardos, dueños de bienes patrimoniales, y los terratenientes por un lado, y los campesinos siervos, por otro. La clase dominante trataba de man- tener la propiedad agraria feudal, y consolidar su economía doméstica. Por eso, se desarrollaba la economía feudal.

Los campesinos siervos aspiraban a romper sus relaciones feudales cori la clase dominante y a acabar con el poder de los señores. Los campesinos no tenían una doctrina elaborada con todo detalle; sin embargo, las gue- rras campesinas son una p r i i ~ b a palpable de sus anhelos antifeudales.

Durante r l alto feudalismo y el feudalismo desarrollado se van creando condiciones para la apariciSn de una nueva clase: la burguesía. Pero no puede decirse que en este período exista ya la burguesía. Sólo en el período subsiguiente, corrcspoiidiente a la última etapa del feudalismo, surgen las roncepciones económicas qiie corresponden a los intereses de la burguesía.

CAPITULO IV

DOCTRINAS ECOXOMICAS DEL ULTIMO PERIODO DEL FEUDALISMO. APARICION DEL MERCANTILISMO

EN LA EUROPA OCCIDENTAL

El último periodo del feudalismo, lo mismo que el correspondiente al feudalismo desarrollado, se distingue, ante todo, por el predominio de las relaciones feudales de 'producción, cuando las contradicciones fundamen- tales continúan siendo entre los señores feudales terratenientes y los cam- pesinos siervos. Sin embargo, el último período del feudalismo se diferen- cia notablemente d e los anteriores por el crecimiento de las ciudades, el amplio desarrollado d e las relaciones monetario-comerciales, el aumento de la importancia del capital mercantil, y po+ preparación en el seno del propio feudalismo del modo de produccion capitalista.

CAR~CTER~STICAS ECON~MICO-SOCIALES DEL Ú L T I ~ O PERÍODO

DEL FEUDALISMO.

La forma principal de ~ r o p i e d a d , durante la época feudal, fue la pro- piedad agraria de los terratenientes. La clase dominante de los señores feudales terratenientes trataba d e consolidar y mejornr la organización de SUS haciendas rurales recurriendo a la explotación d e los campesinos

mediante el sistema de corvea (prestación personal)

y

d e los tributos. p r eso, adquieren gran importancia las obras que tratan d e la organizacion de las haciendas que pertenecían a los terratenientes. En las enciclopedias católicas medievales, que formaban parte del sistema científico aceptado en l a sociedad feudal, había un a artado dedicado a la "economia cien- tífica", cuya tarea consistía en esta lecer las reglas a seguir en el gobierno d e las haciendas agrícolas.

1

Junto a la propiedad del señor feudal existía la propiedad basada eii el

< L trabajo personal de los campesinos y los artesanos. Sin cmhargo, la

economia científica" no se ocupaba-de las cuestiones relacionatlas coi1 la economía de estos últimos.

Arrastrada por la circulación de las relaciones monetario-comerciales. la nobleza feudal trataba de extraer de la economía de lns sictuos máximo de beneficios dinerarios y d e otra clase, y por e.0 llevaha hacia el máximo la explotación de los campesiiios.

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