Quince días
vación, seguida de un deslizamien-to bastante rápido que se precipit a en otra depresión .
Estos ciclos muestran que cada etapa de expansión tiende a culmi-nar en guerras mayores, como la s napoleónicas, la de secesión esta-dounidense, las que ocurrieron e n Europa central a fines del siglo pa-sado, la Primera Guerra Mundial y la de Vietnam . Sólo la Segund a Guerra Mundial fue la excepción , quizá porque fue la continuació n de la primera .
Schumpeter explica que, durant e el período de recesión de cada ci-clo, se realizan numerosos inven-tos, que sólo se aplican al comenza r el nuevo ascenso . Schumpeter dis-tingue los inventos de su aplica-ción, a la que denomina "innova-ción" . A medida que cada onda d e innovación se abre camino, el mer-cado se satura, disminuyen las ga-nancias y crece el desempleo . La s guerras que se desencadenan en es -tos períodos pueden interpretarse como una lucha per consegui r nuevos mercados . Esto explica por -qué la disminución de las ganancia s va seguida de la creación de nume-rosos inventos que compensan la s pérdidas y posponen la crisis del ca -pitalismo .
Hay otra razón para
reconside-E
n 1925 el economista moscovit aNicolái Condratief publicó un en-sayo en el que exponía que desde l a Revolución Industrial la economí a de los países capitalistas ha recorrido cada medio siglo, aproximada -mente, un ciclo completo que v a desde la depresión hasta el aug e económico . Condratief presentab a los hechos, pero no los explicaba . En 1939 Joseph Schumpeter, eco-nomista alemán, hizo de este traba-jo uno de los principales pilares de su obra . Después, otros economistas atacaron esta idea y cayó en des -gracia . Ahora, da la impresión de estar lista para su reivindicación , pues parece explicar muchos fenó-menos de la economía occidental .
Según Schumpeter, cada cipl rar la teoría de Condratief . E n representa una revoluciónñn-,,e, 1975 el economista alemán Ger-dustrial basada en un nuevo grupo hard Mensch publicó una obra e n de adelantos tecnológico4La etapa
que conocemos como Revolució n Industrial no fue sino la primera d e ellas; se basó en el descubrimient o de la fusión del hierro con el carbó n y en la mecanización de la indus-tria del algodón . Abarca de 1770 a 1842 . La segunda revolución vin o con la era del vapor, los ferrocarri- ' les y el procedimiento de Bessemer para fabricar acero ; abarcó desde 1842 hasta 1897 . El tercer ciclo d e Condratief es el de la electricidad , la química y el automóvil ; comenz ó en 1898 y apenas estaba complet o cuando Condratief terminó s libro .
Lo esencial de los ciclos de Condratief es que cada uno ha se-guido un cursó regular: después de una depresión viene una larga ele
-15 DE SEPTIEMBRE, 1981
CONFERENCIA
INTERNACIONA L
Y EXPOSÍCION
SOBRE
INVESTIGACION ,
DESARROLLO Y
APLICACION DE
LA INGENIERI A
ELECTRICA Y
ELECTRONICA
Guadalajara, dei 30 d e septiembre al 2 de octubre,
198 1
EL INSTITUTO DE INGENIEROS EN
ELECTRICIDAD Y E N ELECTRONICA (IEEE SECCION MEXICO )
INFORMACION :
Ing . Guillermo Fernández de l a Garza ,
Presidente del Comité Técnico MEXICON-81 ,
IEEE SECCION MEXICO , Culiacán 115 ,
México 11, D .F ., México , Teléfonos 564-1105 o 574-2030 .
MEXICON 8 1
E L
PROXIMO
AUG E
ECONOMICO
a q
Í-úe reivindicaba a Condratief . En ella Mensch demuestra que du -rante los últimos dos siglos el paso de la innovación tecnológica ha va -riado sistemáticamente, debido a que la rapidez con que las inven-ciones se convierten en innovaciones está sujeta a lo que llama "efec -to de vagón de tren" . Las invenciones pueden producirse, según es -to, en cualquier tiempo, pero las innovaciones se presentan en gru-po, en un corto período de tiempo . Mensch demuestra que las inno-vaciones alcanzaron cimas en cier-tos años que él llama años radicales de la historia : 1764, 1825, 1886 y 1935 . Cada uno corresponde a l a época media entre dos depresiones y de ellos depende la subsecuente "elevación de Condratief", que co
cz
mienza entre once y diecisiete año s más tarde .
Según Mensch, a mediados de los setenta casi la mitad de todas las in -novaciones para el siguiente cicl o de Condratief habían alcanzado l a fase de factibilidad comercial . Por tanto, el próximo decenio de inno-vación máxima debe comenzar en 1984 y llegará a su culminación e n 1989 . Sin embargo, es improbable que su efecto en la economía mun-dial se aprecie antes de un decenio . De acuerdo con la teoría de Con-dratief, Schumpeter y Mensch, e s posible que la depresión dure hast a bien avanzada la década de lo s ochenta .
Desafortunadamente esta teoría no menciona de dónde partirán los cambios . El primer ciclo de Con-dratief, de la hulla y el hierro, s e inició en Inglaterra ; durante el se-gundo, del vapor y el acero, Ingla-terra comenzó a compartir su pre-dominio con Alemania y Estado s Unidos; en el tercero, el de la química y el automóvil, Estado s Unidos tomó la delantera, aun
cuando Alemania todavía particip ó en forma importante . En el cuart o ciclo, basado en la aviación, la s nuevas armas y las computadoras , así como en toda una gama d e nuevas industrias de servicio, el centro de la innovación ha sido Es-tados Unidos, aunque Japón jueg a un papel cada vez más importante . Actualmente algunos economistas tratan de determinar dónde esta -rá el foco del quinto ciclo de innova-ciones, pues la nación que se hag a líder de las innovaciones se conver-tirá en líder económico de los países capitalistas . Existe consenso entr e ellos respecto a la índole de las indus trias en que se basará la próxima on -da larga . Una de estas industria s gira en torno de los microprocesa-dores, otra es la de la ingeniería ge-nética y la tercera está relacionad a con las nuevas formas de extraer materias primas, especialmente la s que sirven para generar energía .
Parece que las innovacione s quinto ciclo de Condratief pro -vendrán directamente de investiga-ciones fundamentales, por lo que
segurante estarán vinculadas cc las universidades de los países d sarrollados, donde quizás el fina] ciamiento gubernamental desen peñe todavía un papel importan t En Estados Unidos, por ejempl ( es probable que la innovació n produzca en las regiones que en g, neral han aportado innovadora durante los últimos treinta años , no en la declinante región de ü dustrias fundamentales del Nores i y del Medio Oriente .
Finalmente, de acuerdo con es t teoría, muchas de las más antigu r industrias, producto de anterior ( ciclos de Condratief, no pueden r deben ser salvadas . Lo que de b hacerse es lo que el Ministerio Jap c nés del Comercio Internacional h hecho durante el último cuarto d siglo : identificar las industrias qu crecerán durante la siguiente rac h y otorgarles financiamiento guber namental para la investigació n desarrollo necesarios . 1 Tomado del artículo de Peter Hall aparecido en el número de junio d , 1981 de World Press Review .
Colección Tecnología y Sociedad
GG
Michael Barrat Brown/ Duncan Davies/Tom Banfield/ Nathan Rosember g
Tony Emerson/ Ray Sheahan Tecnología y Economía
ColinStoneman (eas) . El técnico en la sociedad
Recursos y medio ambiente Langdon Winner
Siegfried Giedion Tecnología autónom a
Murray Bookchin La mecanización toma el mand o Por una sociedad ecológica
MichelBosquet (André Gorz )
William H . Davenport Ecología yLibertad Una sola cultura
M . Kranzberg/W . H. Davenport (eds) .
Tecnología y Cultura
Davidy Ruth Elliott
El control popular de lc tecnologí a
Nigel Cross/David Elliott/Robin Roy Diseñandoelfuturo
DavidElliott/Nigei Cross
iseño,
tecnología y participaciónDavid Morris/Karl Hes s El poder del vecindari o
Arnold Pacey
El laberinto del ingenio
Editorial Gustavo Gil i de México, S .A.
Joseph Schumpeter . Pero en la actualida d Kondratyev está en boga .
El interés por este desconocido econo-mista es tan grande que Walter W . Rostow , historiador económico que ocupó un cargo de alto rango en el gobierno de Johnson, l o cita favorablemente en un nuevo libro ,
Getting from Here to There, America's Fu-ture in the'-World Economy (Ir de aquí allá : el futuro de los Estados Unidos en la eco-nomía mundial) . Jay W . Forrester, profe-sor de administración en el Instituto Tec-nológico de Massachusetts (MIT), entre otros, también lo menciona .
La nueva popularidad de Kondratye v
Grandes
Oleadas
en la Vid a
Económic a
Por Nikolai D . Kondratyev
Introducción de Robert J . Samuelso n
Cortesía de NATIONAL JOURNAL y LLOYDS BANK REVIE W
Los econo :nistas han seguido diversa s sendas en su búsqueda de lo que produj o la tendencia descendente en e l
crecimiento económico mundial de 1973-77. Una de ellas conduce a l a intrigante teoría de N . D . Kondratyev , economista soviético de principios de l
siglo XX quien, como consecuencia de
metódico análisis estadístico . postule* que las economías capitalistas surge* , se deterioran en "grandes oleada e aproximadamente 50 años (más
o
menos en la misma forma progresan y decaen en ciclos de menor duración) . La introducción a este artículo, escrit a por Robert Samuelson, presenta u n resumen de la teoría de Kondratyev e n un contexto actualizado . Va seguida de extractos de los propios escritos de Kondratyev, tomados de una traducción reciente que apareciera en Lloyd sBank Review .
Robert J . Samuelson es el principa l corresponsal económico del Nationa l
Journal,publicación semana l esiadounidense en rápido progreso .
© 1978National Journal
© 1935 por el President and Fellows of HarvardCollege,.
Reproducido con autorización de North-Holland Publishing Company . El artículo original apateció en elArchir fur Soziabri.ssensckaft und Sozialpolitik en1926, y la traducció n
al inglés fue publicada por primera vez en laReviewof
Eeonomic Statisticsen noviembre de 1935 .
Introducció n
Nikolai Dmitriyevich Kondratyev fue u n economista soviético que aparentement e murió en el exilio en Siberia en los años 30 . Como celebridad, nunca alcanzó el nive l social de algunos otros economistas del si-glo XX, como John Maynard Keynes o
Lo extraño de este deslucido r miento es su relativa inocuidad . La n ría de los trabajadores cuenta con em p los aumentos de sueldos y salarios lo : mantenido más o menos a la par c c inflación . En 1977 el ingreso medio d e familia era de 16 .000 dólares, no mu y rior (después Vel ajuste a raíz de la i ción) que el año anterior, pero tam] peor que el alto ingreso de 1973 pues e s 2,6 por ciento menor que éste .
En este estado de cosas, los perju c dos han sido los jóvenes, los no espe c zados y nuestras esperanzas . El dese m entre los jóvenes negros sigue siend o no es sorprendente . Refleja la incapacidad`r tinadamente alto y el estancamiento d ] de la teoría económica convencional para ingresos representa un retroceso en c explicar porqué los setentas son tan inacti-t paración con los sesentas, cuando el vos y propensos a la inflación, cuando lo s
sesentas fueron tan boyantes . Sin cita r razones específicas, Kondratyev creía qu e naturalmente las economías capitalistas si -guen ciclos a largo plazo : primero una s cuantas décadas de prosperidad, luego unas de depresión . En opinión de muchos , en la actualidad experimentamos una de la s depresiones que describiera Kondratyev .
¿Es eso cierto? La pregunta parece cad a vez más aplicable a los Estados Unidos, y a que hasta hace poco éstos desafiaron l a nueva corriente de crecimiento más lento . Al salir de la recesión de 1974-75, la eco-nomía estadounidense se expandió seis po r ciento en 1976 y 4,9 por ciento en 1977 , tasas muy por encima del promedio de 3, 9 alcanzado en 1962-72 . Sin embargo, en l a mayoría de . las principales economías, e l crecimiento alcanzó entre tanto sólo la mi -tad de su promedio en 1977 . La Repúblic a Federal de Alemania creció sólo 2,4 po r ciento (promedio : 4,5 por ciento) y el Reino Unido 0,8 por ciento (promedio : 2,9) .
Pero incluso los Estados Unidos parece n ir cayendo hacia un menor crecimiento . Las crecientes tasas de interés entorpe-cerán el auge de la vivienda, y la mayo r inflación reduce el poder adquisitivo de l consumidor. A su vez, es probable que e l menor crecimiento dé por resultado u n aumento en la tasa de desempleo . Algu-nos proAlgu-nosticadores esperan que la tas a de desempleo, de 5,9 por ciento a media -dos de 1978, alcance 6,5 por ciento par a fines de 1979 .
medio aumentó en un tercio . La situ a , es bastante similar en Europa, dond e trabajadores jóvenes y visitantes (mig r ríos) han soportado igualmente una p desproporcionada de la carga .
Decir que la inflación ha invalida d capacidad de crecimiento de la econ o (y así lo ha hecho) es evadir la preg i crítica de si la inflación surge de las ca n profundas y mal valoradas que nos e l minan hacia una tendencia descendent las que hablara Kondratyev .
Rostow cree lo anterior y sostiene q t rápido crecimiento de los últimos 25 a ha hecho escasear los productos pr i ríos—energía, alimentos y materiale s cos—que aplican presión ascendente a precios . En esta categoría incluye la c taminación (en este caso los producto s sicos escasos son aire y agua pura y Tierra libre de tóxicos) . Rostow tiene f
de labranza y bosques), las menguante s reservas de petróleo, el deterioro de la ca-lidad de los minerales y la limitada capa-cidad del ecosistema para absorber lo s desechos" . Brown cree que la lentitu d del crecimiento no se puede evitar y e s deseable .
Por último, Forrester del MIT imagina una dolencia diferente . Piensa que en lo s últimos 25 años hubo demasiada inversión,) con lo que da a entender que esta fuerza —lo que impulsa el alto crecimiento—y a no estimula las principales economías .
Ninguna de estas teorías parece satisfac toria, en especial la de Forrester . La capa -cidad excesiva existe hoy sólo porque l a inflación nos ha incapacitado para dirigi r nuestras economías hacia su máximo . El tema del agotamiento de recursos es quiz á más plausible y puede explicar parte de l a lentitud, pero el argumento parece exagerado . En les Estados Unidos hay un exce
-dente de granos, la reserva de hulla sigu e siendo extensa y pocos minerales se acer -can rápidamente a su agotamiento .
Lo que distingue a los setentas de lo s sesentas es la falta de confianza en u n futuro estable y seguro. Ante el temor d e una inflación más veloz—y posiblemen-te una represión económica como reac-ción—los hombres de negocios necesita n recibir pronto el dividendo de sus inver-siones, ya que de otra forma no las reali-zan. Menor inversión significa menor cre-cimiento y menor capacidad de crecer .
La inflación no es la única causa de la falta de confianza—también se destacan d e manera notable la dependencia de cierta s existencias de petróleo y un ambiente in-ternacional más contencioso—pero es l a causa principal . Y la razón fundamental d e la inflación continúa siendo la ética social y política de las democracias industriales .
La norma, tan aceptada, de mantener los
salarios a la par con la inflación logra algo más que sostener ésta ; también obliga a lo s gobiernos a dirigir sus economías con pre -caución ante el temor de acelerar la infla-ción debido a la escasez de mano de obra o bienes. La ética emana de la mejor de la s intenciones y es profundamente conserva -dora : procura mantener el statu quo para l a gran mayoría . Pero puede tener las peore s consecuencias . Priva a una minoría impor-tante de los beneficios de la prosperidad , aunque se la apacigua con la previsión so-cial . Y, lo más ominoso, puede corroe r gradualmente las bases de la prosperidad .
Nota del director : Presentamos a conti-nuación extractos, gráficas y cuadros to-mados del trabajo original de Kondratyev , publicado en 1926 . Más tarde fue tradu-cido al inglés y recientemente se public ó una parte en Lloyds Bank Reviewde
octu-brede 1978 .
Números Indice de Precios de Productos Básicos*
(1901-10 igual a 100)
380
60
1780 1790 1800 1810 1820 1830 1840 1850 1860 1870 1880 1890 1900 1910 192 0 'Los datosfrancesesse tomaron delAnnuaire Statistique[Statistique Generase de la France], 1922, pág . 341 ; el número índice h a sido calculado nuevamente sobre una base oro por medio del uso de los tipos de cambio dólar-franco .
En el caso deInglaterraexiste, para 1782-1865, el índice de Jevons ; para 1779-1850, un nuevo número índice, calculado po r Silberling y publicado en laReview of Economic Statstics, V (1923) ; para el período posterior a 1846 tenemos el índice d e Sauerbeck, que actualmente continúa el Statist . Puesto que el índice de Silberling está basado en datos más completos de lo s precios de los distintos productos que el de Jevons, hemos usado el primero para el período 1780-1846 . De 1846 en adelante nos valemos del número índice de Sauerbeck. Ambos índices han sido ligados sobre la base de su relación durante 1846-50, períod o para el que se dispone de ambos ; después-de este procedimiento, hemos cambiado las series a una base nueva, 1901-10 . Para e l período 1801-20 y desde 1914, períodos en los que Inglaterra estaba bajo un patrón papel, los números índice han sid o recalculados sobre un patrón oro .
Para losEstados Unidosusamos las series siguientes que han sido ligadas entre sí : para 1791-1801, H . V. Reelse (Duarte/1y
Publicationsof theAmerican StatisticalAssociation, diciembre de 1917) ; 1801-25, A . H . Hansen(ídem,diciembre de 1915) ; 1825-39, C . H . Juergens(ídem,junio de 1911) ; 1840-90, Falkner(Informe del Comité Financiero del Senado de los Estados Unido s
sobre Preciosa Mayoristas,Salariosy Transporte, 52 Congreso, 2a Sesión, Informe Núm. 1394, Parte 1 [Washington : Oficina Impresora del Gobierno, 3 de marzo de 1893]) ; desde 1890, el índice BLS. Todos los números índice tienen como base 1901-10 . Para el período Greenback (1862-78), han sido calculados nuevamente sobre una base oro . Todos los datos (excepto el índice de Silberling) se han tomado delAnnuaire Statistique,1922 (que se sirve de las fuentes citadas) .
340 300 260 220 180 140 100
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J
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■■■~1~1~11/11=1■
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1011
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■■■
Estados Unidos~~1111■a
■
■■ -
Grandes Oleadas en la Vid a Económic a
Los datos que hasta aquí he presentad o permiten sacar algunas conclusiones . 1) Los movimientos de las series qu e hemos examinado (en Francia, Inglaterra y los Estados Unidos), considerados de fi nes del siglo XVIII a la fecha, muestran ci -clos extensos . Pese a que el tratamient o estadístico-matemático de las series
selec-cionadas es bastante complejo, los ciclo s descubiertos no pueden considerarse com o resultado accidental de los métodos empleados . A tal interpretación se debe ante poner el hecho de que estas grandes olea -das se han presentado aproximadament e con los mismos intervalos en las series má s
importantes que fueron examinadas . 2) En aquellas series que no presentan un a marcada tendencia secular—por ejemplo , los precios—los ciclos extensos aparece n más o menos en el nivel promedio, con
movimientos ondulatorios . Por otro 1 en las series cuyo movimiento muest r cha tendencia, los ciclos aceleran o r
dan la tasa de crecimiento .
3) En las diversas series analizada s puntos críticos de las grandes oleadas rresponden de manera más o menos e ta. Esto se puede apreciar clarament el cuadro adjurfto, que combina los r< tados de la investigación no sólo co r datos antes examinados, sino tambié n otras series .
Cotizaciones de Valores que Devengan Interé s
■~■■ Renta Francesa
■■ ~y~~■~•■
~~~■
j
■ '~nsolidadas Inglesas
■
■■■ ■■■■ ■■■■ ■■1820 1830 1840 1850 1860 1870 1880 1890 1900 1910 192 0
Salarios en Inglaterra
Escala para 1
ATAN
ALmal.
!Trabajadores agrícolas
1IiIIIL ri
._
~ ,
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II Trabajadore s
textiles del algodón
—
~--+~F
1
1
1
i 1 i1
1790 1800 1820 1840 1860 1880 1900 191 0
Comercio Exterior Francé s
+20
+10
0
-1 0
-20
30
+20
+1 0
0
-10
Escalapara II
4
1900
,.,,s,f'
`_:. ..t`Yi.tr:9--r~~.!'.;.a Y t~►:~ __:--c:_-4 rice
191 1
+ 40
Cuadro
Primer ciclo Segundo ciclo Tercer cicl o País y serie Comienzo Comienzo Comienzo Comienzo Comienzo Prcbabl e
del del del del del comienzo ascenso descenso ascenso descenso ascenso de l
descens o Francia
1 . Precios 1873 1896 192 0 2 . Tasa de interés 1816* 1844 1Q72 1894 192 1 3 . Cartera del Banco de Francia 1810* 1851 1873 1902 191 4 4 . Depósitos en los bancos de ahorro 1844 1874 1892 — 5 . Salarios de los mineros de la hulla 1849 1874 1895 — 6 . Importaciones 1848 1880 1896 191 4 7 . Exportaciones 1848 1872 1894 191 4 8 . Comercio exterior total 1848 1872 1896 191 4 9 . Consumo de hulla 1849 1873 1896 191 4
10 . Superficie cultivada de avena 1850 1875 1892 1915 e Inglaterra
1 . Precios 1789 1814 1849 1873 1896 192 0 2 . Tasa de interés 1790 1816 1849 1873 1896 192 0
3 . Salarios de los trabajadore s
agrícolas 1790 1812-17 1844 1875 1889 4 . Salarios de los trabajadores textiles 1810* 1850 1874 1890
5 . Comercio exterior 1810* 1842 1873 1894 191 4 6 . Producción de hulla 1850 1873 1893 191 4 7 . Producción de hierro en bruto 1871 1891 191 4 8 . Producción de plomo 1870 1892 191 4 Estados Unidos
1 . Precios 1790 1814 1849 1866 1896 192 0 2 . Producción de hierro en bruto — 1875-80 1900 192 0 3 . Producción de hulla 1893 1896 191 8 4 . Superficie cultivada de algodón 1874-81 1892-95 191 5 Alemani a
Producción de hulla 1873 1895 181 5 Todo el Mund o
1 . Producción de hierro en bruto 1872 1894 191 4 2. Producción de hulla 1873 1896 1914 -Fechas aproximadas .
El cuadro 1 enumera los máximos y mínimos de acuerdo con los datos originales . El problema del método más exacto para l a determinación de los máximos y mínimos merecerla un análisis especial ; por el momento dejamos la cuestión abierta . Creemos tan sólo que los puntos de flexión indicadosson losmás probables .
Es fácil deducir de este cuadro que ha y una correspondencia muy estrecha en l a escala de tiempo de los movimientos de la s curvas en las series de cada país, a pesa r de los problemas que plantea el tratamien -to de es-tos da-tos . Son muy raras las des-viaciones de la regla general que prevalec e en la secuencia de los ciclos . Nos da la im -presión de que la ausencia de tales excep-ciones es más notable de lo que sería l a presencia de las mismas .
4) Aunque por lo pronto consideramo s imposible establecer exactamente los año s que marcaron los puntos de flexión de lo s grandes ciclos, y aunque el método con e l cual se analizaron los datos permite u n error de cinco a siete años en la determina-ción de los años de dichas flexiones, s e pueden presentar los siguientes límites d e este ciclos como los más probables :
Primera gran oleada
El ascenso duró desde fines de l a década de 1780 o principios d e la de 1790, hasta 1810-17 .
El descenso duró desde 1810-1 7 hasta 1844-51 .
Segunda gran oleada
El ascenso duró desde 1844-5 i hasta 1870-75 .
El descenso duró desde 1870-75 hasta 1890-96 .
Tercera gran oleada
El ascenso duró desde 1890-9 6 hasta 1914-20 .
El descenso empiez a
probablemente en los años 1914-20 .
5) Naturalmente, el hecho de que el mo-vimiento de las series estudiadas describ a grandes ciclos no comprueba aún que tale s ciclos dominen a la vez el movimieato d e todas las demás series . Más tarde habrá que llevar a cabo un estudia con especia l consideración a este punto, para demostra r cuáles comparten el movimiento semejant e a oleadas descrito anteriormente . Como ya
se ha dicho, nuestra investigación se h a extendido también a series en las que no s e evidenciaron tales oleadas . Por otra parte . no es absolutamente esencial que las gran -des oleadas abarquen todas las series . 6) Las grandes oleadas que establecimo s antes y que se relacionan con las series má s importantes en la vida económica, son internacionales ; y la escala de tiempo de es -tos ciclos corresponde bastante bien a lo s países capitalistas europeos . Con base e r los datos que hemos citado, podemos atre -vernos a afirmar que la misma escala d e tiempo es aplicable a los Estados Unidos . Sin embargo, la dinámica en la tendenci a del capitalismo y especialmente la escal a de tiempo de las fluctuaciones en este úl-timo país pueden tener peculiaridades .
Características empírica s
El estudio de series estadísticas que ca-racterizan el movimiento de la economí a capitalista nos condujo a estas conclusio-nes . Desde otro punto de vista, el materia l histórico relacionado con el desarrollo d e
i
la vida económica y social en conjunto con -firma la hipótesis de las grandes oleadas . En este artículo no podemos emprender u n análisis de este material, ni lo haremos . N o obstante, podemos presentar diversas pro -posiciones generales que hemos sacado e n conclusión en lo que se refiere a la existen-cia e importanexisten-cia de las grandes oleadas :
—Las grandes oleadas pertenecenen} realidad al mismo proceso dinámico com-plejo en el cual siguen su curso losciclo s intermedios de la economía capitalista co n sus principales etapas de alza y depresión . Sin embargo, estos ciclos intermedios ga-rantizan una característica inevitable por l a propia existencia de las grandes oleadas . Nuestra investigación demuestra que lo s años de prosperidad son más numeroso s durante el ascenso de las grandes oleadas , en tanto que durante la tendencia descen-dente predomina la depresión .
—Por regla general, mientras dura la re -cesión de las grandes oleadas, la agricul-tura sufre una depresión especialment e marcada y duradera . Esto ocurrió despué s de las guerras napoleónicas ; sucedió nue-vamente desde principios de la década d e 1870 en adelante ; lo mismo puede obser-varse en los años que siguieron a la Guerr a Mundial .
—Durante la recesión de las grande s oleadas se incrementan los descubrimien-tos e invenciones importantes en la técnic a de producción y comunicación, que sin em-jbargo se aplican por lo regularen gran esca-la sólo a principios de esca-la nueva gran alza . —Por regla general, al comienzo de un a gran alza, la producción de oro aumenta y el mercado mundial (de bienes) se expand e debido a la asimilación de países nuevos , en especial los que tienen colonias .
—Las guerras y revoluciones más desas-trosas y extensas tienen lugar por regla ge-neral durante el período de alza de la s grandes oleadas, es decir, durante el pe-ríod o pe-ríodo o de suma tensión en la expansión d e las fuerzas económicas .
Hay que destacar que atribuimos única -mente carácter empírico a estas relacione s recurrentes, y que de ninguna manera sos-tenemos que ellas constituyan la explica-ción de las grandes oleadas .
Naturaleza de las grandes oleada s
¿Es posible afirmar que la existencia d e grandes ciclos en la dinámica de la econo-mía capitalista se confirma basándose e n las aseveraciones anteriores? Los dato s pertinentes que podemos citar abarca n aproximadamente 140 años . El período in-cluye sólo dos ciclos y medio . Aunque e l período comprendido en los datos essufi ciente para decidir el problema de la exis -tencia de grandes oleadas, no basta para permitimos aseverar, sin lugar a dudas , el carácter cíclico de aquéllas . Empero , creemos que los datos disponibles son sufi-cientes para declarar que este carácter cí-clico es muy probable . Llegamos a est a conclusión no sólo gracias a la considera-ción del material real, sino también porqu e las objeciones a la hipótesis de las grande s oleadas cíclicas son muy débiles .
Se ha objetado que las grandes oleada s carecen de la regularidad que los ciclo s comerciales poseen ; pero esto es erróneo . Si se define "regularidad" corno la repeti-ción a intervalos regulares, entonces la s grandes oleadas poseen esta característic a tanto como las intermedias . No existe un a frecuencia estricta en el fenómeno social y económico ; tampoco en las grandes olea-das ni en las intermedias . La duración d e estas últimas fluctúa por lo menos entre 7 y 11 años, es decir, 57 por ciento . La dura-ción de los grandes ciclos fluctúa entre 48 y 60 años, o sea, sólo 25 por ciento .
Si se considera que la regularidad es l a semejanza y simultaneidad de las fluctua-ciones de series diferentes, entonces s e presenta tanto en las oleadas grandes com o en las intermedias . Por último, si se supo-ne que la regularidad consiste en que la s oleadas intermedias son un fenómeno in-ternacional, entonces las grandes oleada s tampoco se diferencian en este aspecto . En consecuencia, no hay menos regulari-dad en las grandes oleadas que en las inter-medias, y si queremos denominar cíclica s a las últimas, seguramente daremos est a caracterización a las primeras .
(Otros críticos) han señalado que la s grandes oleadas—a diferencia de las inter-medias que se originan dentro del sistem a capitalista—están condicionadas por cir-cunstancias y eventos casuales y ajenos a
la economía, tales como : cambios e n técnica ; guerras y revoluciones ; asimi l ción de nuevos países en el mundo econ o mico ; y fluctuaciones en la producción d oro . Estas consideraciones son importa ] tes, pero tampoco son válidas . Su debilid 2 está en el hecho de que invierten las re l ciones casuales y toman la consecuenc por la causa, o ven un accidente en don e en realidád se trata de una ley que gobier r los hechos . (A esto sigue un análisis det ] liado de los argumentos en contra d e teoría de las grandes oleadas . )
Conclusione s
En resumen, nos parece que las objeci r nes al carácter cíclico regular de las gra r des oleadas no son convincentes . En vis t de estas circunstancias, y también consid t rando las razones positivas formuladas a r teriormente, pensamos, basándonos en l o datos disponibles . que la existencia d grandes oleadas de carácter cíclico es m u probable . Al mismo tiempo creemos est a justificados para decir que las grand e oleadas, si éstas existen, son un factor m u importante y esencial del desarrollo ecc nómico, un factor cuyos efectos se pued e encontrar en los principales ámbitos de 1 vida social y económica . Por supuesto qu e aunque se admita la existencia de las gra r des oleadas, no está justificado creer que 1 dinámica de la economía consiste únic a mente en fluctuaciones alrededor de cier t nivel . El curso de la actividad económi c representa sin duda un proceso de desarr c llo, pero obviamente éste sigue su curso n sólo por medio de oleadas intermedias si n también de grandes oleadas . No es posib l analizar aquí todo el problema del desarrc llo económico .
Al aseverar la existencia de las grand e oleadas y negar que surgen de causas ale a tortas, también opinamos que las grand e oleadas provienen de causas inherentes a1 esencia de la economía capitalista . Por s r puesto que esto hace que se cuestione 1 naturaleza de dichas causas . Estamos pi e namente conscientes de la dificultad e ir r portancia de esta pregunta ; pero en el e s quema anterior no tuvimos la intención d formular las bases de una teoría apropia d de las grandes oleadas .