ECUADOR
Debate
CONSEJO EDITORIALJosé Sánchez-Parga, Alberto Acosta, José Laso Ribadeneira, Simón Espinosa, Diego Cornejo Menacho, Manuel Chiriboga, Fredy Rivera, Jaime Borja Torres, Marco Romero.
DIRECTOR
Francisco Rhon Dávila Director Ejecutivo CAAP
EDITOR
Juan Carlos Ribadeneira
ECUADOR DEBATE
Es una publicación periódica del Centro Andino de Acción Popular CAAP, que aparece tres veces al año. La información que se publica es canalizada por los miembros del Consejo Editorial. Las opiniones y comentarios expresados en nuestras páginas son de exclusiva responsabilidad de quien los suscribe y no, necesariamente, de ECUADOR DEBATE.
SUSCRIPCIONES Valor anual, tres números: EXTERIOR: US$. 18 ECUADOR: S/. 21 .000
EJEMPAR SUELTO: EXTERIOR US$. 6 EJEMPLAR SUELTO: ECUADOR S/. 7.000
ECUADOR DEBATE
Apartado Aéreo 17 -15-00173-B Quito, Ecuador
Redacción: Diego Martín de Utreras 733 y Selva Alegre, Quito. Se autoriza la reproducción total y parcial de nuestra
información, siempre y cuando se cite expresamente como fuente a ECUADOR DEBATE.
PORTADA
Magenta Diseño Gráfico
O
caap
ISSN-1 012-1498ECUADOR
DEBATE
Quilo- Ecuador, agosto de 195• 1 «
:0'üTOQA
. . . . ...
c�'i�t�ra '�ci��ai: ¿Quiebrs en
�
¡ 111d�lét5-15
· .... ·.
·: :Coyuntura Política: Mdernización, crsis y comienzo de otro ciclo olítico
/16-20
Connictividad: El conlicto sci-olítico: febrero-mayo 1995121-27
Coyuntura Internacional: Continúa la restructuración geográica de la
economía mundlal/2-41
quipo de Coyunlura "CAAP"
X�MA CTRL<
Lieralismo y Posmodernidad 1 43-51
Nancy choa AntichRevolución Liberal y Noliberalismo/52-60
Alejandro MoreanoEl rgrso de viejos actors en ls nuevs scenaris de la olítica 1 61-77
Patricia de la TorreSobre
aTolerancia 17-90
Felipe Rihadeneira QuevedoTolerancia y Demcracia /91-103
Isidro
11.Cisneros
·.;.:;:;::·.
H>
..�ÓNGs·y�lia������Rl"�l·e�bP���dn�:·oue�yDsab····
119-125
Mnuel
Ciioga•i
r'.j
"¡� �-; ·p �-. . ... . ' . . .�.��l,!::::::::::::¡:::::::,:::::::::::::::::::::::¡¡¡:;¡¡::;::::::::::¡¡¡j:j:¡:¡¡¡::i:::::::::::¡¡¡::::::::::i::::::¡;:¡¡:¡¡::¡¡¡¡:¡¡:¡:::::::::::::::¡::::
¿Qué hay de ls tenitols en la descentralización?/135-154
Roerto
SantanaLa pofundiación de
a
demcacia en Colombia: Obsáculosy
osibilidads/155-172
.
Jaime
ZuluagaNieto
·q�.qA::w9��:::::::::::::::::::::::::::::::::::¡::::::::::':':':':::::::::::::::::::::::,::::::::::¡:::::::::::::::::::
Hstoia de a Revolución Liberal Ecuatoriana, de Enrique Ayala Mora.117-179
ComeniosdeHenmnlna
: � '
Sobre la Toerancia
Felie
Ribadeneira Quevedo
fl.\CSO
-Bibliotca
Este no es un artfculo coherente sobre la tolerancia. Ignoro si esto se debe a u/1 Ca
p
richo O deiciencia del autor, O 'a las COntradiCCÍOIIeS del concep
to ya
ls caracterfstics del esp(ritu de la tolerancia. En todo caso, el lector enconirárá a continución diversas y a veces divergentes relxiones sobre la tolerancia.Y
si el lector no débe esperar coherencia, porque ser( a deraudado, tampoco espere origi nalidqd, que en el mundo hay poca. Todo lo que aquf digo ya ha sido pensado anteriormente, y sólo advierto que a veces citaré lauente
yotras
vecesno.
Etimología
y
aors de la ToleranciaN
o he dido enconrar iiúor mación sobre las, raíces de la tolerancia anterioresl
latín ·�tollere" y "tolerare", que signifi cn a vees quir y combatir, y oras veces soortar y llevar. Curioso, orque precería que lo que se soorta y en ese sentido se tolera, no se combate. Sería la toleancia una palabra con significa dos ontradictorios. Aunque visa bien la. cosa, la tolerancia prece tener dos movimientos, un primero de rechazo, de combate ontra ai
g
o, y un segun9o de' aeptación, admisión, aprobaci{m,p
a ciencia, reseto, erdón, consideración o co�desendenéia u1te ese algo. No es entonces contradictorio elténni;lO
�aque sí se puede ensar la cexistencia de sus dos
sctos.
Pero lo que sí que da es la ambigiledad psíquica del noseguido del
s. a
amhigiiedad e inesta bilidad del s{ y el no ocurriendo a la vez. Una dialéctica no hegeliana, por que no hay ningúntipo
de "aubebung" en una síntesis mayor. Tolerar es con denar y a la vez erdonar.-Ahora, si ese aspecto de la toleran cia puede gustar a paladares cristianos, orque es el fuerte el que tolera
�
débil (y no al re�és), Nietzsche descargaría tdo su desprecio·ulte ese triunfo de las fueas reactivas y el espíritu nihilista. Eso solo para decir que si la tolerrutcia es ambigua en sí misma, también lo es desde el punto de vista de la reacCióna generosidad siempre ha sido bue na y la avaricia mala.
l
coraje bueno y la cobardía mala. Pero la tolerancia a · veces ha. sido buena y a veces mala. Inclusive si vemos las definiciones del dic cionario, notaremos que unas veces la tolerancia nos parecerá buena y otras no. Por ejemplo, "no oponerse a quien tiene .autóridd para elo a cierta cosa" nos parece desasroso; om) cuando un olica tolera los desmanes velúcula res.
o
Qismo .con ''permiúr algo que no se tiene por fcio, _sin aprobado ex presamente": ¿no hemos sentido asco de nosotros mismos cuando or falta de coraje no nos hemos opuesto y más bien hemos tolerado, una acción .que nos ha parecido injusta, malao
cruel? Pero si nos prece valiosa la tolerania entendi a como el "respeto o considerción ha cia s opiniones o prctics e los ems, aunque sean dferentes a s nues trs".
¿Cuándo es buena la tolerncia y cuándo mala?. A ratos parec_e que la bue na tolerancia- es la que tolera opiniones con las que no concordunos, inclusive aquellas que nos parecan aerantes y aominables, mienras que la itala tole rancia es la que olera acciones repro chables, ya que no estntos dispuestos a tolerar el mal.
a
tolerancia buena, la que tolera opilúones, se identifica con la virtud del diálogo y dada la imor tancia del diálogo para la demcracia, sería la virtud demcrática or excelen cia.Pero de nuevo, la cosa no es n fá cil. Pues tdos estaríamos de .acuerdo en que no se dee tolerr un cimen· o
Tea Central 79
·acto ilfcito y que el haerlo no demues tra tolerancia sino más bien complici dad.
a
tolerancia de un crimen es su prolongación.a
dificultad esá en el hecho que no nos hemos puestode
acuerdo en lo que consituye n cimen. Por ejemplo, existen ersonas para -las que la homosexualidad es criminal, n acto conra natura, una ofensl a dios (un Dios y una interpretación bblia bastnte chueos. ero ese s oro tema), y en onsecuencia, mienrs unos pid�n más castigos, oros piden tolerancia.l
crimen no puede ser tole rado1 ero ¿qué es un crimen?Tolerancia, Indifeencia y Pescu
ción
A esar de que vemos como a lo ancho y largo del mwtdo Occidental (no se diga en sitios como en Algeia y el resto del m�mdo· islámico) hay brotes f undrunentali stas -neof ascistas -naciona listas que pueden ser todo menos tole rantes, parecería que la tolerutcia
ga
terreno. Tanto, que hasta ls Naciones Unidas prelruna a195
año de la tole rancia, y or lo generl la osa iene que ser bastante inocua para que ls Na ciones U 1údas bagan una declraciónl
resecto.múfes-0 cuador eate
taciones igualmente válidas de religio
sidad o falta de ella. Aunque esto no
implia mayor tolerancia, orque donde
hay indiferencia esta ya no tiene senti
do. Para la indiferencia no solo es que
no hay el rechao y el desacuerdo, sino
que no hay la diferencia en sf. Para la
indiferencia no hay la diferencia que es
lo que finalmente niega y afim1a la tole
rancia.
Sin embargo, la tolerancia gana te
reno. Los paganos o los ateos siempre
han sido, en virtud de sus propias creen
cias, más tolerantes de la fe y las prácti
s
ajenas. aunque no ncesariamente
indiferentes. Pero ahora inclusive
1os que
se llaman a sí mismos católicos o cris
inos loman la cosa bastante deorti
vamente, como cosa de domingo y nin
guno estaría dispuesto a las maravillas
de otras és, cuando los herejes eran
pasados or el fuego de la inquisición
no para castigarlos sino para salvarlos,
pues dejarlos errndo en el error impli
caba condenrlos a maldición etena en
la vida futura. Quemar un hereje el la
estaca era hacerle un favor y un bien,
pues signiicaba salvarle de los fuegos
mayores del infino .. Ahora hsta el
Papa
alevantado la bandera del ecu
menismo, aunque mnteniendo a la vez
ciertas cosas obscuras sobre la esencia
del primado.
Y
a
nPapa que se le cu
iese volver a salir a quemar herejes
tendrían que mararle en camisa de
fuera, como a un lo.
Parecería entonces que la tolerancia
existe entre la indiferencia or un lado
y la ersecución, represión o supresión
or el otro.
Pacial
y
breve historia de In Tol
ancia
El debate sobre la tolerancia curre
durante siglos en tomo a la religión.
T.S. Eliot habría dicho que
"el cristia no no quiere ser tolerado",y con esto
no habría aludido
ldeseo sadomaso
quisla del mártir'; sino
1
deseo de ser
más de ló qüe peütía la tolerante con
descendencia coil .lá qlie los romanos
habrían a �ecés tratado a sus inferiores.
l
cristiano de Eliot habría querido
amor y reseto. Habría querido igual
dad ..
Pero la torta se dio la vuelta, y el
cristianismo se volvió la religión hege
mónica,
y
hacia la edad media trdía, la
tolerancia ed repudiada or casi tdos
los cristíános.
&n
varios los argumen
tos a favor
de
la represión:
a)
ás herejías disgustan a Dios, un
bios que finalmente puede castigar no
solo
lhereje sino a tda la comunidad.
b)
a
herejía es una forma de ree
lión en contra de la autoridad y la ley
(los stados eran cristianos), es decir
que la herejía era un crimen, y como
l
no día ser tolerada.
e)
Como la autoridad de la Iglesia es
fundamental para el bienestar scial y
para la existencia misma de la scie
dad civil, atentar contra ella es atentar
contra el rey y contra las obligaciones
que sus súditos tienen pra con él.
d)
a
herejía abre el camino de la
anarquía.
En el mundo anglosajón se dice que fue cke .quien en su "Epístola de To lerantia" de 188, pimero argumentó sistemátiéamente a favor de ella. Si bien sus argumentos fueron revolucionarios para su éca, hoy día nos parecerían muy o tolerantes. Por ejemplo, una de las c>sas que según cke una scie dad no dee tolerar es la negación de la existencia de ios. Pero or otro lado una sciedad, según cke, tamco dee tolerar aquellas actividades de per sonas dispuestas en tdo momento á to marse el gobieno,· y tomar osesión de los bienes y dineros de sus conciudada nos. Parecería que nosotros coincidiéra mos que aquello no puede tolerarse.
Con el cambio de los tiemos la Igle sia también fue cainbiando. Así, la Igle sia católica comenzó l distinguir entre la tolerancia dogmática teológica, la tÓ lcrancia civil práctica y la· tolerancia pública olítica. n relación a esta últi ma, se trataba de aumentar la tolerancia hacia las comunidades católicas en paí ses mayoritariamente protestantes, te niendo cuidado de no
r
demasiado camo de acción a las minorías protes tantes en países católicos.n relación a
la tolerancia civil práctica, se trataba de distinguir entre el eror y quien ye rra. Si bien el error es siempre repro chabley
nunca admisible. también es cierto que quien yerra es también un hombre, y comol
no dee ser erse guido; ero en relación a la tolerancia dogmática teológica, la Iglesia siguió manteniendo que ella es "i•úalible y que su enseñan1a era'la·verdad con certeza .tbsoluta y on absolútismo cierto. PorTea Central '
8 1
tanto, tolerar cualquier opinión contra ria sería tolerar la falsedad, mientras que la obligación categória de la mente a cional es defender la verdad y negr la falsedad.
l giro seguía siendo "¡muerte
a la herejía"!, aunque quizás los herejes odían vivir un co más tranquilos. 'Tole:ancia, Intolerancia
y
A-toleran
cia
Aparentemente, mientras más "im erialista" sea l concepto de la verdad, más viva será la necesidad de la tole rancia y más difícil su realiación.
Y
viceversa, mientras más abierto y me� nos excluyente sea el concepto de la ver� dad, menor será la necesidad de la tole rancia. n n mundo donde libremente . se admitieran como igualmente legítimas tods las >sibles verdades, la tolé rancia oó habría llegado a un máximo, sino or el contrario, al punto de su de saparición. sto es así or ser la tole rancia una virtud sucia, un mal bien.
o
que se tolera no se escoge libremente, y el tolerar a alguien no implia ni rese to, ni amor, y ni siquiera dio. Recono cer la falsedad del otro y luego tolerarla es cosa muy distinta a reconcer su ver dad. Tolerár implica una relación asi métrica, en' la que el fuerte decide dejr pasar, siempre evocando el límite pasa- . . do ei cual el tolerado habría ido dema"siado lejos, y evando
mbién enton
ces el fantasma de la intolerancia.82
cadoreate
fuertes de espíritu, si nada nos haría temblar, entonces la tolerancia no ten dría sentido. se quitar y oner simultá neo que es la tolerancia no sería osible ni amáramos la vida y el mundo a
l
extremo que no dríamos ni querría mos quitar (tollere) nada. No tendría mos que toleramos a nosotros mismos (y cada cual sae cuánto se tolera),tú
habría que tolerar l prójimo, orque su� diferencias no necesirían justifica ción alguna, sus falsedades serían para emear otras verdades más, _y el mun do no sería un valle de lágrimas, sino a tragedia y una alegría. se mundo, parafraseando el famoso título, estarían más allá de la tolerncia y la intoleran Cia.El giro en el concepto de la ver
dad
Esero que en lo anteior se haya visto la imortancia del concepto de la verdad para la tolerancia. Por eso esti mo necesario intentar delinear un giro que dio en Occidente el concepto
e
ver dad algún momento del siglo pasado. Se rata de un giro que facilita la tole rancia y quien sae, la vuelve uno
menos necesaria. Aquí me aoyo en "A Phil9sophy of History", de Agues Heller (gran parte de su obra a sido tra ducida l español, aunque desconozco sisa
d
e 193,loa
sid
o), aunque bá sicamente el núsmo cuento ha sido on tado durante los úlimos cien años or muchos oros autores. Quizás el prime ro en conarlo fue Nietsche, quien un día creyó haer ensado lgo que nadiehabía pensado durante más de dos mil a1os. Se trataba de la ontología
áia
de una nueva yl
vez extremadamente antigua figura del ser. Para efctos de la tolerancia, y dentro de lo que alano a entender, me parece que los siguientes son los puntos f unnentales de a pre sentación esquemática e incompleta del tema.Lo cotidiano
y
lo no cotidiano
Primero un comentario antipático: en medios periodísticos locales, la co! diruúdad parece haerse convertido, no sé desde cuándo, en una de esas bande ritas que agitan quienes tienen necesi dad de agitar bnderitas. Me prece que se habla de la cotidianidad con mucha solemnidad. Y s( es cosa de sorprender se que aparezca hasta en la sopa. Tam bién parece que se le eleva a las alturas de lo sagrado y se la opone mniquea mente a no se qué monstruo. -Pero lo que sí es evidente es que se habla de la cotidiuudad sin ningún control o rigor oneptual. No se nota la paradoja que el oncepto mismo de la cotidianidad es cosa basnte oco coidiana, osa que COlÚUttde bastante
l
agitar de las ban deritas. Además el concepto parece ha erse reificado. Se ha vuelto esado y por tnto, como concepto, inútil. Nadie parece caer en cuenta que algún teórico algún día en lgunape,
en esfuero de esclrecimiento, inventó se oncep to o ersonaje filosófico con espíritu deortivo, omo bailando, como ensa yando, ero no es más que Dexei
mento,i-ci6n. Sin embargo se habla de la coti dianidad como si fuese a cosa que
evidentemente ronda or
h{,
omo 1mauo, n
olíio,
I burro y quien sae,asta omo un unioio. Finalmente
y
quizás esto sea lo único imortnte, ha
blar
de la otidianidad mee
cursi y, sin saer más de gramátia, también me atrevo a dcir queo
excto. Pre feible y más exacto (orque el oncep to e reiere a cietos tios de activida des diarias antes que a su calidad de cuir diaiamente) hablar de lo coti diano y mejor aún de la vida cotidiana y no de la cotidianidad, que no es ningu na eldad;o
cierto es que en ninguna parte me he topado con la cotidianidad, no he tenido el gusto, aunque sé que Agnes Heller tiene un libro sobre la vida coti dina. se.public6 originalmente en hún garo en1970, se llama "Everyday üfe", y o me sorprendería que haya sido node los primeros en tratar el tema. No lo he leído, ero Heller. años más tarde, . vuelve al oncepo cuando preunta or la verdad, que
�
precisamente a lo que ímos antes de aquel antipático des vío.Heller distingue entre la vida coti diana y las vidas no-cotidianas, y expli-.
a que algo es real en la vida cotidiana
si
tdo el mundo puede exerimentrlo, reacionar ante ello y manipularlo, ysi
el resultado de las acciones deende de
agentes
humanos (y no de agentes suprasesibles
ometafísios). a.realid
e
cualquier evento se vuelve sosecho�a en ténninos de la
via
otidiana (puee
serrl,
ero ya no en ténpinos de laTea ental 3
vida cotidiana) el momento que se ha bla de milagros y cosas or el esilo, e� deir el momento que se susende las exectativas comunes propias de la rea lidad cotidiana.
a
Cristiandad, dice He ller, condena como herejes a quienes cuentan cuentos ilagrosos sobresÍ
mismos,mienrs
que la mdeidad los condena al manicomio. Una de las sas menos toleradas, or lo visto, es el desafío a la realidad cotidiana. Y es que no hay diferencia más marcada, no hay alteridad más inaccesible, ajena, extran jera y alienante y or tdo eso deson certante y desesperante, que la de los verdaderamente lcos, aquellos que li teralmente
viven en oto mundo.
s
realidad s de la vida otidiana.entonces, son aquellas que tdos pue den exeimentar, o dicho de otro mdo. que deenden de la osibilidad de la ex-. eriencia (en sentido kantiano)ex-. A la vida
cotidiana erten�;en el rabajo y la a ción. Por eso Hellcr dice que es la rea lidad fundamental, más una realidad que no da sino que recie verdad. o
qu
e
ella quiete decir con giros o ex traños es que la vida cotidiana no iene ningún sentido por sí sola sin la(s)otra(s) relidd( es) de la vida no cotidina (mi tos. leyendas, arte. ciencia, filosofía, re ligión, etc). Algún sentido tendrá nues tro diario despertar. Bajo algún símolo se desarrollará nuestro diario quehacer.Un
hecho inólito
va-M cador eate
)oraciones, o las imágenes de su propio gruo y tradición. Y normalmente tam bién, cuentos divergentes, creencias al temativas y costumbres ajenas son re chados -o también dirírunos que no se toleran- or falsos, equivcados, �Jos,. ele. Se suone finalmente que tdo el mundo puede distinguir entre lo propio y lo ajeno, entre lo verdadero y lo faJso, entre lo bueno y lo malo.
He aquí la diferencia insólita. Cierta gente en particular y en cierta etapa de su historia, los antiguos atenienses, de cidieron que no odíru1 aceptar las o sas así l cul venían dándose. Y co menaron a discutir entre ellos y decir que no esto sino aquello es lo verdade
o, lo bueno, o lo ello. Problema.a-.
ron su mundo, o lo intelectuaJizaron, or así decirlo.
Ts. ls ·commúdades que no h�1
sido . griegas or inspiración han sido estrictrunente cerradas, comunidades en las que la autmidad y la In han sido incuestionables, y para las que su mun do es el
ú1úo
con sentido, núentras que los otros son inferiores, .erversos, mJos, o infieles. Pensemos en los fun dmentalismos islámicos, or ejemplo. Pero no así los griegos. Por eso se puede· argumentar que el gemten de la tolerancia es giego, pues el interés, y más, la admisión de lo jeno es el otro lado de la medalla del cuesionamiento de los usos, nonnas instituciones, etc., de la propia sciedad.Por eso Hannl1 Arendt decía que la imp�cialidad entra al mundo con los griegos. Se ha hecho notar por ejemplo
que la figura cenral de la llíada es el troyuto Héctor y no el griego Aquiles, siendo pco común que los cuentos y creencias de los perdedores sean n o más válidos que los de los gnadores.
Y
se ha propuesto por ejemplo una inter pretación de Antígona, según la cal la tragedia no favorecería la ley divina so bre la humruta; 1Ú trunoco oondría irreconciliablemente la una a la otra, sino q!Je alertaría sobre las "palabras grandes" y e� "orgullo excesivo", tanto de Creon· como de Antígona. Precisa mente, la catástrofe se origina orque ambos insisten en sus propias razones, sin escuchar las del otro. Con su de nuncia de la falla de razonabilidad, o trunbién diríamos tolerancia, Sófcles fonnulría en Antígona la máxima fundamental de lt olíica demcrática.
Ahora, curutdp como en Grecia co mienza a discutirse sobre lo que es ver dadero y falso, pronto surge la pregunta de lo que hace verdadera a la verdad, es decir sobre el concepto mismo de la verd�d.
¿Qué es la justicia, y qué es la. ver dad? Esa discusión comeJlfOn los griegos y en esa discusión todavía nos hallrunos; así es que los griegos fueron inventando la demcracia, y con ella, la filosofía.
La
verdad de los grigos
pln-tado la pregunta or la verdad. a· filo sofía es. wta ralidad no cotidina emi nente y originalmente griega.
Sin embargo, según Heller, en Gre cia tdavía no se habría distinguido cla ramente entre el concepto de la verdad y el contenido de los juicios verdaderos, o usando el vcabulario de Heidegger, entre la ontología y la óntica de la ver dad.
Y
así es como, a pesar de todo, los griegos no se hicieron mayor problema del asunto, y la. verdad se conceptualió como etena, sin cantbio tú movin}ien� to, absoluta, wúversal, necesaria, única y mútaria.e
ahí los principios lógicos de no contradicción, tercio excluidó, e identidad. De allí también la definición famosa de la verdad:ventas est adae
quatio ei et intellectus.
e al1í �n bién la asignación de rangos y el �pns lante reordenrunicnto de los "discursos" (or ejemplo, se dice que la historia es superiorJ
mito, que las ciencias mo dernas son superiores a la física lristo télica, que la filosofía es superior a las ciencias sCialcs, etc,).e
ahí, finalmeJ) te, !a idea de que la verdad obliga o comele. (Ignoremos por IQ pronto la falta de precisión histórica y la falta de claridad sobre el·t�todo <te iiJh:rconexión de estas caracterísicas de lo que ha sido la verdad en Occidente).. Sucede sin embargo que esa oon eeción de la verdad duró en Occiden te durante más de dos
mil
ru1os. Varia ron los ersonajes filosóficos que son los conceptos, huoia�
y -venidas, da das de vuelta, derechos y reveses. ne gaiones, lo de rriba pasó a bajo, y vi ceversa, ero la imagen ontológica deTema Central 85
· la verdad fue ·siel�pre la inisma. Siem
pre todo giró alededor de·un solo ente, alrededor del cual giraba tdo lo demás. s fácil ver como el mismo concepto de la verdad opera en el bien platónico, el Dios medieval, el sujeto caitcsiruto, etc.
Coincidimos con Comelius Casto riadis: "muchs de las dicultades del pensamie11to político modeno provienen de la persistente influencia dominante de lailosoia teológica
(así
llamaCs
toriadis al 'concepto clsico de verdad en Occidente). El postulado clave se gún el cual hay un solo orden total, ra cional, y signicante en el mundo, junto ;on la implicación necesaria que hay un orden }l{mano vinculado al orden del mundo -lo que podríamosmr
la ontología unitaria- ha pagado aa
ilosofía
poít
ica.desde Platón pasando
por el liberalismo moderno y el marxis mo. a ontología unitaria, bajo cual quier disraz.está
esencialmente vincu lado a la heteronomía".La
heterono mía se opone a la autonomía, es decir a la posibilidad de crear las propias leyes, es decir a la libertad.Y
no es muy difí cil ver como lo que Castoriadis lluna ontología unitaria, o Heidegger llama metafísica, no es precisamente lo más conducen le a la tolerancia .El
posmodernismo
Sospecho que posmodemidad
(o
6 caor
eatenada. Unos quiere•• que
(�iga na
cosa,y o'os quieren que diga oi'a. Como las herencias, es motivo de pleito a ver quien se queda con ella.
Y
para colmo es un ismo, y los ismos tienen el mismo iste destino que los ríos de desierto, ríos que alguna vez fueron agua y vida y ahora son solo auce seco, nombre mueto. Sin embargo creo que "osmo deismo" nos es útil para designr la érdida de credibilidad de .la ontología iia.Ahora ciertas almas, llaméníosles ·cistianas, ercien esto como una ver• dadera calamidad. Sienten que el mun
o
e vaca de significados, que tdo se vuelve banal, que ya nadie se compro mete con a, y lloran la muete de lasGrandes
ass
or ls que valía laa
jugarse la vida.
os
que gustan del ingls e quejn y dicn que tdo se vuel ve "light".
Pero Nietche ya advertía, "la ca
lmid de muchos es el juego
el
bro mista".Y
s que hay otros quen
la bienvenida a la osmdidad. Sien ten como alivio. Sienten qu� hay como respirr en paz.Y
sienten que se abren mejores osibilidades pra la lietad.Ahora, el osmdeismo o�� fin de la ontología uniria, que de a u
ora
mnea ha sido la que
dne sigl'os
ha proveído de signifiados a nuestras vi das, no es solo un in, sino también un comieno. Pero no voy a traar aquí los rasgos fundamentales de ese omienzo, y voy más bien a eserar que algunas de sus conscuencias aparezan en lo que sigue.La Tolerancia hoy
Históricamente, la tolerancia era
lerancia religiosa. Pero la osa a cam biado. Sin duda el tiunfo de las revolu ciones "lierales", la separaión de la Iglesia y el stado,
iw
quel
proble ma de la tolerancia religiosa vaya er diendo vigencia, or lo menos en gran des áreas de Occidente. Cierto que hay casionales brotes de intolerancia reli giosa, or ejemplo cuando manadas de fieles protestan en los cines con''a eH culas que no han visto pero que imagi nan ofensivas a la fe. Cierto también que el mero hecho que ya casi no exis tan Jos instrumentos legales de la .intolerancia religiosa, no signiica que la
coacción scial en temas rdigiosos no sobreviva.
Y
es asimismo cierto que en muchos siios; y en el ctiador entre ellos, la Iglesia rata de recuerar para si el creiente m1mero de almas "erdi das", e intenta reinsertarse en las insti tuciones y presupuestos estatales.No óbstante, la tolerancia religiosa a perdido vigencia. O tal vez sea más correcto afirmar que la crciente diso lución de las sciedades radicionales, el crecimiento de las ciudades, los dra máticos ambios tecnológicos y eon micos, el relajmiento de )s costum bres y en general Jo que se ercie como cambios velces y profundos n
han cambiado el sentido o
l
espacio para la tolerancia.a
tolerancia ya no se restringe a lo religioso. Por eso Savater or ejemplo,l intrducir lo que el Hama el "esca broso" tema de la tolerancia,lo hae con la máxima amplitud osible, y la define como "convivir con costumbres y com portamientos que uno desaprueba".
A continución he tratado de reco ger, de nuevo muy esquemáiamente (los puntos que siguen no son más que ayudas para la discusión, aunque evi dentemente cultan ciertas obvias con� tinuidades y ciertas difíciles preguntas), los asectos más imortantes de lo que sería hoy la práctica de la tolerancia:
a) Tolerancia y Et ica.- No tolerar a las otras ersonas es no saer convivir con ellos.
Y
eso es parte del arte de la ética. Ni quiero ni pudo desencadenar largas discusiones sobre la étia para llegar a entender cómo la tolerancia pue de ser uno de sus comonentes. funda mentales. Además puede que no haya necesidad, pues segúnl
viejo y sabio ant tdos saemos lo que significa comortarse decentemente, y or tanto tdos saemos que patear o simplemen te discriminar a un negro o a un extran jero •. solo por negros o exranjeros, es.simple y llutamente indecente.
Pero tunco se puede olvidar que no es lo mismo tolerar or ejemplo a los homosexuales, que no tener que to lerarlos orque su diferente preferencia (venga de dÓnde venga) no nos ofende
i
a nosoros, menos aún a un Dios queTea Central 87
or divinamente sensato la mariconada le dee tener sin el menor cuidado.
b) Tolerancia y Humaniad.-Noso tros tendemos a suscribimos al relati vismo cultural extremo. s de hecho la opinión prevalecente en los stados U1údos y en EUropa. Esa dctrina sos tiene que en cualquier momento cexis ten diversas culturas, ada cual con sus propios valores, opiniones, visions del mundo, y costumbres. Cada cual, inclu sive la nuestra, vive bajo un conjunto diferente de prejuicios, y no existe or tanto ningún patrón o medida común bajo el cual se las pueda compar.
8
caor eatecultural extremo (que en una osición osiivista, que como tal toma los· he ch)s y los convierte ·en ideles) queda falsificado, en tanto en cuanto si exis ten normas comunes bajo las cuáles se pueden .comparar' diversas culturas, no en su totalidad. ero si en lo que atuie
a esas normas.
Entonces, desde el punto de vista de la humanidad, lo que imorta no es la "tribu" a la que ertenezcamos or la casualidad del destino, sino el individuo y unos derechos humanos múversales (or eso se hace mal uso de los dere chos humanos eháto qüe se pierde de ,.
vista que quienes los tienen son los in dividuos y no la "ribu", y pretender sal
vr a una de ellas como
l
bajo la bandera de los ·derechos humanos, puede ser válido ero conceptualmente erra do). Por eso el racismo, el nacionalis mo, el regionalismo y las otras formas de la intolerancia, or más sciológica mente explicables que sean, se oonen
a la práctica humanista. O dicho de otra
manera, el humanismo promueve la to
lerancia
y
la toleru1cia.promueve el humanismo.
e)
Tolerancia y Democrcia1.- a
tolerancia puede ser una práctia erso nal, una ética que según hemos visto no deja de ser an1bigua. Pero tmbién cree mos que la tolerancia dee ser parte esencial de las instituciones olíticas. Creemos que no solo dee ser una op ción individual, sino que dee ser· parte integral de las instituciones bajo las cua les escogemos convivir. Son varios los puntos d� intersección entre tolerancia
y ·olítica,. ero me parece imortante resaltar dos que van tal vez al corazón mismo de la demcracia.
a
demcracia, cuando es además liberal (decimos ahora tolerante) y no simple domiliio de la tnayoría, reconce derechoshumanos,garantíasconstitucio
nales, libertad de prensa
y
creencia, liertad de tránsito, derecho al prceso legal establecido, etc. En una demcra cia la mayoría; por más mayoría que sea, no puede arrollar al individuo. So bra aclarar que no se trata solo de que tales principios aparezcan en los cdi
gos leales, sé trata sobretodo que esa
letra a veces muerta sea viva institu ción. Las sciedades, mientras más pro fundamente demcráicas, más radical mente abiertas a la alteridad y la plura lidad que aquellos principios tratan de recoger, prescrvár y promover. Ya vi mos cómo desde su griega instauración,
esta vez en las palabras de Savater, "la
comunidad democrática es la formada por individuos capaces de desarraigar se de lds iínposiciones de/ lugar de ori gen, de. la tradici6ti, de la sangre y ele var a convenci6tl reformable lo que ayer fue rutina sagrada". Naturalmente, no se trata de quemar tdas las navés, sino de optar libremente, lo que lógicamente incluye la posibilidad de la opción de los más tradicional y antiguo.
d) Tolerancia y Democracia
1
/.Más que argumentos a la mano, tengo la simple sospecha y la vaga intuición
que
Já
libertad de expresión es el prinCiCon el proósito de enmarcar y orientar quella simple sosecha y vaga intuición, a continación cito a Come lius Castori.adis sobre el concepto de la opinión en la demcracia griega:
"a ilosofa. tal cual /os griegos la crearon y la practicaron. es posible solo porque 110 hay un orden completo en el
mundo. Si o hubiera, no habría ningu
na ilosofa, sino solo un único y ilial
sistema de conocimiento.
Y
si el munouese puro cos, no habría ningu11a po sibilidad de pensamie11to. Esta visión del muno condiciona la creación de la po lítica. Si el mundo humano uese com pletamente ordenado, ya sea externa mente o a través de su operación es ontánea, si ls lyes humans uesen
dadas por Dios o por la naturaleza ma terial o por la naturaleza de la socie dad o por las leyes de la historia, eit tonces ZO habría ningtÍn espacio para el pensamie11to político, y ningún cam po para la acción poltica, y ningún sen tido en preguntar cual es la ley apro piada, o que es la justicia. Pero a ms de esto, si los seres humanos no pudie sen crear algún orden para sf postulan do leyes, entonces de nuevo no habrfa la posibilidad de la accióll política ins titucümalizadora. Si un conocimiento competo y cierto del dominio humano uese posible, la política terminaría in
mediatamente, y la democracia sería tan imposible como absurda: la democra cia implica que todos los ciudadanos tienen la posibilidad e alcanzar una. opinión correcta y que ninguno posee un conocilnie�tlo de
s
cosas políticas.".Tea Central 89
Esa es si se quiere la condición on tológica de la demcracia.
e hí
la definición de lo que es una opinión ("doxa"), que se diferencia del conci miento ("episteme") en tanto en cuanto este es universal y necesario, inal. No es que la opinión sea "subjetiva", rú tamoco que la estupidez, la vilea, y la ign.orancia dejen de existir, sino sim plemente que ni hay ni pueden haer opiniones finales aplicables en tdo momento y en todo lugar. No las hay sobre el "cosmos" (según han enseñado con posmodcmidad y Feycraend) y tan1pco sobre las cosas humanas.a libertad de expresión es el reco ncimiento de que ni hay ni puede ha ber una sola Verdad a la que tdos nos deemos y que a tdos obliga (aunque puede haber una sola verdad para mi o para
i).
Indudablemente la liertad de expresión -oder decir lo que uno quiera en público sin temer represalias de rúngún tipo por parte del Estado es un derecho fundamental de tda de mcracia.La
liertad de expresión es la tolerancia necesnria sin la cual la demo cracia no puede sobrevivir.Pero la libertad de expresión no es Jo mismo que. el reseto
a
la opinión ajena. as estupideces seguirán siendo muyO
respetables.o
que se respe-, la es la persona y sus derechos civilesrespe-,expre-' caor eae
sión? ¿ee en otras palabras tolerarse la intolerncia? Según Savater, or ejemplo, no deben tolerarse comorta mientos que vayan directamente en contra de los· principios legales de la demcracia.
Sin embargo, el etúque modemo de la liertad de expresión en la de mcracia ha perdido de vista (y cuando
no lo 'ha hecho se· ha topado con n
problela aparentemente insoluble) un asecto clave de la conceción griega, que colca a la liertad de opinión mu
cho más allá
"
la problemática de latolerancia.
o
que digo se confinna en la traducción del griego "parresía". Según
Savater, parresía quiere decir ·�hablar
ranco
y
sin ·cortapisas", cosa que él identifica con la liertad de expresión.·
Pero en contraste, veatnos lo que 'dice storiadis:
"a iguadad e los ciudaanos s
por supuesto igualdad en relación a·la ly, pero -es esencialmente mucho ms que eso. No es la concesión de iguales "derechos!' psivos, sino
Id
activapar-21
· -. ;·tcipación en los súnos públicos.
sa
participaCión lio se abandona a la suer te, pero se promueve aclivame1ite a tra vés de reglas formales y el "ethos" general de la "polis ". De acuero
a a
ley ateniense, un ciudadano que o se decide por uno de los lados mientrs
· hay coilictos civiles en la ciudad, pier
de sus· derechos políticos... Toos los ciuddanos tienen derecho a hablar; sus votos tienen el msmo peso, y tienen
a
obligación moral de decir o que pien san (parresía)".
Pero con esa defi1úción de "pare sía" ya estmnos más allá de la toleran cta.
Conclusión
Me parece que una relexión sobre la tolerancia lleva necesariamente a 'la paradoja de que la única posible con clusión es que no hay conclusión osi ble; Iii or el lado de la tolérancia, ·ni
pór el lado de la reflexión. o núsmo es
deCir que la única conclusión osible es que cada cual dcbe·sacar la suya.
,, • . i
DEBATE
AGRARIO
::···: .. :·.-. :·:" .... ;-.:;::.: :. · .. ::-::::::· :: · • . ...·: ·
.. :·:·.: .. , .::.:::;.;-:, ... :::_:::;-.,. ·.:: :·. ,;::,:.... ·
:.<=-:-:.·. ANAUSIS Y ALTERNATIVASEn ete núero:
a inovación en ls
cnloías·
crditicias, Jav.r Alvarado. Merads de derchs d·e agila, MigdSar, el roentl. Politicas de ayo al agro en el Guo Andio, Waller Rm{re. a
Cárdes. Migración. de retomo y d�mización, Aruro Cávez., a agroindustria láctea ·ameana
y ls _camis tcnológicS, Maree/o Posda. a indutria azu¡arera exicana, Jorge Cudlét.
Relacioóes laorales rurales: una bibliografía coentda, Jam_ Urrula.
SUSCRIPCION: Pr cuatro núers: Perú S/.0. tiéria US$ 38.· Noteaérica y ua US0.