GUIA PARA LA FORMACIÓN DE NORMAS EN NIÑOS

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UNIVERSIDAD SANTO TOMÁS Archivo : C: /Víctor/veceve/Psicolog/Fichas/Guía para la Formación de Normas en Niños ESCUELA DE PSICOLOGÍA

GUIA PARA LA FORMACIÓN DE NORMAS EN NIÑOS1 EDUCAR ASERTIVAMENTE

En la formación de normas a los niños los padres deberán tener presente lo siguiente:

1. Hacer valer sus derechos como padres y a la vez respetar los derechos de sus hijos.

2. Lograr que los hijos consigan entender el mensaje que los padres quieren transmitir, ya sea en lo referente a normas u otros aspectos de la convivencia.

3. Tomar decisiones respecto a lo que hay que hacer frente a los hijos y llevarlas a cabo sin cambios de posición que debiliten su jerarquía de autoridad.

En consecuencia deberán en todo momento evitar:

1. Actitudes inseguras: donde no se logra el respeto por sus derechos como padres y los derechos de los hijos y donde valen más los derechos de los demás.

2. Actitudes agresivas: donde se imponen los derechos sin tomar en cuenta los derechos de los demás.

Entre ambos extremos esta la respuesta adecuada que se debe adoptar como padres, es decir:

Lograr hacer valer eficazmente sus derechos, teniendo en cuenta los derechos de sus hijos. Ser capaces de decir lo que piensan y saber decir que no (ACTITUD ASERTIVA)

Como requisito previo para educar asertivamente es recomendable insistir con la siguiente frase (u otra similar):

“Te quiero mucho como para dejar que te portes así. Tu problema de comportamiento debe terminar y estoy dispuesto a hacer lo necesario para que te des cuenta de que hablo en serio”.

1 Adaptado por Víctor Cabrera Vistoso de: Lyford – Pike Alexander. “Ternura y Firmeza con los Hijos”. Editorial

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CONDICIONES PARA EDUCAR ESERTIVAMENTE

Para educar asertivamente a los hijos se deben desarrollar las siguientes capacidades:

1. Hablar claro

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QUÉ ES LO QUE NO DEBE HACERSE

Hay dos maneras o tipos de respuestas que son ineficaces para lograr la formación de normas en los hijos:

1. Respuestas Inseguras:

Es decir, no establecer claramente a los hijos lo que se espera de ellos y, si lo hacen, no estar preparados o dispuestos a respaldar sus palabras con hechos. Dicho de otra forma, no transmiten en forma precisa, fácilmente comprensible y firme lo que se espera de ellos.

Ejemplos:

Afirmación inefectiva:

Madre: “te pedí que ordenaras tu pieza y aún no lo haces”.

El niño sigue sin cumplir el pedido de su madre ante lo cual ésta repite frustrada: “No me haces caso”.

Las afirmaciones en forma de pregunta, no sólo no transmiten claramente lo que se espera de los hijos, sino que además manifiestan falta de convicción, debilidad o inseguridad por parte de quien las hace. Supone además que los hijos no son conscientes de su mal comportamiento, lo cual es un error.

Preguntas:

Muchas veces los padres cansados y desconcertados, agravan el carácter inasertivo de su respuesta:

“¿Por qué te portas mal conmigo?” o “¿Por qué no me haces caso?”

El pedido paterno no funciona porque raramente el hijo puede o quiere explicarle el motivo de su comportamiento impropio, o la razón por la cual no le hace caso.

La mayoría de los padres piensa que si pueden determinar la causa de la conducta improcedente de sus hijos, recibiendo de ellos una explicación lo estarán induciendo a reconocer sus errores y dejar de cometerlos. Sin embargo, los niños no saben o no pueden explicar por qué se están comportando de determinada manera.

Otro ejemplo: Niño (al salir de su casa hacia la de un amigo vecino, sin terminar las tareas del colegio) : “Hasta luego mamá”.

Madre (exasperada): “Cuántas veces tengo que decirte que termines los deberes?

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Padre (enojado): “¿Te das cuenta lo que cuesta un vidrio nuevo?”

Ruegos:

Madre: “Anda a acostarte” Hijo: “No tengo sueño”

Madre: “Es tarde y yo estoy cansada. Por favor, te vas a acostar”. Hijo: “..pero no estoy cansado”

Madre: “pero yo sí. Por favor anda a dormir”

Cuando los padres ruegan, le están pidiendo a sus hijos que les tengan compasión. Esto no suele ser razón suficiente para que deje de comportarse en forma impropia, porque no comprenden la magnitud del cansancio de un adulto, más bien le transmite una imagen paterna de fragilidad y debilidad que induce a la desobediencia.

Ignorar la desobediencia:

Madre: “Cecilia, dejaste mojado el piso del baño. Anda a secarlo” Cecilia recostada en un sillón leyendo una revista: “Si mamá, ya voy”

Madre (varios minutos después): “¡Cecilia, te dije que dejaras la revista y fueras a secar el baño!”

Cecilia: “¡Ya voy, ya voy, déjame terminar de leer!”

Pasa más tiempo y Cecilia sigue en el sofá leyendo. La madre la ve desde la cocina, pero, vencida, hace como que no se da cuanta de la desobediencia y sigue con su trabajo

Dar una orden sin verificar que se cumpla, es como decirle al niño: “tengo que darte esta orden..., pero si no me haces caso, no te preocupes porque no te pasará nada”. Proceder así es minar la educación desde sus cimientos.

2. Respuestas Hostiles o Agresivas:

Las formas verbales que disminuyen a los hijos, transmiten una hostilidad o agresión por parte de los padres, que representan una mezcla equivocada de autoritarismo y exasperación. Actitudes como esta pueden llevar inicialmente a la sumisión y luego a la rebeldía.

Ejemplos de:

Formas para disminuir a los hijos:

“Me vuelves loca” “Me enfermas” “Eres un desastre”

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Amenazas de contenido:

“Ya vas a ver”

“Me las vas a pagar todas juntas” “Si sigues portándote mal te voy a...”

“Si vuelves a pegarle a tu hermano te voy a...”

Cuanto más se grita a los hijos, los padres más transmiten la pérdida de control y debilidad, haciendo que su mensaje carezca de autoridad. Los niños con su capacidad intuitiva captan el descontrol. Esto los anima a ponerse en una lucha de poderes que obstaculiza el normal proceso educativo.

Normalmente la agresión física puede ser una explosión paterna no meditada, con un efecto negativo sobre la educación de los niños, que los hacen sentirse rechazados.

Penitencias excesivas:

Frecuentemente a los padres se les pasa la mano al castigar a sus hijos. Cuando se dan cuenta de que la penitencia es excesivamente severa, muchas veces tienden a dar marcha atrás, lo cual también le da al niño un mensaje de debilidad e inconsistencia paterna.

La penitencia consiste siempre en quitarle al niño algo que le duela perder o imponerle hacer algo que lo contraría. La penitencia pensada de antemano y con tranquilidad por los padres y de volumen acorde a la conducta impropia que se busca corregir, generalmente es útil. Pero muchas veces es un desahogo en un momento de enojo o frustración, en vez de un correctivo meditado y bien planificado.

Ejemplo:

Martín de 12 años tenía orden de volver a la casa a las 8 de la noche, pero llegó a la casa de su amigo a las 11 horas. Su padre enfurecido le gritó que era “un vago desconsiderado” y que, excepto para ir al colegio, no saldría de la casa durante un mes.

A la semana la madre le levantó el castigo y le comentó a una amiga: “¡ No lo aguantaba más dentro de la casa, todo el tiempo molestando y diciendo que estaba aburrido y que no sabía qué hacer! . Su padre tampoco podía más.”

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Castigos Físicos:

Indican que un padre no puede lograr el comportamiento adecuado del hijo o que no es capaz de mantenerse firme en la demarcación de límites.

Es importante aclarar que un castigo bien dado, que fue preavisado como eventual castigo a una falta de comportamiento y que no responde a la explosión descontrolada de un padre sino a un calculado esfuerzo correctivo, suele ser altamente eficaz.

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QUÉ ES LO QUE DEBE HACERSE

Para que la Educación Asertiva tenga éxito, es necesario aplicar sus técnicas permanentemente sin interrupciones o debilidades. Si la primera etapa del sistema, basta para mejorar aceptablemente la conducta de los niños, no es necesario recurrir a las otras etapas más severas.

1. Hablar Claro:

Implica la aplicación de cuatro técnicas de comunicación:

 Adecuado lenguaje asertivo

 Mensajes sin palabras

 Manejo de las discusiones

1.1. Adecuado lenguaje asertivo:

La idea es ser directo con lo que queremos que el niño haga:

Ejemplos:

“Quiero que ordenes tu dormitorio EN ESTE MISMO MOMENTO

“Tienes EXACTAMENTE CINCO MINUTOS para ordenar el baño antes de venir a la mesa”

“¡Deja de molestar a tu hermano AHORA!”

La idea entonces es evitar frases imprecisas como “se bueno” o “pórtate como un niño de tu edad”. Con esto no se transmite un mensaje claro, calmo y firme.

Padre (con calma y firmeza al hijo que le argumenta que tiene ganas de seguir jugando): “Te entiendo que quieras seguir jugando, pero ya es la hora de comer y quiero que guardes esos juguetes en su lugar INMEDIATAMENTE”.

1.2. Mensajes sin palabras:

Si cuando el padre le ordena a su hijo que arregle su pieza, “¡YA MISMO!”, lo hace gritando y con enojo, le mostrará un descontrol autoritario que torna negativo el resultado de su mensaje.

En consecuencia, para lograr un mejor resultado y que las palabras adecuadas tengan mayor fuerza de comunicación se debe observar lo siguiente:

No pida algo ni de una orden gritando

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Transmita su tranquilidad al dar una orden o instrucción, lo cual le comunicará al niño que usted controla la situación.

Siempre hable a sus hijos mirándolos a los ojos.

Utilice gestos no intimidatorios, por ejemplo, con sus manos, para dar mayor énfasis y fuerza a sus palabras.

En muchos casos, la mano de un padre sobre el hombro de un niño tendrá más peso y significado que las palabras. La calma, el cariño y la firmeza que le transmite el contacto físico lo predispone a comprender y a aceptar los mensajes del padre o de la madre.

1.3. Manejo las discusiones:

Cuando los hijos en vez de obedecer una orden de los padres responden con diferentes tipos de argumentos que intentan plantear una discusión, se deben utilizar las siguientes técnicas:

 Disco rayado

 Banco de niebla

 Interrogación negativa

 Extinción

Disco rayado:

Ejemplo de lo que no se debe hacer:

Madre: “Ricardo, por favor, ¿puedes recoger tus juguetes?. Están tirados por toda la pieza”.

Ricardo: “¿Por qué tengo siempre que juntarlos yo?, mi hermano nunca los junta”

Madre: “Tu siempre dejas las cosas tiradas: el no”

Ricardo (enojándose): “¡Siempre te la agarras conmigo!”

Madre (molesta): “Eso no es verdad”

Ricardo: “Estas siendo injusta”

Madre: “Estas equivocado, no soy injusta”

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Ejemplo de lo que se debe hacer:

Madre: Ricardo, por favor, ¿puedes recoger tus juguetes? (argumentando lo que usted quiere). Están tirados por toda la pieza”

Ricardo: “Por qué siempre tengo que juntarlos yo?, mi hermano nunca los junta”

Madre (con voz tranquila): “Ese no es el tema. Yo quiero que tú levantes los juguetes” (Repetición disco rayado)

Recomendaciones para el uso del “disco rayado” cuando los hijos discuten:

 Determinar claramente qué es lo que quiere que su hijo haga. Por ejemplo: “yo quiero que levantes los juguetes”

 Continúe repitiendo lo que usted quiere cuando su hijo le discuta. No responda a ninguno de sus argumentos.

 Si después de usar el “disco rayado” en medida razonable su hijo todavía no hace lo que usted quiere, debe estar dispuesto a apoyar sus palabras con acciones

Ejemplo de estas recomendaciones:

Madre (mirándolo a los ojos y con una mano sobre el hombro): “Raúl, vas a dejar de molestar a tu hermano” (ha establecido específicamente lo qué es lo que quiere)

Raúl: “No es culpa mía, el me molesto primero”.

Madre (con firmeza): “Ese no es el punto. Tu vas a dejar de molestar a tu hermano” (disco rayado)

Raúl: “¿por qué siempre me quieren embromar nada más a mi?”

Madre (calmadamente): “Raúl, tu vas a dejar de molestar a tu hermano (disco rayado). Si no dejas de molestarlo, estarás castigado hasta la hora de acostarte”

Raúl: “¿Por qué te las agarras conmigo?”

Madre (calmadamente): Raúl, si vuelves a molestar a tu hermano estarás castigado hasta la hora de acostarte (disco rayado)

Técnica del banco de niebla:

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Ejemplo de esta técnica:

Ricardo: “¡Eres mala!”.

Madre (calmadamente): “puede ser que a ti te parezca que soy mala” (banco de niebla)

Ricardo: “Siempre me rezongas a mí”

Madre: “Puede ser que tu creas que siempre te rezongo a ti” (banco de niebla)

Esta técnica, combinada con el “disco rayado”, favorece, por un lado, no reaccionar a la crítica del hijo y a evitar ser desviado del objetivo. Por otro, lograr que responda a la orden.

Ejemplo que combina ambas técnicas:

Madre: “Recoge tus juguetes”

Ricardo: “Eres una mala. Siempre tengo que juntarlos yo”.

Madre (con calma): “Puede ser que tu creas que soy mala (banco de niebla), pero recoge tus juguetes” (disco rayado)

Ricardo: “Siempre me embroman a mí”

Madre (con calma): “Puede ser que tú creas que siempre te embromo a ti (banco de niebla), pero recoge tus juguetes” (disco rayado).

Técnica de interrogación negativa:

Una respuesta hostil de un hijo esconde, a veces con agresividad, la verdadera razón de su descontento. La técnica de interrogación negativa lo va conduciendo gradualmente hasta llegar al motivo real de la respuesta agresiva inicial.

Ejemplo:

Es el cumpleaños de María. Su madre le esta organizando la fiesta, sin embargo, María muestra una actitud de crítica negativa. El diálogo se desarrolla de la siguiente forma:

María: “La torta esta espantosa”

Madre: “¿Qué es lo que tiene la torta de espantosa?” (interrogación negativa)

María: “Que quedó fea”

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María: “Que mis compañeros se van a reír” (se llega al punto que verdaderamente afecta a la niña)

Madre: “Por qué se van a reír?”

María: “Siempre se burlan de mí y no quieren jugar conmigo”

Madre: “¿Y solo se burlan de ti?”

María: “Si”

Madre: “Pero a veces se deben burlas también de otras niñas, ¿no?”

María: “Sí, a veces sí”

Madre: “¿Y no te parece que lo hacen para hacerte enojar y divertirse un rato a tu costa?

María: “Sí, yo me enojo y dejo de jugar con ellas”

Madre: “¿Y qué podrías hacer para no enojarte y seguir jugando?

María: “No hacerles caso”

Madre: “Muy bien, ésa es precisamente la forma en que evitarás que se rían de ti”.

Técnica de extinción:

Cuando no se responde ante un reclamo inadecuado de los hijos, habrá inicialmente una explosión de llanto para captar la atención y forjar una respuesta favorable. Luego ésta se irá extinguiendo poco a poco. Es imprescindible tener fortaleza para no ceder.

2. Respaldar las palabras con hechos:

Implica la aplicación de cuatro técnicas de comunicación:

 Acciones disciplinarias

 Cuando los hijos ponen a prueba a sus padres

 Reforzarlos positivamente

2.1. Acciones disciplinarias:

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Ejemplo:

Madre: “Pedro, no es hora de jugar al fútbol, es hora de levantar la mesa”

Pedro: “Mamá, déjame jugar”

Madre: “Pedro, ya sabes la regla: no hay fútbol si antes no levantas la mesa”

Utilice la medida disciplinaria cada vez que su hijo elija comportarse inadecuadamente. La constancia es esencial para demostrarles a los niños que usted respalda las palabras con hechos en todos los casos en que se hace necesario.

Ninguna medida funcionará a menos que sus hijos sepan con claridad y certeza que ante cada conducta impropia se producirá siempre una consecuencia.

Para que un comportamiento inadecuado se modifique es importante estar siempre calmos. Perder la compostura es reducir la eficacia de toda acción educativa paterna.

Ejemplo:

Hijo (enojado): “¡No quiero escucharte!”

Madre (de manera calmada y firme): “Te dije que no puedo permitir que me hables así. Has elegido quedarte en tu pieza hasta que resuelvas hablarme de buena manera. ¡Te vas a tu cuarto ahora mismo.

Nunca suspenda una medida disciplinaria. Si la medida no funciona cámbiela por otra, pero nunca deje sin efecto la medida disciplinaria. Si lo hace su hijo nunca creerá que usted habla en serio.

Una vez que su hijo ha recibido la medida disciplinaria que el mismo ha elegido, el asunto queda terminado.

No acumule rencor o resentimiento recordándole, en ocasiones posteriores, su mal rendimiento anterior. En vez de ello manifiéstele su confianza en la capacidad del niño para mejorar la conducta de ahora en adelante.

2.2. Cuando los hijos ponen a prueba a sus padres:

A la hora de aplicar medidas disciplinarias los niños siempre tendrán la tendencia a poner a prueba a sus padres para comprobar si hablan en serio, de modo que será recomendable una observación constante a su cumplimiento.

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de la sanción se diluirá. Los padres que ceden cuando son puestos a prueba por sus hijos, les están enseñando la siguiente lección inasertiva: SI TE ENOJAS O PROTESTAS LO SUFICIENTE, TE SALDRÁS CON LA TUYA:

Ejemplo:

Padre (observando cómo su hijo, al que ha llevado al parque, golpea por segunda vez a otro niño): “Rafael, te dije que si volvías a pegarle te irías para casa, así es que ¡marchando!”

Hijo (rompe a llorar de inmediato): “Papá, perdóname no lo volveré a hacer, pero déjame quedarme”.

Padre (calmadamente): “Rafael, entiendo que te quieras quedar, pero le volviste a pegar, así es que te vas para la casa” (disco rayado)

Hijo (sigue llorando): “Pero quiero quedarme aquí.

Padre (lo toma firmemente de un brazo y lo empieza a llevar). Rafael, entiendo que te afecte, pero volviste a hacer lo que no debías, así es que te vas para la casa” (disco rayado)

Hijo (con llanto histérico se tira al pasto): “¡No me voy!”

Padre (levanta firmemente al hijo): “Rafael, vamos para la casa aunque te tenga que arrastrar!”

Cuando los hijos lo ponen a prueba, hágales saber que usted esta resuelto a mantenerse firme. “Te vas a tu pieza”, “No te muevas de ahí” o “no me importa cuanto llores” son formas asertivas de dar una orden.

Frente a los argumentos o desplantes que utilizan para ponerlo a prueba manténgase calmo, hable en forma enfática y decidida, marcando bien sus palabras. Si siguen discutiendo utilice el disco rayado, banco de niebla u otras técnicas ya revisadas.

Prueba “a mi qué me importa”

Los niños utilizan esta manipulación de la siguiente manera: usted le dice cómo debe comportarse y cuál será la penitencia si no lo hace, ante lo cual, en vez de enojarse, llorar o argumentar su hijo le contesta: “Y a mi que me importa”.

Los niños del “a mi no me importa..” no requieren una respuesta tipo “disco rayado “ sino que necesitan que usted actúe de acuerdo al siguiente ejemplo:

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Hija: “Y qué..” “a mi que me importa”

Madre: “Es tu elección, si no te importa, entonces no habrá televisión”

Hija: “pero esta noche darán un programa que me gusta”

Madre: “Pero tu dijiste que no te importa. De todas maneras es tu elección. Si quieres ver el programa, primero termina tus deberes.

A veces recurrirá al “y a mi que me importa...” ante la amenaza de una penitencia impracticable. Prevenga esta situación evitando anunciarle un castigo que no podrá imponerle, ya que usted queda en blanco y se debilita su autoridad.

NUNCA ANUNCIE UN CASTIGO QUE NO PODRÁ CUMPLIRSE

Finalmente, otra recomendación, no repita muchas veces la misma penitencia que cada vez surtirá menos efecto. Cuando una penitencia se repite y sigue sin producir el efecto correctivo buscado, es preferible imponer otra más severa.

2.3. Reforzarlos positivamente:

Un premio elegido por los padres sin someterse a la extorsión o presiones del niño constituye una respuesta con reforzadores positivos. Su respuesta puede consistir en aquello que los niños deseen. Pregúntese qué le gustaría al niño ganarse como premio. Este premio debe ser entregado de inmediato al constatar una conducta adecuada. No obstante, es correcto como premio una salida al parque que se concrete el fin de semana.

Es importante considerar que se debe reforzar constantemente a los hijos cuando tienen un comportamiento apropiado. Elogiarlos, privilegiarlos o premiarlos sólo una o dos veces no producirá los buenos resultados que se espera.

RESUMEN DE ESTE PUNTO:

Como resumen de la necesidad de respaldar las palabras con hechos se deben tener presentes los siguientes puntos:

 Los padres son los que deben determinar límites equilibrados pero firmes cuando se trata de disciplinar a los hijos y cuándo corresponde elogiarlos o premiarlos.

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 Decida una medida disciplinaria eficaz.

 Ponga sobre el niño la responsabilidad de enfrentar las consecuencias de sus acciones: Si haces tal cosa, serás castigado con tal medida.

 Sea consecuente. Cada vez que el niño se comporta en forma inapropiada, lleve adelante la consecuencia programada por usted, sin dar marcha atrás, siempre que esté seguro de que esta haciendo lo correcto.

 Disculpe y olvide : Luego de que el niño se ha disciplinado se acabó el tema.

 Para los niños pequeños es muy importante el contacto corporal. Utilícelo tanto para aplicar una sanción (lo toma suave pero firmemente de los hombros), como cuando refuerza positivamente ), por ejemplo, abrazando, acariciando, etc.

 Programe el refuerzo positivo. Cuando el niño lo escucha y cumple, recurra al elogio, el privilegio o el premio en un volumen adecuado al buen comportamiento de su hijo.

3. Establecer las Reglas del Juego:

Al establecer con los hijos las reglas del juego para sus conductas, tanto dentro de la casa como fuera de ella, se les está planteando el germen de la responsabilidad propia, intransferible de sus actos.

Al llegar el momento de poner su plan de acción, el primer paso es reunirse con sus hijos y poner claramente sobre la mesa lo que usted quiere y las consecuencias que tendrán si no cumplen.

Exija a su hijo un cambio de conducta y transmítale el siguiente mensaje: “De ninguna manera permitiré que tengas tales o cuales conductas en tales y cuales situaciones. (Especifique siempre la conducta que quiere mejorar para que el niño sepa con precisión lo que se espera de el). Te quiero demasiado como para tolerar que hagas cosas que no corresponden y que te perjudican a ti y a la familia”.

Lineamientos para una reunión sobre establecimiento de las reglas del juego:

 Para aumentar la probabilidad de que el hijo lo escuche, reúnase con el en un momento de tranquilidad para ambos.

 La reunión debe ser solo entre los padres y el niño.

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 Establezca las consecuencias que tendrán para el niño un mal comportamiento, pero no discuta con él los premios que obtendrá por su buen comportamiento.

 Establezca claramente que es elección de su hijo lo que sucederá.

 Explíquele cómo hará el seguimiento de sus instrucciones aunque usted no este presente.

 Escriba o coloque su plan de Educación Asertiva en un lugar visible, de modo que el niño y usted tengan un recordatorio de tales medidas. Deberá escribir de esta manera:

“Juan deberá acostarse a las 9 de la noche, apagar la luz y dormir” “Sofía obedecerá inmediatamente: Si elige no obedecer:....”

“La primera vez escribiré su nombre en la pizarra como advertencia” “La segunda vez la mandare a su pieza por diez minutos”

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RESUMEN DE LO QUE DEBE HACERSE

Para educar asertivamente se deben desarrollar las siguientes capacidades:

Hablar claro

Lenguaje asertivo “quiero que ordenes tu pieza ahora mismo”

Poner limites de tiempo: Ahora, en cinco minutos, inmediatamente, ahora ya!, etc.

Mensajes sin palabras  No pida algo ni de una orden gritando

 Hable siempre en tono firme, pero calmo

 Transmita se tranquilidad al dar una orden o instrucción, lo cual le comunicará al niño que Ud. Controla la situación

 Siempre hable a los hijos mirándolos a los ojos.

 No utilice gestos intimidatorios, por ejemplo levantando las manos.

Manejo de las discusiones Utilice:

 Disco rayado

 Banco de niebla

 Interrogación negativa

Respaldar las normas con hechos

Acciones disciplinarias La constancia es esencial para demostrarles a los hijos que Ud. respalda las palabras con hechos.

Cuando los hijos ponen a

prueba a los padres La constancia es esencial para demostrarles a loshijos que Ud. Respalda las palabras con hechos.

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RESUMEN DE LO QUE NO DEBE HACERSE

Los padres deben decidir qué hacer frente a los hijos y llevar a cabo las acciones sin claudicar. En consecuencia deberán evitar:

Respuestas inseguras:

Afirmaciones inefectivas: “Te pedí que ordenaras tu pieza y aún no lo haces” Preguntas : ¿Por qué te portas tan mal conmigo? . El hijo nunca

responderá a esta pregunta

Ruegos: “....por favor te vas a acostar o no..” Ignorar la desobediencia

Respuestas hostiles y agresivas:

Formas de disminuir a los hijos: “me vuelves loca” “me enfermas” “eres un desastre” Amenazas de contenido: “ya vas a ver”

“me las vas a pagar todas juntas” “si sigues portándote mal te voy a...”

Penitencias excesivas: Debe ser algo que moleste al niño o algo que le duela perder.

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PAUTAS DE MANEJO ADICIONALES

1. Descubrir qué produce el problema de conducta: Cuál es la razón del por qué los papás no pueden poner normas?. Qué hay detrás de esto?. Cómo logramos que los padres entiendan pautas de manejo?.

Es importante explicar a los padres que poner normas es importante porque los niños requieren contención y seguridad (rayado de cancha). De no hacerlo se impide el normal desarrollo del niño.

Una frase indicada para que los padres reflexionen es “Cuando a mis papás me los meta en el bolsillo, cómo les voy a pedir ayuda cuando tenga un problema?

2. Los papás deberán revisar qué reglas tienen. Para la imposición de reglas debemos empezar de apoco. Tal vez una o dos reglas, no mas.

3. Una vez que se decidan las reglas tendremos que definir los castigos:

3.1. Los castigos deberán ser breves (en ningún caso prolongados en el tiempo) 3.2. Es posible preguntarles a los hijos qué castigos podrían ser

4. Es importante mantener una consistencia del castigo, no claudicar. En caso de que los papás no estén todo el día, entonces los castigos empiezan cuando los padres llegan. También deben ser consecuentes, es decir, siempre deberemos cumplirlos tal cual se han planificado.

5. Cuando comienzan a aplicarse castigos empezaremos a observar una “curva de extinción”, es decir:

Aquí parte la pataleta

Aquí aumenta la pataleta en espera de que los padres respondan o se cansen.

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LABOR DEL TERAPEUTA:

6. Deberemos ayudar a formular las primeras normas, en conjunto con los padres.

7. En ningún caso deberemos acordar las normas de común acuerdo con los niños (salvo que queramos fomentar el desarrollo moral de ellos). En caso contrario no debemos ponernos en el mismo lugar de ellos.

8. No justificar las conductas del niño como actos encaminados a “llamar la atención”. Debemos ser muy conductuales en este punto, sin importar la consideración de otras variables.

9. Hacer un contrato conductual con los padres. Pactar uno o dos normas dependiendo de los padres.

10. Definir premios y castigos que los padres puedan cumplir.

11. Pedir a los padres que le informen a los niños que “de ahora en adelante vamos a poner REGLAS”. Cuando hablemos de premios o castigos podrán negociar con los hijos (sólo en este punto).

12. El control debe ser cada 15 días. Mientras tanto seguimos trabajando en terapia con el niño.

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