~
Revista
Mensual
de
Ciencias,
Letras
y
Bellas
Artes
~*•*
PUBLICADA POR LA UNIVERSIDAD DE CONCEPCIÓN
UMArvlO!
Enrique Molina G.: Aipasar por la Serena D Carlos Préndez Saldías: Versos de la Montaña 0 Carlos KellerR.: ElCapitalismo Moderno O Marcelle Auclair: Solitude. en fíiver O•Rá-j
binsonHermánsen: Elconceptodejusticiasocial D Emilio Bau-mann: La última Pascua de San Pablo D Alberto Edwards:
LaSociologíadeOswaldSplenger O Lautaro Yankas: Eslabo nes □ Jaime de MagalhaesLima: EgadeQueirqzyel Re
nacimiento de la-Lengua Portuguesa D Juan de Armaza: Los Joles. Las Tunas. El Zorzal □ Hombres,' ideas
y libros: Carlos Keller R.: LaPolítica. Santa Juana u E. SuárezCalimano: Samartfane.Mna Viril Q Gui
llermo de Torre: Precedentesyjustifícalivosteóricosde Huidobro. Nuevosintentos vindicativosdel creacionismo Q
Libros recibidos
□'OQnQPDDÜ
I
Universidad
de
Concepción.
Chile
Precio:
$
5.00
•>
Atenea
Revista publicada por la Universidad de Concepción
COMISIÓN
DIRECTORA:Enrique Molina. Samuel Zenteno A., Luis D. Cruz Ocampo, Salvador Gálvez y Abraham Valenzuela C.
(Secretario).
Eduardo Barrios, Representante General en SantiagoEditor y Agente General: CARLOS JORGE NASCIMENTÓ
AÑO II
Julio
31 de 1925Núm.
5Enrique Molina
Al
pasar por
La Serena
Sj'BM
NTRE las pocas ciudades dealguna importancia
quehay
Ih==H en Chile,figura
La Serena, aureolada de un nimbo de idealidad, de ensueño, dereliquia
colonial. Hace pensar in el. encanto de laspetrificaciones
de las edades muertas.458
Á
fe-n-eaembargo,
en La Serenapasó
toda su vidatranquila
don Benjamín
Vicuña Solar,padre
del señor Vicuña Cifuentes, recién nombrado, e ilustrado cultor de la poesía; ahí vive actualmente elpoeta
señor FernandoBinvignat,
y hasta hace poco era ve cino delpueblo
el doctor RamónClares,
intelectual devigoroso
temperamento.
La Serena es ciudad de
viejos
ydistinguidos abolengos,
de noble culturasemi-patriarcal
y de tradiciones. Lossiglos
le han ido formando, como diría Azorín, un ambiente de señorío y de reposo. Recuerdo haber conocido en mi niñez al autor de unas «Tradiciones serenenses» y de «La Crónica de La Serena». Se llamaba don ManuelConcha, quien
sepresenta
en mi memoriapreferentemente
con el clásico indumento de invierno que en tonces llevaban a diario no pocos señores, la capaespañola
y el sombrero depelo.
El señor Concha usabaanteojos
oscuros y sedejaba
bigote
y pera, con lo que se le daba un fácil pa recido a don Francisco de Quevedo. La Crónica no me inte resó, lo que nopuede
tomarse deninguna
manera como unjuicio
respecto
de su libro. Era casi natural que a mis años mepareciera
algo
pesado.
En cambio, leí congusto
las Tradi ciones, colección deleyendas
o cuentos, que en verdad tantopodían
haber tenido como teatro La Serena ocualquier
otrolugar.
Con ser La Serena una de las ciudades más
antiguas
de Chile, no atesoraningún
restoarquitectónico
o artístico del tiem po de laconquista
o de la colonia. En una de las calles cen trales se conserva unavieja
casa de unpiso
sin estiloalguno,
pero la anchapuerta
de calle ostenta un coronamiento depie
dra labrada en que se lee «1820». Esto es todo. No es mu cho para una ciudad que data de 1544.pero én todo caso era un monumento y único en su
género
én Chile. Y vino un alcalde, un alcaldebárbaro,
que lo hizo de rribar.
¿Por
qué?
¿Por
qué? Porque
en suconcepto
estorbaba el tráfico.¡Y qué tráfico,
Dios mío! El de unos cuantos burros conarguenas
que traen melones, brevas y otras frutas de laPampa,
barrio queempieza
en los aledaños meridionales delpueblo,
barrio dechácaras,
quintas
ypequeños
fundos. Losse renenses han sidoculpables
de no haber derrocado al alcalde antes de quecometiera el atentado. Lincharlodespués,
que bien lo merecía, habría sido una crueldad que nada hubiera reme diado.Después
de pasar más de veinte años sin verla, divisaba a La Serena cariñosamente en el campo de mis recuerdos como entre brumas, vagos y esfumados los detalles, como una ciudadquerida,
hospitalaria
y sonriente,adormecida
en una sombra misteriosa. En esta forma de evocarla habíaalgo
de la percep ción real que se tiene de ella alcontemplarla
desde elvapor cuando se va a entrar a la bahía de
Coquimbo.
Desde a bor do se domina toda la bahía como unespejo
ovalado al que forman las crestas de las olas del lado oriental un blanco mar co deplata
repujada.
Los cerros de la costa se alzan distantes. Son cerros negruzcos, altos y de cumbres redondeadas. Entre ellos y el mar se extiende unaamplia
llanada que desciende suavemente hacia las aguas. En laparte
alta del llanohay
fun dosagrícolas
de ciertaimportancia,
tierrasalgo
resecadas, se dientas de lluvias, y en laparte
baja
vegas y chácaras dedica das al cultivo de hortalizas. Al pasar más tarde al lado de elJas en el tren,pudimos
observar el cuidado con que lospequeños
propietarios
preparan la tierra, la han hecho másproductiva
y han creado una bellafaja
de verdura donde antes había terre nospantanosos.
Así handisputado
el suelo a las dunas de laplaya.
Como a una
legua
del mar hacia el lado oriental, reclinada en los cerros, se levanta LaSerena,
formando un vasto cacerío sobre el que se destacan las torres esbeltas de sus ¡numerables460 Afenea
iglesias,
levemente envuelto todo en untransparente
cendal de nieblasgrises
azulinas.Tras veinte y tantos minutos en tren,
llegamos.
Afuera de la estación para trasladarnos al hotel nohay
autos. Por lo demás,aparte
dealgunos
depropiedad
particular
y de un autobús de hotel, no se encuentran en la ciudad. Buen número de victoriasse ofrecen a los
viajeros.
Soncarruajes
de asientosempingoro
tados, de medio toldo, deperfil
triangular, desvencijados
y de telas raídas y rotas. No cabe exagerar lo malo delpavimento.
Es de la llamadapiedra
de huevillo. Las victorias avanzan dan do tumbos de unapiedra
a otra y con unestrépito
espantoso
que hace temer se vayan a desarmar en el instante menospen sado. Los
pasajeros
se venzangoloteados
sincompasión
y no les vale cambiar deposturas
parapoder
tenersetranquilos.
El ilustrado y entusiastaprofesor
del Liceo señor Demetrio Salas, mezcla deapóstol
y de Robinson Crusoe, me haasegurado
que ese
zangoloteo
es muy saludable para curar el reumatismo y otros males. Sin dudahay
mucho de verdad en la broma del señor Salas; pero en caso de quereraplicar
esteprocedimiento
curativo bastaría con mantener unalarga
avenidaempedrada.
A las demás calles, sobre todo a la de mayor tráfico, habríaque dotarlas de un
pavimento
adecuado, decente. Sin ésto nohay
pueblo
civilizado en nuestros días.La Serena no tiene un buen hotel. El que
figura
como el primero de todos carece, no
digo
deelegancia
o delujo,
sino de cierto confort elemental. Porejemplo,
no es cosa fácil darse un baño en él. Es verdad que, por otraparte,
susprecios
son bastante moderados.Salimos a recorrer la ciudad. La confrontación de los re cuerdos con la realidad se torna penosa. Casi todos los edificios
Las murallas de adobes a media altura, los huecos de las
puertas
y ventanas cerradas con tablones, sirven para señalar la línea de los edificios. Todo
deja
unaimpresión
terrosa, achatada, dealgo
que se derrumba. Unido esto a lasequía
del ambiente parece que fuera como unaanticipación
apocalíptica
de la sentencia bíblica de quepolvo
somos y enpolvo
nos hemos de convertir.¿Y
elantiguo
mercado? Lo recuerdoalegre,
espacioso,
ani mado. Elamplio
patio rectangular
de la entrada estaba rodeado depuestos
de carne, relucientes y bien surtidos. En un extremo delpatio
lapila
de aguajuguetona
era un encanto. Más allá el extensopabellón
de las fruterías bulliciosas y tentadoras,repletas
de melones, sandías, manzanas, duraznos, papayas,chirimoyas,
pepinos,
nueces ehigos.
Ni el terremoto ni los incendios han concluido con el mercado.¡Ah!
no. Ha sidoabandonado;
todos suspuestos
estándesocupados.
Ahí se ve en medio de la ciudad, al parecer intacto y solo. Por sus cuatropuertas
abiertas a distintascalles, sepuede
entrar y salir; se lepuede
cruzar en diferentes sentidos. No se encuentra a nadie, no se encuentra nada. Los pasos del visitante resuenan én lasparedes
y losojos
se hunden en lapoquedad
negruzca de laspiezas
vacías.¡Oh
tristeza!; parece elesqueleto
de un monstruo inmenso, botado ahí mismo donde muriera.Urge
buscarle destino a este edificio y si no se le hallara, sería tal vezmejor
arrasarlo y convertir el sitio enplaza,
enjardines,
Los
templos
han sido losprimeros
en reponerse de los que brantos delterremoto,
y los más de ellos yerguen sus torres nuevas y dominadoras sobre lapoblación.
A la catedral le han hecho una acertada restauración, su torre sencilla es esbelta yelegante.
La torre de San Francisco es alta, aunque no tanto como la que había antes, pero de estilo indefinido y de malgusto;
La de SantoDomingo
no le va en zaga en falta degusto.
Forma unaespecie
decúpula
por medio desimples
arcosconvergentes
a lacúspide,
cúpula
muy alada en que los huecos ocupan mayorespacio
que laspartes
sólidas. Parece462
A
fehea* • *
La noche de nuestra
llegada
asistimos a un concierto de caridadorganizado
por damas de la sociedad y dado en el teatroprincipal
de la ciudad. El teatro es una de las pocas cosas nuevas quehay
que ver en LaSerena.Desgraciadamente
no ha sido unaconcepción
arquitectónica
muy afortunada. La sala es demasiado alta y lospalcos
y anfiteatros se hallan sos tenidos por columnas, que ya no se usan, porque afean la construcción yperturban
la visión de losespectadores.
La Serena cuenta con un buen club social muy bien insta lado y muy
hospitalario.
La
plaza
es hermosa y bien tenida. Ahí, a la sombra de frondosos árboles y en una atmósferaperfumada
y frescamente tibia es dondemejor
sepueden
disfrutar las delicias del suaveclima serénense.
He encontrado unos pocos
antiguos
amigos.
Aalgunos
me ha costado reconocerlos en unprincipio.
Ellostampoco
me han reconocido a mí de buenas aprimeras.
Nos mirábamos a través de. unlargo paréntesis
de un cuarto desiglo,
y no habiendoseguido
elcompás
de nuestros cambiospaulatinos
nos extrañábamos; pero
luego despertaba
entre nosotros el res coldo cordial de recuerdos y afectos comunes, noscontemplá
bamos con interés y charlábamosregocijados.
El sello
crepuscular
deresignación,
tristeza o pesimismo que la vida vaponiendo
en los hombres a medida que descienden su camino es sin duda más acentuado en lospueblos pobres
y monótonos.Sin
embargo,
uno de estosamigos,
undistinguido
magistrado,
me expuso una filosofía de la vida queaspiraba
a seralgo
más que unasimple resignación.
Era una desestimación de los valores corrientes en vista de lo efímero de la existencia y la afirmación de que lo esencial, la paz del corazón fundada sobrenobles y puros afectos, se
puede
alcanzar en lospueblos
—
¿Qué
más da,rae decía, vivir enParís,
en NuevaYork,
en Buenos Aires, que en La Serena? Másagitación,
másajetreo,
másinquietudes
danaquellos
centros, pero no aumentan el volumen de felicidad de que unopuede
gozar. He conocido un anciano de cien años más o menos que ha vividosiempre
en la Punta de Teatinos. Ha vivido en sus tierras rocosas que se adentran en el mar; hagozado
de un climaagradable,
a la vez fresco y seco. Las revoluciones, las guerras, los cataclismosque han
agitado
al mundo y a Chile no le han enturbiado ni la claridad del sol ni la diafanidad del aire de que disfruta. Tienegrandes
manadas de cabras, y no faltando elpasto
paraellas,
está contento.¿No
es este untipo
de hombre feliz?Como la cuestión de la felicidad es un asunto de apreciación
subjetiva,
no se lepuede replicar
al que la encuentra en una situacióndada;
pero la verdad es que el hombre por logeneral
no seresigna
a renunciar a lasinquietudes espirituales
o a la intensidad de la vida enalgún
sentido,aunque frecuentemente no pase de ser intensidad en el sensualismo
y los
placeres.
Otro amigo era francamentepesimista.
Estimaba a la sociedad de supueblo
demasiadopacata, tradicionalista,
beata, sin inicia tivas,negada
a reconocertodo valor altrabajo
intelectual y aun animada de la mássusceptible
desconfianza hacia los que lo cultivan. En esta ciudad nohay
una bibliotecapopular.
—Como en casi todos los
pueblos
de Chile, ledije.
No crea que éste sea un defecto de La Serena sola.—
Aquí
lagente
no tiene máspasatiempo
quebeber,
jugar
o ir al cine. La cuestión del alcoholismo es de lo más grave. El otro día necesitaba los servicios de un modestoempleado
admi nistrativo. Fui a buscarlo como a las dos y media de la tarde a su oficina y no lo encontré. Ya se había ido. Mediaba la semana y era día detrabajo.
Una hora más tarde fui a su casa. Estaba ebrio,completamente
ebrio. Así me atendió. Eraalgo
muy triste, triste yrepugnante.
—En efecto,
464 Atenea
zonas del país, el consumo del alcohol. Pero no
piense
que el mal sea en La Serena más serio que en otraspartes.
Al contrario, no
puede
serlo. Reviste caracteres de mayorgravedad
en. loslugares
dondehay
grandes
agrupaciones de obreros, en los centros industriales y mineros. No creotampoco
quehaya
aquí
ahora más excesos de éste y otros vicios que en años an¿ tefiores. Acuérdese de lo que alcanzábamos a ver, a pesar de nuestra cortaedad,
cuando éramos alumnos del liceo; las cos tumbres viciosas nos acechaban dentro y fuera del estableci miento. Jóvenes bien se veían ebrios en los paseos a las horas de mayor concurrencia. No fallabatampoco
algún
homosexualque tratara de seducir a losmuchachos. Había un sotacura que, al parecer, no
despertaba
muchaindignación
con su conducta. Sinembargo
se le veía continuamente en una cantina vecina a laparroquia.
Pero esto no es todo. Además era tenido pormuy liberal porque vivía amancebado y había
engendrado
ocho 0 nuevehijos ilegítimos.
Peroaquellos
erantiempos
deholgura
y abundancia y todo se tomaba con ánimo
ligero.
En cambio lainopia
actual nos hapuesto
vidrios de aumento para escarbary escudriñar nuestros máspequeños
defectos de ahora.• » •
El mar arrulla sin cesar a La Serena con el ronco bordoneo de sus olas. Desde
cualquier
sitiodespejado
de la ciudad y más bien desde las calle's altas, se divisa la sábana azul ogris
de las aguas. Su rumor es unacompañamiento
constante, suele ser lo único que se oye de día y sobre todo de noche en el silen cioso ambiente.La
playa
serénense,siguiendo
elligero
arco de la bahía, se extiende ancha,plana
y uniforme hastaperderse
de vista denorte a sur. Es la
mejor
carretera que une aCoquimbo
y La Serena.amarillentas, se alzan como en relieve, surgen de las aguas en una bella armonía de colores.
Un buen número de niñas hermosas y de
jóvenes
se bañan. Las olas espumosas los abrazan, losgolpean,
los arrollan, los tiran hacia afuera, los arrastran hacia dentro. Todos saltan. Ellasgritan.
Salen a descansar a la orilla. Suspiernas
y brazos bien formados,delgados,
esbeltos, de dianas y efebos, brillansonrosados
gloriosamente.
Con gozo respiran losjóvenes
enplenitud
devigor.
Se tienden en la arena. La brisacargada
deesencias salinas agrega su caricia estimulante a las del sol y del mar.
¡Oh
embriaguez
de colores y de luz, ohpotencia
conso ladora de las fuerzas infinitas, oh vagas promesasde amor ema nadas como leveperfume
de las líneas bellas!Surgía
de todoun
prodigioso
himno a lajuventud
y a la vida, entonado conorquestación
cósmica.La Serena posee
magníficas
condiciones para ser un buenbalneario;
pero no lo será mientras nomejore
sus hoteles y lapavimentación
desusprincipales
calles, sobre todo la de la calza da que porpolvorienta
alameda conduce de la ciudad al mar.# # *
Hace treinta o cuarenta años tenía La Serena diez y siete mil habitantes. He
preguntado
ahora porsupoblación
y me han dado la misma cifra.Seguramente
las condiciones económicas de laregión
no dan para más.Según
me hanasegurado,
ha habido en la provinciaalgunos
progresos en el incremento de la gana
dería,
y en eldepartamento
de Ovalle se han llevado a caboimportantes
obras de canalización para elregadío,
pero todo esto no se ha traducido todavía en adelantos visibles dentrode la
capital
provinciana.Tampoco,
al parecer, han traído para ellaningún
adelanto lasgrandes
empresas mineras de laprovincia,
movidas por
capitales
norte-americanos.¿No
seráLa Serena en este caso una
imagen
en miniatura de todo Chile? Enla ciudad
no
hay
más establecimiento industrial de466 A tenea
nota el incremento de pequeñas industrias domésticas, como ser
la fabricación de dulces. La papaya se sabe
aprovechar
ahora enuna forma en que no se hacía hasta hace pocos años. Se fabrica
con ella dulce, miel y cidra. Estas pequeñas industrias y otras
análogas
como la de sencilloshorticultores,
que sin dudasigni
fican el santo bienestar de muchagente
modesta, no alcanzan amodificar de una manera ostensible la economía total de La
Serena.
La ciudad cuenta con un Liceo de Hombres de
primera
clase,ya centenario, y que goza de merecido
prestigio
en lapoblación
y fuera de ella. Cuenta asimismo con un buen Liceo de Niñas
y una Escuela Normal también para niñas. Todos estos estable cimientos son fiscales. Como asiento de
obispado
funcionaaquí
un
antiguo
seminario. Cual ocurre en todos lospueblos pobres,
las cosas de valor son sólo obras del Estado o de laIglesia.
Y pensar que La Serena es el
principal
centro urbano quetenemos en Chile en la
larga
extensión de más de mil kilómetros que van de
Valparaíso
aAntofagasta.
Yendo del sur el cuadro que ofrece La Serena es como si
el desierto estuviera más cerca de ella de lo que en realidad
está.
Llega
uno apreguntarse,
cual víctima de unapesadilla,
si el desierto no vendrá avanzando hacia acá y mostrándose
capaz de
paralizar
a la distancia aalgunos
pueblos.
Es un
problema
nacional laestagnación
de la Bella Durmientedel Mar.
Versos de la
Montaña
CORAZÓN
DE LA NOCHEIRA
cómola noche
va
recogiendo
el
orode la tarde
apacible.
Cuando lo lleve
iodo,
no
habrá
porlos
caminospobres
como nosotros.¡Corazón
de la noche!
Maldito
cuervo torvoque
dañas
la
alegría
de
estehumilde tesoro;
468 A tenea
CAMINITO EN LA
MONTAÑA
AN
largo
como undeseo
que mi
vida
nolograra,
le
mirosiempre
alejarse...
¡Caminito
enla
montaña!
Las
mujeres
de los
cerrosse van por
él de
mañanacon
el
corazónalegre...
¡Camino
quelleva al
agua!
Estrecho
como una penaque
anudase la
palabra,
nopodríamos
irjuntos
El
Capitalismo
Moderno
n
XISTEN las más diversas teorías sobre las causas de los
grandes
movimientossociológicos.
También sobre las causas quecondujeron
a la evolucióncapitalista
se han expre sado muy diferentesopiniones.
Así, una de las escuelas modernas coloca en el centro de las fuerzas creadoras de la historia los nuevos inventos téc
nicos. La técnica se encuentra, efectivamente, en nuestros días, en un estado de continua revolución. Cada nuevo invento que se hace, trae
consigo
profundos
trastornos económico-sociales. Nopuede
caber dudaalguna
a esterespecto.
Y hasta existeuna escuela económica—
me refiero a la austríaca—
que cree
poder
explicar
la formación de lasganancias
capitalistas,
o de la rareza con que nacencapacidades
extraordinarias ygrandes
genios
organizadores
o lascapacidades
no menosgeniales
de los inventores. Fuera de estas fuentes, no habría otras que pro ducenganancias,
limitándose la gran mayoría de las empresasa pagar, a título de
ganancias,
unporciento
que lecorresponde
simplemente
a la tasa corriente de intereses.470 A teñea
En nuestro país se le suele atribuir una
importancia
sobre saliente, en estos movimientos, a la reformalegal.
Todos los males sociales, asípiensan
nuestrosideólogos,
sepueden
reme diar fácilmente mediante el establecimiento de nuevasleyes.
Se leatribuye
unpoder
sobrenatural, para no decirdivino,
al Es tado. Se cree que los mismos hombres, con sus mismos malos hábitos, con sus mismos corazonescorrompidos,
se convertirán, una vez establecida una nueva Constitución, en poco menos que verdaderosángeles.
Esos mismosideólogos optimistas
sue len atribuir unaimportancia
sobresaliente a toda reformalegal,
en los
grandes
trastornos que hanexperimentado
nuestros esta dos en el curso de lossiglos.
Ninguna
de estas escuelas tiene, empero, razón. Sin duda, nopueden negársele
aninguna
de ellas ciertas verdadesparcia
les que sostienen con mayor o menor acierto. Pero sus argu mentos no nospueden
convencerprecisamente
del porqué
de la evolución de que nos estamosocupando.
Lapoblación
esen China y fué donde los mayas o aztecas, mucho más densa que en los
países
occidentales, sin que por eso sehaya
produ
cido una evolucióncapitalista comparable
a la nuestra. El ver. dádero causante de estosgrandes
trastornos es y fuésiempre
el hombre. El fuéquien
creó la nueva técnica, él fuéquien,
medianteingeniosas
medidas sanitarias, hizo crecer lapoblación,
él fué, en fin, el que le dio a nuestra historia la dirección que ha tomado desde 1750. Los hombres también son los que crean las nuevasleyes.
Y de otraparte,
éstas, engeneral,
sólo sue len establecerse una vezplenamente
desarrolladoaquel
núcleo de relaciones y circunstancias a que se refieren. Con muy racau-sa por
qué
una buena administración vale mucho más que unainmejorable
constitución. La buena administraciónproducirá
siempre buenos resultados, aún sin que
haya
leyes,
mientras que la constitución ideal sólorepresenta
un margen vacío, el cual sóloen condiciones muy favorables se convertirá en realidad.
No fué ni la gran masa, ni un solo individuo los que iniciaron
la evolución
capitalista,
pero sí una minoría dominada de la vo luntad deimponerse
y de conducir a la victoria a los nuevosprin
cipios
económico-sociales. La historia nuncapuede
ser el resulta. do de hechos naturales, sino elproducto
de la acción social del hombre. Esa minoría de hombrescapitalistas,
que alprincipio
se encontraban aislados,
logró
convencer al estado y las demás clases, de su nuevo ideal social,prometiéndoles
un verdadero paraíso de
justicia,
paz y progreso sociales. Pero no esprecisamente
la convicción, ladivulgación
de ideales, la manera deproceder
departe
de la historia. Para obtener un éxitohay
que saber mandar,hay
que saberdisponer
de la fuerza. Y fueron esoscapitalistas
so berbiosrepresentantes
de la clase, no de losapóstoles,
sino de los hombres de acción. Todos los estados occidentales se encontraban, en la
segunda
mitad delsiglo
XVIII, como ya hemosllegado
a demostrar, en una situación de
profundo
malestar. Entoncesestos
capitalistas
expusieron suplan
detrabajo,
el cual no eranetamente
egoísta,
sino abarcaba todas las clases sociales, prome tiéndolesalgo
a todas ellas. Y la colectividad—en primer
lugar
el estado barroco—le confiósus destinos. Dentro de poco, se creía esta nueva clase en la situación de
poder
hacerse cargo de todo elpoder:
y en consecuenciadestruyó
el estado barroco, para dar le a la nueva sociedadaquella
formajurídico-constitucional
que
correspondía
mejor
a sus más íntimos anhelos. Eseoptimismo
verdaderamente asombroso que reinaba aprincipios
delsiglo
XIXpuede
estudiarse, en una forma clásica, porejemplo,
en las obras de David Ricardo.La nueva forma constitucional de los estados
occidentales,
lallamada democracia, es en realidad la forma que se
encuentra,
472 Atenea
fomentado,
hasta ciertogrado,
la evolucióncapitalista,
no debe olvidarse que ese estado no era meramentecapitalista.
Suideal,
tal, porejemplo,
como lopresenta
Quevedo en sugrandiosa
obrasobre la «Política de Dios y Gobierno de Cristo», era en gran
parte
de índole bien distinta. Antes de 1789, había una democra cia de hecho,después
deaquella
memorablefecha,
una democra cia meramente formal. Hasta entonces, las clasesbajas
habían dis frutado de unaprotección
fiscal bastanteeficaz, y el ideal socialhabía sido—
a pesar de la división social en diferentes clases de
diferente situación, pero que no por eso
dejaban
de formarunaunidad y totalidad—había
sido,
digo,
hacerposible
la existencia al mayor número de hombres deigual
situación económica. Ahora, «la
ley,
en sumajestuosa
igualdad,
prohibe
a los ricos como a lospobres
dormirdebajo
de lospuentes,
mendigar
en la ca lle y robar pan»(Anatole France).
Ahora, el individuo que nodispone
de dotes netamentecapitalistas
esdesposeído
de susbienes y viene a formar la vastísima clase de
proletarios
sin patria ni
hogar.
La economíallega
a colocarse en el centro de to. das las actividades de lospueblos;
quien
noproduce
bieneseconómicos no merece existir. En cambio, el «homo oeconomi"
cus» encuentra condiciones de vida que no le había ofrecido
jamás
ninguna
otraépoca
anterior. El nuevo sistema de créditos le facilita enormemente encontrar los
capitales
de que necesitapara
organizar
sus empresas. Elcapital
se mueve automáticamente hacia el
empresario
más talentoso. Y a medida que se desarrolla este sistema, ya no basta el mero hecho de poseer
capital
para obtener ganancias:
hay
quedisponer
de cualidadesespecia
les deempresario
parapoder
imponerse
dentro de él. En elcapi
talismo
primitivo
bastaba, efectivamente, el mero hecho dedispo.
ner de
capitales.
Se efectúa, de esta manera, una alteración de la
categoría
individual dentro del nuevo estado.
Capas
sociales que antesse habían encontrado a la cabeza de la sociedad,
llegan
aocupar una situación inferior, y otras que antaño
pertenecían
acasi todos los
grandes capitalistas
de nuestros díassurgieron
de la
pobreza.
Fuera de esta alteración de la situación individual, tuvo lu
gar otra, de índole
etnológica.
Elcapitalismo primitivo
habíasurgido
y encontrado su apogeo en los países del Sur de Europa. El
capitalismo
moderno encuentra su mayoresplendor
en los países
anglo-sajones
y germanos. Parece existir, en lasociología,
unaley
que encontramosigualmente
en las ciencias naturales. Me refiero a laley
de la inercia.Efectivamente,
pa rece quecualquier
movimiento social que ha culminado y en contrado supleno
desarrollo enunaregión,
se mantiene en ellaatravésde
largos
espacios,
cuando la evolución ya haprogresado
en otros países en un sentido diferente. Así se
explica
quelos países del Sur de
Europa
nospresenten,
tanto su estruc tura económica comoespiritual,
unaspecto correspondiente
alcapitalismo primitivo,
mientras que los países del Norte—que en
aquella
época
eran atrasados-^han evolucionado hacia una nue vaorganización
social y económica,Hemos de considerar aquí otro factor de gran influencia
para el desarrollo
capitalista.
La revoluciónfrancesa,
al declarar solemnemente la
igualdad
de loshombres,
libertó del«ghetto»
a una raza que hasta entonces no se habíapodido
desarrollar libremente: la
judía.
La gran mayoría de los autoresque trata la historia económica
sociológica
deOccidente,
en una formaesquemática
y netamente racional, no se hadado la debida cuenta de la
importancia
quehay
que atribuirle a este hecho. Losjudíos
son, entre todos lospueblos, aquellos
que
disponen
de las mayorescapacidades
mercantiles. Pero elcapi
talismo necesitaba
precisamente
de estasdotes,
parapoder
alcanzar el tan
apetecido
desarrollo. Sin mercados enqué
poder
colocar susproductos,
nopuede
florecer lagrande
industria.Mediante sus cualidades
especialmente
favorables,
losjudíos
lograron
abrir, a laproducción capitalista,
deuna
parte
los mercados interiores y de otra losextranjeros,
Yaquellas
naciones en que vive cierto
porcentaje
dejudíos,
son al mismo tiem po las que se encuentran a la cabeza de todas:Alemania
474 A (enea
Estados Unidos. No
digo
con eso que losjudíos
sean los creado res delcapitalismo
moderno.Hay
naciones atrasadas con un fuerteinjerto
judío,
como porejemplo,
todos los países del Este deEuropa.
Pero losjudíos
fueron,
sin duda, un fuerte aliciente en el desarrollocapitalista.
III
El sistema económico moderno tiene por base en su estruc
tura
orgánica,
losgrandes
inventos técnicos que lo acompaña ron. También ellosdependen
del factor hombre y norepresentan
meras casualidades. En los progresos occidentales de los inventoshay
un sistema, lo cual nos indica que son debidos, enprimer
lugar,
a lascualidades
especiales
delespíritu
occidental, que se preocupa, una vezllegado
a este desarrollo cultural y en una forma sistemática, de realizar inventos: son ellos, así sepuede
decir, emanaciones de la voluntad del hombre por dominar la naturaleza.Este
grandioso
sistema de inventos hechos en el curso de lossiglos
XVIII yXIX,
llega
a formar una basecompletamente
nueva de nuestra técnica moderna. Nos habíamos referido ya, en términosgenerales,
aalgunos
problemas
relacionados con esta materia. Debemos agregaraquí
algunos
detallesimportan
tes, para
poder
darnos cuenta, con toda claridad, de la evolución que haexperimentado
nuestro sistema económico.La ciencia forma la base de la técnica moderna. Ha sido
independizada
del. individuo. Para el físico yquímico
modernos,la naturaleza consiste en cantidades numéricas que entran en
relaciones recíprocas. Nuestro conocimiento de esas relaciones es determinado por
aparatos
científicos y no está fundado en sensaciones eimpresiones
individuales.No se conocen ya los métodos
empíricos:
seproduce
conplena
conciencia de los fenómenos naturales. Este saber técnico
adquie
se considera
omnipotente
frente aella;
claro que no en el sentido de considerarse bastante
poderoso
para alterar el curso delas fuerzas naturales, pero sí en cuanto a su conocimiento de
la naturaleza y de losefectos de esas fuerzas. El hombre conoce
el secreto de
poder aprovecharlas
a su voluntad.Puede aumentarse ilimitadamente la
potencialidad
técnica. Este aumento, en losperíodos
anteriores,dependía
de casualidades en cuanto a los inventos y en cuanto a los hombresgeniales
que los hacían.Hoy
día, todos losgrandes
establecimientos modernosdisponen
de un verdadero estado mayorde inventores y técnicosprofesionales
que se dedican exclusivamente amejorar
las condiciones técnicas de la
respectiva
empresa.La técnica moderna se encuentra, a su vez, en continua revo lución; y los nuevos inventos que se hacen
diariamente,
modifi* can constantemente todas las bases económicas de las empresas.Cada
empresario
está celoso deadquirir
una situación excepcional dentro de le. economía, de obtener un
monopolio,
y sólolo
puede lograr
sidispone
de un inventoprivilegiado.
Bien alcontrario del
aspecto
fundamental quepresentaba
la economía de losperíodos pasados,
el cual estaba caracterizado por la continuidad económica y técnica, nuestra economía actual estábasada en la
posibilidad
de continuostrastornos interiores, debidos a nuevos inventos y métodos de
organización.
Sin ellos, seestagnaría
nuestro sistema económico y haríalugar,
dentro de muy pocotiempo,
al socialismo. El socialismo, sepuede
decir,sólo es
posible
una vez terminado elperíodo
de losgrandes
in ventos. Nodigo
con eso que no existe laposibilidad
de cesar,del todo.algún
día los inventos.Fué
acompañada
esta evolución, como también ya hemosllegado
a ver, de unaemancipación
de la naturalezaorgánica.
Hoy
seemplean
todas las materias primasdisponibles
y con los más variados fines. Basta haber estadoalguna
vez en elpuerto
de Coronel, paraquedar
admirado de un hecho muy476 Atenea
ellos, a la madera. Y al
contemplar
el curiosoaspecto
quepresenta
nuestroprimer
puerto
carbonífero, se ve uno forzosamente
obligado
a darle razón aSombart,
cuando dice quenuestra cultura es una cultura de lata, mientras que la del ba
rroco era una de madera. El acero
especialmente,
se haimpuesto
frente a todos los demás materiales de construcción. Tambiénen cuanto a las materias de combustible, el carbón y coke han
reemplazado
a la leña. El coke, de enormeimportancia
para lafabricacion.de
madera, fuéproducido
porprimera
vez en 1715; los métodos paraproducirlo
en mayor escala datan de 1755 y1774. Poco
después,
en 1784, fué inventado un nuevo método para fabricar hierro, mediante elempleo
del coke.En esos mismos años fué hecha una gran serie de inventos
trascendentales: así, en 1792, fué revolucionado el sistema de
alumbrado mediante el invento del gas. En esta rama de la téc
nica, nuevos
grandes
progresos datan de 1848(primera
lámpara
eléctrica de
arco)
y de 1859(descubrimiento
delpetróleo).
Laprimera
ampolleta
eléctrica fué construida en 1879. Si resumimos estos hechos,podemos
decir que también dentro de las indus trias que se refieren al alumbrado sepuede
constatar una emancipación
de la naturalezaorgánica.
Igual
tendenciahay
en la tintorería: se inventan procesos deblanquear
basados en lapotasa
y la soda(Leblanc 1791),
enel cloro
(1774)
y en el cloruro de cal(1798).
De
importancia
fué también laemancipación
de los abonosorgánicos
(o
sea delguano),
mediante elempleo
de nuestro salitre, de las escorias Thomas, de lapotasa,
etc. Elempleo
de estos abonos en laagricultura
se debe enprimer
lugar
aaquel genial
químico que se llama Justus vonLiebig.
Otra tendencia
peculiar
a la técnicacapitalista
moderna consiste en
reemplazar
las materias secundarias(fauna)
de la naturaleza por las
primarias
(flora).
Lassegundas
son más caras que lasprimeras.
Así elalgodón
viene a substituir a la lana, !as grasas deplantas
aaquellas
de animales.Se trastornan
igualmente
en una forma desconocida hastaes común al hombre y al animal, el
empleo
de medios deproducción
sólo se encuentra entre el hombre.El medio de
producción
activo es la herramienta y lamáquina.
Primero se tratabasimplemente
de intensificar eltrabajo
humano,pero
pronto
se le comienza areemplazar
por lamáquina.
Nuestro sistema económico está caracterizado
especialmente
por elpredominio
de lamáquina
dentro de la economía. Nodigo
con eso que la
máquina
nohaya
existido en otrosperíodos:
esella^de
igual
edad que la herramienta, pero nunca hapredo
minado cuantitativamente en una forma
comparable
a la denuestros días.
Cada
máquina
se compone de trespartes
diferentes:aquella
que
produce
la energía, la queproduce
eltrabajo
y la que transmite la energía a laparte
quetrabaja.
Lacompleta
maqui-nización e industrialización consiste en el absoluto
perfecciona
miento mecánico de las tres
partes.
Engeneral,
algunas
de las laenas en que se divide el proceso de laproducción
están ácargo del hombre, pero existe, en todo caso, la tendencia de
reemplazar
esaspartes
por la fuerza mecánica.Las
máquinas
que*producen
la energía alcanzan su enormeimportancia
desde elempleo
del vapor y de la electricidad. Elempleo
del vapor comienza en 1765, fecha en que JamesWattinventó la
máquina
a vapor moderna. Casisiempre,
un soloinvento no basta para
conquistarle
al nuevoprocedimiento
unabase más
amplia;
con frecuencia elpleno
éxitopráctico
depende
de inventos accesorios y muchas veces de detalles, al parecer
insignificantes,
que deben acompañar a losgrandes
progresostécnicos. Así el triunfo de la
máquina
a vapor data de unaserie de nuevos inventos hechos en el curso del
siglo
XIX:enl858 se inventa
eljmartillo
a vapor, en 1841, la prensa hidráu lica para hacer toda clase detrabajos
deherrería,
en 1858 la fabricación de acerosegún
el sistema Bessemer. También laindustria de
trasportes experimentó grandes
progresos debidosSte-478 ,4 fenea
phenson
en 1820(transportes
por medio de rieles se conocíanya en el
siglo
XVI, carros a caballo para eltrasporte
de personas fueron
empleados
porprimera
vez en1801).
Elprimer
ferrocarrilcorrió en 1825 entre Stockton yDarliñgton;
en 1829 fuéinaugurada
la línea entreLiverpool
y Manchester. Lapri
mera línea en el continente europeo fué construida en 1855
entre
Nuremberg
y Fuerth y laprimera
en Sudamérica en 1851entre
Copiapó
y Caldera.Sólo mucho más tarde se inició la
aplicación
de la electricidad en fines industriales. Primero se
empleaba
para mover máquinas
en las fábricas, más tarde para la locomoción(el
ferro carril eléctrico fué inventado por Siemens ypresentado
porprimera
vez en laExposición
Industrial de Berlín del año1879).
Al mismotiempo
tomó un gran desarrollo elempleo
de laelectricidad para la trasmisión de noticias. Se conocía ya mu cho antes, desde 1794, un
telégrafo
inventado porChappe
queconsistía en la trasmisión de señales de luz, pero no era de
gran
importancia.
En 1855, Gauss y Weber inventaron el telégrafo
eléctrico-magnético.
No tenía valorpráctico
hasta que selogró
fabricar lagutapercha,
en 1842. Catorce años más tarde,en 1856, se
construyó
elprimer
telégrafo, mejorado
en una for ma definitiva en 1866. Latelegrafía
inalámbrica fué inventadapor Marconi en 1896. El teléfono,
igualmente
basado en el empleo
de la electricidad, fué inventado en 1861, pero losprime
ros resultados
prácticos
sólo fueronobtenidos
por Edison yBell en 1876.
Simultáneamente se
perfeccionaron
en ungrado
jamás
alcan zado porcualquiera
otra cultura, las.máquinas
deproducción.
Entre ellas fueron de granimportancia,
para nuestro desarrolloeconómico, las de hilar. Los
grandes
inventos a esterespecto
datan de los años 1755a 1775 en que los inventos deArkwright,
Paul,
High
yHafgreaves,
etc.,perfeccionaron
fundamentalmentelos
procedimientos
técnicos. Al mismotiempo,
en 1785,llama-da «Cotton-Gin»
significa
a eserespecto
un nuevo adelantó(1795).
Al mismotiempo
y relacionado con esta industria, selogró
obtener un nuevo método parablanquear
losgéneros,
basado en el cloro.La técnica moderna está caracterizada por la
expresión:
todose encuentra en rotación. Fué
precisamente
laaplicación
de esteprincipio
de la rotación la que hizoposible
los enormes progresos técnicos alcanzados.
Debido a ellos, la
capacidad
industrial ha aumentado sin tasani medida. Nuestra economía moderna está
capacitada
adispo
ner dé cantidades ilimitadas de energías. Las
máquinas
que lasproducen,
como también las detrabajo,
adquieren
proporciones
cada vez mayores. Cada invento que se hace forma la base de toda una serie de nuevos inventos relacionados con él.Nuestra economía actual ha obtenido, debido a esos progre
sos técnicos, una
precisión
y exactitud desconocidas hasta ahora. Elempleo
exclusivo de las fuerzas humanas no haríanposible
esa
precisión.
Pero de ahí viene también toda la decadenciaartística de nuestra civilización. La obra del artesano y del ar
tista
siempre
llevará ciertos elementos individuales de su crea dor: la obra demáquina
jamás
podrá producir
un efecto artís-co; será más exacta que la del hombre, perosiempre
estará caracterizada por los mismos factores que caracterizan a lasmáquinas.
Está ademásacompañada
nuestra evolucióncapitalista
de un enorme desarrollo de la velocidad: toda nuestra vida se ha tornado en un torrenterapidísimo
que nos arrastra hacia adelante, sin quetengamos tiempo
para darnos cuenta dóndenos conduce. Y finalmente
podemos
señalar como resultado de esta evolución laemancipación
del espacio y deltiempo,
en una formaigualmente
asombrosa.Nuestra economía
moderna,
al dedicarse a laexplotación
de480 Atenea
del
siglo
XIX consiste en haber sabidoaprovechar
súbitamenteesos enormes tesoros que contiene la tierra en la forma del carbón negro y del
petróleo.
Pero lo mismopuede
decirse de los metales. El hombre delcapitalismo
primitivo
dependía
dela
cooperación
del suelo: su cultura era,efectivamente,
comoya hemos
llegado
a ver, una cultura de madera. Si nosotrosquisiéramos
vivir de lo que nos ofrece el suelo, nopodríamos
existir. Y por eso elagotamiento
delcapital
de que hemos vi vido hasta ahora, formará elproblema
central de la economía del futuro. Yahoy
en día lasgrandes
potencias,
celosas de susituación, se están
apoderando
dé las escasas reservas del capital
de metales y fósiles que encierra la tierra:quiera
Dios que nuestrospolíticos
sepan reservarnos los tesoros que nos ha enSolitude,
enHiver
^Ql
UJOURD'HUI, jai
mal a une absence. Rien ne saurait ^Sal me rendre heureuse, rien nepourrait
m'attristerdavan-tage.
Tous les details de ma vie sont lá,rapprochés,
visibles,avec des
visages
de bláme et d'effroi. lis me disent tous desparoles
qui
leur tordent la bouche, ils m'annoncent tous des raisons futures d'avoir duchagrín.
II y a en moi un enfantqui
pleure
et unegrande
filiequi
pour ne paspleurer
appuie
sesdoigts
sur leglobe
de ses yeux. Elleprend
l'enfant par la main, et l'emmene doucement dans les rúes... «II faut se distraire...»II fait nuit. II
pleut
si fort que l'eau semblejaillir
du sol. Jai instantanément lesjambes
mouillées. Les lumiéres sereflé-tent sur la chaussée et les trotloirs luisants; il y en a de
blan-ches et de vertes; aux autos, un oeil rouge; couleurs
qui,
unmoment,
clignent,
et rallient des songes en déroute. Puis, oncroit marcher sur les eaux, comme Saint Pierre... Je ferme mon
parapluie
pour ne pas étre un navire á voiles noires. Etpuis,
tout cela, c'est si indifferent...Je ne veux
plus
rienregarder.
-—
«Courage,
chére... Les magasins... Vois done.» Des yeux d'enfant boudeur se tournent vers lesétalages,
des yeuxsournois dont le
regard
nejaillit
pas. Despofs
de confitureetincellent dans la Iumiére
trop
violente, mais l'enfant ne veut482 A teñea
étre
surgit
un troisieme personnage, dont levisage
n'a pasd'Sge,
et
qui
semble étre celuiqui
rendcompte.
Nous ne baissonspasles yeux devant luí: ce soir, nous sommes sincere.
On a pour soi le
respect
qu'inspirent
les gens engrand
deuil.On marche
doucement,
lentement, avecprécaution,
de peurque tous les ennuis que l'on
porte
sebouleversent, s'emmélent,
embrouillent leurs cent mille echevaux.Et
je
pousse laporte
de l'Amie.Je me sens, ce soir,
trop
timide,frop
malheureuse pour étrecordiale. J'aurais mieux fait de ne pas venir. Je tournevers sa
lumiére un
visage
craintif. J'ai honte de tous mes traits, et mesouviens de la brulüre de fievre que
jai
au coin de la bouche.Incapables
de sourire, mes levres s'étirent, molles inexpressives. Je voudraisfuir,
mais l'on nepeut
partir
aussitot entrée. Resterla, immobile, un peu
hagarde,
n'osant remuerJespieds
dans des cháussurés dont la semelle crie. Et cette resonnance lointaine dela voix... On s'entend á
peine,
on croirait avoir du cotón dansles oreilles... A
chaqué
mot, achaqué
geste,
je
souffre comme sije
brisáis des choses delicates. Etje
finis par m'en aller, avecantour de moi une
plus
epaisse
couche de brouillard et desi-lence, et
l'angoisse
d avoirgaspillé
ma derniére chance d'etreconsolée.
La
grande
filie et l'enfant ont des larmés dans la gorge.Chose amere a macher... lis se serrent l'un contre l'autre,
comme
quand
on afroid,
commequand
on a peur. Cethom-me
qui
marche, balancant unpaquet
au bout dechaqué
bras... II doit faire cela toute sa vie. II ne sent pas lapluie...
L'enfant écoute sans sourire ce que la
grande
conté pour ledisfraire. Elle le
gronde
doucement.l'encourage
d'un pauvreespoir:
«Voyons... Voyons...»
et lui tends un chocolatqu'elle
vient d'acheter. Pas une fibregourmande
ne tressaille.Grignot-ter, en marchant, comme un malade
qui
n'a pas faim.Et
parfois,
a travers les brumes, les distances, et cettefas-teur obsédante, la vraie raison de souffrir semble lever la
main.
confinera au creux de la chambre. J' y ferai des ouvrages si-lencieux,
mesquins. qui
permettent
de serrer les coudesprés
ducorps,
petitement.
Occueillant enfin mapeine,
je
mepermettrait
peut-étre
depleurer,
avecgrande
pitié
de moi-méme.J'entre dans la
plus petite boutique,
lumiéresjaunes,
ponc-tuées par les mouches de tout l'été, et choisis un crochet pour rammailler les bas. Mercerie bien en ordre, boites de toutes
dimensions, espoir enfin realisé d'un homme
qui
des l'enfancea dü désirer
epingler
sur des marchandises a luí desetiquetfes
ou il aurait écrit:
echarpe
en laine, 29,50.II
porte
deslorgnons.
II a peur queje
rouille ses crochetsen les touchant de mes
doigts
mouillés. Je retire doucement lamain, tres
respectueuse
de son bonheurauquel
il ne semblepas songer.
C'est un trancáis. II ne réve pas a des choses inútiles.
Et, comme il
plie soigneusement
mon crochet,(24
sous),
je
revois le pays ou
j'achetais
ees menusobjefs
á des hommesvenus d'Asie,
qui
avaient les mains sales, et des yeuxtrop
Róbinson Hermansen
El
concepto
de
justicia
social
i
UESTRO país ha dado un fuerte salto en materia de le
gislación
social. Esto escomprensible
poraquellos
que estánpenetrados
de la índole innovadora que alienta a las so ciedades modernas, y que las hace recoger y encauzar las rei vindicaciones de la mayoría de los ciudadanos,quienes
protestan
de su abandono en materia deprotección legal
departe
de lospoderes
públicos.
La campaña ha sido tan ruda que el vocablo social, que fué mirado de una manera
despectiva
hasta laspostrimerías
del siglo
XIX, eshoy
el vocablo de moda. «Hase abusado tanto, decíaCoquelin
en 1854, de la voz social en los últimos tiempos; se la ha hecho servir de disfraz a tal número de locas
imaginaciones,
a tantas doctrinas antisociales, antihumanas, que tal vez es necesario evitar suempleo,
durante muchotiempo,
en todotrabajo
serio».previ-sión social, asistencia social, revolución
social,
república
social,seguro social, obra social,
problema
social, progreso social,panorama social, información social, movimiento social, futuro social, lucha social, dolor social, era social,
política
social, reforma social, escuela social, universidad social, democracia so
cial, cristianismo social, inversión social, economía social, solí
daridad social, escándalo social, función social, bienestar social,
fenómeno social, cosa social,
aspiración
social.En el fondo, todas las actividades humanas son sociales,
porque desde el momento que dos seres humanos se ponen en
contacto, el
producto
de ambas actividadesconstituye
un fenómeno social diferente de las actividades de cada uno, indivi
dualmente considerados.
Las
leyes,
que no son más que la tardíaexpresión
de lascondiciones de vida de una sociedad, tanto las existentes como
las que día a día se
engendran
y nacen, son, pues, sociales,en el sentido de que no
pueden dejar
de afectar a la sociedad toda. Lasleyes
que, sobre todo en las democracias constitucionales modernas, benefician franca y abiertamente a
algunos
individuos o a
algunas
clases únicamente, son cada vez másraras y en
ningún
caso tienen trascendencia colectiva.Este snobismo en el uso de una
palabra
seexplica,
por unaparte,
por elcontagio
colectivo, quepropende
a sancionar loque inconscientemente va
germinando
y desarrollándose en el alma de las muchedumbres y, por otra, por la urgencia de satisfacer las necesidades que va
generando
o creando la concepción
socialista del mundo.Nuestro Gobierno ha
respondido,
en la teoríay en la prác tica, a lo que el gran estadista italiano José Mazzini entendía
que debía ser el
principio
fundamental de un Estado: la revo lución social, o sea, la evolución activa de susinstituciones,
afin de evitar las guerras civiles con todos sus horrores y sacri
ficios de vidas humanas.
En un espacio de
tiempo
relativamente corto, nuestropaís ha