La reproductibilidad técnica del arte en la era digital

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LA REPRODUCTIBILIDAD TÉCNICA DEL

ARTE EN LA ERA DIGITAL

NATALIA ROJAS RUBIO

Tesis de grado para optar por el título de

Comunicadora Social

Director:

ALBERTO BEJARANO

Pontificia Universidad Javeriana

Facultad de Comunicación y Lenguaje

Departamento de Comunicación

Bogotá, Colombia

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Artículo 23

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Bogotá, Mayo 25 de 2014

Señor José Vicente Arizmendi Decano Académico Facultad de Comunicación y Lenguaje Pontificia Universidad Javeriana Respetado Decano,

Tengo el honor de presentarle mi trabajo de grado titulado La Reproductibilidad Técnica del Arte en la Era Digital. Este trabajo fue elaborado en dos partes, una teórica y una práctica diligenciada a manera de Estudio de Caso.

La primera parte consta de un análisis teórico-histórico del arte, que va desde sus antecedentes hasta su contemporaneidad, dando cuenta de los cambios por los que éste ha atravesado a través de los años. La sección teórica narra además la inclusión de medios masivos tales como el cine, la fotografía, al televisión y la internet; en la difusión y exposición del arte.

En la segunda parte del trabajo, realicé un Estudio de Caso mediante el cual me permití indagar acerca de los cambios en la recepción del arte debido al uso de la Reproductibilidad Técnica empleada mediante plataformas virtuales y redes sociales.

Cordialmente,

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Bogotá, mayo 21 de 2014

Dr José Vicente Arismendi

Señor Decano de la Facultad de Comunicación y Lenguaje

Universidad Javeriana

Me es muy grato presentar la tesis de la estudiante de Comunicación Social Natalia Rojas, (identificada con cédula 1020744938) titulada, La Reproductibilidad Técnica del arte en la era Digital con quien he tenido el gusto de trabajar y asesorar su proceso durante este semestre. Se trata de un excelente trabajo que se destaca por la forma como dialoga con la creación artística actual y el campo editorial. A lo largo del semestre, la estudiante Rojas ha dado pruebas de constancia y sensibilidad artística y ha demostrado su conocimiento a profundidad de la edición en todas sus fases y escenarios.

El camino de Natalia no se destaca solamente por llevar a cabo un estudio crítico de las formas de reproductibilidad de la música actualmente, sino que su proyecto profesional y personal la embarca en una preocupación crítica por nuestro tiempo en un sentido más amplio, algo esencial para un comunicador. Por último quisiera insistir en mi convencimiento de que cada vez más, tesis como las de Natalia son una demostración de las posibilidades creativas de la carrera de Comunicación Social y elevan el nivel académico de la Universidad y de la Facultad, por lo cual me siento muy orgulloso de ella y sé que sus rumbos serán cada vez más provechosos para todos.

Cordialmente,

Alberto Bejarano

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DEDICATORIA

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TABLA DE CONTENIDO

Introducción………..………Pg. 7-11

Capítulo 1………...…..Pg.12

1.1 Antecedentes del arte………...……….…………..……….. Pg. 12-20

- Figura 1. Arte Tradicional vs Arte de Masas……….…………..……Pg.18-19 1.2 Arte Contemporáneo…………...…..………...………..Pg. 20-27

Capítulo 2………...Pg. 28

2.1 Medios………..……….…..Pg. 28-34

2.2 Jóvenes y Nuevos Paradigmas ………..………..…..Pg.35-38

Capítulo 3 (Estudio de Caso)..………...……….………Pg. 39

3.1 Música y Pintura ………Pg. 39-41

3.2 Entrevistas……….…..Pg.41-59

3.3 Diario………..Pg.59-65

3.4 Encuesta a Artistas………..……….Pg. 65-68

3.5 Encuesta a Espectadores………..….Pg. 68-70

Capítulo 4………..………..Pg.71

Resultados………..Pg.71-74

Conclusión………...…..Pg. 75-79

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INTRODUCCIÓN

Innumerables filósofos y escritores se han preguntado, a través de los años y a lo largo de la historia, acerca del arte y de su esencia. Mediante obras, piezas, escritos y demás; el ser humano ha sido testigo de aquella innegable mutación por la que ha debido atravesar el arte en términos de técnica pero también de recepción.

Sin embargo, la evolución del arte no ha sido repentina, caprichosa o aislada; por el contrario, dicha evolución se ha venido dando de manera paulatina y de la mano de los cambios y transformaciones de la sociedad misma y de los individuos que en ella habitan.

Reconocidos autores tales como el literato alemán Walter Benjamin, han dado cuenta, a través de sus múltiples escritos, de los notorios cambios esquemáticos en el arte. Y es que no únicamente ha cambiado el arte sino también la noción o la percepción que se tiene de él y de los artistas mismos. Los parámetros artísticos son ahora mucho más flexibles y cada vez menos excluyentes.

Anteriormente, el arte no era vendido ni comprado por los hombres para de éste modo no banalizarlo, teniendo en cuenta que se trataba de algo estrechamente ligado con la mística, lo sagrado y la pureza. Antes el artista era percibido como una especie de divinidad que producía piezas artísticas gracias a una especie de revelación que le era concebida.

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Nuestra generación es un claro ejemplo de una recepción más crítica, activa, democrática, informada; es decir, la audiencia de hoy por ningún motivo debe ser subestimada. Por lo mismo, tanto la recepción como la retroalimentación generada por la misma, son temáticas que deben ser tenidas en cuenta con el fin de procurar el mejoramiento cualitativo del arte mismo.

Sumado a lo anterior, el universo artístico se ha visto transformado no sólo en cuanto a dichos cambios paradigmáticos en el pensar sino, además, debido a los tremendos avances tecnológicos que la historia ha presenciado.

Desde inventos tales como la imprenta, entendida como la primera revolución cultural, hasta modos de comunicación como el cine y la fotografía, han sido promotores y catalizadores de procesos sociales y del rompimiento de paradigmas artísticos, religiosos y científicos. Los medios de comunicación y las formas de transmisión del arte, innegablemente, han dado un giro de 180 grados.

Diversos autores, entre ellos Benjamin, y muchos de los cuales serán citados posteriormente; cuestionaron, precisamente, aquellos efectos generados debido a aquel radical cambio mediático. Aquellos efectos se tornan visibles desde las repercusiones tanto en la creación y producción del arte como en su recepción misma.

El presente escrito tiene por objeto, precisamente, el retomar el siguiente cuestionamiento planteado por Walter Benjamin: Las repercusiones de la reproductibilidad técnica en el arte y en su recepción. Sin embargo, la pregunta ahora deberá ser reenfocada ya no hacía la aparición de la fotografía y el auge del cine (época que atañe al autor previamente mencionado); sino a algo mucho más reciente: la era digital.

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Para nadie es un secreto que la inclusión del mundo digital como medio contemporáneo para exhibir el arte ha contribuido a la masificación del mismo. Ello ocurre en el sentido en que, actualmente, existe un mayor número de personas que están en capacidad de consumir obras de forma masiva, instantánea y simultánea. Lo anterior resulta verídico en términos cuantitativos; sin embargo, la intención es la de indagar respecto a dicho fenómenos pero ahora desde su aspecto cualitativo y desde los posibles aportes que el mundo digital tiene por ofrecerle al universo artístico.

Es por esto mismo que la pregunta central que se ha planteado posteriormente no va dirigida solamente hacía el centrar la atención teórica e investigativa en las plataformas virtuales como tal, sino también en su efecto en la recepción de las audiencias en términos cualitativos en vez de meramente cuantitativos. En otras palabras, la investigación apuntará al acercamiento de la comprensión del verdadero efecto de la recepción y de su retroalimentación en el artista y, por ende, en el arte.

Una vez habiéndose planteado la pregunta inicial bajo la cual se regirá el presente escrito, y con el fin de poder brindar posibles respuestas a dicho interrogante, el trabajo estará dividido en dos partes. En primera instancia se presentará una parte teórica en la que se citará a autores tanto antiguos como contemporáneos para de este modo recrear tanto los antecedentes del arte como el contexto actual del arte contemporáneo. Una segunda parte estará compuesta por entrevista y encuestas que serán analizadas a manera de estudio de caso y mediante las cuales se pretende llegar a posibles conclusiones respecto a la pregunta inicial de este trabajo.

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Por último, la sección teórica buscará retratar al individuo contemporáneo y a los consumidores de arte ahora tildados de navegantes cibernéticos. Todo lo anterior se hará principalmente con el fin de poder medir el impacto real de las plataformas virtuales en la recepción y retroalimentación del arte.

Una vez se hayan sentado aquellas bases teóricas, las cuales resultan vitales a la hora de indagar en nuestra pregunta inicial, se procederá a realizar un estudio de caso en el que mediante entrevistas y encuestas tanto a artistas como a espectadores, podremos acercarnos a conclusiones encaminadas a develar aquellos cambios ocurridos en la recepción artística de hoy debido a la reproductibilidad técnica existente en términos de plataformas virtuales.

Dicha segunda parte contará con 4 detalladas entrevistas realizadas a dos músicos y productores y a 2 pintores. Mediante aquellas entrevistas se buscará indagar frente a la percepción del artista acerca de la inclusión de plataformas virtuales como medio exhibitivo de su trabajo. Sumado a lo anterior, se llevarán a cabo dos encuestas: una estará dirigida a 50 artistas, para de éste modo no realizar generalizaciones basadas únicamente en la percepción de los 4 artistas entrevistados; la otra estará dirigida a los espectadores o consumidores de arte.

Ambas encuestas apuntarán a develar los posibles o potenciales aportes cualitativos que puede llegar a tener el incremento de interacción entre emisor y receptor o entre artista y espectador; así como las posibles carencias que encuentran en internet y en aquel modo de comunicación simultáneo mediante el cual se rompen barreras geográficas y espacio temporales no sólo entre el artista y su públicos sino también entre artistas y entre espectadores.

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Por último, la intención general del presente trabajo es la de establecer con claridad las características de la herramienta más utilizada actualmente: internet. Una vez dichas características sean descritas se podrá indagar respecto a los potenciales pros y contras de dicha herramienta respecto a su uso para promover

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CAPÍTULO 1

1.1 ANTECEDENTES DEL ARTE:

Para comprender los procesos por los que ha atravesado el arte e incluso para poder comprender el estado mismo del arte contemporáneo, resulta vital el remontarnos a los inicios del arte para de ésta manera poder contrastar los panoramas artísticos de antes y de ahora.

Es evidente que el ser humano ha ido cambiando y se ha ido transformando mediante crisis paradigmáticas, ideales rotos y concepciones replanteadas no sólo en el terreno artístico sino en términos generales. Sin embargo, muchos han sido los autores y filósofos dispuestos a indagar, precisamente, respecto a dichas transformaciones y giros del pensamiento humano en el terreno del arte.

El escritor y filósofo francés Alain Badiou, es un claro ejemplo de lo anterior. Badiou, mediante su escrito El Siglo, narra algunos de los hechos más

representativos del Siglo XX, a través de los cuales se pensó, calificó y cuantificó el siglo pasado. Para el autor, el Siglo XX sería entonces el siglo del apogeo capitalista y de la apertura de un mercado mundial que difuminó barreras y fronteras geográficas e imaginarias.

En otras palabras, según el autor se trató de un siglo de drásticos cambios en el pensar y accionar humano, muchos de los cuales cruzaron el límite de la moral al replantearse a su vez la jerarquía o escala de valores del momento; a ello Alain añadiría lo siguiente: “La infracción moral contemporánea hace que el Siglo sea juzgado y condenado por doquier.”1

Al observar con mayor detenimiento la anterior afirmación, no resulta extraño pensar que el uso de una red virtual, mundial y en esencia capitalista; sea objeto

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de desconfianza en especial para aquellos artistas quienes desde sus inicios (como explicaría Walter Benjamin en la obra que será citada a continuación) han considerado a su oficio como algo estrechamente ligado con la divinidad, la espiritualidad y lo místico.

Sin embargo, es indudable que el ser humano y todos sus procesos sociales, culturales y políticos; han conducido hacia un inevitable salto, dado paulatinamente a través de distintos cambios paradigmáticos, mediante el cual, poco a poco, se ha engendrado una nueva jerarquía esquemática ya no sólo de valores sino además de pensamientos hegemónicos y homogenizantes.

Frente a lo anteriormente dicho, Badiou afirmaría lo siguiente refiriendose nuevamente a un cambio paradigmático y moral: “Pero, en fin, hasta el último

minuto el siglo habrá sido el siglo del advenimiento de otra humanidad, de un cambio radical de lo que es el hombre. Y en ese sentido se habrá mantenido fiel a

las extraordinarias rupturas mentales de sus primeros años.” 2

Como bien se ha dicho, tanto la historia como el arte mismo, han vivido diversas corrientes, técnicas y paradigmas que se han ido transformando de manera paulatina a la vez que se transforma paralelamente, o mejor aún: de manera conjunta, la sociedad. Lo anterior ocurre debido a que la sociedad es, finalmente, causa y efecto del arte mismo.

A continuación, se hará referencia a dos reconocidos autores que resultan vitales para poder contextualizar respecto a los antecedentes del arte; dichos autores son Walter Benjamin quien aportará teóricamente mediante su escrito titulado La obra de arte en la época de la reproductibilidad técnica - 1935 y Andreas Huyssen con

su texto titulado Después de la gran división - 1986.

El contenido de los dos textos citados resulta clave para la aproximación a la comprensión de los antecedentes del arte en el sentido en que ambos autores logran dar cuenta, precisamente, de aquel cambio de paradigma por el que

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transcurrió el arte al introducirse nuevas técnicas de reproducción e incluso de ejecución del mismo.

Para empezar, una primera lectura del ensayo de Walter Benjamin deja la impresión equívoca de que el autor está lamentando la pérdida del sentido tradicional del arte, una vez que éste puede ser reproducido técnicamente. Pero, tras un acercamiento más riguroso, encontramos una real intención de descubrir diversas posibilidades implicadas en las nuevas formas artísticas, en concreto la fotografía y el cine.

El punto de partida del texto es el reconocimiento de que los avances técnicos en las condiciones de producción acarrean cambios importantes en el terreno del arte. En el prólogo, Benjamin da a entender que, ante tales cambios, es necesario también introducir nuevas tesis en la teoría estética, distintas a las que se pregonaba en su momento. Según el autor, resultaba vital el introducir una nueva teórica estética que dejabara de lado conceptos heredados como creación, genialidad, perennidad y misterio.

Benjamin propone que para entender el nuevo estándar alcanzado por la técnica, resulta instructivo establecer una comparación entre la reproducción de la obra artística y el cine, por un lado, y el arte en su figura tradicional, por el otro. Lo que encuentra es que en la época de la reproducción técnica de la obra de arte lo que se atrofia es el aura de ésta. El “aura” se entiende, primero, como “el aquí y ahora de la obra de arte, su existencia irrepetible en el lugar en que se encuentra”3.

Benjamin la define también como “la manifestación irrepetible de una lejanía (por cercana que pueda estar)”.4 Una obra de arte tradicional como la pintura o la

3

Benjamin, Walter (1935). La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica.

Discursos interrumpidos/ (pp. 24) Editorial Taurus.

4

Benjamin, Walter (1935). La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica.

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escultura, es única e irrepetible; todo esto constituye el concepto de autenticidad de la obra.

A medida que avanza el ensayo, se van estableciendo una serie de rasgos que caracterizan al arte tradicional en contraste con las nuevas formas de arte. Un elemento fundamental del arte tradicional es su base en el rito, que le da un carácter cultual a la obra; ello hace referencia a una verdad absoluta que descansa en la obra y no da lugar a objeción o percepciones críticas por parte de quien la contempla. En este caso, la obra ilustra una imagen irrefutable destinada únicamente a su contemplación. Así pues, el artista no está sujeto a ningún tipo de crítica dado que su obra está fundamentada en el culto.

Para Benjamin, el nuevo arte no tiene ya un fundamento ritual o cultual, sino político. Frente al valor cultual, el arte nuevo enfatiza el valor exhibitivo, es decir que las obras se hacen más para ser vistas, al tiempo que, frente al anterior acceso restringido, su reproductibilidad garantiza una presencia masiva. Hacia el final del ensayo se muestra que, como sucede con la arquitectura, el nuevo arte se centra más en el uso que en la contemplación. También que la actitud del espectador no es de recogimiento, sino de dispersión (Ver el cuadro anexo).

En particular, con relación al cine, vemos que éste es posible, técnicamente, gracias a la captura de miles de imágenes en una cinta que las agrupa y les da movimiento al ser proyectadas. Esta cinta es infinitamente reproducible y en ese sentido no presenta la originalidad, unicidad y demás conceptos que encierra la cualidad aurática de una obra en el sentido tradicional. Lo mismo ocurre con la fotografía, la cual incluso puede ser ampliada y manipulada desde el negativo.

Al comparar el cine con el teatro, vemos cómo lo aurático del teatro yace en la inmediatez de los sucesos dramáticos que se dan a través de los actores en una relación directa con la audiencia; es ahí donde el carácter original e irrepetible de cada función teatral se encuentra.

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Además, una vez transcurrida la acción actoral y las escenas han sido capturadas, el cineasta puede darles el orden que él crea más conveniente para los propósitos de la obra; es así como una escena que transcurre en cinco segundos ante los ojos del espectador, puede ser grabada por fragmentos en momentos o días diferentes. Todo esto hace que, según Benjamin, lo bello ya no sea la principal preocupación del arte.

Benjamin hace, también, un símil entre el psicoanálisis y la intencionalidad de los diferentes planos en una obra cinematográfica. Lo que el psicoanálisis introdujo en la manera de ver el mundo es ese énfasis en elementos aparentemente insignificantes como movimientos y gestos que podrían pasar como involuntarios pero que realmente son manifestaciones del subconsciente en el cuerpo.

Cabe resaltar que la relación del psicoanálisis con el cine, planteada por el autor, consiste en los detalles que pueden ser explorados minuciosamente en la obra cinematográfica por medio de primeros planos y demás recursos narrativos para orientar de mejor manera la finalidad conceptual de la obra.

Por ejemplo, en una escena de una conversación que transcurre en un comedor vista desde un plano general nos revela únicamente lo que sucede a través de los diálogos. En el momento en que hay un primer plano del pie de uno de los personajes, en movimiento repetido de arriba hacia abajo, y un primerísimo primer plano de su mirada, es posible afirmar o hacer conjeturas acerca del estado de nerviosismo del sujeto.

Por ende, el cine hace que el espectador pueda notar detalles importantes en la narración, que no podría percibir normalmente. Esto serviría como ejemplo de lo que aparece como una de las tesis importantes del ensayo: la que sostiene que la percepción humana está condicionada no sólo de forma natural sino también históricamente.

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pero no han reparado en el aspecto social y el contexto político de las masas. Se habla de masas ya que en la medida en que la obra puede ser reproducida técnicamente, está capacitada para entrar en contacto con una audiencia cada vez mayor.

El cine y la fotografía han generado una nueva forma de arte que ya no se fundamenta, precisamente, en el aura o culto. En el cine todo espectador está en capacidad de asumir una postura crítica. A diferencia del arte tradicional, el artista ya no es un agente irrefutable sino que entrega un material que permite el análisis de la realidad y la misma crítica de la obra como tal.

Esta nueva forma de arte implica que deben generarse a su vez, nuevos parámetros bajo los cuales pueda ser analizada. De entender las nuevas formas de arte según la teoría tradicional, el cine y la fotografía, simplemente, no serían arte. Así pues, no se trata de encontrarles un lugar en la estética tradicional sino, más bien, entender que para nuevas formas de arte es necesaria una nueva teoría estética.

El arte no es autónomo, no se encuentra abstraído de su contexto histórico, político o social; es por esto que está en constante cambio y por lo mismo, requiere de nuevas ópticas o teorías. Una nueva forma de arte, implica nuevas percepciones de la misma. Dichas percepciones, al ya no estar fundamentadas en el culto y la veneración, se tornan críticas; es allí donde yace la tarea política del arte. En otras palabras, estamos abandonando la idea del arte por el arte al tener una recepción no pasiva.

Para Benjamin, las nuevas formas de arte y en especial el cine podrían tener un efecto revolucionario, aunque esto depende del manejo que se le pueda dar. A Benjamin le preocupa que estas concepciones tradicionales puedan servir de base a una “estetización de la política” que reforzaría el avance del fascismo.

Frente a esto, el cine podría servir al comunismo como una forma de politización del arte: “La proletarización creciente del hombre actual y el alineamiento también

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intenta organizar las masas recientemente proletarizadas sin tocar las condiciones de la propiedad que dichas masas urgen por suprimir. El fascismo ve su salvación en que las masas lleguen a expresarse (pero que ni por asomo hagan valer sus derechos). Las masas tienen derecho a exigir que se modifiquen las condiciones de la propiedad; el fascismo procura que se expresen precisamente en la conservación de dichas condiciones. En consecuencia, desemboca en un estetismo de la vida política. A la violación de las masas, que el fascismo impone por la fuerza en el culto al caudillo, corresponde la violación de todo un

mecanismo puesto al servicio de la fabricación de valores cultuales.”5

-Figura 1. Arte Tradicional vs Arte de Masas

ARTE TRADICIONAL ARTE DE MASAS

Fundamento ritual Fundamento político

Valor cultual Valor exhibitivo

Autonomía Carácter social

Lo bello Nuevas funciones

5

Walter Benjamin, (1935). La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica.

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Contemplación Uso

Recogimiento Dispersión

Por otro lado, el profesor de origen alemán Andreas Huyessen en su escrito titulado Después de la gran división, nos habla de la cultura de la modernidad

y de cómo ésta se ha caracterizado desde mediados del siglo diecinueve por una relación de exclusión entre el mal llamado „arte alto‟ y la cultura de masas.

Frente a aquella eminente exclusión en el entorno artístico que aunque ha disminuido aún sigue presente de manera latente, el autor afirma lo siguiente: “El modernismo se constituyó a partir de una estrategia consciente de

exclusión, una angustia por ser contaminado por su otro: una cultura de masas crecientemente consumista y opresiva.”6

Precisamente de allí surge aquella repulsión hacia la palabra masa y aquella

subestimación a la misma en el terreno del arte. Lo descrito por huyesen explica además la razón por la cual acabar con aquella percepción mística y aurática del arte no resultaba para nada sencillo ya que era en efecto aquella visión la que mantenía al arte como algo predestinado para las “élites del intelecto”.

Es así como a lo largo de la historia las élites han procurado que tanto sus espacios como sus saberes y conocimientos no sean “contaminados” por quienes son percibidos como inferiores o incultos. Es precisamente dicha

6

Huyssen, Andreas (1986). Después de la gran división. Modernismo, cultura de masas,

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prevención la que, según el autor, ha cerrado las puertas a miles de personas a lo largo y ancho del globo; personas que difícilmente podían salir de su estado de ignorancia debido a la extrema prevención de las clases altas en las que aquel llamado „arte alto‟ se engendraba.

Sumado a lo anterior, para el Huyessen el modernismo constituyó una radical separación entre cultura y vida cotidiana. Frente a ello el autor afirma lo siguiente: “Afirmar que esto tiene que ver simplemente con la “calidad”

intrínseca de una y las depravaciones de otra -aun cuando sea correcto en el caso específico de muchas obras- implica perpetuar la trajinada estrategia de

exclusión, en sí misma un signo de la angustia de contaminación.”7

Es así como benjamín y Huyessen logran brindar un claro panorama de los antecedentes del arte. Aquellos antecedentes son los suficientemente claros como para entender lo complicado que resultó aquel cambio de paradigma en el que el artista dejaba de ser una especie de divinidad para convertirse en un sujeto que podía ser criticado contradicho o alabado.

Aún más difícil debió resultar el que aquellas personas dispuestas a consumir piezas de manera activa en vez de contemplativa; no pertenecieran necesariamente a las élites. Todavía más difícil debió ser que aquellas personas provenientes de las masas lograran convertirse en generadores de arte.

1.2 ARTE CONTEMPORÁNEO:

Para poder acercarnos cada vez más a la comprensión del arte contemporáneo debemos entonces aproximarnos a aquellos medios mediante los cuales el arte de hoy es expuesto.

7

Huyssen, Andreas (1986). Después de la gran división. Modernismo, cultura de masas,

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Con el fin de avanzar cronológicamente en un sentido que nos dirija al tema o medio que nos incumbe: El universo virtual; resulta altamente instructivo el hacer referencia a aquel salto que en su momento se dio del cine a la aparición de la televisión, luego de la aparición de la imprenta como primer modo de reproducción técnica claro está.

Con el fin de poder entender a mayor profundidad dicho salto o introducción mediática, resulta necesario citar al filósofo de origen español Jesús Martín Barbero en su texto titulado El mal de ojo de los intelectuales (1995). A través

del mencionado escrito barbero logra retratar de manera similar muchos de los planteamientos expuestos por Huyessen.

Para el autor, en los últimos años la crítica a la televisión se ha tornado exacerbada y excluyente, a lo que él se refiere como la “exasperación de la queja”.8 Frente a lo anterior y haciendo referencia, o más bien crítica, a un escritor colombiano al que prefirió dejar anónimo, Barbero afirma lo siguiente: “En la televisión se produce y expresa, según él, la última abominación de nuestra civilización, ya que ella es por naturaleza inculta, frívola y hasta

imbécil, tanto que “cuanto más vacuo sea un programa más éxito tendrá”. La

causa de esta abominación es su capacidad de “Absorbernos, casi de

hipnotizarnos, evitándonos la pena, la dificultad de tener que pensar”. De lo que se concluye: “Apagar, lo que se dice apagar la televisión, eso no lo van a hacer las mayorías jamás”. Por lo que se infiere que lo que debe

preocuparnos no es el daño que haga a las personas ignorantes sino el que le hace a la minoría culta, intelectual, estancándola, distrayéndola, robándole

sus preciosas energías intelectuales.”9

En otras palabras, Barbero se está refiriendo puntualmente al desprecio de los intelectuales por la televisión pero, a su vez, está haciendo énfasis en el carácter elitista del mismo. Una vez más, Barbero retoma la postura de

8

Barbero, Jesús Martín (1995). El mal de ojo de los intelectuales/ (pp. 15) Editorial Gedisa

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Huyessen al dejar al descubierto la desconfianza del “arte alto” o de las supuestas élites del intelecto.

Nuevamente, la historia daría cuenta de lo difícil que ha resultado la adaptación del ser humano a la introducción de nuevas formas de reproductibilidad técnica del arte a lo largo de la historia debido al mismo carácter excluyente y característico del arte tradicional.

Para el autor, el problema radicaba, o radica, en la tendencia a confundir al „iletrado‟ con el „inculto‟. Según Barbero, aquella fascinación que en teoría nos “idiotiza”, respecto a la televisión, no aplica en este caso ya que, según él la fascinación no es el modo de recepción de hoy. Frente a lo anterior el autor afirma lo siguiente: “Dudo mucho que la fascinación sea el modo de mirar de la generación que nació y se formó con la televisión.”10

Para el reconocido profesor Jesús Martín Barbero, no nos encontramos en un momento en el que la recepción de las audiencias se caracterice por la fascinación idiotizada y meramente contemplativa que produjo en su momento un fenómeno como por ejemplo el cine con su abrumadora sala oscura en sus primeras funciones. El receptor de hoy ya no se encuentra anonadado sino que por el contrario cuenta con herramientas que le permiten ser alguien cada vez menos ingenuo.

Frente a lo anterior y a aquella supuesta fascinación el autor afirma lo siguiente: “… ¿cómo reducir a fascinación la relación de las mayorías con la televisión en países en los que la esquizofrenia cultural y la ausencia de espacios de expresión política potencian desproporcionadamente la escena de los medios, y especialmente de la televisión, pues es en ella donde se produce el espectáculo del poder y el simulacro de la democracia, su densa trama de farsa y de rabia, y donde adquieren alguna visibilidad dimensiones

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claves del vivir y del sentir cotidiano de las gentes que no encuentran cabida

ni en el discurso de la escuela ni en el que se autodenomina cultural?”11

En efecto, Barbero retoma una temática ya tratada por Walter Benjamin: la democracia. Existen quienes creen que la masificación de los medios de comunicación acarrea nefastamente a un rompimiento de la democracia en el sentido en que un par de medios poderosos y masivos pueden ahora desplegar sus agendas determinando qué se consume y qué no.

Sin embargo, estos dos autores plantean una postura completamente distinta al percibir a los medios reproductibles técnicamente, como herramientas que posibilitan que aquellos llamados “incultos” se instruyan y tengan acceso a una mayor variedad de posturas ya sean ideológicas, estéticas, etc.

Apartados como el anterior dan cuenta de algo que de alguna manera Walter Benjamin, nuestra referencia inicial, profetizó: la introducción de nuevas formas de reproductibilidad técnica en el arte han acarreado consigo aquel cambio en la recepción la cual no sólo se ha tornado masiva sino también cada vez menos pasiva para de este modo convertirse minuto a minuto en una recepción mucho más crítica y por ende enriquecedora para el arte mismo.

Lo anteriormente descrito resulta de vital relevancia para este trabajo ya que nos devuelve a la pregunta inicial al situarnos en las audiencias como centro de discusión; tema al cual alude el escritor y filósofo francés Jaques Ranciére en su escrito titulado El espectador Emancipado.

Mediante el texto citado, Ranciére propone entender a las audiencias como aquel universo en el que convergen el arte y la política. De éste modo, y haciendo referencia puntualmente al teatro como forma de expresión artística, el autor alude a algo a lo que llamaría la “paradoja del espectador” afirmando que “no hay teatro sin espectador”.12Podría entonces decirse que Ranciére

11

Barbero, Jesús Martín (1995). El mal de ojo de los intelectuales/ (pp. 16) Editorial Gedisa

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procura adentrarse en la importancia del espectador y de su recepción en medio de los procesos del arte.

En otras palabras, nuevamente, al igual que muchos de los autores previamente mencionados; Ranciére está haciendo referencia a la postura crítica contemporánea del espectador; es decir, alude al cambio de la recepción de hoy y de sus implicaciones.

A lo anterior, el autor suma lo siguiente: “Ahora bien, dicen los acusadores,

ser espectador es un mal, y ello por dos razones. En primer lugar, mirar es lo contrario a conocer. El espectador permanece ante una apariencia, ignorando el proceso de producción de esa apariencia o la realidad que ella recubre. En segundo lugar, es lo contrario de actuar. La espectadora permanece inmóvil en su sitio, pasiva. Ser espectador es estar separado al mismo tiempo de la

capacidad de conocer y del poder actuar.”13A través de éstas palabras el autor logra resumir y denunciar la simple postura de contemplación y la pasividad como manera de recepción.

Acto seguido el francés afirma lo siguiente: “Hace falta un teatro sin

espectadores, en el que los concurrentes aprendan en lugar de quedar seducidos por las imágenes, en que se conviertan en participantes activos en

lugar de voyeurs pasivos.” 14 Finalmente Ranciére propone y pregona un público activo y comprometido con el arte.

Si se observan las anteriores afirmaciones del autor con respecto al enfoque del presente escrito: las plataformas virtuales actuales; podría develarse que ha sido precisamente mediante aquellas plataformas que la interactividad y la postura crítica y activa se ha fomentado con mayor intensidad en los últimos años.

En otras palabras, internet, las plataformas virtuales y las redes sociales se han convertido en aquellos espacios propicios para la generación de

13

Ranciére, Jaques (2008). El espectador emancipado/ (pp. 10) Ellago Ediciones, S.L.

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espectadores en constante interacción con el arte y con los artistas mismos. Y es que, precisamente, ha sido a través de blogs y redes sociales que la gente se ha visto más directamente involucrada con el arte en su papel de espectadores no sólo porque ahora comentar una obra resulta sencillo sino porque ahora acceder a una obra no es algo costoso o sumamente excluyente.

Para Ranciére el espectador debe abandonar la cómoda postura de observador que examina con tranquilidad el espectáculo para acercarse al prototipo de aquel observador racional, aquel observador que tiene aportes que hacer, aquel observador que tiene una voz que debe ser escuchada y atendida.

Por último, el autor y filósofo propone entonces el pregonar aquellos medios necesarios para que los espectadores puedan dejar de ser simples espectadores contemplativos para de este modo poder convertirse posiblemente en agentes de una práctica colectiva y constructiva.Aquí la verdadera pregunta es entonces si la esfera digital o virtual puede en efecto aproximarnos a aquella práctica colectiva y constructiva propuesta por Ranciére, mediante la cual idealmente podría llegarse a alimentar y nutrir al arte de hoy.

Frente a esto, todos estos autores previamente citados parecen estar de acuerdo en una cosa en particular: La disminución de las fronteras, tanto físicas como espaciales, imaginarias, geográficas o de estratos; entre el receptor y el emisor promueve la democratización del arte.

En otras palabras, entre menor sea la brecha entre el artista y sus espectadores y, a su vez, entre menor sea el culto y la veneración que le rendimos a dichos artistas; mayor será el intercambio de conocimiento y menos restrictivo y excluyente resultará el arte.

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virtuales y en especial mediante las redes sociales ya que se rompe con las taras espacio-temporales del pasado.

Frente a lo anterior Ranciére afirma lo siguiente haciendo referencia a su vez a los aportes dados mediante la subjetividad de cada individuo que lee, ve o mira una obra desde su propia óptica y con sus propios ojos y pensamientos que han sido establecidos y transformados a su vez a través de los distintos discursos que cada sujeto a consumido a lo largo de su existencia: “La

emancipación, por su parte, comienza cuando se cuestiona de nuevo la oposición entre mirar y actuar, cuando se comprende que las evidencias que estructuran de esa manera las relaciones mismas del decir, el ver y el hacer pertenecen a la estructura de la dominación y la sujeción. Comienza cuando se comprende que mirar es también una acción que confirma o que transforma esa distribución de las posiciones. El espectador también actúa, como el alumno o como el docto. Observa, selecciona, compra, interpreta. Liga lo que ve con muchas otras cosas que ha visto en otros escenarios, en otros tipos de lugares. Compone su propio poema con los elementos del poema que tiene delante. Participa en la performance rehaciéndola a su

manera…” 15

Para el autor, la idea no es la de transformar a los espectadores en actores o a los ignorantes en doctos; por el contrario, la idea es la de reconocer el “saber que pone en práctica el ignorante” 16 al ser un espectador activo,

distinto y particularmente subjetivo.

Por último, Ranciére hace énfasis en un punto clave que concierne ciertamente al presente escrito al afirmar lo siguiente que todas aquellas

15

Ranciére, Jaques (2008). El espectador emancipado/ (pp. 19) Ellago Ediciones, S.L.

1616

Ranciére, Jaques (2008). El espectador emancipado/ (pp. 23) Ellago Ediciones,

(31)

fronteras y paradigmas que debemos superar y todas aquellas distribuciones de roles que deben cambiarse; corresponden a la actualidad del arte contemporáneo el cual se encuentra en éste momento atravesando por fuertes cambios de imaginarios y drásticos cambios mediáticos.

(32)

CAPÍTULO 2

2.1 MEDIOS

Teniendo en cuenta lo anteriormente descrito respecto a los antecedentes del arte y el arte contemporáneo; resulta de vital importancia el centrarnos ahora puntualmente en los medios de comunicación a través de los cuales el arte es ahora más comúnmente difundido. Dentro de dichos medios se destaca actualmente el uso del internet y más específicamente el use de las redes sociales, páginas web y blogs de diversas índoles como medios de difusión cultural.

Para empezar, resulta necesario indagar en primera instancia frente a la historia del internet. Dicha historia es descrita brevemente por Jorge Lay Gajardo en su escrito titulado, precisamente, Breve Historia de Internet.

Mediante el escrito mencionado Gajardo narra cómo la aparición de contundentes avances electrónicos se dio en la década de 1930, tras lo que se posibilitó el desarrollo de las computadoras.

Tras un largo proceso mediante el cual se modificó la forma y utilidad de las computadoras surgió finalmente lo que hoy conocemos como internet: “El desarrollo de comunicaciones con tecnología abierta fue realizado por Khan de ARPA, buscando una red (Internetting) que tuviera la capacidad de conexión entre diferentes nodos independientes, procurando que un eventual ataque físico a la red no la interrumpiera. El protocolo de comunicaciones se denominó "Transmisson-Control Protocol/Internet Protocol" (TCP/IP,

protocolo de control de transmisión /protocolo de Internet).”17Afirmó el autor.

17 Lay Gajardo, Jorge (2004).

(33)

Sin embargo, para introducirnos a mayor profundidad en el tema resulta de gran ayuda el citar además el texto del escritor neoyorkino Marc Prensky titulado Nativos e inmigrantes digitales. Mediante el texto cita el autor logra

hacer énfasis en el sustantivo cambio por el que han tenido que atravesar las generaciones actuales respecto a su manera de procesar la información debido a la inclusión del uso de internet en sus rutinas diarias.

Respecto a lo anterior, Mar Prensky afirma lo siguiente: “Los estudiantes del

Siglo XXI han experimentado un cambio radical con respecto a sus inmediatos predecesores. No se trata sólo de las habituales diferencias en argot, estética, indumentaria y ornamentación personal o, incluso, estilo, que siempre quedan patentes cuando se establece una analogía entre jóvenes de cualquier generación respecto a sus antecesores, sino que nos referimos a algo mucho más complejo, profundo y trascendental: se ha producido una

discontinuidad importante que constituye toda una “singularidad”; una

discontinuidad motivada, sin duda, por la veloz e ininterrumpida difusión de la

tecnología digital, que aparece en las últimas décadas del siglo XX.”. 18

Según el texto previamente citado, algunas de las características principales de los llamados „Nativos Digitales’ son las siguientes: Quieren recibir la información de forma ágil e inmediata; se sienten atraídos por multitareas y procesos paralelos; prefieren los gráficos a los textos; se inclinan por los accesos al azar (desde hipertextos); funcionan mejor y rinden más cuando trabajan en Red, entre otros.

Todas estas características implican en sí mismas una completamente diferente y novedosa forma de recepción en la cual los factores decisivos son el tiempo, la velocidad y la variedad de información a disposición de los navegantes cibernéticos.

18

(34)

Este escrito resulta vital si se tiene en cuenta que, actualmente, los medios y las maneras en las que se expresa y se expone el arte son otras, así como los espectadores han a su vez ido cambiando y mutando en lo que ahora conocemos como cibernautas.

Por lo mismo, un cambio de paradigma supone a su vez un cambio en la lógica de quienes acuden a plataformas virtuales como medio de obtención de información ya sea artística o de cualquier otra índole. En otras palabras, en efecto nos encontramos frente a la rotunda aparición de un nuevo paradigma virtual.

Más adelante el autor alude precisamente a lo que nos concierne: los consumidores de plataformas virtuales de hoy. Respecto a dicho cambio en la lógica de aquellos consumidores, el autor afirma lo siguiente: “Así pues, ahora sabemos que el cerebro que sufre distintas experiencias se organiza de forma diferente; ahora sabemos que las personas que reciben distintos estímulos de la cultura que los rodea piensan de otra manera. Y, aunque todavía no hemos observado de modo directo los cerebros de los Nativos Digitales para comprobar si son fisiológicamente diferentes (como parece ocurrir con los de

los músicos), las pruebas indirectas de ello son definitorias y concluyentes.”

19

En otras palabras, para Prensky las formas de recepción se han visto alteradas no únicamente por las herramientas de interacción sino que además se han cambiado ya que el cerebro mismo de quienes generan dicha recepción de ha visto modificado.

Sin embargo, hay quienes creen que las plataformas virtuales pueden acarrear a su vez consecuencias nefastas no sólo para el arte sino para la humanidad entera. Ese es el caso del escritor y teórico cultural francés Paul Virilio quien expresa su descontento y su temor frente a la interactividad mediante su escrito titulado El cibermundo, la política de lo peor.

19

(35)

Mediante el mencionado escrito, Virilio propone a la revolución cibernética como un peligro de dimensiones globales que debe ser denunciado ya que, según él, reduce a la humanidad a la uniformidad mediante la “tiranía del tiempo” en la cual se genera la desintegración de lo real.

Para el autor, el internet aumenta la velocidad en que las sociedades

comunican sus mensajes. Lo anterior resulta altamente relevante en la medida en que la velocidad, según Virilio, está directamente ligada con el poder, el poder de emancipación de los ciudadanos, lo cual a su vez liga a la velocidad con la democracia misma.

La pregunta aquí es la siguiente: si la velocidad es poder, el poder de controlar el tiempo y la velocidad ¿quién es dueño de dicho poder? ¿Somos acaso todos dueños de él o por el contrario se trata de un poder contrario a la democracia?

Para Paul Virilio, la velocidad absoluta es equivalente al poder absoluto y por lo tanto al control absoluto, instantáneo; he ahí donde radica, en palabras del autor, el inminente y silencioso peligro constituido por el internet y en general por el mundo digital.

Sumado a lo anterior Virilio afirma que“Hoy en día, hemos puesto en práctica

los tres atributos de lo divino: la ubicuidad, la instantaneidad y la inmediatez; la visión total y el poder total. Esto ya no tiene nada que ver con la

democracia, es una tiranía.”20 es por esto que, según el autor, actualmente

estamos frente a un fenómeno de interactividad que podría llegar incluso a privar al hombre de su libre albedrío, amarrándolo a un sistema de preguntas-respuestas procesadas por un hombre que, ahora, más que ser un hombre es una neurona en el interior de un cerebro mundial.

En otras palabras, para Virilio ya no estamos ante la sociedad de control sino ante la sociedad cibernética la cual es contraria, para él, a la libertad o la democracia.

20

(36)

Frente a lo anterior, el autor afirma lo siguiente: “Las autopistas de la

información van a desplegar, pues, un sistema interactivo tan temible para la sociedad como lo es la bomba atómica para la materia. Según Einstein, la interactividades una bomba atómica. Es un fenómeno constitutivo y disociativo. Naturalmente, existe la posibilidad de intercambios renovados y cuantiosos, pero, al mismo tiempo, existe la amenaza de un dominio sobre las

sociedades que es absolutamente insostenible.” 21

Según el teórico francés internet posee un poder tiránico; según muchos otros, internet brinda un poder a las masas: el poder escoger lo que consumen sin límites ni restricciones tanto morales como geográficas o monetarias. Sin embargo, para autores como Virilio son más los contras que los pros; para otros, no se trata tanto de develar el sentido negativo o positivo de la era digital sino de simplemente hacer precisamente eso: develarla.

En efecto, nos encontramos en la era digital y ya no es un misterio que aquel cambio en el modo como nos comunicamos y los medios que utilizamos para ello; implican inevitablemente tanto pros como contras que deben ser tenidos

en cuenta a la hora de hacer uso de herramientas digitales.

El periodista colombiano y redactor de la revista Shock, Juan Pablo Castiblanco Ricaurte, se dispuso precisamente a develar la situación actual de los medios digitales y de su inclusión en el terreno artístico y, más específicamente en el musical. Mediante su escrito titulado: “De cómo una red social cambió el mundo tal y como lo conocíamos (cap. 4)”, Castiblanco dio a conocer su punto de vista. A su vez el capítulo 4 fue titulado por el autor como “Regálale un like a la página de mi banda”.

La temática del ya mencionado artículo resulta altamente relevante para el tema que nos concierne ya que fusiona el cambio mediático actual con el universo musical. Es así como Juan Pablo describe, mediante un tono sarcástico y coloquial, la manera en que la industria musical de hoy ha ido

21

(37)

encontrando su espacio y su camino a través de las redes sociales a la vez que se brinda al artista un herramienta para darse a conocer y para promocionarse de igual manera que el resto sin importar su estrato social o sus conexiones dentro la industria.

Lo anterior constituiría entonces un drástico giro de pensamiento si se tiene en cuenta que, en un principio, internet fue visto como el enemigo principal de la industria musical; el causante de la muerte del disco físico, el promotor del deterioro de tiendas de CDs, antes fructíferas, tales como Tower Record y el

asesino de los años gloriosos de canales idealizados tales como MTV o VH1.

El artículo señalado empieza por aludir a un caso colombiano en particular en el que una banda local es el ejemplo idóneo para dar cuenta precisamente de aquel cambio de herramientas mediáticas, de pensamiento, y de procesos comunicativos en medio del universo artístico y musical actual.

Castiblanco retrata lo anterior de la siguiente manera: “Para escuchar, Bailando así, el sencillo que Puerto Candelaria grabó junto

a Esteman y que estrenó el pasado jueves, hay que seguir un par de

instrucciones. Primero, ingresar a la página de la banda paisa y allí “pagar”

con un tweet o una publicación de Facebook, para liberar el vínculo del video en YouTube. Así, los Candelarios mataron quién-sabe-cuántos pájaros de un tiro, pues lograron que cada nuevo oyente de su canción se convirtiera, sin importar cómo le había parecido el tema, en un embajador de la campaña virtual. Hace diez años, esta transacción habría sido impensable; reemplazar el precio en papel moneda de un producto, por uno virtual, etéreo e intangible, pero que garantizaba la circulación en un fértil circuito para el impulso de

causas, productos y obras artísticas: el voz a voz.”22

22

Castiblanco, Juan Pablo. “De cómo una red social cambió el mundo tal y como lo conocíamos (cap. 4)”, [en línea], Febrero 2014, [08 de Febrero de 2014]. Disponible en la web:

(38)

En otras palabras, el universo musical de hoy se mueve principalmente por

likes. Ello es un hecho y, independientemente de si ello aparece como algo

moralmente aceptable o no, todo artista está en la obligación de adaptarse a este nuevo entorno si desea surgir.

Tras lo anterior, Juan Pablo retoma, de manera no intencional, una de las principales temáticas propuestas por el ya mencionado autor principal de este escrito, Walter Benjamin. En su escrito frente a la reproductibilidad técnica Benjamin afirma al igual que Castiblanco que la reproductibilidad técnica ha traído consigo un carácter revolucionario en lo que a arte respecta. Dicho carácter revolucionario existe en la medida en que el autor ya no es venerado como a un Dios y su obra es ahora susceptible de ser no sólo admirada sino también criticada o elogiada mediante una recepción mucho más activa y, por ende, crítica.

Frente a esto Juan Pablo afirma lo siguiente: “Y ahí vuelve a relucir uno de los encantos básicos de Facebook. Crear un sistema democrático donde todas

las voces valen lo mismo porque todas las cuentas son iguales. Medios, disqueras, artistas e individuos disponen de las mismas herramientas técnicas; ninguno tiene una mejor plataforma que el otro ni una forma de llegar de mejor manera a sus contactos. Una carrera, en el papel, en

condiciones iguales para todos.” 23

En otras palabras, arte ya no tienen por base al aura, la mística o la veneración al artista. Ahora todos y todas disponemos de los medios tanto para hacer arte como para consumirlo sin necesidad de ser poderosos o adinerados. En efecto, hablamos de una democratización de la información y, puntualmente, del arte.

23

Castiblanco, Juan Pablo. “De cómo una red social cambió el mundo tal y como lo conocíamos (cap. 4)”, [en línea], Febrero 2014, [08 de Febrero de 2014]. Disponible en la web:

(39)

2.2 JÓVENES Y NUEVOS PARADIGMAS:

Actualmente, existe una tendencia por parte de las generaciones mayores a pensar que los jóvenes de hoy son cada vez menos activos no únicamente en términos de desplazamiento sino también en términos políticos. En el caso Colombiano, puntualmente, tanto los jóvenes como la política han pasado de un panorama total y completamente polarizado que se debatía entre liberales y conservadores; a un panorama lleno de matices, tonos grises y puntos intermedios.

Aquella inquietud de las generaciones mayores respecto a los jóvenes de hoy en nuestro país puede haberse dado en gran medida debido al claro cambio en la forma en que hoy practicamos política. En otras palabras, hoy ya no se protesta necesariamente en las calles „echando piedra‟; hoy se protesta de manera virtual y, en ocasiones, viral.

Indudablemente, antes nos enfrentábamos a una juventud mucho más militar y dispuesta a marchar de manera física por sus ideales; hoy, nos topamos con una generación que no necesariamente es más pasiva sino que ha encontrado otros medios, distintos a la fuerza, para dar a conocer sus distintos puntos de vista: las plataformas virtuales.

La historia misma ha demostrado lo nocivos que resultan los extremos. La era digital, por su parte, nos ha otorgado las herramientas para promover una individualización no sólo espacio- temporal sino también de pensamiento que, bien utilizada podría propiciar un ambiente cada día menos polarizado.

El mundo es ahora una aldea global sin fronteras geográficas determinantes. Ya no se es blanco o negro porque ya podemos conocer todas las otras tonalidades y matices a través de internet.

(40)

es la creación de redes, en correspondencia a una individualización avanzada (Castells, 1996; Urry, 2003). Como resultado de una creciente individualización e informalización surgen reacciones. Esto significa que aumentan los esfuerzos individuales de los sujetos por encontrar el propio anclaje. La individualización se corresponde con un actuar en diferentes planos. Los sujetos deben adaptar permanentemente sus formas de comportamiento y de acción y, además, deben tomar la responsabilidad por el propio anclaje social: quien actúa en formas redificadas aprende a pensar de la misma manera. Las redes posibilitan nuevas formas estructurales de

relacionarse, son “conexiones distendidas” que no limitan la “libertad de elección” de los sujetos…” 24 En otras palabras, más que encontrarnos en

una era poco interesada por temas culturales, sociales o políticos; nos hallamos en medio de una era que demuestra y expresa dichos intereses de otro modo.

Además, según Tully nos encontramos en una generación mucho más individualizada. Dicha postura contraría drásticamente la expresada por Persky ya que mediante ella se afirma que internet en lugar de homogenizar a logrado individualizar y crear subjetividades cada vez más únicas y cada vez más críticas.

Según un estudio realizado por la Universidad Rey Juan Carlos (España) y

titulado Adolescentes y jóvenes en la red: Factores de oportunidad; internet

es, en efecto, otra forma de tomar postura frente al mundo, Frente a lo anterior el estudio concluyó lo siguiente: “Puede decirse que se ha tratado de

una adopción consciente de la Red como símbolo y forma de estar y

enfrentarse al mundo.”25

24

Tully, Claus J. La socialización en el presente digital/ (pp.11) Informalización y contextualización

Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnología y Sociedad - CTS, vol. 3, núm. 8, abril, 2007, (pp. 11), Centro de Estudios sobre Ciencia, Desarrollo y Educación Superior Argentina.

25

Rubio Gil, Ángeles. Adolescentes y jóvenes en la red: Factores de oportunidad/ (pp.5 )Instituto de

(41)

Ahora bien, el escrito previamente citado no es el único en tratar el tema de la individualización de opiniones y posturas en la juventud de hoy; por su parte, el escrito titulado Las consecuencias perversas de la modernidad y escrito por

A. Giddens, Z. Bauman, N. Luhmann y U. Beck (1996), trata este mismo tema afirmando lo siguiente: “La modernidad debe ser entendida en un nivel

institucional; sin embargo, las transformaciones introducidas por sus instituciones se asocian de una manera directa con la vida individual y, por tanto, con el sí-mismo. Uno de los rasgos distintivos es una creciente

interconexión entre los dos “extremos” de la extensionalidad y la

intencionalidad: influencias globalizantes por un lado y disposiciones

personales por otro.”26

En otras palabras, si bien la nueva forma de comunicación introducida por la red puede llegar a propiciar una globalización de opiniones; también podría llegar a propiciar lo opuesto: una era repleta de diversas y distintas posturas generadas mediante el refuerzo de la individualización y el acceso a mayor escala de conocimientos e información de distintas índoles y fuentes.

Lo anterior no debe ser ignorado si tenemos en cuenta que nuestra pregunta inicial se cuestiona acerca de la recepción del arte y, en efecto, un mayor acceso a más fuentes podría implicar una recepción mucho menos inocente o polarizada y mucho más nutrida.

Finalmente, el joven de hoy no necesariamente es inculto, poco interesado por temáticas sociales, políticas o culturales; el joven de hoy es un individuo repleto de discursos variados y repleto de posibilidades para darse a conocer, para expresarse y para actuar.

Según el escrito del licenciado en psicología Ángel J. Gordo López, titulado

Jóvenes y cultura Messenger; la red ha sido propulsora y catalizadora

inminente de una creciente democratización entre los jóvenes de hoy. Frente a esto Ángel afirma lo siguiente: “Desde comienzos de los años noventa se

26

(42)

ensalzan las visiones ya existentes que reconocen una sabiduría natural de los y las jóvenes para alfabetizarse en los nuevos medios. Estas visiones también consideran las nuevas tecnologías como un medio para encauzar y

expresar la espontaneidad, la imaginación y la rebeldía juvenil.”27

En otras palabras, la red vendría siendo aquella plataforma a través de la cual se fomenta la democracia y la interactividad en nuestra sociedad. Según el texto previamente citado, la era digital está hambrienta por expresarse, descubrirse y realizarse. En definitiva, los jóvenes de ahora son, de acuerdo con el escrito “resueltos, analíticos, creativos, inquisitivos, aceptan la

diversidad, son socialmente conscientes y, entre un sinfín de atributos, viven

de cara a lo global. Tapscott (1998: 3) (Citado en Buckinghamn, 2000:47).”28

Está claro que internet ha promovido el acceso a más conocimiento pero debemos ahora preguntarnos, nuevamente, si aquel conocimiento no solo abunda en términos cuantitativos sino también cualitativos. Es decir, ya sabemos que las plataformas virtuales han promovido la democratización de la información y por ende del arte; sin embargo, ahora debemos tratar de entender y analizar a profundidad si aquella democratización ha fomentado en efecto una real y mejor recepción así como una fructífera retroalimentación que potencialmente pueda dar como resultado, valga la redundancia, una experiencia alimenticia para el arte.

27

Gordo López, Ángel J (2006) Jóvenes y cultura Messenger/ (pp.11) Fundación de ayuda

contra la drogadicción-FAD.

28

Gordo López, Ángel J (2006) Jóvenes y cultura Messenger/ (pp.12) Fundación de ayuda

(43)

CAPÍTULO 3

ESTUDIO DE CASO

3.1 MÚSICA Y PINTURA

Una primera instancia teórica ha permitido develar que han sido muchos los escritores y filósofos que se han propuesto indagador a profundidad respecto al arte y a sus múltiples cambios a lo largo de la historia en términos tanto de recepción como de técnica y generación de obras como tal. Sin embargo, se ha demostrado también que hoy en día los tiempos suelen cambiar de manera vertiginosa y lo hacen así debido a los diversos avances tecnológicos y las muchas herramientas digitales que están ahora puestas a disposición de nuestros artistas.

De ahí surge el particular interés del presente trabajo por intentar aproximarse a un claro entendimiento de la lógica actual del arte y de su recepción en medio de la llamada Era Digital. Para lograr adentrarme en el mundo artístico y los cambios que éste ha debido atravesar gracias a las plataformas virtuales y su uso como medio exhibitivo, debía recurrir precisamente a los artistas de hoy; aquellos que, al igual que el arte mismo, se han visto en la obligación de adaptarse y transformarse debido a las generaciones a las que pertenecen y a la velocidad en que dichas transformaciones han tenido lugar.

(44)

Por el contrario, mi estudio de caso va dirigido a personas generadoras y receptoras de arte mayores de 25 años. En primer lugar, la razón puntual por la cual opté por enfocar mi investigación hacia aquellos individuos mayores de 25 fue simple: son ellos quienes, precisamente y contrario a individuos menores, han atravesado aquel cambio mediático surgido debido al apogeo del universo digital.

Es importante centrarnos ahora en la red social más grande del momento: Facebook. A pesar de que Facebook nació en realidad en 2004, dicha plataforma en un inicio fue utilizada única y exclusivamente por estudiantes de Harvard,

universidad de la cual provenía su creador Mark Suckerberg, así como en MIT, Boston University, Boston College y entre otras de las más presitigiosas

instituciones de Estados Unidos.

Fue únicamente hasta 2007 que realmente se normalizó en Colombia, así como en muchas otras regiones del mundo, Facebook. Por esta misma razón fue elegido por target a aquellos colombianos mayores de 25 ya que a partir de dicha edad podemos toparnos con individuos que vivieron gran parte de su época adolecente sin la presencia de dicha plataforma virtual; en otras palabras, son ellos quienes pueden dar cuenta de aquel salto a las plataformas virtuales mediante el cual se transformó no sólo la manera de comunicarse sino de emitir y recibir mensajes.

Teniendo en cuenta lo anterior, y con el fin de acercarme artistas contemporáneos, me di a la tarea de entrevistar a profundidad a algunos de aquellos que, precisamente, actualmente se encuentran generando piezas artísticas. Dichas entrevistas serían realizadas para así conocer las posturas de artistas contemporáneos frente al uso de plataformas virtuales en el arte y sus repercusiones en la recepción del mismo.

Sin embargo, antes de adentrarme en mis entrevistas debía, por así decirlo,

desmenuzar mi tema. En otras palabras, debía ser consciente de que existen

(45)

mi investigación a aquellos tipos de arte que fuesen más comunes de encontrar en redes virtuales.

Con el fin de saber cuáles eran en efecto aquellos tipos de arte que solían moverse más comunmente en plataformas virtuales realicé una encuesta bastante simple a 185 personas que superaran el rango de edad previamente mencionado. La pregunta era básicamente la siguiente: ¿Qué tipo de arte suele encontrar publicado en plataformas virtuales más frecuentemente? (escoja dos tipos de arte) Los resultados fueron en efecto bastante contundentes: 177 de los encuestados escogieron la opción Música y 63 escogieron la opción Pintura.

Ahora sabía y tenía como punto de partida que la música y la pintura eran los dos tipos de arte que mayor uso hacían de las plataformas virtuales y, con base en esto, me di a la tarea de entrevistar a dos músicos y dos pintores contemporáneos para así enfocar mi pregunta central y mi estudio de caso en el cambio de la recepción del arte y la pintura debido al uso de internet como forma de exposición artística.

3.2 ENTREVISTAS

1.-Entrevistado: Juan Felipe Uribe, 30 años

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Fotografía 1- La Óptica del Artista (Uribe J., 2014)

-¿En qué medida cree que la música se ha visto modificada debido a su difusión por medio de plataformas virtuales?

-Realmente creo que la música se ha visto beneficiada en muchos aspectos. Por un lado, ahora resulta mucho más sencillo darse a conocer como artista o como músico pero además hoy es a su vez mucho más fácil y barato producir un disco o un video musical; ser artista ya no es una ocupación exclusiva de las élites pienso yo.

Además de eso, toda la lógica de la industria musical cambió con el auge del internet. La conexión entre artistas y usuarios es mayor, hay una mayor comunicación indudablemente. Ahora podemos conocer a nuestros seguidores y saber qué escuchan y qué consumen aparte de nuestros productos, no sólo en términos musicales sino estéticos.

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-Usted menciona a los videos musicales y, efectivamente, estos han sido uno de los mayores motores para promover y dar a conocer proyectos musicales. Antes los videos eran expuestos en uno o dos canales tales como MTV o HTV en el caso de Latinoamérica; ¿En qué cree que afecta que ahora esos mismos videos sean expuestos mediante redes?

-Afecta y mucho. Claro, ya para darse a conocer no es necesario estar en la

“rosca” de unos cuantos que decidían que se veía y que no, qué se consumía y que no se consumía. Ahora la famosa “payola” que es pagar para que te hagan sonar en radio, no es la única forma de mover productos de calidad. Pienso que se trata de la democratización de la música. Hoy cada cuál decide qué consume y qué no consume y aparte tiene mucha más variedad de donde escoger. Ya no oímos solo lo que está pegando en nuestro país o en nuestra región; oímos también lo que está sonando en todo el mundo y de ahí podemos escoger dentro de este mar de tendencias y de posibilidades sonoras.

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