LA CELADORA.
En St. Peter`s toda la planta baja eran aulas. El primer piso, todo dormitorios. En este piso
de los dormitorios la celadora ejercía el mando supremo. Constituía su territorio. Allí arriba, la
suya era la única voz con autoridad, y hasta los alumnos de 11 y 12 años vivían aterrorizados por
aquel ogro con faldas que gobernaba con mano de hierro.
La celadora era una mujerona rubia de pecho voluminoso. Probablemente no tendría más
de 28 años, pero daba lo mismo que tuviese 28 ó 68, porque para nosotros una persona mayor era
una persona mayor, y en aquella escuela todas las personas mayores eran seres peligrosos.
…
(La celadora) Se desplazaba por aquel pasillo con la velocidad del rayo y cuando menos te
lo esperabas asomaba por la puerta del dormitorio su cara y su pecho.
-¿Quién ha tirado esta esponja? –gritaba la voz
temida--¿Has sido tú, Perkins, verdad? ¡No me mientas, Perkins! ¡No me discutas! ¡Sé
perfec-tamente que has sido tú! ¡Ya puedes ponerte la bata y bajar a presentarte al director ahora mismo!
…
Recordándolo ahora, parece fuera de toda duda que a la celadora le disgustaban los niños a
más no poder. Nunca nos sonreía ni nos decía nada agradable, y cuando, por ejemplo, la gasa se
pegaba a la herida que teníamos en la rodilla, no nos consentía quitárnosla nosotros mismos
poquito a poquito para no hacernos daño. Nos la arrancaba siempre de un tirón, murmurando:
-¡No seas ridículo como si fueras un niño chiquitín!
En cierta ocasión, durante mi primer curso, bajé al cuarto de la celadora a que me pusiera
una pizca de tintura de yodo en un rasguño que me había hecho en la rodilla. No sabía yo que
tenía que llamar antes de entrar. Abrí la puerta y me colé de rondón, y allí estaba ella, en mitad de
la enfermería, estrechamente unida en qué sé yo qué clase de abrazo con el profesor de latín, el
señor Víctor Corrado. Al sentirme entrar se separaron bruscamente y se pusieron los dos como la
grana.
-¡Cómo te atreves a entrar sin llamar! –gritó la celadora- ¡Estoy aquí tratando de sacar una
mota del ojo al señor Corrado y de pronto entras tú y perturbas una operación tan delicada!
-Perdón, señora celadora…
-¡Lárgate y vuelve dentro de cinco minutos! –gritó ella, y yo salí de allí como una bala.
Después de “apagar las luces”, la celadora merodeaba por el pasillo como una pantera
tratando de captar un susurro tras la puerta de un dormitorio, y bien pronto supimos que sus
facultades auditivas eran tan fenomenales que nos valía más estarnos callados.
En una ocasión, tras apagarse las luces, un valiente llamado Wragg salió de puntillas de
nuestro dormitorio y regó de azúcar todo el linóleo del pasillo. Cuando volvió Wragg y nos dijo
que el pasillo había quedado convenientemente espolvoreado de azúcar de una punta a la otra, me
eché a temblar de emoción. Permanecí acostado y despierto en la oscuridad, esperando largo rato
a que la celadora emprendiera su ronda sigilosa. Nada acontecía. “Tal vez”, decíame a mí
mismo, “esté en su cuarto, sacándole otra mota del ojo al señor Víctor Corrado”.
De pronto, desde el fondo del pasillo llegó un resonante “¡crunch! a nuestros oídos.
Crunch, crunch, crunch,” sonaban los pasos. Era como si un gigante caminara sobre gravilla.
Luego sentimos la voz estridente y furibunda de la celadora, todavía lejos:
-¿Quién ha hecho esto? –gritaba- ¡Cómo os atrevéis a hacer esto!
Siguió con pasos crujidores pasillo adelante, abriendo a patadas y empellones todas las
puertas de los dormitorios y encendiendo todas las luces. La intensidad de su cólera resultaba
realmente aterradora.
-¡Venga! –vociferaba, recorriendo el pasillo de un extremo a otro con sus pisadas
crujientes-. ¡Confesad quién ha sido! ¡Quiero el nombre del monicaco asqueroso que ha echado el
azúcar! ¡Decídmelo inmediatamente! ¡Vamos! ¡Que confiese quien sea!
-No confieses –le dijimos a Wragg al oído-. ¡No te delataremos!
Pronto se hizo comparecer al director. La celadora, resoplando y echando chispas, clamó
pidiéndole ayuda, y mandaron salir al colegio en pleno al largo pasillo, todos en pijama y
descalzos y muertos de frío, y nos tuvieron allí de pie mientras el culpable o culpables obedecían
o no la orden de dar un paso adelante.
Nadie se movía.
Yo veía perfectamente que el director estaba cada vez más irritado, a punto de perder los
estribos. Aparecían rosetones encarnados en todo su rostro, y al hablar salpicaba de saliva a
diestro y siniestro.
-Está bien! –tronó-. ¡Id todos ahora mismo a por la llave de vuestro cajón particular!
¡Entregáis las llaves a la celadora, que las guardará hasta la terminación del curso! ¡Y de hoy en
adelante todos los paquetes que os manden de casa quedarán confiscados! ¡No estoy dispuesto a
tolerar esta conducta!
Entregamos nuestras llaves, y durante las seis semanas que quedaban pasamos bastante
hambre. Pero en todo ese tiempo Arkle continuó dando de comer a su rana, introduciendo
babo-sas por el orificio que había abierto en la tapa de su cajón. También echaba agua por el agujero
todos los días, valiéndose de una tetera vieja, con el fin de tener al animalejo mojado y feliz. Yo
admiraba muchísimo a Arkle por aquel modo de cuidar de su rana. Aunque él tuviera gazuza, no
quería que la rana llegara a pasar hambre. Desde entonces he procurado siempre tratar bien a los
animalitos indefensos.
LA CELADORA (A modo de guión didáctico).
Tipología textual y origen del relato.
Los fragmentos seleccionados pertenecen al libro BOY (relatos de la infancia), de R.Dahl, como se indica al final.
Los alumnos de Tercer Ciclo (los de Sexto, sobre todo), ya están acostumbrados a manejar textosnarrativos. Y dentro de esta tipología también suelen distinguir el subgéneroleyenda, mito, cuento, biografía, autobiografía memoria… Pues bien, el texto al que se enfrentan va por aquí. El libro mencionado recoge varios relatos, a modo de memoria autobiográfica, en donde el autor nos cuenta algunos recuerdos de su infancia –los más relevantes para sus propósitos literarios-. Éste de La celadora es uno de ellos.
Ya notan los alumnos que se narra en primera persona, que el propio autor se “esconde” en el pseudónimo “Boy”. Y que por tanto, coinciden aquí protagonista, narrador y autor.
(Sin embargo, al comienzo del libro, se niega el autor a que consideremos esto como una autobiografía. Prefiere que, con más libertad, los consideremos como meros relatos que le causaron especial impacto y le sirvieron después – siendo ya abuelo- para reelaborarlos y dejarlos por escrito para disfrute, ante todo, de sus nietos y , desde luego, para todos sus lectores).
Contexto.
Para comprender el significado global del texto, debemos situarnos desde el principio en su contexto: el Internado.
Quizás la única referencia que tengan algunos sea el nombre de una serie de televisión. De todas formas se les puede preguntar si alguna vez han dormido fuera de su casa, sin sus padres, en campamentos o estancias en albergues durante varios días, etc., en donde hayan vivido una experiencia que podría compararse a lo que es la vida de unos alumnos en régimen de internado. Algunos alumnos tendrán una idea muy peyorativa: han oído decir que si alguien no se porta bien ni progresa en sus estudios le amenazan con “meterle interno”.
En fin, a partir de ahí se les puede explicar que muchos niños –hoy adultos, no hace tantos años- tuvieron que irse internos, separándose de sus padres, pues era la única alternativa para estudiar; pues en su pueblo no tenían escuela, ni mucho menos instituto. (Apreciad la suerte que vosotros tenéis: en el pueblo hay Infantil, Primaria, Secundaria y Bachillerato; y muy cerca está la Universidad). Se puede explicar por encima algunas de las características del internado. Y hay que incidir que en Inglaterra el internado era mucho más rígido, con una disciplina férrea, en donde a los niños se les trataba como “pequeños adultos”. Socialmente estaba aceptado el castigo. Se entendía que ese era el camino –lleno de dificultades y retos que superar- para labrarse un porvenir el día de mañana. Pero para un niño no era nada atractivo verse allí dentro. El propio autor llega a describir el internado de St.Peter`s “como de aspecto de manicomio privado”. La morriña era la tónica general entre los internos durante los primeros días.
En relación al texto y en referencia al internado conviene aclarar, pues: -Origen y características del internado en que se encuentra el protagonista.
-autoridad y disciplina; normas estrictas que han de cumplirse a rajatabla. Especialmente la figura de la Celadora y del Director.
-Travesuras y válvulas de escape de los internos…, cómo burlar las normas y “vengarse” de quien les mandaba. - El “cajón particular”, como pequeña propiedad y refugio inviolable para los internos; como su nombre indica “tuck-box” servía para guardar golosinas(tucks) –las que les mandaban sus padres-, pero que era un pequeño cajón de sastre en el que había desde dulces hasta una brújula o un tirachinas. Era algo intocable; nadie podía registrar en un cajón particular; era como un “almacén secreto”, como “el bolso de una dama”.
-El internado inglés como negocio montado para hacer dinero, en que el propietario y gerente era el director. (Para estos aspectos, puede verse el capítulo titulado “El primer día” (pág. 97-103). Es magnífico.
-Nótese que el castigo impuesto a los internos –al final del texto- por lo de la travesura del azúcar derramada en el pasillo, no podía ser más ejemplar: se les priva de acceder a su cajón particular requisándoles las llaves y se les confisca los paquetes que pudieran enviarles sus familias, en las seis semanas que les quedaba de curso.
Para entender mejor el relato: 1) Vocabulario y expresiones.
Se pueden explicar las siguientes:
- Celadora: en qué consiste su cargo. Cómo se la describe aquí… - gobernar “con mano de hierro”.
- “me colé de rondón”. - merodeaba.
- linóleo. ( es un material liso, de aspecto mate y granulado, de gran resistencia y durabilidad. Destaca por su solidez y firmeza frente a agentes como el fuego o las bacterias.Está compuesto por materias primas de origen vegetal como el corcho, la resina o el
aceite de linaza (de ahí su nombre: oleum lini): es un producto naturalcon numerosas ventajas medioambientales. Como pavimento el linóleo resulta cálido; carece de brillo y es resistente y cómodo al caminar. Se usa en instalaciones deportivas, hospitales, colegios,…Los suelos del internado estaban revestidos, pues, de este material.).
- ronda sigilosa. - facultades auditivas. - la intensidad de su cólera. - vociferaba.
-“Y no se lo reprocho”.
- “perder los estribos”. -“a diestro y siniestro”.
- “todos los paquetes quedarán confiscados”. - tener gazuza .
-¿ Por qué vaentrecomillado expresiones como “apagar las luces”;“Tal vez”… “esté en su cuarto, sacándole otra mota del ojo al señor Victor Corrado”?(Hacer ver a los alumnos el uso del entrecomillado: aquí se emplea para dar un sentido particular a lo que se escribe: en este caso “apagar las luces” no era quedarse a oscuras, se dejaban las luces de emergencia, o alguna luz tenue; y el otro entrecomillado indica justamente –con un sentido irónico- lo que al niño le habían dicho que había ocurrido, pero que se sospechaba otra cosa (el niño los había sorprendido abrazados, y ellos improvisaron la explicación de la mota en el ojo).
2) Recursos literarios:
El autor nos cuenta con mucha veracidad sus experiencias del internado…; pero no hay que olvidar que ante todo está “fabricando” un relato literario. Aunque el fondo es verdad, es decir, le sucedió así, en realidad al escribirlo pasa a recrear una fabulación de lo sucedido. Por eso, hay que relativizar ese cierto dramatismo de los hechos que percibimos en sus relatos: es la perspectiva de la imaginación infantil la que nos traslada el autor; de ahí cierto humor ácido, la caricatura de sus descripciones y la insobornable entereza ante las injusticias o despropósitos de la sociedad y de los adultos en general.
Podríamos hablar de tres constantes en la escritura de Roald DAHL:a) La defensa de los niños, de su imaginación, la que se cultiva especialmente con la lectura, e incluso de sus travesuras (por ej. salir al campo y subirse a los árboles para coger fruta, en “Mi año”, o el mismo Charlie de la fábrica de chocolate, o en “La jirafa, el pelícano y el mono”, o en “Matilda”);b)La estupidez del mundo adulto, su hipocresía y egoísmo, sobre todo si son padres que no se preocupan o maleducan a sus pupilos (ej. que vemos en “Matilda”, o en “ Charlie y la fábrica de
Chocolate”), y, finalmente, la defensa de la naturaleza, los animales y las plantas (lo vemos aquí al final de este texto, en el gesto de Arkle con su rana; también en “Superzorro”, en donde se comportan mejor los animales que simplemente luchan por sobrevivir que los humanos –cazadores inmisericordes que tratan de enriquecerse y especu-lar con todo-, y en todo el libro “Mi año”.
Es importante, pues, que tomemos conciencia de que estamos ante un texto eminentemente literario. De ahí que po-demos encontrar diversos recursos expresivos:
a) Comparaciones : “se pusieron los dos como la grana”; “ …yo salí de allí como una bala”; merodeaba por el pasillo como una pantera”; “era como si un gigante caminara sobre gravilla”.
b) Metáforas : “ogro con faldas” (referido a la Celadora) ; “tronó” (referido al director); “gobernaba con mano de hierro” (para indicar que gobernaba con dureza, férreamente).
c) Metonimias: (Aclaración: Metonimia/sinécdoque: aquí englobamos los dos tropos bajo la denominación del primero, METONIMIA, para simplificar ante los alumnos. La diferencia de matiz sería: la Sinécdoque es el tropo que empleamos por relaciones de contigüidad, de vecindad; surge de entre las ideas que conviven en un mismo espacio en el momento de adquirirse. Es el caso de la mención de la parte por el todo o al revés; del continente por el contenido, del singular por el plural, del género por la especie… En cambio, la Metonimia se funda en las relaciones de causalidad, procedencia o sucesión entre las palabras que se intercambian: así la mención de la causa por el efecto o al revés, del instrumento por el que lo maneja, del autor por la obra, de lo físico por lo moral, del signo por la cosa significada…Pero los dos tropos se basan en la ley psicológica de la asociación de ideas, que permite el intercambio de sentido y la traslación que da origen a los tropos. Tropo significa “cambio, giro, vuelta, rodeo”. Es todo cambio de significado, en la palabra o en la frase, por el que designamos las cosas no por su nombre habitual, sino por otro que refleja la visión personal del autor.)
Encontramos las siguientes metonimias:
- “la suya era la única voz con autoridad” (la parte –voz- por el todo –la persona-); -“gobernaba con mano de hierro” (la parte por el todo);
-“asomaba por la puerta …su cara y su pecho (la parte por el todo);
-“regó de azúcar todo el linóleo del pasillo” (la materia por la obra u objeto –el suelo-).
d) Hipérboles: “se desplazaba por aquel pasillo con la velocidad del rayo”; “yo salí de allí como una bala”; “nos tuvieron allí…muertos de frío”.
e) Polisíndeton: “…todos en pijama y descalzos y muertos de frío”. f) Onomatopeya: “Crunch, crunch, crunch”.
PREGUNTAS. P.L.
1- ¿Quién mandaba en los dormitorios? ¿Con qué expresiones lo dice el texto?
2- Cómo se llamaba el niño que, supuestamente, tiró la esponja? ¿Y el que derramó el azúcar sobre el pavimento del pasillo? ¿Y el que cuidaba de su rana? ¿Y el Profesor de latín?
3- ¿Qué sentido tenía muy desarrollado la Celadora?
4- ¿Quién estuvo a punto de perder los estribos?
P.I.
5- Según la descripción del internado, una planta eran aulas, otra dormitorios (y una tercera planta, que aquí no se cita, eran las dependencias de los propietarios del internado y sus familias). Haz un pequeño croquis de ello. 6- Reflexiona el autor diciendo que “a la celadora le disgustaban los niños a más no poder”. ¿Cómo saca esta conclusión?
7- Tras describir a la Celadora y decir cuáles eran “sus poderes” (Introducción), el texto recoge tres escenas diferentes –tres sucesos- que tuvieron lugar en el internado, en donde se pone de manifiesto la tensión y la disciplina férrea que se practicaba con los internos. Nombra por orden dichas escenas.
8- El autor, para relajar esa tensión, presente en la vida del internado, intercala alguna reflexión y reinterpreta los hechos desde su perspectiva de adulto en la que se sitúa ya para escribir el relato. Nombra dos párrafos en que se practica esta reflexión .
P.C.
9- En la escena 3ª, la del azúcar derramada en el pasillo, ¿te parece proporcionado el enfado de la celadora y del director, y sobre todo el castigo de dejar a los internos sin su cajón particular y retenerles todos los paquetes que pudieran recibir de sus padres, en las semanas que faltaban para terminar el curso? (Justifica la respuesta).
10- En el párrafo final se resalta la ternura de un interno que cuida de su rana, aunque él esté pasando hambre. Cuenta tú brevemente alguna experiencia parecida, si has cuidado de algún animal o planta y si has experimentado esa ternura al relacionarte con él o ella.
11- Qué relación sentimental supones que tendría la Celadora y el Profesor de latín? ¿Por qué crees que surgiría dicha relación? ¿Crees que el Internado era el lugar adecuado para manifestarla? ¿Por qué? Tú, has sorprendido, como Boy, a alguien abrazándose?
12- ¿Crees que sucedió todo tal como nos lo cuenta el autor, o más bien reelabora los hechos mostrándonos un relato literario, para lo que utiliza la exageración, la caricatura, y otros recursos, para ofrecernos al final un texto literario, resaltando simplemente lo más relevante o impactante de cuanto sucedió.? (Justifica la respuesta).
CLAVES DE CORRECCIÓN DE LAS PREGUNTAS. P.L.
1- ¿Quién mandaba en los dormitorios? ¿Con qué expresiones lo dice el texto?
-La Celadora. “Ejercía el mando supremo”; “la suya era la única voz con autoridad”.
2- ¿Cómo se llamaba el niño que, supuestamente, tiró la esponja? ¿Y el que derramó el azúcar sobre el pavimento del pasillo? ¿Y el que cuidaba de su rana? ¿Y el Profesor de latín?
-Perkins, Wragg, Arkle, Víctor Corrado, respectivamente.
3- ¿Qué sentido tenía muy desarrollado la Celadora?
← -El oído (facultades auditivas lo llama el texto)
4- ¿Quién estuvo a punto de perder los estribos?
-El director.
P.I.
5- Según la descripción del internado, una planta eran aulas, otra dormitorios (y una tercera, que aquí no se cita, eran las dependencias de los propietarios del internado y sus familias). Haz un pequeño croquis de ello.
-El alumno dibujará un sencillo plano indicando: planta baja= aulas; 1ª planta=dormitorios; 2ª planta= habitaciones propietarios.
6- Reflexiona el autor diciendo que “a la celadora le disgustaban los niños a más no poder”. ¿Cómo saca esta conclusión?
-Porque nunca les sonreía ni les decía nada agradable; les trataba con dureza cuando tenía que curarles alguna herida…
7- Tras describir a la Celadora y decir cuáles eran “sus poderes” (Introducción), el texto recoge tres escenas diferentes –tres sucesos- que tuvieron lugar en el internado, en donde se pone de manifiesto la tensión y la disciplina férrea que se practicaba con los internos. Nombra por orden dichas escenas.
a) El lanzamiento de una esponja, por Perkins.;
b) Boy baja a la enfermería, entra sin llamar y sorprende a la Celadora con V.Corrado.
c) Wragg derrama azúcar sobre el linóleo del pasillo y la celadora y el director actúan contundentemente.
Esta tercera escena es la central del relato; el desenlace es un castigo ejemplar. Se muestra así cómo se vive en el internado, cómo ac-túan los internos y cómo responden los que están al frente (celadora, director, profesores…).
8- El autor, para relajar esa tensión, presente en la vida del internado, intercala alguna reflexión y reinterpreta los hechos desde su perspectiva de adulto en la que se sitúa ya para escribir el relato. Nombra dos párrafos en que se practica esta reflexión.
1) Recordándolo ahora, parece fuera de toda duda que a la celadora le disgustaban los niños…
2) Entregamos nuestras llaves, y durante seis semanas…Pero en todo ese tiempo Arkle continuó dando de comer a su rana,… Desde entonces he procurado siempre tratar bien a los animalitos indefensos.
P.C.
9- En la escena 3ª, la del azúcar derramada en el pasillo, ¿te parece proporcionado el enfado de la celadora y del director, y sobre todo el castigo de dejar a los internos sin su cajón particular y retenerles todos los paquetes que pudieran recibir de sus padres, en las semanas que faltaban para terminar el curso? (Justifica la respuesta).
-Es evidente que parece muy desproporcionado. Porque se dice que llegaron a pasar hambre. Esa travesura infantil podría merecer otro tipo de castigo más acorde con la edad y mentalidad de un niño. Y tampoco se debe castigar a un colectivo de forma indiscriminada. Hay que averiguar al infractor. El error arranca de considerar a los niños como “pequeños adultos”, capaces de asumir una responsabilidad superior a su edad y madurez.
10- En el párrafo final se resalta la ternura de un interno que cuida de su rana, aunque él esté pasando hambre. Cuenta tú brevemente alguna experiencia parecida, si has cuidado de algún animal o planta y si has experimentado esa ternura al relacionarte con él o ella.
-De expresión libre. (Valórese la apreciación, respeto y consideración por los animales y las plantas).
11- Qué relación sentimental supones que tendría la Celadora y el Profesor de latín? ¿Por qué crees que surgiría dicha relación? ¿Crees que el Internado era el lugar adecuado para manifestarla? ¿Por qué? Tú, ¿has sorprendido, como Boy, a alguien abrazándose?
-Puede ser una relación amorosa espontánea, esporádica, o de más tiempo (noviazgo). Tal vez porque pasaban muchas horas juntos en el internado y así nació ese sentimiento. No parece que fuera el lugar más apropiado, pues era su lugar de trabajo; no obstante mantuvieron el pudor de expresarse sus sentimientos en una habitación fuera de la vista de los internos-.
(Probablemente el alumno ha visto escenas parecidas, de abrazos y besos, bien en sus padres en casa, bien en la calle –no hablemos ya de la televisión o el cine-. Debe asumirse con naturalidad siempre que responda a verdaderos sentimientos y se exprese en el lugar y momento adecuados. El pudor y el respeto a la intimidad son valores que también debemos practicar).
12- ¿Crees que sucedió todo tal como nos lo cuenta el autor, o más bien reelabora los hechos mostrándonos un relato literario? (Justifica la respuesta).
Por los elementos del relato, estilo, recursos literarios, etc., podemos ver que el autor lo que nos ofrece es un texto literario. Se aprecia en las descripciones el uso de la exageración (hipérboles), la caricatura, el tono irónico y otros recursos. Sobre un fondo real –lo sucedido- reestructura y selecciona lo más relevante o impactante de cuanto le aconteció en el internado. Pero el producto final es un atractivo relato literario.
13- ¿Qué opinas de la disciplina del internado? ¿Por qué dice el autor que, a juicio de los internos, todas las personas mayores eran seres peligrosos en aquel internado? ¿Qué corregirías tú del internado?
-De expresión libre.
(El alumno puede percibir que es una disciplina demasiado rígida. Se basa en normas que hay que cumplir a rajatabla, y si no, está detrás la amenaza del castigo (incluso del castigo corporal, social y escolarmente admitido). El alumno puede llegar a ver que la convivencia no puede ser llevadera de esa forma. Que hay desproporción entre las “faltas” y los castigos y que, seguramente, no siempre hay que castigar: hay, en cambio, que dar oportunidades y comprender mejor el comportamiento de los niños.
Cambiarían del internado, probablemente, la forma de relacionarse y tratar a los niños: no con la rigidez y las convicciones de los adultos, que trasladan sus modos de actuar a la de los pequeños, como si fueran “pequeños adultos”. Por eso los niños, según el texto, ven en los adultos unos