TEMA 6. EL ESPACIO INSDUSTRIAL.
1. Rasgos e importancia del espacio industrial.
La industria transforma las materias primas en productos semielaborados o elaborados utilizando una fuente de energía. El espacio industrial comprende el territorio donde se asienta la industria.
El territorio influye en la localización y las características de la industria por los recursos que ofrece, materiales (materias primas y fuentes de energía) y humanos (mano de obra, clima social y política industrial).
La industria influye en el territorio atrayendo población a su alrededor y alterando el paisaje.
El resultado es un territorio complejo, dinámico y heterogéneo.
2. Las materias primas.
2.1. Las materias primas y sus tipos.
Las materias primas son los recursos que la industria transforma en productos semielaborados o elaborados. Son de dos tipos según su origen: orgánico y geológico.
De origen orgánico. Proceden de los seres vivos. Son suministradas por la agricultura (algodón, lino, etc.), la ganadería (carne, piel, lana, etc.), el bosque (madera, resina, etc.) y la pesca. Se destinan a las industrias agroalimentaria, textil, del mueble, papelera, etc.
De origen geológico. Proceden de la corteza terrestre. Son suministradas por la minería (minerales, rocas y productos energéticos).
o Minerales. Son de dos tipos: metálicos (cobre, zinc, plomo, níquel, etc.; destinados a la industria pesada o básica y mecánica) e industriales (sal gema, sal marina, cuarzo, etc.; destinados a la industria química, al abono, etc.).
o Las rocas son de dos tipos: de cantera (caliza, granito, yeso, etc.; destinadas a la construcción) y ornamentales (son rocas de cantera utilizadas para fines decorativos, suelos y revestimientos).
2.2. Los problemas de la minería y de la política minera.
La política minera viene marcada por la Unión Europea y trata de resolver los siguientes problemas:
Economicosociales por el agotamiento de las minas o encarecimiento de su extracción. La consecuencia ha sido la crisis minera (ha intentado paliarse con la reconversión (cierre de minas e inversión en nuevas actividades económicas) y la dependencia exterior en el abastecimiento (se intenta reducir con el reciclaje de metales).
Medioambientales por la contaminación atmosférica, acústica, del suelo y del agua y la alteración del paisaje. Se intentan aminorar con una explotación eficiente de los recursos y respetuosa con el entorno y con la restauración de las áreas mineras abandonadas.
3. Las fuentes de energía.
Las fuentes de energía son los recursos que permiten obtener la fuerza necesaria para realizar un trabajo, que en el caso de la industria es transformar la materia prima en producto semielaborado o elaborado.
3.1. Las fuentes de energía primarias.
La energía primaria está constituida por las fuentes de energía tal y como se encuentran en la naturaleza, sin ninguna transformación. España es deficitaria en energía y necesita importar una cantidad importante.
Se distinguen fuentes de energía primarias no renovables y renovables.
Las fuentes de energía primarias no renovables son las que se agotan con su uso. Tienen un fuerte impacto medioambiental. Son el carbón, el petróleo, el gas natural y la energía nuclear de fisión.
Carbón. Se distinguen antracita, hulla y lignito. Se destina a las industrias siderúrgica y cementera, calefacciones domésticas y producción de electricidad en centrales térmicas. Su producción y consumo creció durante la autarquía franquista, disminuyó frente al petróleo durante el desarrollismo posterior, volvió a crecer durante las crisis del petróleo de los años setenta y desde los ochenta disminuyó sin parar por el agotamiento de las mimas, su encarecimiento y el elevado impacto medioambiental. Se han destinado ayudas para la reconversión de las áreas mineras del carbón. En 2018 se cerraron las minas no competitivas. La producción nacional (cuencas de Asturias, León, Palencia, Teruel y Sierra Morena) es insuficiente y se realizan importaciones (Colombia, Rusia, Sudáfrica, EE.UU. y Australia).
Gas natural. Se destina a la obtención de derivados para la industria petroquímica, las calefacciones domésticas y la producción de electricidad en centrales térmicas. La producción de petróleo nacional (Cádiz) es muy marginal y se importa en su práctica totalidad a través de gaseoductos internacionales (Argelia y Noruega) o en barcos metaneros (Nigeria, Catar, Trinidad y Tobago, etc.). El consumo de gas natural se inició a finales de los años sesenta y creció de manera exponencial desde los noventa. El consumo crecerá desde 2020 cuando el gas natural sustituya al petróleo en la producción de energía eléctrica en las centrales térmicas insulares y se haya extendido la red gasista a todo el territorio nacional.
Energía nuclear de fisión. Se destina a la producción de energía y usos hospitalarios. Se importa todo el uranio (Níger) después de que se cerrarse la mina de Saelices (Salamanca). Su producción se inició en 1969, se frenó en 1987 por la “moratoria nuclear” y perderá importancia a partir de 2020 por el cierre progresivo de las centrales nucleares.
Las fuentes de energía primarias renovables son las que no se agotan con su uso. Tienen impacto medioambiental menor que las no renovables. Son la hidráulica, eólica, solar, de la biomasa, geotérmica y mareomotriz.
Hidráulica. A partir de la fuerza del agua embalsada que mueve unas turbinas. Se destina a la producción de energía eléctrica. Se distinguen las grandes centrales hidráulicas en los ríos más caudalosos, las microcentrales (menos de 10 MW), las reversibles y las hidroeólicas. Su producción aumentó durante el franquismo por la construcción de embalses y se frenó desde entonces por el impacto medioambiental, su irregularidad y el impacto medioambiental por la construcción del embalse necesario para su generación.
Solar. A partir del calor (termoeléctrica) y la luz (fotovoltaica) del Sol. Se destina a producir electricidad, calefacción doméstica y calentar agua. Las centrales solares se encuentran en zonas con muchas horas de sol y en áreas rurales, donde el precio del suelo es barato. En constante crecimiento desde los años ochenta.
De la biomasa. A partir de materia orgánica procedente de residuos agrícolas, ganaderos, forestales y basura. Se destina para producir electricidad, calefacción, biogás y biocombustibles. Las centrales de biomasa suelen encontrarse en el medio rural, donde se originan la mayoría de los residuos que necesitan. Su uso aún es escaso.
Geotérmica. A partir del calor interno de la Tierra. Se destina para producir electricidad, calentar agua, calefacción doméstica y uso terapéutico (balnearios). Su uso aún es escaso.
Mareomotriz. A partir de las mareas y las olas del mar que mueven unas turbinas. Se destina para producir electricidad. Su uso aún es escaso.
3.2. La energía final.
La energía final se obtiene de la transformación de las fuentes de energía primaria en formas aptas para ser utilizadas por los consumidores. Se centra en los productos petrolíferos y la electricidad. El consumo de energía final creció hasta 2005, año en el que empezó a descender por la eficiencia energética, y se acusó desde 2008 por la crisis económica. El consumo de energía final a partir del carbón y el petróleo desciende y crece la producida por el gas natural y las energías renovables; y crece en los sectores del transporte y de servicios y en el consumo doméstico y desciende en la industria.
3.3. Los problemas y la política energética.
Los principales problemas energéticos de España son la dependencia externa, los elevados costes y gastos energéticos y el impacto medioambiental (agotamiento de recursos, contaminación atmosférica, producción de residuos, reducción de la biodiversidad, deterioro del paisaje, etc.).
4. La industria española entre 1855 y 1975. 4.1. La evolución industrial, 1855-1975.
La evolución de la industria española entre 1855 y 1975 ha pasado por las etapas siguientes:
De 1855-1900. Se habla de “fracaso” de la Revolución industrial por el retraso respecto a las potencias industriales europeas (Reino Unido, Francia y Bélgica) por insuficiente disponibilidad de materias primas y fuentes de energía, escasa demanda interna, atraso tecnológico e inestabilidad política.
De 1900 a 1936. Hubo cierto crecimiento industrial por el aumento en la disponibilidad de recursos, crecimiento de la inversión y de la demanda e incorporación de avances técnicos de la Segunda Revolución industrial (petróleo y electricidad).
De 1936 a 1959. Se interrumpió el crecimiento industrial por la Guerra Civil y la política autárquica de posguerra.
De 1960 a 1975. Fueron los años del “desarrollismo” en los que España liberalizó la economía fomentando la inversión nacional y extranjera, aumentó la demanda de productos industriales, bajo precio de la energía y fomento de la industria. España se convirtió en la octava potencia industrial del mundo.
4.2. La producción industrial, 1855-1975.
La innovación técnica principal fue el uso de máquinas (máquina de vapor y telares durante la Primera Revolución industrial y la organización científica del trabajo durante la Segunda Revolución industrial) y energías eléctrica y fósiles (carbón en la Primera Revolución industrial y petróleo en la Segunda Revolución industrial).
Los sectores industriales de la Primera Revolución industrial fueron el textil y el siderometalúrgico y los de la Segunda Revolución industrial las industrias básica, de bienes de equipo y de consumo.
4.3. La estructura industrial, 1855-1975.
4.4. La localización industrial, 1855-1975.
La localización de la industria creo desequilibrios entre las áreas industrializadas, las de difusión industrial y las de escasa industrialización.
Las áreas industrializadas surgieron durante el siglo XIX y cobraron un nuevo impulso durante los años sesenta del siglo XX. Fueron las provincias cantábricas (industria pesada), litoral mediterráneo (industrias textil, pesada y ligera o de consumo) y grandes ciudades (industrias muy variadas).
Las áreas de difusión industrial surgieron en los años sesenta del siglo XX para descongestionar las áreas industrializadas y desarrollar regiones que se estaban quedando rezagadas. Fueron los polos de desarrollo (Burgos, Córdoba, Granada, Huelva, La Coruña, Logroño, Huelva, Sevilla, Valladolid, Villagarcía de Arosa, Vigo y Zaragoza) y enclaves vinculados a la transformación de alguna materia prima (Ponferrada al carbón y Puertollano al petróleo).
Las áreas de escasa industrialización se corresponden con capitales de provincias o comarcales vinculadas a la transformación de alguna materia prima local.
4.5. La política industrial, 1855-1975.
5. La crisis y la reestructuración industrial: 1975-1990. 5.1. La crisis industrial, 1975-1990.
Las causas de la crisis industrial fueron externas e internas.
Las causas externas fueron el encarecimiento del energía por la subida del precio del petróleo tras las crisis de 1973 y 1979; las innovaciones tecnológicas de la Tercera Revolución industrial, que dejaron anticuado el sistema industrial anterior; las nuevas exigencias de la demanda, que no todas las industrias podían satisfacer; y la globalización de la economía con la consiguiente deslocalización industrial.
Las causas internas fueron la falta de competitividad de la industria por ser muy consumidora de energía y deficiente en tecnología y la coyuntura de inestabilidad política del momento con la muerte del general Franco y el inicio de la Transición. Las consecuencias de la crisis industrial fueron el cierre de fábricas, endeudamiento de las empresas, aumento del paro, malestar social y pérdida de peso de la industria española a nivel mundial.
5.2. La política frente a la crisis: la reestructuración industrial.
Para hacer frente a la crisis industrial se practicó una política de reestructuración industrial que conjugaba la reconversión industrial y la reindustrialización.
La reconversión industrial se marcó el objetivo de hacer los ajustes necesarios para conseguir la viabilidad y competitividad de las empresas. Se consiguió ajustando la producción a la demanda mediante la reducción de la plantilla de las fábricas o cerrando estas. Los sectores más afectados fueron: siderometalúrgico, naval, electrodomésticos de línea blanca, equipo eléctrico, textil y calzado. Los resultados fueron la reducción del empleo industrial y la concentración empresarial.
La reindustrialización se marcó el objetivo de recomponer el tejido industrial en las zonas afectadas por la reconversión. Las actuaciones más destacadas fueron la creación de las Zonas de Urgente Reindustrialización (ZUR) y de las Zonas Industrializadas en Declive (ZID).
o Las ZID se crearon en 1988; fueron Ferrol, Asturias, Cantabria, País Vasco y Extremadura; se concedían subvenciones a las empresas por un periodo de cuatro años; y después se integraban en las Zonas de Promoción Económica de su comunidad autónoma.
6. La industria española en la actualidad.
6.1. La evolución de la industria desde 1990.
La evolución de la industria española desde 1990 ha sido la siguiente:
De 1990 a 2008. Tres la breve crisis de 1991-1994, la industria conoció una fase expansiva gracias a una coyuntura económica favorable, la incorporación plena de España a la economía europea y mundial y la adopción de los cambios productivos de la Tercera Revolución industrial. Aumentó de la demanda de productos industriales y la creación de empleo industrial.
Desde 2008, la industria entró en un periodo recesivo por la crisis financiera mundial y la caída de la demanda interna, provocando el aumento del paro industrial. La situación mejoró desde 2011 por el aumento de las exportaciones. En la actualidad, se abre un periodo de incertidumbre.
6.2. La producción industrial actual.
Las innovaciones técnicas más importantes han estado vinculadas a la Tercera Revolución industrial, con el uso de la microelectrónica y las TIC y la automatización del sistema productivo.
Los cambios habidos en el sistema productivo han sido la descentralización y flexibilización del proceso productivo. El proceso de fabricación se ha dividido en un mayor número de fases y cada fase se ha localizado allí donde ha encontrado ventajas competitivas; esto ha sido posible gracias a las redes telemáticas, empresas multiplanta, subcontratación de tareas y redes de pymes. Además, se ha desarrollado el método just in time o adaptar la producción a la demanda en tiempo real; esto es posible porque la maquinaria se ha robotizado y es fácil reprogramarla para fabricar series pequeñas de productos a precios rentables.
Los sectores industriales maduros sufren la competencia de los países con mano de obra barata. Por ello, requieren de innovaciones tecnológicas y especializarse en nuevos productos de diseño y más calidad. La situación de los sectores maduros es la siguiente:
La industria naval ha reducido la capacidad de producción y se ha especializado en la construcción de buques multifuncionales, reparaciones e navíos de guerra. Se localiza en Galicia, Cádiz y Canarias.
La industria textil, la confección y el calzado se caracteriza por la existencia de empresas pequeñas, excepto Inditex, un diseño definido y productos de calidad. Se ha adaptado a un mercado global, pero sufre la competencia de los países productores con mano de obra barata (asiáticos y norteafricanos). Se localiza en Cataluña, Comunidad Valencia y Galicia.
Otras industrias maduras que sufren el descenso de la demanda interna y la competencia externa son las del juguete, el mueble y la papelera.
Los sectores industriales dinámicos se caracterizan por la alta productividad, tener una alta demanda interna y externa y contar con una presencia muy importante de capital extranjero y de multinacionales. La situación de los sectores dinámicos es la siguiente:
Transporte. El sector del automóvil es capaz de hacer frente a la competencia externa gracias a las innovaciones tecnológicas y contar con una mano de obra muy cualificada; destacan las fábricas de Valladolid, Valencia, Vigo y Zaragoza. El sector ferroviario cuenta con empresas tan destacas a nivel mundial como Talgo y CAF, presentes en aquellos países que han apostado por la alta velocidad y el tren de cercanías; se localiza en Madrid, País Vasco y Cataluña.
Químico. La petroquímica cuenta con grandes complejos vinculados a las refinerías (Algeciras, Cartagena, Puertollano, etc.). La química de transformación fabrica productos de consumo final (colorantes, pinturas, barnices, etc.); se localiza en Madrid, Cataluña, País vasco y Comunidad Valenciana.
Alimentación, bebidas y tabaco. De gran calidad y orientada a la exportación.
6.3. La estructura actual de la industria.
La estructura de la industria española presenta problemas que le restan competitividad y dificultan las exportaciones: peso del sector industrial reducido en comparación con el de nuestros principales competidores, las pymes son el 90% del tejido empresarial y las grandes empresas están a mucha distancia de las de nuestros principales competidores, inversión insuficiente en I+D+i, dependencia de la tecnología exterior y excesiva orientación de la producción al mercado nacional. Como consecuencia la industria ofrece una productividad y competitividad inferior a la de los países más avanzados.
6.4. La localización industrial actual.
Entre los factores que explican la localización industrial pierde importancia la proximidad a las materias primas, fuentes de energía y mercado, mantiene su importancia la disponibilidad y cualificación de la mano de obra y gana importancia el desarrollo tecnológico, las comunicaciones (convencionales y TICs) y el territorio (mentalidad, calidad de vida, etc.).
Las tendencias actuales en cuanto a la localización industrial están la difusión y la concentración. En los espacios centrales se concentran las sedes sociales y de gestión de las empresas, las empresas vinculadas a las nuevas tecnologías y aquellas unidades de la empresa de alto valor añadido (diseño, etc.). Por el contrario, las unidades de producción de escaso valor añadido o las empresas de sectores maduros tienden a deslocalizarse en favor de los espacios periféricos.
La localización de la industria presenta desequilibrios territoriales importantes. Las áreas industriales son las siguientes:
Áreas industriales desarrolladas. Son las áreas metropolitanas de Madrid y Barcelona, consideradas los centros principales de la industria española. Han perdido tejido industrial por la reconversión de los sectores maduros y la deslocalización, pero han ganado en presencia de sedes sociales y servicios centrales de empresas de sectores dinámicos y de alta tecnología. La consecuencia ha sido perder empleo industrial y ganar empleo terciario.
Áreas y ejes industriales en expansión. Son las coronas metropolitanas y periurbanas, principales vías de comunicación y ciertas áreas rurales bien comunicadas. Destacan los ejes del Ebro y mediterráneo.
Áreas y ejes industriales en declive y reestructuración. Fueron las áreas afectadas por la crisis y reconversión industrial de los años setenta y ochenta y que no tuvieron éxito en la reindustrialización. Se trata del norte de España, excepto el País Vasco, Ponferrada, Puertollano, Sagunto y la bahía de Cádiz.
Áreas de industrialización inducida y escasa. Se caracterizan por la existencia de alguna gran empresa y el predominio de industrias pequeñas, tradicionales y dispersas y poco competitivas. Las áreas de industrialización inducida coinciden con los polos de desarrollo del franquismo; las áreas de industrialización escasa son Castilla-La Mancha, Extremadura, Baleares y Canarias.
6.5. La política industrial actual.
La política industrial actual se ajusta a las directivas de la Unión Europea.
El marco de la política industrial se caracteriza por la apertura al exterior y la disminución de la intervención del Estado.
Los objetivos de la política industrial son que la industria genere empleo y riqueza en mayor medida, mejorar la seguridad de trabajadores y consumidores, conseguir una “industria inteligente” y sostenible y corregir los desequilibrios territoriales.