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La infancia y la adolescencia ya no son las mismas

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Academic year: 2020

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Seminario

“La

Infancia

y

la

Adolescencia

ya

no

son

las

mismas”

Dra. Silvia Bleichmar

El tema propuesto para nuestro encuentro de hoy remite a una pregunta: ¿qué se conserva de la infancia que conocimos? Tema que voy a comenzar a desglosar a partir de una reflexión de inicio, respecto a la inclusión de la categoría “infancia” en lugar de “niñez”, ya que, a diferencia de la niñez, que es un estadío cronológico, la infancia alude a un proceso de estructuración subjetivo; la niñez es una etapa definida por el desarrollo, en tanto la infancia remite a los momentos constitutivos estructurales de la subjetividad infantil. Y si bien la palabra infancia es un derivado de infans, que es el ser humano pre-lenguajero, antes de tener palabra, es precisamente en el marco de este nuevo paradigma del niño cono sujeto, que debemos reubicarla, en razón de que los niños, aunque hablaran, han estado privados de palabra por muchos años.

Por ello la cuestión acerca de qué es lo que cambia y qué se conserva de la infancia que conocimos, se abre en una doble dimensión: por un lado, respecto a una reflexión acerca del marco en el cual se constituyen hoy las condiciones de producción de subjetividad en la infancia, vale decir del niño en tanto sujeto atravesado por las grandes cuestiones universales que remiten a la identidad y la sexuación; por otra, con relación al modo con el cual el niño en tanto sujeto social ha sido objeto de un proceso en el que se han derribado una serie de derechos logrados a lo largo del tiempo tanto en nuestro país como en el mundo, y qué consecuencias esto acarrea así como las vías por las cuales se marcan los intentos de reposicionarlos.

He insistido siempre en el hecho de que la esperanza de un país se mide por la propuesta que tiene para la infancia; es a través de lo que se propone a los niños donde se ve claramente la perspectiva de futuro que un país tiene. Y en el marco de la desconstrucción de la subjetividad, de los procesos de des-subjetivización a los que asistimos en esta etapa histórica, es inevitable que los niños sean arrasados por las mismas condiciones que rigen al conjunto de los seres humanos que integran hoy nuestra sociedad.

La primera cuestión que quisiera subrayar respecto a este proceso de desconstrucción de la subjetividad lo podemos denominar "la patologización de la sociedad civil", y consiste en subsumir los efectos destructivos de un funcionamiento social que ha perdido toda brújula respecto a las condiciones de protección de los ciudadanos en el diagnostico de la patología individual de quien lo padece; por ello la patologización de la sociedad civil es en este momento tal vez uno de los aspectos más canallescos del modo con el cual se desresponsabiliza a los verdaderos actores del agravamiento de los padecimientos de la sociedad. Supongamos que alguien se queda sin trabajo y esta profundamente abatido... al considerarlo un depresivo, medicarlo y endilgarle un diagnóstico que lo cosifica se elude toda reflexión sobre las verdaderas causas que están destruyendo la salud mental de la población. Del mismo modo veamos el caso de un niño, que no puede aguantar ocho o diez horas de clase más tareas extraescolares, más clases el fin de semana, que vacila en su interés escolar y tiende a dispersarse: el diagnóstico de desatención con hiperkinesis viene como anillo al dedo para eludir la responsabilidad de estar instrumentando proyectos que se encuentran fuera de toda posibilidad de tolerancia para la mayoría de la población infantil de la ciudad. Y es indudable que algo anda mal, porque, o cambió la genética de esta ciudad, o algo está siendo planteado de manera errónea, ya que parecería que el nuevo genotipo del niño porteño es el de un hiperkinético, a partir del hecho de que los niños no pueden permanecer sentados la cantidad inconmensurable de horas que se les proponen.

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verse compulsados a trabajar desde chiquitos, y no solo abriendo y cerrando coches, sino también en el modo bajo el cual las tareas de formación les son propuestas, despojadas de todo caracter lúdico, reducidas a la incorporación de conocimientos respecto a los cuales no hay producción de pensamiento sino fundamentalmente adquisición de herramientas laborales. Por supuesto que esta es una clara propuesta para el Tercer Mundo, para aquellos que se espera sean los capataces del primero, y no sus científicos y poetas.

Cuando yo era pequeña, uno estudiaba para ganarse el premio Nóbel, como decían la mamá y el papá. Era un país de inmigrantes y de migrantes internos, en el cual se esperaba que los hijos vivieran mejor que los padres y que cumplieran no sólo sus sueños económicos, sino también sus sueños de prestigio, las más amplias expectativas narcisísticas. Actualmente los niños estudian para no vivir peor que sus abuelos. Yo tengo pacientes que dicen cosas extraordinarias, tales como: “Y bueh, si no estudio y puedo ser tachero... ¿cuánto gana un taxista? ¿Ochocientos pesos?” ... Y hacen cálculos respecto de lo que les ocurriría si no estudiaran. Hay en ese discurso una caída evidente de los ideales respecto del conocimiento y la reducción del conocimiento a pura mercancía, pero a una mercancía que no se reduce a los conocimientos adquiridos, sino a un verdadero proceso de des-subjetivización, en la medida en que los sujetos mismos están preparándose para poder ser subastados en el mercado de intercambio algún día, reducidas sus expectativas a ser comprados por alguien, parcialmente comprados, por un tiempito, y lo grave es que estos sujetos no son esclavos algodoneros del siglo XIX, sino los ninos argentinos del siglo XXI.

El segundo tema al cual quiero referirme es a los cambios en los modos con los cuales esto influye en la transmisión de conocimientos y en la forma en la cual se posicionan los niños ante los adultos que transmiten conocimientos. Es indudable que hay dos estallidos severos, importantes, no digo que sean de riesgo, sino importantes en los modelos tradicionales: uno de ellos tiene que ver con las formas de procreación, vale decir con el estallido de la familia tradicional y otro tiene que ver con el estallido de los modos de circulación de conocimientos. Hay una serie de falsos enfrentamientos, en mi opinión bastante pobremente planteados respecto, por ejemplo, a la escuela enfrentada a los medios de comunicación. El discurso dominante, entre los padres, es el que considera a la televisión cono el obstáculo principal para que los niños no estudien, cuando en mi experiencia veo adolescentes que se sacan un 4 en la botánica de Linneo que todavía les enseñan en los colegios, mientras pueden, por otra parte, explicarme todo un programa de Animal Planet o de Discovery Channel, y saben mucha más biología que lo que el colegio pretende enseñarles.

Los nuevos movimientos producidos por los medios de comunicación han dado lugar también a un estallido en los modos de los procesos tradicionales de simbolización, que a los adultos nos son difíciles de seguir. Por ejemplo, no sé si todos los presentes conocen las diferencias entre Pókemon y Digimon, y no es un chiste, es algo muy serio; los Pókemon existen -dentro del espacio virtual, están en el espacio real- los Digimon son virtuales en todo sentido: dentro del espacio virtual, existen en otro espacio virtual, son creados dentro del espacio virtual cono otro espacio virtual. Y los niños dicen entonces algo extraordinario -y yo tengo un montón de nietos con los que puedo experimentar además de los pacientes-me dicen: “Pero, abuela, es muy fácil; los Digimon no existen, los Pókemon sí existen”. Se ha producido así un desdoblamiento de los espacios virtuales que implican nuevas formas de simbolización, y así como sabemos que la lógica combinatoria de Piaget es una adquisición histórica, de la cultura - no es una lógica fundacional, como la lógica binaria - estamos ahora ante modos de simbolización que no han sido conceptualizados todavía y que no estamos en condiciones aún de instrumentar y darle la potencialidad que tienen.

El tercer elemento que ha variado entonces, es el modo de emplazamiento de la familia y de la escuela frente a los conocimientos. La familia y la escuela han dejado de ser los centros de transmisión de conocimientos para ser los lugares de procesamiento de la información que los niños poseen, y esto a todos los niveles. Con lo cual el maestro tiene que recuperar la vieja posición del maestro, no como alguien que imparte instrucción sino como alguien que procesa la formación del espíritu, digamos.

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indudablemente los maestros son compañeros de miseria, a partir de lo cual están descalificados como modelo adulto ya que si no pueden vivir mejor ellos la pregunta que se hacen los niños es cómo les pueden enseñar a vivir mejor. Y en los niños ricos, los maestros son empleados de los padres, de modo que cómo les van a dar crédito si lo que el maestro aprendió no le sirvió para ser jefe de los padres. Ustedes se dan cuenta que estamos en una situación muy complicada para rearmar los sistemas de transferencia, de depositación de ideales y modelos en los adultos que tienen a su cargo la formación de las nuevas generaciones.

Pero, además, es indudable que los niños están totalmente parasitados por las angustias catastróficas de los padres, respecto al futuro; y no sólo de los padres, sino de todo el sistema respecto al futuro, lo cual los deja carentes de una propuesta. Y este es uno de los derechos que nosotros tenemos que restituir a la infancia; el derecho a los sueños; porque como decía una paciente mía: “Silvia, yo no quiero proyectos, quiero sueños”, apuntando muy precisamente al hecho de que es imposible, en realidad, estructurar proyectos, si no es sobre el trasfondo de los sueños. Es imposible estudiar si uno no piensa que algún día va a ejercer una profesión, y es imposible poder formar una pareja si uno no piensa que algún día va a poder casarse y criar a los hijos. De manera que la relación proyecto – sueño es un derecho que los niños tienen a que restituyamos en el eje de la sociedad.

Esto del lado de la cuestión del conocimiento, la escolaridad y los nuevos estallidos.

Otro tema que tiene que ver con esto está muy ligado a una cuestión que Eva Giberti ha trabajado mucho en su libro “Los hijos de la fertilización asistida”, respecto a que las nuevas tecnologías abren no sólo un campo de producción simbólica, sino un campo de producción reproductiva. La humanidad ha tardado cientos de años, digamos milenios, en poder tener relaciones sexuales sin procrear y ahora está, en este siglo, preocupadísima por procrear sin tener relaciones sexuales. Esto es absolutamente extraordinario y se refleja muy claramente en el pensamiento infantil. Yo soy psicoanalista y he sufrido varios golpes en estos años; por ejemplo, el día que le interpreté a una niña la escena primaria, lo que los psicoanalistas llamamos escena primaria, vale decir la relación sexual entre los padres como situación de exclusión, como escena de engendramiento. Y me contestó: “¡Nooo!, Si vos sabés que a mí me adoptaron porque mi mamá no puede tener hijos”. Otro fue, por ejemplo, el caso de una niña a la que le pregunté por qué pensaba que los hombres tenían pene, tratando de ver que teoría tenía respecto a la diferencia anatómica de los sexos; y no me contestó “porque a las mujeres se lo cortaron”, como pensaba Freud que era universal en tanto teoría sexual infantil, sino que me respondió algo extraordinario: “porque el espermatozoide es largo y finito y necesita un canal adecuado para evacuar” ... Siete años tiene... Y yo tuve una sensación extraordinaria, porque siendo también una teoría sexual infantil, no era una teoría científica, ya que no es verdad que el pene sea largo y finito para eso y además muchos colegas se han ofendido horriblemente de que yo dijera que era finito y me vi obligada a aclarar "no fui yo, fue mi paciente la que lo dijo”, bien, de todas maneras, sigue siendo una teoría sexual infantil, pero del siglo XXI, y lo que sí se conserva es el mecanismo de producción de fantasía teorizante respecto al enigma, pero lo que no se conserva es la teoría de la castración de la mujer del siglo XIX y comienzos del XX.

Un niño de ocho años me explicó hace poco todo lo que hace a las relaciones sexuales; cómo se producen, qué le pasa al hombre... todo. Y cuando terminó le dije: “¿Y vos sabés que así se hacen los chicos?”. “¡No me digas!!” exclamó, en una mezcla de asombro y entusiasmo, “Eso nunca me lo imaginé”. Es absolutamente extraordinario cómo se reflejan tanto en las nuevas respuestas como en los nuevos enigmas de la infancia las nuevas formas de circulación de las grandes transformaciones científicas respecto a los métodos reproductivos y a la sexualidad liberada de su relación con el engendramiento.

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cuales un sujeto tiene que incluirse en la vida social. Cuando yo era chica iba a la escuela del Estado, y la maestra revisaba si teníamos pañuelo, y cuando estaba en segundo grado, como era un país al cual no sólo se le planteaba como tarea dar de comer a sus habitantes sino producir nuevos modos de la subjetividad e integrar a los inmigrantes del exterior y a los migrantes del interior, en mi escuela, que era una escuela culta de provincia, de las escuelas normales mixtas de origen sarmientino, nos hacían llevar comida y nos enseñaban a usar los cubiertos. La alimentación escolar actual, la función que cumple actualmente, es un índice del nivel de regresión del país en su conjunto, más allá de que sea necesario otorgarla sabiendo que hay una enorme cantidad de niños que requieren proteínas para aprender y calorías para poder estar sentados.

La propuesta de producción de subjetividad de cada época histórica esta plagada de aciertos y de propuestas que no encuentran un destino, o incluso de mentiras al servicio de los gobernantes del momento, y cada generación se siente un tanto satisfecha y un tanto estafada - el éxito educativo depende de que haya mucha satisfacción y poca estafa - y de ese país en el que yo me crié han quedado aciertos y desaciertos, verdades y mentiras, la más notable de ellas la que decía que "El ahorro era la base de la fortuna" en un país que no ha podido superar una economía inflacionaria o incluso hiperinflacionaria constante, de modo tal que los bancos o el Estado se lleven la fortuna y nosotros nos quedemos con los ahorros1. Y hace poco tiempo encontré mi libreta de ahorro con $ 2, 50 de aquella época... Nunca retirados porque la devaluación los hizo absolutamente inútiles... Pero el país de esa época no me estafó con los conocimientos que me brindó, ni con los ideales que me proporcionó.

Cada época histórica, cada modo de definir las relaciones entre los ciudadanos y el Estado, implica un modo de producción de subjetividad: Producción de subjetividad en Atenas, en Esparta... los modos en los cuales cada sociedad ha ido definiendo cómo deben ser los sujetos sociales. Algo que nos conmociona hoy profundamente en la Argentina es ver el modo con el cual los aspectos corruptos de las clases dominantes se han infiltrado en el conjunto de la sociedad, que se manifiesta en el hecho de que, en estos momentos, también en los niños, el respeto a la legalidad está determinada por el castigo y no por la culpa. Transformación que podemos concebir como una sustitución del enunciado “no lo hago porque eso es feo, no sería bueno si lo hiciera,” por este otro más pragmático “no lo hago porque me pueden agarrar”. Y esto está en el discurso parental, no es un problema de los niños, ya que los padres no les dicen hoy "no hagas eso que me muero de vergüenza", sino "si te agarran vas a tener problemas". Recuerdo una anécdota no por graciosa menos terrible, de un hecho ocurrido en México cuando vivía allá en los años duros de la dictadura. En el estado de Tabasco, un niño de la comunidad campesina en transformación a partir de las modificaciones producidas por el desarrollo petrolífero, fue atrapado por un robo; el jefe de policía, una persona realmente encantadora, y lo digo en serio, un hombre puesto precisamente ahí por el gobernador, cardenista de origen, para modificar la forma de la represión, llamó a la madre para decirle que su niño había robado. Y esta madre indígena agarró lo que se llama una reata, una cuerda, y empezó a pegarle al pibe: “¿qué te crees: ¿Qué eres presidente municipal para robar? ¿Qué te crees: qué eres gobernador para robar?”. Hasta que el jefe de policía dijo: “Basta, señora, lléveselo”. En nuestro país ha comenzado a escucharse también este discurso, y estamos frente a modos de circulación de enunciados que implican la caída de sistemas valorativos y su reemplazo por otros; y así como antes era una vergüenza tener piojos y robar, ahora los niños tienen piojos y roban. Y se habla poco del robo en las escuelas. Los niños roban, por eso en todas las escuelas llevan los útiles con su nombre; y no roban en las escuelas de pobres, roban en las escuelas de ricos. Lo cual da cuenta de que no se trata de una situación producida por la carencia real solamente, sino por una modificación del modo de concebir la relación al semejante, dando muestras también de que hay una distancia en este momento entre la voracidad que se genera en el conjunto de la sociedad frente a la enorme cantidad de bienes que circulan y las posibilidades que cada sujeto tiene para adquirirlos, sabiendo que no los puede poseer aun cuando viva razonablemente bien, porque la distancia que se ha generado en la masa de acumulación de riqueza es insalvable. Y es acá donde se instala algo

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difícil de resolver, porque lo que se ha instalado es el reconocimiento del hiato que se ha producido entre los poseedores reales de bienes y el resto del mundo, lo cual produce nuevos modos de la subjetividad, no siendo el resultado simple de la pobreza.

Quisiera llegado a este punto plantear algo que me parece importante tener en cuenta: la miseria por sí misma no engendra delincuencia; lo que engendra delincuencia es la descomposición social de los países en retroceso. Y a lo que nosotros estamos asistiendo es a procesos de descomposición social que no están determinados mecánicamente por la pobreza y que afectan el conjunto de la sociedad2. Sin embargo, estos modos de subjetividad no son necesariamente homogéneos ni para siempre, y dan cuenta más de la descomposición de modos previos que de una verdadera instalación nueva, y de modo alentador podemos agregar que las formas espontáneas de reconstrucción solidaria de la sociedad Argentina, los modos en que se producen en estos momentos formas espontáneas de recomposición solidaria constituyen sistemas educativos básicos para los niños3.

Vuelvo ahora entonces a la diferencia entonces entre producción de subjetividad y la constitución psíquica. La constitución psíquica tiene que ver con ciertos universales: las leyes de producción de la inteligencia no varían; los modos de la simbolización varían en sus contenidos, pero transitan por los mismos caminos que mantienen centralmente sus mismas formas, y aún los nuevos modos de simbolización efecto de la circulación de los medios no parecen exceder las leyes que conocemos, si bien vemos emerger formas realmente muy interesantes e inéditas que vamos a tener que capturar para darles una conceptualización y estudiar su evolución en los próximos años.

Elementos de la constitución psíquica que sí se mantienen: más allá de los estallidos de la contigüidad biológica, más allá de las alteraciones en los modelos familiares, donde debemos decir que aquellos que siguen poniendo el eje de la cuestión en los modelos tradicionales, ya se han quedado sin gente con la cual trabajar. Los modelos tradicionales han caducado en un porcentaje altísimo, y han variado sustancialmente los modelos con los cuales funcionan las familias en nuestra sociedad. No me corresponde a mí decirlo pero hay una enorme cantidad de familias en nuestra ciudad con jefas de familias mujeres, hay un incremento de la desocupación masculina con mujeres que salen a trabajar; hay una enorme cantidad de transformaciones efecto de las nuevas formas de fertilización asistida - mujeres sin pareja que deciden engendrar, parejas homosexuales que buscan modos de asistencia para tener hijos - y ya se están consagrando los primeros acuerdos para cambio de atribución de sexo y se han ampliado las posibilidades de adopción para personas solas e inclusive estamos en víspera de que se legalice la posibilidad de adopción por parte de homosexuales. Hay un gran debate respecto de la adopción homosexual, lo cual empieza tornarse un debate un tanto arcaico, porque a esta altura los homosexuales pueden engendrar: con los nuevos medios de fertilización asistida, y en Estados Unidos hay una enorme cantidad de parejas lesbianas que no tienen por qué adoptar porque hacen fertilización asistida y tienen hijos dentro de la pareja, turnándose para tener ninos, de hombres que consiguen una amiga con la cual hacer una implantación de semen para poder tener niños.

Dejémonos entonces de discutir cuestiones secundarias cuando lo que se está planteando es qué vamos a considerar nosotros como elementos centrales que se sostienen en la constitución del psiquismo respecto a la relación adulto – niño. Es indudable que el viejo cuento del Edipo del niño que amaba a la mamá y odiaba al papá ya tiene poco lugar: hay pocos niños con mamá y papá para armar ese triángulo de ángulos isósceles tan armoniosos. Ahora los niños, si siguieran la propuesta del drama original de Sófocles, tendrían que asesinar al padre, al padrastro, al vecino... Si Edipo hubiera sido porteño hubiera tenido que salir al cruce de cuatro esquinas para liquidar todo lo que se le oponía para el encuentro con la mamá. Pero es cierto, y esto es lo que se sostiene en la constitución

2 Lo cual se demostró en ciertas formas de saqueo que tuvieron lugar en diciembre de 2001, y que sorprendieron por el grado de vandalismo que implicaron.

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de la subjetividad que no hay ninguna razón para que los seres humanos tengan hijos más que su deseo de trascendencia y de amor. Un poco en serio, una poco en broma, he dicho que los seres humanos tienen hijos para no morir de amor propio, porque en realidad no hay ninguna otra razón, al menos en el horizonte de nuestra cultura. Se acabó “la prole para trabajar la tierra”, ahora un niño es una boca más para comer y no dos brazos más para trabajar; de manera que no hay ninguna razón para tener hijos más que el deseo de trascender y el narcisismo trasvasante; el deseo de brindar el amor de uno mismo a otro. Y esto se sostiene y se va a sostener más allá de las nuevas formas de fertilización asistida; se va a sostener aun cuando se cumplan las fantasías mas terribles de nuestra civilización: que se hagan embriones humanos para transplante de órganos, porque en ese caso no estaremos hablando de seres humanos sujetos a las condiciones de la humanización, sino de cuerpos humanos cosificados cono objeto, y eso traerá otros problemas. Cuando nos tocó presentar el libro de Eva Giberti "Los hijos de la fertilización asistida" afirmé que era absurdo pensar, como creían algunos, que se iban a producir seres artificiales para la guerra, porque la verdad es que con el ejército de desocupados que tenemos más las nuevas tecnologías, quién querría procrear un bebé de probeta, que es carísimo, para mandarlos a morir en cualquier lugar del mundo. Es absolutamente antieconómico hoy, cuando es más barato mandar a los desocupados a morir en cualquier lugar del mundo. De manera que no nos pongamos apocalípticos, ya que la producción posible de seres humanos con fines reproductivos, bajo sus diversas formas, no escapa a la ley general: esos seres humanos, en principio, serán amados por quienes los han encargado, ya que siempre el niño viene a paliar el deseo de trascendencia y la búsqueda de amor del adulto: en su doble dimensión, de amar-ser amado.

Por ello hay que despojar de lo circunstancial la relación adulta – niño, para subrayar lo fundamental en ella, que es la asimetría de poder y de saber del adulto sobre el niño. Y esta asimetría de poder y de saber sobre el niño pone en el centro de nuestras preocupaciones la cuestión central, que radica en el hecho de que la sociedad encuentre modos de legislación de la relación adulto - niño, en la medida en que lo que sí se conserva del viejo concepto de Edipo que los psicoanalistas alguna vez acuñamos, es que hay una circulación erótica entre el adulto y el niño que tiene que ser pautada por la sociedad en razón de que el niño está en una situación de desventaja respecto a conocimientos y posibilidades de dominio y que el adulto está en una posición de poder respecto al cuerpo del niño. Esta redefinición del Edipo debe plantear hoy que el famoso complejo de Edipo descubierto por el psicoanálisis tiene que ser reformulado en términos tales que permitan sostener, una vez más para este caso, los elementos que hacen a la constitución del psiquismo reconociendo aquellos elementos que han producido variaciones por relación a la producción de subjetividad. Para lo cual propondremos la fórmula que nos parece adecuada al respecto de que el Edipo debe ser redefinido como la interceptación que toda cultura ejerce respecto de la apropiación del cuerpo del niño como lugar de goce del adulto. Lo cual nos lleva a cuestiones del debate cotidiano, como la que atañe a la

legislación del tema “Bolitas”: no podemos aceptar que la sociedad avale el discurso que deja a las niñas sometidas al goce del adulto, bajo el enunciado encubridor de que ellas quisieron... Como dicen las mamás: “Y bueno... la nena quería”. Ella quería pasearse en bombacha y corpiño por la 9 de Julio para ganar $ 50... o descender una escalera en ropa transparente bajo la cual se muestra un cuerpo que esta a punto de su transformación... Esto es un escándalo. Los niños no pueden definir los límites por los cuales el adulto se apropia de su cuerpo. Y hay un movimiento mundial muy grave que intenta bajar la edad de consentimiento para la sexualidad, incluso hay sectas paidófilas en este momento trabajando en varios países intentando bajar la edad de consenso. Y la edad de consenso tiene que ser regulada no por el deseo del niño, ya que el deseo del niño está, en muchos casos, alienado por la fuerza del deseo del adulto. La sociedad no puede definir sus regulaciones por los deseos de los seres

humanos sino precisamente sobre el deseo de los seres humanos. Tenemos ya una historia terrible en

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eso no es posible legislar de acuerdo a lo que los seres humanos sienten, sino que es necesario legislar respecto a las acciones de los seres humanos y luego hacerse cargo de los sufrimientos que se producen.

He dado cuenta, al pasar, de las variaciones en la subjetividad infantil respecto a los modos con los cuales circulan los enigmas. Señalé que las diferencias anatómicas no tienen ya las respuestas que tuvo en el Siglo XIX e inclusive en el siglo XX avanzado. Pero los niños siguen teorizando sobre la diferencia sexual anatómica y siguen teniendo angustia, aun cuando hayan variado los modos de ordenamiento de la angustia. No recibo prácticamente en este momento, más que en porcentajes mínimos, niños varones que tengan angustia de castración, pero sí recibo niños que tienen angustia de pasivización y de penetración; hay una enorme angustia violatoria en los niños de este país, y en general en Occidente. Quienes hayan visto el film “Ciudad de Ángeles” pueden recordar el episodio de ese niño que llega a morir porque no puede hablar con los adultos ya que estos son peligrosos: vaga accidentado por las calles sin responder a las preguntas que le formulan para ayudarlo porque el otro humano se ha convertido en el mayor peligro. Y una de las cuestiones que se redefine hoy es la cuestión abuso, y al elaborar los nueves leyes al respecto se toma en cuenta que las penalizaciones deben que ser mayores para aquellos que tienen responsabilidades específicas con los niños: los miembros de las fuerzas armadas y de seguridad, maestros, padres, padrastros, sacerdotes... Todos aquellos que tienen poder de convicción sobre el niño, si transgreden de manera tan grave, lo dejan inerme, ya que el abuso o el maltrato ejercido por estas personas agudiza gravemente la caída de las condiciones de confianza de la infancia respecto al sostén que el adulto debe brindarle.

Del mismo modo deben ser revisadas en el marco escolar las viejas ideas, que parecían avanzadas en otra época, respecto al intercambio sexual en la infancia. Que un niño de 12 años le baje los pantalones a uno de 6 en el baño no es un juego sexual, sino una situación clara de abuso. Los juegos sexuales se dan en simetría, no en asimetría. Hay niños en este momento tratando de sodomizar a los niños más pequeños, de primer grado, en los baños, y no es simple la tarea de regular estas situaciones de desborde sin transformar las escuelas nuevamente en un panóptico, sin producir situaciones de terror en la sociedad civil y sin incrementar más formas de fractura de los lazos sociales. La única manera de hacerlo es restituirles a los niños la palabra. Lo único que puede posibilitar esto es que los niños tengan condiciones para enunciar respecto a las situaciones que padecen. Es indudable que esto ha cambiado enormemente en la Argentina: hace unos años no se escuchaba a los niños cuando denunciaban situaciones de abuso, y hoy se los escucha y hay una situación de alerta al respecto al empezar a creerles cada vez más comenzar a tomar medidas, más allá de lo dificultosa que resulta siempre la cuestión probatoria. No es mi tema, pero he estado trabajando junto con otros colegas en situaciones en las que hay que definir, para poder tomar decisiones legales y terapéuticas, la veracidad de la denuncia apoyándose para ello no sólo en el discurso sino las formas indiciarias que aparecen. En situaciones traumáticas es necesario tomar en cuenta los modos mediante los cuales la realidad ingresa a través de indicios y considerar a la fantasía cono una reelaboración de lo real; los niños pueden fantasear mucho, pero los detalles que aparecen en los dibujos o en los relatos no son fantasiosos: generalmente dan cuenta de un elemento real no digerido. Y la producción de nuevos modelos para producir posibilidades diagnósticas de situaciones traumáticas severas que atraviesan los niños es parte de nuestra responsabilidad.

Una o dos cuestiones más para ir cerrando mi intervención y abrir la posibilidad de debate.

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aspectos más eróticos o perturbantes de los mismos. Todo lo que tienen que ver con los “Reality Show”, donde los niños se sientan esperando el momento en que pase algo.

Tanto la recepción de imágenes excitantes sin relato que posibilite la metabolización, como la información general recibida sin tiempo de procesamiento son los dos factores mayores que operan como obstáculo para la adquisición de conocimientos y para la producción de una inteligencia ordenada y ordenadora. Esta falta de procesamiento disminuye toda capacidad metabólica, y entre los factores que impiden el ordenamiento de la información recibida opera otra variable, que es el hecho de que en las mismas fuentes impartidoras de la información no hay jerarquización de lo principal y lo secundario, ambos parecerían que pasan a ser del mismo orden, y ello tal vez en virtud de que nadie sabe cuáles son los conocimientos que van a sobrevivir en los próximos años. La enorme masa de conocimientos que se produce se ve acompañada por la velocidad de caducidad que los acompaña, y es en virtud de esto que nadie se atreve a erradicar algunos y a dejar otros, por lo cual se les da a los niños esa enorme masa de información que no pueden procesar, mas la que ellos reciben por otras vías, o recogen por otras vías.

Nuestro desafió consiste precisamente en crear, sin hacer un discurso moralista y vacío, las condiciones de procesamiento de los nuevos modos de circulación de información a los cuales están expuestos los niños. Porque indudablemente en la medida en que los sistemas psíquicos entran en cortocircuito a partir del exceso de estimulación que se recibe, más el deterioro de las pautaciones valorativas respecto de la función del conocimiento, más las formas en que se superponen permanentemente modelos interhumanos de adquisición de conocimientos y modelos tecnológicos de adquisición de conocimientos - a partir de los cuales un chico puede perfectamente autoabastecerse de conocimientos sin necesidad de un adulto que lo ayude a procesarlo - en la medida en que no hay un adulto que ayude a procesar la información, hay una enorme cantidad de ella que ingresa adecuadamente y otra que ingresa fantaseado por las líneas con las cuales siempre el auto didactismo ha producido estos engendros extraños que hacen que las teorías circulen sin posibilidad de intercambio con el otro. En última instancia el control del delirio está dado por el intercambio intersubjetivo, y no hay manera de controlar la validez del conocimiento si no es bajo dos formas: su aplicación y la intercomunicación. Y en la infancia no hay aplicación posible, lo que otorga a la interlocución un lugar fundamental..

El valor de la comunicación es extraordinario, y las formas de enlace virtual ocupan hoy un lugar muy importante no solo en los niños, sino también en los adultos... Vemos personas de todas las edades ratoneándose con “Cupido Net”... es algo maravilloso. Han disminuido los antidepresivos a partir de que la gente puede entrar en esos canales de comunicación... Pero también es cierto que el chateo es un modo de comunicación absolutamente fracturado, y que traslada el modelo del lenguaje verbal sin los gestos ni intercambios corporales, de modo que produce a veces una sensación absurda. En los adolescentes, por ejemplo, pueden pasar horas con: “hola”... “qué onda”... “si” “acá estoy”... son solo modos de marcar presencia...

Cómo lograremos los adultos una mediatización respecto a que estas nuevas formas de subjetividad no estallen, que no fracasen en sus posibilidades de producción de inteligencia, que no estallen y permitan organizaciones que sean al mismo tiempo creativas y racionales, constituye nuestro gran desafíó.. Esta es la bisagra compleja en la que estamos colocados en este momento del proceso de adquisición y producción de conocimientos. Y, en ese marco, cómo producir formas metabólicas, ordenadas, con relación a la circulación de información sexual sin que esto se convierta en una regresión oscurantista respecto al aporte que debemos brindar al niño de los conocimientos que la sociedad está obligada a otorgarle para que pueda constituirse cono sujeto social.

Termino con una cuestión que considero de importancia.

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y nuestra sociedad argentina arrastra situaciones terribles: En los años setenta padecimos el terrorismo de estado, a fines de los ochenta la hiperinflación, y en los noventa el modelo devastador que combinó el saqueo por parte del capital financiero con la corrupción de los ejecutores nativos, con las consecuencias de recesión y regresión histórica de todas las adquisiciones sociales logradas durante anos. Es inevitable que una coherencia tan brutal haya producido, en su contigüidad destructiva, una severa fractura de los procesos de subjetivación.

Sabemos de los intentos autónomos, extraordinarios, de resistencia a estos procesos de desconstrucción subjetiva en los cuales se han comprometido muchos sectores de la educación, de la salud, y de la sociedad civil en general. Espacios como éste en el cual hoy participamos es indudablemente necesario para pensar cómo no dejarnos ganar por las formas de desubjetivación imperantes, recuperar nuestra capacidad de pensar sin subordinarnos a una realidad regida supuestamente por la economía y sus leyes de mercado es un paso imprescindible. Nos cabe la responsabilidad de evitar que las próximas generaciones queden capturadas regresivamente por un proyecto que las transforma simplemente en mano de obra barata, en virtud de lo cual el rescate de la infancia de estos procesos en los cuales se combina la patologización escolar y el eficientismo devienen fundamentales para evitar un destino en el cual el niño corre riesgo de constituir un eslabón anticipado de una maquinaria que ha excentrado al sujeto de toda posibilidad de dominio de la producción. Esta responsabilidad es nuestra obligación ética mayor.

Intervenciones del publico

¿Qué piensa usted de la cantidad de niño que están actualmente en tratamiento, a qué se debe ese fenómeno?

A eso me refería, precisamente, con la patologización de la sociedad civil. O cambio la genética de esta ciudad, o algo esta funcionando mal, cuando vemos la cantidad de ninos medicados por trastornos escolares. Los ninos padecen actualmente no solo un exceso laboral sino también múltiples tratamientos porque hay una suerte de perfeccionismo de capacidades: neurológicos, fonoaudiológicos, psicopedagógicos. El auxilio escolar, que en mis épocas de infancia era solo para los más problemáticos, para los que tenían problemas graves de aprendizaje, hoy se ha generalizado, y ha aparecido algo sorprendente: en la Facultad de Psicología hay cartelitos de gente que prepara alumnos para los exámenes... algo absolutamente puerilizante esto de que un estudiante universitario necesite maestro particular, lo cual tiene que ver, por supuesto, con una caída de los hábitos de estudio, pero también con una delegación del pensamiento, con una pérdida de la capacidad de procesamiento singular y autónomo del conocimiento. ¿Pueden ustedes imaginar a un medico que preparo "Anatomía" con el maestro particular? ¿O a un psicólogo que curso "Psicopatología" con clases de apoyo? El día que les llega un paciente tienen que llamar al maestro particular para hacer el diagnóstico...

¿De qué manera influyen nuevos sistemas de fertilidad en las representaciones que la gente tiene acerca de la concepción de los niños?

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hombre. Estos fantasmas, de distinto tipo, son una producción singular pero tienen un destino que depende de los modos con los cuales la cultura procesa las representaciones compartidas sobre la sexualidad. Estamos viendo los primeros niños de probeta, ya como adolescentes en este momento, en los consultorios, y se plantean cuestiones muy interesantes, y lo que antes eran anormalidades ahora son, digamos, formas de engendramiento que van circulando.

Ustedes se dan cuenta de que en las capas medias y altas de nuestro país - y de varios países de Latinoamérica con una estructura similar, se ha producido un fenómeno muy extraño: Por una parte, tenemos una enorme cantidad de niños adoptivos, con altos índices de infertilidad en estos padres adoptantes similares a los del primer mundo. Por otra, los sectores pobres o incluso pauperizados entregan sus ninos por razones económicas y culturales al modo del tercer mundo; se combina entonces un país escindido también en este plano, en el cual hay entrega de niños del tercer mundo, con infertilidad de primer mundo. Es extraordinario lo que ha pasado en la Argentina a partir de estos fenómenos de acumulación y escisión social, con sectores de las clases altas que no pueden engendrar y sectores de las clases bajas que no pueden retener a sus hijos, y en un mismo territorio problemas del primero y del tercer mundo. también incide en ello el cambio de pautas de la sexualidad entre ninos y niñas, ha disminuido la edad de comienzo de la sexualidad y se produce un incremento en la cantidad de embarazos en adolescentes de todos los sectores sociales. Antiguamente en las escuelas de monjas, cuando una adolescente se embarazaba era un escándalo; ahora se la protege para que no aborte, y entonces van a la graduación con la panza, viene el obispo, la saluda... es extraordinario y lógico al mismo tiempo: la Iglesia ha elegido el mal menor... Y bien, se ha incrementado el numero de madres adolescentes que no pueden hacerse cargo de sus ninos y cuya pertenencia a sectores no necesariamente marginales pero si de las capas medias empobrecidas las torna imposibilitadas de retener a sus ninos. Todos estos fenómenos no son necesariamente productores de patología ni riesgosos, y depende de como los procese la sociedad, y del nivel de protección que brinde a los más desprotegidos. No hay que alarmarse, ya que no esta en estos fenómenos la razón de la desintegración social ni de la producción de enfermedad mental, sino en el procesamiento que se haga de los procesos de desubjetivización en su conjunto. La humanidad ha producido perversos, psicóticos, torturadores, infanticidas, nacidos del lecho de seres supuestamente bien casados, heterosexuales, y cuyas madres portaban camisones que tenían bordada la consigna moral de castidad que afirmaba: “no es por vicio ni por fornicio sino por dar un hijo a tu servicio”. Por mi parte soy muy poco moralista sobre los modos en que los seres humanos resuelven sus pasiones y angustias siempre que no sea lesionando a otro, o dañándolo. Y la función que me compete es hacerme cargo de los efectos sufrientes en los seres humanos que producen las transformaciones en las pautas de cultura. Mi tarea consiste en ayudar a procesar estas transformaciones, y no en condenarlas, por eso soy psicoanalista y no predicadora.

- Si el complejo de Edipo no tiene un valor simbólico en la estructuración subjetiva ¿qué viene a ocupar su lugar?

El complejo de Edipo tiene una función estructurante, y por supuesto un valor simbólico, pero es necesario despojarlo del moho conque se ha ido cubriendo a lo largo del tiempo, en virtud de pretender conservarlo tal como fue acuñado en los tiempos de Freud.. Hay que tener en cuenta que inevitablemente los descubrimientos psicoanalíticos, en razón de que trabajan con la subjetividad histórica, a medida que producen avances en el conocimiento se van cargando también de los elementos pertenecientes a los momentos históricos por los cuales transitan. Y el descubrimiento freudiano del Edipo es extraordinario, siempre y cuando nos demos cuenta hoy de que este ya no pasa, en general, por el cuento canónico, sino por algo de carácter más universal, que consiste en la prohibición de la apropiación del cuerpo del niño como lugar de goce del adulto, por la interceptación del intercambio sexual inter-generacional.

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o "Metáfora Paterna", si queremos rescatar, precisamente, la universalidad de esta función de interceptación. Porque hay algo realmente extraordinario en el hecho de que Lacan habiendo realizado un descubrimiento – a patir de Levy Strauss, por supuesto - respecto a la función de desapropiación y circulación del niño con relación al adulto engendrador o criador, lo haya denominado bajo los modos con los cuales la cultura de Occidente, y en particular la cultura patriarcal francesa, concibieron la función de corte desde su perspectiva patriarcal.. Trasciende allí un pensamiento colonial desde el punto de vista político y hegeliano desde la perspectiva filosófica, que da cuenta de la fantasía de haber llegado a la culminación de la historia bajo su forma más acabada. Mucha gente que trabaja con abuso sabe perfectamente de los horrores que han hecho mis colegas al considerar todo intento de una madre por sustraer al hijo del padre como efecto de su narcisismo fálico, cuando en muchos casos se trataba de proteger al hijo del padre seductor o incluso abusador, que se apropiaba del cuerpo del niño en una relación perversa que la madre, precisamente, intentaba interceptar. Es necesario salir de estas tonterías reduccionistas para dar su verdadero alcance estructural al concepto, operando sobre el un rescate que no lo ideologice ni permita que quede capturado al servicio de lo mas retrogrado de nuestra historia..

- ¿Cómo podemos, como docentes, impartir pautas de conducta en estos chicos, cuando desde la familia no somos apoyados?

La relación entre familia y escuela se plantea en una complejidad que viene de lejos.. Ustedes saben que hubo en nuestro país, desde el S XIX una tensión fuerte entre la función de la escuela y la función de los padres en la educación, donde la Iglesia sostuvo durante años que era la familia que debía hacerse cargo de la educación mientras que el Estado fundamentalmente en sus pensadores más avanzados y dentro de la misma institución educativa, se planteaba la centralización estatal como requisito fundamental para la construcción del Estado – Nación. Y es también muy claro que acá ha habido dos grandes proyectos educativos que tienen que ver con la construcción del Estado Nación; el proyecto de Sarmiento a mediados del Siglo XIX y el proyecto de Perón a mediados del Siglo XX. Más allá de mi distancia con el peronismo, no puedo dejar de reconocer que hubo un proyecto de Nación en Perón, y que este proyecto de Nación implicó, necesariamente, un proyecto educacional en el cual podemos ver claramente la propuesta de producción de subjetividad que implicaba, con sus aspectos, en mi opinión, positivos y negativos. Entre otras cosas, no comparto que nos enseñaran, a través de la lectura de “La razón de mi vida” que la razón de la vida de una mujer es un general – y esto al margen de mi respeto por Eva Perón. Hubiera preferido que Evita no hubiera permitido que quede fijado en un libro escolar para las nuevas generaciones la frase que dice “la razón de mi vida es el general”, y que seguramente hoy se hubiera muerto de vergüenza.

Pero yendo a lo fundamental, y no habiendo hoy un proyecto de Nación equiparables a los que acabo de nombrar, es indudable que la función de la escuela debe ser, en gran medida, hacerse cargo de paliar los efectos del nivel de desintegración de la sociedad civil. La escuela es una de las pocas instituciones estatales que está en contacto con la gente en un momento en el cual ya no quedan prácticamente instituciones... En los sesenta, cuando éramos estudiantes, llamábamos “aparatos ideológicos del Estado” a ese conjunto de instituciones destinada a reproducir y perpetuar la ideología dominante mediante el cumplimiento de ciertas tareas de protección a la población – la salud y la educación entre ellas; ahora el estado ha devenido un administrador pragmático de los intereses del capital financiero y lloramos para que vuelva a cumplir sus funciones y a tener esos llamados aparatos ideológicos que han si desintegraron. Yo quiero hospitales, quiero escuelas, quiero todos los aparatos ideológicos del Estado… que me los devuelvan y en su interior lucharemos por transformarlos para que sirvan lo mejor posible al país.

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razón de que tales medidas no obedecían a una propuesta retributiva sino que estaban centradas en las necesidades de los docentes. Y en ese sentido no hubo propuestas de renovación pedagógica ni de defensa de los contenidos, sino de los salarios – lo cual no debe ser subestimado, pero indudablemente no es suficiente para que la población en su conjunto se haga cargo de ello como único objetivo, por muy solidaria que sea la gente

Esto creo que tiene relación con la cuestión acerca de cuáles son las formas con las cuales la escuela debería abrir un nuevo horizonte respecto a las pautas. No se puede plantear la precomposición de pautas para los niños si no se rediscuten los modelos de circulación de pautas en la sociedad en su conjunto, desde la escuela misma. Tal vez hay que discutir hoy el rol de la escuela en el interior de toda la sociedad argentina cono instancia educativa, reconstituyente de los nexos sociales. Volviendo a proponer algo del orden de la vigencia de los enunciados de los siglos XIX y XX… pero no me compete a mí; no soy yo quien tiene que hacerlo y ni sé cómo se hace.

- ¿Qué pautas o conductas serían para el niño de hoy?

Ustedes saben la diferencia que hay entre lo sano y lo normal. Si yo digo “formemos niños normales”, tengo que formar cretinos. En cada época histórica de crisis severa y de retroceso social la normalidad pasa por la cretinez. Pero si tenemos confianza en el futuro, y en que la corrupción, el pragmatismo y la inmoralidad son pasajeras en la historia, deberemos formar sujetos que, aunque sean un poco disarmónicos con los intereses inmediatos, puedan pautarse en relación con ciertas propuestas de recomposición social futura. Es indudable que esta es una pregunta que apunta a la ideología, de modo que no la puedo responder como profesional sino como miembro de la sociedad, y no sé si este es el espacio en el cual me corresponde responderla ideológicamente. Si sé que hay algo que compartimos y por eso estamos acá, que es la preocupación por la recomposición de las relaciones intersubjetivas en el interior de la infancia y de los derechos del niño, y es alrededor de ese eje estructurante que hay que rediscutir toda la cuestión de impartición de pautas. Los modelos de aprendizaje, los modelos de sexualidad, los modelos de la pautación del ocio… El ocio está en este momento subvertido en su función; en los niños pobres el ocio se ha convertido en formas marginales de intercambio atravesados por micro culturas que claramente no se plantean la menor posibilidad de recomposición en el interior de la sociedad. Y en los niños más ricos el ocio ha perdido todo lugar y lo lúdico ha quedado capturado totalmente por el trabajo. El fin de semana es un fin de semana de trabajo. Y así cono Levy Strauss contaba que un trobriandés decía que no se casaría con la hermana porque no tendría un cuñado para ir a pescar, los niños de la clase media argentina no se casarían con la hermana porque no tendrían un cuñado para jugar al tenis y para que le consiga trabajo algún día. Porque la vida de los niños está determinada totalmente, sin resquicios visibles, por los intereses que constituyen los micro - grupos en su interés inmediato, a partir de las fantasías que implican tanto el poder económico y social como las catástrofes que conllevan para la mayoría. Y en ese marco es que se juega la cuestión de que ya no hay lugar para el ocio de los niños, porque el tiempo libre ha quedado despojado de ocio para todos los sectores sociales: en los pobres ya no hay infancia, ya hay que trabajar desde el comienzo de la vida, aún cuando sea en brazos de alguien que pide limosna. Y en el de los menos carenciados, porque deben trabajar desde ahora a un ritmo brutal en la adquisición de conocimientos y en la construcción de redes de pertenencia que les garanticen alguna inserción futura.

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- ¿“Articular proyectos sobre los sueños?” Los sueños también cambian. ¿Quisiera que hablara un poco más sobre esto?.

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- Usted afirmó que la esperanza de un país puede verse en sus políticas de infancia. ¿En qué situación ve a la Argentina con respecto a esto?

Yo agregaría algo: la situación de un país se ve no sólo en sus políticas de infancia sino en cómo piensa a sus niños, en cómo la gente piensa a los niños. Siempre recuerdo con nostalgia que cuando volví a la Argentina, en el 86, vi en una frutería de Boedo un cartel que decía “Señora, ¿quiere que su hijo cante cono Plácido Domingo? llévele nuestro melón Rocío de Miel. ¿Quiere que su marido gane el Premio Nobel? llévele nuestros duraznos “prisco?”. Esos carteles en una verdulería de Boedo daban cuenta de la existencia de la esperanza de país que todavía confiaba en el futuro. Y esto se define a posteriori en las políticas y se realimenta con las políticas. La consigna de que “En la nueva Argentina los únicos privilegiados son los niños” no se debió a la genialidad de Perón; esa consigna expresaba la esperanza de un país de inmigrantes que confiaba plenamente en que los hijos vivieran mejor que los padres, y por eso se regalaban pelotas y triciclos: no solamente porque había excedente para comprarlos, sino porque había espacios lúdicos desde los cuales soñar, a partir de que a eso venían las generaciones que llegaban tanto del interior como de Europa.

El segundo aspecto que da cuenta de la esperanza de un país es aquello que se propone para los viejos., ya que es a partir de aquello que se le está dando a las generaciones anteriores que se propone un modelo ético las generaciones que vienen. Es realmente grave que en la Argentina se haya empezado a llamar a los jubilados, “abuelos”, ya que con ello se está produciendo un relevo de una categoría social y política, la cual remite a la deuda que la sociedad tiene con quienes han trabajado a lo largo de su vida y merecen que el estado les retribuya los ahorros realizados, por una categoría que aúna lo familiar y la caridad. Es por eso que la expresión “abuelo” ha suprimido de un golpe a un estamento con derechos en el interior de la sociedad, y lo ha transformado en “los viejitos de los que tenemos que ocuparnos”. No es así, no son nuestros abuelitos. “Adopte un abuelo”, toda esa chatarra moral que apareció hace un tiempo, para eludir la verdadera responsabilidad del estadeo y sus políticos respecto a los trabajadores devenidos hoy jubilados. No, no es correcto, y aún entendiendo que el Estado esté en crisis, tenemos la obligación de decir “es a partir de que debemos reconocer como país que tenemos una deuda con las generaciones anteriores donde debe afirmarse el derecho de que ella no se repita con las próximas generaciones”.

Y del mismo modo ocurre con los niños. Necesitamos proyectar en los niños no solamente políticas de infancia sino nuevos modelos con relación al futuro, y que se plasme a partir de esto un ida y vuelta entre las políticas de infancia y los nuevos modelos para pensar al futuro con los niños. Por eso yo estoy profundamente consternada por la ausencia de propuestas cotidianas para los niños. Si bien hay bolsones, huecos de esperanza, así como hay bolsones de pobreza – o más bien, a esta altura, lo que queda son saliencias de riqueza. Ustedes saben que es impactante cómo en ciudades de provincia, inclusive muy alejadas, siguen dando teatro trashumante para los niños... siguen existiendo propuestas. Indudablemente hay en la ciudad de Buenos Aires una militancia recreativa que es impactante, una enorme cantidad de gente movilizándose para llevar a los niños a ver espectáculos a veces con las últimas monedas que tiene. Y lo impactante es ver hasta a los sectores más empobrecidos, que siguen llevando a los niños a ver teatro callejero, a ver espectáculos gratuitos en plazas. Esto es absolutamente conmovedor; estamos viviendo los restos de un país que tenemos que reconstruir. Y no nos podemos permitir jugar esta historia por más de una generación, no podemos seguir viviendo de lo que fuimos.

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se leía más. Es más, la televisión y el cine han acercado grandes procesos culturales a la gente. Han difundido y popularizado a los clásicos; todos los niños hoy conocen “Hamlet” a través de “El rey León”. Se han producido fenómenos muy interesantes.

Yo no soy pesimista al respecto; aunque esté altamente preocupada, como lo está la mayoría de la gente… Pero si uno hubiera vivido en la Europa del treinta y pico, en la Roma del Siglo V A.C., siempre hubiera encontrado la idea de que el mundo se va al demonio y hasta ahora permanecemos... Y ha habido tiempo de juzgar a los criminales de guerra, y a Pilatos no le sirvió de nada lavarse las manos.

- “Adolescente mata a otro”… “Violentos en recreo”. ¿Qué hacer con ellos en las escuelas?

Todos estamos muy impactados por la violencia escolar, no solamente entre pares sino con los maestros. Y esto tiene que ver con la caída de los sistemas de referencia hacia los maestros, y con la pérdida de confiabilidad de los adultos, entre los cuales se encuentran los maestros… Los maestros han dejado de ser intocables, y es muy brutal la posibilidad de que se instalen situaciones de terror con los adolescentes, pero tenemos que discutir en primer lugar cuál es la razón de esta violencia, sin apelar a respuestas fáciles, trilladas, que ya no explican nada. Es indudable que la violencia no es efecto de la desintegración familiar y tampoco de la televisión. No se puede definir tan simplemente la cuestión. La violencia infantil y adolescente es sintomática en el mundo en general, y en nuestro país toma forma propia, pero lo evidente es que no logra canalizar el malestar que aqueja al conjunto de la sociedad. - es curioso que aparezca todavía poco en las situaciones laborales, donde se producen diariamente situaciones de injusticia verdaderamente indignantes.

Sé lo que no se debe hacer, y ello por diferentes razones. No se puede resolver con palpación de armas, ya que nunca se ha resuelto por este medio la violencia adolescente ni infantil. No se puede resolver poniendo máquina de detectar metales como en los aeropuertos. Eso no se puede hacer. No se puede convertir las escuelas en un panóptico. Habrá que buscar formas de redefinición de los enlaces. Tampoco se va a resolver bajando la edad de penalización, que es el otro aspecto al que apuntan algunos, ya que bajar la edad de penalización incrementa el despojo de derechos de la infancia cono lugar de protección. Pero quiero decir algo que todos sabemos pero que no hay que dejar de recordar: todas las armas que llevan los niños, vienen de las casas. Con lo cual, empecemos a discutir no sólo cómo controlar la violencia en las escuelas, sino qué está pasando con la Justicia cono entidad y con la impunidad. El otro día un juez mató a un asaltante. Empecemos por debatir eso y por ver qué hacemos con el tema de las armas en la sociedad civil, que están siendo patrocinadas por muchos sectores como forma de autodefensa... Estamos viviendo situaciones altamente preocupantes, pero es indudable que aún en el marco de la gravedad de esta recesión económica y social que tenemos, no podemos abandonar la convicción de que tenemos un país con reservas morales mayores de las que suponíamos. Y creo que hay que trabajar con eso, recomponiéndolas4.

4 Los acontecimientos de diciembre dieron cuenta de estas reservas morales, al ponerse en juego durante los

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