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Bogotá, D.C., 22 de Julio de 2013
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Biblioteca Alfonso Borrero Cabal S.J. Pontificia Universidad Javeriana Cuidad
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JUAN SEBASTIAN HURTADO FRANCO , con C.C. No 81.715.604
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EVALUACION DE LAS COMUNIDADES TERAPEUTICAS UNA REVISION DOCUMENTAL
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FORMATO DE DESCRIPCIÓN DEL TRABAJO DE GRADO
TÍTULO COMPLETO DE LA TESIS DOCTORAL O TRABAJO DE GRADO
EVALUACION DE LAS COMUNIDADES TERAPEUTICAS UNA REVISION DOCUMENTAL
SUBTÍTULO, SI LO TIENE
N/A
AUTOR O AUTORES
Apellidos Completos Nombres Completos
HURTADO FRANCO JUAN SEBASTIAN
DIRECTOR TESIS DOCTORAL O DEL TRABAJO DE GRADO
Apellidos Completos Nombres Completos
MUÑOZ ORTEGA MARIA LILIANA
FACULTAD
PSICOLOGIA
PROGRAMA ACADÉMICO
Tipo de progra a seleccio e co x
Pregrado Especialización Maestría Doctorado
X
Nombre del programa académico
PSICOLOGIA
Nombres y apellidos del director del programa académico
MARTIN EMILIO GAFARO BARRERA
TRABAJO PARA OPTAR AL TÍTULO DE:
PSICOLOGO
PREMIO O DISTINCIÓN(En caso de ser LAUREADAS o tener una mención especial):
DEL TRABAJO DE GRADO
BOGOTA D.C 2012 95
TIPO DE ILU“TRACIONE“ seleccio e co x
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diagramas Planos Mapas Fotografías Partituras
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DESCRIPTORES O PALABRAS CLAVE EN ESPAÑOL E INGLÉS
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ESPAÑOL INGLÉS
COMUNIDAD TERAPEUTICA THERAPEUTIC COMMUNITY
ADICCION ADDICTION
REHABILITACION REHABILITATION
RESUMEN DEL CONTENIDO EN ESPAÑOL E INGLÉS (Máximo 250 palabras - 1530 caracteres)
La presente investigación de carácter cualitativo específicamente una revisión documental, pretende en primer lugar sistematizar la producción académica que se ha realizado frente al concepto de comunidades terapéuticas y en segundo determinar y comprender los elementos bajo los cuales son evaluadas las comunidades terapéuticas según cuatro (4) autores. Para tal fin los documentos fueron sistematizados según las siguientes categorías de análisis: propósito de la evaluación, funciones de la evaluación, tipos de evaluación y criterios de evaluación. Guiada así la sistematización se lograron establecer en los resultados similitudes y diferencias entre los autores con el fin último de proponer en la discusión una nueva forma de evaluar las comunidades terapéuticas acorde a las nuevas tendencias de la adicción y a las necesidades de las personas que dentro de ellas se encuentran, con el fin de mejorar el tratamiento y abogar por una rehabilitación integral.
EVALUACIÓN DE LAS COMUNIDADES TERAPÉUTICAS UNA REVISION
DOCUMENTAL
Juan Sebastián Hurtado Franco
* Liliana Muñoz Ortega
Pontificia Universidad Javeriana
Facultad de Psicología
Bogotá, Noviembre 12 de 2011
Bogotá, Julio 22 de 2013
Señores
Facultad de Psicología
Pontificia Universidad Javeriana
Como directora, con la presente certifico la entrega definitiva del trabajo de grado titulado Evaluación de las comunidades terapéuticas una revisión documental elaborado por el estudiante Juan Sebastián Hurtado Franco.
TABLA DE CONTENIDO
Introducción...1
Fundamentación Bibliográfica...6
Objetivos Objetivo General...25
Método………..25
Unidades de análisis...25
Instrumento... ...25
Procedimiento...26
Resultados...26
Discusión...51
Introducción
Las comunidades terapéuticas son un recurso de atención a
drogodependientes que ha existido por más de 40 años y que se sitúa en el tercer
nivel asistencial de hospitales alrededor del mundo y que a su vez hace parte de los
programas de salud metal y drogodependencias. Son un dispositivo que realiza
tratamiento de deshabituación y rehabilitación y se fundamenta en satisfacer las
necesidades de pacientes drogodependientes y todo lo que concierne al tratamiento
de la adicción.
Las intervenciones y objetivos de las comunidades terapéuticas tienen como
base realizar un abordaje de la enfermedad de forma intensiva e integral a partir de
actividades de orden psicoterapéutico, ocupacional, socioeducativo y medico dado
que muchas de las personas admitidas en las comunidades terapéuticas tienen una
historia de funcionamiento social, habilidades educativas, y lazos sociales y
familiares positivos que han sido debilitados por su abuso de drogas.
Las comunidades terapéuticas por otro lado son agentes primeros de un que
está acompañado por un equipo multidisciplinar (psicólogos, psiquiatras, pedagogos,
reeducadores) que orienta a los pacientes con el fin último de lograr que su
rehabilitación sea integral y satisfactoria, de igual forma las comunidades
drogodependientes o pacientes los colaboradores y a la vez beneficiarios del
proceso de cambio ya que ellos asumen una responsabilidad parcial en la
rehabilitación de sus compañeros (Pérez, 2010).
La evaluación de las comunidades terapéuticas es un tema que se ha venido
trabajando desde hace más de treinta años por profesionales y académicos dado
que gradualmente se ha venido reconociendo la necesidad de cualificar las
intervenciones que se realizan a los drogodependientes a partir de un análisis amplio
que dé cuenta de cómo se han venido configurando en el tiempo, cual es la
desviación del trazado original, si existe, hacia donde quieren ir y como pueden
seguir avanzando, cuáles han sido sus errores a lo largo del proceso y como pueden
mejorar según su experiencia.
La evaluación del tratamiento a drogodependientes como en muchos otros
campos es una forma de investigación sistemática, planificada y dirigida que busca
identificar, obtener y proporcionar de forma valida, información importante y
suficiente para dar un juicio sobre los diferentes aspectos de un programa de
rehabilitación o de lo que en el se realiza con el fin último de producir efectos y
resultados concretos que sirvan como guía para realizar cambios de cualquier orden.
El propósito de este documento es determinar y comprender los elementos
cuatro documentos que fueron seleccionados según su fecha de elaboración (siglo
XXI) y sus países de origen (hispanoamericanos). Estos documentos fueron
analizados y posteriormente sistematizados según cuatro categorías de análisis, a
saber, propósito, función, tipos y criterios con el fin último de presentar un resultado
el cual dé cuenta del análisis realizado y a partir de el cumplir el propósito del
documento.
La adicción es una enfermedad es una enfermedad de orden físico y
psicoemocional según la OMS. Es una enfermedad la cual se caracteriza por el uso
y abuso de una sustancia o un comportamiento en particular (juego, internet, sexo,
compras, personas, etc.). Algunos autores mencionan que el trastorno más
relacionado con la enfermedad es el obsesivo compulsivo el cual en sentido
coloquial es realizar la acción pensada cuantas veces se pensó. Dado que el adicto
es una persona que constantemente está pensando en su consumo bien sea de
sustancias o de comportamientos, su vida gira alrededor de ello y por esto en la
mayoría de las ocasiones las responsabilidades de la vida diaria se ven fuertemente
afectadas por dicho consumo, así entonces la calidad de vida de las personas con
adicción se ve afectada hasta tal punto que destruyen sus relaciones sociales, su
salud y por ultimo y no por esto menos importante su capacidad de funcionar en la
vida de forma efectiva.
Alrededor del mundo las comunidades terapéuticas rehabilitan o dan ayuda a
muchas ocasiones presentan complejos problemas de orden social y psicológico
dado el uso y abuso de sustancias (López, 2005),
Es entonces indispensable realizar investigaciones sobre el procedimiento del
tratamiento que las comunidades terapéuticas ofrecen a personas con la
enfermedad de adicción con el fin de comprender mejor como estas funcionan y de
igual forma hacer cambios que aboguen por una rehabilitación acorde a las
necesidades de los pacientes. Es entonces de vital importancia evaluar más a fondo
los procesos del tratamiento, las experiencias y los resultados para poder así
visibilizar concretamente las contribuciones del tratamiento como tal y así poder
mejorarlos.
Las evaluaciones que se han realizado en las comunidades terapéuticas
alrededor del mundo en muchas ocasiones son de orden informal (López, 2005), son
evaluaciones que no son rigurosas dado que no tienen una metodología unitaria y
definida y que en la mayoría de las ocasiones están basadas en información
insuficiente que a la vez esta contagiada de posturas personales.
Las evaluaciones entonces deberían abogar por una visión global de la
rehabilitación en la cual se estudien o evalúen todos los procesos del tratamiento, de
igual forma la evaluación debe ser sistemática teniendo como eje transversal las
bien muchos de los profesionales que ejercen los tratamientos cuestionan el papel
de este tipo de evaluaciones dado que les exige el rompimiento de la planificación
diaria, una adaptación a las nuevas tendencias de la adicción como por ejemplo el
policonsumo y capacidad de respuesta inmediata a acontecimientos relevantes, la
aplicabilidad y utilidad de este tipo de evaluaciones es incalculable para las
comunidades terapéuticas dado que el funcionamiento del proceso de rehabilitación
podrá ser modificado de forma global y no en algunos aspectos como abogan
evaluaciones de orden informal y así lograr un tratamiento más integral y acorde a la
enfermedad de adicción.
Siendo el psicólogo un transformador de la realidad, es importante resaltar
que la relevancia principal de este trabajo de grado es determinar y comprender
mediante una revisión documental los elementos bajo los cuales son evaluadas las
comunidades terapéuticas, de igual forma plantear una evaluación de comunidades
terapéuticas que abogue por la revisión o análisis de todos aquellos aspectos que
están relacionados con el tratamiento de la enfermedad de adicción y así aportar al
mejoramiento del tratamiento prestado a los adictos en las comunidades
terapéuticas. La psicología debe dirigir su potencialidad hacia estos tratamientos,
donde la tristeza, el dolor y la frustración parecen ser una dinámica generalizada que
atraviesa tanto la sujetualidad como la construcción de sujeto social, encaminando a
generar alternativas y aportes que busquen mejorar la calidad de vida de las
Fundamentación Bibliográfica
Las primeras comunidades terapéuticas surgen en Europa y en un principio
se consideraban “medio-sanatorios” ya que se encontraban ubicadas dentro de
hospitales. Al interior de estas comunidades los clínicos alemanes del siglo XIX
realizaban observaciones sobre las formas de actuar de los pacientes internos y a
partir de ellas desarrollaron un tratamiento especial para las personas que se
encontraban muy deterioradas a nivel psicológico. Este modelo fue desarrollado en
Tegel (Berlín) fundamentalmente para el tratamiento de drogodependientes por el
neurólogo y psicoanalista alemán Ernst Simmel en 1929 y se trataba especialmente
de reunir aspectos de transferencia en una única central que él pudiera interpretar
sin limitación, de igual forma se le prohibía expresamente a los internos mantener
relaciones sexuales, consumir alcohol, tener dietas estrictas entre otras. Simmel
califico en su momento este modelo como metapsicológica y tenía varios
lineamientos, a saber, en primer lugar el paciente debía tratarse en situ, conviviendo
en la estructura diseñada para tal efecto, en segundo lugar el personal tenía que
trabajar en equipo, elaborando propuestas individualizadas de tratamiento,
asegurando así todo el personal conociera los objetivos y desarrollos de cada
paciente, en tercer lugar la estructura del tratamiento debía confiar en los recursos
de las personas, en la capacidad de interacción que cada uno tenía con el fin de
jalonar un trabajo interpersonal que le ayudara a cada persona a regular su conducta
y encontrar salidas satisfactorias a sus tendencias, en cuarto lugar se realizaba un
tratamiento conjunto con la familia si el caso así lo requería, en quinto lugar el
tratamiento abogaba por que los terapeutas expertos enseñaran a los nuevos el
El modelo alemán precursor de lo que hoy conocemos como comunidades
terapéuticas quedo en el olvido antes de la segunda guerra mundial dado que el
gobierno alemán persiguió y quemo varios textos de Simmel ya que provenía de una
familia judía y pertenecía a la asociación de médicos socialistas. Así entonces las
propuestas de Simmel no aparecen prácticamente citadas en ningún texto, salvo en
muy pocas excepciones. Para consumir en el olvido la teoría de Simmel la mayoría
de los textos sobre comunidades terapéuticas mencionan que el término es moderno
y fue utilizado por primera vez para describir las comunidades terapéuticas
psiquiátricas que nacieron en Inglaterra en los años 40 y de igual forma mencionan
que el modelo propuesto por Simmel fue llevado a cabo por Maxwell Jones y otros
profesionales de Inglaterra (Pérez, 2010). Así entonces con el ánimo de hacer un
poco de justicia es importante mencionar que el modelo precursor de las
comunidades terapéuticas actuales es de origen alemán y fue propuesto por Simmel
(1882-1947).
El termino comunidad terapéutica mencionado en los textos “nuevos” es decir
luego de que el modelo propuesto por Simmel cayera en el olvido mencionan que
nace después de la segunda guerra mundial para atender a las personas que tenían
trastorno de stress post traumático tales como prisioneros torturados, soldados con
vivencias de alto impacto psicológico en la guerra y otras personas que de alguna u
otra forma habían sufrido tratos o vivencias degradantes durante el conflicto
lado de su principal promotor Maxwell Jones comienzan un auge dado que surgen
como una alternativa para superar la crisis de los hospitales psiquiátricos de Europa,
especialmente en Inglaterra hasta el punto que la OMS las considero como “la
alternativa más adecuada a la crisis de hospitales psiquiátricos” (Organización
Mundial de la Salud – OMS, 1953) citado por López (2010)
A finales de los años 50 el término de comunidad terapéutica comienza a
utilizarse en Europa y Norteamérica para denominar a los centros residenciales que
trataban a sujetos drogodependientes. Estos tipos de programas nacen como
alternativas a la asistencia hospitalaria incapaz de dar respuesta a las nuevas
demandas, por falta de infraestructura, pero sobre todo por el predominio de teorías
y conceptualizaciones discriminatorias, y la falta de profesionales capacitados
específicamente para abordar los trastornos adictivos (Rodríguez, (2009). El
concepto base de estas comunidades terapéuticas norteamericanas era la
autoayuda y fue desarrollado por alcohólicos en recuperación por la falta de centros
médicos, psicológicos y correccionales especializadas en drogodependientes
(Llorente Del Pozo & Fernández, 1999).
Estos alcohólicos estaban liderados por el norteamericano Roland H, Quien
también era alcohólico y estaba influenciado por la idea de Carl Jung la cual
menciona que “una conversión espiritual debe formar parte de cualquier tratamiento
útil”. Se asocia con Bill Willson y el Grupo de Oxford en los Estados Unidos y
cuerpo (Rodríguez, 2009). Juntos trabajaron con alcohólicos que se encontraban en
el Hospital Municipal de Akron. Como consecuencia de sus esfuerzos, un paciente
pronto logró su sobriedad. Aunque no se había inventado todavía el nombre
Alcohólicos Anónimos A.A, estos hombres constituyeron el núcleo del primer grupo
de A.A. Los fundamentos filosóficos y metodológicos de este grupo inicial de A.A. se
expresan en los doce pasos de recuperación, pasos que el alcohólico debe seguir
para lograr superar su adicción. El funcionamiento de estos grupos se basa en la
terapia de grupo ya que son ellos mismos los que programan y llevan a cabo
distintos eventos para informar al público en general sobre su funcionamiento con el
fin de ayudar cada vez a más personas alcohólicas.
Los grupos de A.A están fundamentados en la espiritualidad ya que basan la
recuperación de sus miembros en recuperación en la ayuda de una fuerza superior
que les devolverá el sano juicio. Dios los liberara de los defectos que la enfermedad
les produce, mediante la meditación y la oración en grupo, y buscando ser ayudados
por compañeros ex-adictos (Rodríguez, 2009)
Bajo la base de alcohólicos anónimos la primera comunidad terapéutica más
conocida que surge teniendo como eje central la recuperación de
drogodependientes fue conocida como la de Synanon (Goti, 1990; Marsan, 1990)
citado por López (2005). Esta comunidad fue fundada en 1958 por Charles E.
Dederich, ex alcohólico que participó de Alcohólicos Anónimos durante,
en un modelo a seguir por varias comunidades terapéuticas sin embargo el 16 de
julio de 1980 detuvieron a Dederich por intento de asesinato contra un abogado.
Esto fue un duro golpe para el movimiento de las Comunidades Terapéuticas, si bien
Synanon no participaba ya del movimiento de Comunidades Terapéuticas, si se
presentaban como un modelo a seguir (Lopez, 2005).
Ya en los años 70 y 80 el concepto de comunidad terapéutica estaba
directamente asociado con centros donde se trataban a pacientes
drogodependientes exclusivamente heroinómanos y tenían una fuerte presencia de
un modelo autoayuda. Finalmente, en los años 90, la profesionalización de las
Comunidades Terapéuticas para drogodependientes se combinó con la restauración
de la metodología en el ámbito de salud mental y con su proyección hacia otras
áreas. En la actualidad las comunidades terapéuticas es una metodología, probada y
eficiente, que ha sido adoptada por una gran cantidad de instituciones en diferentes
partes del mundo y con diferentes perfiles de pacientes Fundación Atenea (2010).
Frente a estos perfiles es importante mencionar que las características de los
drogodependientes han cambiado desde los años 60 ya que en ese entonces los
drogodependientes se especializaban solo en el consumo de una droga en
especifico y al día de hoy abogan mas por el policonsumo, de igual forma algunos
pacientes de las comunidades terapéuticas muestran perfiles psicológicos mucho
más diversos ya que presentan problemas mentales concurrentes o comórbidos.
Frente a esto algunos estudios epidemiológicos han demostrado que entre el 30% y
mental que pueden complicar de múltiples maneras el tratamiento por
consumo de drogas (Center for Substance Abuse Treatment, 1995; Nacional
Institute on Drug Abuse, 1986; DeLeon, 1989) citado por Fundacion Atenea (2010)
En las comunidades terapéuticas el objetivo primordial es personalizar el
tratamiento de cada paciente, incluyendo los que tienen problemas coexistentes,
tales como el consumo múltiple de drogas, enfermedades infecciosas relacionadas
con el consumo de drogas, historial de abusos sexuales o trastornos de la
personalidad (Mas-Baga, 2006). Estos trastornos requieren una supervisión regular
de su evolución, así como un acompañamiento estricto de los protocolos
farmacológicos.
Las comunidades terapéuticas profesionalizadas proporcionan una
oportunidad óptima para alcanzar una adecuada supervisión, tratamiento y
seguimiento de estas patologías orgánicas. Adicionalmente, los usuarios de las
comunidades terapéuticas para drogodependientes frecuentemente presentan
comorbilidad psiquiátrica con indicación de terapia farmacológica de apoyo
(trastornos afectivos, psicóticos, de personalidad límite, etc.) que de igual forma
deben ser supervisados (Llorente Del Pozo & Fernández ,1999).
El tratamiento en las comunidades terapéuticas está dirigido a pacientes cuyo
exclusivamente en el uso o abuso de sustancias, o que carecen de la suficiente
motivación o apoyo social para mantenerse abstemios en un entorno ambulatorio,
sin reunir criterios para una hospitalización (comorbilidad médica o psiquiátrica
severa).
Muchas de las personas admitidas en las comunidades terapéuticas tienen
una historia de funcionamiento social, habilidades educativas/vocacionales, y lazos
comunitarios y familiares positivos que han sido debilitados por su abuso de drogas.
Para ellos, la recuperación involucra la rehabilitación, es decir, el volver a aprender o
restablecer un funcionamiento, habilidades y valores saludables así como rescatar la
salud física y emocional. Otros residentes de las comunidades terapéuticas nunca
tuvieron estilos de vida funcionales. Para ellos generalmente la comunidad
constituye la primera vez que son expuestos a una vida ordenada. En su caso, la
recuperación involucra la habilitación, es decir, aprender por primera vez las
habilidades conductuales, las actitudes y valores asociados a convivir en una
sociedad. (Volkow, 2003).
Porrera (2009) resume el objetivo de las comunidades terapéuticas en 3
principios básicos que se deben hallar en sus bases, a saber: 1. Empoderamiento
que hace referencia a la recuperación de la autonomía del paciente entendiendo
que el es el protagonista de su proceso de rehabilitación. 2. Recreación del tejido
social que se fundamenta en la inclusión y reinserción del paciente dentro de los
recomponer las relaciones que el paciente tiene con la sociedad y de hecho, es
inseparable de la consolidación de la autonomía y tiene como fin último que las
personas consigan crear nuevos lazos y vínculos con la sociedad, salir del
aislamiento, la exclusión y la marginación. 3. Dinamización comunitaria que habla de
la movilización social e implicación de personas e instituciones en la trasformación
de la comunidad local. Habla así entonces de la fuerza transformadora de las
comunidades terapéuticas en su contexto social. Tiene que ver con la capacidad
para dinamizar, involucrar y transformar la sociedad.
Se concluye entonces que las comunidades terapéuticas prestan al
drogodependiente un tratamiento integral en cuanto a desordenes sanitarios,
sociales, psicológicos y morales, es decir que las comunidades terapéuticas no
dejan a un lado sus bases medico – psiquiátricas sino que también han realizado
cambios en cuanto a su intervención dada la trasformación de la enfermedad de
adicción.
En España el término de comunidades terapéuticas profesionales surgió en la
literatura en el año 1985, para definir algunos centros de internamiento para
toxicómanos con una finalidad de reinserción social, y distinguirlos de centros que se
configuraban como lugares de exclusión y control. Las comunidades terapéuticas
hacen parte de la red Proyecto Hombre que está formada por programas que
comenzaron a funcionar aproximadamente en 1984-1986, año en que se fundó la
Centro Italiano de Solidaridad y se basa en el concepto de auto-ayuda, el grupo, y
un complejo sistema de actividades educativas, de ocupación del tiempo y
organización que constituye un programa educativo-terapéutico global (Llorente Del
Pozo & Fernández 1999).
Es importante mencionar que es entonces durante el siglo XX que las
comunidades terapéuticas que trataban drogodependientes alcanzaron su auge
dado que muchas drogas como el LSD, las anfetaminas, los barbitúricos, entre otras
se encontraban disponibles al público en las droguerías Norteamericanas y
Europeas provocando su masificación con sus correspondientes efectos nocivos lo
cual produjo su prohibición y su denominación como narcóticos.
Las Comunidades Terapéuticas conceptualizaron entonces la
drogodependencia como una enfermedad de recuperación continua, donde se
pretende alcanzar la abstinencia total del drogodependiente, y mejorar su calidad de
vida. Focalizan en el crecimiento espiritual y la dignidad del individuo, proponiendo
un concepto de enfermedad sin cura, plantean un tratamiento humanitario para los
adictos, mejoran el acceso a estos y promueven la abstinencia para alcanzar estos
objetivos. Los tratamientos se centran en la rehabilitación, la recuperación y la
reinserción en la sociedad del adicto, en lugar de encerrarlos e ignorarlos,
El objetivo de las comunidades terapéuticas es que el drogodependiente bajo
tratamiento respete e interiorice las normas de conducta estrictas y explícitas
dirigidas al desarrollo del auto-control y de la responsabilidad con el fin cambiar los
patrones negativos de pensamiento y de conducta a través de la terapia individual,
familiar y de grupo, las sesiones de grupos con compañeros, el aprendizaje basado
en la comunidad, las confrontaciones, los juegos y el desempeño de papeles. En las
comunidades terapéuticas basadas en auto- control se espera entonces que los
drogodependientes intervenidos en la comunidad terapéutica sirvan como modelos
a seguir, enseñando a los otros de forma activa los valores y las enseñanzas de la
comunidad. Por otro lado es importante mencionar que las actividades rutinarias de
las comunidades terapéuticas sirven para contrarrestar las vidas característicamente
desordenadas de los drogodependientes y enseñarles cómo planificar, fijar y lograr
metas. Por último, la participación en las comunidades terapéuticas está diseñada
para ayudar a las personas a identificar, expresar y manejar sus sentimientos de
manera adecuada y constructiva. Los conceptos de "vivir decentemente" (aprender
ética y responsabilidad personal y social) y "actuar como si" (comportarse cómo es
debido en vez de cómo lo había estado haciendo) se incorporan a los grupos,
reuniones y seminarios de las comunidades terapéuticas. El fin de estas actividades
es el de aumentar el conocimiento sobre actitudes o comportamientos específicos y
su impacto en la persona y en el ambiente social. (Volkow, 2003)
Los modelos de intervención más usados en las comunidades terapéuticas
cognitivo conductual se basa en el condicionamiento operante e implica la aplicación
sistemática de contingencias para determinadas conductas que favorecen o
dificultan la deshabituación (Llorente Del Pozo & Fernández, 1999).
Aunque algunas comunidades terapéuticas no están estructuradas
formalmente como centros de modificación de conducta, el modelo constituye una
oportunidad para la observación conductual y la aplicación de técnicas basadas en
el reforzamiento diferencial de respuestas. (Llorente Del Pozo & Fernández, 1999).
Las estrategias cognitivo – conductuales usadas en las comunidades terapéutica
están orientadas a la adquisición de varias habilidades por parte del
drogodependiente que está recibiendo el tratamiento (habilidades de afrontamiento
del estrés y de los deseos de consumo, autocontrol, habilidades sociales, prevención
de recaídas, etc.), y a la preparación del sujeto para el estilo de vida abstinente. Así
entonces las estrategias cognitivo – conductuales se enfocan en ayudar al paciente
a identificar y modificar los comportamientos y pensamientos que lo conducen
directa o indirectamente al uso de drogas. Las técnicas incluidas dentro del modelo
cognitivo conductual incluyen varias aspectos, a saber, a) el aprendizaje y práctica
de habilidades para el afrontamiento de situaciones de riesgo para el uso de drogas;
b) promoción y reforzamiento de habilidades sociales y conductas compatibles con
el estilo de vida abstinente e incompatibles con el uso de drogas; y c) técnicas de
El modelo familiar - sistémico se aplica habitualmente cuando la abstinencia
del paciente perturba de algún modo un estilo de vida familiar previamente bien
establecido (aunque desadaptativo), o cuando otros miembros de la familia
necesitan ayuda para adaptarse a un nuevo sistema de normas, objetivos, actitudes
y comportamientos. En muchas ocasiones los recursos familiares son integrados en
el plan de tratamiento como agente terapéutico, o como instrumento de
monitorización y apoyo a la conducta del usuario. En muchos casos, los pacientes
tratados en las comunidades terapéuticas provienen de familias que se caracterizan
por una comunicación deteriorada entre sus miembros; y por una dificultad para
establecer límites y normas de comportamiento. Por lo anterior entonces se debe
realizar una evaluación sobre los antecedentes familiares del paciente con el fin se
de un adecuado tratamiento al mismo (Llorente Del Pozo & Fernández, 1999).
En el modelo familiar – sistémico se da la posibilidad al drogodependiente de
trabajar en la comunidad terapéutica ciertas funciones que se supone deben estar
deterioradas dado el consumo, creando unas reglas de convivencia que permite
observarlos, entenderlos y modificarlos, estas funciones son: 1) La existencia de una
estructura interna con límites claros y definidos y con una jerarquía aceptada. En
esta estructura los subsistemas familiares son flexibles, definidos y permeables. 2)
Los procesos morfostáticos y morfogenéticos interactúan de forma complementaría y
adaptativa, pasando de estados de crisis a estados de equilibrio.3) Se puede
establecer una distancia emocional óptima en las relaciones internas y existen
atascos siendo la evolución familiar capaz de adaptarse en el tiempo y adecuada a
las necesidades de los miembros. 5) Las comunicaciones son claras, coherentes en
sus niveles digitales y analógicos; son respetuosas, centradas en el tema y a su vez
libres y con capacidad de empatía; cada miembro es capaz de expresar opiniones y
emociones diferentes sobre los demás y las situaciones; y puede comunicar sus
temores, esperanzas y expectativas con libertad. 6) Las transacciones son ricas y
adecuadas dentro del sistema y en el intercambio con los sistemas del entorno. 7) El
grado de individualización y autonomía esta en equilibrio con el sentimiento de
pertenencia familiar. 8) Los conflictos no se eluden y la capacidad para resolverlos
es buena, ejercen un efecto positivo al estimular los cambios. Todas estas funciones
pueden encontrarse alteradas, siendo su alteración la base de algunos de los
problemas más importantes que aparecen en el desarrollo del individuo, desarrollo
ligado a las relaciones que establece con su sistema inmediato de referencia
Fundación Atenea (2010).
Dentro del modelo sistémico la comunidad comienza a ser un sistema
particular en el cual se organizan relaciones especiales entre sus miembros y se
busca aplicar las reglas, principios y características propias de los sistemas.
Principio de la totalidad: toda acción de los miembros modifica el sistema, es decir
que el comportamiento de cada uno de los miembros del sistema aporta a la
comunidad los componentes de su problemática individual ligado al comportamiento
de otros logrando así una causalidad circular sobre todos los comportamientos
terapéutica y a su vez alimentando el imaginario de rehabilitación de forma grupal, lo
cual a su vez se espera desencadene una rehabilitación individual.
Ligado al principio de la totalidad otro de los principios que se busca aplicar
en las comunidades terapéuticas es el de la homeostasis, a partir del cual el sistema
busca la permanencia de sus miembros con mecanismos de regulación y retroacción
negativa que mantienen la estabilidad tolerando ciertas trasformaciones que hacen
parte del ciclo vital del sistema, a lo largo de los años, hasta sus etapas actuales
ligadas a los cambios desarrollados por el consumo de drogas y los cambios en la
percepción social del consumo como tal, estos cambios son el proceso de
retroacciones positivas ligadas a la evolución del fenómeno del consumo en nuestra
sociedad.
Las reglas del sistema deben buscar que los miembros de la comunidad
definan su relación según categorías socio-afectivas que regularán la
autonomía/dependencia, la igualdad/jerarquía, la simpatía/antipatía,
estabilidad/cambio y otras. Así entonces las reglas de la relación constituyen la
matriz base de las interacciones y por ende de la rehabilitación y aunque son de
carácter implícito no impiden su cumplimiento y el conocimiento por parte de los
miembros de la comunidad. El principio que suele regir en estas reglas es el “quid
pro quo” es decir el “dar y recibir por lo dado” y a través de este principio se van a
establecer los derechos y los deberes. El establecimiento de los derechos y deberes
por todos los miembros es un apoyo sobre elementos inconscientes y
complementarios de cada drogodependiente y/o miembro del sistema.
En una Comunidad Terapéutica los residentes no son sujetos pasivos que
“reciben una ayuda profesional” sino que adoptan progresivas y crecientes
responsabilidades asumiendo roles que contribuyen a dinamizar la vida comunitaria
como ente regulador y trasformador. Es importante sin embargo mencionar que
dentro del sistema comunidad existen otros sistemas como familia y profesionales
que de igual forma retroalimentan el sistema como tal y hacen que la rehabilitación
de los drogodependientes sea integral y a la vez logre trasformar y fortalecer los
subsistemas que componen el gran sistemas llamado comunidad terapéutica
Fundación Atenea (2010).
El modelo de intervención grupal retoma los principios básicos del modelo
familiar sistémico y se beneficia del papel de los pares como agentes activos de
cambio del paciente a partir del fortalecimiento de los vínculos interpersonales. De
igual forma el papel de los pares es ampliamente reconocido dentro del grupo en la
iniciación, desarrollo y mantenimiento de los trastornos adictivos, así entonces la
comunidad terapéutica se fundamenta en la utilidad que tiene el grupo de iguales
El modelo de intervención grupal sostiene que el grupo es una fuente
incomparable de retroalimentación, de evaluación y apoyo, reforzamiento para las
conductas positivas, instrucción, modelamiento y sugerencias. Las comunidades
terapéuticas entonces deben proporcionar un espacio para que estas interacciones
sean intensivas, continuadas, programadas y desarrolladas de modo estructurado,
con el fin último de facilitar la satisfacción de necesidades relacionales en cada uno
de los pacientes y a la vez permitir la estructuración de las relaciones intrínsecas y
extrínsecas de cada paciente, preparándolo así para la integración posterior en otros
núcleos familiares y sociales. De esta forma el aprendizaje vicario, el control de las
contingencias de la conducta bajo control del equipo, la ayuda mutua y las
estrategias grupales para facilitar el cambio motivacional, actitudinal y
comportamental constituyen un elemento básico del modelo grupal en las
comunidades terapéuticas (Llorente Del Pozo & Fernandez, 1999).
Las técnicas de intervención grupal en las comunidades terapéuticas
suministran una oportunidad para la identificación con otros individuos que se
enfrentan y resuelven dificultades semejantes. En la práctica, las técnicas de grupo
ayudan a identificar y comprender el impacto que el abuso y dependencia de drogas
en las vidas de cada uno de los pacientes, a aprender acerca de los sentimientos y
reacciones propios y ajenos y a comunicar y escuchar necesidades y sentimientos
En cuanto a los profesionales que atienden a los drogodependientes y que
hacen parte de las comunidades terapéuticas es importante mencionar que estos
deben conformar un equipo multidisciplinar, con un fuerte predominio de
componentes psico-sociales y educativos con el fin último de prestar al
drogodependiente un tratamiento integral que este acorde con sus necesidades. Así
entonces el equipo de profesionales de las comunidades terapéuticas deben
combinar las aportaciones de varios campos de conocimiento y especialidades
incluyendo un componente terapéutico conformado por psicólogos, psiquiatras y
médicos, y un componente educativo en el cual participan pedagogos, educadores
sociales y monitores que a su vez deben incluir a las familias, el entorno social y los
recursos laborales y sanitarios.
Por otro lado es importante mencionar que los profesionales de las
comunidades terapéuticas deben renunciar a sus relaciones jerárquicas para asumir
roles definidos por las necesidades de los drogodependientes. Dichas necesidades
son definidas de manera colectiva por el equipo, a partir de instrumentos de
diagnóstico y observación propios de cada disciplina pero cuyos resultados se ponen
en común, para tomar decisiones en torno al mejor enfoque de cada caso. De esta
forma se garantiza que el perfil ético de la comunidad terapéutica se cumpla
exigiendo que el equipo dedique todo el tiempo posible a poner en claro y de forma
colectiva el perfil y las necesidades de cada uno de los residentes Comas, Arnau,
Ser profesional en una comunidad terapéutica quiere decir conocer el modelo,
ser riguroso y preciso en su aplicación, profundizar a través de la sistematización, la
evaluación y la investigación, en el descubrimiento y la explicitación de los factores y
procesos clave del tratamiento. La profesionalidad no viene entonces de implantar
modelos ajenos que debilitan o rompen el dinamismo de las comunidades
terapéuticas sino de acoplar la profesión o la experiencia al método de intervención
de tal forma que sea este ultimo el beneficiado. Así entonces todo el equipo
multidisciplinar incluyendo ex adictos, si son formados a fondo en la metodología de
las comunidades terapéuticas, son la mejor garantía de profesionalidad y de
progreso de la misma (Porrera, 2009)
Frente a los ex adictos que hacen parte del equipo de profesionales es
importante mencionar que son personas que se han recuperado del consumo de
drogas por lo tanto no son solo capaces de dar esperanza, de ayudar, de dar
amor, consuelo, solidaridad y calor humano sino que también puede introducir
intervenciones racionales en el grupo logrando una retroalimentación útil dentro de
los grupos de autoayuda con iguales haciendo el papel de modelos que
proporcionan modelos de abstinencias largas. De este modo, un personal
multidisciplinar puede incrementar la fuerza terapéutica de las intervenciones no solo
a partir de lo que se logra dentro del grupo sino aprendiendo de las observaciones,
intervenciones, y ejercicios afectivos y cognitivos que los ex drogodependientes
En cuanto a las condiciones de la planta física López (2001) menciona que
estas deben abogar por un ambiente en el cual cada uno de los componentes del
espacio físico enseñe o haga mención de forma explícita o implícita uno o varios
valores o capacidades del carácter que los drogodependientes deben aprender para
lograr una calidad de vida. De esta forma el autor plantea 24 componentes o
espacios que las comunidades terapéuticas deben tener, a saber, 1) Entrada
(confianza, generosidad) 2) Recepción (confianza, identidad) 3) Enfermería
(confianza, autonomía), 4) Oficina (proactividad, generosidad) 5) Salón de consejería
grupal (confianza, autonomía, compromiso) 6) Afirmaciones terapéuticas
(compromiso) 7) Oficinas de colaboración (autonomía). 8) Áreas de meditación
(trascendencia). 9) Biblioteca (proactividad). 10) fotos, artesanías y reconocimientos
de mérito (identidad). 11) Bazar (autonomía, compromiso). 12) Salón de
cosmetología (autonomía, compromiso). 13) dormitorios (confianza, generosidad).
14) Baños (confianza, seguridad, privacidad) 15) Talleres de talento (autonomía,
iniciativa). 16) Cocina (autonomía, iniciativa). 17) Alacena de meriendas (autonomía,
compromiso). 18) Comedor (iniciativa, identidad, trascendencia). 19) Lavandería
(autonomía, iniciativa). 20) Sistema eléctrico (confianza, compromiso). 21) Plomería
(confianza, compromiso) 22) Enseres eléctricos (autonomía, compromiso) 23)
Objetivos
Objetivo general
I) Determinar y comprender los elementos bajo los cuales son evaluadas las
comunidades terapéuticas según algunos autores.
Método
Estudio documental de tipo descriptivo – analítico en el que a partir de documentos
de algunos autores se describirán y analizaran los elementos o aspectos bajo los
cuales se evalúan las comunidades terapéuticas.
Unidades de análisis:
Se seleccionaron cuatro documentos teniendo como criterio que estuvieran
escritos en el siglo XXI, el tema central fuera evaluación de las comunidades
terapéuticas.
Instrumentos:
Bases de datos (anexo A) la cual enfatiza en la evaluación de las
comunidades terapéuticas y tiene como categorías, propósito, funciones, tipos y
Procedimiento:
En la primera fase de la investigación se realizo la documentación
bibliográfica teniendo como criterio que los documentos estuvieran escritos en el
siglo XXI, el tema central fuera evaluación de las comunidades terapéuticas y por
ultimo provinieran de países hispanoamericanos. Seguido a ello, se establecieron los
elementos conceptuales que definieron las categorías y subcategorizas del estudio,
para luego realizar el análisis de los documentos teniendo como eje transversal la
evaluación en las comunidades terapéuticas.
Resultados
La evaluación de programas comenzó en los años 60 (Bustelo, 1999) como
una forma de investigación aplicada que debería seguir la rigurosidad de la
investigación, así entonces para aquella época se llego a entender la evaluación
como la primogénita de la investigación. Entendiendo lo anterior Fernández (1999)
define la evaluación de los programas como “… la sistemática investigación a través
de métodos científicos de los efectos, resultados y objetivos de un programa con el
fin de tomar decisiones sobre él”
De esta forma entonces la evaluación se constituye como una disciplina que
incluye una serie de conocimientos teóricos, metodológicos y un conjunto de
habilidades aplicadas López (2005) que deben tener como objetivo que sea útil es
decir que cumpla con sus propósitos y funciones y a la vez sea practica, que este
Dicho lo anterior se expondrá entonces lo encontrado en los documentos
sistematizados, teniendo como eje transversal la evaluación de las comunidades
terapéuticas y como categorías el propósito, la función, el tipo y los criterios a la hora
de realizar una evaluación de las comunidades terapéuticas.
Propósito
El propósito de la evaluación de las comunidades terapéuticas en el
documento de la Fundación Atenea (2010) son principalmente 2, a saber, 1: Facilitar
el proceso de toma de decisiones a partir de la realización de correcciones durante
el proceso de ejecución del programa de intervención, así entonces se busca
continuar, expandir o institucionalizar un programa o por el contrario cortarlo o
abandonarlo a partir de la indagación de nuevos lineamientos de programas, la
elección de las nuevas alternativas que más se acoplen al programa se está
evaluando y por ultimo decidir si es viable que el programa siga su funcionamiento.
Como segundo propósito se menciona el facilitar el aprendizaje organizativo el cual
menciona como subcomponentes el registro de la historia del programa, la entrega
de retroalimentación de información a los profesionales que intervienen directamente
en el programa, el reforzamiento de los objetivos del programa según la información
obtenida en la evaluación y por ultimo lograr crear un conocimiento sobre la
intervención social.
Para López (2005) la evaluación de las comunidades terapéuticas tienen
como propósito conocer el perfil y las características personales de los sujetos,
permanencia y salida de la comunidad terapéutica, analizar las causas de abandono
y/o permanencia en el Programa, conocer los cambios existentes desde su estancia
en el programa hasta el momento del seguimiento, conocer las vivencias, opiniones
y valoraciones del programa, así como las propuestas de modificación del mismo y
por ultimo y no por esto menos importante conocer el estado actual de la vida de los
drogodependientes en sus diversas facetas.
Menciona López (2005) que las evaluaciones ayudan o han ayudado a
determinar en primer lugar si la comunidad terapéutica cumple con los objetivos por
ella planteados (eficacia), en segundo lugar determinar que otros efectos tiene
además de los previstos y en tercer lugar que relación presentan los resultados
obtenidos con los recursos invertidos en la comunidad, de esta forma se establece la
relación coste/resultados que debe ser contrastada con otros resultado o
modalidades de tratamientos con el fin de determinar la eficiencia del programa de
adicción.
Funciones
La Fundación Atenea (2010) con base en Vega y Ventosa (1993-2002)
menciona que son siete las funciones de la evuluacion de las comunidades
terapéuticas, a saber.
1) Función Participativa: este tipo de función es importante dado que uno de
participación, la cual debe ser asumida por los entes evaluadores como criterio
básico de la organización de la comunidad terapéutica. La participación en las
comunidades terapéuticas debe abogar por reconocer a todos los profesionales,
familias y usuarios miembros del sistema como entes competentes que tienen la
capacidad de analizar y trasformar el programa de rehabilitación y por lo tanto la
realidad social. De igual forma debe buscar que estas importantes capacidades de
los miembros de la comunidad terapéutica se estén reforzando constantemente con
el fin la comunidad este en constante auto – análisis y trasformación según las
características no solo de cada uno de los miembros sino también del contexto. Así
entonces la participación deberá buscar de igual forma que las decisiones sean
tomadas por consenso entendiendo que todos sus miembros hacen parte del
sistema y bajo ninguna circunstancia pueden ser segregados ya que los programas
de rehabilitación están creados para ser “para ellos y por ellos” y además la riqueza
de la disparidad y divergencia de opiniones ayuda a el programa a establecer
procesos de negociación que además de ayudar al mejoramiento del programa
como tal enseña la habilidad de respeto y tolerancia a cada uno de los pacientes que
están dentro de la comunidad terapéutica. Así entonces esta función de la
evaluación busca que los lazos del sistema llamado comunidad terapéutica se
refuercen con el fin último los métodos de intervención sean más satisfactorios.
2) Función de Maduración Grupal: esta función se refiere específicamente a
los cambios de actitudes que surgen en la comunidad terapéutica luego de la
ya que los nuevos conocimientos y aprendizajes que surgen en la evaluación
generan en los miembros de la comunidad terapéutica un cambio de percepción que
a su vez se traduce en una nueva forma de concebir, analizar y criticar el programa
de rehabilitación, logrando así que puedan emanar nuevos planteamientos en
cuanto a la forma de abordar la problemática no solo de los drogodependientes sino
de todo el sistema en caso exista. En segundo lugar ayuda a que los miembros de la
comunidad terapéutica se sientan motivados a compartir o trasmitir sus propios
cambios haciendo así que los cambios producidos por la evaluación se consoliden y
a largo plazo generen reacciones de mayor adhesión dentro del sistema. En tercer
lugar está la promoción de una cultura evaluativa, en donde los miembros de la
comunidad terapéutica se comprometen a estar en constante evaluación con el fin
de mejorar sus propios programas y de igual forma mejorar la profesionalización de
cada uno de ellos.
3) Función Motivadora: la evaluación siempre debe realizarse desde una
perspectiva constructiva en la cual los miembros de la comunidad terapéutica
aprendan de ella a partir de la reflexión y el debate de la metodología de trabajo, los
hábitos de trabajo, el método organizativo y el método de evaluación al interior del
sistema. Frente a este punto es importante mencionar que si bien la evaluación
puede generar en el sistema un refuerzo positivo y de motivación para los
profesionales también puede generar una crisis de crecimiento institucional y
personal que debe ser entendida como un aprendizaje mas dentro de la evaluación
dichas dificultades en objetivos de trabajo y así lograr que el proceso sea en si útil
para todo el programa de rehabilitación
4) Función Formativa o de Aprendizaje: esta función es importante dado que
la evaluación en sí no solo es importante por los resultados obtenidos sino también
por la capacidad que tienen dichos resultados de reforzar el aprendizaje de la
comunidad terapéutica favoreciendo de esta forma el proceso de cambio o análisis
de la comunidad terapéutica a partir de la sistematización de la experiencia de
evaluación. Es relevante aclarar que la reconstrucción ordenada de la vida de la
comunidad terapéutica teniendo como base la reflexión crítica y sistémica de la
misma permite lograr importantes aprendizajes que tienen que ver explícitamente
con las dinámicas de relaciones interpersonales que se generan al realizar el
proceso evaluativo, así entonces no solo se logra reforzar la comunidad terapéutica
como tal sino la propia función de la evaluación lo cual ayuda a que esta sea más
rigurosa, coherente con sus propósitos y como un método de formación desde la
propia acción.
5) Función Optimizadora: esta función es fundamental y enfatiza en el óptimo
aprovechamiento de los recursos humanos, materiales y económicos de la
comunidad terapéutica con el fin de lograr que el sistema logre a partir de su
6) Función Sistematizadora: menciona que la inclusión de la evaluación en el
ciclo de los programas de las comunidades terapéuticas, favorece que esta práctica
forme parte de la agenda de los profesionales, y por tanto, tienda a racionalizarse y
estructurarse, de forma que se facilite la organización, control, comparación, difusión
y reproducción, con el fin último todas las comunidades terapéuticas logren el
propósito de la evaluación contrastando resultados y aprendizajes logrados a partir
de otras experiencias.
7) Función Adaptativa o de Retroalimentación: Los resultados de la
evaluación favorecen un conocimiento mayor de la realidad de las comunidades
terapéuticas, lo que facilita a su vez una mayor capacidad de adaptación a los
cambios requeridos, corrigiendo, eliminando o afianzando los elementos propios del
sistema.
Para López (2005) las funciones de la evaluación de las comunidades
terapéuticas son cuatro, a saber, en primer lugar menciona que la evaluación de los
programas para drogodependientes pueden servir para tomar nuevas decisiones en
lo que a presupuesto se refiere tanto en comunidades terapéuticas privadas como
públicas. Es importante mencionar frente a esta función que la realización de los
objetivos previstos por las comunidades terapéuticas con un gasto ajustado en
muchos casos determina la continuidad o no del programa de rehabilitación, incluso
dice López (2005) que en los casos se producen prorrogas en la entrega del
presupuesto lo ajustado del gasto es el criterio determinante para la continuación de
En segundo lugar López (2005) menciona que una valoración positiva del
programa de una comunidad terapéutica fortalece las decisiones que sobre él se
tomaron a diferencia de una evaluación negativa que lo desacredita, así entonces la
evaluación de los programas de rehabilitación de drogodependientes sirven para
justificar las acciones emprendidas por el mismo.
En tercer lugar el documento menciona que la evaluación de un programa de
rehabilitación implica acciones sobre el mismo que pueden llegar a eliminarlo,
sustituirlo o mejorarlo. De esta forma la evaluación de los programas de las
comunidades terapéuticas sirven para la toma de decisiones sobre los elementos
evaluados.
La cuarta función menciona que la evaluación de programas de rehabilitación
de drogodependientes debe ser encuadrada en el contexto científico/técnico ya que
se está evaluando la teoría que nace del mismo o al menos su puesta en práctica,
así entonces los resultados obtenidos de la evaluación deben ser analizados con
rigurosidad ya que no provienen de una investigación de laboratorio como tal.
Menciona López (2005) frente a lo anterior que es entonces cuando surge la
necesidad perentoria de desarrollar modelos y métodos de investigación que sirvan
Tipos de investigación
Luego de la sistematización se encontró que los tipos de evaluación se
pueden dividir en 3 grupos tomando como referencia lo expuesto por Fundación
Atenea (2010)
1) Según quienes realizan la intervención:
Interna o de autoevaluación: si la evaluación es realizada por profesionales
que forman parte de la comunidad terapéutica pero que no han participado en el
diseño del programa, lo que favorece el conocimiento del proceso y el tener la
distancia suficiente como para no sesgar la evaluación por falta de objetividad. En
caso la evaluación sea realizada por profesionales que participan del programa
como tal se le llama autoevaluación.
Externa: este tipo de evaluación es la realizada por un panel de expertos
ajenos al programa de la comunidad terapéutica y que bajo ninguna circunstancia
han sido participes en la planificación y ejecución del mismo. Este tipo de evaluación
tiene mayor credibilidad para el exterior pero tiene la dificultad que en algunas
ocasiones no puede ser bien recibido por los profesionales de la comunidad dadas
las resistencias que genera sin embargo si este tipo de evaluación se establece bajo
Mixta o coevaluacion: dentro de este tipo de evaluación existen dos
variaciones, a saber, la primera hace referencia a la conformación de dos equipos
uno interno y otro externo que realizan la evaluación para luego contrastar los
resultados obtenidos. La segunda hace referencia a un una evaluación conjunta por
parte de profesionales de la comunidad terapéutica y por personal externo.
Participativa: en este tipo de evaluación participa todas las personas que de
alguna u otra forma hacen parte de la comunidad, así entonces familias,
profesionales, drogodependientes, y otros miembros de la comunidad terapéutica
intervienen en la evaluación tanto en el diseño como en la recogida de datos,
interpretación y elaboración de recomendaciones
2) Según la perspectiva temporal de la evaluación:
Previa: cuando la evaluación se realiza previamente a la ejecución del
programa, es decir se evalúa el contenido base del programa y su diseño.
Durante o simultánea: evaluación que se realiza a lo largo del proceso de un
programa y recoge de forma sistemática datos sobre la continuidad del proyecto en
Final: evaluación que se realiza después de que el programa haya concluido,
en este tipo de evaluación entonces se estudia el funcionamiento, impacto, efectos o
resultados del programa (eficacia, eficiencia).
3) Según la función de la evaluación
Evaluación formativa: es el tipo de evaluación que se mantiene en el tiempo y
la cual es útil para mejorar el elemento evaluado a partir de la modificación o
reajuste del mismo a medida que el programa de rehabilitación avanza.
Evaluación sumativa: es la evaluación que analiza los diferentes elementos de
un programa una vez este termina con el fin de realizar una recapitulación del mismo
y así introducir cambios en el programa.
4) Según el contenido de la evaluación
Este tipo de evaluación consiste en un análisis lógico y de coherencia del
programa de rehabilitación de drogodependientes antes de su puesta en acción y
tiene cinco ítems, a saber.
Coherencia interna: hace mención a si el programa tiene coherencia entre las
actividades previstas, terapéuticas y formativo/laborales y los objetivos del
Coherencia del programa con los resultados obtenidos en la evaluación de
necesidades: hace referencia a si el programa esta adecuadamente establecido
teniendo como referencia las necesidades de la población a la cual se le va a
realizar el tratamiento.
Adecuación lógica y empírica del modelo y estrategia de intervención en los
que se asienta el programa: este tipo de evaluación responde a la pregunta si ¿El
programa tiene una base teórica y empírica adecuada?
Proceso de aplicación: el objetivo de este tipo de evaluación es dar a conocer
como está funcionando el programa de rehabilitación de drogodependientes. Esta
evaluación aporta información relevante sobre aspectos como el tipo, frecuencia y
duración de actividades, participantes, recursos utilizados y adecuación del equipo
profesional.
Resultados e impactos: es la descripción y análisis de los efectos
conseguidos por los programas, es decir evalúa si el programa ha conseguido los
resultados esperados o no.
Por otro lado López (2005) clasifica la evaluación de programas de
rehabilitación según 3 ejes, a saber, según el objetivo por el cual se realiza, según
cuándo se realiza la evaluación y según desde el lugar que se efectúa. A
Eje utilitario (objetivo de realización): En este eje se diferencian dos tipos de
evaluación, la primera es proactiva en caso se vaya a realizar para tomar decisiones
sobre el programa se esta ejecutando y la segunda hace referencia a el caso en que
la evaluación tenga como objetivo fines relacionados con la contabilidad entendida
como ejecución del gasto o como revisión de resultados obtenidos, en este caso el
tipo de evaluación seria de tipo retroactivo.
Eje temporal (momento de realización): en este eje López (2005) plantea dos
tipos de evaluación, la primera es la evaluación formativa la cual se realiza mientras
el programa está en ejecución y tiene por lo general la función de mejorar y
perfeccionar el programa de rehabilitación. El segundo tipo de evaluación planteado
en este eje es la sumativa la cual se realiza después de terminado el programa y la
cual tiene como objetivo es la evaluación de los resultados obtenidos del impacto del
programa.
Eje interno/externo: este eje está fundamentado sobre las personas que
realizan la evaluación, en caso sean las personas que están directamente
implicadas en el programa recibe el nombre de evaluación interna, en caso sean
agentes ajenos al programa seria externa. Es importante mencionar que estos dos
tipos de evaluación tienen tanto desventajas como ventajas, en el caso de la interna