1. J. HABERMAS - HABERMAS Y LA posmodernidad

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TEMA 12. JURGEN HABERMAS Y LA POSMODERNIDAD

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J. HABERMAS

En 1923 se funda en Frankfurt, un Instituto para la investigación social asociado a la Universidad de Frankfurt, que será la cuna de la Escuela de Frankfurt, cuyos miembros son Max Horkheimer, T. Adorno, H. Marcuse, Eric Fromm, y en la última etapa cabe destacar a Walter Benjamin y J. Habermas, que vive en la actualidad.

Adorno y Horkheimer habían analizado la sociedad de la primera mitad del siglo XX y habían llegado a la conclusión de que había un mal de fondo que corrompía todo lo que producía Occidente y que era la causa del fracaso de las revoluciones emancipadoras de inicios del siglo XX, del triunfo del nazismo, de la dictadura de la revolución rusa o de la extensión del consumismo capitalista.

Este mal de fondo era el triunfo de la razón instrumental. Ésta es una razón que, basada en la ciencia y en la técnica, nos dice objetivamente cuáles son los mejores instrumentos para un determinado fin. El problema es que, según ellos, el hombre no tiene un procedimiento racional para averiguar cuáles son los fines y las metas de la vida humana, con lo que lo más importante de la vida humana queda al arbitrio de la subjetividad individual, con lo cual no hay criterios desde donde realizar la crítica del presente y construir los proyectos de futuro..

Además, el monopolio de la razón instrumental exige el monopolio de expertos y técnicos que dominan la aplicación de los medios a los fines, lo que de hecho supone la reducción de la racionalidad a la técnica, y quitar a la mayoría de las personas, que no son expertos, la posibilidad de pensar racionalmente sobre sus propias vidas.

Esta racionalidad instrumental concibe al ser humano como mero medio para los fines de la producción capitalista; incluso el arte y el pensamiento serán considerados como medios para satisfacer a las masas, siendo, pues, el mercado quien determine el valor, por ejemplo, de un cuadro o un libro, dando lugar a una cultura de masas que no fomenta el desarrollo de individuos autónomos y solidarios, sino más bien heterónomos y solitarios. Y como telón de fondo, una democracia desarraigada de carácter únicamente representativo, cuyos los valores clave como la libertad, la igualdad o la solidaridad, quedan debilitadas, al ser considerados estos valores como algo subjetivo y relativo.

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JÜRGEN HABERMAS: RACIONALIDAD y TEORÍA DE LA ACCIÓN COMUNICATIVA.

Estos análisis de la Teoría crítica son el punto de arranque del pensamiento de Habermas, pero éste no cree que haya una división tan nítida entre la tecnociencia, perfecta en su objetividad, y todas las demás expresiones del espíritu humano, teñidas de intereses subjetivos. En su obra Conocimiento e interés

(1968) mostrará que hay tres principales intereses que guían el conocimiento y las acciones de la vida humana:

1. El interés técnico, el interés por dominar el mundo y transformarlo para satisfacer las necesidades humanas, es el que guía las ciencias naturales,las ciencias técnicas, la economía, etc Por tanto, estos aspectos no son “objetivos” ni desinteresados.

2. El interés práctico, que busca entender las relaciones humanas para saber vivir en sociedad. Este interés orienta la Historia, la Sociologia, etc.

3. El interés emancipatorio, que es el interés por que todo individuo sea libre y autónomo y que guía a las “ciencias críticas” basadas en la reflexión, como la Filosofía, que desenmascaran los aspectos de la vida que mantienen a los hombres prisioneros.

Para Habermas, en la vida humana no hay nada objetivamente desinteresado. Lo importante es entender que el interés primero debe ser el interés emancipatorio, que debe orientar a su vez a los otros dos intereses, de modo que la técnica, la Sociología o la Historia no sirvan para dominar y manipular a los hombres, sino para su libertad.

Además de señalar que la ciencia y la técnica no son algo “objetivo” y sin intereses, la tarea que hace que realiza Habermas para luchar contra el predominio de la razón instrumental es proponer una noción más amplia de racionalidad, donde no sólo cabe lo científico-técnico, sino también las ciencias histórico-hermenéuticas y las ciencias sociales críticas. En este sentido Habermas quiere continuar el proyecto ilustrado de impulsar el progreso de la ciencia conjuntamente con la libertad y la emancipación.

Habermas, propone una teoría ética en su obra Teoría de la acción comunicativa (1981), en la que desarrolla la idea de acción comunicativa, un tipo de acción, que sin usar la razón técnica, implica otro uso de la razón, otra forma de entender la racionalidad. Se trata de una teoría ética apoyada en una razón discursiva, basada en el diálogo como procedimiento para alcanzar unas normas y valores compartidos por todos sujetos que intervienen en el diálogo. Esta teoría ética se presenta como una prolongación de la ética de la razón de Kant, y como ética del discurso se vale del método trascendental, que consiste en la identificación de las siguientes condiciones de posibilidad :

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4- Corrección: lo que decimos es conforme a las reglas intersubjetivas.

Estas condiciones son posibles en el marco de un diálogo en el que cada cual reconoce la condición personal y racional de sus interlocutores y busca el entendimiento con ellos. De aquí que se presuponga una “situación ideal del habla”, en la que se da un diálogo abierto que obedezca a la fuerza de los argumentos y no a otras cosas, en la que todo el mundo implicado tiene la palabra.

En definitiva, aunque esta teoría ética se basa en Kant, su diferencia reside en que para Kant, el imperativo categórico puede y debe ser asumido por cualquiera, mientras que la ética del discurso sostiene que la razón es constitutivamente dialógica y, por ello, remite a un discurso interpersonal.

2.LA POSTMODERNIDAD

La posmodernidad es un fenómeno cultural complejo, que surge alrededor de los años 80 del siglo xx, y que abarca una multiplicidad de áreas, disciplinas teóricas y prácticas artísticas. En este último sentido el postmodernismo está vinculado con el desarrollo contemporáneo de una nueva estética y de nuevas formas artísticas en la literatura, la arquitectura, el cine, la escultura, etc.

En sus orígenes, la Postmodernidad representa un tipo de reacción contra la Modernidad, que se extendería desde el Renacimiento hasta casi al final del s. XX. Mientras la Modernidad destaca el progreso lineal, la tecnología, la ciencia positiva y la razón como aspectos esenciales para la liberalización del ser humano, la Posmodernidad, enfatiza la indeterminación, la fragmentación, la heterogeneidad y la diferencia. Desconfía tanto de las verdades absolutas como de los metarelatos o discursos totalizantes (marxismo, cristianismo, positivismo) de aplicación universal, especialmente aquellos que proponen la emancipación humana.

En filosofía, la posmodernidad, reúne a un grupo muy heterogéneo de pensadores europeos que plantean la necesidad de inventar nuevas categorías y conceptos para explicar la transformación social y cultural de las sociedades occidentales a finales de siglo XX.

Los tres conceptos constituyentes del espíritu de la Modernidad y del legado de la Ilustración, que van a ser sometidos a revisión por parte de la Posmodernidad son: la razón, el progreso y la historia

El precedente de la posmodernidad se sitúa en Nietzsche, que es el filósofo de la muerte de Dios. Él era consciente de que la muerte de Dios implicaba la pérdida de todo valor, de toda meta, de todo horizonte, de todo marco conceptual. La posmodernidad no plantea una meta hacia dónde dirigir la vida. Ya no existe la verdad sino la interpretación, la cual se configura como una perspectiva.

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hombre se encuentran con una pluralidad de verdades, y esto hace pensar que no hay una verdad fuerte sino que solamente se tienen impresiones subjetivas acerca de lo que es la verdad.

Además, a idea del progreso, como referente esencial de la Historia está agotada, la permanente innovación tecnológica sin el consiguiente progreso moral, ha dado lugar a que en la actual sociedad se ha rutinizado y trivializado la noción de progreso, vaciándola de contenido, de tal manera que se ha convertido en una mera ilusión.

Por otro lado, el otro representante importante de la posmodernidad en nuestros días, es el filósofo italiano G. Vattimo, en cuya obra El fin de la modernidad. Nihilismo y Hermenéutica en la cultura posmoderna, y ensayos breves como Posmodernidad. ¿Una sociedad transparente? aparece su postura sobre la posmodernidad. Para Vattimo el término posmoderno está ligado al hecho de que la sociedad en que vivimos es una sociedad de la comunicación generalizada, la sociedad de los medios de comunicación (“mass media”). La modernidad deja de existir cuando desaparece la posibilidad de seguir hablando de la Historia como una entidad unitaria en sentido universal regida por un fin.

La crisis de la idea de la Historia lleva consigo la crisis de la idea de progreso: no se avanza hacia un fin, que suponga un plan racional de mejora, de educación, de emancipación del hombre. En la actualidad, la sociedad de los medios de comunicación, es lo más opuesto a una sociedad más ilustrada, más “educada”; los medios de comunicación, que en teoría hacen posible una información “en tiempo real” de todo lo que acontece en el mundo, no nos ofrecen lo que es la verdadera realidad.

Si tenemos una idea de la realidad, no puede entenderse ésta como el dato objetivo que está por debajo o más allá de las imágenes, que de ella nos dan los medios de comunicación. ¿Cómo y dónde podremos alcanzar tal realidad “en sí misma”? La realidad, para nosotros, es más bien el resultado de cruzarse y “contaminarse” las múltiples imágenes, interpretaciones, reconstrucciones que distribuyen los medios de comunicación en competencia mutua y, desde luego, sin coordinación “central” alguna.

Para Vattimo, una vez desaparecida la idea de una racionalidad central de la Historia, el mundo de la comunicación generalizada estalla como una multiplicidad de racionalidades «locales» -minorías étnicas, sexuales, religiosas, culturales o estéticas (como los punk, por ejemplo), que toman la palabra y dejan de ser finalmente acallados y reprimidos por la idea de que sólo existe una forma de humanidad verdadera digna de realizarse, con menoscabo de todas las peculiaridades, de todas las individualidades limitadas, efímeras, contingentes. Así pues, se erosiona un único principio de realidad y surgen múltiples y diferentes sentidos de realidad.

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