ROMANCERO A BALAZOS ANTOLOGÍA DE POEMAS

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Texto completo

(1)

CON RECONOCIMIENTO DE VALIDEZ OFICIAL DE ESTUDIOS DE LA SECRETARÍA DE EDUCACIÓN PÚBLICA, SEGÚN ACUERDO

No. 20130401 DE FECHA 9 DE JULIO DE 2013

Romancero a balazos

Antología de poemas

PRESENTA

DIRECTOR:

QUE PARA OBTENER EL GRADO DE

MAESTRO EN LITERATURA Y CREACIÓN LITERARIA

CIUDAD DE MÉXICO 2016

MARIO ANDRÉS COVARRUBIAS MARTÍNEZ

TESIS

(2)

2 A mi familia: Mario, Marisela,

Arturo, Verónica, Eduardo y Elizabeth

A Julieta

(3)

3 ROMANCE

Para Julieta Osorio Noceda

Perdí la apuesta.

Te dejo en prenda mis palabras,

que son nada,

un capricho apenas,

las voces locas en mi cabeza

con sus rasgueos

de garabato negro con hambre de papel.

Te dejo aquí mis temblorosas páginas:

cicatrices inquietas del tun tún de mis ojos,

de mis pausas,

de mis suspiros,

páginas mal nutridas y ansiosas,

hermosas carceleras de tinta que preguntan:

(4)

4 BALAZO

Que si amo la lluvia.

Sí, por supuesto.

porque es memoria de todos los llantos,

de las tristezas todas,

de los hombres muertos,

de todo parto.

¿Que si amo la lluvia?

(5)

5 ROMANCE

El deseo es enamorarse,

aunque sea de la manera más dolorosa,

de la sangrante,

de aquella que devora los segundos

hasta convertirlos en piedra para epitafio.

Enamorado

henchido,

hinchado,

lastimero,

inflamado por dentro y por fuera,

hasta las cenizas.

Amor sonriente y lóbrego.

¿De qué otra forma, si no, la que nos reduce,

la que intercambia carne por oxígeno y oxígeno por tiempo?

el deseo es el enamoro rotundo,

el definitivo,

el sin salida.

ese es el deseo y lo demás:

(6)

6 BALAZO

La sangre no es espesa,

escurre velocísima,

así responde amante

(7)

7 ROMANCE

Nadie me enseñó a amar,

quizá por eso traigo el pecho abierto,

sin posibilidad de resarcir lo roto,

lo ausente.

las lágrimas que ahogaron cuatro paredes.

Así, con la noche asfixiándome,

la luna asfixiándome,

la calle asfixiándome.

Con la punzada encerrada en el cráneo.

Con el hueco, insisto.

Como nadie me enseñó a amar,

como sólo sé de abandono,

(8)

8 BALAZO

Usted lo tiene todo:

desde el ataúd hasta la urna,

sólo falta decidir:

la putrefacción pausada

o la flama hambrienta.

Usted lo tiene todo:

el cuándo y el cómo,

sólo falta decidir:

percusión, salto,

¿líquido veneno?

Usted lo tiene todo,

(9)

9 ROMANCE

Este amor mío

tan abismado,

que sólo puede causar

(10)

10 BALAZO

Llegamos al viernes,

loa a ti, seño Jesús el hu o Veláz uez, concesionario del transporte público,

Santo patrono de los ruleteros.

Llegamos al viernes,

salvos de percance,

un tanto sacudidos,

pero sobre todo:

(11)

11 ROMANCE

Ser como agua inquieta,

no, más bien efervescente,

mitad burbujas milimétricas,

mitad río o mitad estuario,

(12)

12 BALAZO

Deja que el tiempo

corra entre las lápidas,

y poco antes de la hora,

deja que el tiempo

(13)

13 ROMANCE

Frágil soplo,

mira corazón, tuétano del cuervo,

acá la vida es siniestra,

caen las hojas,

un aleteo,

la hermosa niña muere.

Y sobre la tumba dejaron una flor.

yo que te buscaba,

en la médula,

(14)

14 BALAZO

La costumbre de mirar las calles,

de contemplar las muchedumbres,

de imaginar cada epitafio,

de presentir el dolor,

de testificarlo.

Y luego escribir las costumbres,

las miradas,

los dolores

y los epitafios,

(15)

15 ROMANCE

De vez en vez pienso:

hay días,

a veces noches,

sobre todo breves segundos,

en que ni dios ni diablo,

sin esos fastidiosos trapos

que se llaman tus ropas y las mías.

Por eso digo:

hay calles,

a veces parques y habitaciones,

donde ni cáncer ni venenos,

tampoco las fúnebres sombras

(16)

16 BALAZO

Esa bala entró por la ventana,

cruzó la habitación por encima de la vieja silla mecedora

y mató a la niña que se mecía.

Sin aviso,

sin justificación,

sin sentido.

Y los gritos nacieron locos de la garganta de mi madre.

G itos otos, e fe os, des e ados…

Eran un legrado de voz en la garganta.

Lloramos.

Lloramos.

Aún seguimos llorando.

El tiempo, dicen, es calma.

Yo odio el reloj y los calendarios.

Al final, las horas y los días siempre regresan a ella.

-Resignación, nos dijeron.

Hubo quien se atrevió a decir:

-¿Quizás hicieron algo, para que les pasara eso?

¿Y la mano que jaló el gatillo?

¿Y el revólver que escupió la muerte?

(17)

17 Allá agita el viento.

Viento de tarde serena.

Ahí debajo está enterrada la risa de nuestra pequeña.

Todavía por las noches

escucho el eco de su niña voz,

(18)

18 ROMANCE

Denme un color para dormir,

un grito para el lance,

alas y ventisca por si llueve.

(19)

19 BALAZO

Pena tanta de aqueste dolor y tristeza,

allá rogamos a Dios la calma; acá,

que las balas no tocaran la puerta.

Y luego despertamos: embriagados y románticos.

(20)

20 ROMANCE

Eres el vaivén caprichoso,

asunto de mareas cansadas,

detrito de coral amargo

forja de odio entre los ríos.

eres luz de luna envenenada,

cuerda al cuello de los niños

que se arrojan portentosos

al silencio y los vacíos.

Eres G de gato arrebujado,

loco zíngaro a fuego lento.

Eres ráfaga del diablo

y sangre que palpita en el sereno.

Eres, me dije, gota negra,

calle muerta de aburrición,

pausa insoportable: el beso,

(21)

21 BALAZO

Ande mijo, aquí estoy para limpiarle las penas de la cara,

con un sacudón.

o u : ‘tese uieto.

Corra al parque a embarrar de mocos los pasamanos,

sin reparo,

sin temor.

Ande, vaya y juegue y grite y rezongue y llore y viva.

aunque las balas zumbonas,

aunque los tiros maldosos.

(22)

22 ROMANCE

Cuando es de madrugada

y la luna salpica la noche

y mis dedos que buscan seis letras:

_ _ _ _ _ _

Entonces, quizá distraído:

Tú.

Más sensación que memoria.

Tú y tu rostro,

tu bendito rostro.

Entonces sonrío

al filo de tal hora

cuando salpica la luna,

con seis letras en los dedos.

Luego, más sensación que memoria:

Tú.

También, tú habrás recordado algo.

A veces enorme, invencible.

La sensación.

Así despierto a veces.

Luego me viene la consciencia

ni estás, ni soy aquel del sueño

(23)

23 BALAZO

Para nosotros que reímos histéricos,

que desgarramos las ropas,

que mentamos madres

que cargamos la droga.

Para nosotros, quizás humanos,

menos que cualquiera,

hijos de la puta más guarra,

porque ya no quedan mujeres buenas.

Para nosotros los olvidados de la calle,

el que ya no limpia,

el que ya no baila,

el que ya no canta.

Para nosotros los perros y los mugrosos.

Para nosotros el veneno,

dos tiros en la cara y dos docenas en el cuerpo.

Para nosotros los guiñapos.

los tristes hijos olvidados,

de padres degollados,

de madres recostadas,

de hermanos traicioneros.

Para tener un lugar en la historia,

un sepulcro hecho de mármol,

(24)

24 DECLARATORIA I

Entonces sus formas aberrantes,

los labios duros,

sus manos duras

y su apéndice desquiciado,

saltaron como insectos locos de hambre

(25)

25 ROMANCE

A veces te recuerdo y no me causa tristeza.

Ayer por ejemplo: sonreí.

A pesar de que lloviera ya entrada la noche.

Caminé entre la gente que corría

a través de calles mal iluminadas.

Me detuve donde las llantas azotan con los charcos.

Me detuve frente aquel restaurante donde alguna vez comimos.

¿Ves cómo de cuando en cuando tu recuerdo no me duele?

Ayer por ejemplo: compré el libro que un día pensé regalarte.

Lo dejé, por supuesto, sobre la mesa del vestíbulo.

Por si acaso, me dije, por si acaso.

Luego dejó de llover, aunque ya era muy de madrugada.

Escuché dos horas de música y escuché la canción que tanto amabas.

Tarareé la melodía, porque ya sabes que nunca me aprendí la letra.

Luego me quedé dormido,

con las luces encendidas,

contigo como última idea.

(26)

26 BALAZO

Tengo un ojo desprendido,

va de tumbos a mis pies.

En el campo mi cabeza

gira loca del revés.

Por las tardes me disuelvo.

humo espeso,

cruel vapor,

Los malandros desgraciados:

−¡Qué no fuman!

−¡Sí, señor!

Es de noche y esta tierra

no da pausa ni cuartel.

En los puentes cuelgan almas,

−¿Cuántas lleva?

−Cuente bien.

−¡Viva¡ ¡Viva!

−Hay balazos en la sierra

y la ciudad.

Con mi sangre,

entinto penas

(27)

27 ROMANCE

(28)

28 BALAZO

Ésta es mi patria,

nada especial:

avenida, colonia,

municipio, Estado.

Suelo de todos,

(29)

29 ROMANCE

No, el amor no es lo que me contabas.

No es los ojos en los ojos.

No es los labios sobre los labios.

No es los dedos entre los dedos.

No es los sexos entrelazados.

No, el amor no es lo que me contabas.

No es caer rendido al aliento de tu boca.

No es nacer desde la tierra ni entre las sábanas.

No es rezar con suave voz al contorno de tu oído.

No es morir, no es morir, no es morir.

No, el amor no es lo que me contabas.

No es las tardes, las noches, las madrugadas.

No es respiraciones rápidas.

Ni el dormir de siluetas en arrumacos difusos.

No es promesa, no es lo mío, no es lo tuyo.

El amor es lo que es.

Una palabra.

Una razón.

La sinrazón.

(30)

30 BALAZO

Ayer le jugué un volado al niño de los mazapanes,

perdí otra vez.

Cuando se embolsó la moneda nos miramos a los ojos y sonreímos:

él conmigo; yo con él.

Ayer gané un volado.

(31)

31 ROMANCE

Aquí está mi última defensa:

dos manos.

Una en realidad,

sólo sé escribir con la diestra,

con la zurda: horrores.

Si no te convence,

con voces,

aunque exista el grito como riesgo.

De todas formas:

ya sea bolígrafo veloz,

dedos trapecistas sobre el teclado,

o un pedacito de carbón.

Mi última defensa:

escribir que tengo amor,

aunque no te tengo.

Por eso la defensa inútil,

(32)

32 BALAZO

Pide limosna,

tendido bajo la sombra de un arrayán del parque,

canturreando los mismos versos una y otra vez.

Pide limosna,

entre los ires y venires de la gente,

cuerpos necesitados,

pobres del alma.

Pide limosna,

acapara un pedacito del mundo, pequeñísimo,

no más de medio metro porque ahora está de pie.

Pide limosna,

Sacudido al paso del hombre de la limpieza,

dígale si estorba en la ruta de su afanoso aire de trabajo.

Pide limosna, para comprarse nuevas horas, nuevas lágrimas, suspiros nuevos

(33)

33 ROMANCE

¡Qué dulce inocencia!

Mis manos que dicen: ¿te acuerdas?

y mis labios,

avecillas locas,

aletearon con el recuerdo de su propia historia.

Y mi corazón,

run cataplum cataplum run run:

niño desesperado, caprichoso, feliz...

¡mira éste cuerpo que parece mío!

Copa llena de nostalgia.

(34)

34 BALAZO

A Alejandro Silva

filósofo materialista

Hoy escuché a mi amigo decir:

A la usa za del aust alopite o

A apa a o ida y he as de a o tó

Principio absoluto de la vida,

desde el rey hasta el sirviente.

Sustancia en el crisol de los hombres comunes:

mujeres y dinero,

mujeres y dinero,

mujeres y dinero,

(35)

35 ROMANCE Mi diabla demoniaca. Juguetona arquitecta laboriosa. Constructora convexa.

Me abrazo a la memoria de la regadera

Lluvia de tus locuras y las mías

donde los ojos dilapidados estallan en carcajadas.

Allí donde escalamos las montañas de la carne.

Temblorosos y tambaleantes.

Donde cantamos la hondura

del aire que llena los espacios en los edificios.

Sin arrepentimiento, el descenso.

Húmeda, lúcida y redundante a la mitad del recuerdo.

Y yo aún memorioso, dibujo a mano alzada los renglones:

Diabla, mi diabla.

Mi sonriente señora demoniaca.

Enervada sangre del hada verde,

paciente voz atrapada en hielo.

Ilustrísima fantasmagoría.

El cuerpo desnudo,

las tetas hermosas.

Y sus labios,

(36)

36 BALAZO

Acá fueron todos ejemplares hombres cristianos:

naturales y mestizos arrancándose la sangre.

La santa vestida de blanco: calavera nuestra madre.

Acá en mi pueblo son todas, las más hermosas cristianas:

vestiditos a las hijas, pantalón para el chamaco,

tanto cholo pequeñito y niñas de ficha y zanco.

Acá en mi pueblo, se recita la Palabra del cristiano:

buenas tardes pasajeros que disfrutan de su viaje,

no es que venga de faltoso ni con ganas de robarle...

Acá el cristiano confeso se ministra en la vida piadosa:

gente de ley y mordaza que suda sangre a machetazos.

Todos fincan techo y hembra con calibre y toneladas.

Rastrojos de infancia marchita: plomo y oro pa´los niños.

Digo: acá la cristiandad los alimenta con su mana:

(37)

37 ROMANCE

¡Son pájaros sin alas

perdidos entre las hierbas!

(Mañana)

¿Qué pasó con tu tristeza?

¿La perdiste entre paredes húmedas?

¿Murió con el dedo puesto en la llaga?

o no se desvaneció del todo,

sólo porque el tiempo,

porque el tiempo bendito

cuelga la luna a la mitad del día.

Pajarillo de alas rotas,

¿Todavía tienes fuerza?

entonces, arranca la piel al fuego,

escupe a Dios sobre su desvanecido rostro.

Si te maldice es bueno,

porque su misericordia

(38)

38 BALAZO

Sin pulgar no coge fierro,

sin los otros dedos no mata.

A cortarle las falanges,

mondo, romo y desangra.

Escuché un leve resuello,

menos que una palabra.

Su último adiós fue rezar

a la virgen de la metralla.

Alza la frente cual hombre,

porque se acaba el cantar

De las balas que se quedan,

(39)

39 ROMANCE

A propósito del beso:

citólogos, laringólogos y anatomisas apenas tocan sus honduras.

(40)

40 BALAZO

Pecho al suelo,

Cabeza entre las manos.

Me miraron todos desde arriba,

sorprendidos,

infelices restallando de la risa.

Confundí los cuetes con disparos.

Por la noche escuché tiros

Y gritos

(41)

41 DECLARATORIA II

Cuando el corazón tropieza en su latir

escupe tuercas, rondanas, resortes y engranajes.

Cuando la vida se cuenta no por años ni meses

ni siquiera por días ni siquiera por horas.

Cuando la flama del hijo se disuelve antes que la propia.

Entonces lloramos,

entonces nuestras lenguas viajan hasta los oídos del primer amigo,

de los hermanos olvidados.

Viajan las palabras en medio de la noche

y quizá Dios alce los hombros en señal de poco entendimiento.

Quizás nos guiñe un ojo y pase de largo.

Cuando el corazón se tienda sobre la cama,

y sobre la cama el cuerpo tiemble de frío

y del frío surjan palabras sin rumbo,

y las caricias locas dejen de sentir dolor.

Entonces no habrá mejor destino

(42)

42 ROMANCE

Observas la flor: color vivo de épocas marchitas.

Anduviste la mañana para llegar aquí.

Y observas la flor borracha de brisa mecedora.

La mitad de la vida: piensas, la otra mitad.

Juega sobre tu piel el pulso blanco de la tarde.

Los pétalos-lengüeta relamen el dolor.

Y caen tus ojos tristes al peso de los párpados,

(43)

43 BALAZO

¡Qué fácil es echar al aire tres estúpidas palabras!

Fácil, fácil, facilísimo.

Escribir es lo difícil.

Escribo que parece difícil;

parece, pero no.

Lo hacemos, sin dificultad, sin compromiso, sin coraje ni arrojo ni congruencia o valentía.

Lanzamos dedazos embriagados de encono.

Soberbios, ensordecidos, sorbiendo teclas con las yemas de los dedos.

Todavía hay quien se atreve a señalar: aquí te falta un punto.

Pues claro que falta, no lo puse a propósito...

Así, las justificaciones.

Y luego, imagino que aquellos pueden estar frente a frente.

Entonces, ¿qué se dicen?

Hablan o escriben sobre servilletas o se quedan callados.

Porque el callar entre dos no es mutismo (con la salvedad de quien sí sea mudo).

Esta no pausa de la voz arroja el alma a la claridad de lo que llamamos: silencio.

Silencio que no existe.

Escribo sin voz pero con la cabeza enhebrada de pensamientos

y hasta ahora, creo que no he rematado alguna idea.

Escribo, pues, desde mi silencio acumulado:

He leído palabras indolentes, enajenadas, abotagadas de indiferencia.

He leído: usted es un ingenuo.

He llorado los pedazos en la fosa común y en las clandestinas.

He llorado. Escribo: aún lloro.

(44)

44 ROMANCE

Si yo fuese un ave,

Si tú, una flor:

Colibrí del agapanto.

(45)

45 BALAZO

Sobre la mesa colocó aquella delicia.

Tenía el gusto satisfecho,

pero detrás de la lengua,

como sombra que anticipa otros placeres,

el llamado de la carne

tierna y suculenta.

A cenar, se dijo,

cuchillo en mano.

(46)

46 ROMANCE

No lloro al jaguar que devoró mis entrañas,

Porque sus dientes cantaron la luna menguante

Y con mi sangre lavó noches y madrugadas.

En árido cráter de luna, su cama hizo la fiera.

Aplacada la sed después del banquete,

no lloro al jaguar que devoró mis entrañas.

¿No son acaso los mares secos de la luna

el espacio perfecto para encontrar la muerte

y con mi sangre lava noches y madrugadas?

Si despierta al silencio la dulcísima fiera

sobre los ópalos redondos de su piel salvaje,

no lloro al jaguar que devoró mis entrañas.

Felino de mis sueños, deshílame con tus garras,

igual que al vidente, con su pico hizo el ave

y lavó con sangre las noches y madrugadas.

Si cambiáramos papeles por casualidad extraña,

y yo fuera el rapaz y tú mi presa suplicante,

No llores al jaguar que devora tus entrañas

(47)

47 BALAZO

No hay pobreza de lazo y alianzas,

aunque sean entre espíritus malvados.

Alimento son a lenguas venenosas,

como flamas en los rezos a los Santos.

Si llorar fuere a todos un instante,

qué de lágrimas ahogarían soledades

de tantos cautivos en las cárceles,

como sombras entre gritos apagados.

No hay tristeza en la voz de las cenizas

que agite su corazón un breve fuego.

Si la tinta en humareda viaja el tiempo,

que la beban mis pulmones de sus manos.

Vuelquen alas agoreras de los cuervos,

sobre nudos de culebras venenosas,

quedan tumbas, epitafios y memorias

(48)

48 ROMANCE

Cuervo: sombra de los días pasados,

sereno, respiras, y luego hiciste una pausa.

Ayer te vi colgar las alas,

echar el grito al cielo.

Sonreíste.

Era más giño que sonrisa,

pero estuviste alegre.

Así me gusta tu silueta:

plácida,

(49)

49 BALAZO

Con el filo, ya sabes,

pegadito al costado,

la voz bajita,

suspiro apenas,

un decir con intención de muerte:

Aho a sí, ya te a gó la hi gada

Y apretar los párpados.

Apretar los dientes.

Pensar la nada, la náusea, el hastío.

El cuerpo, no se mueve,

la sangre loca, serpentina de fuego artificial.

La razón sombría,

pero en la claridad de todo entendimiento:

(50)

50 ROMANCE

Amor espejo de la carne.

Soy un despertar a la mitad

de colibríes, cuervos,

diablos y jaguares

que a veces siembran vida

(51)

51 BALAZO

Usted sí lo sabe, y

no lo supone.

Con sangre se colman los ríos.

Con sangre se colman los mares.

Yo no sé por qué la muerte,

(52)

52 DECLARATORIA III

Besé los labios secos de la mujer rota.

Bajo la luz de nuestra página en blanco,

dice:

Después de todo llo a , llo a , llorar…

Ella.

Cansada, casi muerta.

No por hastío

Es que volver significaba amar y luego, no.

Por eso conté con dedos locos

cada noche cuando bebimos alguna lágrima roja de nostalgia

(53)

53 ROMANCE

Amar es un acto imperativo,

como imperativo es el odio,

como las tardes sin tus manos

o cuando me dices: bienvenido,

aquí están estas piernas mías

que ahora te dejo para morderlas.

Entonces mis dientes tiemblan locos

y se ae idiotas, ta idiotas…

y rebotan del suelo hasta tu boca.

Entonces, contento y lleno de ti diré:

Rodar es un acto imperativo,

como imperativo es el ocio,

como la hora descalza, desnuda,

o cuando me dices: despierta,

aquí te dejo mis lágrimas de risa

que resbalan sobre mis labios, tus labios.

No serán mis ojos pajaritos nómadas

ni arrancarán sus plumas mis palabras

ni contarán al viento esta tontería mía,

este amarte en picada de olvido,

(54)

54 BALAZO

Una noche más de violencias.

Yo acá, pueblo aunque digan:

−¿Tú qué? Sigo pensando:

nosotros y nuestras mañas,

que saltan de un lado a otro.

como niños remilgosos cuando dicen:

−Si tú (yo, no)

−Si yo (tú menos) Y así nos andamos,

armándonos de palos,

tirándonos de piedras,

y de vez en cuando,

(55)

55 ROMANCE

"Cuando azul no era el cielo ni rojas las hormigas"

(Alí Chumacero)

Digo que perdí las páginas.

Me gusta la idea.

Evito explicar el porqué las eché al fuego.

Es mejor que decir: mira,

aquí me detuve a contemplar las ascuas y las cenizas.

Prefiero decir que fue la mudanza,

algo entre la ida y la vuelta,

algo entre salimos juntos

y nunca volvimos.

Luego como el zarcillo que se sueña

atenazado al color de tu vestido,

grito de alegría, porque no existió mejor lugar.

Sí, le prendí fuego a todo,

a nuestros labios, a las sonrisas,

a todas las calles que nos contenían,

pedacitos de ciudad.

Pececillos de un estanque seco, eso fuimos:

un calendario no perene,

un árbol nudoso,

un demonio pelele,

el cuasi soneto que nos lamía la boca,

un fuego que ardió

(56)

56 BALAZO

Lea con atención las instrucciones:

dibuje una cordillera donde vivan árboles viejos,

no muertos, viejos.

Coloque en el centro de su ojo la primera luz,

no bostece, admírela.

Entre una y otra cosa, respire, llénese de los sabores,

buenos o malos,

pruébelos.

Si al extender los dedos, aún no tiene entre ellos

el pulso firme de la mano amora, amante, amada:

llore, ría, o entréguese al rillanto, que es caer en ambos al mismo tiempo.

Con calma,

como insecto adormilado,

desenvaine el bolígrafo:

la metáfora apasionada siempre da a los objetos un peligroso filo.

encomiéndese al Dios de sus entrañas,

contabilice cada uno de los dolores e indignidades que existen en la tierra.

al final entregue al cajero sus ojos de cadáver con diez por ciento de descuento.

(57)

57 ROMANCE

Pronto significa el tiempo que tardemos,

la calle que nos reúna,

nada más que reventar de gusto

en un abrazo, con un beso.

Lo más rápido posible, como dicen,

en el tris tris de tus dientes

y las nubes del cigarro

cuando nos digamos tefequieferofo.

Pronto significa dos o tres letras necias,

El cesto lleno de papeles fallidos,

páginas sin lógica ni razón,

como el gozne roto que quitaron de la puerta,

Pronto significa, que la espera sacia sus rigores,

(58)

58 BALAZO

Muy cerca de mi ocaso

(Amado Nervo)

¿Ocaso?

OCA“OCA“OCA“O…

Dígase como es:

Muerte

Eme U E Erre Te E

Contemplemos la extensión de este sufrimiento.

Ya no son los tiempos de la romántica ilusión,

de la enmarañada parsimonia que dicta: me voy tranquilo.

No existe sol pintor de rojos oleajes.

Lo que nos queda es la psicótica pólvora inquieta.

Los abrazos de extraños que piden a gritos una ambulancia.

El lastimero desaparecer, d e s a p a r e c e r . . .

(59)

59 ROMANCE

Sí, cuando escuché tu nombre sonreí.

Había algo de desgracia y pena en ello,

no en mi sonrisa, entiéndase bien,

si no en la miseria de tu nombre repetido en mis oídos.

De pronto, las horas donde te aparecías

loca moribunda,

apaleada y deshecha,

y todos los instantes que dediqué a pensar:

"este cruel nosotros no cabe ya en el mundo",

Desvanecidos.

Deshabitaron mi alma enflaquecida.

Mi pecho cambió de ritmo,

así como el soplo que ha perdido el estío,

mi sangre lívida

sin fuerzas

para sesgar tu aliento,

arrancarte los ojos,

aplastar tus costillas,

para saciar este odio que dejaste en mi vida.

Fueron las voces que dictaron tu nombre,

y cambiaron mi suerte.

Palabras lúcidas:

(60)

60 BALAZO

Existen eventos tristes:

Cuando encontré un colibrí atrapado entre las cuatro paredes de mi habitación.

Revoloteaba loco, frenético, ciego de ansiedad.

Así que decidí esperar y atraparlo cuando se cansara.

Mientras, imaginé su vuelo libre y sus colores libres.

Aleteo y palpitar, fueron un instante de paciencia entre mis manos.

(61)

61 ROMANCE

Ya puedes cortar si gustas,

las adelfas de tu patio.

(Romancero del emplazado)

Todas las aves tienen que morir,

como la mujer que perdió los ojos

y resignada a cortar el mundo,

buscó las alas que son otros dedos.

Por eso,

todas las aves deben morir,

pues,

inundan las calles con sus lágrimas.

Vuelcan en un mar sin rienda ni doma,

encorvadas en la náusea de la pérdida,

(62)

62 BALAZO

Ayer resquebrajó el cerro,

rodaron osamentas y huesos,

sucios y mordisqueados,

manjar loco de los insectos.

ayer, una señora dijo:

−Mi marido no llegó.

−¿Cuál rumbo es que traía?

−De sur a norte, señor, ya lo busqué en los casinos

en hospitales y hoteles.

Regáleme un poquito de calma,

tenga compasión de mí.

voy de un lado a otro

y nadie me lo quiere referir.

Dígame si de suerte hay

de entre las listas un nombre,

si entre los muertos

destaca alguien con sus señas,

y no se me quede

(63)

63 ROMANCE

Nos saludamos con un civilizado: ¿Cómo estás? Al paso por la mañana,

y también lo hicimos durante el almuerzo,

con el cigarrillo entre los dedos.

Echando humo,

masticando,

rumiantes,

cansados del ir y no llegar,

precavidos de los lagartos que todo lo oyen,

en alerta de los mosquitos zumbones

y de sus asquerositas primas, las moscas.

Primero volteamos a todos lados,

no vaya siendo la de malas,

no sea que debajo de esa matita de helecho,

debajo de ese rastrojo de pasto,

que debajo se escondan los ocho pares de ojos

que saben leer los labios.

Y la pregunta se queda entonces pulsando en los oídos:

-¿Cómo estás?

Y decimos nada, nada,

porque los ojos tiemblan,

porque las manos tiemblan,

porque la vena en la frente tiembla,

porque la voz, también como todo, tiembla,

y debajo del ruido del mundo,

entre sílabas que tropiezan, respondemos:

(64)

64 BALAZO

Mi suelo está lleno de serpientes, preciosas mordelonas

lenguas-largas.

Verdes listones

que no duermen,

y tampoco lloran.

-¿Recuerdan el nombre loco de Dios?

¿Buscan el renglón blanco de su encono?

Piensan y responden:

Sí, te amamos.

Antes de morir se escurren,

graciosas piruetas

volutas,

ensortijadas.

(65)

65 ROMANCE

Salgan signos a la boca"

(Sor Juan Inés de la Cruz)

Hagamos la guerra,

yo no busco paz.

Después de todo,

la historia no miente:

(66)

66 BALAZO

Tengo su cabeza entre mis manos,

Y acunado en el cuenco de la carne,

contemplo el beso roto de sus labios.

Entonces la voz:

Un arrullo,

Lívido canto,

borrón de palabras.

El doble sueño,

El más profundo,

Rincón brevísimo

Y su cabeza, por fin,

(67)

67 ROMANCE

Por supuesto que la recuerdo,

en mis ojos descansan aún sus ojos, y

todavía respira su voz sobre mi oído.

Cada palabra dicha, permanece.

Los deseos no cumplidos, aquí,

tú sabes, llenándome la víscera.

Porque si preguntas: -¿recuerdas?

Respondo: -claro... por supuesto...

Igual que la roja piel de las salamandras,

la memoria húmeda se desliza,

atraviesa hondos estanques,

devora insectos

y sólo de vez en vez,

cuando se intoxica de miedo,

(68)

68 BALAZO

Un amor que no sube al microbús,

Que no come tacos en la esquina,

Que no bebe de la ciudad tóxica.

(69)

69 ROMANCE

Lloré, porque tuve las lágrimas.

Mis ojos, ahora son áridos relojes.

Ellos fueron testigos de tu lugar vacío:

la silla, la esquina, el cenicero roto,

no hubo más aliento tuyo que hiciera arder la yesca del cigarrillo.

Sobre la mesa ningún periódico del día anterior.

Te volcaste en el acento de lo pretérito:

Aquí vivió entre nosotros.

Y tuve pues, que llorar,

lloré el color de tu ropa,

la textura de tus manos,

lloré tus lugares evidentes y las honduras de tu ser.

(70)

70 BALAZO

Cuetes que volvieron tiros.

Tiros que volvieron muertos.

En mi patria de colores.

Ahoga con sangre los suelos.

Los hermanos son contrarios.

Los amigos traicioneros.

En mi patria el mexicano:

cabrón, chingado y culero.

Son las leyes mal edictos.

Buen edicto, nadie acata.

En mi patria de mil parias

entinta la voz se resguarda.

Cuetes se volvieron tiros.

Tiros se volvieron muertos.

En mi patria de colores

(71)

71 ROMANCE

No se tiene miedo a dejar de amar,

pero da una absoluta ansiedad

(72)

72 ROMANCE

Encontré mi voz en el rincón de tus renglones,

Tu silueta en el margen de mi cuaderno.

Encontré los vasos que ahogan las tardes nubladas.

Como un niño enfermo de ingenuo amor, lloré.

Como el grito invernal de un cuervo loco de amor, lloré.

Como campo de trigo amenazado por el fuego, también lloré.

Por eso ninguna caricia basta,

por eso ninguna cornisa basta,

(73)

73 BALAZO

A la niña sin tiempo

Le arrancaron los ojos,

Sus preciosísimas vidrieras emplomadas.

Mi niña que tiempa el tiempo.

Tiene el corazón en la mano,

porque se lo arrancaron a tajos.

Yo la lloro en la inopia de mi salvedad.

A mi niña se le acabó su tiempo.

Dicen que su cabeza estaba al otro lado de la fosa:

Cercenada.

Cansada de esperar buscó la orilla más alta,

para afianzarse una última bocanada tierra.

La niña del segundero roto,

(74)

74 ROMANCE

Deseo tanto tu lengua,

Que pienso:

¿Soy hombre o soy gato?

Pero siempre tu silencio corta el sueño.

Entonces creo ser un insecto,

algo menos que un gusano.

Por eso me tiro al alcohol:

un cuartito de tonaya,

(75)

75 BALAZO

Me muero.

No por enfermedad. No por cansancio.

Es que me lleva la chingada. Sangran mis suelos.

Mi patria: pedacito de dolor.

Y yo acá

con los dedos repiqueteando letras.

Atacando páginas a lo bestia.

Me muero

y la erudición no basta.

Un placebo apenas.

¿Un sofisma acaso?

Me busco en las calles,

en los ojos, en el grito.

Nada.

Mi voz le sobra a las voces.

Mi paz incomoda al incendio.

De cualquier modo, escribo, e s c r i b o...

A veces con el pulso atragantándome.

A veces, lejano, tenue, sombrío.

Miércoles por la noche.

Tengo cuentas que entregar.

Urgen los números,

(76)

76 ROMANCE

Era tu boca mitad de una palabra,

ausencia de aire,

postura de labios rotos.

Eran tus ojos página blanca,

negación absoluta del renglón,

punto final encajado a fuerza.

Y yo, testigo mudo,

Casi como tú,

pero lejos de ti.

Llorándote

Exactas noventa y siete lágrimas.

Ni una más,

(77)

77 BALAZO

Llegar

con la voz interrumpida,

arrastrándola a veces.

Estos versos:

maldigo el breve tiempo,

horas carniceras de mis flacas palabras.

A medio andar,

el corazón repiquetea,

parece que anda fuera de ritmo.

De cualquier modo,

escribir, escribir, escribir...

(78)

78 ROMANCE

Nos convertí poema, porque así no hace daño.

Porque rodamos salvajes voces y callamos.

Fuimos volutas que reclamaron al viento:

-Abrázanos, abrázanos, dinos para siempre, te quiero.

Así nosotros, casi salamandras incendiadas,

acariciamos la superficie de nuestros cuerpos.

Ahora, lejos, lejísimos,

nuestra piel loca de olvido.

Siempre tan frágil, tan resbaladiza.

Ahora, caídos de manos.

(79)

79 BALAZO

−¿De dónde salen tantos muertos?

−De los suelos, de los pobres suelos.

−¿Y lloraste cuando el primero?

−Ni con el segundo ni con el tercero.

−¿Entonces, qué memoria vamos a dejar?

(80)

80 ROMANCE

Si yo fuese el primer hombre de la historia,

el primero que contempla el cielo nocturno,

que cansado de ver constelaciones deformes,

cansado de recorrer el mundo a tientas y ciegas,

de pronto descubriese los ojos, tus ojos:

la mirada que otrora ningún loco amara.

Entonces la pupila lloraría este jamás nosotros.

Así, bajo el rostro mutante de la luna,

quizás mis labios te busquen

quizás mi lengua te busque,

y en medio de la noche prehistórica,

(81)

81 BALAZO

Tú y yo estamos en guerra.

De amanecer en amanecer.

No soy como Caín.

Soy la sangre que reclama a ti desde la tierra.

Tú y yo estamos en guerra.

Desde la primera sombra de esta última tarde.

¿Cómo decirlo de manera más clara?

Tu esfuerzo rinde frutos.

Celebro tus logros,

tu empeño.

Me encargaré de señalar cada silencio tuyo.

Cada inconsistencia.

Cada vacío,

porque, tú y yo estamos en guerra.

Lee mis palabras.

Mejor aún,

lee mi pensamiento.

Embriágate e inunda las más altas cordilleras.

Aquí no hay más hombre digno.

Por el momento me encuentro ocupado.

Deja tu mensaje.

En el transcurso del día me comunico.

¿Responderte pronto?

Antes me convierto en sal.

Me convierto en hoguera.

De cualquier forma el siete ya era mi número de suerte.

(82)

82 siete veces siete.

Juegas con los dados que nacieron de tus manos.

Mentira sobre mentira.

Desdeñoso de la suerte verdadera.

Lanza tus ojos a donde me encuentro.

No hay más dios vivo que yo, mientras yo viva.

Aquí estamos en guerra.

No porque la buscara.

No porque yo lo decidiera.

Tú dejas el mundo a la deriva.

Yo estoy aquí.

Me muevo.

Escupo tu nombre, porque es mi nombre.

No importa si cambias sus letras.

Son mis vocales.

Son mis sílabas.

Tú y yo estamos en guerra.

¿Quieres quebrar mi corazón?

¡Ya está!

Roto, una vez más.

Odio tu nombre, tu palabra, tu creación.

Vas por el mundo como esos locos que baten el aire con las manos.

¿Actos verdad?

No palabras.

Eso es lo que pide la ruinosa tormenta de tu boca.

Venga.

Acto y no palabra.

Lee mi vida.

(83)

83 En ellas caen relámpagos.

Observa mis pasos.

Observa mis años.

Apostemos los segundos.

Cada uno, apostemos este eterno andar sin victoria.

(84)

84 Índice

Perdí la apuesta. ... 3

Que si amo la lluvia. ... 4

El deseo es enamorarse, ... 5

La sangre no es espesa, ... 6

Nadie me enseñó a amar, ... 7

Usted lo tiene todo: ... 8

Este amor mío ... 9

Llegamos al viernes, ... 10

Ser como agua inquieta, ... 11

Deja que el tiempo ... 12

Frágil soplo, ... 13

La costumbre de mirar las calles, ... 14

De vez en vez pienso: ... 15

Esa bala entró por la ventana, ... 16

Denme un color para dormir, ... 18

Pena tanta de aqueste dolor y tristeza, ... 19

Eres el vaivén caprichoso, ... 20

Ande mijo, aquí estoy para limpiarle las penas de la cara, ... 21

Cuando es de madrugada ... 22

Para nosotros que reímos histéricos, ... 23

DECLARATORIA I ... 24

A veces te recuerdo y no me causa tristeza. ... 25

(85)

85

Ella ... 27

Ésta es mi patria, ... 28

No, el amor no es lo que me contabas. ... 29

Ayer le jugué un volado al niño de los mazapanes, ... 30

Aquí está mi última defensa: ... 31

Pide limosna, ... 32

¡Qué dulce inocencia! ... 33

Hoy escuché a mi amigo decir: ... 34

Mi diabla ... 35

Acá fueron todos ejemplares hombres cristianos:... 36

¿Qué pasó con tu tristeza? ... 37

Sin pulgar no coge fierro, ... 38

A propósito del beso:... 39

DECLARATORIA II ... 41

Observas la flor: color vivo de épocas marchitas. ... 42

¡Qué fácil es echar al aire tres estúpidas palabras! ... 43

Si yo fuese un ave, ... 44

Sobre la mesa colocó aquella delicia. ... 45

No lloro al jaguar que devoró mis entrañas, ... 46

No hay pobreza de lazo y alianzas, ... 47

Cuervo: sombra de los días pasados, ... 48

Con el filo, ya sabes, ... 49

Amor espejo de la carne. ... 50

(86)

86

DECLARATORIA III ... 52

Amar es un acto imperativo, ... 53

Digo que perdí las páginas. ... 55

Pronto significa el tiempo que tardemos, ... 57

¿Ocaso?... 58

Sí, cuando escuché tu nombre sonreí. ... 59

Existen eventos tristes: ... 60

Todas las aves tienen que morir, ... 61

Nos saludamos con un civilizado: ¿Cómo estás? ... 63

Mi suelo está lleno de serpientes, ... 64

Hagamos la guerra, ... 65

Tengo su cabeza entre mis manos, ... 66

Por supuesto que la recuerdo, ... 67

Un amor que no sube al microbús, ... 68

Cuetes que volvieron tiros. ... 70

No se tiene miedo a dejar de amar, ... 71

Encontré mi voz en el rincón de tus renglones, ... 72

A la niña sin tiempo ... 73

Deseo tanto tu lengua, ... 74

Me muero. ... 75

Era tu boca mitad de una palabra, ... 76

Llegar ... 77

Nos convertí poema, porque así no hace daño. ... 78

(87)

87 Si yo fuese el primer hombre de la historia, ... 80

Tú y yo estamos en guerra. ... 81

(88)

88

AGRADECIMIENTOS:

Pensé hace unos días que debo escribir mis palabras sobre tablillas de piedra. Entonces

tendría sentido agradecer a alguien por su ayuda y apoyo en la creación de tal o cual obra.

Una idea loca quizá, pero siendo hijo de artesanos dedicados a la cerámica, no dejo de

pensar que tal vez un día, lo único que sobreviva sea la arcilla cocida o la piedra. Por lo

pronto, dejo mis palabras impresas sobre papel y agradecer así a mis padres Mario

Lugardo Covarrubias Pérez y Marisela Martínez Rossier. Es con todo mi amor que les

entrego este trabajo. Desde el origen han leído mis textos y son ustedes las células que

tejen mi historia. A mi hermano Arturo, loco actor lector del alma: te abrazo y te

agradezco porque hemos crecido en la virtud de una senda llena de extraños giros e

historias hermosas. Sé que aún no he escrito aquella obra de teatro, pero mira, aquí están

las palabras que dejó ese andar mundano.

Julieta Osorio Noceda te regalo este trabajo. Tú eres el amor que llega a través de los

años, entre ausencias y guiños, entre mis pasos difuminados y mis ganas de amar. Gracias,

porque lees pacientemente cada uno de mis días, de mis ansiedades locas y obsesiones

abismales. Volamos que soñamos porque al revés es demasiado común.

Mil gracias a Elena Arroyo y sus virtuosos hijos Alejandro y Brenda Silva quienes me

abrieron las puertas de su casa hace un montón de años. Su amistad ha sido parte

fundamental en mi vida. ¿Qué sería de mí si nuestros caminos no hubieran trazado tal

encuentro?

No sólo es un deber sino un gusto enorme el agradecer a los excelentes profesores, Dr.

Santiago Uría y Dr. Juan Antonio Rosado Zacarías quienes dirigieron con juicios invaluables

la consolidación final de esta obra. Asimismo, agradezco tanto el infinito apoyo que recibí

del Dr. Rolando A. Vilasuso Montero, como su guía para despertar en mí un profundo

(89)

89 Finalmente gracias también a mis amigos entrañables Amaya Ramos López, Jorge Eugenio

Díaz, Lilia Carmina Villanueva, Ingrid Luna, Horacio Torres, Magdalena López, Liliana

Olivar, Mara Monroy, Claudia Díaz, Idalia Villa Quintana quienes dieron cuenta al paso del

tiempo el nacer de mi poesía.

Escribo el mundo del cual soy testigo. De otra forma sólo escribiría de fantasías. El amor

en estas páginas lleva el espejo de su contraparte, una sombra que habita el testimonio de

lo que gesta la violencia en este México de mis terrores.

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Referencias

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