JOHN ALEJANDRO JIMÉNEZ CASTAÑO LEONARDO PANCHE CANO
Tesis Presentada Para Obtener El Título De Psicólogo
MG. SANDRA LILIANA AYA ANGARITA DOCENTE – SUPERVISORA
UNIVERSIDAD SANTO TOMAS DIVISIÓN DE CIENCIAS DE LA SALUD
FACULTAD DE PSICOLOGÍA BOGOTÁ
Agradezco en primer instancia a Dios, a quien atribuyo la fuerza en los momentos más
difíciles y la sonrisa en los mejores momentos que he podido vivir. A mi familia por su apoyo
incondicional, pero en especial a mi madre, la mujer que me dio la vida y de quien recibo a
través de su mirada, un motivo más para seguir adelante y pretender ser el mejor en cada
cosa que haga.
A mi colega y amigo, de quien e recibo admiración y complicidad, con quien he
compartido la locura de mi existencia, y quien ha aportado a mi construcción, no solo
profesional, sino personal; y a cada persona que de forma directa e indirecta, me ha dado su
apoyo y a confiado en mí.
Por último, pero con igual importancia, agradezco a cada uno de los docentes que en el
transcurso de mi carrera, me enseño la complejidad de un mundo que espera ser explorado
cada día, reinterpretado y transformado.
Y por qué no, agradecerme, por nunca dejar de soñar, y hoy, lograr el primero de esos
sueños que en ocasiones pueden parecer inalcanzables.
amigos que encontré en las diferentes clases, esos que hicieron de este viaje un camino más
ameno, divertido y enriquecedor.
A los diferentes docentes que a lo largo del camino aportaron su grano de arena en mi
formación tanto personal como profesional. A Sandra, nuestra directora de tesis, quien a
pesar de tantas cosas, nos ayudó a labrar con paciencia este arduo proceso.
Finalmente, a mi compañero y amigo, con quien construimos a lo largo del tiempo algo
más que un trabajo de grado.
ABSTRACT ... 2
ARTE Y PSICOLOGÍA: UNA FORMA DE COCONSTRUÍR CONVIVENCIA ... 3
1. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA ... 3
2. JUSTIFICACIÓN ... 6
3. OBJETIVOS ... 9
3.1 Objetivo General ... 9
3.2 Objetivos Específicos ... 9
4. MARCOS ... 10
4.1 Marco Epistemológico/Paradigmático ... 10
4.2 Marco Disciplinar ... 14
4.3 Marco Interdisciplinar ... 17
4.4 Marco Normativo ... 19
4.5 Marco Institucional ... 23
4.6 Antecedentes ... 23
5. MÉTODO ... 32
5.1 Metodología ... 34
5.2 Actores ... 34
5.3 Estrategia ... 36
5.3.1 Rol del Investigador como Facilitador del Cumplimiento de los Objetivos ... 37
5.3.2 Técnicas Investigativas e Interventivas ... 38
5.4 Procedimiento ... 46
5.4.1 Momento 1. Diseño ... 47
5.4.2 Momento 2. Aplicación ... 47
5.4.2.1 Sesión 1. Contextualización. ... 47
5.4.2.5 Sesión 5. Cierre. ... 50
5.4.3 Momento 3. Sistematización ... 50
5.4.4 Momento 4. Análisis de resultados ... 50
6. CONSIDERACIONES ÉTICAS ... 51
7. RESULTADOS ... 55
7.1 Objetivo 1 ... 55
7.2 Objetivo 2 ... 56
7.3 Objetivo 3 ... 58
7.4 Procesos autorreferenciales en relación con la obtención de los resultados ... 61
8. DISCUSIÓN ... 62
9. CONCLUSIONES ... 69
10. APORTES Y LIMITACIONES ... 71
REFERENCIAS ... 73
ANEXOS ... 79
Anexo 1. ... 79
Anexo 2. ... 80
Anexo 3. ... 81
Anexo 4. ... 93
RESUMEN
En el siguiente documento se presenta una propuesta de investigación intervención comunitaria desde una postura compleja construccionista. Se trabaja con niños y niñas de la fundación Aprende PC, y se implementa la construcción de una estrategia denominada “Escenarios comunitarios reflexivos culturales”, la cual utiliza características
epistemológicas cualitativas de los grupos focales y los escenarios conversacionales, de la mano con actividades lúdicas-recreativas y deportivas y la relación arte-cultura como componente fundamental al momento de hablar de convivencia.
Este trabajo de tesis es una posible forma de atender a la lógica de que no siempre es necesario entender un fenómeno de estudio como un problema en términos de algo negativo, pues se encaminó, hacia el fortalecimiento de relaciones de convivencia ya existentes, para generar en la comunidad la coconstrucción de una identidad cultural basada en la
convivencia, desde una postura relacional heterarquica que permita la participación y legitimación de cada una de las voces implicadas en el proceso.
Con esto se evidencia que en los niños y niñas de la Fundación aprende PC, la convivencia trasciende en diferentes dimensiones tales como la familia, las relaciones con los pares, por género, entre otras; sustenta sus acciones de convivencia en términos de los valores y el respeto por la vida y la diferencia. Este proyecto atiende a modo de respuesta a una de las posibles formas de fortalecer las relaciones de convivencia.
ABSTRACT
The following document presents a research proposal or community intervention from a constructionist complex posture. It worked with boys and girls of the Foundation "Aprende PC", and it implements the construction of a strategy called "Escenarios comunitarios reflexivos culturales", which uses epistemological qualitative characteristics from focus groups and conversational scenarios, with the help of recreational and sports activities and the conection between art and culture as a fundamental component when talking about coexistence.
This thesis is a possible way to approach the logic that is not always necessary to understand a phenomenon of study as a problem in terms of something negative, since it headed toward strengthening relations existing coexistence in order to generate in the community the co-construction of a cultural identity based on coexistence, from a relational heterarchical posture that allows participation and legitimacy of each of the voices involved in the process.
This is evidence that in the boys and girls of "Aprende PC" Foundation, the coexistence transcends in different dimensions such as the family, peer relationships, gender relationships, among others; supporting their actions of coexistence in terms of values and respect for life and the difference. This project serves as a response to one of the possible ways to strengthen the relations of coexistence.
ARTE Y PSICOLOGÍA: UNA FORMA DE COCONSTRUÍR CONVIVENCIA
Jiménez, J. A. y Panche, L.
1. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
La ministra de cultura Mariana Garcés Córdoba, citada por Mercado (2014), plantea que “En un país que necesita reconciliarse, la mejor manera de volver a hacer tejido social y generar confianza es a través de procesos culturales.” Este planteamiento sirve como punto de partida en la medida en que nos remite a investigaciones como las de Romero (2011),
Barquero (2014), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD, 2009), Pinto y Triana (2011) y Cabral (2009), quienes nos invitan a comprender la reconciliación, la reconstrucción del tejido social y la generación de confianza desde el marco de la
convivencia.
Convivencia que como dice la ministra, encuentra su camino de fortalecimiento desde los procesos culturales, que según Illera (2005), Cabral (2009) y Cisneros (2006), comprenden aspectos propios de los pueblos tales como las costumbres, los legados, los rituales; y que como lo resaltan Supisiche (s.f), Aguirre (2008), Rey (2002) y López (2004) no se puede desligar del aspecto artístico.
Ahora bien, desde la perspectiva construccionista propuesta por Gergen (2007), comprendemos que no se puede pretender acomodar los procesos de dialogo o de
convivencia a tendencias fijas y establecidas, pues al reconocer la importancia de la cultura en este papel, entendemos que se trata más de construir de forma conjunta desde la
interacción, nuevas formas de relación, de convivencia en pro de un futuro viable; tarea que refiere el compromiso de todos por el cambio social, involucrando así un proceso de
Así, cabe preguntarse: ¿Qué rol está desempeñando la academia en la comprensión y abordaje de dichas problemáticas? e incluso, ¿cuál es la función que las ciencias sociales y humanas están desempeñando en la construcción y propuestas de solución desde los saberes específicos como la Psicología, a las transformaciones que día a día se evidencian en la consolidación y desarrollo de nuestra sociedad partiendo de la lógica cooperativa y participativa en el abordaje de los fenómenos sociales?
Tras estas preguntas, es necesario identificar esa función que en pro de los intereses y objetivos de nuestra disciplina, nos llevan a generar acciones de aporte a la comprensión y desarrollo social, no solo como psicólogos, investigadores o “intelectuales”, que propenden un bienestar, sino, como miembros activos de una sociedad que con su riqueza histórica y humana nos ha acogido para permitir la construcción de nuestras vidas.
Junto con esto es necesario comprender, que “la convivencia se refiere a la manera como vivimos colectivamente. Nuestras relaciones con nosotros mismos, los demás y la naturaleza, son la consecuencia en un primer momento de nuestro aprendizaje y en un segundo momento de la forma como consciente y deliberadamente optemos por construir nuestro mundo” (Arango, 2006).
Con base en esto nos permitimos explorar, de la mano con el planteamiento de la ministra Garcés Córdoba, un aporte al fortalecimiento de la convivencia desde escenarios culturales que por medio de expresiones artísticas, lecturas de cuentos y las diferentes narrativas logran grandes transformaciones en donde la convivencia puede cobrar sentido en el contexto de la comunidad (Sáenz et al., 2014).
Y aunque es casi implícito en muchas investigaciones, resaltamos el planteamiento del Director general de la UNESCO, quien traído a colación por Fisas (1998), afirma que es de vital importancia trabajar estos temas con las nuevas generaciones, pues
de oponernos a que un sinfín de cosas parezcan normales, cotidianas y aceptables en el entorno, tanto natural como social... Debemos luchar contra la pereza y la tendencia al conformismo y el silencio que la sociedad fomenta. (p.14).
De lo cual se deriva la importancia de educar para la paz, de potencializar en nuestros niños y niñas relaciones que favorezcan una mejor calidad de vida, basada en la equidad y el respeto incentivando en nuestras nuevas generaciones, una convivencia basada en el valor de la vida y la diferencia.
Siendo esta una forma de contribuir al desarrollo de nuestro país y la construcción de una paz sostenible, en relación con el plan nacional de desarrollo propuesto por la presidencia de la república, entendiendo que aspectos como la paz, la equidad y la educación constituyen el modelo de construcción y mejoramiento de nuestro país, un país comprometido por un bienestar colectivo, capacitado para enfrentar de forma pacífica sus cambios y diferencias y un país que busca generar conciencia en relación de la población con sus iguales, su entorno y territorio nacional.
Con este marco comprensivo al momento de realizar el acercamiento con la fundación aprende PC, se evidencia que a pesar de la naturalización de algunas dinámicas a causa de características sociodemográficas, económicas y familiares como la desigualdad, bajos recursos económicos, violencia intrafamiliar, entre otras; se hace necesario fortalecer las relaciones entre los miembros de la fundación para así, de alguna forma, como lo manifiesta la directora de la fundación “robarle los niños a la calle”.
De esta forma a modo de consenso entre la fundación y los investigadores, surge la
2. JUSTIFICACIÓN
Cotidianamente se pueden observar acciones de indiferencia social tales como el irrespeto, intolerancia, despreocupación, egoísmo, entre otras, que impiden que las personas puedan relacionarse más allá de lo ya mencionado; razón por la cual consideramos pertinente trabajar en el fortalecimiento de relaciones que opten por una convivencia basada en la solidaridad, el respeto y el valor por los demás.
Hablar de convivencia como uno de los escenarios que aportan a la construcción de una nueva identidad social, nos lleva a entender la necesidad de identificar el por qué vivimos en sociedad y no como entes independientes, aislados y “solos”; y la importancia de aportar a esta vivencia compartida.
Convivir implica una relación entre el individuo y su entorno, vivir en armonía, apoyo, solidaridad y cooperación siendo participes de los cambios y realidades sociales. Acorde con esto, es necesario ver al sujeto desde una perspectiva psicosocial, lo cual implica identificar la relación bidireccional entre el individuo y su sociedad y la relación de estos con su entorno natural-ambiental.
La convivencia como uno de los aportes a la reconstrucción del tejido social, nos lleva a identificar aquellos procesos que pueden hacer parte del vivir en comunidad, sensibilizarnos ante los demás reconociendo que cada persona puede aportar a la construcción de una mejor calidad de vida y bienestar colectivo.
Se debe dejar claro que la convivencia no es un tema que se decida investigar apenas en la actualidad, ya que a causa de fenómenos tales como la marginación de la diferencia, los estigmas sociales, la violencia en sus diferentes presentaciones, el conflicto armado que vive nuestro país y demás fenómenos que han quebrantado nuestro tejido social, surge la
importante en el marco histórico del mundo y ahora con las propuestas sociales y políticas de construir la paz.
En el diario vivir, nos encontramos con esta necesidad de aprender a fortalecer la convivencia materializada en las dinámicas sociales e interacciones que se encuentran enmarcadas en la lógica individualista, que temas enlazados al llamado progreso social, el consumismo, el capitalismo y la globalización han traído consigo y arraigado a nuestra cultura.
Con esto es de vital importancia, desde nuestro punto de vista como investigadores, generar propuestas novedosas que favorezcan el fortalecimiento y emergencia de relaciones de convivencia, entendiendo que estas no se pueden desprender del aspecto cultural, que como se ha mencionado, involucra manifestaciones artísticas, desde las cuales se realizarán escenarios culturales como metodología de esta investigación, buscando así aportar a la construcción de paz en nuestro país.
Se busca entonces entender la convivencia no solo desde una perspectiva emocional, afectiva, relacional o disciplinar, sino también desde una visión simbólica y llena de significados que cobra vida en los discursos de la sociedad y como coconstrucción que nos permite relacionar valores culturales propios de un contexto con la realidad social.
Así, abordar de esta forma este fenómeno complejo nos permite dar un aporte a la
Con esto, y al hablar de cultura recociendo sus diferentes manifestaciones ya sea en el marco de las normas, costumbres, creencias y manifestaciones artísticas, lúdicas o recreativas como medios de expresión emocional, traemos a colación la canción “al lado del camino” de Fito Páez (1999, 2), donde se plantea que
En tiempos donde nadie escucha a nadie, en tiempos donde todos contra todos, en tiempos egoístas y mezquinos, en tiempos donde siempre estamos solos; habrá que declararse incompetente en todas las materias del mercado, habrá que declararse un inocente o habrá que ser abyecto y desalmado (Subrayado propio).
En estos tiempos expuestos por Fito Páez, se plantea a partir de esta investigación una nueva alternativa donde la única opción no es estar solo o dejarse llevar por las circunstancias o el mal llamado progreso enmarcado en la indiferencia; en estos tiempos, aparece la
3. OBJETIVOS
3.1 Objetivo General
Comprender formas de fortalecer las relaciones de convivencia en los niños y niñas de la fundación aprende PC.
3.2 Objetivos Específicos
3.2.1 Identificar la forma en que se relacionan los niños y niñas de la Fundación Aprende PC.
3.2.2 Reconocer relaciones de convivencia que los niños y niñas de la fundación aprende PC presentan actualmente.
4. MARCOS
4.1 Marco Epistemológico/Paradigmático
Partiendo de los cambios que ha traído consigo el desarrollo de la ciencia y su relación con las dinámicas sociales, rompiendo el esquema de la linealidad y el reconocimiento de
múltiples realidades y nuevas formas de entender a la sociedad y al individuo, reconociendo la historia y la experiencia al momento de abordar una problemática social con una
disposición al cambio y posibilidad de apertura al cambio y lo novedoso, buscando generar comprensiones e intervenciones de los fenómenos estudiados priorizando lo humano y la realidad, el pensamiento complejo aparece como una opción de entender el mundo y sus relaciones.
Ante ésta complejización del mundo se hace necesario entender que la complejidad es, efectivamente, el tejido de eventos, acciones, interacciones, retroacciones, determinaciones, azares, que constituyen nuestro mundo fenoménico (Morín, 2005:32-33 citado por Romero, s.f), recociendo la diversidad de las relaciones entre los elementos componentes de un dado objeto modelo (Almeida-Filho, 2006).
La complejidad, aparece no con la intensión de generar una nueva postura general de cómo actuar y que hacer, el pensamiento complejo emerge de la necesidad de entender un mundo que necesita recuperar lo humano dentro de la existencia humana, por lo tanto, “el ideal de complejidad, que no es más (ni menos) que eso: un ideal, una perspectiva, un modo de situarse ante la realidad e, incluso, ante la vida propia” (Espina, 2004, p.26), permite tomar una de las posibles posturas éticas y relacionales de cómo los individuos, conocen, piensan, y actúan culturalmente (Morín, citado por Estupiñan y Sandoval, 2003) en su cotidianidad.
estigmas moralistas que limiten o simplifiquen la comprensión del mundo, nos lleva a analizar las diferentes relaciones e interacciones en las cuales se puede ver inmerso un sujeto con su entorno, teniendo claro que “no existe un solo patrón de interacción social, sino numerosos y de diferente índole: familiares, laborales, clasistas, recreativos, de salud, educacionales, de género, de raza, de etnia, etcétera, en articulación mutua” (Sotolongo, 2006, p.19).
De ésta manera se hace de vital importancia reconocer una ciencia que más que perseguir el interés de construir conocimiento, se interese por brindar herramientas que permitan la construcción de un mundo capaz de convivir, ya que el mal llamado progreso social nos ha llevado a vivir en tiempos que están marcados por una crisis de valores, pues la ruptura de las formas tradicionales de vida no han sido reemplazadas satisfactoriamente por valores sólidos que sirvan de punto de referencia las generaciones jóvenes (Pérez, 1999).
Esta postura compleja entonces, nos permite entender que el ser humano “es sujeto, no del universo, sino en el universo… que se resiste a la crueldad y a la barbarie y se juega las fuerzas de la cooperación, la comprensión, la comunidad, la compasión, siempre acompañadas de la inteligencia.” (Morin, 2006, citado por Hernández, 2013, p.28).
Ahora bien, una cultura es un conjunto adquirido de saberes, saber-hacer, reglas, estrategias, hábitos, costumbres, normas, prohibiciones, creencias, ritos, valores, mitos e ideas, que perpetúan de generación en generación permitiendo la complejidad individual y social. La cultura constituye así un capital cognitivo, técnico y mitológico, no innato (Morin, 2004, citado por el Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Pequeña Agricultura Familiar (IPAF, 2012).
construye la convivencia como un sistema complejo que permite “construir un abordaje
estructural‐fenoménico y heurístico de los procesos y fenómenos de la realidad”
(Barberousse, 2008, p.98), dadas las múltiples interacciones entre los diferentes sistemas que le componen.
En este orden de ideas, se deja claro que un sistema se puede concebir como unidad
global organizada de interrelaciones entre elementos, acciones o individuos (Morin,
1993, citado por Barberousse, 2008). Así, el fenómeno social de la convivencia implica la interacción en doble vía de cada miembro de la sociedad en la cual emerge, y una postura de intervención acorde a la realidad; teniendo claro esto, y reconociendo que “la complejidad
nació de la interacción de las partes que lo componen, es decir, la complejidad se
manifestó en el sistema mismo” (Barberousse, 2008, p.99), la convivencia como sistema
complejo emerge en las interacciones mismas del sistema social acorde a su realidad histórico-cultural y contextual.
La complejidad entonces desde una perspectiva sistémica permite entender la
corresponsabilidad existente entre los distintos sistemas en relación con el fenómeno social a estudiar, reconociendo que el sistema es más que la suma de sus partes, entendiéndose como una unidad compleja, un todo que interactúa de forma interdependiente con sus partes constitutivas (Barberousse, 2008), un todo en el cual “el sujeto es integrado en el proceso de investigación, el sistema observador forma parte de la investigación como sujeto en proceso, y es reflexivo” (Ibáñez, 1991 citado por Espina, 2004, p.21).
Como aspecto fundamental en la comprensión y consolidación de estos sistemas
constante dinámica, razón por la cual un sistema nunca está totalmente definido y conlleva una constante tendencia al cambio (Moreno, 2002, citado por Barberousse, 2008).
Con esta perspectiva relacional, emerge la importancia del lenguaje y la comunicación en las dinámicas constantes de los diferentes sistemas. Batesón, citado por Barberousse (2008), agrega que todas las experiencias, y expresiones humanas se hallan mediadas por la comunicación.
El ser humano entonces es comprendido como un sistema, un ser relacional que a través del lenguaje y la comunicación encuentra un “primer modo de representación simbólica de
la realidad” (Morín, 1994, citado por Barberousse, 2008, p.105).
Con base en todo esto podemos concluir, como lo plantean Gergen y Gergen (2011), que la realidad es una construcción social, en donde construir implica un consenso para generar algo, y que ese consenso no se trata solo de confrontar comprensiones de realidades, sino que requiere trascender a una postura cooperativa, en donde por medio de “momentos
imaginarios” las personas puedan pensar nuevas visiones de realidad; a las cuales se pretende llegar por medio del trabajo conjunto y cooperativo (Gergen, 2007). Esto, es lo que se
entiende como coconstrucción, no solo el confrontar y buscar lo común, sino cooperar para construir eso que se visualiza en los momentos imaginarios.
En éste orden de ideas, la coconstrucción implica la emergencia de ese consenso por parte de actores internos o externos a la realidad vivida y estudiada, lo cual se encuentra
Es así como la construcción de las relaciones de convivencia emergen de forma colectiva y cooperativa, pues se busca que las personas logren movilizarse hacía fines comunes y puedan redefinir al otro llegando a concebirse en el plano de un “nosotros”, esto, como se mencionó anteriormente, desde la participación conjunta de actores tanto internos como externos.
4.2 Marco Disciplinar
Podemos partir de la postura relacional en que “Los seres humanos son seres sociales por naturaleza; necesitan de los demás para desarrollarse, educarse y avanzar en la vida. Convivir es eso, vivir con los otros, en un aprendizaje que cada persona adquiere en el transcurso de su vida” (Romero, 2011, p.11).
Desde una postura de la Psicología comunitaria de la convivencia, se atiende a esta idea que el ser humano es un ser social, así, acuña el concepto comunidad como forma de relación con el otro y la convivencia como el aprender a vivir en unidad (Arango, 2006).
Al momento de reconocer nuestra realidad social, a partir de las Dinámicas del desarrollo cultural de nuestra Nación, mediadas por una independencia economía, política y social, a favor del bien propio, evidenciadas en la parapolítica, el narcotráfico, la violencia y la desigualdad, es necesario encontrar algo que favorezca el contexto en que vivimos.
Así, promover el fortalecimiento de la convivencia, es una de las múltiples opciones posibles, generando la transformación de nuevas dinámicas relacionales a nivel social, que permitan la construcción de una cultura basada en valores tales como la cooperación, el respeto mutuo, la justicia y la equidad; “debemos insistir en ser humanos” (Laing, 1974 citado por Arango, 2006, p.44).
que suponen subprocesos de carácter cognoscitivo, emotivo, motivacional que tienen
consecuencias conductuales” (p.123), y que es mediante estos que las personas se movilizan para alcanzar ciertas metas que les permiten satisfacer necesidades y producir cambios sociales.
Estos procesos deben ser comprendidos y abordados en su contexto; reconociendo que el sujeto se construye a través de su entorno y de igual forma construye el mundo en que vive y su realidad. Además de esto, cabe aclarar que se deben realizar lecturas o reflexiones críticas sobre los impactos que esta dinámica genera.
Al reconocernos entonces como sujetos activos, actores del cambio, en pro del buen trato y prevención de la violencia, somos capaces de desarrollar transformaciones sociales, reconociéndonos como participes de la realidad (Arango, 2006). Al reconocer a cada sujeto como actor y su responsabilidad social con los fenómenos emergentes, se evidencia un ámbito de lo psicosocial dado en el
(…) campo de la interexperiencia, donde, a partir de la interacción y el intercambio de significados entre las personas, se configuran los procesos y objetos en función de los cuales construimos nuestra subjetividad, nuestra identidad, la realidad personal, social y cultural que hacen parte de nuestra vida cotidiana. (Arango, 2006, p.338).
Con esto, el abordaje comunitario implica reconocer el rol del investigador de forma participativa, humanizada (Arango, 2006), identificando las características afectivas
emociones, creencias y roles en la propia comunidad. Esto quiere decir, reconocer la cultura y la historia al momento de hablar de convivencia, reconociendo la responsabilidad social del psicólogo y la necesidad de crear métodos comunitarios reales. Es necesario hablar de la realidad que vive nuestro país puesto que nos compete a todos.
desde una perspectiva de ley social y desde la interacción con el entorno, reconociendo de esta manera que el convivir no solo implica una relación con mis semejantes, sino también, con la naturaleza misma.
De acuerdo a Berger y Luckmann (1968), citados por Arango (2006, p.338), “acercarnos psicosocialmente al estudio de la vida cotidiana implica reconocer que la aprehendemos como una realidad ordenada que se presenta en pautas: “Vivo en un lugar geográfico, uso objetos determinados y me muevo en una red de relaciones humanas”. Hablar de convivencia nos lleva entonces a reconocer las formas en que las personas se vinculan o relacionan entre sí, bajo una postura de equidad reconociendo al prójimo y al sí mismo.
Así, aunque es necesario reconocernos en comunidad, no se debe desmentir la necesidad de generar comprensiones egocéntricas reconociendo la posibilidad de una auto-ética junto con una ética comunitaria, puesto que si alguien no es capaz de valorarse a sí mismo, es muy probable que tampoco pueda valorar a los demás (Sáenz, 2005).
Con esto, y desde una perspectiva relacional, se entiende que el ser humano adquiere una corresponsabilidad de cocreación de su entorno o nicho social, motivo por el cual el ser humano debe luchar por mejorar su ecosistema (González, s.f).
Retomando entonces la idea de entender la convivencia como un sistema complejo abierto, toma coherencia esta corresponsabilidad al momento de coexistir dentro de un sistema social que busca mejorar su calidad de vida, tras formas de relación que le permita el vivir con la diferencia sin omitir la particularidad y un compromiso social sin olvidar su identidad.
Toro (1999) plantea que la democracia no puede ser otorgada pues es una decisión que se hace como sociedad y que nos obliga a revisar la manera en que nos relacionamos al interior de las diferentes dimensiones como la familiar, escolar, laboral y comunitaria, entendiendo bajo esta lógica, que la convivencia es una decisión libre y autónoma pero correspondiente a una responsabilidad y compromiso social.
Con este marco conceptual se hace evidente la importancia de promover el fortalecimiento de la convivencia desde una perspectiva relacional, multidimensional y ecológica en donde se trae a colación desde la complejidad el reconocer un “planeta por patria”, por hogar, un planeta que ha concebido a la humanidad, una humanidad que se ha desarrollado y
evolucionado mediante constitución de civilizaciones, de interacciones, relaciones y valores. Aunado a esto, está la cultura que desde la psicología, es útil para describir la forma en que la narrativa biográfica adquiere significado a través de las relaciones con los grupos e instituciones, las cuales tienen un sistema de reglas y estándares de inclusión y exclusión que permiten, a través de diferentes valores, aumentar las posibilidades de supervivencia y bienestar. (Vera, Rodríguez, y Grubits, 2009)
Esto es importante, en la medida en que nos remite a comprender que, como se ha mencionado anteriormente, en esta investigación en particular, tanto la cultura como la convivencia nos permiten entender la multidimensionalidad presente en las interacciones sociales.
4.3 Marco Interdisciplinar
entender cómo la antropología, la sociología y el trabajo social comprenden dichos conceptos tras las distintas dinámicas sociales.
Desde la antropología, Vera et al. (2009), citando a Bourdieu (1990) y Geertz, (1989), plantean que la cultura se entiende como las prácticas materiales y de significación en
constante producción, reproducción y transformación de las mismas y de la significación que organizan el accionar humano. La acción o práctica social, se entiende como acciones y productos con sentido que son participes de la producción, reproducción y transformación de los sistemas de significación.
Junto con esto desde la sociología, la cultura se entiende como un sistema de
interrelaciones entre los procesos individuales ontogenéticos, los sociales e históricos del comportamiento colectivo en un lapso de tiempo y los antropológicos e históricos que hacen posible los productos culturales, incluyendo las manifestaciones artísticas, cotidianas, científicas, tecnológicas y las de tipo folklórico (Vera et al., 2009).
En este orden de ideas la cultura es entendida desde su aspecto dinámico, pues está en constante producción, reproducción y transformación de significados a partir de las interacciones sociales, las cuales construyen distintas formas de convivencia desde la
cotidianidad, donde como hemos visto, se ven involucradas manifestaciones artísticas propias del contexto.
Frente a esto, Duque, Patiño y Ríos (2007), plantean que desde el trabajo social se
el historial de aciertos profesionales, las fortalezas y las contribuciones que la profesión ha hecho a la sociedad.
Con base en esto, se puede comprender que la convivencia involucra esos cambios tanto del entorno social, como de los imaginarios de los seres humanos, que derivan en nuevas “tramas interacciónales”; en esos “nuevos escenarios y nuevas actuaciones”. Es desde allí que el trabajo social contemporáneo debe dar respuesta a los nuevos escenarios complejos,
dinámicos e impregnados de subjetividad de actuación profesional en los cuales interviene. Con esto, entendemos que si bien las disciplinas difieren en su quehacer, coinciden en la importancia de trabajar fenómenos complejos de manera mancomunada, lo cual nos lleva a la importancia de tener una comprensión interdisciplinar de dichos fenómenos sociales.
4.4 Marco Normativo
Hablar de la convivencia en un primer plano, implica realizar una lectura de las normas establecidas para el adecuado comportamiento de la sociedad Colombiana. Así en el decreto 1355 de 1970 del 4 de Agosto, por medio del cual se dictan las normas sobre policía, se pueden encontrar estos mínimos básicos de convivencia, estipulados para favorecer unas relaciones sociales adecuadas y una comunicación asertiva.
En este documento, en relación con la definición utilizada al hablar de convivencia se encuentran algunos de los artículos incluidos en este decreto; los cuales refieren el mantenimiento del orden público, el acatamiento a las normas, leyes y prohibiciones
establecidas por el estado colombiano, factores que influyen en el desarrollo de relaciones de convivencia ciudadana.
crea el Sistema Nacional de Convivencia Escolar y Formación para el Ejercicio de los Derechos Humanos, la Educación para la Sexualidad y la Prevención y Mitigación de la Violencia Escolar.
Considerando que la misma Ley establece como herramientas de dicho Sistema: i) el Sistema de Información Unificado de Convivencia Escolar y ii) la Ruta de Atención Integral para la Convivencia Escolar y sus protocolos de atención; que el Gobierno Nacional reconoce que uno de los retos que tiene el país, está en la formación para el ejercicio activo de la ciudadanía y de los derechos humanos, a través de una política, que promueva y fortalezca la convivencia escolar, precisando que cada experiencia que los estudiantes vivan en los
establecimientos educativos, es definitiva para el desarrollo de su personalidad y marcará sus formas de desarrollar y construir su proyecto de vida; y que de la satisfacción que cada niño y joven alcance y del sentido que, a través del aprendizaje, le dé a su vida, depende no sólo su bienestar sino la prosperidad colectiva.
Que finalmente, es necesario articular las entidades y personas que conforman el Sistema Nacional de Convivencia Escolar, la familia y la sociedad, de tal forma que se creen las condiciones necesarias que permitan contribuir a la promoción y fortalecimiento de la formación para la ciudadanía y el ejercicio de los derechos humanos, sexuales y
reproductivos de los estudiantes de los niveles educativos de preescolar, básica y media y para prevenir y mitigar la violencia escolar y el embarazo en la adolescencia, todo dentro del marco de las competencias, a ellas asignadas, por la Constitución y la ley, decreta que:
Artículo 1. Objeto. El presente Decreto reglamenta el funcionamiento del Sistema
de 2013 y otros aspectos relacionados con incentivos y la participación de las entidades del orden nacional y territorial, establecimientos educativos, la familia y la sociedad dentro del Sistema Nacional de Convivencia Escolar.
Artículo 2. Ámbito de aplicación. El presente Decreto se aplicará en todos los
establecimientos educativos oficiales y no oficiales de educación preescolar, básica y media del territorio nacional y demás instancias que conforman el Sistema Nacional de Convivencia Escolar y Formación para los Derechos Humanos, la Educación para la Sexualidad y la Prevención y Mitigación de la Violencia Escolar, también a la familia, la sociedad y a los demás actores que participan en la Ruta de Atención Integral.
Con base en esto, se hace necesaria la elaboración de un manual de convivencia el cual según el título III del decreto 1965 del ministerio de educación, por el cual se reglamenta la Ley 1620 de 2013 debe cumplir con los siguientes lineamientos generales para incorporar en el manual de convivencia de los establecimientos educativos las disposiciones sobre manejo de situaciones que afectan la convivencia escolar, los derechos humanos, sexuales y
reproductivos.
Artículo 28. Incorporación en el Manual de Convivencia de las Definiciones, Principios y Responsabilidades. En el manual de convivencia se incluirán las definiciones, principios y responsabilidades que para todos los miembros de la comunidad educativa establece la Ley 1620 de 2013, los cuales servirán de base para que dentro del mismo manual se desarrollen los componentes de promoción, prevención, atención y seguimiento de la Ruta de Atención Integral para la Convivencia Escolar, de que trata el, Capítulo 11 del Título IV del presente Decreto, sin perjuicio de los demás aspectos que deben ser regulados en dichos manuales, de acuerdo con lo establecido en la Ley 115 de 1994 y en el Decreto 1860 de 1994.
manual de convivencia, y respecto al manejo de los conflictos y conductas que afectan la convivencia escolar y los derechos humanos, sexuales y reproductivos, y para la participación de la familia de que trata el artículo 22 de la Ley 1620 de 2013, se incluyan como mínimo los siguientes aspectos:
1. Las situaciones más comunes que afectan la convivencia escolar y el ejercicio de los derechos humanos, sexuales y reproductivos, las cuales deben ser identificadas y valoradas dentro del contexto propio del establecimiento educativo.
2. Las pautas y acuerdos que deben atender todos los integrantes de la comunidad educativa para garantizar la convivencia escolar y el ejercicio de los derechos humanos, sexuales y reproductivos.
3. La clasificación de las situaciones consagradas el artículo 40 del presente Decreto. 4. Los protocolos de atención integral para la convivencia escolar de que tratan los artículos 42, 43 Y 44 del presente Decreto.
5. Las medidas pedagógicas y las acciones que contribuyan a la promoción de la convivencia escolar, a la prevención de las situaciones que la afectan y a la reconciliación, la reparación de los daños causados y el restablecimiento de un climade relaciones constructivas en el establecimiento educativo cuando estas situaciones ocurran.
6. Las estrategias pedagógicas que permitan y garanticen la divulgación y socialización de los contenidos del manual de convivencia a la comunidad educativa, haciendo énfasis en acciones dirigidas a los padres y madres de familia o acudientes.
Parágrafo 2. El manual de convivencia deberá ser construido, evaluado y ajustado por la comunidad educativa integrada por los estudiantes, padres y madres de familia, docentes y directivos docentes, bajo la coordinación del comité escolar de convivencia.
Artículo 30. Plazo para la actualización de los manuales de convivencia de los
establecimientos educativos oficiales y no oficiales. Los establecimientos educativos en un plazo no superior a seis (6) meses contados a partir de la publicación del presente Decreto, deberán ajustar los manuales de convivencia, conforme, 10 señalado en este Título.
4.5 Marco Institucional
La fundación Aprende PC, dirigida por Sandra Bejarano cuenta con el respaldo de la secretaria de educación de Bogotá, quien el 18 de Febrero del 2009, reconoce a la fundación como una personería jurídica sin ánimo de lucro cuya presidenta es Carmen Alicia Ulloa. Esto acredita a la fundación como una entidad que tiene como fin la educación formal, no formal o informal; en este caso, el fin de la fundación es la educación informal con el objetivo de ofrecer educación a la sociedad civil en situación de vulnerabilidad en cuanto al aprendizaje de la informática y el manejo de nuevas tecnologías. Además de esto se le otorga la misión de desarrollar tareas conducentes a la defensa de las buenas costumbres y progreso y transparencia de la localidad o región.
4.6 Antecedentes
Aunque las diferentes investigaciones consultadas van dirigidas a diferentes contextos y tratan el tema dela convivencia desde diferentes objetivos, coinciden, más allá de
participación, de unos valores, de una cultura que es mediada en este proceso; lo cual nos sirve como insumo de partida para plantear la temática de esta investigación.
Para empezar a desarrollar el tema, consideramos importante reconocer el planteamiento de Romero (2011), quien nos recuerda que el ser humano es un ser social por naturaleza, es decir que necesita de los demás para desarrollarse y de una u otra forma, darle cierto rumbo a su vida; en otras palabras, se entiende que el hombre como ser social necesita de la
convivencia con los demás, lo cual implica una
(…) capacidad de vivir juntos respetándonos y consensuando las normas básicas. (La convivencia) Es la cualidad que posee el conjunto de relaciones cotidianas entre los miembros de una sociedad cuando se han armonizado los intereses individuales con los colectivos, y por tanto, cuando los conflictos se desenvuelven de manera constructiva. (Ministro del interior y de justicia, citado por Romero, 2011, p.11. Paréntesis propios) Desde Zaitegui (2008) convivir implica la construcción y establecimiento cotidiano de relaciones consigo mismo y con los demás, con un entorno, con una sociedad; esto, fundamentado en la dignidad humana, en la paz y el respeto por los derechos humanos.
Para los ministerios de educación de Chile en el 2002 y 2008, y Colombia en el 2005, citados por Barquero (2014), la convivencia tiene una serie de dimensiones que nos invitan a entender que “no puede obviarse que la definición y práctica de la convivencia está permeada por referentes éticos, culturales y normativos, que son los que dictan la pauta (subrayado propio)” (p.4), lo cual implica “el reconocimiento y respeto por la diversidad, la pluralidad humana, la capacidad de las personas para entenderse, y de valorar y aceptar otros puntos de vista” (p.5); y aunque existan diferentes conceptualizaciones de la convivencia, todos resaltan la importancia de promoverla, pues
posibilidad de entendimiento entre los pueblos. Aprender a convivir incide de manera directa en el combate de formas violentas de relación y, por lo tanto, en la construcción de una cultura de paz.” (Barquero, 2014, p.2)
Pero a pesar de esto y aunque existen tratados y acuerdos internacionales que se refieren al tema de la convivencia desde el respeto, el reconocimiento de la dignidad y los derechos humanos, se entiende que vivir con las demás personas no es fácil, pues esto implica entablar relaciones con personas que piensan y sienten entre sí (Romero, 2011); relaciones que
muchas veces y bajo muchas circunstancias se deterioran dando paso a dinámicas violentas, incluso como lo plantean Duque, Patiño y Ríos (2007), la situación actual del país de conflicto y violencia social limita las condiciones mínimas para la posible construcción de una convivencia, pues se presentan dinámicas de “interacción basadas en el desconocimiento
del otro, la exclusión social, la legitimidad de la violencia como medio de resolución de conflictos, la baja credibilidad en la justicia y en el sistema estatal” (p.135); dinámicas que impiden la consolidación de formas de convivencia distintas a las imperantes hasta el momento que permitan alcanzar los mínimos para un desarrollo social a nivel nacional y no las que siguen enmarcadas en dinámicas violentas.
Por esto la importancia de potenciar el desarrollo de competencias, habilidades y valores, de invertir en la emergencia de una convivencia (Barquero, 2014); y es que
(…) la convivencia exige aceptación de la diversidad y la utilización de la comunicación, desde el respeto y el reconocimiento de la dignidad, para construir tejido social. La
convivencia es uno de los factores centrales, no sólo para el bienestar y la felicidad del ser humano, sino para el equilibrio que nos permite vivir en armonía. (Romero, 2011, p.12) Según investigaciones de instituciones como el PNUD (2009), tesis como las de Pinto y Triana (2011), e investigaciones como las de González (s.f),este es un tema que compete tanto al estado como a la población civil, ya que el trabajo en torno a los procesos de convivencia son indispensables, pues desde allí es que se permite facilitar un desarrollo humano, pues si bien no se pretende superar totalmente los efectos de la violencia, sí se pretende hablar y lograr una mitigación de los mismos (PNUD, 2009); entendiendo que cada país vive sus respectivos procesos de reconciliación desde sus normas de convivencia y su cultura, haciendo necesario brindar espacios que faciliten acercar a la sociedad en general por medio de oportunidades que permitan la construcción y la consolidación de nuevas formas de relacionarse (Pinto y Triana, 2009).
De esto, se entiende la importancia tan trascendental que cobra el fortalecer valores para fortalecer así mismo la convivencia, como de igual forma cobra sentido el desarrollar competencias sociales para generar interacciones constructivas con los demás; lo que refiere un proceso de apropiación cognitiva por medio del cual se forman nuevos pensamientos, acciones y sentimientos que se expresan desde la cotidianidad (Barquero, 2014).
(…) aquella que surge del ejercicio de la existencia colectiva, del convivir en conjunto,
que es la única forma en que es posible la existencia humana. Una cultura ciudadana fundada en la convivencia es aquella que permite vivir pacíficamente en compañía de otros. (p.240).
Y es que la cultura, al adquirir una identidad propia, se convierte en una afirmación permanente de la diferencia, determinando así una realidad compuesta por diferencias y semejanzas entre quienes interactúan en esta. Esto nos invita a pensar en una cultura que se va transformando a medida que los procesos sociales se configuran de una u otra forma, en palabras de Romero (2011), “la cultura es producto de la acción humana y al mismo tiempo condiciona la acción que se vaya a realizar.” (p.22).
Cisneros (2006) cita a Rocher (1985), quien define la cultura como un conjunto de conocimientos, costumbres, hábitos, conductas, tradiciones, valores y reglas, formas de sentir, ser y hacer al interior de un grupo social; también le atribuye una función
socializadora, reguladora e integradora del sujeto a un grupo social; además, de afirmar que la cultura tiene un lugar y un momento histórico específico. Finalmente, afirma que es
trasmitida a través de las diversas formas de lenguaje y que se construye en las constantes interacciones sociales.
Esto nos lleva a comprender que la cultura, como lo plantea Bernal, citado por Illera (2005), es un todo complejo que determina la formación espiritual y material del individuo en el marco de su mundo social, lo cual le brinda herramientas para interaccionar con los otros, esto sin olvidar que la cultura está también constituida por
las ciencias y las artes; los usos y las costumbres; el lenguaje; los procedimientos técnicos; los modos de vida familiar; las religiones, los mitos y las creencias; las actividades
Un ejemplo de la importancia de la cultura en los procesos de comprender y trabajar la convivencia lo encontramos en la investigación de González (2010), quien realizó un recuento de los trabajos enfocados en las iniciativas de paz en Colombia, en donde encontró que muchos de los estudios abordan la temática desde la importancia de fomentar la cultura, de rescatar esos elementos culturales que hacen posible labrar un camino de paz, convivencia, tolerancia y respeto por los otros.
Es importante resaltar que uno de los hallazgos de su estudio reveló que algunas de las iniciativas por la paz derivadas desde las mismas comunidades, se enfocan en construir este camino hacia la dignidad y la autonomía, desde la cultura de cada uno de sus pueblos, haciendo así evidente la importancia que tiene el rescatar la dimensión cultural para las comunidades que apuestan por la construcción de una convivencia desde la paz.
Por su lado, Cabral (2009), nos da un ejemplo más concreto en su investigación titulada procesos de reconciliación posbélica en África Subsahariana, en donde a raíz del conflicto armado pos independencia de Mozambique desatado entre 1976-1992, se encontró como los rituales espirituales, que hacen parte importante de la cultura de todos los pueblos, jugaron un papel importante en los diferentes procesos de convivencia, reconciliación y reintegración social del pueblo Mozambiqueño.
Se resalta entonces la importancia de los recursos tanto materiales como simbólicos
desprendidos de estas prácticas culturales que mediaron en la reinserción social de los niños y jóvenes militarizados durante dicho conflicto.
Ahora bien, otro aspecto importante a tener en cuenta dentro de la cultura, como lo menciona Supisiche (s.f), es el arte, pues este siempre ha estado presente en todo tipo de expresión humana, y es por medio de este que el hombre ha encontrado la forma de dar a conocer sus creencias, sentimientos, necesidades, vivencias; en otras palabras, su cultura.
Es desde el arte que el hombre se apoya para transformar creativamente su cultura, pues como lo dice Aguirre (2008), el hombre ha encontrado en el arte la forma creativa de
interaccionar y relacionarse con los otros desde los simbolismos propios de su cultura, desde la representación que trasciende al mero plano “plástico y estético”, para volverse
enunciativo, significativo y transformador.
Frente a esto Rey (2002), plantea que surge un error en la conceptualización y comprensión de la relación “cultura-arte”, pues manifiesta que si bien son íntimamente relacionadas, se ha entendido que la cultura es solo un “accesorio” que se desliga del arte, lo cual impide que se comprenda la cultura en todas sus dimensiones, ligándola así a una visión netamente artística; mientras si se permite una apertura que comprenda la cultura desde su multidimensionalidad, se logrará plantear movilizaciones en pro del fortalecimiento social.
Esto nos remite a comprender, como lo plantea López (2004), que si bien la cultura es en sí un entramado complejo de realidades, estas surgen como fruto de una interacción entre el hombre y su entorno, interacción que es creadora y se convierte en el objetivo primordial del arte.
dirigida, arte escénico y expresiones musicales, acompañamientos psicosociales y eventos de desarme y desmovilización.
Los resultados de esta investigación dan cuenta de que el trabajo artístico que se realizó en torno a las iniciativas de construir paz, que como hemos visto hasta el momento está
directamente relacionada con la convivencia, es favorable para ampliar el círculo ético de una sociedad que se ha segregado por clanes, para reconocer al otro concreto como el principio de relacionamiento y para concebir la reconciliación como un renacer desde la vía política.
Por esto es importante retomar el aspecto artístico, enmarcado en lo cultural, para trabajar la convivencia, pues como lo mencionan Jiménez, Lamela, Pliego, Alemay y Santos (2011) y Cebrián (2009), el arte es un hecho tanto social como individual, que en las emergencias de esa interacción entre lo individual y lo social, encuentra la forma de generar cambios, transformar realidades y construir nuevas formas de relacionarse.
Con estas investigaciones vamos entendiendo la importancia que se plantea en torno al trabajo de fortalecer la convivencia, entendiendo que esta permeada por diversos aspectos culturales y que por ende es relevante y pertinente entender esta convivencia desde diferentes escenarios culturales, y es en este punto que volvemos a traer a colación a Roldan et al. (2014), quienes en su investigación implementan el arte en su metodología, y esto es
importante pues como se ha venido viendo, la cultura implica espacios y procesos artísticos, de expresión y significación.
Autoras como Gutiérrez (2012), comparten esta idea, pues desde su tesis trabajó con el arte entendiéndolo como la manifestación de la trascendencia humana, que enajenándose de lo plástico y estético, evoca una voz que clama por una liberación y sanación corporal y social; elementos que como se ha mencionado, son indispensables para la convivencia.
5. MÉTODO
El método empleado fue la investigación-intervención.
Con esto recopilando que este trabajo se desarrolla en relación con el pensamiento complejo, lleva un continuo reflexionar sobre el quehacer investigativo, puesto que, “El hecho de construir el espacio de intervención desde los sujetos mismos… se empalma con las nociones centrales que se desarrollan en una propuesta de investigación” (Peña y Bolaños,
2009, p.185).
Susa (2009) plantea que “La investigación/intervención nos moviliza a través del
reconocimiento del otro, a relacionar tres palabras claves: comprender, interpretar y explicar con quienes abordamos el fenómeno, desde una mirada de segundo orden” (p.242), puesto que, en estos procesos profesionales, desde la perspectiva del pensamiento complejo, “se posibilita la construcción de escenarios en los cuales emergen conversaciones y relaciones para la generación de nuevas realidades, es decir, se construyen realidades con el otro.” (Susa, 2009, p.237).
En otras palabras, ni la investigación se limita a un sujeto que observa y otro que es observado, ni la intervención a un sujeto activo y a otro pasivo; pues como lo dice Montoya, Vargas, Correa, González y Urrego (2007), la investigación está dada en analizar la
estructura, funcionamiento y constante retroalimentación de las acciones llevadas a cabo durante el proceso interventivo, entendiéndola así como un proceso dialéctico, que
(…) comprende una acción consciente, sistémica y compleja, entorno a un procedimiento que supone secuencialidad en la toma de decisiones y ordenamiento lógico de la
información, que permite identificar los logros y progresos en aras de implementar
valoración y aprendizaje y no en un proceder puntual o mecanicista. (Montoya et al. 2007, p.25)
Para dar cumplimiento a los intereses investigativos-interventivos, (reconociendo que cualquier acción emitida por los investigadores buscando generar alguna transformación en un contexto natural, ya hace parte de una intervención) de este proyecto, se utilizaron algunos postulados propios de la hermenéutica para el registro, análisis e interpretación de la
información con una postura investigativa-interventiva en el desarrollo general del proyecto.
Max Weber citado por Cárcamo (2005), acuña el concepto “acción social”, reconociendo que cada acción emitida por un individuo, se encuentra potenciada por aspectos subjetivos en función de la experiencia; planteamiento que permite entender la hermenéutica como una búsqueda cualitativa de significados.
En este orden, Cárcamo (2005), al citar a Schleiermacher (1768-1834), define la
hermenéutica como el “arte del entendimiento, a partir del diálogo. ¿Cómo una expresión, sea ésta escrita o hablada, es entendida?” (p.206),permitiendo entender que la comunicación es el punto de entrada a la realidad vivida, reconociendo en esta interacción dialógica un mensaje, que busca ser interpretado o entendido, generando una empatía profunda con el texto expuesto por el lenguaje.
romper con las representaciones que hemos construido a través de la cultura para dar apertura a nuevas comprensiones no pre-establecidas del mundo.
Ahora bien, a pesar de que en esta investigación se accedió a ciertos significados e interpretaciones que permitieron el desarrollo efectivo de los objetivos, se reconoce la
importancia de la participación como herramienta practica para generar movilizaciones en las comunidades, ya que no solo se pretendía acceder a la significación y resignificación de la convivencia, sino también, al fortalecimiento de dichas relaciones y su movilización.
5.1 Metodología Tipo de investigación cualitativa
La necesidad de intervenir las problemáticas sociales como actores sociales participes de dicho fenómeno a estudiar, “a partir de la interrelación del investigador con los sujetos de estudio, para captar el significado de las acciones sociales” (Munarriz, 1992, p.102), lleva a la inclusión de una perspectiva de investigación cualitativa que permite acercarse a la
complejidad del universo, entrando en los escenarios o contextos naturales donde ocurren los hechos, favoreciendo una postura participativa y cooperativa.
Ésta participación retomando las palabras de Taylor y Bogdan (l986) citados por Munarriz (1992) involucra procesos de observación que introducen al investigador en el escenario de estudio para permitir una recolección de datos de modo natural y no intrusivo. En este tipo de investigación se deben tomar medidas que garanticen la confidencialidad de los datos y dejar claros los procesos a llevar a cabo con los participantes.
5.2 Actores
Entendemos desde las investigaciones consultadas, y específicamente desde el
planteamiento del director de la UNESCO citado por Fisas (1998), la importancia de trabajar en el favorecimiento de la emergencia de nuevas relaciones de convivencia con las nuevas generaciones, pues son estas las que crecerán con estos procesos y permitirán hablar de la construcción de una paz, camino que entendemos está planteado a largo plazo. Por eso consideramos importante el trabajo con los niños y niñas de la Fundación Aprende PC.
Se realizó la selección de la población con 2 criterios: hacer parte activa y participativa de los procesos llevados a cabo en la Fundación y tener entre 5 y 15 años; los niños y niñas luego fueron seleccionados por la directora de la Fundación y convocados a cada una de las sesiones; en total fueron seleccionados 18 participantes entre niños y niñas. Cabe aclarar que en las diferentes sesiones no se encontraba el mismo número de asistentes, aun así a las sesiones asistían entre 15 a 18 participantes.
A la primera sesión al ser de contextualización, en el tiempo que se estuvo en la Fundación Aprende PC, no se tuvo un registro de los niños que asistieron ese día. En la segunda sesión se contó con 15 participantes de los cuales, 9 eran niños y 6 niñas. En la tercera sesión asistieron 18 participantes, de los cuales 9 eran niños y las otras 9 niñas. Y la cuarta sesión se llevó a cabo con 16 participantes, de los cuales eran 7 niños y 9 niñas.
Se conformó un equipo de trabajo e investigativo conformado por 4 personas de las cuales 2 son los investigadores, estos variaban en su rol como ejecutores u observadores
participantes dependiendo la actividad desarrollada; las otras dos personas estuvieron
comunicadores sociales aparece en uno de los diarios de campo y en algunos apartados de la matriz de análisis como “compañero 1”.
5.3 Estrategia
La estrategia investigativa empleada fue el “escenario comunitario reflexivo-cultural”, siendo ésta una construcción propuesta por los investigadores (buscando dar luces a la pregunta problema de este trabajo de tesis) reconociendo la importancia de las
manifestaciones artísticas y las actividades lúdico recreativas al momento de trabajar con niños y niñas, desde una postura crítico reflexiva de las relaciones, la comunicación y el lenguaje como factores que permiten el acercamiento a la realidad de las comunidades.
La propuesta de esta estrategia se argumenta en relación con los supuestos epistemológicos cualitativos de los grupos focales desde su carácter
constructivo-interpretativo del conocimiento, que se genera al confrontar el pensamiento del investigador con la experiencia, permitiendo crear nuevas construcciones y articulaciones de la realidad.
Los grupos focales se entienden como una técnica que permiten privilegiar el habla, y cuyo interés consiste en captar la forma de pensar, sentir y vivir de los individuos que conforman el grupo (Hamui y Varela 2012); junto con algunas de las características critico-reflexivas que los escenarios conversacionales propician, desde ciertas condiciones que son consensuadas entre los intereses investigativos del presente proyecto y las personas
participantes del mismo, y es que “Nuestro mundo es siempre una historia acerca de cómo son las cosas que nos rodean” dice Echeverría en 1996 citado por Estupiñan, Gonzáles y
Serna (s.f, p.67).
con un moderador, ya que una de sus pretensiones es generar una postura de equidad y participación heterarquica.
En relación con los escenarios conversacionales, los escenarios comunitarios reflexivos culturales aluden a su condición reflexiva la cual se encuentra medida en tanto se abre la reconsideración del relato de otras voces, de otros argumentos que bien puedan validar o confrontar las narrativas que se tienen acerca de sí mismo y de la propia experiencia
(Estupiñan et al., s.f) para favorecer procesos de movilización y coconstrucción de la realidad para, en este caso, contribuir al fortalecimiento de relaciones de convivencia.
De la mano con estos planteamientos, Aya (2012), citando a Echeverría en 1996, manifiesta que los escenarios conversacionales de tipo reflexivo son un ámbito en el que pueden constituirse nuevos relatos, pues es por medio de los escenarios que se incluyen eventos significativos que generan ruidos favoreciendo la movilización de los sistemas y posterior aparición de nuevas narrativas y comprensiones, siendo un postulado que apoya el cumplimiento de los objetivos de este proyecto investigativo y una de la características principales de los Escenarios comunitarios reflexivos-culturales.
Para el desarrollo de la investigación-intervención, se implementaron actividades lúdicas, recreativas y deportivas a modo de talleres investigativos; así como escenarios culturales, siendo éstas, algunas herramientas al interior de este escenario comunitario reflexivo-cultural generadoras de espacios de participación, interacción y coconstrucción desde la recreación, el deporte y manifestaciones artísticas.
5.3.1 Rol del Investigador como Facilitador del Cumplimiento de los Objetivos
que no se trata solo de reconocer a los investigadores como parte del análisis y la
construcción de los procesos investigativos, sino participar de forma activa como miembros de la población a intervenir sin olvidar sus objetivos.
Así, la forma en que se realizó el encuadre y acercamiento con los niños y niñas desde el respeto, la amabilidad y la escucha; legitimando sus acciones, siendo atentos y amables con ellos contribuye a una libertad de acción y relación; reconociendo a todos los participantes como iguales y no solo como sujetos u objetos de investigación, sino más bien como actores sociales.
5.3.2 Técnicas Investigativas e Interventivas
En la primera sesión se llevaron a cabo las actividades lúdicas, recreativas y deportivas a modo de talleres investigativos, que como lo plantea Urrego (2011), están fundamentados en “una visión integral del proceso formativo al cual se vincula el aprendizaje desarrollador y autónomo” (p.29), que además incorpora actitudes como la curiosidad, la exploración, la indagación, la identificación y solución de problemas que se evidencian en la interacción en diferentes contextos.
El segundo integra el saber, el poder, la subjetividad, la interacción, la ética y la estética como palabras claves que nos permiten establecer diversas relaciones significativas a partir de las cuales se puede “establecer un mapa que permita reorganizar los aspectos que nos preocupan sobre el taller en procesos de investigación.” (p.2) El último, basado en trabajos de Maturana, Varela y Morín; sitúa ámbitos contextuales, emocionales, intencionales,
corporales, conversacionales y dramáticos (estos últimos entendidos desde su acepción teatral); los cuales permiten enlazar la experiencia investigativa con la teoría, la metodología y la práctica investigativa en el marco de los talleres.
Ahora bien, desde una propuesta metodológica, se asume el taller investigativo como un espacio para la visualización, acercamiento y exposición de ciertas ideas y comportamientos que se desarrollan naturalmente en este contexto. Se busca entones desde actividades lúdicas, recreativas y deportivas evidenciar narrativas y comportamientos de los niños con base en lo cual se generarán, posteriormente, “reflexiones y acuerdos entre los diferentes actores del proceso formativo en función de construir una comunidad de aprendizaje.” (Urrego, 2011, p.29).
Tabla 1
Taller investigativo
Objetivo Descripción de la actividad Roles
Conocer a los niños, generar empatía con ellos
y realizar una primera aproximación en la cual se
puedan evidenciar las
Conociéndose: Por medio del canto y un pequeño baile, los participantes de la actividad se presentaron entre sí.
formas de relacionarse entre sí.
Coordinando movimientos:Los
participantes formaron un círculo en donde el guía realizaba un movimiento al ritmo de la música el cual era imitado por la persona de su derecha; mientras el de la derecha imita el primer movimiento, el guía inicia un nuevo movimiento que igualmente es imitado y así sucesivamente hasta que alguno perdía el ritmo. La penitencia era responder alguna pregunta propuesta por los investigadores.
Leonardo y Alejandro dirigieron la actividad.
Circuito de actividades: Se organizaron en 2 equipos, se dio la instrucción de hacer dos filas donde al primero de esta se le entregaba un balón, el cual tenían que pasarlo hasta el último usando solo los codos; cuando el último tuviera el balón, debía pasarlo entre las piernas de sus compañeros hasta el primero, quien al recibirlo hacía un zig-zag entre las sillas llevando el balón solo con el pie derecho, al terminar el recorrido debía correr hasta el fondo y volver a donde dejó el balón, allí debía hacer nuevamente un zig-zag entre las sillas usando solo la pierna izquierda hasta el primero de la fila; cuando este tomaba el
balón se repetirá la dinámica hasta que todos los participantes hubieran hecho el recorrido.
Recursos: 10 sillas y 2 balones de fútbol.
Partido de fútbol.
Recursos: Un balón de fútbol.
Emergente: En este momento se incorporaron niños que no hacían parte de la actividad pero que estaban en el parque jugando y quisieron participar con el grupo.
Leonardo participo como jugador y Alejandro prestó atención.
Otra técnica empleada en la segunda sesión fueron los escenarios culturales (siendo está una técnica que se plantea como propia de la estrategia empleada), entendiendo que desde la complejidad la cultura se entiende como el conjunto de conocimientos, creencias, valores y técnicas que se manifiestan por medio de símbolos y prácticas; que requiere de un tiempo y un espacio específico, y que su estado es dinámico; lo cual la hace adaptable pero
imprescindible para la convivencia de las personas (Blanco, 2008). Así atendiendo a su carácter temporo-espacial específico y sus dinamismos, se puede recrear esta construcción cultural en escenarios que favorezcan la emergencia de la convivencia en espacios
educativos.
interdependiente, la multidimensionalidad del mundo y la particularidad de los fenómenos sociales con una tendencia dinámica a la transformación de los distintos actores implicados. Cabe resaltar que para esta investigación el escenario cultural se abordó desde la construcción conjunta con los niños de una obra de teatro y un mural en papel.
Tabla 2
Escenario cultural
Objetivo Descripción de la actividad Roles
Identificar los
significados que tienen los niños sobre la convivencia.
Concientización: Los niños expresaron las normas de convivencia que conocían de la fundación, y luego a la luz de algunas vivencias de las actividades realizadas en la primera sesión y algunos videos, se
conversó reflexivamente con los niños acerca de la convivencia, sus efectos, causas e importancia desde un marco ético complejo.
Recursos: Un computador y sillas.
Alejandro dirigió la actividad y Leonardo proyectaba los vídeos y grababa.
Movilizar los
significados que tienen los niños sobre la convivencia.
Visibilización: Desarrollado desde el escenario cultural, consistió en formar dos grupos a los cuales se les dio una situación inicial de falta de convivencia la cual debían representar y darle una posible
Alejandro y
solución. de teatro.
Generar un espacio en donde los niños y niñas pudieran expresar de forma crítica y
reflexiva lo aprendido en la dinámica del escenario cultural.
Reflexión: Con base en todo lo trabajado a lo largo de la sesión, y con el objetivo de visibilizar lo aprendido por los niños; se realizó un mural de la convivencia, en el cual se plasmaron aprendizajes y
significados de los niños sobre la convivencia. Finalmente, los niños
plasmaron sus manos con pintura en un par de pliegos.
Recursos: 6 pliegos de papel periódico, cinta, tijeras, pinceles, temperas y marcadores.
Alejandro y
Leonardo moderaron la actividad y
ayudaron a los niños en la construcción del mural.
Para el registro de la información cada investigador realizó como técnica adicional un diario de campo de cada una de las sesiones, al igual que se llevó registro audiovisual de los momentos más relevantes de las sesiones, lo cual permitía tener un registro de los momentos vividos en las actividades.