Mtro. Rogelio Garza Rivera
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Ciencia UANL Revista de divulgación científica y tecnológica Universidad Autónoma de Nuevo León, Año 19, Nº 82, noviembre– diciembre de 2016. Es una publicación bimestral, editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la Dirección de Investigación. Domicilio de la publicación: Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Alfonso Reyes 4000 norte, 5º piso, Monterrey, Nuevo León, México, C.P. 64290. Teléfono: + 52 81 83294236. Fax: + 52 81 83296623. Editor responsable: Lic. José Eduardo Estrada Loyo. Reserva de derechos al uso exclusivo No. 04-2013-062514034400-102. ISSN: 2007-1175 ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor, Licitud de Título y Contenido No. 16547. Registro de marca ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial: 1437043. Impresa por: Serna Impresos, S.A. de C.V., Vallarta 345 Sur, Centro, C.P. 64000, Monterrey, Nuevo León, México. Fecha de terminación de impresión: 7 de noviembre de 2016, tiraje: 2,500 ejemplares. Distribuido por: Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la Dirección de Investigación, Alfonso Reyes 4000 norte, 5º piso, Monterrey, Nuevo León, México, C.P. 64290.
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15
38
44
44
w w w . c i e n c i a u a n l . m x
CiENCiA
UANL
CONTENIDO 82
EDITORIAL /7
9/ C
ienCiayS
oCiedadEl universo o nada. Biografía del estrellero Guillermo Haro. Elena Poniastowska
12/ L
ínea deLtiempoLa Hacienda de Guadalupe, desde los Jesuitas hasta la UANL (1667-2016). Virginia Guadalupe Cuéllar Treviño, Gabriel Chávez
19/ S
uStentabiLidadLa conservación de la biodiversidad actual mediante el uso de líneas de base ecológica. Ariadna L. Merlín Hernández, Rosalía Guerrero Arenas
24/ t
endenCiaSe
duCativaSFuerza de trabajo en las geociencias: extractivismo, remedia-ción, regeneración y replicación. Igor Ishi Rubio Cisneros
SECCIÓN ACADÉMICA /29
30/ TEORÍA DE LA RELATIVIDAD. ESPACIO-TIEMPO,
GEOMETRÍA Y GRAVITACIÓN.
Hernando Quevedo36/ ESTIMACIÓN DE POROSIDAD ARENISCA A PARTIR DE
MICROGRAFÍAS DIGITALES UTILIZANDO R-STUDIO
JorgeAlberto Briones Carrillo, Roberto Soto Villalobos, Carlos Gilberto Aguilar Madera, Andrés Ramos Ledezma, José Olegario Rodríguez Gómez, Armando Rodríguez Ledezma
V
46/ USO GEOTÉRMICO DE POZOS DE PETRÓLEO
Y GAS ABANDONADOS. REPORTE DE CAMPO:
ALEMANIA.
Dieter Michalzik, Marcus Meisel, Jens Steffahn52/ PEDERNALES DE RADIOLARIOS Y SUS ROCAS
SILÍCEAS ASOCIADAS DEL MACIZO RHENANO Y LAS
MONTAÑAS DEL HARTZ, CARBONÍFERO INFERIOR,
ALEMANIA.
Hanz-Jürgen Gursky64/ EL TRIÁSICO SUPERIOR EN EL NORESTE DE
MÉXICO: RÍOS Y MARGEN CONTINENTAL AL OESTE
DE PANGEA.
José Rafael Barbosa Gudiño70/ LA SIERRA MADRE ORIENTAL DE MÉXICO,
UN CINTURÓN OROGÉNICO DE PLIEGUES
Y CABALGADURAS DE LA CORDILLERA DE
NORTEAMÉRICA.
Gabriel Chávez Cabello79/ t
ópiCoSLa costa de Nuevo León: una mirada hacia el pa-sado geológico del estado. Felipe de Jesús Torres de la Cruz, María Isabel Hernández Ocaña
83/ C
urioSidadCrustáceos fósiles de Nuevo León y Coahuila. José Luis Martínez Díaz, Claudio de León Dávila, Francisco J. Vega
88/ b
itáCoraGeobiología del cretácico. Alejandra Guadalupe Gu-tiérrez Alejandro, Elizabeth Chacón- Baca
94/ a
Lpie deLa LetraY sin embargo se mueve. Paulina Cuevas Castellanos
95/ C
ienCiaen breveLuis Gómez102/ C
oLaboradoreSw w w . c i e n c i a u a n l . m x
CiENCiA
UANL
CONTENIDO 82
101
NUESTRA PORTADA
Falla normal en eolianitas de las Capas Colorado del Jurási-co Superior. Afloramiento en la localidad de Potrero Colorado, Cuatrociénegas de Carranza, Coahuila, México (Foto tomada por Dr. Gabriel Chávez Cabello, Práctica Geológica y Mineraló-gica de Campo Gpos. 008 y 009 Marzo 2017).
Sóstenes Méndez Delgado*
* Universidad Autónoma de Nuevo León, FCT. Contacto: [email protected]
L
a Facultad de Ciencias de la
Tierra de la Universidad
Au-tónoma de Nuevo León fue el
resultado de un proceso de
des-centralización de la UANL
ha-cia Linares, Nuevo León. En Sesión Solemne
del 23 de marzo de 1981, siendo rector el Dr.
Alfredo Piñeyro López, el Honorable Consejo
Universitario de la UANL aprobó un dictamen
presentado por la Comisión Académica con la
relación al proyecto de creación (en la ciudad
de Linares, N.L.) del Instituto de Geología
y Minerología del Instituto de Silvicultura y
Manejo de Recursos Renovables.
El Proyecto Linares nació con un modelo
de educación en el que la investigación
cien-tífica fuese el núcleo del proceso enseñan
-za-aprendizaje. Al tener en mente carreras que
no existían en la UANL, se debería contar con
infraestructura adecuada y profesores, por lo
que el Instituto de Geología y Mineralogía se
encargaría de preparar el camino a la FCT,
ini-ciando con un plan de formación de personal
docente. En el verano de 1981, la UANL
esta-bleció un convenio con la Sociedad Alemana
de Cooperación Técnica (GTZ, por sus siglas
en alemán), con la finalidad de permitir la
movilidad de profesores y estudiantes de
pos-grado de Alemania; así como la movilidad de
estudiantes de México para formarse en
pos-grados en universidades alemanas. El primer
grupo de profesores investigadores estuvo
li-derado por el Dr. Peter Meiburg por la parte
alemana, y el Ing. Benito Muñoz Hernández
como coordinador del Instituto de Geología y
Mineralogía.
En sesión del 17 de junio de 1983, el H.
Consejo Universitario aprobó elevar al rango
de Facultad de Ciencias de la Tierra el
Insti-tuto de Geología y Mineralogía y la creación
de las carreras de licenciado en ciencias de la
tierra con especialización en:
a
) geólogo,
b
)
mineralogista y
c
) geofísico. El primer
direc-tor electo fue el Ing. Gregorio Farías
Longo-ria, quien tomó protesta como director el 7 de
marzo de 1984.
A 35 años de la creación del Instituto de
Geología y Mineralogía, predecesor de la
Fa-cultad de Ciencias de la Tierra, se presenta el
primer número de aniversario
Celebrando 35
años de la presencia de las geociencias en la
UANL y el estado de Nuevo León
. En este
pri-mer núpri-mero especial, de una serie de dos, me
da gusto presentar las contribuciones
compila-das, ya que varias de ellas tienen, además del
valor académico, un valor especial por tratarse
de profesores investigadores pioneros de esta
facultad. A esta celebración se han sumado
además exalumnos y alumnos de la Facultad
de Ciencias de la Tierra; también profesores
e investigadores de otras instituciones,
quie-nes contribuyen con temas relacionados a las
geociencias. Agradecemos particularmente la
participación de H. Gursky y D. Michalzik,
ambos miembros del grupo pionero de
docen-tes durante los inicios de la FCT.
En este número, Michalzik
et al
., ofrecen un
uso geotérmico alternativo de pozos de aceite
y gas abandonados; Hans Gursky nos presenta
un panorama completo sobre los pedernales
de radiolarios de varias localidades de
Ale-mania. Participan investigadores con
artícu-los relacionados con la Sierra Madre Oriental,
uno de nuestros laboratorios naturales; entre
estos podemos nombrar a R. Barboza
Gudi-ño, J.R. Chapa Guerrero, G. Chávez Cabello,
C. de León Dávila, S. Eguiluz de Antuñano,
J.L. Martínez Díaz, F. Vega Vera y F. Torres
de la Cruz. Otros autores exhiben trabajos de
geociencias en general: J.A. Briones Carrillo,
E. Chacón Baca, R. Guerrero Arenas, A.G.
Gutiérrez Alejandro y A.L. Merlín
Hernán-dez. Las secciones regulares de la revista son
presentadas por los autores: P. Cuevas
Caste-llanos, V.G. Cuéllar Treviño e I. Rubio
Cis-neros. De manera muy especial agradecemos
la participación de la Dra. Elena Poniatowska
Amor, quien obsequia una breve pero signifi
-cativa reseña de Guillermo Haro, un
visiona-rio académico que supo cristalizar un sueño de
CIENCIA Y SOCIEDAD
S
e dice que un hom-bre es genial en la ciencia si tiene tres bue-nas ideas. Si tiene más de cuatro po-dría comparársele a Newton. En el caso de Guillermo Haro,según el doctor Em
-manuel Méndez Palma, tuvo más de cuatro ideas fantásti-cas desde el momento en que exploró con la cámara Schmidt el cie-lo del norte que él ob-servó encima del pueblo de Tonantzintla, Puebla. Tomó miles de placas en 1942 en plena guerra mun-dial descubrió los objetos Her-big-Haro HH1 y HH2 que nos dan la posibilidad de saber la edad del universo y cómo se formó.
Desde que era un niño, Guillermo Haro le dijo a su madre Leonor: “Voy a descu-brir cómo nace una estrella”. ¿Qué significó
¿Qué hizo por México? Nacido el 21 de marzo de 1942, su madre le puso Benito por Benito Juárez. Una tarde, el niño le preguntó dónde se acababa el mundo y decidió llevarlo “más lejos de lo que se ve a simple vista”.
A partir de su encuentro con el cielo y con los gran-des astrónomos de su época, Guillermo Haro decidió ocuparse de todas las cosas del cielo y se hizo amigo de astrónomos como Harlow Shapley, el inglés Fred Hoyle,
el hindú Subrahmanyan Chandrasekhar, y sobre todo el
ruso Viktor Ambartsumian; Guillermo acendró su ca-pacidad de discusión. Si antes retó a sus maestros, más
tarde desafió a sus estudiantes y los envió a las grandes
universidades de Estados Unidos y Europa a que se mi-dieran con los mejores. Los acompañó con cartas, becas y amonestaciones. Discutió con ellos porque de la curio-sidad y de la crítica nace el conocimiento. Desde muy jóvenes, sus discípulos se acostumbraron a preguntar por qué y para qué estamos aquí sobre la tierra.
HACER PREGUNTAS ES UNA
SEÑAL DE INTELIGENCIA
Preguntaron “¿Cómo?, ¿dónde?, ¿cuándo?, ¿por qué? y ¿para qué?”. Quisieron servir a su país con su cerebro, sus ojos, su lengua, sus manos y sus pies de explorador. Su voluntad los convirtió en creadores. Conocieron a los habitantes de otros países de la Tierra que habla-ban otros idiomas y tenían otras costumbres y su vida se hizo fascinante. Pudieron también aprender de otros pueblos, confrontar otras ideas, creencias, rituales e in-cluso magia. Alimentaron su cerebro como lo pedían los Beatles, se enriquecieron a sí mismos, enriquecie-ron a su país y se creaenriquecie-ron otra vida a diferencia de la vida que ahora tenemos y que muchas veces, para nues-tra gran desilusión, se alimenta de la tele y de los celu-lares, los juegos y las voraces maquinitas tragamonedas que en lugar de hacer crecer la imaginación la inhiben y
en muchos casos la asfixian.
Guillermo Haro siempre puso en duda lo estable-cido y jamás olvidó leer el cielo nocturno. En Tonant-zintla, Guillermo Haro pasó los mejores años de su vida y con la cámara Schmidt enfocada al cielo nocturno descubrió estrellas azules, cometas y objetos que llevan su nombre: Herbig-Haro. También aprendió de la sabi-duría popular porque Toñita, la muchacha que hacía las mejores quesadillas de hongos del estado de Puebla, le advertía a las cinco de la tarde: “Hoy en la noche, no va a poder observar”, y Guillermo le preguntaba sorpren-dido: “¿Por qué, Toñita?”; “Porque las moscas andan volando muy bajo”.
* Contacto: baicalia_2012gmail.com
Nadie más preocupado que Haro por vivir no sólo la realidad de México, sino por comprender qué posi-ción teníamos en el cosmos. Estudiaba astronomía para explicarse el porqué de nuestro atraso y cuál podría ser la solución. Le angustiaba que México no compitiera con el resto del mundo, quería irse a dormir sabien-do que tosabien-dos habíamos comisabien-do más o menos lo mis-mo. Interrogaba al Popo y a su mujer la Iztaccíhuatl y contemplaba a las estrellas de la Vía Láctea todas las noches. Amaba al gran valle de Cholula. Amaba a las nubes de Escorpión y Sagitario y a los niños que son pequeñas galaxias frente a los pupitres de la escuela que él construyó. Se preocupaba por Carina en el cie-lo, pero también les aconsejó a los Toxqui, los Tecuatl,
los Tepancuatl que sembraran flores para vivir mejor
y les consiguió camionetas que transportaran grandes
ramos de delfinios a México. Descubrió los objetos
azules y el cometa que lleva su nombre, contempló la estrella Polar a diecinueve grados sobre el horizonte Norte y se le reveló un extremo de la nave del gran portugués Magallanes que se pierde en la Cruz del Sur, pero también supo ayudar a vivir al valle de Cholu-la en el que Cholu-las siluetas del Popocatépetl, del Iztac-cíhuatl, de la Malinche y del Pico de Orizaba forman en la lejanía el este y el oeste. Aprendió pronto que cuando los volcanes se dibujan con nitidez, la noche de observación es buena.
Según dos de sus grandes discípulos y miembros de
El Colegio Nacional, Manuel Peimbert Sierra y Luis
Felipe Rodríguez, quien dirige un centro científico en
Morelia, gracias a Guillermo Haro, de tan sólo cinco astrónomos pasaron a 240 en la actualidad. Del INAOE (Instituto Nacional de Astrofísica Óptica y Electróni-ca) fundado por él, han salido 250 doctores en óptica, tras de dos jóvenes excepcionales, Alejandro Cornejo y Daniel Malacara, que hoy dirige un centro de óptica en León, Guanajuato. Impulsó la ciencia en el interior del país. Haro no sólo se ocupó del cielo, fundó el INIC
(Instituto Nacional de la Investigación Científica), an -tecesor del actual Conacyt e impulsó con coraje y luci-dez la editorial Siglo XXI, cuya primera sede fue la de
la calle de Morena número 430.
Fue el miembro más joven de El Colegio Nacional al que ingresó con sólo 40 años, el 6 de julio de 1953 a las 8 de la noche y fue recibido por su querido Alfonso Reyes, quien habló del átomo y la estrella. En los trein-ta, cuarenta y cincuentrein-ta, los jóvenes se encaminaban al corral de Leyes y lo que menos les importaba era que la Tierra fuera o no el centro de la creación. Hoy, la
matrí-cula de las carreras científicas en la UNAM es superior
GUILLERMO HARO FUE UNO DE
LOS POCOS MEXICANOS CON
IMPACTO INTERNACIONAL
Como lo dice el doctor José Franco, exdirector de “Uni-versum”, dentro de la UNAM, Mario Molina no es el
único. Guillermo Haro recibió el Lomonosov, el Premio Nobel Ruso, y si ahora los científicos mexicanos pue -den ver más lejos es porque están parados en hombros de seres excepcionales que supieron construir institu-ciones como el Conacyt y lograron, entre otras cosas, que San Pedro Mártir, iniciado por Haro y terminado por Arcadio Poveda, fuera uno de los cuatro mejores observatorios del mundo.
¿Qué significa saber de estrellas? Todos venimos de la misma explosión, conocer una estrella es conocerse a sí mismo. Nuestra energía, nuestro metabolismo, nues-tro calor, es parte de la radiación de los asnues-tros. Nuestras células son organismos vivos con reacciones bioquími-cas como el gas de las constelaciones. Lo de arriba es lo de abajo. Las pirámides de Egipto, las de Chichén Itzá, las de Teotihuacan corresponden al mismo desig-nio. Más que una creencia religiosa, irse al cielo es la certeza del regreso al seno materno.
Durante un homenaje en el Colegio Nacional en el que Felipe Haro mostró la película sobre su padre,
En el cielo y en la tierra, la doctora en economía y
mi amiga, Ifigenia Martínez, le preguntó a Manuel
Peimbert un tanto despectivamente cuál podía ser la aplicación del estudio de los astros al bienestar de la humanidad, y el sabio respondió que la astronomía no sólo gira en torno a las estrellas para saber de dónde venimos, sino que tiene aplicaciones como la óptica, la electrónica, la computación. En los chips de un te-léfono celular hay astrofísica, en un microondas hay astrofísica, en una computadora hay astrofísica, en to-das las instancias de nuestra vida está la astrofísica. Los astrónomos necesitan los espejos que sólo la tica puede proveer y nosotros necesitamos vidrio óp-tico, anteojos, lámparas de quirófano, computadoras, tablets, lupas, teléfonos, celulares y hasta los satélites con los que nos espían y Obama se disculpa diciendo que él no fue.
¿Cómo integrar la ciencia al crecimiento del país y cómo lograr que la industria contribuya al adelanto de la ciencia? Fue la inquietud de Guillermo Haro que exigía la creación de laboratorios para que los jóvenes
que habían terminado su doctorado en las universidades más reconocidas del extranjero regresaran a México. Descentralizar la educación superior, impulsarla en provincia, luchar contra la desidia y la politiquería,
crear un movimiento científico en todo el país fue uno
de sus esfuerzos constantes y desesperados porque le angustiaba el retraso mental y la falta de visión de nuestros políticos y nuestros empresarios.
Le consolaba que la ciencia fuera un proceso infi
-nito que los científicos van encadenando. Los conoci -mientos van avanzando, cada día se sabe más, cada hora
puede añadirse un nuevo descubrimiento que modifi -que la realidad. A diferencia de una obra literaria, a la
ciencia no puede dársele un punto final. “El que venga
después de mí irá mucho más lejos, así como yo fui más lejos que mi antecesor”.
Como lo dijo el Case Institute Of Technology de Cleveland al concederle el grado honorario de doctor en ciencias, Guillermo Haro dedicó su vida a la ilustración de sus semejantes. Su curiosidad natural y su enorme coraje lo llevaron a notables descubrimientos astronó-micos y a ser pionero en la comprensión de la teoría de formaciones de estrellas y en la evolución estelar. Su trabajo le dio renombre a la UNAM y a México. “En los años futuros, estudiantes y astrónomos de muchas
naciones serán beneficiados con los estudios y descu -brimientos de usted, doctor Haro”, reconocieron los astrónomos de las universidades del mundo y, por eso mismo, los rusos le concedieron el Premio Lomonosov que equivale al Nobel en el campo de la ciencia.
Guillermo Haro entregó su vida a la astronomía, puso la ciencia de México a nivel de los países desarro-llados, hizo investigación de vanguardia con los medios de un país del tercer mundo y le hizo un bien a México, a sus discípulos, a quienes lo siguieron, a quienes creye-ron en él, a quienes lo amacreye-ron y a quienes no lo amacreye-ron por regañón.
l
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Hasta
la
uanl (1667-2016)
Virginia Guadalupe Cuéllar Treviño*, Gabriel Chávez Cabello*
* Universidad Autónoma de Nuevo León, FCT. Contacto: [email protected]
l
ínEadEl tiEmpoaremos un breve recorrido histórico sobre la Hacienda de Guadalupe, hoy orgullosamente las instalaciones de la Facultad de Ciencias de la Tierra de la Universidad Autónoma de Nuevo León, nuestra alma máter.
Llegó a la Nueva España un rico minero español, el capitán don Alonso de Villaseca, quien mandó cons-truir esta hermosa pieza arquitectónica de paredes de
sillar, techos de terrado y columnas abultadas (figura 1). El escenario colonial del siglo XVII fue testigo fiel de la edificación de la Hacienda y de su fundación en
1667. Su nombre hace honor a la devoción que ya se guardaba por la Virgen de Guadalupe.
A mediados del siglo XVII se vivían tiempos difíci-les por estas tierras, por un lado se encontraban los in-dígenas Chichimecas, nativos de la región, y por el otro los españoles y sus mayordomos. En vista de que los Chichimecas se encontraban resentidos por los malos tratos de los españoles, don Alonso de Villaseca llegó
a la conclusión de que la única forma de tranquilizar el
espíritu enardecido de los naturales era mediante la ca-tequesis o evangelización, por lo que pasando algunos años, donó la Hacienda de Guadalupe a los jesuitas que provenían de Querétaro, con la finalidad de que convir -tieran al cristianismo a los indios alzados de la región,
para poder llevar una convivencia pacífica.
Así, la Hacienda de Guadalupe pasaría a ser el cen-tro de evangelización de la cofradía jesuita, quienes habían llegado a la
Nueva España desde fines del siglo
XVI. Para 1626 las tareas
evange-lizadoras del Colegio de Jesús de
Querétaro se habían extendido por todo el altiplano y alcanzaban ya los llanos del sur del Nuevo Rei-no de León. Cabe destacar que en este trabajo se especula el tiempo en el que la capilla fue construida, probablemente no fue hasta que la Hacienda fue donada a los jesuitas, ya que ésta no está integrada al pa-tio de paredes de sillar que rodea al casco principal; posiblemente la capilla, así como el acueducto que impulsaba el trapiche del antiguo molino localizado a 900 m de la Hacienda, son obras
cas desarrolladas por los jesuitas, después de ocupar y tener ellos el control de la Hacienda de Guadalupe a
finales del siglo XVII.
Los jesuitas, también conocidos como la Compañía
de Jesús, es una orden religiosa fundada en 1534, en
Roma, por Ignacio de Loyola, con el propósito de dete-ner el avance del movimiento protestante iniciado por
Martín Lutero. Sus fines fueron los de prestar un servi -cio permanente para el sostenimiento y difusión de la fe cristiana. Se distinguían de otras órdenes por prepa-rarse intelectualmente a través de estudios teológicos, de idiomas y humanísticos en general, con prácticas en distintos ámbitos comunitarios utilizando la educación como medio evangelizador. Tenían a su vez grandes co-nocimientos arquitectónicos.
Se ha documentado que los jesuitas estuvieron en la región entre 1642 y 1767. Alrededor de 100 años, la congregación de los jesuitas habitó la Hacienda de Guadalupe con el propósito de evangelizar a los indí-genas de la región, las majestuosas paredes de sillar de la Hacienda fueron testigos de cientos de novenarios en devoción a San Ignacio de Loyola, mismos que con-cluían el 31 de julio de cada año.
En 1684, tiempo en el que gobierna el marqués de Aguayo el Nuevo Reino de León, la Hacienda de Gua-dalupe controlaba la explotación de lana, ubicándose el centro de trasquila de ovejas en La Petaca, entre la cabecera municipal y el casco de la Hacienda. En La Petaca se realizaba el novenario en honor de San Ig-nacio de Loyola los días previos al
31 de julio. Es muy conocido que don Alonso de Villaseca, quien pri-vilegió la protección a los jesuitas, trajo una réplica del Cristo de Ávila a Linares, al cual se le rinde culto en el novenario que, todavía tres-cientos años después, se realiza en la colonia Villaseca de la ciudad de
Linares, de ahí el origen de las fies -tas de Villaseca (Leal Ríos, 2012).
EL ACUEDUCTO
Se ha propuesto que los jesuitas construyeron el acueducto colonial que se encuentra 900 m hacia el SE
del casco de la Hacienda (figura 2).
Este acueducto se alimentaba de un canal en su parte sur y descargaba sobre una rueda hidráulica que
im-pulsaba las poleas que formaban el corazón de un moli-no de caña. Se estima que, al igual que el acueducto de la Ciudad de Querétaro, éste fue construido entre 1720 y 1740, con el objetivo de impulsar la economía de la región y satisfacer las necesidades alimenticias de una población creciente durante el primer cuarto del siglo XVIII.
El acueducto puede ser dividido en dos sectores: el inicial que está compuesto de un muro de mampostería de 126 m de longitud por 1.45 m de ancho, inicia desde el nivel del suelo en el sur y termina donde empieza el primer arco tipo Tudor de 1.95 m de alto por 1.85 m de ancho. La altura del muro hasta la base de la atarjea en el punto central del primer arco es de 3.16 m. A partir del primer arco, de las dimensiones citadas, inicia la segunda parte arcada del acueducto, ésta se compone
de 33 arcos tipo Tudor (figuras 2 y 3) que continúan y
sostienen la atarjea o canal en su parte superior. La longitud del sector arcado es de 91 m, sumando las dos partes del acueducto se alcanza una longitud total de 217 metros del inicio hasta donde la atarjea se empotra con la caja que contenía a la rueda hidráulica; en este punto, la base de la atarjea se eleva seis metros
de altura sobre la superficie del suelo. La caja de roca
arenisca que contenía a la rueda hidráulica tiene una dimensión de 12.75 m de largo por 5.40 m de ancho por
6 m de altura (figura 4).
El acueducto inicia a ras de piso en el sur en las coordenadas: latitud Norte: 24°53’29.70’’ con
-99°27’34.57’’ de longitud Oeste, donde la atarjea ade-mada estuvo conectada a un canal que drenaba desde el cauce del río Pablillo, aguas arriba de la propia Hacien-da de GuaHacien-dalupe. Conforme desciende el nivel del te-rreno, la atarjea es soportada por una arcada hasta llegar
al remate, localiza-do en las coordena-das de latitud Nor-te: 24°53’36.70’’ con -99°27’34.30’’ de longitud Oeste, donde se ubicaba una rueda motriz o hidráulica que, al girar, impulsada por la fuerza del agua, hacía girar una polea que ac-tivaba al molino de caña.
Aunque el re-mate del acueducto se encuentra aleja-do del casco de la Hacienda de Gua-dalupe, es imposi-ble no vincularlo a su historia, se cree que por la inge-niería y estilo, este fue construido por los jesuitas. Se in-terpreta que los 33 arcos estilo tudor que constituyen el acueducto son
simbólicos dentro de la cultura cristiana, ya que corres-ponden a la edad de Cristo o a los 33 años que David gobernó en el reino de Israel.
Durante el desarrollo de esta investigación, se reco-lectaron restos de moldes de barro que fueron utiliza-dos para hacer piloncillos, los cuales tienen las iniciales HG invertidas al fondo, de tal manera, que al desmoldar
dieran fiel reflejo de su procedencia de la “Hacienda de Guadalupe” (figura 5).
El acueducto cuenta con restos de lo que se cree fue el soporte de una rueda motriz que al girar generaba el movimiento de poleas y ejes de un antiguo molino, so-portado por muretes que debieron ser parte de la es-tructura del trapiche, lo que se dedujo porque en una de las paredes de esta caja de muros de piedra hay rastros de un rozamiento en forma circular. Con base en las dimensiones del cajón que contenía la rueda del molino y la curvatura de las marcas de fricción de la rueda en las paredes del cajón de roca, se estima en este trabajo que debió tener un diámetro de aproximadamente 6 m, semejante a la rueda hidráulica del trapiche de
Guare-nas, Venezuela (figura 6).
Figura 3. Arcos tipo Tudor del sector arcado del acueducto de la Ha-cienda de Guadalupe.
Figura 4. Plano actual a escala de la caja de roca que contenía a la rueda hidráu-lica que impulsaba el trapiche de la
El agua que llegaba a través del canal movía la rue-da que a su vez activaba un mecanismo de poleas que ponía en funcionamiento el molino. En la parte superior hay una especie de cajón, que era la atarjea, construida con ladrillo y recubierta con mezcla de cal-arena (bru-ñido) por donde corría el agua, hoy en día sólo quedan
algunos fragmentos de ese conducto (figura 7). El paso
del tiempo ha hecho mella en la construcción, posibles saqueos y la falta de un programa de protección, ponen en riesgo la conservación de éste.
La Hacienda de Guadalupe, fundada en 1667, antecede a la fecha de fundación del municipio de Linares en 1712, el cual fue uno de los primeros
productores de caña de azúcar en
el noreste de México durante los siglos XVIII y XIX, este hecho sustenta que el acueducto fue una obra que impulsó el crecimiento económico de la región y que, muy probablemente, fue construido durante el tiempo en que los jesuitas ocuparon la Hacienda de
Guadalupe a finales del siglo XVII
y el tercer cuarto del siglo XVIII.
LA EXPULSIÓN DE
LOS JESUITAS
Al coronarse Carlos III como rey de España, en 1767, ordenó la expulsión de los jesuitas en los diferentes luga-res donde se encontraban predicando. Carlos III era muy liberal, anticlerical
y quería terminar con la influencia y
poder de los jesuitas en su reino; ade-más, controló la inquisición y dio validez a su alianza de familia con Francia, considerada liberal y anti-clerical. De esta manera, los jesuitas tuvieron que abandonar la Nueva España, y por ende la Hacienda de
Guadalupe, saliendo definitivamente
de la Nueva España en 1772. Entre las importantes inversio-nes que poseían los jesuitas en el va-lle de Linares se encontraban la Ha-cienda de Guadalupe y la HaHa-cienda de la Barranca, que sobrepasan los límites del Nuevo Reino de León hacia el Nuevo Reino de Santander. Una vez expulsados los jesuitas, la construcción que-dó en manos de la familia Urquijo. Durante este tiem-po, don Luis Urquijo contrató muchos trabajadores para la siembra de maíz y frijol que crecieron en sus fértiles tierras regadas por el caudal del río Pablillo. Tocó a don Domingo de Rábago Gutiérrez, conde de Rábago, por órdenes del virrey, subastar las tierras. A principios del siglo XIX la Hacienda fue adquirida y administrada por un rico hacendado español llamado don Inocente Mateo de la Parra, quien impulsó nuevamente las actividades agrícolas y ganaderas en la región.
Unos años más tarde, don Inocente de la Parra heredó la Hacienda a su hija, Margarita de la Parra. Más tarde, en
Figura 6. Rueda hidráulica del Trapiche de Guarenas, Venezuela.
1889, la Hacienda de Guadalupe fue vendida a un fideico -miso norteamericano llamado The Guadalupe Sindicate Limited y, posteriormente, adquirida en 1902 por don Re-migio Rojo y su hija Elvira (Rodríguez Benítez, 2015).
Elvira Rojo contrajo matrimonio con el marqués don Luis Aguayo, procreando de esta unión a cinco hijos:
Elvira, Delfino, María Luisa, Ángel y Remigio Agua -yo Rojo, haciendo honor a su generoso padre. En 1910, cuando el movimiento de la Revolución en México ape-nas iniciaba, el marqués don Luis Aguayo y su esposa, doña Elvira Rojo de Aguayo, cedieron el control de la Hacienda a sangre nueva, heredando el majestuoso in-mueble al menor de sus hijos, Remigio Aguayo Rojo.
En 1919, el movimiento revolucionario pasa por Li-nares y la Hacienda de Guadalupe es escenario de una
revuelta entre bandos contrarios, según la tradición oral,
los carrancistas utilizaron la casa grande para subir los cañones hasta la azotea y desde ese lugar bombardear a los villistas que se encontraban apostados en la Loma del Arenoso. Hubo demasiadas pérdidas humanas, y los deudos no encontraban dónde congregarse a orar por el alma de sus difuntos, ya que la capilla de la Hacienda de Guadalupe fue cerrada porque se pensó que los sa-cerdotes habían tenido intervención en la rebelión.
En 1925 se instaló el comité municipal dependiente de la Comisión Nacional Agraria para dar respuesta a los reclamos de los campesinos que, motivados por el espíritu revolucionario, reclamaban la dotación de tie-rras que estaban en manos de los hacendados. En 1935, diez años después de instalarse la Comisión Agraria, don Remigio Aguayo Rojo perdió gran parte de sus tierras gracias a la Ley Agraria, quedándose solamen-te con 245 hectáreas; en ese entonces los dominios
al-canzaban la imponente superficie de 31,000 hectáreas.
Además, la Hacienda sufre un embargo económico por 12 mil pesos, problema que no se puede resolver por su administrador de entonces, el Sr. Pedro Garza Ríos, por ser hacendado, tomándose la atinada decisión de
nom-brar al don Miguel Cabrieles Núñez para desempeñar el
cargo de administrador y así lograr sacar la requisición en dos años (Beraza-Cardona, 2016).
Después de estos tropiezos, regresa la calma a las tierras de don Remigio Aguayo Rojo, la Hacienda sigue siendo próspera en la agricultura y ganadería, siendo el cultivo de caña, maíz y frijol, así como la cría de ganado el motor de la economía en la región. Se reabrieron las
puertas de la capilla y los fieles lugareños pudieron fes -tejar con rosarios, jolgorios, juegos pirotécnicos, alaban-zas y bastos banquetes a la Virgen de Guadalupe, todo
esto financiado por el patrón don Remigio Aguayo Rojo.
En 1942, en noviembre, don Remigio Aguayo Rojo vende sus 245 hectáreas restantes al Sr. Pablo Bush, por temor de perderlas por el agrarismo. El Sr. Bush puso
como administrador de sus propiedades al Lic. Jesús
Ramal Garza; durante este tiempo, la Hacienda retomó un auge agrícola y ganadero. Posteriormente, el Sr.
Pa-blo Bush rentó la Hacienda al Sr. Ismael Cantú, quien
la convierte en una importante lechería, transformando los establos y corrales en procesadora de leche, com-prando la mayor cantidad de la leche producida en la región para elaborar quesos y demás productos lácteos. Años más tarde, al terminar el contrato de renta, don
Pablo Bush decide convertir el edificio en una empaca -dora de naranja, que representó la bonanza de la región por algunos años hasta que empezó a escasear la fruta.
En 1952, el Sr. Pablo Bush vendió la Hacienda de Guadalupe al Sr. Lainer, un terrateniente norteamerica-no cuyos bienes administró el Sr. Guadalupe Guerra, nativo de Linares, quien logró cubrir de verde los cam-pos de la Hacienda con el cultivo de maíz y forrajes, volviendo la Hacienda a su naturaleza agrícola.
En 1955 la propiedad fue adquirida por el Sr. Da-niel Carter, también de origen extranjero, y adminis-trada por el Sr. Benjamín Tsuart. En 1976, la voz de los ejidatarios de la región volvió a hacer eco y el go-bierno mexicano le quitó 240 hectáreas de tierra al Sr.
Carter, dejándole únicamente cinco hectáreas, las del
casco de la Hacienda. Después de este hecho, la
Ha-cienda quedó descabezada, ya que, según testimonios
orales, nadie se hizo cargo del inmueble y empezó a mostrar signos de deterioro en sus paredes de sillar, techo de terrado, vigas y hasta en la capilla dedicada a
la Virgen de Guadalupe (figura 8). Los señores Miguel
Cabrieles, Bernardo Serna, Fructuoso López, Juan Matamoros, Pablo Cabrera, Antonio Pecina y Homo-bono Serna vivían en los patios de sus instalaciones, ya que eran trabajadores del Sr. Carter, ellos estuvie-ron a punto de ser desalojados de sus tierras por la Ley Ejidal y un proceso de expropiación federal de la propiedad, no obstante recibieron asesoría jurídica, quedando su situación resuelta, conservando así sus
propiedades, hasta hoy ubicadas dentro de las únicas
cinco hectáreas originales de la Hacienda de Guadalu-pe que le fueron resGuadalu-petadas al Sr. Carter después de la Ley Ejidal de los años setenta.
se formaran extensiones de facultades pertenecientes a
la UANL en la ciudad de Linares, con el fin de facilitar
a las familias de escasos recursos de la región el acceso a la educación para los jóvenes. El Dr. Piñeyro propuso, además de abrir extensiones de facultades establecidas en la Ciudad Universitaria de San Nicolás de los Gar-za, N.L., como fue el caso de Facultad de Contaduría
Pública y Administración desde inicios de los ochenta,
abrir nuevas dependencias.
En vista de las necesidades de crecimiento acadé-mico en el sur del estado, en 1981 el Dr. Piñeyro ges-tiona con el gobernador vigente, Alfonso Martínez
Do-mínguez, la compra definitiva de las instalaciones de
la Hacienda de Guadalupe, por parte de la Universidad Autónoma de Nuevo León, adquiriendo así la UANL el
edificio con la intención de emplearlo como sede para
descentralizar sus actividades académicas del área
me-tropolitana de Monterrey (figura 9).
En esos tiempos el Dr. Piñeyro mantenía lazos de colaboración académica con instituciones de Alemania, razón por la cual impulsó convenios de cooperación, siendo elegida la Hacienda de Guadalupe como sede de la vicerrectoría y de los institutos de Geología y Silvi-cultura a partir del 23 de marzo de 1981. Los fundado-res de los institutos fueron un grupo de investigadofundado-res alemanes encabezados por el Dr. Peter Meibürg,
geólo-go visionario y explorador nato con amplia capacidad para liderar el proyecto. En la creación de los progra-mas educativos, además de los investigadores alema-nes, participaron mexicanos como el Ing. Benito Mu-ñoz, el exrector Ing. Gregorio Farías Longoria, entre otros colaboradores. De 1981 a 1984 operó el conocido programa de becarios integrado por profesionistas de reciente egreso de la ingeniería civil y química y de la licenciatura en biología de la UANL, así como de geo-logía de la Uuniversidad Autónoma de San Luis Poto-sí, para que viajaran a Alemania a especializarse en las
diferentes ramas de las geociencias con el fin de que,
al terminar su formación, fueran la base del personal técnico, docente e investigador que integraría el cuerpo académico para la formación de nuevos profesionistas en esta institución.
A partir del 17 de junio de 1983, fecha en que el Consejo Universitario aprobó la creación de las faculta-des de Ciencias de la Tierra y Silvicultura, los institutos de Geología y Silvicultura se transformaron en escue-las. La Facultad de Silvicultura, hoy de Ciencias Fo-restales, en 1987 cambió de sede a sus actuales instala-ciones, ubicadas en el km. 145 de la carretera nacional # 85, en el mismo municipio de Linares, Nuevo León (Flores Salazar, 2015). La Facultad de Ciencias de la Tierra ha sido dirigida por el exrrector Ing. Gregorio Farías Longoria (1983-1985), Dr. Javier Helenez Esca-milla (1985- 1986), Dr. Juan Manuel Barbarín Castillo (1986-1992), Dr. Cosme Pola Simuta (1992-1998), Dr. José Rosbel Chapa Guerrero (1998-2004), Dr. Héctor de León Gómez (2004-2010), Dr. Francisco Medina Barrera (2010-2016) y actualmente por el Dr. Sóstenes Méndez Delgado.
Desde 1981 a la fecha, la majestuosa Hacienda de
Guadalupe ha sido fiel testigo del progreso educativo y
Figura 8. Virgen de Guadalupe colocada a la derecha del por-tón de entrada del casco de la Hacienda de Guadalupe.
económico del sur del estado, siendo un ícono de gran prestigio para la comunidad linarense y la región citrí-cola. Actualmente, con una matrícula de alrededor de 700 estudiantes, se imparten programas de pregrado: Técnico Superior Universitario, Ingeniero Geólogo, Ingeniero Geólogo Mineralogista, Ingeniero Geofísico
e Ingeniero Petrolero, este último en operación des -de agosto -de 2007, reconocidos por CACEI o CIEES como programas de calidad nivel I; asimismo, ofrece dos programas de posgrado: Maestría en Ciencias Geo-lógicas y el Doctorado en Ciencias, con Orientación en Geociencias, reconocidos por el Conacyt dentro del Programa Nacional de Posgrados de Calidad.
Desde los años ochenta del siglo pasado, la Ha-cienda de Guadalupe ha sido escenario del crecimiento académico de profesores, de la generación de más de 900 ingenieros en las diferentes carreras profesionales y sede de congresos nacionales e internacionales. La historia sigue colocando a la Hacienda de Guadalupe en un lugar central para el crecimiento social, cultural, académico y, por qué no decirlo, también económico para el país y el mundo, de ella egresan profesionistas que se emplean en México, explorando y explotando recursos naturales no renovables, así como en compa-ñías internacionales que desarrollan proyectos en Asia, Europa, África, Oceanía, Norte y Sudamérica. La Ha-cienda de Guadalupe tiene una historia extraordinaria,
rica, tan amplia que aún se desconocen muchos hechos
llevados a cabo en ella, ha vivido crisis de toda índole, incluyendo episodios de la Revolución Mexicana.
Hoy se sigue erigiendo como un lugar de puertas abiertas que espera majestuosa la llegada de nuevos hombres y mujeres que quieran superarse, participando en el rol de aprendices o de maestros, que deseen escri-bir nuevos párrafos de su historia.
REFERENCIAS
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Historia de los jesuitas (2008). (http://www.laguia2000. com/el-mundo/los-jesuitas#ixzz4QMRlg2sE). Flores Salazar, A.V. (2015). La Hacienda de Guadalupe
en el campus Linares. Ciencia UANL. 18 (71), ene-ro-febrero 2015.
Leal Ríos, A. (2012). Linares, Hacienda de
Guadalu-pe. Influencia cultural Jesuita en el Nuevo Reino de
León. VIII Ciclo de Conferencias “Las Haciendas en México. Unidades de producción comercial y social en diferentes contextos históricos”. Organiza el Centro de Información de Historia Regional/Ha-cienda San Pedro “Celso Garza Guajardo” UANL. Rodríguez Benítez, M.E. (2015). Una gota de mi
l
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consErvación
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la
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mEdiantE
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línEas
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EcolóGica
Ariadna L. Merlín Hernández*, Rosalía Guerrero Arenas*
* Universidad del Mar. Contacto: [email protected]
C
onocer la historia a largo plazo –de hace cientos, miles e incluso millones de años– de los ecosistemas que están en situacio-nes de deterioro, brinda las bases necesa-rias para proponer estrategias adecuadas para su recuperación y conservación (Willis y Birks, 2006; Gillson y Marchant, 2014). A partir de la información his-tórica, es posible inferir si las condiciones ambientales de ecosistemas considerados como “saludables” (es decir, sin grandes perturbaciones que impidan su funcionamiento) han cambiado drásticamente a lo largo del tiempo (Willis y Bhagwat, 2010; Durham y Dietl, 2015; Kidwell, 2015). Las líneas de base ecológica (ecological baselines, en su terminología original) son puntos estáticos en tiempo y espacio, cuya información ecológica (típicamente relacio-nada con la composición o abundancia de especies) puede compararse con sitios contemporáneos, con el propósito de evaluar impactos antropogénicos, cambios ambientales o guiar decisiones sobre el manejo de los ecosistemas. Laslíneas de base ecológica reflejan información ecológica
de ecosistemas funcionales y resilientes (Gillson, Ladle y Araujo, 2011). Un ecosistema se considera resiliente cuando tiene la capacidad de mantener sus funciones y procesos después de alguna perturbación, como desastres naturales –huracanes, tornados, ciclones, entre otros–, o bien, las actividades desmedidas de los humanos –tala inmoderada, crecimiento poblacional, contaminación por industrias, etcétera– (Seddon et al., 2011). La resiliencia es un componente de los ecosistemas y se basa principal-mente en las funciones de la biodiversidad que habita en ellos (Folke et al., 2004).
El objetivo de este trabajo es brindar una revisión de las diversas contribuciones en torno al uso de las lí-neas de base ecológica. Se analizarán aquellas
sugeren-cias en las que se ha propuesto al registro fósil –prin-cipalmente del Pleistoceno Tardío y Holoceno– como herramienta para el diseño de líneas de base ecológica
y, finalmente, se discutirá su aplicación para la genera -ción de estrategias de conserva-ción y restaura-ción de los recursos naturales actuales en México.
USANDO EL PASADO PARA
EVALUAR EL PRESENTE
Como se mencionó anteriormente, las líneas de base ecológica son referentes históricos. Es decir, son las condiciones en las que las comunidades y ecosistemas se desarrollaban en tiempos pasados, en los que no hay perturbaciones que alteren su desarrollo “natural”. Es-tas condiciones se consideran “saludables” y se usan como un modelo a seguir en aquellos ecosistemas
alte-rados, con el fin de encauzar los diversos esfuerzos de
conservación y restauración ecológica.
Las líneas de base ecológica se pueden generar a partir de sitios prístinos (aquéllos que no han sido al-terados por actividad antrópica), por ejemplo, sitios
geográficamente aislados como islas, ecosistemas en
grandes altitudes o áreas protegidas por alguna legisla-ción. Otras fuentes para generar las líneas de base eco-lógica incluyen información histórica –de hace pocos o incluso cientos de años– o información paleobiológica –de cientos a miles de años– de un sitio en particular (Gillson, Ladle y Araujo, 2011). Las líneas de base eco-lógica permiten entender el proceso dinámico y la his-toria de un ecosistema en particular. Si no se conoce su pasado, no es posible entender su presente y, por ende, asegurar un buen manejo de su diversidad actual, así como su futuro (Willis et al., 2007).
Las líneas de base ecológica pueden generarse a partir del análisis de la riqueza de especies (Terry,
2010; Greenstein, Curran y Pandolfi, 1998), servi -cios ecosistémicos (Donlan et al., 2006; Caro, 2007), condiciones ambientales (O’Connell y Allen, 2004)
y distribución geográfica (Donlan et al., 2006; Corlett, 2013). A continuación se explican brevemente sus fun-damentos:
1) Líneas de base ecológica con fundamento en la riqueza de especies. Tienen sustento en el uso de la presencia de una especie en particular, o bien,
en el estudio de los componentes alfa (número de
especies en un área determinada) y beta (la diver-sidad de especies que hay entre diversos hábitats de un mismo ecosistema) de la biodiversidad pre-sentes en una localidad. Al comparar estos com-ponentes a través del tiempo y el espacio, se pue-de conocer el recambio pue-de especies y establecer si éste se debe a cambios externos al ambiente o si son intrínsecos.
2) Líneas de base ecológica con fundamento en ser-vicios ecosistémicos. Son el producto de la siner-gia de la biodiversidad dentro de un ecosistema que lo mantiene en equilibrio y funcional. Dentro de los servicios que la biodiversidad brinda se
en-cuentra la purificación de agua y aire, reciclaje de
nutrientes, polinización, dispersión de semillas, refugio, alimento, entre otros (CICES, 2016).
3) Líneas de base ecológica con fundamento en con-diciones ambientales. Son aquellos factores que intervienen en la permanencia de la biodiversi-dad, como la salinidad del agua, la presencia de nutrientes en el suelo, entre otros.
Al comparar las líneas de base ecológica del pa-sado con las condiciones actuales, es posible
estable-cer el cambio de un ecosistema en un sitio geográfi
-co determinado. Asimismo, es posible identificar las
similitudes y diferencias entre ambos periodos; con esta comparación se discrimina la variación entre los ecosistemas evaluados. A partir de ello, es posible to-mar decisiones realistas y acordes a los ecosistemas de interés, en cuanto a las estrategias de conservación o restauración ecológica que pudiesen
implementar-se en algún sitio de interés (Terry, 2010; Greenstein, Curran y Pandolfi, 1998; Donlan et al., 2006; Dayton
et al., 1998; Bjorkman y Vellend, 2010; Tager et al., 2010).
En la bibliografía existen varios estudios –gene-rados principalmente en el continente americano– en
los que las líneas de base ecológica se generan a partir de tiempos históricos diferentes (Pleistoceno Tardío, Pleistoceno Tardío-Holoceno u Holoceno). En
Euro-pa, por el contrario, es más común usar líneas de base
ecológica generadas en tiempos históricos más cerca-nos, como la época previa a la Revolución Industrial (Gillson, Ladle y Araujo, 2011). La elección del tiem-po para la generación de una línea de base ecológica depende del objetivo del estudio. Otro factor a evaluar es si las condiciones usadas como referencia son fac-tibles a imitar en los ecosistemas actuales; en caso de que las condiciones del presente fueran muy distintas a las del pasado, es necesario evaluar si las líneas de base ecológica son modelos viables o no.
EL PLEISTOCENO TARDÍO
COMO LÍNEA DE BASE
ECOLÓGICA
El Pleistoceno Tardío es el tiempo geológico com-prendido de los 0.126 a los 0.012 Ma (Gibbard et al., 2010). Es la época geológica más cercana al Holoceno o Reciente en la que los ecosistemas se encontraban “saludables”, es decir, menos perturbados que en la actualidad, debido a la casi nula presencia de activi-dades de las socieactivi-dades humanas. Los cambios climá-ticos ocurridos en esta época geológica determinaron en buena medida los tipos de vegetación actuales y, con ello, la diversidad de organismos que existen hoy en día.
El Pleistoceno Tardío, como línea de base ecológi-ca, se ha planteado desde el siglo pasado. Existen va-rios ejemplos de trabajos que han utilizado la riqueza de especies en este periodo; uno de ellos es el de Hous-ton y Schreiner (HousHous-ton y Schreiner, 1995), quienes analizaron cómo diversas especies exóticas de cabras, tortugas terrestres, bisontes y caballos han afectado a los ecosistemas de parques nacionales en Estados Uni-dos. En estos sitios, las especies exóticas se introduje-ron como análogas a organismos del pasado. Otro más es el realizado por Truett y Phillips (Truett y Phillips, 2009) quienes analizaron la viabilidad de los esfuerzos para recuperar las poblaciones de la tortuga del Bolsón (Gopherus flavomarginatus) en el sureste de Nuevo México. Estos investigadores sugirieron que la reintro-ducción de la especie en el sitio no fue oportuna, debido a que el único criterio considerado fue su distribución
Uno de los trabajos más polémicos en cuanto al uso de líneas de base ecológica usando el Pleistoceno tardío es el “rewilding”, es decir, la reintroducción de especies homólogas de la biodiversidad del pasado, principal-mente la megafauna característica de este tiempo, con
la finalidad de restaurar los procesos e interacciones na -turales de los ecosistemas antiguos. Entre los estudios con esta idea se encuentra Corlett (2013), quien explicó las causas de las extinciones de la megafauna durante el
Pleistoceno tardío y el Holoceno con el fin de proponer
estrategias ecológicas para conservar a la megafauna ac-tual. El autor propuso la posibilidad de reintroducir, en zonas neotropicales, especies equivalentes a las prehis-tóricas; de esta manera se regularían las interacciones de los ecosistemas –como mutualismo o parasitismo– utili-zando los mismos servicios ecosistémicos que existían en el pasado. En América del Norte, Donlan et al. (2006) y Caro (2007) apoyan también el proceso de rewilding para esta región, con base en la distribución geográfica
de la biota del Pleistoceno Tardío, sus roles ecológicos y la presencia de especies homólogas en la actualidad.
Entre los estudios que se oponen al rewilding, se en-cuentran los de Rubenstein et al. (2006), Fuhlendorf et al., (2008) y Toledo et al. (2011). En estos trabajos se argumentan diversos contras: desde problemas políticos, el transporte de animales, problemas sociales y económi-cos y, el más importante, la alteración de los eeconómi-cosistemas por inadaptación de las especies que se introduzcan.
Existe un caso en el que el fenómeno de rewilding
se ha aplicado con aparente éxito. Durante la década de 1980, en Oostvaardersplassen, un área protegida en Holanda, se reintrodujeron especies equivalentes a las que vivían en los paisajes prehistóricos de Europa, como los caballos koniks, bovinos de Heck y venados (Sparmann, 2012). El principal impulsor de esta ini-ciativa es Frans Vera, un activista y ecólogo retirado. Vera propuso que los bosques primitivos de Europa, contrariamente a lo que se pensaba, eran dominados por zonas con vegetación baja. Ello era regulado, en gran medida, por la presencia de grandes herbívoros,
quienes modificaron el paisaje generando ambientes
con dosel abierto. Vera sustentó esta hipótesis con base en el registro de polen de hace 9000 años (Vera, 2009). A partir de esta visión, Vera dirigió el proyecto de Oostvaardersplassen desde su inicio, en la década
de 1970, con apoyo financiero y logístico del gobier -no de Holanda. Con el tiempo, las comunidades de especies introducidas no han tenido contacto con los humanos, ya que se pretende que la dinámica de estos paisajes transcurra de manera natural. Aparentemente, la suposición de Vera es correcta, ya que el forrajeo de los herbívoros ha impedido el desarrollo de
poblacio-nes de especies arbóreas. Sin embargo, las críticas al proyecto de Vera son diversas, en especial por la alta tasa de mortalidad que sufren las poblaciones de los animales.
Con el paso del tiempo se han generado diversos estudios con base en el registro del Holoceno y más reciente, en los que hay evidencias de paisajes antiguos de Europa que no eran abiertos, sino que había un com-ponente importante de cobertura arbórea (Whitehouse y Smith, 2010). Aunque hay autores que se oponen al
rewilding por la carencia de más fundamentos ecológi-cos, este movimiento ha tenido mucha fuerza, princi-palmente en Europa, por las ganancias económicas y las atracciones que representan las áreas con animales introducidos. En años futuros se contempla la apertura de más áreas protegidas en diversos países europeos, donde el objetivo es la introducción de diversos anima-les silvestres (Vera, 2009).
EL USO DE LÍNEAS DE
BASE ECOLÓGICA PARA
LA CONSERVACIÓN DE LA
BIODIVERSIDAD ACTUAL
MEXICANA
La única investigación que plantea la generación de lí -neas de base ecológica en nuestro país se desarrolló con información del registro del Holoceno (4200 años) con comunidades del género Pinus, en donde se determinó que sus poblaciones se han visto severamente afectadas por las actividades antropogénicas (Figueroa, Willis y Olvera, 2008). Este estudio se desarrolló en la Reserva de la Biosfera Sierra de Manantlán, ubicada en los esta-dos de Jalisco y Colima.
La diversidad de yacimientos fosilíferos mexicanos que contienen biota del Pleistoceno tardío representa una fuente potencial importante de información para la generación de líneas de base ecológica. En el territo-rio mexicano, las localidades mayormente estudiadas se concentran en el centro y norte del país (Jiménez
Hidalgo, 2011). Ello significa que en un corto y media -no plazo, es posible establecer líneas de base ecológica con referencia en información paleontológica. A largo plazo, una mayor prospección de los yacimientos del sur de México permitirá el uso de esta información para la conservación de sus recursos naturales.
que han sufrido a lo largo del tiempo. Sin este conoci-miento, es posible que pasemos por inadvertido que la biodiversidad actual es el resultado de procesos histó-ricos, y que estos deben considerarse para su manejo futuro.
AGRADECIMIENTOS
Parte de la información mencionada en el texto se ge-neró como antecedentes para la tesis de licenciatura de
la primera autora. Dicha investigación fue financiada
por el proyecto interno UMAR 2IR1502. Se agradece a Víctor M. Bravo Cuevas y Felisa J. Aguilar por las mejoras sugeridas a este texto.
Referencias
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E
ste trabajo describe las vías que un geólo-go, entre el siglo XX y XXI, puede adop-tar para desempeñarse profesionalmente en la fuerza de trabajo del extractivismo, remediación, regeneración, replicación. También sirve para orientar vocacionalmente al estu-diante de geociencias y pretende complementar la en-señanza del docente para situar la formación de este ca-pital humano en su contexto histórico del Antropoceno.¿Existe algún referente para orientar vocacional -mente al estudiante en geología para su desarrollo profesional? ¿Qué guía la fuerza de trabajo disponible en las geociencias? ¿Por qué hay variación entre los tipos de trabajos disponibles y su ocurrencia? ¿Existe alguna relación entre la fuerza de trabajo y la llegada de nuevos descubrimientos o decisiones geopolíticas? ¿Dónde se encuentran el estudiante y los graduados en
geociencias de finales del siglo XX e inicios del XXI? (Ilustre Colegio Oficial de Geólogos, 2009).
ANTROPOCENO
El Antropoceno formalmente no es un intervalo geo-lógico aceptado por la International Commission on Stratigraphy, pero desde 2000 es un parámetro que nos ayuda a ubicar temporalmente la transformación
for-t
EndEnciasE
ducativasF
uErza
dE
trabajo
En
las
GEociEncias
:
Extractivismo
,
rEmEdiación
,
rEGEnEración
y
rEplicación
Igor Ishi Rubio-Cisneros*
* Grupo de Geología Exógeno y del Sedimientario y Permacultura México, A.C. Contacto: [email protected]
zada de los procesos naturales por el hombre (Crutzen y Stoermer, 2000). Esta marca informal representa el inicio de las fuerzas productivas del hombre y su
diver-sificación en el planeta. El empoderamiento del huma -no a costa de la naturaleza puede ser la disconformidad basal e inicio del Antropoceno. El intervalo registra la
expansión de tecnologías y el crecimiento demográfico,
la mayor demanda en extracción de recursos naturales, los cambios en las condiciones naturales de la litósfera, biosfera y atmósfera incluidos los océanos (Monasters-ky, 2015).
Los actos antropogénicos afectan ciclos sedimenta-rios, propician una alta erosión, desprendimientos de
rocas, superficies de inundaciones, derrames de sustan
-cias, desertificación, extinciones de especies, incendios,
alza de dióxido de carbono (CO2), cambio en redes de drenaje con baja retención de sedimentos y nutrientes, envenenamiento, sobreexplotación y abatimiento de acuíferos, inestabilidad de esfuerzos corticales por sis-micidad inducida por el fracking o inyección de fluidos
y contaminación de órbitas terrestres. De igual forma, se han diseminado partículas con consecuencias tóxicas desconocidas para la vida del planeta (Waters, 2014).
¿A qué fuerzas productivas puede incorporarse un
egresado de ciencias de la Tierra y disciplinas afines?