Quiere construir su casa en el terreno flexible de la ficción (Y no en la ficción rígida de la verdad)

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(1)Quiere construir su casa en el terreno flexible de la ficción. (y no en la ficción rígida de la verdad).

(2) QUIERE CONSTRUIR SU CASA EN EL TERRENO FLEXIBLE DE LA FICCIÓN Y NO EN LA FICCIÓN RÍGIDA DE LA VERDAD. ANA FINO UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS FACULTAD DE ARTES ASAB ARTES PLÁSTICAS Y VISUALES BOGOTÁ D.C. 2016.

(3) Agradecimientos A Rafael y a Juan..

(4) ÍNDICE. Pág. INTRODUCCIÓN . MANIFIESTO DE NO QUIERO PRODUCIR CONOCIMIENTO PRIMER CAPÍTULO: TODA NOMENCLATURA ES TRISTE SEGUNDO CAPÍTULO: LAS GRIETAS TERCER CAPÍTULO: NUEVAS CONSTELACIONES CUARTO CAPÍTULO: LO QUE SÍ SE HA DICHO BIBLIOGRAFÍA .. 9 13 17 27 39 47 51.

(5) INTRODUCCIÓN Me sitúo en un mundo lleno de certezas; o tengo una sensación de que la humanidad confía en estar cada vez más cerca de un conocimiento positivo de lo real. Si bien hace mucho se ponen en duda las verdades absolutas, percibo en muchos de mis contemporáneos esta convicción. Recientemente me obsesioné con lo que no está dicho, con lo que está fuera del foco de los mecanismos que pretenden traducir lo real; esto se debe, en parte, a un anhelo de ese no control que puede haber ahí, por fuera del lenguaje; también por ese desdén que me produce el tener que hablar con propiedad de las cosas; siempre me ha caracterizado la duda e inseguridad sobre lo que digo, y decidí dejar de verlo como un defecto y empezar a considerarlo una posibilidad. Me concentré, entonces, en el lenguaje, y puesto que este determina lo que es y lo que no es, me pareció importante interrogarlo para reafirmar definitivamente mi necesidad de sospechar de todo. Asumo la duda como un acto de subversión ante el mundo, así como en mi práctica artística considero fundamental, a partir de este momento, la subversión del lenguaje mismo. Mi forma de pensar el lenguaje ha cambiado a través de todo el proceso y gracias a los referentes que he ido encontrando. Mi pensamiento inicial era que el lenguaje funcionaba como una especie de filtro, es decir, que de algún modo sí coincidía en algo con lo real, pero no del todo. El proyecto me ha exigido tomar una posición más nutrida en torno al lenguaje y lo real; he optado por pensar que una cosa es lo real y otra el lenguaje, y que el lenguaje es nuestra realidad; que para esa realidad lo verdadero es aquello que la configura, pero que la verdad sobre todas las cosas es inaprensible. Me interesa enfocarme en esa imposibilidad del lenguaje como sistema de representación de lo real y, en su fragilidad para clasificar de manera apropiada el mundo conocido.. -8-. -9-.

(6) Parte del proyecto se propone rastrear diferentes grietas en el lenguaje, momentos o circunstancias en las que este no alcanza, es insuficiente, se fractura. Mi apuesta es que en dichas grietas palpita lo real. Quise hablar sobre eso y me encontré en una paradoja, ¿Cómo hablar de lo que no se puede hablar? Wittgestein diría que no puedo, que mejor debería guardar silencio. Deseché a Wittgestein y encontré posteriormente que la metáfora puede ser vista como una herramienta que me permite abrirle la puerta a estas cosas (a lo real) para que se manifiesten en el lenguaje. Hallé que este uso de la metáfora para subvertir el lenguaje es algo que sucede sin cesar en la dimensión estética.. -11-.

(7) MANIFIESTO DE NO QUIERO PRODUCIR CONOCIMIENTO No quiero producir conocimiento. Ni afirmar nada. Quiero dudar de todo: de lo que digo y de lo que no he dicho y de lo que todos alguna vez dijeron. Quiero abrazar la incertidumbre. Dar la razón, dejar ganar, ceder en el debate… (Nadie tiene la razón al final. No importa qué tanto coincidan las palabras con las cosas, si la gravedad es real en el sentido de lo real o en el sentido de que mis tetas se van a caer al envejecer y que eso es real) Quiero abrirle un agujero a la palabra y dejarla desangrarse. Quiero pervertir la retórica y usar a favor de la locura mis habilidades argumentativas. Quiero hacer ruidos que no coincidan con onomatopeya alguna y silencios que se articulen perfectamente a todos los silencios. Quiero dejar que todos saquen sus propias conclusiones y decir que todas son ciertas y que todas son falsas. Quiero establecer relaciones entre cosas lejanas porque sí, porque es lindo, porque me divierte. Quiero que todos mis referentes sean abiertamente mentirosos. Todos culebreros. Todos poetas (¿O son los poetas los únicos que dicen la verdad?). Quiero construir mi casa en el terreno flexible de la ficción y no en la ficción rígida de la verdad.. -12-. -13-.

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(9) CAPÍTULO UNO: TODA NOMENCLATURA ES TRISTE Toda nomenclatura traba la azul enredadera cuyos brotes demuestran que el silencio es un verbo. Toda nomenclatura atrasa el reloj sin cuadrante del ritmo que es la vida. Roberto Juarroz La correspondencia entre las cosas y los nombres es uno de esos problemas que va a acompañar a la humanidad durante toda su existencia; aunque muchos se atrevan a responderla con seguridad, siempre habrá alguien que sospeche, dude, o vuelva a retomar esta antigua discusión. Incluso en Yahoo respuestas alguien se atrevió a preguntar si fue primero la cosa o la palabra cosa, a lo que la mayoría respondió sin mucho problema que fue la cosa; quien piensa lo contrario normalmente pregunta ¿Cómo sabríamos que tal cosa es la cosa si no contáramos con una terminación que nos lo confirma?, afirma que lo que está por fuera de la palabra, simplemente no existe. Que usamos el nombre para poner las cosas en el plano de la existencia. Si los nativos americanos pudieron ver a sus colonizadores aproximándose, seguramente nunca vieron un barco, pero algo tuvieron que haber visto. El barco estaba ahí, aun cuando ellos no estuviesen observando desde la costa, aun cuando nunca vieron uno en su vida. Pasa lo mismo con América, aun cuando era un continente sin aparecer en ninguna cartografía en Europa, estaba ahí.. -16-. -17-.

(10) Al cuestionar el lenguaje también ponemos en duda la posibilidad de alcanzar un conocimiento verdadero de la realidad, incluso interrogamos nuestra forma de pensar. ¿Proyectamos nuestro lenguaje sobre el mundo cuando pensamos? ¿Qué tan permeada está nuestra percepción por nuestro pensamiento, y por lo tanto, por nuestro lenguaje? ¿Cómo funcionan la objetividad, la subjetividad y la intersubjetividad en el lenguaje? ¿Si vemos las cosas antes de conocerlas, como cuando los nativos americanos vieron eso que era un barco, las vemos mejor o peor? Podríamos seguir haciéndonos preguntas hasta llegar al absurdo, pero la idea de este ensayo es que también encontremos algunas respuestas o, al menos, algunas opciones. En la historia del pensamiento occidental, fueron ciertos presocráticos los primeros en hacerse la pregunta por la posibilidad de conocer. Algunos como Gorgías contaban con posturas tan escépticas que dudaban hasta de la misma existencia de todo. Para este sofista, era más importante la persuasión que la obtención de verdades últimas y, aunque no ahondaremos mucho en él, recordaremos su tercera tesis, en la que niega la posibilidad de representar y comunicar las cosas con un argumento bastante sencillo: la palabra no transmite las cosas en sí, es decir, sus aspectos sensibles, pues la palabra es de una naturaleza distinta a estas y estas también lo son entre sí. Gorgías equipara el decir las cosas con pretender oler sabores o tocar sonidos. Entre tanto, para Jenófanes de Colofón el conocimiento de la verdad es imposible no por la naturaleza da la palabra, sino por la del hombre. “Ningún hombre conoció ni conocerá nunca la verdad sobre los dioses y sobre cuantas cosas digo; pues, aun cuando por azar resultara que dice la verdad completa, sin embargo, no lo sabe. Sobre todas las cosas [o sobre todos los hombres] no hay más que opinión”. -18-. Sobre este fragmento algunos piensan que se trata de una verdad metafísica y otros de un saber en el plano de lo sensible. Lo que nos interesa es advertir su sospecha en torno a los alcances de la humanidad: aun si fuere posible decir la verdad ¿Cómo podríamos estar completamente seguros de ello? Para Jenófanes, todo se reduce a conjeturas. No obstante, estas conjeturas son valiosas, son acercamientos; si bien la verdad sobre todo es inaprensible, se puede llegar a descubrirla mejor (Pero no, está claro, por completo). De Jenófanes, también quedan una serie de Fragmentos acerca de los dioses, según él, inmorales de poetas como Homero y el antropomorfismo que se les atribuye; todas estas cosmovisiones de las que es crítico se deben a que el que escribe se refleja en sus representaciones: “168 Los Etíopes dicen que sus dioses son chatos y negros y los tracios que tienen los ojos azules y el pelo rubio.” Y continúa… “169 Si los bueyes, los caballos o los leones tuvieran manos y fueran capaces de pintar con ellas y de hacer figuras como los hombres, los caballos dibujarían las imágenes de los dioses semejantes a las de los caballos y los bueyes semejantes a las de los bueyes y harían sus cuerpos tal como cada uno tiene el suyo.” Puede ser posible que no sólo designamos los dioses conforme a nuestra anatomía, valdría la pena preguntarnos si, acaso nuestra percepción, es apta para cifrar todos los fenómenos que nos rodean o si la complejidad de esta realidad es más vasta de lo que podemos imaginar y percibir, de manera que la traducción humana del mundo, en igual medida, es tan antropomórfica como algunas de sus figuras divinas.. -19-.

(11) Pero, además de la condición humana y sus instrumentos, también la naturaleza de las cosas representa un problema para el conocimiento; recordemos la noción de devenir de Heráclito: las cosas están sujetas al constante cambio; con respecto a esta afirmación, en la filosofía se piensa que, justamente por este flujo, para este filósofo resulta imposible el nombrar las cosas. No obstante, Heráclito no es partidario de que las cosas sean absolutamente diferentes de sí mismas en ese devenir. Es decir, cambian, pero siguen siendo la misma. Son una y a la vez distintas. Se dice que un discípulo de Heráclito, era Crátilo, para quien la comunicación era una imposibilidad, pues, así como las cosas cambian constantemente, lo hacen también las palabras. También se dice que como resultado de esta conclusión, Crátilo renunció al uso de la palabra comunicándose apenas con el movimiento de un dedo. No parece la misma postura que sostiene en el diálogo de Platón con su mismo nombre, aunque, en realidad, no resulta clara la postura de ninguno de los participantes en lo que dura su debate; por esta razón el texto despierta mucho interés y ha suscitado tanta discusión a lo largo de los siglos. Crátilo (el diálogo) inicia con una invitación por parte de Hermógenes hacia Sócrates para que haga parte de su discusión con Crátilo (el filósofo) acerca de la exactitud de los nombres. Inicialmente, el pensamiento de Crátilo es que cada uno de los seres tiene el nombre exacto por naturaleza en tanto que Hermógenes piensa que los nombres son dados por pacto y consenso. Sócrates parece estar de acuerdo con que las cosas poseen un nombre exacto, aunque no afirma nada, la primera parte de su conversación se basa, ante todo, en preguntas dirigidas a Hermógenes y algunas conclusiones a las que este da la razón sin decir mucho. Crátilo no sólo aborda la cuestión de las cosas y los nombres, sino que plantea la relación entre las palabras y el conocimiento: Sócrates – Entonces el nombre es un cierto instrumento para enseñar y distinguir la esencia.. -20-. Las cosas tienen una esencia y la tarea de la palabra es dar cuenta de esta; aparece, entonces, una figura interesante en la que Crátilo y Sócrates parecen estar de acuerdo: El nominador. Debe existir una persona apta para captar la esencia de las cosas y así darles nombre. Pero, ¿qué hace que un nominador sea apto para esta tarea?, conforme el diálogo avanza se plantea el asunto de los nombres primarios y secundarios; Sócrates empieza por hacer un análisis de los nombres en Homero, se pregunta si acaso los nombres de sus tragedias coinciden con la naturaleza de sus dueños; el pecado de Sócrates es reducir el concepto de lenguaje a su lengua patria; no precisamente por esto desiste, sino porque para la construcción de estos nombres siempre se hace necesario el uso de otros, y entonces, ¿Quién pone estos nombres primarios que componen los secundarios?, según Crátilo, el nombre tiene su origen en una entidad superior que lo concibe, pero ahí el problema es ¿Cómo llegar a ellos si no es por una revelación? SOC: - ¿Es que no te parece que, entre las leyes, unas son mejores y otras peores? CRAT:- De ninguna manera. SOC:- ¿Entonces correctamente puestos?. todos. los. nombres. están. CRAT:- Sí, al menos todos los que son nombres. La postura de Crátilo resulta un poco confusa; para él, si el nombre es exacto, es decir, si realmente expresa la esencia de las cosas, ni siquiera resulta un problema alterar sus letras; basado en esto Sócrates retoma la idea de Hermógenes según la cual la costumbre y la convención influyen en lo que pensamos al hablar, puesto que, si el alterar las letras de una palabra no le afecta es porque existe un concepto consensuado detrás de esta. Se concluye que el consenso es fundamental para la comunicación, independientemente de si transmite o no lo que verdaderamente son las cosas. Es claro, al menos, que para Sócrates las cosas poseen una esencia a la que debemos llegar, lo que se cuestiona es si es posible hacerlo por medio de las. -21-.

(12) palabras o si es mejor conocer los seres en sí mismos; esto último nos devuelve al punto de partida: sin la insuficiente palabra ¿Qué nos queda? La experiencia de las cosas, es claro, pero dicha experiencia, a pesar de ubicarse en un espacio marginal al del lenguaje convencional, hecho de señales y símbolos intersubjetivos, no tomaría forma en la conciencia de no ser interceptada por una serie de códigos que son, substancialmente, lingüísticos. Si las palabras no pueden manifestar dicha esencia, entonces “no es posible, ni siquiera, el conocimiento”. El diálogo termina con una promesa por parte de Sócrates y Crátilo de continuar pensando alrededor de estos problemas y tal vez compartir sus resoluciones en un encuentro posterior. De todas estas disertaciones, no nos queda más que reconocer que en lo que respecta al conocimiento de las cosas y el lenguaje, lo que se debe hacer es aceptar la importancia de este último para las relaciones humanas. Al hacerlo caeremos en cuenta de que la comunicación permea también el conocimiento y la imagen que poseemos del mundo, que el lenguaje aunque no sea “lo real”, es la realidad humana. Para Lacan, la verdad se constituye en el lenguaje, no en el sentido de su relación con las cosas, sino en cuanto a que configura al individuo. Sin importar que un suceso se dé o no en el plano de lo real, en tanto que sea determinante para la psicología del sujeto implicado, sucede efectivamente. La verdad de la palabra se abre paso, se revela, no directamente en el discurso, sino a través de acciones como el chiste, el acto fallido o el lapsus. De algún modo, lo real, aunque indecible, se manifiesta. La palabra es la que instaura la mentira en la realidad. Precisamente porque introduce lo que no es, puede también introducir lo que es. Antes de la palabra nada es ni no es. Sin duda, todo está siempre allí, pero sólo con la palabra hay cosas que son –que son verdaderas o falsas, es decir, que son– y cosas que no son. Solo con la dimensión de la palabra se cava el surco de la verdad en lo real (Lacan, 1953).. -22-. -23-.

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(14) SEGUNDO CAPÍTULO: LAS GRIETAS Por qué las hojas ocupan el lugar de las hojas y no el que queda entre las hojas? ¿Por qué tu mirada ocupa el hueco que está delante de la razón y no el que está detrás? ¿Por qué recuerdas que la luz se muere y en cambio olvidas que también muere la sombra? ¿Por qué se afina el corazón del aire hasta que la canción se vuelve otro vacío en el vacío? ¿Por qué no callas en el sitio exacto donde morir es la presencia justa suspendida del árbol de vivirse? ¿Por qué estas rayas donde el cuerpo cesa y no otro cuerpo y otro cuerpo y otro? ¿Por qué esta curva del porqué y no el signo de una recta sin fin y un punto encima? Roberto Juarroz Ya abordamos la imposibilidad del lenguaje, en su sentido ontológico, de expresar lo real: No podemos estar seguros de estar diciendo la verdad de las cosas y si existe eso que Sócrates llamaba en Crátilo la esencia de las cosas, la ignoramos; somos seres incompletos, con fallas, y de este mismo modo lo son nuestros mecanismos de representación. Ahora bien, ¿podemos demostrar la imperfección del lenguaje desde algunos aspectos más concretos?. -26-. -27-.

(15) Para Fritz Mauthner (1923), la crítica del lenguaje es esencial para quien se preocupa por entender el mundo; el oficio de “la humanidad que piensa” es liberarse de lo que él considera una tiranía del lenguaje. La lectura atenta de “Contribuciones a una crítica del lenguaje” nos permite identificar el centro de nuestro interés: Mauthner pone sobre la mesa diferentes aspectos desde los cuales el lenguaje nos deja ver su debilidad para representar lo real, aquello que a partir de este momento denominaremos “Grietas”. ¿Qué es lo que produce esta fractura?, nuestra intuición nos dice que cuando nos encontramos con una de estas grietas es porque en ellas vibra algo que está por fuera de la representación y no permite que el lenguaje cumpla a plenitud con su propósito; tal vez se trate de ese elemento de lo “real” que se filtra a modo de lapsus o acto fallido en el pensamiento lacaniano. ¿Puede lo real escurrirse por las grietas como un fantasma, una presencia muda?. 1.. No existe el lenguaje. Hemos observado previamente cómo algunos filósofos antiguos se veían obligados a referirse a su lengua natal para abarcar esa inmensa y borrosa abstracción que es el lenguaje. Para Mauthner, “Ésta palabra no es más que una tan pálida abstracción que no corresponde a nada real”; lo que existe, según él, son los lenguajes individuales. Con lenguajes individuales, no se refiere a una creación propia de cada ser humano (aunque este no descarta que cada persona pueda tener un catálogo de representaciones propias intransferibles e incomunicables), más bien, a lo que se dirige es a la imposibilidad de la total correspondencia entre las representaciones de unos y otros dentro del mercado del lenguaje común. De este modo, lo que la ciencia lingüística clasifica es aquello que estos lenguajes comparten.. -28-. El lenguaje patrio es común, a la manera que lo es el horizonte; no hay dos hombres que tengan el mismo horizonte; cada uno es el punto medio del suyo (Mauthner, 1923). Si nos entendemos gracias a lo que tenemos en común, la representación de la realidad se empobrece cuando atraviesa la pantalla de la comunicación. Los lenguajes individuales están sometidos a la transformación, a la desmemoria, a los cambios de perspectiva, a los desplazamientos espaciales, al tiempo, al intercambio con otros lenguajes individuales, etc. Igual que cada ser humano, cada lenguaje individual depende de la combinación de infinitas variables. Entonces, “no existe el lenguaje” para Mauthner; lo equipara a la marcha, sobre la que nunca nos preguntamos por su origen, pues imaginamos que ésta se desarrolló conforme lo hicieron nuestras piernas, así mismo se desarrolla el lenguaje, o más bien, el decir “Lenguaje es uso del lenguaje” (Mauthner, 1923).. Los Etíopes dicen que sus dioses son chatos y negros y los tracios que tienen los ojos azules y el pelo rubio. 2.. La relación estrecha entre el conocimiento y el decir empieza, en el pensamiento de Mauthner, con la ruptura de lo que él considera una mitología del lenguaje. Con esto se refiere a ese supuesto orden lineal, según el cual el pensamiento está antes de la lógica que, posteriormente, se sirve de la gramática; para Mauthner esto ni siquiera es simultáneo, sino la misma cosa, todos hacen parte del idioma. De esta manera, así como el lenguaje es construido socialmente, también lo termina siendo el pensamiento y por ende el conocimiento. “(…) piensa él su pensar hablado, en parte fuera de su cabeza, entre los hombres”.. -29-.

(16) Por otro lado, el sentido social del conocimiento humano no radica solo en la construcción comunitaria del lenguaje, sino en que su esencia es, para Mauthner, antropomorfa. Lo aclara cuando introduce el concepto de los sentidos accidentales: si nuestro conocimiento está basado en los fenómenos que percibimos, está supeditado a la limitación de nuestros cinco sentidos. De esta manera, es posible que, por fuera del entendimiento humano, nuestras leyes y formulaciones pierdan sentido o sean incompletas. Además, no debemos olvidar que sólo comunicamos aquello sobre lo que hay consenso, esto significa que incluso los signos que identificamos en nuestra percepción tienen un trasfondo social. Tenemos que reconocer y que enseñar que también las percepciones científicas, cuando descansan en sentidos accidentales, sociales, heredables y adquiribles, solo pueden ser antropomorfas, convencionales y tradicionales (Mauthner, 1923).. 3.. Una tiranía del lenguaje. Uno de los pensamientos que más nos interesan de Mauthner, es el señalamiento de la condición autoritaria del lenguaje. En contraste con quienes contemplan las símbolos y signos que integran el lenguaje como una de las pocas creaciones humanas totalmente gratuita y comunitaria, para Mauthner “no es más que un valor aparente, como una regla de juego, que también será más autoritario mientras más jugadores haya”. Entendemos el lenguaje como un sistema intersubjetivo; no lo que unos u otros piensan, sino lo que piensan en común, pero este juego intersubjetivo está planteado como si el lenguaje fuera construido solamente a partir de dos puntos de vista, ¿Cómo se las arregla para poner de acuerdo tantas. -30-. subjetividades? La crítica del lenguaje se lamenta la pérdida de lo que queda por fuera de este en medio de este pacto, es por esto que el lenguaje individual cobra tanto valor en lo que a lo real respecta. En este sentido, Mauthner considera el lenguaje individual como lo más próximo a una realidad posible, aun cuando la constitución del lenguaje sea de carácter social, las impresiones exclusivas e intransferibles de cada sujeto son el más inmediato registro de lo real. El lenguaje, en tanto nos hace comprendernos entre los seres humanos, nos hace abandonar el entendimiento de nuestras propias impresiones y registros. Esta vivencia individual de la vida cotidiana separada queda sin lenguaje, sin concepto, sin acceso crítico a su propio pasado que no está consignado en ninguna parte. No se comunica. Es incomprendida y olvidada en beneficio de la falsa memoria espectacular de lo no-memorable (Debord, 1967).. 4.. Fugitiva forma. Una pretensión del lenguaje es ofrecer un catálogo del mundo, pero sus representaciones no tendrían lugar si no se suprimieran algunas diferencias entre unas cosas y otras, si no se hiciera una abreviación; como lo explica Nietzsche en Sobre verdad y mentira en un sentido extramoral, el concepto se forma igualando lo no-igual y la convención parece estar persiguiendo una especie de arquetipo primigenio al que todas las cosas que encierra este concepto se ajustarían. Borges ejemplifica a la perfección este problema en Funes el memorioso, cuyo personaje, que sufre de una memoria prodigiosa, es consciente y retiene en su memoria el estado de todas las cosas que percibe, lo que hace que para él cada una sea única y distinta, y que por lo tanto, le sea imposible él concebir ideas, vale decir generalidades.. -31-.

(17) No sólo le costaba comprender que el símbolo genérico perro abarcara tantos individuos dispares de diversos tamaños y diversa forma; le molestaba que el perro de las tres y catorce (visto de perfil) tuviera el mismo nombre que el perro de las tres y cuarto (visto de frente). (Funes el memorioso, Ficciones, Borges) ¿Qué tanto contenido de lo real tiene la palabra si no puede transmitir las particularidades? El lenguaje, podríamos decir, confiere presencia en la realidad, pero es una presencia virtual, una reminiscencia de las cosas, una depuración de los aspectos categorizables; aquí tenemos otro problema: La categorización está sujeta a los sentidos accidentales de los que ya hablamos; conforme percibimos vamos determinando las características de las cosas, no contamos con la certeza de qué tan objetivas sean; por otro lado también penden de las abstracciones que nuestro pensamiento, también humano, produce. 5.. La metáfora trunca. El nacimiento del nombre supone algunos problemas; por un lado está su naturaleza metafórica: el usar ese primer término implica el desplazamiento de otro que está ausente. La apariencia del concepto en el imaginario también sufre un desplazamiento, pues la imagen general que encierra, siempre nos va a remitir a una imagen particular, distinta en cada individuo. El mundo es el segundo término de una metáfora incompleta, una comparación cuyo primer elemento se ha perdido. ¿Dónde está lo que era como el mundo? ¿Se fugó de la frase. -32-. o lo borramos? ¿O acaso la metáfora estuvo siempre trunca? (Juarroz) Por otro lado, está el hecho de que ninguna palabra tiene sentido si no contamos con el conocimiento previo del concepto que la habita, detrás de todo reside siempre el discurso que tiene la habilidad de modificar y replantear las ideas y nomenclaturas a su antojo. La frase fue primero que la palabra (Mauthner), es decir, una palabra no subsiste sin las otras. ¿Eso no haría del lenguaje una serie de redundancias?. 6.. La superstición de la palabra. La mayoría de los hombres sufren esta debilidad espiritual que consiste en creer que, cuando existe la palabra, la palabra debe existir también por algo; porque hay palabras, deben ellas responder a algo real. ¡Como si cada alteración o descomposición en una piedra hubiera de ser la huella de una planta! ¡O como si los garabatos trazados por un bufón hubieran de ser siempre un “Rebus” descifrable! (Mauthner, 1923). Otra cara autoritaria del lenguaje, es su capacidad de instaurar una verdad a través de la repetición discursiva; como lo hemos visto muchas veces en la historia de la humanidad, la reiteración hace que ideas adquieran peso en la realidad social, esto no sólo por una manipulación de las masas a través de los medios y la retórica, sino también por lo que Mauthner llamaría “la superstición de la palabra”. Con superstición, nos referimos a la creencia de que la palabra siempre alude a algo que efectivamente existe en la. -33-.

(18) realidad material y objetiva. La ciega fe en las palabras permite que la ficción se vista de verdad en nuestro aparente conocimiento del mundo. Hace diez años bastaba cualquier simetría con apariencia de orden – el materialismo dialéctico, el antisemitismo, el nazismo- para embelesar a los hombres. (Borges, 1993) … Estas son las grietas que nos interesa abordar, por el momento, en la práctica artística ligada al presente escrito, aunque sabemos que el concepto de lenguaje es tan amplio y abstracto que la labor de cuestionarlo nos podría tomar toda la vida (y probablemente así será, siempre desde distintas y nuevas perspectivas). Si bien en algunos de los autores que hemos analizado parece haber un énfasis en el lenguaje hablado, no podemos olvidar que la imagen es en sí misma un lenguaje adscrito a estas grietas y, siguiendo este orden, nos encargaremos de ella. La existencia de estas fisuras no es lo único que nos concierne, nuestra búsqueda es aprovechar la certeza de su existencia para ir más allá.. -34-. -35-.

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(20) CAPÍTULO TRES: NUEVAS CONSTELACIONES Toda palabra llama a otra palabra. Toda palabra es un imán verbal, un polo de atracción variable que inaugura siempre nuevas constelaciones. Una palabra es todo el lenguaje, pero es también la fundación de todas las transgresiones del lenguaje, la base donde se afirma siempre un antilenguaje. Una palabra es todavía el hombre. Dos palabras son ya el abismo. Una palabra puede abrir una puerta. Dos palabras la borran. Roberto Juarroz Sólo el poeta llama de diversas maneras lo que los demás de una. Extraído del Rigveda. Ya le hemos dado forma a nuestra insatisfacción con el lenguaje, constatamos su ineficiencia rastreando algunas grietas, determinamos que además de limitado es autoritario, no sólo en su concepción comunitaria, sino en que instaura realidad a través de la reiteración en el discurso. El lenguaje no es, siquiera, el retrato de la experiencia posible, sino la. -38-. -39-.

(21) reducción de esta a taxonomías, producto de un capricho por el orden y la clasificación. Lo que queda por fuera, lo que no se puede decir, se evidencia en las fisuras y está ahí, para quien se quiera interesar por ello. Retornamos a la pregunta que hicimos al iniciar este texto, ¿Cómo podemos hablar de aquello que el lenguaje excluye?, y aun más, nuestro renovado interés es saber ¿Cómo subvertimos el lenguaje? Para algunos, es mejor no hablar sobre aquello que no se puede decir, callar se consagra como una primera manera de decir verdaderamente. El nombre puede ser visto como una especie de exorcismo, un esfuerzo por reducir mediocremente a signo la inconmensurabilidad de lo real, despojándolo todo de su esencia. Es por esto que, tal vez, la mejor manera de hacer referencia a lo fundamental sea callando; hablamos de lo fundamental porque desde el pensamiento occidental la renuncia a la palabra llega a tener connotaciones espirituales, el lenguaje es conocimiento humano y, abandonarlo, es tener acceso a un conocimiento más amplio que el propio, es renunciar al yo, entiéndase como particular o humano. Digáis de ella lo que digáis, ¿cómo vais a tener siquiera la esperanza de acceso a la verdad, tan sólo con palabras? Ni siquiera puede percibirse objetiva ni subjetivamente. De modo que plena comprensión sólo puede llegar a vosotros por un misterio inexpresable. El acceso a ella se llama la «Entrada en el Silencio más allá de toda actividad (Memoria de Wan Ling del maestro zen Huang). Callar es un acto, y la acción por sí sola también empieza a plantearse, a partir de la crítica del lenguaje, como subversión no sólo del conocimiento humano del mundo, sino de la realidad humana que en este se produce. Como resultado de la filosofía del lenguaje, delineada por pensadores. -40-. como Mauthner, algunos filósofos como Gustav Landauer promoverían la acción revolucionaria y colectiva como forma de reescribir su contexto; el acto anárquico se presenta como cuestionamiento de los preceptos hegemónicos no sólo del campo de la epistemología, sino del político, social, moral, etc. En el plano estético, no es gratuita la aparición, posterior a éstos pensadores, de movimientos artísticos como el accionismo vienés. La acción material es un método de extender la realidad, de producir realidad y expandir la dimensión de la experiencia (Mühl). El acto también tiene sus códigos, pero hay en él aspectos como el gesto que, si bien expresan y comunican, tiene en su naturaleza algo indescriptible y personal. En el accionismo vienés podemos establecer asociaciones simbólicas entre el cuerpo del individuo y la sociedad de su tiempo, y por lo tanto, entender la agresión como una prueba del rechazo por la misma; pero en esta simple metáfora, la lectura puede ser aun más extensa y rica para quien esté abierto a la observación más profunda de los vínculos entre los distintos elementos. De ahí, que además del silencio y la acción, encontremos que el empleo de los signos nos hace posible ampliar la realidad, abrir el mundo, crear nuevas ideas, no por medio del nombre, sino a través de la fundación de relaciones sígnicas. La metáfora tiene esta potencia, facilita encontrar similitudes y relaciones en cosas que no las tenían antes, modificando la realidad en el lenguaje, acercando ideas que aparentemente estaban lejanas por medio de un desplazamiento del significado que transgrede las categorías; no pretende introducir nuevos objetos en el lenguaje, sino nuevos discursos a partir de sus combinaciones.. -41-.

(22) … El discurso poético trae al lenguaje aspectos, cualidades, valores de la realidad, que no tienen acceso al lenguaje descriptivo y que solo pueden ser dichos en el juego complejo del enunciado metafórico y de la transgresión reglada de las significaciones usuales de los términos (Ricoeur, 2001). La metáfora requiere de la intuición; las conexiones que se establecen gracias a ella nacen en un instinto del sujeto que es alimentado por su experiencia y que no está mediado por el lenguaje, reside en lo más profundo e incomunicable de su ser, es decir, lo más inmediato de su percepción, ¡el registro, más directo y puro, del mundo que lo rodea! En estas relaciones, podríamos decir, se expresa libremente su lenguaje individual. De esta manera y, ateniéndonos a la postura de Mauthner en torno a los lenguajes individuales, lo real se abre paso en lo simbólico. Por medio de la ficción, la poesía expresa más que ningún otro lenguaje, la verdad.. No sólo debemos contemplarla desde su propiedad de explotar del lenguaje para expandirlo, sino también como un mecanismo que motiva a la acción. Si la metáfora es, por estar anclada en la dimensión estética, sería capaz de llegar a la sensibilidad del receptor. Más allá de modificar el sentido literal de las palabras, lo que hace es ir a la raíz, a lo que está detrás, al discurso. La metáfora, dice Paul Ricoeur en La metáfora viva, “produce sentido”; no sólo ocurre un cambio en la representación, sino que también se modifica la manera en la que percibimos el mundo, esto es lo más importante y lo que, como artistas, nos interpela.. Es necesario que quien hace uso de este recurso, vea aquello que no es evidente y encuentre las semejanzas en lo que objetivamente se muestra como distinto, que se atreva a generar desorden para concebir un nuevo orden; que cuestione el cómo, qué y porqué del decir. Tal vez lo que Rimbaud llamaría poeta vidente concuerde con esto, pero más que el desarreglo de los sentidos (Eso queda al criterio del lector), lo que proponemos es, sencillamente, una mirada crítica, una sospecha de todo. Al no estar aferrados a la significación literal de las palabras, quizás se nos permita ver lo posible detrás de estas. ¿No es acaso función de la poesía suscitar otro mundoun mundo “otro” que corresponda a posibilidades “otras” de existir, a posibilidades que sean nuestros posibles más propios? (Ricoeur, 2001).. -42-. -43-.

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(24) CUARTO CAPÍTULO: LO QUE SÍ ESTÁ DICHO. Ilustración 1. This is a mirror you are a written sentence - Luis Camnitzer Fuente: (Camnitzer, 1966).. En lo que ocupa a la dimensión estética, la preocupación por el lenguaje como instrumento de representación siempre ha estado presente en campos como la lírica; tal vez fue la poesía, el primer arte en sentir la necesidad de expresar algo más allá de lo que le era posible. Pero es, sobre todo, desde el siglo XX, que el arte empieza a cuestionar las abstracciones que rigen nuestra comprensión del mundo, así como a empujar los límites de las formas establecidas. Borges era consciente de las grietas del lenguaje. Sus Ficciones están colmadas de metáforas que abordan la imperfección de nuestro sistema lingüístico, por mencionar algunas: Un libro que contiene el conocimiento ficticio de un mundo, cuyo lenguaje pone en evidencia la medida en la que,. -46-. -47-.

(25) una cosmovisión predominante en una sociedad, está antes de, construye lenguaje (Tlön, Uqbar, Orbis Tertius); un hombre para el que no pueden existir generalidades, pues todas las cosas le son muy diferentes entre sí gracias a una capacidad prodigiosa de distinguir cada uno de los estados de su devenir (Funes el memorioso); una biblioteca contenedora de todo aquello que es posible en el universo, y que es, claro está, imposible de comprender en su totalidad o de ser clasificada por medio de un sistema que pueda reunirlo todo bajo el mismo parámetro (La biblioteca de Babel); un hombre que asesina a otro para evadir el uso del nombre (El jardín de los senderos que se bifurcan). Dentro de las artes plásticas, los referentes más inmediatos, cuando hablamos del lenguaje, son artistas vinculados al grupo Art & Language, estos dan inicio a un giro lingüístico al interior del arte subrayando, en la práctica y producción de textos, la importancia del discurso; es fundado por los artistas Michael Baldwin, Terry Atkinson, David Bainbridge y Harold Hurell en 1968. Una de las propuestas de estos artistas apuntaba a que, si el arte es lenguaje y se debe enfocar en la transmisión de un concepto más que en una configuración estética, entonces ni siquiera es necesaria la creación de objetos sino que basta con la descripción escrita, es por esto que muchas de las obras de este grupo se componen principalmente de textos que suplantan la imagen. Un artista que se vincularía posteriormente a este movimiento y creador de una de las obras más representativas del arte conceptual es Joseph Kosuth, en Una y tres sillas, nos encontramos ante tres maneras distintas de aproximarnos a la realidad, tres maneras de ver la representación, pero ¿qué estamos queriendo decir cuando elegimos el uso de la palabra, o de la fotografía o de la cosa? O ¿Da lo mismo?. Ilustración 2. One and three chairs - Joseph Kosuth Fuente: (Kosuth, 1966).. En el caso latinoamericano, Luis Camnitzer hace valiosos aportes en este campo. El uso del lenguaje en su trabajo, busca llegar al receptor por medio del concepto general, sostenido en la palabra, para que la significación se enriquezca cuando es atravesada por la subjetividad, o subjetividades, del público. Dice este: “Cuando uso el lenguaje, lo uso para evocar imágenes (…) me interesa que mis obras evoquen la mayor cantidad de cosas posibles en varios niveles, como una cebolla que uno va pelando y siempre se encuentra con otra piel”. Esto sucede en Living Room, obra en la que una habitación vacía está cubierta, en sus paredes y piso, de papeles con nombres de objetos característicos de una sala de estar, así, cada espectador recrea en su imaginario un lugar diferente. Pero además de la referencia al lenguaje escrito en el arte, también nos interesa ver cómo en las categorías relativas. -48-. -49-.

(26) a la imagen se pueden hacer transgresiones que modifiquen los modos de representación y construyan otras formas de ver la realidad. Un lenguaje que, particularmente, nos llama la atención, es el cómic; durante las últimas décadas la narrativa en este formato se ha expandido y replanteado a través de procesos de experimentación con sus formas básicas; un ejemplo es el movimiento Oubapo (acrónimo de Ouvroir de Bande Dessinée Potentielle, que traduce Taller de Historieta Potencial). La deconstrucción de los componentes formales del cómic, propuesta por sus fundadores, reducía a ciertas normas la creación de la tira con el fin de que, esta limitación, se convirtiera en un reto para la creatividad del historietista.. BIBLIOGRAFÍA Arcadia. (2012). El arte conceptual de Luis Camnitzer en la Universidad Nacional. Recuperado el 2016, de Revista Arcadia:http://www.revistaarcadia.com/agenda/ evento/el-arte-conceptual-luis-camnitzer-universidadnacional/27837 Borges, J. L. (1993). Ficciones. Hardcover. Camnitzer, L. (1966). This is a mirror you arte a written sentence. Recuperado el 2016, de https://estlaurent.wordpress. com/2011/08/18/luis-camnitzer-this-is-a-mirror/ Debord, G. (1967). La sociedad del espectáculo. Recuperado el 1 de Noviembre de 2016, de Revista Observaciones Filosóficas: http://www.observacionesfilosoficas.net/ download/sociedadDebord.pdf France Begué, M. (2013). The Rule of Metaphor commented (La metáfora viva de Paul Ricoeur comentada). Recuperado el 2016, de Fundación Dialnet: https://dialnet.unirioja. es/servlet/articulo?codigo=5363354 Juarroz, R. (s.f.). Poesía vertical. Antología Esencial. Recuperado el 2016, de http://www.paginadepoesia.com.ar/escritos_ pdf/juarroz_poesiavertical.pdf. Ilustración 3. Killofer’s OuBaPo Works. Killoffer. (24 de Septiembre de 2014). Escher in Comics: Killoffer’s OuBaPo Works. Recuperado el 2016, de http://www. comicscube.com/2014/09/escher-in-comics-killoffersoubapo-works.html?m=1. Fuente: (Killoffer, 2014).. -50-. -51-.

(27) Kirk, G., & Raven, J. E. (s.f.). Los Filósofos Presocráticos. Editorial Gredos. Kosuth, J. (1966). One and Three Chairs. Recuperado el 2016, de The Museum of Modern Art - MOMA: https://www. moma.org/learn/moma_learning/joseph-kosuth-oneand-three-chairs-1965 Lacan, J. (1953). Seminario 1. Los escritor tecnicos de Freud. Recuperado el 2016, de Tu Aanalista.com: http://www. tuanalista.com/Jacques-Lacan/10453/Seminario-1-Losescritos-tecnicos-de-Freud-pag.226.htm Mauthner, F. (1923). Contribuciones a una crítica del lenguaje. Herder Editorial. Nietzsche, F. (1873). Sobre Verdad y Mentira En Sentido Extramoral. Recuperado el 2016, de La caverna de Platón: http://www.lacavernadeplaton.com/articulosbis/ verdadymentira.pdf Platón. (s.f.). Cratilo. Ricoeur, P. (2001). La metáfora viva. Trotta. Solans, P. (2007). Arte hoy. Accionismo vienés. Editorial Nerea S.A.. -52-. -53-.

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Ilustración 1. This is a mirror you are a written sentence - Luis Camnitzer Fuente: (Camnitzer, 1966).

Ilustración 1.

This is a mirror you are a written sentence - Luis Camnitzer Fuente: (Camnitzer, 1966). p.24
Ilustración 2. One and three chairs - Joseph Kosuth Fuente: (Kosuth, 1966).

Ilustración 2.

One and three chairs - Joseph Kosuth Fuente: (Kosuth, 1966). p.25
Ilustración 3. Killofer’s OuBaPo Works  Fuente: (Killoffer, 2014).

Ilustración 3.

Killofer’s OuBaPo Works Fuente: (Killoffer, 2014). p.26

Referencias

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