MANCHAS
DE
COLOR
F
E
D
E
R
I
C
O
.
G A N A
uevos
uentos
Pirrafos Lirninares, Selecci&, Biogra- fia y Apuntaciones bibliogrificas, por
J U L I O M O L I N A N U R E 2
E D I T O R I A L
N A S C I M E N T O
PARRAFOS LIMINARES
Manos filiales
y
blancas. las propias manos de
Las Oellas hijas del artista, espigaron
y
recogieron,
en s u mayor parte, estos poemas romanescos que
s u orfebre bautizb con el nombre de <(Manchas de
C o l o n .
En vida del eximio prosista estas ((Mancham n o
formaron Libro,
ycasi no hub0 necesidad de ello,
Dues eran sabidas de memoria por mucha gente,
corrian con J’recuencia de lubio e n Labio,
y
se musi-
taban
Lo
mismo a
La Luz fekrica de regios salones que
e n u n a noche de campo bajo el esplendor medroso
de las estrellas.
iQuk son estas <Mancham?
i D e dbnde tom6 esta expresibn nuestro
h e n
es-critor Federico Gana? Nc
lo
sabemos
a ciencia cier-
tu. Per0 conjeturemos
un poco.
A
ratz de
la muerte de Carlos Pexoa V6liz.
sep u b l i d ,
afio1908, en u n a revista efimera
y
bohe-
m i a , un soneto de aquel malogrado poeta, tituladu
aMancha,,
y
e n que
el
vigor de la idea se u n i a
triunfalmente
a1colorido de
las metdforas
y
a
la
energia de agua fuerte de
la adjetivacibn.
Antes, e n 1901, otra revista chilena, acogedora
y
modernizante, habia publicado, bajo el titulo de
<Manchus,,, u n a traduccibn de un microboema
del brasilefio Antonio Austregksilo, e n que era de
admirar el fugitivo encanto de
la concepcio'n f a n -
tdstica
a1travks de frases
y
vocablos coherentes,
y
s i decirse pudiera, de irisados matices.
iPero acaso
10sbreves poemas en &rosa de Ga-
na tienen valor artistic0
y
gustan
sblo
e n considera-
cibn a este nombre genkrico que
kl
les diera?
.
M i l veces, no.
Todos ellos son
la corporizacibn adecuada de una
idea sencilla
y
a la vez dindmica, cuando no de
un
sentimiento generoso
y
ennoblecedor.
Son elevados estados de alma.
Gestos son de risueiia vis cbmica, o de fugaz in-
tensidad dramcitica.
Embriones son
y a
de extensos
y
joviales roman-
ces,
y a
resiimenes de amargas cosas vividas.
0 bien, poemas breves, aunque de organizacibn com-
pleta
y
perfecta, como u n a chispa irisada
a1sol,
como
un corazo'n
que
palpita e n plena vida,
y
rie o sufre.
Todos desjcilan, sugerentes, ostentando el cromo
que el momento psicolbgico de
la ((Manchu,, requie-
re, sea el refiejo verde de
las esmeraldas, sea el ma-
tix irisado de
10s
bfialos,sea el julgor de ensueiiio
d e '
las pubilas azules.
A1 leerlos, se medita en cosas bellas,
y
cuando
ya
i
Y
4uk
decir acerca de la forma de las <<Manchus
de Color>>?
S6lo que entrafiando siempre intenso
vigor poktico estcin escritas e n buena prosa: en u n a
prosa delicada
y
emotiva que, artisticamente,
vale
tanto como las mejores pulidas estrofas.
El lengua-
j e de nuestro prosista es sencillo
y
se desbliega
casi siempre en su sentido propio y natural. Jamcis
emplea vocablos incomunes, como si temiera obscu-
recer
la nitidez de sus fugaces concepciones
y
de sus
sedefias frases. Hay lbgica, pues, e n inferir que
nuestro aristocrcitico prosador ofrece su acervo de
emoci6n espiritual e n un
vas0 muy
didfano
y
con
sencillez cincelado.
B i e n
lo dijo Benedetto Croce:
<<La
poesia es el
lenguaje del sentimiento como la prosa es el lengua-
j e de la inteligencia,,.
Este postulado de Estktica, verdadero
y
conclu-
yente, no puede subsistir sino como u n a generaliza-
cibn teorizante, que no empece
a
10snumerosos
ar-
tistas que, como Federico Gana, vacian su rico ve-
nero de sentimiento
y
s u fdcil caudal de poesia, e n
el reguero de u n a prosa llana, fliiida
y
armoiziosa.
E N
B L A N C 0
Alli
estaban frente a mi, polvorientas, las cuar- tillasde
papel blanco como invitindome a1 tra- bajo.Afuera, un dia de Otoso nebulosa y tibio, y
en mi alma la inmensa bruma del cansancio.
M E D I A
T I N T A
Sobre la copa cae la buena cerveza y burbujea.
jAh!
tus cabellos, dulce nifia, que pasas cerca d e mi, tienen extrafios reflejos de algas marinas.Tu
carita est6 phlida, tu trajecito es pobre, pero tu boca sonrie. i E n quB piensas? Trae mbs cer- veza; herrnosa nifia, y permite a mi alma hurnilde que pregunte: iCu61 es tu vida, c u d esel
triste secret0 de tu vida de mujer?R A Y 0
D E
S O L
Rayito de sol
de
Otoiio, no me despiertes toda- via. Dhjame sofiar, soiiar perezosamente, mien- tras entre tus ondas de or0 brilla una luz de es- peranza.L A C O P A
V A C I A
La
copa est& vacia yhelada.
Ya
no ser6 posi-ble
que sederrame sobre ella
el
licor
ardiente
yperfumado de
rosas.Una luz de cansancio
yde tristeza briUa
f 6 n e
bremente
a travgsdel pdido crista1
y mehiere
como unaespada.
En
la estancia hay
unsilencio
de desesperacibn,
porquela
puerta seha cerrado
para siempre.
muda
como unatumba.
Y la
copa es fria yblanca,
yla
sala
estriste
YY
enel
silencio, contemplando esa copa inm6-v3,
siento en mi coraz6n el deseode
llenarlade
sangre,de
fresca sangrede
corazones que fio han amado, puros y blancos como era tu alma antesdel
d<a en que bebieramos juntosel
licor ardien-'
P A I S A J E
Alegremente -is empapadas por la lluvia sobre el barro.
hof;llas
amarillentasde
Otoiio.S O M B R A
En
la
aIta y oscura nave ruedan amenazado- res y tristes,10s
acordes del brgano.Sobre
la masa sombriade
la gente arrodilla- da briIlan 10s nimbos amarillentosde
10s cirios.H a y un silencio aqui, abajo, silencio
de
fe,
de esperanza,de
incertidumbre,de
miedo...
Me
apoya en la columnade
piedra y siento mi alma fria y oscnra ante 10s misterios.S I L U E T A
Ah;
en el sof6 de mArmol, en el nuevo parque, bajo el sol primaveral, est6 sentadoel
anciano profesor.Su
sombrero es viejo y de antigua moda, ne- gro el traje y p6lido y sin vida el rostro.Ya su carrera se acabb y la muerte le roe por dentro ahora, mientras 61 piensa, tal vez, en me-
sidad alemana, donde corrieron sus aEios juve- niles.
Y
ahora, ini familia, ni amigos!P R I M A V E R A L
I N T E R I O R
Hay una tibia luz en la estancia, que envuelve y acaricia las cabezas canas y la$ cabezas infan- tiles, mLs dulce que la luz de la lrimpara
del
hoe
gar; es la luz de la esperanza que brilla en las pupilas de la alegre familia.La lluvia cae sin cesar, monbtona, afuera, y
Los
amigos rien. beben y charlan e interrum- penel
canto.La pequefiita duerme en su alta silla, arrullada por la cancihn y las risas, y la charla: su suefio inocente es mbs bello que la cancidn. que la char-
la de 10s amigos y que la felkidad que resplande-
co como una aureola sobre las cabezas
de
10s que tal vez suefian en 10s antiguos tiempos desvane- cidos para siempre.L O N D R E S
Fu6 all&
i
te acuerdas? en la ciudad inmensa yfamosa que envuelven brumas y nieves, donde floreci6 nuestro amor.
iTe acuerdas? En nuestro incierto paseo, deja- mos atr6s
el
gran rio sobre cuyas aguas oscurasy silenciosas reverberaban las llamas inquie tas
de
10s
faroles como una fragua enorme y fantbs- tica.estrechando mi brazo tembloroso contra tu co-
raz6n. -
jHuyamos muy lejos, n o s 6 adhnde!
Y
como poseidos de un v6rtigo. marchdbamos rdpida- mente un instante por las callejuelas oscuras ypobres
de
aquella ciudad extranjera.. .
. . .
V O C E S
I N T I M A S
-2De qu6 hablas?
-De
amor.Ha muerto hace tanto tiempo, que
mi
coraz6n no sufre,ioh!
no sufre a1 recordarlo.-De
gloria.jLa gloria es la bruma
del
mar...
!
-De
amistad.La amistad 6810 brilla ante el rojo resplandor de 10s vapores
del
vino.-iDe
quk hablas, entonces? H a b l o -de tu esperanza.-Mi
esperanza es sombria como la idtimaluz
sobre la mar.N A V I D A D
Tus miradas, dulce niEa, huyen
de
las mias; tu rostro se enciende y palidece, tu blanca mano va, distraida, sobre la mesade
un objeto a otro.Y
si
a hurtadillas fijas10s
ojos en mi y yo sorpren- do la mirada, tiemblo de placer y de esperanza, porque en el fondo de tus hGmedas pupilas me parece ver brillar una luz celeste sernejante a la que atrajo a10s
magos y a10s
pastores.Y
mi33
coraz6n salta corn0 un corderillo a1 pensar en que, tal vez,
el
nuevoDios
va a nacer y e n que serg necesario celebrar, por fin, en mi alma, la alegre, la pura, la sencilla y grandiosa fiestade
Navidad.L A T E L A R A N A
Esta es la tela efimera y sombria: en el silencio
de
mi alcoba fria la ha tejido en las noches una arafia artificiosa y con paciencia extrafia. En sus hilosde
seda,dkbil
presa dormita mi alma, y creo ver en ellos temblar gotas de sangre a10s
des- tellos de la pdida aurora.Y
nunea cesa la cruel araGa en su labor in- quieta. iQui6n sabesi
en lob hilosde
esa tela, enel
silencio dela
noche vela, misteriosa, unaI C
M ' A R I N A
Ni
unanube
enel cielo, ni
una espuma enel
-mar.Calma, tranquilidad. Arriba
el
cielo
azul,profundo;
y enel limite del horizonte,
el
color
se besfuma en unaclaridad blanquecina. diAfana..
.
:
y
el gran
vapor que meIleva
sedesliza dulce-
mente como
sobre
unlecho de seda.
Grandes
avesde alas grises
ypechuga blanca
siguen a1
naviocernikndose armoniosamente,
pe- rezosamente,sobre las olas tranquilas.
A
veces, ala distancia, semejan sobre las aguas
solitarias
cogosde
espuma; a veces eedetienen
u
sobre el mar y se dejan mecer un instante: ya
las veo besar el brusido espejo como en una ti-
mida caricia, ya se alejan y vuelven nuevamente,
y a fuertes golpes de ala continlian 6u tardo vai- v6n. Parece existir una ley misteriosa y dulce en- tre el movimiento cadencioso y muelle de
la
in- mensa sdbana zzul y10s
lentos giros de esas hijasdel
ocbano.En tanto, el mar continGa tranquilo, parecien-
do
enviar una sonrisa de ben6vola protecciBnde
esas aladas amantes de su grandeza.El
sol declina, y sus rayos a1 caer sobrelas
aguas marcan una ancha franja que brilla como un rioB O C E T O
T u amor, amigo mio, duerme, joh! duerme CO-
mo tu ;oven amante, en el triste y helado lecho donde se mecieron las ilusiones y 10s cantos mati- nales de 10s primeros dias.
En tanto, se bebe vino rojo en la pequeEa man- sihn, se bebe y se suefia..
.
Eos amigos hablan con fatiga del pasado y del porvenir.
Y
una ilusibn de mujer, vaga tristemente enla
estancia...
!
V A G A N D O
Fu6
en una mafianitade
Septiernbre cuando te encontr6, buena anciana, paseando a1sol
tuscabellos blancos y tu rugosa faz que brillaba
de
alegria. En tu vestidillo azul y Iimpio, agitado porel
viento, habia una fresca nota primaveralque reia
de
esperanza.E N I G M A
En el fondo de
tuspupilas hondGmas, brillan-
tes comoel
or0 recignfundido, vibraban intensa-
mente
el
mal, el
ensuefio yla locura.
Como de
unaleiana estrella maligna perdida
entrelas nieblas de la noche, lleg6
ami
corazbnmoribund0
undestello
quelo encendi6
un ins- tante conla lumbre de
una esperanzadescono-
cida.
Me
acerquk juntodel calor de
tu sen0Lien
ama-do
yhundi
mis
miradas
enlas
t u y a s , y enellas
beb; ansiosamente
el
mal,
el
ensueiio yla
locura.
H o y vago triste, sin rumbo, sin objeto, sin
fe,
aquejadode
un mal sin nornbre y sin remedio como elde
Cain cuando huia sin t6rmino perse- guido porel
fantasmade
su crimen.LA
d6nde Voy?Nadie podria contestarme, porque tu coraz6n est& ahora cerrado para siempre coma esas tum- bas antiguas vacias, vacias y cerradas, sin nom- bre, sin cenizas.
L A V I R G E N I N G L E S A
Sobre mis rodillas cae el suave peso de tu cuer- PO inmaculado. iOh!en tu cabellera obscura hay un perfume fresco y matinal.
Inclinas sobre mi pecho tu pAlida frente y hablas
de
aquel amor, de aquella ausencia, mien-.
tras yo, octogenario joven, paso mis miradaspor esas cartas de amor de un nifio.
El
navio se balancea voluptuosamente sobreel
gram lecho azul y vaporoso del mar...
Acaricio tus trenzas negras, mientras me des- cubres envanecida 10s secretos
de
tu coraz6n.A L P A S A R
Despuks de tres aEos de ausencia, ah; estris otra vez delante
de
mi, bella aparici6nde
mis
diasde
esperanzas y deseos, aquellos dias de zozobras yescepticismo en que mis labios callaron ante la esfinge impenetrable de hermosura.
Y
ahora a1 pasar junto a mi, inclinando rubu- rosa la cabeza. mientras tus radiosos ojos azu- les irradiaban la luz de mis ensuegos, ipor q u itodo mi ser se ha estremecido de agradecirniento hacia tu corazbn de mujer?
R E C U E R D O S
Pesado, fatigoso como un sueso
de
plomo, vie-ne a mi
el
recuerdo que brilla como una luzde
muerte entre las nubes dormidas.
Mi
alma bus- ca en van0 una alegria entre bus iiltimos resplan- dores, no encuentra sino tristeza y dice: iPara quG enel
horizonte ese ray0de
solde
un &a?iY
tii no podr6s venir cercade
mi corazbn, pobre imagen, ((pobre imagen. que en un tiempo brillabas como la aurora sobre las hiimedas CO-linas? Como una flor marchita en un relicario,
guardo en
el
fond0 de mi alma el recuerdlode
aquekla riipida y iinica entrevista, de aquella do-lorosa y iiltima presibn
de
su blanca mano,de
aquellas ardientes palabras balbuceadas en voz baja...
!
U
hoy, a1 contemplar el gozoso resplandorde
sus grandes O ~ O S azules,
el
Aelado polvode
aque- llas cenizasde
amor, ha parecidoreanimarse conun sop10 de primavera.
Y
mi coraz6n sufre yD I A L O G Q
S E C R E T Q
miras Racia arriba?
-La noche impenetrable, tenebrosa. -iQub esperas?
--Nada espero, porque todo ha muerto. -iDe qub vive tu alma?
-Del misterio infinito del ensueiio. -iEn que suefias?
-En lo que es grande, multiforme y vago. -iQu6 hiciste de tu vida?
--Ea arrojb por la borda a1 mar inrnenso.
-Y
ipor qu8 la arrojaste?R E S
U R R
E C
C
I O N
Llegan mis recuerdos a turbarme; se anidan en lo hondo del cerebro, engendrando imbgenes brillantes
de
luces,de
colores yde
vida.Mi
corazBn descubre ansioso tantas cosas que antes no comprendia: sentimientos extraEos yprofundos como la vida misma.
Sobre
este vasto mundo incomprensible, mi- riadaede
mariposas deslumbrantes. gvidasde
eterna luz,de
amor sedientas, mis deseos sin fin, sin nombre, vagos, errantes, tendidos haciael
Liano, inaccesible azul..
En tus labios descoloridos, en tus pdidas me- jillas, rosas que se agostaron en estio, en tus oje- ras profundas y misteriosas, vaga una sombra
de agonia, de amor, y
de
deseos.A
veces un delito t<mido yfugitive
se encien-de
enel
fondode
tus pupilas; a veces sonries tris- temente y un CIEp6SCUlO de pasiBn y juventud resplandece intensamente en 126 ondas capricho-sas de tus ardientes cabellos crespos.
jOh,
q u h pudiera, hermosa ldmpara moribun-$a, abrasarse en la trgmula llama
de
tu alma y agonizar con ellla!A N T A N O
Fu6 en 10s dias mbs sombrios de mi a h a cuan- do apareciste ante mis ojos toda radiante
de
ju- ventud,de
alegria yde
inocencia.cri4icio: Mabria querido verte feliz y gozar con ello sin que tfi lo supieras! -
Mis
manos estaban d6biles. caidas, caidas para siempre anteel
ramo florid0de
tus gracias juve- niles.Per0 una voz secreta. un extraEio acento
de
sfi- plica llevaba mi fe moribunda en lo intimode
mi ser y ese acento me llevaba cada &a hacia ti concreciente fuerza.
Una vez, jte acuerdas?, nuestros ojos se encon- traron y nuestras miradas leyeron por fin el s e creto de nuestros corazones.
(Qh!
cu6n claros esoe ojos tuyos, cielos ardientes y luminosos, per- fumados con el perfume de tu alma).Y
aRorz, tfi lo sabee, tljl lo sientes, querida niGa, ambos no vivimos sino para alimentar conel
calor misteriosode
nuestra sangre yde
nuestrae vidas esa llama sagrada, ese divino martirio.Ua
no serdposible
que vuelvan10s dias buenos.
Las
ilusiones
ardientes de
la
pubertad,
eltriste
florecimiento del
coraz6n enla, horas de
amorde
Bosveinte
aiios sehan ido.
SSlo
el
fantasma p6-lido de
unideal de glloria desvanecido
me acom- paiia porel
caminosombrio.
Y
all6
muy cerca veo alzaree una cruznegra bajo el cielo nebuloso.
jOh!
cruzde
muerte, t G no mehaces ternblar;
Siento ,ya’en mi alma una fria mano que me arrastra dulcemente: mis O ~ O S se abren con fati-
ga a la luz del dia y mi coraz6n se ha cerrado. Marcho siempre resignado con mi destino.
i
Ya no ser&posible
que vuelvan10s
dias buenos!i a
L U Z
Los dias buenos- han vuelto para mi corazbn,
10s
buenos dias que jam65 crei habriande
tornar. Eres t G qui&, me10s
track, hermosa aparici6n que marchas por el camino florecido a1 pasode
tu inocencia. La luna y las estrellas brillantes ce- lebran el triunfode
tu corazbn: corazbn que re- dime y consuela y da la vida con su profunda sedde
felicidad yde
amor.Las arrugas
de
mi frente, las sornbrasde
mid e
tino se han desvanecido como la noche antela
aurora radiante; y Ibgrimas de alegria inundan mis mejiIlas y regocijan mi vida.El
porvenir brilla ante mis ojos que sueEan aIurnbrados por un sol joven y esphihdido.Mi
mano est& en tu mano, mis QjOS en tus O ~ Q S y rnis besos y 10s tuyos tiemblan en nuestros labios como avecillas anhelantes.Apsya tu cabeza sobre mi
h ~ m b r ~ ,
cierra Io6ojos y reposa dulcernente bajo mis miradas que
acarician tu ensuego y mi ensueEo. iYa han llegado
b s
dias buenos!0
BlBLIOTECA NAC!ONAL
SECCION CHILENA
E N I G M A
Bebia sin ton ni son-y murmuraba entre dien- tes-como en suefios, tristemente,-que bebia por las penas..
.
-por cosas de8 coraz6n.Todos
se reian de &-en el alegre rondel- d e aquella turba borracha; -y hasta la pobremuchacha-que siempre le acornpafiaba-le mi- raba y sonreia-con sonrisa cruel y fria.
Un dia le hallaron muerto-en un rincbn muy desierto..
.
S u boca apretada y fria-manchadaA N T E S
En el bosque solitario y helado donde negrean
10s
troncos y las ramas desnudas, dondeel
cielo blanco parece acariciar fatigado a las hojas muer- tas, hay alegrias riipidas: a veces un ray0de
sol muy piilido alumbra d6bilmenteel
musgoh6-
medo que verdeguea a1 pie de10s
robles y las encinas, es una liinguida caricia de moribund0que pasa.
faz? i C u d es tu historia secreta, cuiles tus penas, pobre alma de mujer?
Y
un perfume doloroso como tu sonrisa vaga en tornode
esas formas esbeltas que mis manosno han tocado.
iCuQndo, joh!, cuindo brillarii
el
sol de estio en tus miradas? iCudndo conocerkel
secret0 que duerme en tu corazbn?* * *
Entrk silenciosamente y te abaste fria e indi- 4erente tendiihdome con fatiga tu blanca mano
de
nieve.Me sent6 lejos de
ti.
Jugaba conmi
bast& frazando figuras sobre la alfombra. Afuera reiael sol. y adentro una fresca sombra de Primavera caia sobre
10s
objetos.P E S A D I L L A
En
misera carna dorrnia en un hotel descono-Aquejdbame una enfermedad cruel, que luego
Golpebbame Con esfuerzo
el
pecho y deciame con angustia: iQu6 has hecho de tu vida, mise- rable?Una ssmbra &;a como la del sepulcro me rodea- ba:.
.
LHalkbame a solas con mi destino? cido.Tras
de
la
puertacerrada,
iqu&habia?
iUn
peligro? jOh!
si,all6 estaba
el
espantosopeligro;
alli
el
castigo parami
maldita vida
queiba
ades-
trozarse en
la noche..
.
Alguien entraba
ycolocaba
un paiio frio comoel hielo, sobre
mi
frentede moribundo,
queardia.
Y
yo, entretanto, re petiasollozando
el
doloroso
estribillo,
quedespedazaba
las
entraiias : iQu6has hecho de
tuvida, miserable?
jVas amorir
H U M 0
Humo, hum0 blanquecino y leve, pasa junto a la llama y desvankcete asi, lentamente..
.
has- ta que me duerma.No
toques a esa lucecitadkbil:
acariciala entre tus ondas caprkhosas y no la extingas todavia, porque en la claridad amarillen-A L
P A S A R
Es
en van0 que pases cercade
mi ostentandot u s gracias juveniles, sonriendo nerviosamente como se sonrie a
10s
quince aiios.Una impresi6n
de
tristeza agita dibilmente mi alma cuando th pasas: pienso en tu juventud ytu belleza que vagarbn y se disiparbn bajo e l
Per0
el
rumorde
tus pasos sobre la tierra ha&I
sol como las nubes
de
primavera.gozar a otras almas, reir a otros corazones.
D E S P E R T A R
Dulce niza que has llegado a mi puerta can- tando con
el
corazbn destrozado por la pasibn fataldel
vivir.Verdes, ardientes y luminosos son tus ojos.
intenso el fuego que
10s
anima, rojos como dos brasas son tus labios y negros como las sombrasde
muerte tus espesos cabellos en desorden.Y
eres joven como una hermosa Primavera llenade
luz,de
perfumes yde
gracia.En tu coraz6n vivo cantan sus cantares l a s tiernas aves de la infancia. iQU6 sabes tfi
de
la
vida! Quk sabes tfi
del
amor, tb que no has cono- cido hasta hoy sin0 el placer!U
yo quehe
sen-tido
toda la amargurade
la tierra, te ofrezco m i brazo poderoso y fr;o, mi pecho cruel y obscure.,.
para que apoyes en61
tu pobre cabecita fatigaday enciendas
de
nuevo la vida enmi
coraz6n en- ferrno conel
fuego de tu radiante y fugitivaju-
ventud.
Ven, c o j a m o ~ con nuestras manos Qvidas 'y
temblorosas
10s
Gltimoe ramosde
Otofio, cante-mos todas esas perdidae canciones
de
antafio an- tes que la muerte nos haga enmudecer para siem pre.M A T I N A L
Pasas cantando ante mi ventana entornada, ocupada en t u s quehaceres matinales de joven madre.
Como ese herm050 dia de sol de Septiembre, todo tu precioso cuerpo de niza joven y robusta, como tus alegres ojos risuezos donde brilla la es- peranza, como el resplandor perverso que se en- ciende en el fond0 de tus pupilas cuando a hurta- dillas me miras, a55 est6 todo mi ser lleno de
ti,
amada, por siempre amada de mis ensuecos.Y
este pobre valetudinario de la vida, dela
ilusibn y de la esperanza. no quiere, no p e d e tal vez llegar a estrechar ese cuerpo griicil y ar- monioso, pasar las manos sangrientas y man- chadas por esos suaves cabellos. hundir sus ojose n
10s
tuyos; alucinarse en el abismo dantescode
tu boca purpcrea.Seguirk marchando como un mendigo que e610 sueiia, tras de tus pasos. haciendo votos a1 cielo para que tus dias Sean largos, tranquilos y feli- ces, llenos de alegre sol y de gratas sombras.
C U E N T O
Eran dos hermanas, una la mayor, hermosa y arrogante; la otra, pequeza.
dkbil,
muy t5mida.U n
dga lleg6 un joven apedir
en matrimonio a la m&s hermosa, y le dijo:--is;
mAs tarde, yo volviese viejo y pobre, me querrias tG siempre?Y
ella contestb:-jDe
quk sirve la vida sin el dinero!Entonces el joven se volvi6 a la m6s pequefia, y
le
dijo:-iY
t;z?Y
Bsta quele
queria en secret0desde
hacia mu---jSiempre, siempre!.
. .
I N O C E N C I A
El
&Eo duerme bien en la cuna que tu blanca mano de joven madre balancea.U
hay un ger- fume suave enel
fondo de tus pupilas, comala
imagen inocentede
ese n&o; yel
per€ume terodea como una aureola y Ilega hasta mi ccrrazbn fatigado y tris te.
E L A R B O L
V I E J O
En
la ladera de la
colina
verde, donde princi-
pian 10s bosques
virgenesde robles. de
alerces yde
cipreses,
vi
blanquear
entrela grama mullida
Y
brillante
unviejo
troncosegado
porel
hacha,
ennegrecido
porel
fuego.
h
sulado
erguiase es-belto, vigoroso
yaltivo,
unroble
joven queba-
lanceaba
suavemen te cue ramasvigorosas.
Tal
vezhabia nacido de
las
raicesprofundas
de
ebe5rbol
que no seresignaba
a morir aGn sin contemplartodavia
un instantela
luzdel cielo.
Yo
pensaba:Y
tii. joven Arbol. tambi8n mori- r&s un dia ba;G el hacha o consumido por10s
aiios: per0 tus semillas esparcidas por10s
vientoe han dado vida a otros &boles que nacerdn y seguirdn viviendo.Como un consuelo para mi tristeza. evocaba esta imagen y la unia, con ternura, a1 recuerdo
de
mis pequeiios hijos ausentes.
E S T 1 0
Tii
y yo frente a la noche tranquila.Como dos niiios indecisos en su primer en- cuentro vamos tii y yo con tem pkndonos larga- mente bajo
10s
jazmines, porel
amplio corredor donde duermen rayosde
luna.Y
una angustia secreta nos oprime en el silen-cio y la armonia de la radiante noche
de
estio.O T O N O
Nubes pesadas cubren el horizonte; gruesas gotas de lluvia caen ripidas sobre la tierra en calrna, y un ambiente de opio parece invadir la quieta extensibn que abarca la mirada,
Mi
Cora- z6n recuerda adormecido la alegre fiesta juvenilUn sol de primavera parece alumbrar, de sii- bito, intensamente, todas las cosas moribun-
das..
.
jLos sueiios desesperantes,10s
deseos insa- ciables se calman!Es
el
divino aliento de la poesia que pasa y con sus dedos de rosa disipa en parte las amarguras y las angustiasdel
vivir, la poesiaque no tiene tantos m6s desamparados que YO.
P R I M A V E R A
En el jardin abandonado que la Primavera acaricia con sus gasas
de
or0 reposaba en un banco solitario; era un descanso leve para la pe- na que siempre va conmigo.Cerca
de
mi, una pequeiiuela jugueteaba ale- gremente conel
placer inconsciente de las golon- drinas que salen de10s
aleros en las maiianas des- pejadas a sulcar rbpidamenteel
azul.En
sue diminutas manos vagabundas agitaba triunfante una rosa recihn abierta.De
pronto, cog;, a1 pasar, a1 vuelo, a la peque- iiuela y aspirk un instante embriagado el perfumede
la rosa mezclado con elde
aquel cuerpecito ino- cente que palpitaba e n mis brazos.I
Y
entoncesdel
fondo tenebroso de mi memoria parecib llegar hasta mi coraibn la imagen divi- nade
aquellas primeras miradas de amor que cru- ziibamos en la adolescencia con aquella que ya no exis te.
0
N O C H E
D E
I N V I E R N O
Ahora estoy solo en esta frsa pieza extrafia.
El
invierno me rodea, el invierno que siempre vive en mi.Estoy
solo, altivo de mi mismo, por- que ya dije ad& para siempre a todo eso...
a las vanas y pueriles cosillas del amargo vivir.El
aire discurre ami
rededor y me acaricia;el
infeliz, el malvado, pasan cerca de mi y me hacen sonreir, porque no pueden nada contra mi.Ea
prirnavera,las
flores, la belleza, el amor sonM E D I O
D I A
Los Arboles henchidos
de
hojillas nuevas pa- recen dormirse en el azul infinito: copudas ramas de hojas pesennes lucen en el parque, que tengo a1 frente, entreel
verde tiernisimo del follaje de las hayas y 10s negros pinos.Los gal'los cantan a
la
distancia: y mi corazbn vacio y helado se estremece comosi
sintiera e n eata hora profunda y solemne de descanso, fuer- zas nuevas para luchar, para seguir viviendo.L A
S O M B R A
Hay dias en que la Muerte me acompafia co- mo una Gel amiga: me envuelve, me sigue como mi sombra, vive en mi.
Y
en esos instantes. cuando me miras tfi, mu- jer, veo en tu rostro una expresihn de extraiieza,de
amargo desagrado; tus claros ojos, donde vive la esperanza engaiiosa del vivir alegre e incons- ciente, se velan comosi
una sornbra fGnebrepasara sobre e b s .
Es
acaso que sientes el frgo inmensodel
mbsall6
que hay en mi en esos rnomentos y no te das cuenta sino del malestar que te causami
persona poseida por enterode
la Muerte.E S C E N A
El
mia, bello
*
Gnicohijo
de cuatro afios que tienes, amiga jugueteaba y rebullia en +us faldas: era tan como el Dios nifio que pintara Rafael, con grandes ojos sombrios llenos de inteligencia,de
ternura,
de
bondad, que la vida no ha manchado.Y
tir te inclinaste sobre&l
poseidade
un im- petu supremo y besaste muchas veces su carita.El
padre contempla esta rgpida escena con &re tristemente desdeiioso : des puis su rostro se torna suavemente bengvolo.Entonces pens&: iAcaas considera
21
fin, comoyo, que n i n g h sistema
de
educaci6n podr6 reem- plazar jamis a1 tesoro divinode
amor que hay enL A
P I E Z A C E R R A D A
Aquella pieza estaba cerrada hacia largos aEos:
10s
muros de la casa desierta habian caido: la5 zarzas, las ortigas, las hirsutas yerbas invadian10s
muros destruidos; per0 aquella pieza perma- necia en pie con sus puertas y ventanas siempre hermgticamente.iQuignes habian vivido antes? Nadie
10
recor- daba ahora.Un dia. un fuerte temblor de tierra, un t e r r e mot0 tal vez, hizo que las puertas y ventanas
de
aquella mansiGn se abrieran con violencia y el sob9 7
que estaba muy alto, entrb a torrentes en aquella pieza cerrada y obscura hacia tantos afios.
Los fuertes rayos del sol alumbraron entonces las innumerables telas
de
arafia que c u d cortina- jes maravillosos colgabande
las
vigae y ornaban10s
rincones. Ninguna mano de hombre. habriad e todos
10s
CObreS del iris respiandecian bajoTal es la obra
del
genio, tal es la obra misterio- s a y divina del amor. cuands entra a un corazbn entristecido y lo despierta a la vida.1 1
j
, podido jamcis tejer aquellas telas finisimas don-
I
OS
rayos del sol.I
A N G U S T I A
Por Ea estrecha senda soleada van
10s
animales envueltos en denso polvo: las vacas mugen, con- testan las crias en un idioma que s d o ellas en- tienden; 10s campesinss gritan y espolean y redvuelven
10s
caballos sudorosos.Bajo el gran sauce benign0 donde estoy sen- tado, pasael viento agitando has copas de
10s
cas- taiios, de"1os pinos, de las altas yerbas:el
sol10
mancha todode
oro, y de sombra...
L E J O S
Lejos la juventud, lejos la esperanza, lejos
la
fe...
i E n quk piensas?-En el cruel torbellino que me acosa sin tkr- rnino..
.
, enel
terrible naufragio de mi vida.Mis
manos ateridas y sin fuerzas, ya sienten el espas-Y
las burlonas estrellas siguen brillando fria- mente siempre en el obscuro cielo, reflej6ndose inquietas sobre las turbias ondas de este mar mu- giente y cruelisimo...
V A G U E D A D
Hemos pedido vino, amigo mio, porque esou
Y
nacerdnde
sus extrasas rojas fuerzasPO-
pedian nuestros ojos vagos..
.
tentes para llegar a
lo
indecible.H A C I A
E L F I N
Y
mi alma est6 triste, porque no puede mbs.No
soporta10s
males que me acosan sin tregua, males de mi mismo,de
mi espiritu enferrno de un ideal supremo que nunca alcanzarb. La vida me ha herido con mil puiiales crueles, y ya no tengo alientQS para lanzarmi
queja.Ni
la esperanza queda de hallar nunca jam& un tibio sen0 ama-Rodeada de rosas rojas como sangre recikn ver- tida, bajo
el
sol ardiente de tu6 cabellos, te em- briagabas en la contemplaci6n de la armonia divi- nade
tu rostro, que el amor no ha herido con s u dardo ponzoiioso y dulce.Te
he
sorprendido en esta figura: y me acuer-do
en mi desesperanza,de
10s primeros O ~ O S vir- ginales que hablaron ahi
coriz6n en 10s diasle-
ianosde
la pubertad perdidos para siempre.S O L O
Marchaba angustiosamente frente a la mon- taEa negra y amenazadora, en la esperanza
de
llegar a la cumbre para contemplar el valle, para aentir sobre mis sienesel
aire fresco de las alturas. Cuando llegui: a la cima un sol ardiente me de- tuvo y me hizo tenier el descenso. Ya Io teniatodo:
el sol me rodeaba la luz infundi6ndome in- tensa vida, y despreciaba10s
valles lejanos donde tal vez vivia la felicidad tranquila, ignorada,de
V A G A N C I A
I M A G E N L E J A N A
Lejos estamos, lejos estoy yo, pobre alma mia, de la tuya; a quien consagr6 mi vida desde el ins- tante fugitivo en que con rApida mirada compren- dimos nuestras dudas, nues tra angua tia aecre ta, infinita, sin remedio..
.
Acaso aquella mirada tuya no fu6 sin0 compa- siva extraEeza. jQuii.n sabe!; per0 esa tu imagen alta y eslbelta, armoniofia, y el recuerdo
de
tus palabras, tranquilas y graves, son el claro manan- tial dsnde mi coraz6n reposa y espera.A
la dis-
tancia, mientras mi imaginacibn trabaja en10s
"3
profundos sueGos del Arte, mi ser entero busca el
tuyo como un consuelo, como un amparo para
seguir viviendo..
.
En la ausencia, cuando llega la noche, pienso a veces en
el
instante familiar en que por fin es- trechare tu mano y mis miradas te seguiriin extasiado; cuando marches junto a mi, con la ru- bia cabeza inclinada, contem plando el sender0 tan lenta, serenamente...
D I A L O G 0
B R E V E
Mi
alma pregunta:-(<iQu&
te falta?,.El
coraz6n responde humilde, sombrio. miste- rioso C O ~ O un astro desccmocido que vaga enlo
alto :E S T 1 0
Ardiente, nebuloso, aquel d;a
de
Febrero. En- contriibame 'en la reg& de las rnontafias; a Io iejos oia returnbar el trueno en las gargantas abruptas. Deseaba ansiosamente que llegara Iue-P E N S A N D O
...
&
<<Porque en la sabiduria hay much0 enojo: y quien aiiade ciencia, aiiade dolor,,.
.
.
Eclesiastes.Asi
dice Salom6n en ese desolado y terrible libro de su vejez: y YO pienso que la vida debe vivirse confusa y armoniosamente, con Animo resuelto y alegre; no profundizarla, porque en el fondo hay dudas y amarguras sin cuento.Quien asi no vive, jam& conocerd
10s
alientos del heroismo, las alegrias divinasdel
amor y dela
poesia,
el
encanto sublime del martirio que e8resignaci6n. humildad y valor, que llena de clari- dad celeste las vidas de Francisco de Asis y
de
Teresade
A d a .P ; R
I
M
A V
E
R
A
C A L M A
Cielo estival, Qrboles dormidos
que parecenmorirse de cansancio, hojas inm6viles
enla
es- peraangustiosa de las
frescasbrisas
quehar6.n
Tal
duerme hurafio
yrnudo
mi
humilde
cora- zccindesamparado..
.
; enlo intimo del
ser,la ima-
gen vaga de
unatriste
ilusi6n
desencantada ago-
niza,
como unapobre viuda solitaria sobre
un ' reirla
luz.mdrrnol roido por 10s aEios, en que 10s nombres se han borrado a1 paso
de las
Iluviasdel
Otofio...
j CuAndo llegarkn a cobijarme las tinieblas den-L L U V I A
D E
O T O m O
D<a
nebuloso y brillante, dia alegre de OtoEo.jCBmo calmas con tu leve llovizna mis dolores
profundos!
Las
traiCiQne5 del amor,10s
desengafios de la amietad, 1a angustia de la fe, vacilante corn0 una llama en la noche, se borran un instante.T Q ~ O
duerme y parece cobrar fuerzar L) para se-andaba lejos, de escapada en los campos. ha llega- do ahora con las trkmulas alitas resplandecientes
de
irisadas gotasde
agua en esta primera lluviaEL
R E T R A T O
Me detuve un instante ante aquella tela muda, en ese vasto s a k n solitario de cuyas paredes pen- dian tantas obras maestras.
Una anciana vestida de negro, con cofia blan- ca sobre 10s c a b e l l ~ s canos, sentada en amplia poltrona, me contempla con esa expresi6n bon-
dadosa que toman 10s ojos humanos en
10s
tilti-
m o s afios
de
la vida!Las
pasiones mueren ensi-
lencio, los grandes dolores se han olvidado; s620cido..
.
Las manos rugosas, de color de piedra, tan blandas, se cruzan sobre las rodillas. Esta e s la imagen de Isabelde
Van Rin, la madre de Rem- branctt, y es61
quien pintara ese retrato.Y
ante esta vis& pedecta de la vida en sudecadencia. aldo
-
como un misterio terrible se descubre violentamente en10
intimo de mi eer; mi5 ojos se humedecen, se nublan ante la mara- villosa obra maestra.L A - C A S A N A T A L
Paso COMO un extraiio ante aquella mitnsi6n solitaria y muda. Las grandes ventanas colonia- les cubiertas de aiiosos enrejados de hierro estiin cerradas; la ancha puerta orlada de gruesos cla- vos
de
bronce, cerrada hermkticamente est& tam- bikn. Estoy seguro que si descendiese del tran- via que me arrastra y golpease a esa puerta, una anciana sirviente me responderia: La familia est& en el campo; no s$ cu;indo llegarii.C O N Y ;
E S
I O N
jYo soy una
alma negra, perdida!..
.
Me di-
jiste
undia
quelogrg abrir
conmis miradas
se-dientas de
tisbelleza
yde
tujuventud de mujer.
el dintel
secretode
tudolor.
iQu6
seocultaba
trasdel
friobrillo de
tusojos
vagos?
Qugmieterio de angustia, de
an& noconfesadas
yjam&
satisfechas viEraEan
enel
fondo de
ems rayosde
tumirar,
que es corn0la
sonrisadel
alba?iEs
acaso el mismo deseo insaciable de ternurg yde
tristeza que vive en mi cuando estoy a t u lado y te contemplo?Es
que, inconsciente, com-anida en mi coraz6n. lo que te arranc6 esa confe-
si&
desgarradora? iTe consideraste, tal vez, in- digna de recibir una miradade
ese Dios todo po- deroso a1 contemplar las manchasde
tu vida y como el humilde creyente hundiste tu cabeza e nC O N F I D E N C I A
Un dia que charlibamos a solas, distraidamen- te, como cuando se habla consigo mismo, exclam&:
-iAh!
cuando un hombre se pierde. es imposi-ble
que vuelva...
S ~ l o algo muy grande, una pa- ei6n inmensa podria salvarlo.Y
tii, que inclinada sobre tu costura cosias en silencio,dijiste
muy bajo :-Yo pienso que cuando es una mujer es peor:
no se vuelve'atrbs nunca, nunca: y m i s
si
no seha
perdido por s u culpa: queda una rabia, undolor,
u n odio...
Alzaste con violencia la enmarasada calsellera rubia y me miraste con tue frios 0 ; 0 5 de oro, en 10s que habsa un destello
de
crueldad y de dolor que he solido ver en las pupilasde
las &eras en- jauladas y que10s
hombres andan mostrando por dinero a otros hombres para que 6 5 t O S se divier-tan.
E N T R A M O S
Entramos
bajo las nieblas del
Otofio, enaquel
templo alejado del
centrode la ciudad.
casi de- sierto a esahora.
Aqui,all&, algunos frailes
an- cianosarreglaban
10s altares parala
prbxima fiestadel SAbado de Gloria.
Frente a nosotros,un
gran Cristo esculpido
enmadera
apareciamuerto ya,
tendido
con 10s ojossin
lumbre, todo
salpicado de sangre
recibnvertida.
Y
enmi
alma, joh tristeza!
elsilencio, la obs-
curidad
queinvadia las
altas naves,el
perfumedel incienso, el cuidadoso adorno de
10s
altares, las Wrgenes que tendian las manos a1 cielo r e deadaf; de Qngeles embelesados en su gracia ino- cente y divina. no despertaban ningbn sentimien- to religioso; mi corazhn estaba pendiente en ese. instante, de tu gracia. de tu vida, de tus mira- das, que acaso tambikn indiferentes y sombrias contemplaban todos aquellos aparatos magnG ficos de un culto de que estaba separada, desde10s
dias lejanos de tu perdida inocencia.Pensb: el amor e6 acaso la esencia de todas las religiones de
10s
hombres..
M E M I R ' O
V A G A M E N T E
...
Me miro vagamente en el espejo y me devuel- v e la imagen de un anciano sin fuerzas y sin alien to.
Todas las formas de la miseria de
10s
seres que vagan por el mundo me rodea, me oprime en este alegre dia de primavera.La angustia est6 en mi pecho, vaga angustia terrible, como la muerte. iYa no hay para mi
ni
alegria ni pena!iAh!,
quB triste est6 todo mientras las aves cantan!P R I M A V E R A
Cantan
las golondrinas.
Se
fueron conel
friolas neblinas
quevelaban
el
sol. En 10s
lejanos
valles
aunbrillan sobre
el agua fugitiva nieblas densas
quebrotan de la
tierra
manostendidas hacia
el cielo
enbusca de
la luz
que en,lo
altoreina.
iQu6buscan
esasnieblas
enla
armoniaardiente de 10s cielos
ein fin? Lo mismo acaso quebuscaba
antaiio, cuan-do
la juventud vivia en mi, y tG, ahora alma en- ferma, aun buscas como un ciego ante la luz un poco de calor para las manos que se tienden a1A M A N E C E R
Todo resplandece, el aire,
el
sol
que brilla CO-mo una lbmpara a travisde 10s
vidrios.Cantan
10s
p6jaros. resuenan las carretas por e1 camino que se pierde a lo lejos en 10s confines vagos.iY
mi alma no tiene una flor donde posarse en este dia de oro!N O C T U R N O
Los faroles el6ctricos brillan a la distancia como ojos burlones en la sombra. Vagamente re- cuerdo esa torpe charla de taberna. Pienso :
iCuiindo se saciarii el ansia insaciablle de mi I ,
eoraz6n?
Y
no seriin tus cabellos, ni seriin tus hermosas manos, ni serii tu cuerpo todo, cuando a mi se en- tregue en el silencio nocturno en medio del cu- chicheo ardientede
tus labios que buscaran 10smios como alguien que se ahoga,
10s
que calma-rdn
este horrible latido.Y
mbs tarde ioh tristezay esos labios serdn para mi, como unafuente seca e nel
desierto.0
W E C U E R D O
Quise darte una prueba rn&,s.de mi amor ar- diente y puro como
el
or0 reci6n fundido; per0 tus pdidas manos trgmulas rechazaron d6bil- mente la anhelosa ofrenda.Me miraste con tus verdes ojos misteriosos. en cuyo fondo sorprendi una lumbre sagrada como la de las liimparas que brillan siempre
bajo
10sSbsides de las sombrias basilicas. Caimos enlaza-
dos, embriagiindonos en nuestras miradss que
Lebian sin tasa el secret0 divino de nuestros CO-
razones.
Ese
minuto es inmortal en mi recuerdoC L A R O
D E
L U N A
Y
fatigado
a vecesde
la
tristeverdad de
la
existencia, mis
ojosbuscan
enel
cielo negro,
donde brillan hurafias
las
estrellas,
algo
con que saciarla
sed rabiosa de
mi
alma
perdida, mise-
rable..
.
!
La
pluma caede mis
malhQBcansada de dibu-
jar
10s perslelesondeantes
yprofundos de
lo quesiento,
y veo que unalumbre seenciende;
esla
montafia,alk,
en10
aIro,donde la
luna
asoma y sedestacan negros
10sgrandes Brboles,
como'fan-tasmas de otro tiempo que contemplaran mudos
y sornbriss
10s
valles dilatados, perdidos enla
noche.Y
mi imagi;naci6n despierta entonces ernbria-O T O N A L
Mi
alma est8 sombria como este brumoso d<a d e Otofio; las nubes inm6viles. el aire pesado y tibio me rodea y me oprime como un sudariode
plomo.T;,
triste imagen de mujer, me acompaiiashoy; vas como un cilicio clavado en mi corazbn, e n mi pobre coraz6n.
Y
el
recuerdo vag0de
la mirada negra de tusojos inmciviles, Gjos en
10s
mios, en una larga y persistente interrogacibnde
algo, iay! que yoignoro,
me acompasa como alivio para mi an-I N D E C I S A S
Mi
alma est5 sombria como tii que sufree ycallas. E s en van0 que sonrias a1 viento.
$e 1lenarS alguna vez el vacio insondable en que te agitas?
* * *
Me
incling ante ti y te cog; bruscamente la helada man0 y la be& largo tiempo con emoci6n.Y
tu rostro se enrojecia como alumbradode
stibito por un ardiente ray0de
sol. iEra vergiien- za, agradecimiento. alegr'ria, pudorlo
que baiiaba esas mejillas queridas?i A B O N D E
I R ?
Blanco el cielo a trav6s
de
10s
vidrios, solitaria l a estancia, ni un rumor en la calle. y mi coraz6n enfeimo con la angustiade
siempre.iAh!
nada hay m6s triste que no saber d6nde ir; moverse como un insect0 para satisfacer Ias necesidadesde
la vida brutal.Y
ni afectode
madre, ni de amante, nide
amigo, ni el resplandor divino de la sonrisa inocentede
10s
hijos que me10s
han llevado tan lejos...
!
iAdbndeir
ahora en este d5a blanco como unsudario?