2. La Prehistoria y la Edad Antigua. - Tema 02 La Prehistoria y La Historia Antigua

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2. La Prehistoria y la Edad Antigua.

2.1. El proceso de hominización en la Península Ibérica: Nuevos hallazgos.

2.2. Pueblos prerromanos. Colonizaciones históricas: Fenicios, griegos y cartagineses. 2.3. Conquista y romanización: La pervivencia del legado cultural romano en la cultura hispánica.

2.4. Las invasiones bárbaras. El reino visigodo: Instituciones y cultura.

2.1. EL PROCESO DE HOMINIZACIÓN EN LA PENÍNSULA IBÉRICA: NUEVOS HALLAZGOS

La prehistoria estudia la trayectoria humana anterior a la invención de la escritura; se inició hace 2,5 millones de años - con el primer Homo aparecido en África Oriental- y se prolongó hasta el año 3.000 a. C., momento en el que surgieron los primeros textos escritos en Mesopotamia y Egipto. Sin embargo, ni los primeros seres humanos ni los primeros textos escritos aparecieron de forma simultánea en todos los lugares. Probablemente, la llegada de los primeros humanos a la península ibérica se produjo en torno al año 800.000 a. C. y fue a partir del siglo VIII a. C. cuando los habitantes de la península entrarían en la historia conociendo la escritura al contacto con fenicios, griegos y cartagineses.

EL PROCESO DE HOMINIZACIÓN: NUEVOS HALLAZGOS

Los primeros seres del género Homo llegaron a Europa y, por tanto, a lo que hoy conocemos como España, desde África (aunque las tesis más recientes creen que fue desde Asia) durante el período geológico que se caracterizó por la sucesión de cuatro glaciaciones. Estas circunstancias de frío

influyeron en nuestros antepasados que se dirigieron hacia las áreas más meridionales de Europa, entre las que se encontraba la Península Ibérica, en busca de refugio.

Los restos fósiles de homínidos más antiguos encontrados en Europa, entre 1.200.000 y 800.000 a.C., se localizan en la sierra de Atapuerca (Burgos). El hallazgo más importante en estos yacimientos se produjo en 1994, en el nivel 6 de la llamada Gran Dolina. Allí se encontraron unos ochenta fósiles humanos pertenecientes, al menos, a seis individuos de diferentes edades. Los restos estaban

acompañados de industria lítica, es decir de piedras talladas. Estos fósiles pertenecían a representantes de

Homo antecessor, antepasado tanto de los neandertales como de los Homo sapiens, que procedería igualmente de África.Los huesos presentan huellas claras de canibalismo alimenticio. Esta es una de las poquísimas pruebas de tal comportamiento humano en la Prehistoria antigua.

Los hallazgos de Atapuerca no se limitan a la Gran Dolina; se han encontrado abundantes fósiles humanos de cronología posterior, de hace unos 300,000 años, en la llamada Sima de los Huesos. Los restos pertenecientes a más de treinta seres humanos, en excelente estado de conservación, son catalogados como de una especie llamada Homo Heildelbergensis anteriores a la subespecie conocida como hombre de Neandertal, que apareció en Europa hace unos 230.000 años. La Sima de los Huesos es un problema en sí mismo, pero todos los datos apuntan a que se trata de una acumulación intencionada de cadáveres, y tal vez la más antigua manifestación registrada de un comportamiento simbólico.

Los neandertales eran de constitución muy robusta y fuerte (probablemente adaptada a los rigores climáticos). Pero no lograron sobrevivir a la competencia de los representantes de Homo sapiens sapiens, conocido también en Europa como hombre de Cro-Magnon o cromañón, la subespecie de hombre actual, que surgió en África hace unos 200.000 años y desde el este llegó al continente europeo hacia el 45.000 a.C., y hacia el 40.000 a. C., a la península ibérica. En esta, que parece ser uno de sus últimos reductos, son muy abundantes los restos de neandertales. De entre los más célebres cabe destacar los de Granada, Málaga y los cráneos completos encontrados en la cantera Forbes y Devil´s Tower (Gibraltar).

Los restos de cromañones son más escasos; sobresalen los de la cueva del Parpalló (Valencia) y los de la cueva de El Castillo (Puente Viesgo, Cantabria). Sus manifestaciones artísticas son muy realistas, como las encontradas en las cuevas de Altamira o Ekaín.

En las islas Baleares y Canarias, la llegada del ser humano se produjo en fecha posterior, hacia el III y I milenio antes de Cristo, por lo que sus primeros colonizadores ya eran sapiens y conocían la

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2.2. LOS PUEBLOS PRERROMANOS. LAS COLONIZACIONES HISTÓRICAS: FENICIOS, GRIEGOS YCARTAGINESES.

El primer milenio antes de Cristo.

En el primer milenio a C. se entremezclan en la península pueblos y culturas muy diversas hasta la llegada de los romanos. Al tiempo que distintas oleadas (s. IX y s. VI a.C.) de pueblos indoeuropeos, que posteriormente se llamarán celtas, entran por los Pirineos y se asientan en el centro-oeste y noroeste peninsular; en el área meridional y levantina de la Península lo hacen pueblos procedentes del Mediterráneo oriental (fenicios, griegos y cartagineses) que llegan atraídos por la riqueza minera peninsular. Éstos influyeron sobre los pueblos indígenas existentes en la zona, creando el complejo cultural íbero y Tartessos.

Los pueblos prerromanos

Atendiendo a la organización y forma de vida de los distintos pueblos que habitaron la Península antes de la llegada de los romanos distinguimos los siguientes

1. Tartessos. Conocidos a través de fuentes escritas griegas. Pueblo asentado en el valle del

Guadalquivir, relacionado con la actividad minera, localizado en torno a Sevilla y Huelva. Plenitud de su actividad comercial entre los siglos IX y VI a C. Actividad agroganadera importante. Sociedad muy jerarquizada. Existencia de reyes y oligarquías poderosas. Tesoros de Carambolo (Sevilla) y Aliseda (Cáceres).

2. El poblamiento protohistórico en la Península Ibérica.

A partir del siglo V a. C. la península Ibérica estuvo poblada por una serie de pueblos cuyas culturas son el resultado de la transformación del substrato indígena de la Edad del Bronce y los aportes llegados del exterior. Las diferencias culturales permiten distinguir:

-Los Íberos. Influencia de los pueblos del Mediterráneo oriental. Llamados así por los historiadores griegos y latinos, que asociaron este conjunto de tribus con el nombre del río Íberus –Ebro- a los pueblos que habitaban la costa mediterránea, desde el norte de Cataluña hasta la desembocadura del Guadalquivir. Ejemplos: Turdetanos, bastéanos, edetanos, laietanos…) Economía agrícola basada en los cereales, la vid y el olivo. Explotación minera. Poblados en lugares elevados y fortificados. Jerarquía social en relación al poder económico y militar y control político por la aristocracia guerrera. Conocen la escritura y acuñan moneda. Importante arte escultórico: Dama de Baza y Dama de Elche.

-Los Celtas. Pasado común indoeuropeo. (celtibéricos, cántabros, astures, vacceos, lusitanos…). Poblados en colinas amuralladas. Agricultura cerealista pobre y ganadería lanar y vacuna. Dominio de la metalurgia del hierro. Organización social en tribus gobernadas por una aristocracia guerrera.

Organización colectiva de los recursos. No practicaban la escritura y apenas utilizaban la moneda. En el noroeste peninsular los más conocidos son los galaicos que construyeron los famosos castros, recintos concéntricos amurallados donde, en su interior, se construían las viviendas.

Tipos de colonizaciones y causas

A partir del primer milenio a.C., se van a producir una serie de invasiones y colonizaciones de pueblos del mediterráneo que introducirán en la Península avances culturales importantes. Podemos hablar ya de etapa histórica, pues disponemos de fuentes escritas, además de las arqueológicas, para su estudio. Durante varios siglos, y de forma más continua a partir del siglo IX a.C., los navegantes fenicios y griegos llegan a las costas peninsulares a comerciar con los indígenas. La forma de establecimiento reviste dos tipos: La constitución de factorías o núcleos urbanos estables desde los que realizan el comercio, por un lado; y, por otro, los contactos comerciales efímeros, sin que se llegue al

establecimiento de núcleos de población arraigada. Las causas de las colonizaciones fueron el gran incentivo de los metales, especialmente la plata y en segundo lugar el oro y el cobre.

- Los fenicios, que provenían del actual Líbano, se sitúan preferentemente en torno al Estrecho de Gibraltar, para así controlar la ruta del cobre y del estaño. De esta forma establecen las factorías de Gadir, Malaca (Málaga) y Sexi (Almuñecar), etc. Un problema de investigación surge cuando se intenta

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arqueológicas no han podido descubrir restos anteriores al siglo IX a.C.Aportaciones: escritura alfabética, actividad comercial, salazón del pescado, construcción de salinas…

- Los griegos. En un segundo período, Siglo VIII a C., constatamos el predominio de la navegación griega que fundan colonias en Cataluña: Rhoses (Rosas) y Emporion (Ampurias). Actividad comercial. Gran influencia sobre las poblaciones indígenas, extensión de la vid y el olivo, animales domésticos (asno, gallina…), difusión del arado.

- Los Cartagineses son colonos fenicios procedentes de la ciudad de Tiro que fundaron la colonia de Cartago en el norte de África (siglo IX a.C.). Cuando su metrópolis fue invadida por los asirios iniciaron su independencia y expansión propia. Hacia el 654 iniciaron la colonización de España fundando Ebyssos (Ibiza) y Cartago Nova (Cartagena). Desde esta última ciudad crearon un imperio sobre las antiguas colonias fenicias y griegas a partir del III a.C. para compensar los territorios que perdieron en el mediterráneo central (Sicilia y Cerdeña) en su lucha contra Roma.

Consecuencias de las colonizaciones

Los pueblos indígenas se convierten en consumidores de productos de lujo de origen oriental, traídos por los colonizadores púnicos y griegos, y en exportadores de materias primas (metales). Recibieron de los colonizadores el alfabeto y el sistema de escritura e influencias artísticas. Aprendieron el cultivo de algunas plantas, el uso del torno, la artesanía, el uso de la moneda, etc. Esta influencia afectó a la zona costera mediterránea (S y E) elevando el nivel cultural de estos pueblos, que por esta causa se

desarrollaron más que los del interior.

2.3. CONQUISTA Y ROMANIZACIÓN: LA PERVIVENCIA DEL LEGADO CULTURAL ROMANO EN LA CULTURA HISPÁNICA

La presencia de Roma en la Península Ibérica se prolonga desde el siglo III a. C. hasta principios del siglo V d. C. cuando el desmembramiento del imperio favorece el asentamiento de pueblos germánicos y la consolidación del reino visigodo.

1. La conquista de Hispania por Roma.

Primera fase. Victoria de Roma sobre Cartago (218-205 a.C.)

-Península Ibérica como escenario de enfrentamiento entre Roma y Cartago. Contexto de las Guerras Púnicas. Llegada de Cneo y Publio Scipión para cortar las bases cartaginesas (Anibal en Italia).

-Conquista de la fachada mediterránea y de los valles del Ebro y del Guadalquivir. Valor estratégico y riquezas naturales.

Segunda fase. Sometimiento del interior penínsular ( 205-133 a.C.)

Libre del poder cartaginés, Roma conquista la Meseta en busca de riquezas naturales. Los abusos romanos y las correrías lusitanas por la Bética desencadenan distintos conflictos:

-Guerra contra los lusitanos. Viriato. 139 a C. -Guerra celtibérica. Numancia. (Soria) 133 a C.

Tercera fase. Guerras civiles en Roma (133-19 a.C.)

-Contexto de guerras civiles. Sertorio contra Sila. Avance romanizador de Sertorio. César contra Pompeyo. Derrota en Munda de Pompeyo. 44 a C.

- La conquista del N. Peninsular. 29-19 a C. Época de Octavio Augusto. Conquista del norte peninsular. Sublevaciones e incursiones. Sometimiento de cántabros y astures. Finalización de la conquista por su yerno Agripaquefunda Emérita Augusta (Mérida) con soldados veteranos. Finalizó la conquista de Hispania y se inició la pax romana.

2. Romanización y legado cultural.

Conforme avanza el proceso de conquista y dominio se extiende la romanización o asimilación por parte de los pueblos dominados por Roma de sus formas culturales, económicas, sociales, políticas, etc. El proceso de romanización no fue homogéneo en el tiempo (se intensificó notablemente a partir del siglo I a.C. bajo la paz imperial) ni tuvo la misma incidencia en todas las áreas, ya que fue muy acentuado en todo el litoral mediterráneo y más leve en el interior, en el norte y en el noroeste.

La administración provincial

Con el término provincia los romanos definían, en principio, el ámbito de competencias de un

magistrado. Más adelante, cuando la presencia militar empezó a ser permanente en ciertas zonas, pasó a designar una demarcación territorial concreta, como es el caso de la provincia de Hispania.

En la evolución de la administración romana de la península y Baleares se distinguen tres etapas:

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El Alto Imperio (siglos I.a.C a III d. C.) La Ulterior, se divide en dos provincias a su vez (la Bética-Corduba, considerada la más romanizada y la Lusitania-Emérita Augusta, aquí el ejército tenía más presencia, lo mismo que en la Tarraconense, antigua Citerior –Tarraco.).

El Bajo Imperio (siglos III y IV). Roma creó una nueva unidad administrativa – la diócesis- que agrupaba varias provincias. Así la diócesis de las Hispanias englobaba siete provincias.Cartaginense-Cartago Nova-, Baleárica-Pollentia-, Gallaecia-Brácara-, y Mauritania-Tingitanis-Tingis.

La urbanización. Las obras públicas

La ciudad fue la unidad administrativa básica establecida por los romanos y el instrumento de romanización de los territorios conquistados. Para llevar a cabo este proceso, se utilizaron dos vías: - La creación de nuevas ciudades o colonias. Seguían el modelo de la propia Roma, y se poblaban preferentemente con ciudadanos procedentes de Roma o de Italia y, a veces, con soldados veteranos licenciados.Las principales ciudades de fundación romana fueron Hispalis (Sevilla), Italica, Barcino (Barcelona), Valentia (Valencia), Caesaraugusta (Zaragoza), Emerita (Mérida) y Tarraco (Tarragona).

- Transformación de poblaciones ya existentes en ciudades romanas, que pasaban a ser ciudades

federadas o libres de impuestos y de ocupación militar. Por lo general habían colaborado con los romanos durante la ocupación y por ello recibían un trato privilegiado. Entre ellas se encontraban Malaca, Gades, Saguntum y Cartago Nova.

Las ciudades estaban comunicadas por una red viaria. El fin de estas calzadas era militar y administrativo, ya que facilitaba el desplazamiento rápido de las legiones. Además, contribuyeron a mejorar las relaciones económicas y a cimentar la unidad del imperio.

Las ciudades presentaban un plano ortogonal con dos grandes ejes: cardo y decumano. Una muralla delimitaba la ciudad y servía como medio de defensa. Disponía de un foro o centro urbano donde se encontraban la basílica (edificio donde se impartía justicia), la curia (administración municipal), el

tabularium o archivo municipal, los templos y las tabernae o tiendas. Igualmente las termas o baños públicos con tres piscinas y, a veces, un gimnasio e incluso en algunas biblioteca.

También las ciudades estaban dotadas de infraestructuras para las comunicaciones (puentes, calzadas, puertos, faros), sanitarias (red de cloacas), y para el abastecimiento de agua (acueductos y cisternas).

Igualmente albergaban monumentos conmemorativos, como los arcos de triunfo, que también delimitaban entradas y vías de acceso. Finalmente se encontraban las necrópolis o cementerios y los edificios para espectáculos públicos: teatros, anfiteatros y circos.

Las estructuras sociales y económicas.

Hacia el siglo I, la sociedad hispana estaba formada por unos cinco o siete millones de personas que poseían diferente situación jurídica:

Los colonos romanos o itálicos. Eran una minoría que gozaba de plenos derechos políticos y de propiedad, y que llegó a influir en la vida política y cultural de Roma.

Las élites indígenas. Imitaban a los romanos copiando sus nombres, sus costumbres su idioma y su

estructura familiar patriarcal.

Los indígenas libres. Se encontraban en la base de la sociedad, por encima de los libertos o esclavos liberados que dependían del antiguo dueño.

�En el último escalón de la sociedad se encontraban los esclavos.

Hispania se configura como importante proveedor de materias primas con destino a Roma: -Productos agrícolas y ganaderos: cereales y olivo, vid, esparto, ganadería...

-Explotación minera; oro (Las Médulas en León., Sierra Morena), plata (Cartagena), cobre (Río Tinto ), estaño (N.O), mercurio (Sisapo, Almadén)

-Esclavos. A través de las guerras de conquista.

-Comercio. Importación de productos de lujo para clases dominantes e importación de objetos manufacturados.

El legado cultural

El latín era la lengua utilizada en el derecho, la ciencia y la cultura. Extendido progresivamente a partir del siglo I. Aceptado como lengua de poder y cultura en los primeros momentos fue imponiéndose con el paso del tiempo. Origen de las actuales lenguas peninsulares, a excepción del vascuence.

El derecho. Base de legislaciones posteriores y regulador de la convivencia entre pueblos diversos constituirá el instrumento que simbolizaba las relaciones de tipo público entre los habitantes del imperio y el Estado.

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La religión. En el ámbito religioso, los romanos respetaron los cultos locales, siempre que no amenazaran la lealtad a Roma y al emperador, que llegó a ser venerado como un dios más. Para las élites locales, la devoción por el emperador reforzaba su integración en el Estado romano. A partir del siglo I llegaron a Hispania los cultos mistéricos del Mediterráneo oriental, asociados a ritos de purificación o bautismo y a promesas de resurrección e inmortalidad (Cibeles, Isis, Mitra).

Rivalizando con ellos y procedente también de Oriente, se introdujo en la península el cristianismo. Sus seguidores, al negarse a adorar al emperador, se convirtieron en enemigos de Roma. Por ello sufrieron persecuciones; más tarde, la religión cristiana obtuvo el beneplácito del Estado romano, primero con

Constantino I y después con Teodosio el Grande (siglo IV), que la convirtió en religión oficial y prohibió la práctica de otros cultos. Privilegiada jurídica y económicamente, la Iglesia católica colaboró en la latinización de la sociedad hispánica. Como contrapartida perdió su independencia y los emperadores intervinieron en los concilios.

El arte. Muy influido por Grecia, fue recibiendo aportaciones de las civilizaciones orientales, egipcia y mesopotámica. Importantes manifestaciones arquitectónicas en la península: acueducto de Segovia, arcos de triunfo, teatros…

La literatura: Los Séneca, padre e hijo, Lucano, el poeta Marcial, el retórico Quintiliano, el geógrafo Pomponio Mela, el agrónomo Columela.

Y en la política: los emperadores Trajano, Adriano y Teodosio el Grande.

2.4 LAS INVASIONES BÁRBARAS. EL REINO VISIGODO: INSTITUCIONES Y CULTURA

Las invasiones bárbaras.

Durante el siglo V (año 409) se produce la descomposición del dominio romano en la Península.

Hispania sufre las invasiones de pueblos germánicos -suevos, vándalos y alanos- que después de saquear y destruir el país se quedaron en él. El gobierno central romano incapaz de hacer frente a estas invasiones, utilizó los servicios de otro pueblo germánico, los visigodos. Roma firmó un pacto con ellos para que liberasen Hispania de los invasores. Tras expulsar a vándalos y alanos y confinar a los suevos en Galicia, se asentaron en Hispania y sur de la Galia, con capital en Tolosa. En el año 476 al desaparecer el Imperio Romano, el reino visigodo se extendía del Loira al Tajo, alcanzando su total independencia. Cuando los francos derrotan a los visigodos en Vouillé (507), éstos deciden trasladarse a Hispania y asentar su capital en Toledo definitivamente. Esta etapa significa la transición de la Antigüedad a la Edad Media y la creación de una unidad política nacional: la España visigoda.

Las Instituciones

La Monarquía visigoda se debate entre su inicial carácter hereditario y la configuración electiva a partir del III Concilio de Toledo. Junto al monarca, asesorándole en la gestión del gobierno, se encuentra el

Aula Regia, formada por la nobleza visigótica, órgano asesor de altos funcionarios aristócratas y clérigos;

los gardingos (la guardia personal del rey) y numerosos cómites que hacen frente a la gestión de los diversos ámbitos de la administración. Al frente de las provincias se sitúa el dux (duque) como jefe militar y político que sustituye a la figura del anterior gobernador romano. El aparato funcionarial está representado por los comes civitatis, a los que progresivamente se incorpora la Iglesia y que regulan la administración de la justicia y las finanzas y efectúan labores de policía local. El ejército real está formado por mesnadas procedentes (financiado) de las arcas reales, aunque se advierte la dependencia de la monarquía respecto a los ejércitos privados de la nobleza eclesiástica y civil.

El sistema legislativo visigodo, de tradición oral, encuentra su primera concreción escrita en el Código de Aurico. A partir de la conversión de Recaredo en el año 589 y de su reconocimiento del catolicismo como religión oficial, las leyes visigodas inician un período de catolización reconocible en el Liber Iudiciorum (Fuero Juzgo) (654), promulgado bajo el reinado de Recesvinto. Dicho Código supone la unificación legislativa para todos los habitantes de Hispania.

El papel de la Iglesia

La Iglesia tuvo un papel determinante, sobre todo después de que el catolicismo fuera declarado

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La cultura visigoda

Los visigodos estaban fuertemente influenciados por la cultura romana, aunque conservaban algunos matices propios de su tradición. No obstante, los rasgos principales de la cultura visigoda fueron su orientación religiosa, al servicio del cristianismo, y su monopolización por los eclesiásticos. Destacaban, sobre todo, las escuelas episcopales.

La figura más relevante de la cultura visigoda fue San Isidoro de Sevilla (560-636), que nos ha dejado una obra muy variada (crónicas, escritos teológicos y epístolas). No obstante, la obra más relevante es la denominada Etimologías, de carácter enciclopédico y pedagógico, cuya pretensión era salvar el legado del mundo clásico. No es extraño que se le haya considerado como la primera enciclopedia cristiana. (No a su nivel, pero también destacó, San Leandro)

En el campo de las artes, los más significativo de le época visigoda es la arquitectura. También es interesante la orfebrería, patente en piezas como las que constituyen el famoso tesoro de Guarrazar

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