Cosas del corazón

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Cosas del corazón

Parte I

19/Mar/2007 18:37

Cosas del Corazón

El sonido lejano de unas sirenas llegaba a sus oídos, la lluvia caía sobre su cuerpo empapándola por entero, el dolor subía desde su pierna hasta su pecho sin dejarla casi respirar, alguien le decía que no se moviera, seguramente algún transeúnte que lo había visto todo, no lo oía, simplemente no lo oía, hacía tiempo que había dejado de oír todo cuanto había a su alrededor para escuchar solo la risa de su acompañante que junto ella minutos antes, reía por algo que habían dicho, y ahora… ahora era el único sonido que su mente acertaba a reconocer, aunque ya no lo escuchaba, desde hacía un rato no escuchaba nada…

Sin hacer caso a lo que le decían movió con dificultad su cabeza, su mirada, aún perdida en el asfalto buscaba insistente la suya, no podía moverse, el dolor en la pierna era demasiado fuerte, la cabeza le daba vueltas, pero tenía que encontrar su mirada, tenía que ver sus ojos y saber que estaba bien… buscó con miedo aún tumbada en el asfalto encontrándose con su coche hecho casi un ovillo, como si alguien hubiera hecho una bola con él con la misma facilidad que se hace con un trozo de papel, desvió la mirada de aquel lugar y continuó con su búsqueda hasta que por fin sus ojos se fijaron en su objetivo, a varios metros de ella y como ella sobre el frío negro del hormigón, inmóvil, totalmente inmóvil, tan inmóvil que parecía un cadáver, con la cabeza hacia un lado, los ojos cerrados, la cara manchada de sangre que por el agua dibujaba un horrible río buscando el suelo, recorriendo aquel rostro que tanto adoraba, volvió su vista a aquel hombre que parecía intentar ayudarla, con esfuerzo levantó su brazo derecho señalando aquel cuerpo, queriendo que toda esa ayuda fuera hacia aquel lugar y se despreocuparan de ella, intentó hablar pero las palabras no salieron de su garganta…

Las sirenas cada vez llegaban con más nitidez a sus oídos al tiempo que sentía como los ojos se le cerraban sin poder evitarlo, escuchó voces lejanas, alguien decía algo sobre un hospital, de nuevo ese dolor metiéndose en cada uno de sus poros y por fin sus ojos terminaron de cerrarse cayendo en un sueño donde nada de aquello había ocurrido…

Al despertar no sabía donde estaba, recordaba vagamente lo que había pasado, reían, bromeaban, habían salido a cenar, celebraban el aniversario del día que se conocieron, no habían bebido y tampoco iban excesivamente rápido, pero aquel camión salió de la nada, haciéndolas salir disparadas y luego, luego en su mente todo estaba negro…

Miró a su alrededor, una habitación de un hospital haciéndole ver que lo que había pasado no había sido un mal sueño, su pierna estaba en alto, seguramente se la había roto, pensó en Leticia, ¿Dónde estaba? ¿Cómo estaba? Su angustia creció sin remedio, sus ojos se llenaron de lágrimas que no pudo contener, por más que lo pensaba no podía creer lo que había pasado…

- Buenas noches – dijo una chica vestida con una bata blanca entrando con cautela en su habitación – veo que se ha despertado, soy la doctora Cruz Gándara – se presentó - ¿Cómo se encuentra?

- Bien… creo… - contestó por inercia - ¿Qué ha pasado?

C: Sufrió un accidente, afortunadamente sus heridas no son demasiado graves, solo tiene la pierna rota, hemos tenido que operarla para fijar el hueso – hablaba con seriedad pero en su tono se denotaba algo de ¿pesar? – por lo demás tan solo tiene magulladuras y moratones…

- Mi… ¿Mi esposa? – preguntó con miedo

La doctora suspiró, se acercó a ella y le pidió permiso para sentarse en su cama, a lo que aceptó sin saber lo que aquel gesto significaría, Cruz volvió a suspirar para coger fuerzas y entonces comenzó a hablar…

C: Verá… su esposa ha llegado en muy mal estado, sufría un traumatismo craneoencefálico severo y daños en el tórax… - a medida que hablaba sentía como aquella mujer se moría poco a poco al saber aquella noticia…

- ¿Esta…? ¿Está bien? – dijo de nuevo con la voz quebrada

C: Está conectada a un respirador – contestó – es lo que en estos momentos la mantiene con vida – las lágrimas de la paciente salían silenciosas a medida que escuchaba lo que decía – lo siento muchísimo – dijo con abatimiento – sé que esto es muy duro para usted pero tenemos que actuar rápido… quisiera hablarle de la donación – odiaba tener que hacer eso en esos instantes pero sabía que podía salvar muchas vidas con ello – su mujer puede salvar muchas otras vidas… sé que es difícil pero… usted es su única familiar…

- Leticia… Leticia siempre ha querido ser donante – hablaba por inercia intentando asimilar lo que le estaban comunicando C: Bien – contestó sabiendo que aquella chica estaba dando su consentimiento – debe firmar aquí – le extendió un papel y ella firmó con manos temblorosas – muchas gracias… en seguida vendrán a hacerle las curas… lo siento mucho señora García… Cuando Cruz se fue se quedó mirando aquella puerta por la que aquella doctora salía, sola en la habitación poco a poco iba tomando conciencia de todo aquello, todo lo que había perdido en un segundo, y lloró, lloró sin poder remediarlo, pensando en lo que ahora sería de ellas, ¿Cómo le diría a Gema lo que había ocurrido? ¿Cómo decirle a una niña de seis años que su madre había muerto? ¿Cómo vivirían sin ella?

19/Mar/2007 19:43

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Cosas del corazón. Parte I (werty_1983) 2 de 81 - ¿Si dígame? – Dijo al llegar junto al aparato y descolgarlo – si es aquí – le dijo a su interlocutor – Si, si claro – dijo nerviosa – por supuesto no se preocupe – sonreía levemente – muchas gracias – se despidió colgando el aparato

Al dejar el teléfono en su lugar se sentó unos instantes en el sofá, necesitando un tiempo para asimilar todo aquello, lo que conllevaba aquello, sabiendo que no tendría porque salir bien pero poniendo todas sus esperanzas en que esta vez, por fin, si sería la buena…

Se levantó de allí, dejó el trapo olvidado sobre una silla y comenzó a subir las escaleras despacio, sin querer apresurarse pero queriendo salir corriendo, una vez llegó arriba se encaminó hasta la habitación donde seguramente seguiría dormida, y así era, al abrir la puerta la vio tumbada sobre la cama, con los ojos cerrados, la respiración pausada y el rostro relajado, se acercó hasta ella y se sentó a su lado, pasando su mano por su rostro comenzó a despertarla con cautela…

- Cariño – dijo en un susurro – cariño despierta – volvió a decir – venga, despierta que tenemos que irnos – prosiguió con una sonrisa al ver que abría los ojos

- ¿Irnos? – Preguntó al escucharla - ¿donde? Estoy cansada…

- Venga… tienes que hacer un esfuerzo – contestó – hoy puede ser el día

Ante aquello abrió más sus ojos y al ver su expresión supo que una nueva llamada había llegado a su casa y como siempre se hizo ilusiones, aunque después de la última vez no quiso volver a pensar en ello, era inevitable no volver a soñar con la posibilidad de que al fin terminara todo…

- ¿Ya? – Preguntó sin creérselo – pero…

- Nada de peros – cortó – anda, vamos, vístete, nos están esperando…

Con lentitud y nerviosismo comenzó a vestirse, sentía algo extraño dentro de ella, realmente todo era extraño, desde hacía meses, casi un año todo era muy extraño, su vida se había visto reducida a las habitaciones de su piso y a algún que otro paseo bastante corto debido a su ya habitual cansancio, sin alejarse demasiado de su casa y sobre todo, reducida a la espera de llamadas del tipo que habían recibido aquel día…

Andando despacio llegaron hasta el coche, ya de camino, en el asiento del copiloto miraba todo cuanto pasaba ante ella, viendo aquel parque por el que hacía tiempo salía a correr y se preguntó si esta vez conseguiría volver a hacerlo, su acompañante de vez en cuando la miraba y como ella rezaba para que su vida volviera a la normalidad, poco después llegaron a su destino, aparcaron en el primer hueco que vieron y del mismo modo en que salieron del piso entraron a aquel lugar, que por desgracia, había tenido que visitar más veces de las que le hubiera gustado…

- Buenos días, doctora Gándara – dijo su acompañante mientras ella se sentaba en una silla de ruedas C: Os he dicho ya mil veces que me llaméis Cruz – contestó dándoles la mano - ¿Cómo te encuentras? – le dijo - Bien… bueno… normal dentro de lo que cabe

C: Si, claro… - contestó sabiendo que para ella la situación no era para nada la mejor – Bueno, ya sabes como va ¿no? – ella asintió – bien, pues ahora iremos a hacerte una analítica y luego haremos las pruebas de compatibilidad…

- Vale – contestó, sin querer ilusionarse pero haciéndolo de nuevo – espero que esta vez… - no pudo terminar de hablar… no podía C: Tranquila – dijo – ya sabes que tienes que estar tranquila – posó su mano en su hombro en señal de ánimo - en un rato

sabremos lo que sea, Maca, pero tienes que tranquilizarte – volvió a decir

Haciendo un gesto con la cabeza miró a su hermana quien como ella también estaba ilusionada con aquella llamada, del mismo modo que intentaba no pensar en lo que pasaría, seguramente no soportarían otra decepción si le decían que no eran compatibles con el órgano que había llegado al hospital, ya eran demasiadas las veces que habían pasado por eso…

20/Mar/2007 18:21

Respiró profundamente, quitándose aquellas lágrimas que aún no dejaban de brotar de sus ojos, asimilando todo cuanto se le venía encima, sin dejar de pensar en lo ocurrido, no podía creerse lo que había pasado, miraba al infinito recordando su mirada e inevitablemente las lágrimas volvían a aparecer, era absurdo todo lo que había pasado, absurdo aquel accidente que horas antes se llevaba a la mitad de su vida, absurdo que todo aquello le estuviera pasando a ella…

La puerta de la habitación se abrió de nuevo para dejar paso a la doctora que hacía un rato había pasado a verla, por su gesto supo que había llegado el momento y armándose de valor se preparó para escucharla…

C: Hola de nuevo – dijo acercándose a ella – verá… no sé como decirle esto… pero tiene que firmar aquí para… para desconectar a su mujer… lo lamento mucho pero no podemos hacer nada más por ella…

E: ¿Puedo… puedo despedirme de ella? – preguntó en un hilo de voz casi inaudible

C: Si, claro – dijo intentando hacerse una idea de lo que esa mujer estaba pasando pero sin lograrlo – pero he de advertirle que… en fin, no es muy agradable verla en ese estado…

E: necesito verla – contestó de nuevo – por favor – rogó con el alma rota – lléveme con ella…

Cruz no pudo negarse y ayudándola a sentarse en una silla de ruedas la llevó hasta la UCI donde se encontraba la mujer de su paciente, abrió la puerta notando como Esther se venía abajo y entró junto a ella dejándola al lado de la cama donde el cuerpo inerte de Leticia esperaba para ser desconectado…

E: Podría dejarme sola, por favor – volvió a pedir C: Por supuesto – dicho esto salió de la habitación…

Esther se quedó mirando aquel cuerpo que reposaba frente a ella y las lágrimas brotaron de nuevo de sus ojos, cogió una de las manos de su mujer y se la llevó a la boca para dejarle un beso humedecido por las lágrimas, se llevó la mano hasta su mejilla haciendo que ésta dejara una caricia en ella como tantas otras veces había hecho sin necesidad de ayuda…

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Apoyó su cabeza sobre el brazo de su esposa y se mantuvo allí durante varios minutos, las palabras en ese instante parecía que le sobraban y con sus gestos y sus caricias, en silencio, se despedía de la mujer que años atrás había conquistado su corazón y le había regalado una vida llena de felicidad…

La puerta nuevamente volvió a abrirse para dejar paso de nuevo a la doctora, era el momento, no podían retrasarlo por más tiempo…

C: lo siento – dijo acercándose de nuevo a ella – tenemos que…

E: Si… - suspiró de nuevo llevándose la mano a los labios para acariciarla con ellos – te quiero – volvió a susurrar mirando a su esposa…

Minutos más tarde salía de la habitación sin ganas de vivir, sintiendo como todo a su alrededor seguía su curso mientras su vida se había detenido a causa de un accidente que no vio venir, que no esperó y que se llevaba consigo una parte de su alma… Cuando llegó a su habitación se encontró con que no estaría sola, su madre y su hija esperaban por verla aparecer, suspiró de nuevo, ahora tendría que enfrentarse a la segunda parte de todo aquello y en tan poco tiempo que no sabría si sería capaz de ello…

Encarna, su madre, en cuanto la vio aparecer, se abalanzó sobre ella llorando y abrazándola para dejarle claro cuanto sentía lo que había pasado, Gema, su hija, se quedaba parada al otro lado de la habitación mirando con tristeza como su madre llegaba con el rostro envuelto en lágrimas, y algunos moratones en la cara, una vez en la cama de nuevo miró a su niña que con miedo en los ojos no se atrevía a acercarse…

E: Gema – la llamó – mi amor ven – dijo para que se acercara, lo que hizo que la niña comenzara a andar despacio hacia ella – ven aquí – la cogió entre sus brazos y la estrechó contra ella…

G: Mami – dijo la niña echándose a llorar sobre su hombro – mami

E: Shhh – intentó tranquilizarla sacando fuerzas de flaqueza, pues sin duda se había quedado sin ellas – tranquila cariño – ella también lloraba – ya mi amor, ya – la acunaba…

G: Mami – volvía a decir la niña abrazándose a su madre - ¿Porqué estás malita? – Preguntó la niña separándose de ella un segundo para mirarla - ¿te has caído? – dijo al ver sus heridas

E: Si, cariño – contestó casi sin poder hablar, limpiándose una lágrima que no conseguía mantener en sus ojos – me he caído y me he hecho pupa – acariciaba su pelo mirándola con amor y dolor a la vez – pero me podré bien – intentó sacar una sonrisa de sus labios, para que su hija se sintiera un poco mejor…

G: Vale, yo te cuidaré – dijo dándole un beso con cuidado de no dañarla, luego la miró y Esther supo lo que vendría - ¿Y mamá? – preguntó la pequeña de nuevo

21/Mar/2007 00:09

En otro lado del hospital, Maca se encontraba en una camilla junto a su hermana a la espera de nuevas noticias, realmente estaba nerviosa y se planteaba como afrontar la noticia si esta era negativa. Sandra la miraba con la misma incertidumbre que tenía ella, sin saber que palabras utilizar en esos momentos para, al menos, apaciguar un poco los nervios de su hermana.

S: Todo va a salir bien – dijo para creérselo quizás más ella que Maca

M: ¿Seguro? – preguntó con incredulidad – no sé… ya son tres veces las que he pasado por esto y siempre igual… no sé si quiero volver a pasarlo

S: ¿Pero que dices? – contes´to sin poder creer lo que acababa de escuchar

M: Pues que… que quiero irme – decía cansada – no quiero volver a oír otra negativa más…

S: A ver, cariño – comenzó a decir en tono dulzón pues realmente comprendía a su hermana – no puedes rendirte ahora – animaba – estamos a un pasito, Maca, no puedes tirarlo todo por la borda

M: ¿Y si no es para mi? – Dijo de nuevo - ¿y si otra vez tenemos que volver a casa sin haberlo logrado? Yo… yo no lo soportaría, sé que no podría y tu tampoco – decía con dolor, el miedo a una nueva mala noticia era más grande que las esperanzas… S: No pienses eso – Dijo con convicción aunque ella misma pensaba igual, pero no se lo diría, ahora necesitaba que Maca la viera fuerte y segura, si no, sería peor

M: ¿Cómo quieres que no lo piense? – ella no podía pensar lo contrario, no después de dos intentos fallidos

S: Maca – dijo de nuevo con tranquilidad – hay una persona que ha muerto para, tal vez, darte a ti la posibilidad de vivir de nuevo M: Tú lo has dicho… tal vez

S: Sé que tienes miedo – volvió a decir sabiendo que era lo que realmente le pasaba a su hermana – y yo también, pero así no vamos a lograr nada, tienes que pensar en positivo, Maca… así que hasta que no nos traigan los resultados no vamos a movernos de aquí, por mucho que me vuelvas a decir que quieres irte… - terminó de decir con autoridad a la vez que con cariño

M: Pero…

S: Deja de decir peros, por favor e intenta estar tranquila – le acarició la cara – por favor…

Tras decir esto Maca se quedó callada, tenía razón, lo único que le pasaba es que estaba aterrada por todo lo que podía pasarle, si le volvían a decir que el órgano no era compatible no tendría fuerzas de seguir adelante…

Giró su cabeza y vio como Cruz se acercaba hasta ellas con algo entre las manos, que supuso, serían los resultados, Sandra desvió la vista hacia donde ella la tenía y ambas dejaron de respirar durante el tiempo que tardó Cruz en llegar hasta ellas, los nervios se dispararon sin remedio…

C: Bueno – dijo una vez a su lado – ya tenemos las pruebas – continuó sin hacer ningún gesto que delatara el resultado de estos, mientras veía como Maca buscaba la mano de su hermana para unirlas con fuerza

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Cosas del corazón. Parte I (werty_1983) 4 de 81 Y del mismo modo al fin respiraron, sintiendo como ese miedo y la incertidumbre que minutos antes sentían se esfumaba rápido de sus cuerpos, al fin una buena noticia, por fin veían la luz al final del túnel, dos lágrimas salieron de sus ojos, dos lágrimas de alegría, de felicidad al saber que de una vez, terminaría todo, volvería a recuperar su vida y aún no podía creérselo

M: ¿Es… es seguro? – No pudo evitar preguntar

C: Al cien por cien – contestó, ahora si, esbozando una gran sonrisa – vamos a prepararlo todo y en seguida entraremos en quirófano – Puso su mano en el hombro de Maca en señal de ánimo – ahora nos vemos – dijo como despedida

M: Gracias – dijo en un hilo de voz, la emoción que sentía casi no la dejaba hablar

21/Mar/2007 13:24

Tomó aire… ¿Cómo se le dice a una niña que no volverá a ver a su madre? Gema la miraba y esperaba una respuesta que no sabía dar, no sabía como empezar, ni que decirle, ni siquiera sabía si la niña entendería lo que iba a decirle…

G: ¿Mamá también está malita? – preguntó de nuevo al ver que no había respuesta…

E: Si, cariño – dijo al fin, sin saber como pudo hacerlo, acariciando su rostro y sintiendo sus lágrimas en sus mejillas – mamá también está malita…

G: ¿Y donde está? Es que quiero darle un beso para que se cure pronto – siguió diciendo con inocencia…

Esther miró a su madre que como ella lloraba en la silla al lado de la cama, mirando la escena con el corazón compungido y sin ser capaz de decir nada…

E: Verás, mi amor – intentaba por todos los medios no llorar tan desconsoladamente como le pedía el cuerpo – mamá también se ha caído y se ha hecho pupa… lo que pasa es que sus heridas eran más graves que las mías…

G: ¿La están curando los médicos? – volvió a preguntar

E: ¿Sabes que pasa chiquitina? – la acariciaba, mientras ella soltaba lágrimas dolorosas – que las heridas de mamá eran muy graves, mi amor, y los médicos no han podido curarlas – dijo como pudo

G: ¿Podemos ir a verla? – contestó en un susurro, como si estuviera entendiendo lo que le decían E: No podemos, mi vida, mamá… mamá está dormida, mi amor – ahora sí dejó que las lágrimas salieran

G: ¿Y cuando va a despertar? Me dijo que mañana me llevaría al zoo – al ver a su madre llorando ella también comenzó a llorar E: No va a poder llevarte, mi niña – la voz se le quebraba, no sabía si estaba llevando bien la situación o no, todo le sobrepasaba, no podía… - mamá… mamá se ha dormido para ir al cielo… - terminó de decir por fin

G: ¿Ya no va a despertar? – preguntó de nuevo con la voz tomada

E: No, cariño – le acarició el pelo – mamá no va a despertar… se ha ido al cielo, mi amor

G: ¿No la veremos más? – preguntó, Esther, incapaz de decir una palabra negó con la cabeza, mientras continuaba acariciando el pelo de su hija - Pero me iba a llevar al zoo – lloró, ahora sí comenzó a llorar – tiene que llevarme al zoo, mami… - la abrazó E: Lo siento cariño – dijo cobijándola entre sus brazos y llorando con ella – ¡Dios! – suspiró

Y abrazadas, lloraron juntas como nunca habían llorado, pasando el peor momento de su vida, asimilando el hecho de que las tres personas que había en esa habitación habían perdido a madre, mujer y nuera, que todas habían perdido sin remedio y sin opción a recuperar una parte de su corazón, sin encontrar las razones de esa perdida… Esther mecía a su hija sin poder evitar que las lágrimas salieran de sus ojos, intentando calmarla sin éxito pues ni ella misma lo lograba…

21/Mar/2007 21:51

Cruz de nuevo llegaba hasta la habitación a la que habían trasladado a Maca antes de llevarla a quirófano, entró y tras comunicarle que había llegado la hora y explicarles tanto a ella como a Sandra como sería la intervención, la llevaron a quirófanos, durante el trayecto Maca iba agarrada de la mano de su hermana quien como ella también estaba algo nerviosa…

M: Sandra… si me pasa algo…

S: No te va a pasar nada, Maca – dijo cortándola – no digas tonterías

M: Vale pero si me pasa quiero que sepas que te quiero… que te quiero mucho – dijo con emoción

Sandra se quedó mirándola durante unos segundos con los ojos vidriosos, sabía que Maca la quería, que la adoraba, pero bien era cierto que a su hermana le costaba Dios y ayuda expresar sus sentimientos con palabras, de hecho, pocas veces le había dicho que la quería, siempre era ella quien lo decía obteniendo como respuesta un “y yo” pero pocas veces habían salido de sus labios esas dos palabras, emocionada apretó su mano con algo de fuerza…

S: Yo también te quiero, hermanita – contestó C: Es la hora – dijo antes de entrar

M: Vale – contestó sin soltar la mano de Sandra

S: Te veo en un rato – dijo con una sonrisa, bajó hasta ella y le dio un beso en la frente – tranquila – susurró – todo va a salir bien… Tras estas palabras Maca por fin fue llevaba a quirófano, ya en la mesa de operaciones se veía rodeada de un montón de

enfermeras y varios doctores que ponían a punto todos los utensilios médicos que iban a utilizar al mismo tiempo que el anestesista le suministraba el fármaco que la haría dormirse durante las horas que durara la intervención…

C: Cuéntame que harás cuando salgas de aquí – dijo mientras hacía efecto la anestesia

M: No lo se… quiero hacer un montón de cosas – contestaba cada vez más bajo sintiendo como poco a poco se iba quedando dormida…

C: Bien, empecemos…

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En el pasillo, Sandra esperaba sentada en un banco, rezaba, jamás lo había hecho pero ese día parecía haberse aprendido todas las oraciones de golpe, miraba la puerta que separaba de su hermana y movía sus manos con nerviosismo, veía de vez en cuando salir o entrar a alguna enfermera y se levantaba como un resorte para darse cuenta que no había noticias aún…

Tres plantas más arriba, en ese mismo momento, Esther miraba a su hija que se había quedado dormida a su lado, la acariciaba y como no podía ser de otra manera, las lágrimas no paraban de salir de sus ojos, intentaba tranquilizarse pero era un imposible, no podía dejar de pensar en su mujer, en lo que había perdido…

En el quirófano, Cruz y otro médico se afanaban en la operación, Maca parecía ajena a todo lo que estaban haciendo en su cuerpo que en esos momentos se preparaba para quedarse sin corazón por un instante para recibir aquel que le haría volver a vivir su vida…

C: ¿Está el órgano preparado? – preguntó mientras alguien le secaba el sudor de la frente con la seriedad que merecía aquella situación

Enfer: Si, doctora – contestó la enfermera

C: Bien… pues sigamos – dijo al volviendo la vista a la mesa de operaciones…

De nuevo Sandra se levantaba al ver otra enfermera pasar por delante suya, ya habían pasado casi cuatro horas y nadie le decía nada, había dejado ese lugar solo para andar pocos metros hasta una máquina de café que le expidió un líquido al que nunca nadie podría haberle puesto el nombre de café pero que se tomó sin pensarlo demasiado…

Esther continuaba acariciando a su hija mientras no dejaba de mirarla, pensando en lo que sería su vida a partir de aquel momento, intentando pensar en ese ser de seis años que ahora la necesitaba más que nunca, sabía que tenía que ser fuerte por ella y para ella, pero en esos momento simplemente no podía, desvió la mirada hacia otro lado y con los ojos puestos en el infinito, recreando en su mente su sonrisa, su mirada, intentando sonreír para luego volver la vista hacia su hija…

De nuevo en el quirófano llegaba la hora de la verdad, el nuevo corazón había sido trasplantado y comenzaba a ser estimulado para que comenzara a bombear, la parte más importante de aquella operación había llegado, el momento de saber si aquel órgano podría bombear por si solo, la hora de la verdad…

C: Vamos – susurraba Cruz

Sandra comenzaba ya a desesperarse, después del tercer café y seis intensas y largas horas de espera comenzaba a exasperarse sin poder evitarlo, hasta que por fin la puerta de aquel quirófano se abrió dejando paso a una Cruz que con claros síntomas de cansancio se acercaba hasta ella al tiempo que se quitaba la mascarilla que no había dejado en la zona séptica…

S: ¿Cómo ha ido? – Preguntó con premura - ¿Cómo está? ¿Ha ido bien? – preguntaba sin dejarla responder

Con un movimiento de manos, Cruz le indicó que se calmara y tras mirarla a los ojos durante unos segundos esbozó una sonrisa que hizo que Sandra respirara tranquila, después de tantas horas…

C: Ha sido un éxito – corroboró sus gestos con palabras S: Gracias a Dios – susurró sacando de ella toda la tensión

C: Vamos a llevarla a la zona de despertar y luego a la UCI y en un rato despertará – siguió diciendo – y enhorabuena, tienes una hermana muy fuerte

S: Lo sé – contestó sin dejar de sonreír – lo sé… ¿Cuándo podré verla? – preguntó de nuevo

C: En un rato, ya te avisaré - le volvió a decir, al tiempo que veía como la camilla de Maca era sacada del quirófano – mira, ahí la tienes – sonrió

Sandra se acercó hasta ella y le tomó con cuidado una de sus manos, para luego dejarle paso para que la llevaran a la zona de despertar y deseando que llegara el momento de volver a verla para ver su rostro de nuevo lleno de vida después de tanto tiempo…

22/Mar/2007 21:30

Esperaba nerviosa al lado de su cama a que abriera los ojos, deseando poder hablar con ella de nuevo y cuando lo hizo una sonrisa salió de sus labios…

S: Ey – dijo con cariño – Hola – susurraba - ¿Cómo estás? M: Bien – contestó con la voz cansada al despertar - ¿tú? S: Ahora bien – dijo sonriendo…

Siete meses después…

Como cada día corría por aquel parque haciendo que el viento le diera en la cara para refrescarla, veía la gente que paseaba a su alrededor, ella mantenía la respiración acompasada con las zancadas que daba, sentía todo su cuerpo lleno de vida, desde hacía meses se sentía tan profundamente viva que aprovechaba cada instante para disfrutar de todo cuanto le ofrecía el mundo, disfrutaba de las pequeñas cosas, de las grandes, de todo cuanto había estado a punto de perder pero que por suerte para ella volvió a recuperar…

Esther llegaba a la puerta del colegio, su rostro triste no había cambiado en absoluto, su mirada antes llena de vida, ahora se veía apagada desde que meses atrás perdiera a la mitad de su vida, sólo una persona conseguía que sonriera, la pequeña, su pequeña, Gema era la única que lograba que su madre se sintiera un poquito mejor…

G: Mami, mami – corría hasta ella

E: Hola mi amor – decía cogiéndola en brazos y dándole un beso - ¿Qué tal el cole?

G: Tengo que hacer una redacción, mami – decía la niña comenzando a andar junto a su madre E: Muy bien, pues ahora cuando lleguemos a casa y comamos la hacemos juntas ¿quieres? G: Sí, sí – decía la niña

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Cosas del corazón. Parte I (werty_1983) 6 de 81 G: De la familia – contestó, poniéndose triste al momento y viendo como su madre al igual que ella también se entristecía - ¿podemos hacerla de mamá? – preguntó

Esther la miró un momento, era evidente que la niña echaba mucho en falta a su madre, aunque a veces parecía que lo había superado, los niños se reponen mejor que los adultos de estas cosas, tal vez porque no lo entienden demasiado bien, pero en cosas como aquella dejaba ver que aún no lo había superado del todo, por las noches, cuando Esther iba a acostarse se paraba frente a la habitación de su hija y acercándose a ella para arroparla sacaba de entre sus dedos una foto de Leticia y sabía que la niña, seguramente se habría dormido mirando aquella fotografía

G: Mami – dijo la niña sacándola de sus pensamientos – que si podemos hacerla de mamá E: ¿El qué mi amor? – preguntó volviendo a la realidad

G: La redacción, mami…

E: Sí, claro cariño, lo que tu quieras – dijo intentando esbozar una sonrisa y poniendo rumbo a su piso…

Maca llegaba a casa y encontraba a su hermana con un montón de papeles en la mesa, sonrió, Sandra siempre tan enfrascada en su trabajo que hasta en su propia casa no se evadía de sus responsabilidades, y aunque tenía que reconocer que le recordaba bastante a ella tiempo atrás, ahora le hacía gracia todo aquello…

M: Trabajas demasiado, hermanita – dijo dándole un beso en la mejilla

S: uff… es que no sé cómo voy a hacer la presentación mañana con lo mal que lo llevo… - contestó casi sin levantar la vista de los papeles

M: Ayss… algún día te comerán todos esos papeles, Sandra, tienes que trabajar un poco menos, seguro que ni has comido – le regañó con cariño

S: Pues no, la verdad…

M: Mira que te dije que comieras conmigo antes de irme pero nada, llevas ahí todo el día – volvió a regañar – deja eso y come algo, por favor, tanto trabajar…

S: Habló la que antes era una adicta al trabajo – contestó

M: Tú lo has dicho, antes, pero ahora… después de… bueno ya sabes, que quiero disfrutar un poco de la vida, sé lo que es estar a punto de perderla y no quiero desaprovecharla… y tú deberías hacer lo mismo – dijo señalándola con un dedo

S: Tienes razón – contestó ahora dejando a un lado todos los papeles – tenemos que dar gracias por tenerte aquí y así de bien… M: Sí… la verdad es que sí – se quedó pensando un segundo mirando a su hermana sin atreverse a decirle lo que llevaba rondándole por la cabeza durante ya un par de meses, pero queriendo escuchar su opinión al respecto - ¿Sabes? He estado pensando en algo…

S: Miedo me das – bromeó

M: No seas tonta, en serio – se puso seria nuevamente – Quiero encontrar a los familiares de mi donante…

24/Mar/2007 18:04

S: Que quieres encontrar a los familiares de tu donante – volvió a preguntar como si no hubiera entendido lo que decía M: Si, eso he dicho – contestó decidida - ¿Qué pasa? ¿Te parece mal?

S: no – corrió a decir – no es eso… solo que… no se, me parece que lo vas a tener complicado… M: no será tan imposible digo yo – dijo de nuevo

S: Maca… a ver, me parece genial que quieras hacerlo, de hecho yo te apoyo pero es que es muy complicado, sabes tan bien como yo que eso es absolutamente confidencial… puede ser como buscar una aguja en un pajar y sin ayuda ninguna…

M: lo sé, lo ha pensado – contestó – pero tengo que hacerlo… esa gente me ha devuelto la vida, solo quiero saber… no sé… que tipo de persona era el dueño del corazón que tengo ahora mismo… saber que su familia está bien… - decía – agradecerles… S: Será difícil – dijo ya convencida de lo que su hermana quería

M: Me encantan los retos, Sandra, ya lo sabes – contestó con una sonrisa

S: Bien… pues… - se hizo la interesante por un instante y al ver la ilusión en los ojos de su hermana no pudo más que continuar hablando – tendríamos que empezar por hablar con Cruz, aunque no le saquemos nada, tal vez pueda darnos alguna pista… M: hablas en plural – afirmó sin poder parar de sonreír

S: Pues claro, que te crees… somos un equipo, hermanita y la verdad es que yo también quiero agradecer a esa familia su generosidad, me ha devuelto a mi hermana – le cogió la mano – jamás podré agradecérselo como se lo merecen, pero al menos quiero intentarlo

M: Gracias – dijo emocionada levantándose para abrazarla

S: bueno, bueno, tranquila porque es muy probable que no demos con ellos… - dijo sonriendo también…

En otro lugar de Madrid, Gema terminaba de comer sin dejar de hablar sobre todo lo que había hecho en el colegio, Esther la escuchaba con una sonrisa mientras intentaba que su hija terminara de comer…

G: Y luego María me dejó sus rotus para terminar el dibujo porque los míos ya no pintan – decía la niña mientras su madre le dejaba un trozo de carne en la boca

E: Esta tarde iremos a comprar otra caja de rotuladores – contestó con cariño – pero venga, termina de comer… G: Sí, mami, pero antes tengo que hacer la redacción – volvió a decir la pequeña

E: Ya lo sé mi amor, ahora la hacemos

Terminaron de comer y Gema se apresuró a coger su cuaderno para hacer la redacción que le habían mandado, quiso hacerla ella sola y cuando tenía alguna duda le preguntaba a Esther… una vez que la terminó Gema quiso leerla en voz alta para que su madre diera el visto bueno a las cosas que había escrito…

(7)

E: Claro, mi vida – contestó sin querer quitarle la ilusión a su niña “Mi familia

Mi mamá y yo vivimos en una casa muy bonita, está llena de fotos de mi mamá Leticia porque ella se ha tenido que ir al cielo y ya no está con nosotras, a veces la echo de menos pero mi mami dice que ella está cuidándome desde una estrella, así que por la noche la miro y le digo que la quiero mucho

Cuando mamá estaba con nosotras nos reíamos mucho, me llevaba al cine y al parque y siempre me daba muchos besos, mami siempre me cuenta como mamá lloraba el día que yo nací porque dice que esperaba mucho que yo naciera

Ahora mami y yo estamos solas y mami la echa mucho de menos igual que yo, siempre le pido que me cuente como era y como se conocieron y ella cuando me lo cuenta se pone triste, y yo también, pero después sonríe y me da muchos besos, como lo hacía mi mamá

Siempre me contaba un cuento por la noche antes de acostarme y se inventaba uno para cada día, mami nos miraba desde la puerta y mamá decía que estaba espiándonos porque se quedaba allí parada, y ella le decía que era tonta.

Mama y mami se quieren mucho, siempre estaban dándose besitos y yo me reía mucho al verlas así y luego mami me cogía en brazos y me daban besitos a mí

Cuando mamá se enfadaba se iba a su cuarto de trabajo y yo iba a verla para que no se enfadara mucho rato y me sentaba en sus piernas y entonces mamá decía que ya se le había pasado el enfado y salía otra vez al salón

Ahora mamá ya no está y no sé porque se ha ido, mami dice que no quería irse pero que tuvo que hacerlo, y yo le digo que quiero que vuelva y me dice que no puede ser, pero que mamá me quiere muchísimo y que siempre estará conmigo, y yo sé que siempre estaré con ella porque siempre la voy a querer.

Fin”

Cuando terminó de leer aquella redacción se quedó mirando el papel, esperando que su madre dijera algo, al ver que no decía nada levantó la vista para mirarla y la vio con sus ojos fijos en ella y llena de lágrimas, se levantó de la silla y llegó a su lado…

G: Mami no llores – dijo con pena

E: Ven aquí mi niña – contestó cogiéndola en brazos para abrazarla – te quiero mucho mi amor G: Y yo a ti, mami – contestó la niña abrazándose más a su madre.

25/Mar/2007 19:29

De nuevo frente a las puertas de aquel hospital, pero esta vez de una manera diferente, no venían como pacientes, simplemente iban a conseguir algún tipo de información sobre su donante, era algo que necesitaba saber y estaba dispuesta a averiguarlo… Tras saludar a la recepcionista y que ésta avisara a Cruz, Maca y Sandra se sentaron en la sala de espera a que la doctora hiciera acto de presencia, minutos más tarde veían como se acercaba a ellas con cara de asombro…

C: Hola – saludo – ¿Maca estás bien? – Dijo con algo de preocupación, al verla allí se temió que algo no fuera bien y había cogido cariño a esa mujer que durante un año había estado luchando quedándose casi sin fuerzas por mantenerse con vida a la espera de un nuevo corazón - ¿te ocurre algo?

M: no, nada – contestó rápido – hola – saludó ella – hemos venido a hablar contigo C: ¿Pero estás bien? – volvió a preguntar queriéndose cerciorar de la respuesta M: Sí, sí que estoy bien, ya te lo he dicho, solo necesito hablar contigo de un asunto…

C: Vale, pues vosotras diréis – dijo al ver que nada iba mal y mirando a Sandra que la saludó con la mano

S: ¿podríamos ir a otro sitio algo más tranquilo? – preguntó haciendo un barrido por toda la sala y viéndola llena de gente C: Claro, acompañarme – contestó sin saber muy bien a que venía todo eso – y cuéntame – dijo mientras hablaban - ¿Qué tal va todo?

M: Genial – dijo con una sonrisa – la verdad es que estoy mejor que nunca, me siento con fuerzas para hacer mil cosas, no se… es maravilloso poder sentirte viva otra vez

S: Dicho de otra manera, que no hay quien la pare en casa – contestó bromeando

C: Me alegro mucho – contestó con sinceridad – has esperado un año entero para estar así, por eso me alegro de verte tan bien – abrió la puerta de su despacho y las invitó a entrar – bueno pues vosotras diréis

M: Veras – comenzó a decir – queríamos… vamos yo quería – estaba nerviosa y no sabía porque – a ver… lo que queremos es que nos ayudes…

C: Si está en mi mano ayudaros, lo haré, pero dime ya en que se supone que tengo que ayudaros M: Vale, bueno necesitamos algo de información – dijo al fin

C: información, ya – contestó comenzando a saber a que se refería - ¿Qué tipo de información?

S: Queremos saber quien fue el donante de Maca – dijo Sandra sin dejar hablar a su hermana – queremos encontrar a la familia, para agradecerles y eso y bueno, habíamos pensado que tú…

C: Que yo os ayudaría – terminó de decir, ambas asintieron, Cruz suspiró – Uff… chicas, de verdad, de verdad que me gustaría ayudaros pero no puedo – dijo viendo como la expresión de las chicas se volvía algo triste

M: Lo suponíamos, pero Cruz, de verdad que yo necesito encontrarlos, si estoy aquí es gracias a ellos – volvió a decir – necesito saber de ellos…

C: Maca, te entiendo, te aseguro que te entiendo, he pasado por eso, mucha gente que recibe algún órgano quiere encontrar a su donante, pero no puedo hacer nada, esa información es totalmente confidencial, los familiares de los donantes firman los papeles con una cláusula de anonimato y confidencialidad – es explicaba – del mismo modo que los que reciben ese órgano están también protegidos confidencialmente…

(8)

Cosas del corazón. Parte I (werty_1983) 8 de 81 C: Por mi parte, y lo siento, no – contestó intentando no sonar brusca – no puedo hacerlo Maca, de verdad que lo siento

S: ¿Bueno y una pista no nos podrías dar? – Dijo intentando aprovechar un ultimo cartucho – no sé… decirnos más o menos la edad del donante o… yo que sé… ¿Cómo murió?

C: No creo que eso os sirviera de mucho – miró a Maca de nuevo – de verdad que lo siento, pero no puedo hacer nada… En ese momento una enfermera irrumpía en el despacho de la doctora avisándola de que tenía una operación en cinco minutos, se despidió disculpándose por no poder decirles nada, Maca la miró entendiendo su postura pero algo desilusionada, y junto con su hermana salieron del hospital…

S: Bueno… - dijo tras un largo silencio ya de camino a casa – Era de esperar… M: Ya – contestó mirando por la ventana

S: ¿Y ahora que hacemos? – preguntó volviendo su vista hacia ella

M: Pues no lo sé – contestó sin mirarla – pero no sé porque tengo que encontrarlos, necesito saber que están bien y darles las gracias…

S: Lo sé, te enciento, Maca, yo también quiero hacerlo…

Se quedaron en silencio un segundo, Maca no paraba de mirar por la ventana, intentando pensar en algo que les ayudara a encontrar a esa familia que le había regalado tanto sin saberlo, de pronto una lucecita se encendió en su cabeza, la idea podría ser buena o no, pero era lo único que en esos momentos se le ocurrió

M: Estoy pensando… - comenzó a decir obteniendo toda la atención de su hermana – los donantes no mueren por causas naturales ¿verdad?

S: Supongo que no… - contestó – es decir, una persona que ha tenido una enfermedad, no sé, un cáncer, no puede ser donante y en tu caso si ha muerto de un ataque al corazón tampoco…

M: O sea, que ha tenido que ser por un accidente – afirmó S: Puede ser – contestó de nuevo - ¿Qué estás pensando?

M: pues que si buscamos en los periódicos alguna noticia de algún accidente del día que me operaron, tal vez podamos averiguar algo…

S: Sí, es buena idea – se quedó pensando un segundo – aunque ¿tú sabes la cantidad de accidentes, que por desgracia, hay en este país?

M: ya… pero no en todos muere la gente

S: Eso sí… pero no sé… me parece un poco… difícil… no todos los accidentes con víctimas mortales aparecen en los periódicos… y suponiendo que salgan todos, ¿en qué ciudad miramos? El corazón que te dieron no tiene porqué ser precisamente de alguien de Madrid, pudieron trasladarlo hasta aquí desde cualquier sitio…

M: Lo sé… también he pensado en eso, pero de algo tengo que tirar ¿no? – le dijo – empezaré buscando aquí en Madrid y volveré a hablar con Cruz, a mi a cabezota no me gana nadie y si tengo que pasarme día tras día para que al menos me de una pista o voy a hacer…

S: Maca – dijo después de un nuevo silencio, pensando ahora en esa familia que había perdido a alguien - ¿No te has parado a pensar que a lo mejor esa familia no quiere que la encuentres?

26/Mar/2007 19:50

Sentadas, casi tumbadas en el sofá, Esther y Gema veían una película de dibujos que la niña se había encargado de poner, aunque se la supiera de memoria no podía parar de verla, su madre, cabeceaba intentando no quedarse dormida del todo cuando el sonido de la puerta las sorprendió

Esther se levantó y mirando la hora llegó hasta la puerta, al abrirla, una sonrisa se dibujó en su rostro y tras un abrazo sin decir casi palabras invitó al visitante a pasar hacia el salón…

G: ¡Jorge! – Dijo la niña alegrándose al verlo – hola – saludó subiéndose encima del chico que con una sonrisa la cogía en brazos J: Hola cariño – dijo dándole un beso - ¿Cómo estás?

G: Bien, estaba viendo a tele con mami – contestó aún en sus brazos J: ¿Sí? Pues venga, vamos a verla juntos – se sentó junto a ella en el sofá

E: ¿Era con dos de azúcar, verdad? – preguntó Esther saliendo de la cocina donde había estado preparando café para ambos G: Voy a buscar los dibus del cole y te los enseño ¿quieres? – dijo la niña ilusionada

J: Sí, dos – contestó a Esther – claro que quiero, venga, que estoy deseando verlos – la niña salió corriendo hacía su cuarto ante la mirada de su madre y de Jorge, miró a su amiga un segundo y después de coger su taza y darle un sorbo la volvió a dejar sobre la mesa para seguir hablando - ¿Cómo estás?

E: Bien, bien – dijo intentando sonar más convincente de lo que sonaba – Bueno ya sabes… tengo mis días, ¿tú que tal? J: Bien, con mucho trabajo – contestó – como siempre

E: Lo supongo… hay cosas que no cambian – sonrió levemente - ¿Noelia como está? J: Muy bien – contestó alegre – estamos esperando un niño

E: ¡No! – se sorprendió - ¿en serio? Eso es genial – se levantó y le dio un abrazo enorme – me alegro muchísimo por vosotros J: Gracias… uf… no sabes lo feliz que estoy

E: Me lo puedo imaginar – contestó sonriendo – a Leti le habría encantado saber esta noticia – dijo poniéndose un poco triste J: Lo sé – contestó ahora él poniéndose serio – pero seguro que ya lo sabe…

E: Sí

J: Ey – llamó su atención al verla de ese modo – no me gusta verte así…

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J: Es normal, Esther, pero tienes que seguir adelante, por ti, por ella y por la niña, seguro que si supiera que estás así estaría muy cabreada… y ya sabemos lo poco que nos gustaba cuando se enfadaba…

E: No me lo recuerdes – sonreía ahora con melancolía – era horrible jajaja, suerte que se le pasaba pronto J: Sí, porque vamos… era para echar a correr…

Ambos soltaron una carcajada recordando como podía llegar a ponerse Leticia cuando se enfadaba, risas de añoranza, teñidas de algo de tristeza por su ausencia y del mismo modo alegres por recordarla en esas situaciones que a veces eran bastante cómicas por la banalidad de su enfado…

J: Me gusta verte así – dijo poniéndose de nuevo serio, Esther no contestó, bebió de su taza – Escucha, que yo venía a comentarte algo

E: Dime – dijo poniendo toda su atención en él

J: Verás, el mes que viene van a hacerle un homenaje a Leti – dijo sin dejar de mirarla – ya sabes, por todo su trabajo y me gustaría que fuerais…

E: No sé, Jorge…

J: Venga, Esther, será un acto muy bonito, tenéis que estar allí – animó

E: Es que no sé si estoy preparada para algo así – dijo de nuevo – y tampoco sé como le podría afectar a la niña…

Jorge iba a insistir, pero en ese momento llegó Gema con sus dibujos y estuvo mostrándoselos al chico que no paraba de reír ante todo lo que decía la niña, al igual que Esther, quien sonreía sin poder quitarse de la mente lo que minutos antes le había dicho su amigo

Así pasaron la tarde, hablando y recordando, a veces alegres y a veces tristes, hasta que llegó la hora en la que Jorge debía marcharse, tras despedirse de la pequeña Esther lo acompañó a la puerta…

J: Piénsatelo – dijo de nuevo – estoy convencido de que te hará bien asistir…

E: Lo pensaré, pero no te prometo nada – contestó antes de despedirse, le dio un abrazo y dos besos – dale recuerdos a Noelia y dile que iré a verla un día de estos

J: lo haré, seguro que le encantará verte – se despidió

Al volver al salón se encontró con que su hija se había quedado dormida en el sofá, con cuidado de no despertarla la cogió en brazos y la llevó hasta la cama, arropándola y besándola, se quedó contemplándola unos instantes pensando en lo que esa tarde le había dicho Jorge…

05/Abr/2007 14:17

Ante la pregunta de su hermana Maca se quedó parada por un instante, no había pensado en esa posibilidad y tenía que reconocer que esa opción estaba ahí, tal vez la familia del donante no quería saber nada de la persona que había recibido esos órganos, quizás debería respetar esa decisión y no buscar, pero lo cierto era que algo le empujaba a ello, sentía que tenía que hacerlo, que tenía que buscarlos, cerciorarse de que estaban bien, que habían seguido con sus vidas aunque fuera en parte pues la pérdida de alguien querido siempre te deja una sensación de vacío que jamás podrás llenar pero al menos, sentía que tenía que hacerlo, era como si le debiera algo a esa familia, de hecho le debía mucho a esa familia y al menos tenía que verlos y cerciorarse de que estaban bien…

S: No sé Maca – continuó su hermana – tal vez no sea tan buena idea

M: Yo… - no sabía que decir – no me preguntes por qué, pero es que necesito hacerlo

S: Yo te entiendo, cariño, y a mi también me gustaría, pero es que… - paró un segundo la miró y volvió la vista al frente – Si los encontramos, ¿Qué vamos a decirles? No podemos presentarnos en su casa y decir, “hola somos Maca y Sandra, mi hermana – la señaló – tiene el corazón de un miembro de su familia y queríamos agradecérselo, así que muchas gracias”

M: No seas bruta – le dio un palo en el brazo – No voy a decirles eso, ni siquiera sé si llegaré a acercarme, solo quiero, no sé, saber qué es de ellos – ahora fue ella quien la miró – parece que no te parece tan buena idea como dijiste

S: No es eso y lo sabes, es solo que he pensado en ello por un momento pero claro que también me gustaría encontrarlos y agradecerles todo lo que han hecho por ti y voy a ayudarte – dijo cogiendo su mano

M: Gracias – contestó con una sonrisa

Al llegar a casa se hicieron algo de comer y tras llevar el portátil de Maca al salón comenzaron las dos a mirar en la pantalla los diferentes periódicos que tenían una versión virtual en Internet, buscaron las noticias del día de la operación y más tarde los sucesos y las secciones en las que normalmente se nombraba los diferentes accidentes que había habido, no sabían si conseguirían algo pero como bien había dicho Maca, era lo único que en esos momentos tenía para tirar

“Una colisión en cadena crea un atasco de cuarenta minutos en la M-30. Afortunadamente no hubo que lamentar víctimas mortales…”

M: Esta ya podemos descartarla – dijo mirando a su hermana quien asintió

Volvieron a mira la pantalla y siguieron buscando, al cabo de unos minutos tenían varias ventanas abiertas con noticias de diferentes accidentes que se disponían a leer con más atención…

“Fallecen dos jóvenes en un accidente en la madrugada de ayer, las causas de la colisión, según fuentes policiales, fueron el alcohol y la velocidad”

S: Estos podrían ser – dijo mirando la pantalla – no sé como la gente puede conducir bebido… - se lamentó, y cliqueó para ampliar la noticia

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Cosas del corazón. Parte I (werty_1983) 10 de 81 superaba casi el doble la estipulada por el código de circulación y fuentes policiales han declarado que la velocidad del vehículo sobrepasaba los límites”

Siguieron leyendo noticias, un señor de mediana edad había fallecido en un accidente casero, lo descartaron por la avanzada edad del anciano pensando que ese corazón probablemente no había sido para ella, así siguieron leyendo en varios periódicos

diferentes, como era de esperar, por desgracia había más de un accidente ese día aunque no todos con víctimas mortales… “Fatal accidente que se lleva la vida de la periodista Leticia Acosta”

M: Esta también podría ser – dijo ahora Maca mientras realizaba la misma operación que con las noticias anteriores

“La periodista Leticia Acosta de 33 años de edad falleció ayer en un terrible accidente de tráfico cuando volvía a casa con su mujer, al parecer, el conductor de camión se saltó semáforo en rojo y arrolló al vehículo por la zona del conductor causando que la vida de la periodista terminara al instante, la pareja que había salido a cenar esa noche tenían una hija en común, afortunadamente la mujer de la periodista tan solo sufrió heridas leves, la mayor parte del golpe se la llevó el asiento del conductor, lugar en el que se encontraba Leticia Acosta que era quien conducía aquella noche, desde este periódico queremos dar nuestro más sentido pésame a la mujer y a la hija de nuestra compañera…”

Maca se quedó mirando aquella noticia, como las anteriores también podía ser el corazón de esa mujer el que llevaba en su pecho, el artículo continuaba pero después haber leído demasiadas noticias terribles para su gusto decidió que tenía que dejarlo por el momento, imprimió todas las noticias y apagó el ordenador con una sensación amarga en el cuerpo tras leer el último artículo…

07/Abr/2007 00:17

El despertador sonó como cada día a las siete de la mañana, sacó el brazo de debajo del edredón y de un manotazo lo apagó, se dio media vuelta, era algo inconsciente pero cada mañana, al despertar buscaba su cuerpo a su lado y como cada día desde hacía meses se encontraba el vacío a su lado, lo que la hacía volver a la realidad en un instante sacándola del sueño que esa noche como todas las demás había vuelto a repetirse, en el que se encontraba con ella y volvía a sonreír…

Tras un suspiro ahogado y triste se levantó de la cama impidiendo como cada día dejarse llevar por la tristeza, tenía que

mantenerse a flote, tenía que seguir adelante y la razón de ello era esa niña que descansaba en la cama, acercándose a ella poco a poco comenzó a despertarla con cariño

E: Peque – susurró – mi amor – dijo un poco más alto – venga cariño que hay que ir al cole G: Mmm Mami tengo sueño – protestó la niña

E: Lo sé, cariño pero se nos va a hacer tarde – dijo de nuevo acariciándole la cara – venga, voy a preparar el desayuno, ve despertándote, mi amor – dijo saliendo de nuevo del cuarto para dirigirse a la cocina a prepararle el desayuno mientras continuaba llamándola para que no se volviera a dormir – Gema que llegamos tarde cariño – dijo de nuevo

Al poco tiempo Gema apareció en la cocina restregándose los ojos, haciendo pucheros con la cara como protestando por querer seguir durmiendo, Esther sonrió ante esa vista, se parecía tanto a Leticia…

E: Venga cariño – dijo sonriendo – siéntate y tómate el colacao G: Mami, sigo teniendo sueño – protestó la cría

E: ya lo sé mi amor pero tenemos que irnos, vas a llegar tarde al cole y yo a trabajar

G: ¿Podemos ir esta tarde al parque? – preguntó la pequeña ya algo más despejada mientras se tomaba su desayuno E: ¿Quieres ir al parque? – pregunto algo sorprendida

G: Si, mami pordemos ir después del cole – volvió a preguntar

E: No lo sé cariño – se lamentó – mami trabaja hoy hasta por la tarde, te quedarás con la abuela hasta que yo llegue G: Y podemos ir cuando tu vuelvas al parque – insistió la niña

E: Hagamos una cosa – dijo sentándose a su lado – le digo a la abuela que te lleve al parque y cuando yo termine de trabajar voy a buscaros ¿quieres?

G: si, si mami si

Esther sabía cuánto le gustaba a su hija ir al parque, habían ido con Leticia casi cada tarde para que la niña no se aburriera en casa y lo adoraba, le encantaba correr, subirse en los columpios donde Leticia empujaba para que se balanceara y ella reía dejando claro cuanto le gustaba aquello, por eso no quería quitarle a la niña la ilusión de ir, desde que muerte de Leti no había vuelto a pedir que la llevaran al parque y ahora que lo decía, sabiendo Esther lo que significaba para ella no iba a negárselo.

Terminaron de desayunar y tras vestir a la niña la llevó al colegio y ella se fue a la oficina, al llegar allí su secretaria la esperaba con un montón de cartas y recados, seguramente y como luego supo le esperaban unos cuantos borradores que leer, corregir y evaluar para intentar descubrir a la nueva promesa de la escritura española

E: Buenos días Aurora – le dijo a la chica que ya la esperaba levantada de su silla - ¿Qué tenemos para hoy?

A: Han llegado los nuevos borradores – dijo llegando hasta ella y dejando un montón de carpetas sobre su mesa – ha llamado José Pereira – miró su libreta – te mandará el nuevo borrador mañana por la mañana, dice que será su mejor obra

E: Javier Pereira siempre dice que su próximo libro será su mejor obra – contestó – pero todos son igual de magníficos A: También ha llegado esta invitación para ti – le entregó un sobre con cara de circunstancia

Al abrirla Esther se quedó algo parada, aún no había pensado en ello, ni siquiera se había planteado la posibilidad de ir, no porque no quisiera sino porque no se sentía preparada…

E: Es para el homenaje a Leti – dijo sin apartar la mirada de la invitación

A: ¿Vas a ir? – se atrevió a preguntar, preocupada más que por cotilleo, le tenía gran cariño a su jefa y lamentaba mucho lo que había pasado

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A: Si me permites el consejo – dijo de nuevo – yo estoy de acuerdo con él, deberías ir, te hará bien…

E: Ya… bueno no sé, lo pensaré – contestó dejando la invitación a un lado – ponme con mi madre cuando puedas, por favor, voy a empezar a leer todo esto

A: Claro – sonrió como respuesta y salió de aquel despacho dejando a una Esther que cogió de nuevo la invitación y la mantuvo entre sus dedos mirando al infinito…

08/Abr/2007 20:02

De nuevo en aquella sala de espera, parecía que al final de todo le había cogido cariño a ese hospital pero lo cierto era que algo la empujaba de nuevo allí, para hablar con Cruz, a sabiendas que no conseguiría nada necesitaba al menos hablar con ella y tal vez conseguir alguna pista sobre todo aquello…

Había leído y releído las noticias que había sacado de Internet y aunque era cierto que alguna de ellas no la había dejado indiferente también era cierto que poco podía hacer con ellas si no tenía alguna pista más, por eso estaba allí de nuevo, porque encontrar a esa familia era algo que necesitaba más que nada en ese momento, una fuerza interior y extraña la empujaba a ello… C: Hombre Maca – dijo llegando hasta ella y sabiendo de antemano para que la visitaba - ¿cómo tú por aquí?

M: Hola – se levantó y se acercó más a ella – ya sé que no puedes decirme nada y lo comprendo – comenzó directa al grano, no quería que de antemano le dijera que no y había preparado un discurso para intentar sonsacarle algo – pero tienes que entenderme a mí, por favor necesito saber algo, algo de esa gente, no me preguntes por qué pero tengo que hacerlo, y solo tú puedes

ayudarme

C: Para, para – la cortó – ya te dije el otro día que no podía hacer nada… de veras que lo siento Maca pero no puedo ayudarte, en esto no

M: pero no te estoy pidiendo que me des el nombre, ni nada de eso, solo una pista que me ayude a buscarlos – casi rogó C: Me encantaría ayudarte, de verdad créeme, pero no puedo… toda esa información es confidencial…

M: Cruz – dijo algo más seria pero al mismo tiempo con ese tono de súplica como si su vida dependiera de ello – por favor, quiero encontrarlos y lo voy a hacer, he estado luchando por seguir viviendo durante casi un año y sabes que no me rindo fácilmente, sin tu ayuda será más complicado pero lo voy a hacer, no quiero inmiscuirme en sus vidas – Cruz la miraba y veía la fuerza que había en ella parecía que realmente era muy importante esa información – ni siquiera pretendo acercarme a ellos, solo quiero verlos aunque sea de lejos y saber que están bien, solo eso… por favor… dame una pista, algo que pueda ayudarme…

C: Lo siento – volvió a decir abatida – no puedo Maca…

Enfer: Cruz viene un tráfico – le comunicó en ese momento una enfermera

C: bien, ahora mismo voy – le contestó – Maca – se volvió de nuevo hacia ella – lo lamento muchísimo, si estuviera en mi mano te juro que te ayudaría pero no lo está… - apretó su brazo en señal de apoyo y algo de pesar al no poder ayudarla y se dio la vuelta para ir a recibir al tráfico que en pocos segundos aparecería por allí

M: ¿Era una mujer? – preguntó mientras veía como se alejaba, le había salido solo, podía haberle preguntado muchas otras cosas que la ayudarían más, incluso preguntar si se trataba de un hombre pero aquello salió de sus labios…

Cruz se paró un segundo, suspiró, se dio la vuelta, la miró y vio necesidad y expectación en sus ojos, dibujó una leve sonrisa en sus labios y le guiñó un ojo, acto seguido se dio volvió a darse la vuelta y finalmente se alejó totalmente de ella…

M: Bien – dijo Maca para sí misma – al meno sé que era una mujer…

Camino a casa seguía pensando en todo aquello, ahora al menos sabía algo más, tenía la noticia de una mujer que había fallecido en un accidente de tráfico la noche de su operación pero sabía que eso no quería decir nada, como bien le dijo su hermana días antes, no todos los accidentes con víctimas mortales salían en los periódicos, pero al menos, ahora tenía una pista…

Llegó a casa y de nuevo se conectó a Internet, buscando de nuevo información sobre lo mismo, estaba leyendo nuevamente varias noticias cuando su hermana irrumpió en la casa…

S: Genio – se decía a ella misma entrando alegre – soy un genio hermanita M: ¿Qué ocurre? – preguntó

S: Verás, el cuñado del primo del amigo del novio de mi secretaria – dijo intentando no trabarse y haciendo que Maca arqueara las cejas – bueno da igual, voy a lo importante, que mi secretaria conoce a un chico que es un experto informático, ya sabes, uno de estos locos de los ordenadores capaces de entrar en cualquier sitio y encontrar cualquier cosa – Maca la miraba con asombro – bien, pues he conseguido un listado con todos los fallecimientos por accidente en Madrid del día de tu operación…

M: ¿Como? – dijo boquiabierta

S: No lo sé y tampoco quiero saberlo – contestó con una sonrisa – no sé si será legal pero aquí los tengo y no son tantos como creíamos – sacó una hoja de papel con varios nombres

M: Eres genial, Sandra – la abrazó

S: Si, bueno, algo había oído por ahí – dijo haciéndose la interesante – anda, vamos a mirar esto M: Céntrate en las mujeres, he conseguido que Cruz me diera esa pista – le informó

S: Ves como hacemos un gran equipo – decía feliz por tener ahora más información de la que pensaban podían llegar a conseguir – a ver – dijo mirando la lista – solo hay dos – una mujer de 33 años y una de 57

M: La de 33 – cogió la hoja y leyó – Leticia Acosta – se quedó mirando el papel – es esta, estoy segura… - susurró

09/Abr/2007 20:26

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Cosas del corazón. Parte I (werty_1983) 12 de 81 en la puerta de un hotel, estaba ilusionada a la vez que nerviosa, intentando sin éxito encontrar las llaves del coche que de alguna manera sobrenatural habían desaparecido de su lugar

M: Ya llego tarde, joder – protestó para sí misma - ¿has visto las puñeteras llaves del coche?

S: Pero que mal hablada eres cuando quieres – le recriminó – están donde siempre, otra cosa es que tú no las veas… M: Vale – se paró en medio del salón y respiró profundo – a ver, bolso, llaves, chaqueta – revisaba – lo llevo todo… S: Maca – se acercó hasta ella – tranquilízate, no consigues nada poniéndote nerviosa, ni siquiera sabes si estarán allí M: Bueno, es el homenaje de su familiar, así que sería lo lógico que estuvieran allí ¿no?

S: Sí, si en eso tienes razón – dijo de nuevo – pero tienes que estar tranquila, habrá mucha más gente allí, lo mismo ni las ves M: Tienes razón – dijo algo más calmada - ¿de verdad que no puedes venirte conmigo? – preguntó de nuevo

S: Me encantaría, pero tengo una reunión importante, lo sabes, no he podido cambiarla – se lamentó M: Ya lo sé – contestó sabiendo que había hecho todo lo posible por ir con ella – deséame suerte S: Tranquila, todo saldrá bien… - dijo dándole un abrazo reconfortante

Maca salió de casa y puso rumbo hacia aquel hotel en el que se celebraría el homenaje a la mujer que le había dado su corazón para que ella pudiera retomar su vida, desde que había visto el nombre de Leticia en aquella lista, algo le había dicho que era ella a quien buscaba y había estado averiguando sobre ella gracias sin duda a Internet, había leído varios artículos de la chica y había impreso muchas crónicas sobre ella y su trabajo, hasta que en una edición del Central Información en Internet (periódico para el que trabajaba Leticia hasta su fallecimiento) había visto noticia de su homenaje y gracias a eso ahora se encontraba en dirección a aquel acto donde suponía estaría su familia y los nervios estaban a flor de piel, al fin había logrado encontrarlos y ahora no sabía que les diría, Sandra tenía razón y no podía ponerse delante de ellos y decirles que era la mujer que llevaba el corazón de aquella chica a la que ahora homenajeaban, aún así sentía que debía ir, como siempre había estado diciendo quería verlos y al menos saber que como se encontraban…

Metida de lleno en sus pensamientos se vio delante de aquel hotel, respiró profundamente y aparcó el coche, bajó de él y se dirigió dentro, en recepción le dijeron en que sala se estaba celebrando y le comunicaron también que hacía ya como media hora que había comenzado, así que se apresuró hasta allí, y se quedó parada en la puerta antes de entrar…

M: Vamos Maca – se animó a sí misma – ni siquiera tienes que acercarte, solo quieres cerciorarte de que todo les va bien – se repetía…

Por fin abrió la puerta y ante ella una pantalla proyectaba imágenes de la que supuso Leticia, una mujer muy guapa, sonriente y que destilaba vida por sus ojos, se veía en momentos diferentes, sonriente, pensativa, leyendo, escribiendo frente a un ordenador, rodeada de más gente junto a una chica que también sonreía, parecía una mujer llena de vida, de ilusiones, de sueños y sintió algo extraño en su interior…

Dejó de mirar la pantalla para hacerlo por su alrededor, muchas personas habían ido a ese acto, la mayoría, supuso, gente del periodismo, incluso le pareció ver rostros conocidos de la radio y televisión, todos prestaban atención a una mujer que desde el atril hablaba a los presentes, levantó de nuevo la vista y sus ojos se clavaron en ella…

Aquella mujer hablaba sobre Leticia de una forma sobrecogedora, sonreía mientras algunas lágrimas caían por sus ojos, decía algo sobre lo fuerte que había sido su esposa, lo felices que habían sido juntas, lo maravilloso que era estar a su lado, incluso soltó alguna broma haciendo que todos los que allí estaban rieran al recordar una anécdota que estaba contando, hablaba de cómo se tomaba su trabajo, tan en serio que algunas veces había provocado alguna discusión entre ellas pero que al mismo tiempo sabía cuanto le era necesario a Leticia sus investigaciones, sus artículos y todo lo referente al mundo de periodismo…

Maca oía sus palabras casi sin escucharla, se había quedado parada frente a aquella imagen, una mujer que hablaba con tanto amor de otra persona, con tanta tristeza por su pérdida, que intentaba sacar una sonrisa aunque no dejara de llorar, llorar al recordarla, sabía que era algo normal, aunque hubieran pasado meses de aquello, sabía que era lógica su reacción…

Le sobrecogía tanto sus palabras, tenía los sentimientos tan a flor de piel que en un momento dado necesitó un poco de agua, salir de allí y respirar, no sabía muy bien que le causaba todo aquello, quizás el saber que su corazón pertenecía a esa mujer que era adorada por la persona que en esos momentos hablaba, fuera por lo que fuere en esos instantes necesitó salir de allí y así lo hizo, en silencio, intentando hacer el mínimo ruido posible salió de la sala y se dirigió al dispensador de agua que estaba junto a la puerta…

Respiró profundamente mientras el agua caía sobre el vaso, tenía sensaciones extrañas, no se veía capaz de acercarse a aquella mujer y pensó que todo aquello, por mucho que lo necesitara, tal vez no había sido buena idea, tragó un poco de agua y un ruido la hizo volverse…

G: Un elefante, se balanceaba, sobre la tela de una araña

Escuchaba la voz de una niña pero no veía a nadie allí, el sonido de esa música le llegó triste a sus oídos… G: Como veía que no se caía fueron a llamar a otro elefante

Se dio la vuelta buscando el lugar de donde provenía aquel sonido y poco a poco se fue acercando hasta la voz, escondida en un hueco de la pared

G: Dos elefantes se balanceaban sobre la tela de una araña

Se quedó mirando a aquella niña que sola, cantaba una canción sentada en el suelo jugando con sus manos, miró a su alrededor buscando a alguien que estuviera con ella pero por allí solo estaban ellas dos, así que se acercó con sigilo al mismo tiempo que intentaba no asustarla, parecía triste, de hecho estaba bastante triste

M: Hola – dijo ya casi a su lado – ¿te has perdido?

La niña dejó de cantar y la miró, se quedó mirándola durante unos segundos antes de negar con la cabeza

(13)

Gema volvió a negar con la cabeza, Maca la miró de nuevo intentando saber que podía hacer una niña allí sola y donde estaría su madre, la niña la miraba con curiosidad

G: ¿Eres amiga de mi mamá? – preguntó por fin M: ¿Quién es tu mamá? – le dijo

G: Ella – dijo señalando una foto de Leticia que había al lado de la puerta

11/Abr/2007 14:36

Maca miró la fotografía y se dio cuenta de que estaba frente a la hija de la mujer a la que había estado buscando y de nuevo sintió un nudo en el estómago, miró a la pequeña que se había quedado con la mirada clavada en la foto y no sabía que decirle, obviamente, a una niña tan pequeña no podía contarle que hacía ella allí, no lo entendería… la niña la volvió su vista hacia ella de nueva como esperando una respuesta…

G: ¿Eres amiga de mi mamá? – volvió a preguntar

M: Algo así – pudo decir - ¿Qué cantabas? – preguntó para cambiar de tema

G: Una canción que me enseñó mamá, la cantábamos con mami cuando íbamos de viaje – recordó

M: A mi también me gustaba cantar cuando me iba de viaje con mis padres y mi hermana – le dijo con dulzura - ¿sabes la del barquito? – preguntó sonriéndola

G: No, ¿como es? – quiso saber – ¿me la cantas?

Cuando Maca iba a comenzar a cantar la cancioncilla que junto con su hermana y sus padres cantaban de pequeñas, la puerta de la sala volvió a abrirse dejando paso a dos mujeres que nerviosas y asustadas miraban hacia todos lados, una de ellas parecía recriminarle algo a la otra, Maca se puso en pie al verlas y al reconocer a una de las dos…

E: Te dije que estuvieras atenta a ella mamá – decía preocupada – ¿para que la dejaste salir?

EN: hija ni siquiera me he dado cuenta, cuando miré estaba a mi lado… - se lamentaba su madre – y cuando no la vi creí que estaba contigo…

E: Gema – dijo Esther al verla sentada junto a Maca – hija, mi amor – corrió a ella y la cogió en brazos - ¿Dónde estabas? ¿Cómo se te ocurre salir sola? – dijo medio regañándola y medio aliviada de verla allí – me has asustado mi vida

G: Es que tenía sed y no quería estar ahí dentro – se excusó la niña

E: Lo siento mi vida – dijo preocupada por la reacción de su hija – venga, que ya nos vamos a ir a casa – de pronto se volvió y pudo ver a Maca que se había mantenido en un segundo plano incapaz de decir ni hacer nada frente a aquella mujer – siento mucho si la ha molestado – le dijo

M: No… no se preocupe – contestó como pudo – estaba aquí sentada, la vi y le pregunté si se había perdido… - le explicó E: Gracias por quedarse con ella – dijo de nuevo

M: No pasa nada, es un encanto de niña – dijo esbozando una sonrisa

E: Si que lo es… perdona, que cabeza la mía – se acercó tras dejar a la niña con su abuela – soy Esther M: Maca – extendió su mano – encantada

E: ¿Venías al homenaje? – preguntó - ¿conocías a mi mujer?

M: Si… bueno no… en realidad no la conocía – se sinceró – yo solo… he venido porque… verás, yo… - no sabía que decir, sentía una opresión en la boca del estómago, no tenía ni idea de lo que decirle – era, era un gran admiradora del trabajo de su mujer… - dijo al fin – por eso he venido…

E: Muchas gracias – dijo sincera – de verdad muchas gracias…

M: Si… bueno yo tengo que irme… - necesitaba salir de allí, tenía una sensación muy extraña – siento mucho lo de su mujer… lo siento muchísimo de verdad – dijo dándose la vuelta y marchándose de allí, sintiéndose como una intrusa en todo aquello, sintiendo que llevaba el corazón de una persona que había sido amada con tanta fuerza y que amó de la misma manera… y llegó a sentirse no merecedora de ese corazón…

12/Abr/2007 20:37

Cuando Maca llegó a casa lo hizo algo más tranquila que como se había ido del hotel, había estado paseando, pensando en ese encuentro y en lo que había provocado y había llegado a la conclusión de que era una persona más que afortunada, tenía la oportunidad de vivir de nuevo gracias a una persona que por lo poco que sabía de ella pero por lo mucho que había visto que la gente la quería debía ser una mujer maravillosa…

S: ¿Qué tal ha ido? – Preguntó al verla entrar - ¿las has visto? ¿Has hablado con ellas? – Preguntaba nerviosa - ¿Cómo te sientes? M: A ver… por partes… - contestó sentándose en el sofá, respirando profundamente – sí, las he visto, y no tenía intención de hablar con ellas… no sé, Sandra, cuando vi a su mujer hablando de ella me entró algo por el cuerpo, no sabría definirlo, pero fue muy intenso, no sabes como hablaba de ella… si vieras la mirada que tenía… si hubieras estado allí… uff… esa mujer la amaba, Sandra… me quedé algo paralizada ¿sabes? Y no fui capaz de acercarme, así que salí de allí y me encontré con su hija, y se la veía triste, a las dos en realidad… vulnerables… no sé…

S: Entonces no hablaste con ellas – dijo cortándola

M: Sí, sí que lo hice, primero con la niña – continuó con su relato – no sabía quien era y cuando me preguntó si conocía a su madre… no pude responderle, no podía decirle que hacía yo allí, ya sabes… pero es una niña tan linda… me ha impactado la verdad – sonrió levemente

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