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Conocimientos y actitudes hacia el consumo de drogas sociales en adolescentes Huamachuco

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i

UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRUJILLO

FACULTAD DE ENFERMERÍA

ESCUELA ACADEMICO PROFESIONAL DE ENFERMERÍA

TÍTULO: “CONOCIMIENTOS Y ACTITUDES

HACIA EL CONSUMO DE DROGAS SOCIALES EN

ADOLESCENTES. HUAMACHUCO”.

TESIS

Para optar el Título Profesional de Licenciado en

Enfermería

AUTORES:

Br. CERNA SANCHEZ, SIGIFREDO NATIVIDAD

Br. GASTAÑADUI ULLOA, HORTENCIA MAGDALENA

ASESORA:

Dra. DOLORES ESMILDA CASTILLO VEREAU

(2)

ii

DEDICATORIA

A mi Madre NERAIDA MARINA SANCHEZ BARRETO porque gracias a ella tengo la oportunidad de seguir adelante con mis metas y así cumplir con lo que me propongo.

A mi esposa MILUSKA e hijo MARX por ser el motor y motivo de mis estudios y mi trabajo.

A mi asesora DRA. ESMILDA CASTILLO VEREAU por su apoyo incondicional, y tiempo brindado para la culminación de mi Tesis.

(3)

iii A mis padres JOSE SANTOS GASTAÑODI ESCOBEDO y MAGDALENA ULLOA JULCA, porque gracias a ellos tengo la oportunidad de seguir adelante con mis metas y así cumplir con lo que me propongo.

A mis Hermanos por ser el motor y motivo de mis estudios y mi trabajo.

A mi asesora DR. ESMILDA CASTILLO VEREAU por su apoyo, y tiempo brindado para la culminación de mi Tesis.

(4)

iv

AGRADECIMIENTO

A Dios, Nuestro Creador, quien con su bendición nos impulsó a seguir adelante a pesar de las adversidades.

A Nuestros Padres quien con su apoyo incondicional hicieron posible la realización de la presente investigación.

A los Docentes por tener los sabios conocimientos, ya que de ellos voy a aprender e incentivan a terminar mis estudios.

(5)

v RESUMEN

RESUMEN i

ABSTRACT ii

I. INTRODUCCION 1

II. MATERIAL Y METODO 39

III. RESULTADOS 48

IV. ANALISIS Y DISCUSIÓN 54

V. CONCLUSIONES 63

VI. RECOMENDACIONES 64

VII. REFERENCIAS BIBLOGRAFICAS 65

(6)

vi RESUMEN

CONOCIMIENTOS Y ACTITUDES HACIA EL CONSUMO DE DROGAS SOCIALES EN ADOLESCENTES. HUAMACHUCO.

Hortencia Magdalena Gastañadui Ulloa 1 Sigifredo Natividad Cerna Sanchez 2 Dolores Esmilda Castillo Vereau 3

La presente investigación descriptiva, correlacional y de corte

transversal, se realizó en estudiantes adolescentes de educación secundaria

de la I.E. San Nicolás de Huamachuco durante el año 2014, con el propósito

de identificar la relación entre el nivel de conocimiento y las actitudes de los

adolescentes hacia el consumo de las drogas sociales alcohol y tabaco. La

muestra estuvo constituida por 195 estudiantes seleccionados en forma

aleatoria y según criterios de inclusión, para el análisis estadístico se utilizó

la prueba chi cuadrado y se llegó a las siguientes conclusiones: el nivel de

conocimiento de los adolescentes sobre el efecto nocivo de las drogas

sociales fue regular en el 51.3%, bueno en el 29,7% y el deficiente en el

19%; respecto a las actitudes hacia el consumo de drogas sociales, el 64.6%

demostraron actitud positiva y el 35.4% actitud negativa. Se encontró

relación altamente significativa entre el nivel de conocimientos sobre drogas

sociales y la actitud hacia su consumo (p< 0.005).

Palabras Claves: conocimientos, actitudes, drogas sociales, adolescentes.

1. Bachiller de enfermería, facultad de enfermería, UNT - Sede Huamachuco. [email protected]

2. Bachiller de enfermería, facultad de enfermería, UNT - Sede Huamachuco. [email protected]

(7)

vii ABSTRACT

KNOWLEDGE AND ATTITUDES TOWARDS SOCIAL DRUG USE IN ADOLESCENTS. HUAMACHUCO.

Hortencia Magdalena Gastañadui Ulloa 1 Sigifredo Natividad Cerna Sanchez 2 Dolores Esmilda Castillo Vereau 3

The present investigation descriptive, correlational and crosscutting research held in adolescent students of secondary education of the San

Nicolás de Huamachuco I.E. during the year 2014, with the purpose of

identifying the relationship between the level of knowledge and the attitudes

of teenagers toward the use of social drugs alcohol and tobacco. The sample

was made up of 195 students selected randomly and according to inclusion

criteria, test was used for statistical analysis Chi-square and came to the

following conclusions: the level of knowledge of adolescents on the harmful

effect of social drugs was regular in the 51.3%, good in 29.7% and the

deficient in 19%; with respect to attitudes towards the use of social drugs, the

64.6% showed positive attitude and the 35.4% negative attitude. Found a

highly significant relationship between the level of knowledge on social drugs

and attitude towards consumption (p< 0.005).

Key words: drug knowledge, attitudes, social, teens.

1. Bachiller of nursing, Faculty of nursing, UNT - headquarters Huamachuco. [email protected] 2. Bachiller of nursing, Faculty of nursing, UNT - headquarters Huamachuco

[email protected]

(8)

1

I. INTRODUCCION

Con la aparición del hombre se inició también la intención de obtener

sustancias capaces de producir cambios en el estado de ánimo, el nivel de

alerta y la percepción del mundo, descubriéndose sustancias psicoactivas de

origen vegetal que ahora llamamos “drogas” (Stoppard, 2000).

Históricamente, el hombre siempre ha consumido sustancias que

alteran el funcionamiento normal del sistema nervioso central. El alcohol y

los opiáceos fueron los primeros psicoactivos empleados con esta finalidad

ya alrededor del 5,000 A.C. y se estima que el cáñamo que da origen a la

marihuana (cannabis sativa) se cultiva en China desde hace unos 4,000

años atrás (CEDRO, 2012).

A nivel mundial la OMS refiere que la población adolescente representa

el 20 por ciento de la población mundial, es decir, una de cada cinco

personas en el mundo es un adolescente, y de éste el 85 por ciento se

encuentra en los países en vías de desarrollo (OMS, 2012). El consumo de

sustancias adictivas por la población adolescente constituye un creciente

problema de origen multifactorial que excede al ámbito científico, con un

impacto social y sanitario considerables y unas connotaciones legales,

(9)

2

Un estudio de investigación transnacional de la Organización Mundial

de la Salud sobre escolares de 11, 13 y 15 años de edad de 28 países puso

de manifiesto que los jóvenes son especialmente vulnerables a la influencia

de las drogas en su entorno y que la drogadicción aumentaba entre los 11 y

los 15 años (UNICEF 2012).

De acuerdo a la “IV Encuesta Nacional de Consumo de Drogas en la

Población General de Perú” realizada por DEVIDA, el consumo de drogas

legales representa el más alto índice de uso en la población. La prevalencia

anual muestra que 5 de cada 10 peruanos reporta haber consumido estas

drogas (DEVIDA, 2012). Asimismo, en el año 2010 la prevalencia de vida del

consumo de drogas legales de la población en general del Perú fue 87.8 por

ciento en caso del alcohol, y de 56.7 por ciento en caso del tabaco (CEDRO,

2012).

A nivel nacional, el INEI indica que, en el Perú la población adolescente

representa aproximadamente la quinta parte de la población total (19.1 por

ciento), superando cuantitativamente a la población infantil; razón por la cual,

es considerada como una nación de adolescentes y jóvenes. Del total de

adolescentes; el 50.3 por ciento, tienen edades comprendidas entre los 10 a

los 14 años y 49.7 por ciento, entre los 15 a 19 años; creciendo de manera

(10)

3

El consumo de drogas en el Perú, es un problema relevante en el

grupo de adolescentes y jóvenes (Estrategia Nacional de Lucha contra las

Drogas, 2011). La estrategia nacional reporta que el 40.5 por ciento de los

escolares, esto es cerca de 900,000 adolescentes, han probado alguna

droga legal, ya sea alcohol o tabaco, alguna vez en su vida; el 23.3 por

ciento lo ha hecho durante el último año; y el 12.3 por ciento durante los

últimos treinta días, previos a la aplicación de la encuesta (DEVIDA, 2012).

Debido al aumento en el consumo de drogas legales (sociales) e

ilegales, en el Perú se ha elaborado el Plan Nacional de Acción por la

Infancia y la Adolescencia, con metas para el año 2021; una de ellas es

reducir en 5% la prevalencia anual del consumo de drogas legales e ilegales

en la población escolar de secundaria. La lucha contra el consumo de

drogas compromete a numerosos actores de la sociedad: familiares,

maestros, autoridades y agricultores, entre otros; puesto que la edad de

inicio en el consumo de tabaco y alcohol es cada vez más temprana,

aumentando el riesgo de usar otras drogas (PNAIA, 2012).

Según DEVIDA, La Libertad es uno de los departamentos que registra

las más altas tasas de prevalencia de consumo de drogas legales,

ubicándose por encima del promedio nacional (DEVIDA, 2012). Esta

problemática, atenta contra toda la sociedad, y en especial a los

adolescentes que de acuerdo a su estabilidad psico-emocional es mayor o

(11)

4

que introducida en el organismo puede producir cambios físicos y

psicosociales.

El distrito de Huamachuco, pertenece a la provincia de Sánchez

Carrión, departamento de La Libertad, y es una zona de constante

movimiento demográfico y comercial debido al aumento de la minería formal

e informal; esta situación conduce a la proliferación de tiendas comerciales,

bares clandestinos, discotecas y prostíbulos, donde se expende sin control

bebidas alcohólicas y cigarrillos a menores de edad.

Según la Oficina de Estadística e Informática/Gerencia Regional de

Salud La Libertad, la población del distrito de Huamachuco está conformada

por 57, 227 habitantes, de los cuales el 19.9 por ciento son adolescentes

(OEI/GERESA LL, 2013).

Como podemos notar la población adolescente en nuestra ciudad es

numerosa, y por su temprana edad siente la necesidad de buscar nuevas

experiencias, como es el consumo de alcohol y tabaco, debido a la poca

educación sanitaria que se hace sobre los efectos dañinos que pueden

ocasionar estas drogas sociales y la falta de modelos familiares genera la

formación de actitudes negativas en los adolescentes, hasta llegar al

(12)

5

Según el reporte de salud mental del Hospital Leoncio Prado –

Huamachuco, durante los meses Enero a Diciembre del año 2013, y de

acuerdo a los tamizajes realizados a los adolescentes atendidos, se

encontró que el 15% han consumido alcohol durante el último año (Reporte

Salud Mental. HLP- Hco).

En el distrito de Huamachuco, perteneciente a la provincia de Sánchez

Carrión, departamento de La Libertad, se celebran diversa fiestas

costumbristas como: carnavales, primero de mayo, fiesta patronal en honor a

la virgen de la Alta Gracia, fiesta en honor a San Francisco de Asís,

aniversario de creación en cada barrio, entre otras. Como es costumbre en

todas las fiestas, privadas o públicas, se fomenta el consumo de estas

drogas sociales, siendo los que más participan de estos eventos los

adolescentes, quienes consumen alcohol y tabaco hasta altas horas de la

madrugada sin medir las consecuencias.

El clima de nuestro este distrito está caracterizado por el frio intenso y

“propicia” la idea errónea: que para abrigarse se debe consumir los

denominados “calientes” elaborados a base de alcohol, además de fumar

cigarrillos. Por lo tanto se observa a adolescentes de las diferentes

Instituciones Educativas libando alcohol y fumando cigarrillos en las distintas

calles de nuestra ciudad, después de la salida de clases, e incluso por el

(13)

6

Una de las dificultades que no se puede ignorar es que la población

adolescente no cuenta con los conocimientos adecuados sobre los efectos

nocivos de las drogas sociales en el organismo, por lo tanto, la manera de

actuar puede ser negativa ante la existencia de las drogas en nuestra

sociedad, exponiéndose al riesgo de enfermedades asociadas al consumo

del alcohol y el tabaco.

Durante la atención de los(as) adolescentes se ha observado el inicio

temprano de consumo de drogas sociales sin tener una adecuada

información sobre los efectos nocivos que estas producen en el organismo,

por lo que ya han iniciado el consumo o les parece normal el consumo de

drogas sociales como el alcohol y el tabaco. La enfermera como integrante

del equipo de salud está comprometida con el cuidado integral de los

adolescentes, con la finalidad de promover y mejorar estilos de vida

saludables que permitan a los adolescentes enfrentar los diferentes retos

que se le presenten, mediante intervención a nivel personal, familiar y en la

comunidad.

Considerando la problemática enunciada, se pretende realizar el

presente estudio para determinar la relación que existe entre el nivel de

conocimientos sobre drogas sociales y las actitudes hacia el consumo de

estas drogas en los adolescentes; resultados que servirán para que el

personal de enfermería pueda implementar estrategias educativas de

(14)

7

Instituciones Educativas, la familia y la comunidad, contribuyendo así a

mejorar la salud integral de los adolescente.

PROBLEMA:

¿Qué relación existe entre el nivel de conocimientos y las actitudes hacia el

consumo de drogas sociales en adolescentes de la I.E. San Nicolás.

(15)

8 OBJETIVOS

OBJETIVO GENERAL:

Determinar la relación que existe entre el nivel de conocimientos y las

actitudes hacia el consumo de drogas sociales en adolescentes de la I.E.

San Nicolás.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

 Identificar el nivel de conocimientos sobre drogas sociales en los y las

adolescentes de la I.E. San Nicolás.

 Identificar las actitudes hacia el consumo de drogas sociales en los y

(16)

9 MARCO TEORICO

La adolescencia, palabra que deriva del verbo “adolescere” que

significa crecer o llegar a la madurez, es un periodo que comienza con la

pubertad y termina con la edad adulta, conocida como etapa de transición.

Así mismo, la OMS, define a la adolescencia como la etapa de la vida en la

cual el individuo adquiere la madurez reproductiva, transita los patrones

psicológicos de la niñez a la adultez y adquiere la independencia

socioeconómica; también la OMS fija el inicio y el final de la adolescencia

entre los 10 y 19 años (OMS, 2010; Papalia, 2001).

La adolescencia es una etapa del desarrollo, en donde se realiza la

transición entre el infante o niño y el adulto. Esta transición de cuerpo y

mente, proviene no solamente de sí mismo, sino que se conjuga con su

entorno, el cual es trascendental para que los grandes cambios psicológicos

que se produce en el individuo lo hagan llegar a la edad adulta. La

adolescencia es un fenómeno biológico, cultural y social, por lo tanto sus

límites no se asocian solamente a características físicas (Arango, 2010).

Piaget, citado por Stephen (2005), plantea que la tarea fundamental de

la adolescencia es lograr la inserción en el mundo de los adultos. Para lograr

este objetivo las estructuras mentales se transforman y el pensamiento

adquiere nuevas características en relación al niño: comienza a sentirse un

igual ante los adultos y los juzga en este plano de igualdad y entera

(17)

10

apuntan a un proyecto ulterior, quiere cambiar el mundo en el que comienza

a insertarse. Tiende a compartir sus teorías filosóficas, políticas, sociales,

estéticas, musicales y religiosas con sus pares, que piensan como él.

Según la OMS, la adolescencia se subdivide en tres etapas:

adolescencia temprana (10-14 años), adolescencia media (15-16 años) y

adolescencia tardía (17a19 años). En la adolescencia temprana se producen

los principales cambios físicos y sociales que tienen lugar con la llegada de

la pubertad, se inicia la maduración y aparece un interés creciente por los

miembros del otro sexo (OMS, 2012).

De los 15 a los 16 años es el periodo que corresponde a la

adolescencia media y se caracteriza por el incremento progresivo de la

independencia. Algunas personas se incorporan al mercado laboral al final

de esta etapa y pasan a desempeñar roles adultos. Por la adolescencia

tardía pasarían sólo aquellos individuos que, debido al largo periodo de

formación educativa o a otros factores sociales, todavía no asumen los roles.

La adolescencia tardía va de los 17 a los 19 años y tiene sus características

específicas como las etapas anteriores. Y algunas de estas son, la formación

de relaciones más estables, como una pareja; menos influencia del grupo de

amigos; reaceptación de los consejos paternos (OMS 2012).

Durante estas tres etapas, el/la adolescente atraviesa por un periodo

(18)

11

conocimiento de sí mismo y del mundo que lo rodea, durante esta etapa,

muchos adolescentes adoptan conductas riesgosas, forzándose a menudo a

sí mismos y entre sí para probar sus límites. Los jóvenes buscan su

identidad, aprenden a poner en práctica valores aprendidos en su primera

infancia y a desarrollar habilidades que les permitirán convertirse en adultos

atentos y responsables. Cuando el/la adolescente reciben el apoyo y el

aliento de los adultos, se desarrollan de formas inimaginables,

convirtiéndose en miembros plenos de sus familias y comunidades, y

dispuestos a contribuir, llenos de energía, curiosidad y de un espíritu que no

se extingue fácilmente, los jóvenes tienen en sus manos la capacidad de

cambiar los modelos de conducta sociales negativos (DuGas, 2000).

Además se considera que la adolescencia es un período de transición,

en el cual los adolescentes desarrollan sus capacidades experimentando

nuevos tipos de comportamiento y enfrentan el desafío de adoptar

comportamientos saludables. Estos comportamientos, adquiridos durante la

adolescencia, tienden a prevalecer en la edad adulta, y, de igual forma, los

comportamientos de riesgo para la salud, son muchas veces difíciles de

erradicar en la edad adulta y pueden representar impacto en la salud, a corto

o largo plazo (Dos Santos, 2010).

Al ser la adolescencia una etapa natural de experimentación, el entorno

influye en la realización de conductas de riesgo, como las relaciones

(19)

12

legales como el alcohol y el tabaco y las primeras experiencias en el

consumo de drogas ilegales, todo lo cual configura una situación muy

vulnerable para las y los adolescentes (Plan Nacional de Acción por la

Infancia y la Adolescencia, 2012).

Respecto a la droga, existen muchas definiciones, ya que debido a sus

características puede responder a diversas interpretaciones. La

Organización Mundial de la Salud, describe a la droga como toda sustancia

que, introducida en el organismo por cualquier vía de administración, puede

alterar de algún modo el Sistema Nervioso Central del individuo y es además

susceptible de crear dependencia. Las drogas tienen la propiedad de

ocasionar tolerancia, de modo que se debe incrementar su dosis para sentir

el mismo efecto, debido a la acción que presenta sobre los

neurotransmisores cerebrales. El cerebro se adapta a la droga y una vez que

se crea la dependencia el Individuo ávido busca la sustancia para satisfacer

dicha necesidad (OMS, 2010).

Estas sustancias actúan sobre el cerebro, penetrando al sistema de

comunicación bioeléctrico, interfiriendo en los mensajes de las células

nerviosas que normalmente envían, reciben y procesan la información.

Algunas drogas pueden activar a las neuronas debido a que su estructura

química imita a la de los neurotransmisores naturales, esta similitud „engaña‟

a los receptores y permiten que se adhieran y activen a las células

(20)

13

químicas del cerebro, no activan las células nerviosas de la misma manera

que los neurotransmisores y hacen que se transmitan mensajes anormales

en la red de neuronas (CEDRO, 2012).

Entre los daños ocasionados por el consumo de drogas se cuentan: los

efectos crónicos sobre la salud como el daño a ciertos órganos o la aparición

de enfermedades; los efectos físicos que ocasiona directamente la sustancia

en un período corto de tiempo y, los efectos sociales derivados del consumo,

como el daño de las relaciones interpersonales, la pérdida del trabajo, la

desintegración familiar, entre otros (Becoña y Vázquez, 2001).

Las drogas se clasifican en función de las restricciones legales

establecidas en cada país respecto al consumo, producción y venta: el

primer grupo lo conforman las drogas ilegales, aquellas no aceptadas por la

sociedad, que son objeto de tráfico ilícito y están asociadas a grandes

manifestaciones de corrupción y violencia. La venta libre de estas drogas

está prohibida y penalizada, debido a su alta toxicidad y elevada

potencialidad adictiva. Tienen importancia entre nosotros la marihuana, la

cocaína (en sus formas habituales pasta básica y clorhidrato) y, más

recientemente, las drogas sintéticas como el éxtasis, aunque también se ha

observado algunos casos de consumo de heroína (Castro, 2005; CEDRO,

(21)

14

El segundo gran grupo está constituido por las drogas sociales o

legales, aquellas cuyo uso es legal y común en la población, de venta libre,

sujetas de tributación y con licencia para transmitir imágenes y todo tipo de

publicidad a través de medios televisivos, prensa escrita, revistas, internet,

etc. En esta categoría se encuentran el alcohol y el tabaco (Castro, 2005;

CEDRO, 2012).

El hecho de ser droga social, de venta libre y de consumo muy

extendido no implica, de ninguna manera, que sean inocuas. Al revés: el

alcohol es la droga más implicada en casos delictivos y accidentes, además

de ser la principal causa de adicción. El tabaco, por su parte, es la principal

causa de enfermedades cardiacas y del cáncer sobre todo pulmonar, y se lo

considera como la causa más frecuente de muerte en relación con las

enfermedades prevenibles. Ambas drogas también están involucradas en un

muy activo e importante contrabando, y en el caso del alcohol se asocia

también con una producción clandestina a menudo contaminada con

productos tóxicos tales como el alcohol metílico, causante de numerosas

muertes (Castro, 2005).

Alcohol, en terminología química, constituye un amplio grupo de

compuestos orgánicos derivados de los hidrocarburos que contienen uno o

varios grupos hidroxilo (-OH). El etanol (C2H5OH, alcohol etílico) es uno de

(22)

15

las bebidas alcohólicas. Por extensión, el término “alcohol” se utiliza también

para referirse a las bebidas alcohólicas (OMS, 2010).

El etanol como ingrediente activo de las bebidas alcohólicas ha sido

producido y consumido por los humanos durante miles de años, en forma de

fermentados y destilados, dando lugar a una enorme variedad de productos

alcohólicos que forman parte de la cultura y tradición de muchos pueblos

(CEDRO, 2012).

López y col. (2001) considera que el etanol se inhala tras vaporizar

bebidas alcohólicas, el alcohol se ingiere por vía oral. La absorción del

alcohol es muy rápida. Se absorbe en un 20% en el estómago y en un 80%

en el intestino delgado, de donde pasa a la sangre. De ahí que todo aquello

que facilite el paso del alcohol ingerido al intestino (estómago vacío, bebidas

carbónicas, etc.) acelera la absorción, dando lugar a un nivel más alto y más

rápido de alcoholemia. Por lo tanto, es cierto que beber en ayunas tiene un

efecto embriagante mayor y más rápido. Del 5 al 10% del etanol absorbido

se elimina por el aire espirado, la orina y el sudor. El resto es metabolizado

en los órganos internos, especialmente en el hígado.

Las bebidas alcohólicas pueden ser dos tipos: Bebidas Fermentadas,

cuando la fermentación se da como un proceso natural mediante el cual un

fruto o grano (uva, manzana, cebada) se transforma en bebida alcohólica.

(23)

16

presencia de bacterias-levaduras que transforman el azúcar de la fruta en

una serie de sustancias, entre ellas el alcohol etílico o etanol. Las Bebidas

Destiladas, se obtienen, mediante un proceso artificial, destilando una

bebida fermentada. Este procedimiento consiste en separar por medio del

calor una sustancia volátil (alcohol) de otras más fijas, enfriando luego su

vapor para reducirla nuevamente a líquido. De esta forma puede aumentarse

la concentración de alcohol puro. Dentro de este tipo de bebidas están el

whisky, ron, brandy, ginebra, licores y aguardiente (Fernández y Col., 2011).

El Alcohol, es considerado como un depresor del sistema nervioso

central que provoca una disminución de la tensión arterial y acelera el latido

del corazón. Los efectos del alcohol son variables. Aunque pequeñas

cantidades suelen tranquilizar a la mayoría de las personas hay otras que se

excitan, probablemente porque el alcohol suprime los mecanismos que

normalmente controlan el comportamiento activo, de manera que pierden

sus inhibiciones y se comportan de forma exagerada; son sociable,

atontados o agresivos (Papalia, 2001).

Inicialmente produce sensación de euforia, optimismo, desinhibición,

generando además una sensación de mayor soltura corporal y verbal.

Disminuye a la vez el nivel de autocontrol y autocrítica lo que facilita la

animación en situaciones de celebración o de fiesta. Cuando la ingestión es

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17

los espectáculos desagradables que pueden deteriorar el ambiente

(Martínez y Cols., 2003).

Además, el alcohol puede actuar como tóxico directo sobre ciertos

tejidos (hígado, corazón, sistema nervioso) o producir sus efectos de forma

indirecta a través de diferentes mecanismos (cambios metabólicos u

hormonales, disminución de las defensas ante la infección, alteración en la

nutrición, anemias, etc.).El consumo excesivo de alcohol está relacionado

con numerosas enfermedades como: cirrosis hepática, pancreatitis, hepatitis

alcohólica, gastritis y ulcera péptica. En el aparato cardiovascular, el alcohol

es un toxico miocárdico directo, causante de cardiopatías, manifestándose

con trastornos del ritmo cardiaco, hipertensión arterial, inflamación del

musculo cardiaco, entre otras patologias (Fernández y col., 2011).

La relación causal entre consumo de alcohol y cáncer es clara,

destacando el cáncer de la cavidad oral, lengua, faringe, laringe y esófago,

potenciándose los efectos si además se fuma. El alcohol también puede

producir cáncer de hígado. El efecto negativo del alcohol sobre el feto

produce el llamado síndrome alcohólico fetal, que se acompaña de

malformaciones en la cara, extremidades, corazón y anomalías en el

crecimiento y desarrollo psicomotor, incluido déficit mental. También puede

producir disminución del deseo sexual, impotencia y atrofia testicular

(25)

18

El Sistema Nervioso Central sufre también una serie de lesiones como

consecuencia de la acción tóxica del alcohol, que se va a manifestar en una

serie de trastornos que van desde cambios de carácter, alteraciones de la

memoria, confusión mental, hasta enfermedades mentales irreversibles

donde hay una merma de las capacidades psíquicas, físicas e intelectuales

del individuo (Tafoya, 2010).

El consumo de dosis importantes de alcohol provoca una intoxicación

aguda o “borrachera”, acompañada de vómitos y mareos. En ocasiones,

produce la pérdida de conciencia y coma etílico, que hacen necesaria la

intervención inmediata de los servicios sanitarios de urgencia (Sánchez,

2005). La intoxicación alcohólica puede causar envenenamiento o incluso la

muerte; el consumo intenso y prolongado origina en ocasiones dependencia

o un gran número de trastornos mentales, físicos y orgánicos (OMS, 2010)

Esta sustancia es capaz de generar dependencia, denominada de

manera corriente como „alcoholismo‟ con sus correlatos de síndrome de

abstinencia que puede requerir atención médica inmediata. El cuadro clínico

de la abstinencia alcohólica se caracteriza por: ansiedad, insomnio,

inquietud, nerviosismo e irritabilidad, sintomatología que puede aparecer

entre 12 y 16 horas luego de la intoxicación. También pueden aparecer

calambres musculares, temblores, náuseas, vómitos, taquicardia e

hipertensión. En el alcoholismo crónico, a partir del segundo día de

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19

confusión mental, delirios y alucinaciones y temblores con pérdida de

conciencia (CEDRO, 2012).

La OMS, en sus criterios de clasificación internacional de

enfermedades (CIE-10 o ICD-10) define la dependencia del alcohol como el

conjunto de manifestaciones fisiológicas, de conducta y cognitivas que se

desarrollan tras el consumo repetido de la sustancia y que típicamente

incluyen un fuerte deseo de consumir, dificultad de controlar el uso (se

consume más o durante más tiempo del deseado o existen intentos

infructuosos de abandonar la sustancia), persistencia en el consumo a pesar

de consecuencias negativas, reducción o abandono de actividades sociales,

ocupacionales o recreativas para consumir o como consecuencia del

consumo, aumento de la tolerancia, aparición de síntomas de abstinencia o

consumo para evitar los síntomas de abstinencia (OMS, 2012).

El abuso prolongado y frecuente de alcohol genera tolerancia. En

algunos casos el bebedor puede llegar a tener una gran resistencia al

alcohol, teniendo que ingerir gran cantidad de alcohol para embriagarse. Sin

embargo, con el tiempo la capacidad de tolerancia se revierte al punto que la

misma persona puede embriagarse con pequeñas cantidades de alcohol

(CEDRO, 2012).

El consumo problemático de alcohol en los adolescentes hace

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20

uso de alcohol conduce a la escenificación de conductas de riesgo en los

adolescentes (manejar un vehículo ebrio, peleas en grupo o en forma

individual, problemas con la policía, etc.) que ponen en peligro su integridad

física y mental y la de otras personas implicadas de manera directa o

indirecta. La percepción negativa del modo en que consume alcohol: los

amigos y familiares, que forman parte del entorno del adolescente, perciben

que bebe “más de la cuenta” y que debería bajar su consumo de bebidas

alcohólicas (DEVIDA, 2012).

Además de la incapacidad para controlar el consumo de alcohol: el

adolescente bebe para relajarse, para sentirse mejor consigo mismo, para

integrarse a un grupo y, cuando no tiene con quien hacerlo, bebe solo;

también presenta pérdida de la capacidad de memoria: el adolescente no

recuerda lo que pasó o lo que hizo mientras consumía alcohol. Se considera

al alcohol como una "puerta de entrada" al consumo de otras sustancias,

generalmente el consumo de drogas ilegales está precedido por el de

sustancias legales (DEVIDA, 2012).

Así como el alcohol, el tabaco es considerado como la segunda droga

socialmente aceptada. Es una planta originaria de América que se cultiva en

muchos lugares del mundo, especialmente en climas tropicales. Contiene un

alcaloide denominado nicotina que al ingresar al organismo cumple una

función estimulante del Sistema Nervioso Central, eleva la tensión arterial y

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21

fumadores que asumen que el tabaco cumple una función de sedación o

relajación. Hoy existe consenso en afirmar que el consumo de tabaco puede

generar graves efectos nocivos para la salud (CEDRO, 2012).

Aunque la nicotina puede ingresar al organismo de diferentes maneras,

fumar cigarrillos es la forma más común de utilización. La nicotina es una

sustancia que se absorbe fundamentalmente por inhalación y pasa hacia los

pulmones, o a través de la piel hacia el torrente sanguíneo, comenzando su

acción al unirse a los receptores colinérgicos- nicotínicos (CEDRO, 2012).

Así mismo en la combustión del tabaco se producen más de cuatro mil

sustancias (gases, vapores orgánicos y compuestos suspendidos en forma

de partículas) que son transportadas por el humo hacia los pulmones. Estas

sustancias actúan principalmente sobre el aparato respiratorio, aunque

algunas de ellas son absorbidas y pasan a la sangre desde donde actúan

sobre otros tejidos y órganos del cuerpo. Entre estas destacan: Nicotina; es

el alcaloide responsable de la mayor parte de los efectos del tabaco sobre el

organismo y el que da lugar a la dependencia física. La vida media de la

nicotina en la sangre es menor de 2 horas y, según se reduce su

concentración, aparecen los síntomas que alertan al fumador para que fume

otra vez (Zárate, 2006).

El humo del tabaco contiene muchas sustancias irritantes como

(29)

22

responsables de la constricción bronquial, de la estimulación de las

glándulas secretoras de la mucosa, y de la tos típica del fumador; en

definitiva, de la alteración de los mecanismos de defensa del pulmón, por lo

que se favorecen las infecciones y la aparición de bronquitis crónica y

enfisema pulmonar. Alquitrán y otros agentes cancerígenos; se incluyen en

este grupo toda una serie de hidrocarburos aromáticos poli cíclicos que

tienen acción cancerígena (Jiménez, 2012).

Los compuestos que constituyen el tabaco producen dependencia

física y psicológica, por lo que, aunque legal, es una droga con todas las

características de cualquier otra. El síndrome de abstinencia tabáquico, cuya

intensidad varía mucho de unas personas a otras, se caracteriza por

irritabilidad, ansiedad marcada por el deseo de fumar, perturbaciones del

sueño, crisis de mal humor, entre otros (Jiménez, 2012).

Entre los efectos a corto plazo que provoca el consumo de tabaco,

podemos citar: disminución de la capacidad pulmonar, disminuye los

sentidos del gusto y el olfato, envejecimiento prematuro de la piel de la cara,

mal aliento, color amarillento de dedos y dientes, tos y expectoraciones

sobre todo matutinas. Entre sus efectos a largo plazo, cabe destacar: por

cáncer de pulmón, bronquitis crónicas, infartos de miocardio y anginas de

(30)

23

El término fumador pasivo hace referencia a aquellas personas que no

fuman pero que al estar rodeadas de fumadores están expuestas al humo de

tabaco, en sus casas, en el trabajo o en la calle. Realmente todos los no

fumadores podrían considerarse fumadores pasivos, y es evidente que el

humo que llega a los pulmones de estas personas contiene muchas

sustancias irritantes. La exposición positiva al humo del tabaco no solo es

causa de molestias sino también de enfermedades. Los fumadores pasivos

adultos tienen entre otros, más riesgo de sufrir cáncer de pulmón. Los

efectos crónicos respiratorios producto del humo del tabaco son

especialmente manifiestos en los niños y sobre todo en los más jóvenes

cuando su sistema respiratorio no se ha desarrollado completamente

(Zárate, 2006; Mas y Col., 2004).

Tanto el alcohol como el tabaco, afectan la capacidad volitiva,

interfieren con el proceso cognitivo, contribuyen a la presencia de trastornos

del humor; incrementan el riesgo de accidentes, muerte o suicidio;

mantienen el ciclo de la pobreza y contribuyen al subdesarrollo. El consumo

de drogas puede destruir la integridad y cohesión familiar debido al estrés de

los padres; genera también una pérdida de horas de trabajo, debido a una

disminución en la productividad y por tanto una disminución del ingreso

familiar (San Juan e Ibáñez, 2002).

Además, el uso de estas sustancias durante la adolescencia puede

(31)

24

servicios de salud mental, así como mayores índices de crímenes juveniles.

La morbilidad adolescente es mayor cuando se asocia al consumo de

drogas; así, se ha determinado una fuerte asociación entre trastornos

mentales y el uso de drogas (San Juan e Ibáñez, 2002).

Cuanto antes se empieza con el uso de una sustancia, mayor es la

probabilidad de aumentar la cantidad y la variedad de uso; los jóvenes son

menos capaces que los adultos en limitar el uso y atribuyen a la droga la

solución a todos sus problemas; además, en la actualidad, la experiencia es

muy distinta a décadas anteriores: el número de los que prueban es mayor,

aparecen nuevas sustancias y combinaciones cuya sintomatología se

confunden (Hidalgo y Redondo, 2005).

El uso de drogas durante esta etapa de vida, provoca alteraciones

físicas, psicológicas y sociales. Además de su asociación con accidentes de

tráfico, homicidios y suicidios, también se relaciona con actividad sexual

temprana, fracaso escolar y delincuencia, además de las posibles

consecuencias en la edad adulta, como las enfermedades cardiovasculares,

alteraciones mentales y los cánceres (Hidalgo y Redondo, 2005).

Este consumo resulta especialmente importante en esta etapa vital,

donde se consolidan los estilos de vida. Tradicionalmente, la adopción de las

conductas de riesgo, como el consumo de drogas, se encuentra influenciada

por el entorno social más cercano al individuo, la familia y el grupo de pares.

(32)

25

plazo (auto-regulación), mientras que las actividades del día a día forman

parte de la influencia del grupo de amigos (auto-eficacia) (Darling y Cumsille,

2003).

García – Jiménez, indican que entre los factores de riesgo que

conllevan al abuso de drogas en la adolescencia se encuentra la falta de

conocimiento o la información errónea sobre la naturaleza de las drogas,

extensión del consumo adolescente, repercusiones negativas a corto y largo

plazo, etc., alienta la curiosidad y el deseo de probar esas sustancias. La

ausencia de información da lugar a creencias erróneas. En el caso concreto

de alcohol, se ha podido detectar que existe una proporción alta de

adolescentes que no lo consideran una droga (Oblitas, 2007).

Con respecto al conocimiento, este es definido como el acúmulo de

información, adquirido de forma científica o empírica, que junto a la

experiencia dan lugar a un fruto de asociaciones mentales que culminan en

una elaboración personal, dando respuesta a múltiples cuestiones de

nuestro interés (Schunk, 1997 en Hernández, 2006).

Zapata, indica que el conocimiento es producto de la relación

indisoluble entre el objeto por conocer y el sujeto que conoce, este proceso

se hace en repetidas aproximaciones, pero sin poder llegar a lograr nunca

un conocimiento completo. Por eso cuando más activo es el sujeto, más

(33)

26

formado de ante mano en las estructuras cognoscitivas del sujeto, ya que

este se obtiene a través del aprendizaje (Zapata, 2009).

El conocimiento se considera también un reflejo de la realidad, una

copia del original. Si el reflejo o copia se corresponde con la realidad u

original, se está en presencia de una relación de semejanza, lo que

constituye la condición básica de un modelo. Por consiguiente, el reflejo

puede ser visto como un modelo de la realidad (original) y el conocimiento

como un modelo que encierra la copia del original, su esencia, su unidad

sistémica, lo que la cosa es por sí misma, a diferencia de las demás y de los

estados cambiantes de ella por la acción de unas u otras circunstancias

(Gonzales, 2011).

Se debe tener en cuenta que el conocimiento es una elaboración

personal, fruto de las asociaciones que nuestro cerebro es capaz de hacer a

partir de su experiencia, de la información que ya tenemos, y de la que

hemos seleccionado y analizado. El conocimiento se elabora para dar

respuesta a alguna cuestión de nuestro interés. Por lo tanto siempre supone

más que la información de la que hemos partido para construirlo, tiene una

funcionalidad (Márquez, 2004).

Autores como Fingerman (2005), Herani (2006), concuerdan en señalar

que el conocimiento es un proceso psíquico que consiste en aprender una

(34)

27

reflejo activo orientado de la realidad objetiva y de las leyes del cerebro

humano. La fuente del conocimiento la constituye la realidad que circunda al

hombre y que actúa sobre él y la acumulación de información basado en los

hechos que posee el individuo.

El conocimiento que la persona tiene sobre la realidad depende de su

interés personal; así el nivel de conocimiento adquirido difiere del alcanzado

por otras personas sobre el mismo objeto. Construye conocimiento solo

sobre aquello que le interesa. Puede afirmarse que el proceso de

conocimiento es un modelo más o menos organizado de concebir el mundo

y de dotarlo de ciertas características que resultan en primera instancia de la

experiencia personal y se complejiza gracias a sus intercambios con el

entorno (Mesias y Frisancho, 2004).

En la actualidad el conocimiento se entiende como el comportamiento

neurológico, respuesta adaptativa, conducta externa basada en la

experiencia de la realidad, de la persona o de la vida, y no sólo de

explicaciones científicas. Lo seres humanos acumulan conocimientos

teóricos y prácticos en cada etapa de vida, influenciados por el entorno en el

que viven para transformar la realidad circundante (Sanguineti, 2005).

Existen dos tipos de conocimiento: el empírico y el científico. El

conocimiento empírico se basa en la experiencia que se acumula con los

(35)

28

cultural pero carece de un orden sistemático, lo que hace que este

conocimiento valioso no permita describir, analizar y predecir los fenómenos

como un todo, llevándonos a reconocer fenómenos pero no a explicarlos

exhaustivamente. El conocimiento científico, constituye el saber humano

obtenido de forma racional y consiente mediante una metodología lógica y

rigurosa; para obtener nuevos conocimientos parte de otros previos, por lo

tanto es una verdad temporal sujeta a validación permanente (Pérez, 2009).

El conocimiento es utilizado en todas las etapas del desarrollo humano

para favorecer actitudes, especialmente en la adolescencia. En esta etapa

existe la tendencia a menospreciar las conductas de riesgo, la búsqueda de

sensaciones, el deseo de aventura, el gusto por lo prohibido, o el choque

generacional, facilitan el desarrollo de una actitud favorable ante las drogas.

La actitud de los adolescentes hacia estas sustancias es un destacado

predictor del inicio de su consumo (Oblitas, 2007).

Al respecto, Rodríguez, define a las actitudes “como variables

intercurrentes, directamente observables y que constituyen una organización

cognoscitiva duradera; incluyen un componente afectivo a favor o en contra

de un determinado objeto y predisponen a la acción”. Debido a que nuestras

evaluaciones de los objetos de actitud pueden ser favorables, neutrales o

desfavorables, se dice que las actitudes tienen una dirección positiva, neutral

(36)

29

también difieren en su intensidad, reflejando si su directriz es débil o fuerte

(Rodríguez, 2006).

Por su parte, Smith y Mackie et al. (1997), indican que las actitudes son

predisposiciones de un sujeto para aceptar o rechazar un determinado

objeto, fenómeno, situación, u otro sujeto; y que puede ayudar a predecir la

conducta que el sujeto tendrá frente al objeto actitudinal. Las actitudes son

susceptibles de ser modificadas por ser relativamente estables. Por su parte

López y Fuertes definen la actitud como una disposición a comportarnos de

una determinada manera. Así, si valoramos alguna situación como negativa,

lo más probable es que intentemos evitarla, lo contrario ocurriría con la

valoración positiva (Richard, 2006).

En nuestro país, el Ministerio de Salud, considera que la actitud es un

estado psicológico de disposición adquirida y organizada a través de la

propia experiencia, que incita al individuo a reaccionar de una manera a

determinadas personas, objetos o situaciones. Kerlinger, define a la actitud

como una predisposición organizada para sentir, percibir y comportarse en

cierta forma a un objeto cognoscitivo, que se forma a partir de factores

internos y externos en base a sus componentes cognoscitivos, afectivo y

motriz comportamental (MINSA, 2009).

La actitud engloba un conjunto de creencias, todas ellas relacionadas

(37)

30

persona tiene de reaccionar ante cualquier situación son muy numerosas,

pero son las formas comunes y uniformes las que revelan una actitud

determinada (Huertas, 2008). Es también una orientación general de la

manera de ser de un actor social (individuo o grupo) ante ciertos elementos

del mundo (Salazar, 2007).

Otros autores afirman que la actitud es una reacción afectiva positiva o

negativa hacia un objeto o persona y se ve conformada de tres elementos

característicos e importantes como son: el área cognoscitiva, la conductual y

la afectiva. Cuyas características van a influenciar en gran manera en la

calidad del cuidado que se otorgue (Felman, 2002).

El componente cognitivo, es el conjunto de datos e información que el

sujeto sabe acerca del objeto del cual toma su actitud. Un conocimiento

detallado del objeto favorece la orientación al objeto. El Componente afectivo

está conformado por las sensaciones y sentimientos que dicho objeto

produce en el sujeto. El sujeto puede experimentar distintas experiencias

con el objeto, éstas pueden ser positivas o negativas. El componente de

conducta, son las intenciones, disposiciones o tendencias hacia un objeto.

Es cuando surge una verdadera asociación entre el objeto y sujeto. Estos

tres aspectos de una actitud son congruentes, esto significa que cada una de

nuestras acciones refleja de manera precisa nuestras actitudes (Rodríguez,

(38)

31

Las actitudes son aprendidas, es decir se forman a través de la

experiencia, influyen en el comportamiento del sujeto; las actitudes

propenden a ser estables, pero pueden ser modificadas; pueden ser

favorables o desfavorables; se expresan por lo general por lo que decimos y

por la manera en que lo decimos, ejercen papel motivador en las conductas.

Se necesita algo más que la fuerza de la voluntad para cambiarlos, es decir,

un cambio radical en la manera de ver y sentir las cosas (Salazar, 2007).

Para explicar cómo se forman las actitudes existen dos teorías: la

Teoría del Aprendizaje, se basa en que, al aprender, recibimos nuevos

conocimientos de los cuales intentamos desarrollar unas ideas, unos

sentimientos y unas conductas sociales de estos aprendizaje, el aprendizaje

de estas actitudes puede ser reforzado mediante experiencias agradables.

La segunda Teoría de la Consistencia Cognitiva, consiste en el aprendizaje

de nuevas actitudes relacionando la nueva información con alguna otra

información que ya se conocía. Así tratamos de desarrollar ideas o actitudes

compatibles entre sí (Gerring, 2006).

Albert Bandura, es creador de la teoría social del aprendizaje, que se

centra en los conceptos de refuerzo y observación. Sostiene que los

humanos adquieren destrezas y conductas de modo operante e instrumental

y que entre la observación y la imitación intervienen factores cognitivos que

(39)

32

imitación se da a través de modelos que pueden ser los padres, educadores,

amigos y hasta los héroes de la televisión (Stephen, 2008).

Según la postura cognoscitiva social, la gente no es impulsada por

fuerzas internas ni controlada y moldeada automáticamente por estímulos

externos. No: el funcionamiento humano se explica en términos de un

modelo de reciprocidad tríadica en el que la conducta, los factores

personales cognoscitivos y de otra clase, así como los acontecimientos del

entorno son determinantes que interactúan unos con otros (Bandura, 2001).

El modelamiento, componente crucial de la teoría cognoscitiva social,

consiste en un término general que se refiere a los cambios conductuales,

cognoscitivos y afectivos que derivan de observar a uno o más modelos. EI

moldeamiento extiende en gran medida el alcance y la tasa del aprendizaje.

Se distinguen varios efectos del modelamiento: inhibición y desinhibición,

facilitación de la respuesta y aprendizaje por observación. Este último amplía

la tasa del aprendizaje, así como el monto del conocimiento adquirido, y se

divide en los siguientes procesos: atención, retención, producción y

motivación (Bandura, 2001).

De acuerdo con esta teoría durante la niñez los padres constituyen el

principal modelo de actitud, en la adolescencia los coetáneos son el modelo

a imitar para poder compartir y ser aceptados en el grupo social al que

(40)

33

Por su parte Katz (1960) desarrolla la teoría funcional de las actitudes,

sustenta que las actitudes existen porque cumplen alguna función de la

persona, y están determinadas por sus motivaciones. Existen fuerzas

determinantes que influyen en el desarrollo de las actitudes: los deseos

personales, la información, la pertenencia a un grupo y la personalidad. Los

deseos personales: el sujeto desarrolla una serie de actitudes al intentar

satisfacer la necesidad de enfrentarse a ciertos problemas. Crea actitudes

favorables hacia los objetos y hacia las personas que satisfacen sus

impulsos; y, desfavorables hacia los objetos y personas que bloquean la

satisfacción de un impulso. La pertenencia a un grupo ayuda a determinar la

formación de las actitudes: las actitudes de un individuo tienden a reflejar las

creencias, valores y normas de los grupos a los que se adhiere, y para

mantenerlas debe contar con el apoyo de sus homólogos (Marcos, 2008).

El mismo autor refiere que la información determina las actitudes del

individuo, debido a que estas se subordinan a los impulsos y sufren el

impacto modelador de la información a la que se halla expuesto un individuo.

La información es fundamental para que las actitudes no se aparten de los

hechos: un déficit de datos puede dar origen a actitudes capaces de

distorsionar la realidad (Marcos, 2008).

Por tanto, para tomar decisiones y formar actitudes, la materia prima es

la información, pero ésta no permite actuar hasta que se convierte en

(41)

34

escrita o tomada cuando se observa a una persona haciendo algo (Márquez,

2004). Sin embargo, a pesar de que las actitudes conforman un sistema

cognitivo más o menos estable y duradero, son susceptibles de modificación,

ya sea gracias a la disponibilidad de nueva información, a nuevas

experiencias afectivas relacionadas con el objeto o a la modificación de las

pautas de acción del sujeto. En razón de esto, constituyen un campo

privilegiado para la prevención del uso de drogas sociales (Córdova y Col.

2007).

El esclarecimiento de conceptos sobre conocimientos y actitudes

provee de importantes insumos para entender las prácticas sociales de la

población así como del sistema social al que pertenecen. La dinámica

información/actitud brinda elementos teóricos indispensables no sólo para

hacer un pronóstico de la conducta futura, sino de cómo ésta puede ser

modificada con nueva información y procesos deliberativos.

Los antecedentes descritos se consideran de suma importancia, la

investigación constituye una herramienta que pretende profundizar los

conceptos de la temática en relación al consumo de drogas y mucho más en

la etapa adolescente, considerada como fundamental en la toma de

(42)

35 MARCO EMPÍRICO

Al realizar la búsqueda de investigaciones como antecedentes para la

realización del presente trabajo de investigación se encontraron las

siguientes:

Lopez (1990), realizó un estudio de investigación denominado

Consumo de drogas entre los estudiantes no universitarios de la provincia de

Pontevedra: Factores personales, familiares, socioculturales y actitudinales.

Llegando a la conclusión que los iniciados y consumidores de drogas

mantienen una actitud más favorable hacia el consumo de drogas.

Durón (2004), realizó una investigación denominada: Actitud de los

adolescentes hacia el consumo de drogas. Tegucigalpa; donde de 88

estudiantes, 52 hombres y 36 mujeres entre la edad de 12 a 18 años, el 95%

de los alumnos presenta una actitud positiva hacia el consumo de drogas

como el alcohol y el tabaco, mientras que el 5% presenta una actitud

negativa.

Quiroz (2006), realizó una investigación denominada: nivel de

conocimiento y actitud frente al humo ambiental del tabaco en comensales

de restaurantes y cafetines del centro histórico de Trujillo. Llegando a la

conclusión que el 85.4 por ciento de los comensales tuvieron un nivel de

conocimiento adecuado frente al humo del tabaco y el 14.6 por ciento,

(43)

36

presentan una actitud positiva a comparación del 15.4 por ciento que

evidencian una actitud negativa.

Morel de Festner, en el 2007 en su investigación denominada:

Conocimientos, actitudes y prácticas sobre el tabaquismo en estudiantes de

Enfermería y Obstetricia del Instituto “Dr. Andrés Barbero”, llegó a las

siguientes conclusiones: Más del 90% de los estudiantes tenía información

sobre las consecuencias nocivas del tabaco sobre la salud, siendo el colegio

donde la mayoría (86,0%) recibió información referente al tabaquismo. Un

alto porcentaje de estudiantes está a favor de la prohibición de fumar en

lugares públicos y cerrados, como así también reconocen que el personal de

salud tiene un rol importante para aconsejar a los pacientes en dejar de

fumar. En conclusión, a pesar de que la mayoría conoce sobre los daños

que produce el tabaquismo y tienen una actitud negativa hacia él, la

prevalencia de fumadores entre estudiantes de enfermería y obstetricia es

alta.

Castrillo (2008), realizó un estudio de investigación sobre

Conocimientos, actitudes y prácticas relacionados con el consumo de

sustancias psicoactivas en estudiantes de enfermería de una universidad del

departamento del Atlántico (Colombia), llegó a las siguiente conclusiones.

Que el 71,5 por ciento, tiene conocimiento sobre la composición de las

sustancias psicoactivas, el 45 por ciento está totalmente en desacuerdo con

(44)

37

gente: el 37,2 por ciento está totalmente en desacuerdo con consumir

sustancias psicoactivas para divertirse.

Cordoví González. (2010) realizo un proyecto Cuasi-Experimental

denominado: Programa de educación para la salud para elevar el nivel de

conocimiento sobre el alcoholismo y tabaquismo en los adolescentes, en

Malaga; en el cual estudio en primer lugar el nivel de conocimientos frente a

estas drogas, llegando a las siguientes conclusiones: que de una muestra de

62 adolescentes 28 que representan un 45,2 % poseen bajo cocimiento

sobre la repercusión del alcoholismo, esto está dado porque conocen muy

pocos sobre los efectos biológicos, psicológicos y sociales de la ingestión de

bebidas alcohólicas, de igual muestra 22 para un 35, 5 % posee

conocimientos regulares sobre los factores de riesgo que desencadenan el

alcoholismo así como su repercusión, y solo 11 adolescentes de los 62 de la

muestra para un 17,7 % están plenamente preparados y conocen los

factores de riesgo que desencadena el alcoholismo así como su repercusión

biopsicosocial.

Muñoz (2013), realizo una investigación denominada: Prevalencia,

actitud, conocimiento del tabaco y de terapias de deshabituación en

estudiantes de Farmacia de España. Hallándose los siguientes resultados en

relación a las actitudes: el 25,5% tiene una actitud nula; el 46.9%, actitud

(45)

38

se encontró que el 27,3% tiene un nivel de conocimientos bajo; el 47,2%,

(46)

39

II. MATERIAL Y METODO

TIPO DE ESTUDIO

El presente estudio de investigación es de naturaleza cuantitativa, de tipo

descriptivo, correlacional de corte transversal (Polit, y Hungler, 2007). Se

realizará en adolescentes de la I.E. San Nicolás de Huamachuco, durante

los meses de octubre y noviembre del año 2014.

UNIVERSO

Estuvo constituido por el total de 393 estudiantes matriculados en 4to y 5to

grado de educación secundaria de la I.E. San Nicolás de Huamachuco, que

asisten regularmente en el año 2014.

MUESTRA

Para determinar el tamaño muestral se empleó el muestreo simple y estuvo

conformada por 195 adolescentes estudiantes de 4º y 5º grado de educación

secundaria de la Institución Educativa “San Nicolás”, determinada en el

anexo Nº 03.

UNIDAD DE ANÁLISIS

Constituido por cada adolescente que cursa el 4to y 5to grado de educación

secundaria de la I.E. San Nicolás de la ciudad de Huamachuco, que

(47)

40 Criterios de Inclusión:

Se consideraron en la muestra a:

 Adolescentes estudiantes de 4to y 5to grado de educación

secundaria de la I.E. San Nicolás, de ambos sexos, que tengan de

14 a 19 años de edad y están dispuestos a participar libremente

en el estudio.

 Adolescentes estudiantes de 4to y 5to grado de secundaria que

se encuentren matriculados y asistan regularmente a clases.

 Adolescentes de 4to y 5to de secundaria que no presentan

trastornos de salud mental.

RECOLECCIÓN DE DATOS

Para la recolección de la información se utilizó dos instrumentos, según se

indica:

1. Cuestionario sobre el nivel de conocimientos en los efectos nocivos

de las drogas sociales: alcohol y tabaco (Anexo N° 01), elaborado

por los autores; consta de 22 preguntas acerca de las drogas

sociales y sus efectos nocivos en el organismo. Cada pregunta

tiene las siguientes alternativas: VERDADERO y FALSO.

Los ítems cuya respuesta fue correcta tuvo un valor de 1 puntos y

las respuestas incorrectas un valor de 0 puntos. El puntaje total es

(48)

41

La calificación se consideró de la siguiente manera:

Bueno 20 - 22 puntos

Regular 16 - 19 puntos

Deficiente 0 - 15 puntos

2. El cuestionario actitudes hacia el consumo de drogas sociales

(ANEXO N° 02), instrumento elaborado por Macias Anton, utilizado

y adaptado por los psicólogos Mora y Ovejero; modificado por los

autores, consta de 13 preguntas para identificar las actitudes que

muestran los adolescentes hacia el consumo de drogas sociales,

utilizando la escala de Likert. Cada ítem asume valores de 5 –1

desde muy de acuerdo hasta muy en desacuerdo; excepto los

ítems 5, 6, 8, 11 y 12 con valores invertidos.

El puntaje total es de 13 – 65 puntos.

La calificación es la siguiente:

Actitud Positiva: 52-65 puntos

(49)

42 CONTROL DE CALIDAD DE LOS DATOS

Prueba Piloto

La prueba piloto fue aplicada a 50 estudiantes de 4º y 5º grado de educación

secundaria de la Institución Educativa “Florencia de Mora de Sandoval” con

similares características sociodemográficas a la población en estudio,

quienes no participaron en la muestra. La aplicación de esta prueba piloto

permitió la redacción de los reactivos, comprensión, practicidad y tiempo de

aplicación de los instrumentos, propiciando a la vez las bases necesarias

para la prueba de confiabilidad.

Nivel de Confiabilidad

Para obtener la confiabilidad, ambos instrumentos fueron sometidos a la

prueba de Alpha de Cronbach, obteniéndose el siguiente resultado:

Concluyendo que el instrumento fue confiable para su aplicación.

INTRUMENTO ALPHA DE CRONBACH

Nivel de conocimientos en los efectos

nocivos de drogas sociales (alcohol y

tabaco)

0.711

Actitudes hacia el consumo de drogas

sociales

(50)

43

PROCEDIMIENTO PARA LA RECOLECCIÓN DE DATOS

 Se solicitó autorización a la dirección de la I.E. San Nicolás para la

aplicación de los cuestionarios.

 Se realizó una reunión educativa con los y las estudiantes de cada

aula para darles a conocer el estudio y solicitarles su participación.

 Se aplicaron los dos cuestionarios por separado, a los y las

estudiantes, para medir el nivel de conocimientos sobre drogas

sociales y actitudes hacia el consumo de drogas, los que serán

aplicados a cada estudiante.

 El tiempo que se les brindó fue de 20 a 30 minutos.

 En la aplicación de instrumentos del presente estudio se tuvo en

cuenta los principios de anonimato libre participación, consentimiento

informado, confidencialidad y respeto a la dignidad humana.

TABULACIÓN Y ANÁLISIS ESTADÍSTICO

Los datos obtenidos fueron tabulados en forma manual e incorporada a una

base de datos en el software SPSS versión 15 de Windows. Los cuadros se

presentan en tablas estadísticas de distribución absoluta y relativa; así como

los gráficos correspondientes. Para el análisis estadístico se utilizó la prueba

de independencia de criterios (Chi – cuadrado, x2) considerando un nivel de

significancia estadística si la probabilidad de equivocarse es menor a 0.05 (p

(51)

44 CONSIDERACIONES ÉTICAS

Para la realización del presente estudio de investigación se tuvo en cuenta

los principios que se mencionan a continuación, además se informó el objeto

de la investigación garantizando aceptar o declinar voluntariamente la

invitación a participar en el estudio.

Anonimato:

El anonimato es el estado de una persona siendo anónima, es decir, que

la identidad de dicha persona no será revelada durante la investigación.

Confidencialidad:

Consiste en el compromiso de no hacer públicas las respuestas aunque

las identifique como las de determinada persona

Consentimiento Informado:

Implica la descripción detallada a los participantes de diversos aspectos

de la investigación como la naturaleza del estudio, el derecho a

rehusarse, las responsabilidades del investigador, los probables riesgos y

beneficios, etc.

Libre Participación:

Significa que los participantes tienen el derecho a decidir voluntariamente

(52)

45

También indica su derecho a dar por terminada su participación en

cualquier momento

Respeto a la Dignidad Humana:

Se basa en el reconocimiento de la persona de ser merecedor de respeto,

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