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Una nueva visión de la televisión cultural

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Academic year: 2017

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UNA NUEVA VISIÓN DE

LA TELEVISIÓN

CULTURAL

ÁNGELA PAOLA DÍAZ PLAZAS Trabajo de grado para optar por el título de comunicadora social. PRODUCCIÓN AUDIOVISUAL

MANUEL CARREÑO

PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA FACULTAD DE COMUNICACIÓN SOCIAL Y LENGUAJE COMUNICACIÓN SOCIAL

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Bogotá D.C. Noviembre 30 de 2010

Señores

Pontificia Universidad Javeriana

Decano académico

Facultad de comunicación y lenguaje

Cordial saludo.

Señor Decano, por medio de la presente, hago llegar a usted, el trabajo de grado titulado “Una nueva visión de la televisión cultural”, elaborado por Ángela Paola Díaz Plazas, con el cual aspira al título de comunicadora Social con énfasis en producción audiovisual, teniendo en cuenta que ha cumplido satisfactoriamente con todos los requerimientos que exige la dirección de la carrera.

Espero que el presente trabajo sea de su total agrado.

Atentamente

Manuel Carreño

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TABLA DE CONTENIDO

AGRADECIMIENTOS 3

INTRODUCCIÓN 4

MARCO TEÓRICO 9

CAPITULO I: DE CÓMO LLEGAMOS AQUÍ. 27

CAPÍTULO II: LA TELEVISIÓN CULTURAL, EL CAPITAL CULTURAL Y EL PÚBLICO 34

 LOS ESPECTADORES FRENTE A LOS CONTENIDOS 34

 TELEVISIÓN Y CONTEXTO SOCIAL 36

 TECNOLOGÍA Y TELEVISIÓN CULTURAL 38

 CONSTRUCCIÓN DE CULTURA E INDUSTRIA CULTURAL 40

 LA TELEVISIÓN COMO USO Y GRATIFICACIÓN 42

MATRIZ DE ANÁLISIS 44

 RESEÑA DE LOS PROGRAMAS 44

 ¿POR QUÉ SE HIZO? 46

 LIBRETOS 48

 ¿QUÉ SE BUSCA EN EL TELEVIDENTE? 49

 RITMO 50

 PUESTA EN ESCENA 51

 FORMA 52

MANEJO DE CÁMARAS 52

COLORES 53

MONTAJE 54

 IMPACTO SOCIAL 55

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CONCLUSIONES 59

 ESTA TELEVISIÓN VISTA COMO INDUSTRIA CULTURAL 60

 PROPUESTA DE FORMATO 61

 FORMATO 61

 CONCEPTO 62

 LIBRETOS 62

 ¿QUÉ BUSCA EN EL TELEVIDENTE? 63

 RITMO 64

 PUESTA EN ESCENA 65

 MANEJO DE CÁMARA 66

 COLORES 67

 MONTAJE 67

 IMPACTO SOCIAL 69

 OBSERVACIONES 69

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AGRADECIMIENTOS

“Una sola golondrina no hace verano “

Esta tesis, es el fruto del esfuerzo de 5 años de formación como profesional, los cuales no hubiesen sido posibles sin la compañía y el apoyo incondicional de mis padres, quienes desde siempre, han sido mi pilar y mi guía.

Gracias a mis amigos, sin los cuales no hubiese podido llegar nunca al término de esta tesis, a aquellos que indirectamente me colaboraron para poder continuar durante este largo proceso.

A las personas que llenan mi corazón cada día de frases de aliento y de energía para no desfallecer y a quienes con sus palabras llenas de amor me dan fuerza para continuar.

Gracias a todos los que me acompañaron, no sólo durante este periodo, sino a aquellos que desde el principio han confiado en mí y en mí criterio para el desarrollo de todos mis proyectos, a aquellos profesores que dejaron huella durante esta formación, pero sobre todo a aquellos que nunca hicieron que el camino fuera fácil.

A María Cristina Díaz y a John Reyes, quienes sin ningún tipo de compromiso fueron incondicionales con este proyecto; María Alejandra Hernández, Patricia Avendaño, Evelyn Buitrago y Ana María Aragón, por darme su apoyo y por su oportuna intervención.

A la Pontificia Universidad Javeriana, por ser testigo de este proceso y por darme la oportunidad de hacer parte de la una gruesa lista de estudiantes que se han formado bajo su techo, pero sobre todo por brindarnos los espacios y herramientas suficientes para ser excelentes profesionales y personas de bien que contribuyen a la formación de un país mejor.

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Ángela Díaz.

INTRODUCCIÓN

Con esta tesis quiso lograrse, además de un observación y una propuesta para un formato de televisión cultural, una nueva mirada frente a los obstáculos de nuestra televisión pública y de cómo nuestra sociedad, debido a lo que le han enseñado a ver, ha permitido crecer el vacio y la mediocridad en los contenidos de nuestra pantalla.

Se han olvidado los años gloriosos de una televisión que quería ir más allá de las fronteras conocidas que, buscaba explorar y poder llegar más lejos con el ejemplo de sus contenidos pero sobre todo, que quería innovar y traer consigo una purificación y una enseñanza al país y a las nuevas generaciones. Sin duda alguna con el tiempo, en un lugar del camino, esa idea se desvirtuó y terminó por convertir a nuestra televisión, en el mejor trampolín para la publicidad y el mercadeo; la pantalla se convirtió en la mejor forma de promocionar productos, fuera el que fuera; el objetivo se convirtió en promoción antes que en formación. Y de este modo las nuevas generaciones, crecieron pensando que su cultura hacia parte de muchas tendencias que empezaron a llegar por la pequeña pantalla, modas, lenguaje y hasta modos de vida empezaron a ser adaptados indiscriminadamente olvidando lo que éramos pero sobre todo, lo que nuestro país sigue siendo, dejamos a un lado nuestras raíces.

Este es un llamado a las nuevas generaciones, a los que consumen pero sobre todo a aquellos que, van a estar encargados de la televisión del futuro, a aquellos nuevos realizadores que, sin saber cuándo, se dejaron deslumbrar por el entretenimiento y por los contenidos vacios sin recordar que nuestra función es fue y seguirá siendo ser formadores pero sobre todo hacer parte de un cambio que nos lleve a todos a construir una televisión de calidad.

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dedican a vender al territorio nacional con una imagen de violencia, o de historias dramáticas inverosímiles o adaptaciones de realitys extranjeros o que simplemente producen realidades de país a las cuales, no se han tomado siquiera el trabajo de acercarse o de investigar de una manera cuidadosa y concienzuda y que, en vez de crear identidad de país, alejan a nuestros jóvenes de un orgullo nacional real.

Esta tesis, pretende ser un pequeño grano de arena, que aunque puede quedarse corta, es un primer paso en el aporte de la transformación de nuestra televisión, es el comienzo de la construcción de un pequeño camino que pretende recuperarse de la visión primera de la televisión que se tuvo en el momento de su llegada, pero con las herramientas que la tecnología y las preparación de nosotros, los profesionales del futuro, podemos llegar a construir a partir de las necesidades de nuestra sociedad y del reto que la pequeña pantalla representa para nosotros.

Es un trabajo, que parte de la observación, de la consulta de teóricos y de las mismas necesidades que, como televidente, surgen al estar frente a la pantalla y enfrentarse con la poca oferta de programas que construyan un acercamiento a nuestras raíces como Colombianos, al conocimiento de aportes y avances científicos y sociales y de construcción de educación a partir de programas juveniles; además de surgir de la gran preocupación en la falta de contenidos bien hechos y estéticamente bien construidos, mal enfocados y desperdiciados por sus creadores y realizadores. La falta de un lenguaje que acerque pero sobre todo la falta de promoción por parte de los canales institucionales, de sus contenidos que sin duda alguna, aun que por ley están obligados a construir identidad cultural y país, y aún cuando sus contenidos son interesantes y hacen parte de una construcción útil para los colombianos, no llega a todos los públicos y aún peor no cubre todas sus necesidades y no tiene completamente en cuenta la diversidad de cultos y culturas de nuestro territorio.

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sino el conocimiento adquirido en la academia, sobre la producción de programas televisivos, basados en las teorías de realización, para el mejoramiento de los mismos.

Por el contrario los programas extranjeros, a los que la población puede acceder gracias a la oferta que la televisión por suscripción ofrece, le brinda contenidos ligeros, fáciles de entender y con un sofisma de contenido útil que simplemente le esta alienando y haciéndolo parte de una comunidad global de consumo y poco razonamiento, pero sobre todo incluyéndole y haciéndole sentir parte de una comunidad global en la cual está cada vez más integrado pero al mismo tiempo más alejado del conocimiento de su propio entorno.

Se debe construir entonces una televisión en la cual no sólo los realizadores como lo somos los profesionales en comunicación y en producción audiovisual, tengamos influencia sino donde nuestro público tenga la oportunidad de sentirse incluido y en donde este mismo tenga la oportunidad de ver satisfechas sus necesidades y por la que sienta simpatía e identificación, no sólo con sus raíces sino con el mismo mercado global que le está rodeando; viendo este no cómo un simple impulso de mercado sino como una muestra de la renovación de la televisión de nuestro país.

Hoy no sólo hay que pensar en la reconstrucción de nuestra televisión pública, sino en el rescate de una sociedad que cada vez más pierde su rumbo dentro de lenguajes extranjeros que lo hace ser menos autentico y mucho más similar a los demás, con poca visión crítica pero sobre todo con poco conocimiento acerca de si mismo y de su cultural.

En el anteproyecto inicial, planteo como un esbozo preliminar, problemas y objetivos que sobre la marcha de la investigación fueron tomando otro sentido y sin duda alguna, terminaron siendo más centrados y definitivamente más acertados a la realidad del proyecto.

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 La falta de renovación en la producción de la televisión cultural colombiana y el alejamiento que este mismo fenómeno ha llevado del público frente a los formatos de televisión cultural.

De este modo el problema que en un principio se plantea de una manera bastante general y que no aterriza un problema específico real, queda planteado de tal manera que focaliza la investigación a la falta de renovación de los formatos de la televisión cultural.

Con este cambio, tanto el objetivo general como los específicos se modificaron para puntualizar el campo de observación y los puntos a evaluar para la formulación de la modificación en los diseños de los programas ya existentes, de esta forma establecer falencias y fortalezas de las producciones en la parrilla de los canales públicos, para el acercamiento de los televidentes y su inclusión en el proceso de construcción de la identidad cultural de nuestro país. El objetivo general queda planteado así:

 La renovación de los formatos de televisión cultural a partir del análisis de estos formatos, estableciendo sus fortalezas y sus aspectos a mejorar en cuanto a contenidos y propuesta audiovisual, logrando con esto la re integración de los televidentes a los formatos culturales y la integración de estos mismos a una cultura televisiva globalizada.

Por eso mismo los objetivos específicos se centraron en la idea de encontrar la manera de evaluar, qué herramientas pueden servir y que se debe hacer para mejorar las herramientas audiovisuales y la mima narrativa, tanto en guiones como en lenguajes de cámara para llamar la atención de los espectadores, con esto mismo entran en juego la televisión de calidad con contenidos profundos pero al mismo tiempo que consoliden y enfaticen en las necesidades de los televidentes y sus vidas diarias para la fácil y práctica aplicación de este tipo de contenidos. Estos, los objetivos específicos, se puntualizan así:

 Crear un formato televisivo, donde no sólo exista cabida para un modo de narrativa específico, logrando así, la captura de espectadores.

 Investigación sobre formatos televisivos de programas culturales nacionales e internacionales, además de magazines culturales.

 Investigar qué aspectos de identidad cultural y cultura se han perdido en el territorio nacional y en los formatos de televisión cultural.

 Investigar qué falta audiovisualmente en estos formatos, cómo se muestra el contenido y cómo debería mostrarse.

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nuevas formas de secuencias narrativas que se aparten de las narraciones clásicas convencionales de nuestros formatos de televisión cultural.

 Aportar al fundamento de televisión cultural en Colombia.

 Observación en los contenidos, a qué público apuntan y para quienes está dirigido.

Estas modificaciones permitieron el desarrollo del proyecto, de una manera mucho más real y aplicada a la realidad de los formatos de televisión pública en sus producciones de televisión cultural, que fueron develando sus falencias y puntos a mejorar. En el momento del desarrollo de la tesis, sugiero a partir de estas mismas modificaciones la relevancia del análisis sobre producciones ya existentes que dieran las directrices necesarias para modificar y realizar la propuesta que se sustenta en este trabajo.

De este modo se hizo importante, rescatar de los programas ya existentes, las técnicas utilizadas para la fluidez de la narración al igual que la construcción de diálogos y formatos que permiten un acercamiento de los televidentes, al igual que la evaluación de las debilidades que no permiten que los televidentes tengan un gran interés por los contenidos. Este tipo de modificaciones permitió que el proyecto tomara un rumbo mucho más específico y puntual, para el desarrollo de una investigación acertada y mucho más efectiva.

Estas modificaciones fueron hechas pensando, en hacer de este trabajo, una herramienta puntual y más efectiva que tuviera una especificidad más aproximada a la realidad de los formatos vigentes en la parrilla televisiva de los canales públicos, además de centrar esta investigación de algo general como la televisión como un concepto tan amplio a, como se dijo anteriormente, los canales públicos o institucionales que generan la producción de este tipo de contenidos, gracias a la preocupación gubernamental, de mantener y regular las leyes establecidas para la formación y el estimulo de la promoción de la cultura en nuestro país.

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MARCO TEÓRICO

INDUSTRIA CULTURAL.

La televisión, tiene que verse como una industria que permite que las sociedades o como fue denominada hace ya algunos años “la masa” tenga la oportunidad de acceder a aquello que en la vida cotidiana o en su entorno natural no pueda tener, creando con esto no sólo un acercamiento a otros mundos sino también el alejamiento de su cultura y de sus costumbres a lo que llamarían T. Adorno y M. Horkheimer la “industria cultural” y en sí misma la difusión masiva de obras culturales, “convirtiendo al espectador en un consumidor ¿de qué?, de aquello que el sistema dominante quiere que este consuma” (Oscar Blanco,2000. Pg. 33 ).

Con esto se muestra entonces, bajo los estudios de la denominada Escuela de Frankfurt que el espectador está bajo el manejo de la fuerza dominante, en este caso, en cuanto al contenido que se le muestra y la forma en la que se le está mostrando para generar en éste, una respuesta ante el contenido.

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agruparían delante de los mismos conocimientos y costumbres generando que la población mundial tenga características idénticas.

Esto propone como nueva función de los medios un “mercado Global” que deja al descubierto como “la población mundial día a día tiene más lugares comunes”( Renato Ortiz, 1998. Pg.25 ) puesto que la globalización de la información que va separando, a la población, de lo local para llevarla a un consumo mundial de productos audiovisuales. Puesto que al elaborar un producto que se arraigue a las condiciones locales, aún cuando posiblemente tenga una difusión exitosa dentro del nicho para el que fue hecho, dejará a un lado las condiciones en las que se desarrolla o se desenvuelve la población actual consiguiendo entonces una separación del concepto global.

CAPITAL CULTURAL

El capital cultural, visto bajo el concepto de la acumulación de conocimiento intelectual aprendido a través del entorno y desde el mismo ambiente académico, trae consigo la idea del consumo a través de mecanismos “públicos, de consumo y de recepción de bienes culturales” (Ana Mantecón Rosas,2002. Pg. 255), que terminaran siendo parte de la cotidianidad de los actores sociales de una comunidad.

Este término en sí mismo, es el significado tácito del consumo y el arraigo de cultura a través de los diferentes medios a los que una sociedad puede acceder, gracias a la información, la formación y el entretenimiento es decir que “los impulsos para el desarrollo de las investigaciones sobre consumo cultural han provenido fundamentalmente de tres ámbitos: instituciones gubernamentales de cultura, espacios académicos e industrias culturales” (Ana Mantecón Rosas,2002. Pg.255), por lo cual este mismo capital cultural, en la mayoría de los casos estará ligado no sólo a los consumidores, además a aquellos actores que se encargan de la distribución de contenidos, en este caso medios de comunicación y gobernantes, los cuales manejaran a conveniencia los intereses creados a través del consumo y de la ideología política del momento, puesto que así mismo se controlara y se impulsaran los modos de recepción, de educación y de distribución social.

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255), lo que reflejaba sin duda alguna como, para los actores gubernamentales eran completamente desconocidos e irrelevantes los intereses del público y su nivel educativo en el momento de lanzar al consumo, productos culturales. Esto sin duda alguna, terminaba por excluir a la mayoría de la población en una participación activa y una inclusión e identificación con los productos que se distribuían en el momento.

Gracias a los grandes cambios sociales y a los avances en cuanto a participación política democrática, en el caso de nuestro país, los contenidos televisivos y la inclusión de los televidentes en la construcción de los mismos, al igual que en el resto de América latina, adquiere otro matiz gracias a las industrias culturales que permiten que “los estudios de público adquieran un vigor inusitado, debido a la competencia”( Ana Mantecón Rosas,2002. Pg. 257), evidentemente este tipo de estudios frente a los intereses del público por los contenidos, es una herramienta que le permite a los entes reguladores conocer las necesidades del público, para crear en estos mismos nuevas formas de consumo y de una manera errónea crear también, una sensación de inclusión, identificación y participación activa.

Sumado a esto los productos para el consumo de los espectadores empiezan a ser enfocados para los espacios de ocio y de tiempo libre del público y por esto mismo “una de las principales dificultades para justificar la importancia de los estudios sobre consumo cultural ha radicado en el lugar común que lo confina al espacio, como anteriormente se dice, del ocio o del uso del tiempo libre, concibiéndolo como lugar de lo suntuario y lo superfluo.” (Ana Mantecón Rosas,2002. Pg. 277.), esto mismo lleva entonces a una construcción del imaginario del público, en donde se le ha educado a consumir, en sus espacios de ocio, productos que no le hagan pensar y que por el contrario le entretengan, lo que ha llevado sin espacio a dudas, a una pérdida por el interés en el consumo de productos y de construcción de cultura.

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entretenimiento irracional y poco educativo que construye la idea de consumo más no de cultura.

TEORÍA DE LOS USOS Y GRATIFICACIONES.

“la investigación sobre las gratificaciones se mantiene cerca de lo que se ha denominado, necesidades vinculadas a los medios” ( M. de Moragas, 1985. Pg. 147.) además de “ tomar en cuenta como punto de partida al consumidor de los medios más que a los mensajes de estos, y explora su conducta comunicativa en función de su experiencia directa con los medios” (M. de Moragas, 1985. Pg. 129.).

Para esta teoría el espectador, es un ente más activo, que hace uso de los contenidos lo cual repercutirá más adelante en sus acciones y en sus modos de actuar puesto que este, verá en el contenido una forma de herramienta que le permitirá poner en práctica o adaptar lo que se le muestra, el mensaje, en su vida cotidiana.

Esta teoría reflejará “… las formas en que los seres humanos crean y gratifican las necesidades” (M. de Moragas, 1985. Pg. 129.). Por lo tanto el enfoque que el consumidor haga del mensaje pero sobre todo su postura y su actitud a posteriori frente al contenido, no se genera necesariamente del medio sino de cómo el espectador experimente y explore el contenido, es decir, se demuestra cómo el acto reflejo de ver no es lo que estimula, sino la experiencia aplicada frente al mismo contenido.

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“ por tanto, buena parte del consumo de los medios masivos puede ser considerada como una respuesta a las necesidades sentidas por el miembro de la audiencia.” (Lundberg/Hulten, 1968. Pg. 136.) si se ve de este modo y se analiza el contenido de la mayoría de programas en las parrillas de los diferentes canales, las necesidades tienden a la búsqueda de la recuperación de una televisión de calidad que refuerce el arraigo cultural de la población, dadas las pocas opciones al acceso a programas fuera de las novelas, los reality shows y los programas concurso.

Estos “estudios han demostrado que las gratificaciones del público pueden derivarse de tres fuentes distintas como mínimo: el contenido de los medios, la exposición ante ellos per se, y el contexto social que tipifica la situación de exposición ante medios diferentes.”(M de Moragas, 1985. Pgs. 147 y 148.) dicho lo anterior, regresamos a la observación sobre la cual, el tener en cuenta no sólo el tipo de mensaje que va a transmitirse, sino además a quienes se va a transmitir y las necesidades, entorno y nivel educativo de quien lo recibe, son igualmente relevantes a la hora de la realización de los contenidos de las temáticas y del consumo o no de los materiales que pretenda venderse al público. Sin duda alguna, la teoría de los usos y gratificaciones resalta la importancia del impacto que no sólo un contenido sino muchos causa en el espectador, una respuesta que puede construir o de construir el imaginario de cultura dentro de una región dada, su insistencia sobre cómo es el mismo televidente quien decide o no utilizara y adaptar los contenidos que se le transmiten y del mismo modo, mezclar estos mismos para crear, según su entorno, una composición que se adapte a sus necesidades pero sobre todo a su modo de vida y a su entorno.

LA TELEVISIÓN Y SU FUNCIÓN COMO HERRAMIENTA SOCIAL.

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Esto deja al descubierto entonces, que el manejo de la información lleva consigo el hecho que el receptor de una manera u otra se acostumbre a un tipo de producto o de contenido, además de formarse a él mismo, gracias a lo que ve en pantalla, criterios nuevos ante la organización política y social que se construye a su alrededor; lo que sin duda es visto en el manejo de la hegemonía de la información como, ¿Quién habla qué? ¿Dónde? y ¿Quién es quien tiene derecho a hablar?, bajo estos criterios se demuestra que la información se vuelve entonces es un ente regulador, en el que se busca difundir simplemente cierta información a través de los medios. Este nuevo discurso, que se maneja en los medios, busca rápidamente satisfacer los deseos más inmediatos en el colectivo que los ve, tornándolos su materia prima, trabajando con ella y volviendo a estos, los deseos del colectivo, contra ellos mismos es decir, cada día los receptores estarán más alienados y más inmersos en un nuevo juego de poderes en el que termina siendo un pequeño títere de su propio deseo.

Esto convierte al “discurso de la televisión en la puesta en escena de un mundo recortable y mirable en espectáculo: un mundo hecho a la imagen de la mercancía”(Martín Barbero, 2002. Pg.99) es decir, que la televisión pasa de ser un medio donde la información y la educación tienen una rama donde prolongar su legado, a ser un espectáculo mediatizado donde la realidad es más digerible y menos ofensiva para el espectador.

Por tanto como dice Martín Barbero “lo que hay que interrogarle a la televisión es la nueva percepción del mundo que engendra la espectacularización: esa sensación de llenura en el vacío, esa reducción de tensión, esa sensación de participación que engendra la satisfacción de ver” ( Jesús Martín Barbero, 2002. Pg. 99), es decir ¿Se está creando realmente una televisión que eduque o una televisión que simplemente arroje contenidos, entretenimiento y comodidad ante la realidad?.

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desde un punto de vista mucho mas educativo llevando a la “desterritorialización de las demarcaciones culturales: moderno/tradicional, noble/vulgar, culto/popular/masivo” (Jesús Martín Barbero, 2002. Pg. 136).

Sin duda alguna esto refleja como a medida que la contemporaneidad avanza, los dispositivos de difusión de la información se tornan en un “reflejo de la estupidez de las mayorías” (Jesús Martín Barbero, 1999. Pg. 19), mostrando como estos dispositivos se convierten en el medio de transformación del imaginario de la población para permitir de este modo, el cambio constante de sus creencias y rituales naturales, para volcarlos en nuevas narraciones que terminan por ser híbridos de lugares diferentes al original.

De este mismo modo, la televisión se convierte en el mejor medio del conocimiento de muchas cosas a las que el espectador no podría acceder de otra manera puesto que no están a su alcance, “paradójicamente convierte entonces una experiencia que antes sacaba a un individuo de su pequeño mundo, en un revés, de la experiencia domestica convertida en un territorio virtual al que como dice virilio “<< todo llega sin que haya que partir>>”( Jesús Martín Barbero, 1999. Pg. 24) , entonces si es de este modo ¿porqué no convertir a la televisión en un medio donde los espectadores tengan una herramienta funcional dentro de las sociedades que cada día son menos funcionales?; es simple puesto que la autonomía en el pensar de quienes consumen la televisión traería consigo cambios sociales que sin duda alguna llevarían a la pérdida del control de los entes que le manejan, entonces no hablamos simplemente de los medios de comunicación sino de aquellos que les regulan y por consiguiente a las políticas económicas y sociales que se manejan en el país, por ende, habría que considerar como lo dice Martín Barbero “ en asumir la tecnicidad mediática como dimensión estratégica de la cultura”( Jesús Martín Barbero, 1999. Pg. 47), teniendo en cuenta la capacidad en la aceptación de la pluriculturalidad de nuestro país, tal y como se ha mostrado durante su evolución al pasar de ser una sociedad netamente “parroquial” a una heterogénea.

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debilitamiento del relato” (Jesús Martín Barbero, 1999. Pg. 89), cayendo entonces en la mediocre adaptación de nuevos formatos televisivos que le demuestran al televidente que la creatividad en las opciones de difusión en el país cada vez se quedan más cortas, trayendo consigo la búsqueda desesperada de un nuevo formato que le permita al televidente, como parte de una sociedad heterogénea en la que se le traen y muestran culturas diferentes, un formato que le permita sentirse parte de su cultura y dentro de las otras que le componen y alimentan a través de la televisión.

“Los medios de comunicación se ven comprometidos con la aparición de nuevos temas, actores e interpretaciones sociales y culturales” ( Jesús Martín Barbero, 1999. Pg. 58.)

LA TELEVISIÓN CULTURAL.

La explotación de la cultura en los medios masivos de televisión día a día se traduce por la audiencia, como un producto fuera del alcance de sus gustos o su cotidianidad puesto que se reduce a la narración de dinámicas sociales vistas desde una visión sesgada y reduccionista. La televisión cultural, vista como una práctica para el fomento e incentivo de las prácticas culturales nacionales, se ha visto en nuestro país cada vez más alejada de la audiencia.

Según la ley general de cultura, se habla de los derechos culturales en los que “ el derecho a la identidad de los diversos pueblos que conviven en el país, derechos relacionados con las comunicaciones (información y expresión considerados también políticos), derecho de participar y disfrutar del conocimiento, el arte, la ciencia, la tecnología y demás bienes y valores de la cultura propia…” (Ley general de cultura,2000. Pg.53. ) deben, hacer parte de la construcción cultural colectiva que evidentemente constituye a la televisión cultural.

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privados dejando en manos del estado el manejo de la televisión cultural para la población colombiana; manejándose de una manera u otra en un concepto de lo culto y lo intelectual dentro de nuestra sociedad.

Por esto mismo, gracias a este manejo intelectual de la cultura, este término empieza a desvirtuarse puesto que “el término cultura, cambia de definición según la población a la que se le esté enfocando el término”(CIESPAL- OEA,1986. Pg.21. ); y por esto mismo al ver la televisión cultural como una esfera perteneciente sólo a la élite intelectual, esta termina por ser un tema de interés para esta parte de la población no más o, si se pone desde otro punto de vista, al convertir esta misma en una visión de las “costumbres del folclore de un pueblo, su música, sus vestidos y sus formas de construcción de la vivienda” ( CIESPAL,1986. Pg.18 ) deja a un lado parte de la población; del mismo modo que dijimos anteriormente la televisión cultural dejaría de ser un derecho al que accederíamos todos tal y como lo dice la Ley general de cultura.

Ahora bien, aún cuando esta parte de la historia de la televisión cultural fue “renovándose” hasta llegar al día de hoy, podemos notar que se dejó de lado mucho de todo aquello de lo que se construyó este formato puesto que, aún cuando el concepto de televisión y no sólo este sino la visión de esta mundialmente se ha convertido en una herramienta atractiva para la difusión de información y en nuestro país se ve estancada en un momento social que ya se supero, sin tener en cuenta que el éxito fundamental de la aceptación de un programa televisivo es sin duda alguna tener en cuenta el momento social en el que se encuentra; tal y como diría Canclini:

“La cultura es el conjunto de fenómenos que contribuyen, mediante la representación o reelaboración simbólica de las estructuras materiales, a comprender, reproducir o transformar el sistema social”( Néstor García Canclini, CIESPAL,. Pg.21 ) .

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permita el buen desarrollo y funcionamiento de los diferentes componentes de un entorno público.

Es así mismo, como deben tenerse en cuenta, aquellos aspectos que construyen los conceptos de cultura, comunicación y televisión, para poder llegar a un punto de análisis conceptual y práctico en el desarrollo de una televisión cultural mucho más acertada y centrada sobre los pilares que le permitan hacer parte de la construcción de una nueva televisión para la población en general.

LEY GENERAL DE CULTURA

En nuestro país, contamos con la existencia de “La ley general de cultura”( ley 37 de 1997), la cual además de defender los derechos culturales de las diferentes regiones del país, busca mantener el equilibrio entre la participación y la creación de espacios para la acción social, que mantengan y estructuren la creación de cultura y el arraigo de la misma.

Dentro de estos derechos culturales se “Contemplan entre otros, el derecho a la educación; el derecho a participar en la vida cultural; el derecho a gozar de los beneficios del progreso científico y de sus aplicaciones; el derecho a beneficiarse de la protección de los intereses morales y materiales que surgen de la propia producción científica, literaria y artística”. (Ley general de cultura, 1997. Pg. 11). De este modo, todos los ciudadanos colombianos, tenemos derecho al acceso a la participación de la construcción cultural pero sobre todo a hacer parte de la misma a través de mecanismos dinámicos de acción.

La Ley general de cultura, en el Titulo 1 Principios fundamentales y definiciones, Artículo 1°- de los principios fundamentales y definiciones de esta ley, define cultura como:

“1 cultura es el conjunto de rasgos distintivos, espirituales, materiales, intelectuales y emocionales que caracterizan a los grupos humanos y que comprende, más allá de las artes y las letras, modos de vida, derechos humanos, sistemas de valores, tradiciones y creencias.

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3 el estado impulsará y estimulará los procesos, proyectos y actividades culturales en un marco de reconocimiento y respeto por la diversidad y variedad cultural de la nación colombiana. “ (Ley general de cultura, 1997. Pg.23 )

De este mismo modo, debe tenerse en cuenta, este último parágrafo en el cual se resalta la importancia de tener en cuenta siempre dentro de los contenidos ya sean televisivos o no, la diversidad y variedad cultural de nuestro país y de este mismo modo generar a partir de esto mismo la inclusión y participación de todos en la construcción cultural y así mismo la construcción de una nueva televisión.

Así mismo la Ley general de cultura, establece parámetros claros a la hora de la realización de productos que promocionen la creación de cultura y la construcción de la identidad.

Articulo 27 El creador “se entiende por creador cualquier persona o grupo de personas generadoras de bienes y productos culturales a partir de la imaginación, la sensibilidad y la creatividad. Las expresiones creadoras, como expresión libre del pensamiento humano, generan identidad, sentido de pertenencia y enriquecen a diversidad cultural del país.” (Ley general de cultura, 1997. Pg.34 ). Así mismo como la ley lo estipula, las producciones que tengan relación con la cultura, deberán ser el principal mecanismo de comunicación entre el espectador y su participación, pero del mismo modo, estos productos culturales deben ser sin duda alguna llamativos, para la rápida aceptación del público.

Además de buscar una participación activa de la población frente a la construcción cultural, la ley tiene establecido como no sólo la cultura abarca el conocimiento de las costumbres y diversidad en nuestro país, además incluye la educación como el mejor medio de fortalecer las relaciones humanas pero sobre todo las bases de una cultura colombiana fuerte y estable; esto mismo lo define en la Ley 188 de 1995- plan nacional de desarrollo e inversiones 1995-1998, en el Artículo 11:

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1 La estrategia salto educativo y cultural, para universalizar la educación básica, fomentar la educación superior, organizar la educación extraescolar de la niñez y la juventud y promover el deporte, infundir el espíritu de la educación en todas las estructuras del sistema social y dinamizar la cultura como fundamento de la identidad nacional” ( Ley general de cultura, 1997. Pg.46 )

Demuestra entonces que, aún cuando no se nombra la televisión explícitamente en sus parágrafos, esta actúa como agente de construcción social y cultural y al mismo tiempo mantiene la responsabilidad de la promoción no sólo del entretenimiento al público sino además, la promoción de la educación y la formación cultural e intelectual de la población; además de la responsabilidad social del manejo de contenidos de calidad y de la misma promoción activa de la formación de cultura en el país.

MONTAJE

“El montaje tiene su sentido en la estética del objeto” (EISENSTEIN, 2001. Pg.10)

El montaje audiovisual no sólo juega el papel más crucial a la hora de hacer un programa para televisión o una película para el cine, es la herramienta fundamental para lograr el sentido absoluto y lógico de cualquier imagen en movimiento. El uso de este mismo, es el que brinda la estructura coherente de un relato que está realizado para la comprensión absoluta del consumidor final, el televidente. Por esto mismo el montaje debe pensarse bajo las premisas de, ¿Qué se quiere hacer?, ¿Cómo va a hacerse? ,¿Cuál es el sentido que quiere dársele a lo que se muestra? ¿A quienes quiere llegarse? Y ¿De qué modo? De esta manera se tendrá siempre un camino claro sobre qué clase de producto se lanzará al mercado pero sobre todo que sentido tendrá este y de qué modo será recibido por el espectador.

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Ahora bien, el montaje “no se trata sólo de organizar el material para lograr un resultado estéticamente satisfactorio, sino lograr plasmar con ellas la verdad del objeto representado” (Einsenstein,2001. Pg. 20), con esto entramos ahora en una nueva categoría del montaje, donde no es solamente importante la sucesión de imágenes una tras la otra sino el significado del todo, el mensaje, que busca transmitirse a través de ellas además de la coherencia que la organización de las mismas debe reflejar. Acompañado de esto entonces, debe tenerse en cuenta como, la composición en los planos a la hora de la grabación, no es una cuestión simplemente técnica sino estética que permitirá que el espectador no sólo crea en la verosimilitud de lo que se le cuenta sino en su comodidad frente a lo que ve y se le está mostrando, sumado a esto la duración medida de cada plano, teniendo en cuenta su composición, debe ser de especial cuidado ya que, al desperdiciar el objeto del plano y de lo que se quiere decir con este mismo, pierde la totalidad de su lógica y de la narración misma.

Acompañado a todo esto, viene entonces la importancia de los personajes puestos en escena y de su papel dentro de la misma, “el personaje se manifiesta en la acción” (Einsenstein,2001. Pg. 13) por tanto cortar a un personaje ya sea tanto en el momento de la grabación o del mismo montaje, por simple que esta acción se muestre en cámara, es dejar a un lado el significado de su actuar y el significado que este mismo representa dentro de la narración.

El montaje se convierte entonces en el alma de la coherencia de la narración, por lo cual su lógica y su intervención dentro del contexto del significado de una producción son fundamentales para su total y absoluta aceptación frente al espectador.

NARRATIVA AUDIOVISUAL Y LENGUAJE AUDIOVISUAL

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La teoría mimética dentro de la narrativa audiovisual, se refiere a la representación de un espectáculo, que sin duda alguna, aún cuando no estamos hablando de una película ni un seriado, hace parte de la puesta en escena y la lógica que cualquier producción televisiva o cinematográfica debe tener para el consumo de un espectador ideal, así mismo la visión de cada producción como un espectáculo visual, devela la importancia del “entretenimiento” para los ojos de, en este caso, un televidente.

La teoría diegética de la narración audiovisual, se refiere entonces a todo aquello que tenga que ver con la narración como actitud verbal, con el hecho de contar. Es el universo creado a partir de la forma como se cuenta un suceso o como se describe una acción. Los diálogos, los monólogos y hasta los mismos relatos son quienes la componen; desde este mismo punto de partida se resalta entonces, la importancia del uso de un lenguaje verbal claro, coherente y concreto, que le permita al espectador ser partícipe de una narración que lleve un hilo conductor que le involucre y lo haga parte activa de lo que se le muestra.

Teniendo en cuenta, estas dos teorías de la narrativa audiovisual y viendo en ellas mismas su importancia dentro de la estructuración de un todo, siendo estas la base para la construcción de una producción audiovisual, se analizaran entonces, el lenguaje audiovisual como un todo, sus características en cuanto a disposición, angulación y lógica de planos, el montaje, el ritmo, la puesta en escena y como estos, de una manera organizada y planeada, crearan y permitirán en el televidente una cercanía al producto, no sólo al tener en cuenta la estética, que deberá tener coherencia con el programa, sino la identificación inmediata de consumidor con el producto.

El lenguaje audiovisual, se determina gracias a cada expresión dada por el componente de una narración audiovisual, es decir, la secuencia, la escena, el plano y la toma.

Cada una de estas debe tener en cuenta aspectos como, las dimensiones del plano y los ritmos, estos últimos relacionados con la disposición entre plano y plano para la formación de una historia o relato. La secuencia, manejada entre las dimensiones de los planos conduce internamente una lógica dentro del relato que le permite al espectador, crear por sí mismos atmosferas y sensaciones que enriquecen las narraciones; por tanto estos deberán llevar un sentido narrativo que acompañe lo expuesto mimética y diegéticamente.

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“… el mundo estará compuesto por una especie de gran familia en la que todos los hombres tendrían las mismas necesidades.” (Renato Ortiz,1998. Pg. 18).

La televisión entra a ser entonces, parte de este medio que crea estas mismas necesidades en el contexto local y global donde sin duda alguna, “… lo universal se identifica con lo global y, por tanto, lo nacional se restringe a lo local” (Renato Ortiz,1998. Pg. 18), y en este mismo sentido todo aquello que se transmite en la televisión empieza a tener un matiz de contenidos que cubren el grueso de la población no sólo local sino al mismo tiempo, de la población mundial.

La posmodernidad da la posibilidad de crear una cultura de la diversidad donde todo pasa de ser “monolítico”, es decir de ser una cultura donde sólo las élites tienen el manejo y el control de un todo; para ser manejado por todos y al mismo tiempo estar todos incluidos en la construcción de la cultura. (Jenkins,citado en Los artífices de una cultural mundializada, 1998. pagina 21.)

Es entonces cuando la transformación de los medios de comunicación a nivel mundial y local, pasan de ser una herramienta netamente de un grupo focalizado de la población, a ser sin duda alguna, la mejor forma de mantenerse informado no sólo de lo que ocurre localmente sino en el mundo entero donde, esta misma información termina siendo ante los ojos de quien la ve, una herramienta creada para los diferentes gustos y puntos de vista de cada uno de quienes la ven, es decir que “… la televisión pasa de una programación de masas a una pluralista, diversa, diversificada…” (Renato Ortiz,1998. Pg. 22) donde todos tiene la oportunidad de ver lo que quieren y como lo quieran.

Este tipo de visión global de diversidad y pluralidad no sólo se refleja en el modo en que la información se transmite o se recibe por parte del consumidor final, esta sin duda alguna ha estado ligada a la tecnología que se ve no sólo desde la televisión sino desde la radio y de los mismo medios electrónicos, puesto que esta misma herramienta de diversificación permite que el acceso a la información no esté reducido a un nicho específico de la población, por el contrario la tecnología permite cubrir el ancho de los consumidores, además de permitirle ser absolutamente global.

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mundo, ejerciendo de esta manera algún tipo de control.” (Renato Ortiz,1998. Pg. 24). Por tanto la diversidad de la información está pensada para ejercer un tipo de control que permita la sensación de libertad en el consumidor, pero que al mismo tiempo le permita familiarizarse con objetos comunes en cualquier parte del mundo, “la globalización del acceso a la información”.

Tal y como lo dice Theodore Levin “estamos inmersos en un mercado global”(citado en; Los artífices de una cultura mundializada, Renato Ortiz, 1998. Pg. 25.) ya sea de productos de consumo o de la misma mediatización de la información. Esto mismo ocurriría entonces con la cultura mediatizada o dicho de otra forma con la cultura vendida a través de los medios de comunicación; que día a día se hace cada vez más global, permitiendo que las culturas autóctonas de cada región vayan desapareciendo o de cierto modo siendo olvidadas.

Sin lugar a dudas, aún cuando esta cultural global pretende abarcar e incluir a el grueso de la población mundial y aún cuando existen en el mundo similitudes dentro de las poblaciones, no logrará incluir en su totalidad a todos los individuos puesto que sin duda alguna seguirán existiendo nichos de la población que permanezcan siendo únicos e individuales del resto de la población global. Tal y como lo dice Renato Ortiz en el libro Los artífices de una cultura mundializada: “en el tercer mundo existen lugares, ciudades, espacios que se pueden tomar de manera independiente, que se pueden disgregar del conjunto y que constituyen en sí mismos mercados homogéneos… ” (Renato Ortiz,1998. Pg . 28) y aplicando esto a el caso de nuestro país, aún cuando los formatos de televisión que, son en este caso los que se analizarán pero más específicamente los de televisión cultural, pretendan ser globales y adaptarse a las necesidades de un mundo que pide a gritos una comunidad que se parezca cada vez más, deberá entonces, para hacer parte de esta y para encajar por completo en su significado de pluralidad y diversidad, tener en cuenta aquellas poblaciones que pretenden ser homogéneas para cumplir en este caso con la regla fundamental de globalidad.

BREVE HISTORIA

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el afán por tener un contacto mucho más eficaz con lo que sucedía en el mundo nace la televisión.

“La televisión se ha convertido en lugar de la visualidad que ritualiza formas de interpretar el mundo y clasifica las maneras de ver socialmente aceptadas” (Omar Rincon, 2002. Pg. 31), la televisión se torna entonces en una manera sencilla para que todos accedan al conocimiento y a la información, puesto que el cine era sin duda y continúa siendo un ritual que no a todos interesa, ya sea por su contenido o por lo que acceder a él significa; por lo contrario, la televisión permite un acceso global al que se puede acceder en todas partes y en el momento en que se quiera.

Por esto mismo la televisión se convierte entonces en la mano derecha de la promulgación de la cultura y en la forma más eficaz de llegar a todos en cualquier momento y lugar.

Hay que entender entonces que, aunque se cree que el cine es el padre de la televisión, y aunque en parte es de este de donde se toman algunas formas de producción, la televisión realmente se desarrolla del relato de la radio que, es de quien toma “su carácter directo, del documento, del testimonio instantáneo” (Omar Rincon,2002. Pg 32), desde este mismo lugar toma la televisión su carácter informativo pasando luego a ser el vehículo del entretenimiento para todos.

Así mismo la televisión comienza siendo una televisión pensada para el fomento de la cultura pero a su vez del entretenimiento, la transmisión del balet, de eventos culturales, obras de teatro y demás hicieron parte del comienzo de la televisión. Con el tiempo la televisión se vuelve parte de la memoria popular, en la que puede accederse fácilmente mediante productos a diversos brazos de la población, desde las telenovelas que reflejan la parte más floklorica de una región hasta sus programas de interés social como los noticieros.

En comparación con la televisión de algunas décadas hoy en día tenemos una televisión transformada no sólo desde su tecnología sino también desde sus usos y consumos.

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CAPITULO I: DE CÓMO LLEGAMOS AQUÍ

Este proyecto pretende mostrar la importancia de la televisión cultural en un país donde día tras día se ha perdido el interés no sólo por programas de contenido interesante sino por aquellos que pretenden dejar mucho más que un espacio de entretenimiento; además de crear una nueva herramienta que permita la construcción positiva de la identidad cultural que se ha perdido, por el constante bombardeo de programas televisivos que invaden la cultura Colombiana de imaginarios extranjeros que de construyen la identidad nacional y las raíces de nuestra cultura.

Desde este punto de vista, hay que analizar desde donde se está construyendo la idea de capital cultural en nuestro país; puesto que esta parte de visiones excluyentes que no permiten la identificación de muchos dentro de lo que se muestra en nuestra parrilla televisiva; puesto que la televisión se ha dedicado a vender contenidos que, aunque tienen información interesante no están al alcance de todos y aún menos contienen el lenguaje que la mayoría del país maneja; por lo cual la importancia radicaría no en el mensaje sino en cómo se transmite este mensaje.

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Tenemos en este caso el ejemplo de los canales institucionales en los que, aunque el contenido es interesante y constructivo, siguiendo la visión de este proyecto, es manejado de una manera en la que el televidente no se siente conectado y por el contrario excluido gracias al lenguaje o modo de presentar los contenidos y en ciertas ocasiones, se agrede al televidente puesto que, en el momento que se identifica y siente simpatía por un producto, éste es retirado de la parrilla y reemplazado por uno de menor calidad y contenido poco interesante.

Remitámonos entonces a la historia de nuestra televisión cultural, en donde sus comienzos se remontan a la transmisión de eventos culturales como el balet, conciertos de música clásica, puestas en escena que caían en lo teatral y que sin duda alguna trataban temas que eran conocidos por la élite de la sociedad de ese momento y que evidentemente para la época eran contenidos que gracias a la construcción educativa que el gobierno regente impulsaba; vendían, pero que a fin de cuentas terminaban excluyendo a la inmensa mayoría de la población a la que, uno; no tenían acceso a un televisor o dos, aunque tenían televisión su capacidad educativa o de intereses de consumo no lograban ser satisfechos con el contenido que se transmitía y como se dijo anteriormente los excluían del disfrute de una televisión y una construcción cultural activa.

Ahora bien, volviendo a la época actual, en la que el acceso a diversos canales con parrillas en las que se ofrece y puede accederse a contenidos para todos, la televisión colombiana se ha quedado atrás en cuanto a la búsqueda del acercamiento del televidente frente a la construcción de identidad cultural, ya que se ha puesto más interés en la compra de programas y la adaptación de los mismos, en este caso programas de entretenimiento que no acercan al televidente sino que por el contrario lo alejan de la realidad nacional y que aportan poco a la construcción de identidad y de conocimiento; se venden entonces contenidos “basura” que no aportan nada al crecimiento individual y mucho menos al mejoramiento de nuestra calidad televisiva y que todo lo contrario hacen adoptar a la mayoría de la población, costumbres impuestas y ajenas a su realidad inmediata.

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nacional, sin duda alguna aún cuando los contenidos están enfocados en la construcción cultural y la formación y afianzamiento de esta misma en la población, este tipo de canales siguen cayendo en el error de no reforzar ni invertir en la producción y el, por así decirlo, embellecimiento de los productos, lo que demuestra el poco interés estético que existe por la imagen y la composición de los productos audiovisuales y sumado a esto el manejo de un lenguaje poco claro y denso que no permite el entendimiento de los contenidos evidentemente, continúa alejando al grueso de la población y disminuyendo al mismo tiempo el interés en el mejoramiento de este tipo de realizaciones, debido a la falta de audiencia.

Este tipo de realizaciones, con el paso de los días y por supuesto, con el acceso que tiene la población a contenidos extranjeros, que sin duda alguna demuestran en sus producciones una preocupación por el cuidado estético y por un manejo de una buena composición audiovisual, caen cada vez más en el olvido y en la comparación de la población que muestra su desagrado y su creciente interés por estas nuevas tendencias en la producción audiovisual que, integran a la mayoría de la población no sólo por su lenguaje sino por la forma en la que los contenidos se ponen a disposición de todo el público; es decir que le es permitido a cualquier tipo de espectador entender y aprender los contenidos, lo que sin duda alguna los formatos de nuestra televisión cultural, aún están lejos de lograr.

Hay que hablar entonces de los procesos de identificación y de identidad del individuo frente a los productos y frente a su entorno, teniendo en cuenta que, la identificación es un proceso que siempre está en construcción y que terminará siempre articulándose con herramientas que, permitan al individuo incluirse dentro de un proceso de construcción cultural y que por lo tanto le permitan acercarse a un diálogo continuo e in interrumpido en estos productos televisivos.

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elaborar un canal que recuerde la existencia de la cohesión de una diversidad de capital cultural.

La idea entonces, con la construcción de un programa cultural, es lograr involucrar al televidente dentro de las dinámicas culturales de las que ha sido apartado, como consecuencia de la inserción de programas extranjeros y de la adaptación de dinámicas culturales globalizadas en las que se pierden cada vez más las raíces del individuo colombiano.

Para este propósito entonces hay que tener en cuenta, los modelos políticos del momento en los que se desarrolla un proyecto de impulso de identidad cultural, en este caso, el modelo de globalización actual, en el que se recibe continuamente un bombardeo de información de culturas diversas, entra entonces a brindar herramientas como a desvirtuar el propósito de un arraigamiento de modelos culturales propios, puesto que este se de construye poco a poco con las nuevas generaciones.

En este punto entonces cabe aclarar, a la clase de público al que debería ir enfocado el proyecto. Teniendo en cuenta entonces que los modelos políticos recientes, afectan más directamente a la población adolescente puesto que es esta misma población la que adapta estos capitales culturales extranjeros a los nacionales y tradicionales, hay que saber entonces que, la clave del éxito de un impulso de identidad cultural a través de un canal televisivo tiene que enfocarse en un público que esté perdiendo esta misma identidad y que al mismo tiempo esté abierta a recibir productos que le permitan conocer y re conceptualizar su modo de pensamiento y de cultura.

De este modo, cabe tener en cuenta que en el proceso de construcción de una identidad cultural a través de un producto audiovisual en nuestro país, hay que jugar con descubrir lo autentico y lo original dentro de la cimentación del contenido de un programa cultural, en este caso estamos hablando de la importancia de enfocar los contenidos de tal manera que quienes la reciban encuentren en este, una estructura que, aunque ya es conocida le brinda algo nuevo que le permite de este modo aceptar más rápidamente lo que se le está ofreciendo.

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adaptación y de original a cambio de estructuras, más no a la inversión en investigación acerca de lo que se necesita como comunidad y como sociedad, en cuanto a contenidos audiovisuales; debe entonces tenerse en cuenta que la construcción de identidad se asemeja a la construcción de contenidos televisivos puesto que tanto uno como otro, se edifica a través de lo que se ve y lo que se muestra, es decir es una cimentación dinámica entre el entorno y el individuo.

Con esto entonces debemos ser cuidadosos puesto que, es cierto de este modo también, que la televisión es la misma herramienta que se encarga de construir o de construir los contenidos culturales de una sociedad; por consiguiente podemos ver que la televisión es un arma de doble filo puesto que, así mismo como vende contenidos que se encargan de alejar de la identidad cultural a quienes la consumen, puede ser esta misma la herramienta para obtener resultados de identidad cultural constructivos siempre y cuando sepa manejarse, en pocas palabras no es solo el contenido sino el fin del contenido y como este se enfoque en el alcance de un objetivo, sin desvirtuarlo.

Con esto mismo tenemos que pensar entonces en la teoría de los “usos y gratificaciones”, puesto que tenemos que recordar y tener en cuenta que estamos ofreciendo en cuanto a productos televisivos ,lo que los espectadores consumen y lo que realmente necesitan; es decir, como promotores en la nueva creación de televisión podemos darnos cuenta que la televisión día tras día se ha empeñado en bajar sus estándares de calidad enfocados en el raiting, el cual sin importar el contenido de los programas es este el que los mantiene al aire, gracias a su nivel de teleaudiencia y aceptación; esta clase de programas están clasificados entre telenovelas y magazines de farándula , pero entonces ¿dónde quedaron los programas educativos y culturales que realmente permiten al espectador conocer otros puntos de vista y tener una participación mucho más activa en cuanto a la programación? Es aquí donde entra a jugar un papel fundamental “los usos y las gratificaciones”, y donde se ven más reflejados.

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dinámica se presenta al contrario; se arrojan productos que terminan creando consumo en el tele espectador, casos concretos las telenovelas las cuales terminan logrando en quienes las ve, adoptar modas, costumbres y hasta modos e identidades de vida; lo cual demuestra que en la medida de lo que se le ofrece al espectador, este mismo adopta su modo de vida y su reacción frente a la cultura y así mismo a su identidad cultural. Cabria entonces pensar, que de lo que carecemos es de productos que muestren, impulsen y exploten el capital cultural para formar una construcción cultural mucho más fuerte y menos influenciables ante productos externos.

Como diría García Canclini: “no se trata solo de medir la distancia entre los mensajes y sus efectos sino de construir un análisis integral del consumo, entendido como el conjunto de los procesos sociales de apropiación de los productos”, he aquí el problema de la aprehensión de los productos televisivos por parte de los espectadores y de cómo los productos que se ofrecen realmente hacen parte de la construcción cultural que tenemos, puesto que entran estos productos a convertirse entonces en adaptaciones culturales que desvirtúan la real visión de cultura dentro de nuestro contexto.

Además de lo anterior hay que tener en cuenta, qué lugar ocupa el televisor en los hogares de la mayoría de familias del país y como éste se convierte entonces en un espacio más en donde el espectador está constantemente recibiendo información y productos que, en la mayoría de los casos no son de calidad, este hecho determina entonces como se presenta cada vez más la degradación de los espacios de identidad cultural y la identidad misma de los espectadores. Esta relación entre espectador y medio, hace y permite que tanto el uno como el otro cada vez menos intervenga en el cambio de la calidad televisiva. Como dicen M. y A. Mattelart, “las audiencias y los medios parecen construirse recíprocamente sin ningún tipo de determinación “externa”. Es decir, en la medida que el televidente no determine ni exija un producto que contenga un poco más de sentido y profundidad, los medios le ofrecerán cada vez menos este tipo de contenidos, en consecuencia la construcción de una televisión de calidad está determinada no sólo por los medios sino por quienes construyen al mismo.

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problemáticas de contenido, de política, de economía de consumo etc, lo cual logra manipular los contenidos de tal manera que llegan a generarse simplemente productos que no le den más opción al televidente de ver lo que se le ofrece, como es el caso en este momento de las políticas económicas que rigen a nuestro país.

En este caso, el T.L.C., convierte cada vez más los contenidos en opciones inútiles y poco funcionales a la hora de la construcción cultural, puesto que se reciben constantemente producciones que desvirtúan el imaginario de una cultura propia y vuelven sobre si una conversión a la pérdida de identidad; esto produce como consecuencia un adormecimiento de los consumidores, puesto que entre menos conocimiento se venda, menos conocimiento van a pedir y del mismo modo cada vez más los contenidos van a exigirse cada vez menos y por lo tanto la consecuencia va a ser una perdida completa del sentido de una televisión para construir y re construir sociedad e identidad cultural.

Esto como consecuencia empezaría a crear un espejismo de realidad nacional y hasta mundial en la cual, ya no pertenece el sentido común ni el sentido de apropiación de herramientas constructivas para el conocimiento, no sólo de un individualismo sino además de lo que realmente sucede fuera del panorama televisivo, los noticieros, las telenovelas y hasta las mismas producciones cinematográficas demuestran cada vez menos el interés por una construcción propia de identidad y se enfocan más en una construcción de individualidades hechas de partes puestas en si, de restos de otras sociedades y de otras ideologías.

La televisión se ha convertido entonces en una herramienta idiotizadora del los espectadores o aun mejor de las masas.

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CAPITULO II: LA TELEVISIÓN CULTURAL, EL CAPITAL CULTURAL Y EL PÚBLICO

Basta con echar un vistazo a la televisión colombiana desde sus inicios y a ese afán institucional que nace a partir de la llegada de la televisión a nuestro país, por aportar a los ciudadanos contenidos de calidad y que les permitieran un acceso a la educación extra escolar además de ofrecer entretenimiento y productos novedosos, deja al descubierto la importancia que tiene la televisión en la construcción social de nuestro país además de ayudar con el avance no sólo tecnológico sino cultural.

La visión de multiculturalismo, permite abarcar la gama de necesidades que la televisión cultural debe reflejar en sus contenidos pero sobre todo, la inclusión de la diversidad etnológica y cultural de nuestro país.

La televisión como herramienta social, que permite la inclusión en actividades y contenidos a los que no se tendría acceso por otras vías, debe permitir al televidente acceder a contenidos de calidad que le ayuden y le permitan hacer parte de una acción social activa dentro de su entorno. Esto mismo lleva entonces a la reflexión sobre cómo la televisión nacional pero más puntualmente la cultural ha dejado a un lado, muchos de estos puntos de vista y ha permitido que la televisión privada tenga una mayor aceptación ante el público en general.

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LOS ESPECTADORES FRENTE A LOS CONTENIDOS

Nos enfrentamos a una crisis de contenidos, donde la oferta de programas se limita al espectáculo y de alguna manera a los contenidos basura, en los cuales la prioridad es el entretenimiento y no la educación y la formación ciudadana; sumado a esto, la falta de promoción en los contenidos de la televisión pública no permiten el acercamiento de los televidentes a este tipo de ofertas televisivas.

En este punto, nos encontramos entonces, con el principal problema de la televisión cultural en nuestro país. Aún cuando los contenidos evidentemente están relacionados y pensados para la formación y la mejor estructuración de la cultura y el arraigo de la misma, el problema comienza en la falta de promoción y publicidad para este tipo de contenidos, puesto que al no existir fuentes de ingresos destinados a la publicidad de los mismos, estos no pueden mantenerse al aire y terminan por ser retirados de la parrilla o producidos para un lapso bastante corto en la pantalla.

Esto termina por ser una herramienta subutilizada en la televisión, puesto que si un porcentaje de la población, logra identificarse con el programa o encuentra algún tipo de gusto por el contenido, este termina por ser violentado al no encontrar constancia en los programas y aún más al no ser tenido en cuenta.

Sumado a esto, el manejo de entes gubernamentales encargados de la regulación de este tipo de contenidos y de los mismos programas, juegan un papel fundamental en la construcción de este tipo de televisión. Los televidentes, necesitan ser tenidos en cuenta a la hora de la elaboración o por lo menos de los contenidos de los mismos, para de este mismo modo construir una participación activa no sólo a la hora de la realización sino de la construcción cultural.

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mal entendido, creando espacios como los hechos por la Comisión Nacional de Televisión, donde los ciudadanos expresan sus quejas y se da la creación de espacios de opinión pero, ¿Hasta qué punto esto si está construyendo televisión y los ciudadanos están aportando?. Dado su contenido y la misma presentación del programa, este tipo de espacios no trascienden más allá de una simple puesta en escena donde se debate con “expertos” en el tema, sobre las dudas y las opiniones de los espectadores, sin tomar una verdadera acción y un cambio radical en la producción y diseño de los contenidos en las parrillas televisivas.

Este tipo de espacios, como se dijo anteriormente, nacen desde el afán por dejar ver que si se está teniendo en cuenta al espectador, pero sin duda alguna no crean realmente un espacio de construcción dinámica real, estos “estudios de público adquirieron un vigor inusitado impulsados por la competencia voraz de las industrias culturales” ( Ana Rosas Mantecón,2002. Pg. 257.). Esto refuerza entonces, la idea de la inclusión de los televidentes en el contenido y su participación ante los mismos.

Esto nos lleva entonces a analizar, además de lo anterior, los contenidos que se estructuran en los programas de televisión cultural y como el mismo contexto social en el que se encuentre el país afecta a estos mismos.

TELEVISIÓN Y CONTEXTO SOCIAL

En un contexto social como el nuestro, la mayoría de producciones audiovisuales dispuestas para el mercado de la televisión, tienen falencias desde la misma concepción de los mismos. La distribución de la información y del mismo mensaje que quiere transmitirse se basa por lo general en la suposición de lo que el consumidor final quiere, es decir todas las expresiones culturales televisadas parten del hecho de lo que la mayoría consume y necesita; siendo consientes en este punto que estas “necesidades” la mayoría de la veces han sido creadas a partir de lo que se muestra y expone en la televisión, las modas y las adaptaciones de consumo extranjero en el territorio nacional; se parte de la suposición pero no realmente desde las necesidades, gusto y curiosidad del espectador, cayendo pues en el error de la exclusión una vez más de lo que el televidente quiere.

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Tratados de libre comercio no sólo con países como estados unidos y de algún modo Europa, que están bombardeando nuestra televisión con productos que reflejan nuevas sociedades y culturas pero sobre todo nuevas necesidades que poco a poco empiezan a adaptarse en el país como propias, lo que sin duda alguna permite el desligamiento de las raíces culturales propias.

Tal y como se dijo al inicio de este capítulo, en los inicios de la televisión en Colombia

“se afirma que la televisión debe llegar a todas las regiones del país, que su misión es educativa y cultural, que los resultados – buenos o malos- dependen de la calidad de su programación y que está será tan variada que ofrecerá << temas agrícolas para campesinos y agricultores, temas técnicos para industriales y obreros. Además los temas cívicos tendrán el cuidado que merecen. El arte y la ciencia serán difundidos por intermedio de innumerables películas>>. (Guillermo Orozco,2002. Pg. 117.)

Esto vislumbra la necesidad de una televisión enfocada en la educación del pueblo, se ve en la televisión la mejor herramienta para el crecimiento del país y el arraigo de su cultura y sus costumbres ofreciendo o mejor, planteando como idea inicial contenidos que incluyan a todos y tengan presentes las necesidades y condiciones en las que vive la población, integrando la cotidianidad del espectador como una vivencia del aprendizaje a través de la televisión.

De este mismo modo “lo cultural tendrá diferentes momentos, ya sea en la propuesta de una televisión educativa, en la construcción de un melodrama nacional, en la circulación de las regiones o en la ubicación de la cultura propia dentro de la mundialización” (Guillermo Orozco,2002. Pg. 121.), incluyendo de este modo la herramienta fundamental de los contenidos nuevos que mantengan la visión globalizada de la televisión, que contenga en sí misma, propuestas estéticas nuevas pero sobre todo renovadas que le permitan al público sentirse más a gusto y en un contexto mucho más contemporáneo.

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