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Ortopedia tridimensional y manejo preoperatorio de tejidos blandos en labio y paladar hendidos

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Academic year: 2020

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Muñoz PA y col.: Ortopedia tridimensional y manejo preoperatorio de tejidos blandos en labio y paladar hendidos Cir Plast 2006;16(1):6-12

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SUMMARY

About the middle of the 90’s, the Orthodontic Department of the Pediatric National Institute in México City developed the early or-thopedic treatment in patients with cleft lip and palate, based on the general principles of functional matrix and growth and devel-opment of facial structures. Observation and Longitudinal follow up of our patients brought about the current management of three-dimensional orthopedics and soft tissues to provide an adequate fa-cial growth and better psycho-sofa-cial development.

Key words: Cleft lip and palate, three-dimensional orthopedics, expansion, facial growth, soft tissues.

Ortopedia tridimensional y manejo preoperatorio

de tejidos blandos en labio y paladar hendidos

Dr. Alejandro Muñoz Paz,* Dra. Lorena Castro Lara*

* Servicio de Ortodoncia: Instituto Nacional de Pediatría. Ciudad de México.

Trabajo de divulgación

CIRUGIA PLASTICA

Vol. 16, Núm. 1 Enero-Abril 2006 pp 6 - 12

RESUMEN

A mediados de los años 90 el Servicio de Ortodoncia del Ins-tituto Nacional de Pediatría implementó el tratamiento ortopédico temprano en los pacientes con labio y paladar hendidos, fundamentado en los conceptos de matriz funcional y en los principios de crecimiento y desarrollo facial. Debido a la observación y seguimiento de los pacientes, se llegó al manejo actual de la ortopedia tridimensional y de tejidos blandos, que inducen un adecuado crecimiento facial y un mejor desarrollo psicosocial.

Palabras clave: Labio y paladar hendidos, ortopedia tridimensional, expansión, crecimiento facial, tejidos blandos.

ANTECEDENTES

Antes de desarrollar los conceptos y técnicas en que se basa la filosofía actual del tratamiento ortopédico de los pacientes con labio y paladar hendidos (LPH), es necesario conocer los antecedentes que le dieron ori-gen. En 1880, Kingsley reportó el tratamiento de pa-cientes con LPH, pero fue hasta después de la Segunda Guerra Mundial que se consolidó en Europa la escuela de la ortopedia funcional de los maxilares bajo los principios descritos por Roux, referentes a la adapta-ción funcional, dando inicio a un sinnúmero de apara-tos remodeladores del crecimiento facial. Durante los 60, Moss,1 da a conocer su teoría de la Matriz

funcio-nal, que estimuló a innumerables servicios a presentar

sus experiencias, destacándose entre otros, los traba-jos de Björk,2 y Broadbent.3 Para los años 70, Enlow,4

publica sus trabajos de crecimiento y desarrollo facial por el principio de partes y contrapartes. Estos princi-pios, en el caso de las fisuras bilaterales, dieron origen al primer tratamiento ortopédico prequirúrgico reco-nocido, con los intentos de retroposición de la premaxila inducidos por fuerzas provenientes de un re-sorte de tracción adaptado a un gorro, o por medio de un aparato denominado bigotera, que seguía los prin-cipios del arco extraoral, donde el fin pretendido era llevar a la premaxila a una posición posterior hasta hacer contacto con los segmentos laterales, o mejor di-cho, incrustada entre ellos. La resultante de esa mecá-nica de tratamiento fue la retrusión maxilar en la ma-yoría de los casos, hecho que obligaba a utilizar en etapas posteriores del crecimiento, máscaras faciales,5,6

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Con respecto al tratamiento de las fisuras unilate-rales, se utilizaron placas obturadoras, cuyo único beneficio fue mejorar la alimentación del paciente. El análisis de la posición de los segmentos en los planos del espacio, se pasaba por alto y la repercusión se ha-cia notar a la erupción dental que resultaba apiñada. Por otro lado, los colapsos transversales se me-joraban con la expansión maxilar, que fue uno de los conceptos que se adoptaron inicialmente para el tratamiento de las secuelas del LPH.7 La

aparato-logía utilizada para este fin consistió en placas de acrílico con tornillo de expansión de forma paralela o en “V”. También fue útil para este fin otro tipo de aparatología, aunque la limitante en el enfoque correcto de esta mecánica consistió en que no se consideraba la cantidad de fuerza aplicada y la di-rección de la misma, y que el tratamiento se realiza-ba en la mayoría de los casos a partir de la denti-ción mixta, cuando los colapsos transversales se habían establecido. Con esa secuencia, los resulta-dos eran poco satisfactorios, ya que casi nunca, al final del tratamiento, se lograba la correcta forma de arco. Posteriormente, los estudios del grupo de Millard,8,9 con respecto al tratamiento ortopédico

prequirúrgico, permitieron una nueva perspectiva, que tiempo después se comprobó que no ofrecía una corrección tridimensional de la fisura, como se en-tiende ahora. Los colapsos anteroposteriores se-guían manifestándose y con ello la utilización de máscaras de tracción facial era obligatoria.

El no tomar en consideración los conceptos de cre-cimiento, provocaba que en los casos bilaterales, la

premaxila quedara colocada en una posición retraída, que obligaba a la tracción maxilar ulterior. En los ca-sos unilaterales, después de corregir el colapso trans-versal, se continuaba con la utilización de la máscara de tracción, cuyo objetivo era mejorar la retrusión del maxilar, mejorando las condiciones estéticas y por tanto funcionales de los pacientes. La mecánica de la tracción maxilar es llevar al maxilar por medio de fuerzas pesadas mayores de 500 g a una mejor po-sición anteroposterior, situación que se lograba sólo en algunos casos, por la falta de constancia en la uti-lización del aparato, o peor aún, por el efecto contra-rio que la musculatura peribucal inducía.

Incluso hoy en día y pese a la continua evolución del tratamiento multidisciplinario del LPH, no se han podido evitar los estigmas en todos los casos y persiste una amplia gama de secuelas que incremen-tan considerablemente el costo del tratamiento y limi-tan la calidad de los resultados finales. Como ejemplo se puede señalar que en muchos casos la correcta si-metría de las narinas no se logra, pese a los trata-mientos propuestos.10-12 Los principales estigmas en

esa área siguen siendo la asimetría de narinas, la de-presión de una de ellas, y la falta de proyección de la columela en los casos bilaterales, con poca proyec-ción de la punta. Para su tratamiento después de la queiloplastia se han colocado un sinnúmero de apara-tos conformadores nasales que no han logrado resul-tados alentadores y muchos de ellos son incómodos y hasta dolorosos. En estos casos no se aplica adecua-damente la dirección del estímulo, ni la cantidad de fuerza requerida en las etapas tardías. En la

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dad es factible remodelar y obtener mejores resulta-dos si el tratamiento se efectúa a temprana edad, aplicando fuerzas, ahora conocidas (Figura 1).

El objetivo de este trabajo es exponer la conducta actual en el tratamiento ortopédico del LPH utilizada en el Instituto Nacional de Pediatría.

Valoración y tratamiento temprano.En la ac-tualidad y en forma ideal se debe captar inmediata-mente a estos pacientes para efectuar la valoración multidisciplinaria en la etapa neonatal, ya que el ini-cio de su tratamiento debe ser inmediato, con la apli-cación de conceptos ortopédicos prequirúrgicos que ayudan a estimular y controlar las posiciones anó-malas de los diferentes segmentos, por medio de:

Ortopedia tridimensional. Concepto complejo que involucra la adecuada valoración de la fisura y de la posición de los segmentos en los tres planos del espacio. Con esta valoración se implementa el diseño del aparato ortopédico que ejercerá presiones dirigi-das y/o expansión maxilar selectiva y de remodelación, para lo cual se deben considerar los principios de cre-cimiento y desarrollo del maxilar al realizar la con-formación del arco, y/o en la retroposición de la premaxila cuando así se requiera.

Presiones dirigidas. En el LPH unilateral se debe prestar particular atención al análisis tridimensional de la fisura; la observación continua permite saber que los segmentos presentan en la mayoría de los casos, una rotación superior en su porción más anterior. El segmento mayor es el más afectado por esta condi-ción; el resultado de pasar por alto dicha alteración son las erupciones anómalas de los dientes cercanos a la fisura y en algunos casos el atrapamiento de los mismos en el área de la fisura, impidiendo su correc-ta erupción por la propia deformación vertical del arco.

Actualmente la corrección de dicha alteración se realiza de manera temprana durante la ortopedia prequirúrgica, por medio de presiones dirigidas que inducen la corrección vertical de la porción anterior de los segmentos, logrando formas de arco correc-tas en el sentido vertical y erupciones dentarias adecuadas en las etapas tardías (Figura 2). La co-rrección vertical temprana evitará la necesidad de la cirugía ortognática tardía que pretenda estable-cer un plano oclusal y función adecuados. En los casos bilaterales, la asimetría de la premaxila en el plano transversal se debe corregir antes de su reproposición y en algunas situaciones en forma si-multánea. Dicha alteración se debe corregir a tem-prana edad por medio de un aparato que induce presiones dirigidas en sentido opuesto a la desvia-ción (Figura 3).

Es sabido que existe una deformación de los cartílagos nasales por las malas inserciones muscu-lares y la falta de soporte en el piso nasal, especial-mente importante en los casos bilaterales cuando no se ha corregido completamente en etapas tem-pranas, por lo que se buscaron alternativas para remodelar los cartílagos nasales en una fase prequirúrgica, aplicando fuerzas específicas con aparatología similar a la descrita originalmente por Latham.9 Se tiene un nuevo paradigma con

res-pecto a la utilidad de este principio, situación que se encuentra en fase experimental.

Expansión maxilar selectiva y remodelación.

Este concepto se utiliza con mayor frecuencia en los casos unilaterales. Los inductores de la fuerza son tornillos de expansión en paralelo, o en V. La com-plejidad del principio radica en los recortes y escalo-nes que se deben realizar a la base acrílica del apara-to. Por otro lado, la frecuencia de activación del tornillo es lenta, permitiendo que se efectúe una adecuada remodelación de la base ósea y con ello se evite la importante recidiva que sigue a un procedi-miento de expansión (Figura 4). La aplicación co-rrecta del principio de expansión selectiva y de

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remodelación permite obtener adecuadas formas de arco, al establecerse la dentición primaria, conti-nuando posteriormente con la estimulación cons-tante del crecimiento para preparar la posible fu-tura necesidad de colocar el injerto óseo alveolar que estabilice definitivamente el arco alveolar

(Figura 5).

Aplicación de los conceptos de crecimiento y desarrollo en la retroposición de la premaxila.

Cuando se ha decidido realizar retroposición de la premaxila, después del análisis tridimensional de la fisura, la experiencia ha mostrado que se debe utili-zar un aparato denominado MPA (mini-expander

posteroanterior) que es un aparato removible que tiene una doble función: un movimiento simultáneo de retroposición en el cuerpo de la premaxila, con un desplazamiento anterior de los segmentos laterales; mecánica que no se contrapone al crecimiento facial

A B

C D

Figura 3.A: asimetría de la premaxila; B:

Corrección de la alteración; C y D: Aparato utilizado para el tratamiento que incluye el principio de presiones dirigidas.

Figura 4. Esquemas donde se indican los tipos de expansión que se aplican para con-formar una adecuada longitud y amplitud de arco. A: Expansión en paralelo asimétrica;

B: Expansión en “V”; C: Expansión selectiva de una parte del segmento.

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Figura 5. Adecuada forma de la arcada, resultado de la expansión maxilar selectiva.

natural (Figura 6). Con respecto a este diseño, cabe mencionar que es un aparato removible que dismi-nuye la angustia de los padres y que ellos mismos

Figura 6.A: Vista basal de los mini-expander posteroanterior (MPA); B: Esquemas que ejemplifican el movimiento de la premaxila y segmentos laterales; C:

Vista basal de MPA colocado en la boca; D: Resultados obtenidos después de su uso.

C D

A B

activan de manera lenta. Durante esta mecánica se considera el crecimiento ulterior del maxilar, evitan-do de este moevitan-do la retrusión maxilar. Una vez corre-gida la posición de la premaxila, se deben seguir los mismos principios de expansión maxilar selectiva y de remodelación de los segmentos laterales.

Rehabilitación de la musculatura peribucal.

El crecimiento facial tiende a ser complejo, en donde ninguna estructura funciona de manera aislada, por lo que para lograr un excelente resultado en la esté-tica facial, se tiene que rehabilitar a los tejidos blan-dos, lo que se logra con aparatos miofuncionales (Fi-gura 7). Los beneficios que proporciona esta terapia son una adecuada rehabilitación de los tejidos peribucales, que mejora la condición de la cicatriz la-bial y con ello la adecuada expresión de la sonrisa

(Figura 8). Esta aparatología es además un estímulo

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RESULTADOS

Bajo la filosofía del tratamiento tridimensional y de remodelación de los tejidos blandos, es necesario enfa-tizar que el tratamiento de los pacientes con LPH re-quieren de un tratamiento integral, multi e interdisci-plinario y que gracias a la aplicación diaria de esos conceptos, con discusión individualizada para cada

paciente, es que los resultados que actualmente se tienen, son muy satisfactorios, tanto funcionales como estéticos. Los pacientes tratados en el INP con la rutina expuesta, así como con cirugía no agresiva y con mínimo despegamiento, no presentan actual-mente secuelas como antaño que les impida un ade-cuado desarrollo psicoemocional (Figura 9).

CONCLUSIONES

El objetivo actual del tratamiento integral de los pa-cientes con LPH es prevenir cualquier secuela y evitarla, así como preparar todos los elementos para poder efectuar cirugías no agresivas con mínimo despegamiento y agresión a los tejidos. Esta situa-ción se logra cuando la mecánica del tratamiento va totalmente a favor de los conceptos biológicos del crecimiento y desarrollo facial, aplicados en forma adecuada.

Nuestros pacientes tienen buen balance de su cre-cimiento y desarrollo, no presentan estigmas propios de la deformidad original y se encuentran habilitados para integrarse, sin desventajas, al mundo competiti-vo actual.

Recomendamos ampliamente los conceptos y la aplicación práctica de la rutina expuesta para asegu-rar a los pacientes mejores resultados globales en el futuro y evitar costos innecesarios en tratamientos tardíos prolongados.

Figura 7. Aparato miofuncional tipo Fränkel utilizado para la rehabilitación de la musculatura peribucal y estimulación del crecimiento facial anteroposterior.

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Figura 9. Resultados en el crecimiento fa-cial y calidad de los tejidos blandos obteni-dos en pacientes con fisura labio palatina atendidos con la secuencia presentada.

BIBLIOGRAFÍA

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Dirección para correspondencia:

Figure

Figura 1. Remodelación prequirúrgica de los
Figura 2. Aparato con el cual se logra la corrección vertical de los seg-
Figura 3. A: asimetría de la premaxila; B:
Figura 6. A: Vista basal de los mini-expander posteroanterior (MPA); B: Esquemas que ejemplifican el movimiento de la premaxila y segmentos laterales; C:
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Referencias

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