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Asignatura: Sociolog€a del Arte

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Academic year: 2019

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Asignatura: Sociolog€a del Arte

Profesor: Luis Mayo Vega

DISCURSOS DE LA MEDIACI•N EN CIRCUITOS ART‚STICOS

INDICE:

1. DISCURSOS DE GALERISTAS Y COLECCIONISTAS: Entrevistas realizadas por Adam Lindemann

MARCHANTES Y GALERISTAS: SADIE COLES

JEFFREY DEITCH BARBARA GLADSTONE MARC GLIMCHER MAX HETZLER GERD HARRY LYBKE EMMANUEL PERROTIN ANDREA ROSEN STUART SHAVE IWAN WIRTH

ASESORES ARTISTICOS: DIEGO CORTES

MARK FLETCHER SANDFORD HELLER PHILIPPE SEGALOT THEA WESTREICH

COLECCIONISTAS: PETER M. BRANT ELI BROAD

FRANCESCA VON HABSBURG DAKIS JOANNOU

BARONESA MARION LAMBERT JEAN- PIERRE LEHMANN EUGENIO L€PEZ

BERNARDO PAZ FRANCOIS PINAULT

2. DISCURSOS DEL COMISARIADO: Entrevistas realizadas por Hans Ulrich Obrist

WALTER HOPPS PONTUS HULTEN JOHANNES CLADDERS JEAN LEERING

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DISCURSOS DE GALERISTAS Y COLECCIONISTAS

1. DISCURSOS DE GALERISTAS Y COLECCIONISTAS:

Entrevistas realizadas por Adam Lindemann

MARCHANTES Y GALERISTAS: SADIE COLES

JEFFREY DEITCH BARBARA GLADSTONE MARC GLIMCHER MAX HETZLER GERD HARRY LYBKE EMMANUEL PERROTIN ANDREA ROSEN STUART SHAVE IWAN WIRTH

ASESORES ARTISTICOS: DIEGO CORTES

MARK FLETCHER SANDFORD HELLER PHILIPPE SEGALOT THEA WESTREICH

COLECCIONISTAS: PETER M. BRANT ELI BROAD

FRANCESCA VON HABSBURG DAKIS JOANNOU

BARONESA MARION LAMBERT JEAN- PIERRE LEHMANN EUGENIO L€PEZ

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Retrato de Sadie Coles y vista de su galer•a en Londres

SADIE COLES

Galerista, Londres

Sadie Coles inaugurƒ su galer€a en 1997 en el centro de Londres con exposiciones de nuevos cuadros de John Currin y una instalaciƒn de Sarah Lucas, estrella de los Young British Artists, tras haber trabajado durante a„os con el galerista Anthony d'Offay. Poco despu…s, comenzƒ a organizar un †intercambio de galer€as‡, un programa que consist€a en intercambiar sus exposiciones con galer€as de ciudades como Berl€n, Los ˆngeles, Estambul y Tel Aviv. Sadie se ha convertido en una de las galeristas m‰s importantes de Londres y en una figura que marca tendencias. Recientemente se casƒ con el fotƒgrafo Juergen Tener.

Los inicios como marchante de arte

Por lo que toca a mi inter‚s pr•stino por el arte, debo reprochƒrselo a mi madre. Mƒs tarde, tras estudiar arte en la universidad, trabaj‚ para un museo hasta que me fich„ Anthony d'Offay, que result„ ser un excepcional formador de futuros marchantes de arte. Estuve trabajando en esa empresa durante cinco a…o, e inici‚ luego para d'Offay un programa de proyectos para exponer obras de artistas mƒs j„venes. Una vez hube empezado a programar exposiciones, me sent• preparada para independizarme, aunque en aquel entonces no me hab•a planteado abrir mi propia galer•a. Me intimidaba un poco el aspecto comercial de las cosas, porque yo siempre hab•a trabajado con los artistas en programaci„n y producci„n, pero no en ventas. Al final comprend• que ten•a que dar ese salto, y de esto tuvieron la culpa Sarah Lucas y los otros artistas que esperaron a que lo organizara.

Qu… le atrae de su profesiƒn

Los artistas y sus ideas; pienso en eso un mill„n de veces al d•a. Y en el hecho de que haya mucho mƒs arte por ver y conocer, es algo interminable. Pero no es que no me emocionen los otros aspectos de este mundo, como el hablar de arte para facilitar un comercio que compense a los artistas y los apoye en la consecuci„n de lo que quieren lograr. Me gusta que todas las personas con las que mantengo un contacto diario — artistas, comisarios, escritores y mis compa…eros de profesi„n, los marchantes— compartan esta misma pasi„n absorbente. ‡Siempre tenemos tema de conversaci„n!

Sobre los cambios en el mercado del arte en los cinco Šltimos a„os

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negocios. El aspecto negativo de ello es que el nuevo mercado, por el hecho de ser mƒs amplio, necesita mƒs y mƒs productos, de forma que el control de calidad ha pasado a ser cada vez mƒs importante. Y es deprimente ver que hay ocasiones en las que el aspecto comercial de las cosas —el mercado en s• mismo— parece ser el principal acontecimiento, en tanto que se le presta menos atenci„n al arte. En ocasiones da la impresi„n de que son universos paralelos.

Cƒmo escoge a un artista para representarlo

Se trata de una reacci„n visceral tanto hacia la obra como hacia el artista, y de reconocer que mi propio inter‚s por su obra puede ser comunicado a otros. Tambi‚n es importante sentir que puedo hacer algo por el artista, y que ‚l o ella lo perciban tambi‚n as•. Esto es crucial desde el primer momento en que nos embarcamos juntos en una aventura. Y, puesto que el ‚xito de esa aventura requerirƒ pasar mucho tiempo juntos, aportando muchas ideas, confianza y esfuerzo por ambas partes, necesito sentir desde el principio una conexi„n con el artista. Cuando diriges una galer•a de mercado primario, tratas de mantener relaciones estrechas y duraderas con los artistas que representas; por eso has de elegirlos cuidadosamente.

Cƒmo iniciarse como nuevo coleccionista

Vea todo el arte que pueda, y lea, lea y lea. Al cabo de 40 a…os de hacerlo, yo tratar•a de identificar unas pocas galer•as primarias cuya est‚tica compartiera y con cuyos marchantes empezar•a a relacionarme. Muchas grandes colecciones han podido crearse a trav‚s de estrechas relaciones con un nˆmero de marchantes relativamente peque…o. Es verdad que solo puedo hablar desde mi propia experiencia, que es la de tener una pasi„n, y un deseo de desarrollarla que crece y crece, y es lo mƒs excitante y gratificante que se pueda imaginar.

Cƒmo han cambiado el mercado las ferias de arte

El mundo del arte sol•a estar regido por acontecimientos tales como inauguraciones en museos internacionales y esto ha cambiado un poco. Ahora los acontecimientos sobresalientes son las grandes ferias y las subastas. Las ferias de arte, en el seno de este tipo de mercado, pueden conducir a una tendencia hacia material de superconsumo. Las buenas ferias controlan cuidadosamente la calidad a trav‚s de la elecci„n de las galer•as, antiguas y nuevas, que estƒn representadas en ellas; tambi‚n presentan ideas para garantizar una amplia muestra de trabajos provocativos y ambiciosos. Yo echo de menos la sensaci„n de que todo el mundo acude desde cualquier parte de la tierra para ver arte, mƒs que para ver el mercado del arte.

Sobre el arte como inversiƒn

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Artistas en su programa que aŠn no han alcanzado el reconocimiento que merecen

Puesto que actˆo como marchante en el mercado primario, yo dir•a que todos los artistas con los que colaboro tienen mejores obras por realizar; porque, si hablas con ellos, verƒs que casi todos viven absortos en su nuevo trabajo y en los del futuro. Si no lo estuvieran, yo no podr•a hacer nada.

Efecto de los precios de subasta en el negocio del marchante de arte

Las observas, las consideras, las evalˆas, participas en ellas y, despu‚s, fijas tus precios primarios respecto de ellas. Pero lo ˆnico que no puedes hacer es controlar las subastas: son el animal depredador que no puedes domar, porque all• siempre hay gente que no conoces. Es irresponsable ignorar los precios de las subastas porque al artista no le gusta sentir que sus obras se estƒn vendiendo en el mercado Primario por debajo de su valor. Por eso la brecha entre el mercado primario y el secundario tiene que resultarles c„moda, no absurda en ambas direcciones.

Sobre las diferencias de trabajar en Nueva York o en Londres

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JEFFREY DEITCH

Galerista, Nueva York

La galer€a irrepetible de Jeffrey Deitch, Deitch Projects, est‰ especializada en proyectos ecl…cticos y ambiciosos de artistas contempor‰neos, as€ como en la exploraciƒn de los l€mites entre el arte, la mŠsica y la moda en los espacios que tiene en el Soho neoyorquino. Tras diez a„os al frente de Citibank Art Advisory, en 1996 creƒ Deitch Projects y tuvo el honor de representar y apoyar incondicionalmente a un talento del calibre de len Koons, adem‰s de lanzar las carreras de Mariko Mori, Barry McGee o Vanessa Beecroft. El programa efervescente y enigm‰tico de Deitch siempre resulta innovador, y una visita a su galer€a o a una exposiciƒn en la que colabora como comisario suelen presentar lo inopinado.

Los inicios en el negocio del arte

Llevo toda mi vida adulta en el mundo del arte. Recuerdo que el d•a despu‚s de la graduaci„n me dirig• al nˆmero 420 de West Broadway, sub• a la recepci„n de Leo Castelli y ped• trabajo. Obviamente, all• hab•a una secretaria arrogante que se me qued„ mirando horrorizada, pero no logr„ desconcertarme. Entonces sub• al despacho de John Weber. La recepcionista acababa de marcharse y el puesto hab•a quedado vacante. El ˆnico problema era que John Weber no aceptar•a nunca que un hombre ocupara el puesto, quer•a que su secretaria fuera una chica guapa. Le dije a la directora: ‰Quiero tener experiencia. D‚jeme trabajar gratis durante una semana y, si sirvo, quizƒ puedan darme una buena recomendaci„n cuando vuelva el due…oŠ. Ella me dijo: ‰C„mo voy a decir que no. Necesitamos ayudaŠ. De manera que empec‚ trabajando gratis. John regres„ una semana despu‚s y, al verme sentado en la recepci„n, se puso furioso y pidi„ a la directora que fuera a su oficina. Entonces cerr„ la puerta y empez„ a gritar: ‰‹Qui‚n es ese tipo que estƒ ah• sentado?Š. Le debo mucho a la directora, ella le convenci„.

Despu‚s de esto, como era demasiado joven para abrir mi propia galer•a, me matricul‚ en la Harvard Business School y durante mi estancia all• se me ocurri„ la idea de empezar a trabajar para un banco o una empresa de inversiones con la intenci„n de crear un programa de inversi„n en arte, un programa de consultor•a. Me fui a Citibank y all• viv• una experiencia incre•ble. Sab•a mƒs bien poco de arte, sobre todo de arte moderno. Ten•a un excelente sueldo, un presupuesto ilimitado para viajar y acceso prƒcticamente libre. Estuve diez a…os all• y aprend• todo lo que s‚ sobre el arte por mi cuenta. Abr• la galer•a hace solo diez a…os. Lo considero una especie de jubilaci„n.

Tendencias del mercado en los cinco Šltimos a„os

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performances y el videoarte, todos ellos poco fƒciles de coleccionar. Ahora vivimos un renacimiento de la pintura y de la escultura figurativas, y el arte abarca la cultura popular. Hay muchas muestras de arte excelente d‚ acceso inmediato y, si se me apuras, tambi‚n satisfactorio desde el punto de vista intelectual. Esto es importante. De lo contrario, el mercado del arte se vivir•a de otra forma.

En t‚rminos econ„micos, ha habido altibajos pero ahora atravesamos un per•odo muy pr„spero en general. Los mƒximos alcanzados en la bolsa de valores en 2000 hicieron que mucha gente confiara en que el arte es una buena inversi„n y que no cae en picado de la misma forma que algunos activos. Mantuvo su valor y, si acaso, lo aument„.

En aquella ‚poca muchos activos se encontraban en una burbuja. El mercado del arte es muy s„lido y buena parte de ‚l no se encuentra en esa situaci„n. Posiblemente algunos artistas contemporƒneos que eran muy conocidos s• lo estaban. Pero los precios de la principal escuela de pop art de Nueva York han reportado buenos beneficios entre los coleccionistas, no entre los especuladores.

El mercado del arte empieza a peligrar cuando llegan los especuladores, cuando el dinero se presta de forma indiscriminada para comprar arte. A finales de la d‚cada de 1980, algunos especuladores y financieros poco serios convenc•an a los prestamistas —ni siquiera a los bancos—para que les prestaran dinero para pujar en subastas, el 100% del capital. Todo esto junto es la receta perfecta para el colapso final, puesto que la mayor parte de las obras no iba a parar a las paredes de las casas, sino a almacenes. Cuando el arte va a parar a las paredes de las casas estamos ante un mercado s„lido.

La creaciƒn del programa de una galer€a

Yo poseo una visi„n personal que se refleja en esta galer•a. Lo principal es que soy optimista. Aqu• no hay lugar para la depresi„n. Ademƒs, busco artistas que creen su propio mundo est‚tico y que no se limiten a crear un objeto bonito. Hay muchos artistas que crean objetos muy bonitos, pero no sabes a ciencia cierta si su obra encierra una visi„n global del mundo. Una artista como Mariko Mori, sin embargo, posee esta fascinante fusi„n de Jap„n tradicional y budismo zen, de cultura pop japonesa y ovnis futuristas. Posee una visi„n sorprendente del mundo que puede verse a trav‚s de sus trabajos. Mi inter‚s se centra en dos direcciones. Una de ellas es el arte inspirado en la cultura de la calle: Barry McGee, Keith Haring y Jean-Michel Basquiat. Me apasiona la forma en que los productos de la cultura de las calles entran en una galer•a. Tam bien me encanta la performance aplicada a la pintura y la escultura. Vanessa Beecroft y Mariko Mori crean ese tipo de arte que empez„ a explorarse a conciencia en la d‚cada de 1970, cuando yo empezaba en este mundo. Me gustaba entonces y sigue siendo una de mis motivaciones.

Los artistas de Deitch dentro de diez a„os

Soy un galerista at•pico en el sentido de que no represento de forma continuada a muchos de los artistas que exponen aqu•. Prƒcticamente todas las demƒs galer•as funcionan siguiendo un sistema convencional: un artista firma, ellos le representan, presentan una exposici„n cada a…o y medio mƒs o menos, se visita el cuarto trasero en el que se ven las obras colgadas. Mi negocio es una especie de ICA [Institute of Contemporary Art] privado. Quiero que el programa sea siempre apasionante.

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Pero quiero tambi‚n exponer obras que no s‚ bien d„nde estarƒn dentro de diez a…os, lo cual me da mucha libertad. He expuesto muchas obras que no s‚ si dentro de diez a…os querr‚ volver a exponer o si seguirƒn siendo lo bastante contemporƒneas para implicarme de nuevo en ellas.

La longevidad de la carrera del artista y el mercado.

Es una crueldad comprobar los pocos artistas de la generaci„n de la d‚cada de 1980 que estƒn presentes en subastas, sobre todo en las nocturnas. Luego miras las diurnas, que son mayores, y solo hay veinte. La cruel realidad es que de toda una generaci„n de miles de artistas que celebraron exposiciones importantes en Nueva York en la d‚cada de 1980 se ha visto reducida a quince personas que tienen mercado secundario.

Cuando empec‚ en este negocio, las subastas eran mucho menos importantes. No interesaban. He tenido el privilegio de trabajar codo con codo con numerosos coleccionistas importantes. Cada persona es un mundo; en este negocio puedes ser tˆ mismo y conservar tu personalidad. Ciertos coleccionistas actˆan de una forma muy intuitiva, nada cerebral. Si les gusta algo no se paran a analizarlo, de manera que pueden llegar a tener una colecci„n fantƒstica gracias a la intuici„n y a la emoci„n que han puesto en ello. Otros, en cambio, son muy anal•ticos y necesitan la documentaci„n y los libros habidos y por haber para estudiar a fondo la situaci„n, y tambi‚n tanto saber qui‚n se sostendr•a en el mercado secundario. Actualmente, la gente quiere refinar las cosas. Si algo no es de primera categor•a mƒs vale dejarlo de lado. Quieren someterlo a pruebas rigurosas. Creo que es una actitud poco saludable. El coleccionismo debe tener mƒs amplitud de miras y no hay que someter cada obra de arte a pruebas para determinar si seguirƒ aqu• dentro de diez a…os. Si le gusta, si le interesa, si esta persona contribuye a la cultura del arte, rompa la norma. Apoyarla le resultarƒ muy gratificante. Entiendo la realidad y es bƒsicamente producto de la situaci„n de las subastas, que ha cambiado mucho las cosas. Espero que ampl•e un poco las miras y se abra de nuevo.

Opino que es innecesariamente perjudicial para el proceso de creaci„n y que es un lastre para el mercado. Prefiero adoptar otro punto de vista. Se puede elegir a algunos artistas en vistas a que la inversi„n sea muy rentable con el tiempo, pero sin ser tan restrictivo. As• lo veo yo. Hay quien seguirƒ fielmente los evangelios de este nuevo mercado, sin sentimentalismos, deshaci‚ndose de las cosas. Yo tengo una perspectiva distinta.

Los buenos clientes

En general me gusta hacer negocios con gente seria, que resulte estimulante para mi trabajo. Me gusta trabajar con gente divertida. Me gusta conocer gente que haga que mi vida resulte mƒs interesante, que venga a los actos que organizamos, que demuestre inter‚s, que empiece a comprar modestamente. La gente que nos vuelve locos es la que intenta obtener un descuento en un dibujo de 1000 d„lares. Estar‚ encantado de ofrecerle un descuento de un 10% o de regalarle en marco, pero no estoy dispuesto a ir mƒs allƒ, es una p‚rdida de tiempo, no queremos trabajar con gente de este tipo.

Sobre los clientes que compran en el mercado primario y venden en subasta

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pidiendo que se les entregue la obra al cabo de una semana: “ira a recogerla un cami„n”.

A veces son buenos amigos m•os. Un a…o despu‚s de adquirir una obra, abro un catƒlogo de SothebyŒs y ah• estƒ. Una vez llam‚ a un cliente y le dije: “Oiga, estas no son las normas”. Y retiraron la obra de la subasta. Sigui„ en el catƒlogo y eso no pera demasiado bueno, porque significa que perder‚ al artista, que me recriminarƒ: “Entonces, ‹para qu‚ te necesito? Para eso habr•a puesto la obra a subasta directamente por el doble de lo que me pagaste”. Hay que respetar siempre las normas del juego.

Los acuerdo de reventa

Tengo fe en los derechos de propiedad. Si yo le vendo algo, es suyo, y solo deber•a venderlo a la gente que me merece respeto. S‚ que conocen estas reglas no escritas y nos defraudarƒn

Los mejores coleccionistas

He tenido el privilegio de trabajar codo con codo con numerosos coleccionistas importantes. Cada persona es un mundo; en este negocio puedes ser tˆ mismo y conservar tu personalidad. Ciertos coleccionistas actˆan de forma muy intuitiva, nada cerebral, si les gusta algo no se paran a analizarlo, de manera que pueden llegar a tener una excelente colecci„n gracias a la intuici„n y emoci„n que han puesto. Otros necesitan documentaci„n y son anal•ticos, y todos los libros habidos y por haber, y tambi‚n pueden tener grandes colecciones. Con los dos m‚todos tambi‚n se puede hacer una colecci„n p‚sima. Coleccionistas como Norman Braman y Dakis Joannou estƒn dotados de grandes dosis de seguridad, y aforatunadamente, mantengo una magn•fica relaci„n con ellos. Les caigo bien y conf•an en m•, y preguntan mucho. Poseen excelentes colecciones porque conf•an a pies juntillas en su criterio. Pueden escucharse muchas opiniones diferentes pero, al final, la decisi„n estƒ en manos del coleccionista. Esta seguridad surge cuando el ojo cl•nico y el entorno convergen y uno se dice: ‰Lo tengoŠ.

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Retrato de Barbara Gladstone y aspecto de su galer•a

BARBARA GLADSTONE

Galerista, Nueva York

Barbara Gladstone, que abriƒ su galer€a en 1980, es una gran figura del arte contempor‰neo de la actualidad. Es muy respetada por haber forjado con …xito la formidable carrera de la estrella del mundo del arte norteamericano Matthew Barney, un solitario cineasta y escultor que ha dirigido varias pel€culas fastuosas y que podr€a definirse mejor como un surrealista contempor‰neo. Barbara suele vestir de negro y siempre va muy elegante, aunque intimida un poco. Ha sido fiel a la filosof€a de su galer€a, y su confianza en el notable talento del artista Richard Prince, pese a las reticencias iniciales del mercado, finalmente ha dado frutos: actualmente es uno de los artistas consagrados m‰s respetados y con mayor demanda del mercado del arte.

Cualidades de un marchante

No hay ningˆn camino, ninguna f„rmula perfecta para convertirse en marchante. Un marchante puede ser lo que quiera. Se puede ser perfectamente uno mismo. Si pensamos en todos los marchantes en activo, vemos que son completamente distintos. Todos sabemos c„mo es un buen abogado, o un buen banquero, o un buen m‚dico porque existen ciertas representaciones generales al respecto. Pero los marchantes pueden quitarse la corbata y poner los pies sobre la mesa, llegar al mediod•a y marcharse a las cuatro, o trabajar 24 horas diarias. Pueden hacer lo que quieran y nadie les criticarƒ porque no existe una f„rmula de ‚xito en el sector. El ‚xito estƒ mƒs relacionado con el programa de la galer•a y la buena colaboraci„n con los artistas.

Diferencias entre un galerista y un marchante

Un galerista apoya un programa de artistas a largo plazo y los representa, que es lo que hago yo. Hay una gran diferencia entre los galeristas y el mercado secundario o los marchantes privados. Yo represento a los artistas y, trabajo para ellos en calidad de agente. Mi trabajo, mƒs allƒ de vender una obra determinada, consiste en predecir a cinco, diez o quince a…os vista d„nde estarƒ el artista entonces y qu‚ serƒ mejor para que construya su carrera con miras al futuro. Esto incluye qui‚n debe adquirir su obra y en qu‚ colecciones debe participar.

Por otra parte, cuando un marchante privado vende la obra de un artista, no tiene la misma responsabilidad de protegerlo porque no mantiene una relaci„n duradera con ‚l. Solo existe una obligaci„n con el objeto, que consiste en venderlo por la mayor cantidad de dinero posible, lo que es perfectamente leg•timo, aunque una situaci„n muy distinta. Yo me siento completamente responsable de los artistas porque ellos conf•an en m•.

Los artistas jƒvenes de la actualidad

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mismo que en la d‚cada de 1980, es la tendencia a buscar artistas cada vez mƒs j„venes porque el mercado estƒ en ebullici„n y se vende much•simo. Quizƒ los artistas j„venes no soporten la presi„n de producir obras sin descanso para estar presentes en todas las exposiciones. Hace unos a…os, los artistas no se consagraban hasta que ten•an casi treinta a…os, de manera que ten•an mƒs tiempo para crecer. Pero este lujo se acab„. Los cr•ticos, los coleccionistas y los galeristas acuden a las facultades o a los institutos y los artistas empiezan a exponer a edades muy tempranas.

La longevidad del artista

Considero que las carreras de los artistas son largas. Parto de la base de que los artistas que vienen a m•, a diferencia de otra galer•a, saben bien que me pondr‚ a trabajar y que seguir‚ haci‚ndolo durante todo el largo camino. Soy muy formal con ellos y ellos conmigo, ambos lo merecemos. Ademƒs, me gusta mucho trabajar con artistas que me parecen expertos y que pasan algo desapercibidos. En ocasiones, la trayectoria del artista es comparable a la fƒbula de la liebre y la tortuga. Muchas veces he percibido que las cosas solo pod•an mejorar.

La necesidad de contratar o no a un asesor art€stico

Me parece bien y puede ser importante para un coleccionista novel. No todos los asesores art•sticos me gustan, pero hay que reconocer que algunos son de gran utilidad. Si una relaci„n es satisfactoria, llegarƒ un punto en que el coleccionista estarƒ preparado para tomar sus propias decisiones. Pero estƒ bien asesorarse durante algunos a…os. En algunos casos se trata de una uni„n celestial y ambos siguen trabajando, lo que es fantƒstico. Pero la gente debe ser muy cuidadosa y elegir a buenos asesores, a profesionales. Los nuevos coleccionistas deber•an comprender el mundo del arte y familiarizarse con ‚l antes de tomar cualquier decisi„n. Deber•an suscribirse a revistas de arte y hacerse socios de algˆn museo. El comit‚ junior de un museo es una buena forma de conocer a gente con intereses comunes. Los museos estƒn muy interesados en la pr„xima generaci„n de gente que los respalde. Los comisarios de estos museos estƒn muy abiertos a compartir opiniones con la gente porque tambi‚n les gusta el diƒlogo. Creo que siempre queda bien que, cuando se empieza a coleccionar, se done alguna obra al museo local, lo que ademƒs es una forma de darse a conocer de inmediato.

Dƒnde encontrar buenas obras

Hay que investigar mucho. Por ejemplo, hay que saber que en la carrera de un artista puede haber obras mejores que otras, ya sea porque son mƒs completas o porque forman parte de una serie especial o de una ‚poca especialmente significativa en la vida de artista, aquella en la que dio el gran salto. Todos los artistas atraviesan momentos distintos. Hay que recabar informaci„n. No hay que lanzarse a la calle y ponerse a comprar. Las buenas adquisiciones no se hacen as•.

Yo suelo hacer una buena adquisici„n cuando empiezo a pensar en alguien que me parece infravalorado. Siempre habrƒ alguna sala en la que no se posen todas las miradas. Cuando todo el mundo quiere lo mismo, no se hacen buenas adquisiciones. Pero puede que, al final, no sea lo que se estƒ buscando.

Acuerdos de reventa

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Ferias de arte

Han cambiado enormemente el negocio. Buena parte de lo que sucede hoy depende de los eventos. La ventaja es que puedes ver muchas obras y conocer a mucha gente de golpe. Es una forma excelente de tomar contacto con las galer•as porque todo el mundo estƒ presente y disponible. Pero hay algunos aspectos que no me gustan. El arte no luce en su mƒximo esplendor en las ferias. La situaci„n no es ni mucho menos la id„nea, el entorno resulta muy ordinario y las paredes y la iluminaci„n pueden parecer chabacanas. Pero, por otro lado, permiten que mucha gente coincida en un mismo lugar. Es una forma excelente de que los comisarios vean muchas cosas porque suelen viajar con un presupuesto ajustado, as• pueden abarcar muchas

obras o hablar con coleccionistas, por ejemplo. Una buena forma de empezar para los coleccionistas noveles consiste en visitar una feria de arte con un museo local, con la orientaci„n de uno de los comisarios. Si el coleccionista ve alguna obra que puede reservarse, cuenta con la posibilidad de ir en busca del comisario para que acuda a ver la obra. Entonces el conservador le dirƒ si es una buena elecci„n o, en caso contrario, le explicarƒ por qu‚ no merece la pena. En este sentido resultan muy ˆtiles para un coleccionista novel.

Creo que entre los coleccionistas se crea cierta competici„n porque probablemente compran obras que no adquirir•an si tuvieran mƒs tiempo para reflexionar. Muchos piensan que, una vez en la feria, hay que comprar algo.

Los marchantes y los galeristas que visitan la feria de Basilea, por ejemplo, tienen la oportunidad de hablar con much•simos coleccionistas que nunca visitar•an su galer•a porque son belgas, franceses, suizos o alemanes. En una feria puedes conocer gente de una forma mƒs cordial, puesto que a muchos coleccionistas, sobre todo los noveles, les intimida el ambiente de las galer•as.

La visita de galer€as

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MARC GLIMCHER

Galerista, Nueva York

Marc Glimcher es el presidente de la Pace Wildenstein Gallery, fundada por su padre, Arne Glimcher, en 1960. Se trata de una de las galer€as m‰s antiguas y prestigiosas de la ciudad, tanto por su longevidad como por la representaciƒn del patrimonio art€stico de artistas como Donald Judd, Jean Dubuffet, Louise Nevelson, Alexander Calder y Agnes Martin. La galer€a tambi…n est‰ asociada a varios artistas de la talla de Robert Rauschenberg, Chuck Close, Robert Ryman, Claes Oldenburg, 3ohn Chamberlain y Lucas Samaras. Antes de dedicar los Šltimos veinte a„os de su vida al mundo del arte, Marc estudiƒ bioqu€mica. Entre sus responsabilidades destacan la gestiƒn de tres espacios galer€sticos en Manhattan y la creaciƒn de un programa para artistas jƒvenes como Tara Donovan, Tim Eitel y James Siena con el que la Pace ganar‰ prestigio y dinamismo.

El reto de incorporar artistas jƒvenes a un programa de artistas consagrados

El problema empieza cuando una galer•a deja de representar artistas de la generaci„n actual. Independientemente de la importancia de los artistas, de alguna manera la galer•a empieza a fosilizarse y corre el riesgo de quedar en segundo plano, tanto para los artistas a los que aspira como para los que ya representa. Como me dijo Cima Glose en una ocasi„n, “no es que yo me est‚ haciendo viejo, sino que te estƒs haciendo viejo tˆ”.

En los ˆltimos a…os hemos sido testigos de la aparici„n de j„venes artistas importantes que sienten verdadera pasi„n por nuestro programa, desde Mark Rothko y Alexander Calder hasta Agnes Martin y Bridger Riley, pasando por Cima Glose y Alex Katz. Artistas como James Sicilia, Keith Tyson, Tara Donovan, Corban Walker, Miehal Rovner, Tim Ilawkinson y Fred Wilson se han incorporado a la galer•a en los ˆltimos dos o tres a…os, pero ya es como si formaran parte de la familia. A Alex Katz le encant„ saber que acabƒbamos de incorporar a Tim Eitel. La respuesta es: si tienes la intenci„n de seguir adelante en el negocio, la separaci„n entre artistas j„venes y viejos es irrelevante, como las falsas distinciones entre artistas modernos, contemporƒneos o de la posguerra; son una tonter•a.

‹A cu‰ntos de sus artistas seguir‰ representando dentro de diez a„os?

Es muy fƒcil responder a esa pregunta. Si hacemos bien nuestro trabajo, dentro de diez a…os seguiremos representƒndoles a todos. ‹Estarƒn presentes en el inundo

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ganarnos d•a a d•a la confianza de nuestros representados para que se queden con nosotros, y eso es permanente. Si estƒn cinco a…os sin hacer una obra que merezca la pena, o se produce cualquier otra circunstancia o necesidad del artista, no tienes otro remedio que aceptarlo.

Cambios recientes en el mercado del arte

Nada ha cambiado y nada cambia. Eso no quiere decir que las cosas no evolucionen, todo lo contrario. Lo que muchos consideran un cambio en el mundo del arte (distintos tipos de coleccionistas, gente que paga lo que sea como sea, especuladores) no difiere mucho de otros momentos cumbre experimentados por el mercado del arte.

Lo cierto es que si analizamos todos los artistas y todas las galer•as de un determinado periodo, una amplia mayor•a de ellos estƒ destinada a desaparecer. Segˆn la tasa de desapariciones, el mercado alcanza un determinado nivel y los efectos resultan evidentes para aquellos que permanecen en el candelero. Entonces, los coleccionistas y los galeristas consolidados empiezan a padecer penurias. Pero se trata de un proceso completamente natural recurrente a lo largo de la historia del mercado de arte, lo que significa que hay una larga historia detrƒs.

Caracter€sticas del mercado

De hecho, el mercado del arte no es realmente un mercado; es demasiado peque…o para llamarlo as•. Ademƒs, de serlo, ser•a un mercado de piezas ˆnicas y, por tanto, no permitir•a una comparaci„n de precios adecuada. Por ˆltimo, se trata de un mercado de bienes de Geffen, por eso sus rasgos son tan ins„litos. Segˆn Geffen, un economista del siglo xix, algunos bienes no cumplen las leyes bƒsicas de la oferta y la demanda. As•, cuando el precio cae hasta cierto nivel, la demanda empieza a disminuir en lugar de aumentar. Cuando los precios caen, la demanda cae aˆn mƒs de modo que, en algunos niveles cr•ticos, la curva de la oferta y la demanda experimenta un declive importante.

Parad„jicamente, aunque lo l„gico ser•a que un mercado muy peque…o de piezas ˆnicas de estas caracter•sticas fuera tremendamente errƒtico y volƒtil, lo cierto es que es muy previsible. El mercado del arte puede ir muy bien y luego estabilizarse, caer un poco y seguir creciendo con algˆn que otro altibajo. Muchos economistas intentan llegar al meollo de los precios y las subastas cuando, en realidad, un buen economista dir•a que este peque…o mercado funciona en base a la prosperidad econ„mica. Solo puede verse afectado significativamente por factores extr•nsecos... No le digas a nadie esto, es un secreto: ‹cuƒndo se estrellarƒ el mundo del arte? Cuando se estrelle el mercado de valores, el mercado inmobiliario y todos los mercados que existen hoy en d•a, se estrellarƒ el mercado del arte.

El arte no es tanto un mercado como un subproducto bƒsico de la conciencia social, puesto que tiene que ver con la prosperidad global de la comunidad o la sociedad o la civilizaci„n en su totalidad.

El valor del arte

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valor; se trata de un mero acuerdo entre entidades conscientes. En cierto modo esta debe ser la mƒxima expresi„n de la econom•a humana y, de esta forma, tendrƒ sentido que el arte sea lo mƒs caro del mundo. Si llegamos al acuerdo de que estas cosas tienen cierto valor, la pieza deberƒ tener un valor mƒs elevado que todo lo demƒs porque traspasa los l•mites del mundo f•sico. Es una forma de tocar algo que nos sobrepasa.

El arte como inversiƒn

Es mejor no pensar en el arte de ese modo a no ser que se quiera hacer una mala inversi„n. El arte es una inversi„n como parte de su naturaleza. Pero si aislamos el aspecto de la inversi„n, puedes convertirte en una presa fƒcil para los buitres. No puede invertirse en arte del mismo modo que se invierte en otros bienes. No puedes acogerte a la ‰diligencia debidaŠ para garantizar la cartera adecuada de obras de arte. Basta observar las colecciones que se han revalorizado con el tiempo; ninguna se adquiri„ como una cartera de inversiones.

Una gran colecciƒn de arte y un gran coleccionista

Sin duda, ambos conceptos van unidos. Un gran coleccionista es invariablemente alguien que padece esta enfermedad, porque realmente es una enfermedad. Puede empezar con unos cromos de jugadores de b‚isbol. Ya sabe, el t•pico ni…o al que le falta otro Tom Seaver y al que su madre le dice: ‰Pero Jimmy, si ya tienes un cromo de Tom Seaver firmado del 1969, ‹para qu‚ quieres otro?Š. A lo que el ni…o responde: ‰Necesito otro. Voy a venderlo y con lo que gane voy a comprar...Š. Lo sabes cuando alguien tiene la necesidad de coleccionar, de reunir un grupo de lo que sea. Tras eso se oculta toda una estructura mental.

El coleccionista de arte es la mƒxima expresi„n de esa estructura mental. Si se apasiona con esto o lo otro, pronto surge la necesidad de tener mƒs, pero no por la necesidad de acumular, sino de construir algo. Se trata de mucho mƒs que de conseguir ‰el mejorŠ. Don Fischer es un ejemplo perfecto. ‹Ha adquirido sus cincuenta Calders porque todos son ‰los mejoresŠ? No, ser•a una forma de ver las cosas demasiado simplista para un coleccionista aut‚ntico. L„gicamente, son los mejores en su campo, pero su ansia por desvelar otro descubrimiento milagroso va mucho mƒs allƒ de una especie de anƒlisis reducido a un ‰este es mejor que el otroŠ.

Lo que mueve a un coleccionista aut‚ntico es mƒs una especie de abandono que la actitud prudente de decir ‰veamos, analicemos la m‚trica que transmite esta pinturaŠ. La gente alberga grandes colecciones de artistas cuya obra no van a poder vender jamƒs. Conozco a gente que tiene sesenta y cinco Alfred Jensens y continˆa comprƒndolos pese a la situaci„n del mercado. Seguimos apostando por Alfred Jensen, por supuesto, somos los representantes de su obra y preparamos exposiciones importantes. Pero esa gente tambi‚n es perseverante, y cuando visitas su casa, eso se contagia. Eso es un verdadero coleccionista.

Cƒmo realizar una buena adquisiciƒn

Mi consejo es que no se preocupe. No intente hacer un buen trato, solo perderƒ el tiempo. Si sale ganando serƒ pura casualidad, a veces pasa y es genial. Puede que haga un buen trato si tiene una amiga que es tratante de arte y se ha comprometido a adquirir sus pinturas en la feria de arte de Miami o algo as•. Salvo en casos similares, mi consejo es comprarlo todo, no en el sentido literal, sino observar y

comprar. Los Meyerhoff compran Johns, Rauschenbergs, Youngermans y

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Hoy el Johns vale 15 millones. El Youngerman 50.000 d„lares, aunque creo que volverƒ a bajar. Pero lo mƒs importante es que es la forma mƒs fiable de hacer una buena compra. Hay que dejarse llevar por la pasi„n y conservar la colecci„n, lo demƒs al final llega solo.

‹Qu… opiniƒn le merecen los clientes que le compran obras y las venden en una subasta?

Lo siento por ellos si ten•an la intenci„n de comprarme alguna otra obra... Pero hablando en serio, cuando me compran una obra a m•, se la compran al artista. Y si despu‚s llevan esa obra de arte a una subasta estƒn abusando de la confianza de la relaci„n que se crea a trav‚s de dicha adquisici„n, de la relaci„n artista - coleccionista sobre la que, por cierto, gira la historia del arte.

Hace dos a…os alguien compr„ una pintura de Tim Eitel de unos 60 cm2 por 2.000 d„lares. La vendieron en una subasta —esas pinturas ya no valen 2.000 d„lares, sino 9.000— por 120.000 d„lares. Es despreciable. Eso no es coleccionar arte. Si la compraste dos a…os atrƒs, ‹por qu‚ la vendes ahora? ‹Te has arruinado? No, esa persona no vive debajo de un puente. ‹Acaso habl„ con la galer•a del artista y le ofreci„ la posibilidad de que incluyera la obra en la colecci„n adecuada (que l„gicamente no ser•a la suya) o algo as•?

De este modo se dan alas a personas como Charles Saatchi cuyo ˆnico inter‚s, en mi opini„n, es colocarse por encima de los artistas y disfrutar viendo c„mo arruina sus vidas. Intentan monopolizar el mercado comprando docenas o cientos de obras y luego, en el momento adecuado, las sacan a subasta; se quedan con lo bueno y luego el mercado cae en picado. El primer artista que fue v•ctima de esta estrategia de Saatchi fue Sƒndro Chia, cuyo mercado jamƒs volvi„ a recuperarse. ‹Qu‚ le llev„ a hacer eso? ‹Quer•a destrozar la vida de Sandro Chia? ‹Qu‚ hay de su insistencia en que la devoci„n que sent•a por los artistas era la raz„n que justificaba que el tratante le vendiera una obra tras otra? ‹Y qu‚ hay de su amigo Damien Hirst, al que extorsion„ millones de d„lares con la amenaza de que sacar•a una docena de sus obras mƒs importantes a subasta? La explosi„n del mercado y el sistema de subastas fomentan este comportamiento parasitario que me recuerda a los romanos y a su forma de entretenerse lanzando a los cristianos a los leones. As• que, como habrƒ podido adivinar, soy poco partidario de esta prƒctica.

Consejos para un coleccionista novel

Es muy sencillo. Lo primero que hay que hacer es no visitar ninguna galer•a, feria de arte ni casa de subastas. Encuentre a alguien que sepa de arte e historia del arte y visite el MoMA de Nueva York. Empiece por Picasso y termine por Jeff Koons. T„mese su tiempo e intente encajar mentalmente los elementos que han intervenido en la evoluci„n del arte desde el impresionismo hasta nuestra ‚poca. Es solo una simplificaci„n mental pero es de gran ayuda, puesto que de esta forma entenderƒ por qu‚ Braque va aqu• y Ryman allƒ, por qu‚ Warhol estƒ aqu•, y Twombly y Mir„ en otro sitio. No es dif•cil y tampoco es mucho, pero hasta que no lo asimile no podrƒ empezar a comprar arte. Hace falta una base.

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‹El dinero es un prerrequisito para ser propietario de obras de arte?

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Retrato Max Hetzler y rinc„n de su galer•a, en 2 exposiciones.

MAX HETZLER

Galerista, Berl•n

Desde su base de operaciones de Berl€n, Max Hetzler ha presentado un programa constante de gran nivel durante m‰s de treinta a„os. Varios de los artistas alemanes que representƒ en la d…cada de 1980, se convirtieron en eminencias al cabo de una d…cada. Ha expuesto obras del gran Martin Kippenberger, Thomas Struth, Albert Oehlen y GŒnther FŒrg durante d…cadas, adem‰s de hacer llegar estrellas norteamericanas como Christopher Wool y Jeff Koons al pŠblico europeo.

‹Por qu… Berl€n?

La estructura pol•tica de Alemania es muy distinta de la de Francia o Gran Breta…a. Tras la reunificaci„n y el crac del mercado del arte de principios de la d‚cada de 1990, supe que ten•a la oportunidad de seguir adelante y participar de una nueva realidad, puesto que el deseo de un centro intelectual, cultural y pol•tico era evidente. Solo pod•a suceder en Berl•n y, tras un par de a…os dif•ciles, la ciudad mejor„ mucho y tom„ el relevo de Colonia como el centro del mundo del arte alemƒn. Gracias a todos los artistas que se establecieron en Berl•n y trabajaron con las galer•as que abrieron en la ciudad, se convirti„ en uno de los centros art•sticos de Europa. As• que estoy muy contento de estar aqu•. Para los artistas, solo tiene sentido exponer en una capital del discurso, con un ambiente intelectual y un centro para las artes.

Diferencias entre marchante alem‰n, norteamericano, franc…s o japon…s.

La verdad es que, en Europa, el mercado estƒ dominado por Londres y sus casas de subastas, galer•as internacionales y el estrecho v•nculo con coleccionistas de Estados Unidos. Alemania es distinta, aqu• pueden encontrarse varias comunidades art•sticas locales, y no una sola concentraci„n como en Par•s o Londres. Esto permite que aparezcan coleccionistas y exposiciones en distintas ciudades, ademƒs de generar museos con conexiones internacionales. Se trata de un mercado rico en el sentido de que existen muchos coleccionistas de distintos ƒmbitos a quienes les gusta el arte y que apoyan a los artistas. Para nosotros, esto significa mƒs viajes y mƒs trabajo para hacer llegar el arte a los clientes y los museos, pero en este pa•s siempre ha existido la tradici„n del coleccionismo y una tradici„n aˆn mƒs larga de museos. Al estar en Berl•n, te beneficias de estos recursos de todo el pa•s. Es un buen lugar para estar.

‹Sus coleccionistas son europeos o norteamericanos?

Ambos. Si un artista como Christopher Wool expone en una galer•a europea, querrƒ que el marchante venda la obra a colecciones europeas. Para el artista o la galer•a no tendr•a sentido volver a vender a Estados Unidos, o simplemente exponer la obra en ferias de arte para que todo el mundo pudiera verla, comprarla y admirarla. Si exponemos la obra de un artista norteamericano, por supuesto que intentamos venderla en Europa, a ser posible junto a colecciones que guarden una estrecha relaci„n con ella. En este sentido, mi inter‚s principal es trabajar con coleccionistas europeos

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No veo grandes diferencias. Quiero decir que es un t„pico opinar que los coleccionistas europeos no venden o son mƒs comprometidos, o incluso que son mƒs cultos. Conozco a grandes coleccionistas de Estados Unidos y siempre me maravilla su excelente cultura y erudici„n. Me fascinan los coleccionistas norteamericanos, la curiosidad que les suscita el arte, su inquietud por conocer a nuevos artistas y su gran dedicaci„n. No hay grandes diferencias. Se trata de un mundo internacional con toda la informaci„n necesaria para seguir adelante.

‹Qui…n es Mart€n Kippenberger?

Una de las personas mƒs inspiradoras que he conocido en mi vida. Coincid• con Martin por primera vez en Berl•n, en 1979. Por aquel entonces preparaba la exposici„n ‰Europe 79 — art of the 80sŠ, en Stuttgart, y quer•a invitarle. •l no ten•a obras disponibles, pero me prometi„ que volver•a con una serie de piezas y me pidi„ que organizara una exposici„n en una galer•a. Esto suced•a dos a…os despu‚s, en 1981. Fue la primera exposici„n que hicimos juntos y, desde entonces hasta que me instal‚ en Berl•n en 1993, celebrƒbamos una exposici„n casi cada dos a…os. Siempre me pareci„ un artista especial y distinto de los que hab•a conocido hasta entonces. No solo le interesaba el mundo del arte, sino la vida, y combinaba su arte con una visi„n personal de c„mo vivir como una persona creativa. Martin era un Gesamtkunstwerk, todo lo que hac•a estaba relacionado con el arte e inspirado en ‚l. No separaba el trabajo y el estudio de su imagen pˆblica, era coherente. Era una persona muy honesta que siempre buscaba una carcajada, un hombre que inspiraba a todos los que le rodeaban. Es dif•cil hablar de alguien a quien admiras tanto y con quien has compartido mucho tiempo…

El a„o en el que falleciƒ, su edad y la cantidad de pinturas que dejƒ

Falleci„ en 1997, a los 44 a…os, de cirrosis hepƒtica. En cuanto a la cantidad de obras, la desconozco. Trabajaba constantemente, publicaba mucho, realizaba grabados, en algˆn momento tuvo su propia revista, su propia discogrƒfica; todo lo que hac•a era crear cosas hermosas en todos los sentidos. Hay muchas obras de Kippenberger dispersas. Todo lo que tocaba lo convert•a en algo ins„lito. Dise…„ libros y carteles, hizo fantƒsticos dibujos, pinturas y esculturas, de todo. Kippenberger es un fen„meno porque no iba cada d•a al estudio como Gerhard Richter, por ejemplo, solo para pintar. Siempre pensaba en el proyecto siguiente y se empapaba del mundo que le rodeaba; la gente era su fuente de inspiraci„n pero ‚l les recompensaba ampliamente, eraun hombre generoso. Creo que su principal cualidad era que lo absorb•a todo pero al mismo tiempo pod•a darlo todo. No era el tipo de persona creativa e intelectual que se centra en una sola cosa, va al estudio, y se dedica a la pintura, la escultura o la fotograf•a. Representaba un tipo de artista distinto. Por ejemplo, Gerhard Richter es un pintor y punto; cambi„ la pintura, nos la mostr„ de un modo distinto, transform„ el arte y nuestra concepci„n de ‚l y la historia de la pintura. Mientras que Kippenberger es un nuevo tipo de artista que en cierto modo cambi„ nuestras vidas con un enfoque completamente distinto, y esto le convierte en alguien especial.

‹Qui…n podr€a compararse a Kippenberger?

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Los precios han aumentado de cincuenta mil a un millƒn de dƒlares en cinco a„os: se han multiplicado por veinte. ‹A qu… es debido?

En la segunda mitad de la d‚cada de 1990, la pintura volvi„ a cobrar importancia internacional a trav‚s de una nueva generaci„n de pintores. La gente se dio cuenta de que aquellos artistas no hab•an ca•do del cielo, que proced•an de una generaci„n encabezada por Kippenberger y Albert Oehlen. Aunque en un ƒmbito distinto, hoy vivimos la misma experiencia con Richard Prince, y la gente se remonta a la historia y se pregunta: ‰‹De d„nde procede? ‹Qu‚ influencias tiene esta nueva generaci„n?Š. Los artistas actuales son importantes en la creaci„n de este mercado nuevo. Luego se echa la vista atrƒs para saber el origen del arte y las figuras importantes que hay tras ‚l. Esto es lo que sucedi„ con el mercado de Kippenberger de una forma extraordinaria. Por desgracia, su obra es limitada debido a su muerte prematura; no puede producir, ni seguir creando obras y abasteciendo el mercado y, cuando existe una cantidad limitada de obras, es normal que el mercado reaccione y los precios suban. Creo que las cosas serƒn siempre as•.

Un Kippenberger de un millƒn de dƒlares

Estƒ en la misma l•nea que Jeff Koons. Kippenberger es una de las figuras mƒs importantes de las d‚cadas de 1980 y 1990. Influy„ en toda una generaci„n de artistas noveles y el mundo del arte le concede el mismo reconocimiento que a Koons, Prince, Robert Gober o JeanMichel Basquiat. Su carrera, en cuanto al mercado, quizƒ sea equiparable a la de Basquiat.

Sobre Albert Oehlen

Pertenecen a la misma generaci„n, empezaron por la misma ‚poca, a finales de la d‚cada de 1970, en Berl•n. Kippenberger tambi‚n era una especie de empresario que comisionaba exposiciones e invit„ a Oehlen, entre otros, a participar en una muestra que Martin organizaba en su loft berlin‚s. Ambos entablaron una buena relaci„n desde el primer momento. Yo empec‚ a exponer la obra de ambos artistas, primero en muestras colectivas y, a partir de 1981, en solitario, y desde entonces ambos estuvieron representados por la galer•a. En algˆn momento compartieron un estudio en Espa…a, viajaron y pasaron temporadas juntos en Los ‘ngeles y R•o de Janeiro, y colaboraron en algunas obras. De modo que, en algˆn momento de sus carreras, mantuvieron una relaci„n muy estrecha y se inspiraron mutuamente, aunque en otros momentos no pod•an estar juntos. Los dos artistas eran muy exigentes y necesitaban espacio para trabajar solos.

‹Cu‰l es el manifiesto art€stico de Albert Oehlen?

•l es pintor. Lo que le interesa es la pintura: lo lejos que puedes llegar como pintor, qu‚ puedes aportar a este arte, qu‚ significa ser pintor dentro de la tradici„n de la pintura. Para los artistas de hoy en d•a, creo que lo mƒs desafiante es ser un pintor y crear un nuevo lenguaje de la pintura. Despu‚s de todo, basta contemplar a los grandes pintores de las d‚cadas de 1950 y 1960, como de Kooning. ‹Qu‚ puedes hacer hoy si no quieres terminar siendo un aburrido pintor de pintura figurativa, ni hacer lo que los demƒs esperan que hagas? Creo que Oehlen es un investigador, nos explica el significado actual de la pintura, si podemos ir mƒs allƒ y aportar algo a la historia de la pintura. Por esto, para m• es el pintor alemƒn mƒs apasionante y provocador de nuestra ‚poca.

Consejos para los coleccionistas noveles

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Gerd Harry Lybke y vista de su Galer•a en Leipzig

GERD HARRY LYBKE

Galerista, Leipzig—Berl•n

†Es nuestra galer€a la que trabaja para los artistas, y no al rev…s‡, comenta Gerd Harry Lybke. En 1983, abriƒ su primera galer€a de arte contempor‰neo (Galerie EIGEN +ART) en Leipzig y unos a„os m‰s tarde inaugurƒ una segunda en Berl€n. Natural de Alemania del Este y estudiante de Karl Marx, se enorgullece de saber guiar a sus artistas hacia un desarrollo y crecimiento a largo plazo, en vez de someterles a la presiƒn del mercado a corto plazo. Tambi…n presume de conocer el mercado desde una perspectiva global, ya que segŠn …l, †la informaciƒn y el mercado‡ son globales. Su formula funciona: ha contribuido a que crezca el inter…s por pintores como Tim Eitel, Rirg Herold y Neo Rauch, el †padrino‡ de los pintores de Leipzig, y fue impulsor de la obra de Olaf y Carsten Nicolai desde sus comienzos. Lybke planea la apertura de dos nuevas galer€as en Berl€n, una dedicada a la fotograf€a y otra, a la escultura.

‹Cƒmo se convirtiƒ en marchante?

Me convert• en propietario de una galer•a por culpa de mis artistas. Llevo en el negocio desde 1983: Carsten Nicolai, Olaf Nicolai y J…rg Herold han estado conmigo desde entonces, y Neo Rauch y yo somos amigos desde 1981. En 1992 abrimos una segunda sucursal en Berl•n, que es hoy la oficina principal de la galer•a.

Los artistas de EIGEN + ART son Akos Birkas, Birgit Brenner, Martin Eder, Tim Eitel, Nina Fischer/Maroan el Sani, J„rg Herold, Christine Hill, Uwe Kowski, Remy Markowitsch, Maix Mayer, Carsten Nicolai, Olaf Nicolai, Neo Rauch, Ricarda Roggan, Yehudit Sasportas, David Schnell, Anelies Strba, Matthias Weischer.

‹Cu‰l es la clave del …xito de su galer€a?

Estos artistas han hecho de la galer•a lo que es hoy, y trabajamos con ellos a largo plazo, siguiendo su desarrollo y sus progresos. Desde el momento en que comienzo a trabajar con un artista es realmente para siempre. He tratado con cada uno el tiempo suficiente para conocer su carƒcter y saber que se trata de un artista de calidad, lo que significa que no sigue los gustos populares. Siempre estƒ preguntando, y cuando dice: ‰He completado una obra que vale la pena. ‹Puedo exponerla?Š yo le dedico el tiempo que haga falta para desarrollar lentamente su carrera, paso a paso. A veces un artista estƒ sometido a la presi„n de los coleccionistas y del mercado, pero nosotros seguimos con nuestra estrategia a largo plazo.

Su programa frente al mercado actual

Es el mejor de todos. S•. Creo que en mi galer•a se estƒ haciendo la historia del arte. Es importante tambi‚n pensar en la historia y su relaci„n con el artista. Espero que cada artista y propietario de galer•a piensen del mismo modo con respecto a lo que cada uno hace. Cuando no consideras el pasado, no tienes nada.

Cƒmo forma EIGEN +ART su cartera de artistas

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pregunto: ‰‹Qu‚ te parecer•a trabajar conmigo? Sabes lo que hago y yo lo que tˆ haces, asoci‚monosŠ. Y a partir de esos a…os mirando y trabajando, surge la colaboraci„n.

Cada vez que somos la galer•a primaria para el artista, trabajamos exclusivamente con una sola galer•a mƒs en el mundo. Tenemos este contacto con una gran galer•a como la de David Zwirner para Neo Rauch, la de Marianne Boesky para Martin Eder, y para Uwe Kowski, uno de los pintores de Leipzig, la de Mary Boone, donde presentarƒ una exposici„n en 2007. Para Tim Eitel estamos trabajando con PaceWildenstein, con Marc Glimcher. La exposici„n se inaugura en noviembre de 2006. Ya estƒ. Una ˆnica galer•a para cada artista —o dos, si lo prefieren ver as•—, la galer•a primaria y otra mƒs.

‹Por qu… no se los queda su galer€a?

Quedƒrmelos es tambi‚n muy atractivo. Lo hago durante mucho tiempo, en exclusiva. La primera vez que contact‚ con otra galer•a fue con la de David Zwirner, y re

sult„ una buena experiencia. As• que pens‚: ‰‹por qu‚ no intentarlo con otras?Š.

Los pintores de Leipzig de su programa

Tim Eitel, Matthias Weischer, David Schnell, Uwe Kowski y Neo Rauch. Neo Rauch es su padrino. Hace 10 a…os que conozco a estos chicos.

Por qu… son tan populares en el mercado los pintores de Leipzig

Lo primero de todo es el artista y la calidad de su arte. Puede decir lo que quiera y preguntarse lo que quiera, pero, al final, estƒ lo que se ve en la obra. El arte es algo transparente, lo que significa que uno puede ver si es de calidad o no lo es. Quienes ven este arte de Leipzig, hablan de ‚l, y estƒn realmente entusiasmados con ‚l, y lo hacen por su calidad. En definitiva, tiene que haber una calidad aut‚ntica. Otra raz„n de su gran popularidad es porque hemos perdido mucho la sensaci„n de lo maravilloso que es ver una pintura. Mucha gente olvida que hace diez a…os la pintura estaba muerta. En aquellos d•as, los profesores te dec•an: ‰Toma una cƒmara y olvida la pinturaŠ. Pero no era as• en Leipzig, donde profesores como Arno Rink y su ayudante, Neo Rauch, dec•an: ‰es maravilloso pintarŠ.

Otra raz„n de su popularidad es que a las chicas de Leipzig les gustan los pintores. Vas a una fiesta donde hay un tipo que es pintor y otro que se dedica a hacer pel•culas y v•deos, y ‹d„nde estƒn las chicas mƒs guapas? ‡Con los pintores! Incluso hace diez a…os, cuando en todas partes la gente rodeaba al tipo de la cƒmara, las chicas de Leipzig se pegaban a los pintores.

Volviendo la vista diez a…os atrƒs, el pˆblico del arte, bƒsicamente, miraba solo fotograf•as y v•deos. La comunidad art•stica estƒ cometiendo hoy el mismo error centrƒndose solo en la pintura. No hay nada que objetar: es mƒs fƒcil comerse un pastel despu‚s del otro. Pero la fotograf•a, el v•deo, la instalaci„n art•stica, el arte conceptual y la pintura coexisten siempre. Lo que cuenta, en definitiva, es la gran calidad de todo: fotos, v•deos y pinturas.

‹Existe realmente una escuela de Leipzig?

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azul esto?Š, ‰‹por qu‚ has puesto ah• esa figura?Š o ‰‹por qu‚ hecho as• esta composici„n?Š. Y entonces te das cuenta de que no tienes la intenci„n de hacer una obra de arte horrible; debes pensar y saber por qu‚ haces esto o lo otro. Ser estudiante y profesor de esta manera, y tener esta clase de compromiso, es propio de un Maestro. Esta idea del ‰MaestroŠ es alemana.

Sobre el entusiasmo despertado por la escuela de artistas de Leipzig

Todos estos artistas como Weischer, Schnell y Eitel llegaron de Alemania Occidental tras la ca•da del Muro. Cuando alcanzaron los 25 a…os, pudieron trasladarse a Leipzig para estudiar all•. Y esos chicos que hab•an crecido en el Oeste llegaban al Este para estudiar, para ser ellos mismos y crear su propia personalidad combinando ambos mundos. Ahora, cinco a…os despu‚s, tienen todos su propio alfabeto y lo usan con esta mezcla del Este y el Oeste. Quizƒ sea este tambi‚n el futuro de Alemania: sus habitantes no van solo del Este al Oeste: viajan tambi‚n en sentido inverso.

Los pintores de la escuela de arte de Leipzig de nuestra galer•a constituyen solo un aspecto de nuestro programa. Mostramos una amplia gama de artistas procedentes de todo el mundo, y que trabajan cada uno con m‚todos propios, ya sea cine, fotograf•a, escultura o instalaciones. Me encanta la idea de ver c„mo se desarrolla un artista a lo largo de su carrera.

Por qu… esta generaciƒn de artistas alemanes ha tenido tanto impacto internacional

Con Neo Rauch aparece la primera persona que, despu‚s de la Segunda Guerra Mundial, puede decir: ‰Soy un artista alemƒnŠ. Al artista franc‚s le resulta fƒcil decir: ‰Soy un artista franc‚sŠ. Pero decir ‰Soy un artista alemƒnŠ era dif•cil en aquel tiempo o en cualquier tiempo, porque significaba ‰Ajƒ, alemanes ... noŠ. ‹Comprenden lo que quiero decir? Ahora ha llovido mucho desde el final de la Segunda Guerra Mundial, de forma que esta generaci„n, con Neo Rauch, que ya tiene 45 a…os, es la primera que puede decir: ‰Soy alemƒnŠ. Y esto es bueno, porque a la gente le gusta o•r a una persona decir: ‰Soy de ...Š.

Cambios en el mercado del arte

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Consejo para el nuevo coleccionista

Compre con la vista. Compre, primero, con la vista. Luego compruebe cual fue una elecci„n correcta y cual no. Para empezar, es mejor que coleccione obras de su propia generaci„n: las entenderƒ con mƒs facilidad. Despu‚s estarƒ en condiciones de dar los siguientes pasos, de empezar a mirar y ver lo que vino antes y despu‚s, y c„mo relacionarlo con el trabajo de la generaci„n anterior. Pero, para empezar, creo que la generaci„n de uno es mejor porque la comprenderƒ mejor. Esto estƒ claro. Y tambi‚n que es preferible gastar su dinero en arte a hacerlo en otras cosas. Tambi‚n esto es igualmente evidente.

Su perspectiva del mundo del arte por vivir y trabajar en Berl€n y Leipzig

En Nueva York y en Londres, cada d•a hay una feria de arte, y me siento feliz de que no ocurra

lo mismo en Berl•n. Lo que a m• me gusta es estar en el estudio, charlar con los artistas y traba

jar con ellos; el tiempo empleado en ello tiene un enorme valor para m•. En cambio, cuando hay

96 a diario una feria de arte, tengo un problema: elegir entre el negocio y la labor profesional o el amor al arte y el trabajo a largo plazo con el artista en la galer•a. Sobre el nivel de especulaci„n en el actual mercado del arte

Los especuladores existen, ‹no? No es un problema que me afecte. El problema empieza cuando hay demasiadas cosas en el mercado, cuando el artista de la galer•a tambi‚n tiene obras en el mercado secundario. Por ejemplo, yo tengo unas 20 obras al a…o de Neo Rauch, y colocarlas con los clientes adecuados no es tan dif•cil. Pero si un artista tuyo produce 400 obras al a…o, resulta complicado hacer lo correcto: entregar cada una de ellas a la persona adecuada. Hacerlo con 20 es mƒs fƒcil: puedes cometer un error, pero este nunca serƒ grave.

Quiero decir que, para especular con una obra de arte, necesitas tener esa obra de arte. Y cuando no existe en el mercado libre, no es objeto de especulaci„n.

Por ejemplo, digamos que un artista tiene cinco galer•as y que una de sus obras acaba en una subasta y alcanza una cifra alt•sima; el marchante tiene un cliente que estƒ dispuesto a pagar lo mismo, as• que se la da por esa misma cantidad. Luego llama al artista y le dice: ‰Oh, estoy tan contento, la vend• por el mismo elevado precio de la subasta: aqu• tienes el dineroŠ. Son dos estˆpidos. El primero es el propietario de la galer•a por haber hecho eso; el segundo, el artista que no se lo echa en cara y le dice: ‰‹Qu‚ estƒs haciendo? Lo que tenemos ahora es un precio bajo y uno elevado. Yo no necesito el dineroŠ. Porque el dinero no es lo importante. Lo que importa es estar en el estudio, hacer arte, desarrollar la carrera de un artista, ‹no? Es decir, que cuando en una subasta se obtiene un precio alto, usted piensa que si alguien trata de vender su obra a ese precio alto y el marchante lo acepta, dicho marchante se estƒ comportando como un estˆpido

Nosotros (los marchantes) tenemos el precio bajo, que es el precio normal de la galer•a, y luego aparece un coleccionista y lo ˆnico que me planteo es si se trata de una persona seria, o si deber•amos dar la obra a un museo, que es lo prudente y lo mejor. Y si el artista no lo entiende as•, hay que olvidarse de ‚l. Cuando el propietario de la galer•a busca el mismo nivel de precios que en la subasta, es que no tiene un compromiso a largo plazo con el artista. Nosotros trabajamos a largo plazo con el artista. Esa es nuestra postura. Y le damos al artista sobre todo lo que mƒs le gusta tener: tiempo, sin preocuparse de la situaci„n del mercado.

Sobre el hecho de ser marchante de arte

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nada malo. Es como un coche: te proporciona un medio de transporte para que puedas desplazarte, o llevar a tus amigos, o transportar lo que sea. As• son los negocios.

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EMMANUEL PERROTIN

Galerista, Par•s — Miami

Emmanuel Perrotin empezƒ su formaciƒn en el mundo del arte a la temprana edad de 16 a„os y abriƒ su primera galer€a cuanto contaba con poco m‰s de veinte. El artista Maurizio Cattelan pronto le rindiƒ un homenaje en la fotograf€a Errotin le vrai lapin, y Emmanuel puede presumir de tener una elevada categor€a en el mundo del arte contempor‰neo de la Šltima d…cada. Aunque sol€a admitir de forma m‰s bien irƒnica que era el †hijo de un carnicero‡, ahora, teniendo en cuenta los miles de metros cuadrados que controla en galer€as de Par€s y Miami, el marchante franc…s habla m‰s del cruce del mundo del arte con el dise„o, la moda y el cine. A este genio creativo le encanta Par€s, y como es el Šnico galerista que expone a estrellas del arte internacionales y actuales en la capital del mundo del arte y la cultura del siglo XIX y principios del XX, han sido muchos los artistas del momento que han querido exponer en sus galer€as de Par€s. Algunas de sus obras premiadas se vendieron en Par€s y posteriormente llegaron a las casas de subastas de Nueva York, donde alcanzaron precios r…cord para varios artistas (sobre todo para Cattelan, Takashi Murakami y Piotr Uklanski); esto demuestra el nivel internacional que ha alcanzado el mercado del arte contempor‰neo, independientemente de dƒnde se encuentre una galer€a de arte.

Sus inicios como marchante

Empec‚ a trabajar a los 16 a…os, y descubr• el arte contemporƒneo por casualidad en la galer•a de Gilbert Brownstone, gracias a su hija. No ten•a t•tulo alguno y no estaba muy seguro del campo art•stico al que me iba a dedicar en un futuro, as• que empec‚ a trabajar como ayudante en la galer•a Charles Cartwright. All• fue donde creci„ mi pasi„n por el arte contemporƒneo desde los 17 hasta los 21 a…os. Despu‚s de que la galer•a se negara a dejarme organizar muestras en el seno de su estructura, decid• abrir una por mi cuenta. Ahora, con la perspectiva que da el tiempo, me doy cuenta de que fue una aut‚ntica locura y una decisi„n irresponsable, pero mis actividades continuaron creciendo hasta transformarse en un negocio y, a la larga, en una profesi„n permanente.

Sus motivaciones

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son necesarios mƒs esfuerzos para producir la obra del artista al elite represento. Todas estas medidas morales y econ„micas en las que estoy volcado han trastornado mƒs de una vez mi vida privada. Por ejemplo, gracias a Maurizio Cattelan, o por su culpa, siempre ser‚ conocido como ‰Errotin le vrai lapinŠ. [‰Errotin, el verdadero conejoŠ, una referencia a una fotograf•a que Maurizio Cattelan hizo de su marchante, Emmanuel Perrotin, vestido de conejito rosa y dando saltitos de manera lasciva.]

Cambios en el mercado del arte en los cinco Šltimos a„os

Durante mucho tiempo, la alta sociedad neoyorquina ha disfrutado frecuentando el mundo del arte. Para algunos de ellos el arte es una pasi„n, as• como una vida social para muchos, con un apretado calendario de festejos internacionales como ferias de arte, bienales e inauguraciones de fundaciones y organizaciones sin ƒnimo de lucro. Estos festejos son algo mƒs que una mera cita, porque a esta gente le encanta reunirse en lugares donde los catƒlogos de las exposiciones se llevan encima como si fueran objetos de moda. Algunos puristas del arte acaban desconcertados, pero olvidan que esos mismos artistas a los que adoraban en el pasado son los habituales de la sociedad presente. Podemos lamentar que Paul McCarthy se haya convertido en alguien imprescindible que crea arte por encargo, pero deber•amos alegrarnos de la difusi„n que se ha dado al conjunto de su obra y su contribuci„n como artista. Si la mayor parte de las galer•as no sucumbieran a la debilidad de adaptar sus elecciones art•sticas a este fen„meno de marketing, ser•a terrible. Pero las galer•as que escogen a sus artistas porque venden fƒcilmente suelen caer rƒpidamente en el olvido en el contexto de la historia.

Un consejo para nuevos coleccionistas

En mi opini„n, la persona que se adentra en el mundo del arte no deber•a comprar nada el primer a…o. Antes, deber•a visitar la mayor cantidad posible de museos y galer•as con diferentes objetivos y perspectivas, y leer con regularidad revistas especializadas para obligarse a reflexionar sobre universos mƒs complejos. Del mismo modo, tendr•a que rodearse de pigmaliones desinteresados y huir de charlatanes asesores de arte que dicen conocer este mundo simplemente porque quizƒ conocen a algunas personas o se han enterado de unas cuantas cosas, o porque simplemente tienen la habilidad de repetir lo que han o•do decir a otros. Despu‚s de haber desarrollado el gusto por una rama espec•fica del mundo del arte, deber•a profundizar en el tema y empezar a comprar las principales obras de j„venes artistas. Si las compra sin ninguna intenci„n de especular con ellas, sino por amor a lo que representan para usted, nunca se arrepentirƒ. Muchas personas le presionarƒn para que compre yendo a lo seguro y muchas otras actuarƒn de forma ego•sta porque tambi‚n estƒn promoviendo el mercado de un artista, del que quizƒ poseen varias obras. Una vez adquiera confianza en usted mismo, tendrƒ que guiarse por su instinto y saber elegir rƒpidamente.

El arte como inversiƒn

A la luz de su valor econ„mico, el arte es, por supuesto, una inversi„n, pero resulta deplorable que tanta gente piense en comprar una obra para ver subir su valor. Cuando nos piden que como marchantes volvamos a comprar una obra de un artista cuyo reconocimiento pˆblico todav•a no ha alcanzado lo que esperamos, siempre resulta dif•cil adquirirla de nuevo. Uno debe aceptar el hecho de que, estad•sticamente, una obra de arte tiene mƒs oportunidades de no encontrar un comprador en el mercado secundario que de que aumente su valor en ese mercado.

Referencias

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