U N I V E R S I D A D A U T Ó N O M A M E T R O P O L I T A N A Unidad Xochimilco

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Texto completo

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ASESOR: M. C. ALEJANDRO MELÉNDEZ HERRADA

MEXICO, D.F. JUNIO DE 2010

U N I V E R S I D A D A U T Ó N O M A M E T R O P O L I T A N A

Unidad Xochimilco

DIVISIÓN DE CIENCIAS BIOLÓGICAS Y DE LA SALUD

DEPARTAMENTO EL HOMBRE Y SU AMBIENTE

LICENCIATURA EN BIOLOGÍA

I N F O R M E F I N A L

D E S E R V I C I O S O C I A L

DIAGNÓSTICO DE LA AVIFAUNA DE CIUDAD ALTAMIRANO, CUENCA DEL BALSAS, GUERRERO

QUE PARA OBTENER EL TÍTULO DE

B I Ó L O G O

P R E S E N T A ERIKA DEYANIRA QUINTERO CAMACHO

MATRICULA 92345469

CÉSAR SANDINO GARCÍA VEGA

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Resumen: Se describen la riqueza y diversidad de especies de aves en cuatro sitios en los alrededores de Ciudad Altamirano (cerro Chuperio, Río Balsas, cultivos y bosque espinoso) en el municipio de Pungarabato, en la cuenca del Balsas, Guerrero. Para obtener el diagnóstico avifaunístico, se elaboró un listado de especies para la región, basado en la literatura disponible y el trabajo de campo con observaciones directas, auditivas y capturas. Para determinar la riqueza y diversidad de especies se realizaron 10 conteos mensuales de noviembre del 2006 a agosto del 2007. El método de conteo fue el de puntos fijos. Del listado potencial de 242 especies fueron confirmadas 147 que pertenecen a 103 géneros, 44 familias y 18 órdenes. El presente trabajo agrega registros de interés que se añadieron al listado potencial como: Dendrocygna autumnalis, Tachybaptus dominicus, Phalacrocorax brasilianus, Mycteria americana, Egretta tricolor, Elanus leucurus, Porphyrio martinica,

Charadrius wilsonia, Coccyzus minor, Megaceryle torquata, Chloroceryle amazona,

Tyrannus forficatus, Uropsila leucogastra, Vermivora luciae, Dendroica dominica,

Pheucticus ludovicianus, Cyanocompsa parellina y Agelaius phoeniceus. Las familias mejor representadas fueron Tyrannidae; Parulidae; Cardenalidae y Accipitridae. Los modelos de acumulación de especies sugieren que el inventario para la zona no está completo, se han observado 92% de las especies. Se obtuvieron números de diversidad medios en todos los sitios, el sitio más diverso fue el Río Balsas con una equitatividad mayor. La diversidad según el índice de Shannon nunca rebasó al tres pero tampoco descendió de dos en todos los sitios. La mayor riqueza de especies fue registrada en el Río Balsas (110), los cultivos (109), la SBC (81), y el BE (73). Un total de 50 especies fueron registradas en todos los sitios, mientras que el ambiente con más especies exclusivas fue el Río Balsas. 16% de las especies presentan alguna categoría de endemismo y sólo nueve se encuentran en alguna categoría de riesgo por la NOM-059-ECOL-2001. Los gremios más ricos fueron los insectívoros (53), carnívoros (26) y omnívoros, el menor número de especies lo obtuvieron los gremios de Granívoro/Insectívoro/Frugívoro y el Carnívoro/Insectívoro/Frugívoro. Las especies residentes ocuparon el mayor número de especies (57%) y 38% los visitantes invernales.

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1 Introducción

Guerrero es uno de los cinco estados con mayor riqueza biológica en el país (SEMAREN, 2007). La variedad fisiográfica, geológica y climática del estado ha favorecido el establecimiento de esa diversidad biológica (Meza y López, 1997). En su territorio se encuentra el límite norte de varios grupos biológicos de distribución básicamente neotropical, tanto en las montañas como en las tierras bajas, y el límite sur de varios grupos neárticos de montaña (Morales-Pérez y Navarro-Sigüenza, 1991).

El relieve complejo del estado permite gran variedad de tipos vegetación que varían según la altitud, el tipo de suelo y las condiciones climáticas (Navarro, 1998). Los tipos de vegetación principales presentes son: el bosque de coníferas, el bosque de Quercus, el bosque mesófilo de montaña, la selva baja caducifolia (SBC), el bosque espinoso, el matorral xerófilo, el bosque en galería y el manglar (Meza y López-García, 1997).

El tipo de vegetación de mayor cobertura en el estado es la selva baja caducifolia, abarca casi en su totalidad la depresión del Balsas y el declive costero. En este tipo de vegetación, el número de endemismos de plantas y animales, sobre todo a nivel de especie, es considerable (Flores y Gerez, 1994); en el caso de la avifauna, la SBC es el tipo de vegetación con mayor número de endemismos con 38 especies (Escalante et al., 1998), aunque es uno de los tipos de vegetación más amenazados en México (Balvanera et al.,

2005).

Una de las principales causas de pérdida de biodiversidad es la destrucción de las selvas tropicales; al igual que para otras selvas secas, para la SBC el futuro es precario, ya que en México ningún otro tipo de vegetación está desapareciendo tan rápidamente. Se estima que se pierden alrededor de 300 mil hectáreas de selvas secas por año (Balvanera, 2000). La pérdida de hábitats originales resultante de la merma de la cobertura forestal y el uso extensivo de los campos agrícolas restantes, ha traído consigo el descenso de las poblaciones de algunas especies de aves que habitan éstos lugares (Peterjohn, 2003).

Para planificar el manejo y la conservación de la riqueza biológica de México, se requiere precisar el conocimiento actual de su distribución geográfica y ecológica, a partir de inventarios actualizados de la fauna y flora presentes en las regiones, en particular, de las especies endémicas, las migratorias y las de importancia económica (Flores y Gerez, 1994). En Guerrero, el estudio de la avifauna ha sido escaso y es notoria la existencia de grandes vacíos en el conocimiento de la riqueza y distribución de las aves (Navarro et al., 2003; Almazán-Núñez y Navarro, 2006).

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El estudio de las aves incide en la planeación de estrategias modernas de conservación (Navarro, 1998). Además, las aves se han usado como indicadoras de la conservación de especies silvestres y para identificar regiones perturbadas o que necesitan protección, ya que son buenas indicadoras del potencial de la biodiversidad de una región por ser fáciles de observar y monitorear (Aparicio y Lyons, 1998).

Criterios como riqueza de especies, importancia económica, estatus de riesgo, rareza, estacionalidad, endemismo, relación con otras especies, gremios, sensibilidad a los cambios en la estructura y composición del hábitat pueden ser usados como herramientas para la designación de especies que contribuyan a la determinación de áreas prioritarias para la conservación (Treweek, 1999; Arizmendi, 2003).

Guerrero ocupa el cuarto lugar nacional en riqueza avifaunística, ha recibido la atención de ornitólogos desde el siglo antepasado, pero el estudio de su avifauna ha sido pausado y existen grandes vacíos en su conocimiento en amplias regiones de su territorio (Navarro, 1998; Almazán-Núñez y Navarro, 2006). Es hacia finales del siglo pasado que han sido estudiadas regiones como la cuenca del Balsas, la sierra de Taxco y la parte oeste de la Sierra Madre del Sur (Navarro, 1998), pero en algunas regiones dentro de la cuenca del Balsas como Ciudad Altamirano, el conocimiento ornitológico es aún insuficiente y es muy importante continuar realizando inventarios biológicos en esta región (Almazán-Núñez, Navarro, 2006.)

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3 Objetivos

General

 Elaborar un diagnóstico de la comunidad de aves presente en Ciudad Altamirano, Guerrero.

Particulares

 Construir un inventario de las aves presentes en Ciudad Altamirano, Guerrero.

 Proporcionar información de los atributos de la comunidad de aves como riqueza, diversidad, distribución, abundancia y dominancia de especies así como, de los aspectos focales como endemismos, aprovechamiento, estatus de riesgo y estacionalidad en cada uno de los ambientes diferenciados.

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4 Revisión de la literatura

Medición de la diversidad biológica

La diversidad biológica es un parámetro útil en el estudio y la descripción de las comunidades ecológicas. Es tal vez, el principal parámetro para entender el efecto directo o indirecto de las actividades humanas en los ecosistemas. Su mayor utilidad es la simplificación de la estructura biótica, y la mejor manera de medirla es a través del análisis de la diversidad de especies (Halffter y Ezcurra, 2005).

La manera más directa de conocer la diversidad biológica que hay en un lugar es inventariándola. Un inventario implica la catalogación de los elementos existentes, en general sintetiza información sistemática, ecológica y biogeográfica para dar una visión de la diversidad de las especies en un tiempo y espacio determinados y establecer el conocimiento básico para evaluar su cambio (Halffter et al., 2001).

Con la finalidad de planificar el manejo y la conservación de la diversidad biológica de México, se requiere precisar el conocimiento actual de su distribución geográfica y ecológica, a partir de inventarios actualizados de la fauna y flora presente en las regiones, en particular, de las especies endémicas y las de importancia económica (Flores y Gerez, 1994, CONABIO, 2000).

Describir y comparar a las comunidades sólo por la riqueza de especies puede resultar complicado si no se cuenta con una estructura básica de conocimiento taxonómico. Implica no solamente el disponer de un conocimiento confiable acerca de las especies que habitan un espacio determinado, sino de sus distribuciones a través de ese espacio. Además, cuando la composición de la comunidad se describe simplemente en términos del número de especies o individuos presentes, se pierde información que permite identificar cambios en esta. Por consiguiente, es necesario no sólo considerar el número de especies e individuos sino su representatividad (Moreno, 2001; Begon et al., 2006).

Atributos de la comunidad y criterios focales

Una forma simple de medir los atributos de una comunidad, como la equitatividad, la dominancia y los patrones de riqueza de especies son los índices de diversidad. Estos resumen mucha información en un solo valor y permiten hacer comparaciones rápidas entre la diversidad de distintos hábitats a través del tiempo. Sin embargo, aun cuando un índice pueda indicar cambios en la riqueza o estructura de la comunidad, es difícil interpretarlo por sí solo, y sus cambios únicamente pueden ser explicados retomando los datos de riqueza específica y abundancia proporcional de las especies. Por lo tanto, lo más conveniente es presentar valores tanto de la riqueza como de algún índice de la estructura de la comunidad para que ambos parámetros sean complementarios en la descripción de la comunidad (Moreno, 2001).

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históricos o geográficos complican comparaciones entre sitios; por ejemplo, cuando se compara un bosque maduro con un bosque de crecimiento secundario, este último tiende a tener más especies que el primero, pero pocas especies amenazadas y casi ninguna especie exclusiva, mientras que en el bosque maduro se puede llegar a encontrar que hasta la mitad de las especies son restringidas al mismo (Komar, 2003).

Los estudios de la diversidad biológica de un sitio además de la riqueza y abundancia e índices de diversidad deben incluir criterios focales para la evaluación de ecosistemas como el número de especies protegidas o en riesgo, número de especies de importancia ecológica o económica, rareza, gremio alimenticio, especialistas de hábitat o de altitud, estatus migratorio y endemismo. La inclusión de estos permitirá aumentar la calidad de los análisis de biodiversidad y así planificar mejor la conservación y el aprovechamiento sustentable (Treweek, 1999; Komar, 2003).

Unos de estos criterios focales es el gremio que se define como un grupo de especies que explotan la misma clase de recursos ambientales de una manera similar; estos están íntimamente relacionados con los patrones de utilización de los recursos, además de que son útiles para poder estudiar la organización y funcionamiento de las especies en la comunidad y permiten manejar subgrupos de la comunidad más simples (Terborgh y Robinson 1992; Smith y Smith, 2007).

Problemática de la selva baja caducifolia y la Cuenca del Balsas

Según Trejo (2005), las selvas secas en México pueden ser conocidas como selva baja caducifolia de acuerdo a Miranda y Hernández (1963) o bosque tropical caducifolio como lo considera Rzedowski (1978). El presente trabajo sigue la denominación de selva baja caducifolia. (SBC) que es el tipo de vegetación de mayor cobertura en Guerrero con el 16% de la superficie del estado (SEMAREN, 2007), se distribuye principalmente en las tierras bajas cálidas de la planicie costera, partes bajas de la Sierra Madre del Sur y abarca casi en su totalidad la cuenca del Balsas (Meza y López, 1997).

La provincia florística de la Cuenca del Balsas es un área que destaca por la riqueza y la cantidad de endemismos de plantas y animales que posee (Rzedowski, 1978; Flores y Gerez, 1994). Guerrero es el estado más rico en componentes del Género Bursera y sus especies forman una parte tan importante de la vegetación, que relegan por lo general a segundo término a las leguminosas (Rzedowski, 1978); el sector aledaño al río Balsas entre Coyuca de Catalán y la presa Infiernillo es uno de los refugios más importante para los árboles de este género (Rzedowski et al., 2005).

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A pesar su importancia el futuro es precario para la SBC como para el resto de las selvas secas o subhúmedas del país, en México ningún otro tipo de vegetación está desapareciendo tan rápidamente, se encuentra gravemente afectada y ha sido completamente transformada en algunas áreas del país (Figura 1), se deforestan al año alrededor de 300 mil hectáreas de estas selvas, tres veces más que la tasa estimada para los bosques de coníferas y 1.5 veces más que para las selvas alta perennifolias; sin embargo, la investigación científica de las selvas secas tiene apenas algunos años de desarrollo.

Trejo (2005) calcula que actualmente se ha perdido cerca del 50% del área cubierta por la SBC y del área que aún permanece, sólo alrededor de la mitad presenta una estructura arbórea que corresponda a los parámetros representativos de la selva. En el caso particular de las selvas secas del Pacífico mexicano, una proporción elevada de las plantas y vertebrados que las habitan son especies endémicas a México (Balvanera et al., 2005). Estas selvas contribuyen con el 20% de la flora del país, no sólo por la magnitud de la diversidad, sino por el recambio de especies entre sitios. El contingente de especies cambia drásticamente de una zona a otra a diferencia de lo que sucede con otras selvas como las húmedas (Trejo, 2005).

Figura 1. Tala de palo mulato (Bursera sp.) en la SBC del cerro Chuperio, los ganaderos abren claros que permiten el crecimientos de hierbas en la época húmeda para alimentar al ganado.

El 20% de las especies de vertebrados endémicos a Mesoamérica habitan en este tipo de vegetación, 17% de sus especies de vertebrados están restringidas a este ecosistema. También se sabe que las formas ancestrales silvestres de diversas plantas agrícolas se encuentran preferentemente en estas selvas y que representan una fuente potencial de germoplasma para la mejora de cultivos (Challenger, 1998).

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La ganadería ha convertido millones de hectáreas de selva seca en pastizales y los remanentes son utilizados como soporte único para el ganado durante la temporada de lluvias, que es cuando se deja ramonear a los animales libremente (Figura 2). En ciudad Altamirano, al igual que en Sánchez et al. (2002), durante la temporada de lluvias la SBC del cerro Chuperio es usada por el ganado (libre ramoneo) y durante la época de secas el ganado es llevado a los potreros o a las áreas de cultivo para forrajear rastrojo.

Figura 2. Ganado vacuno ramoneando libremente en la selva baja caducifolia durante la época de lluvias, Ciudad Altamirano, Guerrero.

Como resultado de estos patrones de uso de la tierra y modificación de la cobertura vegetal surgen paisajes altamente modificados, compuestos de islas de vegetación original, inmersas en una matriz de vegetación muy contrastante, constituida por un mosaico complejo de terrenos bajo diferentes tipos de utilización, lo que en conjunto se podrían llamar: paisaje antropizado o agropaisaje (Dirzo et al., 2009; Figura 3).

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La SBC alberga una enorme diversidad de especies que pueden ser útiles para el ser humano y otras están en peligro de extinción. De estas selvas se extraen alimentos como el nanche (Byrsonima crassifolia), el arrayán o guayabillo (Psidium sartorianum), anonas (Annona diversifolia), el bonete (Jacaratia mexicana) o ciruela (Spondias purpurea); maderas preciosas como el cueramo o barcino (Cordia elaegnoides), caobilla o zopilote (Swietenia humilis); plantas medicinales como cuachalalate (Amphipterygium adstringens), palo venado (Lysiloma tergemina) o el palo brasil (Haematoxylum brasileto); madera de copal (Bursera copallifera) y plantas ornamentales como orquídeas (Balvanera et al.,

2005). Los géneros de plantas aparentemente exclusivos de la Depresión del Balsas son:

Backebergia, Haplocalymma y Pseudolopezia (Rzedowski, 1978).

La diversidad de aves en la selva baja caducifolia y en el estado de Guerrero

La SBC es uno de los tres tipos de vegetación más importantes en el oeste de México para las aves migratorias; en algunas áreas su densidad es superior al registrado en la invernación en cualquier otra parte del mundo; estas aves migratorias, representan alrededor del 45% de los individuos en un hábitat determinado durante el invierno en el oeste de México (Hutto, 1980).

Figura 3. Paisajes antropizados, donde se desarrolla precariamente la SBC en los cerros mientras en el valle se observa un mosaico sujeto a diferentes tipos de usos, generalmente agrícolas (izquierda) y ganaderos (derecha).

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Sin embargo, algunos efectos de las prácticas agrícolas no son tan nocivos para las aves, los remanentes de vegetación relativamente natural proporcionan un hábitat crítico para una variedad específica de aves ya que algunos campos de cultivo se encuentran rodeados de vegetación arbórea y arbustiva o cercas vivas que permiten la formación de corredores biológicos a lo largo de grandes extensiones en los cuales las especies encuentran hábitats más diversos (Villaseñor y Hutto, 1995). Se ha sugerido que las selvas en regeneración pueden ser más atractivas para un mayor número de especies que las selvas maduras y se ha señalado que la estratificación tanto horizontal como vertical de la vegetación podría promover la coexistencia de un mayor número de especies de aves silvestres (Bojorges-Baños y López-Mata, 2005).

Los cultivos generalmente se encuentran bordeados por vegetación arbórea y arbustiva, estos bordes característicos y abundantes en el oeste de México son importantes elementos en el paisaje de las poblaciones de aves que habitan los agroecosistemas ya que atraen a muchas aves migratorias que habitan en áreas perturbadas y que se ven beneficiadas por dichas perturbaciones; sin embargo la mayoría de las residentes y algunas migratorias con requerimientos de hábitat estrechos, pueden resultar perjudicadas (Villaseñor y Hutto, 1995).

La estructura y la composición de la vegetación en las áreas agrícolas son componentes del hábitat que influyen en la composición y abundancia de la comunidad de aves, en gran medida por su asociación con recursos como el alimento, sitios de anidación y por la protección contra las adversidades climáticas, la depredación o parasitismo de nidos (Cueto

et al., 1998). Es por ello que las poblaciones de aves están estrechamente vinculados a los hábitats que tienden a ser estructuralmente más diversos, ya que estos pueden soportar una mayor diversidad de avifauna (Peterjohn, 2003).

Las especies animales y vegetales que habitan y usan los cultivos, hacen de las cercas vivas o setos una importante característica de los agroecosistemas en hábitats perturbados. Por esta razón estos hábitats deben ser percibidos desde una perspectiva de conservación, pues aunque están lejos de representar la cobertura vegetal original, deben considerarse como una parte integrante del mosaico de hábitats agrícolas que vinculan el remanente de vegetación natural y otros centros de dispersión de la comunidad de aves (Villaseñor y Hutto, 1995).

Las aves son organismos clave por las funciones ecológicas que desempeñan en la naturaleza, su sensibilidad a las condiciones ambientales, su movilidad y por su relativa conspicuidad pueden ser buenos indicadores de los cambios más extensos en el paisaje (Arizmendi et al., 1990).

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un criterio frecuentemente usado en la evaluación de la conservación. Su medición se hace posible gracias al desarrollo de una gran cantidad de herramientas para evaluar la diversidad y se aplican con fines de conservación, manejo y monitoreo ambiental, lo que permite tomar decisiones o emitir recomendaciones a favor de la conservación de taxa o áreas amenazadas (Moreno 2001).

La avifauna de Guerrero ha sido estudiada desde el siglo XIX (p. ej. Nelson, 1897, 1900; Griscom, 1937; Davis, 1944; Martín del Campo, 1948; Storer, 1962; Dixon y Davis, 1958; Howell y Webb, 1994; Navarro, 1998) pero extensiones grandes del estado siguen totalmente desconocidas ornitológicamente (Almazán- Núñez y Navarro, 2006) y es urgente realizar estudios en el estado y otras partes de México que permitan reunir un panorama completo de la distribución de las aves en la entidad y el país (Navarro y Peterson, 1999).

Ciudades importantes y bien comunicadas del estado como Taxco, Iguala, Acapulco y Chilpancingo han sido estudiadas ampliamente desde finales del siglo XIX. Es hasta finales del siglo pasado que han sido exploradas regiones como la cuenca del Balsas, la sierra de Taxco y la parte oeste de la Sierra Madre del Sur (Figura 4); El inventario de la avifauna de Guerrero dista de estar completo, existen aun regiones sin estudiar ornitológicamente como la cuenca media del Balsas, entre otras (Navarro, 1998).

Figura 4. Mapa del estado de Guerrero donde se distinguen las localidades de especímenes de aves (puntos negros), en donde se distinguen la correlación que existe entre estos y las carreteras (líneas punteadas). Tomada de Navarro y Peterson (1999).

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11 Metodología

Descripción del área de estudio

Ciudad Altamirano se localiza en las coordenadas 18° 20’ N y 100° 40’ W (Figura 5) y a una altitud promedio de 200 msnm, en una llanura aluvial entre los ríos Balsas y Cutzamala, este último desemboca muy cerca de esta localidad y es uno de los principales tributarios del primero (Figura 6). Pertenece al municipio de Pungarabato, del cual es cabecera y forma parte de los 9 municipios de la región Tierra Caliente (Bustamante, 1996), Esta región se ubica al Noroeste del estado de Guerrero en la cuenca media del Balsas (Meza y López, 1997).

Figura 5. Ubicación del área de estudio en Cd. Altamirano, Gro (Fotografía tomada de Google Earth).

El clima es muy cálido semiseco, con régimen de lluvias en verano, la precipitación total anual oscila entre los 600 y 900 mm y la temperatura media anual es cercana a los 31°C (Meza y López, 1997, Figura 8).

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(Figura 8), con un aspecto acentuadamente xerófito (Rzedowski, 1978). En este tipo de vegetación dominan géneros como: Bursera, Cordia, Lysiloma, Amphipterygium, Pseudobombax y Ceiba, entre otros.

Figura 6. Desembocadura del río Cutzamala en el Balsas, en Cd. Altamirano, Guerrero, con campos de cultivos en ambas orillas (izquierda). Ciudad Altamirano visto desde el Cerro Chuperio. Se aprecia el avance urbano y mosaicos de vegetación nativa y modificada (derecha).

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Figura 8. Climograma de Ciudad Altamirano, Guerrero. Se aprecia la marcada temporada húmeda de junio a octubre y las altas temperaturas de Febrero a Mayo. Elaborado a partir de García (2004).

También se presentan manchones de bosque espinoso que sustituye a la SBC en suelos aluviales profundos. Con frecuencia esta clase de vegetación consiste en agrupaciones secundarias originadas por la tala o destrucción de diversos tipos de selva, sobre todo baja caducifolia (Miranda y Hernández, 1963), se caracteriza porque gran parte de sus elementos poseen espinas y miden comúnmente de 4 a 15 m de altura, dominan géneros tales como

Acacia, Prosopis, Haemotoxylum y Pithecellobium, entre otros. A lo largo del río Balsas parches de vegetación ribereña, que comprende árboles de hoja perenne, compuesto principalmente por el género Salix (Meza y López, 1997), además de terrenos de cultivo y potreros generalmente abandonados (Figura 9).

Figura 9. Vegetación ribereña dominada por árboles como Pithecellobium dulce y árboles del género Salix y

Acacias (primera y segunda imagen, respectivamente). Huerto de mangos en la zona de cultivos (tercera

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Clasificación del hábitat

Para delimitar de manera general los ambientes presentes en Cd. Altamirano, se utilizó el método de clasificación general del hábitat (Ralph et al., 1996). Se realizó una poligonización de acuerdo a la interpretación de las diferentes tonalidades de la cobertura vegetal en una imagen aérea del programa Google earth (Figura 10). Para reforzar la delimitación de cada hábitat, en campo se determinaron las especies arbóreas y arbustivas que fueron dominantes en cada estrato. El estrato herbáceo sólo se consideró con el nombre común: hierbas o gramíneas.

Muestreo avifaunístico y elaboración del inventario

Para elaborar el inventario avifaunístico, en un inicio se conformó un listado de especies que, según la literatura disponible, se distribuyen confirmada o potencialmente en el área de estudio. Posteriormente se llevaron a cabo observaciones directas y captura de ejemplares, lo que permitió corroborar muchas de las especies potenciales.

Se realizaron visitas mensuales a los sitios delimitados, de noviembre de 2006 a agosto de 2007. En cada sitio se establecieron 20 puntos de observación de radio fijo los que se recorrieron a partir del amanecer hasta las 11:00 horas, aproximadamente (Hutto et al.,

1986). La elección de los puntos fue preferencial de acuerdo a un conocimiento previo de los sitios y tipos de vegetación (Alcaraz, 2009).

El método de muestreo fue el de conteo por puntos. En estos censos se toma nota de todas las aves vistas y oídas en un área limitada de 20 m de radio durante un periodo de tiempo determinado (10 minutos). Este tipo de conteo es el principal método de monitoreo de aves terrestres, es muy utilizado por su eficacia en todo tipo de terrenos y hábitat y a que los datos obtenidos resultan ser muy útiles. Otra ventaja es que permite, más que otros métodos, identificar cambios temporales en las poblaciones de aves, así como las diferentes composiciones específicas según el tipo de hábitat y si la identificación de variables del hábitat de las comunidades de aves es un objetivo porque los datos del hábitat pueden ser más fácilmente asociados con la ocurrencia individual de aves. En lugares de difícil acceso este tipo de censos son muy favorables ya que permiten concentrarse en las aves sin la distracción de evitar obstáculos mientras se camina (Bibby et al., 1993; Ralph et al., 1996).

Las observaciones se realizaron con binoculares Vortex 8 x 42 y telescopio de localización terrestre Bushnell 18-36 x 50. De manera complementaria, se realizaron registros auditivos y captura de especies con redes de niebla (12 x 2.5 m) para facilitar la identificación de especies de observación difícil.

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Atributos de la comunidad y criterios focales

Se graficó la curva de acumulación de especies con respecto a las visitas a los sitios de estudio, para asegurar que el muestreo pudiera comprender la mayor parte de la avifauna. Para estimar el total esperado de especies en la zona de estudio, se utilizaron los modelos de estimación de riqueza de Chao y Jacknife 1 y 2 (Moreno, 2001; Rocha et al., 2008) calculados por medio del programa BioDiversity Pro 2 (McAleece, 1997).

Para determinar la estructura de la comunidad de aves se midieron los siguientes atributos de la comunidad: número de individuos por mes de salida, abundancia relativa, riqueza, diversidad de especies y dominancia (Magurran, 1998; Moreno, 2001). Se utilizó el programa PAST versión 1.78 para la realización de estos análisis. Los sitios se compararon con base en un enfoque de diversidad beta a nivel de riqueza de especies y sus abundancias. En un inicio se midió la abundancia relativa de cada especie dividiendo el número de salidas en que se registró la especie entre el número total de salidas multiplicado por 100 (Almazán-Nuñez y Navarro, 2006). El criterio que se utilizó para indicar los valores de abundancia o frecuencia fue el de Pettingill (1985), que con base en un porcentaje determina la categoría de abundancia: 90-100% = abundante; 68-89% = común; 31-64% = moderadamente común; 10-30% = no común y 1-9% = rara. La abundancia proporcional de cada especie se obtuvo con la siguiente fórmula:

Donde:

= número de individuos de la especie = número total de individuos

Para estimar la riqueza de especies se utilizó el índice de Margalef. Este índice transforma el número de especies por muestra a una proporción a la cual las especies son añadidas por expansión de la muestra. Supone que hay una relación funcional entre el número de especies y el número total de individuos. Los valores del índice van de 1.5 (baja) – 3.5 (media) – 6 (alta).

Donde:

= Número total de especies

= Número total de individuos de todas las especies.

La diversidad de especies se estimó utilizando el índice de Shannon-Wiener, debido a que toma en cuenta la abundancia relativa de cada especie. Además, el índice de Shannon es uno de los más utilizados y tiene un error significativo menor.

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16 Donde:

= proporción de individuos por especie

El índice fluctúa entre 1.5 y 3.5 y sólo raramente sobrepasa los 4.5.

Se aplicó su índice asociado de equitatitividad, debido a que este índice mide la proporción de la diversidad observada con relación a la máxima diversidad esperada.

Equitatividad de Shannon:

Donde:

= Índice de diversidad de Shannon-Wiener = logaritmo natural de S

Los valores de estos índices van de 0 a 1, de forma que 1 corresponde a situaciones donde todas las especies son igualmente abundantes.

La dominancia se estimó utilizando el índice de dominancia de Simpson que es común para medir el grado de dominancia de unas cuantas especies en la comunidad y manifiesta la probabilidad de que dos individuos tomados al azar de una muestra sean de la misma especie. Está fuertemente influido por la importancia de las especies más dominantes.

Donde:

= abundancia proporcional de la especie i

La similitud de la riqueza de especies (presencia-ausencia) por cada dos sitios de estudio se determinó con el coeficiente de similitud de Jaccard. El intervalo de valores para este índice va de 0 cuando no hay especies compartidas entre ambos sitios, hasta 1 cuando los dos sitios tienen la misma composición de especies.

Donde:

= número de especies presentes en el sitio A = número de especies presentes en el sitio B

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Para la comparación de ambientes con datos cuantitativos se utilizó el índice de Morisita-Horn. Este índice está fuertemente influido por la riqueza de especies y el tamaño de la muestra y es altamente sensible a la abundancia de la especie más abundante. El índice de Morisita-Horn oscila de 0 a 1.

Donde:

= número de individuos de la i-ésima especie en el sitio A = número de individuos de la j-ésima especie en el sitio B = Σ ani2 / aN2

= Σ bn j2 / bN2

= número total de individuos en el sitio A = número total de individuos en el sitio B

Se realizó un dendrograma basado en el índice de Morisita para establecer la similitud entre sitios de manera conjunta. Estos análisis fueron realizados con el software estadístico PAST.

Para aumentar la calidad de los análisis de diversidad biológica y así clasificar mejor la conservación y el aprovechamiento sustentable, en el presente trabajo se han incluido criterios que pueden ser utilizados como herramientas para la designación de especies que ayuden a la determinación de áreas de importancia para la conservación de aves (Treweek, 1999; Arizmendi, 2003). Algunas de estas categorías se describen a continuación.

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18 Resultados

Clasificación del hábitat

Se registraron 32 especies arbóreas en las cuatro áreas. El sitio con mayor número de especies resultó ser la SBC del cerro Chuperio (13 especies), seguido de las zonas de cultivos (11) y el Río Balsas (11) y el BE (10).

Se pudieron distinguir cuatro comunidades vegetales en la zona de trabajo: selva baja caducifolia (SBC) presente en el cerro Chuperio; bosque espinoso (BE) presente en campos de cultivo abandonados; bosque de galería o ripario (RIO) ubicado en manchones en las riveras del río Balsas; y la zona de cultivos (CUL) distribuida ampliamente en las áreas planas (Figura 10). Los sitios definidos con base en la continuidad aparente con que se distribuían en el hábitat particular en un inicio corresponden, en general, con los sitios diferenciados fisonómicamente en el análisis.

Figura 10. Poligonización de los principales ambientes clasificados en Ciudad Altamirano, Guerrero. Rodeado de verde la SBC del cerro Chuperio; de azul el BE; de amarillo la zona de Cultivos y la línea roja muestra la vegetación ribereña del río Balsas, algunos terrenos terminan en la orilla del Río. Imagen tomada de Google earth.

En el área del cerro Chuperio, se desarrolla la SBC, en esta comunidad, las especies arbóreas dominantes fueron Cordia elaegnoides y Spondias purpurea, Crescentia alata,

(21)

19

ellipticum y Ceiba sp. En este sitio la vegetación arbustiva y herbácea fue más considerable que en el resto de los sitios.

En el bosque espinoso se presentaron especies como Acacia. cochliacantha, A. farnesiana,

A. riparia, Prosopis laevigata, Ziziphus amolle, Haematoxylon brasiletto, Caesalpinia coriaria. La vegetación arbustiva y herbácea fue más escasa, tal vez, lo denso del dosel sea el culpable de la baja aparición de estos estratos.

En la zona de cultivos se siembra principalmente maíz (Zea mayz), sorgo (Sorghum sp.), calabaza (Cucurbita maxima), frijol (Phaseolus vulgaris), jitomate (Solanum lycopersicum), además existen huertas de mango (Mangifera indica), limón (Citrus limon) y plátano (Musa paradisiaca) con algunos árboles de chicozapote (Manilkara zapota) y guayaba (Psidium guajava), estos cultivos arbóreos se han convertido en hábitats sustitutos para las aves.

En el bosque en galería o de vegetación riparia dominan especies del género Salix,

Pithecellobium dulce, Guauzuma ulmifolia, Enterolobium cyclocarpum, Ziziphus amole,

Acacia cochliacantha, Acacia farnesiana y Acacia riparia.

Descripción de la avifauna

Del listado potencial de 256 especies de aves elaborado previo al trabajo de campo que según los mapas de distribución de Howell y Webb (1995) y a las mencionadas por Navarro (1998), se pudieron ratificar 127 especies, además se agregaron 20 especies no mencionadas en ninguna de las fuentes consultadas, dan como resultado un total de 147 especies confirmadas para Cd. Altamirano, Gro. Estas especies pertenecen a 103 géneros, 44 familias y 18 órdenes (Apendice 2). Las familias mejor representadas por número de especies fueron Tyrannidae (16); Parulidae (14); Cardenalidae (9) y Accipitridae e Icteridae (8), en la Tabla 1 se muestra la proporción del resto de las familias; en el apéndice 2 se muestra el listado taxónomico completo.

Tabla 1. Número de especies por Familias de aves encontradas en Cd. Altamirano, Gro, con base en AOU (2010).

Familia Especies Familia Especies Familia Especies Familia Especies

Anatidae 3 Rallidae 4 Apodidae 2 Sylvidae 1

Cracidae 1 Charadriidae 2 Trochilidae 3 Turdidae 2 Odontophoridae 1 Recurvirostridae 1 Trogonidae 1 Mimidae 1 Podicipedidae 1 Jacanidae 1 Momotidae 1 Bombycilidae 1 Phalacrocoracidae 1 Scolopacidae 3 Alcedinidae 4 Parulidae 13

Ardeidae 7 Columbidae 7 Picidae 1 Thraupidae 1

Threskiornithidae 1 Psitacidae 1 Tyrannidae 16 Emberizidae 7 Ciconiidae 1 Cuculidae 5 Vireonidae 5 Cardenalidae 10

Cathartidae 2 Tytonidae 1 Corvidae 1 Icteridae 8

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20

Los modelos de acumulación de especies realizados sugieren que el inventario para la zona no está completo, aunque sugieren que se ha registrado la mayoría de las especies que ahí podrían encontrarse, se han observado 92% de las especies que Jacknife-2 estima para la zona, según Chao restan 5 especies por encontrar (Figura 11).

Figura 11. Curvas de acumulación de especies encontradas en las inmediaciones de Cd. Altamirano.

Atributos de la comunidad y aspectos focales

Para la obtención de los valores de abundancia de las especies, como base para delimitar los atributos de la comunidad: riqueza, diversidad, equitatividad y dominancia, además de la similitud entre comunidades, sólo se tomaron en cuenta los datos obtenidos en los conteos ornitológicos por puntos realizados en 10 salidas, una por mes de noviembre del 2006 a agosto del 2007.

Según el análisis de la abundancia relativa, se encontró que 7 especies fueron abundantes, y comunes, 14 moderadamente comunes, 21 poco comunes y 25 fueron raras. Las especies abundantes y comunes se encontraron en todos los sitios (Tabla 2). El mes con más riqueza de especies fue marzo (110). Las especies más abundantes fueron Columbina inca, Columbina talpacoti, Crotophaga sulcirostris, Icterus pustulatus, Cynanthus latirostris,

Melanerpes chrysogenys y Tyrannus melancholicus.

Tabla 2. Abundancia relativa por sitio. BE (bosque espinoso), SBC (selva baja caducifolia), CUL (Cultivo), RIO (Río Balsas).

BE SBC CUL RIO

Abundante 7 7 7 7

Común 7 7 7 7

Moderadamente común 13 13 13 13

Poco común 14 14 18 18

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La riqueza de especies y los índices de riqueza de Margalef (Figura 13) por sitio presentaron fluctuaciones estacionales durante los conteos por puntos, se observó en los sitios BE, Río Balsas y cultivos una mayor riqueza durante la época de migración de las aves invernantes y el aumento de especies en la SBC durante la época de lluvias. La pronunciada caída de la riqueza en la vegetación ribereña y el Río Balsas, en el BE y en los cultivos de Marzo a Abril tal vez coincide con el regreso a sus sitios de nidificación de las especies migratorias durante la primavera (Figura 12).

Figura 12. Riqueza de especies (A, B, C, D) y de Margalef (a, b, c, d) por sitio donde se aprecia la fluctuación del número de especies por mes.

a c 0 1 2 3 4 5 6

Nov Dic Ene Feb Mar Abr May Jun Jul Ago

Bosque Espinoso 0 0.5 1 1.5 2 2.5 3 3.5 4 4.5 5

Nov Dic Ene Feb Mar Abr May Jun Jul Ago

SBC 0 0.5 1 1.5 2 2.5 3 3.5 4 4.5 5

Nov Dic Ene Feb Mar Abr May Jun Jul Ago

Cultivos 0 1 2 3 4 5 6

Nov Dic Ene Feb Mar Abr May Jun Jul Ago

Río

A B

C D

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Se obtuvieron números de diversidad medios en todos los sitios y muestreos, el sitio más diverso fue el Río Balsas con una equitatividad mayor, aunque no hubo mucha diferencia entre los sitios, la mayor dominancia se obtuvo en la SBC y los cultivos. La diversidad de especies según el índice de Shannon nunca rebasó al tres pero tampoco descendió de dos, lo que indica que la diversidad del área de estudio es media. La alta equitatividad nos muestra que casi todas las especies están representadas con el mismo número de individuos. El bosque espinoso y los cultivos estuvieron muy relacionados; en cuanto a la dominancia de Simpson, existe una mayor dominancia en los Cultivos y la SBC. Los meses más diversos fueron Febrero y Agosto, mayor equitatividad y menor dominancia. Fue en Febrero donde se obtuvo el valor mayor de diversidad (Río Balsas) en el presente trabajo. (Tabla 3).

Tabla 3. Número de especies (S), número de individuos (ni), diversidad de Shannon (H’), equitatividad de Shannon (J) y dominancia de Simpson ( ),por sitio y mes de salida.

Nov Dic Ene Feb Mar Abr May Jun Jul Ago

BE

S (ni) 22 (233) 22 (285) 24 (222) 28 (257) 28 (301) 21 (318) 22 (285) 22 (234) 22 (272) 25 (238)

H’ (J) 2.7 (0.9) 2.7 (0.9) 2.7 (0.8) 2.9 (0.9) 2.8 (0.9) 2.6 (0.9) 2.7 (0.9) 2.8 (0.9) 2.6 (0.8) 2.9 (0.9)

0.08 0.08 0.1 0.08 0.08 0.1 0.09 0.07 0.1 0.07

SBC

S (ni) 23 (174) 20 (144) 18 (213) 22 (223) 17 (246) 18 (245) 20 (221) 25 (269) 24 (215) 26 (242)

H’ (J) 2.6(0.8) 2.6 (0.9) 2.4 (0.8) 2.7 (0.9) 2.5 (0.9) 2.4 (0.8) 2.6 (0.9) 2.8 (0.9) 2.8 (0.9) 2.9 (0.9)

0.09 0.09 0.12 0.09 0.09 0.1 0.09 0.08 0.08 0.07

Cul

S (ni) 26 (371) 21 (232) 25 (204) 28 (347) 27 (284) 21 (348) 22 (291) 20 (273) 19 (231) 24 (309)

H’ (J) 2.6 (0.8) 2.5 (0.8) 2.9 (0.9) 2.9 (0.9) 2.9 (0.9) 2.5 (0.8) 2.6 (0.8) 2.6 (0.9) 2.4 (0.8) 2.8 (0.9)

0.1 0.12 0.07 0.08 0.06 0.11 0.09 0.09 0.11 0.07

Río

S (ni) 30 (307) 25 (297) 30 (341) 33 (356) 32 (434) 20 (269) 18 (319) 19 (260) 20 (246) 26 (276)

H’ (J) 2.9 (0.9) 2.7 (0.9) 2.9 (0.8) 3.0 (0.8) 2.9 (0.9) 2.5 (0.9) 2.6 (0.9) 2.6 (0.9) 2.7 (0.9) 2.9 (0.9)

0.07 0.08 0.08 0.07 0.07 0.10 0.09 0.09 0.08 0.06

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Tabla 4. Matriz de similitud de comunidades con base en el índice de Jaccard.

En el dendrograma Se pueden observar dos grupos, en el primero de manera general la asociación entre los 5 muestreos iniciales, mientras que en el segundo la asociación entre los muestreos de la segunda mitad del trabajo, esto puede deberse al cambio de la composición avifaunística originado por la partida de las especies migratorias cerca del quinto muestreo (Figura 13).

Figura 13. Dendrograma de la similitud de Morisita- Horn, Por sitio y número de muestreo (1: Noviembre 2006; 10: Agosto 2007).

BE SBC CUL RIO

BE 1 0.68 0.66 0.64

SBC 1 0.56 0.5

CUL 1 0.61

RIO 1

4 8 12 16 20 24 28 32 36 40

0.5 0.55 0.6 0.65 0.7 0.75 0.8 0.85 0.9 0.95 1

BE6 SB

C 6 S B C 7 S B C 8 S B C 9 C u l6

BE7 BE9 BE8 Rio

7 R io 8 R io 1 0 C u l8 B E 1 0 C u l1 0 C u l9 S B C 1 0 R io 6 C u l7 R io 9 S B C 3 S B C 4 S B C 5

BE2 BE1 SB

C 1 S B C 2

BE3 BE5 BE4 Cu

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Entre las especies registradas, 14 son de distribución afín a la costa del Pacífico (Ortalis poliocephala, Trogon citreolus, Glaucidium palmarum, Caprimulgus ridgwayi, Momotus mexicanus, Melanerpes chrysogenys, Vireo hypochryseus, Calocitta formosa, Thryothorus sinaloa, Thryothorus felix, Turdus rufopalliatus, Granatellus venustus, Passerina leclancherii, Cacicus melanicterus); a la Cuenca del Balsas tres especies (Philortyx fasciatus, Cynanthus sordidus, Aimophila humeralis). Además 8 especies de las 14 de Parulidos que según Hutto (2008), migran sólo al Oeste de México (Vermivora ruficapilla,

Vermivora virginiae, Vermivora luciae, Dendroica petechia, Dendroica coronata,

Setophaga ruticilla, Oporornis tolmiei y Geothylpis trichas).

En lo que concierne a la riqueza por ambiente, de las 147 especies de aves obtenidas por medio de conteo por puntos, observaciones directas adicionales y capturas, la mayor riqueza de especies fue registrada en la vegetación ribereña y Río Balsas (110), seguida por la zona de cultivos (109), la SBC (81) y el menor número de especies que se registró fue para el BE (73).

Un total de 50 especies fueron registradas en todos los sitios, mientras que el ambiente con más especies exclusivas fue la vegetación ribereña y Río Balsas con 13 especies (Ardea herodias, Ardea alba, Nycticorax nycticorax, Mycteria americana, Pandion haliaetus,

Charadrius wilsonia, Himantopus mexicanus, Tringa flavipes, Calidris minutilla,

Megaceryle torquata, Megaceryle alcyon, Vireo plumbeus, Uropsila leucogastra); la zona de cultivos con 11, gracias a los terrenos inundables durante la época de lluvias (Figura 14) que se vuelven muy atractivos para las aves, este sitio elevó el número de aves haciéndolo uno de los sitios más ricos en especies (Anas discors, Caracara cheriway, Porzana carolina, Porphyrio martinica, Gallinula chloropus, Fulica americana, Jacana spinosa,

Dendroica dominica, Cyanocompsa parellina, Agelaius phoeniceus, Icterus bullockii) y la SBC con 7 (Ortalis poliocephala, Buteo nitidus, Geococcyx velox, Vireo bellii, Calocitta formosa, Granatellus venustus, Aimophila humeralis), mientras que en el BE no se registró ninguna especie exclusiva.

Figura 14. Terrenos agrícolas y potreros inundados en la época de lluvias, que aportaron un importante número de aves acuáticas en el sitio de los cultivos.

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felix, Granatellus venustus, Aimophila ruficauda, Passerina leclancherii), cinco (3.4%) cuasiendémicas (Momotus mexicanus, Uropsila leucogastra, Turdus rufopalliatus,

Passerina amoena, Cacicus melanicterus) y siete (4.7%) semiendémicas (Cynanthus latirostris, Archilochus alexandri, Empidonax wrightii, Empidonax oberholseri, Vermivora virginiae, Vermivora luciae, Pheucticus melanocephalus y Passerina versicolor). Las 12 especies endémicas se distribuyen sólo en el Oeste del país y tres especies de estas, se registran sólo en la Cuenca del Balsas: Phylortyx fasciatus, Cynanthus sordidus y

Aimophila humeralis (Howell y Webb, 1995).

Figura 15. Especies con alguna categoría de endemismo (Passerina leclancherii, Momotus mexicanus,

Vermivora luciae).

Se encontraron nueve especies catalogadas en alguna categoría de riesgo por la NOM-059-ECOL-2001 (Tachybaptus dominicus, Mycteria americana; Accipiter striatus, Buteo albonotatus, Falco peregrinus, Aratinga canicularis como sujetas a protección especial) y sólo dos (Vireo bellii y Passerina ciris) se encuentran en la lista roja de la IUCN (2009) (Apendice 2).

En cuanto a la dieta, se encontró que los gremios más ricos en especies fueron los insectívoros (53), carnívoros (26) y omnívoros (14; Apéndice 2). El menor número de especies lo obtuvieron los gremios de Granívoro/Insectívoro/Frugívoro y el Carnívoro/Insectívoro/Frugívoro con dos y tres especies, respectivamente. Es importante mencionar que las 5 especies anteriores son residentes.

El forrajeo de insectos fue muy similar entre las especies residentes (25) y las visitantes invernales (24), algo similar sucede entre las carnívoras donde las residentes (14) tuvieron sólo una especie más que las visitantes invernales (13; Apéndice 2).

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Tabla 5. Gremios alimenticios por sitio (Arizmendi et al., 1990; Rappole et al., 1993; Howell y Webb, 1995 y Ramírez-Albores y Ramírez-Cedillo, 2002).

BE SBC CUL RIO

Insectívoros 27 31 40 43

Carnívoros 9 11 18 22

Omnívoros 7 5 12 11

Granívoros 10 9 11 6

Nectarívoros 2 2 2 2

I/F 6 9 10 10

G/I 4 4 9 6

G/F 4 5 3 3

C/I - 1 3 5

GIF 1 2 - -

CIF 3 2 2 2

Con base en Howell y Webb (1995), las especies residentes (se reproducen y residen en la zona durante todo el año) ocuparon el mayor número de especies (85 = 57%) del total de especies encontradas, 1 (0.68%) visitante de verano (especie que se reproduce en la zona pero que sólo se le encuentra en el verano); 56 (38%) visitantes invernales (especies que no se reproducen en la zona pero que se presentan durante el invierno); y 6 (4%) transitorias (especies que no se reproducen en la zona, únicamente se presentan durante el periodo de migración en primavera o en otoño (Figura 16). En el apéndice 2 se pueden observar la estacionalidad de las especies registradas.

Figura 16. Tres especies migratorias registradas en el presente trabajo (Dendroica dominica, Pheucticus

ludovicianus, Passerina ciris), las dos primeras especies se agregaron al listado preliminar, mientras que

Passerina ciris resultó ser una especie casi amenazada según la lista roja de IUCN (2009).

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Tabla 6. Estatus de residencia por ambiente. Según Howell y Webb (1995).

BE SBC CUL RIO

Residentes 50 59 64 61

Migratorias 21 18 44 44

M. Verano 1 1 1 1

Transitorias 1 3 1 4

De la lista de aves corroboradas en campo, se encuentran registros de interés ya que fueron especies que se agregaron al listado potencial: Dendrocygna autumnalis, Tachybaptus dominicus, Phalacrocorax brasilianus, Mycteria americana, Elanus leucurus, Porphyrio martinica, Charadrius wilsonia, Megaceryle torquata, Tyrannus forficatus, Uropsila leucogastra, Dendroica dominica, Pheucticus ludovicianus, Cyanocompsa parellina,

Agelaius phoeniceus. También se agregan al listado preliminar las siguientes especies, pero es preciso señalar que Navarro (1998) las ubica en zonas cercanas a los sitios de muestreo:

Egretta tricolor, Coccyzus minor, Chloroceryle amazona, Vermivora luciae. Otro registro importante es el de Elanus leucurus que se observó durante todos los meses de muestreo, esta especie está ampliando su distribución rápidamente (Navarro y Peterson, 1999; Einsenmann, 1971). Howell y Webb (1995) lo ubican en el estado de Guerrero desde Acapulco hasta la Costa Chica.

Con respecto al aprovechamiento, 29 especies son consideradas como aves canoras y de Ornato (SEMARNAT 2009a) Zenaida asiatica, Zenaida macroura, Columbina passerina,

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28 Discusión

El presente trabajo aporta por primera vez un listado avifaunístico de la parte media de la Cuenca del Balsas; las 147 especies de aves registradas en Ciudad Altamirano, Guerrero, representan el 26% de las 545 especies reportadas para el estado y el 80% del total de especies registradas para la Cuenca del Balsas con base en Navarro (1998) y aporta 27 especies a las 113 reportadas para el Oeste de la Cuenca y representan el 66% de la avifauna encontrada en la SBC (Escalante et al., 1998). La alta riqueza de especies, si tomamos en cuenta que la zona de estudio, sólo abarcó 2500 ha, puede deberse a que en el cerro Chuperio se conservan hábitats primarios y sucesionales importantes que sirven como refugio a las poblaciones de aves, además de la presencia de dos ríos muy importantes para el Estado (Balsas y Cutzamala) junto con la zona de cultivos que mantienen árboles circundantes, huertos de frutales, terrenos abandonados y cercas vivas, estos componentes, son considerados como elementos importantes para la conservación de las aves, especialmente las migratorias del Oeste de México (Villaseñor y Hutto, 1995).

La avifauna registrada para la zona de estudio presentó una riqueza similar a la reportada en otros sitios de la Cuenca del Balsas o donde predomina la SBC como Chamela-Cuixmala (Arizmendi et al., 1990); la región oriente de la sierra de Huautla (Ramírez-Albores y Ramírez, 2002) o la subcuenca del río San Juan en Guerrero (Almazán y Navarro, 2006). La composición de la avifauna registrada está estrechamente unida a elementos propios de la costa del Pacífico, esto puede corresponder a que la Cuenca representa un hábitat continuo de SBC similar al que se desarrolla en la costa occidental de México, desde la desembocadura del Balsas hasta el interior del país ocasionando que las comunidades de aves tengan componentes similares dada la distribución casi ininterrumpida de la selva baja caducifolia a través del Pacífico (Escalante et al., 1998; Vázquez et al., 2009).

El número de especies residentes fue más alto que el de las migratorias, esto concuerda con otros trabajos realizados en el occidente de México como la Sierra de Huautla, Morelos (Ramírez-Albores y Ramírez-Cedillo, 2002); la subcuenca del río San Juan, Guerrero (Almazán-Núñez y Navarro, 2006); la cañada del río Sabino, Oaxaca (Vázquez et al., 2009) o Barra de Potosí, Guerrero (Meléndez y García-Vega, en prep.), donde en promedio las migratorias representan entre el 25 y 35% del total de su avifauna. En este trabajo las migratorias ocuparon el 38% del total de la riqueza registrada y si se agregan las especies señaladas por Howell y Webb (1995) como transitorias, el porcentaje se incrementa hasta 41%, poniendo a la avifauna de Cd. Altamirano al nivel de los sitios analizados por Hutto (1980, 1992) en el occidente de México, donde las migratorias, en promedio representan alrededor del 45% de la riqueza durante el invierno. Quizá, esto último explique la formación de dos agrupaciones en el dendrograma (Figura 15) donde se aprecia la división en dos partes de los diez muestreos. Probablemente existan pocos lugares en el mundo donde las migratorias de largas distancias representen una proporción tan elevada de la comunidad de aves durante la época no reproductiva (Hutto, 2008).

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29

disponible en determinada época del año (López de Casenave, 2001). La disminución de recursos alimentarios determina que muchas especies deban aumentar su área y horas de actividad diaria en busca de alimento. Además, muchas especies se ven en la necesidad de cambiar de alimentos a lo largo del año. Esta situación se presenta en algunos frugívoros. Los insectívoros fueron más ricos en la zona del Río Balsas y los cultivos, esto posiblemente se deba a la mayor humedad que mantienen a lo largo del año debido a la gran influencia del caudal del Río Balsas y del Cutzamala además de los canales que irrigan a la zona de cultivos que posiblemente proporcionen mayor cantidad de insectos de manera más constante (Ramírez-Albores, 2007).

En cuanto a los gremios alimenticios, se puede observar que las especies insectívoras, omnívoras y carnívoras cobran mayor importancia en cuanto a riqueza de especies, lo que sugiere que los hábitats con que cuentan estas comunidades proporcionan variedad y abundancia de recursos alimenticios, los sitios Río Balsas y cultivos fueron los más ricos en especies en todos estos gremios. El número de especies nectarívoras es muy bajo junto con las frugívoras, tal vez se explique a la baja abundancia de especies vegetales en el primer caso o a que no hay especies frugívoras exclusivas y que sólo se comportan como tales durante el periodo del año en que los frutos son abundantes y en el resto son oportunistas (Hutto, 1981). En climas con marcada estacionalidad, como la que se presenta en esta región del país, no es extraño que la avifauna posea fuertes variaciones estacionales, evidenciadas fundamentalmente en la abundancia, distribución y riqueza de especies. Dicha evidencia invita a pensar que también la estructura gremial del ensamble puede ser variable entre estaciones (López de Casenave, 2001). Esto podría explicar, además de la migración de las especies neárticas, la fluctuación de la riqueza de especies en Cd. Altamirano y el aumento del número de especies en la SBC a partir del inicio de la época de lluvias. También hace pensar que la avifauna precisa la conservación de la heterogeneidad de sus ambientes, dado que ciertas especies requieren de diversos sitios en distintas épocas del año.

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30

De las 12 especies endémicas, cinco fueron cuasiendémicas y siete semiendémicas. Aunque la proporción de especies endémicas puede ser bajo comparados con otras regiones, es importante señalar que las 12 endémicas son especies con distribución restringida a las selvas bajas del oeste de México y tres propias de la cuenca del Balsas (Escalante et al.,

1998). El sitio con mayor número de especies endémicas fue la SBC del cerro Chuperio con 11 de las 12 registradas, dos de ellas exclusivas de este sitio (Apendice 2), tiende a confirmar la importancia de la SBC de la cuenca del Balsas como un sitio rico en endemismos de plantas y animales (Rzedowski, 1978; Escalante et al., 1998; Rzedowski et al, 2005).

Otra característica importante a considerar en cuanto a la conservación de los hábitats son aquellas especies que pertenecen al ecosistema y que se encuentran en alguna categoría de riesgo (Treweek, 1999), en el presente trabajo nueve están mencionadas en la NOM-059 NOM-059-ECOL-2001 (Diario Oficial de la Federación, 2001) y sólo dos se encuentran en la lista roja de la IUCN (2009). 34 especies son susceptibles de aprovechamiento, 29 como aves de jaula y cinco para cacería (INE, 1997; SEMARNAT, 2009). A pesar del bajo número de especies en riesgo, es importante la protección de esta parte de la Cuenca del Balsas dado su alto nivel de endemismos junto con la alta proporción de especies migratorias invernales.

Respecto a la abundancia relativa, 35% del total de las especies fueron consideradas como raras, mientras que sólo el 12% resultaron abundantes, lo que sugiere que hay ciertas relaciones entre la abundancia y patrones de movimientos estacionales, debido a los cambios en la disponibilidad de recurso a través de las estaciones (Arizmendi y Ornelas, 1990). La baja abundancia relativa de la mayor parte de las especies en ambientes tropicales concuerda con los resultados obtenidos en otros sitios (Ortiz-Pulido et al., 1995; Ramírez-Albores, 2007, Vázquez et al., 2009). Coincide también con una característica de la mayoría de las comunidades en las que pocas especies cuentan con una alta densidad de población, mientras que el resto son poco comunes con una baja densidad de población (Smith y Smith, 2007).

(33)

31

categoría de omnipresencia, lo que sugiere que esta investigación describe la avifauna en la zona con buena aproximación.

Los resultados de riqueza de Margalef sugieren que los cuatro sitios presentan una elevada riqueza (4), el sitio con mayor riqueza fue el Río Balsas, que también obtiene el número más alto de individuos, esto se puede explicar por la cantidad de especies acuáticas y el gran número de especies migratorias (40%). Aunque la diversidad de especies fue muy pareja en los cuatros sitios, el promedio más alto se encontró en el Río Balsas, así como una mayor equitatividad, aun obteniendo un bajo número de especies obtenidas en el conteo por puntos (H’= 2.8; J= 0.87). La mayor diversidad del Río Balsas puede deberse a que posiblemente este ambiente cuente con más especialistas y el mayor número de especies. En cuanto a la dominancia de Simpson, existe una mayor dominancia en la SBC y los cultivos que en los otros dos ambientes.

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32 Conclusiones

 Se confirma que el conocimiento de la avifauna de Guerrero sigue incompleto y reafirma la importancia que tiene la cuenca del Balsas en general en cuanto a endemismos y como sitio de invernación de aves migratorias en el occidente de México

 Al ser considerada la selva baja caducifolia como uno de los tipos de vegetación más afectados por fuertes presiones antrópicas, pone en riesgo especies prioritarias para la conservación como aquellas consideradas endémicas, donde el 91% (11) del total de las especies endémicas registradas en la presente investigación se presentaron en este hábitat.

 Los datos sugieren que el cambio de selva baja caducifolia por bosque espinoso empobrece la diversidad de especies de aves.

 El área de estudio muestra rasgos típicos de paisaje antropizado, sin embargo los cerros como el Chuperio funcionan como “islas” de vegetación original y todos los mosaicos en conjunto ofrecen una heterogeneidad ambiental que magnifican la diversidad de aves.

 Conservar los bordes de cultivos con cercas vivas o setos es muy importante para las especies migratorias, ya que son usados como hábitat alterno.

 La tendencia hacia una similitud media de especies de aves entre los hábitat sugiere que las especies se comparten de manera moderada entre los sitios y que es preciso evaluar la relación que hay entre los sitios modificados con los hábitats naturales.

 La proporción de especies migratorias que visitan los sitios de la vegetación ribereña del Río Balsas y los cultivos sugiere poner énfasis en la necesidad de conservar la vegetación ribereña además de las cercas vivas y los árboles que circundan las parcelas como sitios importantes para la avifauna de esta parte de la Cuenca del Balsas.

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