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Representaciones sociales en el plebiscito del 2 de Octubre de 2016 y su efecto en la toma de decisiones políticas

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Academic year: 2020

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(1)UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSE DE CALDAS FACULTAD DE CIENCIAS Y EDUCACIÓN MAESTRÍA EN INVESTIGACIÓN SOCIAL INTERDISCIPLINARIA BOGOTÁ D.C 2017. REPRESENTACIONES SOCIALES EN EL PLEBISCITO DEL 2 DE OCTUBRE DE 2016 Y SU EFECTO EN LA TOMA DE DECISIONES POLITICAS. RAUL SUAREZ SIERRA. Trabajo de grado presentado para optar al título de Magíster en Investigación Social Interdisciplinaria Director de Tesis. Profesor: Luis Fernando Bravo León.

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(3) NOTA DE ACEPTACIÓN. Director de tesis. ___________________________________________ Nombre. _________________________________________ Evaluador 1: Nombre. ___________________________________________ Evaluador 2: Nombre.

(4) DEDICATORIA. Dedicado a la mujer a la cual debo la crianza, las enseñanzas fundamentales de la vida, las que son prácticas y las que tienen un fondo existencial, a la que nunca le voy a terminar de pagar lo que me dio…la señora Beatriz, mi madre. A mis dos tesoros Gabriela Suárez y Silvana Suárez, ellas me enseñan todo; el amor, la responsabilidad, la ternura, la coherencia, la motivación, la lealtad, son lo mejor que hay en mi vida. Espero que siempre recuerden que todo comienza por un sueño. A la flaca, por su constante apoyo y compañía llenos de amor en esta causa..

(5) TABLA DE CONTENIDO I. Capítulo I. Contexto investigativo14 1.1. Pregunta de investigación .................................................................................. 14 1.2. Reseña del conflicto y de diálogos de paz en Colombia ..................................... 16 1.3. Objetivo .............................................................................................................. 21 II.. Capítulo II: Construcción Teórica .......................................................................... 22 2.1. Representaciones sociales .................................................................................. 22 2.2 Formación de representaciones sociales…………………………………………………………22 2.3. Condiciones para la formación de una representación social ........................... 25 2.4. Organización de la representación social ........................................................... 27 2.5. Construcción social de la realidad ...................................................................... 29. Capítulo III: Diseño Metodológico .................................................................................. 34 Capítulo IV. Análisis del corpus....................................................................................... 37 Tabla # 1. Resumen corpus ........................................................................................ 38 4.1. Análisis y sistematización del corpus.................................................................. 40 4.1.1. Listas de palabras ........................................................................................ 46 Tabla # 2 Frecuencia d epalabras del NO .................................................................. 47 Tabla # 3 Frecuencia d epalabras del SI ..................................................................... 48 4.1.1 1. Listado de códigos derivados del los artículos del SI ............................... 48 4.1.1 2. Listado de códigos derivados del los artículos del NO ............................. 51 4.1.2. Análisis del corpus con ayuda de redes semánticas............................................. 52 4.1.2 1. Análisis del Si ............................................................................................ 51 Tabla # 4 Red semántica “Construcción de país” ...................................................... 52 Tabla # 5 Red semántica “Si rotundo al plebiscito” .................................................. 52 4.1.2 1. Análisis del NO.......................................................................................... 54.

(6) Tabla # 6 Red semántica “Desmovilizados” .............................................................. 55 Tabla # 7 Red semántica “antisantos” ...................................................................... 55 Tabla # 8 Red semántica “Hay que defender la legalidad” ....................................... 57 Tabla # 8 Red semántica “No al plebiscito”............................................................... 58 Capítulo V. Resultados .................................................................................................... 59 6.1.Representación social en torno al plebiscito ...................................................... 62 6.2. Emergencia de las Representaciones sociales ................................................... 63 6.3.Representacines sociales y prácticas sociales ..................................................... 65 Capítulo Vl. Análisis e interpretación de resultados ...................................................... 61 Capítulo IV. Conclusiones ............................................................................................... 65 Anexo 1. Listado de artículos que conforman el corpus. .......................................... 72.

(7) RESUMEN Este trabajo de investigación se propuso indagar y analizar la representación social en torno al plebiscito del 2 de octubre de 2016 desde el método cualitativo, de esta manera el énfasis se presenta en la construcción social de la realidad partiendo de procesos socio culturales que dieron emergencia a la representación y en la manera como la representación ha configurado prácticas propias en el electorado y la opinión pública. Las representaciones sociales fueron indagadas tomando como referencia un corpus construido con 26 artículos de prensa cuyos autores fueron políticos, exmagistrados, académicos, congresistas que expresaron a través de sus ideas sus posturas a favor y en contra de los acuerdos de paz y el plebiscito como mecanismo para refrendarlos. La investigación da cuenta de cuáles fueron las representaciones sociales surgidas a partir de estas columnas y las prácticas que generaron en los electores. La configuración de la representación social surgida de una situación crítica de interés nacional y su incidencia en las prácticas electorales expuestas en esta investigación develaron una cultura política parroquialista. En algún momento la situación toma visos de asunto particular de dos representantes de dos bandos políticos, la polarización se pone a la orden del día cuando se trata de exponer las ideas, los niveles de confrontación son álgidos, apasionados y viscerales dejando de lado argumentos y anteponiendo la especulación. Almond, (2001) Las relaciones entre las columnas que conforman el corpus se dan en términos de redes semánticas porque fue el lenguaje, fuerte, contundente, vehemente, acusador, el que predominó en el previo al plebiscito Palabras clave Representaciones sociales, acuerdos de paz, plebiscito, SI, NO, electorado. ABSTRACT This research work was proposed to investigate and analyze the social representation around the plebiscite on October 2, 2016 from the qualitative method, in this way the emphasis is on the social construction of reality starting from socio-cultural processes that gave rise to the representation and in the way in which the representation has configured its own practices in the electorate and public opinion. The social representations were investigated taking as reference a corpus built with 26 press articles whose authors were politicians, former magistrates, academics, congressmen who expressed through their ideas their positions for and against the peace agreements and the plebiscite as mechanism to endorse them. The investigation gives an account of what were the social representations arising from these columns and the practices that generated in the electors. The configuration of the social representation arising from a critical situation of national interest and its incidence in the electoral practices exposed in this one investigation unveiled a parochial political culture. At some point the situation.

(8) takes on a particular issue of two representatives of two political groups, polarization is the order of the day when it comes to exposing ideas, the levels of confrontation are high, passionate and visceral leaving aside arguments and putting speculation first. The relationships between the columns that make up the corpus are given in terms of semantic networks because it was the language, strong, forceful, vehement, accusatory, which predominated in the pre-plebiscite Keywords Social representations, peace agreements, plebiscite, YES, NO, electorate.

(9) INTRODUCCION conflicto armado fue una constante sangrienta, devastadora y dolorosa máquina de muerte que le dio al país la identidad de uno de los países más violentos del mundo, incluso por encima de países con guerra civil declarada. La guerrilla surgida aparentemente por ideas reivindicadoras fue expandiéndose inicialmente a lo largo del territorio nacional, especialmente en la región del Tolima, (cañón de las hermosas), Huila, Caquetá todo gracias a las características agrestes de estos departamentos selváticos y montañosos, y distantes de la Capital; condiciones que propiciaban el accionar de los guerrilleros, el conflicto armado pronto pasó a ser de alto impacto social, político y económico al incurrir en hechos como secuestro, homicidio, abigeato, reclutamiento forzado, aunque sus líderes decían que estas eran acciones que conducían la lucha del pueblo y el campesinado para reivindicar algunos derechos, el estado enmarcaba estos hechos dentro de la ilegalidad y seguía reforzando la cacería de sus integrantes. Durante los 52 años, la guerrilla de las FARC aumentó progresivamente en su número de hombres y su capacidad de accionar y poder armado lo cual agudizó y alargó la confrontación, así se desarrolló una lucha armada con unas consecuencias terribles a nivel social, económico, político, ambiental y lo peor en vidas humanas. Hasta 2016 el saldo de la violencia era 779800 homicidios, torturados, despojados, víctimas de delitos en contra de la integridad sexual, secuestrados según la unidad de víctimas. Además de los resultados dimensionados en términos de vidas humanas, materiales, sociales, el país generó una imagen de país violento, inseguro, inestable, no apto para el turismo y como si fuera poco, digno de recibir ayuda económica y militar de naciones con cierto poder económico y político de la región. Zonas del territorio nacional se denominaron a partir de la influencia en ellas del conflicto, las conocidas zonas rojas, vedadas para el libre tránsito, la libre expresión y todas las libertades políticas y sociales. Estas zonas eran el símbolo del poder alcanzado por los insurgentes y sobre todo representaban la falta de presencia y control del Estado. Cuando un país llega a estas expresiones extremas de la guerra, la desolación, el miedo y la incertidumbre se apoderan de las víctimas y de quienes sienten sus efectos y es allí donde la paz se convierte en una esperanza, un ideal, un objetivo. La paz es el opuesto de la guerra, de la violencia. Por ende debía ser el objetivo de la sociedad civil, de los gobernantes, la consigna constante de un país sufrido por las inclemencias de un conflicto incesante de más de medio siglo. Prometer la paz se volvió prioridad dentro de las promesas en cada periodo electoral, no hubo candidato presidencial que no tuviera en su agenda este tema. Luego de varios intentos fallidos por lograr acuerdos de paz que se describirán mas adelante, llega el presidente Santos con su propuesta la cual quiso refrendar con el mecanismo participativo del plebiscito con los resultados ya conocidos..

(10) Después de la fallida zona de distensión de la era Pastrana, de la polémica seguridad democrática de Uribe en sus dos gobiernos, era el momento de apoyar de acabar de una vez por todas con las FARC como grupo armado ilegal para dar tránsito a un nuevo grupo político que enriquecería la contienda política con propuestas frescas y alternativas nuevas enmarcadas en la legalidad. Guerrilleros que antes empuñaban las armas, convertidos ahora en ciudadanos con propuestas de emprendimientos y con apuesta construcción de país desde la orilla de lo legal. Santos inicio pronto el nombramiento de una comisión para sentarse en la mesa de diálogo con la delegación del grupo insurgente. Esta propuesta que se veía con algunos adelantos interesantes en comparación con otras experiencias generó unas posturas polarizadas a favor y en contra. La oposición del gobierno de Santos encabezada por el expresidente Uribe arreció en contra del proceso de negociación, de los acuerdos y hasta del propio presidente Santos, arguyendo que todo esto iba en contra del país, de la institucionalidad, la legalidad y que el gobierno de turno debía limitarse a fortalecer su acción militar para derrotar a los insurgentes, o de lo contrario de llegar estos a entregarse enviarlos a prisión. Por otro lado, la propuesta despertaba esperanza, una parte del país dolida por la violencia, sea que la hubiera vivido de forma directa o no, veía en los diálogos de la Habana la posibilidad de un país mejor, de que lo colombianos pudieran por fin luego de tantos años de muerte, incertidumbre y el dolor propios del constante enfrentamiento entre los dos bandos, dejar de relatar la historia de la nación desde el conflicto armado, un país sin guerrilla parecía para otros colombianos una buena opción. Estas posturas se exacerbaron a medida que avanzaban los diálogos y salían a la luz pública los acuerdos, y por supuesto a medida que se acercaba la fecha del plebiscito y fueron utilizados todos los medios para la difusión de los argumentos a favor y en contra por parte de los simpatizantes tanto de santos como de Uribe, fue un tema de amplio espectro mediático, no tanto en clave de pedagogía pero si de contienda política polarizada. De un lado Uribe y su discurso recalcitrante, ultraconservador, moralizante, militarista llamando a los sectores tradicionales a defender la patria de los atroces alcances de los acuerdos y de la forma como se entregaría el país a los asesinos de las FARC y de otro lado Santos y su empeño en no cesar los diálogos, con discurso esperanzador, conciliador, alternativo, sin odios, y con una premisa y es que a la hora de negociar siempre se empieza entregando algo, por eso su propuesta de no ofrecer cárcel a los insurgentes sino acuerdos que realmente invitaran a dejar las armas e incorporarse a la vida legal. Esta convergencia de hechos; diálogos de paz, polarización, incidencia de personajes públicos a través de columnas de opinión y los resultados finales son elementos llamativos para profundizar acerca de los imaginarios sobre el conflicto que tienen los colombianos, pero también sobre lo que significa dialogar en un contexto de conflicto armado, como se asume el liderazgo político en discusiones de este nivel y sobre la forma como los colombianos se proveen de información y de insumos para asumir una determinada posición, pues al fin y al cabo el plebiscito era un mecanismo democrático en el cual el pueblo es quien decide..

(11) Este hecho se convierte por su trascendencia para el país en un fenómeno digno de ser abordado desde diversas ópticas de investigación. El plebiscito es quizá el asunto más comentado en el discurrir político y social en Colombia. Surgen algunas preguntas que darían lugar a sendas investigaciones como por ejemplo; cual es la postura de los colombianos ante las víctimas del conflicto? Pues podría ser que el triunfo del no envíe un mensaje poco solidario con estas. Costó trabajo ver a los alzados en armas ante la posibilidad de convertirse en ciudadanos a partir de la firma de los acuerdos y la desmovilización?. Porque le ganó Uribe a Santos el pulso político en el plebiscito? Es que acaso prima en Colombia el tradicionalismo extremo? Como se concibe la construcción de ciudadanía en el posconflicto? Tenemos los colombianos una actitud receptiva para quienes optan por desmovilizarse en términos de inclusión social? O fue simplemente el efecto de una campaña de medios manejada con una estrategia propia de quien conoce muy bien a los receptores lo que influyó para este resultado donde triunfo el NO? Es precisamente esta última pregunta la que atañe a este trabajo, el efecto logrado por personajes públicos en favor o en contra del gobierno con posibilidades de impartir su postura desde varios ángulos de la vida nacional debido a que son políticos, funcionarios públicos, docentes universitarios, columnistas, magistrados, es decir de una u otra forma tienen siempre la posibilidad de llegar a multitudes de públicos y de irrigar sus opiniones especialmente en un momento coyuntural del país te tal forma que influyeran en la toma de decisiones, estos generadores de opinión utilizaron un lenguaje claro, cotidiano, con elementos representativos del sentir nacional para poner a los consumidores de sus columnas a replicar sus mensajes. La configuración de hechos sociales a partir de la significación y representación que inciden en las maneras de ser y actuar de los seres humanos; es un hecho implícito en el proceso del plebiscito de 2016 el cual tiene que ver con un problema concreto que está en el centro del discurrir histórico de la sociedad colombiana, explicar las decisiones finales de los electores en el plebiscito a la luz de las representaciones que se configuraron desde la influencia de la opinión periodística y política, conlleva de paso pensar en la cultura política que se moviliza entre los colombianos y el grado de apropiación que se asume frente a responsabilidades de tipo trascendental. Desde la propuesta de la maestría se busca promover los saberes de las ciencias humanas y sociales, a partir del abordaje de las diferentes situaciones del mundo social. Suele pasar con el tema político que presenta múltiples elementos para ser visto como punto de partida de muchas investigaciones. Desde la línea de imaginarios se pretende explicar y comprender hechos sociales no como realidades acabadas sino como producciones sociales, el resultado de procesos de objetivación que tienen en medio un sujeto objetivante que no es, en modo alguno, un sujeto absoluto, sino un sujeto ubicado histórica, social, cultural y políticamente. Este trabajo surge inicialmente de mi experiencia profesional como psicólogo con víctimas del conflicto armado que, movidos por el deseo de salvaguardar su vida llegaron a la ciudad de Bogotá para intentar retomar su proyecto de vida; algunos.

(12) de hecho no se quedaron en soñar sino que iniciaron procesos de tipo comunitario, social o político en favor de los acuerdos, los diálogos y por supuesto el fin de la guerra y en segundo lugar parte de la forma como llamo la atención la discusión previa al plebiscito cargada de argumentos y posturas emanadas de los líderes de los dos bandos que conformaban la polarización política tan intensa del momento. Acompañar a estos compatriotas en la narrativa de su dolor, la reparación psicosocial y la resignificación de su proyecto de vida me ha llevado a pensar y a apostar en un país sin conflicto armado y porque no, en paz. De ahí que la posibilidad de la firma de los acuerdos en el gobierno Santos y la refrendación en el mecanismo del plebiscito tenía para el investigador una visión esperanzadora, no porque fuera un acuerdo perfecto, ni porque ahí cesaran los problemas del país como dijeron algunos escépticos sino porque como dice Alejo Vargas; es mejor una paz imperfecta que una guerra perfecta. En este sentido, el objetivo de este trabajo es indagar las representaciones sociales que generaron la toma de decisión frente al plebiscito, cómo se da la configuración de opiniones políticas desde el análisis de editoriales, columnas y artículos en favor y en contra de los acuerdos y del plebiscito. Es de recordar que previo al 2 de octubre, fecha histórica para el país hubo cada postura que generó polarización en el país político y que derivó en los resultados conocidos. En el segundo capítulo el lector podrá encontrar el marco teórico de la investigación, que se ha construido desde el enfoque procesual de la teoría de las representaciones sociales, allí se expone la teoría que sustentó este trabajo en donde básicamente se presenta como la teoría de las representaciones sociales es el conocimiento que se configura desde el sentido común y partir de allí se configuran prácticas que son reguladas por el conocimiento que se ha representado; así mismo se expone como las representaciones no solo configuran las prácticas de un grupo social, sino determinan características particulares que configuran rasgos identitarios y prácticas sociales. El capítulo tres, presenta la estructura metodológica de esta investigación que es de tipo cualitativo, ya que busca comprender la configuración de las representaciones sociales, desde el enfoque procesual y la hermenéutica reflexiva propuesta por Paul Ricoeur en donde más que explicar el fenómeno, se busca comprenderlo. De esta manera la investigación también presenta como aporte desde la elaboración de un corpus teórico la posibilidad de entender porque se dieron los resultados conocidos, con la ayuda de varias columnas de influyentes personas de los diversos medios y ambientes políticos, la idea es ampliar el panorama frente a la comprensión de la toma de decisión de los colombianos en materia política y especialmente, en materia del asunto de la paz, tomando como plataforma teórica las representaciones sociales, generadas por estos influenciadores. El grupo de columnistas está conformado por trece columnistas, hombres públicos, catedráticos, congresistas, personas de la iglesia, en fin generadores de opinión reconocidos, cuyas posturas a favor y en contra fueron vehementes y por supuesto repercutieron en la decisión definitiva el 2 de octubre, día del plebiscito..

(13) El cuarto capítulo corresponde al análisis del corpus, utilizando una herramienta de software denominada atlas.ti y con ayuda de la teoría de Graciela Pardo y su aporte sobre cómo hacer análisis crítico del discurso se toma cada columna descomponiéndola en códigos y categorías para terminar armando redes semánticas y análisis donde se toma el lenguaje empleado en relación a su influencia en la configuración de representaciones sociales en el proceso previo al plebiscito. Luego encontrará el lector sendos capítulos con resultados, análisis de resultados y conclusiones derivados de lo que el autor entiende por la emergencia de las representaciones sociales a partir de columnistas de opinión en un contexto crítico del país con carácter político y social que por su relevancia aun hoy tiene influencia y se mantiene como tema de discusión en las esferas de la sociedad..

(14) I.. Capítulo I. Contexto investigativo. 1.1. Pregunta de investigación Que imaginarios de cultura política se movilizaron antes del plebiscito? Como se movilizaron (los) discursos en el plebiscito a favor y en contra para plasmar los resultados en términos de representaciones sociales? El pasado 2 de abril de 2016 se celebró en Colombia el plebiscito, un proceso electoral en donde el pueblo colombiano tenía que decidir entre las opciones SI y No ante la pregunta del tarjetón: “Apoya el acuerdo final para la terminación del conflicto y construcción de una paz estable y duradera”?. Se trataba de cesar el conflicto de más de 62 años que enfrentaba al Estado colombiano con el grupo armado Fuerza Armada Revolucionaria de Colombia, FARC. El gobierno del entonces en manos del presidente Juan Manuel Santos había reconocido que lo que Colombia afrontaba ya por décadas era un conflicto armado (a diferencia de un conflicto social) como lo habían hecho creer algunos, con sus respectivas consecuencias. Santos le dio a las FARC el estatus necesario para sentarse a la mesa a entablar un diálogo para discutir las diferencias a lo largo de tres años, establecer unos acuerdos y firmar un documento final y por ende lograr la tan anhelada paz. Estos acuerdos finales habrían podido ser firmados por el presidente en el ejercicio de su autonomía como primer mandatario, no obstante el optó por someterlos a la refrendación del pueblo a través de este mecanismo electoral, tal vez convencido de que el SI sería el indudable ganador, Vanguardia Liberal, mayo 5 de 2011. Ya se sumaban más de 5 gobiernos en los que se intentaba llegar a acuerdos de paz a través de la conformación de una mesa de diálogo y cesar así la vía militar como forma de acabar con las FARC y por ende con el conflicto pero todos estos resultaron fallidos. Hasta ese momento se producía tal vez el primer impacto en lo que era la representación social del grupo insurgente FARC y en la concepción histórica que tenía la confrontación entre ejército y FARC, el conflicto, siempre se vio como un conflicto social o una amenaza de parte de narcoterroristas, Santos le llamó conflicto armado con lo que ya generaba una resignificación determinante al ir más allá del uso político del término y delimitándolo jurídicamente; pues esto implicaba ver a las FARC, no sólo como una grupo insurgente, sino legitimarlo como un enemigo, con estatus político y militar que ameritaba un trato horizontal lo cual únicamente se puede dar dando asiento en una mesa de diálogo. Es clara la carga que genera el lenguaje empleado para definir el fenómeno en un caso y otro, sea reconocido como amenaza terrorista o conflicto armado. Las representaciones sociales en uno y otro sentido definen lo que puede pensar el colombiano promedio a la hora de decidir en las urnas el Si o el No, en el entendido que las representaciones sociales hacen posible abordar las concepciones y prácticas que orientan la experiencia de vida de los diferentes grupos poblacionales y dan cuenta de la construcción de relaciones entre los.

(15) miembros de un grupo social y de la evolución de un marco relacional, es en el tejido social en donde emergen los cambios, evoluciones, las representaciones sociales son construidas socialmente porque nacen de los acuerdos sobre saberes sancionados por el grupo, de acuerdo con quienes más saben, pero son usadas de manera individual en las decisiones vitales sobre los temas cruciales de cada persona. Los columnistas con cuyos artículos se construye el corpus de esta investigación tienen ese carácter, influenciadores, generadores de opinión, personas con reconocimiento público. Históricamente, por las características de su accionar la guerrilla era merecedora de calificativos negativos y con una imagen entre la opinión nacional e internacional de un estigma oscuro, pero esta nueva connotación de Santos sin ser propiamente positiva, resultaba más neutral, invitaba a negociar, dialogar, acordar, verbos diferentes a combatir, capturar y someter. La imagen que identificaba a la guerrilla debido a los actos cometidos en su historial de 52 años, era mediada por un lenguaje duro, propio de su acciones como grupo revolucionario, asesino, perpetrador de masacres y atentados contra oleoductos, secuestrador eran los adjetivos más comunes, pero el reconocimiento de que lo existente hasta la fecha era un conflicto armado, variaba el estatus, ubicándolo como una parte opuesta al sistema político y social predominante, que ameritaba ser tratado con status político y jurídico. Esta postura de Santos dio origen a los diálogos de paz que luego darían paso al plebiscito, el proceso de interés de este trabajo, en tanto realidad política y social actual determinante para el país, y con una serie de elementos de interés investigativo mediado por la configuración de representaciones sociales claves para la fijación de los resultados finales ya conocidos y que dieron al traste con la idea de acabar con el conflicto, el propósito de legitimar el diálogo como forma de reemplazar el combate armado y con el sueño de lograr la paz estable y duradera. Pero cual fue el escenario de construcción de esas representaciones sociales clave para determinar las decisiones finales; una vez fijada la fecha para el plebiscito iniciaron las campañas por el SI y por el NO. Los discursos que antecedieron esa fecha crucial para la estabilidad política, social y económica de Colombia fueron contundentes de parte y parte, los defensores del NO sustentados en la defensa de la institucionalidad y la legalidad y la campaña del SI en la defensa de una salida dialogada, pues la vía militar nunca logró acabar con el enemigo. La carga del lenguaje para expresar opinión da cuenta de la pasión que desbordó la discusión, el uribismo llamó al diálogo falta de autoridad, a la guerrilla en vez de grupo con estatus político le llamaron grupo terrorista, los acuerdos quedaron para ellos reducidos a una lista de dádivas del estado por exigencia de los comandantes, los posibles electores del Si se etiquetaron como amigos o simpatizantes de la guerrilla, la desmovilización de insurgentes y su inclusión en la vida social se etiquetó como impunidad, los países garantes del proceso que facilitaron que el diálogo se diera en territorio neutral se les señaló como aliados de la guerrilla al permitir el libre tránsito y no proceder a la captura de los delegados. Los del Si, decían que votar No era ser enemigo de la paz, guerrerista, decir no a los acuerdos era continuar la debacle del país..

(16) Este acontecimiento de la historia reciente del país tiene todo para ser analizado desde la óptica de las representaciones sociales en clave de dilucidar la estrecha relación de esta teoría con la forma como se influyeron decisiones políticas finales. Las representaciones construyen realidades a parir de prácticas y discursos en relación con el otro que en determinado momento se convierten en lo verdadero. Estas apreciaciones generaron opiniones acompañadas de una emocionalidad que mediante intimidación e indignación influyeron en parte del electorado por encontrarse de por medio elementos o conceptos claves como la justicia, la paz, el marco jurídico de la nación, el castigo, o la impunidad. Para este propósito tomaremos como núcleo central las opiniones de políticos y columnistas que con sus escritos lograron conformar representaciones sociales generando opiniones y constituyendo posturas a favor y en contra de lo acuerdos de paz, en palabras de Jodelet (1984) ”la consolidación de representaciones sociales, día a día configuran la vida personal y colectiva” 1.2. Reseña del conflicto y de diálogos de paz en Colombia Lo que se conoce como el conflicto armado interno en Colombia data de 1960; como dice Wallace (2013), es una guerra asimétrica, de baja intensidad, y tiene que ver con una serie de causas como la debilidad del estado colombiano para hacer presencia en todas la regiones, la persecución a la población civil por su simpatía y militancia, como fue el caso de la violencia bipartidista y la existencia de una distribución inequitativa de la tierra. Para el caso de las FARC, su creación data de 1964, fecha en la que se reconoce la conformación de este grupo armado ilegal surgida por las desigualdades sociales, la inconformidad de un grupo de campesinos por las decisiones políticas de aquel entonces, la falta de legitimidad de la clase política y la postura indiferente del gobierno del momento acerca de los problemas sociales de la época, estos son entre otros los elementos que dieron pie para que un número de campesinos que inicialmente se reunían en bandos con el nombre de guerrillas comunistas y liberales evolucionara en el grupo armado ilegal vigente (hasta 2016) más antiguo del mundo, las Fuerzas Armadas y Revolucionarias de Colombia, FARC, (Saumeth, 2004). Desde el momento de su conformación y de dar inicio a sus operaciones enmarcadas en acciones de oposición al sistema, con el objetivo supuestamente de reivindicar los derechos de los menos favorecidos, el gobierno que se encontraba de turno y los venideros, recibieron como herencia la obligación de vencer a este grupo cada vez más fortalecido, con más hombres, mayor financiación y especialmente, con mayor afianzamiento dentro de la clase campesina, que veía en las actuaciones de esta guerrilla reivindicados algunos ideales propios. Cada nuevo gobierno se trazó la meta de acabar con este grupo, llegando incluso a ser el punto de las FARC un tema central en las campañas presidenciales, como es el caso de las candidaturas de Andrés Pastrana, Álvaro Uribe, y Juan Manuel Santos; exterminar a las FARC se convirtió así en casi una obsesión, se decía en estos tres casos que la guerrilla de las FARC elegían presidente, pues.

(17) este tema casi que debía figurar como primero en la lista de las “promesas de campaña” especialmente en los tres casos citados. Varios gobiernos, en especial después de 1990 tuvieron en su agenda lograr la paz es así como en el período presidencial del liberal Julio Cesar Turbay, en 1981 se hace un intento para iniciar conversaciones con las FARC, para ello se creó una comisión que era liderada por el expresidente Carlos Lleras Restrepo, pero renunció bajo el argumento de haber tenido muchos frenos para contactarse con las FARC En 1982: Bajo el gobierno conservador del expresidente Belisario Betancur, se inicia una negociación de paz con las FARC, en 1984: Se firma el Acuerdo de la Uribe entre el gobierno de Betancur y las FARC Durante su gobierno se impulsó un proyecto de amnistía que se convirtió en ley, cuyo objetivo era la desmovilización de miembros de grupos guerrilleros. En marzo de 1984 se selló el primer acuerdo de cese al fuego entre la guerrilla de las FARC y el gobierno Betancur en el municipio de La Uribe, departamento del Meta. Este acuerdo buscaba que se diera una reestructuración y modernización de las instituciones, fortalecimiento de la democracia y garantías para ejercer la actividad política por parte de los miembros de las FARC. El mayor logro de estos diálogos fue que el gobierno reconoció a la oposición como un actor político y fruto de ello nació el partido político Unión Patriótica, del cual hacían parte miembros de las FARC, del partido comunista, indígenas, estudiantes, sindicales etc. Este partido llegó a ganar 23 alcaldías propias y 102 en coalición. Pero el partido fue exterminado por parte de los sectores radicales de ultra derecha. La propuesta de negociación coincidió con la realización de la VII Conferencia en la que las FARC formularon su Plan Estratégico Político Militar. En la conferencia se establecieron los criterios para la Salida Política al Conflicto Social y Armado, que fueron pasando a un segundo plano debido a la desconfianza que generó en la organización el genocidio de la Unión Patriótica. (García Duran, 2010) Balance del Proceso de paz con las FARC en La Uribe Puntos a Favor: 1. Hubo un cambio muy grande en la dirección del discurso político colombiano, ya que se reconoció a la oposición armada como un actor político 2. Se entendió que Colombia requería un proceso de apertura democrática 3. Creación de la Unión Patriótica Puntos Negativos del Proceso: 1. No hubo un proyecto definido 2. Falta de voluntad por las partes y de compromiso por parte del gobierno 3. No existían cronogramas ni fechas límite.

(18) 4. 5. 6. 7.. Inexistencia de difusión Demasiados actores sociales Comienzo del genocidio a la Unión Patriótica, desprotección del Estado Violación de las treguas. Con el gobierno liberal de Virgilio Barco inicia el diálogo en 1987: Se rompe la negociación de paz en 1988: intentó hacer un acercamiento de paz con las FARC, pero debido al genocidio de la Unión Patriótica estos acercamientos fallaron 1991: El expresidente Cesar Gaviria inició diálogos con lo que se llamó La Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar, conformada por miembros de las FARC, EPL y ELN, estas negociaciones se dan en Tlaxcala, (México) y Caracas (Venezuela) Gutiérrez (2015); el gobierno consideró que la caída del muro de Berlín y el proceso de paz del Salvador iban a hacer eco en Colombia; el antecedente era el desarrollo del mayor accionar armado de este grupo ilegal. Desde el gobierno por un lado se intensificaron los ataques militares y por otro se propusieron los diálogos, al final no hubo acuerdos porque para este entonces ya las FARC eran autosuficientes financieramente, tenían los recursos suficientes para no depender del contexto internacional y por estas razones no hubo avances (Kaldor, 2013). A raíz del secuestro y muerte del ex gobernador de Norte de Santander y ex ministro de obras públicas Angelino Durán Quintero, los diálogos de paz de Tlaxcala que llevaban a cabo el gobierno del presidente Cesar Gaviria y las guerrillas de las FARC, ELN y EPL se interrumpieron el 4 de mayo de 1992. Entre 1994 y 1998 bajo el mandato de Ernesto Samper se produce un viraje importante en la concepción de la guerrilla y de su razón de ser que suponía “el reconocimiento del carácter político del conflicto armado y de las organizaciones guerrilleras, la participación activa de la sociedad civil y la aplicación efectiva del derecho internacional humanitario como un primer paso hacia la paz” (Plazas, 2009). Samper habló de “paz integral y diálogo útil”, pero la implementación de su estrategia se frustró por la crisis política que tuvo que afrontar en el marco del proceso 8.000 lo que conllevó una serie de distractores a la hora de gobernar. Además, la guerrilla consideró que dada la falta de legitimidad del gobierno no era posible negociar. En la segunda mitad de este gobierno se desarrolló un escalamiento de la confrontación por parte de las FARC hacia las Fuerzas Armadas (FFAA), un importante aumento de combatientes y en términos estratégicos, representado en más frentes y bloques. (Rodríguez, 2015). Proceso de negociación 1992, Tlaxcala – México Gobierno bajo el cual se da el proceso de paz: Gobierno de César Gaviria 1990-1994 Temporalidad de las negociaciones: Abril-Junio de 1992 Agenda de la negociación En medio de del desarrollo de la Asamblea Nacional Constituyente, el expresidente Gaviria entabla nuevos diálogos con las FARC, a pesar del bombardeo que hubo a Casa Verde (Cuna de las FARC). En el período comprendido entre abril a junio de 1992, el gobierno estableció las negociaciones.

(19) de paz primero en Caracas y después en Taxcala, México, con la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar, ésta estaba conformada por miembros de las FARC, ELN y EPL. Las FARC durante su Octava Conferencia realizada en 1993, reorganizaron su propuesta de paz en la plataforma de un gobierno de reconstrucción y reconciliación nacional, de la que surgieron diez puntos para la solución de la crisis del país, entre los que se incluyeron la salida política al conflicto armado. Los otros nueve puntos se centraron en reformas que reorganizaban el Estado, el modelo económico que permitiera la redistribución de la riqueza, el bienestar social y una política agraria. También plantearon reestructurar la política exterior del Estado colombiano (Gutiérrez, 2015). Balance del Proceso de Paz con las FARC en Tlaxcala – México Puntos a favor en el Proceso: 1) Acuerdos con el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) 2) Acuerdos con el Movimiento Armado Indígena Quintín Lame 3) Acuerdos con un sector del ELN y EPL. Puntos negativos en el Proceso: 1. La desconfianza entre las partes para llegar a un acuerdo 2. Falta de metodología 3. Con la nueva Constitución el Estado estrenaba una legitimidad que redujo ostensiblemente los márgenes para acordar las reformas a que aspiraban las FARC 4. FARC no llegó a ningún acuerdo y continuaron alzados en armas 5. La guerrilla deseaba discutir acerca de la crisis nacional pero no de la solución del conflicto armado Proceso de negociación 1999. El Caguán Andrés Pastrana (1998-2002) prometió hacer la zona de distensión para establecer acuerdos que llevaran al cese al fuego y por ende a la paz. Esta propuesta fracasó después de tres años porque las FARC no respetaron los acuerdos. El proceso inició mal porque, el 7 de enero de 1999, el entonces comandante de las FARC Manuel Marulanda Vélez “Tirofijo” no llegó al encuentro diseñado para la instalación de la mesa con el presidente Pastrana. El 21 de febrero de 2002 el ejército colombiano por orden del presidente inició la retoma de la zona de distensión, acusando a las FARC de haberse fortalecido a la sombra de esta zona, de incrementar el secuestro además del reclutamiento de niños y niñas, en conclusión, de haber faltado a la promesa de iniciar los diálogos que permitirían a Colombia lograr la paz, (Tellez, 2002). Agenda de la negociación En San Vicente del Caguán, en el umbral de la amazonía, Pastrana aceptó desmilitarizar una zona tan grande como Suiza para instalar una mesa de dialogo.

(20) con las FARC. El ejército se retiró dejando el municipio bajo control de la guerrilla. La apertura de este proceso estuvo seguida de cerca por los medios de comunicación. La agenda acordada poseía diez puntos y se la denominó: “Política de paz para el cambio”, en esta agenda se encontraban temas en derechos humanos, reformas agrarias, reformas políticas, paramilitarismo, derecho internacional humanitario. El proceso llegó a su fin, cuando en 2002 fue secuestrado el ex congresista Luis Eduardo Géchem. Balance del Proceso con las FARC en San Vicente del Caguán Puntos a favor del Proceso: 1. Se lograron cuatro acuerdos con los que se logró la libertad de más de 400 miembros de la fuerza público 2. Se creó la Comisión de Personalidades, la cual hizo una serie de recomendaciones para poder avanzar con los diálogos 3. Después de muchos gobiernos finalmente un presidente tomaba en serio a la guerrilla y le ofrecía una cuota inicial muy generosa sin pedir algo a cambio Puntos negativos del Proceso de Paz: 1. Falta de claridad sobre qué era lo que realmente se podía negociar 2. La concesión del territorio se convirtió en condición para que el diálogo pudiera proseguir, de manera que el proceso no dependía de los acuerdos sustantivos sino de que la zona de distensión se mantuviera 3. No haber acordado el mínimo de cualquier negociación: reglas de juego y árbitros que aseguren el avance 4. Negociar como gobierno y no como país: no hubo acuerdo político ni de Estado sobre la zona de distensión, menos aún sobre la agenda o sobre las reformas 5. Negociación muy pública y abierta con los medios de comunicación 6. Fortalecimiento de las FARC como agrupo armado debido a la zona de distención Entre el 2002 y el 2010 se dieron los dos gobiernos de Álvaro Uribe Vélez y su programa de gobierno: Política de Seguridad Democrática (PSD) cuyo objetivo fue alcanzar la paz mediante la declaratoria de guerra al grupo guerrillero (FARC) (Molinares 2013). Uribe Vélez de forma vehemente manifestó desde el inicio en su primer gobierno que haría todo lo posible por acabar con este grupo insurgente a sangre y fuego, (Bonilla 2004) esa postura le dio la posibilidad de gobernar durante ocho años, generando en algún sector de la población civil la idea de una de seguridad que consistía en poder movilizarse por las carreteras del país, sin el temor de ser secuestrados o extorsionados, debido a la presencia en buen número de miembros del ejército (Gómez, 2006). Juan Manuel Santos (2010-2018) optó por dos estrategias simultáneas, el control armado de la fuerza pública con un ejercicio extenso de diálogos que ha llevado a lograr los históricos acuerdos de la Habana, los mismos que fueron firmados.

(21) el 26 de diciembre en ceremonia en Cartagena con invitados de orden mundial y con un ambiente de paz que incluyó la conmovedora presentación de las cantadoras de Bojayá, señoras que fueron víctimas de una de las más cruentas acciones de la guerrilla en el año 2002 y como invitado especial Ban Ki Moon, Secretario General de la Naciones Unidas, entre otros pero que aún firmados, estaban a tres días de no ser refrendados por el pueblo. En el marco del proceso de diálogos de la Habana, surge la pregunta de cómo legitimar los acuerdos para que su implementación a futuro no se convierta en un asunto discrecional para el gobierno de turno y que por el contrario sean permanentes. El presidente de la República en uso de sus facultades bien habría podido firmar los acuerdos, no obstante para darle mayor legitimidad recurrió a la refrendación del pueblo a través del plebiscito, el ejercicio que se buscaba era la validación ciudadana para la implementación de todos los acuerdos firmados (Pico, 2013). Estos acuerdos finales habrían podido ser firmados por el presidente en el ejercicio de su autonomía como mandatario, no obstante el optó por someterlos a la refrendación del pueblo, en votación llevada a cabo el 2 de octubre de 2016 en donde a partir de la pregunta: “¿Apoya el acuerdo final para terminación del conflicto y construcción de un paz estable y duradera?” el constituyente primario debía decir Si, si estaba de acuerdo con la posibilidad que plantea esta pregunta y No, si no apoyaba esta opción evidentemente. El resultado ya lo conocemos con una diferencia de 60.000 votos, ganó el NO, o sea a la luz de la pregunta del tarjetón, ganaron los que no apoyan el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera. 6.424.385 votos por el No y 6.363.989 votos por el SI. La votación efectiva fue de 13.059.177 equivalente al 37.41% del potencial electoral que es de 21.849.075, o que quiere decir que la abstención fue del 62.59%. No se sabe si es más preocupante que 6 millones de personas voten que no están de acuerdo con alcanzar la paz de su país, o que 14 millones ni siquiera salgan a votar revista Semana (oct. 10 de 2016). Posteriormente, se abre el debate sobre estos resultados con el asombro internacional por que el país se perdía la posibilidad de lograr la tan anhelada paz; a este respecto surge la idea de este trabajo, en el cual se busca dilucidar algunos factores relacionados con el papel jugado por personajes públicos a través de columnas de opinión, los resultados mencionados seguro merecen ser producto da la cultura política colombiana, la cual merece ser analizada. 1.3. Objetivo General Comprender en qué sentido las representaciones sociales que se difundieron a través de los medios de comunicación en forma de opiniones expertas ha influenciado prácticas electorales configurando una identidad propia acerca de los acuerdos de paz Específicos.

(22)  Indagar las representaciones sociales que se han configurado en el marco del proceso de paz de 2016.  Describir las representaciones sociales que han configurado columnistas y figuras políticas en torno a los acuerdos de paz de 2016.  Analizar las representaciones sociales sobre los acuerdos de paz de 2016 con el fin de reconocer su influencia en la toma de decisión en el plebiscito.. II.. Capítulo II: Construcción Teórica. 2.1. Representaciones sociales La Teoría de Representaciones sociales que inicia con el desarrollo del concepto por Serge Moscovici en el año de 1961, constituye una nueva unidad de enfoque en investigación en las ciencias sociales, ya que permite integrar lo individual y lo colectivo, lo simbólico y lo social; el pensamiento y la acción. Ofreciendo un marco explicativo que va más allá de las circunstancias particulares de la interacción social, sino que trasciende al marco cultural y al desentrañamiento de estructuras sociales. (Araya, 2002) En este sentido, cuando nos referimos a las representaciones sociales estamos haciendo alusión a fenómenos múltiples que son variados y que se estudian en diferentes niveles de complejidad, estos fenómenos pueden ser individuales y colectivos, psicológicos y sociales por lo que desde esta teoría se da una unidad de enfoque que se fecunda en la psicología social pero que se puede extender hacia otras áreas de las ciencias sociales. En palabras de Jodelet (1984) representar consiste en una manera de interpretar y de pensar nuestra realidad cotidiana, una forma de conocimiento social. Y correlativamente, la actividad mental desplegada por individuos y grupos a fin de fijar su posición en relación con situaciones, acontecimientos, objetos y comunicaciones que les conciernen. En donde lo social interviene en el contexto particular en donde se sitúan los individuos y los grupos, en la comunicación que se generan entre los individuos en estos espacios, en los marcos de aprehensión que se proporcionan por el bagaje cultural y a través de los códigos, valores e ideología que se relacionan de acuerdo a las posiciones y pertenencias sociales específicas. El estudio de las representaciones sociales involucra el estudio de la sociedad en todas sus expresiones dinámicas. Se enfoca en la naturaleza del pensamiento y en las formas como las personas cambian la sociedad, y en este intercambio constante entre los mecanismos subjetivos y el mundo social se logra la comunicación intersubjetiva. Es por esto que intento introducir la relación entre lo individual y lo social, con base en la investigación de donde surge esta revisión. Parto del hecho de que las personas no construyen sus pensamientos en aislamiento, sino que se influyen unas a otras sobre la base de las verificaciones colectivamente compartidas, referidas a los objetos que conforman su realidad. Las representaciones sociales dan sentido a nuestras creencias, ideas, mitos y opiniones para invadir de significado a las cosas y nos ayudan a comprendernos.

(23) unos a otros, con base en las operaciones de las sociedades en las cuales vivimos con énfasis en los procesos de comunicación. Las representaciones sociales se enfocan en el conocimiento social, y por eso los procesos de memoria, percepción, obtención de información y de disonancia trabajan juntos para proporcionar el conocimiento real dentro de un contexto social. Sin embargo, este proceso va más allá de estos límites y comprende valores, historias, mitos, convenciones y símbolos, que se adquieren a través de la experiencia directa, principalmente de las relaciones con el grupo de amigos y amigas, los padres y madres, la escuela, las organizaciones, los grupos religiosos, las iglesias, los medios de comunicación y, según encontré en mis estudios recientes, la calle (Vergara, Vélez, Vidarte & otros, 2007) (Vergara, 2008) La idea de abordar el tema de las representaciones sociales se relaciona con el convencimiento de que son guía de acción y marco de lectura de la realidad. Son significaciones que permiten interpretar el curso de los acontecimientos y las actuaciones sociales. Expresan las relaciones que las personas mantienen con el mundo y con los otros. Relaciones que son forjadas en la interacción y el contacto con los discursos que circulan en el espacio público. Son programas de percepción, construcciones con estatus de teoría. Y en este sentido no son un saber apodíctico, pero contienen un saber válido. Es por esto que la aproximación a las representaciones sociales se constituye en un aparato teórico heurístico para profundizar en el conocimiento de la realidad social. Es preciso abrir los ojos y los oídos a un diálogo de saber múltiple que no pretende lograr el estatus de saber científico. Las representaciones se manifiestan en el lenguaje y en las prácticas, en razón de su función simbólica y de los marcos que proporcionan para codificar y categorizar el mundo de la vida. En este sentido, podemos pensar que las representaciones sociales hacen posible abordar las concepciones y prácticas que orientan la experiencia de vida de los diferentes grupos poblacionales. Desde el punto de vista metodológico, existen dos grandes vertientes en el estudio de las representaciones: la vertiente procesual y la vertiente estructural. La vertiente procesual o cualitativa de las representaciones, en proximidad con las reflexiones de Jodelet (1986) y de Banchs (2000), se desarrolla en estrecha cercanía con la propuesta original de Moscovici. Esta vertiente se centra en los procesos cognitivos o mentales de carácter individual y en los procesos de interacción en un contexto social. En este sentido, las representaciones van más allá del interaccionismo simbólico, hacia una postura socioconstruccionista de donde se destacan autores como Gergen. De acuerdo con Bravo (2002), Gergen asume que el construccionismo aborda las representaciones sociales desde la perspectiva del "discurso de las experiencias", donde ésta no se muestra sólo como la capacidad de reflejar la realidad vivida, sino más bien en su capacidad de llevar a cabo relaciones, ya que hablar de experiencia es participar de una de las prácticas culturales más importantes, a saber, establecer pautas de relación, compartir, confirmar; y por lo tanto el construccionismo las entiende como una expresión de la autonarratividad de la práctica relacional. De la misma forma -aclara Gergen-, el.

(24) socioconstruccionismo no parte de descripciones fundacionales de lo que hay, sino que se centra en los procesos de intercambio social de narraciones de realidad definidos histórica y culturalmente. Gergen dice que el construccionismo social trata de establecer que el conocimiento es construido a partir de las prácticas socio-culturales, a diferencia del conocimiento construido por el individuo, visión que está actualmente en crisis. El enfoque procesual pone su atención en el examen de la actividad de reinterpretación continua que emerge del proceso de elaboración de las representaciones, y considera el espacio de interacción como su objeto de estudio. En esta definición, el proceso de elaboración está en el devenir social más que en los mecanismos cognitivos. Desde el punto de vista epistemológico, ontológico y metodológico, el enfoque procesual se caracteriza por considerar que, para acceder al conocimiento de las representaciones sociales, se debe partir de un abordaje hermenéutico, entendiendo al ser humano como productor de sentidos, y focalizándose en el análisis de las producciones simbólicas, de los significados y del lenguaje, a través de los cuales los seres humanos construimos el mundo. De otro lado, la vertiente estructural pretende la cuantificación de los sentidos y del sentir de los actores a través del nodo central, teoría que propone Jean Claude Abric (2001). En todo caso, en esta vertiente encuentro una posibilidad enorme de poder evaluar de forma cualitativa y cuantitativa algunos aspectos de las representaciones sociales, dado que existe la posibilidad de comprender el aporte de cada persona a la construcción del nodo central y a su vez encontrar cuáles son sus representaciones en el sistema individual que hacen parte de su sistema periférico. Esta comprensión nos permite evaluar el arraigo de las personas a los grupos sociales, qué tan convencidos y qué tanta confianza admite la cohesión de los grupos como para prever ciertos comportamientos. 2.2. Formación de las representaciones sociales Las representaciones sociales se presentan bajo formas variadas, más o menos complejas; nos permiten interpretar lo que nos sucede, y aún dar sentido a lo inesperado. Son categorías que sirven para clasificar las circunstancias, los fenómenos y las personas con quienes tenemos algo que ver. Son teorías que permiten diseñar la actuación cotidiana. Y a menudo, cuando se les comprende dentro de la realidad concreta de la vida social, las representaciones sociales son todo esto junto (Moscovici, 1986, p. 472). Las fuentes de este conocimiento son nuestras experiencias, y también las informaciones, los conocimientos y los modelos de pensamiento que recibimos y transmitimos a través de la tradición, la educación y, de una manera abrumadora en nuestro mundo globalizado, la comunicación social y las nuevas tecnologías de la información y la comunicación -tic-. De este modo, este conocimiento es en muchos aspectos socialmente elaborado y compartido. Con sus múltiples aspectos, este tipo de conocimiento intenta dominar nuestro entorno, comprender y explicar los hechos e ideas que pueblan nuestro universo o que surgen en él, actuar con otras personas o sobre ellas, situarnos respecto a ellas, responder a las preguntas que nos plantea el mundo, saber lo que significan los descubrimientos de la ciencia y el devenir histórico para nuestras vidas..

(25) En otros términos, Berger y Luckman (1991) señalan cómo se trata de un conocimiento práctico que da sentido, dentro de un incesante movimiento social, a acontecimientos que terminan por sernos habituales. Este conocimiento forja las evidencias de nuestra realidad consensual; participa en la construcción social de nuestra realidad, para emplear una expresión de quienes lo han elevado a la dignidad de objeto de una nueva sociología del conocimiento. Las representaciones sociales albergan un gran volumen de informaciones, imágenes, opiniones, actitudes, ritos, técnicas, costumbres, modas, sentimientos, creencias, miedos, entre tantas y tan diversas cosas que nos permiten vivir. Este contenido se relaciona con un objeto, un trabajo, un acontecimiento económico o un personaje social. Puede ser también la representación social de un sujeto (individuo, familia, grupo, clase, etc.), en relación con otro sujeto. En esta forma, la representación es tributaria de la posición que ocupan los sujetos en la sociedad, la economía y la cultura. Las características fundamentales de las representaciones sociales se pueden citar de manera esquemática, afirmando que siempre son la representación de un objeto o de una persona; tienen un carácter de imagen y la propiedad de intercambiar lo sensible y la idea, la percepción y el concepto; tienen un carácter simbólico y significante, un carácter constructivo y, finalmente, un carácter autónomo y creativo.. 2.3. Condiciones para la formación de una representación social De acuerdo con Moscovici (1986), las representaciones sociales no se generan sobre cualquier fenómeno, tema u objeto, sino que se requiere una serie de condiciones que afecten tanto al fenómeno social como al grupo. En lo que se refiere al objeto, éste debe tener un carácter social, es decir, debe establecer relaciones entre dicho objeto y las personas, ya que los grupos sociales no elaboran un pensamiento compartido más que a propósito de los objetos que son significativos para ellos, y este proceso debe cumplir con alguna de estas características (Páez, 1987 y Elejabarrieta, 1995, citados por Ruiz, 2001): Suponer un cambio importante en la concepción del mundo y del ser humano; por ejemplo, desarrollos tecnológicos que tienen impacto social como la telefonía celular. Desarrollar fenómenos o procesos que modifiquen las condiciones de vida de una sociedad de tal modo que se produzcan cambios en las concepciones de los objetos sociales. Estar relacionado el proceso con acontecimientos dramáticos normalmente dolorosos que afecten a una sociedad, tales como el SIDA. Partir de fenómenos o procesos que estén presentes de forma importante en la vida social de las personas y afecten los procesos básicos de comunicación, de interacción social o de la visión del mundo, de sí mismo y de los demás. De acuerdo con Torres, (2004), para el estudio de las representaciones sociales desde la mirada estructuralista, es importante tener en cuenta que una.

(26) representación social sólo se crea y funciona en un grupo de carácter reflexivo, es decir, aquel donde sus miembros reconocen su pertenencia y disponen de criterios para saber quiénes pertenecen al grupo y quiénes no, a diferencia del grupo nominal que se caracteriza porque sólo existe desde el punto de vista del observador externo. Estos grupos nominales pueden tener en común una actitud o un esquema cognoscitivo, pero no tienen identidad social. En los grupos reflexivos, el conocimiento implícito en las representaciones sociales debe ser público, circular libremente en el grupo e insertarse en el discurso cotidiano de las personas, para que las representaciones sociales puedan cumplir sus funciones de permitir una comprensión de la realidad y de orientar las prácticas cotidianas. El grupo reflexivo se caracteriza por tener pensamiento grupal. Lo anterior con el fin de poder determinar el nodo central y el sistema periférico. Lo que caracteriza a las representaciones sociales es que se refieren a un objeto socialmente relevante para un grupo y que se generan a través de procesos comunicativos particulares como la objetivación y el anclaje (Jodelet, 1986). La objetivación es la transformación de conceptos abstractos o extraños en experiencias y materializaciones concretas. Por ejemplo, el SIDA se materializa en la homosexualidad, los locos en el manicomio y la salud en la clínica. Es así como Foucault (1978, 1979, 2000) muestra cómo la base de su investigación sobre la locura y la aparición de una psicología, sobre la enfermedad y el nacimiento de una medicina clínica, sobre las ciencias de la vida, del lenguaje y de la economía, ha sido la puesta en escena de una reconstrucción histórica y antropológica que le ha permitido mostrar la aparición de algunos fenómenos sociales. La objetivación comprende la transformación icónica y la naturalización. La transformación icónica consiste en sintetizar las informaciones que se tienen sobre el objeto social en un esquema icónico, similar en sus características al esquema figurativo propuesto por Moscovici (1986). Esta transformación opera mediante una selección y descontextualización de las informaciones sobre el objeto. La selección se produce porque, dada la imposibilidad de tener acceso a todos los datos del objeto socialmente relevante, los integrantes del grupo se centran en uno de ellos y descartan otros. Además, la representación para ser funcional debe limitarse a algunos elementos accesibles a la memoria. Y la descontextualización surge de la transformación de las ideas científicas en conocimiento cotidiano: las informaciones deben ser separadas (descontextualizadas) de la fuente que las ha generado inicialmente. De esta manera surge el esquema figurativo, que consiste en una materialización del objeto social abstracto en una imagen nuclear, centrada, de forma gráfica y coherente, que capta la esencia del concepto, la teoría o la idea que se trata de objetivar, y permite comprender de una manera más simple, e interactuar con las cosas, con los otros y con nosotras y nosotros mismos. La naturalización es la tendencia a dotar de realidad el esquema figurativo y sus elementos, de tal manera que las imágenes reemplacen la realidad. El anclaje es la integración cognoscitiva del objeto, representado dentro del sistema de pensamiento grupal preexistente. Implica la incorporación de lo desconocido en un sistema de categorías y especificaciones conocidas. El.

(27) anclaje permite la inserción del objeto de representación en un cuadro de referencia ya dominado e instrumenta el objeto representado. El anclaje tiene cuatro dimensiones: la primera consiste en la inserción en un cuadro de referencia conocido y preexistente; se trata de amortiguar el impacto de lo nuevo, insertándolo en lo conocido. Una segunda dimensión del anclaje es la instrumentalización social del objeto representado; es decir, la representación social sirve a unos fines ya que se vuelve instrumento de comunicación y de comprensión mutua, que permite a los miembros de un grupo disponer de un mismo lenguaje para comprender los eventos, las personas y los otros grupos. Tercero, la representación social guarda relación con las funciones de clasificación y de discriminación, que permiten ordenar el entorno en unidades significativas y facilitar así su comprensión. Cuarto, la representación social guarda relación con los procesos de categorización social, es decir, con la autoidentificación como miembro de un grupo y, a la inversa, identifica quiénes no son miembros del grupo. Jodelet (1986) resume las funciones del anclaje de la siguiente forma: función de interpretación de la realidad, función de integración de la novedad en un sistema preexistente de pensamiento grupal, función de orientación de las conductas y relaciones sociales: al comprender el objeto social desde una perspectiva particular del grupo, sus miembros saben cómo hay que actuar respecto a él. Estos procesos de objetivación y anclaje no son meras degradaciones cognoscitivas de informaciones, sino procesos de conocimiento dirigidos por un metasistema cognoscitivo o sistema socio-cognoscitivo en el que se insertan los sujetos. En este sentido, los procesos cognoscitivos de percepción, clasificación, codificación, inferencia, memoria, entre otros, son realizados de acuerdo con unos principios organizadores que determinan la dirección y resultados de aquéllos. Cuando obtenemos datos sobre una representación social mediante una tarea de asociación libre de palabras, los contenidos que se obtienen son de naturaleza variada. Dichos contenidos pueden ser clasificados en tres modos: semántico, lexical y cognoscitivo-procesual. El modo semántico se aplica a los textos, mediante un ejercicio de asociación libre de palabras, en el que se logra obtener un material referido a objetos, sucesos, emociones y sentimientos, y donde ocasionalmente se mencionan personajes-fenómeno de la personificación en la representación social. El modo lexical considera sustantivos, verbos, adverbios, adjetivos, proposiciones, y todas las expresiones gramaticales. En principio, este material léxico puede ser sometido a análisis para extraer índices léxico-métricos como la frecuencia absoluta de las palabras, la tasa adjetivos/verbos, la tasa verbos/total de palabras, etc. Mientras que en el modo cognoscitivoprocesual, la representación social observa creencias, atribuciones de causalidad, estereotipos, actitudesevaluaciones y tendencias de conducta.. 2.4. Organización de la representación social.

(28) Toda representación social se establece alrededor de un nodo central y de un sistema periférico. El nodo central es el sistema que da significado a la representación social y está constituido por aquellos elementos que son importantes no sólo cuantitativamente, sino cualitativamente. Está ligado a los eventos históricos, sociológicos e ideológicos del grupo; se caracteriza por su estabilidad, rigidez y continuidad, lo que permite la permanencia de la representación. El sistema periférico se caracteriza porque está determinado por la historia individual de las personas, por sus experiencias particulares. Esto hace que los elementos sean más influidos por el contexto social inmediato en el que los sujetos se desenvuelven y han de expresarse, y actúan en relación con el objeto de la representación. Por esto, los elementos del sistema periférico son más dúctiles e inestables, más vulnerables a las presiones de elementos extraños a la representación. Una de las funciones del nodo central es garantizar la estabilidad de la representación, mientras el sistema periférico se encarga, entre otras cosas, de proteger el nodo central de las amenazas que lo cuestionan, mediante incorporación y asimilación de nuevas informaciones. Jean Claude Abric citado por Philogéne (2001a, p. 39) elaboró la teoría del núcleo central que da estructura a la representación y enriquece su significado. Circundando el núcleo central está una constelación organizada de elementos periféricos que juegan un rol importante en concretar el significado de la representación. Están en la interfase entre el núcleo central y la situación concreta dentro de la cual la representación es elaborada y opera. Este doble sistema, que comprende el núcleo central y los elementos periféricos en interacción unos con otros, permite comprender algunas características clave de las representaciones sociales. Estas representaciones son a la vez estables y rígidas, debido a que son determinadas por el núcleo central, profundamente cristalizado en el sistema de valores compartidos por los miembros de un grupo. Al mismo tiempo, son dinámicos y fluidos, debido a que integran una amplia variedad de experiencias individuales con las condiciones sociales que marcan la evolución de individuos a grupos. En esta variante particular de la teoría de la representación social, la noción de núcleo central proporciona una interesante respuesta a la cuestión epistemológica clave respecto al vínculo entre representaciones individuales y realidad social. El núcleo central es el principio organizador que hace estable la representación social, y esta estabilidad resulta de su objetivación. Ese proceso crea un eje figurativo, un núcleo de imágenes que descontextualiza los principales elementos de una representación al punto donde cobran vida por sí mismos como parte de un contexto social que conforma las mentes individuales. De acuerdo con Abric (1996) y Elejabarrieta (1995), citados por Ruiz, (2001), el resultado de la transformación de la representación social dependerá de dos dimensiones: del grado de oposición entre prácticas antiguas y nuevas, y del grado de reversibilidad de la situación que dio lugar a la aparición de las nuevas prácticas. Para la primera dimensión, la transformación no será tan brutal si las prácticas nuevas no están en total contradicción con las anteriores (ya sea porque son en ciertos aspectos comunes o porque son diferentes, no opuestas)..

Referencias

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