ORO
EN LA CORDILLERA
DE LOS VIENTOS
“Neuquen: Lavando arenas auríferas con la “canoga” en Malal Cahuelo” – Boletín Salesiano 1902
Memorias de Miguel Hoeffler
Tras el oro de
La Primavera – Huinganco y Huaraco
(1932 - 1946)
*
Digitalización, Comentarios y Edición para
NEUTECA200
Memorias mineras, auto biográficas, de Don Miguel Hoeffler En las tierras auríferas de la Cordillera del Viento
1- LA PREPARACION
Cualquier semejanza con la realidad….
a gente joven de hoy, no puede darse cuenta de la gravedad de la crisis de los años 30. La misma era
mundial, debido a que todos los países cerraron sus fronteras. Todos querían exportar pero no importar,
por consiguiente se paralizó el intercambio de mercaderías. Como la exportación se tornaba siempre más
difícil, esto trajo como consecuencia que no había entradas de divisas y no se pudo comprar nada en el
extranjero. En aquel entonces
Argentina
era un país netamente agrícola ganadera, con poca industria
complementaria. Como los precios de los cereales bajaron desproporcionadamente, el gobierno se vio
obligado a poner un precio mínimo de sostén a los cereales. Por ejemplo, por 100 kilos de maíz se fijó un
precio mínimo de $5 moneda nacional. Si en el mercado bajaba de este precio mínimo, el mismo gobierno
debía comprarlo. Ahora bien, ¿Qué podría hacer el gobierno con estos cereales?. Los podía vender a precios
irrisorios o regalar. Hubo tiempos en que se regalaba el maíz o se quemaba en las usinas y el ferrocarril, esto
último por no tener carbón. En
Inglaterra
y
Alemania
tenían carbón de sobra, que tampoco podían vender
porque no había compradores. En todos los países había millones de desocupados, lo mismo en la
Argentina
.
Había en la zona del
Puerto Nuevo
y
Retiro
más de 300.000 desocupados, todos hombres europeos. Vivían
en
Villa Miserias
y la comida para sobrevivir, la sacaban de la basura durante la noche. En los barrios de la
gente bien, en esa época se encontraba mucho y perfectamente comestibles, todo estaba muy barato, había
deflación y las cosas bajaban de precio. Lo contrario a la actualidad.
L
El gobierno luchó y formó varias comisiones para revertir esta situación, pero en la práctica las cosas
no cambiaban. Es interesante mencionar que ahora en 1981, vivimos en una recesión y a raíz de ella, se oyen
muchos comentarios de políticos economistas diciendo que esta crisis es peor que la del año30.
Claro que
ellos aún no vivían para hacer esta comparación….
Actualmente
Argentina
no tiene problemas graves, ya
que puede vender toda su producción agrícola y mucho más sí lo hubiera, por lo tanto hay que producir lo
que tiene mercado y dejar de hacer lo que no conviene.
1Trabajos varios con ingenio permanente
Volviendo a 1932, era imposible encontrar trabajo en ebanistería, mi oficio. Todas la fábricas y
talleres estaban paralizados, por lo que resolví ir a trabajar de mozo y mi Sra. de lavandera al
Colegio Ward
–
American Grammer and High School
- donde mi cuñada era ama de llaves y mi cuñado jefe de cocina. Las
condiciones eran $110 mensuales con casa y comida. Nuestra hija
María
concurría a la escuela, por la que
pagábamos pesos 10 por mes, quedando lo por lo tanto, $ 90 mensuales.
Mi trabajo consistía en hacer la limpieza a las seis de la mañana y lavar los pisos del enorme
comedor, donde comían 100 personas, además uno patios y laboratorio químico. Preparar y servir el
desayuno para los alumnos internos, profesores y demás personal. Después del desayuno, lavar y guardar las
tazas y cubierto, dejar el comedor en condiciones y preparar la mesa para el almuerzo y servir. De tarde me
correspondía preparar el té y servir, nuevamente, lavar la vajilla y preparar las mesas para la cena. Aparte de
estos trabajos, también debía arreglar todos los desperfectos eléctricos y sanitarios. Este era el trabajo de 7
días por semana. Libre teníamos mediodía de tarde los domingos, cada segunda semana.
El colegio estaba ubicado en Rivadavia al 6100 esquina Malvinas. Era un edificio antiguo en el que
con anterioridad había funcionado el colegio
Ward
, que actualmente se encuentra en
Ramos Mejía
, donde
tiene un predio de varias hectáreas, con edificios y jardines excelentes, un modelo de colegio. El colegio
American Grammer and High School
se había mudado hasta este edificio de la calle Rivadavia, poco antes
de empezar nosotros. La casa como era vieja estaba llena de chinches y cucarachas. Cuando de noche se
entraba a la cocina prendiendo la luz, las paredes y mesas, como los pisos estaban negros, habían millares
que desaparecían al instante. ¿Dónde se escondían?, ¡Un misterio!. Esto no me gustó nada, por lo que les
hicimos la guerra, en principio con agua hirviendo. La cocina disponía de un tanque de 1.000 litros. Con
mangueras lavábamos pared, pisos y todos los rincones, sin resultado satisfactorio. Alguien nos sugirió usar
azul de Prusia
molido finamente y con ello fumigar todos los rincones. La fumigadora era del tipo que usan
los apicultores. Con este método conseguimos exterminarlas al poco tiempo a las cucarachas. Nos faltaban
las chinches que son peores que las cucarachas. Dos veces por semana quemábamos con alcohol los elásticos
de las camas pero no nos dieron resultado. Nuestros dormitorios estaban en el subsuelo y como ya mencioné,
el edificio era viejo y por ese motivo la instalación eléctrica estaba colocada con aisladores de porcelana,
clavados a las paredes, que sujetaban los cordones eléctricos. Un día tenía que hacer un trabajo en un
interruptor y allí noté que los cordones estaban llenos de chinches. Enseguida nos pusimos a combatirlas sin
descanso y logramos terminar también con ellas.
1 Anteriormente al inicio de estas memorias de Don Miguel Höeffler, hay más de 70 páginas que se refieren exclusivamente a los
El director del colegio se llamaba
Mr. Madok
. Era un hombre muy inteligente, muy bueno y muy
tímido. La
Sra. Madok
, era todo lo contrario; era mandona y cuando necesitaba de nosotros, nos llamaba
con un timbre que estaba en la cocina que se encontraba en el primer piso. La señal para que yo me
presentara en la oficina, eran tres timbrazos. No pasó ningún día sin que me llamara para reparar alguna
cosa. El Colegio tenía un taller de carpintería con todo tipo de herramientas.
Una de las profesoras era muy simpática. Me preguntó un día sí no podría hacerle un tablero de
ajedrez para regalárselo a su novia. Yo ya había hecho otros y también se lo hice a ellos. Quedó asombrada
cuando lo vio, lo mismo el director.
Un día tocaron los tres timbres y corrí a la oficina donde se encontraba el director en compañía de una
Srta., a la que me presentó como
Miss Lee
, profesora de artes escénicos. Me dijo que ella necesitaba que yo
le haga un trabajo, pero antes de eso, la profesora me preguntó si yo estaría capacitado de hacer lo que ella
quería, esto en inglés. A lo que el director le contestó
“He is an artist”.
Miss Lee me explicó que para fines
del curso quería poner en escena una opereta con los alumnos de High School y para tal fin necesitaba un
escenario, que se levantaría en la cancha de basquetbol, que estaba cubierta y de grandes dimensiones. El
escenario debía ser de fácil armado y desarmado, para no estorbar los juegos; del ancho de la sala y una
profundidad de ocho metros.
-¿Usted cree que será capaz de hacerlo?,
me preguntó, y
-¿Cuánto sería el
costo?.
le dije que lo haría y que el costo lo calcularía de acuerdo al material a emplear.
-Le informaré más
tarde
, contesté. Me quedé corto con el tiempo para idear y calcular, pero pude comunicarle el costo del
material. Quedó conforme pero me dijo que el escenario lo necesitaba para una determinada fecha y para que
lo pudiera terminar en tiempo, al día siguiente me mandaría un carpintero para que me ayude. Le dije que sí,
me dieron el dinero y manos a la obra.
Al día siguiente llegó el carpintero prometido; era un muchacho polaco, con mucha voluntad pero
poca experiencia, por lo que tuve que trabajar como un loco para cumplir con la fecha lo que hizo que
abandone mi verdadero trabajo. En varias oportunidades ya estaban frente a la puerta del comedor los chicos
y yo no tenía nada preparado. Por suerte, allí estaba siempre atenta mi Sra. Que me daba una mano para que
se pueda servir la comida en término. Un día cuando ya tenía todo preparado para armar el escenario, no
pude hacerlo por estar todos los chicos del colegio allí presente, por lo que le pedí al director que organice
una excursión a la finca de Ramos Mejía dejándome así libertad de trabajo. Organizaron la misma para el día
jueves. Bien temprano comenzamos con el armado, primero la plataforma, luego enormes columnas de
ambos lados, hasta el techo. Eran de planchas de madera terciada de 3 mm de espesor que median 160x160
cm. En ambas puntas llevaban tablas de una pulgada cortadas en curva y el terciado se clavó sobre las tablas
curvada en tal forma que se tuvieron segmentos curvados firmes. Estos elementos los atornillamos en las
puntas consiguiendo que las columnas fueran fuertes y resistentes. Arriba se unían entre las columnas con un
tablero en forma futurística, para colocar el dispositivo de los telones, que se abrían en el medio. Todo el
conjunto, es decir el frente se pintó con pintura al agua, las columnas en pátina para que resalten del resto.
Es difícil describir la sorpresa del director, profesores y chicos, expresados al ver el escenario. No
terminaban de felicitarme por lo maravillosamente logrado de la obra. Como mi hija María también era
alumna del colegio, por correo nos fue enviada una invitación a la velada de fin de año y a la presentación de
la opereta. En las invitaciones figuraban como diseñadora y ejecutora, la
Srta. Lee
. Por supuesto no podría
haber figurado que quien realmente lo ideó y ejecutó fue el mozo
Miguel
….
Por todo el trabajo y tanta preocupación, todo lo que recibí fue de parte de Miss Lee, en la cocina, sus
felicitaciones. Ni un centavo. Nada. Así eran los tiempos en aquel entonces.
El tejedor de seda
Una vez terminadas las clases, nuestra tarea era pintar todas las aulas y en general toda la casa.
Quedamos solamente mi cuñado, su Sra., mi Sra. y yo, el resto del personal fue suspendido. Los días
domingos, que nos tocaba libres íbamos a Belgrano a visitar a los amigos. En una de esas salidas nos
enteramos que muchos de ellos estaban trabajando como tejedores de seda, una industria que recién se
iniciaba en
Argentina
. La mayoría en pequeña escala de dos hasta 20 telares. Había sólo dos fábricas.
Los amigos me contaron que se ganaba muy bien, que la paga eran 6 centavos por mil tramos. Con un
telar se hacen 80.000 tramos por turno
2. Se trabaja con dos máquinas, que hacen 160.000 tramos. A 6
centavos, hacen $9,60. En realidad nunca se pudo llegar al ciento por ciento, por rotura del hilo y tramo,
pero se ganaba alrededor de $8 por día lo que significaba un excelente sueldo.
Para trabajar, primero debe pagar para aprender
Naturalmente este asunto me interesó sobremanera y de inmediato hice las averiguaciones dónde se
podría aprender este nuevo oficio. Me informaron que para el aprendizaje se debían pagar $100 por mes y el
segundo mes ya se trabajaba con un telar y se cobraba por los miles de tramos hechos. Ese mismo domingo
alquilé una habitación en
Belgrano
y al día siguiente renuncié en el Colegio, lo que no le gustó nada al
director, ya que estaba próxima la iniciación de las clases.
Esta decisión mía, fue una verdadera aventura, ya que la crisis seguía con toda intensidad, además
significaba pagar $100, un importe que apenas tenía, pagar alquiler y comer por lo menos durante dos meses,
sin cobrar nada. Por suerte mi Sra. consiguió trabajos de lavado y limpieza de ambientes en varias casas por
hora. Otro problema era que teníamos que inscribir a nuestra hija
María
en el
Colegio alemán Humboldt
,
lo que significaba pagar no sé cuantos pesos mensuales, los que también había que tener. Pero me tenía
confianza y estaba seguro que podría resolver todos los problemas satisfactoriamente.
2 Un tramo es una línea de tejido, una pasada de la vadera con el hilo de la trama. Según el grosor de la trama, 1000 tramos pueden
Una vez en
Belgrano
me puse en con contacto con otros paisanos, que también estaban buscando
dónde poder entrar de aprendices y me invitaron ir a
Florencio Varela
, donde había una fábrica de tejidos
de seda, el capataz era un alemán de
Loda
,
Colonia
. Algunos de nuestros conocidos ya estaban haciendo su
aprendizaje allí. Habían alquilado una habitación donde vivían durante la semana.
Para viajar hasta
Florencio Varela
, tomamos un tren en la estación terminal del
Ferrocarril de
Provincia
, de trocha angosta. Salía cada hora un tren y el viaje duraba dos horas. La fábrica estaba a seis
cuadras de la estación, lo mismo la habitación de los paisanos. Uno de ellos nos acompañó y habló con el
capataz, quien nos recibió pero lamentó no tener en el momento ninguna vacante para aprendiz, tampoco
sabía si los iba a ver más adelante. Así término nuestro primer intento.
En esa época toda nuestra gente, oriunda de
Gakovo
, y alrededores vivían en
Belgrano
muy cerca
unos de otros y nos reuníamos todas las noches, domingos y feriados de modo que todos sabían quiénes
buscaban trabajo o necesitaban ayuda. Gracias a esta ayuda mutua, poco después conseguí un puesto. Una
noche vino a casa un amigo llamado
Martín Ozaki
y me dijo:
-Miguel vení mañana conmigo a mi trabajo,
yo te enseñaré; por el momento solamente hay seis telares, pero están por instalar otros dos, de modo que
existe la posibilidad de conseguir ese trabajo. Los telares son italianos que no son tan bueno como los
Rudi
suizos, pero por lo menos puedes trabajar.
El trabajo era rotativo. El turno de la mañana lo hacían las mujeres, de las 6 de la mañana hasta la 1
de la tarde. De la 1 de la tarde hasta las 10 de la noche los hombres de lunes a viernes. El turno de noche era
desde las 10 de la noche hasta las 6 de la mañana. Esto desde el lunes a las 0 hora hasta el sábado a las 6 de
la mañana, lo que quiere decir que los hombres, semana por medios teníamos turno de noche.
El aprendizaje no era muy complicado. En lo que a teoría se refiere a las máquinas en pocos días las
conocía a fondo, el problema eran los hilos de seda. Al principio, cuando pasaba las manos entre la cadena,
para buscar el hilo roto, rompía varios más, parecían una telaraña. Con el tiempo parecían ser de alambre.
En un principio me pareció un trabajo interesante, pero al poco tiempo ya me parecía muy monótono,
todo el trabajo consistía en cambiar las lanzaderas de los telares. En la tela crepé había dos, con hilos de
tramos retorcidos, uno a la derecha el otro a la izquierda, cada uno de diferente color. Se cargaban en las
lanzaderas de diferente color, cada una hacía una ida y vuelta y luego hacía la otra lo mismo. Cada telar tenía
dos tableros con clavos para enchufar las bobinas de los dos colores. Cada telar tenía una tercera lanzadera
preparada para reemplazar a la que se le terminaba el hilo. Esto se hacía cuando en el carrete quedaba como
máximo 3 vueltas de hilo. Si se cambiaba antes significaba al cabo del día gran pérdida de hilo. Si en cambio
no se hacía en el momento preciso, la máquina paraba por sí sola con el inconveniente que siempre quedaba
un trozo de ida en la tela. Para sacar el mismo, era necesario retroceder con el peine y pasar la lanzadera a
través de la abertura de la cadena. En esta maniobra el dispositivo de avance se adelantaba por los extremos,
lo que obligaba a ajustar la posición del peine con la tela y tejido, lo que es sumamente delicado ya que
puede quedar o muy flojo o demasiado apretado, quedando una marca muy visible en la tela, amén del
tiempo y tramo que se perdía.
Esto era para mí desastroso, principalmente en los turno de noche, ya que durante el día no podía
dormir y tenía que hacer un esfuerzo tremendo para no dormirme justo en el momento de tener que hacer el
recambio de la lanzadera. Las observaba constantemente para no pasar el momento preciso, pero muchas
veces también me despertaba cuando se paraba la máquina. Esto me hacía perder muchos centavos. En una
palabra, éste trabajo no era para mí, pero como no había otro remedio lo soporte estoicamente. Mi ventaja
era que a las máquinas las entendía muy bien y siempre las tenía a punto. Estaba prohibido tocarlas y por
cualquier inconveniente había que llamar al mecánico para que lo arregle, pero yo sin que él me viera las
ponía a punto.
El boom de los telares era tan grande, que las pequeñas tejedurías brotaron en todas partes como
hongos, esto trajo consigo una paulatina saturación y las cosas empezaron a ser competitivas, con la
consecuencia de suspensiones y rebaja de precios. Cuando ya tenía dos telares y trabajaba bien, llevé a mi
Sra. para que aprendiera el oficio, pero cuando casi ya sabía tejer, vino la primer crisis en este ramo y como
nuestras máquinas no eran competitivas con las
Rudi
suizas, nuestro patrón se vio obligado a suspender su
producción, así es que me quedé sin trabajo y mi Sra. sin terminar su aprendizaje. Por intermedio de nuestros
amigos, conseguí trabajo en otra tejeduría con máquinas suizas.
El artesano
En 1934 había una exposición en
La Rural
, donde vi un reloj hecho de madera de quebracho, lo
había hecho un alemán del
Chaco
, realmente una obra de arte. Este hecho me dio la idea de fabricar yo
mismo un telar de seda en miniatura, también en madera de quebracho. Y lo hice, no le faltaba nada de lo
que tienen los verdaderos telares. Se podía tejer en un ancho como de un pañuelo. No conseguí exponerlo,
por haberme ausentado de
Buenos Aires
, como veremos más adelante. Del aparato tengo fotos.
Mal para los alemanes: Hitler al poder
Allá por el año 1933 falleció en
Alemania
el Presidente
Hindenburg
y este hecho trajo por
consecuencia, que el canciller
Adolfo Hitler
, asumiera el cargo de jefe de gobierno lo que al mundo entero
cayó como una bomba. Sin entrar en el terreno político, quiero destacar un hecho trascendental, motivado
por este hecho. Una de las primeras medidas tomadas en materia económica, fue abolir el patrón oro. Decía:
-Nuestro oro son nuestros hombres de trabajo. Reanudaremos el trabajo en toda la fábricas para terminar
con los millones de desocupados, con el producto obtenido haremos trueques con el resto del mundo por lo
que nos falta
. Se formó la
I. G.
(Federación Industrial). En esa forma se formó la
I.G.FARBEN
, es decir
que se unificaron toda las empresas de pintura, es decir, los grandes consorcios químico, como
BAYER,
comercialización. Esto produjo un gran efecto y poco a poco a fines de 1934 se empezó a notar el cambio.
Las fábricas de muebles empezaron nuevamente con su producción.
Me quedé al principio en el gremio de los textiles, pero ya veía la posibilidad de volver a la
mueblería. Primero me habló mi ex socio
Teichmann
si no quisiera volver asociarme a él y fabricar
muebles, pero teniendo en cuenta el fracaso anterior ya estaba quemado y no me animé
3.
Visitas en el cielo porteño
En el año 1934, en el mes de junio, visitó
Buenos Aires
el entonces muy famoso dirigible alemán
Graf Zeppelin
. Fue anunciado con mucha anticipación, finalmente llegó el momento de su aparición en el
cielo sobre la ciudad de
Buenos Aires
. Llegó varias horas antes de lo que se lo esperaba, y quedó inmóvil
suspendidos sobre la ciudad. En su cabina estaba el locutor de
“La hora alemana”
de
Radio de la Ciudad
,
quien habló a la gente que se había agrupado sobre los techos de las casas y calles. Yo justo tenía turno de
noche y al salir a las 6 de la mañana lo vi sobre nosotros. Fue un espectáculo maravilloso. Sabíamos que
aterrizaría en
El Palomar
y como no me quería perder el espectáculo le dije a mi compañero y paisano,
quien vivía en la misma casa que nosotros, de ir al
Palomar
a presenciarlo. Tomaríamos el tren en
Paternal
donde seguramente no viajaría nadie a esa ahora. Él prefería ir a casa primero y así informar a los demás
que el dirigible ya estaba en la ciudad y tomar algo antes. Así lo hicimos. En casa todavía dormían todos,
pero se levantaron al instante y subieron al techo de la casa. Una vez tomado el desayuno fuimos a la
estación
Lacroze
para embarcarnos a
El Palomar
, pero ¡oh sorpresa!, el andén estaba lleno de gente, miles
de personas con el mismo propósito. A empujones llegamos hasta un vagón y nos sentamos sobre los
paragolpes el único lugar posible. Al salir el tren, 20 metros más allá lo paró la policía haciendo bajar a
todos los que viajábamos colgados de los vagones. De modo que nos quedamos sin viajar. Poco tiempo
después apareció un camión cuyo chófer ofreció un viaje a
El Palomar
por sólo $1. Por supuesto que lo
tomamos y se llenó en un santiamén. No llegamos muy lejos y casi no podíamos avanzar. En poco tiempo se
llenó en tal forma la ruta a
El Palomar
y sus calles adyacentes que no se pudo ir ni hacia adelante ni hacía
atrás. Mientras tanto se veía el zepelín cruzar sobre la ciudad y luego tomó rumbo hacia
El Palomar
y se
perdió de vista. Un largo rato más tarde volvió a aparecer dirigiéndose hacia
Brasil
.
Mientras tanto nosotros estábamos encuñados entre un mar de toda clase de vehículo, varios de ellos
volcados en un costado de la ruta. En vista de la imposibilidad de salir de este embrollo, decidimos dejar el
camión y ver qué otra posibilidad habría para llegar a casa. Esto no fue nada fácil. La visita del dirigible
paralizó durante ese día toda Buenos Aires y alrededores. Todos los comercios e industrias estaban cerrados.
Fue un acontecimiento inolvidable.
Mala experiencia sindical
Seguí en textiles hasta fines del año 1934. Los primeros días del año 35 encontré trabajo en una
fábrica de sillas de
Viena
y muebles
Ballestretti Hermanos
, en la calle avenida Corrientes al 5.000.
Conocía al capataz y me tomó para hacer los modelos de muebles; si éstos eran aceptados por los
vendedores, se lo fabricaría en gran escala, por lo menos 100 unidades de cada modelo. Al poco tiempo de
estar allí, se declaró una huelga general de los carpinteros. Nos convocó un
Sindicato de la Madera
, donde
hablaron varios oradores y luego nos invitaron para irnos masivamente frente a la fábrica. Mis amigos y yo
también fuimos, no para protestar sino para ver qué pasaría. Entramos en el restaurante de donde
habitualmente almorzábamos. Frente a la fábrica se pararon gran parte de los operarios, en ambas calles.
Media hora más tarde entraron en el restaurante varios policías, se acercaron a nuestra mesa y nos
preguntaron si éramos carpinteros, contestamos afirmativamente y nos dijeron:
-¡Vamos a la comisaria!
.
–
¡Vamos!, ¡vamos rápido!.
Una vez en la comisaría, el patio estaba lleno de hombres, salió un policía y
preguntó: -
¿Aquí hay alguien que se llama
Miguel Höffler
?.
–
Sí, dije yo
.
-¡Venía acá!.
Y me llevó a una
oficina donde el oficial me dijo que el
Sr. Ballestretti
había llamado por teléfono pidiendo que me dejaran
en libertad, que yo no era comunista. Me devolvieron la cédula de identidad que me habían sacado en el
restaurant, me dijeron que podía irme y que no quedarían antecedentes en mi prontuario. Lo mismo pasó con
mis dos amigos. Como no sabía por cuánto tiempo seguiría la huelga, comencé nuevamente a trabajar en una
tejeduría, pero por muy poco tiempo.
Sillas y mesas para los bares argentinos
Un día vino el futuro capataz general y otro amigo a mi casa, para pedirme que vaya a trabajar
nuevamente a la fábrica de
Ballestretti
. Acepté. Poco tiempo después el capataz y el
Sr. Ballestretti
me
ofrecieron hacerme cargo de la sección chapado, es decir hacer las placas carpintero. Hoy se usan placa
aglomeradas pero en esa época se importaban las mismas de
Finlandia
,
Suecia
o
Rusia
, pero
Ballestretti
para poder competir, se hizo sus propias placas. Estas se hacían con tablas de álamos de una pulgada de
espesor. Encolando varias, una sobre otra y cortándolas luego en sentido transversal, se tenían nuevamente
tablas de 22 mm de espesor y 30 centímetro de ancho. Una vez cepilladas se volvían a encolar para obtener
placas de 190 de largo y a veces más y 120 de ancho. Después de pasarlas por una máquina lijadora a
rodillos, se la llevaba a un espesor uniforme, con una superficie perfecta, se las enchapaba luego con
contrachapas de 3mm de espesor en sentido atravesado de las vetas. Así se lograba una placa indeformable
de la que se cortaban las piezas de los muebles, puertas, etc. A todas estas placas una vez cortadas para sus
respectivos usos se enchapaban con las maderas nobles, como ser nogal, caoba y muchos más. Para dar una
idea de las cantidades para enchapar que voy a mencionar, de cada modelo de dormitorio se hacían 100
unidades; el ropero lleva 4 puertas y 4 costados cada uno, que hacen 800 piezas a enchapar en ambos lados,
mas las camas, mesas de luz y toilette. Simultáneamente se tenía en trabajo varios modelos, como ser
comedor, living etc. Se consumían chapas en grandes en cantidades de metros cuadrados. Para el trabajo
tenía entonces una ultramoderna prensa hidráulica, secadero, dispositivo para calentar las chapas de zinc,
instalación de vapor para calentarlas. En esa época se encolaba con cola caliente, que hoy no se usa más.
Para el trabajo tenían 8 obreros. Todas la maquinaria eran accionada con una máquina a vapor, la caldera se
alimentaba con la viruta, aserrín y desechos de madera, cosa que se producía en cantidades grandes. La
viruta y el aserrín eran llevados directamente por una aspiradora a la caldera. Las diferentes máquinas, como
sierra sin fin, cepilladoras, etc. se accionaban con transmisión con poleas y correas planas, todo esto
subterráneo. En la sala de máquinas no se veían las poleas ni correas, en una palabra era una fábrica modelo
para la fabricación en masa. Era esencialmente una fábrica de sillas de viena con las piezas torneadas y luego
hervidas y torcidas en moldes especiales para darle la forma deseada. Se fabricaban varios modelos en
enormes cantidades y se las veían en todo los cafés y restaurantes en todo el país. Para su fabricación se
usaba madera palo blanco que se traía en rollos por chatas de carros tirados por varios caballos. La docena
de estos costaban $36. Los que tenían pequeñas fallas, se vendían al personal por $1 cada uno.
Casa nueva para muchos
A fines del año 1934, alquilamos en la calle
Loreto
3145 una casa muy linda, entre cinco familias
amigas. Tenía una sala de 7x5, tres dormitorios de 4x4, una habitación en un altillo (destinado para servicio),
un baño completo con todos los elementos, una cocina también bien hecha, azulejada y en el fondo un
terreno largo. Además tenía un patio techado ancho y largo en el que celebramos muchas fiestas a la usanza
nuestra. Fuera de la cocina principal había otras tres más, hechas de madera y chapas de zinc. Nosotros
ocupamos la sala. Por sus dimensiones eran cómoda para dormitorio y living comedor. En el fondo
levantamos un galpón con mi amigo
Valentín Thesz
, para tener un taller de carpintería en casa. En éste
hemos realizado muchos trabajos en muebles y victrolas. María tenía que caminar 16 cuadras de ida y 16
cuadras de vuelta para ir al
Colegio Alemán Humboldt
que estaba en la calle
Monroe
3061. Me puse en la
cabeza que ella aprendiera a tocar el violín y su maestro fue el tío
Matz
. Al principio mostró bastante
interés, pero con el tiempo le gustó y durante los ejercicios decía no ver bien las notas. Nosotros no le
creíamos, pensábamos que era una treta para no practicar. Al poco tiempo su maestro nos mandó una nota
citándonos a la escuela para una entrevista. Una vez allí él mismo me dijo que debería llevar a mi hija a un
oculista porque no veía los deberes escritos sobre el pizarrón. Realmente cuando la llevé al oculista, pude
constatar que no podía leer las letras más grandes que él mismo le indicaba. Le recetó lentes que llevó
durante muchísimos años y con esto quedó confirmado que de verdad no podía leer las notas musicales.
Además no le exigimos que siguiera con el estudio del violín, pero sí le pregunté si quisiera estudiar el
piano, a lo que me contestó que sí. Le compré un piano simple y no muy caro, para ver primero si realmente
estudiaría. Al ver que progresaba le compré uno muy bueno a $420. Eso era mucho dinero. Adelantaba
visiblemente, yo también practicaba y pude tocar varias cosas. Lo dejé por razones que veremos más
adelante.
La sociedad alemana se organiza
En el año 1935, con mi amigo
Dsaky
, hablábamos en mi casa, como ya habíamos hecho con
anterioridad, de fundar un club de nuestros paisanos, al que llamaríamos
Batschkaer Schwaben Verein
(
Unión de Suabos de Batschka
). Quedamos de acuerdo en convocar a todos los oriundos de esa provincia a
una reunión en casa de unos amigos el día domingo, para discutir. La semana anterior a este encuentro,
fueron todas las noches varias personas a mi casa para hablar de ello y todos veían la conveniencia de
unirnos. Había divergencias pero igualmente quedaron de acuerdo en encontrarnos el domingo. Se juntó
muchísima gente, les hablamos e hicimos ver la importancia que esto podría tener para nuestra juventud.
Trataríamos de formar un equipo de fútbol, organizar fiestas, representar obras de teatro, etc. y todo el
mundo estuvo de acuerdo. Formamos una comisión organizadora para dictar los estatutos y elegir la
comisión directiva. La comisión organizadora se formó con ocho personas, entre ellas estaba yo como
dirigente, de secretario un muchacho joven llamado
Martín Bogert
. Éste jugaba al fútbol en el club alemán
de
Piñeiro
,
Avellaneda
. Además formaba parte de la comisión directiva de ese club, lo que significaba que
tenía experiencia en la formación de sociedades, además trajo de allí un borrador de los estatutos, los que
tomamos como base para el nuestro. Lo repasamos artículo por artículo, reformando alguno de acuerdo a
nuestra conveniencia. Todo fue muy bien, hasta llegar al artículo donde se establecía quiénes podrían ser
aceptado como socio y quiénes no. Allí empezaron las primeras divergencias. Yo era del la opinión que
puede entrar como socio toda persona suava del Danubio, ya sea de
Banat
o de
Batschka
, mientras que
Dsaky
y varios más, estaban en contra.
4Querían que se aceptaran solamente los de
Batschka
.
“No
queremos los de
Banat
en nuestras filas”,
decían. Yo argumentaba que al pasar el tiempo los viejos seremos
siempre menos, mientras que los jóvenes se fraternizarán con los otros, que finalmente sería lo mismo. (Con
el correr de los años resultó ser así, ya que hace más de 20 años que los dos clubes
Batschka y Banat
se
unificaron, con la denominación de
Bonau Schwaber Verain
(Unión de los suabos del Danubio).
La polémica sobre éste asunto se extendió entre todos los paisanos de
Batschka
y finalmente se llegó
a la decisión que solamente se aceptaban los de
Batschka
. Yo acepté pero renuncié aceptar el cargo de
Presidente o cualquier otro de importancia, pero para quedar ligado al club acepté figurar como
Delegado
Cultural
, otro paisano y amigo
José Okosi
fue nombrado director de actos artísticos y su primer Presidente
fue elegido el Sr. Juan
Fernbach
, un hombre muy capaz, pero igualmente se lo criticó mucho y no se
reconocieron sus méritos y sacrificios hechos por y para el club.
Así y todo, el club era como nuestro hogar, pasamos muchos momentos muy felices y divertidos, era
el lugar de nuestra cultura. Se organizaron mucha fiestas con teatros y bailes, en los salones del
Colegio
Goethe
, en la calle
José Hernández
en
Belgrano
. Tengo varias fotos de esta época feliz para nosotros a
pesar de la crisis reinante. Cabe mencionar que las elecciones se efectuaron el 17 de octubre de 1937.
Miguel pionero electrónico…
Como ya mencioné con anterioridad armaba radios como hobby e hice varios para mis amigos, de los
cuales algunos hasta hace poco todavía funcionan. A raíz de esto se me ocurrió hacer un grabador
electrónico para discos, para grabar un disco con la voz de mi sobrina
Kathi Engart
, hija de mi cuñada y
hermana de mi señora. Esta chica cantaba muy bien y la acompañaba en el piano mi hija
María
. Lo hacían
en muchas ocasiones en las fiestas. Este disco pensaba mandarlo a casa para que los abuelos lo pudieran
escuchar. Era entonces una novedad y los elementos eran caros, pero yo pensaba poderlo hacer con los
elementos que tenía. Me faltaban los discos vírgenes para realizarlo. Fui un día a comprarlos y no sé cómo
se enteró el capataz de los silleros de la fábrica pero un día vino a mi sección y me preguntó:
-¿Es cierto,
Miguel que quiere grabar discos?.
Le contesté que sí pensaba hacerlo. Entonces me invitó a su casa ya que
él tenía uno y así podría verlo. Contento dije que sí. El hombre era calabrés, tenía el aspecto de no saber
contar hasta tres y nunca le había dado mucha importancia., En esto se ve claramente lo cierto del dicho:
“
Las apariencias engañan”
. Esa misma tarde lo acompañé a su casa, vivía en
Chacharita
. Al llegar frente a
ésta quedé asombrado de ella. Al entrar apareció su esposa de aspecto de gran dama, muy bien arreglada y
vestida. Me llevaron a un amplio living, con piano y un tocadiscos
RCA Víctor
, un armatoste con cambio
automático de discos. Para aquella época una novedad, en una palabra un aparato carísimo. Las paredes
cubiertas con cuadros con escenas de óperas italianas. Quedé boquiabierta y sin palabras para expresar mi
asombro. Lo primero que me hizo escuchar fueron discos grabados en su aparato y cantados por sus hijos
acompañados por el piano. Cantaban árias de ópera bastante bien. Dentro de lo posible para esa época, era de
no creer que ese disco podía ser grabado en casa. Este hombre creció para mí a la altura de un gigante y nos
hicimos muy amigos. Yo también grabé discos pero no eran para enviar a Europa. Los compañeros de
trabajo me dijeron que el calabrés tenía varias casas propias alquiladas en el lugar donde vivía.
Pedro el aventurero
Mi cuñado
Pedro Hentrich
, tenía un amigo llamado
Martín Bonitz
, era sajón, un hombre joven de
profesión tejedor de medias para dama. Como todos sus paisanos oriundos de
Schemitz
y alrededores, zona
de la industria textil de medias y sus máquinas. Con las máquinas venían las especialidades para atenderlos,
con sueldos muy altos. Esta gente ganaba unos $700 a $800 mensuales mientras yo ganaba $180 y mucha
gente menos de $100 por mes. Para poder mantener estos sueldos no se enseñaba a nadie a tejer con estas
máquinas, cada uno hacía una docena de pares simultáneamente. Este muchacho leía muchos libros de un
autor de aventuras del oeste americano, el autor alemán llamado
Karl May
. No sé si estás obras están
traducidas al castellano, pero en
Alemania
y centró Europa son muy famosos entre la juventud. Tal es así
que en su pueblo natal están reproducidas algunas de sus escenas. Por haber leído todas estas obras, el
muchacho era muy amante de la caza y las armas, tenía escopeta gemela y triple, para caza mayor además un
máuser y carabina, él soñaba con las aventuras de casa y jungla. Varias veces vino a mi casa con mi cuñado
y así nos hicimos amigos. En época de caza menor, organizó salidas los sábados de tarde hasta el domingo a
la noche. Mi cuñado
Pedro
, era el transportista con su camión. También me invitó a mí y me prestó una
escopeta, nos fuimos bastante lejos de la ciudad y para dormir y comer llevamos los elementos. En ninguna
de esas excursiones cacé algo.
Martín
, por poco que fuera siempre eran más de diez piezas entre liebres y
perdices. Nuestras conversaciones con él siempre giraban alrededor de las armas y aventuras fantásticas,
además era muy amante de la música clásica, su ídolo era
Benjamino Gili
. Siempre soñaba de hacer una
excursión con un camión bien equipado con todos los elementos necesarios para poder vivir, pero no
encontró a nadie que lo quisiera acompañar, hasta que un día
Pedro
, mi cuñado aceptó, siempre y cuando
Martín financiara la aventura. A mi cuñado le andaban mal los negocios y ya que no sabía cómo salvarse,
vio en esta idea una solución o por lo menos un alivio temporal. No sé en qué revista leyeron referentes a un
río o lago en el
Mato Grosso, Brasil
, en cuyo fondo se encuentran piedras preciosas como diamantes y
varias cosas más. Esto le gustó a
Martín
, pensando que podría hacer caza mayor en la selva y además
existía la posibilidad de explotar lo de las piedras preciosas. Me habló de este asunto y me pidió que le
ayudara a juntar los diferentes elementos necesarios para esta aventura. -
En primer lugar –
decía-
tengo que
encontrar la forma de esconder las armas que vamos a llevar.
Esto era importante, porque los dos eran
ciudadanos alemanes y si los descubrían con las armas y municiones, los tomarían por nazis de la quinta
columna de la
Argentina
y lo llevarían presos. En algunos periódicos habían salido fotos
sobredimensionadas de estas armas y municiones. Ya había habido un caso que encontraron a un alemán con
armas y municiones, no recuerdo si en el
Chaco
o
Misiones
. El hombre había sido un amante de la caza
mayor y no había prohibición de tenencia de armas. En esa época había mucha propaganda en pro y contra
de
Alemania
. A primera vista la foto parecía todo un arsenal, pero mirándolo detenidamente se trataba de
una simple escopeta y un viejo máuser que algún suizo trajo el país, lo que generalmente hacían, porque en
Suiza
todo el mundo es soldado y guardan en sus casas todo sus elementos para la defensa de la patria y es
considerado de su propiedad. El servicio militar lo hacían todos de 12 hasta 30 días por año, no como en
otros países 1 o 2 años corridos. Si alguno de ellos emigraba se llevaba su arma consigo. En
Buenos Aires
,
se podían encontrar varias armas traídas de
Suiza
, desde trabucos de los primeros inmigrantes hasta máuser
de los jóvenes.
Martín
además quería un cajón para guardar los elementos de cocina y cubiertos y en el mismo cajón
mover una pequeña traba. Contenía una batería de ollas, sartén y cubiertos para seis personas, además una
cocina con dos hornallas, lámparas y heladera. La tapa servía de mesa, en su frente llevaba una manija
niquelada que hacía de pata y se apoyaba sobre el paragolpes del auto. El cajón entraba y salía fácilmente del
baúl.
Martín
lo había visto y quería uno igual pero para el camión. Se podía hacer más amplio para guardar
también los comestibles, como ser harina, papas, carne, etc. Además quería una radio de onda corta y larga
que pueda funcionar con la corriente de la red de 220 Volt y además con baterías de 5 voltios. También
quiso un cargador para la batería que funcione con el viento. Todo esto se lo hice. Lo que más dolor de
cabeza me produjo fue el cargador, no tenía ni la menor idea de la teoría aerodinámica, por ello hice una
hélice con un ángulo muy pronunciado, esto dio por resultado una marcha muy lenta. Las revoluciones no
eran suficientes para que el dínamo que era de un Ford A, se cargue a pesar que éste generalmente cargaba
con pocas revoluciones. Después del primer fracaso, recién empecé a pensar, que a menor ángulo, mayores
las revoluciones y menor fuerza por revolución. Antes de hacer otro, estudié bien este asunto de la velocidad
del viento, el ancho de la paleta, el largo y el ángulo y realmente con esto se podía cargar el acumulador.
Para esconder las armas, corté por la mitad unos tirantes, luego los escarbé de la forma y tamaño de
las armas y una vez adentro, junté los tirantes. En la junta llevaban unos aros para unir, a los que le pusimos
barro para disimular la unión y así parecían tirantes que se llevaba para salir de los baches cuando se
encajaban en uno de los tantos que habían en todas las rutas nacionales que no estaban asfaltadas.
Hoy parece mentira que uno fabricara una radio y un cargador, habría sido mucho más sencillo
comprarlos hechos, pero en aquella época estas cosas eran novedosas y habían muchos armadores de radios
y comercios que vendían los elementos para este fin. Hoy ya no existen.
El llamado del oro en la Patagonia
Con el tiempo
Martín
juntó todas las cosas. Tenía ahorrados varios miles de pesos y le compró el
camión a
Pedro
, un
Chevrolet
modelo 29 con tres cambios. Lo único que le faltó para salir, era un traje de
buzo con sus elementos, bomba y manguera, etc. para bucear en el fondo del lago en busca de las piedras
preciosas. Para comprar uno, pusieron un aviso en el diario alemán
Deutsche La Plata Zeitung
. Al día
siguiente compraron el diario para ver si había salido su aviso y se encontraron con otro que decía:
“Técnico
minero busca socios para explorar y explotar minas de oro en la Patagonia - uno de ellos debe ser chófer”
.
Al leer el mismo se dijo uno al otro, esto nos viene de medida y parece ser muy interesante y más seguro que
ir al
Brasil
. De inmediato lo llamaron por teléfono invitándolo a ir a casa de
Pedro
para entrevistarlo y
negociar sobre éste asunto. Se presentó el mismo día, dijo llamarse
Mario Gonzáles
de profesión
Perito
Minero
y les expuso su título. Era una persona con mucha facilidad de palabra, les explicó su plan que
consistía en equipar un camión con los elementos necesarios para explorar e iniciar su explotación una vez
descubiertos. Para esto eran necesarios picos, palas, barrenos, cuñas y masas de 3 Kg. cada una, además de
cartuchos de dinamita con sus detonantes y mecha. Con lo que ellos ya tenían estaba conforme, porque
realmente no le faltaba nada; hasta llevaban una carpa de una dimensión considerable. Decía
González
: -
Veo
que tienen casi todo lo que a material se refiere, pero toda esta excursión cuesta dinero que deben
suministrar también ustedes, siendo yo el administrador de todo, incluido los fondos.
No sé qué magia
empleó este Sr. La cosa es que los convenció e hicieron la sociedad con él. Tal vez les impresionó el título
que le mostró. Para mí no era
Perito Minero
, sino un simple aventurero, nada más. Una vez firmada la
sociedad, lo trajeron a mi casa para presentarme. Mi primera impresión no fue favorable con él, pero para no
entrometerme no dije nada.
Andacollo es la meta
Después de varios trámites más, finalmente salieron a principios del mes de octubre de 1937. La
primera noticia le llegó a la Sra. de
Pedro
, quince días más tarde. Decía la carta que tenían muchas
dificultades en el camino con el camión que estaban tratando de solucionar en
Bahía Blanca
para luego
reanudar el viaje. Las noticias llegaban muy esporádicamente, pero tenían esperanza de que las cosas
saldrían bien. Dos meses más tarde,
Pedro
escribió desde
Tecka
, provincia de
Chubut
, que el
Perito
Minero
se escapó una noche, llevándose todo el dinero, dejándolo sin un centavo. Estaban en viaje a
Andacollo
, provincia del
Neuquén
, donde según
González
habían minas de oro una de las cuales era
explotada por dos alemanes con mucho éxito. Trataron de vender algunas de las cosas que llevaban para
pagar la nafta y el aceite. La comida la conseguían cazando, para el pan todavía tenían bastante harina para
hacer tortas fritas. Después de esta carta, no se supo nada de ellos por mucho tiempo. Más o menos en el mes
de abril llegó otra carta, ésta desde
Zapala
, en
Neuquén
, en la que escribían que estaban tratando de vender
el camión para poder volver a
Buenos Aires
. Por suerte
Martín
había pagado el alquiler de la casa en la
calle
Conesa
, cerca de
Colegiales
. Además algún dinero habían dejado a la Sra. de
Pedro
para que pueda
vivir con su hija. Pocos días después apareció
Pedro
, sin equipaje, todo lo que tenía era lo que llevaba
puesto. Pero sí trajo mucho optimismo y que las cosas saldría muy bien en el futuro, ya que las experiencias
de este viaje traerían su frutos y contó todo lo que habían pasado en el camino.
atrás para dirigir la marcha. Este problema se agravó a medida que se iban acercando a la pre-cordillera. Allí
ni con la marcha atrás podían subir y entonces tenían que sacar algún peso del camión para aliviarlo y con la
ayuda de los dos, empujándolo, llegaban arriba y luego al hombro tenían que subir las cosas que habían
bajado del camión. Por suerte las cuestas bravas son generalmente muy cortas.
Otro problema era los frenos. Como era mecánico no aguantaban este rudo trabajo, de modo que uno
de ellos siempre tenía un taco en la mano para poner frente a la rueda para frenar. En una lucha sobrehumana
finalmente llegaron al campo de la mina de
Tecka
,
Chubut
. Al despertar por la mañana, un día notaron la
ausencia del técnico y en el lugar de su lecho, encontraron una nota escrita en la que les decía que en vista de
lo sucedido en todo el camino, atribuyéndolo a la mala organización de parte de ellos y por lo cual él había
perdido mucho tiempo, ya no creía en la capacidad de ellos de poder seguir con esta empresa. Por eso, los
fondos que aún quedaban los llevo en compensación del tiempo perdido y sufrimientos del viaje ya que tenía
una familia a quien mantener.
Para mí, lo que le sucedió este hombre, es que al llegar a la zona aurífera vio que estaba totalmente
abandonada, nadie explotaba alguna mina o lavadero de oro, lo que le era una señal que no encontraría lo
que esperaba. En la zona se veían varias vetas de mineral explorados y explotados mucho tiempo atrás por
los ingleses. Todavía se veían muchas máquinas para la explotación del mineral de oro, pero como nadie las
estaba trabajando era señal de que no rendían lo suficiente para seguir adelante, a pesar del precio del oro de
aquél tiempo.
(El precio del oro lo fijaba el Presidente de los
Estados Unidos de Norteamérica
–
Roosevelt
- por
el plan New Deal en el año 1932 por la crisis, en U$S35 la onza troy. Era más del doble de su precio
anterior y con este precio se reinició en muchas minas de oro la explotación, lo que significaba trabajo para
mucha gente desocupada. En la
Argentina
el gramo de oro valía $4,80 m/n y también aquí se reanudaron
las explotaciones).
Volviendo a nuestros amigos ello no sabían nada con respecto a la búsqueda de oro, tampoco los
lugareños supieron decirle nada, ellos criaban ovejas y el oro no le interesaba para nada.
El primer día después que los abandonó
Gonzáles
estaban como en el aire, le habían tenido tanta fe al
técnico que hasta el último momento creyeron que él los guiaría hasta la zona de oro, donde trabajando la
mina, a los pocos días ya tendrían oro para vender. En ese momento se encontraban sin un centavo y sin
saber qué hacer. Andaban como locos en todas direcciones para encontrar alguna solución. Finalmente se
calmaron un poco y se pusieron a razonar. Resolvieron ir hasta
Andacollo
, llevaban varios planos de las
rutas nacionales y los consultaron para ver cómo llegar allí. Según los planos debían tomar la ruta 40, ir por
Esquel, El Bolsón, San Carlos de Bariloche, San Martín de los Andes, Zapala, Chos Malal
y de allí
salía la ruta al
Departamento de
Minas
y
Andacollo
. Un viaje de más de 1.000 kilómetros, todo en zona
montañosa. En una palabra una empresa casi irrealizable para ellos, más con un camión inadecuado para
esos caminos y sin un peso en el bolsillo. Sin embargo lo intentaron.
“Sin embargo lo intentaron” y llegaron….por La Primavera..
En la situación en que se encontraban hubiera sido mucho más fácil vender el camión allí mismo y
demás cosas innecesarias y viajar cómodamente en los muchos camiones y omnibuses que circulaban
regularmente por allí. Para llegar a
Andacollo
, lo máximo que hubieran empleados hubiese sido una semana,
con el camión tardaron ¡dos meses! y poco a poco fueron perdiendo las cosas que habían llevado: las armas
la radio, la carpa, las herramientas, el catre. Después de muchas peripecias llegaron al paraje llamado
La
Primavera
a orillas del arroyo
Millamichicó
, que traducido al castellano significa agua con mucho oro. De
allí a
Andacollo
faltaban 10 kilómetros. En
La Primavera
había un boliche que compraba el oro a los
mineros, era un comercio de ramos generales, vendían de todo y compraban todo los frutos del lugar, es
decir cueros, lanas y algunos pocos granos. Lo importante era la compra del oro. El negocio era una sucursal
de
Pedro y Esteban de Vega
, con casa central en
Chos Mala
l que además tenían otra sucursal en
Andacollo
. Al llegar ellos al boliche, la persona que estaba a cargo se llamaba
Tato
, lo recibió con los
brazos abiertos, ya que eran alemanes y esperaban que ellos tuvieran el mismo éxito que los otros que
trabajaban en una mina en un paraje llamado
Huingancó
. Le dio de comer y les ofreció que se quedaran a
dormir. Por mucho tiempo no habían dormido en una cama y los alentó a que se quedaran en
La Primavera
.
Les permitió que se levantaran un rancho cerca de su casa, cosa que de inmediato pusieron en práctica.
Comienza la producción
Un día se fueron caminando a visitar a los alemanes que se llamaban
Carlos Buttler
y
Francisco
Virant
. Fueron muy bien recibidos y tuvieron la oportunidad de ver cómo se recupera el oro. Tenían una
turbina hidráulica que accionaba las máquinas y dínamo para la luz eléctrica. En esa oportunidad el Sr.
Buttler
le preguntó a
Martín
sí quería ir a trabajar con ellos mientras el Sr.
Virant
se ausentaba a
Buenos
Aires
, para comprar un molino más grande. Éste con mucha alegría lo aceptó y pocos días después se mudó
allí. Mientras tanto
Pedro
trató de arreglar en alguna forma el camión para llegar a
Zapala
y tratar de
venderlo. Ya casi no tenía cubiertas, eran puros parches y estaban muy gastadas, pero igual se las arregló y
llegó a
Zapala
, sin un centavo. Él sin embargo se alojó en el mejor hotel. Leyéndolo parece un invento, pero
Pedro
era una persona de mucha facilidad de palabra, simpático, ocurrente y optimista al máximo. Se ponía
algo en la cabeza, aunque fuese lo más inverosímil, y al día siguiente él mismo estaba convencido de que era
así. Hablando de algún negocio, lo hacía con una seguridad absoluta, tanto que en muchas ocasiones
convencía a la gente que lo tomaban completamente en serio y hacían negocios con él.
En
Zapala
ya había pasado varios días sin haber pagado nada en el hotel, hasta que el mozo le
la forma que lo expuso, el mozo quedó completamente conforme; aún más, le ayudó en la venta del
cachivache. Con el dinero pagó el hotel y el pasaje a
Buenos Aires
.
Después de la llegada de
Pedro
, un buen día apareció en casa el Sr.
Virant
, que había llegado a
Buenos Aires
con 5 kilos de oro lo que significaban $24.000m/n, (lo que serían hoy 800 millones de pesos
ley).
5Lo fue a ver a
Pedro
, y quería comprar el molino nuevo, fabricado de acuerdo a sus indicaciones.
También quería comprar un coche. Con la plata que tenía podría haber comprado 4 automóviles
Mercedes
Benz
nuevos.
6Pero no sé por qué causa, recorrieron toda la ciudad para buscar uno usado en óptimas
condiciones. Al final encontraron un
Packard
que le gustó y lo compró. El se alojaba en el
Hotel Zur Post
,
pero todos los días estaba en
Belgrano
y a la noche venía mi casa. En esa oportunidad nos hicimos muy
amigos. Esta amistad duró muchísimos años, hasta su fallecimiento. Con él y en su coche hicimos
muchísimas excursiones y todas las cuentas siempre la pagaba él, era una excelente persona.
Historias personales: De linyera a millonario
En esos días me relató su historia de la minería. Dijo que había llegado al país desde
Austria
, en la
época de la crisis, en
Buenos Aires
no consiguió trabajo en ninguna parte y en una circunstancia conoció al
Sr.
Carlos Buttler
, oriundo de
Prusia
oriental de
Köningsberg
, de profesión comerciante. Era una
profesión que en esa época para poder practicarla en
Europa
, debían hacer un aprendizaje de 3 a 4 años.
Durante el día trabajaban en algún negocio y durante la noche iban a la escuela, donde les enseñaban
redacción y contaduría, de modo que tenía mucho de comercial. Pero acá no les servía de nada, una por el
idioma y otra por no existir aquí este oficio ya que cualquiera podría ser vendedor si era capaz de ello. Como
no sabían qué hacer resolvieron ir al campo a trabajar en las cosechas. Viajaron como linyeras (Sus cosas las
tenían en una bolsa marinera) en trenes de carga, lo que hacían muchos desocupados.
7En esa forma
recorrieron la República de punta a punta incluido el
Paraguay
. Trabajaron en toda clase de cosechas.
Terminada una, se desplazaban a otro lugar y así llegaron un buen día al valle de
Río Negro
para la cosecha
de uvas y manzanas. Allí se encontraron con gente del
departamento de Minas
, de
Milla Michicó
y
Malal
Caballo
. De este departamento, la capital es
Andacollo
y les dijeron que allí había oro, lo que mucha gente
está explotando, lavando los desechos de los arroyos, sacando pepitas y polvo de oro. Se dijeron:
-¿Porqué
no vamos allá?
.
¡Probaremos suerte!.
Cosa que hicieron al terminar la cosecha. En un tren de carga se
embarcaron hacia
Zapala
, terminal del
ferrocarril Sud
hoy
ferrocarril Roca
. Desde esta ciudad toda la
mercadería se transportaba en camiones. Para pasajeros de
San Martín de los Andes y Junín de los Andes
,
había una línea regular de ómnibus. Para
Chos Malal
(lo que traducido quiere decir corral amarillo), el
único medio de viajar era con uno de los camiones transportistas en la cabina con el chofer o sobre la carga.
Al llegar a
Zapala
se informaron cómo podrían ir a
Andacollo
y les dijeron por camión y les recomendaron
ir a la
Casa Zingoni
que salen regularmente. Cabe mencionar que esta casa de comercio era de ramos
generales por mayor y menor, la más grande de la zona y allí se conseguía desde un alfiler hasta un coche o
camión. Al llegar allí estaban justo cargando uno de estos camiones y preguntaron si salía para
Andacollo
y
le contestaron que sí, que ya faltaba poco para terminar de cargar y salían. Preguntaron si los podrían llevar
y les contestaron que debían consultar con el chofer que no tardaría en llegar. Efectivamente llegó y le
preguntaron pero les dijo que no era posible, le rogaron que lo hiciera, pero él no quiso. En la cabina se
encontraba el Sr.
Pedro de Vega
, comerciante de la firma
Pedro y Esteban de Vega
, quien los observaba.
Finalmente le dijo al chofer:
-Américo, haceles el favor y llevalos
. Así es como subieron al camión sobre la
carga y salieron hacia
Chos Malal
. Allí mis amigos descargaron el camión y cargaron lo que estaba
destinado para
Andacollo
. Mientras tanto el Sr.
Pedro de Vega
hizo una carta a su hermano
Esteban
,
recomendándole de ayudar a estos dos hombres y darles un crédito de hasta $100.
Oro, ¡Cueste lo que cueste!
Una vez en
Andacollo
,
Don Esteban
les recomendó ir al paraje de
Huaraco
, allí vivía el capataz de
los ingleses, quienes explotaban las muchas minas allí existentes. Ésa era la persona más indicada para darles
alguna información, el hombre era chileno, de nombre
Salas
. En el lugar ya habían otros gringos trabajando,
un húngaro y un suizo francés, pero no les pregunten nada a ello, observen nomás cómo trabajan, les dijo. No
sé cómo consiguieron la información de una zona rica en mineral llamaba
Julia
pero todos los socavones de
ésta estaban derrumbados para reabrirlo, se necesitaba mucho capital. Pero había un pique o chimenea que
embocaba en esta zona rica. Éste pique tenía varios metros de profundidad pero bajar era arriesgar la vida.
-Lo arriesgaremos, cueste lo que cueste.
Para llevar a cabo esta hazaña compraron una soga larga, bolsa para
el mineral, pico, pala, cuñas y una masa de 3Kg. Así subieron a la cumbre del cerro
La Julia
y buscaron el
nombrado pique pero no fue tarea fácil por las muchas excavaciones existentes pero finalmente encontraron
uno y
Virant
con su experiencia como escalador de montañas, inició la bajada. Para hacerlo había que
sortear varios derrumbes, pero felizmente llegó al fondo, donde parecía que estaba el mineral. Con la cuña
trató de arrancar algunos trozos y los llevó a la superficie. Con los mismos bajaron a la orilla del arroyo y
sobre una piedra los molieron con la masa hasta obtener un fino polvo. Al polvo lo lavaron en una poruña
hecha de cuerno de buey o toro, cortado por la mitad, formando así una vasija. Se le pone el polvo se lo llena
de agua, se sacude y por el peso especifico que es 19,25 veces más pesado que el agua y 8 veces más que la
piedra, el oro se va al fondo. Se inclina golpeando suavemente y con precisión las puntas hacia atrás y
adelante para que salga el agua la que se lleva consigo la arena de la superficie. Esta operación se repite
varias veces hasta quedar solamente el hierro y pirita en el fondo y entre este material está el oro. Para
5 A $330 el gramo, hoy serían 1.650.000$ (pesos) (1/2010)
6 A $ 57450 promedio de los Mercedes Benz en Argentina, podría comprar hoy ¡casi 30!
7 La palabra linyera se origina del italiano “linghera” que designaba el atado o bulto con ropa que llevaban a la espalda los