José Rafael Serres
ACADÉMICO DE NÚMEROCENTENARIO
DEL
PRIMER CODIGO RURAL
ARGENTINO
*
H O M E N A J E
AL AUTOR
D O C T O R V A L E N T I N A L S I N A
*
COMUNICACIÓN PRESENTADA E N L A
SESIÓN DEL 17 DE NOVIEMBRE DE 1965
ACADEMIA NACIONAL
DE AGRONOMIA Y VETERINARIA
ACADEM IA N A C IO N A L D E AGRONOMIA Y V E T E R IN A R IA
Buenos Aires - Arenales 1678
*
M E SA D IREC TIVA
P resid en te... Ing. Agr. José M aría Bustillo
Vicepresidente ... Dr. José Rafael Serres
Secretario G e n e r a l... Dr. Osvaldo A. Eckeli
Secretario de A c ta s... Dr. Alejandro C. Baudou
Tesorero ... íng. Agr. Eduardo Pous Peña
ACADEM ICOS DE N UM ERO
Dr. Arena, Andrés R. Dr. Baudou, Alejandro C.
Ing. Agr. Burkart, A rturo E. Ing. Agr. Brunini, Vicente C. Ing. Agr. Bustillo, José M aría Dr. Candioti, Agustín N. Dr. Cárcano, Miguel Angel Ing. Agr. Casares, Miguel F. Dr. Eckeli, Osvaldo A.
Dr. Fernández Ithurrat, Edilberto Dr. García M ata, Enrique
Ing. Agr. Ibarbia, Diego J. Dr. Newton, Oscar M.
Ing. Agr. Parodi, Lorenzo R. Dr. Pires, Antonio
Ing. Agr. Pous Peña, Eduardo Dr. Quiroga, Santiago S.
Ing. Agr. Ragonese, Arturo E.
Dr. Rosenbusch, Francisco Dr. Rottgardt, Abel A. Ing. Agr. Sauberan, Carlos
“U N ANIVERSARIO ES U N ACON TECIM IEN TO IM PORTANTE PORQUE EL PASADO VUELVE A HACER LA TIR EL CORAZON AL RECORDAR LAS PAGINAS YA ESCRITAS EN EL LIBRO DE LA EX ISTEN C IA ” .
DOCTOR V A LEN TIN ALSINA 16-XII-1802
A N TECED EN TE INFORM ATIVO
Del Acta N p 181, correspondiente a la sesión del 17 de noviembre de 1965
“En SESION ESPECIAL, la Academia tributó u n homenaje al doctor V A LEN TIN ALSINA con ocasión de haberse cumplido recien temente el CENTENARIO DEL PRIM ER CODIGO RURAL AR GENTINO, de que fue autor. Consistió en una comunicación del señor Académico Vicepresidente Dr. José Rafael Serres, sobre: H o m enaje al Dr. Valentín Alsina en el Centenario del P rim er Código Rural Argentino.
“Para referirse a dicho acontecimiento, el Dr. Serres hizo una prolija exposición, en la que describió los antecedentes de esa obra jurídica, que le fuera encomendada al Dr. Alsina por el Gobierno de la provincia de Buenos Aires. El disertante examinó el contenido del Código de 1865, demostrativo del acierto con que el autor había rea lizado el estudio correspondiente, señalando especialmente que sirvió de modelo a las demás provincias para la sanción de sus propios có digos rurales, y también al Congreso Nacional, para la preparación del Código Rural de los Territorios Nacionales, e igualmente a la República Oriental del Uruguay.
“Se refirió también a los juicios altam ente elogiosos que se pro nunciaron en el acto de su sepelio, destacando especialmente los for mulados por el Presidente de la Nación, don Domingo Faustino Sar miento, y por el ex Presidente don Bartolomé M itre en representación del Senado de la Nación.
“Hizo mención también el Dr. Serres, a que en la actualidad el señor Senador Nacional Dr. DIOGENES VARELA DIA Z ha pre sentado un proyecto de ley sobre CODIGO AGRARIO NACIONAL.
“Con tal motivo se resuelve ofrecer la colaboración de la Acade mia a la mencionada COMISION DE AGRICULTURA Y G A N A DERIA, presidida por el señor Senador Varela Díaz, poniendo a su disposición los trabajos elaborados por el Dr. Serres. El señor Acadé mico Ing. Agr. Carlos Sauberán propone que se sugiera tam bién la conveniencia, al adecuar los términos del proyecto, que se tengan en
cuenta los progresos técnicos actuales.
“Finalizada su comunicación, el Dr. Serres es m uy felicitado por los señores Académicos presentes, por la bien documentada e impor
S U M A R IO
I. C en ten ario del P rim er C ódigo R ural A rg en tin o . H o m en a je a su autor, doctor V a le n tín A lsin a 11 I I . N u ev a s in icia tiv a s de C od ificación r u r a l ... 33 III. El “P royecto de C ódigo R ural” , d el doctor V a le n
tín A lsin a . Su texto de 1865 41
CENTENARIO
D E L
PRIM ER CODIGO RURAL A R G EN TIN O
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H O M EN A JE
A L
DOCTOR V A L E N T IN A L SIN A
Señor P resid en te y señores A cadém icos:
Se trata del Código R ural de la P rovin cia de B uenos A ires, san cion ad o por la L egislatu ra el 31 de octubre de 1865, y p rom u lgad o por el Poder E jecutivo el 6 de n o v ie m bre in m ed ia to , y cu yo cen ten a rio acaba de cu m p lirse.
Fue en 1862 que la provincia de B uenos A ires tom ó la in icia tiv a , en favor de los valiosos in tereses de la c a m paña, para form ar u n C ódigo R ural “que h a g a co n o cer con fa cilid a d y d eterm in a r con clarid ad los derechos y las o b li gacion es respectivas, para cortar los abusos e in c o n v e n ie n tes que retardan su progreso” , com o decía u n decreto del 3 de d iciem b re de aquel año. Ese decreto, suscripto por el G obernador don M ariano S aavedra y su m in istro de Go bierno don M ariano A costa, h acen d ad os d istin gu id os a m bos, en com en d ab a esa tarea al doctor don V a le n tín A lsin a, nom b rán d olo redactor del m en cio n a d o cód igo, en virtud
de con cu rrir en d icho ciu d ad an o “la in stru cció n , la b o rio sidad e id on eid ad en todo sen tid o para d esem p eñ a r ta n im p ortante trabajo” , seg ú n se expresaba en aq u el d ocu m en to.
M ed ia n te el m ism o decreto se asign ab a al doctor A l-sina, “por vía de com p en sa ció n , la ca n tid a d de seis m il pesos m ensuales d u ran te el tiem p o que e m p lee en este tra b ajo” .
A l agrad ecer la m isió n qu e se le co n fia b a , “ a cu y o m ejor d esem p eñ o procuraré con traer toda m i b u en a v o lu n ta d , que es cu an to puedo o frecer” , seg ú n m o d e sta m e n te expresó el e m in e n te ciu d a d a n o , agregó que la aceptaba “tan to m ás cu an to que y o fu i el in icia d o r de aq u el p e n sa m ie n to ” , y “que estoy p en etrad o de la absoluta n e c e si dad que nuestra ca m p a ñ a tie n e de u n C ódigo ta l cu a l yo lo con cib o, y por eso en otras épocas a lgo h ic e en ese sen tid o ” .
E l h ech o de la r e m u n e r a c ió n señ a la d a e n el decreto m otivó u n sin g u la r acto de d elica d eza , d ig n o de p atricios del tem p le m oral del doctor A lsin a , com o lo sub rayara m ás tarde E stan islao S. Z eballos. En efecto , al ad vertir, m e d ian te su nota de respuesta, “que n i m is otras a ten cio n es, n i m i salu d m ism a , m e p erm itirá n co n tra erm e a esta obra con asiduidad, sino so la m en te por largos in te r v a lo s” , r e husó d icha r em u n era ció n , diciendo: “E n m i sen tir, esto sólo sería arreglad o cu an d o m i tarea h u b iera de ser co n tin u a y sin interrupción,; lo cu a l, com o h e d ich o, n o m e es p osib le, y yo no debo aceptar co m p en sa ció n por u n
tiem p o en que nada h a g o ” .
El g o b ern ad or de la P ro v in cia aceptó el te m p e r a m e n to propuesto, “te n ie n d o e n co n sid era ció n los m o tiv o s de d e lica d eza en que el ciu d a d a n o Dr. A lsin a fu n d a su d isco n fo rm id a d ” .
EN LA ACCION.
LA COMISION DE HACENDADOS
P oco m ás de dos años tardó A lsin a e n dar té r m in o a su obra. E n su n ota de e le v a c ió n al en to n ces m in istro de G obierno, Dr. P ablo C árdenas, fech a d a e n B elg ra n o , en
a b ril 8 d e 1865 * A lsin a — el h o n esto p atricio— recordó que sien d o él titu la r de esa cartera d u ran te el g ob iern o d el doctor O bligado, e n m arzo de 1856, h a b ía d irigid o a la a g ru p a ció n con ocid a con el n o m b re de C om isión d e H a cen dados, u n a la rg a nota so licita n d o su o p in ió n acerca de m u ch os puntos y cu estion es, cu y o esc la r e c im ie n to serviría — a su en ten d er— de base e n la fo rm a ció n de u n cód igo rural.
E n absoluta con cord an cia de id eas con A lsin a — y n o obstante que éste r e n u n c ió el m in isterio no m u c h o des p ués de esa g estió n — , a q u ella C om isión se d irigió a u n crecid o n ú m ero de h a cen d ad os y lab rad ores, p id ién d o les a su vez la op in ió n in d iv id u a l de todos acerca d e los p u n tos de la con su lta m in iste r ia l, o sea de las n ecesid a d es m ás a p rem ian tes que d ebía satisfacer la le g isla c ió n ru ral. Si b ie n casi todos los con su ltad os d ieron su respuesta oportu n a m e n te , las cosas no pasaron de allí.
Y agregó A lsina: “O cupando yo después, en 1857, el G obierno de la P rovin cia, m e d ed iq u é, apenas m e lo per m itiero n a ten cio n es p referen tes, a reo rg a n iza r la C om isión
de H acen d ad os, que h ab ía d esap arecid o, y v o lv í sobre el asunto. La C om isión se dedicó a la obra con la m ism a o m a y o r d ecisión que antes, y rem itió al G obierno todos los in fo rm es o respuestas que en 1856 h ab ía obtenido. Yo m e ditaba d ed icarm e p ersev era n tem en te a este asunto, estu diarlo b ien en todas sus faces y co m p a g in a r el p royecto de Código que debía presen tar a la leg isla tu ra ; pero in fe liz m en te las ocu rren cias y n oved ad es p olíticas de aq u ellos años fu eron im p id ién d o m e su cesiv a m en te este largo tra bajo, hasta que dejé el G obierno a fin es de 1 8 5 9 ” .
EN 1862
C uando, en 1862, el n u evo G obierno — a cargo de don M arian o Saavedra— le en co m en d ó la ardua tarea, A lsin a previo ciertas d ificu lta d es que an tes no e x istía n , se g ú n él, y que n a c ía n del n u evo ord en p olítico y de otras causas; pero com o se h ab ía in vocad o su p atriotism o e n pro de u n a obra a la que él ten ía p a rticu lar in c lin a c ió n , h a b ía a cep
tado.
S eg ú n A lsin a lo ha referid o, en la m en cio n a d a “ nota de e le v a c ió n ” , em p ezó d irig ién d o se, por in term ed io de la prensa, “ a todos los hom b res prácticos, o p ensadores, o co nocedores de las n ecesid ad es de la ca m p a ñ a , p id ien d o su au x ilio y coop eración al objeto” ; h izo p u b licar otra vez su nota con su ltiva de 1856, y tuvo la sa tisfa cció n , com o lo expresó, de recib ir d irecta m en te, e n 1863, “m u ch o s y a te n dibles in form es de ganaderc ; y labradores, alg u n o s de los cu ales lo h a b ía n h ech o y a en 1 8 5 6 ” .
HACENDADOS QUE COLABORARON
In fo rm a n tes en 1S56. sobre G anad ería: J u liá n L in ch , J u a n H a n n a h , B ernardo G u tiérrez, M á x im o de E lía , M a n u e l V illa rin o , L ino L agos, M a n u e l L ópez, P atricio L in ch , F au stin o A lsin a , N orb erto V ille g a s, M a ria n o B en ítez, V e n a n cio C asalins, M atías R am os M ejía, J u a n T. F arran , F ran cisco H a lb a c h , E varisto A lfa ro , José J. B en ítez, Ig n a cio F. Correas, Ju an D illo n , V a le n tín F. B lan co, L eonardo Brid, José T w a ite s, M a n u e l José G uerrico, Isaías de E lía , M a n u e l J. Cobo, F elip e V e la , G ervasio Rosas, E u g e n io Ro-ballos, P lo w es A tk in son y Cía., José M . S u árez, D ám aso B ellid o , F ran cisco S u árez, Pedro P ab lo P o n ce, Ild efon so A ra n ze, A g u stín E. V ela,; T om ás J. A cev ed o , José Ig n a cio G óm ez, F rancisco M oren o, José F. Iraola, M a ria n o M iró, J. N ep o m u cen o M oren o, José M a rtín ez de H oz, T om ás G ibson, Pedro José M artínez,, Ju an L anús y N orb erto A. M artín ez.
Sobre Labranza: M a n u e l V illa r in o , L ino L agos, B er nardo G utiérrez, N orb erto V illeg a s, A n to n io B erm ejo, C ar los M ig u e l N a ó n , José F. B en ítez, Ju an D illo n , M a n u e l L ópez, Josué T w a ites, M á x im o B en ítez y L eonardo Brid.
Sobre D isp osicion es C om unes a G an ad ería y L ab ran za: M a n u el V illa rin o , Ju an H a n n a h , B ernardo G u tiérrez, M á x im o de E lía, L eonardo B rid, P atricio L in ch , A n to n io B erm ejo, V en a n cio C asalins, M atías R am os M ejía, J u a n F. F arran, V a le n tín F. B lan co, Ig n a cio Correas, E varisto A lfa ro, M a n u el L ópez, Ju an D illo n , A g u stín Sousa, José T w ai' tes, J u lián L in ch , M arian o B en ítez, L ino Lagos y M aria no G ainza.
In form antes en 1862 acerca d e todo: R icardo G ib lin g , G regorio J. Q uirno, Ju an D illo n , Juan C orn ell, E u logio P a y a n , F elip e S en illo sa , José N . Castaño y F e m a n d o A. Person.
ta m b ié n sobre los que n a d ie h ab ía con testad o, o sobre cu es tion es no com p ren d id as e n la con su lta.
OTROS ELEMENTOS DE ESTUDIO A p rovech ó ta m b ié n la co la b o ra ció n d el periodism o: “Los periódicos so lía n p u b licar, e n form a de C om unicados, varias p rod u ccion es d ign as de a ten ció n . D e todas las que lle g a r o n a m i poder, extracté y h e ap rovech ad o las que m e p a recieron m ás a cep ta b les” .
E x a m in ó , ig u a lm e n te , las n u m erosas y v a riad as dis posicion es que, v in cu la d a s con la m a teria , se d ictaron en B uenos A ires y se en cu en tra n e n el R egistro O ficial des de 1821.
En ese in m en so cú m u lo de d ecretos, le y e s , reso lu cio nes, etc. — decía A lsin a — , se h a lla m u ch ísim o qu e es ú til y a p licab le; y “casi todo ello lo h e ap rovech ad o ta m b ié n ” . DEL AMBIENTE EUROPEO Con el deseo de con ocer la b ib lio g ra fía y le g isla c ió n europea sobre la m a teria , se d irigió e n 1863 a d on M a rian o B alcarce, q u ien respondió so líc ita m e n te a su req u e rim ien to . A propósito de lo rem itid o por B alcarce, A lsin a ha d icho — con gran acierto— lo sigu ien te: “D esg ra cia d a m e n te, es poco, m u y poco lo que de todo ello m e h a sido dado u tiliza r; pues he arribado a la convicción d e q u e, en cuanto a las ca m p a ñ a s, son profundas y radicales las d i ferencias existentes en tre la n uestra y las europeas relati va m e n te al m éto d o d e adm in istración pú blica ru ra l, a los sistemas d e ex plotación, al género d e las industrias y aun a las condiciones m orales d e sus h a b ita n tes” .
podía ten er e n cu en ta ciertos prin cip ios u n iv er sa le s d e m o ral y ju sticia, ya que las ca racterísticas ru rales a r g en tin a s r e c la m a b a n u n a le g isla c ió n p ecu lia r y e n cierto m odo n u eva.
D ecla ró A lsin a , ig u a lm e n te , que sólo después de ob ten id a esa gra n m asa de in fo r m a c ió n , y de n u ev a s co n su l tas que h izo p riv a d a m en te, se en co n tró en ap titu d de fijar sus id eas y de em p eza r la co m p o sició n del C ódigo, “ a p e sar de ca recer de todo tipo o m o d elo qu e im ita r ” .
DIFICULTADES LOCALES Pero n u ev a s trib u la cio n es le asaltaron , no su p erab les por la m ed ita ció n n i el estudio. E ran las d erivad as d el or d en ad m in istra tiv o que im p erab a en to n ces, y que le h i ciero n ten er poca c o n fia n za en los b en eficio s de la obra em p ren d id a.
Ese estado de á n im o de A lsin a se h a lla b ie n reflejad o en estos párrafos de su “in fo r m e ” o “ ex p o sició n de m o ti v o s” :
d eb id a m en te. A su v e z , el trabado Jefe de P olicía nada p u ed e disponer a u to rita ria m en te respecto de los C om isa rios de C am paña, esto es, de los jueces de P az, nom brados por el G obierno de la P rovin cia y d ep en d ien tes d irecta m e n te de él. Es éste u n estado de cosas ta n a n ó m a lo , v io len to y n ocivo, que no ex iste, sin duda, en país a lgu n o.
“Y no obstante, señ or M in istro , esa d ificu lta d , com o tem p oral, no era para m í la m ayor. Lo era, sí, la actual a d m in istra ció n , o m ás b ien la fa lta de a d m in istra ció n ci v il in m ed ia ta , de que se resien te ta n g ib le m e n te nuestra ca m p a ñ a ” .
A PROPOSITO DEL PODER MUNICIPAL “El poder m u n ic ip a l, que tam p oco ex iste e n todos los Partidos, es c o n sta n tem en te in e fic a z y a veces n u lo , y a por desgraciadas d isid en cias en tre sus m iem b ros, o y a por cierta desidia de ellos, qu e fr e c u e n te m e n te les in d u c e a dejar a la d iscreción de su p resid en te el Juez de Paz. Éste, pues, tie n e que d esem p eñ a r fu n cio n es m u n ic ip a le s; tie n e que lle n a r las ju d iciales; tie n e que ejercer las de C om isa rio de P olicía; tie n e que dar c u m p lim ie n to a rep etid as y \ a ñ a d a s órdenes de los M in isterios, del Jefe de P olicía y de todos los Juzgados y trib u n ales. Esta in stitu ció n m o n s truosa — y no es la prim era vez que así la cla sifico — d e m an d a u n a gran v a ria ció n que divida y reparta en tre v a rios fu n cion arios el ejercicio de ta n n u m erosas y d iferen tes
atrib u cion es y o b ligacion es.
riab les le y e s ele la n a tu ra leza . ¿ Y d e q u é servirán las m ás acertadas prescripciones d e cu a lq u ier C ódigo, si fa lta n las au toridades en cargadas d e su vigilan cia y c u m p lim ie n to ? Él caerá al fin en desuso y o lv id o, com o tan tas veces se ha verificado respecto d e disposiciones e se n c ia lm e n te a ce rta d as” .
Y es lo qu e sucedió,, d esg ra cia d a m en te.
♦
Estas r e fle x io n e s — h a referid o A lsin a — le prod u jeron ta l d esa lien to , qu e ca si desistió de la id ea de em p ren d er u n trabajo, la rg o y fa tigoso, que podía lle g a r a ser e n te ra m e n te in ú til; y estuvo a p u n to de prop on er al G obierno
su p o sterg a ció n h asta que m e d ia n te d isp osicion es c o n v e n ien tes fu ese m ejorado o variado el r é g im e n in te r n o de la p rovin cia de B uenos A ires.
F e liz m e n te , fu e disuadido de esas id eas p esim istas por e l g o b ern ad or Saavedra, q u ien lo estim u ló para que diese cab al c u m p lim ie n to a la obra, lo que h izo “ e n la co n fia n za y sobre la base de que para la real y m ás segu ra ejecu ció n de este Código el G obierno sabrá d ictar o pro p on er a q u ellas m ed id as o le y e s qu e p a te n te m e n te r e c la m a n las n ecesid ad es de la P ro v in cia ” .
REDACCION DEL PROYECTO Por tres veces A lsin a reh izo su p royecto, pues lo h a bía em p eza d o sobre bases exten sas; pero lo redujo m u ch o con sid eran d o que al estab lecerse u n n u evo ord en de cosas, era p ru d en te evitar la co n fu sió n que podría o rigin arse de la m u ltip licid a d de las disposiciones, y e n e l e n te n d im ie n to de que era m ejor para después ir a d icion an d o y m ejo rando el Código.
v il, p en a l y de p ro ced im ien to , pues en to n ces le h ab ría bas tado en m u ch os casos las referen cia s a sus prescripciones. Por eso estas palabras: “M as no sien d o así, m e h a sido in e v ita b le la fastidiosa tarea de las rep eticio n es, d esde q u e no podia referirm e a d isposiciones y a esta b lecid a s” .
“F ácil es co m p ren d er — a g reg a b a — que casi las tres cuartas partes de las d isposiciones de este có d ig o , com o m e r a m en te r e g la m e n ta r ia s, en tr a n en las fa cu lta d es c o m u n es y ordinarias d el P oder E jecu tivo, el cu a l podrá en todo tiem p o h a cer en ella s supresiones, a d icio n es, etc. N o así respecto de todas las dem ás. E llas d em a n d a n fo rzo sa m en te la san ción legislativa,; pero no p u d ién d ose separar las un as de las otras, opino que el G obierno lo co n su lta ría to do, rem itien d o al cuerpo le g isla tiv o el p royecto ín te g r o ” . EL CASO DE FRANCIA P erm iten a q u ilatar m ejor las d ificu lta d es que tuvo que v e n c e r A lsin a e n su em p resa, a l n o te n e r m od elos que con su ltar, los párrafos fin a le s de su in fo r m e , que d icen así: “T erm in a ré esta nota m a n ifesta n d o que de todos los estudios que acerca de la ru ralid ad h e em p ren d id o , h e v e nid o a d ed u cir que no existe n ación algu n a q u e posea en el día un verdadero y g en era l Código R u ral, n o ob stan te que e n todas h a y d iferen tes le y e s su eltas sobre la m a teria , y no obstante los m ás reiterados o ilu strad os esfu erzos que para ten erlos h a n h ech o a lg u n a s de ellas. N o lo tie n e la F ran cia, n i la E spaña, n i la P rusia. n i la B élg ica , n i existe en Estados U n id os. ¡T al y ta n gran d e h a sido la d ific u l tad de la obra! La F ran cia, esa n a c ió n e se n c ia lm e n te re g la m en ta ria , y que supo cod ifica r p ro n ta m en te todos los ram os de la le g isla c ió n , es, a m i ju icio, la que m ás h a h e cho y ad elan tad o en aquel sen tid o; pero n o h a lograd o todavía su objeto.
dadero Código. P o sterio rm en te, bajo e l r é g im e n d el p ri m er im p erio y de los cuatro m o n a rca s su b sig u ie n te s, se h a n dado diversas le y e s , se h a n trabajado n u m ero so s pro y ecto s p arciales — casi todos los cu a les te n g o a la v ista —
y se h a n escrito, ad em ás, m u ch a s y r e c o m en d a b les obras; m as a pesar de todo, no h a lograd o c o m p a g in a r u n C ódi go. E n cu a n to a A m érica , an tes esp a ñ o la , creo q u e en p ar te a lg u n a de e lla se ha p en sad o tod avía e n te n e r lo ” .
CONSIDERACIONES FINALES DE ALSINA Y por ú ltim o estas juiciosas, p revisoras y p atrióticas palabras:
“ D e c o n sig u ie n te , a u n q u e el C ódigo q u e p resen to ad o le c e de con sid erab les d eficien cia s, com o él m ism o p rovee el m ed io fá c il de irlo m ejoran d o, y com o él p u ed e ser adoptado por m u ch a s de las d em ás p ro v in cia s a rg en tin a s con sólo h a cer e n él las reform as c o n sig u ie n te s a sus d ife ren tes in d u strias, esto y co n v en cid o de q u e si la a ctu a l ad m in istr a c ió n de la p rovin cia de B uenos A ires es b a sta n te fe liz que lo g re prom overlo y p la n tea rlo e n e lla , será el p r i m e r G obierno q u e, haciendo a nuestra qu erid a p a tria un servicio d e gran des resultados, h a b rá con traído a n te la consideración d e todos un m é rito especial, q u e sin ce ra m e n
te le deseo” .
JUICIO DEL P. EJECUTIVO ACERCA DEL PROYECTO Com o correspondía, el trabajo rea liza d o por e l doctor V a le n tín A lsin a fu e ju zgad o e lo g io sa m e n te por. el e n to n ces m in istro de G obierno de la provin cia de B uenos A ires, don P ablo C árdenas, q u ien — en la n ota de recibo e n v ia da, con fech a 9 de abril d e 1865, a aq u él, por en to n ces se nad or n a c io n a l— al referirse a los “A n teced en tes y F u n
la m a g n itu d , por lo tan to, de la em presa a qu e A lsin a h a bía dado cim a , dijo lo sigu ien te: “El sólo h ech o de e le g ir lo m ás acertado de esas o p in io n es, co n cilia ria s co n las dis p osiciones ex isten tes, ta n ta s de las cu a les y a c ía n desusadas, y a m old ar todo ello a los prin cip ios p roclam ad os por las leg isla cio n es extran jeras e n cu a n to son a p lica b les a n u e s tro m odo de ser, era ya u n a ardua tarea, que sólo u n es p íritu m etód ico y a lta m e n te ilustrado podía co n ceb ir y realizar. Pero cu an d o h a y que a g reg a r a ello la n o ta b le d ificu lta d desprendida de n u estro a ctu a l orden a d m in is trativo, de fo rm u la r u n Código ajustando la p erfecció n de sus disposiciones, co n la d eficien cia de las au torid ad es e n cargadas de su v ig ila n c ia y cu m p lim ie n to , se com p ren d e el d esalien to que ello le produjera, y al que sólo h a podido sobreponerse la v o lu n ta d fir m e m e n te d ecid id a de lle v a r a d ela n te u n p en sa m ien to acariciad o desde ta n to tiem p o , a cced ien d o con ello a los justos deseos d el señor G oberna dor, de v er con su m ad o e n su período ese trabajo, que será un tim b re m ás para su autor al r e co n o cim ien to p ú b lico ” .
D espués de d ecir que cu m p lía el en cargo d el G ober nador de m a n ifesta rle “ en alta v q z la g ra titu d d el G obier
tor don V a le n tín A lsin a es q u ie n v ie n e a p on er u n a vez m ás todo el c o n tin g e n te de su in te lig e n c ia y d e c isió n a la g ra n ob ra” .
DEL M ENSAJE A LA LEGISLATURA
El m en sa je y el proyecto a que a lu d ía el m in istro Cár d en as fu ero n en viad os a la ‘'H on orab le A sa m b lea L e g isla tiv a ” por el Poder E jecutivo con fech a 12 de m a y o de 1865, V en él se expresa que el G obierno aspira a la le g ítim a sa tisfa cció n de que o b ten ga su sa n ció n d e fin itiv a an tes de term in a r su período co n stitu cio n a l.
Se exteriorizab a así, e v id e n te m e n te , u n a su p erior p reo cu p ación de b ien p ú b lico en circu n sta n cia s h arto graves para el país, ya que éste entraba en estado de guerra.
En el m en sa je, después de h a c e r resa lta r “la p erfec ción de su red a cció n en g e n e r a l” , el G obernador don M a rian o Saavedra agregab a lo sigu ien te: “A n te todo, lla m a una m erecid a a ten ció n su co n cisió n . Se ha com probado m u y ju sta m en te que debía em p ezarse por h a cer fá c il el co n o cim ien to de los deberes recíprocos en u n a m a teria h asta ahora m u y poco leg isla d a , para evitar la co n fu sió n n a tu ra l que llev a con sigo la tra n sició n v io len ta de la ca ren cia de disposiciones, a u n a profusión y r e g la m e n ta c ió n e x a g e r a da. Serán m ás b ien las sucesivas n ecesid ad es las que v e n drán a ex ten d er p ro g resiv a m en te este cuerpo de le y e s. P e ro esta co n cisió n , lejos de traer oscuridad, h a sido tan
a rreg la d a m en te con ciliad a con u n a clara red a cció n , que puede asegurarse, a u n a sim p le lectu ra , que está al a lc a n ce de la m ás sen cilla in te lig e n c ia , com o en rigor corresp on de a u n Código destinado p rin cip a lm en te a la cam p añ a.
prescindiera tam poco de reform as de le g ítim a e x ig e n c ia , y esto lo notará m ás esp ecia lm en te V. H. e n todo lo que se refiere a los fu n cion arios en cargad os de la ejecu ció n de todas las disposiciones con ten id as en el proyecto de Código, pues ha sabido am old arse por ahora a las au toridades ú n i ca m en te ex isten tes, a fin de no h a cer fracasar su san ción por la d ificu lta d in h er e n te a la ca m p a ñ a , de estab lecer u n com p leto cam b io en sus fu n cio n a rio s” .
EN EL SENADO En el Senado b o n a eren se el cód igo de V a le n tín A lsin a fu e pasado a estudio de u n a co m isió n esp ecia l de su seno, con stitu id a por los señores A n g e l M ed in a , E m ilio A. A gre-lo, F ern an d o O tam en d i, José G. B otet y Joaq u ín C azón, la que produjo su d icta m en el 17 de octubre de 1865, des pués de prolija co n sid era ció n — que ocupó cerca de tres m eses, para lo cu al sacó — seg ú n el d esp ach o— “el m ejor partido de los co n o cim ien to s p rácticos de a lg u n o s de sus m iem b ros, en c o m b in a ció n con los jurídicos de otros, y favorecida con los de los señores senadores G ain za, Esteves Seguí y H aedo, y diputados F ern á n d ez B lan co, D illo n Cor tés, A costa y M oreno (d o n L o ren zo ), qu e se h a n d ign ad o concurrir, y a u n de otros señ ores” .
El d icta m en revela que el proyecto fu e fa v o r a b le m e n te acogido, ya que aq u él c o n c lu y e co n estas palabras: “Es te trabajo habría sido m u ch o m ás d ifícil reca y en d o sobre u n tex to que no fu ese tan b ien o rg an izad o, y cu m p le a la C om isión term in a r recon ocien d o el n u ev o títu lo que, con la laboriosa y esm erada tarea de ese p royecto, ha ad q u i rido el Dr. D n. V a le n tín A lsin a a la g ratitu d de sus co n ciu d ad an os” .
rece, porque in d u d a b le m e n te es u n ju riscon su lto n o ta b le el Dr. A lsin a , y ha co n feccio n a d o u n C ódigo q u e tie n e por m érito su o r ig in a lid a d , pues q u izá n o se e n c u e n tr e en país a lg u n o u n a cosa se m eja n te ” .
EN LA CÁMARA DE DIPUTADOS El provecto pasó, de esta m a n era , en rev isió n a la Cá m ara de D iputados.
En la Cám ara de D ip u tad os, en la sesión d el 28 de octubre, el d ip utado Q uin tan a a n u n ció que la C om isión de L eg isla ció n se h ab ía ex p ed id o acerca d el d esp a ch o so bre C ódigo Rural, y que casi todas las ob servacion es, a e x cep ció n de u n a o dos, eran aceptadas por el S en ad o, que lla m ó ta m b ié n la C om isión a su sen o, com o ta m b ié n por los diputados m ás co m p eten tes sobre la m a teria . C om o era día sábado y existía el riesgo de que si se p ostergab a la co n sid era ció n del despacho el cód igo no sería sa n cio n a d o “ en esta le g isla tu r a ” , el p resid en te de la C ám ara, que lo era d on M arian o A costa, h izo n otar a los d ip utados el in terés g en era l que existía en d esp ach ar el p royecto. El re sultado fu e que la C ám ara votó el cód igo “ a libro cerra d o ” , pues aprobó sin m a y o r discu sión el d esp ach o de su C om i sión de L egislación . El D iario de Sesiones co n sig n a que
“era la 1 V4 de la m a ñ a n a ” .
DE NUEVO EN EL SENADO A u n q u e fu eron r e la tiv a m e n te pocas las m o d ific a c io n es in trod u cid as por la Cám ara de D ip u tad os — e n rev i sión— a la sa n ció n del Senado, el p royecto d eb ió v o lv er a la Cám ara de o rig en , que las consideró e n la sesión del
E ntre los que m ás em p eñ o p u sieron para qu e no se dem orara la san ción se destacó el sen ad or T ejedor. A sí, por ejem p lo, en cierto m o m en to de su discurso dijo: “Yo creo,, pues, que nuestro deber es, después de los estudios h ech os por am bas Cám aras y aten ta la prem ura del tie m po, san cion ar el Código ta l com o v ie n e de la C ám ara de D ip u ta d o s” ; y luego: “ La m o ció n que yo h a g o , y creo que h izo el Sr. M in istro, es que se sa n cio n en las m o d ifica cio n es in trod u cid as por la C ám ara de D ip u tad os; de m an era que no ten em o s que discu tir el C ódigo, sino las e n m ie n das” ; y fin a lm en te: “Los códigos no sa len de los cuerpos leg isla tiv o s sino así, im p erfecto s” .
El texto d efin itivo del C ódigo R ural se en cu en tra en el tom o “D iario de Sesiones de la Cám ara de S enadores de la P rovincia de Buenos A ires, 1 8 6 5 ” , p u b licad o en 1866, p ágin as 25 a 4 8 , de la parte “L eyes y D ecretos que h a n ten id o san ción d efin itiv a en las sesiones de 1 8 6 5 ” .
A sí, pues, el Código fu e san cion ad o el 31 de octubre de 1865, y el Poder E jecutivo p rom u lgó la le y e l día 6 de n oviem b re in m ed ia to , con el N" 469.
*
Ya ten ía la p rovin cia de B uenos A ires su Código Ru ral. Ya se h ab ía dado el p rim er paso en la co d ifica ció n de lo que podem os d en o m in a r “ram a criolla del d erech o po sitivo a r g e n tin o ” , para la tu tela jurídica de las ind ustrias rurales, básicas para el país.
liz a c ió n y la destrucción de los co n ta g io s, com o trip le o b li g a c ió n de “todo esta n ciero , lab rad or, y e n g e n e r a l todo d u eñ o o ten ed o r de gan ad os p a r tic u la r m e n te oveju n o que vea o sosp ech e h a b er en él a lg u n a peste y e n fe r m e d a d que sea o pu ed a q u izá ser c o n ta g io sa ” .
El C ódigo tu vo ta m b ié n e n cu e n ta las “plagas a g rí colas” , pues seg ú n el a rtícu lo 311 (co rresp o n d ien te a u n grupo de d isp osicion es sobre “ F u n cio n es esp ecia les de las au torid ad es lo c a le s” , e n la S ecció n P rim era d e l T ítu lo Q uinto, sobre P rev en cio n es E sp ecia les” ), “Las M u n ic ip a lid a d es, o los ju eces de P az d on d e ella s fa lte n , d eb erán es tim u la r, por m ed io de ofertas de p rem io, la in v e n c ió n o in tro d u cció n en el P artido de m á q u in a s efica ces y de otros arbitrios para el efectiv o e x te r m in io de in secto s rastreros o alados que sean d añ in os a las p la n ta s o árboles. D eb erá n ta m b ié n prohib ir y p en ar la caza o d estru cció n de las v a rias clases de pájaros que p ersig u en a d ich os in sectos o se a lim e n ta n de e llo s” .
D en tro d el T ítu lo III. sobre “D isp osicion es co m u n es a G anad ería y L ab ran za” , ex iste u n grupo de ella s q u e co n s titu y e u n an ticip o in teresa n te de la a ctu a l y copiosa le g is la c ió n sobre el trabajo en g e n e r a l, y el trabajo rural e n p articu lar. M e refiero a la S ección III, que tra ta de Pa trones y Peones. ¡Y estáb am os en 1865! Se co n tem p la a llí la “form a del co n tra to ” , o sea la “con trata escrita ” , su co n te n id o , su in scrip ció n en el Libro de C onchabos a cargo del Juez de P az, los salarios, el a lo ja m ien to , las co n d icio nes d el trabajo, el descanso d o m in ica l, la so lu ció n de las cu estion es en tre p atrones y p eon es por el juez de P az, el despido, etc ., en los artículos 2 2 2 a 245.
Estas disposiciones c o n stitu y en u n verdadero a n te c e d en te h istórico d el E statuto del P eón , que se en cu en tra en vigor a ctu a lm en te.
ten d ría este carácter si lo sustraído “fu ese gan ad o m a y o r c m e n o r ” (arts. 163 y 1 6 7 ). A este respecto la jurispru den cia es con trad ictoria — y b ien ap rovech ad a por los c u a treros— , pues el con cep to de “ g a n a d o ” no es u n ifo rm e, la m e n ta b le m e n te , ya que para ciertos ju eces ese térm in o e n v u elv e la idea de p lu ra lid a d de a n im a les, y n o e x is tie n
do d ich a p lu ralid ad estaríam os fren te a u n d elito “s im p le ” .
Este con cep to ha sido elim in a d o , a certa d a m en te, en el p royecto de Código P en a l en v ia d o por el P. E. al Con greso N a c io n a l en 1960, al referirse — respecto de a n im a les, en los artículos 2 08 y 2 1 1 — a “cu an d o el h u rto — o el robo— fu ere de una o m ás cabezas de g an ad o m a y o r o m e n o r , . . . ” . ¡
Pues b ien , va fig u ra este acertado con cep to en el Có digo R ural de 1865, pues seg ú n su artícu lo 2 0 8 , “co m ete el d elito de ab igeato o cu atrería aq u el que h u rtase uno o m ás a n im a les, m an sos o ariscos, de las especies v a cu n a , y e gu ariza u o v in a ” .
En resu m en , el térm in o “g a n a d o” co m p ren d e a todos aq u ellos a n im a les, in clu id o s los caprinos, porcinos y asn a les, sin consideración a la c a n tid a d, que se e n c u e n tr a n en el cam po bajo la p rotección o el am paro de la b u en a fe pública.
El Código de A lsin a co n tien e ta m b ié n disposiciones diversas que, m e d ia n te el “consejo y p ersu asión ” , las m u n icip a lid a d es v jueces de P az te n ía n el en ca rg o y la reco m en d a ció n de h a cer cum plir: v. gr. la co n cu rren cia de los niñ os a la escu ela p rim aria, la ex tirp a ció n de las m a leza s, el cercado de las tierras a u n q u e fu ese en la v ecin d a d de las casas y puestos, la p la n ta ció n de árboles, los reparos para los reb añ os, el previsor acopio de pastos, las co m isio nes v ecin a les de v ig ila n c ia , la celeb ra ció n reg io n a l de “e x posiciones de a n im a le s” ; y por ú ltim o , la lectu ra o b lig a toria del Código R ural e n las escu elas de varones.
diversos actos de gob iern o — ta n to e n el o rd en n a c io n a l co m o en el de la m ism a p ro v in cia — lo h a n m o d ifica d o pro fu n d a m e n te , sin co n ta r a q u ello qu e y a ca rece de v a lid ez por h ab er sido dictad o p osterio rm en te, los cód igos C ivil y P en a l, te n ie n d o a p lica ció n la clá u su la G en era l d erogativa
d el C ódigo C ivil, art. 2 2 \
A d em á s estim a m o s qu e para ju zg a r acerca de la opor tu n id a d y efica cia de otras d isp osicion es, se debe te n e r p re sen te qu e el C ódigo R ural de la P rovin cia de B uenos A ires fu e dictado en u n a época de ex p lo ta c ió n ru ral e n “ cam p os ab iertos” .
*
Por nuestra parte, cu a n to m ás e x a m in a m o s este Có d igo, m ás ad m iram os a su red actor V a le n tín A lsin a , a cu y o te m p le ejem p lar se debe este verd ad ero párrafo de la H is toria N a c io n a l, trazado en m ed io de u n co n sta n te ruido de arm as, que no logró, sin em b a rg o , ab atir la v o lu n ta d d el patricio de p rom over y a fia n za r el b ien esta r rural.
T iem p os bravos aq u éllos, en que las sa n g rien ta s d esin te lig e n c ia s en tre la C on fed eración y la P rovin cia de B u e nos A ires, cau saron no pocos daños a las activid ad es ru ra les; sin olvid ar la ca la m id a d de los in d ios, y los reveses n a turales: los clim á tico s y las pestes.
N a cid o e n B uenos A ires, el 16 de d iciem b re de 1802, a V a le n tín A lsin a le sorprendió la m u erte el 6 de sep tiem bre de 1869, cu an d o ocupaba el cargo de sen ad or n a cio n a l. En el acto d el sep elio h izo su elo g io el p resid en te S arm ien to. En el m ism o acto h ab ló el G en eral M itre, rep resen tando al Senado de la N a ció n . D ijo que ese alto cuerpo se asociaba a la m a n ifesta ció n de dolor y g ra titu d p ú b licos, y h onraba en el Dr. A lsin a al m ás ilu stre y v e n e r a b le de sus m iem b ros que v ivió consagrado a la n ob le y austera
g ió n del deber. D ijo tam b ién : “El h om b re p ú b lico que h a biendo tom ado parte por el espacio de m ás de 4 0 años en las lu ch a s con tem p orán eas, dando y recib ien d o golpes en d efensa de sus creen cias, el c o m b a tien te de la palabra en la prensa y la trib u n a, el g o b ern a n te recto, el ju ez ín te gro, el leg isla d o r p olítico que h a cruzado sin odios este m u n d o de odios, d escen d ien d o al sepulcro sin dejar tras de sí pasiones rencorosas y llev a n d o las b en d icio n es de u n pueblo que deposita sobre su cab eza in a n im a d a la trip le corona de la virtud cív ica , de la in te lig e n c ia y d el p atrio tism o acrisolado, b ien p u ed e reposar tra n q u ilo en el seno de la d ivin id ad . D ios reciba su alm a en el cielo , m ien tras Jos hom b res h o n ra n su m em o ria en la tierra ” . A sí h ab ló M itre.
B ien m erecid o , pues, el m o n u m en to lev a n ta d o a su m em oria por el G obierno de la P rovin cia de B uenos A ires, en el C em en terio de la R ecoleta, coron ad o por su gallard a fig u ra , y que e x h ib e en el m á rm o l esta inscripción:
A L C IU D A D A N O V A L E N T IN A LSIN A MODELO DE V IRTU D CIVICA LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
CONSAGRA ESTE RECUERDO
*
Señor P resid en te, señores A cadém icos:
N u estras palabras fin a le s son para fo rm u la r u n p ed i do a la A ca d em ia , y es éste: Que en ocasión del C entenario de la san ción del P rim er Código R ural A rg en tin o , la A ca dem ia N a cio n a l de A gro n o m ía y V eterin aria h a g a suyo este h o m en a je que acabo de fu n d ar, ya que la obra d el e m i n en te patricio, gran d e en sí m ism a , se h a lla lig a d a ín tim a m en te con las m aterias que c o n stitu y e n la activid ad espe cífica de esta corporación.
AL CIUDADANO V A LENTIN ALSINA MODELO DE VIRTUD CIVICA
N U E V A S IN IC IA T IV A S DE CODIFICACION RURAL
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V oy a referirm e ahora a recien tes in ic ia tiv a s q u e se v in c u la n con la m a teria que acabo de exp on er.
El C en ten ario del Código R ural de V a le n tín A lsin a v ie n e a cu m p lirse en circu n sta n cia s esp eciales. E n efecto , por u n a parte el P. E. de la P rovin cia de B uenos A ires ha en v ia d o a la L egislatu ra un p royecto de C ódigo R ural para reem p la za r al que se h a lla en vigor; y , por otra p arte, en el Senado de la N a ció n acaba de ser p resen tad o u n p ro y ec to sobre r e a liza ció n de u n cód igo rural para toda la R epú
blica.
Dos criterios dispares, com o se aprecia.
B ien sabido es que el Código R ural de la P rovin cia de Buenos A ires carece, desde h ace m u ch o tiem p o , de la e fi cacia que el ru ralism o tie n e el derech o de esperar de u n cuerpo jurídico de esa n a tu ra leza .
Son varios, hasta el p resen te, los p royectos de n u evo código elaborados para reem p la za rlo , em p eza n d o por el del doctor M a n u el B. G on n et, de 1890. que le h ab ía sido en co m en d a d o por el gob ern ad or Dr. M á x im o P az, siendo m in istro de gob iern o el doctor F rancisco Seguí.
El doctor G onn et, que era m in istro de Obras P ú b licas de dicho gob iern o, v en ía ocupándose del asunto desde a lg ú n tiem p o atrás. L a m en ta b lem en te este p royecto no tuvo éxito
e n la L egislatura b onaerense.
D espués de varias otras in icia tiv a s, ig u a lm e n te in fr u c tuosas, lleg a m o s al rem itid o ú ltim a m e n te por el actu al g o b iern o b on aeren se a la L egislatu ra, com o co n secu en cia de la in icia tiv a del senador D. Oscar E duardo W esca m p Iri-g o y en .
C orresponde recordar q u e, cu an d o se tuvo co n o ci m ien to de dicha in ic ia tiv a , la A ca d em ia en v ió sendas notas a l leg isla d o r autor y al m in istro de A su n tos A grarios de la p rovin cia, escribano D. A lb erto Z u b iau rre, exp resan d o nuestro d esacuerdo, y señ a la n d o — e n ca m b io — la n e c e si dad del previo estudio de u n “C ódigo o L ey R ural de la Re pú b lica A r g e n tin a ” . U lterio rm en te los cód igos ru rales pro v in cia les h ab rían de ser actu a liza d o s, para su eficaz a p lica ción dentro de la corresp on d ien te ju risd icción , sobre la base de aq u el Código o L ey R ural que debe reg ir e n todo el país.
EN EL SENADO NACIONAL A hora — com o d ig o — ten em o s u n h e c h o n u evo. En la sesión del Senado N a c io n a l, d el 1" de octubre ú ltim o , tuvo entrada u n proyecto de le y sobre “C ódigo A grario N a c io n a l” , presentado por el sen ad or Dr. D ió g en es V arela D ía z, con am p lios fu n d a m en to s con cord an tes con lo que v en im o s sosten ien d o desde h a ce b u en n ú m ero de años, y que m otivó m i co m u n ica ció n de in corp oración a la A ca d em ia , presen tad a en la sesión p ú b lica del 9 de ju n io de 1943, con el títu lo de “L eg isla ció n R ural A rg en tin a . A pro pósito de su c o d ifica ció n ”, y que los señores A cad ém icos con ocen .
exp u esto, co n su fic ie n te a m p litu d , m i p e n sa m ie n to sobre la m a teria . Esto m e e x im e de e x te n d e r m e sobre la m ism a , p ues está en el c o n o c im ie n to de los señores A ca d ém ico s.
T a m b ié n el señor sen ad or Dr. V arela D ía z h a c e m e n ció n de diversas ten ta tiv a s an teriores. Por eso exp resam os el fe r v ie n te deseo de que su a ctu a l in ic ia tiv a sea la d e fin i tiv a , al recib ir la acogid a que m er e c e , para b ie n d el rura-lism o a rg en tin o , y de toda la N a ció n .
D am os, se g u id a m e n te , e l tex to d el p ro y ecto y de sus fu n d a m en to s, que el S enado d estin ó a las co m isio n es de L eg isla ció n G en eral y de A g ricu ltu ra y G an ad ería, y a c e r ca de cu y o d icta m en fa v o ra b le n o dudam os.
*
D el D iario de Sesiones de la C ám ara de S en ad ores de la N a c ió n , O ctubre l 9 de 1965
V II
Redacción d e un p ro y e c to d e Código A g ra rio N acional. —
P royecto de le y d e l señor senador V arela Díaz.
P R O Y E C T O D E L E Y
El Senado y C ám ara d e D ipu tados, etc.
A rtícu lo l 9 — El Poder E jecutivo en co m en d a rá a u n a co m isió n esp ecial de tres m iem b ros el estudio y red a cció n de u n proyecto de Código A grario N a c io n a l, para ser opor
tu n a m e n te som etid o a la co n sid era ció n d e l C ongreso de la N ación .
Art. 2 9 — Los gastos que d em a n d e el c u m p lim ie n to de la presente le y se fin a n cia rá n con recursos p ro v en ien tes de rentas g en era les y con im p u ta ció n a la m ism a.
Art. 39 — C om uníquse al Poder Ejecutivo.
F U N D A M E N T O S Señor P residente:
Este proyecto de le y tien d e a dar u n id a d o rg á n ica a u n a parte su b stan cial de nuestro derech o agrario. La Re p ú b lica A rg en tin a , país e m in e n te m e n te agrop ecu ario, no p u ed e ig n o ra r la corrien te m od ern a que prop u gn a la co d i fic a c ió n de ese d erecho n i p erm a n ecer al m a r g e n de la m ism a.
d el derech o ru ral p r o v in c ia l.” N u e v e añ os después, u n a co m isió n esp ecia l d esig n a d a por la S ocied ad R ural A r g e n tin a y la C on fed eración de S ocied ad es R urales de B uenos A ires y La P am p a para estu d iar u n p royecto de reform as al C ódigo R ural de la P rovin cia de B uenos A ires, co m isió n q ue in te g r a b a n los señores H oracio R. B all, José B arrau, F. E astitta G im én ez, G u illerm o G arbarini Islas, J. L astiri R uiz, José R. Serres y S atu rn in o Z em b o ra in , a firm ó que co n sid e raba ya oportuna la c o d ifica ció n de le y e s de ord en ru ral dictadas para todo el país, y se refirió e n esp ecia l al r é g i m e n de prop ied ad d el g a n a d o , que por sí solo r e c la m a u n a le g isla c ió n n a c io n a l u n ifo r m e , com o lo h a n puesto de r e lie v e los p royectos de la Socied ad R ural A r g en tin a de 1898, de los señores T id b lo n , B rech t y S alvad or M a ciá ( 1 9 0 0 ) , E. Ram os M ejía y B ib ilon i ( 1 9 0 3 ) , M. S á n ch ez Sorondo y A v e lla n e d a ( 1 9 1 0 ) , Lobos ( 1 9 1 1 ) , B ib ilo n i ( 1 9 3 0 ) , IV C on feren cia de A bogados reu n id a e n T u c u m á n en 1936, y los trabajos sobre el m ism o tem a de a lg u n o s de los co m p o n en tes de la propia co m isió n d ic ta m in a n te , señ ores B a rrau, B astitta G im én ez, G arbarini Islas, Serres y Z em b o-rain.
En el ám b ito le g isla tiv o ta m b ié n se h a p ropiciado a n tes de ahora la co d ifica ció n d el d erecho agrario, y co n stitu y e n a n teced en tes con cord an tes con el p royecto de le y que h o y p resen tam os los del ex dip utado H orn e (v e r C ám ara de D ip u tad os, D iario de S esiones, 1939, tom o I, p á g in a 1 2 5 ) , reproducido en el año 1941, por el ex d ip utado G uido, y del ex diputado M ac K ay (v er C ám ara de D ip u tad os, D iario de Sesiones, 1947, tom o IV, p á g in a 2 8 4 ) , así com o e l pro y ecto de reso lu ció n del ex diputado A tala (v er C ám ara de D ip u tad os, D iario de S esiones, 1948, tom o II, p á g in a 8 5 0 ) , por el que se proponía in v ita r al Senado a co n stitu ir u n a co m isió n in terp a rla m en ta ria que e n u n año estu d iase y re dactase u n p royecto de le y d isp on ien d o la sa n ció n de u n código agrario para toda la N a ció n .
derecho agrario de la U n iversid ad N a c io n a l de La P lata y red actor del recen tísim o p royecto de n u ev o C ódigo Rural para la provin cia de B uenos A ires, presen tad o por el Poder E jecutivo de ésta a la L egislatu ra e l 25 de agosto ú ltim o , dice en su obra Introducción a l estudio del derech o a gra rio: “En lo que atañ e a la R epública A rg en tin a , creo fir m e m e n te que ha lleg a d o el m o m en to de co m en za r los trabajos preparatorios de co d ifica ció n . Su co m ien zo co n tri buirá a rom p er los obstáculos de diverso orden que se opo n en a ella , pero que en in terés de la clase agraria a rg en tin a v de la gran d eza eco n ó m ica de la N a c ió n p u ed en y deben ser d e fin itiv a m e n te su p erad os” . Y el doctor E duardo A. Pérez L lan a, profesor de d erecho agrario en la U n iv ersid a d del L itoral, afirm a que: “La sa n ció n de u n cód igo agrario n a c io n a l no im p ed iría la ex isten cia de cód igos ru rales pro vin cia les. En am bos tipos de códigos la m a teria p erten ece ría al m ism o d erecho — derech o agrario— pero reg la d a en sus diversas m a n ifesta cio n es de acuerdo a las atrib u cion es de la N a ció n y de las p rovin cias, se m a n tie n e la d istin ta d en o m in a ció n — cód igo agrario en u n caso y cód igos ru rales en otros— ob ed ecien d o a u n d istin g o . . . se g ú n el cu a l el ca lifica tiv o “ a grario” se ap lica a la le g isla c ió n de fondo y g en era l, y el térm in o “r u ra l” a la le g isla c ió n lo ca l y a d jetiv a ” .
les que m o d ific a n a a lg u n a s de sns in stitu c io n e s, v er b ig r a cia las q u e se r e fieren a los a rren d a m ien to s y a las ap arce rías rurales, al trabajo ru ral, a la p ren d a con registro, al
w a r r a n t, a la sociedad cooperativa ru ral. A sí m ism o las que se refieren a la propiedad de los g a n ad os y a su tr a n sm i sión, v a le decir, al r é g im e n ru ral de las m arcas y señ a les, com o m ed io para ju stificar el d o m in io , y ta m b ié n lo que co n ciern e a la tra n sm isió n de ese d o m in io , al sa n e a m ie n to red h ib itorio en los con tratos de en a je n a c ió n , e ig u a lm e n te al trán sito o transporte de la p ro d u cción ru ral, a la rep re sión del ab igeato y de otras su b straccion es, y a los daños a los a n im a les. T a m b ié n serían incorporados los prin cip ios fu n d a m en ta les,, concretos, extraíd os de otras le y e s que ig u a lm e n te r ig en en todo el país, v erb ig ra cia las que a ta ñ e n al r é g im e n de d efensa san itaria de la g a n a d ería y de la a g r ic u ltu r a ” (v er J. R. Serres, Bienes rurales - R ég im en legal d e la p ro p ie d a d d e ga n a d o s, de su tran sm isión y del trán sito, A ca d em ia N a c io n a l de A g ro n o m ía y V eterin a ria , B uenos A ires, 1957, p á g in a 8 3 ) . A m i v ez. señ a la ré que dentro de ese com p ren sivo esq u em a h a b rá n de ten er u n lu g a r las n u ev a s e x ig e n c ia s de que se reco n o zca n efectos le g a le s a los registros g en ea ló g ico s y a los sistem as de in d iv id u a liza ció n de a n im a les de ra za , a base de tatu ajes o señ ales esp eciales, en form a que am pare el derech o de pro piedad sobre los m ism os seg ú n u n r é g im e n esp ecia l cu ya n ecesid ad se p on e cada vez m ás de m a n ifiesto .
Es ev id en te que para ello no sería in d isp en sa b le la san ción de u n cód igo agrario in te g r a l, pero los estudios con d u cen tes a la estru ctu ración de éste situ a rá n el pro b lem a en el cuadro jurídico que le es propio, y directa o in d irecta m en te prepararán la sa n ció n le g isla tiv a qu e re quiere.
la ín d o le del que dejo fu n d ad o co n esta b reve rela ció n , m e es grato retom ar u n a in ic ia tiv a que tie n e ca lifica d o s a n te ced en tes y sum ar otro aporte al objetivo de p rom over el p erfeccio n a m ien to de las in stitu cio n es de n u estro d erecho su b stan tivo, e n aten ció n a in tereses fu n d a m e n ta le s de la N a ció n y , dentro de ellos, d el agro a rg en tin o e n particular.
D iógenes V arela D íaz
P R O Y E C T O
D E
CODIGO RURAL
BUENOS AIRES
Imp. de Buenos Aires, frente à la casa del Gobiemo Provincial
C O D I G O R U R A L
DISPOSICIONES G ENERALES
Art. I.9 Código Rural, es el conjunto de las disposiciones referentes á las personas rurales y á la propiedad rural.
Art. 2.9 Persona rural, es el dueño, ó arrendatario, ó po seedor ó principal A dm inistrador de un establecimiento de campo que resida habitualm ente en él, é igualm ente sus de pendientes ó asalariados.
Art. 3.9 Propiedad rural, es la consistente en bienes raíces, muebles ó semovientes, existentes ó radicados en estancias, chácaras, quintas ó pueblos de la campaña, ó bien estableci mientos ó industrias especiales,
Art. 4.9 Es estancia, el establecimiento cuyo único ó p rin cipal objeto es la cria de ganado, sea el vacuno, ó yeguarizo, ó bien lanar. Es chácara ó quinta el establecimiento cuyo único ó principal objeto es la siembra y recolección o el cultivo de toda especie de granos, legumbres, plantas ó arboledas. Son es tablecimientos ó industrias especiales, las lecherías los criade ros de razas especiales, los molinos, palomares, colmeneras,
conejales, etc., existentes en la campaña.
Art. 5.9 La legislación declara y consagra: los derechos y libertades de que disfrutan las personas rurales y la propiedad rural; las restricciones y cargas que en favor de derechos de un tercero ó del interés general las afectan: las prescripciones referentes á solo las estancias ó á solo las chácras, y las comu nes á unas y otras: las disposiciones concernientes á policía de la campaña en general.
TITULO PRIMERO
Ganadería.
SECCION la .
D isposiciones generales.
Art. 6.9 La estension superficial de una estancia, como también el número de animales que ella contenga, son entera mente libres: quedando sus dueños sugetos á las disposiciones especiales que en el presente Código se contienen.
Art, 7." Todo propietario de campo de estancia queda obli gado á tenerlo deslindado y amojonado dentro de cinco años contados desde la promulgación del presente Código; y quien despues de vencido este plazo, adquiera, sea cual sea el título, la propiedad de un campo, deberá aunque la porcion adquiri da sea una parte de campo ya deslindado y amojonado, hacer deslindar y amojonar esa porcion dentro de los dos años si guientes á la adquisición, debiendo hacer colocar los mojones á una distancia, el uno del otro cuando menos de un cuarto de legua.
Art. 8.9 Quien falte al cumplimiento de algunas de las dis posiciones espresadas en el anterior artículo, abonará, m ientras no las cumpla, una m ulta municipal, á razón de trescientos pesos por legua mensuales.
Art. 9.9 Es prohibido penetrar en campo ajeno á recojer hacienda, ni á solo campear, ni á pretesto de bolear avestru ces. venados ú otros animales, sin previo permiso del dueño del campo; pena de m ulta que no baje de cien pesos y no es ceda de quinientos, que impondrá el Juez de Paz en favor de dicho dueño, si hubiera al efecto petición de él.—En caso de no pagar esta m ulta, será destinado por el Juez de Paz á los trabajos públicos por un término discrecional y que no pasará de tres meses, siendo inapelable esta resolución.
Art. 10. Quien tenga su casa habitación cercana á campo ageno, largará sus haciendas de modo que se internen en el suyo, y no pasen á aquel.
inmediata, para que presencie si el hecho es cierto, en cuyo caso procederá á encerrarlos, avisando inm ediatam ente al due- do de ellos, para que abone cuatro reales por cabeza lanar, y dos pesos por cabeza vacuna ó yeguariza, haciendo efectiva esa m ulta el citado funcionario.
Art. 12. Si el dueño de los animales rehusase aquel abo no ante el Juzgado de Paz, procederá este á vender en rem ate público el núm ero suficiente á cubrir el importe de la m ulta y todo derecho ó costo ocasionado, devolviendo el rem anente si lo hubiere al dueño de los animales.
Art. 13. Lo dispuesto en los dos artículos anteriores, es sin perjuicio del caso en que los animales hayan causado daño en zanjas, cercos, plantas, arboledas, ó de cualquiera otra espe cie; pudiendo entonces el dueño del campo, usar á este respec to de su derecho ante la justicia del modo que m ejor estime. Art. 14. El rem ate de toda clase de animales, se hará siem pre y entenderá hecho, bajo espresa condicion de que ellos se rán prontam ente carneados ó cuereados, pena de que, sino lo fuesen, su antigüo dueño, tendrá siempre derechos en ellos, donde los encuentre. En este caso el Juez de Paz exijirá que el dueño de los animales dé la contramarca, y si lo rehusase, entonces procederá á hacer cuerear el núm ero de animales su ficiente, á cubrir el importe de la mencionada m ulta y costos, quedando sin efecto el rem ate anteriorm ente practicado.
Art. 15. En caso de grandes secas y en otras de inunda ciones, incendios de campo, fuerza mayor, y demas que cons tituyen una calamidad común, haciendo inevitables el despa rram o, alejamiento y mezcla de las haciendas, el estanciero no es responsable de los daños que aquellos causaren en casas y campos ágenos, ni en las quintas que tengan las estancias. Se esceptúa el caso en que se probase que el estanciero, arreó ó echó de intento su ganado sobre la propiedad agena.
SECCION 2a.
M arcas, contram arcas y señales.
Art. 17. La marca indica y prueba acabadamente, y en to das partes, la propiedad del anim al ú objeto que la lleva.
Art. 18. Todo dueño de ganado m ayor, vacuno, yeguarizo etc., puede usar, para herrarlo, de mas de una m arca en un mismo Partido.
Art. 19. Nadie está obligado á renovar marcas y señales ya registradas en el Departam ento General de Policía. Mas los testimonios, certificados ó transferencias de ellas, como tam bién los boletos de aquellas marcas que por prim era vez se registren, se estenderán en el papel que fije la respectiva ley.
Art. 20. Sin perjuicio del predicho rejistro, cada M unici palidad, ó cada Juzgado de Paz, donde no la hubiese, llevará un archivo especial con su competente índice, por apellidos, de los dueños, y con espresion de cuarteles, de las marcas y señales existentes en el Partido, como tam bién de las nuevas, y de las que se introduzcan despues de otros Partidos, á virtud de compras, herencias etc., para lo cual los interesados pre sentarán el boleto de su rejistro en la Policía. No haciéndolo así, tales marcas no tendrán en el Partido valor n i efecto le gal, n i se espedirá guia por animales ó cueros que las lleven.
Art. 21. La M unicipalidad ó el Juzgado otorgarán al in teresado, en papel común gratis, una constancia de quedar allí registradas la marca y señal.
Art. 22. Desde los dos años de publicado este Código, la contramarca no se pondrá indistintam ente en cualquier parte del animal, sino precisamente en el mismo lado de la marca.
Art. 23. En el ganado mayor, respétese la señal á la par de la marca; y en caso de oscuridad ó confusión de ésta, sirva aquella para dirim ir toda duda ó cuestión, que sobre la pro piedad del anim al ocurriese; pero en ningún caso la sola se ñal establecerá el derecho de propiedad.