LA
RECUPERACIÓN
DE BARRIOS
A LO
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ÍNDICE
1. PRESENTACIÓN
2. EL PROGRAMA DE RECUPERACIÓN DE BARRIOS
2.1 LA MIRADA DEL PROGRAMA
2.2 LOS PRINCIPIOS DEL PROGRAMA
2.3 LOS ACTORES DEL PROGRAMA
2.4 CRITERIOS DE FOCALIZACIÓN
2.5 BARRIOS EN LOS QUE SE ENCUENTRA EL PROGRAMA
2.6 HISTORIA DEL PROGRAMA
2.7 DISTRIBUCIÓN DE LOS BARRIOS A LO LARGO DE CHILE
3. EL MODELO DE RECUPERACIÓN DE BARRIOS
3.1 MODELO DE RECUPERACIÓN DE BARRIOS
3.2 LOS PLANES DE GESTIÓN Y LAS ESTRATEGIAS
3.3 FASES DEL PROGRAMA DE RECUPERACIÓN DE BARRIOS
3.4 SISTEMA DE INSTRUMENTOS DE MONITOREO Y
EVALUACIÓN (SIME)
4. LECCIONES Y APRENDIZAJES
(Barrios recuperados por regíon)
Región de Arica y Parinacota
Población San José
Ignacio Serrano y Norte Grande
Región de Tarapacá
Santa Laura
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22
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56
Norte Grande / Gendecora
San Carlos / Ferronor
Región de Antofagasta
Jorge Alessandri (Los Nichos)
Nueva Alemania
Corvallis
Región de Atacama
Domeyko
Población Colonias Extranjeras
Región de Coquimbo
José María Caro
El Culebrón
Población 17 de Septiembre
Región de Valparaíso
Molino Polanco
Placilla
Población Argentina
Rodelillo
Tierras Rojas
Región Metropolitana
Población San Gregorio
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Modelo Sector I y II
Villa San Francisco I y II
Los Troncos
Villa Portales
Santa Adriana
Estrella Sur III - IV - V
Región del Lib. Gral. Bernardo O’Higgins
Centenario
Vicuña Mackenna
San Hernán
Región del Maule
José Miguel Carrera
Población Sor Teresa
Villa Esperanza
Región del Biobío
Candelaria
José Miguel Carrera
Leiva
El Roble
Boca Sur
Región de la Araucanía
Lanín
Los Caciques
Amanecer / Ribera del Cautín Centro
Región de Los Ríos
Las Ánimas
San Pedro
Yáñez Zavala y Pablo Neruda
Región de Los Lagos
Alerce Sur - Villa Lahuén
Mirasol - Padre Hurtado
La Isla
Región de Aysén del Gral. Carlos Ibañez del Campo
Población Bernardo O’Higgins
Población Quinta Burgos
Barrio I (JJ.VV. Almte. Simpson y Cerro Negro)
Región de Magallanes
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Nota de Género
En el presente libro se ha optado por utilizar el uso genérico del masculino en sustantivos que denotan tanto a las mujeres como a los hombres que forman parte de los barrios. De esta forma, palabras como vecinos, pobladores, niños, ciudadanos, etc., se reconocen como sustantivos neutros. Se ha tomado esta decisión por razones de extensión y para facilitar la lectura.
Abreviaciones
CONAF: Corporación Nacional Forestal CORVI: Corporación de Vivienda CVD: Consejo Vecinal de Desarrollo
FNDR: Fondo Nacional de Desarrollo Regional JUNJI: Junta Nacional de Jardines Infantiles MINVU: Ministerio de Vivienda y Urbanismo MOP: Ministerio de Obras Públicas
PGO: Plan de Gestión de Obras PGS: Plan de Gestión Social
PLADECO: Plan de Desarrollo Comunal PMRB: Plan Maestro de Recuperación de Barrios PRB: Programa de Recuperación de Barrios SECPLA: Secretaría Comunal de Planificación SEDB: Secretaría Ejecutiva de Desarrollo de Barrios SEREMI: Secretaría Regional Ministerial
SERVIU: Servicio de Vivienda y Urbanización
Cada vez tenemos más conciencia de la relevancia que tienen las ciudades en nuestra calidad de vida, sobre
todo al ser testigos del acelerado proceso de urbanización que vive el mundo entero y en especial América
Latina.
En este contexto, nuestro país ha comenzado un necesario ajuste en sus políticas públicas para responder de
manera oportuna a los cambios en las ciudades y las nuevas necesidades de sus ciudadanos.
Desde la creación del Programa de Recuperación de Barrios “Quiero Mi Barrio” en 2006, la labor desarrollada
por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo se orienta a mejorar la calidad de vida de las personas, buscando la
integración social, el equilibrio ambiental, el desarrollo económico y la conservación de la identidad y el
patrimonio, a través de mecanismos que favorecen la descentralización y el fortalecimiento del ámbito local,
incrementando la participación ciudadana.
Una de las tareas pendientes del Ministerio corresponde a la integración social. En ese escenario, la
disminu-ción de factores críticos que explican la segregadisminu-ción en las ciudades chilenas es un desafío clave para el
Programa de Recuperación de Barrios, y debe ser abordado en todas las escalas.
Por esto, nuestros equipos se han propuesto focalizar su acción en revertir procesos asociados al deterioro
físico y la vulnerabilidad social en barrios segregados social y espacialmente, promoviendo la equidad en el
acceso a bienes y servicios en las ciudades.
Transformar las condiciones de vida en estos barrios es una tarea compleja que requiere trabajar con un
enfo-que integral y de manera articulada con diversos sectores públicos y privados, así como también con los
acto-res locales. A su vez, la experiencia en barrios ha demostrado que la sustentabilidad de las transformaciones
depende necesariamente del rol protagónico y activo de los vecinos, facilitando así los procesos de
apropia-ción y uso de los espacios públicos y el engrosamiento del tejido social.
Esta publicación busca compartir dicho aprendizaje, el cual consolida esta faceta del Ministerio, centrada en
el trabajo participativo, la focalización territorial, la planificación integrada y la gestión multisectorial. A
través de la historia de estos 50 barrios, parte de los 317 que hemos intervenido hasta el momento y de los
200 nuevos barrios que estamos prontos a anunciar -con lo que llegaremos 517 al final de este gobierno-
podemos ver la consolidación de un “modelo chileno de recuperación de barrios” que, probablemente, es una
de las políticas públicas más cercanas a un modelo de “gobierno ciudadano”, reflejo de un país que mediante
estos programas busca construir ciudades más integradas y ciudadanos más empoderados.
Paulina Saball
Ministra de Vivienda y Urbanismo
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2. EL PROGRAMA DE RECUPERACIÓN DE BARRIOS
La regeneración urbana a escala barrial a través de los programas de recuperación de barrios en el mundo, tiene sus orígenes a principios del siglo XIX. Sin embargo, su implementación de manera masiva y enfocada como política pública comenzó a desarrollarse a partir de los años ´30 en países como Estados Unidos e Inglaterra (Carmon, 1997). Esto ha implicado que las metodologías, modelos y enfoques hayan evolucionado, respondiendo a las transformaciones sociales, políticas, culturales y económicas en todo el mundo. En América Latina, los programas de asentamientos precarios e informales han evolucionado como política desde la
década de los ´80, convirtiéndose, en muchos casos, en programas de mejoramiento o recuperación de barrios, ajustándose así a las transformaciones experimentadas en las ciudades latinoamericanas (Rojas, 2009).
En el caso de Chile, la vivienda fue por décadas el enfoque principal de la política pública. A pesar de los importantes logros cuantitativos desarrollados por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, focalizados en la disminución del déficit habitacional a través de la construcción masiva de viviendas, nuevas problemáticas han comenzado a ser evidentes en aquellos conjuntos de vivienda social que presentan serios problemas de deterioro físico y social, y que, por consiguiente, repercuten en la calidad de vida de las ciudades y sus ciudadanos.
Estos aspectos, sin duda, contribuyen a incrementar la brecha urbana, la segregación socio espacial, la polarización y la fragmentación del espacio urbano. Así, las ciudades se encuentran enfrentadas a situaciones de alta inequidad, divididas entre aquellas áreas que se han beneficiado del crecimiento económico y aquellas que presentan un deterioro urbano en términos de sus equipamientos, espacios públicos, y viviendas, además de un déficit de acceso a servicios e infraestructura pública (UN-HABITAT, 2010, 2012).
“La fragmentación de las sociedades se expresa en base a las diferencias en la manera en que el espacio y las oportunidades son producidas, apropiadas, transformadas y usadas” (UN-HABITAT, 2010:52).
1. PRESENTACIÓN
Cada vez tenemos más conciencia de la relevancia que tienen las ciudades en nuestra calidad de vida, sobre todo al ser testigos del acelerado proceso de urbanización. América Latina y el Caribe no ha quedado ajena a estas transformaciones, siendo la región más urbanizada según UN-HABITAT, quien el 2010 indicaba que el 79.4% de la población vivía en áreas urbanas. En Chile los patrones de urbanización son aún mayores. De acuerdo a los datos de CEPAL 2010, el 87,5% de la población reside en áreas urbanas.
En este contexto, nuestro país ha comenzado un necesario ajuste en sus políticas públicas para responder de manera oportuna a los cambios en las ciudades y las nuevas necesidades de sus ciudadanos. La nueva Política Nacional de Desarrollo Urbano recientemente ratificada, se orienta hacia la mejora de la calidad de vida de las personas, buscando la integración social, el equilibrio ambiental, el desarrollo económico y la identidad y el patrimonio, a través de mecanismos que favorezcan la descentralización y el fortalecimiento del ámbito local, incrementando la participación ciudadana.
Uno de los ejes temáticos claves de la nueva Política de Desarrollo Urbano corresponde al de integración social. En ese escenario, la disminución de factores críticos que explican la segregación en las ciudades chilenas es un desafío clave para el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU). Sin duda, esta compleja tarea debe abordarse en todas las escalas.
Es así como la Secretaria Ejecutiva de Desarrollo de Barrios (SEDB) se ha propuesto focalizar su acción en revertir procesos asociados al deterioro físico y la vulnerabilidad social en barrios segregados social y espacialmente, promoviendo la equidad en el acceso a bienes y servicios en las ciudades.
Transformar las condiciones de vida en estos barrios es una tarea compleja que requiere trabajar con un enfoque integral y de manera articulada con diversos sectores públicos y privados, así como también con los actores locales. A su vez, la experiencia en barrios ha demostrado que la sustentabilidad de las transformaciones depende necesariamente del rol protagónico y activo de los vecinos, facilitando así los procesos de apropiación y uso de los espacios públicos y el engrosamiento del tejido social.
Esta publicación busca compartir dicho aprendizaje, el cual demuestra una nueva faceta de este Ministerio, centrado en el trabajo participativo, la focalización territorial, la planificación integrada y la gestión multisectorial. A través de la historia de estos 50 barrios, podemos ver la consolidación de un “modelo chileno de recuperación de barrios”, el cual es probablemente una de las políticas públicas más cercanas a un modelo de “gobierno ciudadano”, reflejo de un país que mediante estos programas busca construir ciudades más integradas y ciudadanos más empoderados.
Mirko Salfate Yutronic
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Las problemáticas emergentes requieren del diseño e implementación de políticas inclusivas, creativas, innovadoras y eficientes. Para hacer frente a esta situación, el Ministerio de Vivienda y Urbanismo comenzó la ejecución del Programa de Recuperación de Barrios a lo largo de todo Chile. Este programa plantea diversos desafíos y un cambio de enfoque en el quehacer de las políticas públicas en materia urbana.
Trasladarse de un modelo a otro implica un cambio de enfoque desde una planificación urbana vertical, centralizada y liderada por el Estado, hacia una que vincula y descentraliza a favor de
la construcción de un urbanismo ciudadano, y que responde a las demandas e intereses de una ciudadanía heterogénea, atravesada por intereses y necesidades diversas en términos de edad, género, cultura, raza, etnia y religión.
A su vez, se valida e implementa una política pública cuyo enfoque fortalece la lógica de alianza entre distintos actores: Estado, municipio y ciudadanía. Reconociendo, de esta manera, que la recuperación de barrios requiere de compromisos y responsabilidades compartidas y articuladas que promuevan la cogestión y coproducción integrada a favor del mejoramiento de barrios y ciudades.
A partir de los aprendizajes del modelo de recuperación de barrios en la transformación de los territorios, el PRB se ha establecido en el MINVU como programa regular, abriendo la posibilidad de que los ciudadanos, junto al gobierno local y central, vuelvan la mirada y acción hacia el espacio público, colectivo y compartido, el espacio inmediato de la vida cotidiana, donde ocurren las relaciones sociales y que, en definitiva, constituye el espacio barrial.
2.1 LA MIRADA DEL PROGRAMA
En consideración a la importancia que tiene la escala barrial en el desarrollo de las ciudades, el Programa de Recuperación de Barriosse ha planteado una mirada orientada hacia la contribución del mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes de barrios que presenten problemas de deterioro de los espacios públicos, de los bienes comunes en copropiedad, de los entornos urbanos y problemas de segregación y/o vulnerabilidad, a través de un proceso participativo, integral y sustentable de regeneración urbana. Para llevar a cabo este gran desafío se plantea un trabajo específico, asociado al ámbito físico y social de los barrios, que se articula en un Plan Maestro de Recuperación del Barrio (PMRB) y que se concreta mediante un Plan de Gestión de Obras (PGO), un Plan de Gestión Social (PGS), una Estrategia Comunicacional y un Plan de Gestión Multisectorial.
Desde la dimensión física, el Plan de Gestión de Obras (PGO) tiene por objetivo elaborar un proceso participativo con los vecinos para establecer las obras que se construirán a través de los circuitos o vías relevantes, vinculando proyectos claves con lugares estratégicos. Los proyectos físicos se definen a partir del diagnóstico del barrio y en consideración a los Ejes Transversales del Programa: Medioambiente, Seguridad e Identidad y Patrimonio, con lo que se establece una programación física y financiera.
“La reinvención de la ciudad ciudadana, del espacio público constructor-ordenador de ciudad y del urbanismo como productor de sentido no es monopolio de nadie” (Borja, 1998:22)
Por otra parte, a través del Plan de Gestión Social (PGS) se propone mejorar la inclusión e integración de los vecinos en el barrio y la comuna a través de un conjunto de proyectos definidos para fortalecer la convivencia, la apropiación y el tejido asociativo de los barrios. El PGS se construye a partir de la identidad, los modos de habitar y la interacción vecinal, vinculando obras con lugares estratégicos a partir del diagnóstico y su relación con los Ejes Transversales.
Finalmente, la Estrategia Comunicacional barrial debe contribuir a comunicar de manera continua y reiterada a la comunidad, el objetivo estratégico e imagen del barrio que se pretende construir, destacando el objeto específico, los beneficios de las intervenciones que se realicen y el rol de los distintos actores en el proceso.
Al promover este modelo de trabajo, el PRB establece que lo urbano debe ser entendido y abordado estratégicamente en su doble dimensión, tanto física como social. Esto permite promover una mirada integral y multidimensional sobre el territorio.
2.2 LOS PRINCIPIOS DEL PROGRAMA
En concordancia con el modelo del Programa se han planteado principios que orientan la acción sobre el territorio. Desde los inicios del PRB hasta la actualidad, los principios han evolucionado en relación a los aprendizajes. Producto de ello, se han establecido cuatro principios estratégicos, los que corresponden a:
A. Enfoque Multidimensional e Integral. En el marco de la experiencia del Programa, se ha establecido que la recuperación de los barrios requiere de una visión integral de aquellos problemas que afectan a los territorios y sus comunidades, comprendiendo que lo físico y lo social constituyen una misma realidad urbana. En tal sentido, el Programa debe considerar una amplia variedad de estrategias de intervención orientadas a diferentes componentes –físicos, sociales, espaciales, medioambientales y culturales, entre otros– que interactúan en el territorio.
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B. Participación deliberativa. El desarrollo de barrios y ciudades se concibe con la participación vinculante de la comunidad. La regeneración urbana es efectiva y sostenible mientras existan las capacidades, recursos y mecanismos institucionales para que la comunidad pueda involucrarse de forma activa e informada en la gestión local y territorial.
Es por ello que la recuperación de barrios debe estimular un proceso participativo que fortalezca las capacidades de la comunidad para incidir en el desarrollo local y fomentar el acceso a una mejor calidad de vida. En este sentido, la participación debe estar considerada en todo el proceso de ejecución del Programa, garantizando la apropiación y uso responsable del espacio público, el entorno urbano, de los bienes comunes de la copropiedad y el equipamiento del barrio. A su vez, se debe facilitar la convivencia vecinal, la resolución pacífica de conflictos y el respeto a las diferentes identidades barriales, además de fortalecer la asociatividad, cohesión e identidad de las comunidades.
C. Visión Interescalar del Territorio. Las ciudades deben ser entendidas como sistemas complejos, conformados por unidades de diferente tamaño y jerarquía, dentro de las cuales se reconocen vínculos económicos, sociales, políticos, ambientales, culturales e identitarios.
En este sentido, la intervención en barrios no solo debe ser sensible a las características del territorio y de sus diferentes escalas, sino que debe generar estrategias capaces de articular los cambios a nivel local con el desarrollo de las ciudades, sus distintas zonas y tejidos intermedios. La elaboración de planes y estrategias adecuadas, como también la selección de territorios que presentan características relevantes para la intervención, ha de estar guiada por criterios y consideraciones interescalares.
D. Sostenibilidad y Sustentabilidad. El éxito de la regeneración urbana depende de la existencia de condiciones adecuadas para que los esfuerzos desplegados por los vecinos y actores públicos y privados sean sostenibles en el tiempo y se traduzcan en un proceso de creciente contribución al mejoramiento de la calidad de vida. Asimismo, deben observarse las variables sociales, medioambientales y económicas que influyen en la resiliencia y capacidad de adaptación de las comunidades a los distintos procesos que tienen lugar en el territorio, enfrentando desafíos de alcance local y global.
En este marco, es clave incrementar tanto los recursos y capacidades de gestión de los actores locales, como la densidad de sus redes sociales. También resulta necesario incorporar un análisis de sustentabilidad en la planificación de los barrios que considere, por un lado, sus efectos en el paisaje urbano y, por otro, el diseño y mantención de obras y proyectos. Del mismo modo, han de establecerse los necesarios ajustes institucionales que faciliten una gestión sostenible de barrios y ciudades.
2.3 LOS ACTORES DEL PROGRAMA
“Las soluciones requieren la participación concertada de todas las agencias con responsabilidad sobre temas relevantes para la calidad de vida en las ciudades —sectoriales, territoriales, locales, regionales o
nacionales— y la coordinación de sus recursos presupuestarios e instituciones” (Rojas, 2009: 22)
El Programa de Recuperación de Barrios establece un modelo de acción en el territorio que se funda sobre la alianza entre tres actores claves: el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, a través de sus Secretarias Regionales Ministeriales (SEREMI); la ciudadanía, representada en los Consejos Vecinales de Desarrollo (CVD); y, el gobierno local, a través de los municipios.
A. Ciudadanía: Consejo Vecinal de Desarrollo. Se define como la contraparte oficial del Programa en el barrio. Corresponde a una organización comunitaria funcional de carácter territorial, constituido de acuerdo a la Ley N°19.418, si corresponde, y actúa en representación del barrio. El CVD se constituye con diversos representantes de organizaciones formales e informales, respondiendo así a la diversidad cultural, social, de género y grupos etarios presentes en los barrios. Según ello, el CVD pretende capturar la riqueza de la diversidad barrial.
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urbana a escala barrial.
En este contexto, uno de los aspectos claves del CVD corresponde a su rol en la toma de decisiones vinculantes sobre los proyectos físicos y sociales que se ejecutan en los barrios, aspecto que, sin duda, contribuye a gatillar procesos democráticos y garantizar espacios de deliberación, reflexión y participación a favor de la recuperación de los barrios y las ciudades.
B. Gobierno local: Municipalidad. Corresponde a la contraparte institucional del Programa a nivel local y es uno de los actores claves en su implementación. Su rol es asegurar y orientar una adecuada ejecución del Programa en el barrio, diseñando Planes Maestros de Recuperación Barrial (PMRB) coherentes con los tres aspectos claves de la gestión comunal: el Plan de Desarrollo Comunal (PLADECO), el Plan Regulador y el Presupuesto Municipal. Con ello, se espera que la recuperación de los barrios sea acorde a los lineamientos estratégicos del desarrollo, planificación, acción e inversión proyectados a escala comunal. A su vez, el municipio puede actuar como ejecutor directo del Programa a través de los equipos de barrios, así como también liderar el proceso de ejecución de obras.
En tal sentido, el liderazgo de las instituciones locales, su conocimiento sobre los territorios y la capacidad de gestión y coordinación con los barrios, son elementos fundamentales para abordar las ventajas del territorio y generar sinergias que incrementen el impacto y la sostenibilidad del Programa.
C. MINVU: Secretaria Regional Ministerial de Vivienda y Urbanismo y SERVIU. Se define como la contraparte ministerial del Programa a escala regional, cuya función es liderar, administrar, gestionar y coordinar la ejecución del Programa en cada una de las regiones, en coordinación con el Servicio de Vivienda y Urbanización (SERVIU). El ministerio debe velar por el cumplimiento de los objetivos y principios de la recuperación fundado sobre la elaboración de Planes Maestros que vinculen las tres
escalas de impacto de la acción del Programa: barrio, comuna y ciudad.
Instancias y mecanismos de articulación
Para establecer la articulación, colaboración e interacción entre los tres actores claves del Programa, se han establecido mecanismos y espacios formales de trabajo, diálogo y reflexión sobre el barrio. Los principales son:
A. Asambleas Vecinales de Barrio. Durante la tres fases de ejecución del Programa se contemplan asambleas barriales ampliadas. Estas son instancias claves para validar el trabajo del Programa, liderado por el CVD en el barrio, e informar acerca de sus logros y avances a todos los vecinos, quienes muchas veces no pueden participar de las reuniones periódicas de trabajo, pero que, a pesar de esto, se encuentran motivados por el proceso de recuperación de barrios.
B. Comisiones de Trabajo. Considerando la realidad del territorio, sus ventajas y problemáticas, se conforman comisiones de trabajo asociadas a temáticas especificas al interior del CVD. La finalidad de las comisiones es proporcionar un espacio que agrupe intereses, motivaciones y proyectos vinculados a temas relevantes para el barrio. Ejemplo de ello son las comisiones de seguridad, cultura, medioambiente e infraestructura, entre otras. La conformación de estas comisiones, y las áreas de trabajo, responde a la realidad heterogénea, así como a la densidad organizativa de los barrios a lo largo del país.
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2.4 CRITERIOS DE FOCALIZACIÓN
Desde los inicios del Programa hasta la fecha, las dimensiones asociadas al deterioro físico y la vulnerabilidad social son aquellas que han determinado la selección de barrios donde se ha concentrado la acción del Programa. Estos criterios se han perfeccionado para establecer una metodología más precisa de focalización territorial, la que permite definir zonas prioritarias, entendidas como unidades de gestión urbana de escala intermedia entre la ciudad y el barrio. Con ello, se espera ir más allá de los límites del polígono barrial, entendiendo que los barrios son unidades complejas localizadas en piezas urbanas mayores, las que son claves en determinar las características, oportunidades y problemáticas que presentan los barrios.
La metodología de zonas prioritarias se fundamenta sobre un índice elaborado a partir de indicadores de focalización, que describen situaciones relevantes de vulnerabilidad social y habitacional, tal como se presenta en la siguiente tabla.
A partir de estos indicadores se definen áreas de vulnerabilidad, las que expresan alta concentración de las variables analizadas. Tomando en consideración estas áreas de vulnerabilidad, se definen los límites operacionales de las zonas prioritarias, los que se fundamentan sobre un análisis urbano del territorio que toma en cuenta hitos significativos, tales como calles o avenidas estructurantes, elementos geográficos, cambios de morfotipología urbana y límites administrativos y funcionales, entre otros. Esto permite definir piezas urbanas de escala intermedia que se deben intervenir, permitiendo
instalar una mirada estratégica para la acción en los barrios. Con esto, se espera jerarquizar y priorizar aquellos territorios con mayores problemáticas sociales y físicas, así como establecer mecanismos de coordinación y sinergia entre actores para potenciar la intervención integral en los barrios. De este modo, con esta metodología se establece una planificación basada en una mirada integral e interescalar del territorio.
2.5 BARRIOS EN LOS QUE SE ENCUENTRA EL PROGRAMA
La unidad de intervención que constituye el foco de la acción del Programa corresponde al barrio, cuyos límites se definen por aspectos físicos, sociales, morfológicos, identitarios, culturales, históricos, administrativos, económicos-productivos y de significancia y apropiación, entre otros. Es en base a ello, y a la heterogeneidad que presentan los territorios a lo largo del país, que el Programa ha focalizado su acción en ciertas tipologías de barrios, ajustando los instrumentos, metodologías y procesos para promover una recuperación sostenible en el tiempo. Esto también ha significado la ampliación del espectro de intervención del Programa, como por ejemplo, hacia los barrios de índole patrimonial o de interés regional. A continuación se presentan las tipologías de barrio en los que se encuentra trabajando el Programa y sus principales características.
Barrios Vulnerables. Son aquellos que presentan déficit o deterioro urbano; una imagen ambiental degradada; limitado acceso a bienes y servicios de la ciudad; y problemáticas sociales vinculadas a vulnerabilidad, segregación, estigma, inseguridad y desconfianza vecinal. Asimismo, estos barrios se encuentran emplazados en una zona prioritaria, que ha sido definida como tal por el MINVU, mediante resolución.
Barrios de Condominios de Viviendas Sociales. Corresponden a aquellos constituidos
mayoritariamente por copropiedades, las que están conformadas por unidades cuyo avalúo fiscal no excede las 650 Unidades de Fomento (UF). Están emplazados en una zona prioritaria, definida como tal por el MINVU, mediante resolución.
Barrios Críticos o Emblemáticos. Aquellos que, sin estar necesariamente emplazados en zonas prioritarias, presentan deterioro grave y/o problemas estructurales y déficit de infraestructura urbana y habitacional. Estos barrios enfrentan problemáticas sociales particulares, asociadas a la concentración de población en situación de vulnerabilidad e inseguridad, por lo que requieren de una intervención pública multisectorial, concertada con los gobiernos locales y la concurrencia de otros sectores.
Barrios Patrimoniales. Son aquellos que pertenecen a un territorio que presenta historia e identidad común. Contienen inmuebles de Conservación Histórica o Monumentos Históricos; o tienen un carácter patrimonial en virtud de declaratorias de Zona Típica, según el Consejo de Monumentos Nacionales; Zona de Conservación Histórica, según el Plan Regulador Comunal; o Zona de Interés Patrimonial, declarado por la SEREMI. Esta tipología de barrios puede incluir toda o una parte de la zona declarada como tal. La recuperación de estos barrios es conforme a los lineamientos patrimoniales que rigen a las respectivas declaratorias, coordinando la intervención multisectorial en el territorio.
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Programa para incrementar el desarrollo de proyectos, obras y/o iniciativas de mejoramiento barrial. 2.6 HISTORIA DEL PROGRAMA
El Programa de Recuperación de Barrios comienza a implementarse el año 2006 como programa piloto en 200 barrios a lo largo del país. En la actualidad, el modelo se ha establecido como programa regular del ministerio. A continuación se presenta una línea de tiempo destacando los principales hitos y
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acontecimientos del Programa.
3. EL MODELO DEL PROGRAMA DE RECUPERACIÓN DE BARRIOS
Como ya se ha señalado, el modelo del Programa de Recuperación de Barrios, integra y articula diversos elementos y componentes que deben responder de manera coherente a los modos de habitar y la interacción vecinal propios del territorio.
3.1 ELEMENTOS DEL MODELO
Todos los elementos del modelo han sido conceptualizados en base a los aprendizajes y la experiencia de los actores, así la visión institucional, la de los ejecutores y los propios vecinos, se incorporan para establecer los lineamientos claves del proceso de recuperación, el que está dividido en cuatro fases distintas: una primera fase de elaboración de un Contrato de Barrio, una segunda fase de ejecución del Contrato, una tercera de cierre de Programa y una final que consiste en el seguimiento y evaluación de las intervenciones.
Plan Maestro de Recuperación de Barrios
El Programa de Recuperación de Barrios se ha planteado como desafío ir más allá del diseño
y ejecución de proyectos aislados, fomentando una planificación estratégica y consensuada que facilite la creación de sistemas y circuitos de proyectos vinculados entre sí, con su entorno inmediato y la ciudad. Es por ello que al centro del modelo se propone el desarrollo de un Plan Maestro de Recuperación Barrial.
Este Plan corresponde a una planificación a largo plazo orientada a la regeneración urbana a escala barrial. A partir del análisis de los barrios y su entorno, el PMRB se transforma en la guía que permite poner en relación los distintos aspectos del territorio para coordinar la inversión y gestión en términos de plazos, actores, recursos y estrategias.
Su importancia radica en que responde a una visión estratégica, que considera las claves de intervención y la imagen objetivo deseada. Así, busca dar respuesta a un diagnóstico compartido que se elabora de común acuerdo entre el MINVU, el gobierno local y los vecinos; y que procura mejorar la calidad de vida de sus habitantes a través de una regeneración urbana sostenible y sustentable.
Es así como el PMRB se elabora como un sistema integrado, articulado a través de un Plan de Gestión de Obras, un Plan de Gestión Social y una Estrategia Comunicacional, los que, a su vez, se coordinan a través de una planificación que vincula las intervenciones en el tiempo. Asimismo, el PMRB está fundado sobre los tres Ejes Transversales: Medioambiente, Seguridad e Identidad y Patrimonio. Debido a su carácter integral, el PMRB incorpora y requiere necesariamente de una gestión y Estrategia Multisectorial que permita la articulación coordinada de actores, instituciones, agendas y metodologías de trabajo, proyectando así la sostenibilidad de su ejecución.
El PMRB se concreta en planes de gestión de obras y gestión social que son financiados por el Programa luego de una priorización de proyectos conforme al marco presupuestario del barrio.
3.2 LOS PLANES DE GESTIÓN Y LAS ESTRATEGIAS
A. PLAN DE GESTIÓN DE OBRAS
El Plan de Gestión de Obras se constituye como uno de los elementos centrales del modelo del PRB. A través de este se elabora un proceso participativo con los vecinos, en el que se establecen las obras que se construirán a través de los circuitos o vías relevantes, vinculando proyectos claves con lugares estratégicos. Los proyectos y obras se definen a partir del diagnóstico del barrio y en consideración a los Ejes Transversales del Programa. De esta forma, se establece una programación física y financiera.
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El desarrollo del Plan de Gestión de Obras implica la identificación, definición, planificación y ejecución de una cartera de proyectos a lo largo de las fases del Programa. En tal sentido, la fase inicial de diagnóstico, priorización vecinal y elaboración del Plan Maestro, permite visualizar aquellas obras que son claves para la recuperación del barrio. Es así como, en un proceso de evaluación de factibilidad técnica, de recursos y tiempos, los proyectos se jerarquizan estratégicamente para ser ejecutados a través del Contrato de Barrio (que cuenta con recursos propios del Programa) o la Agenda Futura (que corresponde a recursos adicionales, obtenidos a través de otros fondos de inversión y/o alianza con actores). De este modo, los proyectos del PGO se encuentran en directa relación con el Plan de Gestión Social, la Estrategia Multisectorial, la Estrategia Comunicacional y el Plan Maestro, con el fin de responder a un objetivo común de recuperación.
En consideración a los tiempos sociales y los de ejecución de los proyectos físicos, el Plan de Gestión de Obras contempla en su primera fase la identificación y ejecución de la primera obra denominada Obra de Confianza. Tal como dice su nombre, esta obra se inserta como un hito simbólico de suma importancia para la instalación del Programa en el territorio, pues permite generar o reactivar las confianzas entre el Estado y la ciudadanía, así como también favorecer procesos de participación y movilización.
Como resultado de los avances y aprendizajes del Programa, se ha orientado la propuesta de intervención del PGO hacia la producción de sistemas de proyectos articulados en un Plan Maestro, donde cada uno de ellos contribuye a un total sinérgico que establece circuitos y relaciones entre proyectos y obras, como también, la vinculación espacial del barrio con su entorno inmediato y el sistema de funcionamiento de la ciudad o comuna.
Si bien la cartera de proyectos se define de manera participativa y en consideración a las características de cada barrio, el PGO se establece sobre cinco componentes: áreas verdes, equipamientos, infraestructura y redes, obras complementarias y adquisición de inmuebles.
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Fuente: Las definiciones y categorías de proyectos han sido elaborados a partir de los conceptos de la O.G.U.C.: Artículo 2.1.33; OGUC, Capítulo 1, Art. 1.1.2, 2001.
B. PLAN DE GESTIÓN SOCIAL
El Plan de Gestión Social tiene por objetivo incrementar la inclusión e integración social de los vecinos en sus barrios, comunas y ciudades. Esto se lleva a cabo a través de un conjunto de proyectos definidos para fortalecer la convivencia, la apropiación y el tejido asociativo de los barrios. Este plan se construye a partir de la identidad, los modos de habitar y la interacción vecinal relevante, vinculando obras con lugares estratégicos a partir del diagnóstico y su relación con los Ejes Transversales: Medioambiente, Seguridad e Identidad y Patrimonio.
El PGS se desarrolla en las fases consecutivas del Programa, instalando capacidades y otorgando herramientas a los vecinos, promoviendo una mayor participación e interacción social, un trabajo colaborativo y la activación de las redes entre las instituciones, organizaciones y personas que coexisten en un barrio. De esta forma, apunta a potenciar la cohesión social, velando por el incremento de la sostenibilidad y sustentabilidad del proceso de recuperación.
Este plan se materializa a través de proyectos y/o estrategias de intervención social, los que se definen a partir de la elaboración del diagnóstico compartido, que luego se traduce en un conjunto de acciones o actividades que se planifican y ejecutan de manera articulada entre sí y en concordancia con la realidad del territorio. Los proyectos y/o estrategias se encuentran en directa relación con el PGO, la Estrategia Multisectorial, la Estrategia Comunicacional y el Plan Maestro, a fin de responder a un objetivo común de recuperación.
Si bien el PGS responde a las características particulares de cada territorio y se define en base a criterios participativos, dinámicos y flexibles, se han establecido cuatro grandes ámbitos de acción: la asociatividad, la apropiación y uso, la convivencia vecinal y, en caso de que se trate de barrios con condominios sociales, la formalización de la copropiedad. Estos ámbitos, a su vez, contienen múltiples categorías de trabajo que dan soporte al proceso de recuperación.
Componentes del Plan de Gestión Social
Asociatividad
Tiene por objetivo desarrollar el capital social de las organizaciones sociales y los vecinos del barrio y su entorno. Está fundado en la generación de un trabajo colaborativo y de co-responsabilidad que favorezca la autonomía para el desarrollo local, con miras a recuperar las confianzas y el diálogo entre los vecinos,
las organizaciones y las redes con la institucionalidad nacional, regional y local. Apropiación y Uso
Tiene por objetivo intensificar la relación de los vecinos con su espacio público o común y su entorno urbano, con el fin de valorar, comprometer y diversificar su uso para hacerlo sostenible en el tiempo.
Convivencia Vecinal
Busca fomentar acuerdos cívicos y prácticas sociales relacionadas con el espacio público, la cultura y la sana convivencia del barrio, a través de la resolución de conflictos y generación de vínculos.
Formalización de la Copropiedad
Corresponden a una serie de procedimientos que permiten dotar a la copropiedad de los elementos mínimos para su buen funcionamiento, tales como: reglamento, constitución del comité de administración, subdivisión del condominio u otros de similar naturaleza.
C. ESTRATEGIA COMUNICACIONAL
La Estrategia Comunicacional barrial tiene por objetivo comunicar a la comunidad, de forma continua y reiterada, el objetivo estratégico o imagen de barrio que se pretende construir, destacando el objeto específico y los beneficios de las intervenciones que se realicen.
Por lo tanto, una EC de carácter estratégico debe ser capaz de construir un relato que transmita a los vecinos las fortalezas y beneficios del proceso integral y participativo de la recuperación de su barrio. Para ello, la EC debe mantener informados a los vecinos sobre los avances, procesos y proyectos propios del Programa, explicitando los beneficios y la responsabilidades de los actores. Asimismo, debe colaborar a la generación de espacios de intercambio, diálogo y encuentro, promoviendo la participación informada y representativa de todos los actores del barrio. Con ello, se busca recoger la diversidad barrial, fomentando la integración e inclusión tanto al interior del barrio como en su entorno inmediato (barrios adyacentes), la comuna y la ciudad.
A pesar de que la Estrategia Comunicacional barrial responde a las características propias de cada barrio y sus habitantes, que están determinados por criterios de identidad, historia, cultura, tradiciones y modos de interacción, se han logrado definir dos componentes.
Componentes de la Estrategia Comunicacional
Difusión y Vínculos. Aquella que posiciona en el público externo la importancia del trabajo desarrollado en los barrios. Busca generar alianzas con actores que tienen como característica común el liderazgo de opinión, la legitimidad política y social, y el alto poder en la toma de decisiones dentro de su campo de acción.
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D. ESTRATEGIA MULTISECTORIAL
Con el objetivo de revertir las causas de los procesos de deterioro urbano en los barrios, resulta fundamental que el trabajo desarrollado por el Programa se complemente con el de otros actores en términos de recursos técnicos, materiales, humanos y financieros, con el fin de abordar aquellas áreas temáticas que colaboran en la recuperación barrial y que no son necesariamente de experticia o facultad del Ministerio de Vivienda y Urbanismo.
Como resultado del trabajo desarrollado en diversos barrios a lo largo del país, se ha puesto en evidencia la heterogeneidad de los territorios, su complejidad y la multicausalidad de sus problemáticas. Es por ello que surge la necesidad de potenciar una Estrategia Multisectorial, lo que implica establecer alianzas, compromisos y coordinaciones con actores e instituciones públicas y privadas, para generar sinergias y potenciar así el impacto del Programa.
La definición y elaboración de la Estrategia Multisectorial se ha planteado un doble objetivo. Por una parte, pretende complementar aquellos aspectos propios del Programa, tales como el Plan de Gestión de Obras, el Plan de Gestión Social y los Ejes Transversales. Esta articulación se materializa a través de la implementación del Contrato de Barrio, con acciones de corto y mediano plazo, y con el diseño y/o gestión de la Agenda Futura, dando continuidad a la ejecución de proyectos integrales para así ejecutar el Plan Maestro.
Por otra parte, se ha planteado como segundo objetivo complementar aquellos aspectos que exceden el ámbito de intervención del Programa y que corresponden a materias que no son necesariamente abordadas por los Planes de Gestión, pero que de igual forma son levantadas y advertidas en el diagnóstico y en la definición del Plan Maestro.
Si bien la Estrategia Multisectorial responde a las particularidades de cada uno de los barrios, en términos operativos se han establecido escalas de implementación, las que corresponden a una escala nacional, una regional, una comunal y una barrial. Esto ha permitido que se lleven a cabo múltiples acciones coordinadas en los barrios, de manera que no se sobre-intervenga el territorio. La Estrategia Multisectorial tiene tres grandes componentes.
Componentes de la Estrategia Multisectorial
Categoría Intrasectorial. Corresponde a los recursos complementados a través de la gestión al interior del Ministerio de Vivienda y Urbanismo. Ejemplo de ello son los proyectos asociados al Programa de Pavimentos Participativos o Subsidios Habitacionales.
Categoría Intersectorial. Corresponde a los recursos complementados con otras instituciones y organismos de carácter público. Ejemplo de ello son el convenio con el Ministerio del Interior y
Seguridad Pública, la Corporación Nacional Forestal (CONAF) y la Subsecretaría de Telecomunicaciones (SUBTEL). Con esta última ha sido posible la implementación de telecentros en diversos barrios, los que corresponden a equipamientos comunitarios que ofrecen acceso a Internet gratuito y computadores.
Categoría Multisectorial. Corresponde a los recursos complementados con actores del mundo privado, empresas, fundaciones y personalidades jurídicas territoriales y funcionales, entre otras. Ejemplo de ello
son los convenios establecidos con distintas instituciones de educación superior a lo largo del país. E. EJES TRANSVERSALES
La metodología de recuperación de barrios pone al centro la elaboración de un Plan Maestro de
Recuperación que considera tres Ejes Transversales: Medioambiente, Seguridad e Identidad y Patrimonio. La incorporación de estos ejes implica que la mirada y la acción sobre el territorio deben apuntar a la sostenibilidad y sustentabilidad de los procesos y la intervención.
Identidad Y Patrimonio
Desde la perspectiva del Programa de Recuperación de Barrios, el Eje Transversal de Identidad y
Patrimonio se refiere a aquellos elementos que, desde la perspectiva social, simbólica, urbana, patrimonial, geográfica, ambiental o histórica, conforman y caracterizan al barrio como una unidad territorial específica, favoreciendo la apropiación de sus habitantes y la imagen positiva del barrio desde el exterior.
La identidad no puede entenderse como una construcción aislada del territorio, sino, por el contrario, como un elemento que se encuentra determinado por el espacio en el que habitan los sujetos. En este contexto, el Programa orienta uno de sus Ejes Transversales hacia el fortalecimiento de la identidad, comprendiendo que “hay unidades territoriales forjadas por la historia y la geografía que tienen una entidad socio-territorial, un patrimonio y un signo de identidad de la población” (Borja. et al. 1987:36). En tal sentido, la recuperación barrial requiere considerar las identidades propias y distintivas de cada uno de los barrios.
El espacio público es el lugar privilegiado para el desarrollo y fortalecimiento de la identidad barrial. Tal como lo indica Borja, “El espacio público también tiene una dimensión socio-cultural. Es un lugar de relación y de identificación, de contacto entre las gentes, de animación urbana, a veces de expresión comunitaria” (Borja, 1998:2). Según ello, el arraigo y el sentido de pertenencia se transforman en componentes fundamentales en la recuperación de los barrios. Para esto, el Programa contempla los procesos de recuperación y/o construcción de la historia barrial, la identidad y el significado asociado a los barrios, como elementos que contribuyen al arraigo y orgullo barrial.
Los componentes del Eje Transversal de Identidad y Patrimonio son: • Imagen urbana compartida.
• Orgullo y arraigo.
• Patrimonio cultural y patrimonio natural. • Patrimonio arquitectónico y/o construido.
•Construcción o reconstrucción de una identidad barrial.
Medio Ambiente
Desde la perspectiva del Programa de Recuperación de Barrios, el Eje Transversal Medioambiente se refiere a las características del emplazamiento geográfico, las condiciones climáticas y los recursos naturales, como también a aquellos aspectos que condicionan físicamente al barrio y que, por tanto, son claves en la definición de la imagen objetivo y en la planificación y gestión a lo largo de toda la intervención. Además, promueve el manejo de recursos naturales y residuos, minimizando el impacto ambiental.
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desafío que se enmarca en los nuevos enfoques de las políticas públicas a nivel mundial. De hecho, lograr un desarrollo sustentable es clave en la agenda internacional (ejemplo, Agenda 21). A pesar de aquel reconocimiento, los problemas medioambientales continúan incrementándose en todo el planeta y las políticas para responder a ellos no han logrado ser del todo exitosas. Diversas teorías han sido claves para esclarecer los impactos medioambientales en las ciudades, sin embargo, algunos enfoques carecen de una visión pro urbana y pro persona, ocultando las oportunidades y potencialidades que existen en las ciudades para un desarrollo sustentable.
En la literatura sobre el tema, se evidencia que las acciones con foco en la sustentabilidad, la promoción de alianzas que incluyen el compromiso de diversos actores y la inclusión participativa de la comunidad han sido componentes esenciales para el éxito. En consideración a esto, las ciudades pueden ser más sustentables y, al interior de ellas, se pueden generar múltiples alternativas para mejorar las condiciones ambientales. Por ello, es que introducir criterios medioambientales en la regeneración urbana a escala barrial se ha transformado en uno de los desafíos del Programa de Recuperación de Barrios. De esta forma, el Medioambiente, como Eje Transversal, es fundamental para la transformación del territorio.
Los componentes del Eje Transversal de Medioambiente son: •Paisaje: geografía.
•Sistema de áreas verdes.
•Movilidad sostenible: promoción del modo no motorizado. •Manejo de residuos.
•Uso eficiente de los recursos naturales.
Seguridad
Desde la perspectiva del Programa de Recuperación de Barrios, el Eje Transversal de Seguridad se refiere a aquellas condiciones físico-espaciales y de convivencia vecinal que inciden en la percepción de seguridad de los vecinos respecto de su entorno. En especial de aquellos grupos reconocidos como más vulnerables: mujeres, niños, personas con discapacidad y adultos mayores.
Uno de los rasgos que ha caracterizado a los procesos de urbanización en el mundo ha sido el aumento de la percepción de inseguridad por parte de la ciudadanía. Según datos proporcionados por ONU-HABITAT, América Latina y el Caribe tiene los más altos índices de homicidios a nivel mundial. Adicionalmente, la violencia y la delincuencia son, hoy en día, una de las principales preocupaciones de la ciudadanía; cuestión que pone a la seguridad como un tema relevante en la agenda pública (ONU-HABITAT, 2012).
Los nuevos enfoques de las políticas públicas propuestos por organismos internacionales ponen de manifiesto la necesidad de focalizar acciones a través de la planificación urbana, el diseño y la gobernanza, no solo a nivel de macro territorios, sino también a nivel local. Así, se plantea la necesidad de implementar enfoques comunitarios y participativos; reducir factores de riesgo concentrados principalmente en aquellos grupos susceptibles de ser autores o víctimas de la delincuencia; y, fortalecer el capital social, generando capacidades en los individuos y las comunidades con el objetivo de dar respuesta a los problemas de violencia y delincuencia (UN-HABITAT, 2007).
Por lo tanto, responder a las problemáticas de seguridad urbana y construir ciudades para la integración e inclusión
social, requieren la consideración de estrategias orientadas no solo al espacio urbano y mejoramiento de barrios que presenten deterioro físico, sino también a la articulación y fortalecimiento del tejido social como componente esencial para romper barreras de segregación y estigmatización. En ese contexto, y considerando esta dimensión de manera integral, el Programa ha definido como uno de sus Ejes Transversales de trabajo la Seguridad.
En este contexto, cada barrio deberá identificar los lugares y abordar aquellas situaciones que generan inseguridad producto de la comisión de delitos o de accidentes naturales o antrópicos, junto con velar por la promoción del acceso universal y el uso inclusivo de los espacios públicos. Esto último como estrategia para incentivar el uso del espacio público y, al mismo tiempo, de generar control social.
Los componentes del Eje Transversal de Seguridad son:
•Seguridad comunitaria: mediación comunitaria y apropiación del espacio público.
•Seguridad ambiental / alimentaria: Prevención de riesgos y accidentes naturales y promoción de huertos urbanos.
•Seguridad personal: prevención situacional, accesibilidad universal, sentido de orientación y pertenencia del barrio.
3.3 FASES DEL PROGRAMA DE RECUPERACIÓN DE BARRIOS
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Fase I: Elaboración del Contrato de Barrio
Diagnóstico Barrial. Esta fase se inicia con un proceso de diagnóstico y construcción participativa de vecinos y equipos técnicos para definir el Plan Maestro de Recuperación del Barrio a mediano y largo plazo, permitiendo tener una visión urbana integral de lo que se debe abordar y entregando las orientaciones para la elaboración de un PGO, un PGS y una Estrategia Comunicacional barrial. El diagnóstico es el medio por el cual se recoge información relevante del contexto barrial y su entorno a través de diversas fuentes de información –primarias y secundarias, objetivas y perceptuales– que permitan construir una línea de base con los elementos objetivos y subjetivos del territorio. De la profundidad del diagnóstico y de la participación de los vecinos dependerá el diseño del Plan Maestro y su jerarquización en un Contrato de Barrio.
Constitución del Consejo Vecinal de Desarrollo. Es la contraparte oficial en el territorio que se
encargará de liderar el proceso de recuperación barrial. Este consejo reúne a las organizaciones sociales y territoriales existentes en los barrios y a los liderazgos formales e informales que forman parte de este. Su instalación facilita la deliberación informada de los vecinos para priorizar las obras e iniciativas sociales enmarcadas en el Plan Maestro de Recuperación Barrial.
Obra de Confianza. Se constituye como la primera obra priorizada por los residentes que, tal como señala su nombre, establece confianzas entre los vecinos y el Estado, facilitando así la concreción del Programa.
Contrato de Barrio. Esta fase culmina con la firma de un Contrato de Barrio, que incluye las obras priorizadas de acuerdo a un presupuesto determinado y la identificación de la gestión social. Los actores que suscriben el contrato son los vecinos a través del CVD, el Alcalde y el MINVU, representado por su Secretario Regional Ministerial respectivo. Este acto administrativo es la expresión clara del trabajo coordinado entre diversos actores.
Fase II: Ejecución del Contrato de Barrio
Esta fase es la más larga del proceso de recuperación barrial. En su ejecución se llevan a cabo los compromisos establecidos en el Contrato de Barrio, los que contemplan un Plan de Gestión de Obras y un Plan de Gestión Social, desarrollando obras y proyectos sociales a través de un proceso participativo. El éxito de la Fase II depende de la cogestión entre los diversos actores que suscribieron el Contrato de Barrio, asumiendo cada uno de ellos las responsabilidades y deberes asociados a la concreción de la recuperación barrial.
En tal sentido, es fundamental trabajar de manera conjunta con el CVD, de manera tal de fortalecer los procesos de deliberación, incrementar los niveles de representatividad de la diversidad barrial, instalar mayores capacidades, otorgar herramientas y aumentar el control social de la gestión pública y vecinal, entre otras medidas, para promover así la sostenibilidad del proceso de recuperación barrial.
Adicionalmente, en la Fase II se da continuidad a la Estrategia Comunicacional a fin de mantener informados a los vecinos y activar los espacios de encuentro y diálogo entre los actores del Programa. De esta forma, también se implementa la Estrategia Multisectorial, buscando generar sinergias con otros
servicios públicos y actores institucionales, asumiendo la multidimensionalidad de los barrios. Fase III: Cierre del Programa en el Barrio
Esta fase tiene un doble objetivo: por un lado, sistematizar el avance logrado en materia de
recuperación y de cumplimiento del Contrato de Barrio, permitiendo realizar el cierre del Programa; y, por otro, proporcionar los insumos que permitirán continuar con la recuperación mediante la Agenda Futura del barrio, estableciendo la continuidad de la recuperación en el largo plazo. Esto conlleva la entrega de productos asociados a la sistematización del proceso que fueron desarrollados en las fases previas, como por ejemplo, la Historia de Barrio (documento que relata la conformación e historia del barrio).
Fase IV: Seguimiento y Evaluación del Programa
La Fase IV se inicia con posterioridad al cierre del Programa, una vez transcurridos seis meses desde el término de la Fase III. Su objetivo principal es analizar y evaluar los resultados e impactos de su ejecución, así como la sostenibilidad del proceso de recuperación. Tiene una duración de tres a cuatro meses, dependiendo de las características del barrio y del proceso evaluativo.
3.4 SISTEMA DE INSTRUMENTOS DE MONITOREO Y EVALUACIÓN (SIME)
El Programa de Recuperación de Barrios ha desarrollado una serie de innovaciones orientadas a la mejora de los procesos de regeneración urbana a escala barrial. En ese contexto, una de las innovaciones se encuentra asociada a la formalización de un Sistema de Instrumentos de Monitoreo y Evaluación (SIME). El SIME consiste en un conjunto de herramientas y procesos vinculados entre sí, cuyo propósito fundamental es generar información de valor estratégico para el diagnóstico, seguimiento y evaluación del Programa en sus diferentes fases de ejecución y en conformidad con los productos, resultados e impactos que se espera producir en cada una de las comunidades y territorios intervenidos.
La implementación del SIME se desarrolla en paralelo con la ejecución del Programa y fija una serie de hitos y actividades en sus diversas fases. A su vez, dichas actividades proveen insumos de información indispensables para el desarrollo de los diferentes productos estratégicos comprometidos por el PRB, además de apoyar los procesos de seguimiento y toma de decisiones a nivel local, regional y nacional.
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4. LECCIONES Y APRENDIZAJES
Después de siete años recorridos y tras un proceso de aprendizaje continuo, fruto del trabajo colectivo y colaborativo entre los distintos actores del Programa, se han definido diez lecciones claves para la futura implementación del modelo de recuperación de barrios en el país.
LECCIÓN 1
SITUAR A LOS BARRIOS EN UNA ESCALA MAYOR DE INTERVENCIÓN
La evidencia ha demostrado que para avanzar en materia de integración e inclusión social, los barrios no solo deben ser abordados de manera endógena, pues muchas veces el factor determinante de sus problemáticas y potencialidades se vincula directamente con una escala mayor de intervención. En tal sentido, la primera lección pone de manifiesto que los resultados de la recuperación barrial no solo dependerán de la creación y mejoramiento de los espacios públicos y la dotación de infraestructura y equipamiento comunitario al interior de los límites barriales, sino también de aquellas acciones vinculadas directamente con las dinámicas del entorno inmediato, la comuna y la ciudad. Todo esto constituye un componente esencial para romper las barreras de segregación y estigmatización.
En base a ello, el Programa se ha propuesto instalar una mirada interescalar del territorio, desafío que se ha planteado en tres ejes de acción: focalización, diagnóstico y planificación. En primer lugar, los criterios de focalización y selección de los barrios se basan sobre la definición de zonas prioritarias cuya función es situar a los barrios en una escala intermedia entre la vivienda y la ciudad, promoviendo una mirada estratégica e integral sobre el territorio. En segundo lugar, el diagnóstico y análisis de los barrios se elabora en consideración a una escala mayor, tomando en cuenta elementos tales como los Planes de Desarrollo Comunal, los Planes Reguladores, los Planes Estratégicos a nivel regional y las acciones proyectadas por otras instituciones. En tercer lugar, y como consecuencia de lo anterior, la planificación sobre el territorio a través de los Planes Maestros se establece de manera coherente con la inversión, los recursos, actores y plazos proyectados en el territorio.
LECCIÓN 2
LA CONCURSABILIDAD: UN MECANISMO PARA AMPLIAR EL COMPROMISO Y LA TRANSPARENCIA
Con el objetivo de establecer roles más activos por parte de los municipios y los vecinos en el proceso de recuperación de barrios, se planteó como desafío para la selección de los barrios la creación de un sistema de concurso regular y transparente, que combina criterios de diagnóstico y la elaboración de una propuesta inicial de recuperación del barrio postulante, a partir de la demanda municipal y de las organizaciones vecinales.
Dicho sistema de concurso regular funciona desde el año 2011, lo que ha permitido, por un lado, priorizar la focalización de la inversión a partir de una selección objetiva de los barrios concursantes, llegando a aquellos más vulnerables en términos físicos y sociales. Por el otro, el concurso también ha posibilitado llegar a los barrios con mayor compromiso respecto de la intervención, los que han desarrollado un sentido de pertenencia respecto a la proyectada recuperación. En consideración a esto, se ha decidido establecer un aporte económico tanto de los municipios como de los vecinos, lo que posteriormente se reflejará en un mayor compromiso durante el proceso de recuperación y su etapa posterior, asociada al cuidado y mantención de la propia intervención urbana. Estas medidas promueven una regeneración más
sostenible y sustentable en el tiempo. LECCIÓN 3
LA PARTICIPACIÓN COMO UN PROCESO CONTINUO
A través de la inclusión de las comunidades, el enfoque participativo pretende instalar a las personas en el centro de las decisiones e implementación de los proyectos y programas, así como también, modificar y transformar el rol de las agencias y de los profesionales en dicho proceso (Chambers, 1997; Cooke & Kothary, 2001; Hickey, & Mohan, 2004). Sin duda, la recuperación de barrios requiere de un rol activo de las comunidades locales “para compartir, acrecentar y analizar su conocimiento sobre las condiciones de vida y así, planificar, actuar, monitorear y evaluar” (Chambers, 1997:102).
En el marco del Programa, la participación se ha convertido en un proceso continuo que se materializa en acciones, hitos y metodologías concretas a lo largo de sus fases consecutivas. En consideración a ello, el PRB se ha planteado como desafío instalar capacidades y otorgar herramientas a los vecinos, promoviendo una participación que tienda hacia el empoderamiento. Sin duda, uno de los hitos de mayor relevancia corresponde al Contrato de Barrio debido a su carácter vinculante. En el documento se plasman las iniciativas físicas y sociales priorizadas por los vecinos y se establece un acuerdo entre los tres actores del programa –CVD, municipio y MINVU–, sellando un compromiso de trabajo coordinado.
Las ventajas son claras. En primera instancia, los vecinos, como los mejores conocedores del territorio, realizan un diagnóstico enfocado en sus problemáticas y potencialidades. Para ello se utilizan metodologías tales como las marchas exploratorias, que corresponden a recorridos barriales que facilitan el reconocimiento e interpretación del territorio, identificando atributos y lugares significativos. A su vez, se desarrollan talleres de autodiagnóstico segmentados por grupos organizacionales, etarios y de género, reconociendo el valor y riqueza de la diversidad barrial. Luego, de manera conjunta y con metodologías participativas, se diseña y planifica la intervención a través del Plan Maestro, para finalmente, priorizar y jerarquizar obras y acciones a través de procesos deliberativos. Todo estas etapas culminan en la generación del Contrato de Barrio y su posterior proyección, que se materializa en una Agenda Futura.
Como parte del ciclo participativo, en la fase de ejecución del Contrato de Barrio los vecinos adquieren un rol clave en el seguimiento sobre la intervención. Así, por ejemplo, se desarrolla el proceso de seguimiento participativo a la ejecución de obras, desde su inicio hasta su inauguración, fortaleciendo el rol de los vecinos sobre el control de la gestión pública. Para dar continuidad y sostenibilidad a los procesos participativos, se aplican metodologías para establecer la administración y mantención de los nuevos o remodelados equipamientos por parte de los vecinos. Finalmente, la comunidad se convierte en protagonista de los procesos evaluativos sobre el Programa y sus resultados.
De esta forma, se lleva a cabo un modelo participativo que atraviesa el diagnóstico, análisis,
planificación y acción sobre el territorio, con una mirada de largo aliento, favoreciendo la sostenibilidad de la regeneración urbana a escala barrial. En términos de resultado, se ha planteado que el
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espacios de participación. LECCIÓN 4
RECONOCIMIENTO DE LA HETEROGENEIDAD BARRIAL
Tras los años de implementación del Programa, se ha podido constatar que a pesar de que los barrios comparten, muchas veces, problemáticas similares, cada uno de ellos constituye una realidad en sí misma, con una historia, identidad, cultura y significados particulares. Los barrios son la expresión de una riqueza fundada sobre la diversidad cultural, religiosa, política, social, de género y ciclo de vida de sus habitantes. En base al reconocimiento de esa heterogeneidad es que el Programa ha promovido la flexibilidad y creatividad para el desarrollo de metodologías y prácticas que se ajusten a las características y necesidades de cada territorio. Es en ese contexto que los proyectos físicos y sociales se han diversificado, apuntando a revertir los procesos de deterioro urbano; mejorando el diseño y estándar de las obras e innovando en las estrategias de intervención social.
A su vez, el reconocimiento de esa diversidad ha impulsado la ampliación del espectro de intervención del Programa, ajustando metodologías, tiempos y recursos de acuerdo a las complejidades y los atributos de los barrios. En este contexto es que surgen intervenciones en barrios de carácter emblemático como La Legua y La Cañamera, en Barrios Patrimoniales como Yungay y barrio típico de Puerto Varas y Barrios de Interés Regional como Isla de Pascua, San Pedro de Atacama y Puerto Williams. Todos ellos, con un marcado sello hacia la multisectorialidad de las intervenciones.
LECCIÓN 5
EL VALOR DE LA CONFORMACIÓN DE EQUIPOS MULTIDISCIPLINARIOS EN TERRENO
Uno de los avances del Programa ha sido trasladarse desde un paradigma en el que predomina la búsqueda de lo tangible y los resultados inmediatos, hacia un enfoque que le otorga importancia a los procesos, lo intangible y sus resultados en el largo plazo. Este hecho, sin duda, tiene directa relación con abandonar la errónea disociación entre lo técnico y lo social para dar paso a una labor integral, fundada sobre la necesaria complementariedad del trabajo interdisciplinario. Como resultado, los equipos de trabajo en todas las escalas (nacional, regional y barrial) se conforman por profesionales, técnicos o expertos, tanto del área física como social, permitiendo así instalar una visión amplia y multidimensional sobre el territorio.
Esto se ha materializado en los barrios a través de la instalación de “oficinas barriales” durante el período de ejecución del Programa, en las que trabaja un equipo multidisciplinario. Estas oficinas han sido un acierto, ya que han facilitado el trabajo directo con la comunidad e incrementado los lazos de confianza entre el Estado y la ciudadanía.
LECCIÓN 6
MAYOR ALCANCE E IMPACTO A TRAVÉS DE LA SINERGIA ENTRE ACTORES Y RECURSOS
La intervención del Programa no es suficiente para abordar todas las necesidades y problemáticas de los barrios, así como para potenciar sus activos. Es por ello que la coordinación y sinergia entre actores se ha transformado en uno de los recursos claves para incrementar los resultados y el impacto de las
intervenciones. Considerando que el Programa se instala en los barrios por casi tres años, la Estrategia Multisectorial se ha convertido en una herramienta de suma importancia para establecer alianzas y catalizar la inversión de otros programas y proyectos tanto públicos como privados.
La diversidad de convenios de colaboración y los esfuerzos para generar alianzas estratégicas, compromisos para la cooperación, intercambio de recursos y transferencia técnica han sido enormes a lo largo de todo el país y en todas las escalas. Estas van desde la construcción de asociaciones y organizaciones de carácter más amplio con barrios adyacentes, hasta convenios de carácter nacional para la promoción de alguna dimensión del desarrollo barrial. Ejemplo de ello es el convenio con el Ministerio del Interior y Seguridad Pública, a través de la certificación de plazas seguras, y el convenio con la SUBTEL, con la implementación de telecentros.
Como resultado, la Estrategia Multisectorial ha permitido incrementar los recursos barriales y promover las redes extra-barriales, generando puentes y lazos de asociatividad más permanentes, factores claves para la sustentabilidad de la intervención y el fortalecimiento del capital social.
LECCIÓN 7
LOS CONSEJOS VECINALES DE DESARROLLO: UNA APUESTA POR LA ARTICULACIÓN
No es casual la definición de un CVD como ente articulador de diversas organizaciones y actores en un territorio. Muy por el contrario, su creación responde a las necesidades y transformaciones experimentadas en Chile, como también a la apuesta del Programa por favorecer y profundizar los espacios de democratización, trabajo colectivo, diálogo e interacción vecinal.
Es así como, en consideración a los criterios de inclusión, no con poca dificultad los CVD se han conformado con representantes de organizaciones formales e informales, líderes naturales, representantes de diversos grupos etarios y representantes territoriales. Este enfoque organizativo se plantea como desafío superar la noción de comunidad como un cuerpo homogéneo,
comprendiendo que esta se encuentra atravesada por conflictos de intereses y distintas necesidades y posibilidades de participación. La regeneración urbana a escala barrial responde a estos criterios.
En términos de logros y resultados, desde la perspectiva de los dirigentes existe una valoración positiva sobre la organización del CVD. En una encuesta realizada en el año 2012 a 185 líderes vinculados al Programa a lo largo de todo el país, se constató que un 68% considera que el Programa favoreció la aparición de nuevos liderazgos, un 85% considera que la organización del CVD favoreció la participación y un 75% señaló que el CVD ha fomentado el uso y cuidado de los espacios públicos. Finalmente es de suma importancia destacar que a pesar de que el Programa se ha cerrado en alguno de los barrios, el CVD, como organización mayor, sigue activa, demostrando en muchos casos su sustentabilidad.
LECCIÓN 8
EL TODO ES MÁS QUE LA SUMA DE SUS PARTES: ELABORACIÓN DE PLANES MAESTROS