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NOCIONES TEÓRICAS DE ÉTICA

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NOCIONES

TEÓRICAS

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1. LA DOBLE NATURALEZA HUMANA

1.1. Biología y cultura

El ser humano coincide con los animales en numerosas características físicas, corporales, biológicas o fisiológicas: nace, respira, se alimenta, crece, se reproduce y muere... En este sentido, al igual que el resto de los seres vivos, posee una naturaleza biológica. Sin embargo, además de esto, el ser humano posee una segunda naturaleza,

la cultura, que le hace muy diferente de los demás animales. Debido a esta naturaleza cultural, el ser humano hace cosas que no hacen los animales: construye ciudades, crea el arte, investiga en la ciencia, desarrolla religiones, hace política, se viste, viaja, etc, etc. Es decir que sus necesidades y conductas van más allá de la pura biología, y por eso los seres humanos se encuentran siempre en perpetua evolución y variación, tanto individualmente, como en grupos o sociedades enteras.

Dentro de esta característica peculiar de la especie humana, que hemos denominado “cultura”, y que le diferencia radicalmente de los demás seres vivos, existe un aspecto de especial importancia: la conducta moral. La conducta moral es el modo de comportamiento propio de la especie humana, mientras que la conducta instintiva es el comportamiento específico de los animales.

1.2. Conducta instintiva y conducta moral o libre

Las necesidades y las conductas de los animales son estables, uniformes, invariables, y se rigen por las pautas instintivas propias de su especie. Esto es así porque se encuentran enmarcadas en un ámbito estrictamente biológico. El animal tiende a vivir en su medio ambiente, ajustándose a él. Cuando experimenta alguna necesidad, alguna carencia o algún peligro, el animal orienta su comportamiento por las inclinaciones instintivas de la especie. Se trata de conductas heredadas genéticamente de padres a hijos, a lo largo de las generaciones.

Sin embargo los seres humanos además de las conductas y necesidades biológicas compartidas con los animales (comer, descansar, reproducirse...), desarrollan otras necesidades y conductas que se rigen por los valores sociales o las normas morales en las que el individuo ha sido educado, o que él mismo ha desarrollado libremente. Estas necesidades y conductas son de origen cultural, y varían constantemente de unas épocas a otras, de unas sociedades a otras, de unos seres humanos a otros; y, además, a lo largo de la vida de un mismo individuo, varían de una etapa a otra.

ACTIVIDAD 1: Para ilustrar estas variaciones en las necesidades y conductas de los seres humanos, anota por escrito dos ejemplos de cada una de ellas: variación entre épocas, entre sociedades, entre seres humanos, y entre etapas de la vida. [Son por lo tanto 8 ejemplos]

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elección. No obstante los seres humanos no siempre consiguen ser libres. De hecho muchas conductas culturales están condicionadas por multitud de factores: publicidad, educación, ambiente económico, tipo de sociedad… Por lo tanto podemos clasificar las conductas humanas en el siguiente cuadrante:

C O N D U C T A S H U M A N A S

Biológicas (Compartidas con

los animales)

Culturales (Exclusivas humanas)

No libres Condicionadas por

diversos factores

Libres Llamadas:

CONDUCTAS MORALES

CONCLCUSIÓN: La conducta moral es una conducta libre, y por ese motivo constituye el objeto de estudio de la Ética.

2. DEFINICIÓN DE ÉTICA Y CONCEPTOS FUNDAMENTALES La ÉTICA es una parte de la Filosofía. Podemos definirla así:

Ciencia filosófica que reflexiona sobre la conducta moral. En concreto sobre los comportamientos, normas y valores de una sociedad, de un grupo de personas, o de un ser humano particular. Esta reflexión intenta establecer si dichos comportamientos son buenos o malos, justos o injustos, convenientes o inconvenientes. Por lo tanto, hacer una valoración ética es establecer la bondad o maldad de un comportamiento, de un modo razonado y justificado.

COMPORTAMIENTOS MORALES: Aquellos comportamientos humanos que, al ser realizados, son conscientes, voluntarios, intencionales y libres. (ej: cuidar a un enfermo sin recibir un salario por ello)

NORMAS MORALES: Principios, reglas o máximas que señalan un tipo de conducta e invitan a su desarrollo y consecución. (ej: “No hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti”)

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BLOQUE I: EL COMPORTAMIENTO MORAL

3. DEFINICIÓN DEL COMPORTAMIENTO MORAL

● No todos los actos que realiza el ser humano pueden ser valorados moralmente. De hecho existe una multitud de actos que no pueden serlo. Por ejemplo no se pueden valorar moralmente los siguientes:

- actos biológicos involuntarios (como el latir del corazón, el hacer la digestión, el estornudar),

- actos biológicos voluntarios pero derivados de las necesidades corporales (como el orinar, el descansar, el comer),

- actos sociales obligados (como enviar las cartas en sobre y con sello, conducir por la derecha, ir vestidos por la calle),

- actos sociales no obligados pero sí necesarios (como vivir en una casa, recordar el propio número de teléfono).

● ¿Qué es, pues, lo que diferencia a unos actos humanos de otros para que se les pueda valorar moralmente? Para que un acto humano pueda ser valorado moralmente tiene que ser CONSCIENTE, VOLUNTARIO, INTENCIONAL Y LIBRE.

CONSCIENTE: Que el individuo se de cuenta de lo que está haciendo en el momento que lo hace. (Ej: Un sonámbulo se levanta por la noche, dormido, y roba dinero a su familia, en pleno sueño. No sería responsable de su acto, ni se le podrían exigir responsabilidades por él, porque no lo ha hecho conscientemente.)

VOLUNTARIO: Que el individuo haya diseñado y decidido, por su propia voluntad, el acto que va a hacer. (Ej: Secuestran a un individuo y le indican que tiene que robar un banco y darles el dinero. Si no lo hace mandarán matar a su familia, avisando por teléfono móvil a otros compañeros secuestradores que ya están en el hogar del secuestrado con armas en la mano. El secuestrado se encamina a robar, pero no lo hace de modo voluntario. Por lo tanto no se le puede imputar el robo.)

INTENCIONAL: Cuando el individuo ha tenido el deseo de desarrollar la conducta, y lo ha planeado y decidido con verdadera intención. (Ej: Un individuo llega a su casa y encuentra a su mujer en la cama con otro hombre. Experimenta un ataque de celos y odio, así que coge un cuchillo de la cocina y se avalanza sobre el amante, asestándole un par de puñaladas. En el juicio el juez considerará como un eximente al ataque pasional de celos. Al entrar en su casa el individuo no tenía la intención de agredir de muerte a nadie, y la conciencia se le nubló al ver la escena.)

LIBRE: La conducta debe ser realizada sin coacción ni condicionamiento de ningún tipo: ni ideológico, ni educativo-dogmático, ni publicitario… (Ej: Un niño de 8 años va a la escuela, pero no puede libremente decidir no ir, porque está obligado por el Estado. Sin embargo al empezar el bachillerato, el individuo ha terminado su educación obligatoria, y puede decidir no seguir estudiando.)

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cargar al individuo las consecuencias de su acto, y sólo entonces se le pueden pedir responsabilidades por él. Es decir, se convierte en un acto que puede ser juzgado desde la Ética.

ACTIVIDAD 2: Hacer una lista de 5 actos humanos que sean conscientes, pero no voluntarios ni libres. Después buscar un par de actos que siendo conscientes, voluntarios e intencionales, no sean verdadera o totalmente libres.

ACTIVIDAD 3: Debatir en grupos de 3 las siguientes cuestiones. ¿Pueden desarrollar los animales actos morales? ¿Se le puede juzgar a algún animal de inmoral? ¿Se puede considerar que los actos animales son libres? ¿Por qué (en las tres preguntas)? Un alumno apuntará las respuestas y conclusiones, y luego se expondrán al grupo completo.

4. ESTRUCTURA DEL ACTO MORAL

Todo acto moral se sustenta siempre en una estructura de 5 elementos:

- Motivo: Es la causa que nos impulsa a desarrollar el acto moral. Es el porqué, aquello que nos mueve, nos empuja o nos motiva.

- Finalidad: Es el objetivo que se persigue con nuestra conducta, aquello que queremos conseguir. Es el para qué. En algunas ocasiones podemos encontrar dificultades para distinguir el motivo de la finalidad. En esos casos hay que ayudarse de la siguiente distinción: el motivo existe ya antes del acto moral, mientras que la finalidad sólo se consigue después de desarrollar la conducta moral. [La finalidad es “idealmente concebida” antes del desarrollo de la conducta, pero sólo es “realmente conseguida” tras esta].

- Medios: Son el conjunto de instrumentos o elementos que utilizamos para conseguir el objetivo o finalidad. Pueden ser instrumentos físicos, o bien conductas determinadas, o incluso otras personas que utilizamos para nuestro beneficio e interés.

- Resultado: Hace referencia a si se ha conseguido o no el objetivo, y en qué grado. En un extremo encontramos el resultado positivo (cuando es 100% satisfactorio), y en el otro extremo el resultado negativo o nulo (cuando no se consiguió nada de lo que se pretendía). Entre estos dos extremos se sitúa toda la gama de grados intermedios. El grado de consecución del resultado está en relación muy directa a nuestra satisfacción o a nuestra frustración. Una consecución elevada genera gran satisfacción, mientras que un resultado mediocre o bajo genera niveles altos y crecientes de frustración. El problema de la frustración es que normalmente va acompañada de una serie inevitable de consecuencias: malestar, depresión, irritación, agresividad, violencia…

- Consecuencias. Son aquellos sucesos o situaciones, tanto favorables como desfavorables, que se derivan necesariamente de nuestro acto, hayan sido previstos de antemano por nosotros o no. Las consecuencias de nuestro comportamiento pueden agruparse en cuatro tipos: (1) las previstas favorables; (2) las previstas desfavorables; (3) las imprevistas favorables; (4) las imprevistas desfavorables. Es evidente que las más temidas por todos son las del grupo cuarto, porque son incontrolables, y suelen ser, a la larga, motivo de arrepentimiento de muchas personas respecto a su conducta

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satisfactorio en un porcentaje muy pequeño. Anota luego los sentimientos que tendrán ambas personas por causa de esos resultados. Después indica en ambos casos cual sería la reacción madura y cual la inmadura.

5. FASES DEL ACTO MORAL

En todo acto moral (es decir que se desarrolla de modo consciente, voluntario, intencional y libre) se encuentran 4 fases, que se despliegan siempre en este mismo orden:

1ª- Percepción del motivo. En esta fase el sujeto capta el motivo o causa, que le ha de impulsar a desarrollar la conducta. Suele ser habitualmente una fase afectiva, en la que los sentimientos tienen el papel principal [aunque también participe la facultad de pensar]. (SENTIMIENTO)

2ª- Deliberación. En esta fase el sujeto decide el objetivo o finalidad que quiere conseguir, sopesa los pros y contras, y elige los medios que va a utilizar para ello (Fijarse bien que son tres cosas). El pensamiento es aquí el que tiene el papel predominante. (PENSAMIENTO)

3ª- Decisión. Es la fase en la que el sujeto, mediante su voluntad, se determina a sí mismo a realizar la conducta. Se trata de una determinación voluntaria, y el sujeto debe sentirse libre en esta toma de decisión. (VOLUNTAD)

4ª- Actuación. En esta fase el sujeto pone en marcha los mecanismos o medios que decidió previamente para conseguir la finalidad. Tras esta fase vendrán las consecuencias, algunas a corto plazo, y otras a medio o largo plazo. El sujeto espera que entre ellas se encuentre el resultado positivo o finalidad que se propuso. (ACCIÓN) Se puede comprobar cómo estas fases van asociadas a la estructura del acto moral, que hemos estudiado en el punto anterior.

ACTIVIDAD 5: En forma de esquema, asocia estas fases con los elementos de la estructura del acto moral. Puedes hacerlo mediante una tabla de dos columnas (fases a un lado, elementos al otro), y con líneas establecer las relaciones que encuentres. Explica luego dichas relaciones.

ACTIVIDAD 6: A continuación se expone un caso práctico de acto moral. Tras leerlo con detenimiento, indica luego a continuación dónde se encuentran cada una de las cuatro fases de la conducta moral. Explica con claridad porqué colocas cada una donde la colocas.

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para vivir juntos, o incluso si serán felices o por el contrario se estarán equivocando. Se le ocurre que tal vez sea mejor retrasar la boda, a pesar de todo el follón que eso generaría. Como la duda va en aumento se llega a plantear si estará o no enamorado de verdad de esa mujer. Todo esto le hace comprender que no es el momento adecuado, en su vida, para una boda. De manera que concluye que lo mejor es hablar con su pareja para paralizar todo el asunto. Aunque el tema le cuesta mucho, saca fuerzas de dentro y lo habla con ella, en una conversación que se prolonga durante varias horas. En la conversación se monta una bronca muy grave con reproches y acusaciones mutuas, que en algunos casos llegan a verdaderas faltas de respeto. El tono de la discusión resulta tan agrio y violento que ambos comprenden mutuamente que no se conocían bien, y que tal vez tampoco se querían bien. De manera que, no es que retrasen la boda, sino que deciden anularla por completo. Al cabo de un par de semanas, y mediante una fría llamada de teléfono ponen fin definitivamente a su relación”.

6. EL CONCEPTO DE LIBERTAD

6.1. La libertad como base del acto moral

Con todo lo visto hasta ahora (definición del acto moral, estructura y fases del mismo) es fácil deducir que la LIBERTAD es la base del acto moral.

La libertad es la diferencia más elemental entre la conducta animal y la humana. El animal se comporta guiado por el instinto, de modo que su conducta presenta un ajuste perfecto a su propia naturaleza. Esto es así porque su conducta está programada genéticamente. (Esto ya lo vimos suficientemente en el primer capítulo). Sin embargo el ser humano en cada situación ha de decidir cuál será su comportamiento. Incluso si se deja llevar por sus instintos o apetencias animales, esto también será una elección que él haga. No puede “no decidir”. [El filósofo francés SARTRE, en una frase aparentemente contradictoria dirá que “el ser humano está forzado a elegir y decidir constantemente, es decir está obligado a ser libre”]. Por eso en el comportamiento humano se abre un abanico de múltiples posibilidades, de las cuales el individuo debe elegir una y desechar el resto. Esto siempre es difícil y doloroso.

a) Difícil porque no siempre el individuo tiene claro cuál es la mejor opción. b) Doloroso porque en el resto de posibilidades que se rechazan siempre hay alguna que también nos apetecería o interesaría elegir.

En este sentido la decisión de elegir entre diversas posibilidades es, en algunas ocasiones, tremendamente complejo. Recordar ejemplos como el aborto, la eutanasia, la condena a pena de muerte, la decisión de iniciar una guerra... Como se ve, son, en general, casos en los que la vida humana entra en juego. Esto hace que la libertad sea experimentada algunas veces como un privilegio, y otras veces como una carga, sobre todo cuando hay que tomar decisiones difíciles.

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6.2. Los grados de libertad

El concepto de libertad no es un concepto que tenga un significado único. De hecho muchos problemas de relación entre los seres humanos (sea en el ámbito familiar, o sea en el ámbito social) se producen porque tenemos diferentes formas de entender la idea de libertad. Todos hemos vivido la experiencia de una discusión, o una mera conversación entre personas de distinta procedencia, o diferente nivel cultural, o simplemente diferente nivel económico, en la que es prácticamente imposible ponerse de acuerdo sobre qué debe entenderse por “libertad”. Cada uno defiende su postura, sin llegar a un acuerdo definitivo. Por este motivo se dice que es un concepto polisémico (con muchos sentidos). No obstante, tanto la Ética como la Antropología (otra rama de la Filosofía) han estudiado exhaustivamente esta idea.

Lo más importante es comprender que se trata de un concepto gradual, porque se desarrolla en cuatro grados de profundidad creciente:

- UN LIBRE ACTUAR : (Libertad de acción, actuación o ejecución). Es el grado más externo. Y también el más universalmente concebido. En este tipo de libertad el individuo rechaza todo tipo de coacción, condicionante, o prohibición que se le quiera imponer desde fuera sobre su conducta. Es el concepto de libertad básico del adolescente. Consiste en la libertad que todos reclamamos cuando decimos “Yo hago lo que quiero hacer”, o “Déjame hacer lo que a mí me dé la gana”.

- UN LIBRE ELEGIR : (Libertad de decisión o elección).

Es una libertad media entre el exterior social y nuestro interior personal. Mediante ella reclamamos a los demás el derecho a escoger nuestras preferencias sin coacción externa. “Yo elijo lo que quiero elegir”, o

“Déjame tomar la decisión por mí mismo”.

- UN LIBRE PENSAR : (Libertad de pensamiento o ideología).

Es la necesidad que todos sentimos de que se nos permita elaborar nuestras propias creencias, pensamientos e ideas (sean de tipo político, ético, religioso, filosófico, humanitario, o de otra índole). Es la libertad que exigimos cuando vemos que alguien quiere manipular nuestra conciencia.

“Yo pienso lo que quiero pensar”, o “Déjame tener mis propias ideas o creencias sobre las cosas”

- UN LIBRE NECESITAR : (Libertad de necesidad o deseo).

Es la libertad más profunda y más difícil de conseguir. Con ella el individuo decide por sí mismo las necesidades que quiere tener y las que no quiere tener. El desarrollo de este grado de libertad le libera al individuo de la mayor parte de las ataduras (que le imponen otros, e incluso sus propios instintos) y le eleva de la animalidad a las cotas más altas de la personalidad humana. “Yo necesito lo que quiero necesitar”, o “Mis deseos y necesidades no los dicta nadie, ni si quiera mis instintos, sino mi propia voluntad”.

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7. CONCIENCIA DE CULPA Y DE OBRAR MAL

Una de las vivencias más universalmente experimentadas cuando el ser humano realiza un acto moral sabiendo que lo que hace no es correcto, es el llamado “sentimiento de culpa”. Consiste en una sensación clara y bien definida de que nuestra conducta, a pesar de ser consciente, voluntaria, libre e intencional, no ha perseguido un buen objetivo, o bien el objetivo era bueno pero lo hemos conseguido a costa de hacer daño a otros. Es evidente que el sentimiento de culpa depende del código moral que uno siga, o de las normas morales en las que uno haya sido educado, y, por lo tanto, varía según las personas y según las culturas. Pero, sin embargo, todas las personas, en todas las culturas, lo han experimentado más de una vez.

La conciencia de culpa corresponde al momento en que uno decide realizar un acto moral (por lo tanto fase 3) sabiendo que incluye tanto buenas intenciones como malas intenciones o intenciones egoístas (es decir que buscan exclusivamente el propio beneficio, a costa de los demás, o utilizando a los demás como medios para mis fines). El sujeto en esta circunstancia procura esconder su intención, pues sabe que si es vista o descubierta por los otros se producirá la vergüenza en él, en primer lugar, y la acusación de los demás, en segundo lugar.

Cuando el sujeto pasa a la fase 4 (actuación), la conciencia de culpa aumenta considerablemente, sobre todo si logra alcanzar las intenciones que han sido ocultadas en su corazón. Esta conciencia de “mal obrar” es exclusiva de los seres humanos. Aunque es cierto que algunos animales parecen mostrarla en algunas ocasiones (Ej: el perro que agacha las orejas y esconde el rabo cuando su amo le regaña por haber roto algo de valor)

ACTIVIDAD 9: Pon 3 ejemplos de actuaciones morales donde aparezca el sentimiento de culpa con diferente grado: pequeño, medio y alto. Explícalos en detalle.

ACTIVIDAD 10: Responde a las siguientes preguntas. ¿Se puede evitar el sentimiento de culpa cuando se tiene conciencia de obrar mal? ¿Por qué?

8. EL PERDÓN COMO ACTO MORAL DE MÁXIMA LIBERTAD

Cuando el mal obrar no lo hemos cometido nosotros, sino que se ha cometido contra nosotros, la certeza de que el daño que se nos ha inflingido ha sido intencionado, puede hacer surgir en nuestro corazón el deseo de venganza. La venganza es un impulso psíquico, que va acompañado por un brote muy fuerte de odio e ira, que suele experimentarse como surgiendo del vientre, y que tiende a devolver, a quien nos injurió o dañó, un daño mayor para limpiar nuestro corazón. El deseo de “limpiar nuestro corazón del daño recibido” es el verdadero objetivo de la venganza.

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- según la educación recibida, (quien ha sido educado fuertemente en el valor del “honor” tendrá habitualmente una tendencia a la venganza frente a cualquier injuria que se le haga; no así quien haya sido educado en el valor de la “conciliación”),

- según los esquemas sociales existentes (en la Edad Media y en el siglo XVIII, la venganza era habitual; igualmente entre los “samurai” o los “ninja” la venganza es obligada),

- según el tipo y cantidad de daño recibido (no es lo mismo vengarse de un puñetazo recibido, que si se ha asesinado a algún familiar nuestro).

El problema de la venganza es que aumenta la espiral de violencia, pues aquel de quien me vengo puede desear a partir de entonces vengarse de mí por el daño que yo, ahora, le he hecho. (Y esto independientemente de quién tenga razón). Así se inicia una espiral que no tiene fin. (Recordemos que esto es habitual en las mafias, familias o grupos dedicados a negocios sucios, donde la venganza en ambos sentidos puede acabar con un número considerable de vidas en un tiempo relativamente corto. Ver, en este sentido, la clásica película “El Padrino”)

Frente a la venganza, el sujeto puede optar por hacer que sus sentimientos de odio e ira remitan, y proceder a partir de ahí en dirección opuesta: el perdón. La capacidad para perdonar no es innata, sino que debe desarrollarse a lo largo de la vida, y supone un esfuerzo considerable por parte del individuo para asentarla en su interior. Su poder es inmenso pues genera en quien es perdonado, a pesar de su mala conducta, un rebrotar de amor y comprensión en su corazón, y puede llevar a reconciliarse a enemigos de muchos años de enemistad. En este sentido el acto de perdonar es un acto de completa libertad, pues lo habitual y más fácil es dejarse llevar por el instinto. La oposición al instinto (propia del “libre necesitar”) es la clave para mantener la actitud de perdón a pesar de los sentimientos naturales en contra. Lo profundo del perdón es que limpia el corazón de ambos: de quien hizo el daño y de quien lo recibió.

En la Historia de la Filosofía hay dos posiciones diferentes respecto al tema del perdón: la de los epicúreos y la de los estoicos (dos escuelas de pensamiento del siglo III AC):

- Los epicúreos propugnaban la “clemencia”, que consiste en perdonar al delincuente o al que ha inflingido algún daño a otro, siempre que se arrepienta sinceramente, reconozca el error de su conducta, haga la firme promesa de no volver a cometerla, y se comprometa a enmendar el daño ocasionado en la medida que pueda.

- Los estoicos, por su parte, propugnaban la “justicia” para quien hubiera delinquido o cometido algún daño. “Quien la hace la paga, se arrepienta o no” era el lema de los estoicos. En su opinión no debe haber clemencia para quien ha ocasionado daño intencionadamente. La clemencia es una cuestión de débiles.

El tema de si la “justicia” es antes que la “clemencia”, o al revés, es un dilema eterno en la Historia de la Ética, de difícil solución, y que ha tomado diferentes rostros según las diferentes culturas.

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BLOQUE II: LA NORMA MORAL

9. DEFINICIÓN DE NORMA MORAL Y DE CÓDIGO MORAL

La norma moral es un principio, regla o máxima que señala un tipo de conducta e invita e induce a su desarrollo y consecución. (Ej: “No hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti”. “El individuo debe ser responsable en su trabajo”. “Nadie debe ser sometido a tratos crueles o inhumanos”…)

Las normas morales no van aisladas sino que se agrupan entre sí formando conjuntos de mayor o menor extensión, llamados CÓDIGOS MORALES. (Ej: Los diez mandamientos de los judíos; el reglamento de conducta de un instituto; o el código de ética médica en un hospital). Los códigos morales son, por lo tanto, conjuntos de normas que sirven para que una sociedad o un grupo de seres humanos juzgue moralmente el comportamiento de un individuo. Este juicio o valoración moral se hace de la siguiente manera:

- Si su comportamiento se ajusta a las normas del código, el individuo será considerado por la sociedad como bueno, y su conducta será aceptada e incluso aplaudida. (Ej: Socorrer a una víctima en un accidente de tráfico).

- Si su comportamiento no se ajusta a dicho código o se aleja claramente de él, el individuo será considerado por la sociedad como malo, y su conducta será rechazada e incluso penalizada. (Ej: Lanzar un bote de pintura sobre la fachada de un monumento histórico).

Cuando una sociedad hace una valoración moral de una situación, o de un individuo, o de una conducta, siempre lo hace basándose en su código moral. Y los conceptos de “bueno” o “malo” se establecen según dicho código moral. Por ello, y debido a que en diferentes sociedades hay diferentes códigos morales, una misma conducta puede ser considerada de maneras diferentes según la sociedad en la que se haya realizado, y según el código moral que se utilice. (Ej: En nuestra sociedad la poligamia está mal vista, y es considerada una conducta inmoral, sin embargo en el mundo musulmán es una práctica admitida).

ACTIVIDAD 12: Pon cuatro ejemplos de códigos morales, y de las sociedades o los grupos que los usan.

ACTIVIDAD 13: Busca, con tu compañero/a, tres ejemplos de conductas que sean valoradas de modo diferente, por códigos morales distintos. Indicad qué grupo social hace la mejor valoración ética de la conducta, en cada caso.

10. VALOR ABSOLUTO O RELATIVO DE LAS NORMAS

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conductas. (Ej: Permitir que un cantante gane millones en una sola noche, mientras que a la puerta del espectáculo hay gente pidiendo porque no tiene recursos económicos ni para dar de comer a sus hijos).

De hecho las normas morales cambian según diversos factores, entre los que podemos enumerar los siguientes:

- las creencias religiosas, - la ideología política, - el status económico, - la edad del individuo, - el nivel cultural, - el lugar donde se vive, - el momento histórico, - el tipo de sociedad,

- el grupo humano específico al que se pertenece…

ACTIVIDAD 14: Poner varios ejemplos concretos (3 o 4) de cómo cambian algunas normas según algunos de estos factores.

También es cierto que algunas normas cambian más deprisa y otras más lentamente. Incluso existen normas que parecen mantenerse invariables a lo largo del tiempo. (Ej: No matar a inocentes; ser honrado y responsable en el trabajo, etc). Estas normas invariables, que no cambian a lo largo de la historia, podrían ser consideradas como absolutas. Incluso podríamos decir que estas normas absolutas constituyen el código moral básico y universal de la especie humana.

Conocemos el caso de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, terminada y firmada en 1948, tras la horrible experiencia que supuso la II Guerra Mundial. Desde entonces ha pretendido constituir, con sus artículos, una especie de código moral universal, es decir válido para todos los pueblos de la Tierra, con la intención de evitar para siempre una experiencia semejante. Aunque el deseo de la Declaración fue el de ser Universal, es conocido que no todos los países la firmaron, por diversos motivos, sobre todo de tipo religioso y/o político. Las diferencias de planteamiento vital y social fueron en algunos casos insalvables. Desde entonces, algunos de sus artículos han generado ciertas polémicas y opiniones en contra. De hecho es probable que con el tiempo se vayan modificando ligeramente sus artículos para mejorar la Declaración e intentar incluir así a aquellos países que aún son reticentes a firmarla y secundarla.

ACTIVIDAD 15: Contesta en grupos de 3 y por escrito a las siguientes cuestiones. ¿Todas las normas son relativas? ¿Existe alguna que pueda considerarse absoluta? Si existen unas cuantas normas absolutas... ¿pueden formar un código moral absoluto, que sirva para juzgar moralmente a cualquier ser humano de cualquier lugar del planeta, en cualquier época de la historia, sean cuales sean su cultura y sus creencias?

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11. EL ORIGEN DE LAS NORMAS MORALES 11.1. Hipótesis sobre el origen

Puesto que muchas normas morales cambian a lo largo de la historia, y son diferentes según la sociedad en la que estemos, cabe preguntarse cuál es su origen. Se han desarrollado a lo largo de la evolución del pensamiento humano, cuatro posibles hipótesis:

1ª) Las normas morales están establecidas en el corazón humano por la Naturaleza, de un modo similar a como las características básicas de la especie están inscritas en el código genético. Esta hipótesis fue apoyada por Rousseau y todos los filósofos iusnaturalistas, llamados así porque afirmaban que el juicio moral (juicio = ius) es algo natural.

2ª) Las normas morales están establecidas en el alma por Dios, de manera que son una especie de orientación que la Divinidad ofrece a los seres humanos para que su conducta siga el camino correcto. La mayor parte de las religiones optan por esta hipótesis.

3ª) Las normas morales, igual que los ideales o los valores, existen en alguna dimensión del Universo o de la Realidad (por supuesto se trata de una dimensión no-física, igual que para los sentimientos, o para las ideas). Dichas normas morales pueden ser descubiertas por los seres humanos en esa dimensión, gracias a sus facultades específicamente humanas (el razonamiento, la valorativa, la intuición...). Esta hipótesis fue apoyada por Sócrates, Platón, y toda la corriente platónica posterior.

4ª) Las normas morales son elaboradas por los seres humanos al ponerse de acuerdo sobre lo que es bueno y lo que es malo, lícito e ilícito. es decir son fruto de un acuerdo o convención humana. De este modo la sociedad queda ordenada y organizada, para evitar que sea un caos o una selva. Muchos filósofos humanistas y existencialistas han adoptado esta postura. Se llama hipótesis convencionalista

11.2. Análisis de las hipótesis

Es importante diferenciar estas cuatro hipótesis, y comprender cuál es lo específico de cada una de ellas:

1. En el primer caso hablaríamos de las normas como algo natural, inscritas en la naturaleza humana desde el nacimiento. (Normas innatas de origen natural). 2. En el segundo caso hablaríamos de un origen trascendente de las normas. (Normas innatas de origen divino).

3. En el tercer caso las normas existen por sí mismas (incluso antes de que hubiera seres humanos habitando el planeta), y son descubiertas, no inventadas ni desarrolladas, y por lo tanto les corresponde a los sabios, filósofos, antropólogos, historiadores… la tarea de encontrarlas. (Normas preexistentes descubiertas).

4. En el cuarto caso las normas son consideradas como algo social, decididas por consenso o convención entre los individuos de una sociedad, y transmitidas por la educación y la cultura de una generación a otra. (Normas desarrolladas y adquiridas).

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sea por la Naturaleza o por Dios). Eso quiere decir que no pueden ser cambiadas. El ser humano se encuentra con ellas en su corazón, y sólo le queda adaptarse a ellas o desobedecerlas. (Ej 1: A todos nos parece universal la norma de: “no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti”. Ej 2: En la religión cristiana se solicita “ama a tu enemigo como a ti mismo”).

En el tercer caso las normas han de ser descubiertas por el individuo en esa dimensión de la Realidad donde se encuentran las normas. Las debe descubrir mediante su capacidad de reflexión. Lo cual supone que algunos individuos no lleguen a descubrirlas. De manera que algunos seres humanos pueden obrar mal por simple desconocimiento de las auténticas normas morales universales. (Ej 3: Un individuo puede tratar mal a otro de distinta etnia, porque aún no ha llegado a descubrir que todos los seres humanos son iguales en dignidad, derechos y oportunidades).

En el cuarto caso, como las normas son elaboradas por los seres humanos según las condiciones específicas de cada sociedad, pueden ser cambiadas por otras si a los individuos les parece conveniente hacerlo así. Y las podrán cambiar siempre que quieran y cuantas veces quieran, con la única condición de que se pongan de acuerdo. (Ej 4: Una sociedad democrática puede decidir permitir el matrimonio homosexual, porque sus ideas van cambiando y evolucionando, aunque en años atrás esa misma sociedad lo hubiera prohibido tajantemente).

ACTIVIDAD 17: Pon dos ejemplos de norma moral en cada caso, para que se aprecien bien las diferencias a la hora de explicar el origen de las normas morales (Atención: 2 ejemplos x 4 hipótesis = 8 normas morales)

12. AUTONOMÍA Y HETERONOMÍA MORAL

Estos dos conceptos hacen referencia a dos actitudes diferentes que el ser humano puede presentar frente a la elaboración y al seguimiento de las normas morales.

La autonomía moral es la actitud del sujeto que elabora las normas morales por sí mismo, con sus propias facultades y basándose en los ideales libremente elegidos. El sujeto sigue y acata estas normas porque han sido elaboradas y decididas libremente por él, sin coacción externa de ningún tipo.

La heteronomía moral es la actitud del sujeto que acepta las normas establecidas por otro, sea el estado, la tradición, sus padres, profesores o tutores, la religión, la naturaleza o cualquier otra fuente de normas morales externa a él. El sujeto sigue y acata estas normas por la fuerza vinculante o autoridad que experimenta en dicha fuente.

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la actitud del sujeto sería veleidosa (como una veleta, que cambia según los vientos), y se acercaría a la irresponsabilidad moral. Estos dos peligros quedan reflejados en el siguiente cuado:

AUTONOMÍA

MORAL Libertad de acción: evidenteLibertad de creación: según la capacidad personal ... peligro: Veleidad e irresponsabilidad moral HETERONOMÍA

MORAL

Libertad de acción: posible Libertad de creación: nula

... peligro: Borreguismo moral

A veces puede darse una mezcla de ambas actitudes: heteronomía en la aceptación de las normas morales, junto con autonomía en la realización del acto moral. ¿Cómo es posible esto? Vamos a intentar explicarlo. Mientras que respecto a algunas leyes establecidas (ej: normas de circulación, pago de impuestos...) podemos limitarnos a la mera conformidad externa, aunque interiormente estemos en contra, sin embargo, en el caso de los principios y las normas morales, el mero cumplimiento externo no es suficiente. El auténtico mundo moral exige la aceptación o rechazo personal, el acuerdo o desacuerdo personal, de los principios y de las normas. Sólo cuando el ser humano interioriza las normas, es decir cuando consciente y libremente las acepta o las rechaza, sólo entonces es plenamente moral. En este caso se daría una heteronomía de la norma (pues no la ha creado él) junto con una autonomía del acto (pues ha asumido la norma libremente, y ejecuta el acto por su propia voluntad).

Uno de los ejemplos más claros de autonomía y libertad moral lo encontramos en el libro “La filosofía de la libertad” (1894) de Rudolf Steiner (filósofo austriaco que desarrolla su pensamiento en los decenios anteriores y posteriores a 1900):

“El hombre no debe actuar según normas exteriores, de acuerdo con leyes que le dominen, sino que debe proponerse por sí mismo la finalidad y el objetivo de su existencia y de su actividad. Y cuando sus acciones son el resultado de leyes, tiene que tratarse de leyes que él se da a sí mismo. Lo que él es por sí mismo, lo que él es entre sus semejantes, no lo debe ser en virtud de una determinación (obligación) exterior. Tiene que serlo por sí mismo. Depende de él la manera de cómo se encuadra dentro de la estructura del mundo: él tiene que encontrar el punto adecuado para poder participar en el desarrollo del mundo.

El ser humano tiene en sí mismo el sostén, el fin y el centro de su existencia; de modo que tiene que encontrar en sí mismo la fuerza moral de todo su ser, incluso para su íntima felicidad. Alcanzar esta última sólo le será posible a través de su propio esfuerzo; pues cualquier potencia o realidad que se la procure desde afuera, le condenaría a la falta de libertad. El hombre no podrá encontrar satisfacción, a menos que por sí mismo haya adquirido aquella facultad.”

ACTIVIDAD 18: (1) Haz un subrayado complejo del texto de Steiner.

(2) Coméntalo en clase con tus compañeros y haz un comentario escrito de aquellas frases que más te hayan gustado.

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13. DIFERENCIA ENTRE NORMA MORAL Y LEY

Debe distinguirse claramente entre estos dos conceptos. Clásicamente este tema se ha conocido como: “polémica entre moralidad (conjunto de normas morales) y legalidad

(conjunto de leyes establecidas)”. Hay varias diferencias básicas entre ellos:

1ª) El ámbito de la norma moral es un ámbito privado, íntimo y personal. Y de hecho nadie puede ser juzgado por cuestiones relativas a su conciencia. Sin embargo el ámbito de la ley es público, pues la legislación (conjunto de leyes) de una sociedad constituye el sistema de ordenación pública de dicha sociedad, en vistas al bienestar de los ciudadanos.

2ª) La norma moral debe ser decidida y/o elegida por el sujeto de un modo libre y sin coacción (Ver texto de Steiner). En el caso de la autonomía moral la libertad del sujeto frente a la norma es total (pues ha sido creada por él mismo); en el caso de la heteronomía moral, la libertad estriba en aceptar de buen grado seguir las normas elaboradas por otros. Sin embargo la ley no puede ser elegida por el sujeto; éste se encuentra obligado a ella, por el hecho de pertenecer a una sociedad que se rige por un sistema de leyes. La ley es impuesta y acatada. [Cuidado: no confundir con “atacada”] 3ª) Cuando el sujeto incumple una norma moral que él decidió (o eligió, o aceptó, o se auto-impuso) sólo tiene que rendir cuentas ante su propia conciencia. Mientras que el incumplimiento de una ley es tipificado como delito, y el sujeto tiene que someterse a la sentencia de un juez o tribunal, y a la aceptación de la condena que este le imponga en caso de considerarlo culpable.

Esto queda resumido en el siguiente cuadro:

NORMA MORAL LEY

Ámbito privado, intimo, personal Sistema de ordenación pública de una sociedad

Es decidida y/o elegida por el sujeto Es impuesta y debe ser acatada

El incumplimiento sólo cuenta ante la

propia conciencia El incumplimiento supone un delito y lacondena consiguiente

Conclusión:

a) En el ámbito de lo moral, el sujeto siente que “debe” hacer o seguir la norma, porque él mismo se obliga a ello: el sentimiento de deber es de génesis interna.

b) En el ámbito de lo legal, en cambio, el deber viene impuesto desde fuera. El sujeto siente que “debe” cumplir la ley porque la sociedad le obliga a ello, incluso mediante la coacción por la fuerza si fuera necesario: el sentimiento del deber es de génesis externa.

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La objeción de conciencia. Un caso particularmente problemático se produce cuando entran en conflicto, dentro de la conciencia y voluntad de un individuo, los dos ámbitos: el de la legalidad y el de la moralidad. Por una parte el sujeto está obligado a cumplir una determinada ley, y, por otra parte, sus convicciones éticas personales le impulsan a una conducta contraria a la que le obliga dicha ley. Un caso histórico y relevante se produjo, no hace mucho tiempo, en España, a finales del franquismo y principios de la democracia (en la década de los 70). La ley obligaba a todos los jóvenes varones españoles a cumplir el servicio militar, como “servicio a la patria”. Algunos jóvenes, por motivos muy diferentes, sentían en su interior que no debían hacer ese tipo de servicio (pacifistas, testigos de Jehová, y otros grupos cristianos, por su negativa a tomar las armas; anarquistas, por su negativa a servir al Estado; comunistas, por negarse a aceptar las fronteras nacionales...). Aunque eran jóvenes de procedencias diferentes, a todos ellos, el conflicto interno les llevó a practicar la llamada “objeción de conciencia”. Esta consiste en negarse a cumplir una determinada ley (aun sabiendo que se está obligado a ella) objetando razones de conciencia (ética, religiosa, filosófica o política). Según la Constitución Española las razones de conciencia no pueden ser juzgadas. Ello creó un conflicto político y social que ha durado hasta la derogación del servicio militar obligatorio. Muchos jóvenes fueron encarcelados, y perdieron sus estudios o sus trabajos.

En general la objeción de conciencia puede utilizarse contra cualquier ley que el individuo considere injusta. Es un derecho internacional reconocido. La única cuestión es que el sujeto debe aceptar la condena que el sistema legal le imponga por el incumplimiento de su deber legal. O bien debe utilizar los mecanismos legales que pueda para defenderse, incluido el derecho de asociación con otros objetores, para que la capacidad de oposición sea mayor. Se trata de una lucha de fuerza entre la moral personal y la ley pública, en definitiva entre el individuo y la sociedad.

ACTIVIDAD 19: Buscar en la Constitución Española el artículo que habla de la “Objeción de Conciencia”, y que indica que no se puede juzgar a nadie por motivos de conciencia.

ACTIVIDAD 20: Debatir en clase sobre si la objeción de conciencia es un derecho o un abuso; y sobre si debe ser impedida, permitida o incentivada. (Recordar que, en general, los objetores de conciencia le ponen al Estado en un compromiso. Esto puede ser bueno o malo según desde la posición desde la que se reflexione)

14. LA AUTORIDAD Y SU LEGITIMACIÓN

Está sobradamente probado que la vida humana sólo es posible en sociedad. Ahora bien, el mantenimiento y el progreso de la sociedad requieren un principio rector y activo que la dirija, que resuelva los antagonismos entre las personas, y que oriente las distintas actividades hacia el bien común. Dicho principio debe estar dotado de poder, es decir de capacidad de mandar, y se le conoce con el nombre de “autoridad”.

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tampoco han llegado a consolidar unas relaciones de convivencia ciudadana satisfactorias.

Cuando hablamos de autoridad, podemos referirnos a dos cosas:

a) A las instituciones dotadas de poder (ej: el ejército, que dispone de autoridad militar; el gobierno, que dispone de autoridad política; la iglesia, que dispone de autoridad moral),

b) A las facultades o poderes que se le han otorgado a una persona por el desempeño de algún cargo o función (ej: la autoridad de un alcalde sobre el municipio; la autoridad de un profesor sobre sus alumnos; la autoridad del padre o la madre sobre los hijos).

En ambos casos nos referimos a ciertas cualidades, capacidades o poderes relacionados con la dirección de la sociedad.

“La autoridad es el derecho de dirigir y de mandar, y a la vez el derecho de ser escuchado y obedecido por otro u otros” (Jacques Maritain)

Se ve claro, pues, que autoridad, poder y ley, son conceptos estrechamente relacionados. Vamos a relacionarlos en una sola expresión: La autoridad supone la existencia de un poder otorgado por la ley para exigir el cumplimiento de esta. Ese poder presupone el ejercicio legítimo y correcto de la autoridad, que siempre ha de basarse en la ley establecida. Pero a veces el poder no se usa correctamente. Cuando el poder se basa en la simple coacción física o psicológica fuera de la ley, se convierte en dominación, totalitarismo, dictadura o fascismo.

De este modo podemos afirmar que una autoridad o un gobernante son legítimos cuando su poder se fundamenta en la ley y se ejerce a partir de ella, sobre la base del respeto a los Derechos Humanos y a la Constitución del país; y son ilegítimos cuando se fundamenta en la fuerza y se ejerce con coacción, en ambos casos fuera de la ley, violentando los Derechos Humanos, o saltándose la Constitución.

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BLOQUE III: LOS VALORES MORALES

15. ¿QUÉ SON LOS “VALORES”, EN GENERAL? 15.1. Aproximación al concepto general de “valor” La palabra valor encierra diversos significados.

a) Podemos aludir al valor del dinero, a los valores de la bolsa, o al valor de una casa, de una finca o de cualquier tipo de propiedad. En estos casos nos estamos refiriendo a valores económicos, financieros o monetarios.

b) Podemos mencionar el valor de un libro o de una obra de arte, sin referirnos a su precio, claro está; también el valor de un descubrimiento o de un invento; en estas ocasiones hablamos de valores científicos o artísticos.

c) Igualmente, con frecuencia nos referimos al valor del trabajo, de la entrega a los demás o de la justicia social; hablamos igualmente del valor de la persona humana, de su dignidad o de su conducta; en estos casos nos referimos a valores sociales, éticos o morales.

Se comprende, por lo tanto, que el término valor posee una pluralidad de significados, y que, de hecho, existen muchos tipos de valores. Podemos citar entre otros los siguientes:

- valores artísticos (la belleza, la perfección técnica, la creatividad…), - valores científicos (la verdad, la capacidad explicativa…),

- valores humanitarios (la solidaridad, la tolerancia…), - valores sociales (la educación, la amabilidad…),

- valores económicos (la competitividad, la equidad de precios…), - valores laborales (el esfuerzo, la responsabilidad…),

- valores religiosos (la fe, la devoción…),

- valores filosóficos (la comprensión global, la sabiduría…), - valores políticos (la justicia, la libertad ciudadana…), - y por supuesto los valores éticos o morales.

ACTIVIDAD 22. Amplía esta lista añadiendo otros dos guiones más, con sus paréntesis correspondientes

15.2. Definición de “valor”

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Los valores, al ser realidades inmateriales (ideales, espirituales), sólo son percibidos por el ser humano, al contrario que los animales, que son “ciegos” ante estas realidades. Los valores no se inventan, sino que se perciben con la valorativa o facultad eidética. Se llama “eidética” porque percibe realidades ideales no-materiales. (“eidos”, en griego, significa “idea”). Es importante incidir en el hecho de que el ser humano no inventa los valores, sino que los percibe (es decir: los descubre, conoce y concibe). Lo cual significa que los valores existen en alguna dimensión de la realidad, y el ser humano alcanza a conocer dicha dimensión con sus facultades espirituales (fundamentalmente la valorativa). Además, los valores, son percibidos según la capacidad de cada individuo, es decir que no todos los individuos los perciben por igual, pues depende de su preparación, su cultura, su madurez, etc. Puede que unos individuos perciban un valor, y otros no (por ejemplo, la belleza del arte abstracto: unos lo perciben y otros no). Esto no demuestra que dicho valor no exista, sino que cada persona esta preparada o sensibilizada para percibir mejor unos valores que otros.

Platón (filósofo griego del siglo V a.C.) propuso que los máximos valores ideales son la Belleza, la Verdad, el Bien y la Justicia. Según él estos ideales son los objetivos o guías que todo ser humano tiene en su vida. Desde entonces estos cuatro ideales clásicos han servido para clasificar todos los demás valores. Así los valores se agrupan en cuatro tipos, según el ideal que busquen:

1.- Los valores artísticos o estéticos, que buscan la Belleza. 2.- Los valores científicos o filosóficos, que buscan la Verdad. 3.- Los valores éticos o morales, que buscan el Bien.

4.- Los valores humanitarios y/o políticos, que buscan la Justicia.

A lo largo de la historia del pensamiento, ciertos filósofos han insistido en el estudio de los valores como algo esencial para comprender lo que es el ser humano. Podemos citar a: Nietzsche, Max Scheler y Ortega-y-Gasset.

ACTIVIDAD 23: Busca una noticia de prensa (no de internet), recórtala y tráela a clase habiendo subrayado lo importante. En tu cuaderno anota los valores de los que habla el texto o que en tu opinión se dejan entrever en él.

16. EL VALOR MORAL

16.1. Definición de valor moral

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La definición de valor moral, parte de la definición general de valor dada en el capítulo anterior [15.2] (“cualidad inmaterial..., etc, etc”), pero en este caso especificando el aspecto ético. De modo que quedaría así:

VALOR MORAL: Cualidad inmaterial de algo (sea un objeto, una persona, un acto o una situación) que nos indica el grado que ese algo adquiere en las dimensiones de: “justo injusto”, o “bueno malo”, siendo el polo “justo” o “bueno” el nivel óptimo en ambas dimensiones; y el polo “injusto” o “malo”, su nivel pésimo.

De manera que al decir que una cosa o persona tiene determinado valor moral, lo que estamos haciendo es colocarla en algún punto entre los dos extremos de la dimensión: cuanto más cerca esté del nivel óptimo más valor moral tendrá, y viceversa, cuanto más cerca esté del nivel pésimo, tendrá menos valor moral o estará más carente de ello.

16.2. La facultad valorativa

La facultad valorativa o eidética (que es la facultad general para percibir los valores) tiene diversas funciones, según el tipo de valores que perciba:

- Si capta valores relacionados con la “Belleza”, desarrolla su función estética; - Si capta valores relacionados con la “Verdad”, desarrolla su función cognitiva; - Si capta valores relacionados con el “Bien”, la “Justicia” o la “Bondad”, desarrolla su función ética.

Por lo tanto la facultad valorativa, en su función ética, es la que capta los valores morales. Se trata de una facultad espiritual de la humanidad, que tradicionalmente se sitúa en el corazón.

ACLARACIÓN: Esto no quiere decir que el corazón, como músculo cardiaco que bombea sangre durante toda la vida, sea un órgano receptor de valores. La explicación es otra. Existe la experiencia universal (de todo individuo) de que algo se expande, se abre o se llena de bienestar en la zona del corazón cuando se perciben la justicia, la solidaridad, o la generosidad de los actos humanos. Igualmente tenemos la experiencia de que algo se contrae, se cierra o se llena de pesar en esa zona cuando se perciben la injusticia, la mezquindad, o el abuso de poder que se produce entre unos seres humanos y otros. (Ya Platón, en el siglo V aC, llamó la atención sobre este hecho, reconociendo que el pecho es la zona corporal a la que más afecta la experiencia de los valores. En el siglo XX dC este tema ha sido objeto de un estudio muy amplio por Alexander Lowen). Debido a esta experiencia corporal de apertura o encogimiento, se ha venido estableciendo la facultad valorativa en la zona del corazón.

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desarrollando durante toda la vida, y nunca alcanza su total madurez (salvo, tal vez, en el caso de individuos excepcionales, tales como sabios, santos, místicos filántropos, etc).

ACTIVIDAD 24: Observa a dos niños, uno de 4-5 años y otro de 9-10. Fíjate en si tienen sentimientos morales, si comprenden las normas morales, o si son capaces de concebir valores morales. Elabora un pequeño informe al respecto, para confirmar o no lo que hemos estudiado en este punto (mínimo 10 líneas).

17. LA ORDENACIÓN JERÁRQUICA DE LOS VALORES

Existen valores superiores e inferiores, según el peso específico que tengan en la vida de las personas y en su conducta y decisiones. Algunos valores serán muy importantes, y otros menos. Sin embargo, a la hora de establecer su ordenación jerárquica (de más importante a menos) no todas las personas coinciden, pues no todas poseen idéntica mentalidad, madurez, conocimiento, sensibilidad y educación. Debido a estos factores no todas las personas son capaces de descubrir en la realidad idénticos valores, o bien descubren los mismos pero con diferente grado de importancia para cada una. Veamos dos ejemplos de estas diferencias:

1) Para quienes poseen una concepción religiosa del Universo, los valores absolutos y superiores serán los que se refieran a Dios, al Cielo, a la Salvación o a la Trascendencia; y los demás valores cobrarán su auténtico sentido y significado en relación con estos... En cambio, para quienes tengan una visión no religiosa (no trascendente, o inmanente) del Universo, el fundamento absoluto de los valores, o el valor superior y fundamental, hará referencia, por ejemplo, al ser humano, a su dignidad, a la vida, a la justicia social, o a otros aspectos semejantes de la existencia.

2) Para las personas educadas en una ideología política de derechas, la seguridad ciudadana y la propiedad privada serán dos de los valores más importantes que deben regir la sociedad. Sin embargo para las personas educadas en las políticas de izquierdas, serán más importantes la libertad ciudadana, y el reparto equitativo de las riquezas.

En toda persona los valores aparecen jerarquizados, es decir ordenados de mayor a menor importancia. Dentro de esta ordenación jerárquica siempre hay un grupo de valores, relativamente pequeño (y diferente para cada persona), que se encuentra en lo más alto de su escala, y por el que se rige en su conducta. Los valores de este grupo son los más importantes en su vida, y constituyen la base para su elaboración personal de las normas morales. Es decir que toda ordenación de los valores posee un profundo sentido moral, pues en caso de conflicto entre unos y otros valores, el individuo se siente moralmente inclinado a elegir los valores superiores y a rechazar los inferiores (pues de lo contrario estaría invirtiendo o pervirtiendo el sentido de su vida).

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ACTIVIDAD 26: Piensa en un conflicto moral que pueda surgirte en un fin de semana en tu tiempo de ocio y di cómo lo resolverías atendiendo a los 4 valores principales de tu lista.

ACTIVIDAD 27: Pregunta a alguien que tenga más del doble de tu edad sobre la actividad anterior, y solicítale que elabore esa lista con sus propios valores. Compara ambas listas. ¿Encuentras diferencias respecto a los tuyos? Anota algunas reflexiones al respecto.

18. EL BIEN MORAL

En Ética se llama BIEN (más exactamente habría que decir “bien moral”) a todo aquello que posee un determinado valor moral, o que lo desarrolla o expande. [Es importante reflexionar sobre los tres verbos usados en la definición, pues cada uno de ellos aporta un matiz diferente y básico: Cuando una cosa posee un valor moral, o lo desarrolla, o lo expande… esa cosa es un “bien” para los seres humanos]. Normalmente un “bien moral” aumenta la felicidad y la plenitud de las personas, ya sea que lo tengan ellas, o que lo reciban de otros, o que lo ofrezcan y extiendan a otros.

Ejemplos:

1. Una sociedad donde las riquezas estén distribuidas de modo equitativo entre sus miembros, evitando la desigualdad entre ricos y pobres, será un bien moral para los individuos porque en ella existe el valor de la justicia.

2. Un amigo que comprenda nuestros problemas, y nos escuche cuando le solicitamos ayuda, será un bien moral para nosotros porque ese amigo desarrolla el valor de la empatía.

3. Una persona que acepte a los demás sin tener en cuenta su color, su etnia, su religión, su status económico, su aspecto o su ideología, será un bien moral porque practica el valor de la tolerancia.

4. Una familia que acoja en su casa, sin problemas ni reservas, a alguien necesitado y le dé cobijo y alimento durante un tiempo, será un bien moral porque tiene el valor de la hospitalidad.

5. Una ONG que luche por la igualdad, será evidentemente un bien moral para el resto de la sociedad, porque intentará evitar que en dicha sociedad se produzcan discriminaciones de cualquier tipo.

ACTIVIDAD 28: Con otro compañero/a de clase alarga la lista con otros tres ejemplos más. Fíjate que debe aparecer claramente anotado el valor que hace que la cosa en cuestión sea un “bien moral”.

Por eso todos los seres humanos nos sentimos interesados en conseguir los bienes morales, porque dicha consecución produce felicidad, que es, en definitiva, la finalidad de la vida en todas las personas. A diferencia de los bienes materiales, los bienes morales no se corrompen, ni se pierden, y de ellos se benefician todos los que nos rodean.

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le llama “ciencia” en el sentido de “conocimiento universal”; lo cual supone que en la Etica no es todo relativo, ni se puede decir que todo dependa de la forma de ser o de pensar de cada uno].

19. UNIVERSALIDAD Y RELATIVISMO DEL BIEN 19.1. Presentación de la polémica

El tema de si el Bien (moral) es universal o relativo (es decir que vale para todos o sólo para algunos) es una cuestión que se ha discutido mucho a lo largo de la historia de la humanidad. Ello se debe a la gran diversidad y variedad cultural que presenta la especie humana. Costumbres y tradiciones totalmente diferentes, que encontramos en culturas diferentes, nos hace preguntarnos si será o no posible establecer una Ética Universal, o al menos algún Bien Moral Universal. Vamos a plantearlo en toda su amplitud, empezando con algunos ejemplos.

Hoy sabemos que ha habido (y en algunos casos hay) culturas que consideran normal comerse a sus semejantes (canibalismo), o torturarlos para obtener información (prisioneros de guerra), o condenarlos desde la más tierna infancia a trabajar catorce horas diarias (explotación infantil). De la misma forma hay culturas que consideran sabroso comer pescado crudo o carne cruda, o gusanos o caracoles. Otras culturas consideran santo adorar elefantes, o adorar hombres o adorar vacas. Otras consideran bello deformar los pies (como las mujeres chinas en algunas épocas de la historia), o deformar el cuello (como las mujeres jirafa), o agujerear las orejas, la lengua o el tabique nasal (como los “piercing” de nuestra cultura). Y otras, en fin, consideran bueno impedir que algunos miembros de la familia asistan a las escuelas, practicar la poliandria, acumular riquezas sin límites o talar masivamente las zonas forestales...

[Como se puede observar, en todos los ejemplos, se encuentran expuestas también costumbres propias de nuestra cultura, para no caer en un error etnocéntrico, que sería pensar que las costumbres de nuestra cultura son normales, y las de otras culturas son raras]

ACTIVIDAD 29: Comentar ampliamente algunas de las costumbres que nos parezcan más extrañas y compararlas con alguna nuestra que resulte parecida o cercana.

Como se puede comprender, no todos los seres humanos pensamos igual, ni todos vivimos igual, ni tenemos los mismos valores, ni consideramos buenas las mismas cosas, ni buscamos el bien en los mismos aspectos de la existencia... ¿O sí? Esta es una de las preguntas más difíciles de contestar en Ética ¿Se puede afirmar que los cuatro ideales clásicos de Platón (Belleza, Justicia, Verdad, Bien) son universales o son relativos? El Bien y la Justicia para una sociedad y para un individuo... ¿se han de buscar siempre en la misma dirección? ¿O dependen de cada sociedad? ¿O incluso dependen de cada individuo?

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19.2. Las dos orientaciones

Sócrates y Platón consideraban que el Bien y la Justicia son demasiado importantes como para depender de nuestra opinión o criterio, del contexto histórico, de la geografía o de la cultura de una sociedad. Propusieron que se trataba de valores universales, permanentes e inalterables, fuese cual fuese el periodo histórico o lugar en el que una sociedad se desarrollase. Su postura recibe el nombre de Universalismo Moral, porque consideran a esos valores como “universales”, o sea válidos para todos los seres humanos de todos los tiempos. Así la Justicia y el Bien (como valores ideales, al igual que la Belleza y la Verdad) existen en sí mismos, y son iguales para todo el mundo, independientemente del grado de conocimiento que respecto a esos valores tenga cada persona. Sólo existe una idea de lo que es bueno, de lo que es justo, y de todos los demás valores éticos. Pero es nuestro grado de conocimiento , o de ignorancia , el que nos hace ser más o menos ciegos en la comprensión de dichos valores ideales universales. La diversidad de opiniones que encontramos a cada momento responde sólo a un conocimiento imperfecto de esos valores. [El Universalismo moral se integraría en la 3ª de las hipótesis sobre el origen de las normas morales. Recordar aquel punto] Por otro lado, autores como Nietzsche (s. XIX) y Sartre (s. XX), han mantenido posturas contrarias. Su postura recibe el nombre de Relativismo Moral. Opinan que son los seres humanos los que crean los valores, y que no existe ningún tipo de valor ideal universal. Así cada cultura y cada época genera una serie diferente de valores, o bien una manera diferente de comprender e interpretar los valores. De modo que ninguna cultura se puede atribuir el derecho de juzgar a otra, pues caeríamos en lo que en Filosofía se conoce como “error axiológico”: juzgar las conductas de unas personas mediante los valores de otras; o juzgar los valores de una cultura, mediante los valores de otra. El relativismo moral es interesante porque aumenta nuestra tolerancia hacia conductas ajenas o extrañas a nosotros. Su problema estriba en que dentro de una misma sociedad puede surgir un grupo de personas que propone valores diferentes, y cuya conducta, acorde con sus propios valores, es inaceptable dentro del ordenamiento jurídico de dicha sociedad. Esto puede mantenerse dentro de lo legal, o llegar incluso a lo ilegal. Veamos varios ejemplos:

a) Dentro de lo legal: un grupo disidente a nivel político, o un grupo de inmigrantes, o un grupo de objetores de conciencia.

b) Entrando en el terreno ilegal: un grupo de delincuentes, una mafia organizada o un grupo terrorista.

[El Relativismo moral se integraría en la 4ª hipótesis sobre el origen de las normas morales]

ACTIVIDAD 31. ¿Cómo habría que actuar en cada caso? Anota un informe que responda a esto, con una extensión que supere las 10 líneas.

19.3. ¿Existe un Bien Máximo o Bien Supremo?

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1) BUDA (s. VI AC). El Bien Máximo es el nirvana, porque supone un estado del alma en el que cesa todo tipo de dolor, sufrimiento o aflicción. Todos los seres humanos pueden llegar a él, y es, en definitiva, el destino último de toda la humanidad.

2) ARISTÓTELES (s. IV AC). El Bien Máximo es la felicidad, porque se trata de aquello que todo el mundo desea, y que llena de plenitud la vida de los seres humanos. Cuestión a parte, aunque no menos importante, es en qué consiste la felicidad.

3) EPICURO (s. III AC). El Bien Máximo es el placer, porque es la tendencia biológica natural en todos los seres vivos. Y la tendencia moral propia en los seres humanos: buscar el placer y huir del dolor.

4) PLOTINO (s. III). El Bien Máximo es la realización espiritual, porque el ser humano es un espíritu encarnado y desterrado que busca volver a su lugar de origen, y la vida es el camino para el desarrollo y crecimiento de su espíritu.

5) BOECIO (s. V). El Bien Máximo es la sabiduría porque es la que nos guía en la vida, y la que nos consuela ante la miseria, las desgracias y el sufrimiento que nos pueda deparar el destino.

6) TOMÁS DE AQUINO (s. XIII). El Bien Máximo es Dios, porque es lo único que realmente llena el corazón de los seres humanos. Todos los hombres buscan a Dios, aunque algunos no se den cuenta de ello, o lo llamen de otra manera.

7) PARACELSO (s. XVI). El Bien Máximo es la Naturaleza, porque es la madre de todas las criaturas vivientes que habitan el mundo, y porque contiene todos los secretos para nuestro conocimiento, todas las respuestas para nuestra felicidad y todas las medicinas para nuestra salud.

8) KANT (s. XVIII). El Bien máximo es un gobierno mundial en forma de federación de todas las naciones del mundo. Sólo de esa manera se evitarían las guerras y los conflictos entre los diferentes países, y se podría controlar cualquier desequilibrio o injusticia en la sociedad.

9) MARX (s. XIX). El Bien Máximo es la sociedad comunista, porque en ella desaparecen las injusticias sociales, se reparten equitativamente las riquezas, y no hay lucha entre las clases sociales. Aunque la teoría marxista indica esto, los países que luego lo han intentado llevar a la práctica han descubierto las dificultades tan enormes de alcanzar ese estado de equilibrio social.

10) SARTRE (s. XX). El Bien Máximo es la libertad, porque sólo de esa manera el individuo puede desarrollar de un modo auténtico y pleno sus proyectos vitales. Cualquier otra situación que impida la libertad humana, le condena al individuo a una insatisfacción permanente.

ACTIVIDAD 32: El alumno indicará cuál es, en su opinión, el bien máximo, y lo razonará suficientemente por escrito.

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BLOQUE IV: TEORÍAS ÉTICAS

A continuación aparecen algunas de las principales teorías éticas que se han

desarrollado a lo largo de la Historia de la Etica en la humanidad. Están resumidas a sus ideas básicas, y aparecen colocadas por orden cronológico.

RELATIVISMO MORAL. SOFISTAS (Protágoras, Gorgias…) No existen normas morales absolutas.

Todas las normas son fruto del acuerdo y consenso entre los seres humanos. Las normas pueden evolucionar, modificarse, incluso anularse

Virtud = Éxito social y político

El ser humano debe buscar el placer, huir del dolor y practicar el dominio del más fuerte.

INTELECTUALISMO MORAL. SÓCRATES

Sí que existen normas morales universales, y si no se conocen es por falta de sabiduría. Virtud = Saber

Sólo el sabio sabe lo que es la justicia, la bondad, el bien. Los que obran mal, lo hacen, por lo tanto, por ignorancia.

No necesitamos cárceles para los delincuentes, sino escuelas para los ignorantes.

PLATONISMO. PLATÓN

El alma humana pertenece a otro mundo, y está en este como “caída” o en una “prisión”.

La caída se debe a un desequilibrio de sus elementos constituyentes, normalmente a los instintos o pasiones o deseos innobles.

La vida en este mundo es pues un camino de purificación.

La moral debe centrarse en purificarse al máximo para reencontrar el equilibrio perdido EUDAIMONISMO. ARISTÓTELES

El objetivo de la vida es la felicidad, y la ética es la ciencia para conseguirla El hombre debe dedicarse a su función más noble: la contemplación.

Pero como esto no es posible, debido a las numerosas trabas que la vida impone, debe entonces dedicarse a la virtud

La virtud es el justo medio entre dos extremos igualmente erróneos

HEDONISMO. EPICURO

La única fuente de felicidad es el placer.

Pero hay dos tipos de placer: el de los sentidos y el espiritual (Jará)

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ESTOICISMO. ZENÓN, SENECA

Existe una Razón Universal que rige el acontecer y el destino de todos los seres.

La virtud y la sabiduría consisten en conocer a y armonizarse con esa Razón Universal. El deseo aumenta la pasión, y como esta es insatisfacible por naturaleza, asegura la

infelicidad.

El ser humano debe reducir sus deseos, abstenerse del placer, soportar el dolor, y practicar la tranquilidad de ánimo (Apazeia)

ESCEPTICISMO. PIRRON

No existe la verdad, o si existe, no se puede conocer. Así que se puede dudar de todo. La posición correcta es la abstención: no hablar de nada como cierto; no emitir juicios

(Epojé); no desarrollar ideas ni normas absolutas. IUSNATURALISMO. TOMAS DE AQUINO

Existe una moral natural universal, que ha sido puesta por Dios en el corazón humano. Esta moral contiene todas las normas que los seres humanos deben conocer para

caminar hacia Dios.

El alejamiento voluntario de estas normas es el distanciamiento respecto de Dios. Así pues el pecado no es fruto de la ignorancia, sino del libre albedrío

RACIONALISMO. DESCARTES

En el ser humano hay una lucha constante entre pasión y razón.

Pero no se puede anular la fuerza de la pasión, porque eso haría enfermar al ser humano. Tampoco se debe permitir que la pasión ciegue la voluntad, porque conduciría al delito. La conducta libre estriba en que las pasiones sean guiadas siempre por la razón como

máximo juez

EMOTIVISMO MORAL. HUME

No es la razón la que induce a los hombres a actuar de una forma u otra.

Los juicios morales no se basan en la razón, sino en los sentimientos de aprobación o reprobación hacia nuestra conducta.

Son los sentimientos los que mueven a los hombres en su conducta moral. La moral es una cuestión compuesta de dos fuerzas: la emoción y la costumbre. ETICA FORMAL. KANT

La ética no debe darnos las normas morales específicas a seguir, ni debe decirnos cuál debe ser nuestra finalidad en la vida.

Todo esto lo debe elegir el individuo libremente.

Lo que la ética debe hacer es indicarnos cómo debemos elaborar nuestras propias normas para no caer en el individualismo.

Referencias

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